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TRIGO DE DIOS, PAN DE VIDA. BLOG CRISTIANO Y CATOLICO.

MADRE DE DIOS

Con flores a Maria.

Con flores a Maria.

Con flores a María


A lo largo del mes de mayo en pueblos y ciudades de nuestra geografía se reza el Rosario, se elevan cantos a María, la Madre, se celebran cientos de fiestas y actos marianos.

Todo es poco para la Madre, todo es poco para honrar a la Madre de Dios y Madre nuestra. Cada pueblo, cada parroquia, cuida que a la imagen de la Virgen no le falten flores o velas, que su altar esté adornado y limpio. Expresión tangible de religiosidad popular, una religiosidad que expresa un sentimiento profundo de amor.

"Venid y vamos todos con flores a María" se cantaba en este mes de mayo, y se sigue cantando en nuestras iglesias, pequeñas o grandes. Con flores que el campo trae ya en la primavera, que son belleza y homenaje a la madre. Y, sobre todo, con las flores de nuestras vidas, con nuestros esfuerzos cotidianos ofrecidos a la Madre, con nuestra alegría compartida con los demás, con nuestras ilusiones depositadas a sus pies, con nuestras oraciones, con nuestros pequeños o grandes actos de amor.
(Desconozco el autor. Imagen extraída de:
http://2.bp.blogspot.com/--ubp42L9myk/Tl0Usvxkg_I/AAAAAAAALnc/1C4oJqMAP8c/s1600/CTV%252CVirgenMaria_y_NinoJesus1.gif
).

 

10 Flores con el color del cielo, para Maria.

10 Flores con el color del cielo, para María

 

1. La FORTALEZA EN LA VIDA CRISTIANA.

La conseguiremos con la lectura o escucha de la Palabra de Dios.

¿Cómo vamos a ser fuertes si, tal vez, no conocemos aquello

que Dios nos intenta transmitir?

 

2. La SENCILLEZ EN LA VIDA.

María fue feliz edificando su existencia en esa piedra: ser sencilla.

Asomémonos a la figura de la Virgen y, en su mirada, descubriremos

que no es grande quien tiene mucho sino aquel que con lo poco

es inmensamente rico disfrutando con lo que posee.

 

3. La ALEGRIA EN LO QUE HACEMOS.

El gozo de la Virgen fue su comunión con Dios. La realidad se empeña

en encajarnos por todos los poros de nuestra piel que, la prosperidad,

se encuentra fuera. ¿Cuándo nos daremos cuenta que, el agua

del manantial de la dicha, está en el corazón?

 

4. La FE EN TIEMPOS DE INCREENCIA.

María fue una de esas personas que, tocadas por el Señor,

formó parte de la primera comunidad cristiana. ¿Te sientes tú así?

¿Eres partícipe de la misión de la Iglesia? ¿Lo demuestras

o prefieres pasar inadvertido?

 

5. La VALENTIA EN MOMENTOS DE DISCERNIMIENTO.

Ser cristiano, como María, no es ser más que nadie. Pero, eso sí,

es ser diferente. La Virgen, con su apertura al Señor, manifestó que

–sólo Dios– es capaz de empujar y dar fuerza a los que se fían

y creen de verdad en Él.

 

6. La ILUSIÓN DE SER CRISTIANOS.

“Desde ahora me felicitarán todas las generaciones” (Lc 1,48).

Necesitamos recuperar, vivir y transmitir el orgullo de ser católicos.

La “lotería” que supone el ser cristianos, seguidores de Jesús.

 

7. La ESPERANZA DE UN FUTURO.

María es modelo de fe inconmovible. Nada, ni la cruz donde estaba

clavado Jesús, movió un ápice sus sentimientos y criterios para con Dios.

¿En quién esperas? ¿A dónde miras cuando te levantas por la mañana?

¿En qué piensas cuando te acuestas por la noche?

¿Está tu esperanza puesta en el cielo?

 

8. La LUZ DE LA RESURRECCIÓN.

Con María, en Pascua, nos asomamos al sepulcro. ¿Lo vemos vacío?

¿Hemos pasado de la tiniebla a la luz? ¿No nos habremos quedado

observando a la cruz de viernes santo y, sin embargo, no contagiados

por el anuncio del triunfo de la VIDA sobre la muerte?

 

9. La VERDAD DE CRISTO.

No podemos silenciar o poner sordina a nuestras convicciones.

María, en su visita a su prima Santa Isabel, nos indica una dinámica

válida para nuestros tiempos: cuando uno/a se encuentra lleno de Dios…

se pone en camino, sale al encuentro de quien haga falta.

¿Va tu fe contigo? ¿La llevas allá donde peregrinas, trabajas,

decides o piensas?

 

10. La PRESENCIA DEL ESPÍRITU.

María, llena del Espíritu, se dejó arrastrar con todas las consecuencias

hacia la causa de Dios. ¿De qué espíritus estamos nosotros llenos?

¿Del Espíritu Divino o del espíritu humano? ¿Del Espíritu del cielo

o del espíritu exclusivamente efímero?

 

María, ayúdanos a florecer en estas diez flores que te presentamos

en estos días de mayo. Que, unidos a la VID que es CRISTO,

podamos fructificar en aquello que DIOS desea de nosotros.

¡Ven, María, y enséñanos a despuntar en vida cristiana!

 

P. Javier Leoz
(
http://www.celebrandolavida.org
).

 

¿Quien es Maria?

¿Quién es María?

Nuestra Dueña.

Si estamos consagrados a María, entonces Ella es nuestra Dueña. Porque con la consagración, le hemos entregado a María, todo lo que tenemos y lo que somos, y lo que tendremos y lo que seremos alguna vez.

¡Qué gran confianza debemos tener al recordar esta verdad, especialmente cuando nos sobrevengan desgracias o problemas, sabiendo que nada nos puede suceder sin que María lo permita! Puesto que María es nuestra Dueña, sólo Ella tiene potestad sobre nosotros y puede disponer a su voluntad de todo lo nuestro y de nosotros mismos.

Pero al recordar que María es la segunda en bondad después de Dios, no podemos menos que exultar de alegría por tener tan gran Señora, y podemos vivir tranquilos y felices, pues todo, absolutamente todo lo que nos suceda, será dispuesto por la Virgen para nuestro mayor bien, la gloria de Dios y el bien de las almas.

¡Qué hermoso es decirle a la persona que amamos: “Eres mi dueña”, “eres mi dueño”! Pues bien, nosotros podemos decir con mucha verdad a María Santísima: “¡Tú, María, eres mi Dueña!” Y actuemos acordes a esta verdad, pidiendo siempre consejo a la Virgen en lo que debemos hacer.

Y contentémonos con ser semejantes a Jesús, que también tiene a María por Dueña.

¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos
(
http://www.consagracionmariana.santisimavirgen.com.ar
).

 

La vocacion de la Virgen Maria.

LA VOCACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

La fe de la Virgen María

Palabras de Juan Pablo II comentando el relato de la Anunciación


"Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel, dejándola, se fue".  Evangelio según San Lucas (Lc 1, 26-38)

 


LUMINOSA RESPUESTA DEL ÁNGEL


1.   …  Al ángel que le propone ser madre, María le hace presente su propósito de virginidad. Ella, creyendo en la posibilidad del cumplimiento del anuncio, interpela al mensajero divino sólo sobre la modalidad de su realización, para corresponder mejor a la voluntad de Dios, a la que quiere adherirse y entregarse con total disponibilidad.

«Buscó el modo; no dudó de la omnipotencia de Dios», comenta san Agustín (Sermo 291).


 

MOVIDA POR SU GRAN AMOR


2.  … San Lucas no indica el lugar preciso en el que se realiza la anunciación del nacimiento del Señor; refiere, solamente, que María se hallaba en Nazaret, aldea poco importante, que no parece predestinada a ese acontecimiento.

 

Además, el evangelista no atribuye especial importancia al momento en que el ángel se presenta, dado que no precisa las circunstancias históricas. En el contacto con el mensajero celestial, la atención se centra en el contenido de sus palabras, que exigen a María una escucha intensa y una fe pura.


Esta última consideración nos permite apreciar la grandeza de la fe de María, sobre todo si la comparamos con la tendencia a pedir con insistencia, tanto ayer como hoy, signos sensibles para creer. Al contrario, la aceptación de la voluntad divina por parte de la Virgen está motivada sólo por su amor a Dios.

 


SU PREGUNTA MANIFIESTA SU FE


3.  … María es invitada a creer en una maternidad virginal, de la que el Antiguo Testamento no recuerda ningún precedente.


En realidad, el conocido oráculo de Isaías: «He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel» (Is 7, 14), aunque no excluye esta perspectiva, ha sido interpretado explícitamente en este sentido sólo después de la venida de Cristo, y a la luz de la revelación evangélica.


A María se le pide que acepte una verdad jamás enunciada antes. Ella la acoge con sencillez y audacia. Con la pregunta: «¿Cómo será esto?», expresa su fe en el poder divino de conciliar la virginidad con su maternidad única y excepcional.


Respondiendo: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra» (Lc 1, 35), el ángel da la inefable solución de Dios a la pregunta formulada por María. La virginidad, que parecía un obstáculo, resulta ser el contexto concreto en que el Espíritu Santo realizará en ella la concepción del Hijo de Dios encarnado. La respuesta del ángel abre el camino a la cooperación de la Virgen con el Espíritu Santo en la generación de Jesús.

 


SIEMPRE FE PARA LA SALVACIÓN


4.   En la realización del designio divino se da la libre colaboración de la persona humana. María, creyendo en la palabra del Señor, coopera en el cumplimiento de la maternidad anunciada.

 
Los Padres de la Iglesia subrayan a menudo este aspecto de la concepción virginal de Jesús. Sobre todo san Agustín, comentando el evangelio de la Anunciación, afirma: «El ángel anuncia, la Virgen escucha, cree y concibe» (Sermo 13 in Nat. Dom.). Y añade: «Cree la Virgen en el Cristo que se le anuncia, y la fe le trae a su seno; desciende la fe a su corazón virginal antes que a sus entrañas la fecundidad maternal» (Sermo 293).


El acto de fe de María nos recuerda la fe de Abraham, que al comienzo de la antigua alianza creyó en Dios, y se convirtió así en padre de una descendencia numerosa (cf. Gn 15, 6; Redemptoris Mater, 14). Al comienzo de la nueva alianza también María, con su fe, ejerce un influjo decisivo en la realización del misterio de la Encarnación, inicio y síntesis de toda la misión redentora de Jesús.


La estrecha relación entre fe y salvación, que Jesús puso de relieve durante su vida pública (cf. Mc 5, 34; 10, 52; etc.), nos ayuda a comprender también el papel fundamental que la fe de María ha desempeñado y sigue desempeñando en la salvación del género humano.


 Juan Pablo II,  3 de julio de 1996
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

 

¿Por que rezar el Ave Maria?

¿Por qué rezar el Ave María?
 
El Avemaría es seguramente una de las primeras oraciones que aprendimos cuando éramos niños. Es una oración sencilla, un diálogo muy sincero nacido del corazón, un saludo cariñoso a nuestra Madre del Cielo.

Recoge las mismas palabras del saludo del ángel en la Anunciación (Lucas 1, 28) y
del saludo de Isabel (Lucas 1, 42), y después añade nuestra petición de intercesión confiada a su corazón amantísimo. En el siglo XVI se añadió la frase final: “ahora y en la hora de nuestra muerte”. Todo ello forma una riquísima oración llena de significado.

El Avemaría es una oración vocal, es decir, que se hace repitiendo palabras, recitando fórmulas, pero no por esto es menos intensa, menos personal.

Podemos decir que el Avemaría y el Rosario son las dos grandes expresiones de la devoción cristiana a la Santísima Virgen. Pero la devoción no se queda sólo ahí.

En el Avemaría, descubrimos dos actitudes de la oración de la Iglesia centradas en la persona de Cristo y apoyadas en la singular cooperación de María a la acción del Espíritu Santo (Cf Catecismo de la Iglesia Católica 2675).

La primera actitud es la de unirse al agradecimiento de la Santísima Virgen por los beneficios recibidos de Dios (“llena eres de gracia”, “el Señor es contigo”, “bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”) y la segunda es el confiar a María Santísima nuestra oración uniéndola a la suya (“ruega por nosotros, pecadores”).

Para explicar esta oración es muy útil seguir los números 2676 y 2677 del Catecismo de la Iglesia Católica.

1. En la primera parte de la oración se recoge el saludo del ángel, del enviado del Señor. Es una alabanza en la que usamos las mismas palabras del embajador de Dios. Es Dios mismo quien, por mediación de su ángel, saluda a María. Nuestra oración se atreve a recoger el saludo a María con la mirada que Dios ha puesto sobre su humilde esclava y a alegrarnos con el gozo que Dios encuentra en ella.

"Llena eres de gracia, el Señor es contigo":

Las dos palabras del saludo del ángel se aclaran mutuamente. María es la llena de gracia porque el Señor está con ella. La gracia de la que está colmada es la presencia de Aquél que es la fuente de toda gracia.

María, en quien va a habitar el Señor, es en persona la hija de Sión, el Arca de la Alianza, el lugar donde reside la Gloria del Señor: ella es "la morada de Dios entre los hombres" (Apocalipsis 21, 3). "Llena de gracia", se ha dado toda al que viene a habitar en ella y al que ella entregará al mundo.

2. A continuación, en el Avemaría se añade el saludo de Santa Isabel: "Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús". Isabel dice estas palabras llena del Espíritu Santo (Cf Lucas 1, 41), y así se convierte en la primera persona dentro de la larga serie de las generaciones que llaman y llamarán bienaventurada a María (Cf Lucas 1, 48): "Bienaventurada la que ha creído..." (Lucas 1, 45); María es "bendita entre todas las mujeres" porque ha creído en el cumplimiento de la palabra del Señor.

Abraham, por su fe, se convirtió en bendición para todas las "naciones de la tierra" (Génesis 12, 3). Por su fe, María vino a ser la madre de los creyentes, gracias a la cual todas las naciones de la tierra reciben a Aquél que es la bendición misma de Dios: "Jesús el fruto bendito de tu vientre".

El Papa Juan Pablo II nos explica muy bien el contenido de este saludo de Isabel a su prima en el número 12 de la Carta Encíclica Redemptoris Mater:

3. Después, el Avemaría continúa con nuestra petición: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros..." Con Isabel, nos maravillamos y decimos: “¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?" (Lucas 1 ,43).

María nos entrega a Jesús, su Hijo, que muere por nosotros y por nuestra salvación en la cruz y, desde esa misma cruz, Jesucristo nos da a María como Madre nuestra (Cf Juan 19, 26-28); María es madre de Dios y madre nuestra, y por eso podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones, porque sabemos que Dios no le va a negar nada (Cf Juan 2, 3-5) y al mismo tiempo confiamos en que tampoco nos lo va a negar a nosotros si es para nuestro bien.

María Santísima reza por nosotros como ella oró por sí misma: "Hágase en mí según tu palabra" (Lucas 1,38). Confiándonos a su oración, nos abandonamos con ella en la voluntad de Dios: "Haced lo que Él os diga" (Cf Juan 2, 5).

"Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte". Pidiendo a María que ruegue por nosotros, nos reconocemos pecadores y nos dirigimos a la "Madre de la Misericordia", a la Toda Santa.

Nos ponemos en sus manos "ahora", en el hoy de nuestras vidas. Y nuestra confianza se ensancha para entregarle desde ahora, "la hora de nuestra muerte". Que esté presente en esa hora, como estuvo en la muerte de su Hijo al pie de la cruz y que en la hora de nuestro tránsito nos acoja como madre nuestra para conducirnos a su Hijo Jesús, al Paraíso, a nuestra felicidad eterna en el pleno y eterno amor de Dios.
(Autor: Norberto Rivera Carrera, Cardenal).

 

Maria y la morada de Jesus.

María y la morada de Jesús…. (Juan 1,35-39)

 

   Después de haber escuchado la lectura de la Misa, en la que dos discípulos de Juan Bautista se acercan a Jesús para seguirle, me he quedado meditando en las circunstancias de lo ocurrido….

  Le preguntan ¿Dónde moras? y a la invitación del Maestro “vengan y lo verán” ellos responden siguiéndole “fueron pues y, viendo donde vivía, se quedaron con El”…

   Este detalle, de que recién  después de “ver  donde vivía” deciden quedarse con El, me ha llegado al alma, pues se que al llegar a la casa de Jesús, te hallaron, Madre….

   Hace varios días que esta escena da vueltas en mi corazón y aunque mucho te he preguntado acerca de ella, no he llegado a encontrar respuesta…. Segura de que sacaras de mi pedido el mejor fruto, te digo en oración: “Madre, si tu quieres que escriba acerca de esto, pues asísteme, porque yo no veo más que asombro de mi parte ante la belleza de la escena, pero no puedo traerla a mi propia vida, a mi deseo de servirte…”

   Y, como siempre, no te haces esperar… en un claro de la tarde mientras miro la arboleda del patio de mi casa, me invitas a vivir contigo ese momento…

   Mi corazón se trepa al tuyo y te sigo, en la plena confianza de que hallare respuesta…

   Me conduces al lugar donde estás viviendo con Jesús, al que pronto llegará con sus discípulos…

   Es un lugar sencillo y sin nada de lujos, pero se respira en él una paz infinita. Todo allí está en orden y se nota tu trabajo, María…

   Cuando llegamos te apresuras a atenderme como la más distinguida de tus huéspedes…

-          ¿Cómo estas hoy hija?, cuéntame- me dices porque quieres que aprenda a escucharme y discernir entre el camino que lleva a tu Hijo y los otros….

-          Pues, no dejando nunca de pedirte me alcances la serenidad del alma, esa paz profunda aun en medio de las tormentas, esa paz que me hace ver el faro y el camino aun en medio de la borrasca, para que ésta no me trague… Gracias por escuchar mi oración de estos días, pues sabes que esta escena en la vida de Jesús me ha llegado mucho, pero no logro hallar manera de sacar de ella frutos para mi vida y la de mis hermanos….

   Mientras me sirves delicadamente algo para comer y beber, me siento casi en el Paraíso… me tratas con tanta dulzura, me escuchas, me enseñas, me consuelas, me muestras caminos… jamás me dejas sola….

   En tanto disfrutamos juntas de los alimentos, que tienen un inequívoco sabor a ti, se escuchan las voces de Jesús y los dos futuros apóstoles…

-          Madre, allí vienen, ¿Qué hago?

-          Pues nada hija, tú sigue allí, que ellos no te verán, este es un viaje del corazón…

   Confiando plenamente en tus consejos no me muevo de mi sitio. Jesús hace su entrada y siento que me tiembla el alma ante su belleza, serenidad y la fuerza de su presencia… dos hombres lo siguen.

-          ¿Ven? Esta es mi morada por estos días….- les dice el Maestro al entrar

   Los hombres se quedan mirando el sencillo lugar y, como no podía ser de otra manera, reparan en tu presencia silenciosa, María. Ven en este sitio mucho más que paredes y algunos muebles, ven un hogar seguro, un sitio donde saben podrán encontrar respuesta a todas las preguntas de su alma.

Te apresuras  a atenderlos, María y les sirves algo de comer y beber. Ellos aceptan gustosos y disfrutan, junto a Jesús, del pequeño refrigerio. Se sienten atendidos y contenidos. Tu mirada y tu cariño les llega al alma. Jesús les empieza a hablar y ellos le escuchan con gran atención. El momento es tan fuerte para ellos…  la Eterna Sabiduría les muestra caminos y se brinda a ellos, dentro de un pequeño recinto, ordenado y fresco, siempre con sitio para quien quisiera ir. Con una mujer de exquisita prudencia y mirada de cielo, no por el color de sus ojos, sino por lo que estos dejan en el ama que se zambulle en ellos…. Así pues, luego de ver donde el Maestro vivía, los hombres toman la decisión….

        Maestro, nos quedaremos contigo….Es como si ver el lugar hubiera sido el paso que necesitaban para seguirlo... y al llegar y ver en ese sitio a María ya no tuvieron dudas... porque cuando el alma se encuentra con María y siente su paz y ve que esa paz viene de Dios, el alma ansia quedarse allí, para aprender de Ella a  conservar esa paz....

   Me miras Madrecita y me pides nos vayamos fuera. Te sigo. Nos alejamos un poco del lugar y me preguntas:

-          ¿Has hallado la respuesta que buscabas?

-          Yo… lo siento, Madre, pero no la he hallado. Fue hermosa la escena, lo que viví, lo que vi, pero no sé cómo llevarla ahora a mi vida diaria… Ayúdame Madre mía a sacar el mejor fruto de lo que me has mostrado….

-          Hija querida, tienes que ir y tratar de que esta escena se repita muchísimas veces….

-          ¿Esta escena? ¿Cómo Madre? Discúlpame, pero sigo sin comprender  ¡Ay Madre, gracias por tu gran paciencia para conmigo!

   Me miras con infinita dulzura, como miraste a los amigos de Jesús. Esa dulzura que es como abrazo cálido al alma….

-          Te explicare. Esos hombres oyeron hablar de Jesús. Estaban en búsqueda. Se le acercaron y le preguntaron donde vivía. Jesús les trajo y ellos ya no quisieron irse…. Esto mismo pasa cerca de ti muchas veces. Hay  personas que están en búsqueda,  que oyen hablar de Jesús y necesitan un lugar para ir a encontrarse con Él. Tu parroquia es un perfecto  lugar para ese encuentro, ya que desde el Sagrario, Jesús les mira entrar….¿ Recuerdas como te sentiste atendida y contenida al llegar a la casa hace un momento?

-          Si Madre, bien lo recuerdo, fue un remanso de paz para mi alma, salí de allí con mucha paz…

-          Bien hija, lo mismo ha de sucederle a quien te pregunte donde puede hallar a Jesús. Deberás mostrarle que vive en tu parroquia, (además de en cada corazón que le quiera recibir)… tu hermano te seguirá para ver. Tienes que asegurarte de que tendrá una cálida acogida, un saludo, un abrazo, una palabra, un lugar… Debe ser tal el recibimiento, no por lo pomposo, sino por lo lleno de amor, que este hermano que hoy pregunta por Jesús, decida “quedarse con Él” luego de visitar tu parroquia….La parroquia no es solo el párroco, sino todos los feligreses que asisten a Misa y hallan en ella un lugar donde hablar con Jesús…. Tú eres parte de la parroquia. ¿Qué haces para que los nuevos hermanos que llegan se sientan con la necesidad de “ya no seguir buscando, pues han encontrado su lugar”? ¿Cómo te relacionas con los miembros de tu parroquia para que todos hallen amor y amistad, palabras y silencios que les vayan ayudando a caminar su propio camino hacia mi Hijo?

Si ves un hermano que no conoces y está llorando al final de la Misa ¿Pasas de largo? ¿Le dices una palabra de le ayude a poner su confianza en Jesús? ¿Le abrazas, aunque más no sea, para que en el silencio de un abrazo de hermana, sienta que no está solo frente a su dolor? Si haces estas cosas, por pequeñas que sean, si las haces siempre, no solo cuando te queda cómodo, o fácil…  si las haces aún cuando andas apurada, pues una sonrisa y una palabra amable se dice en un pequeño momento ( ¿Qué tanto te urge en el exterior para dejar a un hermano solo con sus lágrimas, o con su soledad? ) Entonces la escena bíblica ha de repetirse más veces de las que imaginas…Piénsalo, hija, piénsalo y medítalo en tu corazón…

   Me quedo asombrada ante tus palabras. Es tan cierto lo que dices. Muchas veces pase de largo o salí apurada de la Misa saludando solo a algunos. ¡Cuánto debo aprender de ti, Madrecita! Cuánto debo aprender de tu actitud ante los discípulos de Jesús. Era una actitud serena y silenciosa, sin ostentaciones. Pero era una actitud de cariño y compañía, de presencia, de saber que allí “había alguien”. Si Jesús había salido, podían esperarlo junto a ti, en la plena seguridad de que, mientras estuvieran contigo, seguro iban a hallarle.

   Me llevo este tesoro de tu enseñanza listo para poner en práctica en la próxima Misa, y para contarlo a mis amigos y que  ellos también te imiten, así, nuestra parroquia no solo tendrá abiertas sus puestas, sino también su corazón…..o mejor dicho, sus brazos, porque si bien el corazón de la Parroquia es Jesús, nosotros, los feligreses, somos sus brazos para recibir, a quien viene, con un abrazo, somos su voz, para predicar Su Palabra, somos su mirada, para dar serenidad, somos sus pasos, para acompañar a otros por el camino….

-          Inténtalo, hija, te aseguro te sorprenderás. No te decepciones por lo que algunas veces sentirás como falta de respuesta en el hermano. A veces la pena es grande y no les deja escuchar, a veces los tiempos de uno y de otro son distintos. Pero tu siembra, siembra siempre en tu parroquia y fuera de ella… y no esperes la cosecha, porque toda semilla lleva su tiempo de germinación… Te ofrezco mi compañía en esta tarea. Llámame con tu corazón cada vez que la hagas y yo pondré lo que a ti te falta….

-          Gracias Madre!!!! Inmensas gracias… si, bien dices, sola no podría, pero si tú me acompañas, entonces sí podre…. Una duda, Madre, ¿Cómo te llamo para que vengas lo más rápido posible?

-          Estoy a la corta distancia de un Avemaría….

-          Es cierto Madre, es cierto…. Un Avemaría para llamarte es como ir a refugiarse bajo tu manto y llegar, así, protegida, enseñada y cuidada…. Sé que te llamare muchísimas veces… sé que en cada llamada estarás  conmigo….

   Volvemos a la arboleda del patio de mi casa, me quedo con el alma llena de asombro, gozo y muchas ansias de poner en práctica tu sencilla pero profunda enseñanza….

   Hermano, hermana, que has venido conmigo en este viaje al Corazón de María… Ella cuenta con tus brazos, con tus palabras, con tus pasos, para recibir y acompañar a cada hermano que llega…cuenta contigo y con cada miembro de tu parroquia, ya sea que tenga cargos en ella o sea un simple feligrés. Así, la escena bíblica se repetirá tantas veces como corazones generosos estén dispuestos a ser canal del amor de María por sus hijos, que no es otra cosa, que el amor de Jesús por cada uno de nosotros…

 María Susana Ratero

 

NOTA de la autora: "Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón  por el amor que siento por Ella."

María Susana Ratero pone audios a disposición de deficientes visuales y de ciegos totales con sus narraciones, en

http://misencuentrosconmaria.blogspot.com

Maria provoca la primera senal.

Maria provoca la primera senal.

Autor: P. Fintan Kelly | Fuente: Catholic.net
María provoca la primera "señal"
Además de la gran confianza que María mostró en su Hijo, ella fue el medio que Dios usó para dar comienzo a la manifestación de Jesús. 
 
 

Ojalá puedas leer en el Evangelio Jn 2, 1-12, cuando María le pide a su Hijo que les falta el vino en una boda donde fueron invitado en Caná.

A mí me llama poderosamente la atención ese detalle de María de acercarse a visitar a su prima santa Isabel tras tener conocimiento de su estado de gestación, también su fina observación en las bodas de Caná, en una situación de tanto embarazo para aquellos jóvenes esposos. Todo ello habla de un corazón amable, sencillo, bondadoso, atento, comprensivo, servicial en nuestra madre del cielo".

Una contemplación superficial del episodio de la boda de Caná nos dice que lo más milagroso fue el hecho de que Jesús mostró su dominio absoluto sobre la materia, convirtiendo agua en vino. Sin embargo, el Evangelista nos da a entender que no fue así al decir "Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzó a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos" (Jn 2, 11).

Según el Evangelista la finalidad intrínseca de este milagro fue el convencer a sus discípulos que Él era lo que decía que era: el Hijo de Dios. Así manifestó su "gloria" que era su divinidad, pues María le obligó a "hacer llegar su hora" de mostrar su gloria o divinidad.

Independientemente de la gran confianza que María mostró en su Hijo, como hemos comentado antes, está el hecho de que ella fue el medio que Dios usó para dar comienzo a la manifestación de Jesús de Nazaret como su Hijo. Aquí María aparece como aquella que hace conocer a Cristo. Uno podría pensar que tal vez su misión fuese solamente traer al Hijo al mundo y después dejarlo manifestarse como le pareciera mejor. Dios en su providencia quería hacer las cosas de otra manera: quería dar a conocer a su Hijo al mundo por medio de su Madre. Nosotros podemos no estar de acuerdo con esta metodología, pero no se puede negar que Él quiso adoptarla para manifestar a su Hijo.

Parece ser que el Padre sigue usando esta metodología para dar a conocer a su Hijo. Son elocuentes las múltiples apariciones de la Virgen en estos dos últimos siglos. Pensemos en Lourdes, Fátima...

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PREGUNTAS SOBRE LA VIRGEN MARIA:
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Recuerda que:
"¡¡UNA MISA QUE ASISTAS EN VIDA.. TE APROVECHARA MAS....
 QUE MUCHAS QUE OFREZCAN POR TI ....LUEGO DE TU MUERTE¡¡


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Dios exalta a los humildes (Lc 1,52) y dice su Palabra: “...El que se humille será ensalzado” (cf Lc 14,11) y entonces si Dios lo hace, nosotros también exaltamos y ensalzamos a quién es tan humilde que se llamó a sí misma esclava del Señor (Lc 1,38), y celebra que Dios tome en cuenta su humildad y se regocija en la bajeza de su condición de sierva (Lc 1,46-48).

              Si es correcto alabar a la Virgen, porque cuenta la Palabra que el Ángel Gabriel, enviado por Dios Padre, le dijo una hermosa alabanza: “Dios te salve María ¡oh llena de gracia!, el Señor está contigo: Bendita tú eres entre todas las mujeres” (Lucas 1,28), y sabemos que Jesús la honro de toda su vida, cumpliendo el precepto y  la exaltó  como la mejor Madre del mundo (la Bendita entre todas las Mujeres). Por eso la Biblia expresa que en todos los tiempos, se alabará a la Bienaventurada Virgen María, que es la Mujer Virtuosa de Proverbios 31,29-30, la misma Virgen llena del Espíritu Santo dijo: “Porque: ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán Bienaventurada” (Lucas 1,48). En cumplimiento de esa profecía Bíblica, todas las generaciones de creyentes en Cristo Jesús, desde el primer siglo de la cristiandad,  han alabado, honrado y exaltado a la Bendita Madre de Jesucristo, en virtud de las grandes maravillas que Dios ha hecho en Ella (Lc 1,49) y se seguirá alabando a la Bienaventurada Virgen, porque es Palabra de Dios, profecía bíblica, voluntad y designio Divino, que por los siglos de los siglos ha de cumplirse, como decreto eterno, para mayor Gloría de Jesucristo Hijo único de Dios y de la Virgen, amén. Es importante notar también el verdadero sentido del pasaje. El pasaje no dice: "Todas las generaciones sabrán que soy bienaventurada", o "Todas las generaciones dirán que fui bienaventurada", sino que la Virgen María va mucho más allá: "Todas las generaciones me llamarán bienaventurada", la llamarán a ella, desde ese momento y en el futuro, dirigiéndose a ella directamente, porque Dios, no es un Dios de muertos sino de vivos.

31.

 ¿Los Católicos adoramos a la Santísima Virgen María?

              No, de ninguna manera. Todo buen cristiano  debe amar, y venerar a la Bendita Madre de Dios, pero adoramos únicamente a Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo, un solo Dios verdadero en tres Divinas Personas. Adorar a alguien significa, creer que ese ser es el creador de cielo y la tierra y amarlo sobre todas las cosas, y ningún católico es tan ignorante para pensar que la Virgen María creó el cielo y la tierra, pero sabemos que la Bienaventurada Virgen María es una criatura amada y exaltada por Dios.

              Para entender bien el primer mandamiento referido a la Adoración a Dios y la prohibición de la idolatría, es bueno leer en Marcos 12,30 lo que nos  explica Jesucristo: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma,  con toda tu mente y  con todas tus fuerzas". Para darnos cuenta que es en Espíritu y en Verdad que debemos adorar a Dios, y no es tan fácil Adorar como arrodillarse, adorar involucra nuestra inteligencia y nuestras facultades, es mucho más que gestos externo.

El Antiguo Testamento relata la gran veneración del Arca de la Alianza (cf   Núm 10:33; 14:44; Deut 10:8; 31:9; 31:25; 31:26; Josué 3:3-4,18  I Reyes 3:15; I Reyes 6:19- 8:21; I Crónicas 15:25- I Crónicas 28:18) y a Biblia nos revela que María es la nueva arca de la alianza, por haber en ella la presencia completa de la Trinidad:"El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios." Lucas 1,35: El Padre: "y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra" El Hijo: "eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios." El Espíritu Santo: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti" "Y se abrió el Santuario de Dios en el cielo, y apareció el arca de su alianza en el Santuario , y se produjeron relámpagos, y fragor, y truenos, y temblor de tierra y fuerte granizada." Apocalipsis 11,19  y en el capitulo siguiente la llama directamente “Señal” a Maria que es la Mujer vestida de según la profecía: “Por lo tanto, el mismo Señor os dará la señal: Sabed que una Virgen concebirá  y parirá un hijo,  y que su  nombre será Emmanuel (o Dios con nosotros)” (Isaías 7, 14)

 

              Veneramos a la Santísima Virgen, porque Dios Padre, la alabó por boca del Ángel Gabriel: "Y habiendo entrado el Ángel, le Dijo:  “Dios te salve ¡oh llena de gracia!, el Señor está contigo: Bendita tú eres entre todas las mujeres" (Lucas 1,28), Dios Hijo Jesucristo, en cumplimiento del cuarto mandamiento (cf Ex 20,12), la  honra toda su vida, como a la mejor de las Madres (cf Lucas 2,51), y Dios Espíritu Santo, que vino sobre la Virgen, la cubrió con su sombra (cf Lucas 1,35),  la alabó por boca de Santa Isabel: “Y aconteció que cuando oyó Isabel la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Isabel fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz: Bendita tú entre las mujeres y bendito sea el fruto de tu vientre”  (Lucas 1,41).

 

32. ¿Por qué la Virgen María aparece en distintos lugares de Mundo?

              La Virgen se aparece para renovar la fe de los pueblos, nos hace un llamado a la conversión y a la penitencia, y  recuerda a la humanidad el mensaje contenido en el evangelio de su Hijo Jesucristo, para los que estén alejados vuelvan a la Iglesia que Jesús fundó. El mensaje mariano, no añade nada nuevo a la revelación, la Virgen “llena de gracia” nos conduce al fiel cumplimiento de nuestros deberes cristianos, al igual que en el evangelio: “Su Madre (María)  dijo a los que servían: Haced todo lo que (Jesús) os mande” (Juan 2,5).  Luego Jesús nos pide que cumplamos la divina voluntad del Padre Celestial, por eso todos los mensajes su Bendita Madre son Cristo céntricos «Haced lo que Jesucristo os diga.» Preparándonos para que Jesucristo nos diga: «No todo el que me diga: "Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. (Mateo 7,21)

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La Santísima Virgen María, viene a cumplir su Misión de Aplastar la cabeza de Satanás, derrocar y destronar las huestes Malignas aliadas al mal y al error. En Génesis capitulo tres, Dios predestina a la Madre del Salvador, y le otorga  a la Virgen y su descendencia (Jesucristo y su Iglesia) el Poder y la Misión de derrotar a la Serpiente Antigua (Satanás y sus demonios), "Enemistad pondré entre ti (Serpiente)  y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»" Génesis 3,15 Profecía que se vería cumplida cuando María como nueva arca de la alianza y la serpiente manifestaría su enemistad contra ella: "Y se abrió el Santuario de Dios en el cielo, y apareció el arca de su alianza en el Santuario, y se produjeron relámpagos, y fragor, y truenos, y temblor de tierra y fuerte granizada." Apocalipsis 11,19; "Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza ;" Apocalipsis 12,1. La mujer es María, con una corona (por ser reina, "La gran Dama") de 12 estrellas (reina de las 12 tribus de Israel y de los 12 apóstoles) "está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz." (Apocalipsis 12,2 ). Que está en cinta del Mesías (El linaje de la mujer), por lo que aparece el dragón que en su rebelión le siguen la tercera parte de los ángeles convertidos en demonios y precipitados a tierra: "Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo , con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. Su cola arrastra la tercera parte de = las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. = El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz." Apocalipsis 12,3-4. La mujer da a luz el Mesías:"La mujer = dio a luz un = Hijo = varón, = el que ha de = regir a todas las naciones con cetro de hierro; = y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono." Apocalipsis 12,5 Y sus ángeles dirigidos por San Miguel combaten a las serpientes y vencen gracias a la sangre del Cordero: "Entonces se entabló una batalla en el cielo: = Miguel = y sus Angeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Angeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Angeles fueron arrojados con él. Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: «Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios . Ellos lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra de testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte." Apocalipsis 12,7-11. Cumpliéndose plenamente estas profecías,  en esa lucha, la Virgen recibe muchos ataques del Maligno y sus secuaces,  donde hay enemistad entre la mujer y el dragón debemos tener claro de que bando debemos estar.

 

33. ¿Las Apariciones de María están predichas en la Biblia?

              Si la apariciones de la Virgen María son el cumplimiento de una profecía del Apocalipsis de San Juan, que narra una aparición de la Madre de Jesús: "Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar  a  luz" (Ap 12,1-2)... "La mujer, dio a luz un  Hijo  varón,  el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro;  y su  hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono" .(Apocalipsis 12,5). ¿Quién es esa mujer y por qué está en el cielo? Es la Madre del Hijo de Dios, ¿Cómo es qué da a luz al varón  que se sienta junto al trono de Dios? Porque es la Madre del Rey de reyes ¿Cómo es qué está coronada? En virtud de su Hijo que prepara un pueblo de sacerdotes, profetas y reyes ¿Cómo es qué apareces viva?  Porque su Hijo, nos trajo la vida abundante y no el sueño abundante, Dios es un Dios de vivos, ¿Cómo es que aparece en el cielo?  Porque fue asunta a los cielos, ¿Por qué está vestida por el Sol de Justicia? Ya que esta revestida de la plenitud de las gracias de Dios, porque es la llena de gracia, ¿Por qué Juan la llama Señal? Porque María es la Doncella de la profecía de Isaías 7,11-14  “Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta  y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel”. ¿Cómo es qué lucha contra al dragón la antigua serpiente? Porque La Virgen Maria  es la  Nueva Eva, anunciada en Génesis 3,15, si la Biblia dice todo esto de María ¿Cómo puede haber cristianos que afirman saber mucho de la  Biblia y no saben esto?  Leamos más la Biblia.

             

Dios desde antiguo anuncia que: «Sucederá después de esto que yo derramaré mi Espíritu en toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones” (Joel 3,1) San Pedro el día de Pentecostés confirma que estamos en el tiempo del derramamiento del Santo Espíritu sobre todo hombre y unas de sus manifestaciones sería tener “Visiones” (cf Hch 2,l7) entonces, que es lo extraño que tengamos visiones o videntes en la Iglesia; como el apóstol  Juan que en el Apocalipsis narra un gran numero de visiones.

 

 

34. ¿Es correcto que los Católicos  llamemos a María “Reina y Madre”?

              Si San Pablo nos dice que todos creyentes recibiremos una corona incorruptible (Lee I Co 9,25) ¿Por qué María no? Si Isabel (inspirada por el Espíritu Santo) le dice a María: “Bienaventurada tu por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor” (Lucas 1,45) ¿Acaso no fue creyente? Si Cristo prepara una nación santa, un pueblo de Sacerdotes, Profetas y Reyes (Lee I Pe 2,9; Apocalipsis 5,10) ¿Que de extraño puede tener que también su Madre, en ese pueblo,  pueda recibir algunos de esos títulos?

          

            Si es correcto que todo cristiano llame a María “Reina”: porque es la Madre de Jesucristo Rey de reyes y Señor de señores, porque esta casada con José heredero legítimo al trono de la dinastía de David (según S. Mateo 1,6-16) y en Ap 12,1 aparece la Madre de Jesús coronada por doce estrellas, y esa corona es símbolo de su Reinado en la Iglesia Católica y Apostólica del Señor; El cristiano católico debe tener claro que la adoración solo se debe a Dios, pero a María hay que amarla y honrarla por ser quien es, la madre del Rey y Señor y por tanto la Reina. Recordemos que en el reinado de David siempre la reina era la madre y tenía un trono al lado del rey: "Entró Betsabé donde el rey Salomón para hablarle acerca de Adonías.  Se levantó el rey, fue a su encuentro y se postró ante ella, y se sentó después en su trono; pusieron un trono para la madre del rey y ella se sentó a su diestra. Ella dijo: «Tengo que hacerte una pequeña petición, no me la niegues.» Dijo el rey: «Pide, madre mía, porque no te la negaré.»" 1 Reyes 2,19-20.Tenía un título poderoso y prestigioso: GEBIRAH ("señora", "Gran Dama") y hasta llevó una corona: "Di al rey y a la Gran Dama : Humillaos, sentaos, porque ha caído de vuestras cabezas vuestra diadema preciosa." Jeremías 13,18 Y por eso la madre del rey ocupaba un lugar especial y su nombre era asociado con la toma de poder de éste: "Roboam, hijo de Salomón, reinó en Judá; tenía 41 años Roboam cuando comenzó a reinar y reinó diecisiete años en Jerusalén, la ciudad que había elegido Yahveh de entre todas las tribus de Israel para poner en ella su Nombre . El nombre de su madre era Naamá, ammonita." 1 Reyes 14,21 "El año dieciocho del rey Jeroboam, hijo de Nebat, comenzó a reinar Abiyyam sobre Judá. Reinó tres años en Jerusalén; el nombres de su madre era Maaká, hija de Absalón." 1 Reyes 15,1-2 La "Gebirah" es mencionada casi regularmente en las listas de los reyes de Judá (salvo Jorán, Acaz y Asá).  Y Jesús es el legítimo heredero del reinado de David, que trascendería el mundo terrenal: "El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;" Lucas 1,32 Y por eso estaba profetizado desde el antiguo testamento que Jesús tomaría posesión de su reino, y a su lado, una reina vestida con oro de Ofir (lugar que como hemos visto ocupa siempre la madre) "Tu trono es de Dios para siempre jamás; un cetro de equidad, el cetro de tu reino; tú amas la justicia y odias la impiedad. Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros; mirra y áloe y casia son todos tus vestidos. Desde palacios de marfil laúdes te recrean. Hijas de reyes hay entre tus preferidas; a tu diestra una reina, con el oro de Ofir" Salmo 45,7-10 Y la concordancia entre el salmo 45 y las palabras de María es innegable: "Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados; con sus brocados el llevada ante el rey. Vírgenes tras ella, compañeras suyas, donde él son introducidas; entre alborozo y regocijo avanzan, al entrar en el palacio del rey. En lugar de tus padres, tendrás hijos; príncipes los harás sobre toda la tierra .¡Logre yo hacer tu nombre memorable por todas las generaciones, y los pueblos te alaben por los siglos de los siglos!" Salmo 45,14-18 y dice San Juan que María, la Mujer vestida de Sol que aparece en el cielo coronada, se enfrenta en gran batalla contra el Dragón, y el cual viendo su inminente derrota: “Entonces el Dragón se llenó de ira contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios  y mantienen el testimonio de Jesús” (Ap 12,17) San Juan es claro en afirmar que los seguidores de Jesucristo sus validos testigo, somos  descendencia de la Mujer que dio a luz a Jesús (la Virgen María) la Madre de Aquel que: “fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono” es “María” por tanto ella es nuestra Madre (Lee Ap 12, 1-17). Y la llamamos “Madre” a la Santísima Virgen, no porque  somos dignos de tener una madre pura,  santa e inmaculada, sino porque Jesús que si la mereció, nos la regaló como madre nuestra en la cruz: “Luego dice al discípulo: "Ahí tienes a tu madre." Y desde  aquella hora el discípulo la recibió en su casa” (Juan 19,27).  Y desde esa hora del calvario, comenzó la maternidad espiritual de la Virgen sobre todos los discípulos amados por Jesús. Además siendo la Virgen  Madre de Jesús que es la Cabeza de la Iglesia (Lee Efesios 1,22), es también madre de nosotros que somos su cuerpo místico y mantenemos su testimonio, porque una madre no engendra solo a la cabeza, sino también el cuerpo de su hijo, pues dice San Pablo en las cartas a los Corintios, que la Iglesia es el cuerpo místico de Cristo (Lee I Cor 12,27) entonces necesariamente la Virgen María también es madre nuestra, si pertenecemos al Cuerpo Místico de Cristo la verdadera Iglesia que Jesús edificó.

 

 

35. ¿María la Madre del Señor tubo más hijos biológicos?

Aunque la Biblia especifica toda la familia de Jesús desde Abraham en adelante (Mateo 1,1-ss) y no menciona que José y María, hayan tenido más hijos,  las sectas afirman argumento de que Jesús tenía "hermanos", que María tiene más hijos biológicos.  Ciertamente la Biblia nos habla de los "hermanos de Jesús" (cf Mateo 12,46; Marcos 6,3; Juan 7,5; I Corintios 9,5)    pero jamás menciona otros hijos de María y José sino solo a Jesucristo. Es necesario entender que el arameo, lenguaje de Jesús y de los Apóstoles, utilizaba la misma palabra para referirse a hermanos, como a parientes, primos, sobrinos, tíos y miembros del clan familiar. El Nuevo Testamento fue escrito en griego pero sus autores eran de cultura hebrea. La palabra hebrea que significa "hermanos" o "primos" fue traducida al texto original griego de la Biblia como "adelphos". A diferencia del hebreo o el arameo, el griego tiene una palabra específica para primos: "anepsios", pero los traductores del Nuevo Testamento, siendo de cultura hebrea, prefirieron usar "adelphos" para traducir la palabra aramea "hermanos" que, como hemos dicho incluye primos y otras relaciones. Es decir, utilizaron la palabra griega pero en el sentido original del lenguaje de Jesús. El mismo uso de "adelphos" ocurre en la Septuagésima, la traducción de las Sagradas Escrituras (A.T.) al griego, hecha por los judíos poco antes de la venida de Cristo. Esta traducción es importante porque es la que utilizaron los autores del N.T. para la mayoría de sus referencias al A.T

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            Es  así como vemos en la Biblia que  Lot se le llama "hermano" de Abraham en Gen. 14,14, pero sabemos por la misma Biblia que era su sobrino (Gen. 11,26-28),  a Jacob le llaman "hermano" de Laban quien es en realidad su tío (Gen. 29,15); en   Crónicas 23,21-22:  "Hijos de Majlí: Eleazar y Quis. Eleazar murió sin tener hijos; sólo tuvo hijas, a las que los hijos de Quis, sus hermanos, tomaron por mujeres."  Aquí son primos o parientes  los que se casan pero se les llama "hermanos", según la  costumbre hebrea, ver también: 1 Sam. 9,13; 20,32; 2 Sam. 1,26; Amos 1,9.

Además la Biblia llama "Hermanos" no solo a los que eran  familia cercana, por ejemplo:   en Deuteronomio 23,8: "No tendrás por abominable al idumeo, porque es tu hermano";  Los 42 "hermanos" del rey Ocozías que bajaban a saludar a los hijos del mismo rey y de la reina. Cf. II Reyes 10,13-14; Nehemías 5,8: "y les dije: «Nosotros hemos rescatado, en la medida de nuestras posibilidades, a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones. ¡Y ahora sois vosotros! vendéis a vuestros hermanos" ; en Jeremías 34,9: "en orden a dejar cada uno a su siervo o esclava hebreos libres dándoles la libertad de suerte que ningún judío fuera siervo de su hermano." (Mat. 13, 55-56).

En Mt. 13, 55-56 encontramos los nombres de cuatro «hermanos» de Jesús: Santiago (o Jacobo), José, Simón y Judas.  De estos cuatro hermanos de Jesús arriba mencionados, dos eran apóstoles: Santiago «el hermano del Señor» (Gál. 1, 19) es el apóstol Santiago «el Menor» (Mc. 15, 40), y Judas, «servidor de Jesucristo y hermano de Santiago». La madre del apóstol Santiago el Menor se llama María y esta María, madre de Santiago y José, estaba junto a la cruz de Jesús (Mc. 15, 40) y era «hermana de María la Madre de Jesús» (Jn. 19, 25) y tía de Jesús. Es la que el Evangelista llama María de Cleofás (Jn. 19, 25) y si la Biblia nos menciona los el papa y  mamá (Cleofás y otra María) de estos hermanos de Jesús,  porque seguir especulando en contra de la Palabra de Dios.

            Los católicos creemos que Jesús tiene mas hermanos, profesamos que todos los cristianos somos hermanos de Jesús en virtud de nuestro bautismo. Profesamos al mismo tiempo que Jesús no tuvo hermanos naturales (Biológicos). La Santísima Virgen María fue siempre Virgen. Porque  no existe una sola sugerencia en la Biblia de que la Virgen tuviera otros hijos. Cuando la Sagrada Familia huye a Egipto, cuando se les pierde el niño en Jerusalén (Lucas 2,41-51), siempre se refiere a un solo hijo. Los de Nazaret, aun cuando hablan de los "hermanos" de Jesús, se refieren a Jesús, no como "un hijo de María" sino como "el hijo de María" (Mc 6,3).

Hay además otras razones culturales que indican que los "hermanos" de Jesús no eran de sangre. Entre los judíos, los hermanos menores no podían aconsejar a los mayores. Por eso cuando en una cita un hermano aconseja al otro se entiende que quien aconseja es el mayor. Sin embargo los "hermanos" de Jesús le aconsejan que se vaya a Judea (Juan 7,3-4). En otra ocasión tratan de llevárselo (Marcos 3,21). Estos hermanos no pueden entonces ser hermanos de sangre ya que Jesús es el primogénito (no tenía hermanos mayores -Cf. Lucas 2,7).

Veamos lo que ocurrió cuando Jesús moría en la cruz. Juan 19,26-27  "Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa." El Evangelio nos da el nombre de cuatro de sus "hermanos" de Jesús: Santiago, José, Simón y Judas. Si fueran sus hermanos de sangre serían hijos de María. ¿Por qué entonces Jesús la entregó a Juan?  Si ellos (los hermanos del Señor) hubiesen sido hijos de María, ella nunca hubiese sido entregada en el momento de la pasión al apóstol Juan como su madre. Jesús establece una relación de madre-hijo que no es por naturaleza sino por gracia. Como Juan, todos los bautizados somos hijos de María, ella es nuestra Madre y somos hermanos de Jesús.

En el Apocalipsis vemos, en efecto, quienes son los otros hijos de María. Apocalipsis 12,17  "Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús." Es por eso una lástima que algunos cristianos renuncien a la Madre que el mismo Jesús ha dado a los que han de mantenerse fieles en la batalla. Finalmente. ¿No es cierto que los protestantes, como nosotros, suelen saludarse como "hermanos" y que sus predicadores se dirigen al pueblo con las palabras "queridos hermanos"?. ¿Sería lógico entender que se trata hermanos de sangre?. Entonces, ¿Por qué no utilizar también el buen juicio que Dios nos da para entender las Sagradas Escrituras? ¿Por qué no aceptar con humildad la sabia interpretación que han tenido los cristianos desde los primeros siglos que es la enseñanza de la Iglesia? Recemos pues para que los corazones se ablanden y podamos un día vivir todos en paz, como hermanos en Cristo y con nuestra madre, María Santísima.

 

36. ¿María Permaneció siempre Virgen?

La Biblia nos habla de la virginidad Perpetua de María Santísima (cf Isaías 7,14; Lc 1,26-38), en la Anunciación, el ángel dice a María que concebirá un hijo. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» (Lucas 1,34) ¿Por qué María hace esta pregunta? "Conocer" para los hebreos significa tener relaciones. Si ella tuviera planes de tener relaciones con José o con otro hombre, entonces la pregunta sería absurda. Por eso, desde el principio (como se puede constatar al leer los Padres de la Iglesia), los cristianos han entendido en este pasaje que María tenía un voto de virginidad que debía mantenerse aún en caso de matrimonio. Sabemos que algunos judíos hacían este voto (Ej.: Números 6,2-ss). Además había mujeres consagradas vírgenes para el servicio del Templo.

 

Muchos protestantes niegan la virginidad perpetua de María. Se basan en una mala interpretación de Mateo 1,24-25: "Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús".   Hay muchos pasajes de la Biblia en que la palabra "hasta que" no indica un cambio posterior de estado. Por ejemplo, 1 Corintios 15,25: "Porque debe él (Jesús) reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies". Obviamente Cristo no dejará de reinar después de vencer a sus enemigos. Más bien será entonces cuando su reino se haga evidente a todos, la Biblia nos dice que "Cristo reinará para siempre" (Lc 1, 32-33).  Otros ejemplos del uso de la palabra "hasta" sin cambio posterior de estado: A.T: Gen 8, 5y 49,10; Sam 20,3; Judit 12,14 y 16,23. En el N.T.: Mat 28,20; 1 Tim 4,13 y 6,14; Rom 8,22; Fil 1,5.

 

Mateo quiso especificar que el parto de Jesús fue virginal. Los protestantes contradiciendo la composición de la familia de Jesús que describe el evangelio (cf Mateo 1,1-ss); deducen que  Jesús al ser "el primogénito", entonces otros hermanos vendrían después;  en algunas traducciones del texto dice "dio a luz a su primer nacido" o primogénito  (la Biblia de Jerusalén traduce "un hijo"). El "primer nacido" era un título de privilegio, aunque no tuviese hermanos. Una vez más vemos el error de traducir e interpretar sin conocer el lenguaje, la cultura y el contexto de aquellos tiempos. Ejemplos: David es llamado el "primer nacido" (salmo 89,28) aunque es el octavo hijo (1 Sam 16). Jesús es llamado el "primer nacido" de toda la creación (Col 1,15) aunque muchos nacieron en la carne antes que El. San Pablo quiere indicar la primacía de Jesús. Según la ley del A.T., los varones primeros en nacer debían ser consagrados y  redimidos 40 días después del nacimiento (Ex 34,20). Estos eran "Primogénitos" sin saberse si serían o no hijos únicos.  La prueba que esta en el calvario, cuando: “Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: "Ahí tienes a tu madre." Y desde  aquella hora el discípulo la recibió en su casa” (Juan 19, 26-27).

 

Más sagrada que el Arca de la Alianza, del Antiguo Testamento, María se tiene en la Biblia como santísima e incorrupta: ¿Qué era el Arca para los Israelitas? El Arca era una "caja" mandada hacer por Dios (Ex 25,10-22) con el propósito de comunicarle a Israel sus oráculos desde el Arca (Ex 25,22). Este término es de uso muy antiguo y de significación muy profunda. Lo utiliza Lucas en su relato de la visitación de María a su prima Isabel, y lo utiliza Juan en el Apocalipsis. El Arca contenía lo más valioso para los judíos; las tablas de la ley (Ex 40,18-21), la vara de Aarón (Núm 17,16-26) y el maná que con que Dios los alimentó en el desierto (Ex 16,32-34). En resumen, el Arca era el signo de la presencia de Dios. Ahora bien, María lleva en el vientre algo mucho más valioso que todo esto. María lleva en su seno al Autor de la Ley, lleva en sus entrañas al que colgó de un madero para salvar al mundo; y de su ser tomo carne el Pan Vivo bajado del Cielo que da la Vida Eterna.  Por esto María es el Tabernáculo donde habita el Señor, y de aquí surgen varias letanías, vivas expresiones del pueblo cristiano a lo largo de los siglos y que son propuestas por la Iglesia para instrucción nuestra.

 

37. ¿ Por qué pedir a la Virgen María si Jesucristo es el único Mediador”?

              Jesucristo quiso necesitar la mediación de San José (como padre adoptivo) y de la Virgen, para insertarse en la familia humana, Jesús si necesitó a La Virgen de Nazaret para encarnarse, para nacer,  para ser presentado en el templo,  para ser criado en el pueblo de Dios como uno de tantos, para que lo acompañara hasta el calvario, en su resurrección, para que acompañara a sus discípulos en Pentecostés, para que fuera la madre de los discípulos; entonces cómo es que alguien que dice guiarse por la Biblia profesa que la Virgen no es necesaria.  

              Las sectas  hacen ver que los Católicos adoramos a la Virgen y a los Santos y esto lo hacen con el único propósito de hacernos ver que nosotros no creemos que existe un solo mediador entre el Hijo y El Padre y poniendo en tela de juicio nuestra propia fe católica.
Para aclarar esta disyuntiva, nuestra respuesta es la siguiente: Hay dos clases de mediadores: el que paga por nuestros pecados y salva nuestra alma ese es uno solo, Jesucristo. En esto únicamente Cristo es el Mediador porque El murió para pagar nuestros pecados, y nadie más ha muerto por nuestros pecados.

“Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también” (I Timoteo 2,5). Y precisamente ese Mediador nos dice: “En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago,  y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. (Juan 14,12). Es decir cada creyente es en Cristo mediador y corredentor de la humanidad, la misma obra del Mesías se le confía al pueblo que recibe el Espíritu Santo del Mesías, para continuar su misión mediadora. Encargando a los creyentes, al nuevo  Pueblo  de Dios, que es la Iglesia, la labor Sacerdotal, que es medicación entre Dios y los hombres (Levítico 14,19; Hebreos 5,1), en virtud de las gracias y méritos de su misión mesiánica, su pasión,   su resurrección y su ascensión.

             

Todos los creyentes podemos y debemos ser intercesores o mediadores (cf I Tes 5,25) los unos de los otros (Santiago 5,16), ya que Cristo con su sacrificio en la cruz compró para Dios, con su sangre: hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;  “y has hecho de ellos para nuestro Dios, un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la  tierra.» (Apocalipsis 5,10) y si somos ese pueblo de sacerdotes, profetas y reyes (cf I Pe 2,9)  es precisamente para como sacerdotes presentar sacrificios y ofrendas a Dios, por los hombres (Mediación), como profetas llevar el mensaje de Dios a los hombres  (Mediación) y como reyes extender el reino de Dios en toda la creación (Mediación).

             

Todos los creyentes somos mediadores en Cristo, no por nuestros méritos, sino por los virtudes de Cristo, porque El murió para pagar nuestros pecados, y solo el sacrificio del Hijo Eterno tiene ese valor infinito de saldar o redimir nuestros pecados a eso se refiere san Pablo en su primera encíclica a  Timoteo (2,5), pero hay otra clase de mediador el que ruega a Jesús y al Padre y al Espíritu Santo por nosotros para obtener de ellos, los favores que necesitamos. Esos son la Santísima Virgen y los Santos y toda la Iglesia. Y en este sentido si puede haber más de un mediador.

             

En la Sagrada Escritura tanto en el antiguo testamento como en el nuevo, trae ejemplos de lo expuesto anteriormente: Cuando Dios se disgustó con los 4 hombres que le habían inventado al Patriarca Job lo que él había hecho, entonces Dios les dijo: "Mi siervo Job intercederá por vosotros y Yo le atenderé su petición para no trataros duramente como merecéis" (Job 42,8). En este caso Job aparece como Mediador entre los hombres y Dios, pero no para pagar las deudas que le tenían al Señor, sino para rogar en favor de ellos. Y el Señor Dios atendió su petición y los perdonó. Hay otro caso en el antiguo testamento donde Moisés dice a Dios: “Perdona las maldades de este pueblo, según la grandeza de tu misericordia” (Nm. 14,19) y Dios le responde:"Los perdono conforme a tu súplica" Aquí Moisés aparece como mediador no pagando los pecados de los otros (que eso solamente lo puede hacer y lo hizo el propio Jesucristo). Así la Virgen María en las Bodas de Caná rogó a Jesús y se hizo el milagro para los novios y los presentes en aquella boda (Juan. 2,1-11).  La Virgen y Los Santos son mediadores ante el Gran Mediador que es Jesucristo. Cabe entonces hacernos la siguiente pregunta ¿Por qué siendo tan amigos de El, no pueden ir a pedirle favores para nosotros? ¿Es qué una vez que están en el cielo ya no nos aman? Podemos observar en el Nuevo Testamento un gran número de mediadores narrados en los Evangelios que actuaron por otras personas para que Jesús les concediera favores o milagros.  Por ejemplo cuando Jesús sana a un paralítico, descrito este mismo pasaje en los tres Evangelios sinópticos como son: (cf Mt. 9,1-18; Mc. 2,1-12;  Lc. 5,17-26), lo realiza en razón de la fe y petición que tenían los hombres (terceros- medidores) que llevaban al paralítico a sus píes. Y el Señor Jesús les concede el favor que ellos le piden. “Allí le llevaron un paralítico, acostado en una camilla; y cuando Jesús vio la fe que tenían, le dijo al enfermo: - Animo, hijo; tus pecados quedan perdonados” (Mateo 9,2). Otro ejemplo de la intervención de terceros lo vemos en la Biblia cuando Jesús sana a la suegra de San Pedro y de igual forma indicado en los tres sinópticos. (Mateo 8,14-15;  Marcos 1,29-31)  "Jesús salió de la sinagoga y entro en casa de Simón. La suegra de Simón estaba enferma, con mucha fiebre, y rogaron por ella a Jesús" (Lucas. 4,38-39). Otros episodios narran la intervención de terceros, como cuando Jesús sana al criado de un capitán romano ( Lc 7,1-10; Mt 8,5-13 ), de igual forma a la hija de Jairo en: (Mt. 9,18-26), también cuando un hombre pide curación para su hijo que tenía un demonio en: ( Mt 17,14-20;/ Mc. 9,14-29; Lc. 9,37- 43) y otro de los casos es cuando a Jesús, le llevan un sordo mudo para que lo sane: (Mc. 7,31-37). Una de las intervenciones más extraordinarias, realizadas por un mediador y narrada en la Biblia es el caso de una de las hermanas de Lázaro, Marta cuya mediación o petición es totalmente directa a Jesús: " Señor si hubieras estado aquí mi hermano no hubiera muerto." (Jn.11,21). Y más tarde ocurre el milagro de volver a la vida a Lázaro. Peticiones muy similares como las nombradas anteriormente, están en capacidad de hacer los santos y la Santísima Virgen por nosotros ante Dios, ¿Quién se atrevería a dudar de esta posibilidad? Ya que sus amigos en el cielo están más cerca de Él: “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios  de Isaac y el Dios de  Jacob?  No es un Dios de muertos, sino de vivos.» (Mateo 22,32).

             

Si examinamos de cerca el resto de la vida de Jesucristo, veremos que ha querido inaugurar sus milagros por medio de María. Mediante la palabra de María santificó a San Juan en el seno de Santa Isabel, su madre; habló María, y Juan quedó santificado. Este fue el primero y mayor milagro de Jesucristo en el orden de la gracia. Ante la humilde plegaria de María, convirtió el agua en vino en las bodas de Caná. Era su primer milagro en el orden de la naturaleza. Comenzó y continuó sus milagros por medio de María, y por medio de Ella los seguirá realizando hasta el fin de los siglos (TVD)

             

La oración a los santos del cielos nos viene del ejemplo de Jesús: “Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante,  y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; (Lucas 9,30) Al orar a Dios no es extraño orar también a aquellos que ya están en perfecta comunión con Él en el cielo, “Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos  como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él” (Mateo 17,2-3).

 

 38. ¿Por qué a la Santísima Virgen María la llamamos “Madre de Dios”?

            Simplemente porque Jesucristo su hijo es Dios, no es que la Virgen existiera antes que Dios, porque Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, existe desde toda la eternidad, pero los Evangelios la llaman  “la Madre de Jesús” (cf Jn 2,1; 19,25; Mt l3,55) y  desde antes del nacimiento de su Hijo, María es aclamada bajo el impulso del Espíritu Santo como “La madre de mi Señor” (cf Lc 1,43), refiriéndose Isabel al “Señor” que realizo las promesas a los Patriarcas (cf Lc 1,45) porque en la Biblia el único y verdadero Señor es Dios, porque los Judíos en tiempos de María, no pronunciaban el Nombre de Dios “YHWH”, sino que en su lugar usaban “Señor” (Kyrios o Adonais) para referirse a Dios, Isabel recibe a María con estas palabras inspiradas por el Espíritu de Dios: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito sea el fruto de tu vientre! ¿Como he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor?” (Lucas 1,42-43), ¿A cual Señor se refiere Isabel? ¿Será a Dios? Ella misma nos da la respuesta: “Bienaventurada tu por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor” (Lucas 1,45). Isabel felicita a María por creer en las promesas del Señor y la llama Madre del mismo Señor de las promesas ¿Por qué  Isabel no ve la vista de su prima la Virgen María, como un hecho común?  Lo extraordinario es que María lleva en su seno a Dios, y es la Madre del  Señor, es decir: de Dios que realizo las promesas a los patriarcas, la Madre de “Dios con Nosotros”:

  “La Virgen concebirá y dará a luz un hijo,  y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa: Dios con nosotros” (Mateo 1,23 cf Isaías 7,14) “Y la Mujer dio a luz un  hijo  varón,  el que ha de gobernar a todas las naciones con vara de hierro;  pero su  hijo fue arrebatado y levado ante  Dios y su trono” (Apocalipsis 12,5).

 

Dice San Luis M. de Monfort, que Dios Hijo descendió al seno virginal de María como nuevo Adán a su paraíso terrestre para complacerse y realizar allí secretamente maravillas de gracia. Este Dios‑hombre encontró su libertad en dejarse aprisionar en su seno; manifestó su poder en dejarse llevar por esta jovencita; cifró su gloria y la de su Padre en ocultar sus resplandores a todas las criaturas de la tierra para no revelarlos sino a María; glorificó su propia independencia y majestad, sometiéndose a esta Virgen amable en la concepción, nacimiento, presentación en el templo, vida oculta de treinta años, hasta la muerte a la que Ella debía asistir para ofrecer con Ella un solo sacrificio y ser inmolado por su consentimiento al Padre eterno, como en otro tiempo Isaac, por la obediencia de Abraham, a la voluntad de Dios. Ella le amamantó, alimentó, cuidó, educó y sacrificó por nosotros.  ¡Oh admirable e incomprensible dependencia de un Dios! (TVD 18)

           

Llamar a la Virgen María “Madre de Jesucristo” o  “Madre del Señor” o “Madre de Dios” es lo mismo, porque Jesús es “El Señor” y es  Dios hecho Hombre (cf Juan 1,1-3), y al llamarla así no se diviniza a María, lo que se resalta la divinidad del  Hijo único de Dios, que de ella nación en Belén, como Dios y Hombre verdadero, en la Biblia ¿donde dice? que María sea Madre solo de una parte (humana) de Cristo, con San Pablo nos preguntamos  ¿Esta dividido Cristo? (cf I Cor 1,13) y la respuesta es no, pues Cristo Jesús es uno con el Padre.

39.

¿Jesús condena orar haciendo repeticiones?

             

Jesús lo que condena son las vanas repeticiones en la oración, lo vano significa: lo falso lo manipulador, los conjuros  esotéricos que usan  los Gentiles de su época, no se estaba por ejemplo refiriendo a la oraciones propias de Israel el pueblo  de Dios del Antiguo Testamento como  Salmos Letanías y Lamentaciones,  donde se ora al Señor, repitiendo los Salmos desde tiempo de David, varios siglos antes de Cristo, hasta la actualidad. Pero veamos la cita a la que las Sectas hacen referencia para atacarnos (y según su traducción), para ver bien que dijo Jesús:

“Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos” (Mateo 6,7), esta oración vana de los gentiles es condenada porque ellos creen en varios dioses (ídolos), en hechizos, conjuros, encantamientos, espiritismo,  y usan las palabras en forma supersticiosas, todas estas creencias de los pueblos Gentiles, esta descrita y condenada en Dt 18,9-14. Si Jesús habla de vanas repeticiones ¿Condena toda las repeticiones? Es bueno distinguir sí existen vanas, es porque también existen autenticas, y validas repeticiones, aún cuando estemos recitando oraciones que el Espíritu Santo inspiró en otras personas, antes que a nosotros, por ejemplos los Salmos, que han sido rezados por el Pueblo Judío por miles de años, también Cristo los rezó mucho, incluso en la Cruz recito el Salmo  35 en el verso 5 según San  Lucas (23,46) y el Salmo 22,1 según San Mateo (27,46),  la Iglesia los a rezado desde el inicio (cf Sal 66,2; I Cor 14,26; Hch 2,42) y los rezará hasta la consumación de los tiempos, como lo recomienda la Palabra: “Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor” (Efesios 5,19).

            

 En la  practica,  vemos que en las sectas auque se les prohíbe a sus seguidores, repetir la oración que Jesús enseña en el evangelio (Lucas 11,1-ss); se les impulsa a repetir las oraciones de sus fundadores o lideres recopiladas en (devocionarios, cancioneros, seudo liturgias,  cultos y  libros) y ¿Cómo pueden repetir estos rezos y reprimir los   bíblicos?

              ¿Entonces o distinguimos o confundimos? Hay que diferenciar entre lo verdadero y lo vano , entre lo sagrado y lo profano, quién generaliza trata de confundir, como en el Jardín del Edén, cuando  Diablo con astucia y engaño dice a la Mujer:  ¿Como es que Dios os ha dicho: No comáis del de ninguno de los arboles del Jardín? (cf Gn 3,1)  generalizando cuando en realidad Dios solo prohibió comer del fruto del Arbol de la ciencia del bien y del mal, Adán y Eva podían comer todos los demás s frutos de los Arboles del Jardín (cf Gn 2,16-17), por eso digo quién no distingue, confunde, engaña  y enreda.      

             

Jesucristo en Mateo 6,7 condena el modo de oración de los pueblos Gentiles (de creencias politeístas y esotéricas), y no el hecho de repetir oraciones al Dios verdadero, o de hacer oraciones repetitivas,  porque estaría en contradicción con los Salmos, varios de los cuales traen letanías, que es un verso que se repite entre cada uno de los  versículos del Santo Salmo, como por ejemplo en el Salmo 135 se repite 26 veces la letanía  “Porque es eterna su misericordia” en esta hermosa oración de acción de gracias y el Salmo 118 también se repite 5 veces la  frase: “Es eterna su misericordia”  la letanía no nos lleva al error al contrario este tipo de oración nos lleva a memorizar las verdades reveladas, y  a interiorizarlas en nuestro corazón. En la parte vivencial,  vemos que en las sectas auque se les prohíbe a sus seguidores, repetir la oración que Jesús enseña en el evangelio (); se les impulsa a repetir las oraciones de sus fundadores o lideres recopiladas en (devocionarios, cancioneros, cultos y  libros) y ¿Cómo pueden repetir estos rezos y reprimir los   bíblicos?

             

Cuentan los evangelistas que en el Montes de los Olivos Jesús “Se fue otra vez a orar repitiendo las mismas palabras” (Mc 14,39), esa oración rezaba así: “¡Oh Padre, Padre mío!, decía, todas las cosas te son posibles, aparta de mí este cáliz, mas no sea lo que yo quiero, si no lo que tu” (Mc 14,36) y por tres veces repitió esa misma oración (Lee Lucas  26,39-44) en conclusión el ejemplo de Jesús es  lo que debemos seguir y no doctrinas inventadas por hombres sectarios (Cf  Mc ?7,7; Rom 16,17; Ef 4,14)

 

   

 

¿Por qué la Oración del Rosario?
 

     Dios Padre comunicó a María su fecundidad, en cuanto una pura creatura era capaz de recibirla, para que pudiera engendrar a su Hijo y a todos los miembros de su Cuerpo Místico. Habien­do querido Dios comenzar y culminar sus mayores obras por medio de la Santísima Virgen desde que la formó, es de creer que no cambiará jamás de proceder: es Dios, y no cambia ni en sus sentimientos ni en su manera de obrar” (TVD 14-15). 

             

Oramos con el Rosario, porque Dios Padre manda a el ángel Gabriel saludar así a la Madre de su Hijo: “Dios te salve ¡oh llena de gracia!, el Señor está contigo: Bendita tú eres entre todas las mujeres" (Lucas 1,28),  Si los siervos de Dios en el cielo deben saludar así a María, en relación con Mateo 6,10 ¿Los siervos de Dios en la tierra no debemos hacer lo mismo?

              Porque Jesucristo, recomienda “Orar siempre” (cf Lucas 18,1) y el Santo Rosario nos facilita cumplir ese mandato, haciendo perseverante nuestra suplica, como lo recomienda la Biblia (cf Rom 1,10; Col 1,3; II Cor 4,1), y en el mismo oramos según el modelo que Jesús nos enseñó (Lc 11,2).

              Porque el Espíritu Santo  así inspiró alabar a María y a Jesús: “Bendita tú entre las mujeres y bendito sea el fruto de tu seno”  (Lucas 1,42).  Sí el Espíritu a ti no te inspira alabar así a María y a su Hijo ¿Que espíritu será ese? Lee: I Juan 4,1. 

              Porque en la Biblia llama Bienaventurado a quién medita en la Palabra de Dios (Salmo 1,1-2), nos aconseja continuamente a meditar en las maravillas de Dios, y el Santo Rosario recordamos y meditamos los hechos más importantes narrados en la Biblia, los momentos gozosos, dolorosos y gloriosos del Evangelio donde se rememora la vida, pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

              Por tanto quiénes realizamos la Oración del Santo el Rosario obedecemos al mandato del Padre, a la recomendación del Hijo y a la inspiración del Espíritu Santo.

     

41. ¿Cuáles son las Lecturas Bíblicas que se meditan en el Rosario?

Mediante el Santo Rosario vamos meditando los pasajes más importantes de la vida, pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, a continuación las citas Bíblicas que alternativamente se meditan en cada misterio del Rosario:

La anunciación del Nacimiento del Mesías (Lc 1,26-38).

            La visita de María Santísima a su parienta Isabel (Lc 1,39-45).

            El nacimiento de Jesús (Lc 2,1-20; Ga 4,4).

            La presentación del Divino Niño en el templo (Lc 2,21-38).

            El Niño Perdido y hallado en el templo (cf  Lc 2,41-52).

            El Bautismo de Jesús en el Jordán. (Mt 3,11-16; Mc 1,9-10; Lc 3,21-22; Jn 1,32)

            El Milagro se Jesús en la Bodas del Caná. (Juan. 2,1-11). 

El anuncio de la venida del Reino de Dios. (Mateo 10,7; Marcos 1,15; Lucas 10,9-11).

La transfiguración del Señor. (Lucas 9,30; Mateo 17.2-3).

La Institución de la Eucaristía. (Mt 26,26; Mc 14,21; Lucas 22,19;Lc 24,30; I Cor 11;23).

            La agonía de Jesús en el huerto de los olivos (cf Mc 14,26-34; Mt 26,30-46;Lc 22,39-46).

            La flagelación el Señor (cf Mc 14,65; Isaías 53,4-9; Mateo 27,26; Juan 19,1).

            La coronación de espinas (Mc 15,17; Mt 27,27-33; Jn 19,1-3)

            Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario (Mc 15,21-22; Juan 19:16-18).

            La crucifixión (cf Mt 15,23-39; Mt 27,34-38; Lc 23,33-34; Jn 19,18-24).

            La resurrección  (Mc 16,1-20; Mt 28,1-20; Lc 23,1-10; Jn 20,1-10; I Cor 15,3-17).

            La ascensión del Señor al Cielo (Mc 16,19; Lc 24,50-53; Ech 1,9-12).

            La venida del Espíritu Santo (Joel 3,1; Hch 2,l1-17).

            La asunción de María al Cielo (Cant 8,5-7; Ecl 3,21; Jn 14,3; Ap 12,1).

            La coronación de la Virgen (Ap 12,1-17; I Cor 9,25).
(Desconozco el autor).