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Se muestran los artículos pertenecientes al tema SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA (24 DE JUNIO).

Lecturas meditadas y oraciones de la Misa del dia de la solemnidad de la natividad de San Juan Bautista. Pedidos de oraciones (Winston Francisco Pauta Avila).

MISA DE HOY
 
«Los miembros del Movimiento cultivan el precepto evangélico de la oración y de la vigilancia;  acuden filialmente a Dios nuestro Señor, fuente de la gracia y dador de todo don; y fortalecen su alma con los sacramentos de la Eucaristía y de la reconciliación»
MISA, JUNIO 24, SANTORAL, PETICIONES Y REFLEXIONES
LUNES 24
La Natividad de San Juan Bautista, Profeta precursor
Santos: Juan y Festo de Roma, mártires; Simplicio de Autum, obispo. Solemnidad (Blanco)
 
LUZ DE LAS NACIONES
 
Is 49, 1-6; Hch 13, 22-26; Lc 1, 57-66.80
 
La imagen acuñada por el profeta Isaías se ha usado tanto que parece desgastada. Sin embargo no lo está, puesto que siguen existiendo hombres y figuras proféticas como Juan Bautista que transpiran luz a su alrededor. La comunidad de Israel vivía una profunda crisis a principios del primer siglo, la fidelidad a Dios y las prácticas políticas romanas impuestas a Israel, parecían excluirse. Algunos dirigentes de Israel creían encontrar una fórmula híbrida para congraciarse con las autoridades romanas y servir a Dios. Para el profeta del Jordán esa situación era imposible. El país estaba contaminado, la fidelidad a Dios era simulada con prácticas de culto externo. Juan Bautista gritaba a voz en cuello que era necesario reconocerse pecador y dar comienzo a un profundo cambio de mentalidad, que reordenara las relaciones sociales, económicas, en una palabra, la convivencia entre los israelitas fuertes y débiles, bajo los valores de la justicia y la solidaridad. De esa luz no solamente fue vocero, sino primer testigo.
 
Misa del día
 
ANTÍFONA DE ENTRADA (Jn 1, 6-7; Lc 1, 17)
Vino un hombre enviado por Dios y su nombre era Juan. Vino para dar testimonio de la luz, y prepararle al Señor un pueblo dispuesto a recibirlo.
 
Se dice Gloria.
 
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que enviaste a san Juan Bautista para prepararle a Cristo, el Señor, un pueblo dispuesto a recibirlo, alegra ahora a tu Iglesia con la abundancia de los dones del Espíritu y guíala por el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo...
 
LITURGIA DE LA PALABRA
 
Te convertiré en luz de las naciones.
 
Del libro del profeta Isaías: 49, 1-6
Escúchenme, islas; pueblos lejanos, atiéndanme. El Señor me llamó desde el vientre de mi madre; cuando aún estaba yo en el seno materno, Él pronunció mi nombre.
Hizo de mi boca una espada filosa, me escondió en la sombra de su mano, me hizo flecha puntiaguda, me guardó en su aljaba y me dijo: "Tú eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria". Entonces yo pensé: "En vano me he cansado, inútilmente he gastado mis fuerzas; en realidad mi causa estaba en manos del Señor, mi recompensa la tenía mi Dios".
Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno, para que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a Él y congregar a Israel en torno suyo —tanto así me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza—. Ahora, pues, dice el Señor: "Es poco que seas mi siervo sólo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta los últimos rincones de la tierra". Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
 
Del salmo 138
R/. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
 
Tú me conoces, Señor, profundamente: tú conoces cuándo me siento y me levanto, desde lejos sabes mis pensamientos, tú observas mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. R/. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
 
Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el seno materno. Te doy gracias por tan grandes maravillas; soy un prodigio y tus obras son prodigiosas. R/. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
 
Conocías plenamente mi alma; no se te escondía mi organismo, cuando en lo oculto me iba formando y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R/. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
 
Antes de que Jesús llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de penitencia.
 
Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 13, 22-26
 
En aquellos días, Pablo les dijo a los judíos: "Hermanos: Dios les dio a nuestros padres como rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará todos mis designios.
Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un Salvador, Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía: 'Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias'.
Hermanos míos, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este mensaje de salvación les ha sido enviado a ustedes".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
 
ACLAMACIÓN (Lc 1, 76) R/. Aleluya, aleluya.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos. R/.
 
Juan es su nombre
 
LECTURA Evangelio Lucas capítulo 1, versículos 57 al 66 y 80
 
Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: "No. Su nombre será Juan". Ellos le decían: "Pero si ninguno de tus parientes se llama así".
Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño.É1 pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre". Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.
Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos, y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: "¿Qué va a ser de este niño?". Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.
El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
 
Oración introductoria
¡Ven, Espíritu Santo! No permitas que me distraiga en esta oración. Dame la fe, la esperanza y el amor para entender lo maravilloso de esta invitación que me haces a estar contigo, para transformar mi corazón de modo que busque servirte sin apegos, sin buscar reconocimiento ni poniendo límites egoístas a lo que tu gracia puede hacer.
 
Petición
Señor, transforma mi espíritu para que como un niño confiado y valiente me entregue totalmente a mi misión.
 
REFLEXION Evangelio Lucas capítulo 1, versículos 57 al 66 y 80
 
El matrimonio es un signo que habla de Dios.
« ¿Qué nos dice hoy esta palabra? Pienso que nos invita a ser más conscientes de una realidad ya conocida pero tal vez no del todo valorizada: que el matrimonio constituye en sí mismo un evangelio, una Buena Noticia para el mundo actual, en particular para el mundo secularizado. La unión del hombre y la mujer, su ser “una sola carne” en la caridad, en el amor fecundo e indisoluble, es un signo que habla de Dios con fuerza, con una elocuencia que en nuestros días llega a ser mayor, porque, lamentablemente y por varias causas, el matrimonio, precisamente en las regiones de antigua evangelización, atraviesa una profunda crisis. Y no es casual. El matrimonio está unido a la fe, no en un sentido genérico. El matrimonio, como unión de amor fiel e indisoluble, se funda en la gracia que viene de Dios Uno y Trino, que en Cristo nos ha amado con un amor fiel hasta la cruz» (Benedicto XVI, 7 de octubre de 2012).
 
Credo
 
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
 
Acepta, Señor, este sacrificio que vamos a ofrecerte para celebrar el nacimiento de san Juan Bautista, quien anunció la venida de nuestro Salvador y señaló su presencia entre los hombres.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
 
PREFACIO
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Ya que en la persona de su precursor, Juan el Bautista, podemos alabar tu magnificencia, que lo distinguió con particular honor entre todos los hombres.
Él fue, en su nacimiento, ocasión de gran júbilo y aun antes de nacer, saltó de gozo por la visita del Salvador.
Sólo a él fue dado entre todos los profetas presentar al Cordero, Redentor del mundo.
Bautizó con el agua, que habría de quedar santificada, al mismo autor del bautismo, por quien mereció dar el testimonio supremo de su sangre.
Por eso, unidos a los ángeles, te aclamamos llenos de alegría: Santo, Santo, Santo...
 
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1, 78)
Por la misericordia entrañable de nuestro Dios, nos ha visitado la luz que nace de lo alto.
 
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que la comunión que hemos recibido al celebrar el nacimiento del precursor de tu Hijo, renueve en nosotros el amor y la fidelidad a Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
 
  OTRA REFLEXION AL EVANGELIO DE HOY
 
REFLEXION Evangelio Lucas capítulo 1, versículos 57 al 66 y 80
 
El Evangelio de hoy nos presenta la gran alegría que trajo para toda la comarca el nacimiento de Juan el Bautista, el Precursor. Si algo le está haciendo falta hoy al mundo es esta "alegría" que nace del corazón.
 
Es necesario que cada uno de nosotros nos convirtamos en el instrumento de Dios para que la gente se dé cuenta de que la presencia de Cristo en el mundo es una realidad, y que él es la única posibilidad que tiene para ser verdaderamente feliz. Nuestra sonrisa, nuestra alegría, nuestra sencillez ante las cosas y el mundo, son la mejor invitación para que el mundo crea. Zacarías no podía hablar, así que tomó lo que tenía a la mano y así el plan de Dios continuó adelante; y nos dice que en ese momento todos se "maravillaron".
 
Hagamos lo posible para que la gente se sienta invitada a vivir siempre con un espíritu diferente, con paz y con amor. Tú puedes ser el instrumento para que Dios llegue a los corazones.
 
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro
 
MINISTERIO DE ORACION
 
Junio 24
Tremendo misterio este que de las oraciones y voluntarios sacrificios de unos pocos, depende la salvación de muchos". (Pio XII)
 
A las almas adoloridas, que cargan pesos insufribles, a quienes sus cruces pareciera aplastar sin remedio, el recuerdo del valor pleno de sentido del dolor otorga al sufrimiento una trascendencia del que están privados los paganos. Recomendamos vivamente su lectura y hacer de su difusión un apostolado
 
Desde el más profundo sentido de comunión deseo, de todo corazón, que a este tiempo de quejas, llantos y reproches dirigidos al Padre por tantas personas que viven en sus carnes un dolor tan hondo, le sigan algunos momentos de paz y silencio, suficientes como para poder oír las respuestas y consuelos que el Buen Dios susurra a sus hijos que sufren
 
DIOS PODEROSO DADOR DE LA SALUD
 
Les pido hermanos oración por la salud de María. Que tienen que realizarle estudios, desde ya muchas gracias y Dios los bendiga. Luis
 
Dios bendito te pido por la sanación espiritual y física de Alberto Garcia, Esperanza, Nic que tienen cáncer dales paz y fortaleza para recibir todo lo que viene, purifícalos con tu sangre y si es tu voluntad sánalos. todos tienen hijos también dales fortaleza a sus familias. Bendito y alabado seas. Pita
 
Por la pronta sanación y fortaleza física de mis hijos Claudia y Eduardo. Por la pronta mejora de mis ingresos económicos y mi trabajo Por las intenciones y necesidades de mi esposa Margarita. Por mi hogar y mi propia salud física y espiritual. Javier
 
Te pido Señor por la salud de María Rafaela, dale fortaleza y fuerzas y defensas para que nuestra hermana salga bien de esta enfermedad, gracias Padre amado. Winston
 
Luz Milagros, bebita que fue dada por muerta en un hospital de Chaco y que luchó intensamente por su vida, presentó nuevo problemas en su estado de salud y otra vez corre peligro. Después de que la nena mostrara una mejoría y todo hiciera suponer que se encaminaba a su recuperación definitiva, sufrió un problema en su corazón, suplico hoy más que nunca. Nuestra reina Luz Milagros Verón Boutet sufrió un paro cardíaco. Está con respirador y bajas pulsaciones ayúnenme estoy muy mal necesita cadena de oración urgente. Unámonos todos por el amor de Dios”, reza el mensaje de Facebook de Analía Boutet. Nelly
 
Señor Jesucristo te pido por la salud de María Luisa Montoya confiada en que tu bondad le otorgue una pronta recuperación. Amén. Francisco
 
Señor Jesús pido de rodillas y de todo corazón pases tu mano sanadora por el cuerpo de Daniel Eduardo y permitas que sea bendecido con vida y salud y salga adelante en esta lucha por vivir. Winston
 
AGRADECIMIENTO A DIOS
       
Cumpleaños de Marcela Ortiz
Cumpleaños de Comunidad de São João Batista
Cumpleaños de Patricia Farias
Cumpleaños de Hilda Huiracocha Espinoza
Cumpleaños de Carlos Alberto Sanchez
Cumpleaños de Norma Constanza Martínez Alarcón
Cumpleaños de Eduvigis Saldaña
Cumpleaños de Susanne Szymanski
Cumpleaños de Juan Eduardo Salinas Hidalgo
Cumpleaños de Juan Lasarte
Cumpleaños de Danna Camila López
Cumpleaños de María Eugenia de Caro
Cumpleaños de Juan Tellez
Cumpleaños de Juan Miguel
Cumpleaños de Alejandro Javier Rivera Cruz
Cumpleaños de María Floripes Triana de Ramírez.
 
Aniversario de Matrimonio
 
 Lupita Gzz y Enrique Marroquín
 
Un poco de Humor...
 
Graffiti en zona de tolerancia
"La marihuana produce amnesia y otras cosas que no me acuerdo."
 
POR LAS NECESIDADES DE
 
Señor gracias por este nuevo día gracias por mis hijos, esposo, mama, hermanos y hermanas y sus familias por las personas que trabajan con nosotros por mi Te pido que mandes tu Espíritu Santo para que nos guie nos de sabiduría y Virgencita cúbrenos con Tu Santo Manto manda tus ángeles a protegernos. Patricia
 
Pido oración para Mabel Ottaviano, que Dios obre en su vida y la libere de todo hechizo, de todo mal. Que vuelva a unirse con su esposo, Gracias, Amen. Susana
 
Les pido sus oraciones por el aniversario número 54 de vida consagrada de la Hermana Tere del Sagrado Corazón de Jesús, y la perseverancia en su ministerio. Héctor
 
Q. E. P. D.
 
José Chitupanta Milligalle
María Manuela Chasipanta
Víctor  Chitupanta Chasipanta
Byron Parraga Vera
Carlos Barre Santillan
Elina Rojas Acosta
Leonor Puig Higgins
María Segarra Suarez
 
PALANCAS POR QUIENES HAN PARTIDO A SU QUINTO DIA
 
Ofrezcamos también nuestras PALANCAS y oraciones por aquellos que, habiendo vivido los 3 Días del Cursillo de Cristiandad, compartieron con nosotros su CUARTO Día, fermentando de Evangelio los ambientes, y que hoy, llamados por el Señor a su presencia, se encuentran viviendo su QUINTO Día.
 
Por los que llegaran a su destino final hoy, que lo hagan en Gracia de Dios
 
Por las benditas almas del Purgatorio
 
Abra por favor la siguiente pagina WEB
 
http://grupodeoraciondivinonio.blogspot.com/
 
https://www.dropbox.com/sh/jsqbn3ri3w6l5xo/4ZB-Z7LGxr/VideoPapa.avi
 
http://www.facebook.com/groups/228027363944602/
 
Su petición será publicada en nuestras páginas WEBS
 
P.D. No olvide que hay hermanos que también
necesitan oraciones, cuando sea menester
con sus oraciones.
 
wpauta@yahoo.es,
 
wpauta@gmail.com

Evangelio meditado de la Misa del dia de la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista (Evangeliodeldia.org).

EVANGELIO DEL DIA
"¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68

 

lunes 24 Junio 2013

Solemindad de la Natividad de san Juan Bautista

Fiesta de la Iglesia: San Juan Bautista
Santo(s) del día : MARIA GUADALUPE García Zavala

Ver el comentario abajo, o clic en el título
San Máximo de Turín : “Es necesario que él crezca y yo disminuya”

Libro de Isaías 49,1-6.
Escúchenme, islas lejanas, pongan atención, pueblos. Yavé me llamó desde el vientre de mi madre, conoció mi nombre desde antes que naciera.
Hizo de mi boca una espada cortante y me guardó debajo de su mano. Hizo de mí una flecha puntiaguda que tenía escondida entre las otras.
El me dijo: «Tú eres mi servidor, Israel, y por ti me daré a conocer.»
Mientras que yo pensaba: «He trabajado en balde, en vano he gastado mis fuerzas, para nada.» Yavé, sin embargo, protegía mis derechos, mi Dios guardaba mi salario, pues soy importante para Yavé, y mi Dios se hizo mi fuerza.
Y ahora ha hablado Yavé, que me formó desde el seno materno para que fuera su servidor, para que le traiga a Jacob y le junte a Israel:
«No vale la pena que seas mi servidor únicamente para restablecer a las tribus de Jacob, o traer sus sobrevivientes a su patria. Tú serás, además, una luz para las naciones, para que mi salvación llegue hasta el último extremo de la tierra.»

 

Salmo 139(138),1b-3.13-14ab.14c-15.
Señor, tú me examinas y conoces,
sabes si me siento o me levanto,
tú conoces de lejos lo que pienso.
Ya esté caminando o en la cama me escudriñas,
eres testigo de todos mis pasos.

Pues eres tú quien formó mis riñones,
quien me tejió en el seno de mi madre.
Te doy gracias por tantas maravillas,
admirables son tus obras

y mi alma bien lo sabe.
Mis huesos no te estaban ocultos
cuando yo era formado en el secreto,
o bordado en lo profundo de la tierra.

 

 

Libro de los Hechos de los Apóstoles 13,22-26.
Pero después Dios lo rechazó y les dio a David, de quien dio este testimonio: Encontré a David, hijo de Jesé, un hombre a mi gusto, que llevará a cabo mis planes.
Ahora bien, Dios ha cumplido su promesa: ha hecho surgir de la familia de David un salvador para Israel, ese es Jesús.
Antes de que se manifestara, Juan había predicado a todo el pueblo de Israel un bautismo de conversión.
Y cuando estaba para terminar su carrera, Juan declaró: «Yo no soy el que ustedes piensan, pero detrás de mí viene otro al que yo no soy digno de desatarle la sandalia.»
Hermanos israelitas, hijos y descendientes de Abrahán, y también ustedes los que temen a Dios, a todos nosotros se nos ha dirigido este mensaje de salvación.

 

Evangelio según San Lucas 1,57-66.80.
Cuando le llegó a Isabel su día, dio a luz un hijo,
y sus vecinos y parientes se alegraron con ella al enterarse de la misericordia tan grande que el Señor le había mostrado.
Al octavo día vinieron para cumplir con el niño el rito de la circuncisión,
y querían ponerle por nombre Zacarías, por llamarse así su padre. Pero la madre dijo: «No, se llamará Juan.»
Los otros dijeron: «Pero si no hay nadie en tu familia que se llame así.»
Preguntaron por señas al padre cómo quería que lo llamasen.
Zacarías pidió una tablilla y escribió: «Su nombre es Juan», por lo que todos se quedaron extrañados.
En ese mismo instante se le soltó la lengua y comenzó a alabar a Dios.
Un santo temor se apoderó del ve cindario, y estos acontecimientos se comentaban en toda la región montañosa de Judea.
La gente que lo oía quedaba pensativa y decía: «¿Qué va a ser este niño?» Porque comprendían que la mano del Señor estaba con él.
A medida que el niño iba creciendo, le vino la fuerza del Espíritu. Vivió en lugares apartados hasta el día en que se manifestó a Israel.

 


Extraído de la Biblia Latinoamericana.

 

Leer el comentario del Evangelio por :

San Máximo de Turín (?-c. 420), obispo
Sermón 99 ; PL 57, 535


“Es necesario que él crezca y yo disminuya”


Con razón, Juan Bautista puede decir del Señor nuestro Salvador: "hace falta que él crezca y que yo disminuya" (Jn 3,30). Esta afirmación se realiza en este mismo momento: al nacimiento de Cristo, los días aumentan; al de Juan, disminuyen... Cuando aparece el Salvador, el día, con toda evidencia, aumenta; retrocede en el momento en el que nace el último profeta, porque está escrito: "la Ley y los profetas reinaron hasta Juan" (Lc 16,16). Era inevitable que la observancia de la Ley se ensombrezca, en el momento en el que la gracia del Evangelio empieza a resplandecer; a la profecía del Antiguo Testamento le sucede la gloria del Nuevo... El evangelista dice a propósito del Señor Jesucristo: "Él era la luz verdadera que alumbra a todo hombre" (Jn 1,9)... Es en el momento en el que la oscuridad de la noche cubría casi el día entero, cuando la súbita llegada del Señor, lo convirtió todo en claridad. Si su nacimiento hizo desaparecer las tinieblas de los pecados de la humanidad, su llegada dio fin a la noche y trajo a los hombres la luz y el día... El Señor dice que Juan es una lámpara: "Él es la lámpara que arde y que alumbra" (Jn 5,35). La luz de la lámpara palidece cuando brillan los rayos del sol; la llama baja, vencida por el resplandor de una luz más radiante. ¿Qué hombre razonable se sirve de una lámpara a pleno sol?... ¿Quién vendría todavía para recibir el bautismo de penitencia de Juan (Mc 1,4), cuando el bautismo de Jesús aporta la salvación?
(
http://www.evangeliodeldia.org
).

Evangelio meditado de la solemnidad de la natividad de San Juan Bautista (Catolicosonline.com).

Evangelio de la Fe


Lunes 24 de junio de 2.013

 

San Lucas 1, 57-66. 80

 

Le llegó a Isabel el tiempo

 

Luk 1:57  Le llegó a Isabel el tiempo de dar a luz, y parió un hijo.
Luk 1:58  Habiendo oído sus vecinos y parientes que el Señor le había mostrado la grandeza de su misericordia, se congratulaban con ella.
Luk 1:59  Al octavo día vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarle con el nombre de su padre, Zacarías.
Luk 1:60  Pero la madre tomó la palabra y dijo: No, se llamará Juan.
Luk 1:61  Le decían: ¡Si no hay ninguno en tu parentela que se llame con ese nombre!
Luk 1:62  Entonces preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamase;"
Luk 1:63  y pidiendo unas tablillas, escribió: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.
Luk 1:64  Y abrió al instante su boca y habló bendiciendo a Dios.
Luk 1:65  Se apoderó el temor de todos los vecinos, y en toda la montaña de Judea se contaban todas estas cosas,
Luk 1:66  y cuantos las oían, pensativos, se decían: ¿Qué vendrá a ser este niño? Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.
Luk 1:80  El niño crecía y se fortalecía en espíritu, y moraba en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.


Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944)


"Palabra del Señor"

"Gloria a ti Señor Jesús"

 


Meditación:

 

 

Le llegó a Isabel el tiempo

 

Sí, le llegó a Isabel el tiempo de cumplir su sueño, y tuvo un hijo, al que puso por nombre Juan.

Tus sueños se cumplirán, si, con fe y perseverancia, pides a Dios por hallar gracia ante Él, y recibir su ayuda. Él, Dios, le hace saber a su Madre bendita que necesitas de Ella, y Ella, la Virgen María, vendrá a cuidarte, como fue a cuidar de su prima Isabel, que recibía de Dios el regalo de su Amor: Juan, Juan el Bautista.

Confía en Dios, y deja que la Virgen María venga a ti para ayudarte a conseguir tus sueños.

P. Jesús
(
http://www.catolicosonline.com
).

Ejercicio de lectio divina del Evangelio de la Misa del dia de la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista. Por Jose Portillo Perez.

   Padre nuestro.

   24 de junio, solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista de los ciclos A, B y C.

"Consolad, consolad a mi pueblo
-dice vuestro Dios.
Hablad al corazón de Jerusalén
y decidle bien alto
que ya ha cumplido su milicia,
ya ha satisfecho por su culpa,
pues ha recibido de mano de Yahveh
castigo doble por todos sus pecados.
Una voz clama: «En el desierto
abrid camino a Yahveh,
trazad en la estepa una calzada recta
a nuestro Dios.
Que todo valle sea elevado,
y todo monte y cerro rebajado;
vuélvase lo escabroso llano,
y las breñas planicie.
Se revelará la gloria de Yahveh,
y toda criatura a una la verá.
Pues la boca de Yahveh ha hablado"" (IS. 40, 1-5).

   Ejercicio de lectio divina de LC. 1, 57-66. 80, Evangelio de la Misa del día.

   1. Oración inicial.

   Iniciemos este tiempo de oración y meditación, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

   R. Amén.

   Hoy celebramos el nacimiento de aquel mensajero divino de quien Jesús dijo que es "más que un profeta" (CF. MT. 11, 9). Los profetas son los mensajeros elegidos por dios para predicar su Palabra, y, en ciertas ocasiones, para vaticinar los acontecimientos futuros. San Juan Bautista fue considerado por Nuestro Salvador como superior a cualquier profeta, por cuanto se le confió la misión, de disponer a sus hermanos de raza, a recibir al Mesías. A pesar de la grandeza del Santo cuya natividad estamos conmemorando, Jesús dijo en cierta ocasión:

   "«En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él"" (MT. 11, 11).

   ¿Cómo pudo ser el más importante de los Profetas bíblicos al mismo tiempo el más grande de los nacidos de mujer e inferior al miembro menos importante del Reino de Dios? San Juan fue grande porque cumplió cabalmente la misión que le fue encomendada por Nuestro Padre celestial, y, al mismo tiempo, fue pequeño, por cuanto sirvió a quienes le oyeron predicar, haciendo acopio, de una ejemplar humildad. Es importante pensar que San Juan murió sin verificar la realización de la obra redentora de Nuestro Salvador, tal como pudieron hacerlo, aquellos de sus seguidores, que se hicieron cristianos.

   Orar es desear cumplir nuestros deberes personales, sociales y religiosos con la perfección que San Juan dispuso a quienes creyeron su mensaje a recibir al Mesías, y con la humildad característica del Santo cuya natividad estamos conmemorando. Sintámonos importantes porque somos hijos de Dios, y pequeños, para que, nuestro orgullo humano, no interfiera negativamente, en el cumplimiento de nuestros deberes, produciendo el efecto de que, nuestro mal ejemplo de profesión de fe, impida que, los no creyentes, y los creyentes poco formados, deseen aumentar su conocimiento de Dios, y amoldarse al cumplimiento de la voluntad divina.

   Tal como se cumplió el tiempo en que Isabel dio a luz a su hijo Juan, llegará el día en que Dios cumplirá la promesa de exterminar el padecimiento y la muerte, y de conducirnos a su presencia. Dios logró que, de una mujer estéril, naciera el mayor de los profetas. Dios tiene la costumbre de actuar en las circunstancias que nos hacen perder la fe en ciertas ocasiones, si creemos que nos es imposible superarlas.

   Los parientes y vecinos de Isabel se congratularon con ella, cuando comprendieron que Yahveh la bendijo con el don de la maternidad, pero se enfrentaron a ella, cuando no quiso ponerle a su hijo el nombre de su marido, o del padre de Zacarías. Ello nos enseña que, independientemente de que seamos alabados, los cristianos debemos tener muy claro lo que debemos hacer en cada circunstancia que vivimos, tal como Isabel quiso cumplir el mandato angélico de que su hijo se llamara Juan, pese a la oposición que empezó a enfrentar, sin tener la potestad legal necesaria para ello, por ser mujer.

   Zacarías recuperó la voz cuando escribió en una tablilla que su hijo debía llamarse Juan. Este hecho nos recuerda que, cuanto más graves sean nuestras dificultades, más debemos aferrarnos al cumplimiento de la voluntad de Dios, quien, cuando menos lo esperemos, nos hará comprender cómo los problemas que tenemos, nos son útiles, para crecer espiritualmente.

   Los parientes y vecinos de los padres de San Juan, se maravillaban por causa de los hechos relacionados con la Natividad de dicho Santo. Ello nos recuerda que es de vital importancia no perder el asombro y la alegría que nos produce el hecho de sentirnos amados por Dios, porque, si nos acostumbramos a pensar que somos merecedores de todo tipo de dádivas celestiales, perderemos el interés en tener fe, y, por ello, dejaremos de crecer espiritualmente, y nos dejaremos arrastrar al campo de quienes quieran que cambiemos nuestras creencias por las suyas, conforme pase el tiempo, y se nos debilite la fe.

   San Juan creció y se fortaleció física y espiritualmente, y completó su instrucción religiosa en el desierto, entre los rígidos esenios, que vivían separados del mundo, para evitar cometer los pecados que, a su juicio, cometía la mayoría de la gente. Si bien este hecho puede hacernos ver al citado Santo como un fanático religioso, si lo miramos positivamente, puede ayudarnos a defender nuestras creencias, cuando se nos invita a perder la fe, en Dios, en nuestros prójimos los hombres, y, en nosotros.

   Oremos:

"ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO"

Espíritu Santo, hoy quiero hablar contigo. Concédeme la luz y la paz
interior para ir hablándote paso a paso y sentirme escuchado.
Hoy es tiempo de una gran prueba interior, tu purificación para
conmigo. Te siento como el Podador, estás arrancando de cuajo lo que
no sirve y preparas el terreno para que ello suceda: una prueba aquí,
una cruz allá, un disgusto aquí, una resistencia acá. Estás
transparentando la toma de conciencia de mis propias respuestas
interiores para convertirme.
Recuerdo a San Juan de la Cruz cuando dice que al investir esa llama
de amor y de fuego en que consiste la purificación, el Espíritu Santo
nos da la luz a nuestro ojo espiritual, para poder ver con toda
claridad nuestra naturaleza humana: miseria.
Sé que tu forma de amarme es purificarme. ¿pero cuál es hoy mi
respuesta?
En la alternativa, sabes que muchas veces elijo mi propio parecer y
evado la respuesta evangélica que me haría vivir en paz y hasta
soportar con alegría la cruz.
Me doy cuenta que aspiro a pensar y a actuar sobrenaturalmente con
medios y actitudes exclusivamente humanos, apareciendo entonces por
doquier, las contradicciones que frustran, desconsuelan y angustian.
Te estoy escuchando: "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos... Sin
mí no podéis hacer nada". En estos momentos quiero comenzar algo
distinto: AYÚDAME, ven con tu hierro candente, cámbiame, transfórmame
y que aprenda a orar incesantemente noche y día contigo.
No quiero contar más conmigo, deseo vencer mi orgullo y dar un paso
de humildad: Sin ti, no puedo hacer nada y nada soy. Espero verte
cara a cara en el misterio, charlar juntos con confianza y fe, sin
miedos y sin culpas.
Tú resucitaste, estás en espíritu y verdad, aquí, ahora, junto a mí.
Acepta mis miserias, te las entrego como lo único que puedo ofrecerte
y háblame al oído con tu delicada dulzura.
AMÉN.
(Desconozco el autor).

   2. Leemos atentamente LC. 1, 57-66. 80, intentando abarcar el mensaje que San Lucas nos transmite en el citado pasaje de su Evangelio.

"Juan es su nombre

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 57-66. 80

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo:
-«¡No! Se va a llamar Juan.»
Le replicaron:
-«Ninguno de tus parientes se llama así.»
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Todos se quedaron extrañados.
Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo:
-«¿Qué va a ser este niño?»
Porque la mano del Señor estaba con él.
El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel".

   2-1. Permanecemos en silencio unos minutos, para comprobar si hemos asimilado el pasaje bíblico que estamos considerando.

   2-2. Repetimos la lectura del texto dos o tres veces, hasta que podamos asimilarlo, en conformidad con nuestras posibilidades de retener, si no todo el texto, las frases más relevantes del mismo.

   3. Meditación de LC. 1, 57-66. 80.

   3-1. El sufrimiento de los justos.

   "Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel; los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad" (LC. 1, 5-7).

   Si los padres de San Juan Bautista eran buenos creyentes en Dios y cumplían perfectamente las prescripciones características del Judaísmo, ¿por qué no pudieron tener un hijo? ¿Ignoraba Dios que las mujeres estériles eran consideradas malditas por Él a causa de los supuestos pecados que cometieron ellas o sus antepasados? Aunque con respecto al sufrimiento de los justos lo único que sabemos es que les sirve para crecer espiritualmente si son capaces de superar los sentimientos de desesperación e impotencia que pueden embargar sus corazones, somos conscientes de que, independientemente de nuestra justicia, nuestra vida es un camino de crecimiento y superación. Veamos lo que le sucedió al padre de San Juan, a este respecto.

   "Se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él. El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento, porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios, e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los  hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.»
Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad.»
El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva. Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito  a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo»" (LC. 1, 11-20).

   Aunque no me es posible considerar profundamente el texto de San Lucas que hemos recordado para que esta publicación pueda llegar a todas las listas de correo en que será publicada, es interesante constatar cómo, a pesar de que Zacarías era sacerdote, no creyó la revelación angélica que recibió. Imaginemos a un líder religioso cristiano que, después de pasar 50 años predicando el Evangelio, recibe una revelación angélica, y no cree que la misma sea veraz. Al recordar LC. 1, 6, donde se nos indica que los padres del Bautista "eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor", dado que Zacarías demostró que su fe en Yahveh era débil o inexistente, nos preguntamos: ¿Cumplía Zacarías las prescripciones religiosas de su religión por rutina?

   Veamos lo que le sucedió a Isabel.

   "Días después, concibió su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses diciendo: «Esto es lo que ha hecho por mí el Señor en los días en que se dignó quitar mi oprobio entre los hombres»" (LC. 1, 24-25).

   Isabel se recluyó en su casa cuando supo que estaba embarazada, pensando que Dios la había librado de ser el objeto del desprecio de quienes la consideraban maldita. Desde el punto de vista del Cristianismo, hubiera sido deseable que Isabel hubiera salido a la calle, y hubiera dado a conocer alegremente lo que el Señor Dios hizo en su vida.

   Zacarías tuvo que aprender a confiar en Dios, e Isabel tuvo que hacerse fuerte ante una sociedad que consideraba a las mujeres prácticamente como si fueran esclavas. Teniendo en cuenta estos ejemplos, ¿nos resulta más fácil saber en qué sentido les es útil el hecho de padecer a los justos?

   En vez de perder el tiempo preguntándonos por qué sufrimos, preguntémonos: ¿Qué enseñanzas nos aportarán las experiencias difíciles que vivimos?

   3-2. ¿Creemos que Dios cumplirá la promesa de exterminar el pecado, el sufrimiento y la muerte, y de conducirnos a su presencia?

   "Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo" (LC. 1, 57).

   Es ley de vida el hecho de vivir esperando y planeando lo que haremos en el futuro. Los niños desean crecer, y los adultos desean trabajar, casarse y constituirse en familias o consagrarse al servicio de Dios. El día que dejemos de planear lo que haremos en el futuro, nos sucederá que perderemos el deseo de vivir.

   Imaginemos cómo debió sentirse Isabel cuando se quedó embarazada, y cómo debió sentirse, cuando dio a luz, a un niño fuerte y sano.

   Recordemos cómo nos hemos sentido en cada ocasión que nuestros esfuerzos han producido resultados muy satisfactorios, y en que hemos alcanzado metas muy añoradas, o hemos superado circunstancias difíciles.

   ¿Cómo nos sentiremos cuando constatemos que Dios ha cumplido la promesa de salvarnos?

   3-3. No nos dejemos influir por quienes desean que perdamos la fe para llevarnos a su terreno.

   "Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan." Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre.» Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase" (LC. 1, 58-62).

   Los parientes y vecinos de Zacarías e Isabel se alegraron cuando comprobaron que la madre de San Juan había superado la esterilidad, y la felicitaron por ello, y, al mismo tiempo, se enfrentaron a ella, porque no quiso ponerle a su hijo el nombre de su suegro, ni el de su marido, en conformidad con la tradición que observaban escrupulosamente. De este hecho se deducen importantes enseñanzas para nosotros.

   1. Evitemos marginar a quienes no tienen creencias idénticas a las nuestras. Podemos dar a conocer nuestras creencias y hacer que nuestros oyentes las acepten si las consideran razonables, pero no nos es lícito despreciar a quienes no comparten plenamente nuestra manera de pensar.

   2. Si estamos seguros de nuestras creencias, a menos que se nos demuestre que no son ciertas, debemos defenderlas, no porque somos fanáticos, sino porque, independientemente de que seamos religiosos, si nos impiden vivir en base a nuestras creencias, nuestra existencia corre el peligro de perder su sentido.

   La circuncisión era para los judíos lo que el Bautismo es para los cristianos, -es decir, el acceso a la posibilidad de conocer a Dios, tener fe en Él, y cumplir su voluntad-. La valentía que tuvo Isabel de insistir en que su hijo se llamara Juan sin tener la potestad necesaria para ello, nos enseña cómo ha de ser nuestra profesión de fe.

   3-4. Que la gravedad de nuestras dificultades no nos impida relacionarnos con Dios.

   "El pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios" (LC. 1, 63-64).

   El hecho de que Zacarías quedara mudo al no creer la revelación angélica del nacimiento de su hijo, significa que, cuando no conocemos a Dios, ni tenemos fe en Él, no podemos ser creyentes ejemplares, que deben ser imitados, por los seguidores del Señor. Nadie puede creer lo que desconoce, ni profesar durante toda su vida fielmente, una fe que no le caracteriza.

   Cuando Zacarías escribió que su hijo debía llamarse Juan, desapareció la enfermedad que le impedía hablar y escuchar, y bendijo a Dios. Ello nos recuerda que, cuanto más grandes son nuestra fe y el conocimiento de Dios que tenemos, mejor podemos servir y alabar, a Nuestro Padre común.

   Tal como Zacarías no se alejó de Dios durante el tiempo que se prolongó su enfermedad, cuanto más graves sean nuestras dificultades, acerquémonos más a Dios, pues Él nos ayudará a solventar unos problemas, y a convivir con otros, de los que obtendremos enseñanzas cruciales, que nos posibilitarán el crecimiento espiritual que necesitamos, para estar dispuestos a vivir, en la presencia de Nuestro Padre celestial.

   3-5. La reacción de los parientes y vecinos de los padres de San Juan.

   "Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues ¿qué será este niño?» Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él" (LC. 1, 65-66).

   Dado que los parientes y vecinos de Zacarías e Isabel constataron que una mujer mayor de edad a la que consideraban estéril tuvo un hijo, y vieron que Zacarías, siendo sordomudo, quedó sano de su enfermedad, sintieron un gran temor. Para comprender dicho sentimiento, nos es necesario recordar que los judíos tenían miedo de estar en la presencia de Dios, porque se sabían muy inferiores a su Creador, y pecadores. A pesar de ello, la mezcla de gozo y temor que sintieron, debió acrecentar la fe de muchos de ellos, que debían vivir deseando ver señales celestiales, dado que hacía siglos que no surgían profetas en Israel.

   Los parientes y vecinos de los padres del Bautista, no se preguntaron: "¿Qué milagros hará Dios por medio de este niño?", sino: ¿Qué será este niño?". También los católicos con escaso conocimiento de Dios, pueden recurrir más a los Santos, que al Dios Uno y Trino, confundiendo la adoración con la veneración, y, por tanto, idolatrando a los Santos.

   3-6. El desierto.

   "El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel" (LC. 1, 80).

   El Bautista creció y se fortaleció física y espiritualmente, y convivió entre los esenios, de quienes recibió una buena instrucción religiosa.

   Oremos y esforcémonos para que los cristianos del futuro puedan crecer y superarse física y espiritualmente, y salgan vencedores de las pruebas que deban superar en el desierto en que se les debe aumentar la fe, para que sean excelentes ejemplos de fe viva a imitar.

   3-7. Si hacemos este ejercicio de lectio divina en grupos, nos dividimos en pequeños subgrupos para sacar conclusiones tanto del texto bíblico que hemos meditado como de la reflexión que hemos hecho del mismo, y, finalmente, los portavoces de los subgrupos, hacen una puesta en común, de las conclusiones a que han llegado todos los grupos, tras la cual se hace silencio durante unos minutos, para que los participantes mediten sobre lo leído y hablado en los grupos, individualmente.

   3-8. Si hacemos este ejercicio individualmente, consideramos el texto evangélico y la meditación del mismo expuesta en este trabajo en silencio, con el fin de asimilarlos.

   4. Apliquemos la Palabra de Dios expuesta en LC. 1, 57-66. 80 a nuestra vida.

   Responde las siguientes preguntas, ayudándote del Evangelio que hemos meditado, y de la meditación que aparece en el apartado 3 de este trabajo.

   3-1.

   Si los Padres de San Juan Bautista eran buenos creyentes en Dios y cumplían perfectamente las prescripciones características del Judaísmo, ¿por qué no pudieron tener un hijo?

   ¿Qué sabemos con respecto al sufrimiento de los justos?

   ¿Por qué perdió el futuro padre del Bautista la capacidad de hablar y escuchar?

   ¿Por qué no creyó Zacarías la revelación angélica que recibió con respecto al futuro nacimiento de su hijo?

   Al igual que le sucedió a Zacarías, ¿cumplimos puntualmente las prescripciones relativas a nuestra Iglesia -o Congregación-, y carecemos de fe en Dios?

   ¿Cumplimos nuestras prescripciones religiosas porque tenemos fe en Dios, o porque ello es una rutina que observamos desde siempre?

   ¿Por qué se recluyó Isabel durante cinco meses cuando supo que estaba embarazada?

   ¿Qué aprendieron Zacarías e Isabel?

   ¿Sabemos en qué sentido les es útil a los justos el hecho de sufrir?

   ¿Por qué no nos es conveniente pasar tiempo pensando en las causas por las que sufrimos, cuando las mismas no son producidas por nosotros?

   ¿Por qué se convierte el sufrimiento en un reto a superar cuando pensamos que nos aportará enseñanzas que nos posibilitarán el crecimiento espiritual?

   3-2.

   ¿Por qué es estimulante vivir pensando lo que haremos en el futuro?

   ¿Qué nos sucederá cuando no podamos pensar lo que haremos en el futuro?

   ¿Podemos imaginar cómo se sintió Isabel cuando se quedó embarazada, y cuando dio a luz a un niño sano?

   ¿Cómo nos hemos sentido cuando nuestros esfuerzos han producido un resultado muy satisfactorio?

   ¿Cómo nos hemos sentido cuando hemos alcanzado metas muy añoradas, y hemos superado circunstancias difíciles?

   ¿Cómo nos sentiremos cuando constatemos que Dios ha cumplido la promesa de salvarnos?

   3-3.

   ¿Cómo reaccionamos cuando nos felicitan por los logros que alcanzamos?

   ¿Cómo reaccionamos cuando somos objeto de reproches?

   ¿En qué sentido nos beneficia vivir en conformidad con nuestras creencias aunque no se nos comprenda en nuestro ambiente?

   ¿Por qué se enfrentaron los judíos a Isabel?

   ¿Por qué debemos evitar marginar a quienes no comparten nuestras creencias?

   ¿Cómo conviene que prediquemos la Palabra de Dios?

   ¿Por qué defendemos nuestras creencias independientemente de que seamos religiosos?

   ¿En qué sentido necesitamos ser abiertos de mente para estudiar todas las creencias existentes así como la forma de iluminar las mismas gracias a nuestra fe cristiana?

   ¿Qué nos enseña la valentía con que Isabel les dijo a sus parientes y vecinos que su hijo se llamaría Juan, en un entorno en que las ideas eran más importantes que las personas?

   3-4.

   ¿Qué significa la enfermedad de Zacarías si la equiparamos a nuestra vida de fe?

   ¿Qué significa la curación de Zacarías si la equiparamos a nuestro crecimiento espiritual?

   ¿Por qué podemos servir y alabar a Dios mejor cuanto más grandes son nuestro conocimiento religioso y la fe que tenemos?

   ¿Por qué nos acercamos a Dios más cuanto mayor es la gravedad de nuestras dificultades?

   3-5.

   ¿Qué hechos vieron los parientes y vecinos de los padres del Bautista para sentirse alegres?

   ¿Cómo justificamos el temor de los judíos?

   ¿En qué sentido se beneficiaron los judíos para crecer espiritualmente de los hechos de que fueron testigos?

   ¿Distinguimos la diferencia existente entre la idolatría, la hiperdulía y la veneración?

   3-6.

   ¿Qué representan las experiencias de desierto para los católicos?

   ¿Por qué necesitamos crecer espiritualmente mientras se prolonga nuestra vida?

   5. Lectura relacionada.

   Leamos MT. 3, 1-12, para conocer el ministerio de San Juan Bautista.

   6. Contemplación.

   Después de haber estado casada durante muchos años, y de haber perdido la esperanza de poder tener un hijo, por alcanzar la mayoría de edad, cierto día, Isabel constató que estaba embarazada, y, meses después, tuvo un hijo sano. Ello nos recuerda que, aunque Dios suele tardar tiempo en concedernos lo que le pedimos, escucha nuestras peticiones, y actúa cuando ello conviene a nuestro crecimiento espiritual.

   A Isabel no debió serle fácil explicarles a sus parientes y vecinos que su hijo tenía que llamarse Juan. Existen situaciones en que, independientemente de que seamos religiosos, tenemos que hacer y decir cosas, que no le gusta a la gente que nos rodea, que son importantes para nosotros.

   Tal como Zacarías bendijo a Dios, hagámoslo también nosotros, cuando sintamos que, el Dios Uno y Trino, actúa en nuestra vida.

   Tal como los judíos difundieron los hechos relacionados con el nacimiento del pequeño Juan, demos a conocer a Nuestro Dios Uno y Trino.

   ¿Pueden hacer los Santos milagros?

   ¿Por qué les rezan los católicos a los Santos, si pueden recurrir directamente a Dios?

   ¿Podemos quienes no estamos inscritos en el Santoral interceder ante Dios por los creyentes y los no creyentes¿?

   7. Hagamos un compromiso que nos impulse a vivir las enseñanzas que hemos extraído de la palabra de Dios, expuesta en LC. 1, 57-66. 80.

   Comprometámonos a planificar nuestro tiempo de formación, acción y oración, para poder crecer espiritualmente.

   Escribamos nuestro compromiso para recordarlo constantemente, y, según lo cumplamos, aumentará nuestro amor a Dios, y a sus hijos los hombres.

   8. Oración personal.

   Después de hacer unos minutos de silencio, expresamos verbalmente lo que pensamos, con respecto al texto bíblico que hemos considerado, y a la reflexión del mismo que hemos hecho.

   Ejemplo de oración personal:

   Señor Jesús: Ayúdame a sentir el deseo de conocerte y seguirte, porque quiero que mi fe sea fuerte y estable, como lo fue la fe de San Juan Bautista, quien murió defendiendo sus creencias.

   9. Oración final.

   Leemos el Benedictus (LC. 1, 67-79).

   Nota: He utilizado en esta meditación el leccionario de la Misa y la Biblia de Jerusalén.

   José Portillo Pérez espera peticiones, sugerencias y críticas constructivas, en

joseportilloperez@gmail.com

Lecturas meditadas y oraciones de la Misa de la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista. Pedidos de oraciones.

MISA DE HOY, JUNIO 24

 

Oh Senor, yo tambien me atrevo a preguntarte, ¿que debo hacer para alcanzar la vida eterna? Ayudame a conocer tu voluntad en esta oracion y a tener la luz y fortaleza para saberte responder con prontitud y generosidad. No quiero salir triste ni apesadumbrado de esta meditacion, sino con la alegria de haber puesto mi vida en tus manos.

MISA 24 JUNIO, Santoral, PETICIONES Y REFLEXIONES

DOMINGO 24

NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA

Santos:Juan y Festo de Roma, martires; Simplicio de Autum, obispo. Solemnidad (Blanco)

 

UNA ESPADA AFILADA

 

Is 49, 1-6, Hch 13, 22-26; Lc 1, 57-66. 80

 

El segundo Canto del Siervo del Senor retrata concisamente la mision trascendente que habra de cumplir dicho personaje. El profeta debera hablar con palabras duras y crudas para despertar la conciencia de su pueblo Israel. La mision profetica del Siervo tendra como meta principal la reunificacion del pueblo disperso y dividido. En ocasion de la celebracion del nacimiento de Juan Bautista podemos acercarnos a este texto profetico para desentranar el alcance de su mision. Juan genera curiosidad por las circunstancias especiales de su nacimiento. Su vida indudablemente dejaria huella en Israel. Efectivamente, el profeta del Jordan se decidio a pavimentar el camino para la reconciliacion del pueblo con su Dios. Dentro del movimiento bautista inicio Jesus su preparacion y se decidio a hacer suyo el mensaje de Juan, invitando a vivir el cambio interior para acoger la llegada del Reino decisivo de Dios.

 

ANTIFONA DE ENTRADA (Jn 1, 6-7; Lc 1, 17)

Vino un hombre enviado por Dios y su nombre era Juan. Vino para dar testimonio de la luz, y prepararle al Senor un pueblo dispuesto a recibirlo.

 

Se dice Gloria.

 

ORACION COLECTA

Dios nuestro, que enviaste a san Juan Bautista para prepararle a Cristo, el Senor, un pueblo dispuesto a recibirlo, alegra ahora a tu Iglesia con la abundancia de los dones del Espiritu y guiala por el camino de la salvacion y de la paz. Por nuestro Senor Jesucristo...

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

Te convertire en luz de las naciones.

 

Del libro del profeta Isaias: 49,1-6

 

Escuchenme, islas; pueblos lejanos, atiendanme. El Senor me llamo desde el vientre de mi madre; cuando aun estaba yo en el seno materno, el pronuncio mi nombre.

Hizo de mi boca una espada filosa, me escondio en la sombra de su mano, me hizo flecha puntiaguda, me guardo en su aljaba y me dijo: "Tu eres mi siervo, Israel; en ti manifestare mi gloria". Entonces yo pense: "En vano me he cansado, inutilmente he gastado mis fuerzas; en realidad mi causa estaba en manos del Senor, mi recompensa la tenia mi Dios".

Ahora habla el Senor, el que me formo desde el seno materno, para que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a El y congregar a Israel en torno suyo -tanto asi me honro el Senor y mi Dios fue mi fuerza-. Ahora, pues, dice el Senor: "Es poco que seas mi siervo solo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvacion llegue hasta los ultimos rincones de la tierra". Palabra de Dios.

Te alabamos, Senor.

 

Del salmo 138

R/. Te doy gracias, Senor, porque me has formado maravillosamente.

 

Tu me conoces, Senor, profundamente: tu conoces cuando me siento y me levanto, desde lejos sabes mis pensamientos, tu observas mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.

R/. Te doy gracias, Senor, porque me has formado maravillosamente.

 

Tu formaste mis entranas, me tejiste en el seno materno. Te doy gracias por tan grandes maravillas; soy un prodigio y tus obras son prodigiosas.

R/. Te doy gracias, Senor, porque me has formado maravillosamente.

 

Conocias plenamente mi alma; no se te escondia mi organismo, cuando en lo oculto me iba formando y entretejiendo en lo profundo de la tierra.

R/. Te doy gracias, Senor, porque me has formado maravillosamente.

 

Antes de que Jesus llegara, Juan predico a todo Israel un bautismo de penitencia.

 

Del libro de los Hechos de los Apostoles: 13, 22-26

 

En aquellos dias, Pablo les dijo a los judios: "Hermanos: Dios les dio a nuestros padres como rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo de Jese, hombre segun mi corazon, quien realizara todos mis designios.

Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un Salvador, Jesus. Juan preparo su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decia: 'Yo no soy el que ustedes piensan. Despues de mi viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias'.

Hermanos mios, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este mensaje de salvacion les ha sido enviado a ustedes". Palabra de Dios.

Te alabamos, Senor.

 

ACLAMACION (Lc 1, 76) R/. Aleluya, aleluya.

Y a ti, nino, te llamaran profeta del Altisimo, porque iras delante del Senor a preparar sus caminos. R/.

 

Juan es su nombre.

 

LECTURA Evangelio Lucas capitulo 1, versiculos 57 al 66 y 80

 

Por aquellos dias, le llego a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Senor le habia manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.

A los ocho dias fueron a circuncidar al nino y le querian poner Zacarias, como su padre; pero la madre se opuso, diciendoles: "No. Su nombre sera Juan". Ellos le decian: "Pero si ninguno de tus parientes se llama asi".

Entonces le preguntaron por senas al padre como queria que se llamara el nino. El pidio una tablilla y escribio: "Juan es su nombre". Todos se quedaron extranados. En ese momento a Zacarias se le solto la lengua, recobro el habla y empezo a bendecir a Dios.

Un sentimiento de temor se apodero de los vecinos, y en toda la region montanosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: "¿Que va a ser de este nino?". Esto lo decian, porque realmente la mano de Dios estaba con el.

El nino se iba desarrollando fisicamente y su Espiritu se iba fortaleciendo, y vivio en el desierto hasta el dia en que se dio a conocer al pueblo de Israel. Palabra del Senor.

Gloria a ti, Senor Jesus.

 

Oracion introductoria

Padre nuestro, que estas en el cielo, santificado sea tu nombre, ven a esta oracion para que sea el medio para crecer en el amor que perdona, libra del mal y de la tentacion.

 

Peticion

Ayudame a hacer verdadera oracion, Senor.

 

REFLEXION Evangelio Lucas capitulo 1, versiculos 57 al 66

 

Normalmente en el acto de la circuncision se imponia al nino su nombre. Asi lo leemos hoy en el nacimiento y presentacion de Juan Bautista. La mano del Senor estaba con el quiere decir que le protegia. El texto, Senor, me invita a pensar que si el nombre que llevo fue querer de mis padres, tambien la voluntad de Dios lo confirmaba en el bautismo. Si, con ese nombre que seguramente fue pensado con el amor y la ilusion de nuestros progenitores, se nos incorporaba en el nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo, a la Iglesia de Jesucristo. Hoy podriamos preguntarnos si las expectativas que tenian Dios y nuestros padres dandonos tal o cual nombre, han ido tomando forma a lo largo de la vida. Con este mi nombre se me conoce en el mundo, pero hoy me percato que he de esforzarme diariamente para que sea conocido y un dia reconocido en el cielo por mi Padre celestial.

 

Credo

 

PLEGARIA UNIVERSAL

En esta fiesta del Precursor del Senor, presentemos confiadamente nuestras plegarias a Dios nuestro Padre.

Despues de cada peticion diremos: R/. Escuchanos, Padre.

 

Por la Iglesia; para que todos vivamos siempre con Espiritu de conversion a fin de ser mas fieles a lo que Dios espera de nosotros. Oremos al Senor.

R/. Escuchanos, Padre.

 

Por el pueblo de Israel; para que, escuchando la voz de Juan Bautista y de todos los profetas, llegue a reconocer en Jesus al Mesias esperado. Oremos al Senor. R/. Escuchanos, Padre.

 

Por todos los pueblos de la tierra; para que todo el mundo pueda alcanzar una vida digna y en paz. Oremos al Senor. R/. Escuchanos, Padre.

 

Por los que son perseguidos a causa de su fe o a causa de su lucha por la justicia; para que sientan siempre en ellos la fuerza de Dios que los acompana. Oremos al Senor. R/. Escuchanos, Padre.

 

(En los lugares donde se celebra la fiesta patronal). Por nuestro pueblo (ciudad, parroquia, diocesis), que celebra hoy con alegria la fiesta de su patron san Juan Bautista; para que su proteccion nos acompane en todo momento. Oremos al Senor. R/. Escuchanos, Padre.

 

Por todos los que estamos aqui reunidos celebrando esta Eucaristia, y por nuestros familiares y amigos; para que haya entre nosotros paz, generosidad y espiritu de hermanos. Oremos al Senor. R/. Escuchanos, Padre.

 

Escucha, Padre, nuestras peticiones, y derrama tu amor sobre el mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Senor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Senor, este sacrificio que vamos a ofrecerte para celebrar el nacimiento de san Juan Bautista, quien anuncio la venida de nuestro Salvador y senalo su presencia entre los hombres. Por Jesucristo, nuestro Senor.

 

PREFACIO

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvacion darte gracias, siempre y en todo lugar, Senor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Senor nuestro.

Ya que en la persona de su precursor, Juan el Bautista, podemos alabar tu magnificencia, que lo distinguio con particular honor entre todos los hombres. El fue, en su nacimiento, ocasion de gran jubilo y aun antes de nacer, salto de gozo por la visita del Salvador. Solo a el fue dado entre todos los profetas presentar al Cordero, Redentor del mundo. Bautizo con el agua, que habria de quedar santificada, al mismo autor del bautismo, por quien merecio dar el testimonio supremo de su sangre. Por eso, unidos a los angeles, te aclamamos llenos de alegria: Santo, Santo, Santo...

 

ANTIFONA DE LA COMUNION (Lc 1, 78)

Por la misericordia entranable de nuestro Dios, nos ha visitado la luz que nace de lo alto.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Senor, que la comunion que hemos recibido al celebrar el nacimiento del precursor de tu Hijo, renueve en nosotros el amor y la fidelidad a Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

OTRAS REFLEXIONES AL EVANGELIO DE HOY

 

REFLEXION Evangelio Lucas capitulo 1, versiculos 57 al 66

 

UNA REFLEXION PARA NUESTRO TIEMPO.- Las figuras profeticas resultan incomodas siempre. Juan Bautista resulto insoportable para Herodes Antipas y por eso lo ejecuto. Los profetas no son diplomaticos amantes de cuidar los matices de sus discursos. Son hombres de lenguaje rudo que anteponen su fidelidad a Dios, antes que la busqueda de reconocimientos y honores humanos. El profeta no es un amargado ni un pesimista. Al contrario, es un hombre lleno de esperanza que descubre por anticipado las erroneas tendencias que desorientan al pueblo y a la sociedad donde vive. No habla a nombre propio, es un oyente de la Palabra que discierne con lucidez el clamor de los debiles y deletrea la respuesta divina a tales reclamos. Es un mediador que toma partido y que causa polemica. De figuras profeticas, de cristianos que vinculen el mensaje Evangelico con las situaciones que nos aquejan estamos urgidos. ¿Podria mencionar con nombre y apellido a un profeta que aliente y discierna pubicamente el rumbo que debe tomar nuestro pais?

 

REFLEXION Evangelio Lucas capitulo 1, versiculos 57 al 66

 

El evangelio de hoy nos presenta la gran alegria que trajo para toda la comarca el nacimiento de Juan el Bautista, el Precursor. Si algo le esta haciendo falta hoy al mundo es esta "alegria" que nace del corazon. Es necesario que cada uno de nosotros nos convirtamos en el instrumento de Dios para que la gente se de cuenta de que la presencia de Cristo en el mundo es una realidad y que el es la unica posibilidad que tiene para ser verdaderamente feliz. Nuestra sonrisa, nuestra alegria, nuestra sencillez ante las cosas y el mundo, son la mejor invitacion para que el mundo crea. Zacarias, no podia hablar, asi que tomo lo que tenia a la mano y asi el plan de Dios continuo adelante; y nos dice que en ese momento todos se "maravillaron". Que estos ultimos dias antes de nuestra fiesta de Navidad, hagamos lo posible para que la gente se sienta invitada a vivir la Navidad con un espiritu diferente, con paz y con amor. Tu puedes ser el instrumento para que Dios llegue a los corazones.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Abrele tu corazon.

Como Maria, todo por Jesus y para Jesus.

Pbro. Ernesto Maria Caro

 

Junio 24

Tremendo misterio este que de las oraciones y voluntarios sacrificios de unos pocos, depende la salvacion de muchos". (Pio XII)

 

A las almas adoloridas, que cargan pesos insufribles, a quienes sus cruces pareciera aplastar sin remedio, el recuerdo del valor pleno de sentido del dolor otorga al sufrimiento una trascendencia del que estan privados los paganos. Recomendamos vivamente su lectura y hacer de su difusion un apostolado

 

Desde el mas profundo sentido de comunion deseo, de todo corazon, que a este tiempo de quejas, llantos y reproches dirigidos al Padre por tantas personas que viven en sus carnes un dolor tan hondo, le sigan algunos momentos de paz y silencio, suficientes como para poder oir las respuestas y consuelos que el Buen Dios susurra a sus hijos que sufren

 

DIOS PODEROSO DADOR DE LA SALUD

 

Me gustaria pediros oracion o cualquier tipo de energia para Mar Vare que va a ser intervenida el lunes 25 de junio en Santiago de Compostela de un cancer de ovarios, una operacion complicada y muy larga.  En estos momentos dificiles todo el apoyo que reciba sera bienvenido. Se que ella se siente confiada y arropada pensando en que mucha gente le estara enviando energia y eso le hace mas llevadero estos dias. Muchas gracias. Marisa

 

Pido oracion por mi mama, que se encuentra con un tumor en su cerebro. Le pido al Padre Pio que interceda por ella para que Dios misericordioso la sane. Gracias y bendiciones. Hija

 

Amigos les pido que oren mucho por la salud de  Luisa Sosa Soriano, una gran amiga y hermana en Cristo y -como yo- miembro de la Familia del Beato Padre Carlos de Foucauld. Se llama Luisa Sosa Soriano, es laica consagrada (Instituto Secular Jesus Caritas); esta muy delicada de salud, viviendo en su pais (Uruguay, en San Carlos), tiene mas de 70 anos. Les agradezco mucho. Diacono Hector

 

Jorge, Te pido oracion para Miguel un amigo nuestro esta con una pancreatitis. Gracias. Nora

 

Pido oracion por las siguientes intenciones por la salud de Nelly Hernandez H. que segun Su Voluntad nuestro Senor la sane, es joven y tiene hijas chicas. Oremos la salud de Laura Marcela Gaytan, de Rosy Garcia y de la Sra. Velazquez que les han diagnosticado cancer. - por la salud del Sr. Wong y por su familia, por la salud de alma y cuerpo de mis familiares y amigos. Gracias y bendiciones de Nuestro Senor y nuestra Madre Maria Siempre Virgen. Gertrudis Medrano

 

Por la salud de la nina Pily Nava, tiene 3 anos

 

- la conversion de Fernando M.

- por la conversion de los que estan a favor del aborto, de la eutanasia y de todos los que se dedican a la delincuencia y a sembrar temor y errores.

- por el futuro de Mexico, por sus gobernantes que trabajen buscando la promocion de los valores cristianos, respeten la vida y la religien verdadera.

- por la conversion de los cismaticos.

- por la Iglesia, los sacerdotes, consagrados y seminaristas.

 gracias y bendiciones de Nuestro Senor y nuestra Madre Maria Siempre Virgen. Gertrudis Medrano

 

AGRADECIMIENTO A DIOS

 

Cumpleaños de Marcela Ortiz

Cumpleaños de Patricia Farias

Cumpleaños de Hilda Huiracocha Espinoza

Cumpleaños de Victor Manuel Sanchez G

Cumpleaños de Monica

 

Tambien les comparto la alegria de las bodas sacerdotales de un sacerdote Pasionista que he tenido el regalo de conocer y compartir en muchas ocasiones mientras el era el parroco en Santa Cruz (Parroquia Pasionista en Capital Federal): el Padre Bernardo. Un abrazo Diacono p. Hector Garcia

 

POR LAS NECESIDADES DE

 

Senor Padre nuestro te pido por mi hermana Flavia, por su conversion, para que tu luz llegue a tocar su alma aletargada, obstinada llena de rencor. Senor protegela de tanto error, haz de ella una buena madre, extiende sobre ella tu misericordia te lo suplico y confio en ti.Amen. Sergio

 

Por favor les pide que rezen mucho para poder encontrar pronto un trabajo tengo tiempos de no estar trabajando y lo necesito mucho para poder ayudarle economicamente a mi madre y hermanas. Marielos

 

Pido oracion de todo corazon por mi problema ya que tengo 8 anos de casada y no he podido estar enbarazada, confio plenamente en su oraciones confiando en Dios por su intersecion. Maria de Jesus

 

Senor, hoy te doy gracias por mis tribulaciones, sin ellas no estaria aclamandote, adorandote, te pido Padre Celestial que llenes de fortaleza a aquellas esposas u esposos que estan tristes y desfalleciendo, Senor no permitas que abandonen el camino que debemos recorrer para llegar a tu y asi mismo en victoria recibir tus bendiciones. Gracias Padre. Patricia

 

Senor te pido por que mis hijos y yo sigamos estudiando, Senor te doy las gracias por permitir que mi hija haya concluido sus estudios de preparatoria. Amen. Maria Teresa

 

Q. E. P. D.

 

Anita Paredes Flores

Santiago Vallejo Reinoso

Luis Paredes Caizatoa

Eduardo Antonio Guzman Carrera

Pablo Francisco Echanique Paredes

 

PALANCAS POR QUIENES HAN PARTIDO A SU QUINTO DIA

 

Ofrezcamos tambien nuestras PALANCAS y oraciones por aquellos que, habiendo vivido los 3 Dias del Cursillo de Cristiandad, compartieron con nosotros su CUARTO Dia, fermentando de Evangelio los ambientes, y que hoy, llamados por el Senor a su presencia, se encuentran viviendo su QUINTO Dia.

 

Por los que llegaran a su destino final hoy, que lo hagan en Gracia de Dios

 

Por las benditas almas del Purgatorio

 

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Me inclino reverentemente ante El Señor

 
M.E. Winston Pauta Avila
Grupo de Oracion "DIVINO NINO"   
Guayaquil - Ecuador
C. C. DE COLORES
Cursillista de Cursillo de Cristiandad de Guayaquil- Ecuador
Chistifideles Laici
Cursillista de Cursillo de Cristiandad de Barcelona- Espana

Lecturas meditadas de la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

Lecturas del Domingo 24 de Junio de 2012


Natividad de San Juan Bautista

Santoral: Nacimiento Juan Bautista

Is 49,1-6: Te hago luz de las naciones
Salmo responsorial 138: Te doy gracias porque me has escogido portentosamente
Hch 13,22-26: Antes de que llegara Cristo, Juan predicó
Lc 1,57-66.80: Se va a llamar Juan

Isaías 49,1-6

Te hago luz de las naciones
Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: "Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso." Mientras yo pensaba: "En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas", en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios. Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel -tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza-: "Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra."

Salmo responsorial: 138

Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.
Señor, tú me sondeas y me conoces; / me conoces cuando me siento o me levanto, / de lejos penetras mis pensamientos; / distingues mi camino y mi descanso, / todas mis sendas te son familiares. R.

Tú has creado mis entrañas, / me has tejido en el seno materno. / Te doy gracias, / porque me has escogido portentosamente, / porque son admirables tus obras. Conocías hasta el fondo de mi alma. R.

No desconocías mis huesos, / cuando, en lo oculto, me iba formando, / y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R.

Hechos 13,22-26

Antes de que llegara Cristo, Juan predicó
En aquellos días, dijo Pablo: "Dios nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: "Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos." Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: "Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias." Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: a vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación."

Lucas 1,57-66.80

El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre
A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: "¡No! Se va a llamar Juan." Le replicaron: "Ninguno de tus parientes se llama así." Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. El pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre." Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: "¿Qué va ser este niño?" Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

Comentarios


De las figuras contemporáneas a Jesús pocas han recibido tanta atención entre judíos y cristianos como la figura de Juan Bautista. Ni siquiera figuras tan prominentes en la historia del cristianismo como Pablo o Pedro recibieron tanta atención. Los cuatro evangelios colocan el inicio de la actividad evangelizadora de Jesús en relación con el bautismo de Juan. Flavio Josefo, un historiador judío de finales del siglo I, dedica más páginas al Bautista que a otros personajes de la época, e incluso lo considera el profeta más importante de su tiempo.

La actividad de Juan Bautista se ubica en el desierto, como la de otros movimientos contestatarios frente al arribismo de las autoridades del Templo y al despótico poder romano. Al igual que otros movimientos, Juan se identifica con la actividad penitencial y ascética. Su predicación está caracterizada por el llamado a la conversión, al arrepentimiento, al retorno a los caminos de Dios. No duda en llamar a sus compatriotas ‘raza de víboras’, un apelativo tan fuerte que aún hoy nos cuesta asimilarlo. Denuncia sin titubeos el servilismo de la dinastía herodiana frente a los invasores romanos. Critica duramente la falta de respeto entre los hermanos príncipes Filipo y Antipas que rivalizan por la misma mujer y mezclan los asuntos del estado con los problemas conyugales. Hace del bautismo un símbolo de ese cambio de vida al que el Pueblo de Dios está constantemente llamado por medio de los profetas.

El evangelio nos presenta el nacimiento de Juan rodeado de signos extraordinarios. Zacarías, su padre, recibe el encargo de cuidarlo en una revelación que tiene en el Templo, mientras ejerce los servicios sacerdotales. En ese texto se señala la vocación profética de Juan y el motivo de su nombre: Dios se apiadará de su pueblo y le enviará un mensajero que lo conduzca por el camino que lleva al encuentro con Dios. La misión del Bautista servirá de marco a la acción evangelizadora de Jesús, quien retomará el llamado a la conversión y preparará una comunidad para la irrupción definitiva del Reino. Así se configura y perfila la auténtica vocación de Juan, que denuncia las contradicciones de su tiempo y anuncia la esperanza de un ungido de Dios que habrá de transformar radicalmente la situación del pueblo.

Nosotros debemos preguntarnos: ¿cuál es nuestra misión con respecto al anuncio de la irrupción de la presencia definitiva de Dios en nuestras vidas?

En este domingo celebramos la fiesta de San Juan Bautista, el precursor, como todos lo conocemos, por su vida y misión y por anunciar y preparar la llegada de los tiempos mesiánicos, que ven su cumplimiento en Jesús.

En el Evangelio de hoy, Lucas vuelve a las narraciones que tienen que ver con Juan Bautista, que van a ocupar los vv. 57-80 del primer capítulo. La narración se centra en cuatro momentos importantes de su vida: El relato de su nacimiento (vv. 57-58), la circuncisión, la imposición del nombre y la manifestación a toda su parentela e incluso a los vecinos de la comarca (vv. 59-66).

En el nacimiento de Juan se cumple lo anunciado a Zacarías y se hace realidad la promesa. La esterilidad de unos padres, vencida por el nacimiento de un hijo, es fuente de alegría, jubilo y regocijo que envuelve y contagia a vecinos y parientes, como ya lo había predicho el mensajero de Dios.

En la narración del nacimiento, Lucas matiza dos aspectos importantes: el de la misericordia de Dios que se manifiesta en favor del pueblo, al quitarle la afrenta de la esterilidad que pesaba sobre Isabel, precisamente sobre la esposa de un sacerdote encargado del servicio litúrgico en el templo de Jerusalén, y por otra parte, el significado del nombre de Juan (“Dios ha mostrado su favor”), con el cual se subraya la presencia de la misericordia Divina, que recae no sólo sobre una persona en particular, Isabel en este caso, sino que alcanza a la totalidad del pueblo.

Al relato de nacimiento de Juan sigue el de su circuncisión, imposición del nombre, y su manifestación pública. Por la circuncisión, Juan queda indeleblemente marcado con la “señal de la alianza”, signo visible de la incorporación al pueblo de Israel. Esa marca en la propia carne hace de Juan partícipe de la bendición prometida por el Señor a su pueblo elegido, le capacita para celebrar la Pascua como fiesta de la comunidad y confirma sus esperanzas de compartir con todos sus antepasados la restauración futura y definitiva. El rito de la circuncisión comportaba igualmente la obligación de una escrupulosa observancia de la ley de Moisés. La incorporación del precursor del Mesías al pueblo de Israel es muy importante para Lucas, no sólo porque prefigura la incorporación del propio Jesús a ese mismo pueblo, sino también porque Lucas se esfuerza por demostrar que el cristianismo es la continuación lógica del judaísmo. Por eso tiene que quedar bien claro que los pilares de ese nuevo modo de vida, son de raíces profundamente judías.

La imposición de un nombre como el de “Juan” rompe radicalmente con la tradición familiar. Como era costumbre, los vecinos y parientes dan por hecho que el niño se llamaría como el padre. El acuerdo entre la madre y el padre en un nombre que no era familiar aparece como un signo donde se refleja el favor de Dios. La Misericordia divina no sólo se manifiesta a un matrimonio anciano, de vida intachable, sino que alcanza a la totalidad de Israel. De ahí que al recuperar Zacarías el habla, todos los vecinos se interroguen sobre el futuro de ese niño.

Por último nos encontramos con la manifestación pública de Juan, la cual pretende dejar bien clara la efusión de la misericordia de Dios. La alegría que causa la noticia de su nacimiento es fruto de una primera manifestación en el entorno de la familia y en la vecindad; pero inmediatamente empieza a correr el rumor de ese acontecimiento por todas las montañas de Judea, el júbilo es experiencia de todos. Queda así preparado, narrativamente, el futuro del protagonista, que se resume en un versículo (1, 80) que casi podemos considerar un estribillo: “Vivió en el desierto hasta el día en que se presentó a Israel”. De esta manera el desierto nos prepara para la próxima aparición de Juan en el evangelio, treinta años después (Lc 3, 1-3).

La primera lectura, de Isaías, habla también del ministerio profético delante de las naciones, preparando los caminos de Dios. La lectura de los Hechos que hoy leemos es el fragmento más explícito y a la vez sumario sobre Juan Bautista en ese libro.

La figura de Juan ha calado hondamente en el imaginario cristiano y en la simpatía del pueblo de Dios: pariente de Jesús, asceta y místico, profeta valiente y denunciador, predicador ardiente de la conversión... Juan ha conquistado un lugar privilegiado en el universo cristiano. Quizá por eso su fiesta fue puesta en el solsticio del verano boreal, la "noche más corta del año" en el hemisferio norte (noche de san Juan, noche del fuego y de vigilia en torno a las fogatas...), o la más larga del año en el hemisferio sur, o un día insignificante en la zona ecuato-tropical. Ese acontecimiento astronómico ya era conocido y celebrado en la antigüedad antes del cristianismo. Tal vez el establecimiento de la celebración de Juan en esta fiesta obedezca al intento de cristianizar una fiesta pagana (como con la ubicación del nacimiento de Jesús se pretendió cristianizar la fecha astronómica del solsticio de invierno boreal, fecha también de celebraciones paganas a la llegada del cristianismo).

El Evangelio de Lucas nos invita a reflexionar sobre la misericordia, la compasión y la generosidad divina, que caracterizan este nuevo período de la historia de la salvación que comienza a manifestarse con el nacimiento de Juan Bautista. Misericordia sin límites y sin medida, que engrandece y libera, que es signo de vida porque rescata a unos ancianos de la muerte por causa de la esterilidad.

Además, el Evangelio nos interpela sobre nuestra experiencia de la misericordia de Dios, sobre la manera como la estamos haciendo explícita en gestos y actitudes: acogida, solidaridad con los rechazados, invitación a todos aquellos que desean un mundo nuevo “según el corazón de Dios” a comprometerse en la construcción del mismo.


Para la revisión de vida
¿Me mueve la experiencia de la misericordia de Dios a procurar una cercanía con todos aquellos que desean acogerse a ella?
¿Estoy colaborando solidariamente con todos los que buscan la transformación del mundo según el corazón del Padre?

Para la reunión de grupo
- ¿Por qué la tradición cristiana dió tanta relevancia a Juan Bautista? ¿Qué dimensiones principales tiene su figura en el Nuevo Testamento? ¿Qué relevancia puede tener hoy para nosotros?
Para la oración de los fieles
- Por todos los hombres y mujeres que, como Juan Bautista para Israel, han sido para nosotros, en nuestra vida personal, “precursores” del Mesías: para que su trabajo fructifique dando cuerpo a la presencia del Señor en nuestras vidas… roguemos al Señor.
- Por todos los que hoy tienen la vocación de ser “precursores”, preparadores de los caminos de Dios, para que persistan en la fidelidad a su vocación a pesar de no poder saludar todavía, ni de lejos, los frutos de su trabajo…
- Por todos los pueblos y culturas que celebran, hoy, en su cultura y en su tradición religiosa, el solsticio del hemisferio norte. Para que nos abramos cada vez más a una visión comprensiva y abierta de la acción de Dios en todos los pueblos…
- Por todos los que tienen el mismo deber profético de Juan Bautista de enfrentarse a la corrupción de las autoridades, para que sean fuertes y firmes en el cumplimiento de su misión, aunque en ello les vaya la vida…
- Por los hombres y mujeres de toda la tierra, para que crezca cada día en nuestro corazón la nostalgia de una humanidad fraterna y unida…
Oración comunitaria
Dios, Padre misericordioso, que quisiste preparar los caminos de tu Hijo con el envío de Juan Bautista como su “precursor”; haznos a todos nosotros “precursores” de tu Hijo, para que allanemos los caminos y eliminemos los obstáculos al crecimiento del Amor y de la Unidad, por J.N.S.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

Ejercicio de lectio divina para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

"La Lectio Divina es una fuente genuina de la espiritualidad cristiana y a ella nos invita nuestra Regla. Practiquémosla cada día para adquirir un suave y muy vivo amor y para aprender la supereminente ciencia de Jesucristo. Así cumpliremos el mandato del Apóstol Pablo que nos recuerda la Regla: “La espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios, habite con toda su riqueza en vuestra boca y en vuestros corazones, y todo lo que debáis hacer hacedlo en el nombre del Señor”.        Constituciones Carmelitas (n. 82)
 

 
 

Lectio: Natividad de San Juan Bautista
Lectio: Domingo, 24 Junio, 2012
 

Nacimiento del Precursor del Señor
Lucas 1,57-66.80

1. Recojámonos en oración – Statio

Oración del Card. Mercier al Espíritu Santo

¡Oh Dios, que has instruido a tus fieles, iluminando sus corazones con la luz del Espíritu Santo, concédenos obtener por el mismo Espíritu el gustar del bien y gozar siempre de sus consuelos. Gloria, adoración, amor, bendición a Ti eterno divino Espíritu, que nos ha traído a la tierra al Salvador de nuestras almas. Y gloria y honor a su adorabilísimo Corazón que nos ama con infinito amor!
¡Oh Espíritu Santo, alma del alma mía, yo te adoro: ilumíname, guíame, fortifícame, consuélame, enséñame lo que debo hacer, dame tus órdenes!
Te prometo someterme a lo que permitas que me suceda: hazme sólo conocer tu voluntad.

 

2. Lectura orante de la Palabra - Lectio

Del Evangelio de Lucas (1,57-66.80)

57 Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz y tuvo un hijo. 58 Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella.
59 Al octavo día fueron a circuncidar al niño y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, 60 pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan.» 61 Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre.» 62 Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. 63 Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Y todos quedaron admirados.64 Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. 65 Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; 66todos los que las oían las grababan en su corazón, diciéndose: «Pues ¿qué será este niño?» Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.
80 El niño crecía y su espíritu se fortalecía y vivió en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.

 

3. Rumiar la Palabra - Meditatio

3.1 Clave de lectura

Este pasaje del evangelio forma parte de los así llamados relatos de la infancia de Jesús. De modo particular este texto sigue a la escena de la visita de María “a la casa de Zacarías” (Lc 1, 40) después de la anunciación del ángel mensajero de la nueva creación.

La anunciación de hecho inaugura gozosamente el cumplimiento de las promesas de Dios a su pueblo (Lc 1, 26-38). El gozo de los tiempos nuevos, que ha llenado a María, inunda ahora el corazón de Isabel. Ella goza por el anuncio traído por María (Lc 1, 41). María por su parte “proclama las grandezas del Señor” (Lc 1, 46) porque el Poderoso ha hecho cosas grandes en ella, como también ha obrado grandes prodigios por su pueblo necesitado de salvación.

La expresión “ se cumplió el tiempo” nos recuerda que esta realidad no solamente sorprende a Isabel preñada , sino que revela también algo del proyecto de Dios. San Pablo, en efecto, dice que cuando se cumplió el tiempo, Dios mandó a su Unigénito “nacido de mujer, nacido bajo la ley para rescatar a aquéllos que estaban bajo la ley, para que recibiésemos, la adopción de hijos” de Dios (Gál 4,4)

En el evangelio Jesús habla del cumplimiento de los tiempos, especialmente en evangelio el de Juan. Dos de estos momentos son las bodas de Caná (Jn 2,1-12) y la agonía en la cruz, donde Jesús proclama que “todo está cumplido” (Jn 19,30). En el cumplimiento de los tiempos Jesús inaugura una era de salvación. El nacimiento de Juan Bautista estrena este tiempo de salvación. Él, de hecho a la llegada del Mesías, se alegra y salta de gozo en el vientre de Isabel su madre (Lc 1,44). Más tarde él se definirá a sí mismo como el amigo del esposo (Jesús), que se alegra y goza con la llegada de las bodas con su esposa, la Iglesia (Jn 3,29).

El hijo no se llamará como su padre Zacarías, sino Juan. Zacarías nos recuerda que Dios no olvida a su pueblo. Su nombre en efecto significa “Dios recuerda”. Su hijo, ahora no podrá ser llamado “Dios recuerda”, porque las promesas de Dios se están cumpliendo. La misión profética de Juan debe indicar la misericordia de Dios. Él, por tanto, se llamará Juan, o sea, “Dios es misericordia”. Esta misericordia se manifiesta en la visita al pueblo, exactamente “como lo había prometido por boca de sus santos profetas de un tiempo” (Lc 1,67-70). El nombre indica por esto la identidad y la misión del que ha de nacer. Zacarías escribirá el nombre de su hijo sobre una tablilla para que todos pudiesen verlo con asombro (Lc 1,63). Esta tablilla evocará otra inscripción, escrita por Pilatos para ser colgada en la cruz de Jesús. Esta inscripción revelaba la identidad y la misión del crucificado: “Jesús Nazareno rey de los Judíos” (Jn 19,19). También este escrito provocó el asombro de los que estaban en Jerusalén por la fiesta.

En todo, Juan es el precursor de Cristo. Ya desde su nacimiento e infancia él apunta a Cristo. “¿Quién será este niño?” Él es “la voz que grita en el desierto” (Jn 1, 23), animando a todos a preparar los caminos del Señor. No es él el Mesías (Jn 1, 20), pero lo indica con su predicación y sobre todo con su estilo de vida ascética en el desierto. Él entretanto “ crecía y se fortificaba en el espíritu. Vivió en regiones desérticas hasta el día de su manifestación a Israel” (Lc 1, 80).

3.1.1 Preguntas para orientar la meditación y la actualización

- ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención en este pasaje y en la reflexión?
- Juan se identifica como el amigo del esposo. ¿Cuál es, a tu parecer, el significado que tiene esta imagen?
- La Iglesia ha visto siempre en Juan Bautista su tipo. Él es aquel que prepara el camino del Señor. ¿Tiene esto alguna importancia para nuestra vida cotidiana?

 

4. Oratio

Bendigamos al Señor con Zacarías (Lc 1, 68-69)

«Bendito el Señor Dios de Israel
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
y nos ha suscitado una fuerza salvadora
en la casa de David, su siervo,
como había prometido desde antiguo,
por boca de sus santos profetas,
que nos salvaría de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian
teniendo misericordia con nuestros padres
y recordando su santa alianza
el juramento que juró
a Abrahán nuestro padre,
de concedernos que, libres de manos enemigas,
podamos servirle sin temor
en santidad y justicia
en su presencia todos nuestros días.
Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo,
pues irás delante del Señor
para preparar sus caminos
y dar a su pueblo el conocimiento de la salvación
mediante el perdón de sus pecados,
por las entrañas de misericordia de nuestro Dios,
que harán que nos visite una Luz de lo alto,
a fin de iluminar a los que habitan
en tinieblas y sombras de muerte
y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.»

5. Contemplatio
Adoremos juntos la misericordia y la bondad de Dios repitiendo en silencio:

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.
(
http://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-natividad-de-san-juan-bautista
).

Meditacion para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

REFLEXION DEL EVANGELIO DOMINGO DE SAN JUAN  BAUTISTA
Palabra de vida. En mi tierra todo es gloria cuando se imita a San Juan.
Por el Padre Elcías Trujillo Núñez
« Y sucedió que al octavo DIA fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan». (Lucas 1,57-66.80)
El Evangelio de este domingo nos cuenta del nacimiento de San Juan Bautista. Circunstancias y signos extraordinarios acompañan el nacimiento de este niño. Evidentemente estamos ante una excepcional vocación de Dios: Dios lo ha llamado a ser su instrumento escogido. Dios lo ha preparado y llamado, desde el seno materno, a ser el Precursor de su Hijo Jesucristo. En todos los llamados de Dios nos damos cuenta de otro factor: la Respuesta del llamado; una vocación divina sólo puede cumplirse, si el instrumento humano acepta plenamente el llamado. En San Juan Bautista encontramos varias virtudes que son siempre de actualidad para todo seguidor del Señor: 1. Su austeridad de vida: su espíritu de sacrificio, su renuncia a una vida normal. Acepta un camino lleno de privaciones y sacrificios. Los Evangelios recalcan que llevaba un vestido de pelo de camello y su alimento consistía en langostas y miel silvestre: no bebe ni vino ni licor. 2. Su humildad: podía pasar por Cristo o el profeta, pero él afirma que no es más que la voz que clama en el desierto, y que con relación al Mesías no es digno siquiera de desatarle las correas de sus sandalias. Sabe ponerse humildemente en segundo plano, desaparecer, para que resalte la presencia del Señor. 3. Su valentía frente a los poderosos de su tiempo: anuncia la verdad y  denuncia las injusticias. A los fariseos que van a verlo los llama: “Raza de víboras, ¿acaso podrán escapar del castigo que se os viene encima?” Y al rey Herodes reprende públicamente por el escándalo de tener por esposa a la mujer de su hermano. Esta denuncia le costará más tarde incluso la vida. 4. Su inflexibilidad es también puesta de relieve por Cristo: “¿Qué salisteis a ver al desierto: una caña agitada por el viento?” Por eso, mereció el mayor elogio de Jesús: “Es un profeta, y mucho más que un profeta”. 5. Su mensaje y misión: insistencia en la conversión. Dios llama, para confiar un mensaje, una misión. La misión de San Juan Bautista es preparar los caminos del Señor. Por eso es el gran profeta del cambio y la conversión. Sacude a sus contemporáneos, les exige justicia y amor solidario y los invita a volver a Dios. La renovación interior, el cambio de mentalidad y de vida – es también un mensaje de permanente actualidad. El cristiano de hoy también debe preparar la LLEGADA de Jesucristo: sanear el ambiente (justicia y verdad), desarraigar todo lo que impide la vida cristiana. Porque el cristianismo no consiste en buenas apariencias exteriores, sino en la coherencia de nuestra vida diaria con nuestra convicción interior.
La vida de Juan el Bautista tiene que cuestionarnos: ¿Cómo vivimos  nuestra vocación de cristianos? ¿Cómo vivimos nuestra vocación a la santidad? ¿Estamos dispuestos a vivir en la austeridad, en la humildad, con valentía?  ¿Cómo preparamos los caminos del Señor en nuestra sociedad, nuestras familias, en nuestros lugares de trabajo? ¿Somos profetas y actores del cambio y de la conversión, empezando por nosotros mismos, con nuestra autoeducación y también en la educación de nuestras familias  (en contra de muchas corrientes de nuestra sociedad actual)?.

Nacimiento de Juan el Bautista.

Nacimiento de Juan Bautista
Origen de la fiesta

La Iglesia celebra normalmente la fiesta de los santos en el día de su nacimiento a la vida eterna, que es el día de su muerte. En el caso de San Juan Bautista, se hace una excepción y se celebra el día de su nacimiento. San Juan, el Bautista, fue santificado en el vientre de su madre cuando la Virgen María, embarazada de Jesús, visita a su prima Isabel, según el Evangelio.

Esta fiesta conmemora el nacimiento "terrenal" del Precursor. Es digno de celebrarse el nacimiento del Precursor, ya que es motivo de mucha alegría, para todos los hombres, tener a quien corre delante para anunciar y preparar la próxima llegada del Mesías, o sea, de Jesús. Fue una de las primeras fiestas religiosas y, en ella, la Iglesia nos invita a recordar y a aplicar el mensaje de Juan.

El nacimiento de Juan Bautista

Isabel, la prima de la Virgen María estaba casada con Zacarías, quien era sacerdote, servía a Dios en el templo y esperaba la llegada del Mesías que Dios había prometido a Abraham. No habían tenido hijos, pero no se cansaban de pedírselo al Señor. Vivían de acuerdo con la ley de Dios.

Un día, un ángel del Señor se le apareció a Zacarías, quien se sobresaltó y se llenó de miedo. El Arcángel Gabriel le anunció que iban a tener un hijo muy especial, pero Zacarías dudó y le preguntó que cómo sería posible esto si él e Isabel ya eran viejos. Entonces el ángel le contestó que, por haber dudado, se quedaría mudo hasta que todo esto sucediera. Y así fue.

La Virgen María, al enterarse de la noticia del embarazo de Isabel, fue a visitarla. Y en el momento en que Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó de júbilo en su vientre. Éste es uno de los muchos gestos de delicadeza, de servicio y de amor que tiene la Virgen María para con los demás. Antes de pensar en ella misma, también embarazada, pensó en ir a ayudar a su prima Isabel.

El ángel había encargado a Zacarías ponerle por nombre Juan. Con el nacimiento de Juan, Zacarías recupera su voz y lo primero que dice es: "Bendito el Señor, Dios de Israel".
Juan creció muy cerca de Dios. Cuando llegó el momento, anunció la venida del Salvador, predicando el arrepentimiento y la conversión y bautizando en el río Jordán.

La predicación de Juan Bautista

Juan Bautista es el Precursor, es decir, el enviado por Dios para prepararle el camino al Salvador. Por lo tanto, es el último profeta, con la misión de anunciar la llegada inmediata del Salvador.
Juan iba vestido de pelo de camello, llevaba un cinturón de cuero y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Venían hacia él los habitantes de Jerusalén y Judea y los de la región del Jordán. Juan bautizaba en el río Jordán y la gente se arrepentía de sus pecados. Predicaba que los hombres tenían que cambiar su modo de vivir para poder entrar en el Reino que ya estaba cercano. El primer mensaje que daba Juan Bautista era el de reconocer los pecados, pues, para lograr un cambio, hay que reconocer las fallas. El segundo mensaje era el de cambiar la manera de vivir, esto es, el de hacer un esfuerzo constante para vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. Esto serviría de preparación para la venida del Salvador. En suma, predicó a los hombres el arrepentimiento de los pecados y la conversión de vida.

Juan reconoció a Jesús al pedirle Él que lo bautizara en el Jordán. En ese momento se abrieron los cielos y se escuchó la voz del Padre que decía: "Éste es mi Hijo amado...". Juan dio testimonio de esto diciendo: "Éste es el Cordero de Dios...". Reconoció siempre la grandeza de Jesús, del que dijo no ser digno de desatarle las correas de sus sandalias, al proclamar que él debía disminuir y Jesús crecer porque el que viene de arriba está sobre todos.

Fue testigo de la verdad hasta su muerte. Murió por amor a ella. Herodías, la mujer ilegítima de Herodes, pues era en realidad la mujer de su hermano, no quería a Juan el Bautista y deseaba matarlo, ya que Juan repetía a Herodes: "No te es lícito tenerla". La hija de Herodías, en el día de cumpleaños de Herodes, bailó y agradó tanto a su padre que éste juró darle lo que pidiese. Ella, aconsejada por su madre, le pidió la cabeza de Juan el Bautista. Herodes se entristeció, pero, por el juramento hecho, mandó que le cortaran la cabeza de JuanBautista que estaba en la cárcel.

¿Qué nos enseña la vida de Juan Bautista?

Nos enseña a cumplir con nuestra misión que adquirimos el día de nuestro bautismo: ser testigos de Cristo viviendo en la verdad de su palabra; transmitir esta verdad a quien no la tiene, por medio de nuestra palabra y ejemplo de vida; a ser piedras vivas de la Iglesia, así como era el Papa Juan Pablo II.

Nos enseña a reconocer a Jesús como lo más importante y como la verdad que debemos seguir. Nosotros lo podemos recibir en la Eucaristía todos los días.

Nos hace ver la importancia del arrepentimiento de los pecados y cómo debemos acudir con frecuencia al sacramento de la confesión.

Podemos atender la llamada de Juan Bautista reconociendo nuestros pecados, cambiando de manera de vivir y recibiendo a Jesús en la Eucaristía.

El examen de conciencia diario ayuda a la conversión, ya que con éste estamos revisando nuestro comportamiento ante Dios y ante los demás.

--
P. José Sánchez
www.amigosdelcordero.com.ar
Skype: jose.sanchez1959

Meditacion para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

Contemplar el Evangelio de hoyDía litúrgico: 24 de Junio: El Nacimiento de san Juan Bautista
Texto del Evangelio (Lc 1,57-66.80): Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: ‘Juan es su nombre’. Y todos quedaron admirados.

Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues ¿qué será este niño?». Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.
Comentario: Rev. D. Joan MARTÍNEZ Porcel (Barcelona, España)
El niño crecía y su espíritu se fortalecía
Hoy, celebramos solemnemente el nacimiento del Bautista. San Juan es un hombre de grandes contrastes: vive el silencio del desierto, pero desde allí mueve las masas y las invita con voz convincente a la conversión; es humilde para reconocer que él tan sólo es la voz, no la Palabra, pero no tiene pelos en la lengua y es capaz de acusar y denunciar las injusticias incluso a los mismos reyes; invita a sus discípulos a ir hacia Jesús, pero no rechaza conversar con el rey Herodes mientras está en prisión. Silencioso y humilde, es también valiente y decidido hasta derramar su sangre. ¡Juan Bautista es un gran hombre!, el mayor de los nacidos de mujer, así lo elogiará Jesús; pero solamente es el precursor de Cristo.

Quizás el secreto de su grandeza está en su conciencia de saberse elegido por Dios; así lo expresa el evangelista: «El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel» (Lc 1,80). Toda su niñez y juventud estuvo marcada por la conciencia de su misión: dar testimonio; y lo hace bautizando a Cristo en el Jordán, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto y, al final de su vida, derramando su sangre en favor de la verdad. Con nuestro conocimiento de Juan, podemos responder a la pregunta de sus contemporáneos: «¿Qué será este niño?» (Lc 1,66).

Todos nosotros, por el bautismo, hemos sido elegidos y enviados a dar testimonio del Señor. En un ambiente de indiferencia, san Juan es modelo y ayuda para nosotros; san Agustín nos dice: «Admira a Juan cuanto te sea posible, pues lo que admiras aprovecha a Cristo. Aprovecha a Cristo, repito, no porqué tú le ofrezcas algo a Él, sino para progresar tú en Él». En Juan, sus actitudes de Precursor, manifestadas en su oración atenta al Espíritu, en su fortaleza y su humildad, nos ayudan a abrir horizontes nuevos de santidad para nosotros y para nuestros hermanos.
(
http://evangeli.net
).

Moniciones para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

Moniciones para el Nacimiento de San Juan Bautista
Moniciones para la Misa. 24 de junio
Autor: P. Domingo Vásquez Morales | Fuente: Catholic.net


Solemnidad

Nacimiento de San Juan Bautista

24 de junio

Monición de entrada:

Muy buenas noches (días, tardes). Hoy celebramos la Solemnidad del nacimiento de San Juan Bautista. Además del nacimiento de Jesús, Hijo de Dios, y del nacimiento de María, Virgen Inmaculada, el único santo de quien se celebra el nacimiento terrero es San Juan Bautista. Juan Bautista: pídele a Jesús que nos envíe muchos profetas y santos como tú. De pie, por favor, para que iniciemos la liturgia de hoy.


Primera lectura: Isaías 49, 1-6 (Te hago luz de las naciones)

La primera lectura, tomada del libro del profeta Isaías, nos presenta el segundo poema del Siervo de Yahveh. El poema habla de la misión universal de salvación que el Señor confía a su servidor. Presten atención para que escuchemos al Señor, hablándonos por medio de Isaías.


Segunda lectura: Hechos 13, 22-26 (Juan predicó antes de que llegara Cristo)

Esta segunda lectura nos presenta el primer discurso de san Pablo, en Antioquía, Pablo recuerda los principales rasgos de la historia de salvación con que Dios los ha bendecido. Allí tiene un lugar el Bautista, porque preparó la venida de Jesús. Predicando un bautismo de penitencia. Escuchemos.


Tercera lectura: Lucas 1, 57-66.80 (Se va a llamar Juan)

"Juan" significa, en hebreo: "Dios es favorable"; Zacarías vuelve a hablar, en señal de que se cumple lo que se le había anunciado; el gozo de los vecinos por el nacimiento de aquel niño se expresa en forma de alegre presagio, puesto que se veía que "la mano del Señor estaba sobre él". De pie, por favor, entonemos el Aleluya, para que escuchemos la Buena Noticia de hoy.


Oración Universal:

Por la Iglesia, que ha recibido, como san Juan, la misión de anunciar a Cristo; para que su testimonio sea llamada a la conversión. Roguemos al Señor.

Por el pueblo judío; para que llegue a reconocer en Jesús de Nazaret al Mesías anunciado por san Juan, el mayor de sus profetas. Roguemos al Señor.

Por todos los que buscan con sincero corazón; para que encuentren el camino de la salvación. Roguemos al Señor.

Por los jóvenes; para que respondiendo a la llamada del Señor, sean como san Juan, pregoneros de la Buena Noticia. Roguemos al Señor.

Por nosotros, que nos alegramos con el nacimiento del Precursor de Cristo Jesús; para que seamos el pueblo bien dispuesto para recibir el Evangelio. Roguemos al Señor.


Exhortación Final

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 618)

Hoy te bendecimos, Dios de los apóstoles y de los profetas,
por la figura y testimonio de Juan el Bautista,
el precursor humilde e insobornable del mesías, Cristo Jesús.
haz que nos tomemos muy en serio su mensaje siempre actual.

Así, convertidos al amor y la justicia de tu reino,
te cantamos a boca llena el canto de gozo de los convertidos,.
Éramos tierra yerma y erial calcinado por el egoísmo,
pero tú eres capaz de hacer florecer nuestro desierto inhóspito.

Enséñanos a vivir en tu presencia y alabarte siempre
con el corazón alegre por tu amorosa gratitud de Padre,
porque todo es presencia y gracia, ternura y cariño tuyo.

Amén.

Ejercicio de lectio divina para la solemnidad de la Natividad de San Juan el Bautista.

Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista
Lectio Divina. Oración con el Evangelio.
Autor: P. Martin Irure | Fuente: Catholic.net

 

Lucas 1, 57-66.80

1. INVOCA

Vas a entrar en comunicación con el Señor. Él te va a decir su Palabra. Te va a manifestar su voluntad, su plan de salvación para ti... Escúchale. Y trata de llevar a tu corazón y a tu vida todo cuanto el Señor te va a inspirar. Inicias así el tiempo de oración, tiempo de diálogo con el Padre, con el Verbo-Palabra, con el Espíritu, la expresión del Amor de la Trinidad. Recuerda: "la oración no es algo que yo hago. ¡Es algo que yo soy! Si no vivo la oración, jamás conectaré con el Dios de la Vida, que es Abrazo y Comunión y Comunicación". En la oración, lo importante no es decir muchas palabras. Lo importante es: dejarte agarrar por la Palabra. "El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos orar como es debido, y es el mismo Espíritu el que intercede por nosotros con gemidos que no se pueden expresar" (Rom 8, 26). Abre tu conciencia a la revelación de la misma Trinidad. Pide al Espíritu que disponga tu actitud para la escucha de la Palabra. Evita las distracciones que posiblemente te vengan. Así estarás preparando tu terreno para la siembra de la Palabra. Invoca, recitando o cantando suavemente: Veni, Sancte Spiritus

Ven, Espíritu Santo,
te abro la puerta,
entra en la celda pequeña
de mi propio corazón,
llena de luz y de fuego mis entrañas,
como un rayo láser opérame
de cataratas,
quema la escoria de mis ojos
que no me deja ver tu luz.

Ven. Jesús prometió
que no nos dejaría huérfanos.
No me dejes solo en esta aventura,
por este sendero.
Quiero que tú seas mi guía y mi aliento,
mi fuego y mi viento, mi fuerza y mi luz.
Te necesito en mi noche
como una gran tea luminosa y ardiente
que me ayude a escudriñar las Escrituras.

Tú que eres viento,
sopla el rescoldo y enciende el fuego.
Que arda la lumbre sin llamas ni calor.
Tengo la vida acostumbrada y aburrida.
Tengo las respuestas rutinarias,
mecánicas, aprendidas.
Tú que eres viento,
enciende la llama que engendra la luz.
Tú que eres viento, empuja mi barquilla
en esta aventura apasionante
de leer tu Palabra,
de encontrar a Dios en la Palabra,
de encontrarme a mí mismo
en la lectura.

Oxigena mi sangre
al ritmo de la Palabra
para que no me muera de aburrimiento.
Sopla fuerte, limpia el polvo,
llévate lejos todas las hojas secas
y todas las flores marchitas
de mi propio corazón.

Ven, Espíritu Santo,
acompáñame en esta aventura
y que se renueve la cara de mi vida
ante el espejo de tu Palabra.
Agua, fuego, viento, luz.
Ven, Espíritu Santo. Amén. (A. Somoza)


2. LEE LA PALABRA DE DIOS Lc 1, 57-66.80. (Qué dice la Palabra de Dios)

1. Contexto litúrgico

La Liturgia celebra de san Juan Bautista su nacimiento el 24 de junio y su martirio el 29 de agosto. El 24 de junio se celebra en toda la Iglesia la "Natividad de san Juan Bautista", con el rango litúrgico de "Solemnidad", y con la celebración de la misa vespertina de la víspera en honor del mismo santo. En los años en que esta fecha ocurre en domingo, esta solemnidad prevalece sobre el domingo. Para nuestra oración, elegimos el texto litúrgico del Evangelio del día. (Lc 1, 57-60.80).

2. Texto bíblico

a) Juan, el precursor

El Evangelio de hoy narra el nacimiento de Juan Bautista. El evangelista Lucas describe el anuncio y nacimiento de Juan en paralelismo con el anuncio y nacimiento de Jesús. Esto hace pensar que Juan Bautista entra de lleno en su vocación y misión como el que prepara los caminos del Mesías.

Por eso, Lucas describe la anunciación y el nacimiento de los dos. Y lo hace con rasgos muy semejantes. Incluye además dos cánticos, el Benedictus y el Magnificat, himnos de alabanza al Dios que trae la plenitud de la salvación a todos los humanos, no sólo al pueblo de Israel.

Juan Bautista ha sido elegido por Dios para poner al servicio del pueblo el mensaje y el proyecto salvífico que Jesús trae a la humanidad. Por eso, el evangelio le llama el "precursor":
- "En aquellos días, apareció Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea: Decía: `Conviértanse, porque está llegando el reino de los cielos". (Mt 3, 1).
- "Esto era lo que proclamaba Juan: Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo. Yo no soy digno ni de postrarme ante él para desatar la correa de sus sandalias. Yo los bautizo con agua, pero él los bautizará en el Espíritu Santo". (Mc 1, 7-8). Juan quiso hacer comprender a sus contemporáneos que había llegado el tiempo de la gran decisión: a saber, la de estar al lado de Jesús o en contra de Él.

b) Juan el profeta

Juan, asceta y penitente dirige su palabra de profeta al pueblo que le busca en el desierto. Su predicación es dura: "Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar del juicio inminente? Den frutos que prueben su conversión..." (Lc 3, 7-8). El mismo Jesús hace el elogio de Juan: "¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? Pues ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre lujosamente vestido? Los que visten con lujo y se dan buena vida están en los palacios de los reyes. Pero, entonces, ¿qué salieron a ver? ¿Un profeta? Sí, y les aseguro que más que profeta... Éste es de quien está escrito: Yo envío mi mensajero por delante de ti; él te irá preparando el camino. Les aseguro que no hay entre los hombres nadie mayor que Juan; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él". (Lc 7, 24-28).

3. MEDITA LA PALABRA DE DIOS (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)

Juan es modelo para quien se dedica a preparar los caminos al Señor. Juan presenta a Jesús a los demás, como quien presenta a un amigo. Y se retira, cuando ya cada uno ha entrado en relación personal con Jesús el Mesías. Ésta es la actitud de todo evangelizador: dejar que crezca Dios en el corazón de los otros sin interferencias personales. Es la libertad, como hace el Bautista, la que tenemos que respetar. Si una persona escucha al Señor y se compromete, el intermediario debe retirarse calladamente. Es la pedagogía del respeto que conviene imitar.

4. ORA (Qué le respondo al Señor)

¡Oh Dios de nuestros padres! Tú nos llamas a ser tu voz y tu palabra. Nos eliges para trasmitir tu plan de salvación a los que andan por caminos desviados, para que reconozcan tu Palabra y acepten tu verdad y tu camino, para que lleguen a Tu amistad. ¡Oh Dios de nuestros padres! Tú nos llamas a señalar el Cordero de Dios a los humanos. Haz que nunca seamos inconveniente para la salvación que Tú, Padre, les ofreces por medio de tu Hijo Jesús. ¡Oh Dios de nuestros padres! Permite que seamos el "amigo" de tu Hijo Jesús, para que preparemos los caminos para su venida a tantas personas, que olvidaron su vocación bautismal de cristianos.

5. CONTEMPLA

A este profeta austero que va preparando a la gente para recibir al Mesías y que sabe ceder a Jesús su ministerio. "Es necesario que él crezca y yo disminuya" (Jn 3, 30). A este profeta que va señalando y descubriendo al verdadero Enviado. "Éste es el Cordero de dios, que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29). A este profeta que da testimonio del Mesías: "Juan dio testimonio diciendo: Yo he visto que el Espíritu bajaba desde el cielo como una paloma y permanecía sobre él. Yo mismo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: Aquél sobre quien veas que baja el Espíritu y permanece sobre él, ése es quien bautizará con Espíritu Santo. Y como le he visto, doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios" (Jn 1, 32-34).

6. ACTÚA

Repite con frecuencia y aplícatelo a ti: A ti... te llamarán profeta del Altísimo. Porque irás delante del Señor a preparar sus caminos (Lc 1, 76).

Meditacion para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

Lc 1, 57-66. 80 Nacimiento de San Juan Bautista
Juan el Bautista fue un hombre elegido por Dios ya desde el vientre de su madre, sin embargo lo más importante es que Juan supo responder a esa elección y a ese llamado. Todos nosotros, desde antes de nacer ya formamos parte del plan de Dios y somos llamados por Dios para cumplir una misión en este mundo. Nadie pasa en vano por este mundo, todos tenemos algo por hacer, pero lo importante es que sepamos acudir al llamado de Dios y cumplir con su voluntad.


Petición: Te pedimos Señor que podamos ser dóciles a tu llamado y que sepamos cumplir con tu voluntad en nuestra vida.

Acción de gracias: Gracias Señor porque mi vida no es en vano, porque somos parte de la creación y porque tenes un plan maravilloso para cada uno de nosotros.
(
http://sanjuanbautista.org.ar/?p=1442
).

Meditacion para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, Ciclo C

San Lucas 1, 57-66. 80. Cristo necesita almas dispuestas a entregarse. Juan es su nombre.

Autor: Regnum Christi

Fuente: Regnum Christi       Para suscribirse

 

 

Evangelio


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 57-66. 80.

Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: “No. Su nombre será Juan”. Ellos decían: “Pero si ninguno de tus parientes se llama así”.

Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.

Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: “¿Qué va a ser de este niño?” Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.

El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel

Meditación

El ángel de Dios se dirige a Zacarías mientras ofrece el incienso en el templo y cumple su función sacerdotal. Su respuesta es dubitativa y pide signos sensibles para creer en el anuncio.

De este pasaje podemos aprender a tener una fe más pura, más libre de condicionamientos y abandonada en Dios, como la de la Virgen María. Así hemos de conducirnos con Dios, con sencillez, con confianza, cooperando con lo que Él nos propone, asombrándonos de los designios de Dios, sean fáciles o difíciles y aceptando su voluntad en todo.

Por otra parte el nacimiento de Juan el Bautista nos invita a reflexionar en la vocación que tiene todo hombre a responder al amor de Dios.

Cristo necesita almas dispuestas a entregarse totalmente, sin reservas, que dediquen su vida a enseñar, predicar, testimoniar a Cristo y lograr que otras personas le sigan, le amen y le coloquen en el centro de su vida. Lástima que muchos preferimos la comodidad, los placeres de una vida tranquila y sin complicaciones, antes que seguir a Cristo, o ayudar a los hombres, nuestros hermanos, necesitados tanto de lo material como de lo espiritual.

Reflexión apostólica

Todos hemos de ser como Juan el Bautista. Estamos llamados a evangelizar. No podemos pasar por el camino de la vida insensibles de frente a la necesidad de Dios que tiene el mundo.

Propósito

Dejar en segundo lugar mis intereses terrenos y responder a mi vocación de cristiano, haciendo algo para dar a Cristo hoy a los demás.
(
http://homiletica.org/legionarios/legionariosdecristo0015.htm
).

Meditacion para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

Semana XII del Tiempo Ordinario, jueves, Nacimiento de san Juan Bautista
 
 

Gloria. Credo. Prefacio propio.

ANTÍFONA DE ENTRADA Jn 1, 6-7; Lc 1, 17

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso, que enviaste a san Juan Bautista para prepararle a Cristo, el Señor, un pueblo bien dispuesto; concede a tu Iglesia la gracia de la alegría espiritual y dirige los corazones de todos los fieles por el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA Is 49, 1-6

Lectura del libro de Isaías.

¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el vientre materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. Él hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. Él me dijo: “tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré”. Pero yo dije: “En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza”. Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el vientre materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. Él dice: “Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; Yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

El recuerdo del nacimiento providencial de Juan y su compromiso con la verdad y la Ley, hacen que este oráculo sea aplicado a su persona. Juan, como todo profeta, ha sido llamado desde el seno materno, y su misión es convertir el corazón del pueblo y anunciar la salvación que llega.

SALMO Sal 138, 1-3. 13-15

R. Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.

Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. R.

Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el vientre de mi madre: Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! R.

Tú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba, cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.

SEGUNDA LECTURA Hech 13, 22-26

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En la sinagoga de Antioquía de Pisidia, Pablo decía: “Dios suscitó para nuestros padres como rey a David, de quien dio este testimonio: «He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón, que cumplirá siempre mi voluntad». De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. Como preparación a su venida, Juan Bautista había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel; y al final de su carrera, Juan Bautista decía: «Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene Aquél a quien yo no soy digno de desatar las sandalias». Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios”.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

La vida de Juan está acompañada con el testimonio de su palabra. Pero su grandeza no consiste en haber sido un gran asceta, sino en la misión de anunciar y mostrar a Jesús.

ALELUYA Cfr. Lc 1, 76

Aleluya. Tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo; irás delante del Señor preparando sus caminos. Aleluya.

EVANGELIO Lc 1, 57-66. 80

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan” . Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”. Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Éste pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados, y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Como ocurre en todo nacimiento, también el de este niño provoca alegría en los vecinos y parientes. Juan significa “Dios hace la gracia” o “Dios hace la misericordia”, por eso su nacimiento es una expresión más de la gracia de Dios que llega para salvar a su pueblo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, hemos depositado nuestras ofrendas sobre el altar con el deseo de celebrar dignamente el nacimiento de san Juan Bautista, que anunció la venida y señaló la presencia del Salvador del mundo, nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

PREFACIO

La misión de Juan Bautista

V/. El Señor esté con ustedes.

R/. Y con tu espíritu.

V/. Levantemos el corazón.

R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R/. Es justo y necesario.

Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, Señor nuestro.

Hoy alabamos tu grandeza manifestada en san Juan, el Precursor de Jesús, a quien consagraste con el honor más insigne entre todos los hombres. Él, cuyo nacimiento fue motivo de inmensa alegría, aún antes de nacer saltó de gozo en el seno de su madre ante la proximidad de la salvación.

Fue el único profeta que mostró al Cordero de nuestra redención. Más aún, lavó al mismo autor del bautismo, fuente de agua viva para los que han de ser santificados, y mereció dar el supremo testimonio de Cristo, derramando su sangre por él.

Por eso, con los coros celestiales, te alabamos constantemente en la tierra, aclamando sin cesar tu grandeza:

Santo, santo, santo...

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lc 1, 78

Gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, nos traerá del cielo la visita del Sol naciente.

ORACIÓN DESPUES DE LA COMUNIÓN

Señor, renovados en el banquete del Cordero celestial, te pedimos que tu Iglesia, gozosa por el nacimiento de Juan Bautista, reconozca en aquél cuya venida anunció, al autor de su salvación. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
 
REFLEXIÓN BÍBLICA
 
 


“¿Qué llegará a ser este niño?”.

Lc 1, 57-66.80

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

1.     CUANDO LLEGÓ EL TIEMPO EN QUE ISABEL DEBÍA SER MADRE, DIO A LUZ UN HIJO….

Observamos en este fragmento del Evangelio según san Lucas, una narración muy sencilla y sobria, resumida en una sola frase; Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Este nacimiento fue un acontecimiento, por esa razón los amigos y familiares de Isabel y Zacarías, se alegraban. Las congratulaciones eran por la bendición que recibió Isabel, quien de ser estéril, paso a ser madre.

2.     A LOS OCHO DÍAS, SE REUNIERON PARA CIRCUNCIDAR AL NIÑO.

Al octavo día, como era tradicional se hacia la circuncisión, rito por que un judío se incorporaba a Israel. Además, en esta reunión familiar, se le pondría nombre al recién nacido. La costumbre era poner el nombre de los abuelos, no era muy habitual ponerle el nombre del padre. Sin embargo, como Zacarías era de edad avanzada, le querían poner su nombre.

3.     ISABEL, PROPONE QUE EL NIÑO SE LLAME JUAN

Sin embargo a los familiares y amigos, les parece extraño, ya que nadie en la familia se llama así. Zacarías, se encontraba mudo y sordo, y le preguntaron por señas que nombre quería para su hijo, luego de escribir en una pizarra Zacarías recupero el habla. Este suceso, causo un gran impacto, entonces por toda la región de Judea se comentaba sobre los destinos providenciales de este niño. Juan Bautista había sido concebido en una vejez estéril y acompaño su nacimiento con prodigios.

Una vez escrito esto, Zacarías rompió el silencio, con razón se activo en seguida su lengua, era absurdo que siguiera así después, no era el quien le ponía el nombre, sino que ya lo había recibido de Dios. Sus labios estaban cerrados por la incredulidad, ahora debía ser abierto por la fe.

4.     ABRE SUS LABIOS PARA BENDECIR AL SEÑOR

La sordera y la mudez espiritual, en muchas ocasiones van de la mano, esto es, cuando estamos incapacitados de oír a Dios, también nos incapacitamos para hablar con El.

Ahora, la dormida lengua de Zacarías, se despierta y se activa, y abre sus labios para bendecir al Señor por el hijo que le dio. El nacimiento de Juan, fue para ellos una gran bendición de Dios.

Nosotros, tenemos también muchos motivos para bendecir al Señor, el nos bendice con su gracia en todo instante, con gran cariño y mucha bondad. La mano de Dios, es nuestra protección, allí estuvo con Zacarías, Isabel y Juan, hoy esta con nosotros.

5.     ¿Qué LLEGARA A SER ESTE NIÑO?

Dios, continuamente nos esta hablando y, esta esperando nuestra respuesta, nuestra fe en EL. Es importante oírlo y responderle. Oímos la Palabra de Dios y respondemos con la oración.

Este fragmento del Evangelio de San Lucas, nos invita a no perder las esperanzas, nos estimula a tener fe también, y nos enseña que nuestros labios no se deben enmudecer ante la incredulidad, tal como lo hizo Zacarías, para bendecir a Dios, tenemos motivos suficientes para alabar al Señor, la mano de El, nos bendice con su gracia, abramos los labios para cantar alabanzas y dar gracias al Señor.

San Lucas nos dice en este fragmento; Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: ¿Qué llegará a ser este niño? Porque la mano del Señor estaba con él.

6.     LA MISIÓN DEL BAUTISTA ERA PREPARAR LA VENIDA DEL MESÍAS

Juan Bautista, es El Precursor del Mesías. — Zacarías, dirigiendo el pensamiento a su hijo, le anuncia lo que va a ser, conforme el ángel le dijo en el templo. Será llamado, con lo que se indicaba lo que se es y el reconocimiento en que todos le tendrán, profeta del Altísimo. El Bautista tan profeta fue del Altísimo, nombre con que los gentiles conocían al Dios de Israel, que lo presentará a Israel. Por eso, irás delante del Señor. Esto hace ver que el evangelista presenta a Cristo como Dios.

La misión del Bautista era preparar la venida del Mesías, logrando un pueblo dispuesto a recibirle. Esto es lo que dirá en su predicación en el desierto: convertíos. Por eso, su misión es enseñar la ciencia de la salud a su pueblo, para la remisión de sus pecados. Es la preparación espiritual del pueblo para recibir al Mesías en su mesianismo espiritual.

Todo ello es obra de la misericordia de Dios. Del cielo nos visitará: Oriens ex alto es el Mesías en la literatura rabínica. El viene del cielo, como san Lucas narró antes, en la encarnación. Su misión es iluminar con la luz de la verdad a los que están sentados en tinieblas y sombras de muerte (Is 9:2). A su luz se podrá caminar verdaderamente por el camino de la paz.

7.     EL NIÑO IBA CRECIENDO Y SE FORTALECÍA EN SU ESPÍRITU.

Ya niño, no sólo crecía físicamente, sino que se fortalecía en la vida de austeridad y penitencia en los desiertos, hasta el día de su manifestación a Israel. El evangelista cierra el pasaje preparando la escena del Bautista en su acción de Precursor en el desierto o en lugares desiertos. Naturalmente el niño no pudo ir al desierto hasta una edad oportuna, ni se lo presenta en él morando, de pastor, como Amos, sino que se lo sitúa en él como en lugar de preparación, para su misión. La frase --- vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel ---- supone su ausencia del culto del Templo y sinagogas. El fortalecerse en espíritu en el desierto, ha de entenderse de una vida de tipo monacal/solitaria, en este contexto desértico puede haber llevado una vida cenobítica, donde la oración ocupa un lugar principal. Juan Bautista, se preparó para cumplir su misión, pasando varios años de soledad, con una vida austera. En el recogimiento de la oración, es donde mejor nos encontramos con Dios.

La Paz de Cristo

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 
 
PARA LA LECTIO DIVINA  (3)
 
 

Entonces le preguntaron por señas”.

Si leemos con detención este Evangelio de Lucas, nos damos cuenta que Zacarías, el padre de Juan el Bautista, no solo estaba mudo, también debería haber estado sordo, ya que: Entonces le preguntaron por señas”. Por lo demás, por lo general la sordera y la mudez siempre van juntas. Si estos dos defectos son de índole  espiritual, se puede estar sordo a las inspiraciones que vienen de Dios y mudo con El, es decir inhabilitado para hablar con Dios.

“Y en ese mismo momento recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.”

Sin embargo, la lengua de Zacarías deja de estar muda y se abre para bendecir a Dios. Y todos estaban felices, familiares y amigos, es especial la madre Isabel por el hijo que Dios les había concedido, lo que para ellos era una verdadera bendición de Dios.

Zacarías ya puede hablar y bendice al Señor por el hijo que le ha dado; ¿Cuántos motivos tenemos para alabar y bendecir al Señor? Dios nos está  bendiciendo siempre con su gracia, ¿es motivo esto agradecer al Señor su gran bondad para con nosotros?.

Porque la mano del Señor estaba con él.

La mano del Señor protegía en todo  a Juan, para protegerlo y guiarlo hasta llegar a ser “El Precursor del Mesías”. Del mismo modo, Dios también está nosotros y quiere estar con nosotros, nos bendice y nos protege. La mano de Dios está con nosotros cada día en los momentos más decisivos y en los momentos sencillos. Por todo esto tenemos muchos motivos para alabar y bendecir al Señor.

Dios habla al hombre, exige y espera de éste que le responda

Dios habla de continuo con nosotros y quiere que le escuchemos. Dios nos habla con la lectura de la Palabra de Dios y también nos exige y espera de que le respondamos con la oración.

ORACION

Oh Dios de nuestros padres, Tú nos llamas a ser voz: Concédenos reconocer la única Palabra, reconocer la única Palabra de vida eterna, para que anunciemos esta sola Verdad a los hermanos.

Oh Dios de nuestros padres, Tú nos llamas a ser el amigo del Esposo: hazme solícito a preparar los corazones de los hombres, para que estén bien dispuestos a acogerlos.

Oh Dios de nuestros padres, Tú nos llamas a señalar el Cordero de Dios a los hombres: haz que nunca me ponga sobre él, sino que él crezca y yo mengue.
(
http://www.caminando-con-jesus.org/MD/MISA%20DIARIA%2024%20DE%20JUNIO%20DE%202010.htm
).

Homilia para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista
Lucas 1,57-66-80: Te hago luz de las naciones * Antes de que llegara Cristo, Juan predicó * El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre
Autor: Fr. Nelson Medina F., O.P
Sitio Web: fraynelson.com 

 

Lecturas de la S. Biblia

Temas de las lecturas: Te hago luz de las naciones * Antes de que llegara Cristo, Juan predicó * El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre

Textos para este día:

Isaías 49,1-6:


Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: "Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso." Mientras yo pensaba: "En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas", en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios. Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel -tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza-: "Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra."

Hechos13,22-26:

En aquellos días, dijo Pablo: "Dios nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: "Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos." Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: "Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias." Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: a vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación."


Lucas 1,57-66-80:

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: "¡No! Se va a llamar Juan." Le replicaron: "Ninguno de tus parientes se llama así." Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. El pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre." Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: "¿Qué va ser este niño?" Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.


Homilía

Temas de las lecturas: Te hago luz de las naciones * Antes de que llegara Cristo, Juan predicó * El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre

1. Nacimiento Anunciado

1.1 Juan, el Bautista, tiene su nombre en la Iglesia en razón de su obra más característica: los bautismos que realizaba a orillas del río Jordán. Le llamamos “el bautista”, esto es, “el bautizador” por esa obra de predicación profética que sirvió de preparación inmediata al ministerio público de Jesús.

1.2 Sin embargo, Juan fue preparación para la obra de Cristo no sólo con los bautismos. Mucho antes de que su palabra resonara en el desierto, Juan era precursor de Nuestro Señor. Su presencia en el mundo es fruto de un designio de Dios que quiso vencer la esterilidad de Zacarías e Isabel, y vencer también su avanzada edad, regalándoles un niño.

1.3 El nacimiento anunciado de este niño, que además recibió la visita y el amor de la Virgen María, precedió por medio año al nacimiento del Mesías. De este modo quedaron patentes tanto la gracia que traía en su seno la Madre de Dios como la grandeza de aquel que tal visita recibió.

2. “¿Qué será de este niño?”

2.1 En torno al nacimiento de Juan se conjugaron bellamente varios hechos insólitos. Zacarías, su padre, que había perdido el habla como reproche a su incredulidad ante el anuncio del Arcángel Gabriel, recobró el uso de la palabra, de modo que aquel que con su mudez había mostrado la esterilidad del pecado ahora con su voz proclamara la fecundidad que trae la gracia.

2.2 Por otra parte, Zacarías escoge para el niño un nombre que no pertenece a su familia. “Nadie en tu familia se llama así” le increpaban con razón sus parientes y vecinos, pero él se sostuvo en su decisión. El nombre “Juan”, Johannes, se interpreta “Yahvé es favorable” y esta designación le parece preferible a Zacarías sobre su propio nombre, que se interpreta “Yahvé ha recordado”.

2.3 Cosa notable que este hombre haya renunciado a dejar su nombre en el único hijo de sus entrañas, con el único propósito de dar testimonio de la gracia divina.
(
http://homiletica.org/nelsonmedina/nelsonmedinahomilias0376.htm
).

Meditaciones para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

25 HOMILÍAS PARA LA FIESTA DE
SAN JUAN BAUTISTA
(2-11)

 

2. PROFETA/PD: SU PALABRA ES REVULSIVO -NO MUSICA CELESTIAL- QUE DESHACE LA RELIGIOSIDAD DOMESTICADA.-

Celebramos hoy la fiesta de san Juan Bta., el precursor de Jesús. En el desierto de Judá preparó al pueblo judío para la venida del Mesías, exhortándole a la conversión de corazón y a la esperanza. Cumplió con fidelidad su misión, sin detenerse ante las dificultades y los tropiezos de quienes no pararon hasta hacer callar su voz profética con el martirio. Fijémonos hoy en la figura austera y heroica de Juan: las características más importantes de su vida pueden ayudarnos en nuestro propio camino de creyentes.

-Asumiendo las esperanzas del pueblo...
- Juan resume todo el A.T.

Supo recoger y poner a flor de piel toda la esperanza y anhelo de salvación que estaba en el corazón de su pueblo. Su palabra, atenta al tejido diario de su vida, llegaba al interior de las personas, suscitando provocación, inquietud y haciendo que los ojos se abrieran al futuro. Su palabra hacía tambalear seguridades y no se detenía en el momento de deshacer los montajes de una religiosidad domesticada y adormilada que actuaba, en definitiva, de vacuna contra la auténtica fe. Su palabra fue "espada cortante" y "flecha bruñida". No fue música celestial, sino un revulsivo: "Convertíos". Fue como la palabra de Moisés, como la palabra de los profetas.

-...los prepara para la venida de Jesús.
- Su misión fue la de hacer tomar conciencia del pecado, preparando, de este modo, los corazones de los hombres para recibir el anuncio del perdón.

Poniendo de relieve la esclavitud que los mantenía prisioneros, los abría para acoger la Buena Noticia de la liberación y la salvación. Provocando cuestiones los preparaba para escuchar un día la respuesta.

Su misión es la de Precursor. La de llevar a los hombres hacia Jesús. La de facilitar y hacer posible el encuentro. Con sencillez lo reconocía cuando decía: "No soy lo que vosotros pensáis, pero después de mí viene otro de quien no soy digno de desatar la sandalia de los pies". O cuando, al final de su misión, desaparece sin hacer ruido y lo hace con gozo, porque "conviene que él crezca y que yo mengüe".

-Fiel y valiente hasta el final.-
Juan lleva a término su misión con fidelidad. Escogido "en las entrañas maternas" y a pesar de que en ciertos momentos pueda parecerle que "en vano se ha cansado" o que "en nada ha gastado sus fuerzas", sigue adelante.

Toda su vida tiene la grandeza de la misión bien cumplida, realizada sin ostentación. Y en esta misión deja su vida. Su anuncio del Reino que se acerca choca con la resistencia de quienes han construido su propio reino en este mundo. Juan es encarcelado y con su propia sangre sellará su testimonio. Y lo hace con valentía.

-¿Y nosotros?.
- Celebrando su fiesta y mirándonos en su figura podríamos plantearnos hoy unas preguntas muy serias. Porque también cada uno de nosotros ha recibido una misión que no puede ser reemplazada por nadie. El don de la fe que hemos recibido es al mismo tiempo una responsabilidad.

¿Hasta qué punto sabemos aproximarnos a las angustias y aspiraciones de quienes están a nuestro lado? Quizás muchas veces estamos alejados de los demás y entonces nuestra palabra resulta fría e impersonal, incapaz de hallar eco alguno en quienes nos rodean, incapaz de hacer mella, como un cuchillo mal afilado.

Cuantas más barreras haya entre nosotros y los demás, más difícil nos será contagiar algo, y menos aún la fe.

¿Somos conscientes de que nuestra misión, como la de Juan, es la de facilitar a los demás el encuentro con Jesús o bien damos una impresión excesiva de predicarnos a nosotros mismos? ¿Cuál es nuestra postura cuando la situación se vuelve adversa? ¿Somos capaces en estos momentos de mantener una actitud valiente, constante y decidida o nos echamos atrás dejándolo para otra ocasión más propicia y menos comprometida? ¿Cómo llevamos a término, en definitiva, la misión que nos ha sido confiada? Hermanos: alegrémonos en la fiesta de san Juan. Demos gracias a Dios en esta eucaristía por su testimonio y pidámosle que sepamos cumplir con fidelidad y con sencillez la misión que Él nos ha encomendado.

ELISEO BORDONAU
MISA DOMINICAL 1979, 13


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3. CR/PROFETA:

El calendario de este año nos ofrece la posibilidad de celebrar en esta reunión dominical la fiesta de Juan el Bautista, aquel profeta judío que anunció la venida del Señor, que preparó su camino. Desde sus inicios, la Iglesia ha venerado especialmente la figura de Juan y el pueblo cristiano lo ha sabido captar (sobre todo al escogerlo a menudo como nombre o como patrón de pueblos). Por eso, al celebrar con alegría su fiesta, procuremos entender algo más su figura ejemplar y a la vez captar qué nos aporta a nosotros, a nuestro tiempo.

* La historia de Jesús sería incomprensible si prescindiéramos de todo el camino que la prepara, de toda la historia del pueblo judío. Y en este camino ascendente, dos personas ocupan el último peldaño que lleva hasta Jesús de Nazaret: aquella mujer sencilla del pueblo llamada María y este profeta inconformista llamado Juan. Sin la fidelidad de uno y otro a su camino, a su misión, si uno y otro no hubieran vivido con generosidad su "sí" a lo que Dios esperaba de ellos, no podríamos imaginar cómo hubiera sido posible la aparición en la historia de la humanidad (y concretamente, en la historia del pueblo judío) del Hijo de Dios.

Juan prepara el camino del Señor. Desvela la conciencia de los judíos fieles que esperaban la venida del Mesías, pero que se lo imaginaban demasiado según sus deseos. Por esto Juan -con radicalidad, con exigencia- va al núcleo de la cuestión, centra la atención en la raíz de lo que es preciso hacer: renovarse, convertirse, para poder descubrir, escuchar y seguir al Verbo de Dios que se hace hombre en JC.

Esta es la grandeza de Juan Bta. La grandeza de su misión y la grandeza de la fidelidad con la que él la vive. Sin ahorrarse sacrificio, sabiéndose retirar cuando su misión está realizada, no pretendiendo entender más de lo que le es dado, sabiendo morir para no traicionar su verdad repetida valerosamente (imprudentemente, pensarían muchos) ante los poderosos.

* Nuestra situación no es la de Juan. JC no es "el que ha de venir" sino "el que ha venido". Pero en parte sí que podemos hablar de una necesidad de continua venida de JC. Y por tanto, de una necesidad de continuar el trabajo de Juan: preparar la venida de JC, más, a cada uno de nosotros, a cada hombre, a la humanidad, en cada momento de la historia. Sólo con este trabajo nuestro de abrir camino, será posible que la palabra de JC sea descubierta, escuchada, seguida. Esta es la voluntad de Dios y esta es nuestra responsabilidad: que JC sea conocido y seguido a través de lo que nosotros hacemos. Por tanto, cada cristiano tiene planteada una cuestión fundamental: ser o no fiel a esta misión de preparar el camino.

De ello depende el que el evangelio de JC, la Buena Noticia de JC, quede desconocida, falseada, o sea un anuncio que libere, que comunique fuerza, que renueve al hombre. Esta misión cada uno tiene su modo de realizarla (no hay normas de obligado cumplimiento), pero de un modo u otro debe realizarse. Sin excusas: si Juan se hubiera excusado en la corrupción de los poderosos de su tiempo, en la mediocridad de los sacerdotes, en la despreocupación de la mayoría de los judíos, no hubiera realizado su misión. Su ejemplo -un ejemplo para nosotros- es el de su valor, el de su entrega al trabajo que le tocaba realizar.

Hoy, cada uno de nosotros, debería preguntarse qué hace para abrir camino a la venida de JC a cada hermano, en cada situación humana, ahora y aquí.

Pero aún otra cosa nos dice hoy el ejemplo de Juan. Algo que los cristianos necesitamos bastante. Y es que Juan une la radicalidad de su palabra -de su llamada a la renovación personal sincera- con la exigencia de su propia vida, con la fidelidad a lo que él dice. No es un hombre que diga y no haga, sino que dice y hace. Y dice y hace con exigencia, con radicalidad. Es un auténtico profeta de Dios.

Nuestra tentación, hoy, es a menudo, excusarnos de esto o aquello (en los defectos de los responsables de la Iglesia, o en los de los políticos, o en las circunstancias de la vida de nuestro mundo actual...) para no decir ni hacer. O, quizás, para decir pero no hacer (un decir que entonces de nada sirve). Recordemos que el día de nuestro bautismo el sacerdote nos dijo que seríamos profetas de JC. ¡Profetas! Quiere decir que hemos de hablar y vivir sin miedos, con radicalidad, siempre que sea preciso, para abrir camino a JC. Ciertamente, hemos de reconocer que entre nosotros faltan profetas con el valor y la coherencia de Juan el Bta. Pidamos que la celebración de su memoria nos ayude a seguir, algo más, su ejemplo.

J. GOMIS
MISA DOMINICAL 1973, 5b


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5. SOLSTICIO/J-JBTA:

-La fiesta de hoy

Seis meses antes de la Natividad de Jesús celebramos el Nacimiento de Juan. La Iglesia antigua colocó la celebración del nacimiento de Jesús en el solsticio de invierno y la del nacimiento de Juan en el solsticio de verano. Y como entonces ya habían fiestas populares -con un contenido de fiesta humana y también religiosa natural, vinculadas a los ritmos de la naturaleza- estas fiestas populares fueron asumidas y de algún modo incorporadas a la fiesta cristiana.

Por eso, para nosotros, cristianos de este final del siglo XX, todo ello va unido: el recuerdo y la celebración de san Juan Bautista, la fiesta popular del inicio del verano, las verbenas y las hogueras, la felicitación para todos aquellos que celebran su santo... Como decían nuestros antepasados: "Todo es bueno para el que está en gracia de Dios". Que es como decir: todo es bueno para quien lo vive como don del Dios que creó el mundo y su belleza y esplendor, del Dios que se nos reveló personalmente en su Hijo Jesús de quien fue anuncio y preparación aquel judío a quien sus padres quisieron llamar Juan.

-Nacimiento de Juan

Pero fijemos nuestra atención en este hombre, en Juan, en este santo que jugó un papel tan importante en la vida de Jesús y que ha sido tan popular entre el pueblo cristiano a través de estos veinte siglos y de un modo especial en nuestro país. Durante el tiempo de Adviento, antes de la Navidad de Jesús, nos fijamos especialmente en san Juan como precursor de Jesús, como preparador de su camino. Durante el Adviento vemos como Juan, desde la exigencia de su vida personal y de su predicación al pueblo, es el signo y la voz que clama para que Aquel que está por llegar, Aquel que es mayor que él, sea acogido con un corazón abierto, con el deseo de cambiar de vida, con la exigencia de conversión personal y de todo el pueblo.

Con todo, antes de hablarnos de su vida y de su predicación, el evangelista Lucas nos habla de su nacimiento, que es lo que hoy celebramos. (La Iglesia sólo celebra tres nacimientos: el de Jesús, el de María y el de Juan). Podríamos decir que Lucas es el evangelista especialista en nacimientos: es el que más nos habla del nacimiento de Jesús y el único que nos habla del nacimiento de Juan. Y, en uno y otro caso, su propósito no es tanto hacernos una crónica de lo que sucedió como expresar quiénes eran Jesús y Juan, qué misión quería Dios para ellos.

-"Dios concede su favor" 

Por ejemplo, en el caso de Juan, vemos como el evangelio de san Lucas insiste repetidamente en su nombre: Juan. En la Biblia, con frecuencia, el nombre de una persona adquiere especial valor porque expresa su vocación, su misión. Juan significa -en hebreo- "Dios concede su favor"; es decir, Dios muestra y comunica su amor. Su favor, su amor, para con aquellos padres -Isabel y Zacarías- que querían tener un hijo y no venía (entonces los hijos se tenían muy jóvenes y al llegar a una edad adulta parecía que ya no se podía tenerlos). Su favor, su amor para con su pueblo, ya que aquel niño será el anunciador, el preparador de la gran revelación del amor de Dios que se realizará en Jesús, en el Hijo de Dios hecho hombre.

Por eso, en las lecturas y en las oraciones de la misa de hoy, repetidamente se nos habla de "alegría". Si siempre el nacimiento de un niño es causa de alegría, lo es especialmente en este niño porque con él se prepara y de algún modo se inicia la gran revelación y comunicación del amor de Dios que será Jesucristo.

De ahí que, como decíamos, hoy sea también para nosotros una fiesta de alegría: el recuerdo y la celebración del nacimiento de Juan es para nosotros ocasión de recordar y celebrar que "Dios concede su favor", que Dios muestra y comunica su amor hacia nosotros. El Dios creador, el Dios salvador, es siempre el Dios que comunica amor.

La tradición cristiana ha añadido al nombre de Juan el calificativo "Bautista", quizá para distinguirlo del otro Juan, el apóstol de Jesús (y, según la tradición, también su evangelista). Y es que el bautismo que confería Juan resume y simboliza su predicación de la necesidad de conversión para prepararse a la venida del Señor. Una necesidad de conversión que sigue siendo vigente para nosotros: siempre tenemos necesidad de convertirnos, de abrirnos más de verdad a la venida a nosotros de Jesucristo.

Es lo que podríamos pedir hoy, en este día de fiesta: que siempre querramos abrir más nuestro corazón -toda nuestra vida- al favor de Dios, al amor de Dios, que se manifiesta en tantas cosas -por ejemplo, en la belleza del mundo que El creó-, pero sobre todo se manifestó en Jesús. En Jesús, el Señor resucitado, que está y estará presente, actuante, vivo, en esta Eucaristía para que nosotros hagamos un paso más en nuestro vivir en comunión con El.

JOAQUÍN GOMIS
MISA DOMINICAL 1990, 13


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6.

REDESCUBRIR LA FIESTA

El Señor le había hecho gran misericordia...

La festividad de San Juan representa el pórtico de las fiestas que a lo largo del verano se irán celebrando en nuestros pueblos.

Pero, ¿qué es «hacer fiesta»? ¿qué es lo que diferencia al día de fiesta de un día ordinario? «¿Por qué unos días son mayores que otros si todo el año la luz nos viene del sol?», se pregunta el libro del Eclesiástico.

Son bastantes los que piensan que el hombre actual está perdiendo la capacidad de «celebrar fiestas». Algunos llegan a hablar de una «civilización sin fiestas». Cuando «la actividad desnuda», el trabajo y la eficacia marcan el sistema de una sociedad y nuestra vida entera, la fiesta queda como vacía de su contenido más hondo. La fiesta se convierte entonces en día «no laborable», día de vacación. Un tiempo en el que, paradójicamente, hay que «trabajar» y esforzarse por conseguir una alegría que de ordinario no hay en nuestra vida.

Entonces la fiesta deja su lugar al espectáculo, el turismo, la huida de los viajes o la ebriedad de «las salas de fiesta».

Pero la fiesta es mucho más que una «suspensión del trabajo» o una distensión física. El hombre es mucho más que un «animal laborable» o una máquina que necesita recuperación.

FIESTA/SENTIDO: Necesitamos algo más que unas vacaciones que nos distraigan y nos hagan olvidar las preocupaciones que tienen habitualmente nuestros días de trabajo. Algo que no puede lograr «la industria del tiempo libre» por muchas fórmulas que invente para llenar o, como se dice expresivamente, para «matar el tiempo».

Lo importante es «vivir en fiesta» por dentro. Saber celebrar la vida. Abrirnos al regalo del Creador. Despertar lo mejor que hay en nosotros y que queda oscurecido por el olvido, la superficialidad, la actividad y el ritmo agitado de cada día.

Vivir con el corazón abierto a ese Padre que da sentido y valor definitivo a nuestro vivir diario. Sentirnos hermanos de los hombres y amigos de la creación entera. Dejar hablar a nuestro Dios y gustar su presencia cariñosa en nuestra existencia.

Entonces la fiesta se carga de un significado auténtico, se tiñe de una alegría que nada tiene que ver con el goce del trabajo eficaz y bien realizado, nos regenera y nos redime del hastío y el desgaste diario.

Quien no lo haya descubierto seguirá confundiendo lamentablemente las vacaciones con la fiesta, sencillamente porque es incapaz de «vivir en fiesta».

JOSE ANTONIO PAGOLA
BUENAS NOTICIAS
NAVARRA 1985.Pág. 369 s.


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7. «¿ILUSTRE CUNA?»

Siempre he leído con recelo esas descripciones de nacimientos prodigiosos y llamativos con las que algunos escritores presentan a «sus biografiados». Esa técnica del escritor me parece peligrosa. En vez de acercarnos al santo, al personaje, nos aleja de él. Porque pensamos: «Si este ser no hubiera tenido esa "ventaja" de salida, seguramente no habría subido al podio de los vencedores».

Pero Juan era otra cosa. En el nacimiento de Juan ocurrieron hechos singulares e insólitos, desde luego. Zacarías e Isabel, sin ponerse de acuerdo y por separado, presintieron que «su nombre era Juan». A Zacarías le volvió el habla cuando lo consignó en las tablillas. Y, sobre todo, el niño «saltó de gozo» y fue santificado en el seno de Isabel, cuando «la madre de su Señor fue a visitarla». Por eso celebramos hoy la Natividad de San Juan.

Pero no todo en Juan fue privilegio y lotería, inundación de gracia, bendición del cielo. Juan, después, «a Dios rogando y con el mazo dando», fue tan fiel a su vocación que, por realizarla, dio la vida. Por eso, otro día, solemos celebrar su muerte: «la degollación de San Juan». Por lo tanto, aunque «todos, al ver aquellos signos, se preguntaban: Qué será de este niño», no fue sin embargo un «hijo de papá y mamá», un niño mimado, aupado al tráfico de las influencias por ser pariente de Jesús y de María. Al contrario, «se despojó, también, de su rango» y se fue a la austeridad, a la soledad del desierto, a la predicación descarnada. Y, en ella, enseñaba a distinguir el oro del oropel, la verdad de la mentira, el tocino de la velocidad, y, sobre todo, a Jesús «Maestro de Nazaret» de los que se proclamaban «maestros de Israel». Por eso Isaías había predicho: «A ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, etc». Juan, amigos, lo hizo muy bien. Lo hizo tan bien, que le cortaron la cabeza y se la entregaron a una bailarina en una bandeja. A los hombres les desconcierta «la verdad» cuando llega de frente y sin filtros. Antes de que les deslumbre, son capaces de cortarle la cabeza. Pero cuando Juan fue decapitado, no se sintió «terminado». Se sintió «libre». Lo dijo Jesús: «La verdad os hará libres».

Resumiendo, amigos. «Nacimiento» y «muerte» de Juan. Regalo y esfuerzo personal. Las dos caras de una misma vocación preciosa.

Pues, apliquémonos el cuento. También nuestro nacimiento tuvo mucho de «privilegio». Privilegio es que un día llegáramos al seno de la Madre Iglesia y, de ella, «renaciéramos por la regeneración del agua y del Espíritu». Todo bautizado es un privilegiado de Dios, un miembro de Cristo, un heredero del Cielo. Y privilegio es que «por el bautismo seamos sepultados con El y resucitados con El». Somos, por tanto, de «ilustre cuna». Como decía Pedro: «Somos pueblo de Reyes, una raza elegida, una nación consagrada, una dinastía sacerdotal».

Pero ahí no termina nuestra biografía. Ahí empieza. Y nuestro compromiso bautismal consiste en: «allanar caminos», «enderezar sendas», ser «profetas del Altísimo» y «voz que clame en el desierto» de nuestras ciudades, tan populosas y ajetreadas. No nos basta con «saltar de gozo» en el seno de la Iglesia. Tenemos que salir. A extender nuestro dedo y «señalar los caminos» por los que pasa el Señor.

La Natividad de Juan nos recuerda que también nosotros somos unos «bien nacidos».

ELVIRA-1.Págs. 101 s.


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8. FLUVIUM 2004

Gracia divina y correspondencia humana

        Juan el Bautista, cuyo nacimiento hoy celebramos, es un ejemplo, entre tantos, de correspondencia a las gracias de Dios, fiel a su vocación: a lo que, incluso antes de nacer, esperaba de él la Trinidad Beatísima. Recordemos, como afirma san Pablo, que Dios nos ha escogido, antes que la constitución del mundo, para que seamos santos y sin mancha en su presencia.

        El designio divino de la Redención del hombre preveía un precursor que anunciase la llegada del Hijo de Dios encarnado. El evangelista San Marcos recoge la profecía: conforme está escrito en Isaías el profeta: "Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino".
"Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas".

        La aparición de Juan, el "Precursor", era señal inequívoca de la inminente llegada del Mesías. Tenían, en efecto, razón los paisanos de Zacarías e Isabel, padres de Juan: de ese niño cabía esperar algo grande. Y es que nuestro Dios siempre asiste con su Gracia poderosa a sus elegidos, para que puedan cumplir lo que de ellos espera. Su nacimiento había sido anunciado proféticamente desde antiguo y al propio Zacarías, su padre, un ángel le advirtió de su nacimiento. A pesar de su incredulidad, pues no era razonable -pensaba Zacarías- que tuvieran un hijo a edad tan avanzada, será para ti gozo  -le dijo el ángel-; y muchos se alegrarán con su nacimiento, porque será grande ante el Señor. No beberá vino ni licor, estará lleno del Espíritu Santo ya desde el vientre de su madre y convertirá a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios; e irá delante de Él con el espíritu y el poder de Elías para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes a la prudencia de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo perfecto.

        No le faltaría a Juan la luz ni la energía necesaria para cumplir su misión. Dios mismo se hacía garante de su capacidad: quedaría lleno del Espíritu Santo desde antes de nacer, lo que lo haría poderoso e infalible como Elías, que -bien lo sabían todos los judíos-, unido a Dios, había salido siempre victorioso y de modo espectacular, frente a los poderes que en su tiempo se oponían al único verdadero Dios.

        En su Providencia, Dios había cubierto de gracias muy singulares, a quien habría de cumplir una misión única y decisiva en orden a la Redención humana. Incluso su nacimiento fue acompañado de fenómenos del todo extraordinarios. Pero, guardando la debida proporción, así actúa siempre Dios con todos los hombres. Lo que espera de cada uno depende de las circunstancias personales, de la capacidad nuestra, que tenemos, como todo lo demás, recibido de Dios. No es injusto Dios ni arbitrario, y el amor con obras que le debemos debe ser desarrollo en los talentos que nos ha concedido. Esas parábolas del señor de la casa que se marcha y distribuye sus bienes entre unos criados y reclama a su regreso el fruto correspondiente, deben estar habitualmente presentes en nuestra mente.

        No se trata, sin embargo, de vivir como atemorizados, con el pensamiento de que nos pedirán cuentas y que hay que exigirse, no nos vayan a castigar. Nos pedirán cuentas, por supuesto. Pero no es Dios, Nuestro Padre, una autoridad amenazante, como si sólo le importara el resultado fáctico de nuestra conducta. Imaginémonos, más bien, a un Padre que, con toda ilusión, concede a su hijo lo necesario para el trabajo que le encomienda. El padre espera ponerse contento viendo el progreso del hijo; que logra las metas que se propone y se propone lo que es su verdadero bien, lo que el padre le ha sugerido, de acuerdo con su capacidad, pensando sólo en su bien y conociendo sus gustos, sus aficiones, su carácter y lo que en definitiva le producirá más alegría.

        Contemplando a Juan el Bautista, resalta de inmediato la idea de vocación: la llamada de Dios a cada persona, que cada uno debemos responder. No ha surgido entre el los nacidos de mujer nadie mayor que Juan el Bautista, declaró Jesús. Son las palabras que, aparte de poder resaltar las cualidades objetivas concedidas al "Precursor", ponen de manifiesto sin duda, su libre y fiel correspondencia al designio divino. No parece que Jesús pudiera alabar, y menos de modo tan solemne, a quien únicamente hubiera recibido muchos talentos, sin mérito de su parte -fue lleno del Espíritu Santo en el vientre de su madre-, a menos que hubiera respondido a ellos libre generosamente.

        Encomendemos nuestros buenos deseos de correspondencia a lo que el Señor nos pide en nuestra vida y cada mañana y cada tarde, a la Madre de Dios, Madre nuestra. Responder a la vocación es entrega, servicio, docilidad y, como es respuesta a Dios, grandeza, plenitud de vida. Así, María es la esclava del Señor y la Reina del mundo.


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9. DOMINICOS 2002

Juan es su nombre
Habitualmente, cuando la liturgia y el santoral cristiano hablan del “dies natalis”, día del nacimiento, se refieren al momento de su feliz viaje al corazón y reino de Dios Padre, por medio de Cristo, animados por el Espíritu.

Hoy en cambio, al celebrar el “dies natalis” de Juan Bautista, nos referimos al momento en que su madre lo trajo a este mundo.

¿Por qué esta fiesta? Porque Juan Bautista es el predestinado por Dios para que cumpliera el papel de precursor, anunciador, presentador del Hijo de Dios en el misterio de su encarnación, predicación, mesianismo...

Oigamos a Jesús, que fue discípulo de Juan o al menos conocedor de su discipulado. Él nos dijo de Juan: entre los israelitas del Testamento antiguo (fueran carpinteros, sacerdotes, profetas, políticos, religiosos) ningún nacido de mujer fue más grande que él. Y luego añadió: pero os digo que, por obra de la gracia y filiación divina en Cristo, en el Testamento nuevo cualquiera está llamado a ser tan santo como él, por fidelidad y amor.

Apreciemos cómo la piedad cristiana ha sentido gran veneración por Juan, el precursor, el que vino del desierto para predicar la conversión,. Esto se ve especialmente en sus innumerables capillas o altares. No es de extrañar, por tanto, que la liturgia eclesial le dedique una Misa Vespertina, de vísperas, y otra matutina o del día. Sea en su gloria y alabanza bien merecida.

En esta página seguimos la Misa del día, y felicitamos al santo con estas palabras:

Profeta de soledades...
Desde el vientre, escogido, tú fuiste gran pregonero,
y anunciaste a todo el mundo la presencia del Cordero.

En soledad de desierto aprendiste a ser maestro,
para rebajar montañas y dar luz a los senderos.

Tuviste cuerpo de roble, alma pura, voz, silencio,
miel silvestre entre las rocas, viejo jubón de camello.

Tú en las aguas del Jordán lavaste al puro Cordero,
lava también nuestras almas, pon luz en nuestro sendero. Amén.


Palabra de Dios
Lectura del profeta Isaías 49, 1-6:
“Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: estaba yo en el vientre de mi madre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre..., y me dijo: ”tú eres mi siervo (Israel), de quien estoy orgulloso”... Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel... Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra”.

Estas palabras de Isaías se refieren al Siervo de Yhavé, al Mesías, al predestinado por antomasia. Pero las aplicamos también al ‘precursor’ del Mesías-Cristo. En el plan de Dios, todo forma unidad, para proveer a nuestra salvación.

Hechos de los apóstoles 13, 22-26:
“En aquellos días, Pablo dijo: Dios suscitó a David por rey... De su descendencia, según lo prometido, sacó Dios un Salvador para Israel: Jesús.

Juan, antes de que él llegara, predicó a todo el pueblo de Israel un bautismo de conversión; y cuando estaba para acabar su vida, decía: yo no soy quien pensáis, sino que viene detrás de mí uno a quien no merezco desatarle las sandalias...”

El anuncio mesiánico se ha cumplido. Juan, viniendo del desierto, lo ha proclamado, el Mesías está aquí; y él, fiel a su misión y mostrándose en su pequeñez, frente a la grandeza de Jesús-Mesías, se pone a sus pies.

Evangelio según san Lucas 1, 57- 66. 80:
“A Isabel se le cumplió el tiempo, y dio a luz un hijo... A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: ¡No! Se va a llamar Juan...

Preguntaban por señas a su padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente a Zacarías se le soltó la lengua (pues estaba mudo) y empezó a bendecir a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos... y reflexionaban diciendo: ¿Qué va a ser este niño? La mano de Dios estaba con él.

Después, el niño fue creciendo y su carácter se afianzaba; y vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel”.

Este relato es una composición y síntesis: concepción ‘providencial’ de Juan; nacimiento con estrella de predestinado; dos signos externos de su personalidad, la mudez en el padre y la elección de nombre para el hijo; admiración de la gente; mano de Dios con él; desarrollo hasta la juventud; robustez de carácter para la misión. Todo un ciclo vital al que se da un carácter marcadamente religioso.


Momento de Reflexión
Pongamos atención especial a las frases del Evangelio, y reparemos que todo el texto, en tres piezas, está dirigido al papel de precursor que asume san Juan.

La bella narración de la mudez de su padre.
Por no haber creído que le vendría un hijo al mundo, y la elección materno-paterna del nombre de Juan, son entradilla al anuncio o contemplación de un “elegido de Dios” (recordemos que la Biblia no sabe contar las cosas sino bajo un aura divina, providencial) ; y el impacto que el nombre y presencia de Juan producen en familiares y vecinos es signo de que alberga dones especiales, como un “elegido de Dios” en Israel.

El esquema de vida
En que se resume la infancia-juventud de Juan es similar al esquema de la infancia de Jesús, o de un profeta “elegido de Dios”: crecía en edad, sabiduría, gracia, caràcter. Es decir, Juan era especialmente de Dios y para Dios.

Decimos ‘especialmente’, pues no olvidamos la propia historia de cada uno de nosotros está también presidida por su voluntad y corazón.

El gesto final
Es el que nos muestra a Juan camino de su misión: un desierto, el bautismo de conversión, y el mensaje de vida para el advenimiento del Señor.

Es que tras él viene el Mesías, el Salvador.


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10. CLARETIANOS 2002

Se respira ya aire de fin de curso. En el hemisferio Norte acabamos de celebrar el solsticio de verano. Hemos alcanzado el máximo de luz. A partir de ahora los días irán menguando y las noches crecerán lentamente. Y así será hasta el solsticio de invierno, hasta que celebremos el nacimiento de Jesús, el Sol invicto. La noche de San Juan ha alimentado y alimenta mitos, ritos y leyendas en muchas partes del mundo. La Iglesia ha colocado precisamente en este día la solemnidad del nacimiento de San Juan Bautista, el mismo que dijo: "Es necesario que yo mengüe para que él crezca". De los santos solemos celebrar el día de la muerte, el verdadero "dies natalis". De San Juan, sin embargo, celebramos el nacimiento (el 24 de junio) y el martirio (el 29 de agosto).

¿Cómo iluminar esta fiesta desde la Palabra de Dios? El relato de Lucas subraya la importancia del nombre. El niño debería haberse llamado Zacarías, como su padre. Sin embargo, Isabel, la madre, insiste en que se llame Juan. ¿Por qué? Sencillamente porque el nombre condensa la experiencia que ella misma ha tenido y el programa de vida que le aguarda al niño. Este nombre hebreo significa: "Dios tiene misericordia", o "Dios está de mi parte". Juan es un hombre en el que la gracia de Dios se muestra victoriosa desde el principio. Por eso, la liturgia escoge como primera lectura el texto de Isaías: "Estaba yo en el vientre y el Señor me llamó". Cuando la gente se pregunta qué va a ser del niño, el evangelio dice que "la mano de Dios estaba con él".
En la fiesta de este año 2002, tan sobrecargado de violencia y de miedo, quisiera subrayar esta perspectiva. Juan es el fruto de la gracia en el tiempo de la esterilidad. Juan es el anuncio de un sol que nace de lo alto en tiempos de claroscuro. Juan es un testigo, aunque penúltimo, de la gracia de Dios que ha aparecido sobre nuestro mundo. Uno de los himnos litúrgicos de su fiesta lo expresa así:

La ley vieja en él fenece,
la de gracia en él apunta;
de donde claro parece
que en este niño amanece
libertad y gracia junta.

Necesitamos celebrar la victoria de Dios en algunos de nuestros hermanos y hermanas para que nuestra fe en el Dios que tiene misericordia no se devalúe. Zacarías e Isabel fueron probados en su fe. Juan es el regalo que superó toda duda y toda expectativa. También hoy, en nuestras pruebas, somos invitados a descubrir los Juanes y Juanas en los que el Señor sigue mostrándonos que "está de nuestra parte". Aprovecho este espacio para felicitar de corazón a todos los que lleven este nombre y para invitarlos a vivir como hombres y mujeres que nos ayuden a mirar al Sol.

Gonzalo Fernández , cmf (
gonzalo@claret.org
)


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11. CLARETIANOS 2003

En el comienzo del verano boreal, la liturgia nos propone la fiesta del nacimiento de San Juan Bautista, seis meses antes de la fiesta del nacimiento de Jesús, en el momento en que, en el hemisferio norte, los días comienzan lentamente a decrecer.

El evangelio de Lucas narra que, al conocer la noticia del nacimiento del pequeño Juan, las gentes del lugar se hicieron esta pregunta: ¿Qué va a ser de este niño? Es la misma pregunta que les he oído a muchos padres jóvenes cuando les nace un pequeño. A menudo, se la formulan con temor. La vida está tan amenazada que muchos padres no se atreven a tener hijos.

¿Cómo podemos leer hoy la buena noticia del nacimiento de Juan? Os invito a examinar las diversas reacciones que este hecho produce en los distintos personajes:

Los vecinos y parientes de Isabel, al conocer la noticia, la felicitaban.

Los que asisten a la circuncisión, al enterarse de que se va a llamar Juan, se quedaron extrañados.

Zacarías, vencida su mudez, empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos.

Felicidad, extrañeza, bendición, sobrecogimiento. He aquí cuatro actitudes que siempre están ligadas a la acción sorprendente de Dios. Si observamos bien, descubrimos una mezcla de alegría y de temor, de exultación y de asombro. Juan provoca anticipadamente las mismas reacciones que provocará Jesús. Pero, por encima de todo, la mano de Dios estaba con él. Esta convicción es la que nos permite también a nosotros afrontar los riesgos de toda vida sin abandonarnos al pesimismo. Siempre, y en toda circunstancia, la mano de Dios está con nosotros.

Gonzalo (
gonzalo@claret.org
)
(
http://www.mercaba.org/DIESDOMINI/FIESTAS/JuanBta/HO-1.htm
).

Meditaciones para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

25 HOMILÍAS PARA LA FIESTA DE
SAN JUAN BAUTISTA
(12-22)

 

12. 2002. COMENTARIO 1

ALBRICIAS POR EL NACIMIENTO DE UN NIÑO NO ESPERADO

«A Isabel se le cumplió el tiempo de dar a luz y tuvo un hijo. Sus vecinos y parientes se enteraron de lo generoso que había sido el Señor con ella y compartían su alegría» (1,57-58). A pesar de lo lacónico de la noticia, ésta se esparció todo alrede­dor por el círculo familiar y el vecindario. Hasta ese momento no se habían enterado de que Dios ya había librado a Isabel de su «vergüenza», de la esterilidad de la religión judía, «ante los hombres». María, en cambio, se había enterado por los canales del Espíritu. El nacimiento del fruto de su vientre llenará a «muchos» de alegría (cf. 1,14), como en el caso del nacimiento de Isaac (Gn 25,5-7). Ambos hijos fueron concebidos en la «ve­jez».

FRACASA EL INTENTO DE ENCUADRAR A JUAN EN LA TRADICION PATRIA

«A los ocho días fueron a circuncidar al niño y empezaron a llamarlo Zacarías, por el nombre de su padre» (1,59). Con el rito de la circuncisión, el hijo varón llevará en su cuerpo la señal indeleble de la alianza establecida por Dios con su pueblo (Gn 17,10-13). Según la tradición patria, el primogénito debía llevar el nombre de su padre, como heredero de la tradición de que éste es portador. Por eso se dice que «empezaron a llamarlo Zacarías». Pero los planes de Dios no coinciden con los de su pueblo.

«Pero la madre intervino diciendo: "¡No!, se va a llamar Juan." Le replicaron: "Ninguno de tu parentela se llama así." Y por señas le preguntaban al padre cómo quería que se llamase. El pidió una tablilla y escribió: "Su nombre es Juan", y todos quedaron sorprendidos. En el acto se le soltó la lengua y empezó a hablar bendiciendo a Dios» (1,60-64).

Se ha consumado la ruptura que había profetizado el ángel (1,13). La «sordomudez» (le preguntaban «por señas», escribió «en una tablilla») de Zacarías cesa en el preciso instante en que se cumple la promesa. Dar nombre equivale a reconocer de hecho que el proyecto de Dios sobre Juan se ha hecho realidad. El «castigo» de Zacarías no era un castigo físico. Fue consecuen­cia de su incredulidad y oposición al proyecto de Dios. Ahora ya puede hablar, pues está en sintonía con el plan de Dios. La bendición aquí enunciada se explicitará en el cántico que vere­mos a continuación.

«Toda la vecindad quedó sobrecogida de temor; corrió la noticia de estos hechos por la entera sierra de Judea, y todos los que lo oían los conservaban en la memoria, preguntándose:

"¿Qué irá a ser este niño?" Porque la fuerza del Señor lo acom­pañaba» (1,65-66). A pesar de su vecindad, nadie comprende lo que está ocurriendo. Pero tampoco se cierran a cal y canto a lo que será de él, como fue el caso de Zacarías. Simplemente, como no lo entienden, pero no lo rechazan de plano, guardan en su memoria (lit. «ponían en su corazón») la pregunta sobre cuál va a ser la misión que llevará a cabo en Israel, misión realmente extraordinaria, pues tienen conciencia de que «la mano/fuerza del Señor está con él», igual que se ha predicado de María (1,28).

Tenemos una capacidad inmensa para almacenar en la memo­ria las experiencias que nos sacan de quicio, pero que borramos al instante queriendo encontrar soluciones sin movernos de nuestros parámetros religiosos. Guardándolas en la memoria, y por acumulación de experiencias sin respuesta, podremos un día darnos cuenta de que nuestras preguntas son fruto muchas veces de planteamientos equivocados, que nunca hemos cuestionado por miedo a perder nuestras propias seguridades.


13. COMENTARIO 2

Los padres siempre tienden a ver a los hijos como una prolongación de sí mismos. Les quieren dar por eso lo que ellos nunca tuvieron. Les quieren ver realizando los sueños a los que ellos tuvieron que renunciar. Les quieren ver haciendo las cosas que ellos nunca pudieron hacer.

Pero la realidad nunca suele ser así. Lo cierto es que la vida obliga a los hijos a tomar diferentes caminos. La vida les obliga a ser ellos mismos. Los vecinos se hacían la pregunta justa: “¿Qué va a ser este niño?”. No era fruto de la discusión en torno al nombre que se le iba a imponer al niño o del hecho de que su padre recuperase la palabra. Era y es la pregunta que todos nos hacemos ante un recién nacido. ¿Qué mundo le tocará? ¿Qué profesión tendrá? ¿Será feliz? Un niño recién nacido es siempre un libro abierto y en blanco. Todo está por hacer. Todas las páginas están por llenar. Cada niño que nace tiene siempre algo de profecía, de ruptura con el pasado y comienzo de algo nuevo. Es siempre un misterio.

A los padres les gustaría llevar al hijo por sus propios caminos, enseñarle, orientarle, que sea feliz. Pero el hijo tendrá que hacer sus propios caminos, tomar sus decisiones. Y también, por qué no, asumir sus propios errores. En esta fiesta celebramos el nacimiento de Juan Bautista. Su futuro será sorprendente: anunciar la presencia de Jesús, el Salvador, y preparar sus caminos. Nunca los padres imaginaron así el futuro de su hijo.

1. Josep Rius-Camps, El Éxodo del Hombre libre. Catequesis sobre el Evangelio de Lucas, Ediciones El Almendro, Córdoba 1991

2. Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica)


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14. 2003

Is 49, 1-6: El me guardó bajo su manto
Sal 138, 1-3.13-14ab.14c-15
Hch 13, 22-26 :Fragmento sobre Juan en el discurso de Pablo en Antioquía de Pisidia
Lc 1, 57-66.80 :El poder de Dios estaba con él.

 


Reflexión para este día
El mensaje espiritual de las tres lecturas subraya y encomia el papel de precursor que Dios otorgó a san Juan.

Aparece, primeramente, en calidad de elegido de Dios –como Isaías- desde el vientre de su madre, porque así lo requiere su misión profética.

En segundo lugar, nos da ejemplo de sinceridad, verdad y humildad, confesando paladinamente que él no sueña con ser Mesías en Israel sino con cumplir la misión de precursor de un Señor cuya grandeza es tanta que no se considera digno ni de atar los cordones de sus sandalias. Su vocación y pasión no es prosperar sino servir, denunciar, preparar caminos.

Finalmente, en el Evangelio, junto a una bella narración de la mudez de Zacarías, su padre, y de la imposición del nombre, tenemos el realismo de una infancia y juventud en carne mortal: Juan, el precursor, es hombre de carne y hueso que al correr de los días va creciendo, como los demás, en edad, sabiduría, gracia, caracter. Tanto creció, y tal madurez adquirió, que eligió “vivir en el desierto” hasta que le llegara el día de “presentarse a Israel” como profeta y vocero de Dios encarnado.
 


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17. CLARETIANOS 2004

Queridos amigos y amigas:

Hoy es obligado evocar a San Juan Bautista, un santo tan querido por el pueblo cristiano a lo largo de los siglos y en los ambientes y culturas más diversos.

Siempre que llega esta fiesta me acuerdo de mi anterior Parroquia dedicada a este gran santo en la Villa Cerro Corá de Lambaré, Paraguay.

De hecho, esta Parroquia, situada en un municipio de la periferia de Asunción, nació alrededor de las fiestas del “Señor San Juan”, fiestas populares si las hay, llenas de colorido y de fantasía.

Celebrar “el San Juan” es hablar de comidas típicas como el “chicharó trenzado”, juegos, sobre todo relacionados con el fuego como el “pelota tatá” y el “Judaskái”, bailes, adivinanzas y presagios como “San Juan dice sí, San Juan dice que no” para conseguir pareja de tus sueños...

Es difícil imaginar otro santo que haya motivado más la imaginación y creatividad de la gente sencilla, sobre todo en Paraguay.

Pero lo más bello de toda esta tradición popular es que San Juan ha hecho pueblo, ha unido a la gente para trabajar por el futuro de su comunidad hasta el día de hoy. Y todo ello en un ambiente de alegría que no consigue mermar el frío del invierno austral.

De Juan Bautista aprende el cristiano de todos los tiempos, la fidelidad a la vocación, la austeridad de vida, la defensa de la verdad por encima de las conveniencias y caprichos de los hombres. Y sobre todo su actitud ante Jesús que le lleva a decir: “Conviene que él crezca y que yo disminuya” (Jn 3, 30), cumpliendo hasta las últimas consecuencias su misión de preparar caminos al Salvador.

Jesús dirá de él: “Os aseguro que entre los hijos de mujer no ha habido uno mayor que Juan el Bautista” (Mt 11, 11)

Vuestro hermano en la fe,
Carlos Latorre (
carlos.latorre@claretianos.ch
)
 


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19. 2004. Comentarios Servicio Bíblico Latinoamericano

Is 49, 1-6: Te hago luz de las naciones.

Sal 138, 1-3.13-14ab.14c-15.

Hech 13, 22-26: No merezco desatarle las sandalias.

Lc 1, 57-66.80: A Isabel se le cumplió el tiempo y dio a luz.


Estudio de los textos

El primer texto con el que hoy nos encontramos pertenece al libro del profeta Isaías. En la Biblia Judía forma parte de los llamados Nebiym (Profetas), que incluye Josué, Jueces, Samuel, Reyes, los tres profetas mayores y los doce profetas menores. Se trata de uno de los libros más extensos de todo el AT. Isaías vive en el siglo VIII a.C. Su vocación tiene lugar hacia el año 740 a.C. y desarrolló su ministerio hasta el año 701 a.C. Es oriundo de Jerusalén y desde la niñez estuvo familiarizado con el culto (7, 3; 8, 2; 22, 15s.). Era hijo de Amós (no el profeta) y estuvo casado con una “profetisa” (8, 3) de la que tuvo dos hijos (7, 3; 8, 3). Probablemente desempeñó el papel de “profeta de la corte” en el Templo de Jerusalén. Su actividad se desarrolló en medio de acontecimientos decisivos para Israel: abarca los reinados de Jotam (745-742 a.C.), Ajaz (741-726 a.C.) y Ezequías (725-697 a.C.), es testigo de la guerra siro-efraimita (734-733 a.C.), de la rebelión del reino del Norte contra Salmanasar V (tras la muerte de Tiglatpileser III, ca. 726 a.C.), de la caída de este reino (722 a.C.), de los intentos de independencia del reino de Judá (apoyado en Egipto), y de la amenaza a la que se vio sometida Jerusalén por parte de Senaquerib de Asiria (701 a.C.) bajo el reinado de Ezequías.


El texto del profeta Isaías no es uniforme en lenguaje, ni en contenido, ni tampoco es el mismo autor. Veámoslo brevemente:

- Primer Isaías (caps. 1-39): su autor y época corresponden a lo que acabamos de reseñar. Los investigadores encuentran un cuerpo de textos que se puede remontar a la época del autor y añadidos posteriores de diversas épocas (hasta llegar al siglo V o IV a.C.), como algunos oráculos contra las naciones (caps. 13-23), el “apocalipsis de Isaías” (caps. 24-27), liturgias proféticas y palabras de los últimos tiempos (caps. 33-35) y otros materiales. El libro comienza con una serie de oráculos contra Judá y Jerusalén (1-11), sigue con oráculos contra las naciones (12-23), oráculos contra Judá (28-35) y termina con un apéndice histórico (caps. 36-39) paralelo a 2Re, 18-20 que fue añadido posteriormente. Emplea un hebreo clásico y cuidado, y es rico en el uso de recursos literarios (oráculos, elegías, sátiras, antítesis, símbolos, lenguaje sapiencial, etc.). Su mensaje gira en torno a varios temas: el señorío absoluto de Yhwh, la crítica social, la política interna y externa, y la llamada a la penitencia y la conversión.

- Segundo Isaías (caps. 40-55): nada se sabe de su autor, algunos investigadores lo relacionan con una escuela isaiana. El texto supone la destrucción de Jerusalén y del Templo y la situación del pueblo en el destierro, aunque se atisba su liberación ya próxima. Podemos situarlo en torno a los años 550-538 a.C. La obra está integrada por diversas composiciones yuxtapuestas, sin que sea posible ni una estructuración clara, ni un orden cronológico evidente. No obstante, la mayoría de los oráculos que la forman pueden integrarse en torno a dos núcleos: el ciclo de Ciro (44, 24-48, 12) y los cánticos del siervo (42, 1-4.5-7; 49, 1-6; 50, 4-9; 52, 13-53, 12). En términos generales, el estilo del Segundo Isaías es más unitario que su precedente. Su lenguaje más lírico, refinado, y en algunos momentos apasionado. Le gustan las repeticiones e imágenes de poder, usa un vocabulario muy variado para hablar de la alegría o del nombre de Dios (42, 5; 43, 15; 45, 18; 47, 3) y crea sus propias expresiones como “toda carne” (40, 5), “islas” (42, 4), o “los confines de la tierra” (45, 22). Los géneros literarios más utilizados por el profeta son los oráculos de salvación (41, 8-13.14-16), las controversias (40, 12-17.21-24.37-31), los pleitos (41, 1-5.21-29; 43, 8-13) y los himnos escatológicos. El mensaje del Segundo Isaías se dirige a los exiliados necesitados de consuelo y esperanza (anuncios de salud, himnos de acción de gracias a Yhwh por su liberación ya próxima, anuncios de castigos para las naciones que han oprimido al pueblo de Israel, etc.). Este mensaje se circunscribe en torno a estos núcleos teológicos básicos: omnipotencia de Dios, al castigo del pueblo en el exilio le seguirá la salvación, destrucción de Babilonia y regreso a Israel (donde el monte Sión se convertirá en el centro desde donde brotará la salvación para todos los pueblos).

- Tercer Isaías (caps. 56-66): el último libro que encontramos dentro de la obra de Isaías parece presuponer la reconstrucción del Templo tras la vuelta del destierro (ca. 515 a.C.). Sus materiales, en su origen inconexos, pudieron ser agrupados entre los siglos V y III a.C. Debido a que los caps. 60-62 tienen cierta relación con el Deuteroisaías, algunos investigadores han visto en esta obra la mano de la escuela isaiana. También del Tercer Isaías resulta imposible proponer una estructuración clara, se trata de una serie de oráculos centrados en torno a diversos temas: problemas religiosos de la comunidad postexílica, el retraso de la llegada de la salvación tras la vuelta del destierro, el consuelo de los que sufren y el nuevo anuncio de liberación para Israel y todo el universo. Su estilo es más modesto que los anteriores y, en ocasiones, poco cuidado.

Los tres libros eran considerados una sola obra hacia el año 190 a.C., como lo atestigua una cita de Sirácida (48, 22-25). También confirman esta tesis los rollos de Qumrán (de la mitad del siglo II a.C.).

El texto de hoy pertenece al Deuteroisaías. Se trata del segundo cántico del Siervo. Sobre estas composiciones existen infinidad de opiniones (el profeta pudo haberlos tomado de otros lugares), aunque lo más común es aceptar que se trata de cánticos en los que el “siervo” es, en unos casos, Israel y en otros un personaje anónimo. Es distinto el comportamiento de ambos (Israel es la nación pecadora merecedora del exilio, mientras que del siervo anónimo se subraya su santidad e inocencia), también su misión (Israel hará comprender a los gentiles el poder liberador de Dios, y el siervo anónimo realizará su misión con el ofrecimiento voluntario de su propia vida) y, finalmente, es distinta su perspectiva escatológica (restauración en Jerusalen de la nación elegida o relación entre los sufrimientos del siervo anónimo y su misión universal). La narración de este segundo cántico sigue el esquema de vocación profética, presenta la llamada del siervo relacionada con la palabra, expone su fracaso ante el pueblo y recoge las palabras de consuelo que el Señor le ha dirigido y el destino universal de su misión. Entre los investigadores el principal problema del texto es la identificación del siervo, puesto que la mención de Israel se considera una glosa. De todas formas, el mensaje sigue teniendo sentido ya sea aplicándolo a un siervo individual o al pueblo de Israel. El punto de partida y de llegada del servidor son las “islas”, los “pueblos lejanos” (cfr. Is 49, 3) o las “naciones”, esto es, proclama un mensaje universal. A continuación detalla su vocación: el profeta ha sido llamado desde el vientre materno (Jer 1, 5; Sal 22, 10-11; 71, 6) y seguidamente se relaciona su ministerio con la palabra, aunque puede estar simplemente utilizando diversas imágenes (palabra, flecha) para hablar del carácter de su misión. Aquí es donde aparece la alusión a Israel que los investigadores consideran una glosa inspirada en Is 44, 21 que no concuerda con la distinción posterior (Jacob, Israel), sin embargo, dada la ambivalencia del término siervo, puede referirse, en el primer caso, al individuo que “dirige” la misión. A continuación se habla del fracaso de la misión. Probablemente aquí se aluda al tema tan común no solo de los profetas, sino también de la historia deuteronomista, del abandono de Dios en busca de una vana felicidad (Is 30, 7; 47, 12.15), de ahí la alusión al “salario” de Dios (Is 40, 10.28.30.31). El siguiente paso del discurso es el dejar hablar a Dios que encomienda al siervo primero una misión dirigida a Israel y después a todas las naciones. El sentido de los términos “tribus de Jacob” o “supervivientes de Israel” es difícil de precisar, tal vez aludan al pueblo desterrado. Y así llegamos al final donde se retoman las palabras del principio, aunque ahora no están reclamando la atención de los pueblos sino que se superponen a la misión primera del siervo.


Para continuar el estudio:

- ABREGO DE LACY, J.M., Los libros proféticos, Verbo Divino, Estella 1993, 97-127.217-227.233-237.

A lo ya comentado el domingo anterior acerca de este libro hay que añadir que la parte dedicada al Segundo Isaías ofrece pistas para trabajar los cánticos del Siervo. Puede resultar interesante para profundizar en la formación de los miembros de las comunidades.

SICRE, J.L., Profetismo en Israel, Verbo Divino, Estella 1992.

Véase el breve comentario que hacíamos acerca de esta obra el domingo anterior.

- WIENER, CL., El segundo Isaías. El profeta del nuevo éxodo, (Cuadernos Bíblicos 20) Verbo Divino, Estella 1980.

Además de lo que hemos comentado en otros momentos acerca de los cuadernos bíblicos, esta obra puede ser trabajada en grupos de reflexión en las comunidades, por su sencillez de exposición y porque abarca tanto la época como el pensamiento del profeta. Trata también dos temas interesantes, el vocabulario teológico del libro y el análisis de la figura del siervo.

A continuación la liturgia de hoy nos ofrece unos versículos de uno de los salmos más bellos de todo el salterio. Se trata del salmo 138 que corresponde al 139 de la Biblia Hebrea. Este salmo es la oración de quien se siente acusado injustamente, probablemente llamado a tribunal para ser juzgado. Invoca a Dios, juez justo e imparcial. Aunque también puede interpretarse como una composición poética que sobrepasa los límites de la situación que acabamos de describir. En todo caso se trata de una plegaria en forma de apelación a Dios juez (cfr. Sal 44, 21-22). La investigación encuentra dificultades en la relación de los versos 19-24 con el resto del salmo. Para su fecha de composición se suele proponer la época postexílica.

Estos versos pueden organizarse en tres partes. En la primera se trata el tema del conocimiento de Dios, en la segunda sus obras prodigiosas y en la tercera se retoma el tema del conocimiento circunscrito al ámbito del origen del orante. El salmo comienza con el nombre de Dios, sujeto de esta primera parte, donde el salmista desarrolla su invocación y su protesta, como hace el Sal 44, 22 donde la comunidad orante se reconoce inocente, o como hace Job cuando protesta contra sus amigos (Job 13, 9). Los verbos empleados hablan del profundo conocimiento de Dios que abarca los pensamientos y la actuación. El tema se desarrolla haciendo uso de términos polares (“me siento” y “me levanto”; “mi camino” y “mi descanso”) que recuerdan la respuesta de Dios al desafío de Senaquerib en el profeta Isaías (Is 37, 28.29). Toda esta primera parte está construida de lo íntimo a lo general. En la segunda parte se desarrolla el tema de la obra creadora de Dios desde lo concreto y personal a lo universal. Se parte de las entrañas, la sede de los afectos, continúa con la referencia al seno materno, tan frecuente en las descripciones de la vocación profética (Jer 1, 5; Is 44, 2.24) y termina corroborando las acciones de Dios, patentes en la breve descripción que ha hecho, si bien la expresión puede también tener un sentido universal. La última parte retoma el tema del conocimiento divino desarrollado en primer lugar con el paralelismo “alma” y “huesos”, y “conocías” y “no desconocías”, y en segundo lugar bajo la imagen también paralela del seno materno y seno de la tierra (cfr. Jer 20, 17; Job 1, 21; Sir 40, 1). El estilo del salmo, como hemos podido comprobar, se caracteriza por la abundancia de expresiones polares que desenvuelven la imaginación del salmista y abarcan realidades extremas, todo lo contrario a una composición rígida o temáticamente fría.

La segunda lectura recoge un texto del libro de los Hechos de los Apóstoles. Éste, como decíamos en el comentario al evangelio del domingo anterior, forma parte de toda la obra de Lucas. Si el evangelio presenta la persona y obras de Jesús anunciadas ya en el AT y culminadas en su resurrección, los Hechos continúan la acción de su Espíritu en la Iglesia, desde Jerusalén hasta los confines de la tierra (Roma). Se trata de una obra dirigida a cristianos de segunda generación provenientes del ámbito gentil (relacionados con el mundo grecorromano). El texto original de esta obra ha llegado hasta nosotros a través de los manuscritos de la familia alejandrina, aunque existe otra versión proveniente de manuscritos occidentales más amplia, que parece corregir y atenuar las dificultades de una versión más antigua. El contenido del libro está estructurado en dos partes, centradas en torno a los dos personajes principales. En la primera parte (caps. 1-12), donde se narran los primeros pasos de la Iglesia bajo la acción del Espíritu, el protagonista es Pedro, mientras que en la segunda (caps. 13-28), donde encontramos la expansión de las comunidades por el mundo gentil, está protagonizada por Pablo. La lengua utilizada por Lucas es un griego muy cuidado (junto con Hebreos, se trata de los escritos de mayor calidad literaria) y tanto su estilo como las fuentes empleadas están en función de la teología desarrollada. El autor hace uso de su propia experiencia, de fuentes orales y escritas (así lo parecen demostrar algunos pasajes como 3, 1-5, 6; 6, 1-8, 4; 9, 1-30; 11, 19-30; 12, 25-14, 28), diarios de viajes (16, 10-17; 20, 5-15; 21, 1-8; 27, 1-20, 16), contactos personales con los apóstoles, etc. Respecto al estilo, se mueve entre tres tipos de composiciones: las narraciones (para contar los primeros pasos de los cristianos), los discursos (para analizar los acontecimientos) y los sumarios (para que el lector no pierda de vista el hilo narrativo). El género literario empleado recuerda a la moda helenística de presentar los “hechos” de sus personajes célebres. La fecha de composición del libro de los Hechos hemos de situarla entre los años 80 y 90.

El texto de Hech 13, 22-26 pertenece a la segunda parte de la obra. Es el extracto de un discurso puesto en boca de Pablo en el que se hace un resumen de la historia sagrada. Se parte de David a quien Dios suscitó como rey, de cuya estirpe nació Jesús y se llega al testimonio del Bautista sobre aquel. La finalidad (el mensaje de salvación que se ha enviado) y los interlocutores del discurso (israelitas y los temerosos de Dios) aparecen al final. El largo discurso que tenemos en el texto bíblico (13, 16c-43) está compuesto de una primera parte (vv. 16c-25) en donde el apóstol se remonta hasta la época patriarcal, y una segunda parte (vv. 26-43) donde se testimonia la muerte y la resurrección de Jesús y se proclama que él es el Mesías. Todo el discurso está construido al modo de argumentar rabínico, con abundancia de citas del AT. El texto se inserta dentro del primer viaje apostólico de Pablo y Bernabé. Ambos habían partido de Antioquía de Siria hacia Chipre. De ahí se dirigieron a Antioquía de Pisidia, en cuya sinagoga fue pronunciado el discurso. De ahí salieron hacia Iconio, Listra y Derbe, y regresaron de nuevo a Antioquía de Siria. Este primer viaje está a su vez coloreado con otros discursos más breves, algún milagro y la narración de la asamblea de Jerusalén donde Pablo y Bernabé se reunieron con los demás apóstoles para tratar el asunto de si los gentiles debían guardar los preceptos de la Ley de Moisés. Tras el discurso de Pedro y Santiago la comunidad de Jerusalén envió una carta a los de Antioquía que provenían de la gentilidad, donde se detallaba el acuerdo al que se había llegado y la decisión de enviar junto a Pablo y Bernabé a Judas y Silas para que les expusiesen esto mismo.

Vamos a detenernos brevemente en algunos otros detalles interesantes del texto de hoy. El tema principal sobre el que gira es el mensaje de salvación que se cumple en la muerte y la resurrección de Jesús, de quien dan testimonio las escrituras y donde se engarza, como un elemento más, Juan Bautista. Se trata de una figura más del AT que testimonia este mensaje de salvación con el bautismo de conversión (Mt 3, 1-2, 5; Mc 1, 4-5; Lc 3, 3) y con sus palabras (Mt 3, 11; Mc 1, 7; Lc 3, 16; Jn 1, 20.27). Otro de los personajes importantes del texto es David. De él se recoge principalmente la historia de su ascensión al trono (1Sam 8, 5-19; 10, 20.21.24; 11, 15; 13; 14; 16, 12-13) y su obediencia a Dios (Sal 89, 20; Is 44, 28). Jesús es presentado como descendiente de aquél, la encarnación de la promesa divina (cfr. 2Sam 7, 12; Is 11, 1). El final se cierra con una distinción entre los descendientes de Abraham (judíos), de ahí la exposición de la historia de Israel, y los que “temen a Dios” (los gentiles).

- AGUIRRE, R., La Iglesia de los Hechos, (Curso Cómo leer el Nuevo Testamento 8) Fundación Santa María, Madrid 1989.

Es una obra breve, pero trata con profundidad las cuestiones más importantes del libro de los Hechos. Podría ser una oportunidad para ir familiarizándose con el lenguaje y el método científico a la hora de trabajar textos bíblicos.

- Los Hechos de los Apóstoles, (Cuadernos Bíblicos 21) Verbo Divino, Estella 61988.


Es una obra muy útil. Elaborada de manera clara y sencilla. Puede resultar muy interesante su trabajo en grupos de reflexión.

- RODRÍGUEZ CARMONA, A., La obra de Lucas (Lc-Hech), en R. AGUIRRE MONASTERIO-A. RODRÍGUEZ CARMONA, Evangelios sinópticos y Hechos de los Apóstoles, (Introducción al Estudio de la Biblia 6) Verbo Divino, Estella 1992, 277-388.


Véase el breve comentario que hacíamos el domingo 12 del T.O.

(Algunas indicaciones generales sobre el evangelio de Lucas se ofrecen en el comentario del domingo 12 del T.O.)

El relato evangélico pertenece a la primera parte del evangelio de Lucas, donde se hace la presentación de Jesús (Lc 1, 5-4, 13), que es también la presentación del Bautista. El texto se encuentra arropado por dos cánticos, el Magníficat (1, 46-55) y el Benedictus (1, 67-79). Así pues, una vez que María visita a Isabel y exulta de alegría, encontramos el nacimiento milagroso del Bautista (en todo momento caminan unidos los acontecimientos primeros de la vida del precursor y de Jesús, así lo vamos viendo desde la anunciación hasta el nacimiento). El texto está efectuando en todo momento un juego literario entre el asombro e incomprensión de los vecinos y el prodigio divino que conocen Zacarías e Isabel. El lector, aunque conocedor también de la trama, fácilmente se deja envolver por la narración, de tal modo que, al final, queda también ante la pregunta misteriosa ¿qué va a ser de este niño?

Elementos interesantes a tener en cuenta son, por ejemplo, el ambiente de alegría que rodea las promesas de Dios cumplidas en Zacarías, signo de la llegada de los nuevos tiempos mesiánicos (cfr. Is 12, 6; 25, 9; Lc 1, 28.44.47; 2, 10). El nombre, ya anunciado en 1, 13, aparece como divinamente inspirado (por el acuerdo entre la madre y el padre) e indica la excepcional personalidad de Juan y su misión, de ahí que el auditorio se sorprenda, puesto que la costumbre era llamar al hijo como al padre (cfr. Tob 1, 9) y se extrañe aún más al recuperar Zacarías el habla (de nuevo, la corroboración divina). En este momento habría que haber colocado el himno de Zacarías, sin embargo, Lucas anticipa algunas noticias completando así la narración y añadirá el cántico a modo de “excursus” (así ocurre, por ejemplo, en 1, 56 donde se dice que María volvió a su casa, pero hay que tener en cuenta que lo hizo después del nacimiento de Juan, o en 3, 20 donde se dice que Juan fue encarcelado por Herodes, cosa que ocurre antes del bautismo de Jesús). Es interesante también la referencia al miedo, alusión al “temor” sagrado ante la presencia de lo sobrenatural (1, 12). La narración ha mantenido al auditorio en tensión, tal como ocurría en 1, 21. Tras ello viene la meditación “en el corazón”, que ya desde el AT es la sede de la inteligencia y la memoria y que en el NT aseguran también la unión entre Dios y su pueblo (Mc 7, 21). Estas noticias que nos transmite Lucas pueden ser un indicio del uso de fuentes directas o indirectas. El relato termina con el versículo que cierra el Benedictus y que se convierte en un estribillo que se va a aplicar a Jesús en este mismo evangelio (2, 40.52). Se trata de una fórmula que también encontramos en el AT aplicada a personajes que portaban la bendición divina (cfr. Jue 13, 24-25; 1Sam 2, 26). La mención del desierto prepara la próxima aparición de Juan en el evangelio (3, 1-3).

Para continuar el estudio: Puede consultarse la bibliografía que ofrecíamos el domingo 20 de junio.


Comentario teológico

Un siervo, Juan y Jesús son los protagonistas de su pueblo. Su vocación y su misión son el plan de salvación de Dios. Sus historias van desplegando con distintos matices los colores del cielo. Y desde el otro lado misterio y asombro. Vamos a acercarnos a cada uno de ellos.

El profeta Isaías se admira al contemplar la historia de Dios en la vida del siervo. Comienza ésta cuando aún no ha nacido y crece como si fuera expresión de Dios. Para comprobar su grandeza fue necesaria una mirada a sí mismo, a sus intereses propios, y comprender su soledad y debilidad. Pero de nuevo le habla quien con su presencia conformó su ser y cuya mano lo ha ido protegiendo y ha desvelado la grandeza de su misión. Ahora le muestra la inmensidad a la que lo llama: ser luz de las naciones. Su historia personal que antes se fundía con la de su pueblo transciende ahora hacia una historia universal. La mirada hacia sí mismo, que le hizo comprobar su falta de sentido, se ha convertido en una mirada hacia todos los pueblos y, lo que antes era dicha de sí o de un solo pueblo ahora es salvación que llega al confín de la tierra.

A la historia y misión del siervo se añaden nuevos matices cuando nos acercamos al evangelio. La figura del siervo se concreta: Juan Bautista. En torno al prodigio divino de su nacimiento aparecen la alegría y el asombro. A Isabel le llegan muestras de cariño por parte de sus vecinos y parientes dado que se trata de una obra de Dios. Recuerda a las matriarcas del AT cuando su dicha se veía colmada por Dios que infundía vida en sus cuerpos estériles. Así se nos lleva hasta la cuestión del nombre, que se convierte en la trama central. Las discrepancias, las faltas de acuerdo, refuerzan el sentido. Por último, una nueva obra extraordinaria de Dios: Zacarías escribe el nombre del niño y comienza a hablar de nuevo. En el nombre está el designio de Dios y la misión a la que se llama a su siervo. Entroncamos una vez más con los grandes personajes de Dios del AT. Como entonces, ahora ya no es su nombre Zacarías, sino Juan, porque pertenece a Dios. Hasta el final permanece el temor y el misterio pues la vida del niño crece de acuerdo a los planes divinos. Vive en el desierto donde prepara la nueva tierra de Dios, como ya lo hicieron los antiguos israelitas, y se presenta a su pueblo para dar razón de lo más inesperado: Dios en persona se hace presente en la tierra.

Así es como recogen los Hechos de los Apóstoles la figura del siervo Juan para dirigirlo al otro gran siervo, Jesús. En la lectura teológica que estamos desarrollando, podemos ir viendo la progresiva concreción de detalles. Si el evangelio contiene veladas referencias a la historia del pueblo elegido, aquí son explícitas, el pueblo de Dios, Abraham, David, Juan, etc., forman parte de la cadena de siervos. Si el misterio y el temor envuelven la narración evangélica, ahora se descubre la identidad del Bautista, el testimonio más próximo del Hijo de Dios.

La salvación universal y la luz de las gentes del siervo de Isaías toman carne en Jesús. La historia latente en este nombre desplegará nuevos significados de la presencia del cielo en la tierra con su muerte y su resurrección. Y a este lado, el creyente, con su propia historia que Dios conoce y sondea, como recuerda el salmo, y también con una misión para su pueblo: dar testimonio de la luz.


Para la revisión de vida

- ¿Cómo entiendo la llamada de Dios en mi vida? ¿En qué se diferencia de mis “llamadas” personales?

- ¿Qué características son las que me acercan o me alejan del siervo de Dios?

- ¿Me cuesta ver las actitudes de “siervos” que otros tienen o reconozco su presencia como un don de Dios? ¿Cuáles son las características que creo deben tener? ¿Cómo les manifiesto mi apoyo?

- ¿Es realmente importante para mí estar al servicio del Reino o más bien es un pretexto que alimenta mi egoísmo? ¿Soy consciente de que no hay otro modo de conocer a Dios si no es desde este servicio?

- En el entorno donde vivo, ¿qué acciones concretas debo emprender para ser un servidor de Dios?


Para la reunión de grupo

- La figura clave de las lecturas de hoy es el siervo, ¿cuáles son las características que lo definen? ¿Cuáles deben ser las que definan al siervo de Dios en la actualidad?

- El siervo del que habla el profeta Isaías comprende su misión desde la llamada de Dios antes, incluso, de su nacimiento, ¿qué relación existe entre esta llamada, reconocer su presencia en nuestras vidas y la misión a llevar a cabo?

- El salmo de hoy es uno de los más bellos del salterio. Presenta la elección divina desde la acción de gracias que brota cuando se reconoce la presencia de Dios en la vida. ¿Qué tipo de lenguaje se emplea? ¿A qué campo semántico hacen referencia? ¿Qué imagen de Dios es la que transmite? ¿Cuál puede ser la enseñanza que extraemos de aquí?

- En la lectura de los Hechos de los apóstoles el autor recorre brevemente la historia de Israel para mostrar a su auditorio el significado de la figura de Jesús, ¿por qué se utiliza esta forma de argumentar? ¿a la hora de llevarlo a nuestras vidas, tiene algo que enseñarnos?

- El evangelio presenta el nacimiento de Juan Bautista envuelto en un halo de misterio y temor de Dios, realzando así el prodigio, ¿podemos seguir manteniendo esta forma de hacer “teología”? ¿Qué tipo de lenguaje es el que deberíamos utilizar?


Para la oración de los fieles

- Te pedimos, Señor, por todas las comunidades cristianas de nuestro mundo. Que la lección del Bautista, que vino para dar testimonio de Jesús, nos mueva a transparentar y a llevar a cabo el Reino de Dios.

- Por nuestro mundo, por las situaciones de egoísmo que lo envuelven y por nosotros, para que luchemos por cultivar actitudes de servicio y de entrega generosa.

- Señor, que sepamos alegrarnos por las cosas que cada día nos regalas, por nuestra vida, por tu presencia que nos conoce totalmente y por tu apoyo.

- También te presentamos, Señor, a todos los que de forma callada son tus siervos. A los que dan incluso su vida por tu causa.

- Señor, danos ojos claros para reconocer y valorar a los verdaderos siervos de nuestra comunidad.


Oración comunitaria

Señor, en la fiesta de Juan Bautista queremos agradecerte la presencia de las personas que con sus vidas dan testimonio de Jesús, de su amor, de su entrega a los más necesitados, de su lucha desinteresada por la justicia. Y también te pedimos que cada día nos concedas la fuerza y la ilusión que necesitamos para ponernos a tu servicio. Por Jesucristo nuestro Señor.
 


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20. FLUVIUM 2004

Gracia divina y correspondencia humana

Juan el Bautista, cuyo nacimiento hoy celebramos, es un ejemplo, entre tantos, de correspondencia a las gracias de Dios, fiel a su vocación: a lo que, incluso antes de nacer, esperaba de él la Trinidad Beatísima. Recordemos, como afirma san Pablo, que Dios nos ha escogido, antes de la constitución del mundo, para que seamos santos y sin mancha en su presencia, por el amor.

El designio divino de la Redención del hombre preveía un precursor que anunciase la llegada del Hijo de Dios encarnado. El evangelista San Marcos recoge la profecía: conforme está escrito en Isaías el profeta: "Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino".
"Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas".

La aparición de Juan, el "Precursor", era señal inequívoca de la inminente llegada del Mesías. Tenían, en efecto, razón los paisanos de Zacarías e Isabel, padres de Juan cuando decían:
—¿Qué va a ser, entonces, este niño?
Porque la mano del Señor estaba con él.

Y es que nuestro Dios siempre asiste con su Gracia poderosa a sus elegidos, para que puedan cumplir lo que de ellos espera. Su nacimiento había sido anunciado proféticamente desde antiguo y al propio Zacarías, su padre, un ángel le advirtió de su nacimiento. Y esto, a pesar de su incredulidad, pues no era razonable –pensaba Zacarías– que tuvieran un hijo con edad tan avanzada, será para ti gozo –le dijo el ángel–; y muchos se alegrarán con su nacimiento, porque será grande ante el Señor. No beberá vino ni licor, estará lleno del Espíritu Santo ya desde el vientre de su madre y convertirá a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios; e irá delante de Él con el espíritu y el poder de Elías para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes a la prudencia de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo perfecto.

No le faltarían a Juan la luz ni la energía necesaria para cumplir su misión. Dios mismo se hacía garante de su capacidad: quedaría lleno del Espíritu Santo desde antes de nacer, y así sería poderoso e infalible como Elías, que –bien lo sabían todos los judíos–, unido Dios, había salido siempre victorioso y de modo espectacular, incluso, frente a los mayores poderes de su tiempo que se oponían al único verdadero Dios.

En su Providencia, Dios había cubierto de gracias muy singulares, a quien habría de cumplir una misión única y decisiva en orden a la Redención humana. El nacimiento de Juan fue acompañado de fenómenos del todo extraordinarios. El Bautista venía, así, al mundo –lleno del Espíritu Santo– con el importante bagaje sobrenatural que lo capacitada para una gran misión. Pero consideremos, en todo caso, que, guardando la debida proporción, así actúa siempre Dios con todos los hombres. Lo que espera de cada uno depende de las circunstancias personales, de la capacidad nuestra, que tenemos como todo lo demás, recibida de Dios. No es injusto, pues, Dios ni arbitrario, y el amor con obras que le debemos no debe ser sino el desarrollo de los talentos que nos ha concedido. Esas parábolas del señor de la casa que se marcha y distribuye sus bienes entre unos criados y reclama a su regreso el fruto correspondiente, deben estar habitualmente presentes en nuestra mente.

No se trata, sin embargo, de vivir como atemorizados, con el pensamiento de que nos pedirán cuentas y que hay que exigirse, no nos vayan a castigar. Nos pedirán cuentas, por supuesto; pero no es Dios, Nuestro Padre, una autoridad amenazante, como si sólo le importara el resultado fáctico de nuestra conducta. Imaginémonos, más bien, a un padre que, con toda ilusión, concede a su hijo lo necesario para el trabajo que le encomienda, y que sólo espera ponerse contento viendo el progreso del hijo; que logra las metas que se propone y se propone lo que es su verdadero bien, lo que el padre le ha sugerido –porque lo quiere, porque lo conoce–, de acuerdo con su capacidad, pensando sólo en el bien del hijo y sabiendo sus gustos, sus aficiones, su carácter y lo que en definitiva le producirá más alegría.

Contemplando a Juan el Bautista, resalta de inmediato la idea de vocación: la llamada de Dios a cada persona, que cada uno debemos responder. No ha surgido entre el los nacidos de mujer nadie mayor que Juan el Bautista, declaró Jesús. Son las palabras que, aparte de poder resaltar las cualidades objetivas concedidas al "Precursor", ponen de manifiesto sin duda, su libre y fiel correspondencia al designio divino. No parece que Jesús pudiera alabar, y menos de modo tan solemne, a quien únicamente hubiera recibido muchos talentos, sin mérito alguno de su parte, a menos que hubiera respondido a ellos con libre generosidad, dando el fruto que Dios esperaba, correspondiendo de modo heroico a su vocación.

Encomendemos nuestros buenos deseos de correspondencia a lo que el Señor nos pide en nuestra vida y cada mañana y cada tarde, a la Madre de Dios, Madre nuestra del Cielo, como quiso Jesucristo. Responder a la vocación es entrega, servicio, docilidad y, como es respuesta a Dios, grandeza, plenitud de vida. Así, María es la esclava del Señor y la Reina del mundo.


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21.

Reflexión

De la misma manera que Dios había destinado a san Juan para una misión, así ocurre en la vida de cada uno de nosotros. Para ello, es importante el tener, como lo tuvo el Precursor. una sólida formación no solo humana, sino espiritual. Muchas veces la misión propuesta de Dios para nosotros no llega a dar fruto, o al menos el fruto esperado, por la falta de formación… de preparación. Juan, a fin de estar preparado para su misión, nos dice la Escritura que vivió en el desierto (lugar bíblico en donde el pueblo de Dios crece y se fortalece espiritualmente mediante una comunión profunda con Dios). Si, queremos que nuestra vida dé fruto y sea capaz de realizar el proyecto pensado por Dios para cada uno de nosotros, debemos darnos tiempo para la lectura espiritual, para nuestra oración y para la meditación de la Palabra de Dios, elementos fundamentales para el crecimiento y la madurez espiritual. Piensa hoy un poco en cómo te estás preparando para la misión que Dios tiene para ti.

Que pases un día lleno del amor de Dios.

Como María, todo por Jesús y para Jesús

Pbro. Ernesto María Caro
 


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22.

El evangelio de hoy me muestra a Dios rompiendo esquemas. Isabel y Zacarías, una pareja de edad avanzada que engendran y llegan un embarazo a feliz término. Una tradición de nombres que se rompe. Una mujer que convoca enérgicamente la decisión de Dios. Una boca y una lengua que se desatan para proclamar su palabra. Ese es Dios, no hay otro igual. Llega a nuestras vidas rompiendo esquema, desprogramando, desinstalando. Si creemos que porque le seguimos viviremos una vida de color de rosa, estamos equivocados, no le conocemos realmente. Abrir nuestras vidas a Dios significa transcender a lo humano. Eso espera de nosotros. ¿Estamos dispuestos?

Señor, como el Salmista, tu me conoces. De lejos penetras mis pensamientos. Nada quiero ocultar a tí. Ven y sondéame en este momento y comienza a romper todos mis esquemas para que pueda ser completamente tuya.

Dios nos bendice,

Miosotis
(
http://www.mercaba.org/DIESDOMINI/FIESTAS/JuanBta/HO-2.htm
).

Meditacion para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

viernes, 3 de junio de 2011Viernes 24 de Junio del 2011. Lc 1,57-66,80
57 A Isabel se le cumplió el tiempo de dar a luz y tuvo un hijo.
58 Sus vecinos y parientes se enteraron de lo bueno que había sido el Señor con ella y compartían su alegría.
59 A los ocho días fueron a circuncidar al niño y empezaron a llamarlo Zacarías, por el nombre de su padre.
60 Pero la madre intervino diciendo:
- ¡No!, se va a llamar Juan.
61 Le replicaron:
- Ninguno de tus parientes se llama así.
62 Y por señas le preguntaban al padre cómo quería que se llamase.
63 El pidió una tablilla y escribió: "Su nombre es Juan", y todos quedaron sorprendidos.
64 En el acto se le soltó la lengua y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
65 Toda la vecindad quedó sobrecogida; corrió la noticia de estos hechos por toda la sierra de Judea
66 y todos los que lo oían los conservaban en la memoria, preguntándose:
- ¿Qué irá a ser este niño?
Porque la fuerza del Señor lo acompañaba.

80 El niño crecía y su personalidad se afianzaba; y estuvo en el desierto hasta el momento de presentarse a Israel.

EXPLICACIÓN.

Alegría compartida por el nacimiento de Juan (57s: cf. 1,14), como por el nacimiento de Isaac (Gn 21,6-8).

El nombre de Juan, ruptura con la tradición familiar (61). Se cumple la promesa y cesa el castigo (64); la bendición se expresará en el cántico (68ss). Se ve en estos hechos una intervención divina (65s).

Infancia de Juan (80). Vida solitaria, sin trato con los hombres. Su presentación a Israel estará motivada por un oráculo divino (3,2). El contacto de Juan con la secta de los esenios no pasa de ser una conjetura.
Publicado por JESÚS
(
http://losrevueltos.blogspot.com.es/2011/06/viernes-24-de-junio-del-2011-lc-157.html
).

Homilia para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

Homilía para la fiesta de San Juan Bautista - Lc. 1:57-66 & 80
 
 
por el


Canónigo Dr. Daniel Meynen


 
" Y á Isabel se le cumplió el tiempo de dar a luz, y dio a luz un hijo. Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella.

 


" Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías. Y respondiendo su madre, dijo: «No; sino Juan será llamado.» Y le dijeron: «¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llame de este nombre.» Y hablaron por señas á su padre, cómo le quería llamar. Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: «Juan es su nombre.» Y todos se maravillaron. Y luego fué abierta su boca y su lengua, y habló bendiciendo á Dios. Y fué un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montañas de Judea fueron divulgadas todas estas cosas. Y todos los que las oían, las conservaban en su corazón, diciendo: «¿Quién será este niño?» Y la mano del Señor estaba con él.

 


" Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró á Israel. "

 

Homilía:

 


" Y á Isabel se le cumplió el tiempo de dar a luz, y dio a luz un hijo. Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella. "

 


Hoy, la liturgia dominical del tiempo ordinario da lugar a una fiesta, a una gran fiesta: el Nacimiento de Juan Bautista, ¡aquel quien Dios eligió para preparar la venida de su hijo al mundo! De hecho es una gran fiesta, una fiesta de alegría ¡y ante todo es una fiesta de misericordia! Isabel, la madre de Juan, era estéril (cf. Lc. 1:7 y 36) y es gratuitamente - es decir, por gracia de Dios-que ella recibe del Señor este favor extraordinario de concebir un hijo en su vejez (cf. Lc. 1:36). "Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella."

 


Se trata de una celebración de la Misericordia, porque el nacimiento de Juan anuncia el nacimiento próximo del Mesías, el Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, enviado al mundo para rescatar a la humanidad, perdida desde el pecado original. Con el nacimiento de Juan Bautista la humanidad toda se encuentra en un momento crucial de su historia: de ahora en más, el pecado no agobiará más al mundo, sino que la gracia de Dios conquistará, poco a poco, el corazón de los hombres hasta llevarlos a la alabanza y al servicio de Dios, ¡Tres veces Santo! Si Juan, por el hecho de ser concebido por sus padres Zacarías e Isabel, ha llevado en sí las marcas del pecado original, de igual manera él fue santificado antes de nacer por Jesús mismo, cuando Jesús estaba aún en el vientre de María, su Madre. (cf. Lc. 1:41-44)

 


" Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías. Y respondiendo su madre, dijo: «No; sino Juan será llamado.» Y le dijeron: «¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llame de este nombre.» Y hablaron por señas á su padre, cómo le quería llamar. Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: «Juan es su nombre.» Y todos se maravillaron. "

 


Hasta al momento en que nació su hijo Juan Bautista, Zacarías permaneció sin habla. Era una penitencia. De hecho, nueve meses antes de que su hijo naciera, Zacarías se encontraba en el Templo, cuando un ángel del Señor se le manifestó para anunciarle que su esposa iba a tener un hijo: "Mas el ángel le dijo: «Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Isabel te dará un hijo, y lo llamarás Juan...» " (Lc. 1:13) Pero Zacarías dudó del poder de Dios y, como castigo, el ángel le dijo: "Y he aquí estarás mudo y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho, por cuanto no creíste á mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo." (Lc. 1:20)

 


Durante los nueve meses de embarazo de su esposa, Zacarías tuvo el tiempo necesario para reflexionar sobre todo aquello y de meditar sobre la bondad y misericordia del Señor, quien se dignó volver la mirada hacia esta familia, ¡para que, de su descendencia, nazca aquél que debía anunciar al Pueblo de Dios la venida del Mesías! También, al llegar el momento de dar un nombre a su hijo, él no dudó en confirmar el deseo de su esposa Isabel: "¡Juan es su nombre!" Escribiendo sobre una tablilla lo que el ángel le había dictado, Zacarías manifiesta su fe en la palabra de Dios y, como el ángel había anunciado, Zacarías recuperó el habla...

 


" Y luego fué abierta su boca y su lengua, y habló bendiciendo á Dios. Y fué un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montañas de Judea fueron divulgadas todas estas cosas. Y todos los que las oían, las conservaban en su corazón, diciendo: «¿Quién será este niño?» Y la mano del Señor estaba con él. "

 


En verdad, el nacimiento de Juan Bautista representa un momento decisivo y crucial para toda la humanidad. Zacarías, su padre, es el primero en testimoniarlo: pasó de ser incrédulo a ser creyente; ¡de ser mudo a alabar y bendecir al Altísimo! ¡El mundo cambiará, porque he allí el Mesías! Ya santificó a Juan en el seno de su madre; ya la misericordia se expande por toda la tierra, porque Dios viene a salvar al hombre y a transformarlo en un hombre nuevo, un hombre según el corazón de Dios, un hombre sobre el cual la mano del Señor reposa: "La mano del Señor estaba con él".

 


Juan lleva de ahora en más un nombre que no es el de sus antepasados: ¡él lleva un nombre nuevo! Un nombre es la expresión de la personalidad de un ser. Y cuando el Señor mismo da un nombre, quiere decir que aquél que recibe ese nombre es verdaderamente reconocido como el Espíritu mismo de Dios. El nombre de Juan significa "gracia". Dándole tal nombre, el Señor ve ya en él a su propio hijo; Juan no es el Hijo de Dios hecho hombre sino el que lo anuncia, el signo viviente del Mesías. Otro Juan, el que escribió el cuarto evangelio, lo comprendió muy bien, al decir: "Fué un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan... No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquel era la luz verdadera, que alumbra á todo hombre que viene á este mundo." (Jn. 1:6-9)

 


" Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró á Israel. "

 


A cada cual su vocación. Juan tuvo también la suya, aunque por cierto fue poco común. Como todo llamado por Dios, Juan se preparaba interiormente a la misión que le fue confiada. Esa fue su vida oculta. Esa fue su vida con el Espíritu del Señor. Tal fue su secreto. ¿Acaso no es esta una humilde replica de lo que fue la preparación de María a la venida del Señor en ella, aquel día de la Anunciación? María también recibió de Dios un nombre nuevo: ¡el ángel Gabriel la llamaba "llena de gracia!" (Lc. 1:28)

 


Que la Santísima Virgen María sea hoy, más que en cualquier otro día, nuestra mediadora junto a su Hijo Divino, para que por Ella la gracia del Señor venga en nuestras almas y haga de nosotros hombres nuevos según el corazón de Dios, unidos en una misma fe, una única esperanza, un solo amor, ¡en una comunión eterna en el Cuerpo y la Sangre de Cristo! ¡Amén!
(
http://meynen.homily-service.net/esp/2004/hfsjuanc.html
).

Meditacion para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

Evangelio Dominical


 24 junio 2007


 Fiesta de Juan Bautista (C)


 Lucas 1,57 - 66-80


¿A QUIÉN SEGUIMOS?

        

 Los evangelios presentan un fuerte contraste entre la actuación de Juan y la de Jesús. La preocupación suprema de Juan es el pecado que está corrompiendo al pueblo entero; por eso se sale de la tierra prometida y marcha al desierto para predicar desde allí la conversión a Dios. Para Jesús, por el contrario, la primera preocupación es el sufrimiento de quienes son víctimas de esas injusticias y pecados; por eso deja el desierto y va visitando las aldeas de Galilea anunciando la Buena Noticia de un Dios que quiere una vida más humana.

La tarea de Juan es clara: denunciar los pecados, llamar a los pecadores a penitencia y ofrecer un bautismo de conversión y perdón; por eso lo llaman «Bautista», el bautizador. El quehacer de Jesús es diferente: cura a los enfermos, acoge a los pecadores y ofrece la salud y el perdón gratuito de Dios sin necesidad de bautizarse en el Jordán; por eso, lo llaman curador y amigo de pecadores.

El lenguaje del Bautista es duro y da miedo; habla de la «ira» de Dios que llega como un leñador blandiendo su hacha para cortar de raíz los árboles estériles; el pueblo ha de vivir preparándose para la llegada del juicio inminente de este Dios. Jesús, por el contrario, narra parábolas que jamás se le hubieran ocurrido al Bautista; el que llega es un Padre bueno y cercano, compasivo y perdonador. Su palabra despierta confianza y alegría. El pueblo lo ha de acoger ahora mismo creando una convivencia más justa, fraterna y compasiva.

El Bautista no hace gestos de bondad. No se compadece ante el sufrimiento: no se acerca a curar a los enfermos. No ve la marginación de los más desgraciados: no toca a los leprosos ni libera a los endemoniados. No se fija en los débiles: no abraza a los niños de la calle. No come con pecadores: vive encerrado en su vida solitaria del desierto. Jesús, por el contrario, se dedica a curar, liberar del mal, acoger, bendecir, perdonar. Lo suyo es introducir en la vida salud, perdón, paz, amistad, fraternidad.

¿De quién somos nosotros? ¿Seguimos al Bautista o a Jesús? ¿Somos «bautistas» o «cristianos»? ¿Nos hemos quedado en el precursor o vivimos acogiendo a Jesucristo?

 

 

José Antonio Pagola
(
http://www.loseskakeados.com/joomla/content/view/6313/77/
).

Meditacion para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

sábado, 25 de junio de 2011INQUIETOS HASTA EL ENCUENTRO DEFINITIVO (Lc 1, 57-66. 80)

 

No cabe duda que encontrar al SEÑOR supone camino, esfuerzo y confianza en ÉL. Eso fue lo que predicó Juan, el Bautista, nacido para eso. Ya, en el vientre de su madre, proclamó la presencia de su primo en el seno de María, con un sobresalto a modo de salutación e indicación delatando su venida y misión.


Más tarde diría que él no era el pensado por el PADRE para salvar a los hombres de sus pecados. Había de venir el Verdadero Mesías, aquel que quita los pecados del mundo. Treinta y tres años más tarde lo señalaría con su dedo indicándole a sus discípulos que lo siguieran, pues ese era el Verdadero Cordero bajado del Cielo.


Juan nos enseña donde está el Camino, la Verdad y la vida, y nos prepara el camino que debemos seguir siendo puente entre él y JESÚS de Nazaret. No hay hombre más grande nacido de mujer, pues su misión nos pone en el verdadero camino de salvación.


Queremos, SEÑOR, seguir tus pasos, y no dejar
de caminar a tu lado. Sabemos, por Juan,
que TÚ eres el verdadero Cordero
que quitas los pecados del
mundo.


Danos, te lo pedimos con todo nuestro corazón,
la valentía, como Juan, de no abandonarte,
de no rechazarte ni dejar de proclamar
tu Mensaje y verdad. Amén.
Publicado por Salvador
(
http://deahaba.blogspot.com.es/2011/06/inquietos-hasta-el-encuentro-definitivo.html
).

Natividad de San Juan Bautista.

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NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA

24-06-2012
Lc 1, 57-66. 80
“¿Qué llegará a ser este niño?” Todos quedan admirados de lo que sucede en torno a su nacimiento: su madre era estéril y anciana, su padre se queda mudo por haber dudado, el nombre de Juan es indicado por un ángel, Zacarías recupera el habla y alaba a Dios por el milagroso nacimiento de su hijo. Juan iba creciendo y el Espíritu Santo es-taba con él. Se retiró al desierto hasta que empezó su misión de precursor del Mesías prometido.
Juan predicaba la conversión a quienes acudían a él para bautizarse, y entre ellos había también algunos escribas y fariseos, que buscaban una salvación fácil, a base de ritos vacíos y preceptos inventados por ellos; y Juan los encara: “¡Raza de víboras, ¿quién les ha enseñado a escapar de la ira de Dios que se acerca? Produzcan frutos de sincera conversión”.
La palabra encendida del Precursor se dirige a todos: pescadores, campesinos, escribas, sacerdotes, soldados y gobernantes, entre los cuales se cuela alguna vez el adúltero rey Herodes, quien termina decapitando a Juan por instigación de la adúltera esposa de su hermano Filipo, con la que Herodes convive escandalizando al pueblo.
Cuando Jesús había comenzado su ministerio público, Juan fue encarcelado.  Jesús declara a la gente quién es Juan, haciéndole un espléndido elogio: “Les aseguro que entre todos los nacidos de mujer, no hay profeta mayor que Juan”, pero el más pequeño en el Reino de Dios, es mayor que él”. Juan es grande por ser precursor del mayor Profeta: Cristo, a quien vino a proclamar y a prepararle los caminos.
Juan vive esa grandeza con profunda humildad y fe, como él confiesa: “Después de mí viene uno que es más que yo, y no me considero digno siquiera de soltar la correa de sus sandalias. Él debe crecer y yo disminuir”.
El “mayor de los profetas” -que había saltado de gozo en el vientre de Isabel al percibir la presencia del Mesías en el seno de María-, afirmaba que no lo conocía de persona. Pero lo reconoció y lo señaló a la gente cuando Jesús se le acercó para ser bautizado, pues vio abrirse los cielos y al Espíritu Santo descender sobre Jesús, y escuchó las Palabras del Padre: “Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy”.
El ejemplo y el mensaje del Bautista siguen siendo actuales para nosotros y para el mundo. Y también para la Iglesia: jerarquía, clero y pueblo, exhortados hoy a convertirse y preparar los caminos de Jesús resucitado presente, no encerrándose, como los escribas y fariseos, en una religiosidad superficial, que no salva, sino que se convierte en escándalo y perdición.
Jesús vino a traernos la salvación, y hay que tomarla muy en serio, pues “¿de qué le vale al hombre ganar todo el mundo, si al final se pierde a sí mismo?” Asegurémonos el éxito total de nuestra existencia terrena, viviendo en unión con Jesús, que es nuestro camino, verdad y vida.

Isaías 49, 1-6
Cada uno de nosotros ha sido formado prodigiosamente en el seno materno por las manos amorosas de Dios Padre, originándose así una misteriosa relación de amor del Creador hacia nosotros, lo cual pide una correspondencia de amor agradecido, a fin de que esa relación filial y paterna se prolongue en la eternidad.
Cada uno de nosotros es “valioso a los ojos del Señor”, que merece en justicia nuestro testimonio amoroso de vida y nuestra colaboración con Cristo para que otros lo conozcan, lo amen, se alegren en él y se salven, pues no existe otro salvador que pueda darnos la vida eterna.
Frente a un  posible sentimiento de inutilidad, Jesús mismo nos promete la eficacia salvífica de nuestra vida: “Quien está unido a mí, produce mucho fruto”.

Hechos 13, 22-26

Dios vio en “David un hombre conforme a su corazón, que cumpliría siempre su voluntad”. En realidad, David llegó a desviar su corazón de la voluntad divina. Pero el nuevo David, que es Cristo Jesús, siempre fue conforme al corazón del Padre y cumplió fielmente su voluntad hasta las últimas consecuencias: la cruz y la resurrección
El bautismo de Jesús no es sólo de agua, como el de Juan, sino de agua y de fuego del Espíritu Santo, quien nos hace hijos de Dios en su Hijo Jesucristo, y coherederos suyos del Reino eterno. En el Bautismo Jesús nos hace con él “sacerdotes, profetas y reyes”, y comparte con nosotros sumisión redentora..
Nuestra vida no es indiferente donde vivimos: o apoyamos la obra salvadora de Cristo, o la obstaculizamos. ¿Nos encuentra Dios conformes a su corazón y a su voluntad? Jesús dijo: “Quien no está conmigo, está contra mí”.
    P. Jesús Álvarez, ssp

Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, ano 2012, por Jose Portillo Perez.

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   Padre nuestro.

   Domingo, 24/06/2012, Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, ciclo B.

   Estimados hermanos y amigos:

   Este día, en vez de meditar los textos litúrgicos correspondientes al Domingo de la semana XII del Tiempo Ordinario, meditamos las lecturas correspondientes a la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, el Precursor del Mesías.

   Cuando fuimos niños, nuestros padres empezaron a formarnos para que llegáramos a ser hombres y mujeres de provecho al alcanzar la edad adulta, y, paralelamente a la recepción de la citada formación, muchos tuvimos la oportunidad de crecer espiritualmente, lo cual, además de sernos útil para adaptar nuestra vida al cumplimiento de la voluntad de Dios, nos ayudó a comprender la importancia que tiene, el hecho de servir a Nuestro Santo Padre, en quienes tienen carencias espirituales y materiales.

   San Juan Bautista no vino al mundo para buscar la manera de obtener una formación que le ayudara a abrirse puertas para alcanzar una buena posición social, sino para preparar a sus hermanos de raza a recuperar la fe original de los Patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, que había sido manipulada conscientemente, para ser adaptada, a las creencias de las diversas ramas, en que se dividió el Judaísmo, con el paso de los siglos. Esto fue precisamente lo que oyó Zacarías, -el padre del citado profeta-, en el templo de Jerusalén, cuando le dijo el ángel que le reveló que sería padre:

   "Y (el Bautista) hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante de él (precederá al Mesías) con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver el corazón de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto" (LC. 1, 16-17).

   Los padres citados en el texto que estamos considerando, son los Patriarcas de Israel, y, los rebeldes, son los hebreos que, a través del paso de los siglos, modificaron la comprensión de las Sagradas Escrituras, para adaptar a los creyentes, a la consecución de sus propósitos, que no estaban relacionados, precisamente, con la espiritualidad. Tales rebeldes tenían que ser justos, es decir, tenían que creer en Dios y someterse al cumplimiento de su voluntad, pues en ello consistía la misión del citado Profeta.

   "Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo. Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella. Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías; pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan. Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre. Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar. Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios" (LC. 1, 57-64).

   San Juan Bautista tenía que haber tenido el nombre de su abuelo paterno según la tradición de sus hermanos de raza, pero, debido a que su padre era de edad avanzada, lo lógico hubiera sido que hubiera sido llamado con el nombre de su antecesor, pero Dios quiso que se llamara Juan, para indicar que, después de venir el Mesías al mundo, serían renovadas las creencias de quienes creyeran en Yahveh, siguiendo la predicación de Nuestro Señor Jesucristo.

   El hecho de que San Juan no fuera llamado con el nombre de su abuelo ni de su padre es importante para nosotros, pues nos recuerda que el Señor quiere innovar en nuestra vida, haciendo de la humanidad una gran familia, pues quiere que le ayudemos a lograr su objetivo. A veces no se puede llevar a cabo la realización del designio divino de purificar, santificar y salvar a la humanidad sin violencia. En el texto que estamos considerando, nos encontramos con el hombre que tenía potestad para ponerle nombre a su hijo mudo, y con una mujer que, sin tener poder para romper una tradición ancestral, les comunicó a sus familiares y conocidos, que su hijo tenía que tener un nombre nuevo. A nosotros nos parece imposible el hecho de que Dios logre santificarnos si no nos saca de este mundo en que hay tanta gente egoísta, pero debemos confiar en El, pues sabe cómo ha de conducirnos a su presencia.

   El Nacimiento del Bautista asombró a quienes tuvieron noticias de cómo desapareció el impedimento que Zacarías tenía para hablar.

   "Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas. Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él" (LC. 1, 65-66<).

   Si recordamos cómo Zacarías quedó mudo en el Templo de Jerusalén, podemos pensar en el hecho de que no debemos evitar dejar de cumplir la voluntad de Dios.

   "Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada. Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas. Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo" (LC. 1, 18-20).

   Zacarías estuvo mudo mientras no creyó en Dios, pero tuvo nuevamente la facultad de hablar, cuando recuperó la fe. Ello nos indica que la voluntad de Dios prevalecerá sobre los deseos de quienes se oponen al cumplimiento del designio salvífico de Nuestro Padre común.

   Es sorprendente el hecho de que Zacarías, a pesar de que era sacerdote, no creía en Dios, tal como lo hacía Nuestra Santa Madre, quien, quizás con una instrucción religiosa muy deficiente, optó por cumplir la voluntad divina poniendo su vida en peligro, dado que San José tenía potestad para denunciarla por haber cometido adulterio contra él. María, -como sabemos-, no le fue infiel a su futuro marido, pero, ¿cómo podía demostrarle que Jesús fue engendrado por obra y gracia del Espíritu Santo? Entre todas las mujeres de Israel, ¿por qué había tenido que ser precisamente ella la escogida por Dios para que su enviado se encarnara en sus entrañas?

   "Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta" (LC. 1, 28-29).

   ¿En qué se diferenciaban las actitudes de Zacarías y María ante las revelaciones que les fueron hechas? Mientras que el primero dio por sentado que el anuncio que San Gabriel le hizo era falso, Nuestra Santa Madre quiso saber, cómo sin haber mantenido relaciones conyugales, sería posible, que ella fuera Madre. A Dios no le importa que sintamos curiosidad a la hora de indagar cómo hace las cosas, pero no desea que desconfiemos de El. De nada nos sirve tener una gran formación en el conocimiento de la Palabra de Dios, si, cuando tenemos que demostrar que tenemos fe, descubrimos que, nuestros amplios conocimientos, no nos han sido útiles, para lograr creer en Nuestro Padre común.

   "Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón" (LC. 1, 34).

   Recordemos que Jesús predicaba usando parábolas, las cuales solo les eran explicadas a quienes llegaron a ser los Doce Apóstoles. Bajo nuestra perspectiva humana, hubiera sido deseable que el señor les expusiera detalladamente sus alegorías a quienes oían sus predicaciones, con el fin de hacer que su mensaje hubiera sido comprendido de igual manera por todos ellos, pero Nuestro Salvador quiere que todos lleguemos a su conocimiento, dejándonos inspirar por el Espíritu Santo, y utilizando nuestras facultades mentales, para descubrir su designio salvífico, sobre nosotros. Os digo esto por causa de las cartas que recibo de catequistas que se quejan de que la instrucción religiosa que les imparten a los niños y jóvenes es insuficiente, pues parece ser que los tales no actúan como verdaderos creyentes. Yo les digo a quienes me escriben dichas cartas que, quienes predicamos el Evangelio, no tenemos la capacidad de averiguar hasta qué punto se hacen creyentes quienes nos oyen, por lo cual, aunque tengamos la impresión de que nuestra actividad evangelizadora es infructífera, al ser conscientes de que anunciamos la Palabra de Dios, tenemos que dejar que el Espíritu Santo recoja el fruto de nuestra siembra, pues, aunque Dios es buen pagador de sus servidores, no podemos constatar hasta qué punto llegan a creer en Dios, quienes oyen nuestras charlas, o leen nuestras publicaciones.

   "Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel" (LC. 1, 80).

   ¿Se esfuerzan los padres cristianos en compaginar la formación escolar de sus hijos con el crecimiento espiritual que les es necesario para amoldarse al cumplimiento de la voluntad de Dios? Recordemos que la sencilla instrucción que los niños reciben antes de comulgar por primera vez, no les es suficiente para afrontar y confrontar las posibles dificultades que tendrán que tener, ni para desear vivir cumpliendo la voluntad de Nuestro Santo Creador.

   Al recordar cómo San Juan Bautista se ocultó del mundo para evitar cometer los pecados con que muchos de sus hermanos de raza renunciaron a la fe que debían profesar, podemos pensar que se equivocó de camino, porque Jesús hizo todo lo contrario que él, -es decir, el Señor, en vez de hacerse buscar por la gente, buscó a las ovejas perdidas de Israel-. A pesar de la creencia que muchos albergan de que el Santo cuya Natividad estamos celebrando era un fanático religioso, debemos pensar si tenemos una fe como la suya, a la hora de rechazar la realización de acciones contrarias al cumplimiento de la voluntad de Nuestro Santo Padre.

   "Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿qué haremos? Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? El les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario" (LC. 3, 10-14).

   En vez de pensar que San Juan era un fanático, debemos pensar si tenemos su valentía, tanto para predicar el Evangelio, como para vivir como buenos cristianos. Quizás podemos tener la pretensión de ser como aquellos fariseos que creían que podían comprar la salvación cumpliendo los preceptos de la Ley de Moisés, que ellos mismos modificaron, adaptándola a la consecución  de sus intereses materiales, al mismo tiempo que satanizaban a quienes incumplían tales mandamientos. Quizás somos como los saduceos que se aprovechaban de la religiosidad popular para enriquecerse, o somos como los esenios que, con tal de evitar la comisión de pecados, se aislaban en el desierto, olvidando que la santificación no solo se obtiene estudiando y orando, pues, en tal proceso, es fundamental la práctica de todo lo aprendido, durante muchos años de intensa formación doctrinal.

   Concluyamos esta meditación, pidiéndole al Señor Jesús, que nos ayude a ser como El, y que nos permita experimentar la presencia de Dios, tanto en las horas de formación y oración, como a la hora de servir a Nuestro Santo Padre, en quienes tienen carencias materiales y espirituales.

José Portillo Pérez

joseportilloperez@gmail.com

(Desconozco el autor de la imagen).

Juan Bautista un gran hombre.

Juan Bautista un gran hombre
Juan bautiza a quienes le hacen caso y quieren cambiar. Hoy te invita a que cambies tu.
Autor: Archidiócesis de Madrid | Fuente: Archidiócesis de Madrid


La madre, Isabel, había escuchado no hace mucho la encantadora oración que salió espontáneamente de la boca de su prima María y que traía resonancias, como un eco lejano, del antiguo Israel. Zacarías, el padre de la criatura, permanece mudo, aunque por señas quiere hacerse entender.

Las concisas palabras del Evangelio, porque es así de escueta la narración del nacimiento después del milagroso hecho de su concepción en la mayor de las desesperanzas de sus padres, encubren la realidad que está más llena de colorido en la pequeña aldea de Zacarías e Isabel; con lógica humana y social comunes se tienen los acontecimientos de una familia como propios de todas; en la pequeña población las penas y las alegrías son de todos, los miedos y los triunfos se comparten por igual, tanto como los temores. Este nacimiento era esperado con angustiosa curiosidad. ¡Tantos años de espera! Y ahora en la ancianidad... El acontecimiento inusitado cambia la rutina gris de la gente. Por eso aquel día la noticia voló de boca en boca entre los paisanos, pasa de los corros a los tajos y hasta al campo se atrevieron a mandar recados ¡Ya ha nacido el niño y nació bien! ¡Madre e hijo se encuentran estupendamente, el acontecimiento ha sido todo un éxito!

Y a la casa llegan las felicitaciones y los parabienes. Primero, los vecinos que no se apartaron ni un minuto del portal; luego llegan otros y otros más. Por un rato, el tin-tin del herrero ha dejado de sonar. En la fuente, Betsabé rompió un cántaro, cuando resbaló emocionada por lo que contaban las comadres. Parece que hasta los perros ladran con más fuerza y los asnos rebuznan con más gracia. Todo es alegría en la pequeña aldea.

Llegó el día octavo para la circuncisión y se le debe poner el nombre por el que se le nombrará para toda la vida. Un imparcial observador descubre desde fuera que ha habido discusiones entre los parientes que han llegado desde otros pueblos para la ceremonia; tuvieron un forcejeo por la cuestión del nombre -el clan manda mucho- y parece que prevalece la elección del nombre de Zacarías que es el que lleva el padre. Pero el anciano Zacarías está inquieto y se diría que parece protestar. Cuando llega el momento decisivo, lo escribe con el punzón en una tablilla y decide que se llame Juan. No se sabe muy bien lo que ha pasado, pero lo cierto es que todo cambió. Ahora Zacarías habla, ha recuperado la facultad de expresarse del modo más natural y anda por ahí bendiciendo al Dios de Israel, a boca llena, porque se ha dignado visitar y redimir a su pueblo.

Ya no se habla más del niño hasta que llega la próxima manifestación del Reino en la que interviene. Unos dicen que tuvo que ser escondido en el desierto para librarlo de una matanza que Herodes provocó entre los bebés para salvar su reino; otros dijeron que en Qunram se hizo asceta con los esenios. El oscuro espacio intermedio no dice nada seguro hasta que «en el desierto vino la palabra de Dios sobre Juan». Se sabe que, a partir de ahora, comienza a predicar en el Jordán, ejemplarizando y gritando: ¡conversión! Bautiza a quienes le hacen caso y quieren cambiar. Todos dicen que su energía y fuerza es más que la de un profeta; hasta el mismísimo Herodes a quien no le importa demasiado Dios se ha dejado impresionar.

Y eso que él no es la Luz, sino sólo su testigo.
(
http://es.catholic.net
).

Evangelio diario meditado. Natividad de San Juan Bautista, ano 2011.

Juan es su nombre
Lucas 1, 57-66.80. Solemnidad Natividad de Juan Bautista. Es preciso que él crezca y que yo disminuya. Estas palabras del Bautista constituyen un programa para todo cristiano.
Autor: Irving Sánchez | Fuente: Catholic.net


Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 57-66.80

Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. El pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues ¿qué será este niño?» Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.

Oración introductoria

Jesús, quiero que ocupes mi persona en mis relaciones personales. A semejanza de san Juan Bautista, quiero disminuir a mis caprichos para que Tú crezcas en mí. Deseo ser tu testigo entre mis familiares, amigos y compañeros de trabajo. Aumenta cada día más en mí tu presencia.

Petición

Señor, mandaste a tu primo Juan como precursor de tu mensaje y luego lo señalaste como el más grande nacido de los de mujer. Espero que en este día yo sea un testigo tuyo y de tu mensaje. Estoy a tu disposición para lo que me pidas en este día.

Meditación

Su fiesta nos recuerda que toda nuestra vida está siempre "en relación con" Cristo y se realiza acogiéndolo a él, Palabra, Luz y Esposo, de quien somos voces, lámparas y amigos (cf. Jn 1, 1. 23; 1, 7-8; 3, 29). "Es preciso que él crezca y que yo disminuya" (Jn 3, 30): estas palabras del Bautista constituyen un programa para todo cristiano.

Dejar que el "yo" de Cristo ocupe el lugar de nuestro "yo" fue de modo ejemplar el anhelo de los apóstoles san Pedro y san Pablo, a quienes la Iglesia venerará con solemnidad el próximo 29 de junio. San Pablo escribió de sí mismo: “Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí" (Ga 2, 20). Antes que ellos y que cualquier otro santo vivió esta realidad María santísima, que guardó en su corazón las palabras de su Hijo Jesús. Ayer contemplamos su Corazón inmaculado, Corazón de Madre, que sigue velando con tierna solicitud sobre todos nosotros. Que su intercesión nos obtenga ser siempre fieles a la vocación cristiana. (Benedicto XVI, Ángelus del 25 de junio de 2006).

Reflexión apostólica

Juan pudo haber dicho que él era el mesías y sin embargo no lo hizo. Por qué muchas veces yo siento que soy más que mis hermanos si somos hijos del mismo padre. Debo encontrar la manera de hacer que los demás se sientan queridos por Dios y por mí.

Propósito

Hoy durante el día, para ser testigo de Cristo voy a mencionar a Dios al menos cinco veces en este día: «Bendito sea Dios», «Gracias a Dios», «Dios mediante», «Si Dios nosquiere», «Hasta mañana, si Dios quiere», etc...

Diálogo con Cristo

¡Jesús, mándame como testigo tuyo! Estoy dispuesto a que tu mensaje sea transmitido por mi medio. En las redes sociales en los encuentros con los demás, en mis mensajes, en todas las cosas que haga hoy serán para tu mayor gloria. «Señor, hazme fiel a tu amistad y jamás permitas que me separe de ti».


Nada tengas por más valioso ni más amable que la humildad (San Jerónimo, Epist. 148, 20)

Lecturas meditadas y oraciones de la Natividad de San Juan Bautista. Pedidos de oracion.

Porque el mismo Dios que mando que la luz brotara de la oscuridad, es el que ha hecho brotar su luz en nuestro corazon, para que podamos iluminar a otros, dandoles a conocer la gloria de Dios que brilla en la cara de Jesucristo. 2 Corintios 4:4-6

MISA 24 JUNIO, SANTORAL, PETICIONES Y REFLEXIONES

VIERNES 24

Natividad de San Juan Bautista, profeta precursor

Santos: Jose Yuan de China, martir; Simplicio de Autum, obispo. Solemnidad (Blanco)

LA MANO DE DIOS LO ACOMPANABA

 

Is 49, 1-6 Hch 13, 22-26; Lc 1, 57-66. 80

 

La conexion que plantea la liturgia es atinada, puesto que resalta los rasgos profeticos al presentarnos a Juan Bautista. El texto de Isaias caracteriza a un profeta que congregara a Israel y lo invitara a que escuche la palabra del Senor. En el libro de los Hechos la figura de Juan Bautista emerge como el vocero que llamo la atencion de sus oyentes para que se dispusieran a escuchar "a quien venia detras de el". El anuncio del nacimiento de Juan Bautista que nos comparte el evangelio de san Lucas se cierra con un interrogante y una certeza. Un nino protegido desde los primeros dias de su vida por la mano de Dios era una senal importante. Era necesario estar atentos a lo que dicho nino realizaria en el futuro.

 

Misa del dia

 

ANTIFONA DE ENTRADA (Jn 1, 6-7; Lc 1, 17)

Vino un hombre enviado por Dios y su nombre era Juan. Vino para dar testimonio de la luz, y prepararle al Senor un pueblo dispuesto a recibirlo.

 

Se dice Gloria.

 

ORACION COLECTA

Dios nuestro, que enviaste a san Juan Bautista para prepararle a Cristo, el Senor, un pueblo dispuesto a recibirlo, alegra ahora a tu Iglesia con la abundancia de los dones del Espiritu y guiala por el camino de la salvacion y de la paz. Por nuestro Senor Jesucristo...

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

Te convertire en luz de las naciones.

 

Del libro del profeta Isaias: 49, 1-6

 

Escuchenme, islas; pueblos lejanos, atiendanme. El Senor me llamo desde el vientre de mi madre; cuando aun estaba yo en el seno materno, El pronuncio mi nombre.

Hizo de mi boca una espada filosa, me escondio en la sombra de su mano, me hizo flecha puntiaguda, me guardo en su aljaba y me dijo: "Tu eres mi siervo, Israel; en ti manifestare mi gloria". Entonces yo pense: "En vano me he cansado, inutilmente he gastado mis fuerzas; en realidad mi causa estaba en manos del Senor, mi recompensa la tenia mi Dios". Ahora habla el Senor, el que me formo desde el seno materno, para que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a El y congregar a Israel en torno suyo —tanto asi me honro el Senor y mi Dios fue mi fuerza—. Ahora, pues, dice el Senor: "Es poco que seas mi siervo solo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvacion llegue hasta los ultimos rincones de la tierra".

Palabra de Dios.

Te alabamos, Senor.

 

Del salmo 138

R/. Te doy gracias, Senor, porque me has formado maravillosamente.

 

Tu me conoces, Senor, profundamente: tu conoces cuando me siento y me levanto, desde lejos sabes mis pensamientos, tu observas mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.

R/. Te doy gracias, Senor, porque me has formado maravillosamente.

 

Tu formaste mis entrañas, me tejiste en el seno materno. Te doy gracias por tan grandes maravillas; soy un prodigio y tus obras son prodigiosas.

R/. Te doy gracias, Senor, porque me has formado maravillosamente.

 

Conocias plenamente mi alma; no se te escondia mi organismo, cuando en lo oculto me iba formando y entretejiendo en lo profundo de la tierra.

R/. Te doy gracias, Senor, porque me has formado maravillosamente.

 

Antes de que Jesus llegara, Juan predico a todo Israel un bautismo de penitencia.

 

Del libro de los Hechos de los Apostoles: 13, 22-26

 

En aquellos dias, Pablo les dijo a los judios: "Hermanos: Dios les dio a nuestros padres como rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo de Jese, hombre segun mi corazon, quien realizara todos mis designios.

Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un Salvador, Jesus. Juan preparo su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decia: 'Yo no soy el que ustedes piensan. Despues de mi viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias'.

Hermanos mios, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este mensaje de salvacion les ha sido enviado a ustedes". Palabra de Dios.

Te alabamos, Senor.

 

ACLAMACION (Lc 1, 76) R/. Aleluya, aleluya.

Y a ti, nino, te llamaran profeta del Altisimo, porque iras delante del Senor a preparar sus caminos R/.

 

Juan es su nombre.

 

LECTURA Evangelio Lucas capitulo 1, versiculos 57 al 66.y 80

 

Por aquellos dias, le llego a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Senor le habia manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.

A los ocho dias fueron a circuncidar al nino y le querian poner Zacarias, como su padre; pero la madre se opuso, diciendoles: "No. Su nombre sera Juan". Ellos le decian: "Pero si ninguno de tus parientes se llama asi".

Entonces le preguntaron por senas al padre como queria que se llamara el nino. El pidio una tablilla y escribio: "Juan es su nombre". Todos se quedaron extranados. En ese momento a Zacarias se le solto la lengua, recobro el habla y empezo a bendecir a Dios.

Un sentimiento de temor se apodero de los vecinos, y en toda la region montanosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: "¿Que va a ser de este nino?". Esto lo decian, porque realmente la mano de Dios estaba con el. El nino se iba desarrollando fisicamente y su espiritu se iba fortaleciendo, y vivio en el desierto hasta el dia en que se dio a conocer al pueblo de Israel.

Palabra del Senor.

Gloria a ti, Senor Jesus.

 

Oracion introductoria

Senor, aumenta mi fe, mi esperanza y mi amor para que en esta oracion puede conocer tu voluntad para mi vida y asi pueda cumplir, como san Juan Bautista, mi mision en esta vida.

 

Peticion

Jesus, ayudame a nunca dudar ni cuestionar tu poder y misericordia.

 

REFLEXION Evangelio san Lucas capitulo 1, versiculos 57 al 66 y  80

 

Comentario: Rev. D. Joan Martinez i Porcel (Barcelona, Espana)

«El nino crecia y su espiritu se fortalecia»

 

Hoy, celebramos solemnemente el nacimiento del Bautista. San Juan es un hombre de grandes contrastes: vive el silencio del desierto, pero desde alli mueve las masas y las invita con voz convincente a la conversión; es humilde para reconocer que el tan solo es la voz, no la Palabra, pero no tiene pelos en la lengua y es capaz de acusar y denunciar las injusticias incluso a los mismos reyes; invita a sus discipulos a ir hacia Jesus, pero no rechaza conversar con el rey Herodes mientras esta en prision. Silencioso y humilde, es también valiente y decidido hasta derramar su sangre. ¡Juan Bautista es un gran hombre!, el mayor de los nacidos de mujer, asi lo elogiara Jesus; pero solamente es el precursor de Cristo.

 

Quizas el secreto de su grandeza esta en su conciencia de saberse elegido por Dios; asi lo expresa el evangelista: «El nino crecia y su espiritu se fortalecia; vivio en los desiertos hasta el dia de su manifestacion a Israel» (Lc 1, 80). Toda su ninez y juventud estuvo marcada por la conciencia de su mision: dar testimonio; y lo hace bautizando a Cristo en el Jordan, preparando para el Senor un pueblo bien dispuesto y, al final de su vida, derramando su sangre en favor de la verdad. Con nuestro conocimiento de Juan, podemos responder a la pregunta de sus contemporaneos: «¿ Que sera este nino?» (Lc 1,66).

 

Todos nosotros, por el bautismo, hemos sido elegidos y enviados a dar testimonio del Senor. En un ambiente de indiferencia, san Juan es modelo y ayuda para nosotros; san Agustin nos dice: «Admira a Juan cuanto te sea posible, pues lo que admiras aprovecha a Cristo. Aprovecha a Cristo, repito, no porque tu le ofrezcas algo a El, sino para progresar tu en El». En Juan, sus actitudes de Precursor, manifestadas en su oracion atenta al Espiritu, en su fortaleza y su humildad, nos ayudan a abrir horizontes nuevos de santidad para nosotros y para nuestros hermanos.

 

Credo

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Senor, este sacrificio que vamos a ofrecerte para celebrar el nacimiento de san Juan Bautista, quien anuncio la venida de nuestro Salvador y senalo su presencia entre los hombres. Por Jesucristo, nuestro Senor.

 

PREFACIO

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvacion darte gracias, siempre y en todo lugar, Senor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Senor nuestro.

Ya que en la persona de su precursor, Juan el Bautista, podemos alabar tu magnificencia, que lo distinguio con particular honor entre todos los hombres.

El fue, en su nacimiento, ocasion de gran jubilo y aun antes de nacer, salto de gozo por la visita del Salvador.

Solo a el fue dado entre todos los profetas presentar al Cordero, Redentor del mundo.

Bautizo con el agua, que habria de quedar santificada, al mismo autor del bautismo, por quien merecio dar el testimonio supremo de su sangre.

Por eso, unidos a los angeles, te aclamamos llenos de alegria: Santo, Santo, Santo...

 

ANTIFONA DE LA COMUNION (Lc 1, 78)

Por la misericordia entranable de nuestro Dios, nos ha visitado la luz que nace de lo alto.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Senor, que la comunion que hemos recibido al celebrar el nacimiento del precursor de tu Hijo, renueve en nosotros el amor y la fidelidad a Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

OTRAS REFLEXIONES AL EVANGELIO DE HOY

 

REFLEXION Evangelio Lucas capitulo 1, versiculos 57 al 66 y  80

 

El evangelio de hoy nos presenta la gran alegria que trajo para toda la comarca el nacimiento de Juan el Bautista, el Precursor. Si algo le esta haciendo falta hoy al mundo es esta " alegria" que nace del corazon. Es necesario que cada uno de nosotros nos convirtamos en el instrumento de Dios para que la gente se de cuenta de que la presencia de Cristo en el mundo es una realidad y que el es la unica posibilidad que tiene para ser verdaderamente feliz. Nuestra sonrisa, nuestra alegria, nuestra sencillez ante las cosas y el mundo, son la mejor invitacion para que el mundo crea. Zacarias, no podia hablar, asi que tomo lo que tenia a la mano y asi el plan de Dios continuo adelante; y nos dice que en ese momento todos se " maravillaron". Que estos ultimos dias antes de nuestra fiesta de Navidad, hagamos lo posible para que la gente se sienta invitada a vivir la Navidad con un espiritu diferente, con paz y con amor. Tu puedes ser el instrumento para que Dios llegue a los corazones.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Abrele tu corazon.

Como Maria, todo por Jesus y para Jesus.

Pbro. Ernesto Maria Caro

 

Junio 24

Tremendo misterio este que de las oraciones y voluntarios sacrificios de unos pocos, depende la salvacion de muchos". (Pio XII)

 

A las almas adoloridas, que cargan pesos insufribles, a quienes sus cruces pareciera aplastar sin remedio, el recuerdo del valor pleno de sentido del dolor otorga al sufrimiento una trascendencia del que estan privados los paganos. Recomendamos vivamente su lectura y hacer de su difusion un apostolado

 

Desde el mas profundo sentido de comunion deseo, de todo corazon, que a este tiempo de quejas, llantos y reproches dirigidos al Padre por tantas personas que viven en sus carnes un dolor tan hondo, le sigan algunos momentos de paz y silencio, suficientes como para poder oir las respuestas y consuelos que el Buen Dios susurra a sus hijos que sufren

 

DIOS PODEROSO DADOR DE LA SALUD

 

Pido a todos tomen en cuenta mi peticion para que la incluyan por favor en sus oraciones, mi peticion es a favor de la pronta recuperacion la salud de Iris, mucho se los agradezco.  Gustavo

 

Ruego por la salud de mi abuelo Carlos Maria,  que se mejore, que no sufra, por favor, estoy muy triste. Guillermina

 

Te pedimos por Andres, va mejorando poco a poco, Virgen Santa te pedimos se pueda curar y sienta el cariño de tos, te lo piodo madre. Milagros

 

Jesus Misericordioso derrama bendiciones sobre mis hermanas, sanalaa de todas sus enfermedades es una persona mayor, tu sabes cuanto necesita de ti mi Senor, que se haga segun tu voluntad, Senor en vos confio, bendito y alabado seas mi Senor Jesus. Amen. Noemi

 

Os pido oracion por Jose Genet, enfermo de cancer, elevad una plegaria al Cielo por y su sanacion,y en general,por todos los enfermos de esta terrible dolencia que hay en todo el mundo para que Dios consuele a sus familias y les de fuerza en esta durisima enfermedad. Alonso

 

Ruego por la salud de mi mama que se mejore del estomago que los examenes de hoy le salgan bien para que ella se sienta tranquila y ademas que sea operable Senor te pido que me la alientes por favor. Amen. Manuel

 

AGRADECIMIENTO A DIOS

 

Cumpleanos de Adriana Cabrera

 

Gracias a Dios por favores recibidos, le ruego me siga cuidando en mi enfermedad de cancer, que me cure y pueda yo sentirme sana, le pido proteccion y bendiciones para mi hijo Aron y para toda mi familia Lara Guerrero, que me regale mi pronta recuperacion y pueda yo seguir viviendo amen Jesus. Lupe

 

POR LAS NECESIDADES DE

 

Cadena de oracion urgente favor por Argentina, no pregunten y ayudenme a rezar el tiempo apremia amigos. Lamento no poder dar mayor informacion, solo que viene de buena fuente. Oracion, ayuno y oracion. Lucia.

 

Senor en esta cadena junto tantos hermanos que solicitamos Tu misericordia ten piedad de mi ayudame dame tu santa Gracia misericordia por favor ayudame dame tu fuerza, dame bendiciones para toda mi familia. Adriana

 

Senor Jesus, Padre bondadoso y misericordioso, te pido porque en mi familia haya perdon, comprension, amor, paciencia, gratitud, humildad, tolerancia, que sea el Espiritu Santo quien guie nuestro pasos hacia ti en una verdadera conversion, se que por tu misericordia divina, tocaras el corazon de cada uno de los miembros de mi familia para llegar a ti en la gloria eterna. amen. Maria

 

Me llamo Sergio, y mi familia esta a la deriva, mi mujer me a dejado por un amigo mio, tenemos un hijo que vive conmigo, he sido desobediente al Senor, estoy al borde del divorcio, nesecito oracion mucha oracion para mi y mi familia. Agradesco su pagina al Senor, y rogare por su caminar en el espiritu. yo soy cristiano y quiero recuperar lo perdido. Gracias dios por lo que me das, amen y amen. Sergio

 

Q. E. P. D.

 

GUILLERMO FILIBERTO PALADINES MORAN

MARIO AMBROSIO PALA GARAY

DOLORES ERNESTINA ZAMORA

FRANCISCA AMIRA BARREIRO SOLORZANO

ANGEL ALBERTO PALMA CEDENO

WILLIAM ARMANDO MOREIRA MENDOZA

ANGEL ARCADIO MACIAS MACIAS

ADOLFO JACOB CEDENO AVELLAN

GALO MUNOZ FIGUEROA

JOSE CARLOS ALVARADO SORNOZA

FACUNDO BERMUDEZ ARTURO

MARTHA BRAVO

 

PALANCAS POR QUIENES HAN PARTIDO A SU QUINTO DIA

 

Ofrezcamos tambien nuestras PALANCAS y oraciones por aquellos que, habiendo vivido los 3 Dias del Cursillo de Cristiandad, compartieron con nosotros su CUARTO Dia, fermentando de Evangelio los ambientes, y que hoy, llamados por el Senor a su presencia, se encuentran viviendo su QUINTO Dia.

 

Por los que llegaran a su destino final hoy, que lo hagan en Gracia de Dios

 

Por las benditas almas del Purgatorio

 
 
ENVIE SU PETICION DE ORACION  a

 

wpauta@gmail.com

 

wpauta@yahoo.es

 

indicando su nombre y peticion

 
P.D. Si Ud., quiere referirse a este envio por favor copiar el ASUNTO

 

http://grupodeoraciondivinonio.blogspot.com/

 

http://www.gabitogrupos.com/CURITASPARAELALMA/


http://www.gabitogrupos.com/ESCUELITAMAGICA/


Me inclino reverentemente ante El Señor

 
M.E. Winston Pauta Avila
Grupo de Oracion "DIVINO NINO"   
Guayaquil - Ecuador
C. C. DE COLORES
Cursillista de Cursillo de Cristiandad de Guayaquil- Ecuador
Chistifideles Laici
Cursillista de Cursillo de Cristiandad de Barcelona- Espana

Lecturas de la Natividad de San Juan Bautista meditadas brevemente.

Lecturas del Viernes 24 de Junio de 2011

Natividad de San Juan Bautista

Santoral: Nacimiento Juan Bautista

Is 49,1-6: El Señor me llamó en las entrañas maternas y pronunció mi nombre
Salmo responsorial 138: Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente
Hch 13,22-26: A ustedes se les ha enviado este mensaje de salvación
Lc 1,57-66.80: Juan es su nombre

Isaías 49,1-6


Te hago luz de las naciones
Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: "Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso." Mientras yo pensaba: "En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas", en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios. Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel -tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza-: "Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra."

Salmo responsorial: 138


Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.
Señor, tú me sondeas y me conoces; / me conoces cuando me siento o me levanto, / de lejos penetras mis pensamientos; / distingues mi camino y mi descanso, / todas mis sendas te son familiares. R.

Tú has creado mis entrañas, / me has tejido en el seno materno. / Te doy gracias, / porque me has escogido portentosamente, / porque son admirables tus obras. Conocías hasta el fondo de mi alma. R.

No desconocías mis huesos, / cuando, en lo oculto, me iba formando, / y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R.

Hechos 13,22-26


Antes de que llegara Cristo, Juan predicó
En aquellos días, dijo Pablo: "Dios nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: "Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos." Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: "Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias." Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: a vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación."

Lucas 1,57-66.80


El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre
A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: "¡No! Se va a llamar Juan." Le replicaron: "Ninguno de tus parientes se llama así." Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. El pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre." Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: "¿Qué va ser este niño?" Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

Comentarios

Hoy celebramos como Iglesia el nacimiento de Juan el Bautista, el hombre de quien Jesús diría: “No ha existido hombre más grande nacido de mujer que Juan”. Es el único santo al cual se le celebra la fiesta de su nacimiento.

El llamado <último profeta del Antiguo Testamento> fue una persona radical, que realizó su ministerio (bautizar y llamar a la conversión de los pecados) en el río Jordán.

Bautizó al Señor y lo presentó como “el Cordero de Dios”. Vestía con piel de camello y se alimentaba de frutas silvestres, raíces, langostas y miel silvestre. No tenía otro interés más que el de anunciar la venida inminente del Reino de Dios.

Por la forma cómo predicaba, en un momento se pensó que él era el Cristo. Juan decía de sí mismo: “Yo soy la voz que grita en el desierto” (Jn 1,23). Fue esa voz de anuncio y denuncia la que lo llevó a la muerte.

Estando en la cárcel, Juan criticó fuertemente la unión entre Herodes y Herodías. Esto le causó la decapitación hacia el año 35 d.C., aproximadamente.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

Meditacion para la Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista del año 2011. Por Jose Portillo Perez.

   Padre nuestro.

   Viernes, 24/06/2011, Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

   Meditaciones extraídas de algunos textos de José Portillo Pérez.

   Hubo un tiempo en que los padres del Bautista se sentían castigados por la ira de Dios, pues, uno de los dos, era estéril, y, según el sexismo dominante en aquel tiempo, se decía que era Isabel la que no podía tener hijos. Tanto Zacarías como su mujer, eran de edad avanzada. Cierto día, estaba Zacarías rindiéndole culto a Dios, cuando un ángel del Señor, le comunicó que sería padre del Precursor del Mesías, quien había de redimir a su pueblo de sus propios prejuicios.

   Juan Bautista hizo que mucha gente se preparara espiritualmente a recibir al Mesías, pues este estaba por llegar a Palestina. Juan, el último de los Profetas del Antiguo Pacto o Testamento, fue un predicador valiente, hecho que le costó la vida, convirtiéndolo en un nuevo Mártir del libro de la vida, en el cual, según el Apocalipsis de San Juan Apóstol, constan los nombres de los hijos de Dios.

   Jesús recibió la comunicación de la muerte de su primo Juan, y decidió retirarse a orar en la soledad, porque su alma se llenó de tristeza, pero, la gente, no permitió que el Señor estuviera sólo. Jesús no podía descansar, no encontraba un segundo para llorar su dolor, y fortalecer su espíritu orando como solía hacerlo cada vez que lo necesitaba. Viendo Jesús que aquella gran multitud era semejante a un rebaño de ovejas sin pastor, fortaleció su espíritu obrando misericordiosamente, multiplicando panes y peces, para alimentar a la multitud. Hay un hecho muy significativo en la multiplicación de los panes, pues, los alimentos no eran del Señor, sino, de algunos miembros de la multitud. Pongamos nuestras virtudes y dones en las manos del Señor, y que El nos haga rendir fruto, multiplicando nuestros actos de misericordia y oraciones, para que así anticipemos la Parusía o segunda venida de nuestro Señor.


  Hay momentos en nuestra vida en que nos sentimos cansados, exasperados. ¿Quién podría contarnos lo que significa padecer un ataque de pánico? ¿Quién puede darnos testimonio de una vivencia sin esperanza? Todos sabemos del esfuerzo con que Jesús predicaba, y del propósito con que llevaba a cabo sus milagros.

   Nuestro Señor era consciente del tormento que le había de llevar al suplicio de la crucifixión, de igual manera que no ignoraba el martirio que aguardaba a muchos de sus seguidores. Si Jesús que fue el fundador de la Iglesia fue rechazado por quienes no creían en El, ¿qué no había de hacerse con muchos de sus seguidores? Si leemos los versículos 10-13 del capítulo 20 de la Profecía de Jeremías, nos encontramos con un Profeta tan torturado y desesperado, que llega a desear que Dios vengue sus sufrimientos. Jesús no tiene malos deseos con respecto a los pecadores y a quienes no creen en El, pero desea la felicidad y la paz de que carecen quienes no conocen la Buena Nueva del Reino de Dios. Jesús se sintió impotente ante lo mucho que tenía que decir y hacer, pues tenía muy poco tiempo para llevar a cabo su obra salvífica en Palestina, y su predicación no tenía mucho éxito entre quienes le oían.

   Supongamos que preparamos un discurso y predicamos ante un cierto número de personas, las cuales no creen nuestras palabras. A pesar de que podemos desanimarnos, podemos buscar el consuelo de nuestros amigos y familiares, ya que ellos nos comprenden. Jesús, no sólo estaba rodeado de incomprensión, pues, como sabemos, luchó hasta morir crucificado. Jesús no podía recurrir a Santa María cada vez que era incomprendido por algún hombre. Tras pronunciar su discurso, Jesús tenía que explicarles lo que había dicho a los Apóstoles, la mayoría de los cuales, no eran expertos en interpretación bíblica precisamente. Pensemos en un hombre que conduce un coche a gran velocidad, y está a punto de caer por un precipicio que está al final del camino. Imaginemos cuál sería nuestra impotencia al estar a punto de contemplar una muerte inevitable. Jesús era consciente de la infelicidad que vivían quienes se apegaban a los bienes materiales, en vez de abogar el amor de sus prójimos los hombres.


   Meditación sobre MT. 11, 25-27


   1. Ayer pudimos meditar cómo nuestro Jesús cayó en un profundo estado de desaliento. Nuestro Señor, el Místico acostumbrado a encontrar consuelo en Dios, oró en alta voz, en público. La oración de Jesús no estaba escrita con anterioridad para ser aplaudida por los oyentes. Jesús oró con las palabras que le salieron del alma. Muchos cristianos hemos aguantado nuestra necesidad de orar ante la gente para que nadie se ría, no de nuestra fe, sino, de nuestro amor propio. Jesús sintió la necesidad de orar, y, no podía aguantar el deseo de dirigirse al Padre, y, como estaba pronunciando un discurso para enviarnos a predicar a todos los cristianos de todos los tiempos, para no dejarnos pensando que había concluido su discurso, decidió orar en voz alta.

   2. Nótese algo extraño en la oración de Jesús con respecto a nuestra actitud orante. Cuando nos encontramos deprimidos, le pedimos a Dios que nos fortalezca, pero a Jesús no se le ocurrió otra cosa que darle gracias al Padre por permitir una tristeza y un desaliento que concluyeron en una oración pronunciada a viva voz.

   3. Una vez concluida la oración, Jesús se sintió con fuerza para arrastrar el dolor y la miseria del mal humano, tal como meditaremos mañana.

   Meditación sobre MT. 11, 25-30


   1. Jesús habla con el Padre.

   Nuestro Señor es el Místico capacitado para pasar noches enteras en oración.

   El alma de oración parece perder la noción del tiempo cuando está en contacto con su Criador.

   Jesús habla con el Padre en tiempos de alegría, cansancio, y dolor.

   En esta ocasión, nuestro Señor le da gracias al Padre, porque ha permitido que el Espíritu Santo les revele su verdad a quienes no destacan en nuestra sociedad debido a su sabiduría o riqueza.

   Jesús es feliz porque la verdad divina ha sido revelada a los pobres que no codician los bienes de los ricos.

   Jesús es feliz porque la sabiduría de Dios ha sido revelada a la gente sencilla.

   Jesús está satisfecho porque el Espíritu Santo ha descendido sobre quienes no juzgan a los hombres por su posición social, sino por su caridad con respecto a los hijos de Dios.

   2. La segunda parte del pasaje evangélico que meditamos en esta ocasión, (MT. 11, 28-30), nos hace reflexionar sobre la humildad con que hemos de seguir a Jesús.

   No es necesario que seamos sacerdotes para que podamos ser salvos, porque este don celestial nos ha sido concedido, pues es una gracia del Sacramento del Bautismo.

   No necesitamos privilegio de ninguna clase para poder seguir a Jesús, pues no existe mayor dádiva celeste que la filiación divina.

   No necesitamos tener antepasados que destaquen en el terreno de la espiritualidad para acercarnos a Dios, porque, el Dios Uno y Trino, es nuestra vida, nuestra meta, según palabras del Apóstol Pablo: "En Dios vivimos, nos movemos y existimos".

   Para permanecer en estado de gracia de Dios, sólo necesitamos reconocer nuestras virtudes y defectos, y acercarnos al trono de la gracia divina.

   Dios nos ama tal cual somos, con nuestras virtudes y defectos.

   3. Dios no nos pide nada a cambio del amor que derrama sobre nosotros tan generosamente, pero es bueno que cumplamos los preceptos de la Ley divina. Si ojeamos el libro de los Salmos, vemos que los distintos autores del mismo, mencionan constantemente las disposiciones de la Ley del Señor y Dios nuestro. De igual manera, San Pablo, en sus Epístolas, nos insta a que llevemos a cabo el cumplimiento de la voluntad de Dios. El alma de oración, cumple los Mandamientos de nuestro Dios, movida de un amor inexplicable, que le da sentido a su doble existencia natural y sobrenatural.


   Felicito a todos aquellos que comienzan su periodo vacacional, a pesar de que la mayoría de suscriptores de esta lista no son españoles, como lo es el moderador del foro. Aunque muchos cambiéis de vida durante 15 o 30 días, no le deis vacaciones a vuestro crecimiento espiritual. Recordad que Dios siempre está pendiente a nosotros, no le deis la espalda a nuestro Padre del cielo. Pensad que en los días de vacaciones podéis tener la mejor oportunidad del año para aumentar vuestra fe, la virtud teologal que os da fuerza para sobrevivir a años llenos de días marcados por el cansancio y el agobio.

   Zacarías, en la primera lectura, nos recuerda la entrada triunfal de Jesús en la ciudad tres veces Santa. Seguramente todos recordáis cómo conmemoramos dicho pasaje evangélico el pasado Domingo de Ramos, pórtico de la Pasión, muerte y Resurrección de nuestro Hermano y Señor Jesucristo, al recordar el misterio pascual. Jesús es el rey de la humildad que trocó la ignorancia de los más pequeños de este mundo por la sapiencia de Dios y sus Santos, sabiduría que nos induce a alcanzar el Reino de Dios a través de nuestras experiencias, oraciones y el servicio a nuestros hermanos los hombres. Jesús también quiere estar presente hoy entre nosotros, es esta la razón por la cual nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía, nuestro Señor se volverá a sacrificar para seguir ayudándonos a superar nuestras dificultades, y para seguir haciendo posible nuestro crecimiento espiritual.

   San Pablo nos sigue instando, en su Carta a los Romanos, a que caminemos sobre los pasos de nuestro Señor Jesucristo. Hoy el Apóstol nos pide que no pequemos más para que así podamos entregarnos fielmente al cumplimiento de la voluntad de Dios en nuestros prójimos y nuestras personas. Se han dado muchas interpretaciones de este texto, de forma que se ha creado una gran controversia, pues no faltan adivinos, y otras personalidades réprobas por los Autores humanos de la Biblia, que se dicen católicos. Yo, estimadísimos hermanos y amigos en la fe de nuestro Señor Jesucristo, pienso que los católicos no hemos de comprobar nuestra verdad personal exigiéndoles a los hombres que nos muestren su carné de Santidad o su pasaporte para viajar al cielo. Dios sabe cual es la causa por la cual todos somos distintos, intentemos comprender a nuestros hermanos los hombres, sin tacharlos de pecadores. No juzguemos más a nuestros prójimos, y pensemos en aquellos hermanos nuestros que renuncian a la riqueza para no negar su fe. Hace varios meses recibí la carta electrónica de un lector que renunció a traficar con drogas, desde que leyó algunos textos religiosos en Internet, entre los cuales está el sermón esquemático de las siete Palabras que os envié el pasado Viernes Santo.

   San Mateo, en los capítulos 10 y 11 de su Evangelio, nos enseña cómo hemos de comportarnos los cristianos en una sociedad sin Dios. Jesús nos da instrucciones para que le sigamos, y, al hacer balance de sus éxitos logrados recordando al entonces encarcelado San Juan Bautista de la poca acogida que tenían sus Palabras entre sus hermanos de raza, Jesús se siente cansado, su espíritu humano empieza a flaquear. El Espíritu Santo acude en ayuda del Jesús orante, aunque no se le vio adoptando la forma corporal de una paloma, como ocurriera cuando el Bautista bautizó a nuestro Hermano y Señor Jesús. La hermosa plegaria con que Jesús comienza el Evangelio de hoy (Mt. 11, 25-27), debería inducirnos a poner nuestras virtudes, defectos y necesidades en las manos de nuestro Padre y Dios. Todos sabéis que, desde hace varias semanas, en Trigo de Dios, todos los domingos, oramos al concluir la lectura de la meditación, en recuerdo de dicha plegaria divina. Al concluir su oración, Jesús recupera su fuerza, otra vez quiere cargar con nuestros pecados y dolores para encumbrarnos, en la cruz del dolor y la paciencia, para conducirnos  al Reino del cielo.


   Estamos en un mundo en que, a lo largo de la Historia, hemos aprendido a vivir incitados por lo que denomino especie de impulsos revolucionarios, que nos han permitido en unos casos descubrir grandes verdades, al mismo tiempo que en algunas ocasiones hemos defendido errores que no tienen ninguna explicación que los justifique la Palabra de Dios. Hubo un tiempo en que el pueblo de Israel no quiso ser gobernado por Jueces inspirados por Dios, razón por la cual el pueblo le pidió a Samuel que le pidiera a Dios que les concediera un rey que les gobernara, para ver si podían prosperar en riqueza, al igual que lo hacían otras tantas naciones que tenían más experiencia que los judíos en vivir como pueblos no sometidos a la esclavitud. Dios advirtió a su pueblo de que, si se dejaban gobernar por un rey, este les obligaría a cargar con el peso de su poder, pues habrían de darle una buena parte de sus ganancias anuales.

   Si nos remitimos al primer libro de la Biblia, podemos constatar cómo Adán y Eva, desobedeciendo a su Criador, comieron del fruto prohibido. Debido a mi situación de ciego, he tenido la oportunidad de ver en multitud de ocasiones cómo mucha gente les facilita demasiado la vida a sus familiares minusvalorizados, sin tener en cuenta que, para madurar, para crecer espiritualmente, necesitamos aprender de nuestros errores, fracasos y buenas experiencias.

   Cristo supo siempre mejor que nadie que estuvo más desamparado en su Pasión de lo que muchos hombres se han llegado a sentir por Dios a lo largo de la Historia. Jesús vivía en permanente comunicación con Dios, pues la oración era para El el sustento espiritual que le ayudaba a llevar a cabo su obra redentora. En ciertas ocasiones nos enredamos en nuestros asuntos cotidianos, y descuidamos el diálogo interno con nuestro Padre y Dios, de manera que sólo nos acordamos de nuestro Señor cuando necesitamos que nos conceda algún caramelo que nos hace falta o se nos antoja en un determinado momento de nuestra vida.

   La oración no es un simple monólogo que mantenemos sin que nadie nos escuche, pues, los que emprendemos este camino de crecimiento espiritual, tenemos la experiencia de la vivencia de Dios en nuestros corazones. Es bonito levantarse con ganas de empezar un nuevo día en que nos vamos a encontrar con el reto de seguir potenciando nuestra revolución personal ante la humanidad de Dios y la divinidad del hombre, pues, es tan grande el amor con que nuestro Padre nos ama, que en ocasiones me es difícil distinguir quién es divino o humano.

   Hace varios años, tuve la oportunidad de acompañar a una chica que descansa en las Moradas eternas llamada Gema Aragón, que estudiaba el tercer curso de la E. S. O., en el instituto María Zambrano de Torre del Mar. Esta chica era invidente, sorda, tenía enfermedades prácticamente en todo el cuerpo, y había sido sometida, a sus 18 años, a 38 intervenciones quirúrgicas. La salud que le faltaba a mi amiga, resultó ser una inexplicable inteligencia que hacía que esta chica obtuviera unas calificaciones envidiables por muchos de sus compañeros de clase. Os cuento esta historia porque cierto día mi amiga me interrogó: "¿Dónde está Dios¿" Yo le respondí: "Todos los miércoles vengo al María Zambrano a pasar la mañana con El" El amor a Dios manifestado en el servicio a nuestros prójimos, es más valioso que toda la sabiduría contenida en los libros.

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Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

Juan Bautista, Santo
Nacimiento, Junio 24
Autor: Teresa Fernández | Fuente: Catholic.net


Nacimiento de Juan Bautista
Origen de la fiesta

La Iglesia celebra normalmente la fiesta de los santos en el día de su nacimiento a la vida eterna, que es el día de su muerte. En el caso de San Juan Bautista, se hace una excepción y se celebra el día de su nacimiento. San Juan, el Bautista, fue santificado en el vientre de su madre cuando la Virgen María, embarazada de Jesús, visita a su prima Isabel, según el Evangelio.

Esta fiesta conmemora el nacimiento "terrenal" del Precursor. Es digno de celebrarse el nacimiento del Precursor, ya que es motivo de mucha alegría, para todos los hombres, tener a quien corre delante para anunciar y preparar la próxima llegada del Mesías, o sea, de Jesús. Fue una de las primeras fiestas religiosas y, en ella, la Iglesia nos invita a recordar y a aplicar el mensaje de Juan.

El nacimiento de Juan Bautista

Isabel, la prima de la Virgen María estaba casada con Zacarías, quien era sacerdote, servía a Dios en el templo y esperaba la llegada del Mesías que Dios había prometido a Abraham. No habían tenido hijos, pero no se cansaban de pedírselo al Señor. Vivían de acuerdo con la ley de Dios.

Un día, un ángel del Señor se le apareció a Zacarías, quien se sobresaltó y se llenó de miedo. El Árcangel Gabriel le anunció que iban a tener un hijo muy especial, pero Zacarías dudó y le preguntó que cómo sería posible esto si él e Isabel ya eran viejos. Entonces el ángel le contestó que, por haber dudado, se quedaría mudo hasta que todo esto sucediera. Y así fue.

La Virgen María, al enterarse de la noticia del embarazo de Isabel, fue a visitarla. Y en el momento en que Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó de júbilo en su vientre. Éste es uno de los muchos gestos de delicadeza, de servicio y de amor que tiene la Virgen María para con los demás. Antes de pensar en ella misma, también embarazada, pensó en ir a ayudar a su prima Isabel.

El ángel había encargado a Zacarías ponerle por nombre Juan. Con el nacimiento de Juan, Zacarías recupera su voz y lo primero que dice es: "Bendito el Señor, Dios de Israel".
Juan creció muy cerca de Dios. Cuando llegó el momento, anunció la venida del Salvador, predicando el arrepentimiento y la conversión y bautizando en el río Jordán.

La predicación de Juan Bautista

Juan Bautista es el Precursor, es decir, el enviado por Dios para prepararle el camino al Salvador. Por lo tanto, es el último profeta, con la misión de anunciar la llegada inmediata del Salvador.
Juan iba vestido de pelo de camello, llevaba un cinturón de cuero y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Venían hacia él los habitantes de Jerusalén y Judea y los de la región del Jordán. Juan bautizaba en el río Jordán y la gente se arrepentía de sus pecados. Predicaba que los hombres tenían que cambiar su modo de vivir para poder entrar en el Reino que ya estaba cercano. El primer mensaje que daba Juan Bautista era el de reconocer los pecados, pues, para lograr un cambio, hay que reconocer las fallas. El segundo mensaje era el de cambiar la manera de vivir, esto es, el de hacer un esfuerzo constante para vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. Esto serviría de preparación para la venida del Salvador. En suma, predicó a los hombres el arrepentimiento de los pecados y la conversión de vida.

Juan reconoció a Jesús al pedirle Él que lo bautizara en el Jordán. En ese momento se abrieron los cielos y se escuchó la voz del Padre que decía: "Éste es mi Hijo amado...". Juan dio testimonio de esto diciendo: "Éste es el Cordero de Dios...". Reconoció siempre la grandeza de Jesús, del que dijo no ser digno de desatarle las correas de sus sandalias, al proclamar que él debía disminuir y Jesús crecer porque el que viene de arriba está sobre todos.

Fue testigo de la verdad hasta su muerte. Murió por amor a ella. Herodías, la mujer ilegítima de Herodes, pues era en realidad la mujer de su hermano, no quería a Juan el Bautista y deseaba matarlo, ya que Juan repetía a Herodes: "No te es lícito tenerla". La hija de Herodías, en el día de cumpleaños de Herodes, bailó y agradó tanto a su padre que éste juró darle lo que pidiese. Ella, aconsejada por su madre, le pidió la cabeza de Juan el Bautista. Herodes se entristeció, pero, por el juramento hecho, mandó que le cortaran la cabeza de JuanBautista que estaba en la cárcel.

¿Qué nos enseña la vida de Juan Bautista?

Nos enseña a cumplir con nuestra misión que adquirimos el día de nuestro bautismo: ser testigos de Cristo viviendo en la verdad de su palabra; transmitir esta verdad a quien no la tiene, por medio de nuestra palabra y ejemplo de vida; a ser piedras vivas de la Iglesia, así como era el Papa Juan Pablo II.

Nos enseña a reconocer a Jesús como lo más importante y como la verdad que debemos seguir. Nosotros lo podemos recibir en la Eucaristía todos los días.

Nos hace ver la importancia del arrepentimiento de los pecados y cómo debemos acudir con frecuencia al sacramento de la confesión.

Podemos atender la llamada de Juan Bautista reconociendo nuestros pecados, cambiando de manera de vivir y recibiendo a Jesús en la Eucaristía.

El examen de conciencia diario ayuda a la conversión, ya que con éste estamos revisando nuestro comportamiento ante Dios y ante los demás.

Sol. de la Natividad de S. Juan el Bautista. 24/07. Juan Bautista, Santo.

Autor: Teresa Fernández | Fuente: Catholic.net
 
Juan Bautista, Santo
 
Nacimiento, Junio 24 
 
Juan Bautista, Santo
 
Nacimiento de Juan Bautista
 
Origen de la fiesta
 
La Iglesia celebra normalmente la fiesta de los santos en el día de su nacimiento a la vida eterna, que es el día de su muerte. En el caso de San Juan
Bautista, se hace una excepción y se celebra el día de su nacimiento. San Juan, el Bautista, fue santificado en el vientre de su madre cuando la Virgen
María, embarazada de Jesús, visita a su prima Isabel, según el Evangelio.
 
Esta fiesta conmemora el nacimiento "terrenal" del Precursor. Es digno de celebrarse el nacimiento del Precursor, ya que es motivo de mucha alegría, para
todos los hombres, tener a quien corre delante para anunciar y preparar la próxima llegada del Mesías, o sea, de Jesús. Fue una de las primeras fiestas
religiosas y, en ella, la Iglesia nos invita a recordar y a aplicar el mensaje de Juan.
 
El nacimiento de Juan Bautista
 
Isabel, la prima de la Virgen María estaba casada con Zacarías, quien era sacerdote, servía a Dios en el templo y esperaba la llegada del Mesías que Dios
había prometido a Abraham. No habían tenido hijos, pero no se cansaban de pedírselo al Señor. Vivían de acuerdo con la ley de Dios.
 
Un día, un ángel del Señor se le apareció a Zacarías, quien se sobresaltó y se llenó de miedo. El arcangel Gabriel le anunció que iban a tener un hijo
muy especial, pero Zacarías dudó y le preguntó que cómo sería posible esto si él e Isabel ya eran viejos. Entonces el ángel le contestó que, por haber
dudado, se quedaría mudo hasta que todo esto sucediera. Y así fue.
 
La Virgen María, al enterarse de la noticia del embarazo de Isabel, fue a visitarla. Y en el momento en que Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó
de júbilo en su vientre. Éste es uno de los muchos gestos de delicadeza, de servicio y de amor que tiene la Virgen María para con los demás. Antes de pensar
en ella misma, también embarazada, pensó en ir a ayudar a su prima Isabel.
 
El ángel había encargado a Zacarías ponerle por nombre Juan. Con el nacimiento de Juan, Zacarías recupera su voz y lo primero que dice es: "Bendito el
Señor, Dios de Israel".
Juan creció muy cerca de Dios. Cuando llegó el momento, anunció la venida del Salvador, predicando el arrepentimiento y la conversión y bautizando en el
río Jordán.
 
La predicación de Juan Bautista
 
Juan Bautista es el Precursor, es decir, el enviado por Dios para prepararle el camino al Salvador. Por lo tanto, es el último profeta, con la misión de
anunciar la llegada inmediata del Salvador.
Juan iba vestido de pelo de camello, llevaba un cinturón de cuero y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Venían hacia él los habitantes de Jerusalén
y Judea y los de la región del Jordán. Juan bautizaba en el río Jordán y la gente se arrepentía de sus pecados. Predicaba que los hombres tenían que cambiar
su modo de vivir para poder entrar en el Reino que ya estaba cercano. El primer mensaje que daba Juan Bautista era el de reconocer los pecados, pues, para
lograr un cambio, hay que reconocer las fallas. El segundo mensaje era el de cambiar la manera de vivir, esto es, el de hacer un esfuerzo constante para
vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. Esto serviría de preparación para la venida del Salvador. En suma, predicó a los hombres el arrepentimiento de
los pecados y la conversión de vida.
 
Juan reconoció a Jesús al pedirle Él que lo bautizara en el Jordán. En ese momento se abrieron los cielos y se escuchó la voz del Padre que decía: "Éste
es mi Hijo amado...". Juan dio testimonio de esto diciendo: "Éste es el Cordero de Dios...". Reconoció siempre la grandeza de Jesús, del que dijo no ser
digno de desatarle las correas de sus sandalias, al proclamar que él debía disminuir y Jesús crecer porque el que viene de arriba está sobre todos.
 
Fue testigo de la verdad hasta su muerte. Murió por amor a ella. Herodías, la mujer ilegítima de Herodes, pues era en realidad la mujer de su hermano,
no quería a Juan el Bautista y deseaba matarlo, ya que Juan repetía a Herodes: "No te es lícito tenerla". La hija de Herodías, en el día del cumpleaños
de Herodes, bailó y agradó tanto a su padre que éste juró darle lo que pidiese. Ella, aconsejada por su madre, le pidió la cabeza de Juan el Bautista.
Herodes se entristeció, pero, por el juramento hecho, mandó que le cortaran la cabeza de JuanBautista que estaba en la cárcel.
 
¿Qué nos enseña la vida de Juan Bautista?
 
Nos enseña a cumplir con nuestra misión que adquirimos el día de nuestro bautismo: ser testigos de Cristo viviendo en la verdad de su palabra; transmitir
esta verdad a quien no la tiene, por medio de nuestra palabra y ejemplo de vida; a ser piedras vivas de la Iglesia, así como era el Papa Juan Pablo II.
 
Nos enseña a reconocer a Jesús como lo más importante y como la verdad que debemos seguir. Nosotros lo podemos recibir en la Eucaristía todos los días.
 
Nos hace ver la importancia del arrepentimiento de los pecados y cómo debemos acudir con frecuencia al sacramento de la confesión.
 
Podemos atender la llamada de Juan Bautista reconociendo nuestros pecados, cambiando de manera de vivir y recibiendo a Jesús en la Eucaristía.
 
El examen de conciencia diario ayuda a la conversión, ya que con éste estamos revisando nuestro comportamiento ante Dios y ante los demás.

Sol. de la Natividad de S. Juan Bautista. Su nacimiento. 24/07.

Autor: Archidiócesis de Madrid
 
Nacimiento de Juan Bautista
 
Su patria chica es Ain Karim.
 
La madre, Isabel, había escuchado no hace mucho la encantadora oración que salió espontáneamente de la boca de su prima María y que traía resonancias,
como un eco lejano, del antiguo Israel. Zacarías, el padre de la criatura, permanece mudo, aunque por señas quiere hacerse entender.
 
Las concisas palabras del Evangelio, porque es así de escueta la narración del nacimiento después del milagroso hecho de su concepción en la mayor de las
desesperanzas de sus padres, encubren la realidad que está más llena de colorido en la pequeña aldea de Zacarías e Isabel; con lógica humana y social comunes
se tienen los acontecimientos de una familia como propios de todas; en la pequeña población las penas y las alegrías son de todos, los miedos y los triunfos
se comparten por igual, tanto como los temores. Este nacimiento era esperado con angustiosa curiosidad. ¡Tantos años de espera! Y ahora en la ancianidad...
El acontecimiento inusitado cambia la rutina gris de la gente. Por eso aquel día la noticia voló de boca en boca entre los paisanos, pasa de los corros
a los tajos y hasta al campo se atrevieron a mandar recados ¡Ya ha nacido el niño y nació bien! ¡Madre e hijo se encuentran estupendamente, el acontecimiento
ha sido todo un éxito!
 
Y a la casa llegan las felicitaciones y los parabienes. Primero, los vecinos que no se apartaron ni un minuto del portal; luego llegan otros y otros más.
Por un rato, el tin-tin del herrero ha dejado de sonar. En la fuente, Betsabé rompió un cántaro, cuando resbaló emocionada por lo que contaban las comadres.
Parece que hasta los perros ladran con más fuerza y los asnos rebuznan con más gracia. Todo es alegría en la pequeña aldea.
 
Llegó el día octavo para la circuncisión y se le debe poner el nombre por el que se le nombrará para toda la vida. Un imparcial observador descubre desde
fuera que ha habido discusiones entre los parientes que han llegado desde otros pueblos para la ceremonia; tuvieron un forcejeo por la cuestión del nombre
-el clan manda mucho- y parece que prevalece la elección del nombre de Zacarías que es el que lleva el padre. Pero el anciano Zacarías está inquieto y
se diría que parece protestar. Cuando llega el momento decisivo, lo escribe con el punzón en una tablilla y decide que se llame Juan. No se sabe muy bien
lo que ha pasado, pero lo cierto es que todo cambió. Ahora Zacarías habla, ha recuperado la facultad de expresarse del modo más natural y anda por ahí
bendiciendo al Dios de Israel, a boca llena, porque se ha dignado visitar y redimir a su pueblo.
 
Ya no se habla más del niño hasta que llega la próxima manifestación del Reino en la que interviene. Unos dicen que tuvo que ser escondido en el desierto
para librarlo de una matanza que Herodes provocó entre los bebés para salvar su reino; otros dijeron que en Qunram se hizo asceta con los esenios. El oscuro
espacio intermedio no dice nada seguro hasta que «en el desierto vino la palabra de Dios sobre Juan». Se sabe que, a partir de ahora, comienza a predicar
en el Jordán, ejemplarizando y gritando: ¡conversión! Bautiza a quienes le hacen caso y quieren cambiar. Todos dicen que su energía y fuerza es más que
la de un profeta; hasta el mismísimo Herodes a quien no le importa demasiado Dios se ha dejado impresionar.
 
Y eso que él no es la Luz, sino sólo su testigo.

Meditacion para la Misa de la Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista. 24/06/2007. Por Jose Portillo Perez.

   Padre nuestro.
 
   Domingo, 24/06/2007, Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, ciclo C.
 
   Edición número 108.
 
   En esta edición de Padre nuestro, encontraréis los siguientes contenidos:

   -Celebremos la Eucaristía. Lecturas eucarísticas, oraciones, meditación de la Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, y lectura después de la Comunión.
 
   Celebremos la Eucaristía.
 
   Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, ciclo C.
 
   Canto de entrada:
 
Marchamos unidos.
 
Marchamos unidos
hacia el mundo nuevo
el que construiremos
siguiendo al Señor.
Dios nos dio un corazón
nuevo para amar,
una mente nueva,
para el mundo renovar.
Nuestra fuerza es el amor,
nuestra luz la fe,
y nuestra esperanza,
está firme en el Señor.
Lucharemos por Jesús,
hasta el final,
seremos testigos,
de la salvación de Dios.
(Desconozco el autor de esta canción).
 
   Antífona de entrada:
 
   V. Apareció un hombre enviado por Dios que se llamaba Juan; vino como testigo para dar testimonio de la luz y preparar al Señor un pueblo bien dispuesto (JN. 1, 6-7; LC. 1, 17).
 
   Saludo del sacerdote:
 
   V. La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.
   R. Y con tu espíritu.
 
   Monición de entrada:
 
   Sed bienvenidos a la casa de Dios.

   Hoy nos hemos congregado ante el altar del Señor para celebrar la natividad del mayor de todos los nacidos de mujer, según palabras de nuestro señor. Iniciemos esta celebración eucarística dándole gracias a Dios por habernos dado la oportunidad de conocer la vida y la obra de un gran Santo que defendió su fe hasta morir defendiendo sus creencias, y pidámosle a nuestro Criador que nos haga fuertes como el Bautista, con el fin de que defendamos nuestra ideología más allá de los planteamientos del mundo.
 
   Acto penitencial:
 
   V. Al comenzar esta celebración eucarística, pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos.
 
   Todos: Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a  los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro señor.
 
   V. Tú que eres la plenitud de la verdad y de la gracia: Señor, ten piedad.

   R. Señor, ten piedad.

   V. Tú que te has hecho pobre para enriquecernos: Cristo, ten piedad.

   R. Cristo, ten piedad.

   V. Tú que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo: Señor, ten piedad.

   R. Señor, ten piedad.
 
   V. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
   R. Amén.
 
   Oración colecta:
 
   Padre omnipotente, que confiaste a san Juan Bautista la misión de prepararle a Cristo Jesús un pueblo bien dispuesto; concede a tu Iglesia la alegría espiritual y guía nuestros pasos por el camino de la salvación y de la paz. Por el mismo Jesucristo, tu Hijo, que contigo y el Espíritu santo vive y reina en unidad y es Dios, por los siglos de los siglos.
   R. Amén.
 
   Liturgia de la Palabra.
 
   Lecturas eucarísticas precedidas de sus moniciones correspondientes.
 
   Monición de la primera lectura:
 
   Dios eligió a San Juan bautista para que le preparara a Jesús el camino, y nos ha elegido a nosotros para que seamos los precursores del Mesías que ha de venir a nuestro encuentro a concluir nuestra redención al final de los tiempos.
 
   Primera lectura:
 
   Te voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.
 
   Lectura de la Profecía de Isaías, 49, 1-6.
 
   ¡Oídme, islas, atended, pueblos lejanos! Yahveh desde el seno materno me llamó; desde las entrañas de mi madre recordó mi nombre. Hizo mi boca como espada afilada, en la sombra de su mano me escondió; hízome como saeta aguda, en su carcaj me guardó. Me dijo: "Tú eres mi siervo (Israel), en quien me gloriaré. Pues yo decía: "Por poco me he fatigado, en vano e inútilmente mi vigor he gastado. ¿De veras que Yahveh se ocupa de mi causa, y mi Dios de mi trabajo? Ahora, pues, dice Yahveh, el que me plasmó desde el seno materno para siervo suyo, para hacer que Jacob vuelva a él, y que Israel se le una. Mas yo era glorificado a los ojos de Yahveh, mi Dios era mi fuerza. "Poco es que seas mi siervo, en orden a levantar las tribus de Jacob, y de hacer volver los preservados de Israel. Te voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.
 
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
 
   Monición del salmo responsorial:
 
   Dios trabaja incesantemente para perfeccionarnos y santificarnos.
 
   Salmo responsorial:
 
   R. Yahveh, tú me escrutas y conoces.
 
   SAL. 139, 1-3. 13-15.
 
Yahveh, tú me escrutas y conoces, sabes cuándo me siento y cuándo me levanto, mi pensamiento calas desde lejos; esté yo en camino o acostado, tú lo adviertes, familiares te son todas mis sendas. Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre; yo te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras. Mi alma conocías cabalmente, y mis huesos no se te ocultaban, cuando yo era formado en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra.
 
   Monición de la segunda lectura:
 
   A continuación se nos resume brevemente la misión que desempeñó cabalmente el Precursor del Mesías.
 
   Segunda lectura:
 
   A vosotros ha sido enviada esta palabra de salvación.
 
   Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles, 13, 22-26.
 
   "depuso a éste y les suscitó por rey a David, de quien precisamente dio este testimonio: He encontrado a David, el hijo de Jesé, un hombre según mi corazón, que realizará todo lo que yo quiera. De la descendencia de éste, Dios, según la promesa, ha suscitado para Israel un Salvador, Jesús. Juan predicó como precursor, ante su venida, un bautismo de conversión a todo el pueblo de Israel. Al final de su carrera, Juan decía: "Yo no soy el que vosotros os pensáis, sino mirad que viene detrás de mí aquel a quien no soy digno de desatar las sandalias de los pies." "Hermanos, hijos de la raza de Abraham, y cuantos entre vosotros temen a Dios: a vosotros ha sido enviada esta palabra de salvación.
 
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, señor.

   Monición del Evangelio:
 
   Recordemos la natividad de aquel de quien nuestro señor dijo que es el más importante de todos los nacidos de mujer.
 
   Evangelio:
 
   ¿Qué será este niño?.
 
   Lectura del Santo Evangelio según San Lucas.
   R. Gloria a ti, Señor.
 
   LC. 1, 57-66, 80.
 
   Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: "No; se ha de llamar Juan." Le decían: "No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre." Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. El pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre." Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: "Pues ¿qué será este niño?" Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.
 
Palabra del señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.
 
   Meditación:
 
   La Natividad del Bautista según San Lucas.
 
   Estimados hermanos y amigos:

   Hoy celebramos la Natividad de San Juan Bautista, el Precursor del Mesías, es decir, el hombre que dispuso el corazón de quienes aceptaron su mensaje, para que estuvieran listos para aceptar a Jesús, una vez que nuestro Señor comenzó a predicar el Evangelio. En el Evangelio de San Lucas leemos:

   "Nada hay imposible para Dios" (CF. LC. 1, 37).

   Si Jesús vivió en el mundo en medio de la miseria desechando la oportunidad que pudo haber tenido de ser el hombre más rico de todos los tiempos, y se entregó al cumplimiento de la misión que Dios le encomendó hasta el punto de sacrificarse, no ha de extrañarnos el hecho de que nuestro señor eligiera como Precursor suyo a un hombre que fue formado por los esenios, y, aun después de haber iniciado la formación de sus discípulos, prefirió seguir alejado del mundo según hacían los esenios, con tal de evitar contagiarse con los pecados mundanos, ya que El deseaba ser purificado totalmente por nuestro Padre común.

   Quizá nos preguntamos: ¿Por qué recordamos hoy a un fanático del Judaísmo cuyas creencias son muy discutidas en nuestro tiempo? ¿Por qué celebramos el nacimiento de un hombre que no supo comprender que debía vivir en el mundo para salvar al mundo? Aunque podemos tener dudas con respecto al comportamiento del Precursor de Jesús, no podemos decir que el hijo de Elisabeth actuó transgrediendo la Ley de Dios, pues debemos reconocer que entre nosotros debiéramos encontrar a muchos imitadores del citado Profeta que estuvieran dispuestos a defender su fe con todas las consecuencias que ello pueda implicar.

   San Lucas nos narra en su Evangelio la Natividad del Santo que hoy conmemoramos.

   "Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase (sacerdotal) de Abías; su mujer era de las hijas (descendientes) de Aarón, y se llamaba Elisabeth. Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor" (LC. 1, 5-6).

   Nos encontramos en el texto que estamos meditando a un sacerdote justo y piadoso cuya mujer era estéril, así pues, he aquí un matrimonio amante de la observancia de la Ley, que estaba sufriendo el peso de una enfermedad que en aquel tiempo era una desgracia lamentable para ambos. La prueba de que nuestro Padre común utilizará la curación de los enfermos al final de los tiempos para convertir a la humanidad al Evangelio, consiste en que Dios fortalece sobremanera a quienes confían en El cuando son atormentados por el padecimiento. Esta es la razón por la que cuando nuestro Señor se desangraba y perdía la vida lentamente en su cruz, dijo las dos siguientes palabras:

   "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (MT. 27, 46), y: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (LC. 23, 46).

   El mismo Jesús que cargó con el peso de nuestras miserias hasta el punto de sucumbir bajo el poder de la muerte, hubo de conocer el significado de la pérdida de la fe, pues, de la misma manera que tuvo que morir para vencer a la muerte y llevar a cabo nuestra resurrección al final de los tiempos, tuvo que perder la fe, con el fin de conducirnos a la presencia de Dios, a quienes en algún momento de nuestra vida no hemos querido o no hemos podido creer plenamente en nuestro Criador. Pensemos que de los padres del Bautista marcados por el dolor y la desesperación, nació un gran Profeta.

   "Pero no tenían hijo, porque Elisabeth, era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada. Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso. Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor" (LC. 1, 7-12).

   Quizá pensamos que Zacarías debería de haberse alegrado de ver al mensajero de Dios que le fue enviado por nuestro Padre común para comunicarle la buena nueva de su paternidad, pero, para comprender el miedo del futuro Padre del Bautista, hemos de tener en cuenta que los judíos tenían miedo de ver a Dios, porque, dado que ellos se consideraban pecadores y por tanto réprobos por nuestro Criador, pensaban que, si eran vistos por nuestro Creador, la justicia divina se ejecutaría implacablemente contra ellos. Esta es la razón por la cuál Adán y Eva, después de haberse alimentado con el fruto prohibido en el Edén, se escondieron de nuestro Padre común cuando El se paseaba por el citado jardín paradisíaco, porque ellos, al intentar ascender en su superación, se encontraron con que, al querer alcanzar nuevas metas sin la ayuda de Dios, se sintieron desnudos de nuestro Padre común, y, por tanto, inaceptos para sí mismos. El autor del Salmo 106 escribió:

   "Sálvanos, Jehová Dios nuestro, y recógenos de entre las naciones, para que alabemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas" (SAL. 106, 47).

   "Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabeth te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan" (LC. 1, 13).

   Podemos aplicarnos las palabras que el Angel de Dios le dijo a Zacarías, diciéndonos, por ejemplo: No temamos por causa de nuestros problemas familiares, porque Dios nos ayudará a sobrellevarlos, sin que los mismos nos sean muy gravosos, o: No temamos por nuestra carencia de trabajo, porque nuestro Padre común proveerá todas nuestras necesidades. Necesitamos creer en Dios para no perder la fe en la Santísima Trinidad.

   "Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre" (LC. 1, 14-15).

   Hagamos un paréntesis en el relato del anuncio de la natividad del Bautista para recordar lo que habían de hacer los nazareos -o nazires- según lo estipulado en la Ley de Dios y de Israel.

   "Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Jehová, se abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidra, ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas. Todo el tiempo de su nazareato, de todo lo que se hace de la vid, desde los granillos hasta el hollejo, no comerá. Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza; hasta que sean cumplidos los días de su apartamiento a Jehová, será santo; dejará crecer su cabello. Todo el tiempo que se aparte para Jehová, no se acercará a persona muerta. Ni aun por su padre ni por su madre, ni por su hermano ni por su hermana, podrá contaminarse cuando mueran; porque la consagración de su Dios tiene sobre su cabeza" (Núm. 6, 1-7).

   Los nazires no podían consumir alcohol porque tenían el deber de permanecer en el cumplimiento de sus obligaciones morales sin perder el juicio y sin distraerse. Ellos debían tener el pelo largo y no debían afeitarse para que el pueblo conociera que eran siervos de Dios, y no podían acercarse a los muertos, porque ello significaba que quedaban impuros desde la óptica de la Ley, y, por otra parte, esta prohibición estaba relacionada con que Dios es Dios de vivos y no de muertos, lo cuál explica que sus siervos no se acercaran a los muertos, dado que la muerte era para ellos un estado semejante a la nada.

   "Todo el tiempo de su nazareato, será santo para Jehová. Si alguno muriere súbitamente junto a él, su cabeza consagrada será contaminada; por tanto, el día de su purificación raerá su cabeza (en señal del reconocimiento público de su pecado); al séptimo día la raerá. Y el día octavo traerá dos tórtolas o dos palominos al sacerdote, a la puerta del tabernáculo de reunión. Y el sacerdote ofrecerá el uno en expiación, y el otro en holocausto; y hará expiación a causa de lo que pecó a causa del muerto, y santificará su cabeza en aquel día. Y consagrará para Jehová los días de su nazareato, y traerá un cordero de un año en expiación por la culpa; y los días primeros serán anulados, por cuanto fue contaminado su nazareato. Esta es, pues, la ley del nazareo el día que se cumpliere el tiempo de su nazareato: Vendrá la puerta del tabernáculo de reunión, y ofrecerá su ofrenda a Jehová, un cordero de un año sin tacha en holocausto, y una cordera de un año sin defecto en expiación, y un carnero sin defecto por ofrenda de paz. Además un canastillo de tortas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, y hojaldres sin levaduras untadas con aceite, y su ofrenda y sus libaciones. Y el sacerdote lo ofrecerá delante de Jehová, y hará su expiación y su holocausto; y ofrecerá el carnero en ofrenda de paz a Jehová, con el canastillo de los panes sin levadura; ofrecerá asimismo el sacerdote su ofrenda y sus libaciones. Entonces el nazareo raerá a la puerta del tabernáculo de reunión su cabeza consagrada (no como señal de comisión de pecado, sino de finalización del cumplimiento de su nazareato), y tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que está debajo de la ofrenda de paz. después tomará el sacerdote la espaldilla cocida del carnero, una torta sin levadura del canastillo, y una hojaldre sin levadura, y las pondrá sobre las manos del nazareo, después que fuere raída su cabeza consagrada; y el sacerdote mecerá aquello como ofrenda mecida delante de Jehová, lo cual será cosa santa del sacerdote, además del pecho mecido y de la espaldilla separada; después el nazareo podrá beber vino (como señal de la vuelta de la vivencia de su nazareato a la realización de sus actividades ordinarias). Esta es la ley del nazareo que hiciera voto de su ofrenda a Jehová por su nazareato, además de lo que sus recursos le permitieren; según el voto que hiciere, así hará, conforme a la ley de su nazareato" (Núm. 6, 8-21).

   Continuemos meditando el anuncio de la natividad del Bautista a Zacarías.

   "Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante de él (delante del Mesías) con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto" (LC. 1, 16-18).

   "He aquí, yo os envío el profeta Elías (un profeta con el ímpetu del formador espiritual de Eliseo), antes que venga el día de Jehová (antes del juicio universal), grande y terrible (grande para los santos y terrible para los pecadores). El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo (Dios) venga y hiera la tierra con maldición" (MAL. 4, 5-6).

   Hagamos otro paréntesis en nuestra meditación para comprobar que el espíritu del Bautista era idéntico al espíritu de Elías, por lo cual decimos que ambos son el mismo servidor de Dios, Elías, pues él vino al mundo antes que el Bautista, por lo cual conocemos a los dos con el nombre del vencedor de los profetas baalitas.

   Jesús dijo con respecto al Bautista en cierta ocasión:

   "DE cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño (humilde) en el reino de los cielos, mayor es que él (porque el Bautista fue servidor de los humildes, y para ello se empequeñeció hasta morir por no renegar de su fe). Desde los días de Juan el bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan" (MT. 11, 11-13).

   "La ley y los profetas eran (válidos para los judíos creyentes en Jesús) hasta Juan; desde entonces el reino de los cielos es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él" (LC. 16, 16).

   "Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir" (MT. 11, 14).

   "Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas (abrirá los corazones de los creyentes al Mesías). Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron (aceptaron), sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del hombre padecerá de ellos. Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista" (MT. 17, 10-13).

   Continuemos meditando el pasaje evangélico lucano del anuncio de la natividad del Bautista a Zacarías.

   "Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada. Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas" (LC. 1, 18-19).

   "Gabriel, enseña a este la misión" (DAN. 8, 16).

   "Aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde" (DAN. 9, 21).

   "Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar -le siguió diciendo san Gabriel a Zacarías-, hasta el día en que esto se haga (hasta el día en que se cumpla lo que te he venido a anunciar), por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo" (LC. 1, 20).

   Zacarías perdió la voz hasta que se cumplió el octavo día del nacimiento de su hijo, así pues, el mundo no tendrá fe hasta que vea a Dios, y, hasta que no conozca y acepte a nuestro Padre común, se negará a predicar la palabra que desconoce. Zacarías, a pesar de ser sacerdote, no creyó la revelación que le hizo San Gabriel. Nuestros sacerdotes son tan imperfectos como lo somos nosotros, pero no por eso dejan de ser ministros de Cristo a quienes tenemos que permanecer obedientes, porque ellos viven exclusivamente para santificar a las almas cuyo cuidado espiritual les ha sido encomendado.

   "Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario. Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. El les hablaba por señas, y permaneció mudo. Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa. Después de aquellos días concibió su mujer Elisabeth, y se recluyó en casa por cinco meses (era polémico el hecho de que una mujer mayor de edad quedara embarazada), diciendo: Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres" (LC. 1, 21-25).

   "Cuando a Elisabeth se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo. Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella. Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías" (LC. 1, 57-59).

   Hagamos una nueva interrupción de esta meditación para ver lo que dice la Ley de Israel con respecto a la purificación de las mujeres después de dar a luz, y lo que dice el Génesis con respecto a la circuncisión.

   "Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé a luz varón, será inmunda siete días; conforme a los días de su menstruación será inmunda. Y al octavo día se circuncidará al niño. Mas ella permanecerá treinta y tres días purificándose de su sangre; ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta cuando sean cumplidos los días de su purificación. Y si diera a luz hija, será inmunda dos semanas (por causa de la culpabilidad de la comisión del pecado original atribuida a Eva y por extensión a todas las mujeres), conforme a su separación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre. Cuando los días de su purificación fueren cumplidos, por hijo o por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino o una tórtola para expiación, a la puerta del tabernáculo de reunión, al sacerdote; y él los ofrecerá delante de Jehová, y hará expiación por ella, y será limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley para la que diere a luz hijo o hija. Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos, uno para holocausto y otro para expiación; y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia" (LV. 12, 1-8).

   "Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros. Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje. Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo. Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto" (GN. 17, 9-14).

   Continuemos meditando el texto lucano.

   Fijaos con qué problema se encontró Elisabeth: Zacarías, el padre del niño, el único que tenía poder para imponerle el nombre a su hijo, estaba mudo, y ella, sin la capacidad que le era necesaria para no llamar a su hijo con el nombre de su marido por respeto a su cónyuge, no les podía explicar, a sus parientes y a sus vecinos, que su hijo tenía que llamarse Juan, por deseo expreso de Dios. En ciertas ocasiones, algunos cristianos, con tal de no renegar de nuestra fe, nos metemos en problemas cuya resolución puede ser desagradable para nosotros, aunque no tanto como puede serlo el hecho de sentirnos lejos de la presencia de nuestro Padre celestial.

   "Pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan. Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie entre tu parentela que se llame con ese nombre. Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar. Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios. Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas. Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? y la mano del Señor estaba con él" (LC. 1, 60-66).

   Fijaos que la gente no pensaba en lo que Dios había hecho en aquella ocasión, sino en el poder que caracterizaba al niño recién nacido, para que el mismo hiciera que su padre hablara. Nosotros solemos utilizar la mediación de los santos y de nuestros seres queridos para acercarnos a Dios, y ello no es pecaminoso, pero a nuestro Padre le gustaría que le habláramos con confianza, y que no utilicemos a nuestros intermediarios ante El como el niño pequeño que hace una travesura, y, temiendo que su padre lo abofetee, le pide a su madre que le ayude a salir del paso.
 
   Oración de los fieles:
 
   V. Oremos por nosotros, por nuestros familiares y amigos, por la Iglesia y por todos los que aún no han aceptado a nuestro Padre común, y pidámosle a nuestro Padre común que, la celebración de la Natividad del Bautista, avive en nosotros la esperanza de ser salvos por nuestro Padre común.
 
   Respondemos a cada petición: Padre nuestro de la vida, escucha nuestra oración.
 
   V. Por el Papa, por todos los religiosos y laicos de la Iglesia Católica, para que podamos cumplir tu voluntad sin que el mundo nos aparte de tus sendas. Oremos.
 
   V. Oremos por los gobernantes de nuestras naciones, para que el Espíritu Santo les inspire obras santas mediante las cuales cumplan debidamente el deber que les ha sido encomendado. Oremos.
 
   V. Oremos por la conversión del mundo, porque debemos comprender que, sin ti, Padre Santo, no podemos alcanzar la plenitud de la felicidad. Oremos.
 
   V. Por nosotros, para que nos hagas predicadores de tu Palabra en un mundo que no puede o no quiere aceptarte e ignora que no es todopoderoso. Oremos.
 
   V. Por los estudiantes y sus profesores, para que el verano sea para ellos un tiempo fecundo en el que puedan meditar los unos con respecto a la necesidad que tienen de ser formados, y los otros sobre el ejercicio de la vocación de la instrucción. Oremos.
 
   V. Añadir nuevas peticiones.
 
   Liturgia eucarística:
 
   Canto del Ofertorio:
 
Aquí estoy, envíame a mí.
 
quiero agradecerte
los dones que me has dado
el amor que paso a paso
encuentro en mi caminar.
Y es que eres tú Señor,
el que da vida a mi vida,
el que busca mi alegría,
y me lleva a la verdad.
Siento dentro de mi alma
el deseo de compartir
este don y la esperanza
de llegar un día a ti,
y por eso hoy te pido
Señor me envíes a mí
a llevar a cada alma
tu amor reflejado en mí.
Dame Señor las armas
con las que debo seguir,
y no dejes que el pecado
me haga huir de ti.
Sé que esto es Señor
lo que tú quieres de mí,
y por eso hoy te digo:
aquí estoy, envíame a mí.
Caminar contigo es fácil,
si se vive en tu amor,
y llegar un día a estar
todos a tu derredor
y por eso una alegría
a tu corazón daré,
hazme un río de agua viva
y al mundo entero regaré.
(Desconozco el autor de esta canción).
 
   Oración sobre las ofrendas:
 
   Padre nuestro, hemos depositado nuestros dones sobre tu altar para celebrar dignamente el nacimiento de San Juan Bautista, que anunció la venida y señaló la presencia del Salvador del mundo, Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos.
   R. Amén.
 
   Prefacio:
 
   La misión del Precursor.
 
   V. El Señor esté con ustedes.
   R. Y con tu espíritu.
   V. Levantemos el corazón.
   R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
   V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
   R. Es justo y necesario.
 
   V. Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Hoy alabamos tu grandeza manifestada en san Juan Bautista, el precursor de tu hijo y el mayor de los nacidos de mujer. El, antes de nacer, saltó de alegría en el vientre de su madre al sentir la proximidad del Salvador. Fue el único profeta que señaló al Cordero que quita el pecado del mundo. El bautizó en el río Jordán al mismo autor del bautismo y el agua viva, desde entonces, tiene poder de salvación para todos los hombres. Finalmente mereció dar el supremo testimonio de Cristo, derramando su sangre por él. Por eso, unidos a los coros de los ángeles, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:
 
   Santo, Santo, Santo...
 
   Antífona de la Comunión:
 
   Gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, nos traerá del cielo la visita del Sol naciente. (CF. LC. 1, 78).
 
   Canto de la Comunión:
 
SEÑOR, A TI CLAMAMOS.
 
1- Señor, a Ti clamamos:
¡envíanos tu Salvador!
Confiados esperamos tu Luz,
tu Vida y tu Amor.
 
Ven, oh Señor, danos tu Paz,
tu pueblo ansioso clama a Ti:
¡socórrenos, no tardes más!
 
2- Anhelos del Mesías
tu pueblo eleva su cantar;
tristeza es nuestra vida,
vivida sin tu paz.
 
3- Recuerda tu promesa
y tu deseo de salvar.
Inmensa es la tristeza
de nuestro peregrinar.
 
4- Que a nuestro ardiente anhelo
germine ya tu Salvador
y lluevan hoy los cielos
rocío de bendición.
 
5- La espera del Mesías
también nos viene a recordar
su última venida
en gloria y majestad.
(Desconozco el autor de esta canción del tiempo de Adviento).
 
   Lectura después de la Comunión:
 
   Leer el capítulo 3 del Evangelio de San Lucas.
 
   Oración después de la Comunión:
 
   Restauradas nuestras fuerzas en el banquete del cordero celestial, te pedimos, Padre, que en esta celebración gozosa del nacimiento de san Juan Bautista, acrecientes la fe de la Iglesia en quien Juan esperó y cuya venida anunció: Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos.
   R. Amén.
 
   Canto final:
 
CANTEMOS HERMANOS.
 
1- Cantemos hermanos un himno de amor,
cantemos alegres a nuestro Señor.
Unidos comimos el Pan del altar,
unidos cantemos al Rey celestial.
 
2- Trajimos al templo trabajo y dolor
de días pasados en ruda labor.
Salgamos llevando la fuerza y la paz
que alienten los días que van a empezar.
 
3- Cantemos hermanos, la gloria de Dios;
cantemos el Día que hizo el Señor.
Jesús nos recuerda el misterio pascual.
¡Perenne aleluya resuene triunfal!
(desconozco el autor de esta canción).

   He escrito esta meditación utilizando la traducción de la Biblia Reina Valera del año 1960.

Contacta con el autor de este texto, escribiendo a

joseportilloperez@gmail.com



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