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TRIGO DE DIOS, PAN DE VIDA. BLOG CRISTIANO Y CATOLICO.

TIEMPO ORDINARIO. DOMINGO XI DEL CICLO B

Meditacion para la Misa del Domingo XI del tiempo Ordinario del ciclo B.

PALABRA DOMINICAL: XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Mc. 4, 26-34

http://diocesisdequeretaro.org/documentos/Armendariz/palabra-dominical/xi_domingo_ordinario_170612.html


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LA VITALIDAD DEL EVANGELIO

He escuchado permanentemente como hay una inquietud y esperanza en señalar la pérdida de valores en general, y los deseos de que se implementen estrategias para recuperarlos, de tal manera que las generaciones que vienen detrás de nosotros retomen el camino, que sabemos, nuestros padres nos inculcaron para ser hombres de bien; que fundamentalmente son semillas que se siembran en el terreno de la familia. Mientras esta inquietud se mantenga como un desafío, creo que podemos alimentar la esperanza de lo que mucho podemos rescatar, pero entre todos.

Una realidad es que Dios está entre nosotros, y su misión es la salvación de todos; de que el Reino de Dios está presente ya en este mundo, aunque a veces no lo parezca; este es el tema de las dos parábolas que se nos narran en el texto dominical y que develan los caminos de Dios, en contraste con los humanos. Aquí se resalta su pequeñez inicial frente al resultado final, y nos hablan de paciencia y esperanza ante él.

La parábola de la semilla que crece por sí sola insiste en la fuerza vital que posee el Reino de Dios sembrado ya en la tierra. Una vez sembrado ya no tiene vuelta atrás: crece lento, por pasos, pero de forma permanente a pesar de unos comienzos ocultos. Duerma o se levante el agricultor, de noche o de día, sin que él sepa, como la semilla brota y crece por sí misma. El Reino rompe nuestros esquemas, es don y no depende solo de nuestro trabajo y esfuerzo. Creer en Dios, creer en las personas, creer en el Reino, respetar los ritmos y confiar en la dinámica de su realización aquí es mucho más que hacer. Es dejar hacer y dejarse hacer.

La parábola del grano de mostaza subraya el sorprendente y grandioso resultado final de la acción de Dios, en contraste y continuidad con el comienzo pequeño y débil. Se subraya, al mismo tiempo, el valor decisivo del momento presente, por insignificante que pueda parecer. El Reino de Dios está presente ya en esas pequeñas semillas de la vida y predicación de Jesús y, más tarde, en la vida y predicación de la comunidad cristiana.

En la tarea y proceso misionero de nuestra Iglesia Diocesana vamos constatando esta realidad, especialmente en las visitas pastorales, y donde valoramos el esfuerzo de los sacerdotes y de los agentes de pastoral que de manera tan concienzuda despliegan sus planes parroquiales de pastoral, y admiramos y acogemos su testimonio de quienes en el silencio, y con ello muchos agentes de pastoral, de manera anónima, realizan la misión evangelizadora en el área urbana y en las más alejadas comunidades, geográficamente. La semilla del evangelio la continuaremos diseminando, porque el mandato misionero de Jesús no se puede detener. Donde este dinamismo esté presente allí está el Espíritu de Dios, que da el crecimiento y los frutos abundantes.

Afortunadamente es el Señor quien nos va regalando esos frutos que nos alientan, y que es la contribución fundamental para que las nuevas generaciones tengan el rumbo adecuado en su vida, que les transforme en mejores ciudadanos e hijos agradecidos de Dios.

La vitalidad del evangelio es el ingrediente de esperanza para la Misión evangelizadora. ¡Ánimo!

Bendiciones a todos por su oración y muestras de afecto, en este Primer Aniversario de mi Ministerio Episcopal en esta querida Diócesis de Querétaro.

 

† Faustino Armendáriz Jiménez

IX Obispo de Querétaro

Evangelio diario meditado del Domingo XI Ordinario del ciclo B.

Evangelio diario meditado del Domingo XI Ordinario del ciclo B.

Autor: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net
La semilla que crece
Marcos 4, 26-34. Tiempo Ordinario. Cuida tu vida interior que crece como una pequeña semilla.
 
 
La semilla que crece
Del santo Evangelio según san Marcos 4, 26-34

También decía: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega». Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra». Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.

Oración introductoria

Ven, Espíritu Santo, guía esta oración para que se convierta en esa semilla que fructifique en obras buenas. Creo, espero y te amo, haz que mi fe crezca, mi esperanza se fortalezca y mi caridad se multiplique.

Petición

Señor multiplica, para bien de la Iglesia y el triunfo de tu Reino, los frutos de mi apostolado.

Meditación del Papa

Las parábolas evangélicas son breves narraciones que Jesús utiliza para anunciar los misterios del Reino de los Cielos. Al utilizar imágenes y situaciones de la vida cotidiana, el Señor "quiere indicarnos el auténtico fundamento de todo. Nos muestra... al Dios que actúa, que entra en nuestras vidas y nos quiere tomar de la mano". Con estas reflexiones, el divino Maestro invita a reconocer ante todo la primacía de Dios Padre: donde no está, no puede haber nada bueno. Es una prioridad decisiva para todo. Reino de los cielos significa, precisamente, señorío de Dios, y esto quiere decir que su voluntad debe ser asumida como el criterio-guía de nuestra existencia.
El tema contenido en el Evangelio es precisamente el Reino de los cielos. El "cielo" no debe ser entendido sólo en el sentido de esa altura que está encima de nosotros, pues ese espacio infinito posee también la forma de la interioridad del hombre. Jesús compara el Reino de los cielos con un campo de trigo para darnos a entender que dentro de nosotros se ha sembrado algo pequeño y escondido, que sin embargo tiene una fuerza vital que no puede suprimirse. A pesar de los obstáculos, la semilla se desarrollará y el fruto madurará. Este fruto será bueno sólo si se cultiva el terreno de la vida según la voluntad divina. (Benedicto XVI, 17 de julio de 2011).

Reflexión

¿No es ésta la más pequeña de entre todas las semillas? Y aún así es el más grande de todos los arbustos. Así es la vida interior, y Cristo nos la ha dado ha conocer de esa misma manera.

Lo único que se tiene que hacer para poseer ese magnifico arbusto es cultivar esa pequeña semillita hasta que crezca totalmente. Así la vida interior, en un principio es como una pequeña semilla, posteriormente, dentro de nuestro corazón, crece tanto que llena todo el corazón. Es como el amor que da verdadera felicidad, es tan pequeño al inicio que hay que irlo cultivando para que crezca y se fortalezca. Poco a poco éste se hace más fuerte hasta que se mantiene en pie por sí solo, pero sigue siendo frágil, porque cualquier hachazo puede derribarlo, por lo tanto necesita un cuidado continuo.

Esto es lo que hay que hacer con la vida interior, cuidarla cuando este bien crecidita, para que ningún hacha o sierra eléctrica nos lo vaya a echar para abajo.

Propósito

Como rama viva de la Iglesia, buscaré sostener a otros con mi oración y testimonio de vida cristiana coherente.

Diálogo con Cristo

Jesús, ayúdame a cumplir mi misión de vivir un cristianismo activo al servicio de tu Iglesia. Ayúdame a ser el instrumento para que otras personas encuentren a Dios.

Evangelio diario meditado del Domingo XI Ordinario del ciclo B.

Evangelio diario meditado del Domingo XI Ordinario del ciclo B.

Autor: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net
¿Con qué podemos comparar el reino de Dios?
Marcos 4, 26-34. Tiempo Ordinario. El reino es como un granito de mostaza. Sembrado en tierra, es una semilla tan pequeña que casi no se ve.
 
 
¿Con qué podemos comparar el reino de Dios?
Del santo Evangelio según san Marcos 4, 26-34

También decía: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega.» Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra.» Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.

Oración introductoria

El domingo es día del Señor. Permite, Padre bueno, que sepa orientar todas mis actividades de modo que pueda disfrutar el estar aquí contigo en la oración. Sin prisas, sin agobios, para que la semilla del amor crezca en torno a todas las personas que me rodean.

Petición

Jesús, dame la valentía para arrancar lo que impida crecer vigorosamente la semilla de tu gracia.

Meditación del Papa

Esparcir la semilla es un gesto de confianza y de esperanza; es necesario el trabajo del hombre, pero luego se entra en una espera impotente, sabiendo que muchos factores serán determinantes para el buen resultado de la recogida y que el riesgo de un fracaso está siempre presente. Pero, año tras año, el campesino repite su gesto y lanza su semilla. Cuando esta se convierte en espiga y los campos se llenan de mies, entonces aparece la alegría de quien está ante un prodigio extraordinario. Jesús conocía bien esta experiencia y hablaba de ella con los suyos: "Decía: -Así es el Reino de Dios: como un hombre que lanza la semilla en el terreno; duerma o vele, de noche o de día, la semilla germina y crece. Cómo, él mismo no lo sabe". Es el misterio escondido de la vida, son las maravillosas "cosas grandes" de la salvación que el Señor realiza en la historia de los hombres y cuyo secreto los hombres ignoran. Benedicto XVI, 13 de octubre de 2011.

Reflexión

Un escritor descreído, no tan agudo como él mismo se pensaba, y bastante atrevido, preguntaba con desdén:
-Dí, Cristo, ¿dónde está tu redención?...

Miraba al mundo y lo veía como un desierto sin plantas, campo estéril que no producía ningún fruto apetecible. Entonces, ¿dónde estaba la obra de Cristo después de dos mil años?...
A este pobre poeta le podríamos haber respondido nosotros que se entretuviese en leer, durante un rato nada más, el encantador Evangelio de este Domingo.
Todo el pueblo esperaba el Reino de Dios que traería el Mesías. Ese Jesús de Nazaret, con los milagros que obraba, parecía que sí, que era el Cristo esperado. Pero el Reino soñado no se notaba por ninguna parte. Los odiados romanos continuaban en Israel con el peso de sus legiones, y el trono de David seguía vacío sin que nadie viniese a ocuparlo. ¿Dónde estaba entonces el Reino prometido?...

Jesús se da cuenta de la preocupación e incertidumbre del pueblo. Pero, ¿cómo hacerles entender que el Reino que ellos esperaban no era político y que no tenía que venir con el ruido de tambores batientes ni el horror de las armas?...
Jesús recurre a las parábolas y les cuenta con sencillez campesina:

- ¿Saben todos a qué se parece el reino de Dios? Es semejante a la semilla del trigo que un labrador echa en la tierra. Tanto da que el sembrador duerma o esté despierto, de noche y de día la simiente germina y se desarrolla. ¿Cómo lo hace? El labrador no lo sabe. Porque la tierra produce espontáneamente el tallo, después la espiga, y finalmente la cabeza llena de grano en la espiga. Cuando todo está maduro, se echa la mano a la hoz o a la guadaña, ¡y a segar!, porque la cosecha ha llegado...

No había nadie en el auditorio de Jesús que no hubiera contemplado muchas veces semejante proceder de los agricultores. La cosecha empezó con la siembra tan callada. Siguió el crecimiento, calladísimo también. Y vino el recoger la mies sin que aquella simiente primera hubiese metido ruido alguno.

Así es el Evangelio. Lo siembra Jesús. Sin prisas, deja que pasen siglos y milenios. Irá creciendo en la tierra sin que nadie se dé cuenta de sus avances. Al final de los tiempos, cuando se haya completado el número de los elegidos, volverá el Señor a recoger la abundante cosecha.

Con parábola semejante nos explica Jesús cómo el Reino esperado llega a su plenitud sin realizar obras espectaculares, y hasta contra todas las apariencias humanas.
Pero añade otra parábola no menos expresiva:
- ¿Con qué podemos comparar el reino de Dios, o con qué parábola lo podremos expresar? El reino es como un granito de mostaza. Sembrado en tierra, es una semilla tan pequeña que casi no se ve. Pero, una vez sembrado, el granito germina, crece y se convierte en una planta grande, más grande que las hortalizas, hasta echar ramas tan extensas que vienen los pájaros del cielo a cobijarse bajo su sombra.
¡Este Jesús es poeta de verdad! Exquisito como nadie... ¡Y hay que ver cómo hace entender las cosas a la gente más sencilla.
Con la parábola del grano de mostaza nos explica Jesús la extensión que va a alcanzar el Reino de Dios, que llegará a todo el mundo.

Es muy pequeño en sus apariencias primeras. ¿Quién es Jesús, el portador del Reino? Un simple carpintero y campesino de Nazaret. Un predicador perseguido, incomprendido, y que parará en la cruz. Ciudadano de un despreciado rincón del Imperio Romano, ¿quién puede hacer caso de Él?...

Sin embargo, el Evangelio sembrado por este Jesús irá creciendo y se extenderá por todo el Imperio. Tal como se descubran otras naciones, el Evangelio llegará a todas ellas. Al final, no habrá pueblo que no haya escuchado el mensaje de la salvación, de modo que todos los hombres --como los pájaros felices de los aires en las ramas del árbol-- habrán podido conocer la verdad y descansar en el Dios que los cobija.

¿Qué nos toca a nosotros pensar y hacer ante esta realidad del Reino que nos expresa Jesús?

Son dos los sentimientos que suscita en nosotros: confianza y paciencia. Confianza, porque aunque no pensemos en el fruto de nuestros esfuerzos, el Reino avanza sin que nadie lo detenga. Y paciencia, porque Dios no tiene prisa. La cosecha no será sino al final...

El Reino avanza y se desarrolla, ante todo, en cada uno de nosotros. Porque, aunque no pensemos en ello, la obra de nuestra santificación --ya que el Reino lo llevamos dentro por la Gracia-- se realiza día a día, y al llegar la muerte nos veremos con un caudal de méritos que ni sospechamos... -Vuestro esfuerzo no es inútil en el Señor, nos dice San Pablo.

E igualmente avanza en los otros. Todo lo que trabajamos por el Reino de Dios o por la Iglesia, que es la encargada de llevar adelante la edificación del Reino, todo eso no se pierde. Sin que nos demos cuenta, contribuimos fuertemente a la obra de Dios. Todo lo que trabajamos en el apostolado es muy eficaz, aunque nosotros no veamos los resultados. El apóstol San Pablo lo dijo muy enérgicamente a los de Corinto, hablando de su trabajo propio y el de sus colaboradores: -Yo planté, Apolo regó, pero el crecimiento lo dio el Señor. No se pierde nada de lo que hacemos.
En medio del mal del mundo, y aunque algunos no la quieran ver, la acción de Dios, que nos pide y acepta nuestra colaboración en la formación del Reino, es imparable. ¿Queremos mayor premio que ser colaboradores de Dios?....

Propósito

Cada vez que me tope con la adversidad, hacer un acto de confianza en la Providencia Divina.

Diálogo con Cristo

Jesús, aumenta mi esperanza, para que el «sí» de hoy sea el «sí» de mañana y de todos los días. Para que la semilla del amor, que me regalaste el día de mi bautismo, dé los frutos para lo que fue sembrada, alimentada, abonada y cuidada. Es importante perseverar, ser fiel en lo que me toca hacer para no entorpecer su crecimiento.

Lecturas meditadas y oraciones de la Misa del Domingo XI Ordinario del ciclo B. Pedidos de oraciones.

MISA DE HOY, JUNIO 17

 

Espiritu Santo, ilumina esta oracion para que no la convierta en un momento de vanidad, autocomplacencia o en un ritual sin sentido, como acostumbraban los fariseos. Dame la fortaleza para saber desprenderme de lo que me impida crecer en el amor.

       MISA 17 JUNIO, Santoral, PETICIONES Y REFLEXIONES

DOMINGO 17

XI ORDINARIO

Santos: Ismael, patriarca; Raniero de Pisa, peregrino. Beata Teresa de Portugal, religiosa. (Verde)

 

NOS GUIA LA FE, NO LA VISTA

 

Ez 17, 22-24; 2 Co 5, 6-10; Mc 4, 26-34

 

La parabola del aguila y el cedro anuncia la futura restauracion de la dinastia davidica rota a partir del exilio. Es el tiempo de la espera, Dios mismo sera quien establecera los tiempos para reorganizar a su pueblo en libertad. La serie de parabolas del Evangelio de san Marcos subrayan los ritmos lentos y los comienzos modestos de la siembra. Jesus es el sembrador y cuantos lo escuchamos, somos tierra que habra de fructificar en su momento. No es una siembra riesgosa, hay probabilidades de cosecha abundante, porque la fecundidad y germinacion de la semilla que Jesus siembra esta garantizada. El resto depende de cada persona. Para asumirse dentro de la logica de este relato el cristiano, como dice San Pablo a los corintios, necesita como todo sembrador, dejarse guiar por la fe y no por la vista.

 

ANTIFONA DE ENTRADA (Sal 26, 7. 9)

Escucha, Senor, mi voz y mis clamores y ven en mi ayuda; no me rechaces, ni me abandones, Dios, Salvador mio.

 

ORACION COLECTA

Dios nuestro, fuerza de todos los que en ti confian, ayudanos con tu gracia, sin la cual nada puede nuestra humana debilidad, para que podamos serte fieles en la observancia de tus mandamientos.

Por nuestro Senor Jesucristo...

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

Elevare los arboles pequenos.

 

Del libro del profeta Ezequiel: 17, 22-24

 

Esto dice el Senor Dios: "Yo tomare un renuevo de la copa de un gran cedro, de su mas alta rama cortare un retono. Lo plantare en la cima de un monte excelso y sublime. Lo plantare en la montana mas alta de Israel. Echara ramas, dara fruto y se convertira en un cedro magnifico. En el anidaran toda clase de pajaros y descansaran al abrigo de sus ramas. Asi, todos los arboles del campo sabran que yo, el Senor, humillo los arboles altos y elevo los arboles pequenos; que seco los arboles lozanos y hago florecer los arboles secos. Yo, el Senor, lo he dicho y lo hare". Palabra de Dios.

Te alabamos, Senor.

 

Del salmo 91

R/. Que bueno es darte gracias, Senor!

 

Que bueno es darte gracias, Dios altisimo, y celebrar tu nombre, pregonando tu amor cada manana y tu fidelidad, todas las noches!

R/. Que bueno es darte gracias, Senor!

 

Los justos creceran como las palmas, como los cedros en los altos montes; plantados en la casa del Senor, en medio de sus atrios daran flores.

R/. Que bueno es darte gracias, Senor!

 

Seguiran dando fruto en su vejez, frondosos y lozanos como jovenes, para anunciar que en Dios, mi protector, ni maldad ni injusticia se conocen.

R/. Que bueno es darte gracias, Senor!

 

En el destierro o en la patria, nos esforzamos por agradar al Senor.

 

De la segunda carta del apostol san Pablo a los corintios: 5, 6-10

 

Hermanos: Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos en el cuerpo, estamos desterrados, lejos del Senor. Caminamos guiados por la fe, sin ver todavia. Estamos, pues, llenos de confianza y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Senor.

Por eso procuramos agradarle, en el destierro o en la patria. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir el premio o el castigo por lo que hayamos hecho en esta vida. Palabra de Dios.

Te alabamos, Senor.

 

ACLAMACION R/. Aleluya, aleluya.

La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquel que lo encuentra vivira para siempre. R/.

 

El hombre siembra su campo, y sin que el sepa como, la semilla germina y crece.

 

LECTURA Evangelio Marcos capitulo 4, versiculos 26 al 34

 

En aquel tiempo, Jesus dijo a la multitud: "El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los dias, y sin que el sepa como, la semilla germina y crece; y la tierra, por si sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y despues los granos en las espigas. Y cuando ya estan maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha".

Les dijo tambien: "¿Con que compararemos el Reino de Dios? ¿Con que parabola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la mas pequena de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pajaros pueden anidar a su sombra".

Y con otras muchas parabolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podian entender. Y no les hablaba sino en parabolas; pero a sus discipulos les explicaba todo en privado.

Palabra del Senor.

Gloria a ti, Senor Jesus.

 

Oracion introductoria

Dios mio, me postro ante Ti en esta oracion, quiero escucharte y ser docil a tus inspiraciones, porque solo Tu podras dar plenitud a mi vida.

 

Peticion

Senor, dame la gracia para que nunca contradiga tus mandamientos, concedeme ser un autentico seguidor y testigo de tu amor.

 

REFLEXION Evangelio Marcos capitulo 4, versiculos 26 al 34

 

Jesus en sus parabolas nos ensena el arte de vivir. Solo El tiene la respuesta a la cuestion fundamental sobre nuestra existencia. El nos ensena el camino de la felicidad mejor dicho, El es el Camino.

 

En nuestra vida de cristianos tenemos mucho que aprender de Jesus, pero este aprendizaje es un camino arduo. Por eso Jesus nos habla de la semilla: esta al inicio es casi insignificante, primero germina en pequenos tallos, luego en espigas es decir, para que el Reino de Dios brote en nuestro corazon se requiere de tiempo, de siembra, de trabajo, de esfuerzo. Esto es asi porque las realidades grandes e importantes empiezan en la humildad.

 

Si queremos seguir a Jesus hemos de comenzar desde lo pequeno, por ejemplo, viviendo mas abandonados a la providencia de Dios en nuestro vivir cotidiano, buscando ser mas obedientes a sus mandamientos en los detalles, fomentando una actitud de caridad y servicio con los demas. De esta manera, la pequena semilla sembrada en nuestro corazon por medio de la gracia ira germinando hasta dar frutos de vida que nos alcancen el cielo.

 

Credo.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Presentemos nuestras plegarias al Padre. El hace crecer su Reino en nosotros, entre nosotros.

Despues de cada peticion diremos: R/. Escuchanos, Padre.

 

Por nuestra diocesis y por todas las comunidades cristianas que la integran. Oremos. R/. Escuchanos, Padre

 

Por las personas e instituciones que trabajan al servicio de la paz y el desarme. Oremos. R/. Escuchanos, Padre

 

Por los padres de familia, primeros responsables del bienestar fisico y moral de quienes estan a su cuidado. Oremos. R/. Escuchanos, Padre

 

Por los miles de hombres y mujeres, de ancianos y ninos, que en todo el mundo pasan hambre. Oremos. R/. Escuchanos, Padre

 

Por las comunidades de religiosos y religiosas que viven cerca de nosotros. Oremos. R/. Escuchanos, Padre

 

Por todos los que compartimos esta Eucaristia, y por nuestros familiares y amigos. Oremos. R/. Escuchanos, Padre

 

Padre, miranos bondadoso, y concedenos lo que con fe te hemos pedido.

Por Jesucristo, nuestro Senor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que en estos dones que te presentamos has otorgado al hombre el pan que lo alimenta y el sacramento que le da nueva vida, has que nunca llegue a faltarnos este sustento del cuerpo y del espiritu.

Por Jesucristo, nuestro Senor.

 

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

 

ANTIFONA DE LA COMUNION (Jn 17, 11)

Padre santo, guarda en tu nombre a los que me has dado, para que, como nosotros, sean uno, dice el Senor.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Que nuestra participacion en este sacramento signo de la union de los fieles en ti, contribuya, Senor, a la unidad de tu Iglesia.

Por Jesucristo, nuestro Senor.

 

OTRAS REFLEXIONES AL EVANGELIO DE HOY

 

REFLEXION Evangelio Marcos capitulo 4, versiculos 26 al 34

 

UNA REFLEXION PARA NUESTRO TIEMPO.- No es nada sencillo echar a andar un proyecto, mucho menos en una sociedad como la nuestra, marcada por la inseguridad y la incertidumbre. Se necesita una fe y una confianza lo suficientemente solidas para dejar atras nuestra pasividad. El creyente es una persona de esperanza. Con esa certeza puede ponerse en camino. No tiene sentido continuar quejandonos de los desaciertos de politicos y gobernantes si no movemos un dedo para participar en un cambio social significativo. La fe nos urge a sembrar la semilla en el nombre de Dios. Los proyectos transformadores no nacen en los escritorios de los funcionarios publicos, brotan de la determinacion de personas organizadas, que se llenan de confianza, trabajan y aunan esfuerzos. Quienes nos identificamos como cristianos tenemos que sembrar, no podemos vivir encerrados en nuestros templos, ni en nuestra comodidad familiar. Nuestra vocacion es vivir como servidores de los demas.

 

REFLEXION Evangelio Marcos capitulo 4, versiculos 26 al 34

 

Como continuacion de la explicacion de la parabola del sembrador, Jesus nos presenta como es que crece el Reino. Nos deja ver que no es nuestro esfuerzo el que hace crecer el Reino sino la fuerza y la vida que ya esta en el. A veces pensamos que nuestro esfuerzo de evangelizacion no esta resultando y no da fruto. Sin embargo, la accion escondida de Dios en el corazon de aquellos con los que compartimos la Palabra y nuestro testimonio cristiano, va haciendo germinar en ellos la vida del Espiritu. Por otro lado, pareceria que nuestro esfuerzo es muy pequeno, sin embargo, ese pequeno grano, ese esfuerzo por hacer que Dios sea conocido y amado, crecera con la gracia de Dios, hasta ser un gran arbol. Por lo que no debemos de desanimarnos; lo que Dios espera de nosotros es que ayudemos a esparcir la semilla y que tengamos fe en el poder que encierra en si mismo el Evangelio y el testimonio cristiano.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Abrele tu corazon.

Como Maria, todo por Jesus y para Jesus.

Pbro. Ernesto Maria Caro

 

Junio 17

Tremendo misterio este que de las oraciones y voluntarios sacrificios de unos pocos, depende la salvacion de muchos". (Pio XII)

 

A las almas adoloridas, que cargan pesos insufribles, a quienes sus cruces pareciera aplastar sin remedio, el recuerdo del valor pleno de sentido del dolor otorga al sufrimiento una trascendencia del que estan privados los paganos. Recomendamos vivamente su lectura y hacer de su difusion un apostolado

 

Desde el mas profundo sentido de comunion deseo, de todo corazon, que a este tiempo de quejas, llantos y reproches dirigidos al Padre por tantas personas que viven en sus carnes un dolor tan hondo, le sigan algunos momentos de paz y silencio, suficientes como para poder oir las respuestas y consuelos que el Buen Dios susurra a sus hijos que sufren

 

DIOS PODEROSO DADOR DE LA SALUD

 

Para que las pruebas de Luis, mi marido, sean negativas. No tenga metastasis.

Sagrado Corazon de Jesus, en Ti confio. Hoy se celebra Tu sagrado Corazon, ten misericordia de Luis. Carmen

 

Pido una oracion por mi hijo Hernan Andres Gomez, por que esta mal de salud, tiene problemas de ataques epilepticos y estoy muy preocupado por su estado de salud mental. Tengo miedo de dejarlo solo, al irme para el trabajo necesito de que dios actue en el. Hernan

 

Pido oracion por Leslie Jorge Lucero, estuvo muerto por unos segundos y al parecer ha dejado secuelas en su organismo, para que JESUS de la Misericordia lo sane y proteja junto a su familia, amen. Conchita Pineda Ayala  FB

 

Porque Dios les conceda la recuperacion de la salud a todos ellos enfermos de cancer y les alivie los dolores, Ana Duque, Norma Huerta, Nelly Ariza (tiene una nina con retardo mental), Jorge (vive solo) algunos con cancer avanzado, otros esperando operacion, otros con quimios y radioterapia, etc. Que el Padre Dios los mire con toda misericordia y les de la salud de cuerpo y de alma, en el Nombre del Senor Jesus.  Jose

 

AGRADECIMIENTO A DIOS

 

Cumpleanos de Dori

 

Le doy gracias a Dios por todas las bendiciones que me ha dado, ruego que perdone mis debilidades...de paz a mi corazon, me conceda la gracia de continuar en su llamamiento. De paz a mi vida. Por las personas que mas necesitan de la misericordia de Dios. Anahi Silveyra Torres

 

POR LAS NECESIDADES DE

 

Hilario Ocampo pide oracion especial por el, ya que en estos momentos de la vida se encuentra pasando por un periido de prueba muy fuerte, por la salud en su cuerpo y por su familia. Hilario

 

Pido cadena de oracion para que se mantenga mi union matrimonial con paz, amor y armonía. Katy

 

Gracias por este dia de vida, padre, te pido me ayudes el dia de manana, para que todas las cosas se puedan arreglar en mi relacion, Padre mi fe esta fallando ayudame, se que me escuchas y lo vas hacer Dios gracias amen. Daniel

 

Hola les pido su oracion por mi familia, por mis hijas en especial por Almendra pues ella esta en una edad dificil, ha hecho cosas que no debio, me cuesta entrar en su corazon y me preocupa mucho, necesito oren por mi vida pues no me atrevo a dar el paso de congregarme en una iglesia, no se porque se que lo necesito. Pido su oracion por toda mi familia. Muchas gracias Dios los bendiga. Maria

Hermanos en Jesus y Maria le ruego eleven sus oracion por Rosamaria Ruelas y su familia (necesidades). Rosita

 

Q. E. P. D.

 

Jorge Lautaro Poveda Chavez

Rosa Barrera Vaca,

Isaac Augusto Vera Zambrano,

Josefina Valdivieso Silva,

Jorge Enrique Ramos Galarza,

Carlos Farinango Simbana

 

PALANCAS POR QUIENES HAN PARTIDO A SU QUINTO DIA

 

Ofrezcamos tambien nuestras PALANCAS y oraciones por aquellos que, habiendo vivido los 3 Dias del Cursillo de Cristiandad, compartieron con nosotros su CUARTO Dia, fermentando de Evangelio los ambientes, y que hoy, llamados por el Senor a su presencia, se encuentran viviendo su QUINTO Dia.

 

Por los que llegaran a su destino final hoy, que lo hagan en Gracia de Dios

 

Por las benditas almas del Purgatorio

 

 
 
 
ENVIE SU PETICION DE ORACION  a

 

wpauta@gmail.com

 

wpauta@yahoo.es

 

indicando su nombre y peticion

 
P.D. Si Ud., quiere referirse a este envio por favor copiar el ASUNTO

 

http://grupodeoraciondivinonio.blogspot.com/

 

http://www.gabitogrupos.com/CURITASPARAELALMA/


http://www.gabitogrupos.com/ESCUELITAMAGICA/


Me inclino reverentemente ante El Señor

 
M.E. Winston Pauta Avila
Grupo de Oracion "DIVINO NINO"   
Guayaquil - Ecuador
C. C. DE COLORES
Cursillista de Cursillo de Cristiandad de Guayaquil- Ecuador
Chistifideles Laici
Cursillista de Cursillo de Cristiandad de Barcelona- Espana

Lecturas meditadas de la Misa del Domingo XI Ordinario del ciclo B.

Lecturas del Domingo 17 de Junio de 2012

11º domingo de tiempo ordinario

Santoral: Ismael, Samuel

Ez 17,22-24: Ensalzo los árboles humildes
Salmo Responsorial 91: Es bueno darte gracias, Señor
2 Cor 5,6-10: En destierro o en patria nos esforzamos en agradar al Señor
Mc 4,26-34: La semilla más pequeña se hace más alta que las demás hortalizas

Ezequiel 17,22-24


Ensalzo los árboles humildes
Así dice el Señor Dios: "Arrancaré una rama del alto cedro y la plantaré. De sus ramas más altas arrancaré una tierna y la plantaré en la cima de un monte elevado; la plantaré e la montaña más alta de Israel, para que eche brotes y dé fruto y se hagas un cedro noble. Anidarán en él aves de toda pluma, anidarán al abrigo de sus ramas. Y todos los árboles silvestres sabrán que yo soy el Señor, que humilla los árboles altos y ensalza los árboles humildes, que seca los árboles lozanos y hace florecer los árboles secos. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré."

Salmo responsorial: 91


Es bueno darte gracias, Señor.
Es bueno dar gracias al Señor / y tocar para tu nombre, oh Altísimo, / proclamar por la mañana tu misericordia / y de noche tu fidelidad. R.

El justo crecerá como una palmera, / se alzará como un cedro del Líbano; / plantado en la casa del Señor, / crecerá en los atrios de nuestro Dios. R.

En la vejez seguirá dando fruto / y estará lozano y frondoso, / para proclamar que el Señor es justo, / que en mi Roca no existe la maldad. R


2Corintios 5,6-10


En destierro o en patria, nos esforzamos en agradar al Señor
Hermanos: Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras sea el cuerpo nuestro domicilio, estamos desterrados lejos del Señor. Caminamos sin verlo, guiados por la fe. Y es tal nuestra confianza, que preferimos desterrarnos del cuerpo y vivir junto al Señor. Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarle. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo para recibir premio o castigo por lo que hayamos hecho mientras teníamos este cuerpo.

Marcos 4,26-34


Era la semilla más pequeña, pero se hace más alta que las demás hortalizas
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega."

Dijo también: "¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas." Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Comentarios

SEMBRAR CON ESPERANZA

         1. "Arrancaré una rama del alto cedro y la plantaré en la montaña más alta de Israel para que eche brotes y de fruto y se haga un cedro noble. Anidarán en él aves de toda pluma" Ezequiel 17, 22. El retoño crecerá con dimensiones cósmicas, mesiánicas y escatológicas. Porque "El Señor humilla los árboles altos y ensalza los humildes".

         2. Cuando Jesús narra la parábola del grano de mostaza, tiene presente el texto de Ezequiel que hoy leemos Marcos 4, 26. El alto cedro es el judaísmo. Jesús no es amigo de comenzar de cero. Aprovecha lo que ya existe y lo renueva. El judaísmo era el árbol viejo. Arranca una rama de ese árbol y la planta en el monte alto.

         3. En la parábola de la semilla dice que crece sin la ayuda del hombre. En la descripción del proceso no se alude a las tareas del hombre (arar, escardar, limpiar, regar), sólo se destaca la iniciativa divina: "Ni el que planta ni el que riega hace crecer, sólo Dios". El hombre sólo aparece para "meter la hoz porque ha llegado la siega". Es una indudable referencia al juicio escatológico.

         4. El Reino de Dios es una iniciativa divina. Aun aceptando una colaboración humana, el que guía es el Señor, no el hombre. La pequeñez del grano de mostaza nos habla de la capacidad de crecimiento del Reino. Todo el meollo de la parábola está en la antítesis entre la pequeñez de la semilla y la altura del árbol. Pero la Grandeza que destaca no es la extensión cósmica de la Iglesia, sino su grandeza escatológica. El crecimiento anunciado por el Señor no es el intramundano, sino el trascendente. El es el grano de mostaza cuya fuerza y poder ponen en ebullición los sufrimientos y persecuciones (San Hilario). El instrumento del crecimiento es la humilde predicación del evangelio.

         5. "La Iglesia va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la cruz del Señor hasta que venga". La semilla crece entre éxitos y fracasos. Cuando los apóstoles se acobardan porque la palabra es rechazada, Jesús les dice que la palabra da fruto a su tiempo. Quiere infundirles confianza en que la palabra sembrada sigue avanzando sola. Quiere que la siembren con valor, sin esperar a que se presenten oportunidades mejores. Y quiere meterles hondo que no crean que son ellos los dueños de la palabra. Que no fuercen la libertad, pero que faciliten la acción de Dios. Jesús enseña con cortesía, condescendencia, ternura, misericordia. Jesús no tiene prisa, por eso no lo dice todo inmediatamente. Jesús acepta que no entiendan. Plantea interrogantes; siembra inquietudes.        

         6. Sembrad y podéis ir a acostaros; no penséis más en ella, que por sí sola dará fruto. Tened confianza absoluta en que la palabra fructificará. Sembrad una semilla pequeña, humilde, escondida, y a pesar de las dificultades o en medio de contrariedades, crecerá, fructificará y se hace visible y grande. Al sembrar depositáis en la tierra del corazón la independencia de una vida nueva.

         7. Por tanto, sembrar en nuestro interior y en el de nuestros hermanos, con la conciencia de que estáis confiando una vida a su desarrollo vital; de que se ha iniciado un proceso viviente. Hacedlo con confianza, con valor, paciencia y perseverancia. Hacedlo como Jesús que no nos arroja la palabra a la cara, como un arma, sino que la difunde con el sentido de la oportunidad de los tiempos.

         8. Con frecuencia sembramos la palabra, padres, educadores, sacerdotes, esperando ver la cosecha. Pero la realidad nos confirma que las cosas siguen igual. Parece que nuestra siembra ha caído en saco roto, ha sido estéril. Y nos desanimamos. Hemos de contar con la fuerza de la semilla y de la siembra y tener en cuenta el factor tiempo. "Los que sembraban con lágrimas, cosechan entre cantares".

         9  ¿No vemos cómo "el justo crece como una palmera, y se alza como cedro del Líbano? Seguirá dando fruto en la vejez, lozano aún y frondoso" Salmo 91.

         10. Quizá nosotros no veamos la cosecha y otros recojan el fruto de nuestra dura siembra. Pero es seguro que habrá cosecha. Y seguramente, aunque oculta hoy a nuestros ojos, ya se han dado esos frutos. Con toda seguridad hay almas en el cielo que son fruto de nuestra oración y flores de nuestra siembra. Hay personas que han rectificado su vida o le han dado una dirección más espiritual y cristiana por una palabra que nos escucharon o por un consejo que de nosotros recibieron. El día de la eternidad ocurrirá la gran manifestación del fruto de la cosecha, que en esta vida terrena queda oculta a nuestros ojos. Trabajar sabiendo que nada se pierde y con la seguridad de que el Reino, aunque ya ha comenzado, sólo está en sus comienzos.

         11. Y aunque no veamos, saber ver. Hay que cerrar los ojos ante lo que parece realidad y abrirlos ante la verdadera realidad y misteriosa del Reino de Dios que está creciendo silenciosamente, mientras no nos damos cuenta y que dará fruto a su debido tiempo. "Alzad vuestros ojos y contemplad las mieses que ya blanquean para la siega". Nosotros cosechamos lo que no sembramos. Otros cosecharán y recogerán los frutos de nuestro trabajo, de nuestro dolor, humillación, sufrimiento, y de lo que parecía nuestro fracaso. Estamos trabajando por el Reino, que a la vez, influye en el desarrollo y perfección del mundo.

         12. Con la fe iluminada de que Jesús se siembra en nuestra persona en la Eucaristía, como semilla de resurrección, ejercitemos la esperanza de que mañana será mejor. De que todo terminará bien.


P. JESUS MARTI BALLESTER

jmartib@planalfa.es
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

Meditacion para el Domingo XI Ordinario del ciclo B.

Contemplar el Evangelio de hoyDía litúrgico: Domingo XI (B) del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mc 4,26-34): En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega».

Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra». Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.

Comentario: Fr. Faust BAILO (Toronto, Canadá)
«El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra»
Hoy, Jesús nos ofrece dos imágenes de gran intensidad espiritual: la parábola del crecimiento de la semilla y la parábola del grano de mostaza. Son imágenes de la vida ordinaria que resultaban familiares a los hombres y mujeres que le escuchan, acostumbrados como estaban a sembrar, regar y cosechar. Jesús utiliza algo que les era conocido —la agricultura— para ilustrarles sobre algo que no les era tan conocido: el Reino de Dios.

Efectivamente, el Señor les revela algo de su reino espiritual. En la primera parábola les dice: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra» (Mc 4,26). E introduce la segunda diciendo: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios (…)? Es como un grano de mostaza» (Mc 4,30).

La mayor parte de nosotros tenemos ya poco en común con los hombres y mujeres del tiempo de Jesús y, sin embargo, estas parábolas siguen resonando en nuestras mentes modernas, porque detrás del sembrar la semilla, del regar y cosechar, intuimos lo que Jesús nos está diciendo: Dios ha injertado algo divino en nuestros corazones humanos.

¿Qué es el Reino de Dios? «Es Jesús mismo», nos recuerda Benedicto XVI. Y nuestra alma «es el lugar esencial donde se encuentra el Reino de Dios». ¡Dios quiere vivir y crecer en nuestro interior! Busquemos la sabiduría de Dios y obedezcamos sus insinuaciones interiores; si lo hacemos, entonces nuestra vida adquirirá una fuerza e intensidad difíciles de imaginar.

Si correspondemos pacientemente a su gracia, su vida divina crecerá en nuestra alma como la semilla crece en el campo, tal como el místico medieval Meister Eckhart expresó bellamente: «La semilla de Dios está en nosotros. Si el agricultor es inteligente y trabajador, crecerá para ser Dios, cuya semilla es; sus frutos serán de la naturaleza de Dios. La semilla de la pera se vuelve árbol de pera; la semilla de la nuez, árbol de nuez; la semilla de Dios se vuelve Dios».
(
http://evangeli.net
).

Moniciones y meditacion para la Misa del Domingo XI Ordinario del ciclo B.

UNDÉCIMO DOMINGO

 

Monición de Entrada

La fuerza del grano de mostaza.- Dios proyecta el futuro del hombre sencillo, débil y sin esperanza (1ª lect), Al principio el Reino de Dios aparece insignificante, luego se crece y extiende por el mundo entero.(Ev) . Quien pertenece al Reino debe caminar guiado por la fe y esforzarse en agradar al Señor. (2ª Lec)

 

Canto de Entrada.- Reunidos en el nombre del Señor.

Reunidos en el nombre del Señor,

que nos ha congregado ante su altar,

celebremos el misterio de la fe,

bajo el signo del amor y la unidad

(Cantoral Liturgico nacional: n° 48)

 

Acto Penitencial.

 

- Tú, que nos perdonas de todas nuestras culpas.

- Tú, que viniste a traer la gracia y la paz.

- Tú, que intercedes ante el Padre por todos nosotros.


 LITURGIA DE LA PALADRA

 

Primera Lectura: "Ensalzó los árboles humildes" Ez 17,22-24)

El futuro del hombre.- Las palabras de Ezequiel son esperanza para Israel que cobijará en el futuro a todos los pueblos. La promesa apunta más allá del tiempo. La lectura se enmarca en el cuadro de la parábola del Reino del Evangelio.

Salmo responsorial.- (Sal 91.2-33,13-14,15-16)

R/ "Es bueno darte gracias, Señor. " (Libro del Salmista: págs. 23l-232)

 

Segunda Lectura: "En destierro o en patria, nos esforzamos en agradar al Señor". (2 Cor 5,6-10)

El presente mira hacia el futuro.- Para San Pablo la vida es como un destierro, lejos del Señor. La fe y la confianza nos guian hacia El. El esfuerzo que hace el cristiano por cumplir la voluntad de Dios será premiado.

 

Evangelio. - "Era la semilla más pequeña pero se hace mas alta que las demás hortalizas" (Mc 4,26-34)

El Reino de Dios.- Jesús para explicar la realidad del Reino de Dios emplea la comparación de la semilla que crece sin que el labrador se dé cuenta. En un principio es pequeño como el grano de mostaza, luego crece y acuden a él todos los hombres.

 

 

LITURGIA EUCARISTICA

 

Canto de Comunion: Los que comemos un mismo pan.

 

Los que comemos un mismo pan

caminaremos en la unidad:

así el mundo conocerá

que Dios es amor. (2)
(Cantoral Litúrgico Nacional n° O36)

 

 

Reflexión:

 

Los gobiernos de las naciones para construir su futuro político, económico y social recurren a la propaganda, organizan manipulan instrumentalizan, utilizan y retienen válido todo para conseguir su objetivo.

Dios, sin embargo, constuye su Reino sin propaganda, sin el poder de la fuerza. Lo hace desde el silencio y por medio de personas insignificantes.

El Señor planta y hace crecer el cedro, hace florecer el árbol muerto y endereza al torcido.

Dios reconstruye la vida desde dentro, no desde fuera, actúa principalmente en el pequeño y débil. Las dos parábolas presentan el Reino de Dios como don.

El Reino se construye desde el silencio y no tiene necesidad de recurrir ni a la fuerza ni a otros condicionamientos externos.

 

 

Domingo XI

 

Labrantío de Dios

 

Esto dice el Señor: Arrancaré una rama del alto cedro y la plantaré. De sus ramas más altas arrancaré una tierna y la plantaré en la cima de un monte elevado_ (Ez 17,22-23)

El hombre de campo cuida la tierra con empeño y ternura. El buen labrador rotura la tierra, abriendo anchos surcos para que la semilla se arrope, ahonde sus raíces sanas y eche sus brotes verdes. El que planta y trasplanta, el que injerta y poda. Con una gran ilusión por el fruto que llegará. Con una larga paciencia espera confiadamente en el momento de la cosecha final.

Dios, labrador bueno, hombre de campo que escoge una rama tierna de cedro alto y frondoso para plantarla en la cima de un monte elevado. Con la gran ilusión de quien planta un árbol, soñando con el día en que crezca hasta hacerse un cedro grande y espeso. Y sea un recuerdo perenne de la mano que un día remoto lo plantó.

Cristo es la rama florecida del tronco añoso de Jesé. El alto cedro que creció en la casa de Israel, en el monte Sión. Cedro que une el cielo y la tierra, árbol noble que extiende sus ramas dando sombra y frescor ante el fuego del sol de verano, protección y abrigo en los fríos del duro invierno_ Pájaros sedientos que se asfixian bajo un sol de justicia, pájaros sin nido que se estremecen en el frío de las noches largas. Eso somos muchas veces y sólo tenemos un árbol donde guarecernos, el de la Cruz. Cristo, verde retoño florido que llenará de esperanza el vacío de nuestro dolor desesperanzado.

 

Todos los árboles silvestres sabrán que yo soy el Señor que humilla a los árboles altos y ensalza a los árboles buenos; que seca los árboles lozanos y hace florecer los árboles secos (Ez 17,24)

Figura del labrador que Dios se aplica a sí mismo en repetidas ocasiones, dándole diversos sentidos, agotando toda la riqueza de su contenido. Dios ante ti como el labrador ante su viña, como el hortelano ante sus árboles frutales, como el jardinero ante sus flores. Eres un árbol plantado por Dios en su finca, en esta ancha tierra suya que es el mundo. Un árbol plantado con cariño, con mucha esperanza e ilusión.

Y Dios cuida cada día de sus árboles. Poniendo un especial esmero en los que son débiles y pequeños, cortando de raíz a los que van torcidos, sin crecer por las guías que Él mismo ha señalado. Y ese árbol seco lo riega hasta que de nuevo sus hojas sean verdes y sus frutos jugosos. Y a esos otros que sólo tienen hojas, sin acabar de dar fruto, los descuaja, los quema porque están podridos por dentro y sólo sirven para el fuego.

Deja que Dios haga las cosas a su modo, permítele que doblegue tu vida para encaminarla por la dirección que Él conoce mejor que tú. Déjale que corte, que raspe, que pode. Y serás un árbol que dé buenos frutos, el revés de ese árbol seco ennegrecido que eres sin Dios. No seas soberbio, no resistas la acción divina, no te empeñes en torcer tu vida por los vericuetos que te sugiere tu loca imaginación. Crece en el sentido de Dios, y serás, como Cristo, un árbol en forma de Cruz del que penda la salvación del mundo entero.

 

Como cedro del Líbano

 

 

Es bueno dar gracias al Señor.(Ps 91,2)

 

Sí, es bueno agradecer a Dios tantos y tantos beneficios como de continuo nos otorga. Muchas veces incluso sin que nosotros nos enteremos. Beneficios que son tan permanentes y ordinarios, tan habituales, que los recibimos como si tal cosa, como si todo eso fuera algo normal y lo recibiéramos como algo que tiene que ser así, y no de otra forma. Y, sin embargo, bien pudiera ocurrir de manera contraria y vernos privados del aire que respiramos y de la luz que nos alumbra y nos calienta, de esa vida que gozamos sin darnos cuenta que no la hemos merecido ni conseguido nosotros mismos, sino que la hemos recibido y en cierto modo la seguimos recibiendo.

Es bueno porque es justo y correcto, que agradezcamos a Dios todo eso que tenemos y somos. Si lo hubiéramos conseguido tan sólo con nuestro esfuerzo, si la salud dependiera sólo de nosotros, así como el bien que gozamos, si todo eso fuera el resultado de nuestro esfuerzo, entonces tendríamos motivo para olvidarnos de Dios y no agradecer nada, pues nada habríamos recibido. Pero no es así. Por tanto tenemos la obligación de corresponder de alguna forma a los beneficios recibidos. Además, eso es bueno porque de esa forma predisponemos a Dios para que nos siga bendiciendo y ayudando. La gratitud es sin duda un estímulo para el bienhechor. La ingratitud por el contrario, cierra y recorta la generosidad de quien nos beneficia.

 

El justo crecerá como la palmera. (Ps 91,13)

 

El hombre que cumple con su deber, el que hace en cada momento lo que debe, y lo hace con empeño, lo más perfectamente que puede, ése progresará en su vida, se alzará dice el salmo como cedro del Líbano. Será como un árbol frondoso y verde, lleno de promesas y de realidades. Plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios. Su vida se irá desgranando cerca de Dios, dentro de Dios podríamos decir. Cuando el hombre vive en gracia hay en su existencia una nueva perspectiva, una nueva realidad, un plano más allá de lo natural, una dimensión sobrenatural que convierte lo más sencillo y ordinario en algo formidable y divino.

Por eso continúa el texto inspirado , en su vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso. Así, es, en efecto. La gracia divina actúa directamente sobre el alma del justo, pero su acción se extiende de alguna forma también a su cuerpo. Esto no quiere decir que el hombre justo no sufra en su carne el paso de los años, pero no hay duda de que en ocasiones la fuerza de Dios anima y empuja, hace posible una vejez serena y alegre, ilusionada y feliz.

 

 

Confiados y esforzados

 

Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos, estamos desterrados lejos del Señor (2Cor 5,6)

El Apóstol es consciente de las dificultades que en ocasiones se interponen en el camino de quienes marchan hacia Dios. Como ninguno otro, él supo de persecuciones, de calumnias, de cárceles y torturas, de ingratitudes e incomprensiones. Sin embargo, predominan en sus escritos palabras de esperanza, la confianza en el poder divino, la persuasión de que, a pesar de su fragilidad, todo lo puede en Aquel que le conforta. Es cierto que su caminar es, en cierto modo, un andar a ciegas. Pero su paso es firme y seguro, guiado en todo momento por la luz radiante de la fe.

Con estas disposiciones nada le hace temer, ni la misma muerte le arredra. Es más, esa muerte le atrae en cierto modo, quisiera incluso ir a su encuentro, pues encontrársela equivaldría a romper las fronteras del cuerpo y dar libre vuelo al espíritu, que ansía remontarse hasta Cristo. Por eso dirá en otra ocasión que se siente constreñido por dos fuerzas. Por un lado quisiera morirse para estar ya con Jesús, pero por otra parte comprende que todavía su presencia es necesaria a aquellos cristianos recién convertidos al Evangelio.

 

Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarle (2Cor 5,9)

Ni seguir viviendo le importa, ni el morirse le asusta. Lo único que realmente le importa es agradar en todo al Señor, hacer en cada momento lo que Dios quiera. En eso se esfuerza y por eso lucha. Así se lo escribe a los de Corinto, y así nos lo recuerda la Iglesia a cada uno de nosotros. Para que nos preocupemos seriamente de agradar a Dios con una vida honesta y llena de buenas obras. Hemos de considerar que estamos en camino hacia la eternidad y que hay que recorrer ese itinerario, que el Señor nos ha marcado para toda nuestra vida con ilusión y con esperanza, poniendo el empeño y el esmero de quien vive y muere de amor.

Como razón añade que un día todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios, para rendir cuenta minuciosa de toda nuestra vida. En ese momento definitivo daremos razón de cuanto hayamos hecho. No de lo que hayamos dicho o escrito, no de lo que hubiéramos querido hacer, o de lo que sólo se quedó en simple propósito o buen deseo. Entonces sólo valdrán las obras y no las palabras. Todavía estamos a tiempo, todavía nos quedan unos días de vida, aunque no sabemos cuántos. Ojalá que la incertidumbre del momento final nos estimule y anime a vivir cada instante como si fuera el último de nuestra vida.

 

La mejor siembra

 

El Reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra (Mc 4,26)

Jesús se acomoda al hablarnos a nuestro modo de entender, usa las imágenes que constituyen el quehacer diario de nuestra vida ordinaria. Desea que comprendamos bien su doctrina para que así podamos más fácilmente llevarla a la práctica. Al fin y al cabo lo que el Señor pretende no es lucir su sabiduría ni deleitar a sus oyentes, sino sencillamente que mejoremos nuestra conducta cada día, que nos asemejemos más y más a Él.

Hoy nos habla de la semilla que se siembra y que día y noche va creciendo sin que se sepa cómo, en silencio y de forma casi desapercibida. Cuando llegue el momento, la espiga habrá granado y la cosecha será una feliz realidad. Así ha de ser también nuestra propia vida, una siembra continua de buenas obras y de buenas palabras. A veces puede ocurrir que nos parezca inútil hacer el bien, dar un consejo a los demás, o llevar a cabo un trabajo sin brillo, ocultos en el mayor de los anonimatos. Entonces hemos de pensar que ni un solo acto hecho por amor de Dios quedará sin recompensa. Hasta la más pequeña de las semillas alcanzará, si se siembra, el gozo de su propio fruto.

La más pequeña semilla, la actividad más insignificante, el papel más sencillo de la gran comedia, todo tiene su dinamismo interno que, día y noche, va creciendo a los ojos de Dios y preparando el fruto, si no estropeamos la sementera con la rutina, el cansancio o la mediocridad. Cuando llegue el momento de bajar el telón y suene el aplauso de Dios, entonces descubriremos el secreto maravilloso de la pequeña semilla que, sin darnos cuenta, creció y dio frutos de vida eterna.

Sembradores incansables que echan a manos llenas, en amplio y generoso abanico, la simiente divina que Dios nos ha entregado desde que, por medio del Bautismo, hemos comenzado a ser hijos suyos. Sembradores que creen en el valor divino de cada uno de los momentos, que viven unidos a Dios por la gracia santificante. Sembradores de sonrisas y de comprensión, de esfuerzos por un trabajo bien hecho. Alegres y esperanzados siempre, persuadidos de que, aunque no se vea, el grano que se siembra nunca se pierde, sino que dará al final su preciado fruto.
(
http://www.serviciocatolico.com/domingo/Ciclo%20B/ordinario/ordin11b.htm
).

Moniciones para la Misa del Domingo XI Ordinario del ciclo B.

MONICIONES Y ORACIÓN DE LOS FIELES - CICLO B

Undécimo Domingo del Tiempo Ordinario

P. Félix Jiménez Tutor, escolapio


   Escritura:

Ezequiel 17, 22-24; 2 Corintios 5, 6-10;
Marcos 4, 26-34
 

ENTRADA

Bienvenidos, hermanos, a la celebración del descanso en el Señor, a la fiesta de la fe.

El Señor quiere compartir los secretos del Reino con nosotros.

El domingo es el día de la iniciación cristiana, de la asamblea del pueblo de Dios, de la confesión de nuestra fe.

Celebremos con alegría a nuestro Dios.

Entonemos juntos el canto de entrada.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA

El profeta Ezequiel toma el símbolo del árbol para compararlo con la vida de los hombres y con el trabajo de Dios.

Dios es el dador de la vida y del crecimiento. Dios exalta y humilla. Dios hace florecer unos árboles y seca otros. Dios es como un gran árbol en cuyas ramas podemos descansar y gozar.

Escuchemos la proclamación de la Palabra de Dios.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA

Pablo apunta al día de la cosecha y nos exhorta a estar atentos a ese día y a caer en la cuenta de que el secreto de nuestra vida consiste en agradar a Dios.

Escuchemos la proclamación de la Palabra de Dios.

MONICIÓN AL EVANGELIO

La historia del Reino es como la historia de una semilla. Una vez plantada lo que exige del sembrador es paciencia.

Nosotros, los sembrados con la semilla de la fe, tenemos que cuidar y alimentar esa semilla para que llegue a dar los frutos que el sembrador espera.

Escuchemos la proclamación del evangelio.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos por la Iglesia para que siga sembrando con gozo la fe en Jesucristo a los hombres.

Oremos por los gobernantes para que siembren esperanza y ayuden a los más débiles de la sociedad.

Oremos por los niños y los jóvenes para que lo sembrado en sus vidas a lo largo del año escolar produzca frutos y sean agradecidos.

Oremos por nuestra comunidad parroquial para que crezca dando frutos de unidad y de amor.

Oremos por los padres para que asuman con responsabilidad su hermosa tarea de educar a sus hijos como ciudadanos y como cristianos.

Oremos por todos los difuntos de la parroquia y (nombres) para que el Señor les haga florecer en el Reino de los cielos.
(
http://www.parroquiaelpilarsoria.es/moniciodom11b.htm
).