Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes al tema FIESTA DE NUESTRA SENORA DE FATIMA (13 DE MAYO).

Virgen de Fatima.

20110727143347-virgen-de-fatima-250x187.jpg

Virgen de Fátima, Portugal (13 de mayo)

evociones a Fátima

 

 

FATIMA Y COVA DE IRIA

En 1917, en el momento de las apariciones, Fátima era una ciudad desconocida de 2.500 habitantes, situada a 800 metros de altura y a 130 kilómetros al norte de Lisboa, casi en el centro de Portugal. Hoy Fátima es famosa en todo el mundo y su santuario lo visitan innumerables devotos.

Cova de Iria era un paraje despoblado cuando se apareció la Virgen a los tres niños. Cova de Iria se sitúa a unos tres kilómetros de Fátima y de Aljustrel. Ya durante los seis meses que duraron las apariciones Cova de Iria se convirtió en la meta de muchas peregrinaciones y comenzaron a fluir multitudes. Ahí se erigió la capilla de las apariciones, se dispuso una explanada y se construyó una basílica. Alrededor de estas edificaciones ha surgido una población amplia, se han instalado varias comunidades de religiosos y se han levantado hoteles y tiendas. Actualmente es una ciudad cosmopolita y se escuchan todos los idiomas por sus calles.

Allí, la Virgen se manifestó a niños de corta edad: Lucía, de diez años; Francisco, su primo, de nueve años, un jovencito tranquilo y reflexivo, y Jacinta, hermana menor de Francisco, muy vivaz y afectuosa. Tres niños campesinos muy normales, que no sabían ni leer ni escribir, acostumbrados a llevar a pastar a las ovejas todos los días. Niños buenos, equilibrados, serenos, valientes, con familias atentas. Los tres habían recibido en casa una primera instrucción religiosa, pero sólo Lucía había hecho ya la primera comunión.

Los tres pastorcitos, después de haber sido preparados por el ángel de Portugal, reciben la visita de la Madre del Cielo, María Santísima, quien se da a conocer como la Virgen del Rosario y les muestra su Inmaculado Corazón.

 


PORTUGAL Y EL MUNDO EN 1917

En 1917, Portugal estaba al borde del totalitarismo después de la revolución de 1910. La revolución había decretado una aguda separación de la Iglesia y el estado, la propiedad de la iglesia había sido confiscada, y se había ordenado la disolución de las congregaciones religiosas. Las clases pensantes y gobernantes eran antireligiosas y decisivamente anticlericales.

La teoría gobernante estaba basada en que las creencias religiosas tradicionales eran puramente supersticiones y así lo indicaban en los semanarios y diarios que ellos imprimían. Aún las áreas rurales normalmente inmunes a las novedades intelectuales de los centros cosmopolitas, fueron afectadas por el cierre de las iglesias y una cautelosa advertencia contra cualquier expresión externa de creencias religiosas. A pesar de esto, una sólida fe religiosa tomó raíz en los sencillos campesinos de las partes rurales del país.

1917 también es un momento muy especial para la humanidad. Gran parte del mundo civilizado sufre la primera guerra mundial, mientras el comunismo realiza su primer gran conquista práctica: alcanza el poder en Rusia a partir del éxito de la revolución bolchevique. Si se analiza una vez más Apocalipsis 12, allí también veremos el anuncio de otra señal en la tierra: la llegada de un “gran dragón rojo, que tratará de devorar a su Hijo en cuanto la Mujer diera a luz”.

En varias apariciones María ha aclarado que el dragón rojo es una representación Bíblica del comunismo ateo, que arrastra a millones de almas a la negación de Dios, e intenta poner a la humanidad de espaldas a Jesús, en los momentos previos a su retorno en Gloria.

El año 1917 marca entonces un año muy especial por el doble acontecimiento: la venida de la Mujer vestida del Sol, en Fátima, y la llegada del dragón rojo al mundo, con el comunismo tomando el control de una de las mayores naciones de la tierra.

 


CRONOLOGÍA RESUMIDA DE FÁTIMA

13 de mayo de 1917 – Primera aparición de las 6 apariciones de la Virgen a los tres pastorcitos en Fátima.

13 de octubre de 1917 – Ultima aparición de la Virgen a los tres pastorcitos y milagro del sol.

28 de abril de 1919 – Se inicia la construcción de la Capillita de las Apariciones.

13 de octubre de 1921 – Se permite por primera vez celebrar la Santa Misa.

13 de octubre de 1930 – El obispo de Leira declara dignas de fe las apariciones y autoriza el culto de Nuestra Señora de Fátima.

13 de mayo de 1931 – Primera consagración de Portugal al Inmaculado Corazón de María, hecha por el Episcopado Portugués, siguiendo el mensaje de Fátima.

31 de octubre de 1942 – Pío XII, hablando en portugués por la radio, consagra el mundo al Inmaculado Corazón de María, haciendo mención velada de Rusia, según pedido por Nuestra Señora.

13 de mayo de 1967 – El Santo Padre Pablo VI viaja a Fátima en el cincuentenario de la primera aparición para pedir la paz del mundo y la unidad de la Iglesia.

13 de mayo de 1982 – El Santo Padre Juan Pablo II viaja a Fátima como peregrino para agradecer el haber salido bien del brutal atentado sufrido exactamente un año antes en la plaza de San Pedro y de rodillas consagra la Iglesia, los hombres y los pueblos, al Inmaculado Corazón de María, haciendo veladamente mención de Rusia.

25 de marzo de 1984 – En la Plaza de San Pedro, delante de la Imagen de la Virgen, Juan Pablo II consagra una vez más el mundo al Inmaculado Corazón de María, en unión con todos los obispos del mundo que previamente habían sido notificados para que se uniesen con Su Santidad en esta consagración. Mas tarde Lucía confirma que esta consagración satisface la petición hecha por la Virgen.

13 de mayo de 2000 – El Santo Padre Juan Pablo II, en su tercera visita a Fátima y ante mas de 1 millón de peregrinos, beatifica a Francisco y Jacinta y se revela la tercera parte del “secreto de Fátima”. Un momento histórico de gran trascendencia. El Papa confirma una vez mas la importancia de los mensajes y de la santidad heroica de los niños videntes. Los presenta como importantísimo ejemplo de oración, amor y penitencia. Reconoce la trascendencia de los mensajes que la Virgen les comunicó.

 


RESUMEN DE MENSAJES DE LA VIRGEN DE FÁTIMA

Las frases siguientes son los conceptos centrales de cada aparición.

“Orad, orad mucho y haced sacrificios por los pecadores. Son muchas almas que van al infierno porque no hay quien se sacrifique y ruegue por ellas” (19 de agosto de 1917)

“Es necesario que se enmienden, que pidan perdón de sus pecados… ¡No ofendan más a Nuestro Señor, que está ya muy ofendido!” (13 de octubre de 1917)

“Para salvar a los pecadores, el Señor quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón” (13 de julio de 1917)

“A quien abrazare la devoción a mi Inmaculado Corazón, prometo la salvación” (13 de junio de 1917)

“Vendré a pedir la consagración del mundo a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados de mes” (13 de junio de 1917)

 


LAS CLAVES PARA COMPRENDER FATIMA

A lo largo de las seis apariciones, nuestra Amadísima Madre Celestial fue entregando una serie de mensajes que cambian el curso de nuestro entendimiento sobre el mundo en que vivimos. Ante todo hubo varias advertencias al creciente apego al pecado y a la negación de Dios en el mundo moderno.

María advierte sobre la necesidad de orar el Santo Rosario, pedir perdón por los pecados del mundo y orar por la Paz. Nuestra Madre anuncia el fin inminente de la primera guerra mundial, pero advierte que en caso de no convertirse, el mundo enfrentaría pronto una guerra peor aún (fue la Segunda Guerra Mundial, que se inició en 1939).

María les muestra el infierno a los tres niños, que ante el horror miraron a la Virgen con sus rostros demudados. Nuestra Madre Celestial les dijo que para evitar que mucha gente pierda su alma y fuera allí, Dios quería instaurar la devoción al Corazón Inmaculado de María, ya que a través de la misma se podrán salvar a muchas almas (primera parte del mensaje).

También advierte sobre el peligro del comunismo ateo, y pide la Consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María, como freno a la difusión del error por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia.

María anuncia mucho sufrimiento al Papa y a la Iglesia. Finalmente, la Virgen realiza una advertencia: si los hombres no se convierten y arrepienten, ya no podrá detenerse el castigo de Dios a tanta ofensa y traición a su amor. Un gran castigo se abatirá sobre la humanidad, varias naciones serán aniquiladas, habrá guerra, hambre y persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre (segunda parte del mensaje).

 


LA MEDIACIÓN UNIVERSAL DE MARÍA SANTÍSIMA

Para entender el conjunto de visiones y comunicaciones con que Lucía, Francisco y Jacinta fueron favorecidos, hay que tener en cuenta, ante todo, la doctrina católica sobre la comunión de los santos. Las oraciones y méritos de una persona pueden beneficiar a otra. De este modo, es lógico que las oraciones, los sacrificios y el holocausto de la propia vida ofrecidos por los tres niños, máxime después de beneficiados espiritualmente por las apariciones de la Reina de todos los Santos, pueden aprovechar a un gran número de almas e incluso a naciones enteras.

Nuestra Señora vino, pues, a solicitar oraciones y sacrificios a los tres. A Jacinta y Francisco les pidió también el holocausto de la vida, ofreciéndose como víctimas expiatorias por los pecados de los hombres. A Lucía le pidió que se quedara en este mundo para el cumplimiento de una misión de difusión.

 


NUESTRA SEÑORA NO HABLÓ SOLO PARA PORTUGAL, SINO PARA EL MUNDO ENTERO

Otra noción para la comprensión de los acontecimientos de Fátima es la de la mediación universal de María Santísima. Ella actúa como Medianera suprema y necesaria -por libre voluntad de Dios- entre el Redentor ofendido y la humanidad pecadora.

Por otro lado, es Medianera siempre oída y, como tal, ejerce una verdadera dirección sobre los acontecimientos. Es Medianera regia, que será glorificada con la victoria de su Corazón maternal, que será la más alta expresión de la victoria del propio Dios.

Hablando a los pequeños pastores, nuestra Señora quiso hablar al mundo entero, exhortando a todos los hombres a la oración, a la penitencia y a la enmienda de vida. De modo especial habló al Papa y a la Sagrada Jerarquía, pidiéndoles la consagración de Rusia a su Corazón Purísimo.

 


LA SITUACIÓN ALTAMENTE CALAMITOSA DEL MUNDO EN NUESTROS DÍAS

La Madre de Dios hizo estos pedidos en vista de la situación religiosa en que se encontraba el mundo en la época de las apariciones, es decir, en 1917.

Nuestra Señora señaló dicha situación como altamente calamitosa. La impiedad y la impureza habían dominado la tierra a tal punto que para castigar a los hombres había estallado una verdadera hecatombe, que fue la Primera Guerra Mundial. Esa conflagración terminaría en breve y los pecadores tendrían tiempo para corregirse, atendiendo el pedido de Fátima.

Si ese pedido fuese oído, la humanidad conocería la paz. En caso de que no fuese oído, vendría otra guerra aun más terrible.

Y, en caso de que el mundo continuase sordo a la voz de su Reina, una suprema hecatombe de raíz ideológica y de proporción universal, implicando una grave persecución religiosa, afligiría a todos los hombres, trayendo grandes sufrimientos para el Romano Pontífice: Rusia esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y personas contra la Iglesia. El Santo Padre tendrá mucho que sufrir.

 


DESPUÉS DE UNA SUPREMA HECATOMBE VENDRÁ EL REINO

Quebrada así, a lo largo de toda una cadena de calamidades, la dura cerviz de la humanidad contemporánea, habrá una gran conversión de almas. Esa conversión será específicamente una victoria del Corazón Purísimo de la Madre de Dios: «Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará… ». Será el reinado de María sobre los hombres.

Con la intención de incitar más eficazmente a la humanidad a acoger ese mensaje, Nuestra Señora hizo ver a sus tres confidentes las almas condenadas al infierno; cuadro trágico descrito por ellos de modo admirable, y apropiado para reconducir a la virtud a los pecadores endurecidos. Esa visión lúgubre muestra bien como se equivocan profundamente quienes afirman que es inadecuada para los hombres de este siglo la meditación sobre los tormentos eternos.

 


PRUEBAS DE LA AUTENTICIDAD DEL MENSAJE DE FÁTIMA

Con el fin de probar la realidad de las apariciones, y por lo tanto la autenticidad del mensaje, la Virgen dispuso tres tipos de acontecimientos:

La afluencia de un gran número de espectadores en el momento en que Ella hablaba a los videntes. Aunque sólo ellos fuesen los destinatarios inmediatos del mensaje, los circunstantes, haciendo uso de la penetración psicológica común, podían cerciorarse de que los tres niños no mentían ni eran objeto de una ilusión al afirmar que estaban en contacto con Nuestra Señora, sino que realmente oían y hablaban con un ser invisible para los demás.

El prodigio de las transformaciones cromáticas y de los movimientos del sol. Ese prodigio se hizo ver en una zona mucho mayor que el lugar de las apariciones, a punto de no poder ser explicado por un fenómeno de sugestión colectiva (sumamente difícil de ocurrir, dicho sea de paso, con las 50 a 70 mil personas que se hallaban en Cova da Iría)

Se confirmó la profecía de que poco después de las apariciones de Fátima la Primera Guerra Mundial acabaría; como se confirmó también la profecía de que, no enmendándose la humanidad, otra guerra mundial estallaría. La luz extraordinaria que iluminó los cielos de Europa antes de la segunda conflagración fue un hecho observado en varios países y universalmente conocido. La Señora había prevenido a los videntes de que esa sería la señal del castigo inminente. Y el castigo vino enseguida.

La previsión del castigo supremo, que es la difusión del comunismo, comenzó a realizarse poco después de las apariciones. Es importante notar que la Santísima Virgen anunció que Rusia esparciría sus errores por el mundo. Pero cuando esa profecía fue hecha -13 de julio de 1917-, la expresión era más o menos ininteligible.

En efecto, el zarismo apenas acababa de caer, siendo substituido por el régimen burgués de Kerensky, y no se podía saber cuáles serían esos errores rusos, pues es evidente que no se trataba de la difusión de la religión greco-cismática, momificada y privada de toda fuerza de expansión. De este modo, la ascensión de los marxistas al poder en la infeliz Rusia, en el mes de noviembre de 1917, fue, sin duda alguna, el elocuente comienzo de la confirmación de la profecía.

Enseguida, el Partido Comunista ruso inició la propagación mundial de sus errores, lo que acentuó todavía más la coincidencia entre lo que la Virgen había anunciado y el curso de los acontecimientos.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la expansión comunista se acentuó mucho más aún, porque numerosas naciones, subyugadas mediante el fraude y la fuerza, cayeron bajo el dominio soviético. Rusia se convirtió así en un peligro mundial.

 


APARICIONES APROBADAS POR LA IGLESIA

La Iglesia Católica ha aprobado oficialmente las apariciones de Fátima ya desde 1930. Cinco Papas han reconocido públicamente su aprobación y creencia, y varios han visitado Fátima en peregrinación solemne.

Juan Pablo II atribuyó públicamente a Nuestra Señora de Fátima el haberle salvado del atentado sufrido el 13 de mayo 1981. Al año siguiente, estando él en Fátima, declaró: “el Mensaje de Fátima es más relevante y más urgente hoy, que cuando Nuestra Señora se apareció por primera vez.”

La creencia en las apariciones y en el Mensaje de Fátima es hoy en día sinónimo de una adhesión ortodoxa a las doctrinas, ritos, prácticas y enseñanzas tradicionales de la Iglesia Católica Romana.

Aunque muy severo en sus advertencias y avisos de los terribles castigos que pudieran venir a la humanidad, por sus pecados y la desobediencia de los hombres, el de Fátima es un mensaje de afirmación de la vida, de fomento de la fe, de paz y de esperanza para todos los Católicos; y todos aquéllos otros de buena voluntad.

 


EL SANTUARIO DE COVA DA IRÍA

El Santuario de Fátima, localizado en la Cova da Iria, freguesía de Fátima (Portugal) es uno de los más importantes santuarios marianos del mundo. El santuario está situado a 25 km de Leiria y a 120 km de Lisboa.

El Santuario está compuesto principalmente por la Capilla de las Apariciones, Recinto de Oración, Basílica de Nuestra Señora del Rosario, Casa de Retiro de Nuestra Señora del Carmen y Rectorado, Casa de Retiro de Nuestra Señora de los Dolores y Albergue para enfermos, Plaza Pío XII, Centro Pastoral Pablo VI y la nueva iglesia de la Santísima Trinidad.

La Azinheira Grande era la encina más grande de la Cova da Iria en 1917 y, por eso, también es parte de la historia de las apariciones. Junto a ella, esperaban los pastorcitos a que apareciera la Virgen.

La Cruz Alta tiene 27 m de altura.

Un módulo de hormigón del muro de Berlín recuerda la intervención de Dios, prometida en Fátima, en la caída del comunismo.

El Presépio es una escena del nacimiento de Jesús, cuyo autor es el escultor José Aurélio y está situado junto al Rectorado.

La Basílica de Nuestra Señora del Rosario, comenzó a ser construida en 1928, en estilo neo-barroco consagrándose el 7 de octubre de 1953. La torre tiene 65 m de altura, estando rematada por una corona de bronce de 7000 kg, encimada por una cruz, iluminada durante la noche.

El día 13 de mayo de 1958, fue inaugurada una gran estatua del Inmaculado Corazón de María. En junio de 1959 fue colocada en el nicho de la fachada de la Basílica.
Las tumbas de los hermanos Francisco y Jacinta Marto, se encuentran respectivamente en el extremo derecho e izquierdo del transunto.

La Capilla de las Apariciones es el verdadero corazón del Santuario. Fue el primer edificio construido en Cova de Iria, y precisamente en el lugar de las apariciones de Nuestra Señora. El local está marcado por la columna de mármol sobre la cual está colocada la Imagen de la Virgen. Convergen por aquí los más de cuatro millones de peregrinos que visitan anualmente este Santuario.

La construcción de la capilla fue como respuesta a la petición de Nuestra Señora: “Quiero que hagan aquí una capilla en mi honor”. Fue construida en el local de las apariciones en 1919, del 28 de abril al 15 de junio. La primera Misa allí fue celebrada el día 13 de octubre de 1921. Siendo dinamitada el 6 de marzo de 1922, fue reconstruida en ese mismo año.
(
Envío de Josep Puig
jesucrist@jesucrist.jazztel.es
http://forosdelavirgen.org
).

Aparicion y mensajes del Angel en Fatima.

20110727142847-algen-de-fatima2.jpg

Aparición y mensajes del Ángel en Fátima

LES ENSEÑA A ORAR, A HACER PENITENCIA Y A COMULGAR ADECUADAMENTE.
En 1916 los pastorcitos habían tenido, mientras cuidaban a sus ovejas, la aparición de un Ángel, que se presentó como el Ángel de La Paz, y les enseñó una oración para que la repitan con él: “Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman”. Se les apareció envuelto en una luz “más blanca que la nieve”, éste se les presentó bajo la apariencia de un joven de unos 14 ó 15 años, transparente y de una gran belleza.

Luego se apareció dos veces más, presentándose como el Angel de la Guarda, el Angel de Portugal. Les enseñó el resto de la oración, dándole la Eucaristía a Lucía (que ya había recibido la Primera Comunión) y de beber el Cáliz a Jacinta y Francisco.

A partir de esta experiencia, los niños empezaron una activa vida de oración, de penitencia y sacrificios en expiación de los pecados del mundo.

 


PRIMERA APARICIÓN DEL ÁNGEL

Fue en la primavera de 1916 que se apareció el ángel por primera vez en la cueva “Loca de Cabeco”.

Subimos con el ganado al cerro arriba en busca de abrigo, y después de haber tomado nuestro bocadillo y dicho nuestras oraciones, vimos a cierta distancia, sobre la cúspide de los árboles, dirigiéndose hacia el saliente, una luz mas blanca que la nieve, distinguiéndose la forma de un joven trasparente y mas brillante que el cristal traspasado por los rayos del sol. Al acercarse mas pudimos discernir y distinguir los rasgos. Estábamos sorprendidos y asombrados:

Al llegar junto a nosotros dijo: “No temáis. Soy el Ángel de la Paz. ¡Orad conmigo!”

Y arrodillado en tierra inclinó la frente hasta el suelo. Le imitamos llevados por un movimiento sobrenatural y repetimos las palabras que oímos decir:

-”Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman”.

Después de repetir esto tres veces se levantó y dijo: -”Orad así. Los Corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras súplicas”

Y desapareció…. Tan íntima e intensa era la conciencia de la presencia de Dios, que ni siquiera intentamos hablar el uno con el otro, permanecimos en la posición en que el Ángel nos había dejado y repitiendo siempre la misma oración.

No decíamos nada de esta aparición, ni recomendamos tampoco el uno al otro guardar el secreto. La misma aparición parecía imponernos silencio.

 


SEGUNDA APARICIÓN DEL ÁNGEL

Ocurrió a mediados del verano, cuando llevábamos los rebaños a casa hacia mediodía para regresar por la tarde. Estábamos a la sombra de los árboles que rodeaban el pozo de la quinta Arneiro. De pronto vimos al mismo Ángel junto a nosotros:

“¿Qué estáis haciendo? ¡Rezad! ¡Rezad mucho! Los corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente oraciones y sacrificios al Altísimo!”

-¿Cómo hemos de sacrificarnos?, pregunté.

-”De todo lo que pudierais ofreced un sacrificio como acto de reparación por los pecados cuales El es ofendido, y de suplica por la conversión de los pecadores. Atraed así sobre vuestra patria la paz. Yo soy el Ángel de su guardia, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el Señor os envíe”

Estas palabras hicieron una profunda impresión en nuestros espíritus como una luz que nos hacía comprender quien es Dios, como nos ama y desea ser amado, el valor del sacrificio, cuanto le agrada y como concede en atención a esto la gracia de conversión a los pecadores.

Por esta razón, desde ese momento, comenzamos a ofrecer al Señor cuanto nos mortificaba, repitiendo siempre la oración que el Ángel nos enseñó.

 


TERCERA APARICIÓN DEL ÁNGEL

Fue en octubre o a fines de septiembre, pasamos un día desde Plegaria en la cueva Loca de Cabeco, caminando alrededor del cerro al lado que mira a Aljustrel y Casa Velha. Allí decíamos nuestro rosario y la oración que el Ángel nos enseño en la primera aparición.

Estando allí apareció por tercera vez, teniendo en sus manos un Cáliz, sobre el cual estaba suspendida una Hostia, de la cual caían gotas de sangre al Cáliz. Dejando el Cáliz y la Hostia suspensos en el aire, se postró en tierra y repitió tres veces esta oración:

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores”.

Después levantándose tomó de nuevo en la mano el Cáliz y la Hostia. Me dio la Hostia a mi y el contenido del Cáliz lo dio a beber a Jacinta y Francisco, diciendo al mismo tiempo:

-”Tomad el Cuerpo y bebed la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios.”

De nuevo se postró en tierra y repitió con nosotros hasta por tres veces la misma oración: Santísima Trinidad…. y desapareció.

Durante los días siguientes nuestras acciones estaban impulsadas por este poder sobrenatural. Por dentro sentimos una gran paz y alegría que dejaban al alma completamente sumergida en Dios. También era grande el agotamiento físico que nos sobrevino.

No se por qué las apariciones de Nuestra Señora producían efectos bien diferentes. La misma alegría íntima, la misma paz y felicidad, pero en vez de ese abatimiento físico, mas bien una cierta agilidad expansiva; en vez de ese aniquilamiento en la divina presencia, un exultar de alegría; en vez de esa dificultad en hablar, un cierto entusiasmo comunicativo.
(
Envío de Josep Puig
jesucrist@jesucrist.jazztel.es
http://forosdelavirgen.org
).

Las seis apariciones de Fatima en 1917.

20110727142529-1fatima-6-apariciones.jpg

Las seis apariciones de Fátima en 1917

Durante la tarde del domingo 13 de mayo de 1917, mientras los niños pastaban a su rebaño, vieron un relámpago en un día de pleno sol. Mientras llevaban a sus ovejas a un lugar protegido observaron a muy corta distancia, sobre una encina de poco más de un metro de altura, una nube sobre la que estaba parada una hermosa Mujer, con un vestido de luz, y un resplandor que parecía provenir del mismo sol. Tenía sus manos en posición de oración, mientras pendía de las mismas un Rosario de cuentas brillantes como perlas, y una Cruz pequeña plateada. Lucía y Jacinta podían verla y oírla, mientras Francisco solo podía verla…

La Virgen en un momento abrió sus manos, saliendo de las mismas una Luz más fuerte que el sol, que los niños entendieron era la Luz del Mismo Dios.

 


PRIMERA APARICIÓN DE LA VIRGEN: DOMINGO 13 DE MAYO DE 1917

Estando jugando con Jacinta y Francisco en lo alto, junto a Cova de Iría, haciendo una pared de piedras alrededor de una mata de retamas, de repente vimos una luz como de un relámpago.

-Está relampagueando- dije. Puede venir una tormenta. Es mejor que nos vayamos a casa.

-¡Oh si esta bien! contestaron mis primos.

Comenzamos a bajar el cerro llevando las ovejas hacia el camino. Cuando íbamos por mitad de la pendiente, cerca de una encina, que aun existe, vimos otro relámpago, y habiendo dado algunos pasos mas vimos sobre la encina una Señora vestida de blanco, mas brillante que el sol, esparciendo luz mas clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina atravesado por los rayos mas ardientes del sol. Estábamos tan cerca que quedamos dentro de la luz que Ella irradiaba.

Entonces la Señora nos dijo: -”No tengáis miedo. No os hago daño.”

-Yo le pregunte: ¿De dónde es usted?

-”Soy del Cielo.”

-¿Qué es lo que usted me quiere?

-”He venido para pediros que vengáis aquí seis meses seguidos el día 13 a esta misma hora. Después diré quien soy y lo que quiero. Volveré una séptima vez.”

-Pregunté entonces: ¿Yo iré al cielo?

-”Si iras”

-¿Y Jacinta?

-”Irá también”

-¿Y Francisco?

-”También irá, pero tiene que rezar antes muchos rosarios”

Entonces me acordé de dos amigas de mi hermana que habían muerto hacia poco.
-¿Está María de las Nieves en el cielo?

-”Sí, está”

-¿Y Amelia? de 18 ó 20 años

-”Estará en el purgatorio hasta el fin del mundo”.

Y entonces dijo:-“Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que El quisiera enviaros como reparación de los pecados con que El es ofendido y de suplica por la conversión de los pecadores?”

-Si queremos.

-”Tendréis, pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios os fortalecerá”

Diciendo esto la Virgen abrió sus manos por primera vez, comunicándonos una luz muy intensa que parecía fluir de sus manos y penetraba en lo mas intimo de nuestro pecho y de nuestros corazones, haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios, mas claramente de lo que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces, por un impulso interior que nos fue comunicado también, caímos de rodillas, repitiendo humildemente:

-Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento.

Después de pasados unos momentos Nuestra Señora agregó:

-”Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”.

Acto seguido comenzó a elevarse serenamente, mientras la luz que la circundaba parecía abrirle el camino

 


SEGUNDA APARICIÓN DE LA VIRGEN: MIÉRCOLES 13 DE JUNIO

Establece la devoción al Inmaculado Corazón de María.

Después de rezar el rosario con otras personas que estaban presentes (unas 50) vimos de nuevo el reflejo de la luz que se aproximaba, y que llamábamos relámpago, y en seguida a Nuestra Señora en la encina, todo como en mayo.

-¿Qué es lo que quiere? -pregunté

-”Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que recéis el rosario todos los días y que aprendáis a leer. Después diré lo que quiero además”

-Le pedí la curación de una enferma. Nuestra Señora respondió:

-”Si se convierte se curara durante el año”

-Quisiera pedirle que nos llevase al cielo.

-”Si, a Jacinta y a Francisco los llevaré en breve, pero tu te quedarás algún tiempo mas. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien le abrazare prometo la salvación y serán queridas sus almas por Dios como flores puestas por mi para adornar su Trono.”

-¿Me quedo aquí solita?- pregunte con dolor.

-”No hija. ¿Y tu sufres mucho por eso? !No te desanimes! Nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios.”

En ese momento abrió las manos y nos comunicó por segunda vez el reflejo de la luz inmensa que la envolvía. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se eleva hacia el cielo y yo en la que se esparcía sobre la tierra. Delante de la palma de la mano derecha de nuestra Señora estaba un corazón rodeado de espinas que parecían clavarse en él.

Entendimos que era el Corazón Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, y que quería reparación.

Francisco muy impresionado con lo que había visto, me pregunto después:

-¿Por qué es que la Virgen estaba con un corazón en la mano irradiando sobre el mundo aquella luz tan grande que es Dios? Tu, Lucía, estabas con Ella en la luz que bajaba a la tierra y Jacinta conmigo en la que subía al cielo.

Le respondí: -Es que tú, con Jacinta, iréis en breve al cielo. Yo me quedo con el Corazón Inmaculado de María en la tierra.

 


TERCERA APARICIÓN DE LA VIRGEN: VIERNES 13 DE JULIO

Momentos después de haber llegado a Cova de Iría, junto a la encina, entre numeroso público (4.000 personas) que estaban rezando el rosario, vimos el rayo de luz una vez mas y un momento mas tarde apareció la Virgen sobre la encina.

-¿Qué es lo que quiere de mi? -pregunté.

-”Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, y continuéis rezando el rosario todos los días en honra a Nuestra Señora del Rosario con el fin de obtener la paz del mundo y el final de la guerra, porque solo Ella puede conseguirlo”.

-Dije entonces: Quisiera pedirle nos dijera quien es, y que haga un milagro para que todos crean que usted se nos aparece.

-”Continuad viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quien soy y lo que quiero, y haré un milagro que todos han de ver para que crean”.

-”¡Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: OH, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!”

Al decir estas últimas palabras abrió de nuevo las manos. El reflejo de la luz parecía penetrar la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en este fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas trasparentes y negras o bronceadas, de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevada por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios, pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor.

Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero trasparentes como negros tizones en brasa. Asustados y como pidiendo socorro levantamos la vista a nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza:

-”Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra terminará pero si no dejan de ofender a Dios en el reinado de Pío XI comenzara otra peor”.

“Cuando viereis una noche alumbrada por una luz desconocida sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo sus crímenes por medio de la guerra, del hambre, de la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir eso, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones de la Iglesia: los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá que sufrir mucho; varias naciones serán aniquiladas.

Por fin, MI INMACULADO CORAZON TRIUNFARA. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal el dogma de la fe se conservará siempre……(Aquí comienza la tercer parte del secreto, escrita por Lucía entre el 22 de Dic. 1943 y el 9 de Enero 1944). Esto no lo digas a nadie. A Francisco si podéis decírselo”.

-”Cuando recéis el rosario, decid después de cada misterio: “Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las mas necesitadas”

Y Como de costumbre comenzó a elevarse en dirección a Oriente.

 


CUARTA APARICIÓN DE LA VIRGEN: VIERNES DOMINGO 19 DE AGOSTO

Domingo 19 de Agosto, en los Valinhos La Aparición no se realizo el día 13 de agosto en Cova de Iría porque el Administrador del Consejo apresó y llevó a Vila Nova a los pastorcitos con la intención de obligarles a revelar el secreto. Los tuvo presos en la Administración y en el calabozo municipal.

Les ofreció los mas valiosos presentes si descubrían el secreto. Los pequeños videntes respondieron:

-No lo decimos ni aunque nos den el mundo entero.
Los encerró en el calabozo. Los presos les aconsejaron:

-Pero decid al Administrador ese secreto. ¿Que os importa que esa Señora no quiera?

-¡Eso no, respondió Jacinta con vivacidad, antes quiero morir!

Y los tres niños rezaron con aquellos infelices el rosario, delante de una medalla de Jacinta colgada en la pared.

El administrador para amedrentarlos, mando preparar una caldera de aceite hirviendo, en la cual amenazaron asar a los pastorcitos si no hacían lo que les mandaban. Ellos, aunque pensaban que la cosa iba en serio, permanecieron firmes sin revelar nada.

El día 15 de agosto, fiesta de la Asunción, los sacó del calabozo y los llevo a Fátima.

Nos narra Lucía lo que sucedió en esta aparición:

Estuvimos con las ovejas en un lugar llamado Valinhos, Francisco y su hermano Juan, acompañándome, y sintiendo que algo sobrenatural se aproximaba y nos envolvía, sospechando que Nuestra Señora se nos aparecería y temiendo que Jacinta se quedaría sin verla, pedimos a su hermano Juan que le fuese a llamar.

Entretanto, Francisco y yo vimos el reflejo de luz que llamábamos relámpago y al instante de llegar Jacinta vimos a la Señora sobre la encina.

-¿Qué es lo que quiere usted?

-Deseo que sigáis yendo a Cova de Iría en los días 13, que sigáis rezando el rosario todos los días. El ultimo mes haré el milagro para que todos crean.

-Que es lo que quiere usted que se haga con el dinero que la gente deja en Cova de Iría?

-Hagan dos bolsas, una para ti y Jacinta, para llevarla dos chicas mas vestidas de blanco y otra que la lleve Francisco con tres niños mas. El dinero de las bolsas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, y lo que sobre es para ayuda de una capilla que se debe hacer.

-Yo quisiera pedirle la curación de algunos enfermos.

-Si, a algunos curare durante el año.

Y tomando un aspecto muy triste, la Virgen añadió: “Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique y rece por ellas”. Y la Virgen empezó a subir hacia Oriente, como de costumbre”.

 


QUINTA APARICIÓN DE LA VIRGEN: JUEVES 13 DE SEPTIEMBRE

Al aproximarse la hora fui a Cova de Iría con Jacinta y Francisco entre numerosas personas (30.000) que con dificultad nos dejaban pasar. Los caminos estaban apiñados de gente; todos nos querían ver y hablar.

Mucha gente del pueblo venían a pedirnos que presentáramos sus necesidades a Nuestra Señora. Otros, no pudiendo llegar junto a nosotros, clamaban de lejos.
Oíamos… -¡Pidan que me cure a mi hijo invalido!….a mi hijo ciego…a mi hija muda….que me traiga a mi esposo que esta en la guerra…que me convierta a un pecador…que estoy tuberculoso…etc…Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad y algunos gritaban subidos a los arboles.

Por fin llegamos a Cova de Iría, y al alcanzar la encina comenzamos a decir el rosario con la gente. Un poco mas tarde vimos el reflejo de luz y acto seguido, sobre la encima, a nuestra Señora, que dijo:

-”Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. En Octubre vendrá también nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo.

Dios esta contento con vuestros sacrificios, pero no quiero que durmáis con la cuerda puesta, llevadla durante el día.”(la cuerda la llevaban atada a la cintura). Era uno de las mas dolorosas mortificaciones que ofrecían por la conversión de los pecadores.

También no comían meriendas, dejaban de tomar agua. Pero mayores eran los sacrificios que exigía la misión que la Virgen les encomendó: las vejaciones, curiosidad, molestias de la gente, interminables visitas, preguntas, persecución, ridículo, prisión, etc.)

-”Curaré a algunos enfermos, pero no a todos. En Octubre haré el milagro para que todos crean.”

 


SEXTA APARICIÓN DE LA VIRGEN: SÁBADO 13 DE OCTUBRE, EL MILAGRO DEL SOL

Había gente en masa (70.000) bajo una lluvia torrencial. Por el camino, las escenas del mes pasado, mas numerosas y conmovedoras. Ni el barro de los caminos impedía a la gente arrodillarse en actitud humilde y suplicante.

Llegando a Cova de Iría, junto a la encina, pedí al pueblo que cerrasen los paraguas para rezar el Rosario. Poco después vimos el reflejo de luz y en seguida a la Virgen sobre la encina.

-¿Qué es lo que usted quiere?

-”Quiero decirte que hagan aquí una capilla en honor mío, que soy la Señora del Rosario, que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra esta acabándose y los soldados pronto volverán a sus casas.”

-¿Curará a los enfermos?

-”Unos si y otros no; es preciso que se enmienden; que pidan perdón de sus pecados. Y tomando aspecto mas triste dijo: -”Que no se ofenda mas a Dios Nuestro Señor, que ya es muy ofendido.”


EL MILAGRO DEL SOL

Y abriendo sus manos las hizo reflejar en el sol y, en cuanto se elevaba, continuaba el brillo de su propia luz proyectándose en el sol.

Y exclamé que todos mirasen al sol. Se da entonces el milagro del sol, prometido tres meses antes, como prueba de la verdad de las apariciones de Fátima.

La lluvia cesa y el sol por tres veces gira sobre si mismo, lanzando a todos los lados fajas de luz de variados colores. Parece a cierta altura desprenderse del firmamento y caer sobre la muchedumbre. Todos están atónitos. Los periodistas de los periódicos seculares que habían acudido incrédulos a desprestigiar las apariciones, tomaron fotos y dieron testimonio de aquel milagro en la prensa.

Al cabo de 10 minutos de prodigio el sol toma su estado normal.

Los tres niños eran favorecidos con otras visiones: Vimos al lado del sol a S.José con el Niño y a Nuestra Señora de los Dolores. El Niño Jesús parecía bendecir al mundo de la misma forma que S.José. Después se disipo esta visión y aparece Nuestra Señora del Carmen.
(
Envío de Josep Puig
jesucrist@jesucrist.jazztel.es
http://forosdelavirgen.org
).

Ultima aparicion de la Virgen de Fatima y de Akita.

20110727142324-1o-seculo-fatima-1917-500x386.jpg

Última aparición de la Virgen de Fátima y de Akita, Portugal y Japón ( 13 de octubre)

El 13 de octubre es una fecha muy significativa para las apariciones de la Virgen María. En 1917 se produce la última aparición de Fátima donde los presentes pueden ver la danza del sol.

Y en 1973 se produce la última aparición en Akita, Japón, en que María habla de la hermana Agnes de los castigos sobre la humanidad y la infiltración del maligno en la Iglesia.

Estos son los hechos marianos mas importantes que se produjeron un 13 de octubre, pero se han dado muchos más.

ULTIMA APARICIÓN DE LA VIRGEN DE FÁTIMA
El 13 de octubre es una fecha clave en la aparición de la Virgen, que en Cova da Iría, Portugal, se les había aparecido a 3 niños pastorcitos, analfabetos, en mayo de 1917 por primera vez.
El 13 de octubre de 1917 se les aparece la Virgen por última vez y los 70.000 concurrentes ven la “danza del sol”.

El 13 de octubre de 1921 se permite por primera vez celebrar la Santa Misa en el lugar. Y el 13 de octubre de 1930 el obispo de Leira declara dignas de fe las apariciones y autoriza el culto de Nuestra Señora de Fátima…

Un mes antes, el 13 de septiembre, en la 5ª aparición, la Virgen María les pidió a los videntes que regresaran el 13 de octubre y les prometió que iba a hacer un milagro para que “todos crean”.

El 13 de septiembre se llegaron a reunir unas 25.000 personas. Rezaron los pastorcitos el rosario, tras lo cual se repitió el relámpago y tras él la aparición de la Virgen que comenzó a dialogar con Lucía:

- Quiero que vengáis aquí el día 13 de octubre y que continuéis rezando el rosario todos los días para alcanzar el fin de la guerra. El último día vendrá también San José con el Niño Jesús para dar la paz al mundo y Nuestro Señor para bendecir al pueblo.

Lucía le transmite los pedidos de curación de algunos enfermos, que Ella recibe satisfactoriamente. Y prosigue la conversación:

- ¡Haga un milagro para que toda la gente crea que Ud. se nos aparece!.

- Sí, en octubre haré un milagro para que todos crean.

Y la Virgen añadió: “Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiere que durmáis con la cuerda; llevadla sólo durante el día”.

 


LA 6ª Y ULTIMA APARICIÓN DE LA SANTISIMA VIRGEN
Durante la noche del 12 al 13 de octubre había llovido toda la noche, empapando el suelo y a los miles de peregrinos que viajaban a Fátima de todas partes. A pie, por carro y carrozas venían, entrando a la zona de Cova por el camino de Fátima – Leiria, que hoy en día todavía pasa frente a la gran plaza de la Basílica. De ahí bajaban hacia el lugar de las apariciones. Hoy en día en el sitio está la capillita moderna de vidrio, encerrando la primera que se construyó y la estatua de Nuestra Señora del Rosario de Fátima donde estaba el encino.

En cuanto a los niños, lograron llegar a Cova entre las adulaciones y el escepticismo que los había perseguido desde mayo. Cuando llegaron encontraron críticos que los cuestionaban su veracidad y la puntualidad de la Señora, quien había prometido llegar al medio día. Ya habían pasado las doce según la hora oficial del país. Sin embargo cuando el sol había llegado a su apogeo la Señora se apareció como había dicho.

- ¿Qué quieres de mi?
- Quiero que se construya una capilla aquí en mi honor. Quiero que continúen diciendo el Rosario todos los días. La guerra pronto terminará, y los soldados regresarán a sus hogares.
- Si, Si
- ¿Me dirás tu nombre?
- Yo soy la Señora del Rosario
- Tengo muchas peticiones de muchas personas. ¿Se las concederás?
- Algunas serán concedidas, y otras las debo negar. Las personas deben rehacer sus vidas y pedir perdón por sus pecados. ¡No deben de ofender más a nuestro Señor, ya es ofendido demasiado!
- ¿Y eso es todo lo que tienes que pedir?
- No hay nada más

Mientras la Señora del Rosario se eleva hacia el este ella tornó las palmas de sus manos hacia el cielo oscuro. Aunque la lluvia había cedido, nubes oscuras continuaban a oscurecer el sol, que de repente se escapa entre ellos y se ve como un suave disco de plata.

“¡Miren el sol!”

En este momento dos distintas apariciones pudieron ser vistas, el fenómeno del sol presenciado por los 70,000 espectadores y aquella que fue vista sólo por los niños. Lucía describe esta aparición en su diario.

 


LO QUE VIERON LOS VIDENTES
“Después que la Virgen se desapareció en la inmensa distancia del firmamento, vimos San José y al Niño Jesús que parecían estar bendiciendo el mundo, ya que hacían la señal de la cruz con sus manos. Un poco después cuando esta aparición terminó vi a Nuestro Señor y a Nuestra Señora, me parece que era la Dolorosa. Nuestro Señor parecía bendecir al mundo al igual que lo había hecho San José. Esta aparición también desapareció y vi a Nuestra Señora una vez más, parecida a nuestra Señora del Carmen”. (Sólo Lucia vio la última aparición, anticipando su entrada al Carmelo unos años después).

Estas serían las últimas apariciones en Fátima para Jacinta y Francisco. Sin embargo a Lucía nuestra Señora se la apareció una séptima vez en 1920, como lo había prometido la Señora el mes de mayo. Esta vez Lucía estaba en oración en la Cova antes de dejar Fátima para ir a un internado de niñas. La Señora vino para alentarla a que se dedicara enteramente a Dios.

Mientras los niños veían las diversas apariciones de Jesús, María y San José, la multitud presenció un prodigio diferente, el ahora conocido como el famoso milagro del sol.

 


O SECULO

(un periódico de Lisboa pro gobierno y anticlerical)

Desde el camino, donde estaban estacionados los vehículos donde cientos de personas se habían quedado ya que no querían vencer el lodo, uno podía ver la gran multitud volverse hacia el sol, que parecía sin nubes y estaba en su apogeo. Parecía una placa de pura plata y se podía mirar fijamente sin incomodar. Pudo haber sido un eclipse que sucedía en ese momento. Pero en ese mismo momento se produjo un gran grito, y uno podía escuchar a los espectadores más cercanos gritar: ¡un milagro! ¡un milagro!

Ante el asombro reflejado en los ojos de los espectadores, cuya semblanza era bíblica ya que todos tenían la cabeza descubierta, y que buscaban ansiosamente algo en el cielo, el sol temblaba, hizo ciertos movimientos repentinos fuera de las leyes cósmicas, el sol “danzaba” de acuerdo a las expresiones típicas de la gente.

Había un viejecito parado en las escaleras de un ómnibus con su rostro volteado hacia el sol que recitaba el credo en alta voz. Pregunté quien era y me dijeron que era el señor Joao da Cunha Vasconcelos. Lo vi después dirigiéndose a los que estaban a su alrededor con sus sombreros puestos y les imploró vehementemente que se descubrieran sus cabezas ante tan extraordinario milagro.

La gente se preguntaban los unos a los otros lo que habían visto. La gran mayoría admitió ver el sol danzando y temblando, otros afirmaban que habían visto el rostro de la Virgen Santísima. Otros juraron que vieron el sol girar como una rueda que se acercaba a la tierra como si fuera a quemarla con sus rayos. Algunos dijeron haber visto cambios de colores sucesivamente.

 


O DIA

(otro diario de Lisboa, edición 17 de octubre de 1917)

A la una en punto de la tarde, mediodía solar, la lluvia cesó, el cielo de color gris nacarado iluminaba la vasta región árida con una extraña luz. El sol tenía como un velo de gasa transparente que hacía fácil el mirarlo fijamente. El tono grisáceo madre perla que se tornó en una lámina de plata que se rompió cuando las nubes se abrían y el sol de plata envuelto en el mismo velo de luz gris, se vio girar y moverse en el circulo de las nubes abiertas. De todas las bocas se escuchó un gemido y las personas cayeron de rodillas sobre el suelo fangoso.

La luz se tornó en un azul precioso, como si atravesara el vitral de una catedral y esparció sus rayos sobre las personas que estaban de rodillas con los brazos extendidos. El azul desapareció lentamente y luego la luz pareció traspasar un cristal amarillo. La luz amarilla tiñó los pañuelos blancos, las faldas oscuras de las mujeres. Lo mismo sucedió en los árboles, las piedras y en la sierra. La gente lloraba y oraba con la cabeza descubierta ante la presencia del milagro que habían esperado. Los segundos parecían como horas, así de intensos eran.

 


TI MARTO (PADRE DE JACINTA Y FRANCISCO)

Podíamos mirar con facilidad el sol, que por alguna razón no nos cegaba. Parecía titilar primero en un sentido y luego en otro. Sus rayos se esparcían en muchas direcciones y pintaban todas las cosas en diferentes colores, los árboles, la gente el aire y la tierra. Pero lo más extraordinario para mí era que el sol no lastimaba nuestros ojos. Todo estaba tranquilo y en silencio y todos miraban hacia arriba. De pronto pareció que el sol dejó de girar. Luego comenzó a moverse y a danzar en el cielo, hasta que parecía desprenderse de su lugar y caer sobre nosotros. Fue un momento terrible.

 


MARÍA CAPELINHA (UNA DE LAS PRIMERAS CREYENTES)

Se transformó todo de diferentes colores, amarillo, azul y blanco, entonces se sacudió y tembló, parecía una rueda de fuego que caía sobre la gente. Empezaron a gritar “¡nos va ha matar a todos!”, otros clamaron a nuestro Señor para que los salvara, ellos recitaban el acto de contrición. Una mujer comenzó a confesar sus pecados en voz alta, diciendo que había hecho esto y aquello.

Cuando al fin el sol dejó de saltar y de moverse todos respiramos aliviados. Aun estabamos vivos y el milagro predicho por los niños fue visto por todos.

 


UN PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE COIMBRA

Relación de los hechos que ofreció el doctor José Pröença de Almeida Garret, profesor de la Universidad de Coimbra y testigo ocular del prodigio solar de Fátima.

Estaba a un poco más de cien metros de unos postes levantados que sostenían una cruz rústica. Veía perfectamente, alrededor de este arco, el ancho círculo de la multitud, que con sus paraguas abiertos parecía un vasto campo de corazas. Poco después de la una llegaron a este lugar los niños, a quienes (según ellos aseguran) la Virgen les indicó el lugar, el día y la hora de la aparición.

Sería la una y media cuando se levantó, en el preciso lugar que ocupaban los niños, una columna de humo fino, tenue y azulado, que subió recto hasta unos dos metros, tal vez, por encima de las cabezas y se desvaneció a esta altura. Este fenómeno, perfectamente visible a simple vista, duró algunos segundos (…). El humo se disipó bruscamente, y, al cabo de cierto tiempo, volvió a producirse por segunda y por tercera vez.

…el sol había traspasado la densa capa de nubes que le tenían oculto para brillar clara e intensamente. Me volví hacia este imán que atraía todas las miradas y le pude ver parecido a un disco de bordes nítidos y vivo en el centro, luminoso y brillante, pero sin que dañase a la vista (…). No se parecía en nada a la luna en una noche transparente y clara, pues se le veía y se le sentía como a un astro vivo. No era esférico, como la luna; tampoco tenía su tonalidad ni sus claroscuros. Parecía un disco plano y pulimentado, tallado en el nácar de una concha. ESTO NO ES UNA COMPARACIÓN TRIVIAL DE POESÍA BARATA. MIS OJOS ASÍ LO VIERON.

La bóveda celeste estaba teñida de tenues cirrus, con anchos espacios azules aquí y allá; pero el sol se destaco muchas veces EN EL CIELO DESPEJADO. Las nubes, que se deslizaban tranquilas de este a oeste no amortiguaban la luz del sol (la cual no dañaba a la vista)… Es maravilloso que durante un tan largo espacio de tiempo se haya podido contemplar aquel astro, foco de luz y centro de calor, SIN QUE PERJUDICASE LA VISTA Y SIN UN DESLUMBRAMIENTO QUE CEGASE LA RETINA.

Este disco nacarado tenía el vértigo del movimiento, el cual no consistía solamente en el centelleo de un astro en plena vida, sino que giraba realmente sobre sí mismo a una velocidad impetuosa. De nuevo se oyó un clamoreo, como un potente grito de angustia de todo ese pueblo. Conservando la velocidad de su rotación, el sol se desprende del firmamento y, rojo como la sangre, avanza sobre la tierra, amenazando aplastarnos bajo el peso de su inmensa masa ígnea. Fueron unos segundos de terrorífica impresión.

Durante el fenómeno solar que acabo de describir detalladamente, hubo en la atmósfera coloraciones impresionantes (…). Temiendo una afección en la retina -hipótesis poco probable, pues en tal caso no hubiera visto las cosas de color violeta-, cerré los párpados y los mantuve tapados con mis manos para interceptar la luz. Me volví y, abriendo de nuevo los ojos, observé que, como antes, el paisaje y la atmósfera seguían siempre con el mismo color violeta. La impresión que se tenia no era la de un eclipse. Yo he visto un eclipse total de sol en Viseu (…). Todas las personas parecían estar enfermas, afectadas de ictericia. Me sonreía al verlas tan feas y con tan mala cara. Oí que otros también se reían. Mi mano tenía el mismo color amarillo.

OBSERVÉ TODOS ESTOS FENÓMENOS QUE ACABO DE CITAR Y DESCRIBIR TRANQUILA Y SERENAMENTE, SIN NINGUNA EMOCIÓN NI SOBRESALTO. A otros incumbe explicarlos o interpretarlos.

 


OTROS TESTIMONIOS

Yo estaba mirando hacia el lugar de las apariciones, esperando serena y fríamente que algo sucediera, y con una curiosidad en descenso por que había pasado mucho tiempo sin que sucediera nada que me llamara la atención, entonces escuche miles de voces gritar y vi que la multitud de pronto se volteó hacia el lado contrario, sus espaldas en contra del sitio donde yo tenía dirigida mi atención y miré al cielo del lado opuesto.

La hora legal era cerca de las 2 de la tarde, alrededor del medio día solar. EL sol unos momentos antes había aparecido entre unas nubes, las cuales lo ocultaban y brillaba clara e intensamente. Yo me volví hacia el magneto que parecía atraer todas las miradas y lo vi como un disco con un aro claramente marcado, luminoso y resplandeciente, pero que no hacía daño a los ojos.

No estoy de acuerdo con la comparación que escuchado han hecho en Fátima y la de un pesado disco plateado. Era un color más claro rico y resplandeciente que tenía algo del brillo de una perla. No se parecía en nada a la luna en una noche clara porque al uno verlo y sentirlo parecía un cuerpo vivo. No era una esfera como la luna ni tenía el mismo color o matiz. Parecía como una rueda de cristal hecha de la madre de todas las perlas. No se podía confundir con el sol visto a través de la neblina (por que no había neblina en ese momento), porque no era opaco, difuso ni cubierto con un velo. En Fátima daba luz y calor y aparentaba un claro cofre con un arco bien difundido.

La danza del sol duró unos 15 minutos y mientras tanto, unos lloraban, otros gritaban de admiración o terror, muchos se arrodillaban y pedían perdón a Dios y a la Virgen. Al finalizar el milagro, la gente pudo comprobar que sus ropas estaban completamente secas. Aquel día se produjeron maravillosos milagros de sanaciones y conversiones.

 


ULTIMA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE AKITA
El 6 de julio de 1973 la hermana Agnes Sasagawa recibió el primer mensaje de la Santísima Virgen María en el convento donde vivía, es la ciudad de Akita, Japón. Previamente había tenido visiones de resplandores en una estatua de Nuestra Señora de Todos los Pueblos en junio anterior.
El 3 de agosto de 1973 recibió el segundo mensaje y el 13 de octubre de 1973 recibió el último. Entre estos mensajes, y luego hasta 1981, la estatua tuvo lacrimaciones por largos períodos y llagas con sangre…

El 13 de Octubre de 1974 (otra vez la misma fecha), mientras oraba ante el Santísimo, la Hermana Agnes se curó instantáneamente de su sordera. Ella misma telefoneó a Monseñor Ito y le habló como si nunca hubiera estado sorda. Al día siguiente el médico diagnosticó: “Facultad de oír normal”. La curación duró seis meses, luego volvió a estar sorda. Dios le pidió que hiciera el ofrecimiento de ese sacrificio. El día de Pentecostés, último domingo de Mayo de 1982, sanaría definitivamente durante la bendición con el Santísimo Sacramento.

El 22 de Abril de 1984, Monseñor John Shojiro Ito, Obispo de Nigata, declaró que, las apariciones de Akita son de origen sobrenatural y autorizó en toda la Diócesis la veneración de la Santa Madre de Akita.

En Junio de 1988, el Cardenal Joseph Ratzinger, (Benedicto XVI), prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dio un juicio definitivo en favor de la aparición de Akita y sus mensajes, considerándolos auténticos y dignos de ser creídos. También dijo: “El mensaje de Akita es el mensaje de Fátima”. Por eso se le llama popularmente la Fátima de Oriente, y no solo por lo que dijo SS Benedicto XVI sino también por la coincidencia de las fechas del 13 de octubre.

 


EL MENSAJE DEL 13 DE OCTUBRE DE 1973

“Mi querida hija, escucha bien lo que tengo que decirte. Tu informarás a tu superior.”

Después de un corto silencio:
“Como te dije, si los hombres no se arrepienten y se mejoran, el Padre infligirá un terrible castigo a toda la humanidad. Será un castigo mayor que el diluvio, tal como nunca se ha visto antes. Fuego caerá del cielo y eliminará a gran parte de la humanidad, tanto a los buenos como a los malos, sin hacer excepción de sacerdotes ni fieles. Los sobrevivientes se encontrarán tan desolados que envidiarán a los muertos. Las únicas armas que les quedarán serán el rosario y la señal dejada por mi Hijo. Cada día recita las oraciones del rosario. Con el rosario, reza por el Papa, los obispos y los sacerdotes”.

“La obra del demonio infiltrará hasta dentro de la Iglesia de tal manera que se verán cardenales contra cardenales, obispos contra obispos. Los sacerdotes que me veneran serán despreciados y encontrarán oposición de sus compañeros…iglesias y altares saqueados; la Iglesia estará llena de aquellos que aceptan componendas y el demonio presionará a muchos sacerdotes y almas consagradas a dejar el servicio del Señor.”

“El demonio será especialmente implacable contra las almas consagradas a Dios. Pensar en la pérdida de tantas almas es la causa de mi tristeza. Si los pecados aumentan en número y gravedad, no habrá ya perdón para ellos.”

“Con valentía, habla con tu superior. Él sabrá como dar a cada uno valor para rezar y lograr obras de reparación”

“Es el obispo Ito quien dirige vuestra comunidad.”

Y Ella se rió y entonces dijo:

“¿Todavía tienes algo que preguntar? Hoy es la última vez que yo te hablaré con voz viva. Desde ahora en adelante obedecerás al que se te envía y a tu superior.”

“Reza mucho las oraciones del Rosario. Solo yo puedo todavía salvarles de las calamidades que se acercan. Aquellos que ponen su confianza en mí se salvarán.
(
Envío de Josep Puig
jesucrist@jesucrist.jazztel.es
http://forosdelavirgen.org
).

El secreto de Fatima, clarificaciones.

20110727140950-tercer-secreto-de-fatima.jpg

El secreto de Fátima

13 DE MAYO: EL SECRETO DE FÁTIMA, CLARIFICACIONES.
En la tercera aparición de 1917, la Virgen dio a los niños un secreto que hoy se conoce como “El Secreto de Fátima”. En agosto 1941, Lucía mencionó por primera vez la división de este secreto en tres partes. Dijo Lucía: El secreto esta compuesto de tres temas diferentes y voy a revelar dos de ellos:

1 – El primero es la visión del infierno y la designación del Corazón Inmaculado de María como el remedio supremo ofrecido por Dios a la humanidad para la salvación de las almas.

2. El segundo, es la profecía concerniente a una paz milagrosa que Dios desea otorgar al mundo a través de la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María y la práctica de la comunión de los primeros cinco sábados de mes”

Lucía no hizo pública la tercera parte del secreto que se mantuvo en el archivo Vaticano hasta que el Papa, con Lucía presente, finalmente, el 13 de mayo del 2000 lo promulgó durante la beatificación de los otros dos pastorcitos, Francisco y Jacinta.

 

 

PRIMERA Y SEGUNDA PARTE DEL «SECRETO»

EN LA REDACCIÓN HECHA POR SOR LUCÍA, EN LA «TERCERA MEMORIA» DEL 31 DE AGOSTO DE 1941DESTINADA AL OBISPO DE LEIRIA-FÁTIMA

Tendré que hablar algo del secreto, y responder al primer punto interrogativo.

¿Qué es el secreto?

Me parece que lo puedo decir, pues ya tengo licencia del Cielo. Los representantes de Dios en la tierra me han autorizado a ello varias veces y en varias cartas; juzgo que V. Excia. Rvma. conserva una de ellas, del R. P. José Bernardo Gonçalves, aquella en que me manda escribir al Santo Padre.

Uno de los puntos que me indica es la revelación del secreto. Sí, ya dije algo; pero, para no alargar más ese escrito que debía ser breve, me limité a lo indispensable, dejando a Dios la oportunidad de un momento más favorable.

Pues bien; ya expuse en el segundo escrito, la duda que, desde el 13 de junio al 13 de julio, me atormentó; y cómo en esta aparición todo se desvaneció.

Ahora bien, el secreto consta de tres partes distintas, de las cuales voy a revelar dos.

 


LA PRIMERA PARTE fue, pues, la visión del infierno.

Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo que caían hacia todos los lados, parecidas al caer de las pavesas en los grandes incendios, sin equilibrio ni peso, entre gritos de dolor y gemidos de desesperación que horrorizaba y hacía estremecer de pavor.

Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros.

Esta visión fue durante un momento, y ¡gracias a nuestra Buena Madre del Cielo, que antes nos había prevenido con la promesa de llevarnos al Cielo! (en la primera aparición).

De no haber sido así, creo que hubiésemos muerto de susto y pavor.

Inmediatamente levantamos los ojos hacia Nuestra Señora que nos dijo con bondad y tristeza:

- Visteis el infierno a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si se hace lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz.

 


SEGUNDA PARTE

La guerra pronto terminará. Pero si no dejaren de ofender a Dios, en el pontificado de Pío XI comenzará otra peor.

Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.

Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si se atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia.

Los buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; varias naciones serán aniquiladas. Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz.

 


SÍNTESIS Y REFLEXIÓN

Primera parte

1- Problema: Pecado que conduce al infierno

2- Remedio: Devoción y obediencia al Inmaculado Corazón de María.

Segunda parte

1-Problema: Pecado que lleva a la guerra, hambre, persecución de la Iglesia y del Santo Padre.

2-Remedio: consagración de Rusia al Inmaculado Corazón y comunión reparadora de los primeros sábados.

Con la Virgen María (consagración a su Corazón Inmaculado) vamos a Jesús (Eucaristía).

El Santo Padre ha realizado varias consagraciones en comunión con los obispos: El 25 de Marzo de 1984. (Fiesta de la Anunciación) en la Plaza de San Pedro .

El Santo Padre, en unión espiritual con los obispos del mundo, quienes habían sido convocados, confió a todos los hombres y mujeres y todos los pueblos al Inmaculado Corazón de María. El Papa repitió la consagración en 1987 y en el año 2000.

Existe una controversia referente a si estas consagraciones satisfacen la petición de la Virgen hecha en el secreto de Fátima. Nos parece que debemos confiar en el Santo Padre que ha sido escogido por la Virgen y que nos sobrepasa en santidad y sabiduría.

3-Consecuencia de responder a la Virgen: Rusia se convertirá y habrá paz

4-Consecuencias de no responder: Rusia esparcirá sus errores por el mundo (comunismo y ateismo) promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Martirio.

5-Seguridad de victoria final:“Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará” El Papa consagrará a Rusia que se convertirá y habrá paz.

 


TERCERA PARTE DEL SECRETO DE FATIMA

Revelado el 13 de julio de 1917 a los tres pastorcitos en Cova de Iria, Fátima, transcrito por Sor Lucía el 3 de enero de 1944. La tercera parte del Secreto de Fátima se mantuvo en secreto hasta el año jubilar del 2000. Su promulgación fue anticipada el 13 de mayo del 2000 al final de la Santa Misa en Fátima, cuando el Papa Juan Pablo II beatificó los niños videntes Francisco y Jacinta. Finalmente fue dado a conocer por la Santa Sede el 26 de Junio del 2000 junto con varios comentarios.

“Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de Leiria y de la Santísima Madre vuestra y mía.”

“Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el Ángel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia! Y vimos en una inmensa luz qué es Dios: ‘algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él’ a un Obispo vestido de Blanco ‘hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre’.

También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones.

Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Angeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios”.

Algunos dicen que, aunque el texto de arriba, promulgado por la Santa Sede en el año 2000, aunque verdadero, no es completo. Se fundamentan en varias publicaciones y supuestas declaraciones del Papa a la conferencia episcopal alemana en 1981. Aunque fuese cierto, nos parece que si el Papa, siendo el vicario de Cristo, estima que no deben darse a conocer, sería imprudente indagar sobre ello. Atendamos a lo que se nos ha dado y respondamos de todo corazón.

 


COMENTARIO TEOLÓGICO DEL CARDENAL RATZINGER A LA TERCERA PARTE DEL SECRETO

El Cardenal Ratzinger humildemente reconoce al principio del texto que su comentario es “intento de interpretación”. No es por tanto a una interpretación definitiva de la iglesia.

Pero si se le debe una respetuosa consideración ya que el Papa ha querido que este comentario acompañe a la publicación de la tercera parte del secreto de Fátima.

 


RESUMEN

“La palabra clave de este ‘secreto’ es el triple grito: ‘¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!’. Comprender los signos de los tiempos significa comprender la urgencia de la penitencia, de la conversión y de la fe.

“El ángel con la espada de fuego a la derecha de la Madre de Dios recuerda imágenes análogas en el Apocalipsis. Representa la amenaza del juicio que incumbe sobre el mundo. La perspectiva de que el mundo podría ser reducido a cenizas en un mar de llamas, hoy no es considerada absolutamente pura fantasía: el hombre mismo ha preparado con sus inventos la espada de fuego”.

La visión muestra después la fuerza que se opone al poder de destrucción: el esplendor de la Madre de Dios.

El Papa parece que precede a los otros, temblando y sufriendo por todos los horrores que lo rodean… su camino pasa en medio de los cuerpos de los muertos. El camino de la Iglesia se describe así como un viacrucis, como camino en un tiempo de violencia, de destrucciones y de persecuciones. … en el via crucis de este siglo, la figura del Papa tiene un papel especial.

“Fue una mano materna la que guió la trayectoria de la bala y el Papa agonizante se detuvo en el umbral de la muerte’ (Juan Pablo habla el 13 de mayo de 1994)… muestra sólo una vez más que no existe un destino inmutable, que la fe y la oración son poderosas, que pueden influir en la historia y, que al final, la oración es más fuerte que las balas, la fe más potente que las divisiones”.

Los ángeles recogen bajo los brazos de la cruz la sangre de los mártires y riegan con ella las almas que se acercan a Dios…ningún sufrimiento es vano y, precisamente una Iglesia sufriente, una Iglesia de mártires, se convierte en señal orientadora para la búsqueda de Dios por parte del hombre…del sufrimiento de los testigos deriva una fuerza de purificación y de renovación, porque es actualización del sufrimiento mismo de Cristo y transmite en el presente su eficacia salvífica”.

Los acontecimientos a los que se refiere la tercera parte del ‘secreto’ de Fátima parecen pertenecer ya al pasado…

Lo que queda de válido…: la exhortación a la oración como camino para la ‘salvación de las almas’ y, en el mismo sentido, la llamada a la penitencia y a la conversión”. “Mi Corazón Inmaculado triunfará”.

¿Qué quiere decir esto? Que el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma.

 


COMENTARIOS DEL CARDENAL RATZINGER 15 AÑOS ANTES DE LA PUBLICACIÓN DEL SECRETO

Entrevista con Vittorio Messori (Publicada bajo el título “Informe Sobre la Fe”, 1985, BAC, Madrid. pgs 118-119).

Sus palabras de entonces concuerdan perfectamente con su comentario arriba. Las publicamos porque nos ayudan a profundizar el significado del secreto:

-Messori: “Ha leído usted el llamado “tercer secreto de Fátima” el que sor Lucía, la única superviviente del grupo de videntes, hizo llegar a Juan XXIII, y que el Papa después de haberlo examinado, confió al predecesor de usted, cardenal Ottaviani, ordenándole que lo depositara en los archivos del Santo Oficio?

La respuesta es inmediata, seca: “Si, lo he leído”.(Ratzinger)

-Messori: Circulan en el mundo versiones nunca desmentidas que describen el contenido de este “secreto” como inquietante, apocalíptico y anunciador de terribles sufrimientos. El mismo Juan Pablo II, en su visita pastoral a Alemania, pareció confirmar (si bien con prudentes rodeos, hablando privadamente con un grupo de invitados cualificados) el contenido, no precisamente alentador, de este escrito. Antes que él, Pablo VI, en su peregrinación a Fátima, parece haber aludido también a los temas apocalípticos del “secreto”.

¿Por qué no se ha decidido nunca a publicarlo, aunque no fuera más que para evitar suposiciones aventuradas?.

-Ratzinger: “Si hasta ahora (1985) no se ha tomado esta decisión no es porque los papas quieran esconder algo terrible”.

-Messori: Entonces, insisto, ¿hay “algo terrible” en el manuscrito de sor Lucía?

-Ratzinger: Aunque así fuera -replica, escogiendo las palabras-, esto no haría mas que confirmar la parte ya conocida del mensaje de Fátima.
Desde aquel lugar se lanzó al mundo una severa advertencia, que va en contra de la facilonería imperante; una llamada a la seriedad de la vida, de la historia, ante los peligros que se ciernen sobre la humanidad.

Es lo mismo que Jesús recuerda con harta frecuencia; no tuvo reparo en decir: “Si no os convertís, todos pereceréis” (Lc 13,3). La conversión -y Fátima nos lo recuerda sin ambages- es una exigencia constante de la vida cristiana. Deberíamos saberlo por la Escritura entera».

-Messori: ¿Quiere esto decir que no habrá publicación, al menos por ahora?

-Ratzinger: «El Santo Padre juzga que no añadiría nada a lo que un cristiano debe saber por la Revelación y, también, por las apariciones marianas aprobadas por la Iglesia, que no hacen sino confirmar la necesidad urgente de penitencia, de conversión, de perdón, de ayuno. Publicar el «tercer secreto” significaría también exponerse a los peligros de una utilización sensacionalista de su contenido».

Ratzinger enfatiza lo que podemos aprender del mensaje de Fátima:

-Un llamado radical a la conversión y a la penitencia.
-la gravedad absoluta del momento histórico
-los peligros que se presentan en la vida de la fe y del mundo
-la importancia y actualidad de los últimos tiempos.

 


CRONOLOGÍA RESUMIDA DEL SECRETO DE FÁTIMA

-1917: La Virgen Santísima revela un secreto a tres pastorcitos.

-1943: Lucía padece una enfermedad muy grave. El Obispo de Leiria, Mos. José Alves de Silva le insta a que escriba el secreto.

-1944: En Enero, la Virgen se manifiesta a Lucía y le confirma que escriba el secreto. Lucía lo escribe y lo mete en un sobre sellado. Hace entrega del texto a la jerarquía de la Iglesia en junio de 1944 y pide que el tercer secreto sea abierto y leído al mundo, al morir ella, o a mas tardar en el año 1960, lo que ocurriese primero.

-1946: el teólogo Barthas pregunta a Lucía por qué se habría de esperar hasta 1960 para revelar el secreto. Ella responde:”porque en ese momento será mas claro el contenido del secreto”.

-1957: llega a Roma pedido por el Santo Oficio (Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe), se coloca en un pequeño cofre en la oficina del Papa Pío XII. -1958: muere el Papa Pío XII y el sobre estaba sin abrir.

-1959: el Papa Juan XXIII leyó el secreto en agosto, pero debido a las dificultades que surgieron por expresiones del idioma, se requirió la presencia del traductor portugués Mons. Paulo José Tavares. Mas tarde el Papa hizo que lo leyera el Cardenal Ottaviani, el Prefecto entonces, de la S.C. para la Doctrina de la Fe. No se divulgó.

-1960: se supo en comunicado que el tercer secreto no debía ser publicado.

-1967: Cardenal Ottaviani en nombre del Papa Pablo VI hizo una larga declaración explicando el porque no se había revelado.

-El Papa J.P.II y el Card. Joseph Ratzinger, PSCDF, conocían el contenido del secreto.A este respecto, JPII, en 1980, contestó a las preguntas de periodistas acerca de porque no se había revelado el secreto:

“Dada la gravedad del contenido, para no provocar a la potencia mundial del comunismo a tomar ciertas determinaciones, mis predecesores en el oficio de Pedro, han preferido aplazar su publicación…muchos quieren saber solo por curiosidad y por gusto sensacionalista, pero olvidan que el saber conlleva una responsabilidad….Aquí esta el remedio contra este mal: REZAD y confiad todo lo demás a la Madre de Dios”.

-2000, 13 de Mayo: Fátima, al final de la beatificación de los videntes en Fátima, el Cardenal Sodano en nombre del Santo Padre reveló parte del secreto relacionado con su pontificado y afirmó, con la aprobación de Sor Lucía, allí presente, que Juan Pablo II es el Papa a que hace referencia el secreto.

Anunció además que todo el secreto será revelado junto con un comentario. Esto ocurre el 26 de junio del 2000.
(
http://forosdelavirgen.org
).

Cronologia de Fatima: tercer secreto y consagracion de Rusia.

20110727023104-fatima-250x316.jpg

Cronología de Fátima: 3º secreto y consagración de Rusia

Esta es una cronología de Fátima que pone énfasis en lo que sucedió luego de 1917, o sea de las apariciones centrales.

Fundamentalmente trata sobre el 3º secreto y la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María.

Cita hechos y personajes de la Iglesia y fuera de ella relacionados.

13 de mayo 1917 – En plena primera Guerra Mundial, Nuestra Señora se aparece a tres pastorcitos en la “Cueva de Iria”, en Fátima. Las apariciones duraron del 13 de mayo 1917 hasta el 13 de octubre de 1917. Todos los meses el día 13.

13 de julio 1917 – Les confió a los pastorcitos un Secreto, dividido en tres partes. Las dos primeras fueron dadas a conocer en 1941. La tercera parte, el “Tercer Secreto” de Fátima, debía ser revelada a más tardar en 1960.

Nuestra Señora prometió:
«Si atendieran mi pedido, muchas almas se salvarán y habrá paz.»

Advirtiendo del peligro y riesgos, si su mensaje es ignorado:
«Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas.»

13 de junio 1929 – Nuestra Señora se aparece a Sor Lucía en Tuy, y le dice:
«Ha llegado el momento en que Dios pide que el Santo Padre haga, en unión con todos los Obispos del mundo, la Consagración de Rusia.» Prometiendo la Paz para el mundo, y salvarla por medio de esta Consagración.

 


NO SE CUMPLE EL PEDIDO DEL CIELO

Agosto 1931 en Rianjo – Nuestro Señor dijo a Sor Lucía, sobre la Consagración:
«Dile a mis ministros que, en vista de seguir el ejemplo del Rey de Francia en la dilación de cumplir mi pedido, también lo han de seguir en la aflicción.»

(Desatendido el pedido de Consagrar a Francia, la revolución arrasó -justo cien años más tarde- la monarquía, causando un inmenso dolor al pais.)

Mayo 1936 – Nuestro Señor le dijo a Sor Lucía: «La conversión de Rusia acontecerá solo cuando aquella nación sea consagrada solemne y públicamente al Corazón Inmaculado, por el Papa junto con todos los obispos.»

En otra ocasión la Stma.Virgen le dijo:
«Rusia será el instrumento del castigo mundial, si antes no se hubiera conseguido su conversión por medio de la Consagración.»

8 de diciembre 1942 – Su Santidad Pío XII, actuando sólo, sin los obispos, consagra al mundo al Corazón Inmaculado de María, pero no a Rusia.

Semanas después los Aliados empiezan a ganar la mayoría de sus batallas. En la primavera de 1943 Nuestro Señor dijo a Sor Lucía que la paz mundial no resultará de esta Consagración, pero la guerra sería abreviada.

 


SOR LUCIA ESCRIBE EL SECRETO

Septiembre 1943 – El Obispo de Fátima sugiere a Sor Lucía que escriba la tercera parte del Secreto de Fátima, el “Tercer Secreto”, y lo ponga en un sobre lacrado.

2 de enero 1944 – Nuestra Señora pidió a la hermana Lucía que escriba el Secreto, y que éste fuese revelado al mundo a más tardar en 1960.

Cuando le preguntaron a Sor Lucía que… ¿por qué en 1960? Ella declaró: «Porque la Santísima Virgen lo quiere así, y será más claro entonces.»

17 de junio 1944 – Sor Lucía no permite a nadie, con excepción de un obispo, llevarse la carta del “Tercer Secreto”. Un obispo hace una visita, y Sor Lucía le entrega el texto. Éste lo entregó a Monseñor José da Silva, Obispo de Fátima.

15 de julio 1946 – Sor Lucía aclara al Prof. William T. Walsh, que Nuestra Señora no pidió la consagración del mundo, sino solo y especificamente a Rusia:
«Si se hace ésto Nuestra Señora promete convertir a Rusia y habrá paz.»

 


PIO XII CONSAGRA AL MUNDO

7 de julio 1952 – S.S. Pio XII consagra a Rusia específicamente, pero no en unión con todos los obispos del mundo, porque el Papa no les pidió participar. (Pio XII, no sabía en esos momentos que era necesario este requisito.)

2 de septiembre 1952 – El Padre Schweigl -enviado del Papa Pío XII-, visita a Sor Lucía en Coimbra. Le preguntó acerca del Secreto y sus consecuencias.

A su regreso a Roma P. Schweigl confió a un amigo:
«Solo puedo decir que el “Tercer Secreto” tiene dos partes: Una concierne al Papa, la otra tendría ser lógicamente la continuación de las palabras:
“En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fé”.»

17 de mayo 1955 – El Cardenal Ottaviani, Presidente de la Congregación para la doctrina de la Fé, es enviado por Pío XII a Coimbra para hablar con Sor Lucía acerca del “Tercer Secreto”. Y se dió orden de transferir el texto al Vaticano.

 


LAS DECLARACIONES DE SOR LUCIA

26 de diciembre 1957 – P. Agustin Fuentes, vice postulador en la causa de beatificación de Francisco y Jacinta, entrevista a Sor Lucía. Ella le cuenta de los avisos y advertencias de Nuestra Señora: Pérdida de la Fé, relajamiento del Clero, catástrofes naturales, guerras: varias naciones serán destruidas.

(Ver “Declaraciones”; publicadas con licencia eclesiástica en la revista “Fátima Findlings”, -Junio 1959-, y en el “Messaggero dell Cuore di Maria”, Septiembre de 1961-, entre otras. Y reconocidas por S.S. Pio XII.)

8 de febrero 1960 – A pesar del pedido de Nuestra Señora de publicar el Secreto a más tardar en 1960, fuentes del Vaticano anuncian anónimamente, por medio de la agencia A.N.I., que el Tercer Secreto de Fátima no será revelado.

(A Sor Lucía le prohibieron oficialmente hablar del Secreto; y no podía recibir visitantes con la excepción de familiares y conocidos más próximos.)

 


ESPERANZA CONTRA EL TERRORISMO Y LA GUERRA

Dios obró en Fátima el Milagro del Sol (13 de Octubre 1917), como prueba palpable y fehaciente de que mensaje de Fátima es cierto. S.S. Benedicto XV, tres años después de comenzar la primera guerra mundial, suplicó a la Santísima Virgen en una oración pública, el 5 de mayo 1917, mostrarles el camino de la paz.

La Santísima Virgen respondió dando un mensaje en Fátima “dirigido a cada ser humano”, como dijo el Papa Juan Pablo II. Nuestra Señora prometió:
“Si atendieran mi pedido, muchas almas se salvarán y habrá paz.”

Advirtiendo también del riesgo y peligro, si su mensaje es ignorado:
“Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas.”

Octubre 1962 – Poco antes del Concilio Vaticano II, la diplomacia vaticana hace un acuerdo con Moscú, según el cual el Concilio no condenaría la Rusia Soviética, ni el comunismo en general. (Este acuerdo dió principio a la llamada Ostpolitik.)

21 de noviembre 1964 – El Papa Pablo VI, al final de la tercera sesión del Concilio Vaticano II, consagra el mundo otra vez. Y, de acuerdo con la Ostpolitik, no hay mención de Rusia, para no ofender a los comunistas. (El 8 de diciembre de 1965 finalizó el Concilio Vaticano Segundo.)

 


PADRE JOAQUIN ALONSO, HISTORIADOR DE FATIMA

1966 – El Obispo de Fátima Monseñor João Venancio encargó al Padre Joaquín Alonso, sacerdote claretiano muy erudito, relatar una historia crítica y completa de las REVELACIONES de Fátima, para defenderlo de los ataques y escepticismos modernistas. Casi diez años después el Padre Alonso terminaría su obra “Textos y estudios críticos de Fátima.” La obra contiene 5.396 documentos.

15 de noviembre 1966 – Revisiones en el Código Canónico permiten a cualquier persona publicar textos religiosos, o sobre apariciones marianas sin necesidad de un “imprimatur”, una “licencia eclesiástica.” Pero a Sor Lucía le está todavía prohibido hablar sobre el Secreto, a pesar de que Nuestra Señora dijo que fuese revelado al mundo, a más tardar en 1960.

1967 – Son publicadas las Memorias de Sor Lucía; en ellas revela el pedido de Nuestra Señora: la Consagración de Rusia.

11 de febrero 1967 – Cercano el 50 aniversario, el Cardenal Alfredo Ottaviani, presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fé, quien había leído el texto del “Secreto”, en una conferencia de prensa, dijo sobre el Tercer Secreto:
Oración y penitencia pidió Maria, como medios capaces de apartar terribles castigos, que como en el Apocalipsis de San Juan amenazan a un mundo del que se pudiera decir, como dijo el Profeta:
“Ha sido profanada la Tierra por sus moradores.”

(Esta declaración fué Publicada en muchos libros y periódicos, en su día, nunca fué desmentida por el Vaticano; muy contrario: admitido en silencio.)

Y en una conferencia de 1967 (quizá la misma), dijo:
«He tenido la gracia y el don de leer el texto del tercer secreto […]. Puedo decirles solamente esto: que vendrán tiempos difíciles para la Iglesia y que hacen falta muchas oraciones para que la apostasía no sea demasiado grande».Y fué el mismo Cardenal Alfredo Ottaviani quien autorizó, al director de la revista religiosa “SANTA RITA”, la publicación del Tercer Secreto de Fátima, versión diplomática, el cual, entre otras cosas, dice:
«En ningún lugar del mundo hay orden, y satanás reina sobre los más altos puestos, determinando la marcha de las cosas. Él, efectivamente, logrará introducirse hasta la cumbre de la Iglesia.»

 


CONCLUSIONES DEL PADRE ALONSO

1975 – Habiendo hablado con Sor Lucía y estudiado los archivos de Fátima, el Padre Alonso declara públicamente que las “Declaraciones de Sor Lucía”, hechas al Padre Agustín Fuentes, son auténticas y verídicas. La obra del Padre Alonso sobre Fátima está lista para la publicación, pero el nuevo Obispo Monseñor Alberto Cosme do Amaral impidió que fuese imprimida.

16 de octubre 1978 – Juan Pablo II es elegido Papa. Leyó el Tercer Secreto a los pocos días de su elección, según una declaración que hizo Joaquín Navarro-Valls, portavoz oficial del Vaticano, en Mayo del año 2000. (Según cita después Monseñor Bertone, el Papa lo leyó el 18 de julio de 1981.)

13 de mayo 1981 – Atentado a Juan Pablo II, en el mismo instante en que se agachaba para mirar un retrato de Nuestra Señora.

7 de junio 1981 – El Papa, recuperándose de sus heridas, consagra al mundo al Corazón Inmaculado, pero no consagró a Rusia.

12 de diciembre 1981 – Muere el Padre Joaquín Alonso. Antes publicó algunos artículos y libritos sobre Fátima y el Secreto. En él se habla de luchas internas en el seno de la Iglesia. «Graves negligencias y deficiencias pastorales de la alta jerarquía de la Iglesia.» Y también:
“En el período que preceda al triunfo del Corazón Inmaculado sucederán cosas terribles, se dice en el Tercer Secreto.”

El testimonio del P. Alonso es importante pues tuvo acceso a los documentos originales, habló con Sor Lucía, y ésta nunca corrigió sus conclusiones.

Pero… ¿Cuáles son estas “cosas terribles”? Posiblemente se haga referencias concretas a la crisis de fé que está padeciendo la Iglesia, y al descuido de los mismos Pastores, señalado por Sor Lucia al P. Fuentes.

 


SOR LUCIA EXPLICA LOS REQUISITOS

21 de marzo 1982 – Sor Lucía explica los requisitos para una Consagración válida al nuncio papal, un obispo y el Dr. Lacerda. El nuncio, a instancias del obispo, no transmitió al Papa la condición de Nuestra Señora: “Todos los obispos del mundo deben participar junto con el Papa.”

12 de mayo 1982 – L’ Osservatore Romano, órgano vaticano, publica un artículo de una carta de Sor Lucía autentificada con fotocopia, al Padre Umberto María Pasquale, sacerdote salesiano muy conocido:

«El 5 de agosto de 1978 tuve una larga entrevista con Sor Lucía, en Coimbra. (…) Le dije: ” Hermana, … ¿Le ha dicho Nuestra Señora alguna vez algo sobre la Consagración del mundo?»

Respuesta de Sor Lucía: «¡No, Padre Umberto, nunca! En 1917, Nuestra Señora prometió: Vendré a pedir la Consagración de Rusia, para impedir el esparcimiento de sus errores por el mundo. … En 1929, en Tuy, Nuestra Señora volvió para decirme que había llegado el momento para pedir al Santo Padre que hiciera la consagración de aquel país.»

El Padre Umberto, deseando tener una declaración escrita le dirigió este pedido:
«Le ha dicho Nuestra Señora alguna vez algo sobre la consagración del mundo a su Corazón Inmaculado?»

Y recibió una respuesta escrita de Sor Lucía:
«Reverendo Padre Umberto, respondiendo a su pregunta le aclaro: Nuestra Señora, en Fátima, en su pedido, solo se refirió a la Consagración de Rusia.» -Coimbra 13-IV-1980 (firmada: Sor Lucía.)

 


SE INTENTA CONSAGRAR A RUSIA

12 de mayo 1982 – Sor Lucía escribe una carta al Papa. Decía: «Y si aún no hemos visto el cumplimiento completo de esta parte final de la profecía, estamos caminando hacia ella poco a poco, con grandes pasos.»

¿Por qué le diría Sor Lucía en 1982 que «la profecía del Tercer Secreto aún no la hemos visto cumplida», si ya se hubiese cumplido con el fracasado atentado a su vida, el 13-5-1981?, (como dijo el Vaticano en Junio del año 2000.)

13 de mayo 1982 – S.S. Juan Pablo II, en Fátima, consagra el mundo, al Corazón Inmaculado de Maria. (Pero no se consagró Rusia.)

 


NO HABÍA SIDO POSIBLE

19 de mayo 1982 – Juan Pablo II explicó en L’ Osservatore Romano, publicación oficial vaticana, por qué no consagró específicamente a Rusia. Dijo que había tratado de hacer todo lo posible, dadas las circunstancias. (No hubo participación de todos los Obispos.)

1982-83 – En comentarios privados, (oficialmente está obligada al silencio), Sor Lucía dice que la Consagración, como la había pedido Nuestra Señora, no ha sido realizada. Cuando se le pidió decirlo públicamente, dijo que para ello, ella necesita un permiso oficial del Vaticano.

19 de marzo 1983 – A instancias del Santo Padre Sor Lucía se reune con el Nuncio papal, Arzobispo Portalupi, el Dr. Lacerda, y el Padre Messias Coelho. Sor Lucía les confirmó que la Consagración de Rusia NO fué aún realizada porque Rusia no se nombró claramente como el objeto de esa Consagración, y no participaron todos los obispos del mundo.

No pudo decirlo públicamente antes porque no tenía el permiso.

 


FUÉ CONSAGRADO EL MUNDO, PERO NO RUSIA

8 de diciembre 1983 – Juan Pablo II escribió a todos los obispos del mundo, pidiéndoles unirse a él el 25 de marzo 1984, para consagrar el mundo al Corazón Inmaculado de María. Incluyó el texto preparado de la Consagración.

25 de marzo 1984 – El Santo Padre consagra el mundo al Corazón Inmaculado. Poco después Su Santidad rezó estas palabras:
«iluminad especialmente a las gentes de las cuales Vos Misma estáis esperando nuestra Consagración y entrega.»

El Papa sabía que el Acto de ese día, no cumplía con el pedido de Nuestra Señora, la cual «aún espera la Consagración de algunos pueblos.» (Rusia.)

26 de marzo 1984 – L’Osservatore Romano, citó las palabras del Papa, exactamente como J. P. II las dijo: «Iluminad especialmente las gentes de las cuales Vos Misma estáis esperando nuestra consagración y entrega.»

27 de marzo 1984 – También fué publicado en L’ Avvenire, órgano oficial de los obispos italianos: “El Santo Padre, tres horas después de consagrar el mundo, rezó en San Pedro pidiendo a Nuestra Señora bendecir aquellas gentes, de las cuales Vos Misma estáis esperando…” (“L’Osservatore”.)

No se consagró Rusia, sino el mundo, pues no participando todos los obispos del mundo, el acto no era válido, de acuerdo al pedido de Nuestra Señora.

El experto de Fátima, Padre Messias Coelho -entre muchos otros-, afirmó públicamente que la Consagración de Rusia no había sido realizada. El Padre Coelho mantendrá esta posición consistentemente hasta el verano de 1989.

(A partir de 1989 cambiaron muchos de opinión.)

 


EL OBISPO DE FATIMA

10 de septiembre 1984 – La revista “Mensagem de Fátima” publica en Febrero de 1985, unas declaraciones de Monseñor Alberto Cosme do Amaral, Obispo de Fátima, en la Universidad Técnica de Viena, Austria:
«El contenido del (Tercer) Secreto, trata de nuestra Fé. La pérdida de la fé de un continente es peor que la aniquilación de una nación. Y es verdad que la fe está continuamente disminuyendo en Europa.»

El Cardenal Mario Luigi Ciappi -fallecido en 1997-, comunicó al Catedrático Baumgartner, en Salzburg, que Pio XII, del que era amigo personal, le dijo:
«En el Tercer Secreto se dice, entre otras cosas, que la pérdida de la Fe en la Iglesia -Apostasía-, saldrá de la cúspide de la Iglesia.»

(Carta manuscrita del 5.2.1998, del experto del apocalipsis Dr. Wolf Groessler a
www.etika.com
ambos amigos del Prof. Baumgartner.)

 


JUAN PABLO II

JPII es un profundo devoto de la Virgen. Su lema “Totus Tuus” lo ilustra. Pidió a su secretario personal, Monseñor Stanislaw Dziwisz, escribir a D. Albrecht Weber, autor de un libro en alemán sobre Garabandal; y le dijo:
«Que Dios te recompense por todo. Especialmente por el profundo amor con que estás dando a conocer los hechos de Garabandal. Que el Mensaje de la Madre… sea acogido en los corazones antes de que sea demasiado tarde. Como expresión de gozo y gratitud el Santo Padre te da su Bendición Apostólica.»

El Papa añadió un saludo personal con su letra y firma.

Sobre el Tercer Secreto de Fátima S. S. Juan Pablo II dijo:
Pregunta: “¿Qué hay del Tercer Secreto de Fátima?, ya debía haber sido publicado en 1960.”

Respuesta del Santo Padre:
«Debido a su impactante contenido, y para evitar que el poderío mundial del comunismo se interfiriera en los asuntos de la Iglesia, mis predecesores proporcionaron información confidencial, de manera diplomática. Además, debe bastar a cada cristiano saber lo siguiente: “cuando ustedes leen que los océanos inundarán continentes, que millones de personas morirán repentinamente en pocos minutos…”; y si esto es conocido, en realidad no es necesario pedir la publicación de este secreto.» C.f. Juan Pablo II

Publicado, entre otros, en “Chiesa Viva” N° 112 Brescia, Italia; “Sol de Fatima” N° 82, Santander, España; “Vox Fidei” Nº 10 de 1981, “Stimme des Glaubens”, Alemania, de donde sacamos ese fragmento.

Para comprender las palabras de Juan Pablo II, debemos remontarnos a al verano de 1963, al papado de Juan XXIII y Pablo VI.

 


JUAN XXIII – PABLO VI

En 1963 la humanidad se encontraba seriamente enfrentada: la Nato y el Telón de Acero medían sus fuerzas. Se temía un holocausto atómico. No solamente por la crisis de Cuba, sino sobre todo con “Muro de la vergüenza”, que no solamente dividía Berlín, sino el mundo entero.

Este temor era compartido por la Santa Sede, la cual hizo enviar un extracto de los mensajes de Fátima a los representantes de las principales potencias mundiales: U.S.A, Rusia, Inglaterra etc. para prevenirlas, tratando de evitar el holocausto atómico, precisamente profetizado en ese Secreto.

Ese texto corrió por los ambientes diplomáticos en el verano de 1963. Por eso dijo JP II : “Mis predecesores proporcionaron información confidencial, de manera diplomática”; y por eso se le conoce como Versión Diplomática

En él se anuncia la gran guerra, también profetizada en otros lugares, – c.f. 13.5.1997, y la Segunda Venida de Jesús, la parusía.

No confundamos esta expresión con la del “fin del mundo”. No hay ningún “fin del mundo”, sino cambios geofísicos y geodésicos, ya anunciados en numerosas apariciones marianas, y en las sagradas escrituras.

 


BENEDICTO XVI

11 de noviembre 1984 – Se publica en la revista “JESUS”, de las Hnas. Paulinas, una entrevista del Cardenal Ratzinger -Benedicto XVI-.

Pregunta: “Una de las cuatro divisiones de la Congregación para la Doctrina de la Fé trata de las apariciones marianas, Cardenal Ratzinger, ¿ha leído Ud. lo que es llamado el “Tercer Secreto?” …

Respuesta: «Sí, lo he leído.»

Pregunta: “¿Por qué no ha sido revelado?”

El Cardenal respondió:
«Porque, según el juicio de los Papas (anteriores), no añade nada, a lo que un cristiano debe saber referente a lo que se deriva de la Revelación: los peligros que amenazan la fe y la vida del cristiano, y por tanto del mundo. Y la importancia de los “Novissimi” (los Ultimos Tiempos). … El contenido del “Tercer Secreto” corresponden a lo que ya ha sido anunciado en la Sagrada Escritura, lo que se ha dicho muchas veces en otras apariciones marianas, en primer lugar la de Fátima. Lo que ya se conoce de su mensaje.» Cfr. “Declaraciones del Cardenal Ratzinger”

Junio 1985 – Esta entrevista se publicó en el libro “The Ratzinger Report”; con más de 1.000.000 de copias inglés, Francés, alemán e italiano. Las referencias al Tercer Secreto fueron eliminadas.

Aún así, en el libro se admite que «la crisis de la Fé, señalada por el Padre Alonso en su estudio sobre fátima, fué profetizada en el Tercer Secreto, ya está sobre nosotros. Abarca al mundo entero.»

 

 

SOR LUCIA Y OTROS TESTIGOS

Septiembre 1985 – En una entrevista a la revista “Sol de Fátima” Sor Lucía afirma que la Consagración todavía NO ha sido realizada porque Rusia, el 25 de Marzo 1984, no fue el objeto claro de consagración, sino el mundo.

20 de julio 1987 – Entrevistada rápidamente mientras iba a votar, Sor Lucía confirmó al periodista Enrico Romero que “la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de Maria, todavía no ha sido realizada.” (Pues no fué nombrada Rusia explícitamente, sino el mundo.)

1985 – El Cardenal Gagnon, en entrevista con el Padre Caillon, reconoce que la Consagración de Rusia todavía no se ha realizado.

1986 – María do Fetal, prima de Sor Lucía, dijo públicamente que ésta le había dicho, que la Consagración de Rusia todavía no ha sido hecha. (Rusia no fué nombrada.) María do Fetal mantendrá esta postura hasta julio de 1989, tiempo en el que cambió.

25 de octubre 1987 – En una audiencia con una docena de líderes católicos el Cardenal Mayer reconoció públicamente que la Consagración de Rusia, no fué realizada, según el pedido específico de Nuestra Señora. (Pues no se nombró a Rusia, y no hubo participacion de todos los obispos.)

26 de noviembre 1987 – En una reunión privada, el Cardenal Stickler confirma que la Consagración no se realizó porque al Papa le falta el apoyo de los obispos: «ellos no le obedecen», dijo. (No participaron todos.)

1988 – El Cardenal Gagnon ataca al sacerdote que publicó su declaración de 1985: “la Consagración todavía no ha sido hecha.” El Cardenal no niega la veracidad del relato y del encuentro, pero… “no era destinado para la publicación”.

 


CONFUSIONES Y PROCESO DE TRANSMUTACION

Julio 1989 – En presencia de tres testigos en el Hotel “Solar da Marta” en Fátima, el Padre Messias Coelho, experto de Fátima, revela que Sor Lucía acaba de recibir una instrucción anónima de personas no identificadas de la burocracia vaticana, según la cual ella y sus compañeras de convento, tienen que decir que la Consagración de Rusia fué realizada válidamente en la ceremonia del 25 de marzo de 1984. Aquí comenzó el proceso de transmutar la “Consagración de Rusia”, a la “Consagración del mundo.”

Julio 1989 – El Nuncio Papal en Portugal es reemplazado. De acuerdo con la instrucción anónima de la burocracia vaticana, poco tiempo después María do Fetal, prima de Sor Lucia, súbitamente contradice todas sus declaraciones anteriores. Dice que la Consagración fué válida.

Sor Lucia permanece en su obligado silencio, no le es permitido hacer declaraciones públicas, necesita un permiso del Vaticano.

Agosto / noviembre 1989 – Aparecen notas y cartas escritas con PC, y a máquina, supuestamente firmadas por Sor Lucía, diciendo: “la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón ya ha sido realizada.” Lo cierto es que hasta ahora, Sor Lucía nunca escribió a máquina, siempre a mano. Tampoco se expresó nunca públicamente al respecto de esas cartas.

11 de octubre 1990 – La hermana de sangre de Sor Lucía, Carolina, dijo a un sacerdote en Fátima: «No puede uno fiarse de ‘cartas de Sor Lucía’ escritas a máquina, porque ella ni siquiera sabe escribir a máquina.»

22 de octubre 1990 – Un prestigioso experto forense, indica en un peritaje, que la presunta firma de Sor Lucía, en una de esas cartas escrita en P.C., es una falsificación. No obstante, extractos de esa carta fueron publicados por una revista católica italiana en marzo de 1990, y se difunden como “prueba” de que la Consagración de Rusia ya fué realizada.

 


VERSION OFICIAL VATICANA, JUNIO 2000

El 26 de junio del año 2.000 el Vaticano publica un texto del Secreto:
«Una visión en la cual un “obispo de blanco”, es matado por una banda de soldados, que le disparan mientras está arrodillado en un monte al pie de una gran Cruz,después de haber atravesado una ciudad en ruinas llena de cadáveres.»

Esta visión no podría referirse al atentado que sufrió Juan Pablo II, (como algunos afirman ligeramente), pues allí “no murió el obispo de blanco”; ni una banda de soldados disparó, ni pasó por una ciudad en ruinas.

También podemos leer en esta versión de Junio del 2.000:
“El triunfo del Corazón Inmaculado es el amor venciendo las bombas.”

“La devoción al Corazón Inmaculado significa que cada persona haga la voluntad de Dios, adquiriendo así su propio corazón inmaculado.” (¿!)

 


NO ACLARA LO YA SABIDO

No se hace referencia a las palabras que años antes ya habían sido dadas a conocer por el Vaticano, como inherentes del verdadero Tercer Secreto:
«En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe.»

Palabras que Sor Lucía las incluye en sus memorias, como parte integrante del Secreto, admitidas oficialmente por el Vaticano ya años antes.

Tampoco vemos los elementos del verdadero Secreto, ya citados por el Cardenal Ratzinger, Benedicto XVI, a la revista “Jesus”, en Octubre de 1984:

– Peligros que amenazan a la Fé.
– Importancia de los novissimi, (los Ultimos Tiempos.)
– Profecías expresadas en las Sagradas escrituras.
– Profecías ya anunciadas en otras apariciones marianas… etc.

Tampoco se hace referencia a las declaraciones anteriores de Juan Pablo II, del Cardenal Ottaviani, y de la misma Sor Lucía, la principal testigo.

 


EL PAPA NO HIZO DECLARACIÓN ALGUNA

Algunos sacerdotes afirman que el Secreto lo publicó Juan Pablo II, en Junio del año 2.000. Eso no es cierto. Es un abuso de autoridad. Recordemos que Juan Pablo II no jugó ningún papel en la presentación del Secreto, en Junio del año 2.000. Ni Sor Lucía de Jesús tampoco.

Y esto es algo extremamente importante y dilucidador, pues era al Papa y a la vidente de Fátima, Sor Lucia, a quien les correspondía decir y aclarar sobre el contenido del tan enigmático como esperado Tercer Secreto.

¿Porqué no hicieron ninguna declaración?

– A Sor Lucia le estaba prohibido hablar públicamente. Lo dijo ella.

– Y el Papa tiene sus consejeros, y si éstos dicen, “por el bien de la Iglesia y de la humanidad debe ser así…”, pues sea. Juan Pablo II no se pronunció, porque en conciencia no podría avalar el texto presentado. Cf. Declaraciones de Juan Pablo II.

Juan Pablo II tampoco admitió nunca públicamente que la Consagración de Rusia ya ha sido realizada válidamente, como algunos afirman sin razón.

Todo lo contrario: Juan Pablo II, después de la consagración del mundo, el 25 de Marzo de 1984, reconoció que Rusia aún no fué consagrada válidamente, según lo pedido en Fátima. Cf. las palabras del Papa.

 


LA UNICA RESPUESTA POSIBLE

¿Qué había ocurrido? ¿Porqué estos cambios de opinión tan radicales?

La respuesta pudiera dárnosla el llamado Tercer Secreto “versión diplomática 1963″, enviado por Juan XXIII a las potencias mundiales, en 1963.

En 1963, el mundo se encontraba al borde de un holocausto atómico, Rusia y América (Occidente y los paises del “Telón de acero”), estaban enfrentados con la crisis de Cuba y la Alemania dividida. La catástrofe nuclear era inminente.

Ante un peligro inminente, claro y real, de holocausto atómico generalizado, el Vaticano envió un texto del Secreto a las potencias mundiales.

Este hecho que fué corroborado por Juan Pablo II, cuando dijo del Tercer Secreto: “Mis predecesores proporcionaron información confidencial de manera diplomática.” Cf. declaraciones de J P II.

Muerto Juan XXIII, Pablo VI, hizo llegar una copia a Louis Emmrich, periodista alemán afincado en Roma. Posiblemente para que el mundo fuera consciente del peligro inminente, y del esfuerzo hecho por el Vaticano.

Louis Emmrich lo publicó el 15 de Octubre 1963, en la revista alemana “Neues Europa”. Ante un conflicto atómico, como la situación amenazaba, hubiera sido en la Alemania dividida, donde el enfrentamiento parecía más cruel.

Avisadas así las potencias mundiales y el pueblo alemán, no se podría responsabilizar a la Iglesia Católica, al Vaticano, de haber permanecido inánime ante un peligro tan inminente de una gran catástrofe generalizada.

Esta hipótesis se corrobora en las “Memorias del Cardenal Cassaroli”, el entonces Secretario de Estado vaticano, quien resalta el papel “disuasor” del Papa Roncalli –Juan XXIII–, en la crisis de Cuba y Alemania.

Fuente
http://es.geocities.com/aparicionesymensajes2002
(
Envío de Josep Puig
jesucrist@jesucrist.jazztel.es
http://forosdelavirgen.org
).

El cuarto secreto de Fatima, o segunda parte del tercer secreto.

20110727022807-el-cuarto-secreto-de-fatima-apaisado.jpg

El 4º secreto de Fátima, o segunda parte del 3º secreto

Un escritor italiano de primer nivel cuestiona que el secreto de Fátima haya sido plenamente revelado. El Secretario del Papa Juan XXIII admite que hay dos textos. Fascinante investigación reflejada en el libro de Antonio Socci “Il Quarto Segreto di Fatima”.

 

Este resumen del libro fue realizado por John Venari.

 

Esta evidencia al rojo vivo, publicada por vez primera en el libro del Sr. Socci, es la primera en la que un alto funcionario vaticano, si bien uno ya retirado, admitió que sí, existe un –para decirlo en las palabras de Socci- “Cuarto Secreto, o por mejor decir, una segunda parte del Tercer Secreto (evidentemente una continuación de las palabras de Nuestra Señora interrumpidas por el ‘etc.’), que aún no ha sido revelado, y que fue por otro camino dentro de los muros del Vaticano”.

El 22 de noviembre de 2006, el libro de Antonio Socci Il Quarto Segreto di Fatima (El Cuarto Secreto de Fátima) impactó en las librerías italianas. El autor, después de mucha investigación llega a la conclusión de que el Vaticano no ha revelado el Tercer Secreto en su totalidad.

Difícilmente pueda exagerarse la importancia de este libro. El Sr. Socci es un famoso escritor italiano de primer nivel, y entrevistador de la televisión, que no está asociado a ningún grupo “tradicionalista”. De hecho, inicialmente su posición era firmemente oficialista cuando el Vaticano afirmó haber publicado el Secreto en su totalidad, el 26 de junio de 2006.

 


EL DESAFÍO DE PAOLINI

Socci escribe en la introducción de su libro que fue movido a la duda por un artículo del periodista italiano Vittorio Messori a propósito de la muerte de Sor Lucia: “El Secreto de Fátima, la celda de Sor Lucía ha sido sellada”. Allí Messori hablaba de los numerosos escritos y “Cartas a los papas” que Sor Lucía habría dejado en su celda. Messori aludía a la revelación vaticana del Tercer Secreto del 26 de junio de 2000 diciendo “que en lugar de resolver el misterio, ha abierto otros: en lo referido a sus interpretaciones, sus contenidos y sobre la integridad del texto revelado”.

Esto desató una vorágine de preguntas en la mente de Socci. ¿Por qué insinuaría un hombre como Messori, “un gran periodista, extremadamente preciso…” el columnista católico más traducido en todo el mundo”, una sospecha tal sobre el Vaticano? ¿Cómo podría una persona como Messori, tan cercana al ambiente del Vaticano estar persuadido de que la versión oficial del Tercer Secreto no es convincente?

Esto era especialmente incomprensible porque cinco años antes, cuando la publicación de la Visión del Secreto, Messori no expresó reserva alguna sobre lo que el Vaticano había dicho. Ahora parece tener dudas. Ahora parece tener cuestionamientos que formular.

Socci respondió tomando parte en una amable disputa con Messori en la cual él defendía la posición del Vaticano. Pero luego, dice Socci, “fui golpeado por un artículo escrito por un joven autor católico, Solideo Paolini”, que fue publicado en una revista tradicionalista la cual participó del debate entre Socci y Messori.

Paolini, dice Socci, “proponía una lista de argumentos contra la versión oficial del Vaticano (que era la mía también, en ese momento)”. El argumentaba que el Vaticano estaba reteniendo la parte principal del Tercer Secreto “debido a su contenido explosivo”. El Sr. Paolini había investigado el tema de Fátima intensamente, y había escrito un libro sobre el Tercer Secreto, “Fátima: no despreciéis las Profecías”, que fue publicado en Italia. Para su propia sorpresa, Socci encontró los argumentos de Paolini dignos de consideración.

Socci expresa su punto de vista: fue un error que la Curia y los medios ignorasen el desafío de los católicos tradicionalistas que sostenían que el Tercer Secreto no había sido revelado en su totalidad. “Por ejemplo”, escribe, “en el libro editado por el padre Paul Kramer [La Batalla Final del Diablo] que reunía los trabajos y artículos de varios autores, hay una denuncia de que el Vaticano no ha cumplido con los pedidos de Nuestra Señora de Fátima, y se afirma que “el precio de la indecisión del Vaticano bien puede ser extremadamente alto y que será pagado por toda la humanidad”.

En síntesis, Socci reconocía que había muchas preguntas sin respuestas, muchos puntos enigmáticos en torno al Secreto.

 


LA FALTA DE RESPUESTA DEL CARDENAL BERTONE

El Cardenal Bertone no respondió a un pedido de entrevista de Socci. El desconcierto de Socci se intensificó más aún cuando buscó respuestas en la jerarquía Vaticana, especialmente por parte del Card. Bertone, coautor junto con el Card. Ratzinger del documento del 26 de junio de 2000 sobre el Secreto: “El Mensaje de Fátima”.

Socci escribe: “Yo había indagado a muchos hombres de autoridad e influencia en la Curia, como el Card. Bertone, actualmente Secretario de Estado del Vaticano, que tuvo un papel central en la publicación del Secreto en 2000… El Cardenal, que realmente me había favorecido con su consideración personal, pidiéndome diera conferencias en su ex diócesis de Génova, ni siquiera consideró necesario responder a un pedido de entrevista de mi parte. Naturalmente que estaba en su derecho, pero esto no hizo sino incrementar en mí el temor de que existieran ciertas preguntas embarazosas, y principalmente, de que hay algo (extremadamente importante) que necesita mantenerse oculto”.

Cierra la introducción diciendo que no había esperado encontrarse un “enigma tan colosal” en torno al Tercer Secreto. Y si bien no puede suscribir ninguna de las teorías que postula la literatura tradicionalista, “en definitiva tuve que rendirme”, dice, “a la conclusión de que existen dos textos del Secreto, uno de los cuales no ha sido revelado al mundo”.

 


“CREO QUE HAY ALGO MÁS”

Los lectores recordarán que el 13 de mayo de 2000, durante la beatificación papal de Jacinta y Francisco en Fátima, el Card. Angelo Sodano, titular de la Secretaría de Estado, anunció que el Tercer Secreto habría de ser revelado y anticipó lo que él decía ser una parte del contenido. Sodano anunciaba que el Secreto hablaba de “un obispo de blanco” que, mientras camina entre cadáveres de mártires, “cae al suelo, aparentemente muerto, bajo un ataque de armas de fuego”.

El Card. Sodano señalaba así que esta era una predicción del intento de asesinato de Juan Pablo II en 1981.

Aunque la multitud congregada aplaudió la alocución de Sodano, algunos se mostraron inmediatamente escépticos. El 13 de mayo Associated Press cita el testimonio de Julio Esteleo, de 33 años, un comerciante portugués dedicado a la venta de automóviles: “Lo que ellos dicen ya ha ocurrido en el pasado. Esto no es una predicción. Es decepcionante. Yo creo que hay algo más”.

En verdad, muchos católicos dicen “Yo creo que hay algo más”.

Luego, el 26 de junio de 2000, cuando la Visión del Secreto finalmente fue publicada, supimos que el Card. Sodano no había dicho la verdad. El Secreto no dice que el Papa cae “aparentemente muerto”, sino que fue asesinado.

Hasta el Washington Post notó la discrepancia en su reporte del mes de julio: ”El Tercer Secreto espolea más cuestionamientos: La interpretación de Fátima se aparta de la Visión”.

“El 13 de mayo, el Card. Angelo Sodano, un funcionario de primer nivel del Vaticano, anunció la inminente publicación de un texto cuidadosamente guardado. Dijo que el Tercer Secreto de Fátima anticipaba, no el fin del mundo, como algunos habían conjeturado, sino el ataque del 13 de mayo de 1981 al Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro.

“Sodano afirmó que el manuscrito… dice que ‘un obispo vestido de blanco” que, mientras se abre camino entre cadáveres de mártires, ‘cae al suelo, aparentemente muerto, bajo una lluvia de balas”.

“Pero el texto dado a publicidad el lunes (26 de junio) no deja dudas respecto al destino del obispo, al afirmar que ‘fue muerto por un grupo de soldados que disparaban balas y flechas contra él’. Todos los que están con el Pontífice también mueren: obispos, sacerdotes, monjes, monjas y laicos. Juan Pablo sobrevivió a los disparos efectuados por un solo tirador, Mehmet Alí Agca, y nadie entre la multitud resultó herido en el ataque.”

Este periódico laico no pudo evitar una mirada sospechosa sobre el Cardenal Sodano, puesto que está claro que él dio una imagen falsificada del Tercer Secreto sobre la cual quiso forzar una interpretación fallida.

Los católicos atentos inmediatamente contrastaron la revelación vaticana presentada como el Tercer Secreto completo con lo que el Cardenal Ratzinger había dicho en 1984. En su famosa entrevista con Vitorio Messori, el Cardenal Ratzinger dijo que el Secreto concernía a “los peligros que amenazaban la Fe y la vida de los cristianos, y por lo tanto al mundo. Y también la importancia de los últimos tiempos (novissimi)”. El Cardenal explicó además que “las cosas contenidas en el Tercer Secreto corresponden a lo que está anunciado en la Escritura y confirmado en muchas otras apariciones marianas…”.

Pero la visión del Papa siendo muerto por soldados no necesariamente refleja los “peligros que amenazan la fe”, ni se corresponden necesariamente con los “últimos tiempos”. Más aún, uno puede buscar “otras apariciones marianas” en vano si espera encontrar referencia alguna a la profecía de un papa que es muerto por un grupo de soldados. Tampoco la hay en las Escrituras.

La especulación se sustenta en el hecho de que notorios especialistas en el tema de Fátima, como el P. Alonso, y el Hermano Michel de la Sainte Trinité dedujeron, a partir de estudios amplios sobre lo que había sido dicho con anterioridad respecto al Tercer Secreto, que el contenido de la profecía se refería a una gran crisis de la Fe en la Iglesia Católica.

 


HABLAN LOS EXPERTOS

Respecto al Tercer Secreto de Fátima, el Cardenal Oddi resalta:
“No tiene nada que ver con Gorvachov. La Santisima Virgen nos está alertando sobre la apostasía en la Iglesia.”

El fallecido padre Joaquín Alonso (+1981) quien por dieciséis años fue el archivista oficial de Fátima, y que había tenido numerosas entrevistas con la Sor Lucía, testifica lo siguiente:

“Por lo tanto es completamente probable que el texto haga referencias concretas a la crisis de fe dentro de la Iglesia y a la negligencia de los pastores mismos [y a las] luchas internas en el seno de la Iglesia y a una grave negligencia pastoral de la alta jerarquía…

“En el período precedente al gran triunfo del Inmaculado Corazón de María han de suceder cosas terribles. Esto es lo que forma parte del Secreto. ¿Cuáles son? Si en ‘Portugal se preservara siempre el dogma de la Fe’… puede claramente deducirse que en otras partes de la Iglesia estos dogmas se oscurecerán o inclusive se perderán totalmente…

“¿Acaso el texto no publicado habla de circunstancias concretas? Es muy posible que hable no solo de una crisis en la fe en la Iglesia durante el período precedente, sino que como en el caso del Secreto de La Salette, por ejemplo, haya referencia más concretas a las luchas internas de los católicos o a la caída de los sacerdotes y la religión. Quizás inclusive se refiera a las defecciones de la alta jerarquía de la Iglesia. Puesto que ese asunto no es para nada extraño a otras comunicaciones que Sor Lucía ha recibido en este tema.”

Mons. Amaral, tercer obispo de Fátima, dijo lo siguiente sobre el Secreto una conferencia en Viena, Austria, el 10 de septiembre de 1984:

“Su contenido concierne a la fe. Identificar el [Tercer] Secreto con anuncios catastróficos o con un holocausto nuclear es deformar el sentido del mensaje. La pérdida de la fe de un continente es peor que la aniquilación de una nación; y es verdad que la fe está continuamente disminuyendo en Europa.”

Está luego la cita famosa del Cardenal Luigi Ciappi, teólogo personal de cuatro papas, incluyendo a Juan Pablo II:
“En el Tercer Secreto se anticipa, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comienza por lo más alto”.

Los católicos tienen buenas razones para creer que hay aún una parte del Secreto –un segundo texto que aún no ha sido revelado- que tiene un “contenido explosivo” referente a una apostasía masiva en la Iglesia.

 


MIRÓ EL SOBRE AL TRASLUZ

Los católicos también tienen buenas razones para sospechar la existencia de un segundo texto por la evidencia que presenta Mons. Venancio en Fátima.

En 1957, cuando el Santo Oficio del Cardenal Ottaviani solicitó al obispo de Fátima se enviara el Secreto al Vaticano, el obispo de Fátima, Mons. da Silva confió la tarea a su obispo auxiliar, Mons. Venancio. En determinado momento, cuando Mons. Venancio estuvo solo con el Secreto, miró el sobre al trasluz. Pudo reconocer dentro del sobre grande del obispo otro más pequeño, de Sor Lucía. Y dentro de este sobre había una hoja de papel común con márgenes en sus cuatro costados de unos tres cuartos de centímetro. El Hermano Michel señala que Mons. Venancio “se tomó el trabajo de anotar el tamaño de todo”. Es Mons. Venancio quien nos revela que el Secreto final estaba escrito en una pequeña hoja de papel en la que había unas 25 a 30 líneas.

Sin embargo el Tercer Secreto del Vaticano, revelado el 26 de junio estaba escrito por la Sor Lucía en cuatro hojas de papel que contienen 62 líneas de texto. Aquí, nuevamente, encontramos la evidencia de dos textos del Secreto.

Esta evidencia fue confirmada de un modo excepcional el verano pasado.

 


“AUNQUE YO SUPIERA MÁS SOBRE ESTO”

El Arzobispo Capovilla admitió la existencia de dos textos.
El Sr. Socci había entrado en contacto con Solideo Paolini, el joven periodista que originalmente debatió con él sobre el Tercer Secreto. Paolini le entregó generosamente a Socci todos los descubrimientos sobre el Secreto provenientes del ex secretario de Juan XXIII, Arzobispo Loris Francesco Capovilla.

Voy a atenerme estrictamente a la cronología de los acontecimientos que aparece en el libro de Socci

Solideo Pasolini visitó a Capovilla el 5 de julio de 2006 en la casa que el Arzobispo tiene en Sotto il Monta. Después de alguna conversación preliminar, Paolini le dijo a Capovilla la razón de su visita: su investigación periodística sobre Fátima. “Dado que Ud. es una fuente de información de primer nivel”, dijo Paolini, “me gustaría preguntarle algunas cosas”, particularmente sobre el Tercer Secreto.

El Arzobispo Capovilla respondió inicialmente: “No, realmente, para evitar malos entendidos, y dado que ya ha sido oficialmente revelado, yo adhiero a lo que se ha dicho. “Aunque yo supiera más sobre esto, debemos atenernos a lo que se ha dicho en documentos oficiales”.

La fascinante admisión de este hecho nos ofrece un pantallazo del modo como opera el Vaticano. El Vaticano presentó su “revelación oficial” sobre el tema, y un funcionario vaticano retirado insiste en que se debe adherir a ella, “aún si supiera más” sobre la cuestión. Le insinúa al Sr. Paolini cual es habitualmente la política en temas así, y a la vez levanta un poco el telón. Es una pista del Arzobispo que insinúa, “Si, yo sé más sobre esto”.

El Arzobispo en este punto de la conversación sonrió y dijo: “Por favor, escríbame sus preguntas y yo las responderé”. Dijo que buscaría entre sus papeles, si es que todavía conservaba alguno, puesto que ya había donado prácticamente todo a un museo. Luego le dijo a Paolini “le enviaré algo, tal vez una frase… solo escriba y espere”.

¿Una frase? pensó Paolini, ¿qué podría querer decir “le enviaré una frase”.

Tres días más tarde, Paolini remitió por correo electrónico una lista de preguntas al Arzobispo Capovilla. El 18 de julio, Paolini recibió un paquete de su parte en el que estaban las respuestas y algunos papeles de sus archivos.

Paolini escribe, “A lo referente a mis preguntas sobre la existencia de un texto no publicado del Tercer Secreto, que no habría sido aún revelado, cuya existencia es altamente probable debido a una masiva cantidad de pistas, Mons. Capovilla (que, como se sabe, leyó el Tercer Secreto) escribió literalmente, “No sé nada”.

Paolini estaba perplejo. El Arzobispo Capovilla leyó el Secreto, conocía su contenido, estaba en posición de afirmar inequívocamente que el Tercer Secreto había sido revelado ya en el año 2000 y que no quedaba nada sin revelar. Sin embargo dijo: “No se nada”.

Esta expresión, en opinión de Paolini, fue “una irónica alusión a cierta ‘omertá siciliana’… una especie de ley mafiosa de silencio”.

Esta no fue la última de las sorpresas.

El paquete enviado por Capovilla contenía algunos papeles oficiales y un tarjetón autografiado en el que se lee como sigue:

“14 de julio de 2006
Estimado Solideo Pasolini,
Le estoy enviando algunos papeles de mi archivo. Le sugiero que compre el librito sobre el Mensaje de Fátima publicado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en el año 2000.
Con mis bendiciones
Loris Capovilla”.

¡Extraña sugerencia! Por cierto que el Arzobispo Capovilla no ignoraba que el Sr. Paolini había estudiado el asunto del Tercer Secreto con toda profundidad y por cierto ya tenía el documento del 26 de junio. Quedó claro a Paolini que esta era otra pista del Arzobispo. Algo así como si Capovilla le dijera “Lea el documento del 26 de junio nuevamente, pero esta vez hágalo a la luz de lo que le estoy enviando yo”.

Y por cierto que Paolini encontró una bomba de tiempo en los documentos.

“Comparando el folleto publicado por el Vaticano con los documentos de los archivos enviados por el secretario de Juan XXIII”, afirma Paolini, “aparece inmediatamente una contradicción muy significativa en las ‘notas reservadas’ a los ojos del investigador. Con el sello de autenticidad bien impreso sobre el papel [sello oficial queda certificado que el Papa Paulo VI leyó el Secreto la tarde del 27 de junio de 1963, mientras que el documento oficial del Vaticano afirma que “Paulo VI leyó el contenido el 27 de marzo de 1965 y envió el sobre a los archivos del Santo Oficio, después de decidir que no se publicaría el texto.”

Tenemos, pues, una discrepancia de fechas. Los documentos oficiales de Capovilla dicen que Paulo VI leyó el secreto el 27 de junio de 1964 mientras que el documento del Vaticano del 26 de junio de 2000 afirma que el mismo papa leyó el Secreto el 27 de marzo de 1965.

Paolini telefoneó inmediatamente al Arzobispo Capovilla para pedir una explicación de esta contradicción de fechas. Capovilla, un poco evasivo al principio, respondió con frases como “no estamos hablando de las Escrituras”. A lo cual Paolini respondió inmediatamente, “Si, Excelencia, pero mi referencia es un texto oficial escrito (el documento oficial del Vaticano), ¡que es claro y se basa en otro documento de archivo! Mons. Capovilla respondió, “Bien, puede ser que el paquete Bertone [documento del 26 de junio] no sea el mismo que el paquete Capovilla…”

En este punto brilló una luz en la mente de Paolini y aventuró la pregunta del millón: “¿Entonces ambas fechas son correctas porque hay dos textos del Tercer Secreto?”

Después de una breve pausa, el Arzobispo Capovila respondió “¡eso es exactamente!”.

 


OTRA DISCREPANCIA: “EXPRESIONES EN DIALECTO PORTUGUÉS”

En el mismo capítulo, Socci pone en el tapete otros puntos que sugieren dos textos diferentes del Secreto. Uno de los más impactantes concierne a las así referidas “expresiones en dialecto portugués” que el Secreto contiene.

Socci nota que el Cardenal Ottaviani había dicho que cuando Juan XXIII abrió el sobre [conteniendo el Secreto] y lo leyó, entendió perfectamente, aunque estaba escrito en portugués. Sin embargo, el Hermano Michel de la Sainte Trinité, autor de “Toda la Verdad sobre Fátima”, señala que el Papa había requerido la asistencia de un cierto Mons. Tavares para ayudarlo a entender algunas expresiones portuguesas. El Arzobispo Capovilla también testimonia que, puesto que el texto contiene expresiones de dialecto portugués, “se llamó a un sacerdote de nombre Mons. Tavares”.

Socci insiste en que esta discrepancia solo puede ser entendida si hay dos textos del Secreto, uno que Juan XXIII podía leer sin ayuda de Mons. Tavares, y otro que requería de su asistencia.

Socci probó su teoría consultando a Mariagrazio Russo, una experta en lengua portuguesa, quien dirigió un análisis muy preciso de la visión del Secreto dada a publicidad por el Vaticano en 2000. No solo concluyó Russo en que hay muchas inexactitudes en la traducción oficial del texto portugués de cuatro páginas de la Hermana Lucía (lo que resulta curioso en un documento de tal importancia), sino que ella no encontró ningún tipo de “expresión regional ni dialectal”. Esto solo puede significar que lo que el Vaticano reveló es diferente de lo que leyó Juan XXIII, en lo cual había “expresiones dialectales”, por lo cual debió requerir de un asistente portugués.

 


¿COMO PUDO HABER OCURRIDO?

Socci plantea una hipótesis de lo que puede haber pasado en 2000 tras los muros vaticanos. Afirma que Juan Pablo II y el Card. Ratzinger querían revelar el Tercer Secreto en su totalidad, pero que el Card. Sodano, por entonces Secretario de Estado, se opuso a la idea. La oposición del Secretario de Estado significa una presión formidable.

Se llegó, pues a una solución de compromiso que lamentablemente no revela la existencia de virtudes heroicas en ninguno de los actores.

La visión del “Obispo vestido de blanco” que está reproducida en las cuatro páginas escritas por la Hermana Lucía sería revelada inicialmente por el Card. Sodano, en conjunto con su absurda interpretación de que el Secreto no es nada más que una predicción del intento de asesinato del Papa Juan Pablo II en 1981.

Al mismo tiempo, el 13 de mayo de 2000, durante la ceremonia de beatificación de Jacinta y Francisco, el Papa Juan Pablo II “revelaría” la otra parte, la “terrorífica”, del Tercer Secreto oblicuamente, en su sermón. Es por eso que Juan Pablo II habló en su sermón del Apocalipsis: “Otro portento apareció en el Cielo; un gran dragón” (Ap. 12, 3). Estas palabras tomadas de la primera lectura de la Misa nos hacen pensar sobre una gran batalla entre el bien y el mal, mostrándonos como, cuando el hombre deja de lado a Dios, no puede alcanzar la felicidad, sino que termina destruyéndose a sí mismo… El mensaje de Fátima es una llamada a la conversión, una alerta a la humanidad para que no tenga relación alguna con el “dragón”, cuya “cola barrió un tercio de las estrellas del Cielo, y las precipitó a la tierra”. (Ap. 12:4).

Los Padres de la Iglesia han interpretado siempre a “las estrellas del cielo” como el clero, y las estrellas barridas por la cola del dragón indican un gran número de miembros del clero que caen bajo la influencia del Demonio. Este fue el modo en que Juan Pablo explicó que el Tercer Secreto también predice una gran apostasía.

Fue una revelación implícita del secreto. Así, el Vaticano, y el Papa mismo, no podrían ser acusados de mentir ante la pregunta directa: “¿Se ha revelado completamente el Tercer Secreto”? Respuesta: “Si, ha sido completamente revelado”.

Algunos podrán juzgar esta hipótesis traída de los pelos. Las personas normales, se podría objetar, no actúan de esta manera. Yo, sin embargo, la encuentro perfectamente plausible.

Primero, tenemos el testimonio de Mons. Williamson, de la FSSPX que relata que un sacerdote austríaco de su amistad le dijo que el Card. Ratzinger le había confiado (al sacerdote austríaco) que tenía dos pesos en su conciencia. Uno era el mal manejo del Mensaje de Fátima del 26 de junio, el otro el del problema con Mons. Lefebvre en 1988. “Me equivoqué”, habría dicho con respecto a Mons. Lefebvre. “Me torcieron la mano”, respecto a Fátima. La hipótesis de Socci es coherente con la confesión atribuida al Card. Ratzinger de haberse dejado “torcer la mano”.

En segundo lugar, cualquier que conozca la “romanita” vaticana no tendrá dificultad alguna en aceptar la probabilidad del procedimiento que plantea la hipótesis.

El Vaticano es una burocracia romana que está en posesión del lugar desde los tiempos de Carlomagno. Puede ser extremadamente prudente y sutil cuando actúa por derecha, y evasiva y astuta cuando lo hace por siniestra. Es experta en escurrirse de las situaciones embarazosas. Ni afirma ni niega. Responde a las preguntas con otras preguntas. Se evade con un delicioso encanto.

Como estamos viviendo el período en el que el “humo de Satanás ha entrado en la Iglesia”, debemos admitir con dolor que el Vaticano posconciliar, en muchas ocasiones, ha abandonado el dictado evangélico “Que tu sí sea sí, y que tu no sea no”. (Mt. 5:37). Esta es una de las razones del impacto de la publicación tradicionalista Si si, no no, dado que obtener un Si o un No directos de los funcionarios vaticanos actuales –descubrir lo que realmente piensan- puede llegar a ser una tarea imposible.

 


DOS EJEMPLOS PUEDEN ILUSTRAR

El Papa Juan Pablo II presentó su “Pedido de perdón Papal” el 12 de marzo de 2000 como parte de año jubilar del milenio. Le pidió al Card. Ratzinger que preparara una defensa teológica del programa de “Pedido de Perdón” con el fin de ser editado por Doctrina de la Fe.

El Card. Ratzinger, que ciertamente es un hombre de pensamiento progresista, no aprobaba sin embargo este pedido de perdón. Así fue, pues como el manejó la comisión: según relata el vaticanista Sandro Magíster, uno de los periodistas más ratzingerianos de Roma, el cardenal redactó argumentos contra el programa de Pedido de Perdón con gran firmeza y precisión. Luego construyó las respuestas a estos argumentos de un modo poco riguroso y débil. Fue su modo de afirmar, indirectamente, que el programa papal era indefendible teológicamente.

Sin embargo no se atrevió a decirlo abiertamente. Nadie, sin una extraordinaria clarividencia capaz de leer la mente del cardenal podría decir cual ha sido su intención. Pero, finalmente, lo que el católico de a pie asumió fue “Memoria y Reconciliación”, uno de los documentos doctrinariamente más insensatos y ridículos producidos por el Vaticano posconciliar, un delirio producto de un estado de postración. Sin embargo, este documento vino del hombre cuya función primordial era defender la integridad de la doctrina.

De nuevo, nadie podría acusar al cardenal de poseer virtudes heroicas, pero esto nos pinta un cuadro sobre el modo en que el Vaticano se maneja. En nombre de la obediencia, o al menos de un cierto compromiso con la obediencia, el Card. Ratzinger publicó un documento sobre materia doctrinal que confundió a millones de fieles católicos.

Hay otro triste ejemplo de una menos admirable integridad sobre el Vaticano de hoy que yo he experimentado de primera mano.

 


¡OBEDEZCAN!

Años atrás yo pertenecía a una comunidad de Misa Tridentina que después de 1988 había buscado la posibilidad de una regularización. En enero de 1994 dos de nosotros viajamos a la oficina de Ecclesia Dei en Roma para considerar esta posibilidad. En cuanto a la “regularización” el viaje fue una pérdida de tiempo: pero en lo que respecta a las duras lecciones y el “how’s how” de la operatoria vaticana, fue un viaje invalorable.

En un punto de nuestra entrevista, el P. Arthur B. Caulkins de la oficina vaticana de Ecclesia Dei nos dijo que nuestro deber ¡era obedecer! Y si lo que se manda está mal, la culpa no es de quien obedece, sino en quien manda.

 


EL P. CAULKINS HABLABA EN SERIO

Yo no podía creer a mis propios oídos. Este modo de obediencia ciega, propuesto por el funcionario vaticano, significa que el clero católico, los religiosos –inclusive los funcionarios vaticanos- obedecerán órdenes verdaderamente dañosas para las almas y para la Fe, mientras se dicen a sí mismos que no incurren en ninguna responsabilidad personal puesto que “Yo solo obedezco órdenes”: “Es la responsabilidad de mi superior, no la mía”. La nueva misa, las monaguillas, la comunión en la mano, las jornadas de la juventud al ritmo del rock and roll, encuentros panreligiosos con paganos, todas estas afrentas a la Fe católica se realizan en nombre de una “obediencia”; que no es tal sino cobardía y servidumbre.

Si el Vaticano actualmente opera bajo estos principios como política habitual, lo cual significa una perversión de la piedad filial que el católico debe a sus superiores religiosos, entonces no hay que sorprenderse de la estampida de anomalías y delitos que campea en el mundo católico. Esto también ayuda a comprender la hipótesis de Socci sobre una “revelación de compromiso” del Tercer Secreto.

 


PRINCIPALES REVISIONES

El libro de Socci contiene muchos otros puntos demasiado numerosos como para enumerar aquí. Habla del menosprecio de Juan XXIII y Paulo VI hacia la Hermana Lucía; del hecho de que la parte oculta del Secreto predice una grave crisis de Fe y posiblemente contenga advertencias sobre el Concilio Vaticano II; de la absurda entrevista a puertas cerradas entre el Card. Bertone y la Hermana Lucía de noviembre de 2001 tras la cual él afirmó que la religiosa concordaba con todo lo dicho en el documento del 26 de junio, incluso aunque el documento minaba el mensaje de Fátima tan duramente que hasta los titulares de diarios seculares como “Los Angeles Times” lo reflejaban: “Los máximos teólogos vaticanos sutilmente desacreditan el culto a Fátima”.

Socci dice además que la parte no publicada del texto del Secreto muy probablemente contenga advertencias sobre catástrofes naturales inmensas.

En cuanto a la consagración de Rusia, Socci concluye que no ha sido realizada. Esto se comprueba simplemente observando el estado de decadencia de Rusia. No podemos sino aplaudir el sentido común de Socci. Solo comentaristas completamente irreligiosos o descerebrados pueden insistir en que la Rusia de hoy, atiborrada de divorcio, aborto, cultos y perversiones sexuales testimonia el triunfo del Corazón Inmaculado.

Hay mucho más en este libro de 255 páginas. Y ha sido publicado por una casa editora de primer nivel en Italia, lo cual probablemente asegure su circulación y genere mucha discusión. Un contacto de la CFN nos dice que el libro ha recibido críticas de primer nivel en los diarios italianos más importantes, (incluyendo el Corriere della Sera, La Stampa, Libero e Il Giornale) y parece estar causando una buena turbulencia dentro del Vaticano.

No podemos sino desear que el libro sea publicado en inglés y en los otros principales idiomas, lo más pronto posible.
(
Envío de Josep Puig
http://forosdelavirgen.org
).

El pedido de la Virgen respecto a Rusia.

20110727022129-el-pedido-de-la-virgen-respecto-a-rusia-apaisada.jpg

El pedido de la Virgen respecto a Rusia

El 13 de junio de 1929, durante una visión de la Santísima Trinidad y del Inmaculado Corazón de María, la Virgen le solicitó a Sor Lucía que pida al Papa y los obispos que consagren a Rusia a su Inmaculado Corazón.

Una vez transmitido el mensaje, se diría que la misión la Hermana Lucía estaba cumplida. Pío XI lo recibió pero, por razones que se ignoran, no realizó la consagración. Se abrió entonces la más dolorosa y larga fase de la misión de la vidente: insistir filialmente una y otra vez ante los sucesivos Pontífices para que concretaran la consagración que Nuestra Señora deseaba y pedía.

El siguiente es un trabajo de Luis Eduardo López Padilla (Apocalipsis mariano) fechado el 13 de Agosto del 2008

Con ocasión del reciente enfrentamiento entre Rusia y Georgia, a causa de la acción separatista de Osetia del Sur, se ha vuelto a cuestionar si es cierto que Rusia -como se alega en amplios sectores de la Iglesia- logró su conversión prometida por la Virgen María tras supuestamente haber sido consagrada esa nación al Corazón Inmaculado de María.

A fines de los 90′, varios libros editados por casas prestigiosas católicas destacaban que como resultado de las acciones de Juan Pablo II que contribuyeron, entre otros hechos, a la caída del Muro de Berlín y a la desintegración de la antigua URSS, se había dado cumplimiento a la profecía de la Virgen en Fátima en 1917: Consagración y Conversión de Rusia y Paz prometida al mundo.

 


RECAPITULEMOS LOS HECHOS

El 13 de junio de 1929, en Tuy, España, la Santísima Virgen se le apareció a la Hermana Lucía, cumpliendo así la promesa de que vendría a “pedir la Consagración de Rusia”, la cual sería realizada por el Papa en unión con todos los obispos del mundo. La Hermana Lucía anotó por escrito las palabras utilizadas por Nuestra Señora para pedir la Consagración de Rusia: “Es llegado el momento en que Dios pide que el Santo Padre, en unión con todos los obispos del mundo, realice la consagración de Rusia a Mi Corazón Inmaculado, prometiendo la salvación por este medio”. [1]

Este acto solemne de la Consagración de Rusia, a ser celebrado simultáneamente por el Papa y por todos los obispos del mundo, no se ha llegado a realizar. Ninguno de los actos de consagración realizados por Pio XII, Pablo VI o Juan Pablo II fueron hechos simultáneamente por el Papa y por todos los obispos del mundo. Esto es un hecho absolutamente comprobado.

Ahora bien, era voluntad divina que el acto de la consagración se realizara sin tardanza. El 21 de enero de 1935, la Hermana Lucía escribió: “Hace unos tres años, Nuestro Señor estaba muy insatisfecho porque todavía no se había atendido Su pedido. Se lo hice saber al Señor Obispo por medio de una carta (…) Hablando íntimamente con Él, me parece que está dispuesto a mostrar Su misericordia con la pobre Rusia (como lo había prometido cinco años atrás), un país que tanto desea salvar”. El 19 de agosto de 1931, Nuestro Señor se le apareció a la Hermana Lucía transmitiéndole este mensaje: “Comunícale a Mis ministros que en caso de que sigan el ejemplo del Rey de Francia en la tardanza en ejecutar Mi demanda, ellos lo acompañarán en la aflicción, tal como le sucedió a él.”[2]

Esta es una advertencia muy enérgica, transmitida por el mismo Jesucristo, puesto que el ejemplo a que Él se refiere es el de la desobediencia del Rey de Francia, quién no llegó a consagrar Francia a Su Sagrado Corazón. Esta petición fue formulada directamente por Nuestro Señor Jesucristo, quien se lo reveló a Santa Margarita María Alacoque; la cual, a su vez, se lo comunicó al Rey Luis XIV. Ni éste ni Luis XV hicieron caso a tal petición. Por fin, Luis XVI, ya en prisión, intentó obedecer la orden divina; pero no pudo realizar el acto público y solemne, conforme había sido solicitado, y fue guillotinado en 1793, demasiado tarde para salvar a Francia de la revolución y el “reino del terror” a la que fue sometida.

Nuestro Señor ha declarado de forma inequívoca que el Papa disponía de cierto período para realizar la Consagración de Rusia. Si, después de agotado ese plazo, todavía no se hubiera realizado la consagración en la forma debida, algunos de los pastores de la Iglesia pagarían tal omisión con sus vidas. Esto se encuentra muy claramente descrito en la visión del Tercer Secreto, publicada el 26 de junio de 2000. En dicha visión, el Papa es muerto por la soldadesca, y lo mismo les sucede a obispos y cardenales, que también son muertos.

Posteriormente, en una carta escrita por Sor Lucía el 18 Mayo de 1936, relata que Nuestro Señor habló otra vez con ella y le dice que la conversión de Rusia ocurrirá sólo cuando aquella nación sea solemne y públicamente consagrada al Corazón Inmaculado de María por el Papa junto con todos los obispos. En otra ocasión, Nuestra Señora dice a Sor Lucía que Rusia sería el instrumento de castigo mundial, si antes no se hubiera alcanzado la conversión de “esa pobrecita nación” por medio de la consagración. “Por lo que se refiere a otra pregunta que me han hecho — si será conveniente insistir para obtener la Consagración de Rusia (…) — he hablado con Nuestro Señor sobre este asunto; y aún hace poco le preguntaba por qué Él no convertía a Rusia, sin que Su Santidad realizase esa consagración. (Respondió): ‘Porque quiero que la totalidad de Mi Iglesia reconozca esa consagración como un triunfo del Corazón Inmaculado de María, para difundir después Su culto y poner, al lado de la devoción a Mi Divino Corazón, la devoción de este Inmaculado Corazón. (…) Sin embargo, es el Corazón Inmaculado de María el que ha de salvar a Rusia. Este le ha sido confiado a Ella.” [3]

Más grave aún es que, tiempo después, por medio de una “locución interior”, nuestro Señor, quejándose, le dijo a Lucía: “No quisieron atender a mi súplica (…) como al Rey de Francia, se arrepentirán y la harán después, pero será tarde. Rusia habrá extendido sus errores por el mundo entero provocando guerras y persecuciones a la Iglesia; el Santo Padre tendrá mucho que sufrir.”(4)

Las consecuencias de no obedecer las peticiones del Cielo serán incalculables y catastróficas. Aquellos que dicen que ya han sido atendidas las peticiones de Nuestra Señora, que la Consagración de Rusia ya se ha realizado, han perdido la noción de la realidad. Nunca ningún Papa ha pedido a los obispos del mundo que consagren a Rusia y tampoco ningún Papa les ha enviado una oración común a los obispos para que explícita y específicamente consagren a Rusia al Corazón Inmaculado de María.

En septiembre de 2002, Navarro-Valls, hasta entonces portavoz del Vaticano, mencionó el hecho de que la Iglesia Católica es actualmente objeto de persecución en Rusia. “Nuestra Señora de Fátima ha advertido que Rusia perseguiría a la Iglesia Católica, si no fuesen atendidas Sus peticiones. Dijo Ella que “si atendieren mis peticiones, Rusia se convertirá, y habrá paz (…)”

En mayo de 1952, Nuestra Señora de Fátima le dijo a la Hermana Lucía: “Comunícale al Santo Padre que continúo esperando la Consagración de Rusia a Mi Corazón Inmaculado. Sin la consagración, Rusia no se podrá convertir, ni el mundo tendrá paz”.[5]

Dice el Padre Kramer lo siguiente: “Los que dicen que la consagración ya se ha realizado sólo se limitan a presentar los argumentos más obtusos y de un simplismo poco ingenioso, que van contra la lógica, así como las pruebas más flacas y sin credibilidad, como postales y cartas de dudosa autenticidad, relatos anecdóticos basados en rumores y comentarios según los cuales el Papa, o la Hermana Lucía, habrían afirmado que “ya se había realizado la consagración.” En muchos artículos publicados anteriormente en la revista The Fatima Crusader —disponibles en
www.fatima.org
, hemos demostrado hasta la saciedad que todavía no se ha realizado la Consagración de Rusia. Hemos presentado pruebas irrefutables, que no admiten una oposición legítima, y que establecen el hecho concreto, incontestable, de que Nuestra Señora — conforme lo ha admitido públicamente el Papa Juan Pablo II el 25 de marzo de 1984 — “todavía aguarda” el acto de consagración que había pedido.” [6]

Para muchos – incluidos fundamentalmente altos dignatarios de la Iglesia – Rusia ya fue consagrada y por tanto ya “se ha convertido”, dando así cumplimiento a lo anunciado por Nuestra Señora. Pero esto es un grave error. La prueba de esa tal “conversión” consiste en hechos como la caída del Muro de Berlín, el “colapso” del comunismo que tuvo lugar en Europa Oriental, y la “desintegración” de la Unión Soviética en 1991. En esa ocasión se afirmó que la Guerra Fría había “terminado”. El Occidente la había ganado (por lo menos, fue lo que se dijo). El comunismo había sido derrotado (sin embargo, Rusia continuaba aliada a otros países comunistas). La Rusia “democrática” había hecho un acuerdo con Estados Unidos, que ahora era visto –erróneamente– como la única superpotencia del planeta. Y en Rusia debíamos de ver ya el triunfo del Corazón Inmaculado de María. Pero los hechos dicen totalmente lo contrario.

Además de la crisis entre Rusia y Georgia, hoy en día existen al menos 23 países en guerra, entre los que se cuentan: Afganistán, desde 2001; Argelia, desde 1992; Birmania, desde 1948; Chad, desde 2006; Etiopía desde 2007; India desde 1967; Irak desde 2003; Israel y Palestina desde 2000 (con su antecedente de 1948); Nigeria desde 2007; Pakistán desde 2001; República Centroafricana desde 2006; y otros países más, sin contar las revueltas en numerosos países en demanda de derechos, protestas y mejores condiciones de vida, así como actos terroristas diarios que engloban de hecho a todos los rincones del planeta.

Entonces, o la virgen Santísima miente y no cumple lo que promete o simplemente no se han obedecido sus peticiones y por eso en el mundo no hay paz, ni la habrá, hasta en tanto Rusia no sea consagrada al Corazón inmaculado de María. Así de simple. ¿Hará la consagración BXVI?

 


UN DATO PARA ACLARAR LA PERSPECTIVA FUTURA

Según relata el Padre salesiano Giuseppe Tomaselli quien ha escrito numerosos artículos sobre temas religiosos y místicos, a principios de 1990, le preguntó al estigmatizado italiano Antonio Ruffini, (1907-1999), muy venerado y bendecido por Pío XII y Paulo VI, si sería Juan Pablo II el Papa que consagraría Rusia al Corazón Inmaculado de María, a lo que respondió que “No, no es Juan Pablo II. No será su sucesor inmediato tampoco, sino el siguiente. Él es quién consagrará finalmente a Rusia.” -Interview P. Kramer Crusader # 82-. Es decir, será el sucesor de Benedicto XVI, durante un tiempo de guerra mundial y persecución a la iglesia, que finalmente se convertirán en las señales para hacer la consagración, quien procederá a hacerla y comenzará entonces la restauración y el triunfo del Corazón Inmaculado.

————
[1] The Third Secret Vol. II, p. 555. Estas palabras las escribió en su Diario la Hermana Lucía.
[2] Memorias de Lucía. Volumen I. Compilación de Luis Kóndor, SVD. Secretariado dos Pastorinhos . Fátima, 9ª Ed. 2006.
[3] Idem
[4] Ibídem.
[5] Padre Paul Kramer en El inminente Gran Castigo revelado en el Tercer Secreto de Fátima. www.fatima.org
[6] Idem.
—(
Envío de Josep Puig
http://forosdelavirgen.org
).

Aparicion de Rianjo a la hermana Lucia de Fatima.

20110727021746-rianjo.jpg

Aparición de Rianjo a la hermana Lucía de Fátima ( agosto 1931)

En Agosto de 1931, Jesús aparece a la hermana Lucía para volver a pedir la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María como había pedido su madre en las apariciones de Fátima.

LOS SUCESOS DE RIANJO
En agosto de 1931, debido a una enfermedad, la Hermana Lucía estaba pasando una temporada en una casa amiga en Rianjo, España, una pequeña ciudad marítima cercana a Pontevedra, para descansar y recobrarse. Fue en la capilla de allí que la Mensajera de Fátima iba a recibir una vez más una comunicación del Cielo.

Nuestro Señor se quejó a la Hermana Lucía por la tardanza de Sus ministros, quienes demoraban la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, como había pedido Nuestra Señora de Fátima el 13 de junio de 1929, dos años y dos meses antes. La Hermana Lucía informó a su Obispo la importante revelación:

29 de agosto de 1931. Señor Obispo: mi confesor me manda que participe a V. Ex.cia lo que hace poco ocurrió entre mí y Nuestro Buen Dios: pidiendo a Dios la conversión de Rusia, de España y Portugal, me pareció que su Divina Majestad me dijo:

‘Me consuelas mucho pidiéndome la conversión de esas pobres naciones. Pídelo también a mi Madre, diciendo muchas veces: Dulce Corazón de María, sed la salvación de Rusia, de España y de Portugal, de Europa y del mundo entero.

‘Y otras veces: por vuestra pura e Inmaculada Concepción, oh María, alcanzadme la conversión de Rusia, de España, de Portugal, de Europa y del mundo entero.

‘Participa a Mis ministros que, en vista de que siguen el ejemplo del Rey de Francia, en la dilación de la ejecución de mi petición, también lo han de seguir en la aflicción. Nunca será tarde para recurrir a Jesús y a María.’

En otro texto ella escribió,

Mas tarde, por medio de una comunicación íntima, Nuestro Señor  me dijo, quejándose:

-No han querido atender Mi petición… Al igual que el Rey de Francia se arrepentirán, y la harán, pero ya será tarde. Rusia habrá ya esparcido sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia. ¡El Santo Padre tendrá que sufrir mucho!.

Nuestro Señor estaba haciendo aquí una referencia explícita a los pedidos del Sagrado Corazón hechos el 17 de junio de 1689 al Rey de Francia, por intermedio de Santa Margarita María de Alacoque. Como resultado del rechazo del Rey Luis XIV -al igual que del rechazo tanto de su hijo como de su nieto, los reyes Luis XV y Luis XVI- a consagrar públicamente Francia al Sagrado Corazón de Jesús, como fue pedido por el Cielo por intermedio de un reconocido santo francés de aquel tiempo, la Contra-Iglesia, protestante y masónica, llevó a cabo el gran alzamiento de la Revolución Francesa.

El 17 de junio de 1789, (Fiesta del Sagrado Corazón) exactamente a cien años del día en que Santa Margarita María había escrito el gran designio del Cielo para el Rey, se alzó el Tercer Estado y se proclamó una Asamblea Nacional, despojando al Rey Luis XVI de su poder legislativo. El 21 de enero de 1793, Francia, ingrata y rebelde contra su Dios, se atrevió a decapitar a su Rey cristiano como si fuera un criminal. En Rianjo, Jesús nos advierte que ese oscuro capítulo de la historia se repetirá, y esta vez los ministros de Su Iglesia -los Obispos, y tal vez incluso el Papa mismo-, estarán entre sus desventuradas víctimas.

Pareciera que esa ejecución del Papa, “el Obispo vestido de blanco”, junto con otros obispos, sacerdotes, religiosos y laicos -como si fueran criminales- es lo que está previsto en la visión de Fátima revelada el 26 de junio de 2000.

 


LA REVELACIÓN Y PEDIDOS QUE SE CIERRAN EN RIANJO
Las dos visiones de Jacinta sobre el Santo Padre, tal como las transmite Lucía al comienzo de sus Terceras Memorias, están en relación estrecha con el secreto del 13 de julio de 1917 como lo muestran claramente las preguntas que hace Jacinta a su prima, después de habérselas anunciado: he aquí las visiones tal como Sor Lucía nos las relata al principio de sus Terceras Memorias (op. cit. p. 113-114).

Primera visión: “… Jacinta me llamó”. –Tu no has visto al Santo Padre?
- “No”
- “Yo no sé cómo sucedió, he visto al Santo Padre en una casa muy grande, arrodillado ante una mesa, con las manos en la cara y llorando. En el exterior de la casa había mucha gente y algunos le arrojaban piedras, otros lo maldecían y le decían muchas palabras feas. ¡Pobrecito el Santo Padre! Tenemos que rezar mucho por él!
Ya he dicho cómo un día dos sacerdotes nos pidieron que rezáramos por el Santo Padre y nos explicaron quién era el Papa.”

Jacinta me preguntó enseguida: -“¿Es el mismo que vi llorar y del cual esta Señora nos habló en el secreto?” –

“Es el mismo”, respondí”.

Esta visión hace pensar en una rebelión proveniente del interior de la Iglesia, por parte del rebaño, movido por orgullo y odio, en violenta ruptura hacia la autoridad suprema de la Iglesia: lo que hace pensar inmediatamente en el progresismo y el modernismo.

Segunda visión: “En otra ocasión, íbamos a Lapa do Cabeço. Al llegar, nos arrodillamos para rezar las oraciones del Ángel, pasado un cierto tiempo, Jacinta se puso de pié, y me llamó:
- “¿No ves todas esas rutas, todos esos caminos y campos llenos de gente que llora de hambre y no tiene nada que comer? ¿Y al Santo Padre, en la Iglesia, rezando ante el Corazón Inmaculado de María? ¿Y toda esa gente que reza con él?
- Varios días más tarde, me preguntó:
- “¿Puedo decir que he visto al Santo Padre y a toda esa gente?”
- “¡No! ¿no ves que eso forma parte del secreto y que así pronto se descubriría todo?
- “Está bien, no diré nada”.

Parece necesario, para comprender la doble significación de esta visión, releer algunos extractos de una carta de Sor Lucía del 12 de abril de 1970, a su amiga María Tersa da Cunha. Allí escribe:

“Nuestra Señora pidió y exigió que recemos el Rosario todos los días, repitiendo lo mismo en todas sus apariciones, como para prevenirnos a fin de que, en estos tiempos de desorientación diabólica, no nos dejemos engañar por falsas doctrinas, que disminuyen la elevación del alma a Dios, por la oración… “ (¡el texto publicado está cortado en este lugar!).

“El Rosario es, para la mayor parte de las almas que viven en el mundo, como el pan espiritual de cada día, y quitarles esta oración o apartarlas de ella, es decir, disminuir en los espíritus la estima y buena fe con que lo rezan, es, en el campo espiritual, lo mismo o peor aún, ya que la parte espiritual es superior a la material; yo diría que sí en el campo material se privara del alimento necesario para la vida física”
(Padre Antonio María Martins, S.J.: “Documentos de Fátima.”, Porto, 1976, p. 453, traducción personal según el original portugués).

Según esta carta de Lucía (cuya publicación en el documento del Cardenal Ratzinger que ha sido severamente censurada: ¡está cortada en tres lugares!), parece que la terrible hambruna descripta en la visión de Jacinta, puede tomarse no solamente en sentido físico, sino también en sentido espiritual: debido a la desorientación diabólica, el rebaño se encuentra abandonado por sus pastores legítimos, infieles a su vocación, y ya no es alimentado espiritualmente. “Los niños pidieron pan, y no había nadie para partírselo” (Tren. IV, 4).

El castigo de esta infidelidad es una gran hambruna física, sin duda en el cuadro de una gran guerra todavía por venir, dirigida ante todo contra la Iglesia y las almas consagradas; por otra parte es cierto que Lucia, en una copia del texto de esta visión destinada a uno de sus directores espirituales, el padre Gonçalves, ofrece una variante al hablar de “…todas esas rutas, todos esos caminos y campos llenos de gente muerta, perdiendo sangre”. Comparemos esto con la visión divulgada el 26 de junio: todas las almas consagradas son asesinadas por un grupo de soldados al pie de la gran cruz de troncos rústicos. La situación será entonces tan terrible que el Papa se someterá finalmente al pedido de Nuestra Señora de Fátima consagrando Rusia al Corazón Inmaculado. Llegamos así a la revelación de Rianjo de agosto de 1931, que Lucía relató a su obispo por carta el 29 de agosto de 1931:

“( …) Como pedía a Dios la conversión de Rusia, de España y de Portugal, me ha parecido que su Divina Majestad me decía:
(…) Haz saber a mis ministros que están siguiendo el ejemplo del rey de Francia retrasando la ejecución de mi pedido y que lo seguirán también en la desgracia. Pero jamás será demasiado tarde para recurrir a Jesús y a María”.

En 1936, cuando Lucía redactó, para el padre Gonçalves, el relato detallado de la aparición de Tuy que tuvo lugar el 13 de junio de 1929, durante la cual Nuestra Señora había pedido formalmente la consagración de Rusia a su Corazón Inmaculado, ella recuerda la revelación capital de Rianjo en términos diferentes:
“Más tarde, por medio de una comunicación íntima, Nuestro Señor me dijo, lamentándose: ¡No han querido escuchar mi pedido!… Como el rey de Francia, se arrepentirán, y lo harán, aunque será tarde. Rusia habrá ya propagado sus errores al mundo, provocando guerras y persecuciones contra la Iglesia. El Santo Padre tendrá mucho que sufrir”.Es gracias a la revelación de Rianjo que se comprenden las dos visiones de Jacinta: El Cielo, previendo que los pedidos de Nuestra Señora no serían escuchados, ha querido ciertamente mostrar a Jacinta en qué situación extremadamente trágica sería finalmente realizada la consagración de Rusia, por un Papa completamente solo y abandonado por todos, asediado en su palacio, y en medio de una guerra terrible, flagelo de la cólera de Dios para castigar la infidelidad de los hombres y ante todo de sus ministros sagrados: así Jacinta vio un Papa al borde de la —desgracia—, resolviendo muy tarde, pero no demasiado tarde, realizar la consagración de Rusia.

Siendo la beata Jacinta, la que hizo más sacrificios por el Santo Padre de los tres pastorcitos, el Cielo, recompensándola con estas visiones, quiso sin ninguna duda, hacer que redoblase su generosidad en sus oraciones y sacrificios por Él.

Fuentes:
www.statveritas.com.ar
y otras
(
Envío de Josep Puig
http://forosdelavirgen.org
).

Consecuencias de la Consagracion de Rusia. Los pedidos de Jesus y Maria.

20110727021547-por-fin-250x178.jpg

Consecuencias de la Consagración de Rusia: los pedidos de Jesús y María

El 13 de junio de 1929, mientras la Hermana Lucía estaba en el noviciado de las Hermanas Doroteas en Tuy, España, Nuestra Señora cumplió Su promesa del 13 de julio de 1917: “Vendré a pedir la consagración de Rusia…” escribe la Hermana Lucía que, estando ella una noche sola… en medio de la capilla… cuando la única luz era la de la lámpara:

De repente, se iluminó toda la capilla con una luz sobrenatural y sobre el altar apareció una cruz de luz que llegaba hasta el techo. En una luz más clara se veía, en la parte superior de la cruz, un rostro de un Hombre y Su Cuerpo hasta la cintura. Sobre su pecho había una paloma igualmente luminosa. Y clavado en la cruz, el cuerpo de otro hombre. Un poco por debajo de la cintura, suspendido en el aire, se veía un Cáliz y una Hostia grande sobre la cual caían unas gotas de Sangre que corrían a lo largo del Rostro del Crucificado y de una herida en Su pecho. Escurriendo por la Hostia, esas gotas caían dentro del Cáliz.

Bajo el brazo derecho de la Cruz estaba Nuestra Señora con Su Inmaculado Corazón en Su Mano … (Era Nuestra Señora de Fátima con Su Inmaculado Corazón … en Su mano izquierda … sin espada ni rosas, pero con una corona de espinas y llamas). Bajo el brazo izquierdo (de la Cruz), unas grandes letras, como si fueran de agua clara cristalina, que corrían hacia el altar, formaban estas palabras: ‘Gracia y Misericordia’. Comprendí que me era mostrado el misterio de la Santísima Trinidad y recibí luces sobre este misterio que no me es permitido revelar.

Luego Nuestra Señora dijo a la Hermana Lucía:

“Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga, en unión con todos los Obispos del mundo, la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón; prometiendo salvarla por este medio. Son tantas las almas que la justicia de Dios condena por pecados cometidos contra Mí, que vengo a pedir Reparación. Sacrifícate por esta intención y reza”.

El pedido de la solemne y pública Consagración de Rusia por el Papa y todos los obispos católicos, expresado por intermedio de Nuestra Señora a la Hermana Lucía, es un pedido hecho por Dios mismo. En Tuy, Nuestra Señora dijo a Lucía: “Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga…”

Durante casi 1.000 años el rechazo de la Santísima Voluntad de Dios, y de Dios mismo, ha ido escalando. En 1054 el cisma ortodoxo comenzó cuando ellos dijeron “sí” a Dios, “sí a Cristo”, “sí” a Su Iglesia, pero “no” al Papa — Vicario de Jesucristo.

Ellos lo reconocen como “el primero entre iguales”, pero no reconocen su primacía de jurisdicción sobre todos los Patriarcas, Cardenales y obispos de la Iglesia.

En 1517, Martín Lutero dijo “sí” a Dios, “sí” a Cristo, “no” a la Iglesia Católica y “no” al Papa. Él proclamó tener fidelidad a Dios y a Nuestro Señor, pero rechazó a la Iglesia. Por lo que, es imposible permanecer fiel a Cristo cuando se rechaza a Su Esposa, la Iglesia.

En 1717 la Francmasonería dijo “sí” a Dios, “no” a Cristo, “no” a la Iglesia Católica y “no” al Papa. Ellos pretendieron reconocer a Dios (no al verdadero Dios, sino a su propia concepción de Dios), pero ya no quisieron a Cristo y a Su Iglesia. De nuevo, es imposible servir a Dios mientras se rechaza a Su Hijo: “Yo y el Padre somos uno,” dijo Nuestro Señor.

Finalmente, en 1917 Lenín dijo “no” a Dios, a Cristo, a la Iglesia Católica y al Papa. Con el Comunismo, vemos la culminación de lo que había comenzado con el cisma ortodoxo y con la herejía luterana: el rechazo descarado no solo de la Iglesia Católica, sino también el rechazo de Jesucristo e incluso de toda noción de un Dios Todopoderoso.

La Consagración de Rusia revertirá el alzamiento y la rebelión contra Dios, iniciada con el cisma ortodoxo de 1054, favorecida por la herejía de Lutero de la sola scriptura, incrementada por la apostasía de la Francmasonería e intensificada por el Comunismo.

Son estos “No” los que serán revertidos por la consagración de Rusia. Como dijo Nuestro Señor, la Iglesia es Su Esposa. Usted lo encontrará en la Carta a los Efesios. No podemos estar con Cristo y contra Su Iglesia, como enseñó Lutero. No podemos estar con Dios y contra Cristo, como dijo Nuestro Señor a los Fariseos: “Si Dios fuera vuestro Padre, vosotros me aceptaríais porque Yo soy la imagen de Mi Padre. Yo y el Padre somos Uno. No, vuestro padre es el diablo”. Dios Hijo es la imagen del Padre. “Felipe. ¿No sabes que Yo y el Padre somos Uno? Tú me has visto, tú has visto al Padre”.

Así, en cierto sentido, Marx lo estaba cumpliendo, al decir “No” a Dios, ese “No” es inseparable del “No” a Cristo, “No” a Su Iglesia y “No” a Su Vicario sobre la tierra. Pero todas estas cosas serán revertidas por la consagración y la conversión de Rusia. Incluso el “No” de los ortodoxos, negando la primacía del Papa en 1054, será revertido.

Así, cuando finalmente se logre la Consagración de Rusia y la paz mundial, deberíamos recordar que esta no vino por ninguno de los hombres, ni por todos ellos juntos. Ni siquiera por los méritos del Santo Padre, sino por los méritos de Nuestra Señora.

Al mismo tiempo, Dios quiere también que todo el mundo vea la importancia de la condición única del Santo Padre y de los obispos católicos y, en realidad, de la Iglesia Católica. Y es por eso que Él ha insistido que no solo sea el Santo Padre, sino los obispos católicos junto con el Santo Padre quienes realicen ese acto, para que el mundo vea la relación directa entre la Rusia convertida y el Papa y los obispos, que cumplieron ese acto de consagración al Inmaculado Corazón de María.

Dios ha dado a la Iglesia y al mundo este plan inmutable para obtener la paz mundial, solo por medio de la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María a realizar por el Papa y los obispos católicos. El Dios Omnipotente ha decretado demostrar así, a la Iglesia y al mundo, no solo la necesidad y la importancia de la devoción a Nuestra Señora, sino también demostrar por esta consagración de Rusia y la paz mundial subsiguiente, que El ha fundado solo una Iglesia, la Iglesia Católica y que Él ha establecido dentro de ella esa jerarquía de la Iglesia Católica, y ha dado al Papa la primacía de autoridad en la Iglesia.

Como Dios ha sido insultado públicamente por el ateísmo comunista, error principal de Rusia del cual nos advirtió Nuestra Señora en 1917, Él pide que se haga reparación pública por esa grave blasfemia, por medio de una re-dedicación del país y de los pueblos de Rusia al servicio de Dios. Sin embargo, Él ha ordenado que se haga de una manera determinada.

Dios desea que la Consagración de Rusia venga de manos de Su Madre Santísima, quien no solo hará más agradable a Él esa consagración, sino que Ella atraerá al mundo a Su Inmaculado Corazón, por medio de la paz subsecuente que Ella le dará.

Poco antes de su muerte, la Beata Jacinta de Fátima le dijo a su prima Lucía, “Ya me falta poco para ir al Cielo. Tu quedas aquí para decir que Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María. Cuando sea el momento de decirlo, no te escondas. Di a toda la gente que Dios nos concede las gracias por medio del Inmaculado Corazón de María; que se las pidan a Ella; que el Corazón de Jesús quiere que, a su lado se venere el Inmaculado Corazón de María; que pidan la paz al Inmaculado Corazón de María, que Dios se la entregó a Ella.”

 

LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA: CONSECUENCIAS PARA EL MUNDO
Muchos no se dan cuenta que Dios ya nos ha dado una vislumbre de lo que sucederá cuando el Papa y todos los obispos católicos del mundo consagren Rusia al Inmaculado Corazón de María.

Eso ocurrió en Portugal, después de que los obispos portugueses consagraran solemnemente su país al Inmaculado Corazón de María el 13 de mayo de 1931.

Como resultado de esa consagración, Portugal experimentó un triple milagro:

1. Hubo un Renacimiento Católico magnificente, durante el cual ocurrió un notable resurgimiento de la vida católica;

2. Tuvo lugar una milagrosa reforma política y social, de acuerdo con los principios sociales católicos; y

3. Hubo un doble milagro de paz, durante el cual Portugal fue librada tanto de la Guerra Civil Española como de la Segunda Guerra Mundial.

El Cardenal Cerejeira, Patriarca de Portugal, afirmó que las gracias arriba mencionadas, que transformaron completamente la nación, se debieron a Nuestra Señora de Fátima. El afirmó: “Para expresar lo que ha estado ocurriendo aquí durante veinticinco años, el vocabulario portugués no tiene sino una palabra: milagro. Sí, estamos convencidos que debemos la maravillosa transformación de Portugal a la protección de la Santísima Virgen”.

El Cardenal afirmó también, que las múltiples bendiciones que Nuestra Señora obtuvo para Portugal son una muestra de lo que Ella obtendrá para el mundo entero, una vez que Rusia sea consagrada debidamente a Su Inmaculado Corazón. “Lo que ha estado ocurriendo en Portugal proclama el milagro”, afirmó. “Y prefigura lo que el Inmaculado Corazón de María ha preparado para el mundo.”

Con la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón, y el Triunfo del Inmaculado Corazón, el mundo entero experimentará las gracias que Portugal experimentó luego de su consagración. Pero, estas serán a escala mundial, y, necesariamente, ¡mucho más notables! Habrá paz a lo largo del mundo. Las naciones aceptarán el reinado de Cristo Rey, y basarán así sus leyes en Sus Leyes. Y la Iglesia Católica será renovada, y todas las gentes y todas las naciones se convertirán a la práctica ferviente de la Fe Católica.

Para una descripción más detallada de la transformación milagrosa de Portugal, que fue la vista previa de lo que el mundo entero experimentará cuando se haga la Consagración Colegial de Rusia.

 


POR EL NO CUMPLIMIENTO
La historia ha demostrado los resultados de la omisión de consagrar Rusia por parte del Papa y los obispos. Hemos visto guerras incontables y conflictos: la 2a. Guerra Mundial; las guerras de Corea y de Vietnam; incontables revoluciones sangrientas en África, América Latina y el Sudeste Asiático, la reciente Guerra de Iraq, etc. También tenemos la guerra que se está librando contra los no-nacidos, en la que son asesinados 50 millones de bebés cada año en el mundo.

Por todo lo que ocurre a nuestro alrededor, tenemos la evidencia que no estamos viviendo en el período de paz prometido por Nuestra Señora de Fátima. Sin embargo, todos estos horribles castigos podrían haber sido evitados, y los futuros problemas se evitarán, por la Consagración de Rusia. Ha sido la demora del Papa y los obispos en el cumplimiento de la orden de Dios de realizar la Consagración Colegial de Rusia al Inmaculado Corazón de María, lo que ha permitido que hubieran ocurrido las terribles devastaciones del siglo pasado — después de 1929, cuando fue dada la orden formal para la Consagración. La destrucción continuará intensificándose si no se obtiene la conversión de Rusia; veremos la predicha esclavización de todo el mundo, y la aniquilación real de varias naciones.

Así, las consecuencias de no cumplir con la realización de ese simple acto de consagración son inconmensurables. Debemos rezar para que se haga pronto, y nos veamos librados de la esclavización y la aniquilación. Tal como el primer Papa, San Pedro, fue liberado de la prisión por las oraciones de los primeros cristianos, nuestro Papa actual puede ser igualmente ayudado por nuestras oraciones, para que finalmente obedezca los pedidos del Cielo y consagre Rusia al Inmaculado Corazón de María.

Fuentes:
www.fatima.org
y  otros
(
Envío de Josep Puig
http://forosdelavirgen.org
).

Una vision del mundo con base en Fatima.

20110727021105-2visiondelmundoconbaseenfatima.jpg

Una visión del mundo con base en Fátima

La siguiente es la trascripción de un discurso hecho en Fátima, en la Conferencia de Paz Mundial 2000, en octubre de 1999, nos ayuda a comprender mejor las circunstancias reales del Secreto de Fátima completo. por John Vennari

Las posiciones que se expresan en este discurso muestran las implicancias tradicionalistas de los mensajes de Fátima en contra del modernismo y toma como enmblema a Fátima de la corriente de defensa de las tradiciones de la Iglesia Católica.

Hoy es 13 de octubre de 1999, 82º aniversario del Milagro del Sol en Fátima, el 13 de octubre de 1917. Este milagro había sido predicho 3 meses antes, el 13 de julio de 1917.

En aquella ocasión, Lucía de Fátima pidió a Nuestra Señora: “Quería que nos dijese quién es y que hiciera un milagro para que todos crean que Vd. se nos aparece.”

Nuestra Señora respondió:
Continuad viniendo todos los meses. En octubre diré quién soy y lo que quiero, y haré un milagro para que todos vean y crean.”

Y el 13 de octubre de 1917, hoy hace 82 años, 70.000 personas fueron testigos del gran Milagro del Sol. 70.000 personas vieron el sol danzando en el cielo y enseguida desplomándose en dirección a la tierra. Estos testigos, incluso el padre de Jacinta, Tío Marto, nos informan que estaban aterrados. Dijo él: “El sol… comenzó a moverse y a danzar hasta que pareció que se desprendía del cielo y caía sobre nosotros. Fue un momento espantoso.”

Según los testigos, el milagro duró unos 8 minutos. Y después que el sol “retornó a su posición en el cielo”, el suelo, que antes del milagro estuviera encharcado por haber llovido toda la noche, estaba seco. Del mismo modo, las ropas de aquellos que habían permanecido bajo la lluvia, el día entero, estaban completamente secas.

Dicen los testigos que, durante el Milagro del Sol, podían mirar directamente al sol sin quedarse ciegos ni perjudicar de ninguna forma sus ojos.

En este siglo, Nuestra Señora realizó para nosotros uno de los más asombrosos milagros de todos los tiempos — un milagro público predicho 3 meses antes y atestiguado por 70.000 personas. Este milagro llegó a ser publicado hasta en el periódico liberal, anticlerical y masónico O Século .

La noticia del periódico del 15 de octubre de 1917 decía:
“Vimos a una inmensa multitud volverse hacia el sol, que estaba en su cenit, sin nubes. Parecía una bandeja de plata y era posible mirarlo fijamente sin ningún inconveniente. No quemaba los ojos. No cegaba. Podríamos decir que se produjo un eclipse. En ese momento surgió un tremendo clamor y se oyó gritar a la multitud que estaba cerca de nosotros: ‘¡Milagro!… ¡Milagro!… ¡Prodigio!… ¡Prodigio!…’ Delante de los ojos aturdidos de las personas cuya actitud nos transportó a los tiempos bíblicos, y que, enmudecidas, con la cabeza descubierta, contemplaban el azul del cielo, el sol tembló, hizo unos movimientos extraños y abruptos, contra todas las leyes cósmicas, ‘el sol danzó’, según la típica expresión de los campesinos.”

Éste ha sido, sin sombra de duda, el milagro público más grande que el Cielo realizó desde que Nuestro Señor fundó Su única y verdadera Iglesia Católica.

Por consiguiente, yo pienso que podemos decir que la magnitud de este milagro corresponde a la magnitud y a la importancia del Mensaje que Nuestra Señora dio en Fátima. Y fue tan espectacular la forma de este milagro, en especial con la danza del sol en el cielo y desplomándose enseguida hacia la tierra, que se hacía imposible desviar de él la mirada; de tal modo, el propio Mensaje de Fátima es de tal magnitud, de tal importancia, tan central, que yo creo que a través de este milagro Nuestra Señora nos estaba diciendo que nunca, jamás debemos desviar la mirada de Fátima, jamás desviar la mirada de Su Mensaje, no consentir jamás que ninguna cosa nos desvíe la atención de Su Mensaje.

Es éste el motivo por el que esta presentación se titula “Una visión del Mundo con base en Fátima.” Nuestra Señora vino a Fátima al principio de este siglo, uno de los siglos más ateos de todos los siglos. El mundo se encuentra actualmente impregnado no sólo de paganismo, sino de un paganismo poscristiano, que es mucho peor que el paganismo precristiano. El paganismo precristiano no había oído hablar de Cristo. Pero el paganismo poscristiano ha oído el mensaje de Cristo y lo ha rechazado y a Su única y verdadera Iglesia. Por eso es ésta una situación mucho peor que la del antiguo paganismo, que era ignorante de Cristo.

El Mensaje de Fátima tiene que ser central en nuestra vida católica; central en nuestra visión del mundo. Yo creo que todo lo que Nuestra Señora hizo en Fátima nos muestra que debemos basar nuestra visión completa del mundo en el Mensaje de Fátima y no en ninguna otra cosa que pudiera entrar en conflicto con él.

Hago hincapié en esto porque para muchos la devoción a Nuestra Señora de Fátima no es central. Es con frecuencia un asunto marginal, periférico. Como una devoción a Santa Rita, o a San Judas o a San Antonio . Se le considera un buen y provechoso suplemento para nuestra vida espiritual, pero es sólo una devoción marginal, sólo de importancia secundaria y que no tomamos suficientemente en serio.

Las visitas de Nuestra Señora en Fátima nos han proporcionado la base para una completa visión del mundo — una visión del mundo que no está fuera de moda, que no está fuera de época. Y esta visión del mundo con base en Fátima nunca se puede “actualizar” para que signifique algo distinto de su significado original; ni tampoco puede tener un papel secundario ni ser alterada ni eclipsada por la superstición del aggiornamento . Nada de lo que ha sucedido en este siglo puede exceder en importancia al Mensaje que Nuestra Señora dio en Fátima.

Y el Mensaje de Fátima no es otra cosa sino una urgente reafirmación de la doctrina tradicional de la Iglesia, y una reafirmación de la urgente necesidad de reparación, con consecuencias especiales para nuestros tiempos.

 


NOS LIBERA DE SLOGANS POPULARES

La verdad tiene una cualidad liberadora. Nuestro Señor dijo “La verdad os hará libres”. Y el Mensaje de Fátima nos libra de caer en los numerosos y vacíos slogans populares de la actualidad. Nos impide caer en el slogan de que las Naciones Unidas ateas son “la última grande esperanza de paz para la Humanidad”. Nos impide caer en el slogan de que estamos entrando en una “nueva primavera” con el advenimiento del nuevo milenio. Nos impide caer en el slogan de que estamos actualmente en el umbral de alguna nueva “civilización del amor” en la cual los católicos y los miembros de religiones falsas pueden dejar de lado sus diferencias para trabajar juntos con el objetivo de convertir el mundo en un lugar mejor. (Es interesante que la noción de que católicos y no católicos pueden colaborar juntos para construir una especie de nueva “civilización del amor” en la realidad ya fue condenada por el Papa San Pío X al condenar el Movimiento Sillon en Francia en 1910.)

Debemos observar que las dos expresiones tan populares hoy en día, “Una Nueva Primavera” y “Una Civilización del Amor” — ninguna de ellas contiene cualquier mención del Inmaculado Corazón de Nuestra Señora. Sin embargo, Nuestra Señora hizo realmente en Fátima la promesa de una gran victoria. Pero no la llamó una “nueva primavera”, ni la llamó una “civilización del amor”. La llamó “El Triunfo de Mi Inmaculado Corazón”.

Nuestra Señora vino a Fátima con el Mensaje de que “Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón.” No habrá victoria, no habrá “nueva primavera” a no ser que un número suficiente de católicos cumpla fielmente los pedidos de Nuestra Señora de Fátima. Éste tiene que ser nuestro centro de gravedad.

Pasemos ahora en revista Sus pedidos. En Fátima, Nuestra Señora nos pidió que:
• recitemos diariamente por lo menos Cinco Decenas del Rosario;
• usemos el Escapulario Marrón;
• ofrezcamos a Dios nuestros deberes diarios como un acto de sacrificio;
• hagamos los Cinco Primeros Sábados de Reparación a Su Inmaculado Corazón;
• Nuestra Señora pidió también que el Papa, en unión con todos los obispos del mundo, consagrase Rusia a Su Inmaculado Corazón, prometiendo la conversión de Rusia a través de esos medios, y un período de paz que le será concedido al mundo. Esta consagración aún tiene que ser realizada.

Mi pequeña contribución a la demostración de que Rusia no ha sido consagrada, y no ha sido convertida, proviene de un pequeño artículo en el Toronto Sun, de 9 de agosto de 1999, el cual informa que Larry Flint, el así llamado “Rey de la Pornografía”, acaba de publicar en Moscú una versión rusa de la revista Hustler.

Para quien no sabe lo que es, la revista Hustler es una de las revistas pornográficas más gráficas en los Estados Unidos. Es una industria multimillonaria con enorme circulación. Larry Flint se jactó de haber enviado suscripciones gratuitas de esta revista a todos los miembros del parlamento ruso. Estos 15 años después de la consagración en 1984; una consagración que no mencionó a Rusia por su nombre, cosa que Nuestra Señora había pedido.

Con el Triunfo del Inmaculado Corazón de Nuestra Señora, ¡Larry Flint sería incapaz de llevar esto adelante!

 


REVERENCIA A LA TRADICIÓN

Así, pues, quiero explicar por qué el Mensaje de Nuestra Señora de Fátima tiene que ser central en nuestra visión del Mundo.

Primero que todo, lo que hace que el Mensaje de Fátima sea eminentemente confiable es que Nuestra Señora de Fátima mostró un respeto profundo a la doctrina inalterada y consistente de la Iglesia a través de los siglos. Cuando Nuestra Señora vino a Fátima, no nos dio cualquier doctrina nueva, ni nos dio cualquier nueva interpretación de la doctrina católica que se desviase de la enseñanza constante de los siglos. Dijo San Pablo “Pero aún cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo os predique un evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, sea anatema.” (Gál. 1:8)

Y Nuestra Señora siguió estas sacrosantas directivas. No sólo mostró un profundo respeto hacia lo que la Iglesia siempre ha enseñado, con el mismo significado y con el mismo sentido (eadem sententia eodem sensu) , sino que reafirmó las doctrinas y orientaciones cruciales. Y las doctrinas y orientaciones que Ella reafirmó pueden darnos una guía para aquellas doctrinas que sufren los más grandes ataques en nuestro siglo.

 


NUESTRA SEÑORA EN EL PLAN DE SALVACIÓN

En primer lugar, el Mensaje de Nuestra Señora de Fátima consolida la profunda importancia de Nuestra Señora en el plan de la salvación.

Sabemos por el Mensaje que la salvación del mundo, la conversión de Rusia y la paz mundial, dependen, en definitiva, de que la humanidad cumpla el deseo de Dios, de establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María. La centralidad y la importancia de Nuestra Señora son acentuadas de nuevo en Fátima.

Ahora bien; un buen mariólogo podría hablar todos los días de como Nuestra Señora es central en el plan de la salvación. Pero deseo detenerme en un aspecto de esta verdad. Esto es: Nuestra Señora fue absolutamente necesaria para que Cristo se hiciese hombre — quizás debiera decir Hijo del Hombre.

Dios, que es Todopoderoso, no se habría hecho miembro de la raza humana sin María, no se habría hecho “Hijo del Hombre” sin Nuestra Señora.

Esto no es una enseñanza mía, sino del gran Abad benedictino Marmion (1858-1923). Él ha sido probablemente el más grande escritor espiritual del siglo XX. Respecto a la obra del Abad Marmion dijo el Papa Benedicto XV “léanla, es la pura doctrina de la Iglesia.”

El Abad Marmion comenta en sus libros que, para que Nuestro Señor se hiciese verdaderamente miembro de nuestra raza humana, un Hijo de Adán, un “Hijo del Hombre”, Él dependía absolutamente de que Nuestra Bendita Madre le dijese “sí” al ángel que Le preguntó si consentía en ser Madre del Dios-Hombre, Jesucristo.

Por supuesto, Nuestro Señor podría haberse hecho hombre por sí mismo, sin la intervención de Nuestra Señora. Podría en un instante haber asumido una naturaleza humana de la materia que creó de la nada, y aparecer ante nosotros como un hombre.

Pero no hizo esto; Él sería, por decirlo así, como un habitante de otro planeta resplandeciendo sobre la tierra. No habría forma de considerarlo como siendo parte de nuestra raza humana. Podría ser visto como un hombre, caminar como un hombre, hablar como un hombre. Pero jamás podríamos verlo como siendo realmente parte de nuestra familia humana, parte de nuestra sangre, parte de nuestra raza humana. Jamás podríamos verlo como un auténtico descendiente físico de nuestros primeros padres, Adán y Eva. No tendríamos ninguna sensación de parentesco con Su humanidad.

Para que Nuestro Señor llegase a tener verdaderamente parentesco con nosotros, verdaderamente parte de la familia humana que necesitaba la redención, fue absolutamente necesario que naciera de una hija de Adán y Eva, y esta “hija” fue la Pura e Inmaculada Siempre Virgen María. Ella fue absolutamente esencial.

Dios dependió de Nuestra Señora para que Nuestro Señor Jesucristo verdaderamente pudiese llamarse a Sí Mismo el “Hijo del Hombre”. Y, como comenta el Abad Marmion, parece que el título de “Hijo del Hombre” es la descripción de Sí Mismo que Nuestro Señor consideraba más apreciada para Su Corazón mientras estuvo en la tierra. El Abad Marmion explica que, al referirse a Sí Mismo, Nuestro Señor usó más la expresión “Hijo del Hombre” que cualquier otro título.

Y de igual modo, el Mensaje de Fátima nos ayuda a recordar nuestra dependencia en relación a Nuestra Señora. Nos recuerda que la devoción a Ella, y en particular a Su Inmaculado Corazón, no es una cosa periférica, no es algo extra u opcional. ¡No! Nuestro Señor hizo de la devoción a Su Inmaculado Corazón una condición ineludible para la conversión de Rusia, para poder asegurar al mundo un período de paz.

 


DOCTRINAS FUNDAMENTALES AFIRMADAS

Además, en el Mensaje de Fátima vemos afirmados los dogmas fundamentales de nuestra Fe. Cuando Nuestra Señora vino a Fátima:
• Ella habló de la doctrina del Cielo,
• Ella habló de la doctrina del Infierno,
• Ella habló de la doctrina del Purgatorio,
• Ella habló de la doctrina de la Sagrada Eucaristía,
• Ella habló de la doctrina del Sacramento de la Penitencia.

E indirectamente Ella habló de la doctrina del Reino Social de Jesucristo — y afirmó la doctrina papal tradicional de que sólo hay una Iglesia verdadera, fuera de la cual no hay salvación, y que los Estados y los Gobiernos deben reconocer esta Iglesia como tal y deben reconocer el poder indirecto de la Iglesia sobre el Estado y sobre la sociedad civil. Todo esto está implícito en el pedido de Nuestra Señora, de que el Papa consagre Rusia a Su Inmaculado Corazón.

Primero, el Cielo.

El 13 de mayo de 1917, cuando Lucía le preguntó a Nuestra Señora “¿De dónde es Vd.? ”,
Ella contestó: “ Yo soy del Cielo”.

Nuestra Señora está en el Cielo, en cuerpo y alma. El Cielo es un lugar, un lugar real, y no solamente un estado de espíritu. Y según el Mensaje, es un lugar que alcanzaremos sólo si vivimos la vida sacramental de la gracia santificadora a través de ser miembros del Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia Católica.

Nuestra Señora nos recordó también la doctrina del Infierno . Que el Infierno existe. Que es un lugar; y que las almas humanas van allí, han ido allí y están allí actualmente. Nuestra Señora ciertamente no era seguidora del teólogo progresista Hans Urs von Balthasar, el cual especuló que “el infierno existe, pero está vacío”.

No. Nuestro Señor dijo: “la verdad os hará libres”. Y la afirmación de Nuestra Señora de la doctrina del Infierno nos libra de todos los errores de von Balthasar y de susseguidores, no importa quiénes sean.

Aún más impresionante: Nuestra Señora no solamente habló con aquellos niñitos acerca de la realidad del Infierno. El 13 de julio de 1917, Nuestra Señora de Fátima les dio a los tres niños una visión terrorífica del Infierno.

Este es un relato de las propias memorias de Sor Lucía:
“Nuestra Señora abrió las manos como en los meses anteriores. El reflejo pareció penetrar la tierra y vimos como un mar de fuego. Sumergidos en este fuego estaban los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas con forma humana. Llevados por las llamas que de ellos mismos salían, juntamente con horribles nubes de humo, flotaban en aquel fuego y caían para todos los lados igual que las pavesas en los grandes incendios sin peso y sin equilibrio, entre gritos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de espanto. (Debió ser ante esta visión cuando dije aquel ‘Ay!’, que dicen me oyeron.) Los demonios se distinguían por formas horribles y repugnantes de animales espantosos y desconocidos pero transparentes igual que carbones encendidos. Esta visión duró sólo un momento. Y gracias a que la Santísima Virgen en la primera aparición nos había prevenido con la promesa de llevarnos al cielo, porque si no yo creo que habríamos muerto de susto y pavor.”

Nuestra Señora les dijo entonces:
“Visteis el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón.”

Fue ésta una visión pavorosa dada a los niños. Sor Lucía afirmó muy claramente que “ los demonios se distinguían [de las almas de los condenados ]”. Por lo tanto, esto demuestra que es completamente falsa la teoría de von Balthasar [de que el Infierno existe, pero está vacío — u otra opinión, de que “sabemos que existen demonios en el Infierno, pero no sabemos realmente si hay seres humanos en el Infierno]. En el Infierno hay demonios y en el Infierno hay almas humanas . Esta visión les dio a los niños la gracia y el ánimo de realizar sacrificios heroicos por la salvación de las almas .

Nuestra Señora afirmó también la doctrina sobre el Purgatorio.
El 13 de mayo de 1917, Lucía le preguntó a Nuestra Señora acerca de dos amigas suyas recientemente fallecidas.
Lucía preguntó: “¿María das Neves ya está en el Cielo?” (esta joven había fallecido aproximadamente a los 16 años).
Nuestra Señora respondió: “Sí, ya está.”
Entonces Lucía Le preguntó sobre otra amiga suya que había fallecido de 18 ó 20 años: “¿Y Amelia?”
Nuestra Señora contestó: “ Estará en el purgatorio hasta el fin del mundo.”

Esta afirmación de Nuestra Señora también contradice los falsos credos protestantes que rechazan el Purgatorio. Precisamente por aquella única declaración “Estará en el purgatorio hasta el fin del mundo”, Nuestra Señora les está diciendo a los protestantes que “vuestra doctrina protestante que rechaza el Purgatorio es falsa”.

Nuestra Señora afirmó la enseñanza sobre el Sacramento de la Confesión . Ella estableció la confesión sacramental como una condición necesaria para que las almas cumpliesen los pedidos para los Cinco Primeros Sábados.

Y una vez más, por medio de esto, Nuestra Señora les está diciendo a nuestros amigos protestantes: “vuestra doctrina protestante que rechaza el sacramento de la Confesión es falsa”.

A seguir, la Sagrada Eucaristía.

Las apariciones de Fátima no solamente afirman la doctrina de la Eucaristía, sino que afirman también el deber del hombre de reverenciar la Sagrada Eucaristía como el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Jesucristo.

En 1916, un año antes que Nuestra Señora viniese a Fátima, Jacinta, Francisco y Lucía fueron favorecidos con tres apariciones separadas de un ángel — precursor de las visitas de Nuestra Señora. La tercera y última de las apariciones del ángel ocurrió en el otoño de 1916, con el “Angel de la Eucaristía”.

En esta ocasión, cuando el ángel vino para administrar a los niños la Sagrada Eucaristía, no apareció con una sonrisa de oreja a oreja diciéndoles:
“¡Oh, niños!, estoy aquí para deciros que el propósito de la Eucaristía es inculcar en vosotros un sentido de comunidad y solidaridad, promoviendo el diálogo y las relaciones personales, y celebrando la dignidad inherente del ser humano a través de la unidad en la diversidad.”

No fue ésta la escena, de ninguna manera.

Lucía nos cuenta que era mediodía y los niños estaban postrados, recitando las oraciones de reparación que en la primavera anterior les había enseñado el “Ángel de la Paz”.

Escribe Lucía:
“No sé cuantas veces habíamos repetido esta oración cuando advertimos que sobre nosotros brillaba una luz desconocida. Nos incorporamos para ver lo que pasaba y vimos al ángel teniendo el la mano izquierda un cáliz sobre el cual está suspensa una hostia de la que caen algunas gotas de sangre dentro del cáliz.”

“El ángel deja suspenso el cáliz en el aire, se arrodilla con nosotros y nos hace repetir tres veces:
‘Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Te adoro profundamente, y Te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente
en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de Su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María Te pido la conversión de los pobres pecadores.’”

Escribe Lucía que el ángel se levantó, tomó otra vez el Cáliz y la Hostia en sus manos, y les dio la Comunión a los tres niños, colocando la Santa Hostia en la lengua de Lucía y repartió la Sangre del Cáliz entre Francisco y Jacinta, diciendo al mismo tiempo:
“Comed y bebed el Cuerpo y Sangre de Jesucristo horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios.”

Después de esto, relata Lucía que el ángel “[se postró] de nuevo en tierra repitió con nosotros otras tres veces la misma oración: ‘ Santísima Trinidad… etc. ‘ , y desapareció.”

¿Es posible que el Cielo envíe a la humanidad una instrucción más convincente sobre cómo se debe reverenciar y venerar la Sagrada Eucaristía? Por sus actos el ángel no sólo instruyó a los tres niños de Fátima, sino también a todo el siglo XX y a todas las naciones hasta el fin de los tiempos.

Una vez más, la actitud peculiar del ángel con relación a la Eucaristía estaba en plena conformidad con la doctrina y con la práctica tradicionales de la Iglesia:
• El ángel estaba arrodillado, postrado con su faz hacia el suelo. Al hacer esto, estaba reconociendo la Soberana Majestad y Divinidad de Jesucristo verdaderamente presente en la Eucaristía. Esto nos recuerda la gran reverencia que le debemos al Santísimo Sacramento.
• El ángel recitó oraciones de reparación por las blasfemias y sacrilegios cometidos contra el Santísimo Sacramento, como si estuviese previendo los innumerables ultrajes que ocurrirían contra el Santísimo Sacramento, especialmente después de 1960.
• El ángel rezó, a través del Inmaculado Corazón de María, por la conversión de los pobres pecadores, especialmente — podemos deducir por el contexto — de aquellos que pecan contra la Sagrada Eucaristía.
• El ángel no le dio a Lucía la Comunión en la mano.

Los tres niños de Fátima supieron que el ángel fue enviado para instruirlos, y para que siguiesen su ejemplo.

Escribe Lucía:
“… Llevado[s] por una fuerza sobrenatural que a eso nos movía… nos postrábamos para rezar esa oración…permanecimos en la misma actitud repitiendo siempre las mismas palabras…”

Además, parecía que el ángel era un mensajero celestial de Dios dándonos el ejemplo de la profunda reverencia que le debemos al Santísimo Sacramento. Y, una vez más, la doctrina de la Sagrada Eucaristía es rechazada por protestantes, judíos, musulmanes, hindúes, budistas. El Cielo está diciendo a todas estas religiones fabricadas por el hombre que su doctrina es errónea, que sus credos son falsos.

 


LOS CINCO PRIMEROS SÁBADOS

Antes de entrar en la próxima sección, que trata de los Cinco Primeros Sábados, quiero hacer una observación. A la luz de lo que podríamos llamar “sensibilidades ecuménicas”, existe actualmente una tendencia para reducir la importancia de las sólidas verdades católicas, en consideración a una orientación ecuménica. Esta nueva idea dice que, al tratar con no católicos, no deberíamos concentrarnos demasiado en aquellas cosas que nos dividen , sino dejarlas de lado, y concentrarnos en aquéllas que nos unen .

En contraste, vemos que no es ésta la manera que Nuestra Santa Madre adoptó en Fátima. Nuestra Señora reconoció que Su primer deber es enseñar la Verdad. Y al dar énfasis
• al Rosario,
• a la devoción de Su Inmaculado Corazón,
• al Escapulario del Monte Carmelo,
• al Purgatorio,
• a la autoridad del Papado,
• al Sacramento de la Confesión,
• a la Sagrada Eucaristía como el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Jesucristo.

Nuestra Señora está dando énfasis a todos los puntos verdaderos que DIVIDEN a los Católicos de los Protestantes, y que DIVIDEN a los Católicos de todas las demás religiones sobre la faz de la tierra.

¿Podrá alguno de nosotros reclamar que en nuestro enfoque queremos saber más que la Madre de Dios?

Y el Mensaje de Fátima no sólo hace hincapié en estos puntos que nos dividen, sino que explica claramente que, en el orden objetivo, aquellos que no creen estas verdades, y especialmente aquellos que rehúsan a darle a Ella el honor que Le es debido, son culpables del crimen de blasfemia.

Nuestro Señor enseñó esto de una forma delicada pero firme cuando explicó los Cinco Primeros Sábados de Reparación.

La devoción de los Cinco Sábados a Nuestra Señora no es algo nuevo. No fue una innovación. Una vez más, al pedir los Cinco Primeros Sábados, Nuestra Señora estaba mostrando un profundo respeto a la Tradición.

En 1892, el Papa León XIII concedió una indulgencia plenaria a todos los fieles que dedicasen 15 Sábados consecutivos en honor de Nuestra Señora del Rosario.

Posteriormente, el Papa San Pío X concedió una indulgencia plenaria a todos los que hiciesen los Doce Primeros Sábados en honor de Nuestra Señora.

Además de eso, el 13 de junio de 1912 el Papa San Pío X concedió nuevas indulgencias a los Fieles que practicasen la devoción de Reparación a Nuestra Señora en los Primeros Sábados de cada mes.

Y cinco años después de ese día , el 13 de junio de 1917, Nuestra Señora mostró a los 3 niños de Fátima Su Inmaculado Corazón, “rodeado de espinas que parecían clavarlo”, pidiendo reparación.

Al pedir por los Cinco Primeros Sábados, Nuestra Señora tomó una devoción tradicional, la simplificó y le dio una mayor eficacia.

El 10 de Diciembre de 1925, cuando Sor Lucía a los 18 años era una postulante en Pontevedra, se le aparecieron Nuestra Señora y el Niño Jesús. Dijo Nuestro Señor:
“Ten pena del Corazón de Su Santísima Madre que está rodeado con las espinas que los hombres ingratos constantemente le clavan sin haber quien haga un acto de reparación para quitárselas.”

El Niño Jesús está preocupado con estos pecados contra Su Madre.

A seguir, Nuestra Bendita Madre le dijo a Lucía:
“Mira, hija Mía, Mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos en cada momento me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú al menos, haz por consolarme y di que a todos aquellos que durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la sagrada comunión, recen el Rosario y Me acompañen 15 minutos meditando sus misterios con el fin de desagraviarme, Yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación.”

Posteriormente, el confesor de Sor Lucía, el Padre Gonçalves, le pidió a que hiciese algunas preguntas a Nuestra Señora acerca de los Cinco Primeros Sábados.

Una de las preguntas que él hizo fue: “¿Por qué cinco sábados, y no nueve o siete en honor de los Dolores de Nuestra Señora?”

Durante la revelación de Nuestro Señor en Tuy el 29 de mayo de 1930, Sor Lucía formuló esa pregunta. Fue ésta la respuesta que le dio el Cielo:
“Hija Mía, el motivo es sencillo. Cinco son las clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:
1. Las blasfemias contra la Inmaculada Concepción.
2. Las blasfemias contra Su Virginidad Perpetua.
3. Las blasfemias contra la Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como la Madre de los hombres.
4. El tratar de infundir públicamente en el corazón de los niños la indiferencia, el desprecio y hasta el odio para con esta Inmaculada Madre.
5. Los ultrajes dirigidos a Ella en Sus sagradas imágenes.”

Por consiguiente, es esto lo que quiero decir cuando digo que, indirectamente y en el orden objetivo, Nuestro Señor ha acusado a todos los miembros de religiones no católicas de ser culpables de blasfemia contra el Inmaculado Corazón de Nuestra Señora.

Veamos una vez más estas cinco ofensas:
1. Blasfemias contra la Inmaculada Concepción
La mayoría de los protestantes, así como la mayoría de los ortodoxos orientales, no creen en la Inmaculada Concepción. Tampoco lo creen, por supuesto, los judíos, musulmanes, hindúes, budistas, francmasones, comunistas, socialistas, humanistas seculares, etc.

2. Blasfemias contra Su Perpetua Virginidad
Una vez más, esto acusa a la mayor parte de los protestantes, judíos, musulmanes, hindúes, budistas, la gran mayoría de los cuales no cree en Su Perpetua Virginidad. De hecho, muchos católicos hoy en día no creen en Su Perpetua Virginidad.

3. Blasfemias contra Su Divina Maternidad, rehusándose además a reconocerla como Madre de los Hombres
Por supuesto, sabemos que los musulmanes, judíos, hindúes, budistas rechazan esta doctrina, especialmente porque no creen que Jesucristo es Dios. Y Nuestro Señor advirtió: “Nadie viene al Padre sino por Mí.”

4. Las blasfemias de todos los que públicamente siembran en el corazón de los niños la indiferencia o el menosprecio o hasta el odio a esta Madre Inmaculada
Nuevamente, es ésta la situación de los protestantes, judíos, musulmanes, hindúes, budistas y la mayoría de otras falsas religiones. Los miembros de esas religiones enseñarán a sus niños a no atribuir ninguna importancia a Nuestra Señora ni a Su Inmaculado Corazón. Obsérvese también que a los ojos del Señor esto no es cosa de poca importancia. Él llama a esto blasfemia y convoca a los católicos a caer de rodillas y hacer reparación por estos grandes pecados. Son espinas en el Inmaculado Corazón de Nuestra Señora.

5. Las ofensas de aquellos que La insultan directamente en sus Sagradas Imágenes.
Esto incluye aquellos que realmente destruyen Sus Imágenes, o las ridicularizan, o aquellos protestantes que acusan de idolatría a los católicos porque tienen estatuas de Nuestra Señora en los lugares de honor en sus residencias.
Además de ser una llamada a la penitencia, ésta es una acusación contra todas las religiones no católicas.

Por lo tanto, Nuestro Señor NO está utilizando el enfoque moderno ecuménico. NO está dando énfasis a aquellos puntos que nos unen a las falsas religiones. Está dando énfasis a aquellos puntos que nos separan de los no católicos. Al hacer eso, creo que Nuestro Señor nos está diciendo que esos puntos son mucho más importantes que cualquier unidad ecuménica superficial.

Está haciendo hincapié en que estas blasfemias contra el Inmaculado Corazón de Nuestra Señora no pueden ser consideradas frívolamente. Son, de hecho, pecados contra la Fe.

 


TRADICIÓN DE REPARACIÓN

En este momento, quiero volver a un punto que hice antes. En todo lo que ha hecho Nuestra Señora de Fátima mostró un profundo respeto por la tradición, y que los Cinco Primeros Sábados eran, y aún son, una devoción tradicional . Por supuesto, doctrinariamente Nuestra Señora no estaba enseñando nada nuevo.

En efecto, Ella fue muy obediente al Primer Concilio Vaticano, que enseñó como artículo de fe — de fide — que no se puede alterar el significado de la Sagrada Doctrina. El 1er. Vaticano enseñó:
“El significado de los Dogmas Sagrados, que deben ser preservados para siempre, es el que nuestra Santa Madre Iglesia ha determinado. No es posible alejarse nunca de esto, en nombre de una comprensión más profunda.” 1

Así, pues, ya sea la doctrina del Purgatorio, o la doctrina de la Sagrada Eucaristía, o la doctrina de la Confesión, o la doctrina establecida de que sólo hay una Iglesia verdadera, fuera de la cual no hay salvación, el 1er. Concilio Vaticano enseñó que el significado de estas doctrinas jamás se puede cambiar. Y vemos que Nuestra Señora fue absolutamente fiel a esto.

Además, en Fátima, Nuestra Señora demuestra Su continuidad con las revelaciones especiales hechas por el Cielo a la Iglesia en el siglo XIX ; ya sea su aparición en Lourdes, en La Salette, ya sean las manifestaciones de Nuestro Señor a Sor María de Saint-Pierre en Francia en la década de 1840. Todos constituyen el mismo mensaje urgente.

Cuando Nuestra Señora apareció en Lourdes en 1858, pidió para “hacer penitencia, hacer reparación”.

Cuando Nuestra Señora apareció en La Salette en 1846, suplicó que se “hiciese penitencia”, que se “hiciese reparación”. Y avisó en La Salette que Francia podría ser castigada principalmente por dos pecados: por los pecados contra la profanación de los domingos (pecados contra el Tercer Mandamiento) y por usar el nombre de Dios en vano (pecados contra el Segundo Mandamiento).

Esto también está en consonancia de una manera muy especial con las revelaciones, aprobadas por la Iglesia, transmitidas por Nuestro Señor a Sor María de Saint-Pierre en la década de 1840. Sor María de Saint-Pierre era una monja carmelita en Francia, que murió con poco más de 20 años (una historia fascinante que no tenemos tiempo de relatar en detalle).

En estos mensajes ( como en Fátima), Nuestro Señor confirmó la gran necesidad de hacer reparación . Y Nuestro Señor pidió en particular la reparación a Su Santa Faz . Nuestro Señor le dio a Sor María de Saint-Pierre una oración especial llamada FLECHA DORADA (en reparación por las blasfemias), que indicaré enseguida.

Y el 24 de noviembre de 1843, Nuestro Señor le dijo a Sor María de Saint-Pierre:
“La Tierra está cubierta de crímenes. La violación de los Tres Primeros Mandamientos de Dios ha irritado a Mi Padre; el Santo Nombre de Dios es blasfemado (2º Mandamiento) y los Días Santificados del Señor son profanados (3er. Mandamiento) llenando completamente la medida de las iniquidades. Estos pecados ascienden hasta el trono de Dios provocando Su ira que pronto irrumpirá si no se aplaca Su justicia. En ninguna otra época esos crímenes alcanzaron tal intensidad.” 2

Esto se refiere a la década de 1840, que consideramos “los buenos viejos tiempos”. Actualmente está todo mucho peor.

Durante estas revelaciones, Nuestro Señor pidió que se formase una asociación de Reparación de la Santa Faz y dictó también la oración, LA FLECHA DORADA, para la reparación contra las blasfemias:
“Que el Santísimo, Sacratísimo, adorabilísimo, misteriosísimo e inefable Nombre de Dios sea alabado, bendito, amado, adorado y glorificado, en el Cielo, en la tierra, y en el infierno, por todas las criaturas de Dios, y por el Sagrado Corazón de Nuestro Señor y Salvador, Jesucristo, en el Santísimo Sacramento del Altar. Amén.” 3

En aquella ocasión, uno de los más grandes promotores de esta Devoción a la Santa Faz fue el “Santo Hombre de Tours”, Leo DuPont, que colgó un cuadro de la Santa Faz en su locutorio ante el cual ardía el santo oleo. Tantos fueron los milagros realizados en el locutorio de Leo DuPont que el Bienaventurado Papa Pío IX le llamó “el taumaturgo del siglo XIX”.

Ahora, Nuestra Señora de Fátima continua esta sólida “tradición”; esta inalterada y urgente llamada a la reparación.

Y las revelaciones de Nuestro Señor a Sor María de Saint-Pierre piden no sólo reparación [por los pecados] contra el 2º y 3er. Mandamientos, como lo hizo Nuestra Señora de La Salette, sino también reparación por los pecados contra el Primer Mandamiento. Sabemos que el Primer Mandamiento es: “Yo soy el Señor vuestro Dios, no tendréis dioses extraños ante Mí..” Y nuestra teología tradicional católica nos dice que los pecados contra la Fe, especialmente el pecado de herejía , son pecados contra el Primer Mandamiento.

De esto se sigue que somos llamados no a reírnos ni a tornarnos íntimos de los falsos credos de los no católicos; sino que somos llamados a caer de rodillas y hacer reparación por estos pecados contra la Fe, estos pecados contra el Primer Mandamiento. Estos pecados de herejía que producen las cinco blasfemias contra el Inmaculado Corazón de María fueron enunciados por Nuestro Señor en Tuy el 29 de mayo de 1930.

 


FÁTIMA VS. “EL ESPÍRITU DE ASÍS”

Finalizando, yo creo que el Cielo quiere que el Mensaje de Nuestra Señora de Fátima sea una cuestión central en nuestra visión del mundo. Todo lo que suceda en la Iglesia o en el mundo será juzgado como bueno o malo, adecuado o inadecuado, teniendo por base si está, o no, en conformidad con las palabras de Nuestra Señora en Fátima.

En Fátima, Ella confirmó las doctrinas fundamentales de la Fe y focalizó aquellos puntos de la doctrina que nos separan de los no católicos, para demostrar que la Verdad es lo más importante. También nos instruyó, especialmente a través de los Cinco Primeros Sábados y en consonancia con las revelaciones hechas en Lourdes, La Salette y a Sor María de Saint-Pierre, acerca de la necesidad de hincarnos de rodillas y hacer reparación por los pecados de los hombres, en particular por los pecados contra la Fe que hacen parte de los credos no católicos, especialmente en relación a Su Inmaculado Corazón.

Ella no enseñó ninguna doctrina nueva, ni tampoco una comprensión modernizada de la doctrina que pudiese significar una reinterpretación de la doctrina católica de una forma distinta de la que ha sido enseñada durante 2.000 años.

Ella nos dijo que la paz mundial sólo vendrá por medio de la obediencia a Su pedido acerca de la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, y no por medio de católicos que se reúnen con falsas religiones en oraciones interreligiosas por la paz — religiones que Ella afirma, blasfeman contra Ella por su incredulidad. De hecho, y es triste decirlo, en la gran reunión-plegaria en Asís en 1986, cuando los católicos rezaron en público con falsas religiones por la causa de la paz, no se rezó el Santo Rosario. Y esto a pesar de que el Rosario es la oración específica transmitida por Nuestra Señora como condición para la paz . De la misma manera, en aquel día, no fue ni honrado ni invocado el Inmaculado Corazón de María.

Ésta es una desviación radical del plan ofrecido por Nuestra Señora. De hecho, yo creo que estas asambleas interreligiosas no sólo fallarán en producir cualquier fruto saludable, sino que en realidad podrán acarrear un gran castigo. Y digo esto no con mi propia autoridad sino con la de uno de los más eminentes cardenales del siglo XX, el gran Cardenal Mercier de Bélgica.

En 1918, justamente un año después de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, el gran Cardenal Mercier afirmó que la Primera Guerra Mundial fue un castigo por el crimen de los hombres al colocar la única religión verdadera en el mismo nivel de los falsos credos (que es precisamente lo que hacen estas nuevas reuniones pan-religiosas, en total contradicción con los 2.000 años de la doctrina católica). En una carta pastoral titulada “La Lección de los Acontecimientos”, el Cardenal Mercier dijo:
“En nombre del Evangelio y a la luz de las Encíclicas de los cuatro últimos Papas, Gregorio XVI, Pío IX, León XIII y Pío X, yo no vacilo en afirmar que esta indiferencia hacia las religiones, que coloca en el mismo nivel la religión de origen divino y las religiones inventadas por los hombres, a fin de incluirlas en el mismo escepticismo , es la blasfemia que atrae el castigo sobre la sociedad mucho más que los pecados de los individuos y de las familias .” 4

Por consiguiente, vemos que las afirmaciones del Cardenal Mercier están en perfecta continuidad con las enseñanzas consistentes de los Papas a través de los siglos, y en perfecta armonía con una visión del mundo con base en Fátima.

Así, terminaré con lo que he dicho antes. De la misma forma que el gran Milagro de 13 de octubre de 1917 — especialmente con el Sol danzando en el cielo y enseguida lanzándose hacia la tierra — fue tan espectacular que se hizo imposible desviar la mirada; así también el propio Mensaje de Fátima es de tal magnitud, de tal importancia, de tal centralidad que no debemos desviar nunca nuestra mirada de Fátima, ni desviar nunca nuestros ojos de los de Nuestra Señora, ni permitir nunca que, de ninguna forma, nos separemos de Ella.

————————-
NOTAS:
1. Vaticano I, Sesión III, Capítulo. IV, Fe y Razón.
2. Scalan, The Holy Man of Tours [El Santo Hombre de Tours] , (Tan Books), pág. 122.
3. P. Janvier, Life of Sister Saint-Pierre [Vida de la Hermana Saint-Pierre ], con la aprobación del Revdmº Charles Colet, Arzobispo de Tours , (John Murphy & Co, Baltimore, 1884), pág.114.
4. Citación extraida de The Kingship of Christ and Organized Naturalism [La majestad de Cristo y el Naturalismo Organizado], por el Padre Denis Fahey (Regina Publications, Junio de 1943), pág. 36. Nota según citación extraida de la Carta Pastoral de 1918, del Cardenal Mercier, The Lesson of Events [La Lección de los Acontecimientos].
(
Envío de Josep Puig
http://forosdelavirgen.org
).

Evangelio meditado de la fiesta de Nuestra Senora de Fatima.

Día 13 Nuestra Señora de Fátima

 
 Evangelio: Jn 16 16-20 Dentro de un poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver. Sus discípulos se decían unos a otros: ¿Qué es esto
que nos dice: Dentro de un poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver, y que voy al Padre? Decían pues: ¿Qué es esto que dice: Dentro
de un poco? No sabemos lo que dice. Conoció Jesús que querían preguntarle y les dijo: Intentáis averiguar entre vosotros acerca de lo que he dicho: dentro
de un poco no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, en cambio el mundo se alegrará;
vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo.

Espíritu de penitencia

 El 13 mayo de 1917 se apareció la Santísima Virgen a tres pastorcillos, Lucía, Jacinta y Francisco, mientras estaban guardando su rebaño en el lugar llamado
Cova de Iría cerca de Fátima, Portugal. La Virgen pidió a los niños que acudieran aquel mismo lugar durante seis meses consecutivos, el día trece de cada
mes.

 El mensaje que transmite María a los niños es que es preciso hacer penitencia por los pecadores, puesto que Dios es muy ofendido; rezar cada día el Santo
Rosario por esa misma intención; y la consagración del mundo a su Inmaculado Corazón.

 Les enseña una oración para el ofrecimiento de sacrificios por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos: «¡Oh Jesús!...,
por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de las ofensas hechas al Inmaculado Corazón de María».

 El mes de agosto la Virgen prometió un signo público, visible por todos, como prueba de la veracidad de las apariciones y el mensaje. Y en el mes de octubre
tuvo lugar el "prodigio del sol", del que fueron testigos decenas miles de personas, congregadas aquel día en las inmediaciones, e incluso otras encontraban
a muchos kilómetros del lugar.

 La Señora declaró entonces que era la Virgen del Rosario y les dijo: «Es preciso que los hombres se enmienden, que pidan perdón de sus pecados... Que no
ofendan más a Nuestro Señor, que ya es demasiado ofendido».

 El Papa Juan Pablo II acudió a Fátima, con el Rosario en la mano, para dar gracias a Nuestra Señora por haber salido con vida del atentado sufrido el año
anterior, y declarada que «las apariciones de Fátima, comprobadas por signos extraordinarios, en 1917, forman como un punto de referencia y de irradiación
para nuestro siglo. María, Nuestra Madre celestial, vino para sacudir las conciencias, para iluminar el auténtico significado de la vida, para estimular
a la conversión del pecado y al fervor espiritual, para inflamar las almas de amor a Dios y de caridad hacia el prójimo. María vino a socorrernos, porque
muchos, por desgracia, no quieren acoger la invitación del Hijo de Dios para volver a la casa del Padre. Desde su santuario de Fátima, María renueva todavía
hoy su materna y apremiante petición: la conversión a la Verdad y a la Gracia; la vida de los sacramentos, especialmente la Penitencia y la Eucaristía,
y la devoción a su Corazón Inmaculado, acompañado por el espíritu de penitencia».

 Hoy nos podemos preguntar cómo va nuestro afán de conversión, de reparación por los pecados personales y ajenos, nuestra conversión en el Sacramento de
la Penitencia, cómo rezamos del Santo Rosario, quizá especialmente en este mes de mayo. Puede ser un buen modo de interceder por los pecadores, acogiendo
la petición insistente de Nuestra Señora de Fátima. Una petición, por otra parte, insistente en el Evangelio: arrepentios y haced penitencia... haced penitencia,
porque esta cerca el Reinó de los Cielos. «La finalidad última de la penitencia –enseñaba el Papa Juan Pablo II– consiste en lograr que amemos intensamente
a Dios y nos consagremos a Él».

 La primera manifestación del verdadero espíritu de penitencia es el amor al Sacramento de la Reconciliación, la Confesión Sacramental. Buena ocasión es
ésta, por consiguiente, para preguntarnos acerca de nuestras Confesiones, si son todo lo frecuentes y bien preparadas que es debido; si, en el trato con
nuestros conocidos y amigos, sabemos animar prudentemente para que también a otros ganen en espíritu de penitencia, frecuentando el Sacramento de la Reconciliación.

 Y, como recuerda San Josemaría, es penitencia: «el cumplimiento exacto del horario que te has fijado, aunque el cuerpo se resista o la mente pretenda evadirse
con ensueños quiméricos. Penitencia es levantarse a la hora. Y también, no dejar para más tarde, sin un motivo justificado, esa tarea que te resulta más
difícil o costosa.

»La penitencia está en saber compaginar tus obligaciones con Dios, con los demás y contigo mismo, exigiéndote de modo que logres encontrar el tiempo que
cada cosa necesita. Eres penitente cuando te sujetas amorosamente a tu plan de oración, a pesar de que estés rendido, desganado o frío.

»Penitencia es tratar siempre con la máxima caridad a los otros, empezando por los tuyos. Es atender con la mayor delicadeza a los que sufren, a los enfermos,
a los que padecen. Es contestar con paciencia a los cargantes e inoportunos. Es interrumpir o modificar nuestros programas, cuando las circunstancias —los
intereses buenos y justos de los demás, sobre todo-- así lo requieran.

»La penitencia consiste en soportar con buen humor las mil pequeñas contrariedades de la jornada; en no abandonar la ocupación, aunque de momento se te
haya pasado la ilusión con que la comenzaste; en comer con agradecimiento lo que nos sirven, sin importunar con caprichos.

»Penitencia, para los padres y, en general, para los que tienen una misión de gobierno o educativa, es corregir cuando hay que hacerlo, de acuerdo con la
naturaleza del error y con las condiciones del que necesita esa ayuda, por encima de subjetivismos necios y sentimentales.

»El espíritu de penitencia lleva a no apegarse desordenadamente a ese boceto monumental de los proyectos futuros, en el que ya hemos previsto cuáles serán
nuestros trazos y pinceladas maestras. ¡Qué alegría damos a Dios cuando sabemos renunciar a nuestros garabatos y brochazos de maestrillo, y permitimos
que sea Él quien añada los rasgos y colores que más le plazcan!».

 Acudimos a Nuestra Señora de Fátima, para que nos anime interiormente a rezar el Rosario y a confesar nuestros pecados con la frecuencia, el agradecimiento
y el amor debidos.
(
http://www.fluvium.org
).

Falsificacion del secreto de Fatima.

FALSIFICACION DEL SECRETO DE FATIMA

 En realidad no hubo en Fátima un "tercer secreto" sino un secreto con tres partes. La tercera parte se dio a conocer en Fátima el 13 de mayo del 2000 en
la misa de beatificación de Francisco y Jacinta, la cual tuve la dicha de concelebrar en esa misa)

Partes del FALSO "Tercer Secreto de Fátima" (Solo publico algunas partes pero creo que captarán la idea. Si usted recibe el falso mensaje no lo propague)

Cita
"La Virgen le dijo a Lucía: "Ve hija mía, di al mundo que pasará entre los años 1950 - 2001. Los hombres no están poniendo en práctica los Mandamientos
que Nuestro Padre nos dio. El demonio está dirigiendo al mundo, sembrando odio y cizaña por todas partes. Los hombres fabricarán armas mortales que destruirán
al mundo en minutos, la mitad de la humanidad será horrorosamente destruida, la guerra empezará contra Roma, habrá conflictos entre ordenes religiosas.

"Dios permitirá que todos los fenómenos naturales como el humo, el granizo, el frío, el agua, el fuego, las inundaciones, los terremotos, el tiempo inclemente,
desastres terribles y los inviernos extremadamente fríos, acaben con la tierra poco a poco, estas cosas de todos modos sucederán antes del año 2002".

....¿QUÉ NOS ESPERA A NOSOTROS? En todas partes se habla de paz y tranquilidad, pero el castigo vendrá. UN HOMBRE EN UN PUESTO MUY ALTO SERA ASESINADO Y
ESTO PROVOCARA LA GUERRA, UNA ARMADA PODEROSA DOMINARA A TRAVES DE EUROPA Y LA GUERRA NUCLEAR EMPEZARA. Esta guerra destruirá todo, la oscuridad caerá
sobre nosotros durante 72 horas (tres días) y la tercera parte que sobreviva a estas 72 horas de oscuridad y sacrificio, empezará a vivir en una nueva
era, será gente buena. En una noche muy fría, 10 minutos antes de la media noche, UN GRAN TERREMOTO sacudirá la tierra durante 8 horas. Esta será la tercera
señal de que Dios es el que gobierna la tierra. Los buenos y los que propaguen el mensaje, la profecía de la Virgen de Fátima, NO DEBEN TEMER, NO TENGAN
MIEDO. ¿QUE HACER? Arrodíllense y pidan perdón a Dios. -No salgan de su hogar y no dejen a nadie extraño entrar en él. Porque solo lo bueno no estará en
poder del mal y sobrevivirá a la catástrofe. Para que ustedes se preparen y puedan permanecer con vida, como hijos míos que son, les daré las siguientes
señales:

* LA NOCHE SERA MUY FRIA; SOPLARAN FUERTES VIENTOS; HABRA ANGUSTIA Y EN POCO TIEMPO COMENZARA EL TERREMOTO, TEMBLARA LA TIERRA.

* En casa cierra puertas y ventanas y no hables con nadie que no esté en tu casa.

* No mires hacia fuera, no seas curioso, pues esta es la ira del Señor.

* Enciende velas benditas, ya que por tres días ninguna otra luz encenderá.

 ----ATENCIÓN: ESTA PROFECÍA ES FALSA. Compare con la verdadera tercera parte del secreto de Fátima>
(
http://www.corazones.org
).

Sor Lucia de Fatima.

Autor: corazones.org | Fuente: corazones.org
Sor Lucía de Fátima
Sor Lucía, la última superviviente de los tres pastorcitos a quienes la Virgen María se les apareció en Fátima, Portugal
 
Sor Lucía de Fátima
Sor Lucía de Fátima
Sor Lucía, la última superviviente de los tres pastorcitos a quienes la Virgen María se les apareció en Fátima, Portugal

Su vida

Lucía nació el 22 de marzo de 1907 en Aljustrel, aldea de Fátima, y allí, cuando tenía diez años, vio por primera vez a la Virgen en la Cova de Iría, mientras
estaba con sus primos los hermanos beatos Francisco y Jacinta Martos, ambos fallecidos a temprana edad.

Lucía entró en 1921 en el colegio de las Hermanas Doroteas en la localidad de Vilar, cerca de Oporto, desde donde se trasladó en 1928 a la ciudad española
de Tuy, donde vivió algunos años. En 1946 regresó Portugal y, dos años después, entró en el Carmelo de Santa Teresa de Coimbra, donde profesó como carmelita
descalza, en 1949.

La Virgen dijo a Francisco y Jacinta que pronto irian al cielo pero Lucia debía quedar en la tierra para propagar sus mensajes. Así ocurrió. El Papa beatificó
a Francisco y Jacinta Marto durante el año jubilar, 200, en Cova de Iría, en el santuario de las apariciones. Estábamos presentes unas 700 mil personas
en uno de los días mas fríos registrados en el lugar. Allí estaba, junto al Papa, Sor Lucia.

Sor Lucía escribió dos volúmenes con sus "Memorias" y los "Llamamientos del Mensaje de Fátima".

Murió el 13 de Febrero del 2005, durante la novena de los beatos Francisco y Jacinta, en su querido Carmelo, donde muchos creen que aun era visitada por
la Virgen y donde también el Papa Juan Pablo II la visitó.

Entrevista con Sor Lucía
8 Marzo, 1998

COIMBRA, 8 mar 98 (ZENIT).- La revista mensual católica portuguesa «Christus» editada en Lisboa por el grupo editorial «Semanario», publicó en el número
correspondiente al 3 de marzo 98, la primera entrevista que ha concedido en su vida la hermana Lucía, única superviviente de los tres niños videntes a
quienes se apareció la Virgen en Fátima en 1917. Sor Lucía cumplirá 91 años el próximo 28 de marzo. Ella se encuentra, en el convento de las madres Carmelitas
de Coimbra, desde hace casi medio siglo y ha dialogado con los cardenales Antony Padiyara de la India y Ricardo Vidal, de las Islas Filipinas.

La conversión de Rusia

En la entrevista que concedió la religiosa portuguesa no podía faltar una alusión explícita a Rusia, su consagración a Dios y su conversión. Sor Lucía
no ocultó un dato curioso. Cuando la Santísima Virgen les pidió a los tres pastorcitos rezar por esta intención, ni ella sabía lo que era Rusia: «Nosotros
pensábamos que era una mujer muy mala». Con el paso del tiempo, Sor Lucía llegaría a conocer en toda su crudeza la dramática historia de este pueblo. Ella
misma ha sobrevivido al comunismo y ha podido presenciar la disolución del bloque soviético. ¿No podría interpretarse este hecho como un signo de la conversión
de Rusia? A este respecto, Sor Lucía hizo referencia a aquel hombre en Rusia que «sin saberlo fue un instrumento de Dios para la conversión».
-¿Gorbachov?
-Sí.

El tercer secreto

Muchas personas asocian la aparición de la Virgen en Fátima con el enigma del tercer secreto. A la pregunta de si el secreto tenía que ver con el Concilio
Vaticano, la religiosa se limitó a responder: «No puedo contestar». Y el tercer secreto, ¿no estará en el Apocalipsis? Sor Lucía aclaró: «Nuestra Señora
no dijo que estuviera en el Apocalipsis». Pero si ella no quiere dar a conocer el tercer secreto de Fátima, ¿no podría hacerlo el Papa? La hermana se permitió
responder con toda sencillez que el Papa puede revelarlo si quiere, «pero yo le aconsejo que no lo revele. Si él decide hacerlo, le aconsejo que tenga
mucha prudencia».
No se resistieron a preguntarle si continúa teniendo apariciones de Nuestra Señora. A lo que respondió: «Qué curiosos... No puedo decirlo».

El infierno

La Virgen también habló del infierno, un tema que antes obsesionaba y ahora brilla por su ausencia. Sin embargo, las palabras de Sor Lucía fueron claras:
«El infierno es una realidad. Es un fuego sobrenatural y no físico, y no puede ser comparado al fuego que arde, de madera o de carbón».
Asimismo ofreció un consejo a los sacerdotes acerca de este tema: «Continúen predicando sobre el infierno porque Nuestro Señor mismo habló del infierno
y está en las Sagradas Escrituras. Dios no condena a nadie al infierno. Dios dio a los hombres la libertad de escoger, y Dios respeta esa libertad humana».

Ateísmo y materialismo

Sor Lucía reconoce que «el ateísmo es todavía el mayor instrumento utilizado por el demonio en nuestros días, porque es un grave pecado contra Dios, que
niega su propia existencia dando paso a la práctica de toda una variedad de actos diabólicos como el aborto».
«Como terminó el comunismo, ahora sigue el materialismo. Antes las personas no podían comprar nada. El materialismo es muy malo...Las personas deberían
desear más las cosas de Dios y no querer antes las cosas materiales».

Mensaje final

Los cardenales le preguntaron si ella querría ofrecer alguna idea particular para concluir, algún mensaje para este mundo confuso de hoy. A lo que respondió
sin dudar: «Quien no está con el Papa no está con Dios; y quien quiera estar con Dios tiene que estar con el Papa».

Sor Lucía Dos Santos, falleció el día 13 de febrero, domingo, a los 97 años de edad. Su tránsito a la Casa del Padre ocurrió un día 13, como el que en
mayo de 1917 marcó su histórico encuentro con la Virgen

Abierto proceso de beatificación de Sor Lucía, publicarán obra inédita

El Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Cardenal José Saraiva Martins, anunció este miércoles (13 febrero 2008) en Coimbra, en su natal
Portugal, que el Papa Benedicto XVI ha autorizado la apertura de la causa de beatificación de Sor Lucía, la vidente de Fátima; y reveló que la religiosa
ha dejado una serie de importantes escritos inéditos.

"Desde la muerte de Sor Lucía ha sido evidente cuanto se había difundido en Portugal, y también en el resto del mundo, la fama de santidad de esta humilde
religiosa", dijo el Cardenal Saraiva, al explicar la decisión del Pontífice de suspender la norma que requiere el transcurso de cinco años para iniciar
cualquier proceso de beatificación.

El Purpurado hizo el anuncio durante una ceremonia celebrada en Coimbra con motivo del tercer aniversario de la muerte de la religiosa carmelita.

El Papa autorizó la apertura de la causa el 17 de diciembre, pero pidió al Cardenal portugués que fuese él, como Prefecto de la Congregación para la Causa
de los Santos quien diese la noticia.

Los dos primos de Lucía y también videntes de Fátima, Francisco y Jacinta Marto fueron beatificados el 13 de mayo de 2000 por el Papa Juan Pablo II.

El Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos recordó que en la última década sólo se han producido dos casos en los que se ha derogado la
norma de esperar cinco años: la Beata Teresa de Calcuta y el Papa Juan Pablo II. VATICANO, 14 Feb. 08 / 08:52 am (ACI)
(
http://es.catholic.net
).

Sor Lucia regresa a Fatima.

Autor: www.revistaecclesia.com
Sor Lucía regresa a Fátima
Por deseo de la vidente, sus restos estuvieron un año sepultados en el Carmelo de Santa Teresa, de Coimbra
 
Sor Lucía regresa a Fátima
Sor Lucía regresa a Fátima
Los restos mortales de Lucía de Jesús dos Santos regresaron al lugar donde, a los 10 años de edad, dijo haber visto y oído a la Virgen, para reposar en
el
santuario mariano de Fátima
 junto a los de sus dos primos, Francisco y Jacinta Marto.

La hermana Lucía, la más longeva de los tres niños pastores que en mayo de 1917 dijeron haber visto a la Virgen en la llamada Cova da Iria (Cueva de Irene),
donde hoy se levanta el santuario, hizo su último viaje hasta Fátima un año después de su fallecimiento.

Según dijeron a Efe responsables del santuario, casi 250.000 personas llegadas de los cuatro puntos cardinales de Portugal y de otros países, sobre todo
de España, peregrinaron a Fátima para la ocasión, sin tener en cuenta el viento, la lluvia y el frío reinantes.

Por deseo de la vidente, sus restos estuvieron un año sepultados en el Carmelo de Santa Teresa, de Coimbra, donde pasó enclaustrada los últimos 46 años
de su vida, antes de ser exhumados para conducirlos a su definitivo enterramiento en Fátima.

Una ceremonia privada en el monasterio carmelita fue el primer acto del día y precedió al traslado de los restos hasta la Catedral Nueva de Coimbra, donde
la ciudad universitaria portuguesa por excelencia se despidió de la religiosa, para quien se reclama abiertamente la canonización.

Un cortejo de 19 vehículos, en los que viajaban el féretro, familiares y algunas monjas carmelitas que compartieron sus últimos años, recorrió los casi
90 kilómetros que separan Coimbra de Fátima, a donde hasta poco antes de llegar los restos seguían afluyendo personas a pie o en auto.

A su llegada al santuario, donde la Policía lusa adoptó un fuerte dispositivo de seguridad ante la gran concentración de personas, el féretro fue conducido
a hombros en medio de una fuerte granizada hasta la llamada Capillita de las Apariciones, para rezar un rosario.

Luego, Lucía y la imagen de la Virgen fueron conducidas hasta la Basílica de Fátima, donde estará expuesto el féretro antes de que media docena de obispos
concelebren esta tarde una misa con el titular de la diócesis de Leiría-Fátima, Serafim Ferreira e Silva.

Los tres pastorcillos de Fátima dijeron haber tenido la primera de una serie de apariciones el 13 de mayo de 1917, en las que Lucía fue la única que aseguró
haber escuchado los mensajes de la Virgen, en los que recomendó rezar el rosario.

Además, la vidente dijo haber sido hecha depositaria de tres misterios, hoy conocidos, que guardaban relación con el fin de la I Guerra Mundial (1914-1918),
la prematura muerte de sus dos primos y el atentado contra el papa Juan Pablo II en la plaza de San Pedro un 13 de mayo, festividad de Fátima.

Francisco y Jacinta fallecieron en 1919 y 1920, respectivamente, y su prima decidió profesar como religiosa en 1946 en la orden de las Doroteas y pasó
algún tiempo en un convento de Tuí (España).

Lucía, nacida el 22 de marzo de 1907 en Aljustrel, aldea cercana a Fátima, decidió en 1948 ingresar en el Carmelo de Coimbra donde transcurrió el resto
de su vida y del que salió en contadas ocasiones, sobre todo para comunicar al Papa el último de los secretos.

Ahora, aumenta el número de quienes pretenden elevarla a los altares junto a sus dos primos, beatificados el 13 de mayo de 2000 por Juan Pablo II.

El sacerdote Luis Kondor, postulante de la canonización de Francisco y Jacinta, reveló que uno de los supuestos milagros atribuidos a la intercesión de
Lucía data de junio de 2005 y pudo suponer la curación de una niña argentina de cuatro años, enferma de síndrome hemolítico.

Kondor, que recordó que el Derecho Canónigo exige aguardar cinco años antes elevar a un beato a los altares, valoró el caso de la niña argentina como "curación
sensacional" y anunció hoy en Fátima que ha pedido permiso para reclamar al Vaticano que se reduzcan los plazos para el proceso de beatificación de Lucía.

Según Kondor, se dan "todas las condiciones" para ello y ese era el deseo de Juan Pablo II, ya que, un día después de la muerte de Sor Lucía, el secretario
personal del Pontífice le expresó que este deseaba iniciar "rápidamente" la beatificación de la vidente. (El Universal)
(
http://es.catholic.net
).

Fatima y los Papas.

Autor: n/a | Fuente: www.soldefatima.com
Fátima y los Papas
Benedicto XV, Pío XI, Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI
 
Fátima y los Papas
Fátima y los Papas
Desde que Nuestra Señora se apareció a los pastorcillos, han habido ocho mandatos papales: Benedicto XV, Pío XI, Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo
I, Juan Pablo II y Benedicto XVI

Benedicto XV

Tiago Della Genga nació en Génova el 21 de noviembre de 1854. Fue elegido Papa el 3 de septiembre de 1914. Falleció el 22 de enero de 1922.

Su pontificado estuvo dominado por la Priemra Guerra Mundial y por sus consecuencias. Hizo innumerables llamadas a la paz. Son conocidas sus intervenciones
del 5 de mayo de 1917, recomendando la oración por la paz, principalmente a los niños, y del 1 de agosto de ese mismo año, proponiendo a las potencias
beligerantes un programa de 7 puntos en el que se propugnaba una paz basada en la justicia y no en el triunfo militar.

Fue también llamado el "Papa de las misiones" por su interés por la causa de la evangelización a través de la formación del clero indígena.

Bajo su pontificado tuvieron lugar las
apariciones de Fátima.

Pío XI

Aquiles Ratti nació el 31 de mayo de 1857 en Desio (Milán). Fue elegido Papa el 6 de febrero de 1922.

En su primera encíclica, Urbi Arcano (1922), inauguró la reforma de la acción católica, surgida para llevar a cabo una estrecha colaboración entre laicos
y la jerarquía en el apostolado de la Iglesia. Instituyó la fiesta de Cristo Rey (1925). Con la encíclica Quadragesimo Anno reafirmó y desarrolló la doctrina
social de León XIII (1931).

Su mayor éxito diplomático fueron los pactos de Letrán (1929), por los cuales se regulaban las relaciones con Italia y era fundado el estado del Vaticano,
independiente y neutral. Condenó el comunismo ateo y el nazismo.

En 1929 dió una clara muestra de su creencia en la veracidad de las apariciones de Fátima, distribuyendo estampas a los alumnos del Colegio Portugués de
Roma y bendiciendo una imagen de Nuestra Señora de Fátima para el mismo colegio.

Pío XII

Eugenio Pacelli nació en Roma el 2 de marzo de 1876. Fue consagrado obispo el 13 de mayo de 1917, día de la primera aparición de Nuestra Señora en Fátima.
Fue elegido Papa el 2 de marzo de 1939. Falleció el 9 de octubre de 1958.

Considerado también el Papa de la paz, luchó, aunque sin conseguirlo, para impedir que se desatara la II Guerra Mundial. En su primer mensaje de Navidad
(1939), formuló los principios esenciales para alcanzar la paz:desarme general, reconocimiento de los derechos de las minorias, derecho de todas las naciones
a su independencia. Durante la guerra dirigió un vasto programa de ayuda a las víctimas del conflicto, especialmente a los prisioneros de guerra.

Entre su encíclicas más célebres, se cuenta la Mystici Christi, sobre la naturaleza de la Iglesia como cuerpo místico de Cristo (1943); Divino Afflante
Spiritu, sobre la Sagrada Escritura (1943); Mediator Dei, sobre la liturgia (1947).

Ferviente devoto de Nuestra Señora, definió el dogma de la Asunción de Nuestra Señora a los Cielos (1951)y dedicó una encíclica a su realeza. Fue gran
impulsor del mensaje de Fátima: envió un delegado a coronar la imagen de Nuestra Señora de Fátima (1946) y señaló para Fátima la clausura del Año Santo
de 1950-1951.

Juan XXIII

Angello José Roncalli nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte (Bérgamo). fue elegido Papa el 28 de octubre de 1858. Murió el 3 de junio de 1963.

El 25 de enero de 1959 anunció un sínodo diocesano para Roma, la convocatoria de un Concilio Ecuménico y la revisión de Código del Derecho Canónigo. Su
obra fundamental fue el Concilio Vaticano II, iniciado en 1962 y terminado en 1965, ya en el siguiente pontificado.

Sus encíclicas tuvieron un cuño eminentemente pastoral: Ad Petri Cathedram (1959), en la que sostenía que la verdad, la unidad y la paz debían ser promovidas
en un espíritu de amor, y saludaba a los no católicos como hermanos separados; Mater Et Magistra (1961), desarollando la doctrina social de León XIII y
Pío XI; Pacem In Terris (1963), en la que explicaba que el respeto de los derechos y deberes del hombre son el fundamento de la paz mundial, y exhortaba
a la convivencia pacífica.

Hizo una peregrinación al Santuario de Fátima, cuando todavía era patriarca de Venecia.

Pablo VI

Juan Bautista Montini nació el 26 de septiembre de 1897 en Concesio (Brescia). Fue elegido Papa el 21 de junio de 1963. Falleció el 6 de agosto de 1978.

Continuó el Concilio Vaticano II y lo clausuró en diciembre de 1965. Hizo varios viajes apostólicos alrededor del mundo, comenzando por Tierra Santa.

Entre sus encíclicas, merecen destacar Mysterium Fidei (1965), sobre el Eucarístia; Populorum Progressio (1967), sobre la justicia social; Sacerdotalis
Coelibatus (1967), sobre el celibato sacerdotal; Humanae Vitae (1968), sobre la moral sexual.

Al final de la tercera sesión del Concilio (21 de noviembre de 1964), anunció la concesión de la Rosa de Oro al Santuario de Fátima y el 13 de mayo de
1967, cincuentenario de la primera aparición, peregrinó a este Santuario.

Juan Pablo I

Albino Luciani nació en Forno di Canale (Beiluno) el 17 de octubre de 1912. Fue elegido Papa el 26 de agosto de 1978. Falleció repentinamente el 28 de
septiembre del mismo año, después de un pontificado de apenas 33 días.

Su brevísimo pontificado fue suficiente para que se le llegara a conocer como el Papa de la sonrisa y la sencillez.

Cuando todavía era patriarca de Venecia visitó Fátima el 10 de julio de 1977, y de su encuentro con la hermana Lucía al día siguiente, dió buen testimonio
en una revista italiana en que resume sintéticamente el mensaje de Fátima.

Juan Pablo II

Karol Wojtila nació el 18 de mayo de 1920 en Wadovice, Polonia. Fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978. Ha fallecido el día 2 de Abril del 2005.

En su primera encíclica, Redemptor Hominis (1979), demuestra cómo la libertad y la dignidad humanas deben ser defendidas por la Iglesia; en la segunda,
Dives In Misericordia (1980), desarrolló el tema anterior, apelando por la misericordia en un mundo amenazado por la violencia.

Su tercera encíclica, Laborem Exercens (1981), conmemorativa de los noventas años de la Rerum Novarum, propone un nuevo orden económico basado en el derecho
de los trabajadores y en la dignidad del hombre; en la cuarta, Slavorum Apostoli (1981), declaró patronos de europa, juntamente con San Benito, a los santos
Cirilo y Metodio; la quinta, Redemptoris Mater (1987), escrita en el Año Santo Mariano, es una extraordinaria presentación de la misión de María en la
vida de Cristo y de la Iglesia; en la sexta, Redemptoris Custos, hace una reflexión sobre la figura de San José.

Continuó los viajes apostólicos, uno de los cuales fue al Santuario de Fátima el 13 de mayo de 1982, para agradecer a Nuestra Señora de Fátima haberle
salvado la vida, exactamente un año antes, en el atentado de la Plaza de San Pedro. Ese día consagró el mundo una vez más a nuestra Señora, renovándola
el año 1984 en la Plaza de San Pedro ante la imagen de Nuestra Señora de Fátima, llegada desde la capilla de las Apariciones. En esa ocasión ofreció uno
de los proyectiles que le alcanzaron, hoy engastado en la corona preciosa de la misma imagen. Visitó de nuevo Fátima en 1991, y agradeció a la Santísima
Virgen la resolución de los acontecimientos en los países del Este de Europa.

Benedicto XVI

Joseph Ratzinger nació el 16 de abril de 1927, Marktl, diócesis de Passau, Alemania.

Estudió en la Escuela Superior de Filosofía, en Freising; y en la Universidad de Münich, en Münich (doctorado en teología).

Ordenado sacerdote el 29 de junio de 1951. Fue perito, en el Concilio Vaticano II, de 1962 a 1965. Miembro de la Comisión Teológica Internacional, de 1969
a 1977.

Elegido Arzobispo de Münich und Freising, el 24 de marzo de 1977. Consagrado, el 28 de mayo de 1977, en Münich, por Josef Stange, Obispo de Würzburg.

Creado Cardenal presbítero, el 27 de junio de 1977; recibió la birreta roja y el título de S. Maria Consolatrice al Tiburtino, el 27 de junio de 1977.
Nombrado prefecto de la S.C. para la Doctrina de la Fe, presidente de la Pontificia Comisión Bíblica, y presidente de Comisión Teológica Internacional,
el 25 de noviembre de 1981.

Elegido Papa de la Iglesia Católica el 19 de abril de 2005.

Como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, publica el
Comentario Teológico acerca del Tercer Secreto de Fátima
(
http://es.catholic.net
).

Las apariciones de Fatima.

Autor: Pedro María Reyes Vizcaíno | Fuente: Catholic.net
Las apariciones de Fátima
Éste es el mensaje perenne de Fátima: la oración y la conversión
 
Las apariciones de Fátima
Las apariciones de Fátima
Pocos lugares en el orbe católico despiertan tantos sentimientos de gratitud a la protección maternal de la Virgen como Fátima.

En Fátima ocurrieron en 1917 unos acontecimientos sobrenaturales que estarían llamados a cambiar el mundo. Fátima: a principios del siglo XX era un lugar
desconocido incluso para la mayoría de los portugueses, ahora su nombre resuena en el mundo. Unos pastorcillos, apenas unos niños, fueron favorecidos por
experiencias místicas inauditas. No sabían leer ni tenían esperanzas siquiera de ir a la escuela, pero la Virgen les confió secretos que transformaron
las relaciones internacionales. Varios Papas, Cardenales y Obispos de todo el mundo, y sobre todo millones de fieles sencillos de todas las condiciones
han peregrinado al Santuario erigido en un paraje que en 1917 no era más que un barrizal impracticable. Entonces era un lugar inaccesible salvo para carretas,
pero ahora una cómoda autopista lleva rápidamente a Lisboa y Oporto.

Las apariciones de Fátima

En 1917 Europa estaba en guerra. Portugal era uno de los países beligerantes en el lado de los Aliados, y el descontento en la población era grande. Casi
no había familia que no tuviera a algún hijo o sobrino batallando en las trincheras de un país lejano en una guerra que casi nadie comprendía.

Fátima es el nombre de una parroquia perteneciente al término municipal de Ourem, en el distrito de Santarem, a unos 120 kilómetros al norte de Lisboa.
En Portugal la parroquia (o fegresia) no es sólo una demarcación eclesiástica, sino también civil. Generalmente los límites de las parroquias civiles coinciden
con las parroquias eclesiásticas. En el término de la parroquia muchas veces la población se agrupa en varias localidades o pequeños caseríos de apenas
unas decenas de habitantes. En uno de ellos, Aljustrel, a apenas dos kilómetros de la aldea de Fátima, vivían los hermanos Jacinta y Francisco Marto y
su prima, Lucia dos Santos. Desde muy niños salían al campo con el rebaño de ovejas de la familia.

En una de esas salidas llevaron las ovejas a pastar a Cova de Iria, un paraje deshabitado a unos tres kilómetros de Aljustrel y otros tres de Fátima. Era
el 13 de mayo de 1917. Allí se les apareció la Virgen, y les pidió que volvieran a aquel lugar durante otros cinco meses hasta octubre los días trece.
La Virgen se posó en una encina.

No era su primera visión de lo alto: desde la primavera de1916 se les apareció por tres veces un ser con figura humana. En la primera aparición les enseñó
una oración de reparación y les dijo que era el ángel de la paz. En la segunda aparición les dijo quién era: se trataba del Ángel de Portugal. En la última
les mostró un Cáliz una Sagrada Forma que se sostenían en el aire. Después de adorar al Señor con los niños y enseñarles una oración les dio la Comunión.
Los niños no comunicaron a nadie la visión del ángel salvo en sus conversaciones entre ellos -Francisco y Jacinta fueron capaces de guardar el secreto
hasta su muerte-, pero la visión de Nuestra Señora era algo distinto: esa misma noche Jacinta la contó en su casa. Inmediatamente la noticia se difundió
por Aljustrel y otros caseríos cercanos.

El 13 de junio ya se congregaron unas decenas de personas. Vieron señales milagrosas, aunque no vieron ni escucharon nada salvo las palabras que Lucia
dirigía a la Virgen. El 13 de julio eran cientos de peregrinos, y la noticia se difundió por todo el distrito, hasta el punto de que las autoridades se
alarmaron. Pocos años antes se había instaurado en Portugal una república de marcado corte laicista y había promulgado leyes restrictivas del culto católico.
El alcalde de Ourem decidió cortar por lo sano esta explosión de devoción popular en un lugar prohibido para el culto (el campo) que llevaba a la gente
a cometer el delito de rezar junto a una encina. El 13 de agosto, por lo tanto, detuvo a los niños y los mantuvo a buen recaudo todo el día. La gente se
congregó en Cova de Iria, fueron testigos de las mismas señales de lo alto que se vieron los meses anteriores, pero los niños no estaban y nadie vio a
la Virgen.

La Virgen sin embargo, volvió a visitarles el 19 de agosto, esta vez en Valinhos, un cruce de caminos a unos trescientos metros de Aljustrel al que a veces
llevaban el rebaño.

En septiembre la Virgen se volvió a aparecer el día 13 ante miles de fieles. El 13 de octubre había quizá 70.000 personas reunidas en Cova de Iria. Todo
Portugal para entonces había oído hablar de los sucesos de Fátima. Los grandes periódicos de Lisboa llevaron enviados especiales y fotógrafos a Cova de
Iria. Todos ellos contemplaron el milagro que hizo la Virgen: al terminar la visión, el sol comenzó a danzar en el cielo de Cova de Iria, se volvía de
varios colores, giraba sobre sí mismo y se desplazaba mientras que la gente lo miraba sin que les hiciera daño a los ojos.

El mensaje de Fátima

La Virgen les confió secretos del Cielo a los niños. En Fátima la Virgen pidió a la humanidad que se convirtiera de sus pecados. Predijo a los niños grandes
guerras y sufrimientos si los hombres no se arrepienten, y de modo especial anunció que Rusia difundiría errores por muchas naciones provocando guerras
y persecuciones contra la Iglesia.

En la aparición de julio la Virgen les reveló un secreto. El secreto fue revelado por la vidente Lucia y por la Santa Sede en tres momentos, por lo que
se habla de las tres partes del secreto de Fátima. La tercera parte del secreto de Fátima fue dada a conocer el año 2000. La primera de las partes es la
visión del infierno; las otras dos son anuncios de futuro, como la predicción acerca de Rusia y el anuncio de la Segunda Guerra Mundial, así como la advertencia
acerca de las futuras persecuciones. Pero es un mensaje de esperanza, por eso la Virgen concluye: “Pero finalmente mi Corazón Inmaculado triunfará, Rusia
será consagrada y se convertirá, y un tiempo de paz será dado al mundo”
Pero sobre todo el mensaje de Fátima es de oración. En la segunda aparición, Nuestra Señora le dice a los pastorcillos que Jesús quiere establecer en el
mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María. Pide también en todas las apariciones que se rece el Rosario.

Pero el propósito de la Virgen no es la satisfacción de nuestra curiosidad, sino la gloria del Señor y la salvación de las almas. Éste es el mensaje perenne
de Fátima, la oración y la conversión: las guerras pasan, los gobiernos de las naciones vienen y van, pero la necesidad de la conversión personal es permanente.
(
http://es.catholic.net
).

Nuestra Senora de Fatima.

Autor: corazones.org | Fuente: corazones.org
Fátima, Nuestra Señora de
Apariciones de la Virgen a los tres pastorcitos en Fátima, Portugal. Fiesta 13 de mayo.
 
Fátima, Nuestra Señora de
Fátima, Nuestra Señora de
En 1917, tres pastorcitos, después de haber sido preparados por el ángel de Portugal, reciben la visita de la Madre del Cielo, María Santísima, quien se
da a conocer como La Virgen del Rosario y les muestra su Inmaculado Corazón.

Juan Pablo II expresó, que los mensajes en Fátima son de gran trascendencia para toda la humanidad. El se reconoció como el Papa de los mensajes, el que
debía guiar a la Iglesia en tiempo de crisis. El puso, tanto la bala que traspasó su cuerpo en el atentado del 1981, como su anillo papal, a los pies de
la Virgen de Fátima. Él beatificó a dos de los videntes , peregrinó a Fátima varias veces; consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María según ella
pidió, elevado la fiesta del Corazón Inmaculado de María a Memorial Obligatorio. Es hora de abrir el corazón a nuestra Santísima Madre. El futuro de la
humanidad depende de ello.

Cronología de Fátima.

13 de mayo, de 1917: Primera aparición de la Virgen a los tres pastorcitos en Fátima.

13 de octubre, de 1917: Última aparición de la Virgen a los tres pastorcitos y milagro del sol.

28 de abril de 1919: Se inicia la construcción de la Capillita de las Apariciones.

13 de octubre de 1921: Se permite por primera vez celebrar la Santa Misa.

13 de octubre de 1930: El obispo de Leira declara dignas de fe las apariciones y autoriza el culto de Nuestra Señora de Fátima

13 de mayo de 1931: Primera consagración de Portugal al Inmaculado Corazón de María, hecha por el Episcopado Portugués, siguiendo el mensaje de Fátima.

31 de octubre de 1942: Pío XII, hablando en portugués por la radio, consagra el mundo al Inmaculado Corazón de María, haciendo mención velada de Rusia,
según pedido por Nuestra Señora.

13 de mayo de 1946: La estatua de Nuestra Señora de Fátima ubicada en la capillita es coronada por el Cardenal Marsella, Legado Pontificio. La corona fue
ofrecida por las mujeres portuguesas en agradecimiento por haber librado a Portugal de la Segunda Guerra Mundial.

13 de mayo de 1967: El Santo Padre Pablo VI viaja a Fátima en el cincuentenario de la primera aparición para pedir la paz del mundo y la unidad de la Iglesia.

12-13 de mayo de 1982: El Santo Padre Juan Pablo II viaja a Fátima como peregrino para agradecer el haber salido bien del brutal atentado sufrido exactamente
un año antes en la plaza de San Pedro y de rodillas consagra la Iglesia, los hombres y los pueblos, al Inmaculado Corazón de María, haciendo veladamente
mención de Rusia.

25 de marzo 1984: En la Plaza de San Pedro, delante de la Imagen de la Virgen, Juan Pablo II consagra una vez más, el mundo al Inmaculado Corazón de María,
en unión con todos los obispos del mundo que previamente habían sido notificados para que se uniesen con Su Santidad en esta consagración. Mas tarde Lucía
confirma que esta consagración satisface la petición hecha por la Virgen.

12 al 13 de mayo de 1991: El Santo Padre Juan Pablo II vuelve a Fátima por segunda vez como peregrino, en el 10mo aniversario de su atentado.

13 de mayo de 2000: El Santo Padre Juan Pablo II, en su tercera visita a Fátima y ante mas de 1 millón de peregrinos (entre ellos nosotros), beatifica
a Francisco y Jacinta y revela la tercera parte del "secreto de Fátima". Un momento histórico de gran trascendencia. El Papa confirma una vez mas la importancia
de los mensajes y de la santidad heroica de los niños videntes. Los presenta como importantísimo ejemplo oración, amor y penitencia. Reconoce la trascendencia
los mensajes que la Virgen les comunicó.

13 de febrero de 2005, muere Sor Lucía, en la Cova de Iría (Portugal), a los 97 años, en el convento de Coimbra en Portugal.

Anualmente el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima es visitado por cuatro millones de peregrinos.

Resumen de los mensajes y oraciones recibidos en Fátima.

Oración de la Decena del Rosario.
Oh buen Jesús, perdona nuestros pecados. Líbranos del fuego del infierno. Conduce a todas las almas al Cielo, especialmente las mas necesitadas.

Oración del Perdón.
¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman.

Oración del Ángel (se aconseja como novena).

Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y Os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente
en todos los tabernáculos del mundo, en reparación por las ofensas, sacrilegios e indiferencias con los que El es ofendido.

Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

Oración Eucarística.
Santísima Trinidad, te adoro, Dios mío, te amo en el Santísimo Sacramento.

Oración del Sacrificio (Rezar al ofrecer un sacrificio.)
Oh Jesús mío, es por tu amor, en reparación de las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María y por la conversión de los pecadores.

Mensajes de nuestra Señora de Fátima.

"Orad, orad mucho y haced sacrificios por los pecadores. Son muchas almas que van al infierno porque no hay quien se sacrifique y ruegue por ellas."
(19 de agosto de 1917)

"Es necesario que se enmienden, que pidan perdón de sus pecados... ¡No ofendan más a Nuestro Señor, que está ya muy ofendido!"
(13 de octubre de 1917)

Para salvar a los pecadores, el Señor quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón"
(13 de julio de 1917)

"A quien abrazare la devoción a mi Inmaculado Corazón, prometo la salvación"
(13 de junio de 1917)

"Vendré a pedir la consagración del mundo a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados de mes"
(13 de junio de 1917)

Relato de las apariciones según Sor Lucía, la mayor de los videntes.

Primera aparición del Ángel: Fue en la primavera de 1916 que se apareció el ángel por primera vez en la cueva "Loca de Cabeco".

Subimos con el ganado al cerro arriba en busca de abrigo, y después de haber tomado nuestro bocadillo y dicho nuestras oraciones, vimos a cierta distancia,
sobre la cúspide de los árboles, dirigiéndose hacia el saliente, una luz mas blanca que la nieve, distinguiéndose la forma de un joven trasparente y mas
brillante que el cristal traspasado por los rayos del sol. Al acercarse mas pudimos discernir y distinguir los rasgos. Estábamos sorprendidos y asombrados:

Al llegar junto a nosotros dijo: "No temáis. Soy el Ángel de la Paz. ¡Orad conmigo!"

Y arrodillado en tierra inclinó la frente hasta el suelo. Le imitamos llevados por un movimiento sobrenatural y repetimos las palabras que oímos decir:

-"Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman".

Después de repetir esto tres veces se levantó y dijo: -"Orad así. Los Corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras suplicas"

Y desapareció... Tan intima e intensa era la conciencia de la presencia de Dios, que ni siquiera intentamos hablar el uno con el otro, permanecimos en
la posición en que el Ángel nos había dejado y repitiendo siempre la misma oración.

No decíamos nada de esta aparición, ni recomendamos tampoco el uno al otro guardar el secreto. La misma aparición parecía imponernos silencio.

Segunda aparición del Ángel: Ocurrió a mediados del verano, cuando llevábamos los rebaños a casa hacia mediodía para regresar por la tarde. Estábamos a
la sombra de los árboles que rodeaban el pozo de la quinta Arneiro. De pronto vimos al mismo Ángel junto a nosotros:

"¿Qué estáis haciendo? ¡Rezad! ¡Rezad mucho! Los corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente
oraciones y sacrificios al Altísimo!"

-¿Cómo hemos de sacrificarnos?, pregunté.

-"De todo lo que pudierais ofreced un sacrificio como acto de reparación por los pecados cuales El es ofendido, y de suplica por la conversión de los pecadores.
Atraed así sobre vuestra patria la paz.

Yo soy el Ángel de su guardia, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el Señor os envíe"

Estas palabras hicieron una profunda impresión en nuestros espíritus como una luz que nos hacía comprender quien es Dios, como nos ama y desea ser amado,
el valor del sacrificio, cuanto le agrada y como concede en atención a esto la gracia de conversión a los pecadores.

Por esta razón, desde ese momento, comenzamos a ofrecer al Señor cuanto nos mortificaba, repitiendo siempre la oración que el Ángel nos enseñó.

Tercera aparición del Ángel: Fue en octubre o a fines de septiembre, pasamos un día desde Pregueira a la cueva Loca de Cabeco, caminando alrededor del
cerro al lado que mira a Aljustrel y Casa Velha. Allí decíamos nuestro rosario y la oración que el Ángel nos enseño en la primera aparición.

Estando allí apareció por tercera vez, teniendo en sus manos un Cáliz, sobre el cual estaba suspendida una Hostia, de la cual caían gotas de sangre al
Cáliz. Dejando el Cáliz y la Hostia suspensos en el aire, se postró en tierra y repitió tres veces esta oración:

"Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor
Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por
los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores."

Después levantándose tomó de nuevo en la mano el Cáliz y la Hostia. Me dio la Hostia a mi y el contenido del Cáliz lo dio a beber a Jacinta y Francisco,
diciendo al mismo tiempo:

-"Tomad el Cuerpo y bebed la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios."

De nuevo se postró en tierra y repitió con nosotros hasta por tres veces la misma oración: Santísima Trinidad... y desapareció.

Durante los días siguientes nuestras acciones estaban impulsadas por este poder sobrenatural. Por dentro sentimos una gran paz y alegría que dejaban al
alma completamente sumergida en Dios. También era grande el agotamiento físico que nos sobrevino.

No se por qué las apariciones de Nuestra Señora producían efectos bien diferentes. La misma alegría íntima, la misma paz y felicidad, pero en vez de ese
abatimiento físico, mas bien una cierta agilidad expansiva; en vez de ese aniquilamiento en la divina presencia, un exultar de alegría; en vez de esa dificultad
en hablar, un cierto entusiasmo comunicativo.

Las Apariciones de Nuestra Señora.

Primera Aparición de la Virgen: Domingo 13 de mayo, de 1917.

Estaba jugando con Jacinta y Francisco en lo alto, junto a Cova de Iría, haciendo una pared de piedras alrededor de una mata de retamas, de repente vimos
una luz como de un relámpago.

-Está relampagueando- dije. Puede venir una tormenta. Es mejor que nos vayamos a casa.

-¡Oh si esta bien! contestaron mis primos. Comenzamos a bajar el cerro llevando las ovejas hacia el camino. Cuando íbamos por mitad de la pendiente, cerca
de una encina, que aun existe, vimos otro relámpago, y habiendo dado algunos pasos mas vimos sobre la encina una Señora vestida de blanco, mas brillante
que el sol, esparciendo luz mas clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina atravesado por los rayos mas ardientes del sol. Estábamos
tan cerca que quedamos dentro de la luz que Ella irradiaba. Entonces la Señora nos dijo:

-"No tengáis miedo. No os hago daño."
-Yo le pregunte: ¿De dónde es usted?
-"Soy del Cielo."
-¿Qué es lo que usted me quiere?
-"He venido para pediros que vengáis aquí seis meses seguidos el día 13 a esta misma hora. Después diré quien soy y lo que quiero. Volveré una séptima
vez."
-Pregunté entonces: ¿Yo iré al cielo?
-"Si iras"
-¿Y Jacinta?
-"ira también"
-¿Y Francisco?
-"También ira, pero tiene que rezar antes muchos rosarios"

Entonces me acordé de dos amigas de mi hermana que habían muerto hacia poco.
-¿Está María de las Nieves en el cielo?
-"Sí, está"
-¿y Amelia? de 18 ó 20 años
-"estará en el purgatorio hasta el fin del mundo."

Y entonces dijo:- "¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que El quisiera enviaros como reparación de los pecados con que El es
ofendido y de suplica por la conversión de los pecadores?"
-Sí, queremos.
-"Tendréis, pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios os fortalecerá"

Diciendo esto la Virgen abrió sus manos por primera vez, comunicándonos una luz muy intensa que parecía fluir de sus manos y penetraba en lo mas intimo
de nuestro pecho y de nuestros corazones, haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios, mas claramente de lo que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces,
por un impulso interior que nos fue comunicado también, caímos de rodillas, repitiendo humildemente:

-Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento.

Después de pasados unos momentos Nuestra Señora agregó: -"Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra".

Acto seguido comenzó a elevarse serenamente, mientras la luz que la circundaba parecía abrirle el camino

Segunda Aparición de la Virgen: Miércoles 13 de Junio. (Establece la devoción al Inmaculado Corazón de María.)

Después de rezar el rosario con otras personas que estaban presentes (unas 50) vimos de nuevo el reflejo de la luz que se aproximaba, y que llamábamos
relámpago, y en seguida a Nuestra Señora en la encina, todo como en mayo.

-¿Qué es lo que quiere? -pregunté
-"Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que recéis el rosario todos los días y que aprendáis a leer. Después diré lo que quiero además."
-Le pedí la curación de una enferma. Nuestra Señora respondió:
-"Si se convierte se curara durante el ano"
-Quisiera pedirle que nos llevase al cielo.
-"Si, a Jacinta y a Francisco los llevaré en breve, pero tu te quedarás algún tiempo mas. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere
establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien le abrazare prometo la salvación y serán queridas sus almas por Dios como flores puestas
por mi para adornar su Trono."
-¿Me quedo aquí solita?- pregunte con dolor.
-"No hija. ¿Y tu sufres mucho por eso? !No te desanimes! Nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios."

En ese momento abrió las manos y nos comunicó por segunda vez el reflejo de la luz inmensa que la envolvía. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte
de la luz que se eleva hacia el cielo y yo en la que se esparcía sobre la tierra. Delante de la palma de la mano derecha de nuestra Señora estaba un corazón
rodeado de espinas que parecían clavarse en el. Entendimos que era el Corazón Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, y que quería
reparación.

Francisco muy impresionado con lo que había visto, me pregunto después: -¿Por qué es que la Virgen estaba con un corazón en la mano irradiando sobre el
mundo aquella luz tan grande que es Dios? Tu, Lucía, estabas con Ella en la luz que bajaba a la tierra y Jacinta conmigo en la que subía al cielo.
Le respondí: -Es que tu, con Jacinta, iréis en breve al cielo. Yo me quedo con el Corazón Inmaculado de María en la tierra.

Tercera Aparición de la Virgen: Viernes, 13 de Julio.

Momentos después de haber llegado a Cova de Iría, junto a la encina, entre numeroso público (4.000 personas) que estaban rezando el rosario, vimos el rayo
de luz una vez mas y un momento mas tarde apareció la Virgen sobre la encina.

-¿Qué es lo que quiere de mi? -pregunté.
-"Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, y continuéis rezando el rosario todos los días en honra a Nuestra Señora del Rosario con el fin
de obtener la paz del mundo y el final de la guerra, porque solo Ella puede conseguirlo.
-Dije entonces: quisiera pedirle nos dijera quien es, y que haga un milagro para que todos crean que usted se nos aparece.
-"Continuad viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quien soy y lo que quiero, y haré un milagro que todos han de ver para que crean".
-"¡Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: OH, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los
pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!

Al decir estas últimas palabras abrió de nuevo las manos. El reflejo de la luz parecía penetrar la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en
este fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas trasparentes y negras o bronceadas, de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevada por
las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios,
pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor.

Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero trasparentes como negros tizones en brasa.
Asustados y como pidiendo socorro levantamos la vista a nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza:

-"Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado
Corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra terminará pero si no dejan de ofender a Dios en el reinado de Pío
XI comenzara otra peor."

"Cuando viereis una noche alumbrada por una luz desconocida sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo sus crímenes por medio
de la guerra, del hambre, de la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir eso, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado
Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el
mundo, promoviendo guerras y persecuciones de la Iglesia: los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá que sufrir mucho; varias naciones serán
aniquiladas. Por fin, MI INMACULADO CORAZON TRIUNFARA. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo
de paz. En Portugal el dogma de la fe se conservará siempre......(Aquí comienza la tercer parte del secreto, escrita por Lucía entre el 22 de Dic. 1943
y el 9 de Enero 1944). Esto no lo digas a nadie. A Francisco si podéis decírselo."

-"Cuando recéis el rosario, decid después de cada misterio: "Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente
las más necesitadas."

Y, como de costumbre, comenzó a elevarse en dirección a Oriente.

Cuarta Aparición de la Virgen:

Domingo 19 de Agosto, en los Valinhos La Aparición no se realizo el día 13 de agosto en Cova de Iría porque el Administrador del Consejo apresó y llevó
a Vila Nova a los pastorcitos con la intención de obligarles a revelar el secreto. Los tuvo presos en la Administración y en el calabozo municipal.

Les ofreció los mas valiosos presentes si descubrían el secreto. Los pequeños videntes respondieron:

-No lo decimos ni aunque nos den el mundo entero.

Los encerró en el calabozo. Los presos les aconsejaron: -Pero decir al Administrador ese secreto. Que os importa que esa Señora no quiera?

-!Eso no, respondió Jacinta con vivacidad, antes quiero morir!

Y los tres niños rezaron con aquellos infelices el rosario, delante de una medalla de Jacinta colgada en la pared.

El administrador para amedrentarlos, mando preparar una caldera de aceite hirviendo, en la cual amenazaron asar a los pastorcitos si no hacían lo que les
mandaban. Ellos, aunque pensaban que la cosa iba en serio, permanecieron firmes sin revelar nada. El día 15 de agosto, fiesta de la Asunción, los sacó
del calabozo y los llevo a Fátima.

Lucía nos narra lo que sucedió en esta aparición.

Estuvimos con las ovejas en un lugar llamado Valinhos, Francisco y su hermano Juan, acompañándome, y sintiendo que algo sobrenatural se aproximaba y nos
envolvía, sospechando que Nuestra Señora se nos aparecería y temiendo que Jacinta se quedaría sin verla, pedimos a su hermano Juan que le fuese a llamar.
Entretanto, Francisco y yo vimos el reflejo de luz que llamábamos relámpago y al instante de llegar Jacinta vimos a la Señora sobre la encina.

-¿Qué es lo que quiere usted?

-Deseo que sigáis yendo a Cova de Iría en los días 13, que sigáis rezando el rosario todos los días. El ultimo mes haré el milagro para que todos crean.

-¿Qué es los que quiere usted que se haga con el dinero que la gente deja en Cova de Iría?

-Hagan dos bolsas, una para ti y Jacinta, para llevarla dos chicas mas vestidas de blanco y otra que la lleve Francisco con tres niños mas.

El dinero de las bolsas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, y lo que sobre es para ayuda de una capilla que se debe hacer.

-Yo quisiera pedirle la curación de algunos enfermos.

-Si, a algunos curare durante el año.

Y tomando un aspecto muy triste, la Virgen añadió: "Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no
tener quien se sacrifique y rece por ellas". Y la Virgen empezó a subir hacia Oriente, como de costumbre.

Quinta Aparición: Jueves, 13 de Septiembre.

Al aproximarse la hora fui a Cova de Iría con Jacinta y Francisco entre numerosas personas (30.000) que con dificultad nos dejaban pasar. Los caminos estaban
apiñados de gente; todos nos querían ver y hablar.

Mucha gente del pueblo venían a pedirnos que presentáramos sus necesidades a Nuestra Señora. Otros, no pudiendo llegar junto a nosotros, clamaban de lejos.

Oíamos... -¡pidan que me cure a mi hijo invalido!... a mi hijo ciego... a mi hija muda... que me traiga a mi esposo que esta en la guerra... que me convierta
a un pecador... que estoy tuberculoso... etc. Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad y algunos gritaban subidos a los arboles.

Por fin llegamos a Cova de Iría, y al alcanzar la encina comenzamos a decir el rosario con la gente. Un poco mas tarde vimos el reflejo de luz y acto seguido,
sobre la encima, a nuestra Señora, que dijo: -"Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. E n Octubre vendrá también nuestro Señor,
Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios esta contento con vuestros sacrificios, pero no quiero
que durmáis con la cuerda puesta, llevadla durante el día." (La cuerda la llevaban atada a la cintura. Era uno de las mas dolorosas mortificaciones que
ofrecían por la conversión de los pecadores. También no comían meriendas, dejaban de tomar agua. Pero mayores eran los sacrificios que exigía la misión
que la Virgen les encomendó: las vejaciones, curiosidad, molestias de la gente, interminables visitas, preguntas, persecución, ridículo, prisión, etc.)

-"Curaré a algunos enfermos, pero no a todos. En octubre haré el milagro para que todos crean."

Sexta Aparición: Sábado 13 de Octubre (Milagro del Sol.

Había gente en masa (70.000) bajo una lluvia torrencial. Por el camino, las escenas del mes pasado, mas numerosas y conmovedoras. Ni el barro de los caminos
impedía a la gente arrodillarse en actitud humilde y suplicante.

Llegando a Cova de Iría, junto a la encina, pedí al pueblo que cerrasen los paraguas para rezar el Rosario. Poco después vimos el reflejo de luz y en seguida
a la Virgen sobre la encina.

-¿Qué es lo que usted quiere?
-"Quiero decirte que hagan aquí una capilla en honor mío, que soy la Señora del Rosario, que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra esta
acabándose y los soldados pronto volverán a sus casas."
-¿Curará a los enfermos?
-"Unos si y otros no; es preciso que se enmienden; que pidan perdón de sus pecados.

Y tomando aspecto mas triste dijo: -"Que no se ofenda mas a Dios Nuestro Señor, que ya es muy ofendido."

El milagro del sol.

Y abriendo sus manos las hizo reflejar en el sol y, en cuanto se elevaba, continuaba el brillo de su propia luz proyectándose en el sol.

Y exclamé que todos mirasen al sol. Se da entonces el milagro del sol, prometido tres meses antes, como prueba de la verdad de las apariciones de Fátima.
La lluvia cesa y el sol por tres veces gira sobre si mismo, lanzando a todos los lados fajas de luz de variados colores. Parece a cierta altura desprenderse
del firmamento y caer sobre la muchedumbre. Todos están atónitos. Los periodistas de los periódicos seculares que habían acudido incrédulos a desprestigiar
los apariciones, tomaron fotos y dieron testimonio de aquel milagro en la prensa.

Al cabo de 10 minutos de prodigio el sol toma su estado normal.

Los tres niños eran favorecidos con otras visiones: Vimos al lado del sol a S. José con el Niño y a Nuestra Señora de los Dolores. El Niño Jesús parecía
bendecir al mundo de la misma forma que S. José. Después se disipo esta visión y aparece Nuestra Señora del Carmen.

Fin de las apariciones de 1917: Lucía y las apariciones posteriores a 1917.

Lucía es la mayor de los videntes. Entró en la vida religiosa con las hermanas Doroteas, con las que vivió en Pontevedra antes de entrar en la clausura
Carmelita en Coimbra, Portugal donde está hasta la fecha (1999).

En este período ocurrieron:

-La petición de los Cinco Primeros Sábados de Reparación.

-La visión de la Trinidad con la petición de la consagración de Rusia.

Cinco Primeros Sábados de Reparación.

Trasfondo histórico.

Los sábados son tradicionalmente dedicados a la Virgen. Desde muy antiguo la Santa Iglesia, a considerado el sábado un día dedicado a intensificar la devoción
Cristiana a la Santísima Virgen, Madre de Dios y nuestra amantísima Madre. Mucha gente consagraba el primer sábado del mes a la Virgen por esta intención
y para reparar por las blasfemias y ultrajes en contra de ella por parte de los pecadores y de los falsos maestros.

El Papa San Pío X el 12 de Julio de 1905 emitió un decreto en el que alababa esta práctica y ofrecía indulgencias por ella. Ese mismo año en el mes de
Noviembre el Santo Padre nuevamente bendijo e indulgenció la práctica tradicional de los Hijos del Corazón de María y la Archicofradía del Inmaculado Corazón
de María, para dedicar los primeros sábados de cada mes a esta devoción con el propósito de hacer reparación al I.C. de María.

La Virgen pide los Cinco Primeros Sábados de Reparación.

La Virgen le dijo que "con el fin de prevenir la guerra, vendré para pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en
los primeros sábados de mes"

La promesa hecha por Nuestra Señora a Lucía en Julio 13, 1917 de que habría una manifestación futura concerniente a la práctica de los Cinco Primeros Sábados
fue cumplida el 10 de diciembre de 1925.

Lucía era postulante en el Convento de las Doroteas en Pontevedra, España cuando tiene una aparición de la Virgen sobre una nube de luz, con el Niño Jesús
a su lado. La Sta. Virgen puso su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su corazón rodeado de espinas. El niño le dijo: "Ten compasión
del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación
para sacárselas."

Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía:
"Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme
y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante
15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para
su salvación"

Los elementos de los 5 primeros sábados.

1-Confesión. Es esencial en el camino del arrepentimiento y la conversión.

2-Eucaristía. El primer fruto de esta devoción es el culto a la Santa Eucaristía en sus tres aspectos: sacrificio, comunión y adoración.

3-Rezo del Rosario con dos aspectos: oración y meditación. Se rezan cinco misterios.

4-La promesa de salvación.

La Meditación del Rosario:

La oración vocal del Rosario tiene siempre en su base un acto de meditación interior en los misterios de la vida, sufrimiento y gloria de nuestro Señor
y de la Santísima Virgen.

La jaculatoria que la Virgen pide que recemos después de cada misterio: "Oh mi Jesús, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Conduce
todas las almas al cielo especialmente las que mas necesitan de tu misericordia."

Estas almas son las de los pecadores por quienes rezamos por su conversión y salvación eterna. Estos pecadores pueden ser los que están mas obstinados
en su pecado sin arrepentirse, aquellos que están, sin saberlo, al borde de la muerte y están en pecado mortal. Finalmente, aquellos que por circunstancia
de lugar, o por educación están lejos de la posibilidad de conseguir un sacerdote y recibir los sacramentos incluso en sus últimos momentos. Por estas
pobres almas, las que están en mas necesidad de la misericordia de Dios, deben ser derramadas las eficaces oraciones de las almas cristianas, intercediendo
por ellos, haciendo reparación, uniéndose en meditación con el corazón de María, Madre y Refugio de los pecadores.

Promesa de Salvación.

Aquellos que practiquen esta devoción de los cinco primeros sábados, Nuestra Señora prometió: "Yo os asistiré a la hora de vuestra muerte con las gracias
necesarias de salvación." Ella no promete la salvación eterna, sino las gracias necesarias para la salvación.

Hay muchos testimonios de almas que son especialmente devotas del Corazón de María, que reciben un conocimiento del cielo que la hora de su partida esta
cerca. No es precisamente un anuncio de la muerte, pero si una nueva y gentil preocupación por recibir con mas dignidad los sacramentos, con una intención
mas pura en todas sus acciones y se intensifica la caridad y la dedicación al apostolado. El Corazón de María va perfeccionando las almas de sus hijos
hasta llegar a su encuentro decisivo con su Divino Salvador.

Espíritu de Reparación:

Todos estos actos de la devoción, deben hacerse con la intención de reparar las ofensas cometidas en contra del Inmaculado Corazón de María. Aquellos que
la ofenden cometen una ofensa doble: ofenden a su Divino Hijo, y ponen en peligro su salvación.

Esta reparación hace énfasis en nuestra responsabilidad hacia los pecadores que no oran y no hacen reparación por sus pecados. Esta devoción nos presenta
una responsabilidad social y nos recuerda de que para ir a Dios debemos amar a nuestros semejantes y tratar de salvar sus almas. También nos enseña una
forma excelente de hacerlo, a través del espíritu de reparación al I.C. de María.

Hay quienes se preocupan de que se les puede olvidar en cada uno de los cinco sábados ofrecer por la intención de reparación. Pero esto se puede evitar
haciendo la resolución de ofrecer esta reparación desde el primer sábado que se empieza.

"Dios mío yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, y no te aman." (El ángel a los pastorcitos de Fátima.)

¿Por qué 5 Sábados?

Después de haber estado Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los 5 sábados de reparación: "Hija mía, la razón es sencilla: se trata de
5 clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:

1-Blasfemias contra su Inmaculada Concepción.

2-Contra su virginidad.

3-Contra su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.

4-Contra los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.

5-Contra los que la ultrajan directamente en sus sagradas imágenes.

"He aquí hija mía, por que ante este Inmaculado Corazón ultrajado, se movió mi misericordia a pedir esta pequeña reparación, y, en atención a Ella, a conceder
el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a mi Madre. En cuanto a ti procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a
misericordia para con esas almas."

También es importante establecer un tiempo fijo para la devoción, en este caso los primeros cinco sábados de mes. Esto nos ayudará a establecer un hábito.
La misma Iglesia lleva nuestra vida espiritual por ciclos litúrgicos: cuaresma, adviento...

Importancia de esta devoción.

En febrero de 1926 se le apareció el Niño Jesús preguntándole si había difundido la devoción a su Santísima Madre. Lucía le contó las dificultades que
tenía en llevar a cabo esta misión. Jesús le respondió que con su gracia bastaba.

En Fátima, la Virgen misma desea recomendar esta devoción, especificando "cinco primeros sábados consecutivos" enriqueciendo esta práctica con la promesa
de salvación.

En la última instancia, es Dios quien es ofendido por cada pecado. Por esta razón, es Dios también quien es el objeto último de cada acto de reparación
de los cristianos. Nosotros no podemos comprender propiamente el mensaje celestial dado en Fátima en este punto esencial de reparación si no lo hacemos
reparando directamente al Inmaculado Corazón de María.

Es nuestro Señor mismo quien nos dice: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan
a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."

La predestinación de María en su Maternidad Divina, su colaboración activa en toda la obra de redención, su misión de ser madre espiritual de toda la Iglesia
y de cada persona redimida por la preciosa sangre de Cristo, constituye una de las leyes básicas de la divina providencia para la aplicación efectiva de
la redención en cada alma.

Por lo tanto, la devoción a su Inmaculado Corazón debe ser intensificada y extendida. Consecuentemente quien ofenda a nuestra Madre, ya sea por blasfemia,
por negación de su grandeza en su misión de corredención, o por tratar de despreciar la devoción a Nuestra Señora en la Iglesia o en las almas, al mismo
tiempo ofende a Dios y a su providencia. Un cristiano que comprende cuan vil son este tipo de ofensas trata de hacer reparación intensificando su devoción
personal y sus esfuerzos para que el Reino del Corazón de María se establezca. Así responde el amor.

Ambos aspectos de la reparación cristiana: primero directamente a Dios y subordinadamente al corazón de María, son manifestaciones complementarias de una
misma realidad y un mismo espíritu.

Frutos de esta devoción.

En toda verdadera devoción a nuestra Señora (y la devoción a su Inmaculado Corazón es expresión perfecta de la verdadera devoción) hay siempre una invitación
efectiva a regresar los corazones a Cristo Salvador.

Cuando se trata de aquellos que han perdido la gracia, es una llamada a la conversión, a la vida de gracia y a la salvación eterna.

Cuando se trata de almas que viven en la gracia de Dios, la verdadera devoción a María, les da un fuerte impulso por avanzar por la vía de santidad y crea
en ellos un espíritu de apostolado cristiano.

Esta es una ley constante en la vitalidad de la Iglesia. Ya sean Instituciones Marianas, Santuarios Marianos, movimientos y peregrinaciones Marianas, siempre
han sido una llamada irresistible desde el corazón maternal de María, a un regreso de estas almas a Cristo.

La práctica de los cinco primeros sábados en reparación, corresponde a este nuevo capitulo de la santificación y de la eterna salvación de los redimidos.

-Madre Adela Galindo -fundadora de las SCTJM

Visión de la Trinidad y petición de la consagración de Rusia.

En Junio del 1929, Lucía estaba ya con las religiosas, Hijas Doroteas, y describe esta aparición así:

"... De repente toda la Capilla del convento se alumbro de una luz sobrenatural, y una Cruz de luz apareció sobre el altar, llegando hasta el techo. En
la claridad de la parte superior se podía ver la cara de un hombre y su cuerpo hasta la cintura. En el pecho había una paloma de luz, y clavado en la Cruz
había el cuerpo de otro hombre. Por encima de la cintura, suspendidos en el aire, podía ver un cáliz y una gran Hostia, en la cual caían gotas de sangre
del rostro de Jesús crucificado y de la llaga de su costado. Estas gotas, escurriendo en la Hostia, caían en el cáliz. Debajo del brazo derecho de la cruz
estaba Nuestra Señora. Era Nuestra Señora de Fátima, con su corazón Inmaculado en su mano izquierda, sin espada ni rosas, pero con una corona de espinas
y llamas. Debajo del brazo izquierdo de la Cruz, grandes letras, como si fuesen de agua cristalina, que corrían sobre el Altar formando estas palabras:
"Gracia y Misericordia". Nos dice Lucía: `entendí que era el Misterio de la Sta. Trinidad que se me enseñó, y yo recibí luces acerca de este misterio,
que no se me permite revelar".

La Virgen le dijo: "Ha venido el momento en que Dios pide al Santo Padre que en unión con todos los obispos del mundo haga la consagración de Rusia a mi
Corazón, prometiendo salvarla por este medio". prevenía la difusión de sus errores y se adelantaba su conversión

Consagraciones papales:

-Dic.1940 -Lucía recibe permiso para escribir al Santo Padre Pío XII, pidiéndole esta consagración.

-Oct. 1942 -Papa Pío XII consagra al mundo con mención especial de Rusia.

-Julio 1952 -Consagración especial solo de Rusia.

-1965 -Papa Pablo VI también consagra a Rusia.

-1982 -Papa Juan Pablo II consagra el mundo al Corazón Inmaculado.

-1984 -Papa Juan Pablo II, Roma, ante la imagen de la Virgen, consagra el mundo colegialmente (con los obispos.) Según Lucía, esta consagración fue conforme
a los deseos de la Virgen.

-2000 -Año Jubilar, El Papa Juan Pablo II consagra colegialmente (con los obispos) el mundo y el III milenio al Inmaculado Corazón el 8 de octubre, durante
el jubileo de los obispos. En la víspera el Papa guía la oración de un rosario mundial. Sor Lucia es televisada llevando uno de los misterios desde su
convento.

Almas víctimas del mensaje de Fátima: Las almas víctimas llevan con heroico amor grandes sufrimientos a favor de las intenciones de la Virgen. Las mas
conocidas son Alejandrina y Aminda de Jesús (vive en Fátima.)
(
http://www.corazones.org
http://es.catholic.net
).

Mensaje de Fatima, doctrina de la fe.

Mensaje de Fátima, Doctrina de la Fe, 26-junio-2000

EL MENSAJE DE FÁTIMA

 
PRESENTACIÓN 

En el tránsito del segundo al tercer milenio, Juan Pablo II ha decidido hacer público el texto de la tercera parte del « secreto de Fátima ».

Tras los dramáticos y crueles acontecimientos del siglo XX, uno de los más cruciales en la historia del hombre, culminado con el cruento atentado al « dulce
Cristo en la Tierra », se abre así un velo sobre una realidad, que hace historia y la interpreta en profundidad, según una dimensión espiritual a la que
la mentalidad actual, frecuentemente impregnada de racionalismo, es refractaria.

Apariciones y signos sobrenaturales salpican la historia, entran en el vivo de los acontecimientos humanos y acompañan el camino del mundo, sorprendiendo
a creyentes y no creyentes. Estas manifestaciones, que no pueden contradecir el contenido de la fe, deben confluir hacia el objeto central del anuncio
de Cristo: el amor del Padre que suscita en los hombres la conversión y da la gracia para abandonarse a Él con devoción filial. Éste es también el mensaje
de Fátima que, con un angustioso llamamiento a la conversión y a la penitencia, impulsa en realidad hacia el corazón del Evangelio.

Fátima es sin duda la más profética de las apariciones modernas. La primera y la segunda parte del « secreto » —que se publican por este orden por integridad
de la documentación— se refieren sobre todo a la aterradora visión del infierno, la devoción al Corazón Inmaculado de María, la segunda guerra mundial
y la previsión de los daños ingentes que Rusia, en su defección de la fe cristiana y en la adhesión al totalitarismo comunista, provocaría a la humanidad.

Nadie en 1917 podía haber imaginado todo esto: los tres pastorinhos de Fátima ven, escuchan, memorizan, y Lucía, la testigo que ha sobrevivido, lo pone
por escrito en el momento en que recibe la orden del Obispo de Leiria y el permiso de Nuestra Señora.

Por lo que se refiere la descripción de las dos primeras partes del « secreto », por lo demás ya publicado y por tanto conocido, se ha elegido el texto
escrito por Sor Lucía en la tercera memoria del 31 de agosto de 1941; después añade alguna anotación en la cuarta memoria del 8 de diciembre de 1941.

La tercera parte del « secreto » fue escrita « por orden de Su Excelencia el Obispo de Leiria y de la Santísima Madre.... » el 3 de enero de 1944.

Existe un único manuscrito, que se aquí se reproduce en facsímile. El sobre lacrado estuvo guardado primero por el Obispo de Leiria. Para tutelar mejor
el « secreto », el 4 de abril de 1957 el sobre fue entregado al Archivo Secreto del Santo Oficio. Sor Lucía fue informada de ello por el Obispo de Leiria.

Según los apuntes del Archivo, el 17 de agosto de 1959, el Comisario del Santo Oficio, Padre Pierre Paul Philippe, O.P., de acuerdo con el Emmo. Card. Alfredo
Ottaviani, llevó el sobre que contenía la tercera parte del « secreto de Fátima » a Juan XXIII. Su Santidad, « después de algunos titubeos », dijo: « Esperemos.
Rezaré. Le haré saber lo que decida ».1

En realidad, el Papa Juan XXIII decidió devolver el sobre lacrado al Santo Oficio y no revelar la tercera parte del « secreto ».

Pablo VI leyó el contenido con el Sustituto, S. E. Mons. Angelo Dell'Acqua, el 27 de marzo de 1965 y devolvió el sobre al Archivo del Santo Oficio, con
la decisión de no publicar el texto.

Juan Pablo II, por su parte, pidió el sobre con la tercera parte del « secreto » después del atentado del 13 de mayo de 1981.S. E. Card.Franjo Seper, Prefecto
de la Congregación, entregó el 18 de julio de 1981 a S. E. Mons. Martínez Somalo, Sustituto de la Secretaría de Estado, dos sobres: uno blanco, con el
texto original de Sor Lucía en portugués, y otro de color naranja con la traducción del « secreto » en italiano. El 11 de agosto siguiente, Mons. Martínez
devolvió los dos sobres al Archivo del Santo Oficio.2

Como es sabido, el Papa Juan Pablo II pensó inmediatamente en la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María y compuso él mismo una oración para
lo que definió « Acto de consagración », que se celebraría en la Basílica de Santa María la Mayor el 7 de junio de 1981, solemnidad de Pentecostés, día
elegido para recordar el 1600° aniversario del primer Concilio Constantinopolitano y el 1550° aniversario del Concilio de Éfeso. Estando ausente el Papa
por fuerza mayor, se transmitió su alocución grabada. Citamos el texto que se refiere exactamente al acto de consagración:

Cita
« Madre de los hombres y de los pueblos,Tú conoces todos sus sufrimientos y sus esperanzas, Tú sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el
mal, entre la luz y las tinieblas que sacuden al mundo, acoge nuestro grito dirigido en el Espíritu Santo directamente a tu Corazón y abraza con el amor
de la Madre y de la Esclava del Señor a los que más esperan este abrazo, y, al mismo tiempo, a aquellos cuya entrega Tú esperas de modo especial. Toma
bajo tu protección materna a toda la familia humana a la que, con todo afecto a ti, Madre, confiamos. Que se acerque para todos el tiempo de la paz y de
la libertad, el tiempo de la verdad, de la justicia y de la esperanza ».3
Final de cita

Pero el Santo Padre, para responder más plenamente a las peticiones de « Nuestra Señora », quiso explicitar durante el Año Santo de la Redención el acto
de consagración del 7 de junio de 1981, repetido en Fátima el 13 de mayo de 1982. Al recordar el fiat pronunciado por María en el momento de la Anunciación,
en la plaza de San Pedro el 25 de marzo de 1984, en unión espiritual con todos los Obispos del mundo, precedentemente « convocados », el Papa consagra
a todos los hombres y pueblos al Corazón Inmaculado de María, en un tono que evoca las angustiadas palabras pronunciadas en 1981.

Cita
« Y por eso, oh Madre de los hombres y de los pueblos, Tú que conoces todos sus sufrimientos y esperanzas, tú que sientes maternalmente todas las luchas
entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que invaden el mundo contemporáneo, acoge nuestro grito que, movidos por el Espíritu Santo, elevamos
directamente a tu corazón: abraza con amor de Madre y de Sierva del Señor a este mundo humano nuestro, que te confiamos y consagramos, llenos de inquietud
por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos.

De modo especial confiamos y consagramos a aquellos hombres y aquellas naciones, que tienen necesidad particular de esta entrega y de esta consagración.

¡“Nos acogemos a tu protección, Santa Madre de Dios”!

¡No deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades! ».
Final de cita

Acto seguido, el Papa continúa con mayor fuerza y con referencias más concretas, comentando casi el triste cumplimiento del Mensaje de Fátima:

Cita
« He aquí que, encontrándonos hoy ante ti, Madre de Cristo, ante tu Corazón Inmaculado, deseamos, junto con toda la Iglesia, unirnos a la consagración que,
por amor nuestro, tu Hijo hizo de sí mismo al Padre cuando dijo: “Yo por ellos me santifico, para que ellos sean santificados en la verdad” (Jn 17, 19).
Queremos unirnos a nuestro Redentor en esta consagración por el mundo y por los hombres, la cual, en su Corazón divino tiene el poder de conseguir el perdón
y de procurar la reparación.

El poder de esta consagracióndura por siempre, abarca a todos los hombres, pueblos y naciones, y supera todo el mal que el espíritu de las tinieblas es
capaz de sembrar en el corazón del hombre y en su historia; y que, de hecho, ha sembrado en nuestro tiempo.

¡Oh, cuán profundamente sentimos la necesidad de consagración para la humanidad y para el mundo: para nuestro mundo contemporáneo, en unión con Cristo mismo!
En efecto, la obra redentora de Cristo debe ser participada por el mundo a través de la Iglesia.

Lo manifiesta el presente Año de la Redención, el Jubileo extraordinario de toda la Iglesia.

En este Año Santo, bendita seas por encima de todas las creaturas, tú, Sierva del Señor, que de la manera más plena obedeciste a la llamada divina.

Te saludamos a ti, que estás totalmente unida a la consagración redentora de tu Hijo.

Madre de la Iglesia: ilumina al Pueblo de Dios en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad. Ilumina especialmente a los pueblos de los que
tú esperas nuestra consagración y nuestro ofrecimiento. Ayúdanos a vivir en la verdad de la consagración de Cristo por toda la familia humana del mundo
actual.

Al encomendarte, oh Madre, el mundo, todos los hombres y pueblos, te confiamos también la misma consagración del mundo, poniéndola en tu corazón maternal.

¡Corazón Inmaculado! Ayúdanos a vencer la amenaza del mal, que tan fácilmente se arraiga en los corazones de los hombres de hoy y que con sus efectos inconmensurables
pesa ya sobre la vida presente y da la impresión de cerrar el camino hacia el futuro.

¡Del hambre y de la guerra, líbranos!

¡De la guerra nuclear, de una autodestrucción incalculable y de todo tipo de guerra, líbranos!

¡De los pecados contra la vida del hombre desde su primer instante, líbranos!

¡Del odio y del envilecimiento de la dignidad de los hijos de Dios, líbranos!

¡De toda clase de injusticias en la vida social, nacional e internacional, líbranos!

¡De la facilidad de pisotear los mandamientos de Dios, líbranos!

¡De la tentativa de ofuscar en los corazones humanos la verdad misma de Dios, líbranos!

¡Del extravío de la conciencia del bien y del mal, líbranos!

¡De los pecados contra el Espíritu Santo, líbranos!, ¡líbranos!

Acoge, oh Madre de Cristo, este grito lleno de sufrimiento de todos los hombres. Lleno del sufrimiento de sociedades enteras.

Ayúdanos con el poder del Espíritu Santo a vencer todo pecado, el pecado del hombre y el « pecado del mundo », el pecado en todas sus manifestaciones.

Aparezca, una vez más, en la historia del mundo el infinito poder salvador de la Redención: poder del Amor misericordioso. Que éste detenga el mal.Que transforme
las conciencias.Que en tu Corazón Inmaculado se abra a todos la luz de la Esperanza».4
Final de cita

Sor Lucía confirmó personalmente que este acto solemne y universal de consagración correspondía a los deseos de Nuestra Señora (« Sim, està feita, tal como
Nossa Senhora a pediu, desde o dia 25 de Março de 1984 »: « Sí, desde el 25 de marzo de 1984, ha sido hecha tal como Nuestra Señora había pedido »: carta
del 8 de noviembre de 1989). Por tanto, toda discusión, así como cualquier otra petición ulterior, carecen de fundamento.

En la documentación que se ofrece, a los manuscritos de Sor Lucía se añaden otros cuatro textos: 1) la carta del Santo Padre a Sor Lucía, del 19 de abril
del 2000; 2) una descripción del coloquio tenido con Sor Lucía el 27 de abril del 2000; 3) la comunicación leída por encargo del Santo Padre en Fátima
el 13 de mayo actual por el Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado; 4) el comentario teológico de Su Eminencia el Card. Joseph Ratzinger, Prefecto
de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Una indicación para la interpretación de la tercera parte del « secreto » la había ya insinuado Sor Lucía en una carta al Santo Padre del 12 de mayo de
1982. En ella se dice:

Cita
« La tercera parte del secreto se refiere a las palabras de Nuestra Señora: “Si no [Rusia] diseminará sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones
a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre sufrirá mucho, varias naciones serán destruidas” (13-VII-1917).

La tercera parte es una revelación simbólica, que se refiere a esta parte del Mensaje, condicionado al hecho de que aceptemos o no lo que el mismo Mensaje
pide: “si aceptaren mis peticiones, la Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, diseminará sus errores por el mundo, etc.”.

Desde el momento en que no hemos tenido en cuenta este llamamiento del Mensaje, constatamos que se ha cumplido, Rusia ha invadido el mundo con sus errores.
Y, aunque no constatamos aún la consumación completa del final de esta profecía, vemos que nos encaminamos poco a poco hacia ella a grandes pasos. Si no
renunciamos al camino del pecado, del odio, de la venganza, de la injusticia violando los derechos de la persona humana, de inmoralidad y de violencia,
etc.

Y no digamos que de este modo es Dios que nos castiga; al contrario, son los hombres que por sí mismos se preparan el castigo. Dios nos advierte con premura
y nos llama al buen camino, respetando la libertad que nos ha dado; por eso los hombres son responsables ».5
Final de cita

La decisión del Santo Padre Juan Pablo II de hacer pública la tercera parte del « secreto » de Fátima cierra una página de historia, marcada por la trágica
voluntad humana de poder y de iniquidad, pero impregnada del amor misericordioso de Dios y de la atenta premura de la Madre de Jesús y de la Iglesia.

La acción de Dios, Señor de la Historia, y la corresponsabilidad del hombre en su dramática y fecunda libertad, son los dos goznes sobre los que se construye
la historia de la humanidad.

La Virgen que se apareció en Fátima nos llama la atención sobre estos dos valores olvidados, sobre este porvenir del hombre en Dios, del que somos parte
activa y responsable.

 
Tarcisio Bertone, SDB
Arzobispo emérito de Vercelli
Secretario de la Congregación
para la Doctrina de la Fe

 
 
EL « SECRETO » DE FATIMA

PRIMERA Y SEGUNDA PARTE DEL « SECRETO »

EN LA REDACCIÓN HECHA POR SOR LUCÍA
EN LA « TERCERA MEMORIA » DEL 31 DE AGOSTO DE 1941
DESTINADA AL OBISPO DE LEIRIA-FÁTIMA

(texto original)

 
(Traducción) 6

 
Tendré que hablar algo del secreto, y responder al primer punto interrogativo.

¿Qué es el secreto? Me parece que lo puedo decir, pues ya tengo licencia del Cielo. Los representantes de Dios en la tierra me han autorizado a ello varias
veces y en varias cartas; juzgo que V. Excia. Rvma. conserva una de ellas, del R. P. José Bernardo Gonçalves, aquella en que me manda escribir al Santo
Padre. Uno de los puntos que me indica es la revelación del secreto. Sí, ya dije algo; pero, para no alargar más ese escrito que debía ser breve, me limité
a lo indispensable, dejando a Dios la oportunidad de un momento más favorable.

Pues bien; ya expuse en el segundo escrito, la duda que, desde el 13 de junio al 13 de julio, me atormentó; y cómo en esta aparición todo se desvaneció.

Ahora bien, el secreto consta de tres partes distintas, de las cuales voy a revelar dos.

La primera fue, pues, la visión del infierno.

Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas, como si fuesen
brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente
con nubes de humo que caían hacia todos los lados, parecidas al caer de las pavesas en los grandes incendios, sin equilibrio ni peso, entre gritos de dolor
y gemidos de desesperación que horrorizaba y hacía estremecer de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos
y desconocidos, pero transparentes y negros.

Esta visión fue durante un momento, y ¡gracias a nuestra Buena Madre del Cielo, que antes nos había prevenido con la promesa de llevarnos al Cielo! (en
la primera aparición). De no haber sido así, creo que hubiésemos muerto de susto y pavor.

Inmediatamente levantamos los ojos hacia Nuestra Señora que nos dijo con bondad y tristeza:

— Visteis el infierno a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón.
Si se hace lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra pronto terminará. Pero si no dejaren de ofender a Dios, en el pontificado
de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar
al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración
de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si se atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá
sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; varias
naciones serán aniquiladas. Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo
algún tiempo de paz.7 

 
TERCERA PARTE DEL « SECRETO »

(texto original)

 
(Traducción)8

« J.M.J.

Tercera parte del secreto revelado el 13 de julio de 1917 en la Cueva de Iria-Fátima.

Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de Leiria y de la Santísima Madre vuestra
y mía.

Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Ángel con una espada de fuego
en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora
irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el Ángel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!
Y vimos en una inmensa luz qué es Dios: « algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él » a un Obispo vestido de Blanco «
hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre ». También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada,
en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una
gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba
por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios
tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares,
hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano,
en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios.

Tuy-3-1-1944 ».

 
INTERPRETACIÓN DEL « SECRETO »

 
CARTA DE JUAN PABLO II

A SOR LUCÍA

(texto original)

 
(Traducción)

 Reverenda Sor
María Lucía
Convento de Coimbra

 
En el júbilo de las fiestas pascuales, le presento el augurio de Cristo Resucitado a sus discípulos: « ¡la paz esté contigo! »

Tendré el gusto de poder encontrarme con Usted en el tan esperado día de la beatificación de Francisco y Jacinta que, si Dios quiere, beatificaré el próximo
13 de mayo.

Sin embargo, teniendo en cuenta que ese día no habrá tiempo para un coloquio, sino sólo para un breve saludo, he encargado ex profeso a Su Excelencia Monseñor
Tarcisio Bertone, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que vaya a hablar con Usted. Se trata de la Congregación que colabora más estrechamente
con el Papa para la defensa de la fe católica y que ha conservado desde 1957, como Usted sabe, su carta manuscrita que contiene la tercera parte del secreto
revelado el 13 de julio de 1917 en la Cueva de Iria, Fátima.

Monseñor Bertone, acompañado del Obispo de Leiria, su Excelencia Monseñor Serafim de Sousa Ferreira e Silva, va en mi nombre para hacerle algunas preguntas
sobre la interpretación de la « tercera parte del secreto ».

Reverenda Sor Lucía, puede hablar abierta y sinceramente a Monseñor Bertone, que me referirá sus respuestas directamente a mí.

Ruego ardientemente a la Madre del Resucitado por Usted, por la Comunidad de Coimbra y por toda la Iglesia.

María, Madre de la humanidad peregrina, nos mantenga siempre estrechamente unidos a Jesús, su amado Hijo y Hermano nuestro, Señor de la vida y de la gloria.

Con una especial Bendición Apostólica.

JUAN PABLO II

Vaticano, 19 de abril de 2000.

 
 
COLOQUIO
CON SOR MARÍA LUCÍA DE JESÚS
Y DEL INMACULADO CORAZÓN

 
La cita de Sor Lucía con Su Excia. Mons. Tarcisio Bertone, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, encargado por el Santo Padre, y de
Su Excia. Mons. Serafim de Sousa Ferreira e Silva, Obispo de Leiria-Fátima, tuvo lugar el pasado jueves 27 de abril en el Carmelo de Santa Teresa de Coimbra.

Sor Lucía estaba lúcida y serena; estaba muy contenta del viaje del Papa a Fátima para la beatificación, que ella tanto esperaba, de Francisco y Jacinta.

El Obispo de Leiria-Fátima leyó la carta autógrafa del Santo Padre que explicaba los motivos de la visita. Sor Lucía se sintió honrada y la releyó personalmente,
teniéndola en sus propias manos. Dijo estar dispuesta a responder francamente a todas las preguntas.

Llegados a este punto, Su Excia. Mons. Tarcisio Bertone le presentó dos sobres, uno externo y otro dentro con la carta que contenía la tercera parte del
« secreto » de Fátima, y ella dijo inmediatamente, tocándola con los dedos: « es mi carta »; y después, leyéndola: « es mi letra ».

Con la ayuda del Obispo de Leiria-Fátima, se leyó e interpretó el texto original, que está en portugués. Sor Lucía estuvo de acuerdo en la interpretación
según la cual la tercera parte del secreto consiste en una visión profética comparable a las de la historia sagrada. Reiteró su convicción de que la visión
de Fátima se refiere sobre todo a la lucha del comunismo ateo contra la Iglesia y los cristianos, y describe el inmenso sufrimiento de las víctimas de
la fe en el siglo XX.

A la pregunta: « El personaje principal de la visión, ¿es el Papa? », Sor Lucía respondió de inmediato que sí y recuerda que los tres pastorcitos estaban
muy apenados por el sufrimiento del Papa y Jacinta repetía: « Coitandinho do Santo Padre, tenho muita pena dos peccadores! » (« ¡Pobrecito el Santo Padre,
me da mucha pena de los pecadores! »). Sor Lucía continúa: « Nosotros no sabíamos el nombre del Papa, la Señora no nos ha dicho el nombre del Papa, no
sabíamos si era Benedicto XV o Pío XII o Pablo VI o Juan Pablo II, pero era el Papa que sufría y nos hacía sufrir también a nosotros ».

Por lo que se refiere al pasaje sobre el obispo vestido de blanco, esto es, el Santo Padre —como se dieron cuenta inmediatamente los pastorcitos durante
la “visión”—, que es herido de muerte y cae por tierra, Sor Lucía está completamente de acuerdo con la afirmación del Papa: « una mano materna guió la
trayectoria de la bala, y el Papa agonizante se detuvo en el umbral de la muerte » (Juan Pablo II, Meditación desde el Policlínico Gemelli a los Obispos
italianos, 13 de mayo de 1994).

Puesto que Sor Lucía, antes de entregar al entonces Obispo de Leiria-Fátima el sobre lacrado que contenía la tercera parte del « secreto », había escrito
en el sobre exterior que sólo podía ser abierto después de 1960, por el Patriarca de Lisboa o por el Obispo de Leiria, Su Excia. Mons. Bertone le preguntó:
« ¿por qué la fecha tope de 1960? ¿Ha sido la Virgen quien ha indicado esa fecha? Sor Lucía respondió: « no ha sido la Señora, sino yo la que ha puesto
la fecha de 1960, porque según mi intuición, antes de 1960 no se hubiera entendido, se habría comprendido sólo después. Ahora se puede entender mejor.
Yo he escrito lo que he visto, no me corresponde a mí la interpretación, sino al Papa ».

Finalmente, se mencionó el manuscrito no publicado que Sor Lucía ha preparado como respuesta a tantas cartas de devotos de la Virgen y de peregrinos. La
obra lleva el título « Os apelos da Mensagen da Fatima » y recoge pensamientos y reflexiones que expresan sus sentimientos y su límpida y simple espiritualidad,
en clave catequética y parenética. Se le preguntó si le gustaría que la publicaran, y ha respondido: « Si el Santo Padre está de acuerdo, me encantaría,
si no, obedezco a lo que decida el Santo Padre ». Sor Lucía desea someter el texto a la aprobación de la Autoridad eclesiástica, y tiene la esperanza de
poder contribuir con su escrito a guiar a los hombres y mujeres de buena voluntad por el camino que conduce a Dios, última meta de toda esperanza humana.

El coloquio se concluyó con un intercambio de rosarios: a Sor Lucía se le dio el que le había regalado el Santo Padre y ella, a su vez, entrega algunos
rosarios confeccionados por ella personalmente.

La bendición impartida en nombre del Santo Padre concluyó el encuentro.

 
COMUNICADO DE SU EMINENCIA EL CARD. ANGELO SODANO
SECRETARIO DE ESTADO DE SU SANTIDAD

 
Al final de la solemne Concelebración Eucarística presidida por Juan Pablo II en Fátima, el Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado, ha pronunciado
en portugués las palabras que aquí reproducimos en traducción española.

 
Hermanos y hermanas en el Señor:

Al concluir esta solemne celebración, siento el deber de presentar a nuestro amado Santo Padre Juan Pablo II la felicitación más cordial, en nombre de todos
los presentes, por su próximo 80° cumpleaños, agradeciéndole su valioso ministerio pastoral en favor de toda la Santa Iglesia de Dios.

En la solemne circunstancia de su venida a Fátima, el Sumo Pontífice me ha encargado daros un anuncio. Como es sabido, el objetivo de su venida a Fátima
ha sido la beatificación de los dos “pastorinhos”. Sin embargo, quiere atribuir también a esta peregrinación suya el valor de un renovado gesto de gratitud
hacia la Virgen por la protección que le ha dispensado durante estos años de pontificado. Es una protección que parece que guarde relación también con
la llamada “tercera parte” del secreto de Fátima.

Este texto es una visión profética comparable a la de la Sagrada Escritura, que no describe con sentido fotográfico los detalles de los acontecimientos
futuros, sino que sintetiza y condensa sobre un mismo fondo hechos que se prolongan en el tiempo en una sucesión y con una duración no precisadas. Por
tanto, la clave del lectura del texto ha de ser de carácter simbólico.

La visión de Fátima tiene que ver sobre todo con la lucha de los sistemas ateos contra la Iglesia y los cristianos, y describe el inmenso sufrimiento de
los testigos de la fe del último siglo del segundo milenio. Es un interminable Via Crucis dirigido por los Papas del Siglo XX.

Según la interpretación de los pastorinhos, interpretación confirmada recientemente por Sor Lucia, el « Obispo vestido de blanco » que ora por todos los
fieles es el Papa. También él, caminando con fatiga hacia la Cruz entre los cadáveres de los martirizados (obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas
y numerosos laicos), cae a tierra como muerto, bajo los disparos de arma de fuego.

Después del atentado del 13 de mayo de 1981, a Su Santidad le pareció claro que había sido « una mano materna quien guió la trayectoria de la bala », permitiendo
al « Papa agonizante » que se detuviera « en el umbral de la muerte » (Juan Pablo II, Meditación desde el Policlínico Gemelli a los Obispos italianos,
en: Insegnamenti, vol. XVII1, 1994, p. 1061). Con ocasión de una visita a Roma del entonces Obispo de Leiria-Fátima, el Papa decidió entregarle la bala,
que quedó en el jeep después del atentado, para que se custodiase en el Santuario. Por iniciativa del Obispo, la misma fue después engarzada en la corona
de la imagen de la Virgen de Fátima.

Los sucesivos acontecimiento del año 1989 han llevado, tanto en la Unión Soviética como en numerosos Países del Este, a la caída del régimen comunista que
propugnaba el ateísmo. También por esto el Sumo Pontífice le está agradecido a la Virgen desde lo profundo del corazón. Sin embargo, en otras partes del
mundo los ataques contra la Iglesia y los cristianos, con la carga de sufrimiento que conllevan, desgraciadamente no han cesado. Aunque las vicisitudes
a las que se refiere la tercera parte del secreto de Fátima parecen ya pertenecer al pasado, la llamada de la Virgen a la conversión y a la penitencia,
pronunciada al inicio del siglo XX, conserva todavía hoy una estimulante actualidad. « La Señora del mensaje parecía leer con una perspicacia especial
los signos de los tiempos, los signos de nuestro tiempo ... La invitación insistente de María santísima a la penitencia es la manifestación de su solicitud
materna por el destino de la familia humana, necesitada de conversión y perdón » (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo 1997, n. 1,
en: Insegnamenti, vol. XIX2, 1996, p. 561).

Para permitir que los fieles reciban mejor el mensaje de la Virgen de Fátima, el Papa ha confiado a la Congregación para la Doctrina de la Fe la tarea de
hacer pública la tercera parte del « secreto », después de haber preparado un oportuno comentario.

Hermanos y hermanas, agradecemos a la Virgen de Fátima su protección. A su materna intercesión confiamos la Iglesia del Tercer Milenio.

Sub tuum praesidium confugimus, Santa Dei Genetrix! Intercede pro Ecclesia. Intercede pro Papa nostro Ioanne Paulo II. Amen.

Fátima, 13 de mayo de 2000.

 
COMENTARIO TEOLÓGICO

 
Quien lee con atención el texto del llamado tercer “secreto” de Fátima, que tras largo tiempo, por voluntad del Santo Padre, viene publicado aquí en su
integridad, tal vez quedará desilusionado o asombrado después de todas las especulaciones que se han hecho. No se revela ningún gran misterio; no se ha
corrido el velo del futuro. Vemos a la Iglesia de los mártires del siglo apenas transcurrido representada mediante una escena descrita con un lenguaje
simbólico difícil de descifrar. ¿Es esto lo que quería comunicar la Madre del Señor a la cristiandad, a la humanidad en un tiempo de grandes problemas
y angustias? ¿Nos es de ayuda al inicio del nuevo milenio? O más bien ¿son solamente proyecciones del mundo interior de unos niños crecidos en un ambiente
de profunda piedad, pero que a la vez estaban turbados por las tragedias que amenazaban su tiempo? ¿Cómo debemos entender la visión, qué hay que pensar
de la misma?

 Revelación pública y revelaciones privadas — su lugar teológico

Antes de iniciar un intento de interpretación, cuyas líneas esenciales se pueden encontrar en la comunicación que el Cardenal Sodano pronunció el 13 de
mayo de este año al final de la celebración eucarística presidida por el Santo Padre en Fátima, es necesario hacer algunas aclaraciones de fondo sobre
el modo en que, según la doctrina de la Iglesia, deben ser comprendidos dentro de la vida de fe fenómenos como el de Fátima. La doctrina de la Iglesia
distingue entre la « revelación pública » y las « revelaciones privadas ». Entre estas dos realidades hay una diferencia, no sólo de grado, sino de esencia.
El término « revelación pública » designa la acción reveladora de Dios destinada a toda la humanidad, que ha encontrado su expresión literaria en las dos
partes de la Biblia: el Antiguo y el Nuevo Testamento. Se llama « revelación » porque en ella Dios se ha dado a conocer progresivamente a los hombres,
hasta el punto de hacerse él mismo hombre, para atraer a sí y para reunir en sí a todo el mundo por medio del Hijo encarnado, Jesucristo. No se trata,
pues, de comunicaciones intelectuales, sino de un proceso vital, en el cual Dios se acerca al hombre; naturalmente en este proceso se manifiestan también
contenidos que tienen que ver con la inteligencia y con la comprensión del misterio de Dios. El proceso atañe al hombre total y, por tanto, también a la
razón, aunque no sólo a ella. Puesto que Dios es uno solo, también es única la historia que él comparte con la humanidad; vale para todos los tiempos y
encuentra su cumplimiento con la vida, la muerte y la resurrección de Jesucristo. En Cristo Dios ha dicho todo, es decir, se ha manifestado así mismo y,
por lo tanto, la revelación ha concluido con la realización del misterio de Cristo que ha encontrado su expresión en el Nuevo Testamento. El Catecismo
de la Iglesia Católica, para explicar este carácter definitivo y completo de la revelación, cita un texto de San Juan de la Cruz: « Porque en darnos, como
nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra...; porque lo que hablaba antes
en partes a los profetas ya lo ha hablado todo en Él, dándonos al Todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna
visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino que haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer cosa otra alguna o
novedad » (n. 65, Subida al Monte Carmelo, 2, 22).

El hecho de que la única revelación de Dios dirigida a todos los pueblos se haya concluido con Cristo y en el testimonio sobre Él recogido en los libros
del Nuevo Testamento, vincula a la Iglesia con el acontecimiento único de la historia sagrada y de la palabra de la Biblia, que garantiza e interpreta
este acontecimiento, pero no significa que la Iglesia ahora sólo pueda mirar al pasado y esté así condenada a una estéril repetición. El Catecismo de la
Iglesia Católica dice a este respecto: « Sin embargo, aunque la Revelación esté acabada, no está completamente explicitada; corresponderá a la fe cristiana
comprender gradualmente todo su contenido en el transcurso de los siglos » (n. 66). Estos dos aspectos, el vínculo con el carácter único del acontecimiento
y el progreso en su comprensión, están muy bien ilustrados en los discursos de despedida del Señor, cuando antes de partir les dice a los discípulos: «
Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no
hablará por su cuenta... Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros » (Jn 16, 12-14). Por una parte el Espíritu, que hace
de guía y abre así las puertas a un conocimiento, del cual antes faltaba el presupuesto que permitiera acogerlo; es ésta la amplitud y la profundidad nunca
alcanzada de la fe cristiana. Por otra parte, este guiar es un « tomar » del tesoro de Jesucristo mismo, cuya profundidad inagotable se manifiesta en esta
conducción por parte del Espíritu. A este respecto el Catecismo cita una palabra densa del Papa Gregorio Magno: « la comprensión de las palabras divinas
crece con su reiterada lectura » (Catecismo de la Iglesia Católica, 94; Gregorio, In Ez 1, 7, 8). El Concilio Vaticano II señala tres maneras esenciales
en que se realiza la guía del Espíritu Santo en la Iglesia y, en consecuencia, el « crecimiento de la Palabra »: éste se lleva a cabo a través de la meditación
y del estudio por parte de los fieles, por medio del conocimiento profundo, que deriva de la experiencia espiritual y por medio de la predicación de «
los obispos, sucesores de los Apóstoles en el carisma de la verdad » (Dei Verbum, 8).

En este contexto es posible entender correctamente el concepto de « revelación privada », que se refiere a todas las visiones y revelaciones que tienen
lugar una vez terminado el Nuevo Testamento; es ésta la categoría dentro de la cual debemos colocar el mensaje de Fátima. Escuchemos aún a este respecto
antes de nada el Catecismo de la Iglesia Católica: « A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas “privadas”, algunas de las cuales han sido
reconocidas por la autoridad de la Iglesia... Su función no es la de... “completar” la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más
plenamente en una cierta época de la historia » (n. 67). Se deben aclarar dos cosas:

1. La autoridad de las revelaciones privadas es esencialmente diversa de la única revelación pública: ésta exige nuestra fe; en efecto, en ella, a través
de palabras humanas y de la mediación de la comunidad viviente de la Iglesia, Dios mismo nos habla. La fe en Dios y en su Palabra se distingue de cualquier
otra fe, confianza u opinión humana. La certeza de que Dios habla me da la seguridad de que encuentro la verdad misma y, de ese modo, una certeza que no
puede darse en ninguna otra forma humana de conocimiento. Es la certeza sobre la cual edifico mi vida y a la cual me confío al morir.

2. La revelación privada es una ayuda para la fe, y se manifiesta como creíble precisamente porque remite a la única revelación pública. El Cardenal Próspero
Lambertini, futuro Papa Benedicto XIV, dice al respecto en su clásico tratado, que después llegó a ser normativo para las beatificaciones y canonizaciones:
« No se debe un asentimiento de fe católica a revelaciones aprobadas en tal modo; no es ni tan siquiera posible. Estas revelaciones exigen más bien un
asentimiento de fe humana, según las reglas de la prudencia, que nos las presenta como probables y piadosamente creíbles ». El teólogo flamenco E. Dhanis,
eminente conocedor de esta materia, afirma sintéticamente que la aprobación eclesiástica de una revelación privada contiene tres elementos: el mensaje
en cuestión no contiene nada que vaya contra la fe y las buenas costumbres; es lícito hacerlo publico, y los fieles están autorizados a darle en forma
prudente su adhesión (E. Dhanis, Sguardo su Fatima e bilancio di una discussione, en: La Civiltà Cattolica 104, 1953, II. 392-406, en particular 397).
Un mensaje así puede ser una ayuda válida para comprender y vivir mejor el Evangelio en el momento presente; por eso no se debe descartar. Es una ayuda
que se ofrece, pero no es obligatorio hacer uso de la misma.

El criterio de verdad y de valor de una revelación privada es, pues, su orientación a Cristo mismo. Cuando ella nos aleja de Él, cuando se hace autónoma
o, más aún, cuando se hace pasar como otro y mejor designio de salvación, más importante que el Evangelio, entonces no viene ciertamente del Espíritu Santo,
que nos guía hacia el interior del Evangelio y no fuera del mismo. Esto no excluye que dicha revelación privada acentúe nuevos aspectos, suscite nuevas
formas de piedad o profundice y extienda las antiguas. Pero, en cualquier caso, en todo esto debe tratarse de un apoyo para la fe, la esperanza y la caridad,
que son el camino permanente de salvación para todos. Podemos añadir que a menudo las revelaciones privadas provienen sobre todo de la piedad popular y
se apoyan en ella, le dan nuevos impulsos y abren para ella nuevas formas. Eso no excluye que tengan efectos incluso sobre la liturgia, como por ejemplo
muestran las fiestas del Corpus Domini y del Sagrado Corazón de Jesús. Desde un cierto punto de vista, en la relación entre liturgia y piedad popular se
refleja la relación entre Revelación y revelaciones privadas: la liturgia es el criterio, la forma vital de la Iglesia en su conjunto, alimentada directamente
por el Evangelio. La religiosidad popular significa que la fe está arraigada en el corazón de todos los pueblos, de modo que se introduce en la esfera
de lo cotidiano. La religiosidad popular es la primera y fundamental forma de « inculturación » de la fe, que debe dejarse orientar y guiar continuamente
por las indicaciones de la liturgia, pero que a su vez fecunda la fe a partir del corazón.

Hemos pasado así de las precisiones más bien negativas, que eran necesarias antes de nada, a la determinación positiva de las revelaciones privadas: ¿cómo
se pueden clasificar de modo correcto a partir de la Sagrada Escritura? ¿Cuál es su categoría teológica? La carta más antigua de San Pablo que nos ha sido
conservada, tal vez el escrito más antiguo del Nuevo Testamento, la Primera Carta a los Tesalonicenses, me parece que ofrece una indicación. El Apóstol
dice en ella: « No apaguéis el Espíritu, no despreciéis las profecías; examinad cada cosa y quedaos con lo que es bueno » (5, 19-21). En todas las épocas
se le ha dado a la Iglesia el carisma de la profecía, que debe ser examinado, pero que tampoco puede ser despreciado. A este respecto, es necesario tener
presente que la profecía en el sentido de la Biblia no quiere decir predecir el futuro, sino explicar la voluntad de Dios para el presente, lo cual muestra
el recto camino hacia el futuro. El que predice el futuro se encuentra con la curiosidad de la razón, que desea apartar el velo del porvenir; el profeta
ayuda a la ceguera de la voluntad y del pensamiento y aclara la voluntad de Dios como exigencia e indicación para el presente. La importancia de la predicción
del futuro en este caso es secundaria. Lo esencial es la actualización de la única revelación, que me afecta profundamente: la palabra profética es advertencia
o también consuelo o las dos cosas a la vez. En este sentido, se puede relacionar el carisma de la profecía con la categoría de los « signos de los tiempos
», que ha sido subrayada por el Vaticano II: « ...sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? » (Lc 12,
56). En esta parábola de Jesús por « signos de los tiempos » debe entenderse su propio camino, el mismo Jesús. Interpretar los signos de los tiempos a
la luz de la fe significa reconocer la presencia de Cristo en todos los tiempos. En las revelaciones privadas reconocidas por la Iglesia —y por tanto también
en Fátima— se trata de esto: ayudarnos a comprender los signos de los tiempos y a encontrar la justa respuesta desde la fe ante ellos.

La estructura antropológica de las revelaciones privadas

Una vez que con las precedentes reflexiones hemos tratado de determinar el lugar teológico de las revelaciones privadas, antes de ocuparnos de una interpretación
del mensaje de Fátima, debemos aún intentar aclarar brevemente un poco su carácter antropológico (psicológico). La antropología teológica distingue en
este ámbito tres formas de percepción o « visión »: la visión con los sentidos, es decir la percepción externa corpórea, la percepción interior y la visión
espiritual (visio sensibilis – imaginativa – intellectualis). Está claro que en las visiones de Lourdes, Fátima, etc. no se trata de la normal percepción
externa de los sentidos: las imágenes y las figuras, que se ven, no se hallan exteriormente en el espacio, como se encuentran un árbol o una casa. Esto
es absolutamente evidente, por ejemplo, por lo que se refiere a la visión del infierno (descrita en la primera parte del « secreto » de Fátima) o también
la visión descrita en la tercera parte del « secreto », pero puede demostrarse con mucha facilidad también en las otras visiones, sobre todo porque no
todos los presentes las veían, sino de hecho sólo los « videntes ». Del mismo modo es obvio que no se trata de una « visión » intelectual, sin imágenes,
como se da en otros grados de la mística. Aquí se trata de la categoría intermedia, la percepción interior, que ciertamente tiene en el vidente la fuerza
de una presencia que, para él, equivale a la manifestación externa sensible.

Ver interiormente no significa que se trate de fantasía, como si fuera sólo una expresión de la imaginación subjetiva. Más bien significa que el alma viene
acariciada por algo real, aunque suprasensible, y es capaz de ver lo no sensible, lo no visible por los sentidos, una especie de visión con los « sentidos
internos ». Se trata de verdaderos « objetos », que tocan el alma, aunque no pertenezcan a nuestro habitual mundo sensible. Para esto se exige una vigilancia
interior del corazón que generalmente no se tiene a causa de la fuerte presión de las realidades externas y de las imágenes y pensamientos que llenan el
alma. La persona es transportada más allá de la pura exterioridad y otras dimensiones más profundas de la realidad la tocan, se le hacen visibles. Tal
vez por eso se puede comprender por qué los niños son los destinatarios preferidos de tales apariciones: el alma está aún poco alterada y su capacidad
interior de percepción está aún poco deteriorada. « De la boca de los niños y de los lactantes has recibido la alabanza », responde Jesús con una frase
del Salmo 8 (v.3) a la crítica de los Sumos Sacerdotes y de los ancianos, que encuentran inoportuno el grito de « hosanna » de los niños (Mt 21, 16).

La « visión interior » no es una fantasía, sino una propia y verdadera manera de verificar, como hemos dicho. Pero conlleva también limitaciones. Ya en
la visión exterior está siempre involucrado el factor subjetivo; no vemos el objeto puro, sino que llega a nosotros a través del filtro de nuestros sentidos,
que deben llevar a cabo un proceso de traducción. Esto es aún más evidente en la visión interior, sobre todo cuando se trata de realidades que sobrepasan
en sí mismas nuestro horizonte. El sujeto, el vidente, está involucrado de un modo aún más íntimo. Él ve con sus concretas posibilidades, con las modalidades
de representación y de conocimiento que le son accesibles. En la visión interior se trata, de manera más amplia que en la exterior, de un proceso de traducción,
de modo que el sujeto es esencialmente copartícipe en la formación como imagen de lo que aparece. La imagen puede llegar solamente según sus medidas y
sus posibilidades. Tales visiones nunca son simples « fotografías » del más allá, sino que llevan en sí también las posibilidades y los límites del sujeto
perceptor.

Esto se puede comprender en todas las grandes visiones de los santos; naturalmente, vale también para las visiones de los niños de Fátima. Las imágenes
que ellos describen no son en absoluto simples expresiones de su fantasía, sino fruto de una real percepción de origen superior e interior, pero no son
imaginaciones como si por un momento se quitara el velo del más allá y el cielo apareciese en su esencia pura, tal como nosotros esperamos verlo un día
en la definitiva unión con Dios. Más bien las imágenes son, por decirlo así, una síntesis del impulso proveniente de lo Alto y de las posibilidades de
que dispone para ello el sujeto que percibe, esto es, los niños. Por este motivo, el lenguaje imaginativo de estas visiones es un lenguaje simbólico. El
Cardenal Sodano dice al respecto: « ... no se describen en sentido fotográfico los detalles de los acontecimientos futuros, sino que sintetizan y condensan
sobre un mismo fondo, hechos que se extienden en el tiempo según una sucesión y con una duración no precisadas ». Esta concentración de tiempos y espacios
en una única imagen es típica de tales visiones que, por lo demás, pueden ser descifradas sólo a posteriori. A este respecto, no todo elemento visivo debe
tener un concreto sentido histórico. Lo que cuenta es la visión como conjunto, y a partir del conjunto de imágenes deben ser comprendidos los aspectos
particulares. Lo que es central en una imagen se desvela en último término a partir del centro de la « profecía » cristiana en absoluto: el centro está
allí donde la visión se convierte en llamada y guía hacia la voluntad de Dios.

Un intento de interpretación del secreto de Fátima

La primera y segunda parte del secreto de Fátima han sido ya discutidas tan ampliamente por la literatura especializada que ya no hay que ilustrarlas más.
Quisiera sólo llamar la atención brevemente sobre el punto más significativo. Los niños han experimentado durante un instante terrible una visión del infierno.
Han visto la caída de las « almas de los pobres pecadores ». Y se les dice por qué se les ha hecho pasar por ese momento: para « salvarlas », para mostrar
un camino de salvación. Viene así a la mente la frase de la Primera Carta de Pedro: « meta de vuestra fe es la salvación de las almas » (1,9). Para este
objetivo se indica como camino -de un modo sorprendente para personas provenientes del ámbito cultural anglosajón y alemán- la devoción al Corazón Inmaculado
de María. Para entender esto puede ser suficiente aquí una breve indicación. « Corazón » significa en el lenguaje de la Biblia el centro de la existencia
humana, la confluencia de razón, voluntad, temperamento y sensibilidad, en la cual la persona encuentra su unidad y su orientación interior. El «corazón
inmaculado » es, según Mt 5,8, un corazón que a partir de Dios ha alcanzado una perfecta unidad interior y, por lo tanto, « ve a Dios ». La « devoción
» al Corazón Inmaculado de María es, pues, un acercarse a esta actitud del corazón, en la cual el « fiat » —hágase tu voluntad— se convierte en el centro
animador de toda la existencia. Si alguno objetara que no debemos interponer un ser humano entre nosotros y Cristo, se le debería recordar que Pablo no
tiene reparo en decir a sus comunidades: imitadme (1 Co 4, 16; Flp 3,17; 1 Ts 1,6; 2 Ts 3,7.9). En el Apóstol pueden constatar concretamente lo que significa
seguir a Cristo. ¿De quién podremos nosotros aprender mejor en cualquier tiempo si no de la Madre del Señor?

Llegamos así, finalmente, a la tercera parte del « secreto » de Fátima publicado íntegramente aquí por primera vez. Como se desprende de la documentación
precedente, la interpretación que el Cardenal Sodano ha dado en su texto del 13 de mayo, había sido presentada anteriormente a Sor Lucia en persona. A
este respecto, Sor Lucia ha observado en primer lugar que a ella misma se le dio la visión, no su interpretación. La interpretación, decía, no es competencia
del vidente, sino de la Iglesia. Ella, sin embargo, después de la lectura del texto, ha dicho que esta interpretación correspondía a lo que ella había
experimentado y que, por su parte, reconocía dicha interpretación como correcta. En lo que sigue, pues, se podrá sólo intentar dar un fundamento más profundo
a dicha interpretación a partir de los criterios hasta ahora desarrollados.

Como palabra clave de la primera y de la segunda parte del « secreto » hemos descubierto la de « salvar las almas », así como la palabra clave de este «
secreto » es el triple grito: « ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia! ». Viene a la mente el comienzo del Evangelio: « paenitemini et credite evangelio
» (Mc 1,15). Comprender los signos de los tiempos significa comprender la urgencia de la penitencia, de la conversión y de la fe. Esta es la respuesta
adecuada al momento histórico, que se caracteriza por grandes peligros y que serán descritos en las imágenes sucesivas. Me permito insertar aquí un recuerdo
personal: en una conversación conmigo Sor Lucia me dijo que le resultaba cada vez más claro que el objetivo de todas las apariciones era el de hacer crecer
siempre más en la fe, en la esperanza y en la caridad. Todo el resto era sólo para conducir a esto.

Examinemos ahora más de cerca cada imagen. El ángel con la espada de fuego a la derecha de la Madre de Dios recuerda imágenes análogas en el Apocalipsis.
Representa la amenaza del juicio que incumbe sobre el mundo. La perspectiva de que el mundo podría ser reducido a cenizas en un mar de llamas, hoy no es
considerada absolutamente pura fantasía: el hombre mismo ha preparado con sus inventos la espada de fuego. La visión muestra después la fuerza que se opone
al poder de destrucción: el esplendor de la Madre de Dios, y proveniente siempre de él, la llamada a la penitencia. De ese modo se subraya la importancia
de la libertad del hombre: el futuro no está determinado de un modo inmutable, y la imagen que los niños vieron, no es una película anticipada del futuro,
de la cual nada podría cambiarse. Toda la visión tiene lugar en realidad sólo para llamar la atención sobre la libertad y para dirigirla en una dirección
positiva. El sentido de la visión no es el de mostrar una película sobre el futuro ya fijado de forma irremediable. Su sentido es exactamente el contrario,
el de movilizar las fuerzas del cambio hacia el bien. Por eso están totalmente fuera de lugar las explicaciones fatalísticas del « secreto » que, por ejemplo,
dicen que el atentador del 13 de mayo de 1981 habría sido en definitiva un instrumento del plan divino guiado por la Providencia y que, por tanto, no habría
actuado libremente, así como otras ideas semejantes que circulan. La visión habla más bien de los peligros y del camino para salvarse de los mismos.

Las siguientes frases del texto muestran una vez más muy claramente el carácter simbólico de la visión: Dios permanece el inconmensurable y la luz que supera
todas nuestras visiones. Las personas humanas aparecen como en un espejo. Debemos tener siempre presente esta limitación interna de la visión, cuyos confines
están aquí indicados visivamente. El futuro se muestra sólo « como en un espejo de manera confusa » (cf. 1 Co 13,12). Tomemos ahora en consideración cada
una de las imágenes que siguen en el texto del « secreto ». El lugar de la acción aparece descrito con tres símbolos: una montaña escarpada, una grande
ciudad medio en ruinas y, finalmente, una gran cruz de troncos rústicos. Montaña y ciudad simbolizan el lugar de la historia humana: la historia como costosa
subida hacia lo alto, la historia como lugar de la humana creatividad y de la convivencia, pero al mismo tiempo como lugar de las destrucciones, en las
cuales el hombre destruye la obra de su propio trabajo. La ciudad puede ser el lugar de comunión y de progreso, pero también el lugar del peligro y de
la amenaza más extrema. Sobre la montaña está la cruz, meta y punto de orientación de la historia. En la cruz la destrucción se transforma en salvación;
se levanta como signo de la miseria de la historia y como promesa para la misma.

Aparecen después aquí personas humanas: el Obispo vestido de blanco (« hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre »), otros Obispos, sacerdotes,
religiosos y religiosas y, finalmente, hombres y mujeres de todas las clases y estratos sociales. El Papa parece que precede a los otros, temblando y sufriendo
por todos los horrores que lo rodean. No sólo las casas de la ciudad están medio en ruinas, sino que su camino pasa en medio de los cuerpos de los muertos.
El camino de la Iglesia se describe así como un viacrucis, como camino en un tiempo de violencia, de destrucciones y de persecuciones. Se puede ver representada
en esta imagen la historia de todo un siglo. Del mismo modo que los lugares de la tierra están sintéticamente representados en las dos imágenes de la montaña
y de la ciudad y están orientados hacia la cruz, también los tiempos son presentados de forma compacta. En la visión podemos reconocer el siglo pasado
como siglo de los mártires, como siglo de los sufrimientos y de las persecuciones contra la Iglesia, como el siglo de las guerras mundiales y de muchas
guerras locales que han llenado toda su segunda mitad y han hecho experimentar nuevas formas de crueldad. En el « espejo » de esta visión vemos pasar a
los testigos de la fe de decenios. A este respecto, parece oportuno mencionar una frase de la carta que Sor Lucia escribió al Santo Padre el 12 de mayo
de 1982: « la tercera parte del “secreto” se refiere a las palabras de Nuestra Señora: “Si no (Rusia) diseminará sus errores por el mundo, promoviendo
guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán destruidas” ».

En el viacrucis de este siglo, la figura del Papa tiene un papel especial. En su fatigoso subir a la montaña podemos encontrar indicados con seguridad juntos
diversos Papas, que empezando por Pío X hasta el Papa actual han compartido los sufrimientos de este siglo y se han esforzado por avanzar entre ellas por
el camino que lleva a la cruz. En la visión también el Papa es matado en el camino de los mártires. ¿No podía el Santo Padre, cuando después del atentado
del 13 de mayo de 1981 se hizo llevar el texto de la tercera parte del « secreto », reconocer en él su propio destino? Había estado muy cerca de las puertas
de la muerte y él mismo explicó el haberse salvado, con las siguientes palabras: « ...fue una mano materna a guiar la trayectoria de la bala y el Papa
agonizante se paró en el umbral de la muerte » (13 de mayo de 1994). Que una « mano materna » haya desviado la bala mortal muestra sólo una vez más que
no existe un destino inmutable, que la fe y la oración son poderosas, que pueden influir en la historia y, que al final, la oración es más fuerte que las
balas, la fe más potente que las divisiones.

La conclusión del « secreto » recuerda imágenes que Lucía puede haber visto en libros de piedad y cuyo contenido deriva de antiguas intuiciones de fe. Es
una visión consoladora, que quiere hacer maleable por el poder salvador de Dios una historia de sangre y lágrimas. Los ángeles recogen bajo los brazos
de la cruz la sangre de los mártires y riegan con ella las almas que se acercan a Dios. La sangre de Cristo y la sangre de los mártires están aquí consideradas
juntas: la sangre de los mártires fluye de los brazos de la cruz. Su martirio se lleva a cabo de manera solidaria con la pasión de Cristo y se convierte
en una sola cosa con ella. Ellos completan en favor del Cuerpo de Cristo lo que aún falta a sus sufrimientos (cf. Col 1,24). Su vida se ha convertido en
Eucaristía, inserta en el misterio del grano de trigo que muere y se hace fecundo. La sangre de los mártires es semilla de cristianos, ha dicho Tertuliano.
Así como de la muerte de Cristo, de su costado abierto, ha nacido la Iglesia, así la muerte de los testigos es fecunda para la vida futura de la Iglesia.
La visión de la tercera parte del « secreto », tan angustiosa en su comienzo, se concluye pues con un imagen de esperanza: ningún sufrimiento es vano y,
precisamente, una Iglesia sufriente, una Iglesia de mártires, se convierte en señal orientadora para la búsqueda de Dios por parte del hombre. En las manos
amorosas de Dios no han sido acogidos únicamente los que sufren como Lázaro, que encontró el gran consuelo y representa misteriosamente a Cristo que quiso
ser para nosotros el pobre Lázaro; hay algo más, del sufrimiento de los testigos deriva una fuerza de purificación y de renovación, porque es actualización
del sufrimiento mismo de Cristo y transmite en el presente su eficacia salvífica.

Hemos llegado así a una última pregunta: ¿Qué significa en su conjunto (en sus tres partes) el « secreto » de Fátima? ¿Qué nos dice a nosotros? Ante todo,
debemos afirmar con el Cardenal Sodano: « ...los acontecimientos a los que se refiere la tercera parte del « secreto » de Fátima, parecen pertenecer ya
al pasado ». En la medida en que se refiere a acontecimientos concretos, ya pertenecen al pasado. Quien había esperado en impresionantes revelaciones apocalípticas
sobre el fin del mundo o sobre el curso futuro de la historia debe quedar desilusionado. Fátima no nos ofrece este tipo de satisfacción de nuestra curiosidad,
del mismo modo que la fe cristiana por lo demás no quiere y no puede ser un mero alimento para nuestra curiosidad. Lo que queda de válido lo hemos visto
de inmediato al inicio de nuestras reflexiones sobre el texto del « secreto »: la exhortación a la oración como camino para la « salvación de las almas
» y, en el mismo sentido, la llamada a la penitencia y a la conversión. 

Quisiera al final volver aún sobre otra palabra clave del « secreto », que con razón se ha hecho famosa: « mi Corazón Inmaculado triunfará ». ¿Qué quiere
decir esto? Que el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma. El fiat
de María, la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo, porque ella ha introducido en el mundo al Salvador, porque gracias a este « sí »
Dios pudo hacerse hombre en nuestro mundo y así permanece ahora y para siempre. El maligno tiene poder en este mundo, lo vemos y lo experimentamos continuamente;
él tiene poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de Dios. Pero desde que Dios mismo tiene un corazón humano y de ese modo ha dirigido
la libertad del hombre hacia el bien, hacia Dios, la libertad hacia el mal ya no tiene la última palabra. Desde aquel momento cobran todo su valor las
palabras de Jesús: « padeceréis tribulaciones en el mundo, pero tened confianza; yo he vencido al mundo » (Jn 16,33). El mensaje de Fátima nos invita a
confiar en esta promesa.

 
Joseph Card. Ratzinger

Prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe

--------------------------------------------------------------------------------

 NOTAS

(1) Del diario de Juan XXIII, 17 agosto 1959: « Audiencias: P. Philippe, Comisario del S.O. que me trae la carta que contiene la tercera parte de los secretos
de Fátima. Me reservo leerla con mi Confesor ».

 (2) Se puede recordar el comentario que hizo el Santo Padre en la Audiencia General del 14 de octubre de 1981 sobre « evento del 13 de mayo »: « la gran
prueba divina », en Insegnamenti di Giovanni Paolo II, IV, 2, Città del Vaticano 1981, 409-412.

(3) Radiomensaje durante el Rito en la Basílica de Santa María la Mayor. Veneración, acción de gracias, consagración a la Virgen María Theotokos, en Insegnamenti
di Giovanni Paolo II, IV, 1, Città del Vaticano 1981, 1246.

(4) En la Jornada Jubilar de las Familias, el Papa consagra a los hombres y las naciones a la Virgen, en Insegnamenti di Giovanni Paolo II, VII, 1, Città
del Vaticano 1984, 775-777.

(5)

(6) En la « cuarta memoria », del 8 de diciembre de 1941, Sor Lucía escribe: « Comienzo, pues, mi nuevo trabajo y cumpliré las órdenes de V. E. Rvma. y
los deseos del sr. Dr. Galamba. Exceptuando la parte del secreto que, por ahora, no me es permitido revelar, diré todo. Advertidamente no dejaré nada.
Supongo que se me podrán quedar en el tintero sólo unos pocos detalles de mínima importancia ».

(7) En la citada « cuarta memoria », Sor Lucía añade: « En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe, etc... ».

(8) En la traducción se ha respetado el texto original incluso en las imprecisiones de puntuación que, por otra parte, no impiden la comprensión de lo que
la vidente ha querido decir.
(
http://www.vatican.va
).

 

Nuestra Senora de Fatima.

Nuestra Señora de Fátima
Advocación Mariana, 13 de mayo
Autor: . | Fuente: Cristiandad.org


La Santísima Virgen María
se manifestó a tres niños campesinos
En 1917, en el momento de las apariciones, Fátima era una ciudad desconocida de 2.500 habitantes, situada a 800 metros de altura y a 130 kilómetros al norte de Lisboa, casi en el centro de Portugal. Hoy Fátima es famosa en todo el mundo y su santuario lo visitan innumerables devotos.

Allí, la Virgen se manifestó a niños de corta edad: Lucía, de diez años, Francisco, su primo, de nueve años, un jovencito tranquilo y reflexivo, y Jacinta, hermana menor de Francisco, muy vivaz y afectuosa. Tres niños campesinos muy normales, que no sabían ni leer ni escribir, acostumbrados a llevar a pastar a las ovejas todos los días. Niños buenos, equilibrados, serenos, valientes, con familias atentas y premurosas.

Los tres habían recibido en casa una primera instrucción religiosa, pero sólo Lucía había hecho ya la primera comunión.

Las apariciones estuvieron precedidas por un "preludio angélico": un episodio amable, ciertamente destinado a preparar a los pequeños para lo que vendría.

Lucía misma, en el libro Lucia racconta Fátima (Editrice Queriniana, Brescia 1977 y 1987) relató el orden de los hechos, que al comienzo sólo la tuvieron a ella como testigo. Era la primavera de 1915, dos años antes de las apariciones, y Lucía estaba en el campo junto a tres amigas. Y esta fue la primera manifestación del ángel:

Sería más o menos mediodía, cuando estábamos tomando la merienda. Luego, invité a mis compañeras a recitar conmigo el rosario, cosa que aceptaron gustosas. Habíamos apenas comenzado, cuando vimos ante nosotros, como suspendida en el aire, sobre el bosque, una figura, como una estatua de nieve, que los rayos del sol hacían un poco transparente. "¿Qué es eso?", preguntaron mis compañeras, un poco atemorizadas. "No lo sé". Continuamos nuestra oración, siempre con los ojos fijos en aquella figura, que desapareció justo cuando terminábamos (ibíd., p. 45).

El hecho se repitió tres veces, siempre, más o menos, en los mismos términos, entre 1915 y 1916.

Llegó 1917, y Francisco y Jacinta obtuvieron de sus padres el permiso de llevar también ellos ovejas a pastar; así cada mañana los tres primos se encontraban con su pequeño rebaño y pasaban el día juntos en campo abierto. Una mañana fueron sorprendidos por una ligera lluvia, y para no mojarse se refugiaron en una gruta que se encontraba en medio de un olivar. Allí comieron, recitaron el rosario y se quedaron a jugar hasta que salió de nuevo el sol. Con las palabras de Lucía, los hechos sucedieron así:

... Entonces un viento fuerte sacudió los árboles y nos hizo levantar los ojos... Vimos entonces que sobre el olivar venía hacia nosotros aquella figura de la que ya he hablado. Jacinta y Francisco no la habían visto nunca y yo no les había hablado de ella. A medida que se acercaba, podíamos ver sus rasgos: era un joven de catorce o quince años, más blanco que si fuera de nieve, el sol lo hacía transparente como de cristal, y era de una gran belleza. Al llegar junto a nosotros dijo: "No tengan miedo. Soy el ángel de la paz. Oren conmigo". Y arrodillado en la tierra, inclinó la cabeza hasta el suelo y nos hizo repetir tres veces estas palabras: "Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman". Luego, levantándose, dijo: "Oren así. Los corazones de Jesús y María están atentos a la voz de sus súplicas". Sus palabras se grabaron de tal manera en nuestro espíritu, que jamás las olvidamos y, desde entonces, pasábamos largos períodos de tiempo prosternados, repitiéndolas hasta el cansancio (ibíd, p. 47).

En el prefacio al libro de Lucía, el padre Antonio María Martins anota con mucha razón que la oración del ángel "es de una densidad teológica tal" que no pudo haber sido inventada por unos niños carentes de instrucción. "Ha sido ciertamente enseñada por un mensajero del Altísimo", continúa el estudioso. "Expresa actos de fe, adoración, esperanza y amor a Dios Uno y Trino".

Durante el verano el ángel se presentó una vez más a los niños, invitándolos a ofrecer sacrificios al Señor por la conversión de los pecadores y explicándoles que era el ángel custodio de su patria, Portugal.

Pasó el tiempo y los tres niños fueron de nuevo a orar a la gruta donde por primera vez habían visto al ángel. De rodillas, con la cara hacia la tierra, los pequeños repiten la oración que se les enseñó, cuando sucede algo que llama su atención: una luz desconocida brilla sobre ellos. Lucía lo cuenta así:

Nos levantamos para ver qué sucedía, y vimos al ángel, que tenía en la mano izquierda un cáliz, sobre el que estaba suspendida la hostia, de la que caían algunas gotas de sangre adentro del cáliz.

El ángel dejó suspendido el cáliz en el aire, se acercó a nosotros y nos hizo repetir tres veces: "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesucristo...". Luego se levantó, tomó en sus manos el cáliz y la hostia; me dio la hostia santa y el cáliz lo repartió entre Jacinta y Francisco... (ibíd., p. 48).

El ángel no volvió más: su tarea había sido evidentemente la de preparar a los niños para los hechos grandiosos que les esperaban y que tuvieron inicio en la primavera de 1917, cuarto año de la guerra, que vio también la revolución bolchevique.

El 13 de mayo era domingo anterior a la Ascensión. Lucía, Jacinta y Francisco habían ido con sus padres a misa, luego habían reunido sus ovejas y se habían dirigido a Cova da Iria, un pequeño valle a casi tres kilómetros de Fátima, donde los padres de Lucía tenían un cortijo con algunas encinas y olivos.

Aquí, mientras jugaban, fueron asustados por un rayo que surcó el cielo azul: temiendo que estallara un temporal, decidieron volver, pero en el camino de regreso, otro rayo los sorprendió, aún más fulgurante que el primero. Dijo Lucía:

A los pocos pasos, vimos sobre una encina a una Señora, toda vestida de blanco, más brillante que el sol, que irradiaba una luz más clara e intensa que la de un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesada por los rayos del sol más ardiente. Sorprendidos por la aparición, nos detuvimos. Estábamos tan cerca que nos vimos dentro de la luz que la rodeaba o que ella difundía. Tal vez a un metro o medio de distancia, más o menos... (ibíd., p. 118).

La Señora habló con voz amable y pidió a los niños que no tuvieran miedo, porque no les haría ningún daño. Luego los invitó a venir al mismo sitio durante seis meses consecutivos, el día 13 a la misma hora, y antes de desaparecer elevándose hacia Oriente añadió: "Reciten la corona todos los días para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra".

Los tres habían visto a la Señora, pero sólo Lucía había hablado con ella; Jacinta había escuchado todo, pero Francisco había oído sólo la voz de Lucía.

Lucía precisó después que las apariciones de la Virgen no infundían miedo o temor, sino sólo "sorpresa": se habían asustado más con la visión del ángel.

En casa, naturalmente, no les creyeron y, al contrario, fueron tomados por mentirosos; así que prefirieron no hablar más de lo que habían visto y esperaron con ansia, pero con el corazón lleno de alegría, que llegara el 13 de junio.

Ese día los pequeños llegaron a la encina acompañados de una cincuentena de curiosos. La aparición se repitió y la Señora renovó la invitación a volver al mes siguiente y a orar mucho. Les anunció que se llevaría pronto al cielo a Jacinta y Francisco, mientras Lucía se quedaría para hacer conocer y amar su Corazón Inmaculado. A Lucía, que le preguntaba si de verdad se quedaría sola, la Virgen respondió: "No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios". Luego escribió Lucía en su libro:

En el instante en que dijo estas últimas palabras, abrió las manos y nos comunicó el reflejo de aquella luz inmensa. En ella nos veíamos como inmersos en Dios. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se elevaba al cielo y yo en la que se difundía sobre la tierra. En la palma de la mano derecha de la Virgen había un corazón rodeado de espinas, que parecían clavarse en él. Comprendimos que era el Corazón Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, y que pedía reparación (ibíd., p. 121).

Cuando la Virgen desapareció hacia Oriente, todos los presentes notaron que las hojas de las encinas se habían doblado en esa dirección; también habían visto el reflejo de la luz que irradiaba la Virgen sobre el rostro de los videntes y cómo los transfiguraba.

El hecho no pudo ser ignorado: en el pueblo no se hablaba de otra cosa, naturalmente, con una mezcla de maravilla e incredulidad.

La mañana del 13 de julio, cuando los tres niños llegaron a Cova da Iria, encontraron que los esperaban al menos dos mil personas. La Virgen se apareció a mediodía y repitió su invitación a la penitencia y a la oración. Solicitada por sus padres, Lucía tuvo el valor de preguntarle a la Señora quién era; y se atrevió a pedirle que hiciera un milagro que todos pudieran ver. Y la Señora prometió que en octubre diría quién era y lo que quería y añadió que haría un milagro que todos pudieran ver y que los haría creer.

Antes de alejarse, la Virgen mostró a los niños los horrores del infierno (esto, sin embargo, se supo muchos años después, en 1941, cuando Lucía, por orden de sus superiores escribió las memorias recogidas en el libro ya citado. En ese momento, Lucía y sus primos no hablaron de esta visión en cuanto hacía parte de los secretos confiados a ellos por la Virgen, cuya tercera parte aún se ignora) y dijo que la guerra estaba por terminar, pero que si los hombres no llegaban a ofender a Dios, bajo el pontificado de Pío XII estallaría una peor.

Cuando vean una noche iluminada por una luz desconocida, sabrán que es el gran signo que Dios les da de que está por castigar al mundo a causa de sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de la persecución a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, quiero pedirles la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado y la comunión reparadora los primeros sábados. Si cumplen mi petición, Rusia se convertirá y vendrá la paz. Si no, se difundirán en el mundo sus horrores, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia... Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y se le concederá al mundo un período de paz... (ibíd., p. 122).

Después de esta aparición, Lucía fue interrogada de modo muy severo por el alcalde, pero no reveló a ninguno los secretos confiados por la Virgen.

El 13 de agosto, la multitud en Cova era innumerable: los niños, sin embargo, no llegaron. A mediodía en punto, sobre la encina, todos pudieron ver el relámpago y la pequeña nube luminosa. ¡La Virgen no había faltado a su cita! ¿Qué había sucedido? Los tres pastorcitos habían sido retenidos lejos del lugar de las apariciones por el alcalde, que con el pretexto de acercarlos en auto, los había llevado a otro lado, a la casa comunal, y los había amenazado con tenerlos prisioneros si no le revelaban el secreto. Ellos callaron, y permanecieron encerrados. Al día siguiente hubo un interrogatorio con todas las de la ley, y con otras amenazas, pero todo fue inútil, los niños no abandonaron su silencio.

Finalmente liberados, los tres pequeños fueron con sus ovejas a Cova da Iria el 19 de agosto, cuando, de repente, la luz del día disminuyó, oyeron el relámpago y la Virgen apareció: pidió a los niños que recitaran el rosario y se sacrificaran para redimir a los pecadores. Pidió también que se construyera una capilla en el lugar.

Los tres pequeños videntes, profundamente golpeados por la aparición de la Virgen, cambiaron gradualmente de carácter: no más juegos, sino oración y ayuno. Además, para ofrecer un sacrificio al Señor se prepararon con un cordel tres cilicios rudimentarios, que llevaban debajo de los vestidos y los hacían sufrir mucho. Pero estaban felices, porque ofrecían sus sufrimientos por la conversión de los pecadores.

El 13 de septiembre, Cova estaba atestada de personas arrodilladas en oración: más de veinte mil. A mediodía el sol se veló y la Virgen se apareció acompañada de un globo luminoso: invitó a los niños a orar, a no dormir con los cilicios, y repitió que en octubre se daría un milagro. Todos vieron que una nube cándida cubría a la encina y a los videntes. Luego reapareció el globo y la Virgen desapareció hacia Oriente, acompañada de una lluvia, vista por todos, de pétalos blancos que se desvanecieron antes de tocar tierra. En medio de la enorme emoción general, nadie dudaba que la Virgen en verdad se había aparecido.

El 13 de octubre es el día del anunciado milagro. En el momento de la aparición se llega a un clima de gran tensión. Llueve desde la tarde anterior. Cova da Iria es un enorme charco, pero no obstante miles de personas pernoctan en el campo abierto para asegurar un buen puesto.

Justo al mediodía, la Virgen aparece y pide una vez más una capilla y predice que la guerra terminará pronto. Luego alza las manos, y Lucía siente el impulso de gritar que todos miren al sol. Todos vieron entonces que la lluvia cesó de golpe, las nubes se abrieron y el sol se vio girar vertiginosamente sobre sí mismo proyectando haces de luz de todos los colores y en todas direcciones: una maravillosa danza de luz que se repitió tres veces.

La impresión general, acompañada de enorme estupor y preocupación, era que el sol se había desprendido del cielo y se precipitaba a la tierra. Pero todo vuelve a la normalidad y la gente se da cuenta de que los vestidos, poco antes empapados por el agua, ahora están perfectamente secos. Mientras tanto la Virgen sube lentamente al cielo en la luz solar, y junto a ella los tres pequeños videntes ven a san José con el Niño.

Sigue un enorme entusiasmo: las 60.000 personas presentes en Cova da Iria tienen un ánimo delirante, muchos se quedan a orar hasta bien entrada la noche.

Las apariciones se concluyen y los niños retoman su vida de siempre, a pesar de que son asediados por la curiosidad y el interés de un número siempre mayor de personas: la fama de Fátima se difunde por el mundo.

Entre tanto las predicciones de la Virgen se cumplen: al final de 1918 una epidemia golpea a Fátima y mina el organismo de Francisco y Jacinta. Francisco muere santamente en abril del año siguiente como consecuencia del mal, y Jacinta en 1920, después de muchos sufrimientos y de una dolorosísima operación.

En 1921, Lucía entra en un convento y en 1928 pronuncia los votos. Será sor María Lucía de Jesús.

Se sabe que, luego de concluir el ciclo de Fátima, Lucía tuvo otras apariciones de la Virgen (en 1923, 1925 y 1929), que le pidió la devoción de los primeros sábados y la consagración de Rusia.

En Fátima las peticiones de la Virgen han sido atendidas: ya en 1919 fue erigida por el pueblo una primera modesta capilla. En 1922 se abrió el proceso canónico de las apariciones y el 13 de octubre se hizo pública la sentencia de los juicios encargados de valorar los hechos: "Las manifestaciones ocurridas en Cova da Iria son dignas de fe y, en consecuencia, se permite el culto público a la Virgen de Fátima".

También los papas, de Pío XII a Juan Pablo II, estimaron mucho a Fátima y su mensaje. Movido por una carta de sor Lucía, Pío XII consagraba el mundo al Corazón Inmaculado de María el 31 de octubre de 1942. Pablo VI hizo referencia explícita a Fátima con ocasión de la clausura de la tercera sesión del Concilio Vaticano II. Juan Pablo II fue personalmente a Fátima el 12 de mayo de 1982: en su discurso agradeció a la Madre de Dios por su protección justamente un año antes, cuando se atentó contra su vida en la plaza de San Pedro.

Con el tiempo, se han construido en Fátima una grandiosa basílica, un hospital y una casa para ejercicios espirituales. Junto a Lourdes, Fátima es uno de los santuarios marianos más importantes y visitados del mundo.
(
http://es.catholic.net
).

Los tres secretos de Fatima.

20110512232135-virgendefatima.jpg

LOS TRES SECRETOS DE FÁTIMA

LOS TRES SECRETOS DE FÁTIMA

Virgen de Fátima
Dos de los tres secretos revelados por la hermana Lucía en 1942 son:

1) "Ustedes han visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarles, Dios desea establecer en el mundo devoción a mi Inmaculado
Corazón."

2) "La Primera Guerra mundial terminará pronto. Sin embargo, si la humanidad no deja de ofender a Dios, otra guerra peor surgirá en el Reino del Papa Pío
XI. Cuando ustedes vean una noche iluminada por una luz desconocida, sepan que éste es el gran signo que Dios les da, porque el va a castigar el mundo
por sus crímenes a través de las guerras, el hambre, la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir esto, Yo vendré a pedir la consagración
de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión de reparación de los Primeros Sábados.

Si mi petición es acatada, Rusia se convertirá, y habrá paz. Si no, Rusia transmitirá sus errores a través del mundo, promoviendo guerras y la persecución
de la Iglesia; los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas; en el final mi Inmaculado Corazón
triunfará. El santo Padre consagrara Rusia a mi la cual se convertirá, y algún tiempo de paz se le dará al mundo."

 
Texto original del Tercer Secreto de Fátima
Explicación del Card. Ratzinger

Tercera parte del secreto de Fátima, revelado el 13 de julio de 1917 a los tres pastorcillos en la Cueva de Iria-Fátima y transcrito por Sor Lucía el 3
de enero de 1944. Fue hecho público por el Secretario de Estado, Cardenal Angelo Sodano, el 13 de mayo del 2000.

"Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de Leiria y de la Santísima Madre vuestra
y mía.

"Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Angel con una espada de fuego
en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora
irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el Angel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!
Y vimos en una inmensa luz qué es Dios: 'algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él' a un Obispo vestido de Blanco 'hemos
tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre'. También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya
cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad
medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino;
llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma
de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres
de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Angeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales
recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios".

Comentario Teológico del Card. Joseph Ratzinger

El Comentario Teológico del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe está dividido en tres partes: Revelación pública y revelaciones privadas,
su lugar teológico; La estructura antropológica de las revelaciones privadas; Un intento de interpretación del secreto de Fátima.

1) "El término 'revelación pública' designa la acción reveladora de Dios destinada a toda la humanidad, que ha encontrado su expresión literaria en las
dos partes de la Biblia: el Antiguo y el Nuevo Testamento. Se llama 'revelación' porque en ella Dios se ha dado a conocer progresivamente a los hombres,
hasta el punto de hacerse él mismo hombre, para atraer a sí y para reunir en sí a todo el mundo por medio del Hijo encarnado, Jesucristo.

En Cristo Dios ha dicho todo, es decir, se ha manifestado a sí mismo y, por lo tanto, la revelación ha concluido con la realización del misterio de Cristo
que ha encontrado su expresión en el Nuevo Testamento".

2)La "revelación privada", en cambio, "se refiere a todas las visiones y revelaciones que tienen lugar una vez terminado el Nuevo Testamento; es ésta la
categoría dentro de la cual debemos colocar el mensaje de Fátima.

La autoridad de las revelaciones privadas -prosigue el cardenal Ratzinger- es esencialmente diversa de la única revelación pública: ésta exige nuestra
fe". La revelación privada, en cambio, "es una ayuda para la fe, y se manifiesta como creíble precisamente porque remite a la única revelación pública".

Citando al teólogo flamenco E. Dhanis, el prefecto para la Fe afirma que "la aprobación eclesiástica de una revelación privada contiene tres elementos:
el mensaje en cuestión no contiene nada que vaya contra la fe y las buenas costumbres; es lícito hacerlo público, y los fieles están autorizados a darle
en forma prudente su adhesión". "Un mensaje así puede ser una ayuda válida para comprender y vivir mejor el Evangelio en el momento presente; por esto
no se debe descartar. Es una ayuda que se ofrece, pero no es obligatorio hacer uso de la misma".

El cardenal Ratzinger subraya también que "la profecía en el sentido de la Biblia no quiere decir predecir el futuro, sino explicar la voluntad de Dios
para el presente, lo cual muestra el recto camino hacia el futuro".

La parte más importante del Comentario Teológico está dedicada a "un intento de interpretación del secreto de Fátima". Del mismo modo que la palabra clave
de la primera y de la segunda parte del "secreto" es la de "salvar almas", "la palabra clave de este 'secreto' es el triple grito: '¡Penitencia, Penitencia,
Penitencia!'. Viene a la mente el comienzo del Evangelio: 'paenitemini et credite evangelio' (Mc 1,15). Comprender los signos de los tiempos significa
comprender la urgencia de la penitencia, de la conversión y de la fe. Esta es la respuesta adecuada al momento histórico, que se caracteriza por grandes
peligros y que serán descritos en las imágenes sucesivas. Me permito insertar aquí un recuerdo personal: en una conversación conmigo, Sor Lucia me dijo
que le resultaba cada vez más claro que el objetivo de todas las apariciones era el de hacer crecer siempre más en la fe, en la esperanza y en la caridad.
Todo el resto era sólo para conducir a esto".

3) Después, el prefecto de la Congregación para la Fe pasa revista a las "imágenes" del secreto. "El ángel con la espada de fuego a la derecha de la Madre
de Dios recuerda imágenes análogas en el Apocalipsis. Representa la amenaza del juicio que incumbe sobre el mundo. La perspectiva de que el mundo podría
ser reducido a cenizas en un mar de llamas, hoy no es considerada absolutamente pura fantasía: el hombre mismo ha preparado con sus inventos la espada
de fuego".

"La visión muestra después la fuerza que se opone al poder de destrucción: el esplendor de la Madre de Dios, y proveniente siempre de él, la llamada a
la penitencia. De este modo se subraya la importancia de la libertad del hombre: el futuro no está determinado de un modo inmutable, y la imagen que vieron
los niños no es una película anticipada del futuro, de la cual nada podría cambiarse. En realidad, toda la visión tiene lugar sólo para llamar la atención
sobre la libertad y para dirigirla en una dirección positiva. (...) Su sentido es el de movilizar las fuerzas del cambio hacia el bien. Por eso están totalmente
fuera de lugar las explicaciones fatalísticas del 'secreto' que dicen que el atentador del 13 de mayo de 1981 habría sido en definitiva un instrumento
de la Providencia. (...) La visión habla más bien de los peligros y del camino para salvarse de los mismos".

Pasando a las siguientes imágenes, "el lugar de la acción -explica el cardenal Ratzinger- aparece descrito con tres símbolos: una montaña escarpada, una
gran ciudad medio en ruinas, y finalmente una gran cruz de troncos rústicos. Montaña y ciudad simbolizan el lugar de la historia humana: la historia como
costosa subida hacia lo alto, la historia como lugar de la humana creatividad y de la convivencia, pero al mismo tiempo como lugar de las destrucciones,
en las que el hombre destruye la obra de su proprio trabajo (...) Sobre la montaña está la cruz, meta y punto de orientación de la historia. En la cruz
la destrucción se transforma en salvación; se levanta como signo de la miseria de la historia y como promesa para la misma".

"Aparecen después aquí personas humanas: el Obispo vestido de blanco ('hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre'), otros Obispos, sacerdotes,
religiosos y religiosas y, finalmente, hombres y mujeres de todas las clases y estratos sociales. El Papa parece que precede a los otros, temblando y sufriendo
por todos los horrores que lo rodean. No sólo las casas de la ciudad están medio en ruinas, sino que su camino pasa

en medio de los cuerpos de los muertes. El camino de la Iglesia se describe así como un viacrucis, como camino en un tiempo de violencia, de destrucciones
y de persecuciones. En esta imagen, se puede ver representada la historia de todo un siglo. Del mismo modo que los lugares de la tierra están sintéticamente
representados en las dos imágenes de la montaña y de la ciudad, y están orientados hacia la cruz, también los tiempos son representados de forma compacta".

"En la visión podemos reconocer el siglo pasado como siglo de los mártires, como siglo de los sufrimientos y de las persecuciones contra la Iglesia, como
el siglo de las guerras mundiales y de muchas guerras locales que han llenado toda su segunda mitad y han hecho experimentar nuevas formas de crueldad.
En el 'espejo' de esta visión vemos pasar a los testigos de la fe de decenios".

El prefecto de la Congrenación de la Doctrina de la Fe afirma también que en el viacrucis de este siglo "la figura del Papa tiene un papel especial. En
su fatigoso subir a la montaña podemos encontrar indicados con seguridad juntos diversos Papa, que empezando por Pío X hasta el Papa actual han compartido
los sufrimientos de este siglo y se han esforzado por avanzar entre ellos por el camino que lleva a la cruz. En la visión también el Papa es matado en
el camino de los mártires )No podía el Santo Padre, cuando después del atentado del 13 de mayo de 1981 se hizo llevar el texto de la tercera parte del
'secreto', reconocer en él su proprio destino? Había estado muy cerca de las puertas de la muerte y él mismo explicó el haberse salvado con las siguientes
palabras: 'fue una mano materna la que guió la trayectoria de la bala y el Papa agonizante se detuvo en el umbral de la muerte' (13 de mayo de 1994). Que
'una mano materna' haya desviado la bala mortal muestra sólo una vez más que no existe un destino inmutable, que la fe y la oración son poderosas, que
pueden influir en la historia y, que al final, la oración es más fuerte que las balas, la fe más potente que las divisiones".

La conclusión del secreto, prosigue el cardenal Ratzinger, "recuerda imágenes que Lucía puede haber visto en libros piadosos, y cuyo contenido deriva de
antiguas intuiciones de fe. Es una visión consoladora, que quiere hacer maleable por el poder salvador de Dios una historia de sangre y lágrimas. Los ángeles
recogen bajo los brazos de la cruz la sangre de los mártires y riegan con ella las almas que se acercan a Dios. La sangre de Cristo y la sangre de los
mártires están aquí consideradas juntas: la sangre de los mártires fluye de los brazos de la cruz. Su martirio se lleva a cabo de manera solidaria con
la pasión de Cristo y se convierte en una sola cosa con ella".

"La visión de la tercera parte del secreto tan angustiosa en su comienzo, se concluye pues con una imagen de esperanza: ningún sufrimiento es vano y, precisamente
una Iglesia sufriente, una Iglesia de mártires, se convierte en señal orientadora para la búsqueda de Dios por parte del hombre (...) del sufrimiento de
los testigos deriva una fuerza de purificación y de renovación, porque es actualización del sufrimiento mismo de Cristo y transmite en el presente su eficacia
salvífica".

¿Qué significa en su conjunto (en sus tres partes), el "secreto" de Fátima?, se pregunta por último el cardenal Ratzinger. "Ante todo debemos afirmar con
el cardenal Sodano: 'los acontecimientos a los que se refiere la tercera parte del 'secreto' de Fátima parecen pertenecer ya al pasado'. En la medida en
que se refiere a acontecimientos concretos ya pertenecen al pasado. Quien había esperado impresionantes revelaciones apocalípticas sobre el fin del mundo
o sobre el curso futuro de la historia se desilusionará. Fátima no nos ofrece este tipo de satisfacción de nuestra curiosidad, lo mismo que la fe cristiana
no quiere y no puede ser un mero alimento para nuestra curiosidad. Lo que queda de válido lo hemos visto de inmediato al inicio de nuestras reflexiones
sobre el texto del 'secreto': la exhortación a la oración como camino para la 'salvación de las almas' y, en el mismo sentido, la llamada a la penitencia
y a la conversión".

"Quisiera al final volver aún sobre otra palabra clave del 'secreto', que con razón se ha hecho famosa: 'mi Corazón Inmaculado triunfará'.¿Qué quiere decir
esto? Que el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma. El fiat de María,
la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo, porque ella ha introducido en el mundo al Salvador, porque gracias a este 'sí' Dios pudo hacerse
hombre en nuestro mundo y así permanece ahora y para siempre. El maligno tiene poder en este mundo, lo vemos y lo experimentamos continuamente; él tiene
poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de Dios".

"Pero desde que Dios mismo tiene corazón humano y de ese modo ha dirigido la libertad del hombre hacia el bien, hacia Dios, la libertad hacia el mal ya
no tiene la última palabra. Desde aquel momento cobran todo su valor las palabras de Jesús: 'padeceréis tribulaciones en el mundo, pero tened confianza;
yo he vencido al mundo' (Jn 16,33). El mensaje de Fátima nos invita a confiar en esta promesa".
(
http://www.webcatolicodejavier.org
).

Los tres pastorcitos.

LOS TRES PASTORCITOS

Lucía de Jesús

La principal protagonista de las apariciones, nació el 22 de marzo de 1907. En Aljustrel, perteneciente a la parroquia de Fátima.

El día 17 de junio de 1921 ingresó en el Asilo de Vilar (Porte), dirigido por las religiosas de Santa Dorotea. Después fue para Tuy, donde tomó el hábito
y le pusieron el nombre de María Lucía de Los Dolores.

Hizo su profesión religiosa de votos temporales el 3 de octubre de 1928 y el 3 de octubre 1934 los perpetuos. En el día 24 de marzo de 1948 ingresó en
el Carmelo de Santa Teresa en Coimbra, tomando el nombre de Hermana María Lucía del Corazón Inmaculado. En el día 1 de mayo de 1949 hizo sus votos solemnes.


La Hermana Lucía vino a Fátima varias veces: el 22 de mayo de 1946; el 13 de mayo de 1967; en 1981 para dirigir en el Carmelo de Fátima un trabajo de pintura
sobre las apariciones; el 13 de mayo de 1982 y el 13 de mayo de 1991.

Fue llamada a la Casa del Padre el 13 de febrero de 2005.

Francisco Marto

Nació en Aljustrel, Fátima, el 11 de Junio de 1908. Fue bautizado el 20 de Junio de 1908.

Cayó victima de la neumonía en Diciembre de 1918 y falleció en Aljustrel a las 22 horas del día 4 de Abril de 1919.

Sus restos mortales quedaron sepultados en el cementerio parroquial de Fátima hasta el día 13 de marzo de 1952, fecha en que fueron trasladados para la
Basílica de Cova da Iria (lado derecho según se entra).

Su gran preocupación era la de “consolar a Nuestro Señor”. El Espíritu de amor y reparación para con Dios ofendido, fueron notables en su vida tan corta.
Pasaba horas “pensando en Dios”. Según su historia, el pequeño Francisco pasaba largas horas "pensando en Dios", por lo que siempre fue considerado como
un contemplativo.

Su precoz vocación de eremita fue reconocida en el decreto de heroicidad de virtudes, según el que después de las apariciones "se escondía detrás de los
árboles para rezar solo; otras veces subía a los lugares más elevados y solitarios y ahí se entregaba a la oración tan intensamente que no oía las voces
de los que lo llamaban".

Jacinta Marto

Nació en Aljustrel, Fátima, el 11 de Marzo de 1910. Fue bautizada el 19 de Marzo de 1910. Víctima de la neumonía cayó enferma en Diciembre de 1918. Estuvo
internada en el Hospital de Villa Nueva de Ourém y por fin en Lisboa, en el hospital de D. Estefanía donde murió a las 22.30 horas del día 20 de Febrero
de 1920.

Del 21 de Enero al 2 de Febrero de 1920, estuvo en el Orfanato de Nuestra Señora de los Milagros, en la Calle de Estrella, en Lisboa, casa fundada por
la D. María Godinho, a quien Jacinta llamaba "Madrina". Fue celebrada la Misa de cuerpo presente en la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, en Lisboa,
donde su cuerpo estuvo depositado hasta el día 24, día en que fue transportada a una urna para el cementerio de Villa Nueva de Ourém. Fue trasladada para
el cementerio de Fátima el 12 de Septiembre de 1935, fecha en que la urna fue abierta.

El 1 de Mayo de 1951 fue finalmente trasladada a la Basílica del Santuario.

Más allá de las 5 Apariciones de la Cova de Iría y 1 de los Ángeles, Nuestra Señora se le apareció a Jacinta 4 veces más en casa durante la enfermedad,
1 en la Iglesia Parroquial en un jueves de la Ascensión, y aún en Lisboa en el Orfanato y en el hospital.

Su vida fue caracterizada por el Espíritu de sacrificio, el amor al Corazón de María, al Santo Padre y a los pecadores.
Llevada por la preocupación de la salvación de los pecadores y del desagravio al Corazón Inmaculado de María, de todo ofrecía un sacrificio a Dios, como
les recomendará el Ángel, diciendo siempre la oración que Nuestra Señora les enseñará: “Oh Jesús, es por nuestro amor, por la conversión de los pecadores
(y acrecentada, por el Santo Padre) y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María".
(
http://www.webcatolicodejavier.org
).

Historia de las apariciones de la Virgen de Fatima.

20110512231726-pastorcitos.jpg

HISTORIA DE LAS APARICIONES DE LA VIRGEN DE FÁTIMA

Como preparación a las apariciones de Nuestra Señora, un ángel quien se identificó como el "Ángel de Portugal", le habló en primer lugar a los niños diciéndoles:
"No temáis. Yo soy el ángel de la Paz. Rezad conmigo".

Luego él se arrodilló, doblándose hasta tocar el suelo con su frente y rezó: "Dios mío, yo creo, yo adoro y yo te amo!, te pido perdón por aquellos que
no creen, no adoran, no confían y no te aman!" El dijo esta oración tres veces. Cuando se paró, le dijo a los niños "Rezad así. Los corazones de Jesús
y María están atentos a la voz de sus súplicas". Él dejó los niños quienes empezaron a decir esta oración frecuentemente.

Las apariciones del Ángel de Portugal (1916)

En la Portugal rural del 1917 no es inusual el ver a los niños llevando a sus rebaños a pastorear. Esto es lo que los niños de la familia Marto y Santos,
todos primos, hacían en estos días. Casi siempre eran Lucía Santos, Francisco Marto y su hermana Jacinta, los que con gusto tomaban esta responsabilidad
agradecidos por el chance de estar al aire libre y de jugar mientras las ovejas pastoreaban en silencio. Ellos llevaban a pequeños grupos de ovejas a pastorear
en parcelas pertenecientes a sus padres en diferentes partes de la sierra, el altiplano en el que se encontraba el pueblito de Fátima (donde la Iglesia
parroquial se encontraba) y Aljustrel (donde vivían los niños). Dos miradores favoritos eran las colinas que miraban a Aljustrel, cerca de un campo llamado
Loca do Cabeco (Lugar de la Cabeza) y la Cova da Iria (Enseñada de Irene) a un distancia de Fátima. En estos lugares ocurrieron las apariciones que cambiarían
el curso de la vida de estos niños y de la historia del siglo 20.

La primera aparición del Angel

En la primavera de 1916 Lucía, Francisco y Jacinta tuvieron su primer encuentro con un mensajero celestial. Escribiendo en sus memorias, compuestas bajo
obediencia a su obispo, Lucía nos cuenta sobre esa primera reunión:

Fuimos esa vez a la propiedad de mis padres, que está abajo del Cabeco, mirando hacia el este. Se llama Chousa Velha.

Como a mitad de mañana comenzó a lloviznar y subimos la colina, seguidos de las ovejas, en busca de una roca que nos protegiera. Así fue como entramos
por primera vez en el lugar santo. Está en la mitad de una arboleda de olivos que pertenece a mi padrino, Anastasio. Desde allí uno puede ver la aldea
donde yo nací, la casa de mi padre y también Casa Velha y Eira da Pedra. La arboleda de obispos, que en realidad pertenece a varias personas, se extiende
hasta estos lugares.

Pasamos el día allí, a pesar que la lluvia había pasado y el sol brillaba en el cielo azul. Comimos nuestros almuerzos y comenzamos a rezar el rosario.
Después de eso comenzamos a jugar un juego con guijarros. Pasaron tan solo unos segundos cuando un fuerte viento comenzó a mover los árboles y miramos
hacia arriba para ver lo que estaba pasando, ya que era un día tan calmado. Luego comenzamos a ver, a distancia, sobre los árboles que se extendían hacia
el este, una luz más blanca que la nieve con la forma de un joven, algo transparente, tan brillante como un cristal en los rallos del sol. Al acercarse
pudimos ver sus rasgos. Nos quedamos asombrados y absorbidos y no nos dijimos nada el uno al otro. Luego él dijo:

No tengan miedo. Soy el ángel de la paz. Oren conmigo.

Él se arrodilló, doblando su rostro hasta el suelo. Con un impulso sobrenatural hicimos lo mismo, repitiendo las palabras que le oímos decir:

Mi Dios, yo creo en ti, yo te adoro, yo te espero y yo te amo. Te pido perdón por los que no creen, no te adoran, no te esperan y no te aman.

Después de repetir esta oración tres veces el ángel se incorporó y nos dijo:

Oren de esta forma. Los corazones de Jesús y María están listos para escucharlos.

Y desapareció. Nos dejó en una atmósfera de lo sobrenatural que era tan intensa que estuvimos por largo rato sin darnos cuenta de nuestra propia existencia.
La presencia de Dios era tan poderosa e intima que aún entre nosotros mismo no podíamos hablar. Al día siguiente, también esta atmósfera nos ataba, y se
fue disminuyendo y desapareció gradualmente. Ninguno de nosotros pensó en hablar de esta aparición o hacer ningún tipo de promesa en secreto. Estabamos
encerrados en el silencio sin siquiera desearlo.

El efecto intenso de esta aparición del Angel tuvo sobre los niños, fue diferente a la experiencia un tanto serena con al Virgen el año siguiente. Lucía
dice:

No sé porque pero las apariciones de la Virgen produjeron en nosotros efectos muy diferentes que los de las visitas del ángel. En las dos ocasiones sentimos
la misma felicidad interna, paz y gozo, pero en vez de la posición física de postrarce hasta el piso que impuso el ángel, nuestra Señora trajo una sensación
de expansión y libertad, y en vez de este aniquilamiento en la presencia divina, deseábamos solamente exaltar nuestro gozo. No había dificultad al hablar
cuando nuestra Señora se apareció, había más bien por mi parte un deseo de comunicarme.

Esta diferencia puede tal vez ser explicada de la siguiente manera. Los ángeles cualquiera que sea su coro tienen en común con Dios una naturaleza espiritual,
no mezclada con la materia. La bondad de su ser, llena de justicia divina de acuerdo con el nivel de gloria dado a cada uno, irradia esa santidad sin mediación,
por tanto proporcionada a la capacidad de los seres humanos para experimentarla. No sin razón las escrituras demuestran cuan fácil se puede confundir a
un ángel apareciéndose a un hombre con el mismo Dios. (Apoc. 19:10, 22:9). Sin embargo, cuando se aparece nuestra Señora, aunque su gloria es mayor a la
del más alto serafín, su naturaleza humana cubre esta gloria, así como pasó con la naturaleza de nuestro Señor, aún después de su Resurrección.

Aunque los ángeles también pueden aparecer en una forma más mundana, debe haber sido parte del propósito divino el revelarle a los niños algo de la Santidad
de Dios. Lucía nos dice sobre este efecto que tardó en desaparecer:

Sus palabras se sumieron tan profundamente en nuestras mentes que nunca las olvidamos, hasta el punto en que pasábamos largos ratos de rodillas repitiéndolas,
a veces hasta que nos caíamos exhaustos.

La Segunda Aparición del Angel

Durante el verano de 1916 los tres primos estaban jugando en el calor del día en el jardín cerca del pozo detrás de la casa de los Santos en Aljustrel.
Lucía describe cómo el ángel se les apareció una vez más, castigándolos por su falta de seriedad espiritual.

De repente vimos al mismo ángel cerca de nosotros.

¿Que están haciendo? Ustedes deben rezar!. Rezar!. Los corazones de Jesús y María tienen designios Misericordiosos para ustedes. Deben ofrecer sus oraciones
y sacrificios a Dios, el Altísimo.

¿Pero como nos debemos sacrificar? Pregunté.

En todas las formas que puedan ofrezcan sacrificios a Dios en reparación por los pecados por los que Él es ofendido, y en suplicación por los pecadores.
De esta forma ustedes traerán la paz a su país, ya que yo soy su ángel guardián, el Angel de Portugal. Además, acepten y soporten con paciencia los sufrimientos
que Dios les enviará.

Esta aparición renovó el mismo efecto profundo que tuvo el primero en ellos. Francisco, quien a lo largo de las apariciones del ángel y de nuestra Señora
podía ver pero no escuchar, no tuvo éxito en obtener de las niñas las palabras que el ángel había dicho hasta el próximo día. Lucía nos dice:

Las palabras del ángel se sumieron en lo profundo de nuestras almas como llamas ardientes, mostrándonos quien es Dios, cual es su Amor por nosotros, y
cómo Él quiere que nosotros le amemos también, el valor del sacrificio y cuanto Le agrada, cómo El lo recibe para la conversión de los pecadores. Es por
eso que a partir de ese momento comenzamos a ofrecerle aquellos que nos mortificara.

La Tercera Aparición del Angel

Lucía no está segura de cuando ocurrió la tercera aparición del ángel, ella cree recordar que fue a finales de Septiembre o Octubre de 1916. Habiéndose
dirigido a Cabeco con sus rebaños, y estando más atentos a las palabras del ángel, ellos se arrodillaron inmediatamente para orar la oración que les enseño
el ángel: Dios mío, yo creo en ti, yo te adoro…etc.

Después de haber repetido esta oración no sé cuantas veces vimos a una luz extraña brillar sobre nosotros. Levantamos nuestras cabezas para ver que pasaba.
El ángel tenía en su mano izquierda un cáliz y sobre él, en el aire, estaba una hostia de donde caían gotas de sangre en el cáliz. El ángel deja el cáliz
en el aire, se arrodilla cerca de nosotros y nos pide que repitamos tres veces:

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente, y te ofrezco el precioso cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Jesucristo,
presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los sufragios, sacrilegios e indiferencia por medio de las cuales Él es ofendido. Y por
los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y por el Inmaculado Corazón de María, pido humildemente por la conversión de los pobres pecadores.

Después se levantó, tomó en sus manos el cáliz y la hostia. La hostia me la dio a mí y el contenido del cáliz se los dio a Jacinta y a Francisco, diciendo
al mismo tiempo,

Tomen y beban el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo terriblemente agraviado por la ingratitud de los hombres. Ofrezcan reparación por ellos y consuelen a
Dios.

Una vez más él se inclinó al suelo repitiendo con nosotros la misma oración tres veces: O Santísima Trinidad…etc. y desapareció. Abrumados por la atmósfera
sobrenatural que nos envolvía, imitamos al ángel en todo, arrodillándonos postrándonos como él lo hizo y repitiendo las oraciones como él las decía.

Fue de esta forma en la que fueron catequizados en oración, sufrimiento por reparación, y en al doctrina de la Santa Eucaristía, y fortalecidos por el
Pan de Angeles, que los niños de Fátima fueron preparados para la visita de la Reina de Portugal, la Inmaculada Virgen María.

Apariciones de la Santísima Virgen María (1917)

Casi 8 meses pasaron desde la última aparición del Ángel. Lucía, Francisco y Jacinta continuaron a obrar lo que el ángel les había enseñado, orando y ofreciendo
sacrificios al Señor. Lucía tenía ahora 10 años, Francisco nueve en Junio y Jacinta acababa de cumplir siete en marzo cuando el 13 de mayo de 1917, decidieron
de llevar sus ovejas en unas colinas que pertenecían al padre de Lucía conocidas como Cova da Iria, o Ensenada de Irene. Fue ahí, solo con una excepción,
donde la Santísima Virgen bajo el nombre de Nuestra Señora del Rosario se les apareció en seis ocasiones en 1917, y una novena vez en 1920 (sólo a Lucía).


Tan importante como el lugar y el momento eran la situación a nivel mundial. En esos momentos la Primera Guerra Mundial hacía estragos en Europa, conduciendo
a la humanidad a la forma más salvaje de guerra vista hasta el día de hoy. En la lejanía de Moscu, Lenin preparaba la revolución que volcó el orden social
Ruso en Noviembre de 1917 y en la que se sumergió eventualmente casi la mitad de los habitantes de esta tierra. Fue en este contexto en el que el cielo
intercede por la tierra para proveer el antídoto para los males morales y sociales del mundo – el mensaje de Fátima.

Aparición del 13 de mayo de 1917

Llevando a su rebaño fuera de Aljustrel en la mañana del 13 de mayo, la fiesta de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, los tres niños pasaron Fátima,
donde se encontraban la parroquia y el cementerio, y procedieron más o menos un kilómetro hacia el norte a las pendientes de Cova. Aquí dejaron que sus
ovejas pastorearan mientras ellos jugaban en la pradera que llevaba uno que otro árbol de roble. Después de haber tomado su almuerzo alrededor del mediodía
decidieron rezar el rosario, aunque de una manera un poco truncada, diciendo sólo las primeras palabras de cada oración. Al instante, ellos fueron sobresaltados
por lo que después describieron como un "rayo en medio de un cielo azul". Pensando que una tormenta se acercaba se debatían si debían tomar las ovejas
e irse a casa. Preparándose para hacerlo fueron nuevamente sorprendidos por una luz extraña.

Comenzamos a ir cuesta abajo llevando a las ovejas hacia el camino. Cuando estabamos en la mitad de la cuesta, cerca de un árbol de roble (el gran árbol
que hoy en día está rodeado de una reja de hierro), vimos otro rayo, y después de da unos cuantos pasos más vimos en un árbol de roble (uno más pequeño
más abajo en la colina) a una señora vestida de blanco, que brillaba más fuerte que el sol, irradiando unos rallos de luz clara e intensa, como una copa
de cristal llena de pura agua cuando el sol radiante pasa por ella. Nos detuvimos asombrados por la aparición. Estabamos tan cerca que quedamos en la luz
que la rodeaba, o que ella irradiaba, casi a un metro y medio.

Por favor no teman, no les voy a hacer daño

Lucía respondió por parte de los tres, como lo hizo durante todas las apariciones

¿De dónde eres?

Yo vengo del cielo.

La Señora vestía con un manto puramente blanco, con un borde de oro que caía hasta sus pies. En sus manos llevaba las cuentas del rosario que parecían
estrellas, con un crucifijo que era la gema más radiante de todas. Quieta, Lucía no tenía miedo. La presencia de la Señora le producía solo felicidad y
un gozo confiado.

"¿Que quieres de mi?"

Quiero que regreses aquí los días trece de cada mes por los próximos seis meses a la misma hora. Lugo te diré quien soy, y qué es lo que más deseo. I volveré
aquí una séptima vez.

" ¿Y yo iré al cielo?"

Sí, tu irás al cielo.

" ¿Y Jacinta?"

Ella también irá

"¿Y Francisco?"

El también, amor mío, pero primero debe decir muchos Rosarios

La Señora miró a Francisco con compasión por unos minutos, matizado con una pequeña tristeza. Lucía después se recordó de algunos amigos que habían fallecido.

"¿Y María Neves está en el cielo?

Si, ella esta en el cielo

"¿y Amelia?"

Ella está en el purgatorio.

Se ofrecerán a Dios y tomarán todos los sufrimientos que El les envíe?

¿En reparación por todos los pecados que Le ofenden y por la conversión de los pecadores?

"Oh Sí, lo haremos"

Tendrán que sufrir mucho, pero la gracia de Dios estará con ustedes y los fortalecerá.

Lucía relata que mientras la Señora pronunciaba estas palabras, abría sus manos, y

Fuimos bañados por una luz celestial que parecía venir directamente de sus manos. La realidad de esta luz penetró nuestros corazones y nuestras almas,
y sabíamos que de alguna forma esta luz era Dios, y podíamos vernos abrazada por ella. Por un impulso interior de gracias caímos de rodillas, repitiendo
en nuestros corazones: "Oh Santísima Trinidad, te adoramos. Mi Dios, mi Dios, te amo en el Santísimo Sacramento"

Los niños permanecían de rodillas en el torrente de esta luz maravillosa, hasta que la Señora habló de nuevo, mencionando la guerra en Europa, de la que
tenían poca ninguna noción.

Digan el Rosario todos los días, para traer la paz al mundo y el final de la guerra.

Después de esto ella se comenzó a elevar lentamente hacia el este, hasta que desapareció en la inmensa distancia. La luz que la rodeaba parecía que se
adentraba entre las estrellas, es por eso que a veces decíamos que vimos a los cielos abrirse.

Los días siguientes fueron llenos de entusiasmo, aunque ellos no pretendían que fueran así. Lucía había prevenido a los otros de mantener a su visita en
secreto, sabiendo correctamente las dificultades que ellos experimentarían si los eventos se sabrían. Sin embargo la felicidad de Jacinta no pudo ser contenida,
cuando prontamente se olvidó de su promesa y se lo reveló todo a su madre, quien la escuchó pacientemente pero le dio poca credibilidad a los hechos. Sus
hermanos y hermanas se metían con sus preguntas y chistes. Entre los interrogadores solo su padre, "Ti" Marto estuvo inclinado a aceptar la historia como
verdad. El creía en la honestidad de sus hijos, y tenía una simple apreciación de las obras de Dios, de manera que él se convirtió en el primer creyente
de las apariciones de Fátima.

La madre de Lucía, por otro lado, cuando finalmente escuchó lo que había ocurrido, creyó que su propia hija era la instigadora de un fraude, si no una
blasfemia. Lucía comprendió rápidamente lo que la Señora quería decir cuando dijo que ellos sufrirían mucho. María Rosa no pudo hacer que Lucía se retractara,
aún bajo amenazas. Finalmente la llevó a la fuerza donde el párroco, el padre Ferreira, sin tener éxito. Por otro lado, el padre de Lucía, quien no era
muy religioso, estaba prácticamente indiferente, atribuyendo todo a los caprichos de mujeres. Las próximas semanas, mientras los niños esperaban su próxima
visita de la Señora en Junio, les revelaron que tenían pocos creyentes, y muchos en contra en Aljustrel y Fátima

Aparición del 13 de junio de 1917

En Portugal el trece de Junio es una gran fiesta, la fiesta de San Antonio de Lisboa, conocido común mente como San Antonio de Padua. Este obrero milagroso
franciscano nació en Lisboa y había entrado a la vida religiosa como un Canon Ragular de la Santa Cruz, residiendo primero en Lisboa y después en Coimbra
antes de dejar la orden Portuguesa para ingresar a la nueva orden de Hermanos Menores y esperar por el martirio. Esta era, y es, la fiesta de los niños
en Portugal, de manera que los padres de Lucía naturalmente pensaron que las festividades de la parroquia de Fátima distraerían a Lucia de su cita en Cova.
Sin embrago, no afectada por esta táctica Lucía y los Marto procedieron al sitio de la aparición para cumplir con su cita al mediodía.

Cuando ellos llegaron vieron que había una pequeña multitud esperándolos.

Después de haber recitado el rosario con Jacinta y Francisco junto con las personas que estaban presente, vimos otra vez, el reflejo de luz que se nos
acercaba (solíamos decir que eran rayos) y después, a Nuestra Señora en el roble como en mayo.

" Por favor dígame, Señora, ¿qué es lo que quiere de mi?"

Quiero que vengas aquí el día trece del mes que viene. Quiero que continúes diciendo el Rosario todos los días. Después de cada misterio, mis hijos, quiero
que recen de esta manera. "Oh mi buen Jesús, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva a todas las almas al cielo, especialmente
a las más necesitadas de tu Divina Misericordia". Quiero que aprendan a leer y escribir, y luego les diré que más quiero de ustedes.

"¿Nos llevarás al cielo?"

Si, me llevaré a Jacinta y a Francisco muy pronto, pero tú te quedarás un poco más, ya que Jesús desea que tu me hagas conocer y amar en la tierra. El
también desea que tu establezcas devoción en el mundo entero a mi Inmaculado Corazón.

"¿Debo permanecer en el mundo sola?"

No sola, hija mía, y no debes estar triste. Yo estaré contigo siempre, y mi Inmaculado Corazón será tu consuelo y el camino que te llevará hacia Dios.

En el momento en el que ella dijo las últimas palabras, abriendo sus manos, Ellas nos transmitió por segunda vez, el reflejo de esa luz intensa. En ella
sentíamos que estabamos sumergidos en Dios. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se elevaba hacia los Cielos, y yo en la parte
que se derramaba sobre la tierra. En frente de la palma de la mano derecha de Nuestra Señora estaba un corazón rodeado de espinas que parecían clavársele.
Entendimos que era el Inmaculado Corazón de María ofrecido por los pecados de la humanidad, deseando ansiosamente reparación.

La aparición luego terminó como en la primera ocasión, con la Señora elevándose hacia el este y desapareciendo en la "inmensidad de los cielos".

A pesar del gozo de esos preciosos momentos el dolor de los niños continuó las siguientes semanas, moderado por la creencia de muy pocos de los presentes
en Cova ese día. Ellos sabían que algo inusual había ocurrido – vieron los "rayos", algunos percibieron un cierto oscurecimiento del sol, otros una pequeña
nube gris que iba y venía mientras ocurría la aparición y ellos creyeron. Sin embrago, las dificultades con sus familia no cesaron, especialmente con sus
madres, quienes estaban verdaderamente alarmadas ya que los eventos no sólo continuaban sino que más bien se expandían. A ésto se le añadió la ardua cautela
del párroco, que sospechaba que después de todo esto fuera a ser real pero de del demonio

Aparición del 13 de Julio de 1917

Mientras se acercaba la fecha de Julio lucía continuaba a ser turbada por las palabras de su pastor que advertía que el diablo podría estar detrás de estas
apariciones. Finalmente, ella le confió a Jacinta que su intensión era de no ir. Pero cuando el día finalmente llegó, sus miedos y ansiedades se desaparecieron,
de manera que a las doce estaba en Cova con Jacinta y Francisco, esperando la llegada de la bella Señora.

La aparición del 13 de julio provó ser en muchas formas la parte más controversial del mensaje de Fátima, proveyendo un secreto en tres partes que los
niños guardaron celosamente. Las primeras dos partes, la visión del infierno y la profecía del futuro role de Rusia y como prevenirlo, no serían reveladas
hasta que Lucía las escribió en su tercer diario, en obediencia al obispo, en 1941. La tercera parte, comúnmente conocido como el Tercer Secreto, fue más
tarde comunicado al obispo, quien lo envió sin leer al Papa Pío XII.

Unos minutos después de haber llegado a Cova da Iria, cerca del encino, donde un gran número de personas estaban rezando el Rosario, vimos un flash de
luz una vez más, y un momento después Nuestra Señora se apareció en el encino.

"Lucía", dijo Jacinta, "habla. La Señora te está hablando"

"¿Si? Dijo Lucía. Ella habló humildemente, pidiendo perdón por sus dudas con todos sus gestos, y le dijo a la Señora "¿Qué quieres de mi?

Quiero que vengan aquí el día trece del mes que viene. Continúen diciendo el Rosario todos los días en honor a Nuestra Señora del Rosario, para obtener
la paz del mundo y el final de la guerra, porque sólo ella puede obtenerlo.

"Sí, Sí"

" Yo quisiera preguntarle quien es usted, y si puede hacer un milagro para que todo el mundo sepa a ciencia cierta que se ha aparecido"

Deben venir aquí todos los meses, y en octubre yo te diré quien soy y lo que quiero. Después haré un milagro para que todos crean.

Por tanto segura de lo que hacía, Lucia comenzó a poner ante la Señora las peticiones que todos le habían confiado. La Señora dijo muy gentilmente que
ella curaría a algunos, pero que a otros ella no curaría.

"¿Y el hijo paralítico de Maria da Capelinha?"

No, no será curado ni de su enfermedad ni de su pobreza, y debe de asegurarse de decir el Rosario junto a su familia todos los días.

Otro caso encomendado por Lucía a la Señora fue el de una mujer enferma de Atougia quien pidió que se la llevaran al cielo.

Dile que no tenga prisa. Dile que yo sé muy bien cuando yo vendré a buscarla.

Hagan sacrificios por los pecadores, y digan seguido, especialmente cuando hagan un sacrificio: Oh Jesús, esto es por amor a Ti, por la conversión de los
pecadores, y en reparación por las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.

Mientras Nuestra Señora decía estas palabras abrió sus manos una vez más, como lo había hecho en los dos meses anteriores. Los rayos de luz parecían penetrar
la tierra, y vimos como si fuera un mar de fuego. Sumergidos en este fuego estaban demonios y almas en forma humana, como tizones transparentes en llamas,
todos negros o color bronce quemado, flotando en el fuego, ahora levantadas en el aire por las llamas que salían de ellos mismos junto a grandes nubes
de humo, se caían por todos lados como chispas entre enormes fuegos, sin peso o equilibrio, entre chillidos y gemidos de dolor y desesperación, que nos
horrorizaron y nos hicieron temblar de miedo. (debe haber sido esta visión la que hizo que yo gritara, como dice la gente que hice). Los demonios podían
distinguirse por su similitud aterradora y repugnante a miedosos animales desconocidos, negros y transparentes como carbones en llamas. Horrorizados y
como pidiendo auxilio, miramos hacia Nuestra Señora, quien nos dijo, tan amablemente y tan tristemente:

Ustedes han visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Es para salvarlos que Dios quiere establecer en el mundo una devoción a mi
Inmaculado Corazón. Si ustedes hacen lo que yo les diga, muchas almas se salvarán, y habrá paz. Esta guerra cesará, pero si los hombres no dejan de ofender
a Dios, otra guerra más terrible comenzará durante el pontificado de Pio XI. Cuando ustedes vean una noche que es iluminada por una luz extraña y desconocida
(esto ocurrió en Enero 28, 1938) sabrán que esta es la señal que Dios les dará que indicará que está apunto de castigar al mundo con la guerra y el hambre,
y por la persecución de la Iglesia y del Papa.

Para prevenir esto, vengo al mundo para pedir que Rusia sea consagrada a mi Inmaculado Corazón, y pido que los primero Sábados de cada mes se hagan comuniones
en reparación por todos los pecados del mundo. Si mis deseos se cumplen, Rusia se convertirá y habrá paz, si no, Rusia repartirá sus errores alrededor
del mundo, trayendo nuevas guerras y persecuciones a la Iglesia los justos serán martirizados y el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, ciertas naciones
serán aniquiladas. Pero al final mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre consagrará a Rusia a Mi, y esta será convertida y el mundo disfrutará
de un período de paz. En Portugal al fe siempre será preservada…(Aquí viene la parte del secreto que aún no ha sido revelado). Recuerden no deben decirle
esto a nadie más que a Francisco.

Cuando ustedes recen el Rosario, digan después de cada misterio: O mi buen Jesús, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, especialmente
a las más necesitadas de tu divina Misericordia.

" ¿Hay algo más que quieras de mi?"

No, no quiero más nada de ti hoy.

Luego, al igual que antes Nuestra Señora comenzó a ascender hacia el Este, hasta que finalmente desapareció en la inmensa oscuridad del firmamento.

La posesión del Secreto probó ser una gran prueba para los tres pequeños. La familia, los vecinos, seguidores de la aparición, hasta el clero, trató sin
éxito que fuera revelado. Finalmente, en cuanto el día de la aparición se acercaba hasta el gobierno civil, que era secular y venenosamente anti clerical,
alarmado por el número de personas que estaban interesándose en los eventos de Fátima, atentaron con arrebatárselos y en el proceso exponer a la Iglesia
como colaboradora en un fraude.

Aparición del 19 de agosto de 1917

Bajo el pretexto de proveerles su propio automóvil, para que los niños pudieran trasladarse seguramente en medio de la multitud que rodeaba sus hogares,
el administrador civil o alcalde del distrito en el que estaba ubicado Fátima, llegó a Aljustrel en la mañana del 13 de agosto. En un atentado para conocer
"la verdad" sin éxito, el 11 de agosto, Arturo Santos, un apóstata Católico y Masón de alto rango, había planeado una trampa que dejaría a los niños bajo
su custodia para forzarlos a revelar todo. Como acto de buena fe, se ofreció para llevar a los tres niños y a sus padres a ver al párroco, quien él decía
que quería verles, y así se fue a Cova. En la casa parroquial él abandonó esta artimaña así como a los padres llevándose solo a los niños hasta la cede
del distrito en Vila Nova de Ourem, a unas 9 millas de distancia. Aquí el intentó comprarlos, los amenazó de muerte y encerrándolos en una celda con otros
"criminales" para hacerlos retractar de su historia. Todos esto sin ningún resultado. A pesar de sus edades, su fe en la Señora y su coraje fueron imperturbables.


Mientras tanto en Cova al mediodía del día 13 los signos externos característicos de la aparición se hicieron visibles para la multitud, la mayor multitud
hasta los momentos. Después que estos signos terminaron la multitud se dispersó, sin saber sobre las trampas tendidas por el gobierno.

Sin embargo, el "juicio" de los niños continuó por dos días, preocupando de gran modo a sus familias. Finalmente, en la fiesta de la Asunción el 15 de
agosto, el Administrados los condujo de nuevo a Fátima y los dejó a los pies de la rectoría. Aquí fueron vistos por la gente que salía de Misa tratando
de determinar por parte de Ti Marto dónde habían estado los niños. Su furia se volcó contra el conductor del auto y contra el Alcalde cuando llegó un poco
más tarde, ambos ansiosos de escapar ilesos. Este fue el único esfuerzo serio por parte de la autoridades por intervenir con la Señora de Fátima.

En cuanto a los planes de la Señora, fueron retrasados un poco. El Domingo 19 Lucía, su hermano Juan y Francisco estaban pastoreando sus ovejas en un lugar
llamado Valinhos. Estaba ubicado al lado de la misma colina opuesta a Aljustrel donde se les apareció el ángel dos veces, un poco más al norte. Alrededor
de las 4 de la tarde, presintiendo que la Señora estaba apunto de aparecerce, Lucía trató sin éxito de convencer a John que fuera a buscar a Jacinta hasta
que le ofreció unos cuantos centavos por la diligencia. Mientras ella y Francisco esperaban vieron la luz típica. El momento en el que Jacinta llegó se
apareció la Señora.

"¿Que quieres de mí?"

Vengan otra vez a Cova da Iria el trece del mes que viene, mi hija, y continúen rezando el Rosario todos los días. El último día yo haré un milagro para
que todos crean.

"¿Que debemos hacer con las ofrendas que deja la gente en Cova da Iria?"

Quiero que hagan dos andas (para cargar estatuas) para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Quiero que tu y Jacinta lleven una de ellas con dos otras
niñas. Ustedes dos se vestirán de blanco. Y luego quiero que Francisco, con tres niños ayudándolo, cargue la otra. Los niños también han de vestir de blanco.
Lo que quede de las ofrendas ayudará para la construcción de la capilla que ha de ser construida aquí.

Lucía luego preguntó por la curación de algunos enfermos

Algunos los curaré durante este año

(mirándolos tristemente) Oren, oren mucho. Hagan sacrificios por los pecadores. Muchas almas se van al infierno, porque nadie está dispuesto a ayudarlas
con sacrificios.

Habiendo dicho esto se retiró como lo había hecho en otras ocasiones.

Aparición del 13 de septiembre de 1917

A pesar del ridículo y las burlas causadas por la prensa secular y atea, más de 30,000 personas se reunieron en Cova para la aparición del mes de septiembre.
Ahora mientras se recitaba el Rosario la multitud pudo ver a los niños ponerse de pie mirando hacia el este y ver como la admiración se apoderaba de sus
rostros. Un momento mientras los niños esperaban, mirando y mirando, sus ojos en el encino, sus gozo encendido como una llama. Ya habían caido de rodillas
de nuevo, y personas cerca de Lucía la escucharon decir:

"¿Qué quieres de mi?"

Continúen diciendo el Rosario, mis hijos. Díganlo todos los días para que cese la guerra. En octubre vendrá nuestro Señor, así como Nuestra Señora del
Perpetuo Socorro y Nuestra Señora del Monte Carmelo. San José se aparecerá con el Niño Jesús para bendecir al mundo.

A Dios le agradan sus sacrificios, pero no quiere que se pongan los cordones de noche para ir a dormir. Sólo pónganselos durante el día.

"¿Tengo las peticiones de muchas personas que piden tu ayuda. Asistirás a una niña que es sordo muda?"

Ella mejorará en un año.

"¿Y las conversiones que algunos han pedido? ¿Las sanaciones de los enfermos?"

Algunas las curaré a otras no. Nuestro Señor no confía en todos ellos.

"¿Quieres que se construya una capilla pequeña aquí con el dinero que las personas han dejado aquí?"

Sí, deseo que se construya una pequeña capilla en honor de Nuestra Señora del Rosario. Pero diles que se utilice sólo la mitad de este dinero para esto.
La otra mitad será para las dos andas que ustedes ya saben.

"Muchos creen que yo soy una impostora y un fraude, dicen que merezco ser colgadao quemada. ¿Puedes por favor hacer un milagro para que ellos crean?"

En Octubre hará un milagro que permitirá que todos crean

Le entrevista se había terminado. La visión se elevó como antes, y Lucís, señalando a la Señora le dijo a la multitud, " Si desean verla, ¡miren! ¡miren!"

Durante la noche del 12 al 13 de octubre había llovido toda la noche, empapando el suelo y a los miles de peregrinos que viajaban a Fátima de todas partes.
A pie, por carro y carrozas venían, entrando a la zona de Cova por el camino de Fátima – Leiria, que hoy en día todavía pasa frente a la gran plaza de
la Basílica. De ahí bajaban hacia el lugar de las apariciones. Hoy en día en el sitio está la capillita moderna de vidrio, encerrando la primera que se
construyó y la estatua de Nuestra Señora del Rosario de Fátima donde estaba el encino.

En cuanto a los niños, lograron llegar a Cova entre las adulaciones y el escepticismo que los había perseguido desde mayo. Cuando llegaron encontraron
críticos que los cuestionaban su veracidad y la puntualidad de la Señora, quien había prometido llegar al medio día. Ya habían pasado las doce según la
hora oficial del país. Sin embargo cuando el sol había llegado a su apogeo la Señora se apareció como había dicho.

"¿Qué quieres de mi?"

Quiero que se construya una capilla aquí en mi honor. Quiero que continúen diciendo el Rosario todos los días. La guerra pronto terminará, y los soldados
regresarán a sus hogares.

"Si, Si"

"¿Me dirás tu nombre?"

Yo soy la Señora del Rosario

"Tengo muchas peticiones de muchas personas. ¿Se las concederás?"

Algunas serán concedidas, y otras las debo negar. Las personas deben rehacer sus vidas y pedir perdón por sus pecados. No deben de ofender más a nuestro
Señor, ya es ofendido demasiado!

" ¿Y eso es todo lo que tienes que pedir?"

No hay nada más.

Mientras la Señora del Rosario se eleva hacia el este ella tornó las palmas de sus manos hacia el cielo oscuro. Aunque la lluvia había cedido, nubes oscuras
continuaban a oscurecer el sol, que de repente se escapa entre ellos y se ve como un suave disco de plata.

"¡Miren el sol!"

En este momento dos distintas apariciones pudieron ser vistas, el fenómeno del sol presenciado por los 70,000 espectadores y aquella que fue vista sólo
por los niños. Lucía describe esta aparición en su diario.

Después que la Virgen se desapareció en la inmensa distancia del filmamento, vimos San José y al Niño Jesús que parecían estar bendiciendo el mundo, ya
que hacían la señal de la cruz con sus manos. Un poco después cuando esta aparición terminó vi a Nuestro Señor y a Nuestra Señora, me parece que era lo
Dolorosa. Nuestro Señor parecía bendecir al mundo al igual que lo había hecho San José. Esta aparición también desapareció y vi a Nuestra Señora una vez
más, parecida a nuestra Señora del Carmen (Sólo Lucia vio la última aparición, anticipando su entrada al Carmelo unos años después.

Estas serían las últimas apariciones en Fátima para Jacinta y Francisco. Sin embargo a Lucía nuestra Señora se la apareció una séptima vez en 1920, como
lo había prometido la Señora el mes de mayo. Esta vez Lucía estaba en oración en la Cova, antes de dejar Fátima para ir a un internado de niñas. La Señora
vino para alentarla a que se dedicara enteramente a Dios.

Mientras los niños veían las diversas apariciones de Jesús, María y San José, la multitud presenció un prodigio diferente, el ahora conocido como el famoso
milagro del sol. Entre los testigos estaban los siguientes:

O Seculo (un periódico de Lisboa por gobierno y anticlerical.

Desde el camino, donde estaban estacionados los vehículos donde cientos de personas se habían quedado ya que no querían vencer el lodo, uno podía ver la
gran multitud volverse hacia el sol, que parecía sin nubes y estaba en su apogeo. Parecía una placa de pura plata y se podía mirar fijamente sin incomodar.
Pudo haber sido un eclipse que sucedía en ese momento. Pero en ese mismo momento se produjo un gran grito, y uno podía escuchar a los espectadores más
cercanos gritas: ¡un milagro! ¡un milagro!

Ante el asombro reflejado en los ojos de los espectadores, cuya semblanza era bíblica ya que todos tenían la cabeza descubierta, y que buscaban ansiosamente
algo en el cielo, el sol temblaba, hizo ciertos movimientos repentinos fuera de las layes cósmicas – el sol "danzaba" de acuerdo a las expresiones típicas
de la gente.

Había un viejecito parado en las escaleras de un ómnibus con su rostro volteado hacía el sol que recitaba el credo en alta voz. Pregunté quien era y me
dijeron que era el señor Joao da Cunha Vasconcelos. Lo vi después dirigiéndose a los que estaban a su alrededor con sus sombreros puestos y les imploró
vehementemente que se descubrieran sus cabezas ante tan extraordinario milagro.

La gente se preguntaban los unos a los otros lo que habían visto. La gran mayoría admitió ver el sol danzando y temblando, otros afirmaban que habían visto
el rostro de la Virgen Santísima. Otros juraron que vieron el sol girar como una rueda que se acercaba a la tierra como si fuera a quemarla con sus rayos.
Algunos dijeron haber visto cambios de colores sucesivamente.

O Dia (otro diario de Lisboa, edición 17 de octubre de 1917)

" A la una en punto de la tarde, mediodía solar, la lluvia cesó, el cielo de color gris nacarado iluminaba la vasta región árida con una extraña luz. El
sol tenía como un velo de gasa transparente que hacía fácil el mirarlo fijamente. El tono grisáceo madre perla que se tornó en una lámina de plata que
se rompió cuando las nubes se abrían y el sol de plata envuelto en el mismo velo de luz gris, se vio girar y moverse en el circulo de las nubes abiertas.
De todas las bocas se escuchó un gemido y las personas cayeron de rodillas sobre el suelo fangoso…..

La luz se tornó en un azul precioso, como si atravesara el vitral de una catedral y esparció sus rayos sobre las personas que estaban de rodillas con los
brazos extendidos. El azul desapareció lentamente y luego la luz pareció traspasar un cristal amarillo. La luz amarilla tiñó los pañuelos blancos, las
faldas oscuras de las mujeres. Lo mismo sucedió en los árboles, las piedras y en la sierra. La gente lloraba y oraba con la cabeza descubierta ante la
presencia del milagro que habían esperado. Los segundos parecían como horas, así de intensos eran.

Ti Marto (padre de Jacinta y Francisco)

Podíamos mirar con facilidad el sol, que por alguna razón no nos cegaba. Parecía titilar primero en un sentido y luego en otro. Sus rayos se esparcían
en muchas direcciones y pintaban todas las cosas en diferentes colores, los árboles, la gente el aire y la tierra. Pero lo más extraordinario para mi era
que el sol no lastimaba nuestros ojos. Todo estaba tranquilo y en silencio y todos miraban hacia arriba. De pronto pareció que el sol dejó de girar. Luego
comenzó a moverse y a danzar en el cielo, hasta que parecía desprenderse de su lugar y caer sobre nosotros. Fue un momento terrible.

María Capelinha (una de las primeras creyentes)

El transformó todo de diferentes colores – amarillo, azul y blanco, entonces se sacudió y tembló, parecía una rueda de fuego que caía sobre la gente. Empezaron
a gritar "¡nos va ha matar a todos!", otros clamaron a nuestro Señor para que los salvara, ellos recitaban el acto de contrición. Una mujer comenzó a confesar
sus pecados en voz alta, diciendo que había hecho esto y aquello….

Cuando al fin el sol dejó de saltar y de moverse todos respiramos aliviados. Aun estabamos vivos, y el milagro predicho por los niños fue visto por todos.

Yo estaba mirando hacia el lugar de las apariciones, esperando serena y fríamente que algo sucediera, y con una curiosidad en descenso por que había pasado
mucho tiempo sin que sucediera nada que me llamara la atención, entonces escuche miles de voces gritar y vi que la multitud de pronto se voltio, hacia
el lado contrario, sus espaldas en contra del sitio donde yo tenía dirigida mi atención y miré al cielo del lado opuesto.

La hora legal era cerca de las 2 de la tarde, alrededor del medio día solar. EL sol unos momentos antes había aparecido entre unas nubes, las cuales lo
ocultaban y brillaba clara e intensamente. Yo me volví hacia el magneto que parecía atraer todas las miradas y lo vi como un disco con un aro claramente
marcado, luminoso y resplandeciente, pero que no hacía daño a los ojos. No estoy de acuerdo con la comparación que escuchado han hecho en Fátima y la de
un pesado disco plateado. Era un color más claro rico y resplandeciente que tenía algo del brillo de una perla. No se parecía en nada a la luna en una
noche clara porque al uno verlo y sentirlo parecía un cuerpo vivo. No era una esfera como la luna ni tenía el mismo color o matiz. Perecía como una rueda
de cristal hacha de la madre de todas las perlas. No se podía confundir con el sol visto a través de la neblina (por que no había neblina en ese momento),
porque no era opaca, difusa ni cubierta con un velo. En Fátima daba luz y calor y aparentaba un claro cofre con un arco bien difundido.
(
http://www.webcatolicodejavier.org
).

Nuestra Senora del Rosario de Fatima. (envío de Raúl Moreno)

20101024135555-imagen.jpeg

Nuestra señora del rosario de fátima
Autor: Juan S. Clá Díaz


Amigo lector:

<>.  Así, el Salmo 8 nos enseña cuál es la verdadera alabanza que agrada a Dios.

 

 

 

 

 

 

 

 


Impresiona leer los relatos sobre la vida de los pastorcitos de Fátima, los bienaventurados Jacinta y Francisco. De la infancia brota un testimonio de fe semejante a los mártires de La Iglesia, animados por el Espíritu de fortaleza, la fidelidad total a Jesucristo, el Único Salvador de la Humanidad.
De la familia Marto, los dos hermanitos portugueses alaban a Dios, frente a frente, después de haber visto en la Tierra el rostro sereno de la Santa Madre de Nuestro Señor Jesucristo, una <> que fue el consuelo para aquellos niños inocentes, en las aflicciones, tormentos, persecuciones e incomprensiones que sufrieron; y también amparo en la enfermedad, hasta la muerte.
Entre los muchos valores cristianos y humanos que el autor de éste libro, don Juan S. Clá Díaz, nos presenta, podemos resaltar la familia y la catequesis infantil, que emergen de la vida de duración tan corta y sin embargo, muy fecunda y tan generosa de los niños de Fátima.

La Familia como base y cimientos de la fe transmitida de padres a hijos y la catequesis infantil ayuda a los niños a descubrir el amor generoso y puro de Dios, la devoción filial a La Virgen Maria, la fidelidad a La Iglesia, la vivencia de los Sacramentos y el descubrimiento de la vocación cristiana que dura toda la vida.
Mis más sinceros votos a ésta obra, llena de bellos testimonios y nacida del amor, que ayuda a los niños, jóvenes y adultos a seguir el ejemplo de Jacinta y Francisco, consagrando a Dios sus vidas en la lucha contra el pecado, en la oración y alabanza a Dios que los pastorcitos, tan unidos en las obras del Creador de la Naturaleza, enseñó en su simplicidad.
Por la intercesión de Maria, Nuestra Señora de Fátima, el Dios del Amor, Padre, Hijo y Espíritu Santo, bendiga al querido lector.

Bragança Paulista, 31 de Mayo de 2000

Don Bruno Gamberini
OBISPO DIOCESANO DE BRAGANÇA PAULISTA, BRASIL.

Los primeros frutos de Fátima


Trece de Mayo de 1917, fecha que marcó de modo extraordinario la historia del siglo XX: En las proximidades de Fátima (situada a unos 100 kms de Lisboa), la Madre de Dios se aparecía por primera vez a tres pastorcitos: Lucía de Jesús de 10 años de edad, y sus primos Francisco y Jacinta Marto de 9 y 7 años, respectivamente.
Venía a traer un importante mensaje: graves riesgos correrán los hombres, si continúan por el camino del pecado. Que ellos necesitaban tener más vida de oración y sacrificio, debían enmendarse, dejar de ofender a Jesús, pedir perdón por sus faltas.
Con maternal bondad, Nuestra Señora indicaba los medios para obtener una regeneración: rezar el Rosario, devoción a su Inmaculado Corazón y la práctica de la Comunión reparadora de los cinco primeros sábados. Ella prometió la victoria de la virtud sobre el pecado, al anunciar: <>.

***

Trece de Mayo de 2000. Cerca de ocho décadas después de aquel acontecimiento, Jacinta y Francisco fueron beatificados por el Papa Juan Pablo II. El reconocimiento por parte de La Santa Iglesia, da fe de la misión que a ellos les confió La Santísima Virgen.
A pesar de su breve existencia en éste mundo, ellos se hicieron modelos de quien toma enserio el mensaje de Nuestra Señora. De quien con fe, valor y confianza, obedece los Mandamientos Divinos. De quien no retrocede delante del sufrimiento y se sacrifica por la salvación de las almas. Fueron ellos así, los primeros frutos de Fátima; aquellos que, antes que cualquier otra persona, se hicieron merecedores de las promesas de La Reina del Cielo.
El joven de hoy, que vive en un mundo en el cual hay tanta facilidad para practicar el mal, tal vez juzgue que era fácil ser virtuoso en el distante año de 1917. Si piensa de ese modo, se engaña. Como todas las personas, Jacinta y Francisco traen dentro de sí las inclinaciones desordenadas generadas por el Pecado Original. Entonces como ahora, también ellos corrían el peligro de ceder a las falsas ilusiones del pecado, las influencias de malas compañías, de ofender a Dios. Si la Iglesia ahora los proclama bienaventurados, es porque ellos resistieron a las atracciones del mal, correspondiendo a la gracia divina. Es porque fueron fieles a las palabras de Nuestra Señora, Madre bondadosa que siempre los protegió.
Te invitamos a seguir atentamente esta breve historia de los beatos Jacinta y Francisco, para que, tomándolos como ejemplo, puedan igualmente atender a la llamada de La Virgen y como ellos, merecer la celestial recompensa que Maria te reserva.

Unas palabras sobre Lucía:

Religiosa carmelita en Coimbra, Portugal, la hermana Lucía, hoy con más de 90 años, espera el momento en el cual la Virgen cumplirá las promesas que le hizo, llevándola junto a sus queridos primos. Permaneciendo en el mundo la hermana Lucía realiza su misión de revelar a los hombres el mensaje de Fátima. Razón por la cual sus memorias, relatos y cartas, constituyen una de las principales y más autorizadas fuentes de los acontecimientos en Cova de Iria y de la vida de sus primos.
En sus escritos –simples, conmovedores y edificantes- se basan también éstas páginas ofrecidas a nuestros jóvenes lectores y otros jóvenes de corazón.

 

 

La reina del cielo sobre una encina

 

<< ¡AY! ¡Que Señora tan hermosa! ¡AY! ¡Que Señora tan hermosa! >>. La voz cristalina de la pastorcita resonaba por las cuestas de la sierra, mezclándose con el sonido de los cencerros de las ovejas, las cuales, plácidas y obedientes caminaban por la carretera de regreso al redil.
Mientras llevaba el rebaño, la pequeña Jacinta no se contenía de alegría por lo que había presenciado junto con su hermano Francisco y su prima Lucía, en aquel domingo 13 de Mayo de 1917.  A primera hora de la mañana, cuando el hermoso amanecer anunciaba un día soleado y risueño, se arreglaron y fueron a oír misa en la Iglesia parroquial de Fátima. Cumpliendo con el precepto, regresaron a sus casas en Aljustrel para poder convenir como de costumbre, el lugar donde llevarían a pastorear las ovejas. Escogieron Cova de Iria, propiedad de los padres de Lucía, en el alto de la sierra del Aire.
Después de preparar una merienda, partieron contentos y alegres, llevando despacio el rebaño para que los animales fuesen pastando por el camino. El tiempo transcurría con calma y entretenido durante la permanencia de los pastorcitos en la Cova de Iria. Al lado de un pequeño olivo que el padre de Lucía había plantado por ahí, los tres comieron su merienda compuesta de pan de centeno, queso y aceitunas; y rezaron un rosario. Cerca del mediodía, subieron hasta el terreno más alto de la propiedad y empezaron a jugar.
Súbitamente en medio de su inocente recreo, los tres niños vieron como una claridad de un relámpago que los sorprendió y contemplaron el cielo, el horizonte y después se miraron entre sí. Cada uno vio al otro mudo y atónito; el horizonte estaba limpio y el cielo luminoso y sereno. ¿Qué había pasado? Pero Lucía, siempre con cierto tono imperativo exclamó: -- Vengan, puede venir una tormenta --  --Pues vamos -- dijo Jacinta.  Juntaron el rebaño y lo condujeron descendiendo hacia la derecha.  A medio camino entre el monte que dejaban y una encina grande que tenían delante, vieron un segundo relámpago.
Un poco asustados, apresuraron el paso continuando el descenso; sin embargo, apenas habían llegado al fondo de la cueva,  cuando se pararon confusos y maravillados.  Allí, a corta distancia sobre una encina de poca altura, vieron a una Señora Majestuosa que les decía con dulzura: -No tengáis miedo, no os voy hacer daño-.
Según las descripciones de la hermana Lucía, era <>.  Su semblante era de una belleza indescriptible, ni triste ni alegre, sino serio y tal vez con una suave expresión de ligera censura.
El vestido, más blanco que la propia nieve, parecía tejido de luz.  Tenía las mangas relativamente estrechas y el cuello cerrado, llegando hasta los pies que envueltos por una tenue nube que apenas se veían rozando la copa de la encina.  La túnica era blanca y un manto también blanco con bordes de oro del mismo largo que el vestido, le cubría casi todo el cuerpo.  <>.
Estábamos tan cerca, que quedamos dentro de la luz que la rodeaba. Lucía tomó la iniciativa para hablar: ¿De  donde es Vuestra Merced? Le pregunté, y dijo: Soy del Cielo.  ¿Y que quiere de mí Vuestra Merced?, -- Vengo a pediros que volváis aquí durante seis meses seguidos los días 13 y a ésta misma hora-.  Después, os diré quién soy y lo que quiero. Volveré aquí, una séptima vez.  ¿Y yo también voy a ir al cielo? Preguntó Lucía,  - Sí irás -  ¿Y Jacinta?  -También -  ¿Y Francisco?  Y La Virgen continuó diciendo: ¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que os quiera enviar en reparación por los pecados con que se le ofende y en súplica por la conversión de los pecadores? – Si queremos -  Vais pues a tener mucho que sufrir, pero la gracia de Dios será vuestro consuelo.  Fue al pronunciar éstas últimas palabras, cuando abrió las manos por primera vez comunicándonos una luz tan intensa como el reflejo que de ellas procedía y que penetrándonos en el pecho y en lo más íntimo de nuestras almas, nos hacía sentir en nosotros mismos a Dios, que era esa Luz, más claramente que como nos vemos en el mejor de los espejos.  Entonces, por un impulso interior, también comunicado, caímos de rodillas y repetimos interiormente: Oh Santísima Trinidad, yo te adoro, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento.
Pasados los primeros momentos, la Virgen añadió: -- Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra – (Se refería a la Primera Guerra Mundial) que había empezado en 1914. Enseguida empezó a elevarse serenamente, subiendo en dirección a levante (Oriente), hasta desaparecer en el azul del cielo.
Los tres pastorcitos permanecieron silenciosos y pensativos, contemplando durante un largo rato el cielo.  Poco a poco fueron despertando del estado de éxtasis en que se encontraban.  A su alrededor, la naturaleza volvió a ser lo que era, el sol continuaba fulgurando sobre la tierra y el rebaño esparcido, se había echado a la sombra de las encinas.  Todo era quietud en la sierra desierta.
La celesta mensajera había producido en los niños una deliciosa impresión de paz y de alegría radiante, de levedad y libertad.  Les parecía que podrían volar como pájaros.  La Virgen Maria habló solamente con Lucía, mientras Jacinta permanecía callada, solamente oyendo lo que Ella decía.  Pero Francisco no la oía, concentrando toda su atención solamente en verla.  Cuando las niñas le relataron el diálogo con la Virgen y la referencia que se le había hecho, se llenó de una inmensa alegría y cruzándose las manos sobre su cabeza, exclamó en voz alta: - ¡Oh Señora mía! Rezaré todos los rosarios que vos me pidáis -.
Ya resonaban en la sierra las campanas de las Avemarías al atardecer, cuando los pastorcitos llamando a las ovejas, cogieron el camino de regreso.  El silencio de los tres era cada vez más entrecortado por las alegres exclamaciones de Jacinta: << ¡Ay! ¡Que Señora tan hermosa! ¡Ay! ¡Que Señora tan hermosa! >>


El Ángel de Portugal

El maravilloso encuentro con La Madre de Dios, no fue la primera visita que los tres pastorcitos recibieron del Cielo.  Con el fin de prepararlos para aceptar y divulgar el mensaje de Fátima, La Divina Providencia les envió el año anterior al Ángel de Portugal para manifestarles los designios de la misericordia de Jesús y de Maria sobre ellos.
Cuando se guarnecían de una llovizna en Loca do Cabeço, una pequeña gruta situada en la propiedad del padrino de Lucía, el Ángel se les apareció claramente por primera vez y a medida que se les aproximaba, los niños iban distinguiendo su fisonomía; era la de un joven de15 años.
Él parecía hecho de nieve, de una consistencia y un brillo como el de un cristal atravesado por los rayos del sol.  Sorprendidos ante tanta belleza sobrenatural, no conseguían pronunciar palabra y al llegar junto a los pastorcitos, el mensajero celestial les dijo: -- ¡No temáis!, soy el Ángel de la Paz.  Orad conmigo. --  Y arrodillándose, inclinó su cabeza hasta tocar el suelo; los tres niños hicieron lo mismo y repitieron las palabras que le oían pronunciar así: ¡Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo.  Os pido perdón por los que no creen, no adoran no esperan y no os aman. Después de haber rezado la oración tres veces, el Ángel se levantó y les dijo que rezasen siempre porque Nuestro Señor y La Virgen escuchaban sus oraciones. Después, desapareció de la vista de los tres.
Algunas semanas después, cuando los pastorcitos jugaban junto al pozo en el  quintal de la casa de Lucía, el Ángel  se les apareció nuevamente y les dijo: --¿Qué hacéis?  ¡Rezad! ¡Rezad mucho! --  Los corazones de Jesús y Maria tienen sobre vosotros designios de Misericordia.  Ofreced constantemente al Altísimo, oraciones y sacrificios en acto de reparación por los pecados con que se les ofende y de súplica por la conversión de los pecadores. Atraed así la paz sobre vuestra patria.  Soy el Ángel de la Guarda, el Ángel de Portugal.  Sobre todo, aceptad y soportad el sufrimiento que Vuestro Señor os envíe;  y diciendo esto, desapareció.
Al final del verano más o menos en octubre de 1916, nuevamente en Loca do Cabeço se dio la última aparición del Ángel.  Después de haber merendado los niños, se pusieron a rezar con el rostro en tierra repitiendo la oración que habían aprendido de él.
De repente, vieron una luz desconocida brillar sobre ellos, se levantaron y vieron al Ángel que traía en la mano izquierda un cáliz sobre el cual con la derecha sujetaba una hostia.  De ésta, caían algunas gotas de Sangre dentro del cáliz.  Dejando el cáliz y la hostia suspendidos en el aire, el Ángel se colocó junto a los niños, se encorvó también y les enseñó otra oración todavía más bonita: -- Oh Santísima Trinidad, Padre Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su Sacratísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de Maria, os pido la conversión de los pobres pecadores --.
Después, levantándose el Ángel, cogió en sus manos la Hostia y se la dio a Lucía.  Francisco y Jacinta se preguntaban si recibirían también la Hostia, pues todavía no habían hecho la Primera Comunión.  El Ángel caminando hacia ellos les dio de beber el cáliz diciendo: -- Tomad y bebed el Cuerpo y Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos.  Reparad sus crímenes y consolad a Vuestro Dios.  Nunca más lo volvieron a ver y sin embargo, habían quedado profundamente impresionados por sus palabras.  A partir de ahí, comenzaron a rezar más e hicieron constantes sacrificios en reparación a Dios y por la conversión de los pecadores.
Y así fue, que sus almas inocentes en algunos meses después, estaban preparadas para el bendito e inolvidable momento en que contemplarían en la Cova de Iria a una Señora más brillante que el Sol.


Jacinta y Francisco

LUCÏA, Francisco y Jacinta se profesaban una profunda amistad y su verdadera felicidad consistía en pasar todos los días juntos.  Por las tardes, se les veía salir a los tres por los campos de Aljustrel, entre olivos y encinas, en una rueda continua de juegos y cantos.  Cuando se cansaban, Lucía contaba a sus primos algunas historias de hadas que había aprendido.

Candor y Rectitud de Jacinta

Cierta vez en casa de los padres de Lucía, los tres se entretenían en el juego de las prendas, (uno de los preferidos de Jacinta) y en la disputa quien perdía, quedaba obligado a realizar una determinada tarea por el vencedor.  A ella le gustaba mandarles a correr detrás de alguna mariposa, o bien, coger una flor de su predilección.  Ese día le tocó obedecer el deseo de su prima Lucía, que había salido victoriosa.  Lucía viendo a uno de sus hermanos cerca de ahí, ordenó a la pequeña que fuese a darle tres abrazos y tres besos.  – ¡Eso no! --  replicó Jacinta,  Mándame hacer otra cosa.  -- ¿Porqué no me mandáis besar aquel Crucificado que está ahí? --. Era un crucifijo que estaba colgado en la pared.  – Está bien – respondió Lucía.  Sube en una silla, tráelo hasta aquí y de rodillas le das tres abrazos y tres besos: uno por Francisco, otro por mí y otro por ti. – A Nuestro Señor le doy todos los que tú digas --.  Diciendo esto, corrió hasta el crucifijo, lo besó con tanta devoción que Lucía nunca más se olvidó de lo ocurrido.  Jacinta se detuvo a observar con atención al imagen del Crucificado y preguntó: -- ¿Porqué Nuestro Señor está así clavado en una cruz? --  Porque murió por nosotros.  Cuéntame como fue.
Cautivante narradora, Lucía contó a su prima lo que conocía de la historia de La Pasión y al oír la descripción de los sufrimientos de Jesús, la pequeña se conmovió hasta llorar.  Muchas veces después, pedía que le repitiesen la historia y siempre lloraba, se compadecía y con su candor de alma decía: -- ¡Pobrecito Nuestro Señor! ¡Nunca voy a cometer un pecado! ¡No quiero que Nuestro Señor sufra más!  He ahí, un ejemplo conmovedor  de la rectitud y candor del alma de Jacinta.

Era una niña con un físico natural de las niñas de su edad,: bien desenvuelta, robusta, más delgada que gorda, el rostro bronceado por el sol de la sierra. Protegidos por sobresalientes cejas, relucía en su rostro de corte suave, los ojos grandes y castaños, expresando toda la vivacidad que la animaba. Tenía un corazón con muy buenas inclinaciones, lleno de un carácter dulce, cariñoso, que se volvía amable y atrayente.

Con frecuencia al atardecer ella salía para el terreno de enfrente de su casa y allí admiraba la belleza de la puesta del sol y el surgimiento del cielo estrellado. Se entusiasmaba con las hermosas noches de luna llena y competía con su hermano y su prima para ver quién era capaz de contar las estrellas, a las cuales llamaba lamparitas o candelas de los ángeles. La luna era La Virgen y el sol era Nuestro Señor. Francisco se entusiasmaba del sol, pero a veces Jacinta decía a veces: --Todavía me gusta más la candela de la Virgen, que no me quema, ni ciega. Y la de Nuestro Señor, sí…

No obstante esa preferencia, manifestaba varias veces con gestos y expresiones conmovedoras su inmenso amor a << Jesús escondido >> (como los tres se referían al Santísimo Sacramento), con ardiente deseo de recibirlo, lo antes posible en la Primera Comunión. A la espera de ese momento, tenía especial placer en imitar al Divino Redentor, como recuerda la hermana Lucía:
<< A Jacinta le gustaba mucho coger los corderitos blancos, sentarse con ellos en el rezago, abrazarlos, besarlos y en la noche, traerlos en el regazo para casa con el fin de que no se cansasen. Un día, volviendo, se metió en medio del rebaño.
-- Jacinta – le pregunté, ¿Porque vas entre las ovejas?   Para hacer como Nuestro Señor, que en aquella estampita que me dieron, también está así, en medio de muchas y una en el regazo >>.


Un niño decidido y tranquilo

Entre Francisco y Jacinta no parecían que apenas hubiera semejanzas en sus fisonomías y en la práctica de la virtud.  Al contrario de su hermana, el niño era tranquilo y condescendiente; cuando jugaba con sus amigos, si alguien se empeñaba en negarle su derecho de ser el vencedor, él cedía sin resistencia diciendo: << ¿Tú piensas que has ganado? ¡Vale! ¡A mí esto no me importa! >>. Su juego predilecto, era el de las cartas y no manifestaba, como Jacinta, el gusto por la danza; preferiría tocar el pífamo y cantar mientras los otros bailaban. De noche se entretenía también contando las estrellas, pero lo que más le gustaba era ver la salida y la puesta del sol. << Entreteniéndose, seguía con la mirada todos los rayos, los cuales resplandeciendo en los cristales de las casas de las aldeas vecinas o en las gotas de agua esparcidas en los árboles y los matorrales de la sierra, los hacían brillar como otras muchas estrellas, para su gusto mil veces más hermosas que la de los Ángeles >>.
Manso y obediente, era un niño de una mirada decidida, que no parecía tener miedo de nada. Afrontaba valerosamente la noche cerrada y la oscuridad de la sierra, ante lo cual a otros niños de su edad sentían miedo. Paciencia, intrepidez y valor, hacían de él, el orgullo del padre, que depositaba en él sus grandes esperanzas.
Mientras tanto, mayores eran los planes que la Santísima Virgen tenía para Francisco, al escogerlo al lado de Jacinta y de Lucía, para ser portador de su celestial mensaje.
                            

Un Gran Secreto

Los pastorcitos solo tenían pensamientos y recuerdos de la esplendorosa Señora que se les había aparecido y mucho les costó esperar un mes entero, hasta llegar el momento de volver a verla.
Por la mañana del día 13 de Junio, se fueron alegremente hacia la misma encina donde habían tenido la celestial visión. Esta vez, sin embargo no estaban solos. La noticia de la primera aparición se divulgó y por lo menos cincuenta personas ya estaban en la Cova de Iria.  Mientras esperaban la hora del encuentro con la Santísima Virgen, se arrodillaron y empezaron a rezar el rosario. Al finalizar de rezar, vieron un reflejo de una luz que se aproximaba y en seguida, La Virgen sobre la encina. En ese día, La Madre de Dios les recomendó que continuasen rezando el rosario y que aprendiesen a leer. Les mostró también su Inmaculado Corazón clavado de espinas, como si estuviese pidiendo reparación por los pecados cometidos en el mundo. En seguida ante la mirada sorprendida de los pastorcitos, la hermosa Señora comenzó a subir encima de un arbusto y se fue en dirección al Oriente hasta desaparecer.

***

Un mes después, el día 13 de Julio, La Virgen vino por tercera vez. En Cova de Iria, los pastorcitos se sorprendieron por tanta multitud (más de dos mil personas) que allí se reunieron para presenciar el extraordinario acontecimiento.
Más o menos, al mediodía, los videntes vieron el reflejo de la luz que anunciaba el inicio de la aparición y en seguida vieron a la Virgen sobre la encina. Como en anteriores ocasiones, Ella les aconsejó que continuasen rezando el rosario todos los días y después de prometer que haría un milagro en la aparición de octubre, añadió: -- Haced sacrificios por los pecadores y decir muchas veces en especial, siempre que hagáis algún sacrificio: << Jesús mío, es por Vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de Maria >>.  Al decir éstas palabras, la Señora abrió de nuevo las manos, como en los meses anteriores y el reflejo (de los rayos de luz) pareció penetrar en la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en ese fuego a los demonios y a las almas como si fuesen brazas transparentes de colores negras o bronceadas, con formas humanas que flotaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados; -- semejante al caer de las chispas en los grandes incendios --  sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor.  Los demonios se distinguían por formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros carbones en braza >>.
<< Asustados y como pidiendo socorro, levantaron los ojos  hacia la Virgen >>.
En ese momento, la Madre de Dios confió a los videntes una de las partes más importantes de su mensaje incluyendo el famoso secreto. Con bondad y tristeza, la Santísima Virgen les dijo:
<< Visteis el Infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo les diga, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra se va a terminar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI, comenzará otra peor >>.

<< Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da, de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.
Para impedirlo, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados. Si atienden a mis pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas y por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo padre me consagrará a Rusia, que se convertirá y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe, etc… >>.


TERCERA PARTE DEL SECRETO DE FÁTIMA


Transcribimos a continuación la tercera parte del secreto escrito por la hermana Lucía en 1944, que fue revelado el 13 de Julio de 1917 en la Cueva del Aire (Cova de Iria), Fátima.
<< Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de su Excelencia Referentísima, el Sr. Obispo de Leira y de la Santísima Madre vuestra y mía >>.
Después de las 2 partes que he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto, a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; y centelleando, emitía llamas que parecían, iban a incendiar el mundo, pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigido hacia él. El Ángel señalando la tierra con su mano derecha dijo con fuerte voz: ¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia!.

 Y vimos en una intensa luz qué es Dios: << algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él: a un Obispo vestido de Blanco (hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre) y también a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegando a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo, murieron uno tras otro, Obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz, había dos Ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios >>.
Para ver como terminó la aparición de Julio de 1917 en Cova de Iria, retomemos las palabras de la hermana Lucía en su 4ª Memoria y es Nuestra Señora quien habla:
<<… Esto no se lo digáis a nadie. A  Francisco sí podéis decírselo. Cuando recéis el Rosario, decid después de cada Misterio: ¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva a todas las almas al Cielo, principalmente a las que más lo necesiten >>.
Había terminado la tercera aparición y como de costumbre, la Virgen fue subiendo en dirección a Oriente hasta desaparecer en la inmensa distancia del firmamento. Al contrario de las veces anteriores, los tres pastorcitos se sentían tan cansados que apenas podían permanecer en pie. En sus memorias quedó grabada la imagen de las terribles llamaradas del infierno.


Persecuciones por amor a la Virgen


<< ID PUES, pero tendréis mucho que sufrir, mas la gracia de Dios será vuestro consuelo >> les dijo Maria a sus pequeños confidentes, cuando ellos se mostraron dispuestos a ofrecer sacrificios por la conversión de los pecadores. Y… los sufrimientos, enseguida empezaron.  Entre sus propios familiares y vecinos, fueron muchas las incomprensiones, desconfianzas y burlas. Los tres niños tuvieron que soportar también la cruel persecución del Administrador (con poderes más o menos de alcalde y delegado) de la Vila Nova de Ourém, que a todo precio quería arrancar el famoso secreto.  En la mañana del 13 de Agosto, día del mercado y día de la cuarta aparición de la Virgen, ese hombre enemigo de la religión católica, vino al encuentro de los pastorcitos, proponiéndoles gentilmente llevarlos a Cova de Iria en su “charrete” (coche ligero de dos ruedas de dos o cuatro asientos). Sin poder negarse, entraron en el vehículo que poco después, cogía dirección contraria a la Cova de Iria; solo entonces les fue revelado que en verdad se dirigían a la Vila Nova de Ourém, donde el Administrador los encarceló juntamente con otros delincuentes.
Ese hombre sin corazón utilizó todos los recursos para obtener una confesión, amenazándolos con freírlos vivos en aceite hirviente. Fue inútil. La gracia de Dios consolaba a los pequeños y su fidelidad y determinación de ellos, hacían recordar a los héroes de los primeros mártires de la Iglesia.  Algunas escenas de éste cruel episodio son realmente conmovedoras, demostrando la profunda compenetración con que Jacinta y Francisco correspondieron a la llamada de la Virgen.
Lo que más le costaba a Jacinta, era el abandono de los padres y con lágrimas bañándole el rostro, Lucía le decía a Jacinta: -- ¡Ni tus padres ni los míos vinieron a vernos! ¡No les importamos más! – No llores – le dijo Francisco, si no volvemos a ver a mamá, ¡paciencia! Lo ofreceremos por la conversión de los pecadores. ¡Lo peor, es que si la Virgen no regresa más! ¡Esto es lo que más me cuesta! Pero también, lo ofrezco por los pecadores. Y levantando su mirada y las manos al Cielo, hizo el ofrecimiento: ¡Jesús mío! Es por vuestro amor y por la conversión de los pecadores. Jacinta añadió: -- Y también por el Santo Padre y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de Maria --.
<< Cuando después de habernos separado >> recuerda la hermana Lucía, << volvieron a reunirnos en una sala de la cárcel, diciendo que dentro de poco nos vendrían a buscar para freírnos; Jacinta se apartó y se fue junto a una ventana que daba para la feria de ganado. Juzgué al principio que estaría distrayéndose con la vista, pero no tardé en darme cuenta de que estaba llorando. Fui a buscarla y le pregunté porque lloraba. – Porque vamos a morir sin poder volver a ver a nuestros padres ni a nuestras madres -- ¡Yo quería por lo menos, volver a ver a mi mamá! – Entonces, ¿No quieres ofrecer éste sacrificio por la conversión de los pecadores? ¡Quiero, Quiero! >>.
Con las lágrimas cayéndole por el rostro y las manos levantadas al Cielo, Jacinta renovó con gran devoción el ofrecimiento que anteriormente hiciera. Como la situación se alargaba, los pastorcitos resolvieron rezar el rosario. Jacinta sacó la medalla que traía en el cuello y volviéndose hacia uno de los presos con los cuales estaba encarcelada, pidió que la colgasen en la pared. Se pusieron de rodillas delante de ella y comenzaron a rezar, siendo poco a poco acompañados por los otros ocupantes de la celda.
Así pasaron dos días, cuando para vencer la resistencia de los niños, el Administrador (o unos de sus subordinados) les amenazó con torturarlos en el caldero lleno de aceite hirviendo. Jacinta fue la primera en ser amenazada.
¡Di el secreto, si no quieres que te friamos! Gritó el hombre. – ¡No puedo! -- ¿No puedes? ¡Voy hacer que puedas. Sal de ahí! Sin dudar la niña caminó hacia lo que imaginaba que iba a ser su muerte, sin miedo y sin despedirse de su hermano y de su prima. Mientras Jacinta la llevaban al lugar más recóndito de la prisión, Francisco se volvió hacia Lucía y le dijo con enorme paz y alegría: -- ¡Si nos matan, dentro de poco estaremos en el cielo! ¡Que bueno! ¡No me importa en absoluto! Después de un momento de silencio, continuó diciendo: -- Dios quiera que Jacinta no tenga miedo. ¡Voy a rezar un Avemaría por ella!
Poco después, le llegó a él su turno; el carcelero regresó diciendo: -- ¡Aquella ya está muerta! Ahora vais a revelar el secreto --. -- ¡No puedo decírcelo a nadie! – respondió el pequeño. ¿No puedes? ¡Ahora veremos! Y agarrando al pastorcito por el brazo, lo arrastró fuera de la celda. Lucía se quedó sola, afligida a la espera de oír los gritos de los primos que se enfrentaban valerosamente al martirio. No oyó nada, pero pasados unos instantes, vinieron a buscarla. Le dijeron que sus primos ya estaban quemados y que ella tendría la misma suerte si no revelaba el secreto. Manifestando el mismo coraje de sus compañeros, no cedió a las amenazas y caminó sin miedo hacia la muerte.
Mientras tanto, llegando al local donde debería estar el caldero de aceite hirviente, encontró a Jacinta y a Francisco pálidos pero, sanos y salvos.
No había sido más que una diabólica trampa del Administrador para asustarlos y hacerles hablar. Por fin, ese hombre malvado tuvo que darse por vencido y al poco tiempo, mandó a los pastorcitos de vuelta a casa.
El heroísmo que demostraron, dispuestos a sacrificar su propia vida para no contar el secreto confiado por la Santísima Virgen, era una prueba de autenticidad de todo cuanto sucediera en la Cova de Iria.  Y desde el Cielo, la bondadosa Señora aún los bendecía y los protegía todavía mas, acompañándoles con su mirada dulce y maternal a aquellos que, por amor a Ella, aguantaban tantas persecuciones.

***

La Santísima Virgen no tardó en consolar personalmente a sus queridos pastorcitos. Como éstos no habían podido comparecer en Cova de Iria el día 13 de Agosto, como Ella les pidió, se les apareció por cuarta vez el día 19 en la propiedad de un padrino de Lucía, llamada Valinhos.
Como siempre, la Virgen los trató con inmensa bondad, insistiendo en que continuasen rezando el rosario todos los días y a ofrecer sacrificios por la conversión de los pecadores.
Después de un breve diálogo, Maria se retiró en dirección al Oriente, dejando a los tres niños llenos de una alegría ¡inigualable!  Francisco, rebozando alegría, buscaba una explicación razonable de lo ocurrido y comentaba con Lucía y Jacinta: -- De verdad, Ella no se nos apareció el día 13 para no ir a la Casa del Señor Administrador, tal vez por ser él tan malo…

<< Dios está contento con vuestros sacrificios >>

FIELES a la llamada de la Virgen, los pastorcitos no escatimaban ocasiones ni medios para sacrificarse por la conversión de los pecadores y en reparación al Inmaculado Corazón de Maria.
Se acostumbraron por ejemplo, a ofrecer a Dios su mortificación de pasar varios días seguidos sin beber agua, hasta bajo el calor sofocante del verano.
Cierto día, regresando de Cova de Iria, al pasar al lado de una laguna, dijo Jacinta a Lucía: -- ¡Mira!  ¡Tengo tanta sed y me duele tanto la cabeza, que voy a beber un poquito de esta agua! --  De ésta agua no. Mi madre no quiere que bebamos de aquí, porque hace mal. Vamos ahí a pedir un poquito a la tía Maria de los Ángeles.
¡No! ¡Agua buena no quiero! Quiero beber de ésta de aquí, porque en vez de ofrecer a Nuestro Señor la sed, le ofrezco el sacrificio de beber agua sucia.
En otra ocasión, llevando ella las ovejas, los ojos de Lucía vieron un pedazo de cuerda a la orilla del camino. Jugando, se la enroscó en el brazo y luego notó que la cuerda, bastante áspera le magullaba mucho,; le dijo entonces a los primos: ¡Mirad! ¡Esto produce dolor! Podemos atárnosla a la cintura y ofrecer a Dios este sacrificio.

La idea fue enseguida aceptada y se dividieron la cuerda entre ellos. Sea por causa de su espesor y aspereza, sea porque a veces les quedaba demasiado apretada, les hacía sufrir horriblemente. Con frecuencia a Jacinta se le escapaban algunas lágrimas por la gran molestia que le causaba; y cuando su prima le decía que se la quitase, respondía: ¡No! Quiero ofrecer éste sacrificio a Nuestro Señor en reparación y por la conversión de los pecadores.
En otra ocasión, jugaba a coger de las paredes unas hierbas que reventaban cuando las apretaban entre las manos. Jacinta al cogerlas, cogió sin darse cuenta unas ortigas con las cuales se pinchó. Al sentir el dolor, las apretó más entre las manos y le dijo a sus compañeros: ¡Miren! ¡Miren otra cosa con la cual nos podemos mortificar!
Desde entonces, cogieron el hábito de vez en cuando de darse algunos golpes en las piernas con las ortigas para ofrecer a Dios un sacrificio más. Enfervorizados de éste modo con las oraciones y mortificaciones, pasaban el tiempo a la espera de los próximos encuentros con la Virgen. Ella vino por quinta vez el 13 de Septiembre. En aquella mañana, al llegar a Cova de Iria, los pastorcitos se asombraron al ver una multitud de casi 20,000 personas que allí se reunieron, aguardando la venida de la Madre de Dios.

Los videntes estaban rezando el rosario con el pueblo cuando más o menos el mediodía,  se dieron cuenta del reflejo de la luz y enseguida vieron a la Virgen sobre la encina y con una bondad maternal les dijo: -- Continúen rezando el rosario para que la guerra termine. En Octubre vendrá Nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y la Del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo --.
Sabiendo cuanto les costaban a los tres niños las mortificaciones que hacían, añadió: -- Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiere que durmáis con las cuerdas, llevadlas solamente durante el día --. Enseguida comenzó a subir hasta desaparecer como de costumbre. A pesar de ser breve la aparición de la Santísima Virgen, dejó a los pastorcitos inmensamente felices, consolados y fortalecidos en su fe.


EL MILAGRO PROMETIDO

LLEGABA  por fin el tan esperado día 13 de Octubre, en el cual la Virgen haría el gran milagro que prometiera. Sería el momento de la confirmación de todo cuanto había sucedido en aquel lugar bendecido. Era una mañana fría y lluviosa; los pastorcitos se levantaron pronto y se pusieron la mejor ropa que tenían. Juntamente con sus padres, partieron en dirección a la Cova de Iria, abriéndose camino entre la multitud de 70,000 mil peregrinos que vinieron de todas las regiones del país.
Solamente con mucho esfuerzo, debajo de una lluvia torrencial, los tres niños llegaron a su tan querida y ya famosa encina. A pesar del chaparrón, Lucía pidió a la multitud que cerrasen los paraguas para rezar el rosario. Al terminar de rezar, poco después vieron el reflejo de la luz y enseguida la Santísima Virgen sobrevolando la encina.
Presentándose como “Nuestra Señora del Rosario”, Maria les recomendó que no dejasen de rezarlo todos los días y anunció el fin próximo de la Primera Guerra Mundial, asegurando que los militares regresarían en breve a sus casas. Con la fisonomía más triste añadió: -- No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido --.  Diciendo esto, comenzó a subir y entonces, un hecho maravilloso aconteció: en el cielo. Aparecieron, una seguida de otra, tres nuevas apariciones como si fuesen cuadros que simbolizaban los Misterios Gozosos, Dolorosos y Gloriosos del Rosario.
Primero se veía a La Sagrada Familia: San José con el Niño Dios en sus brazos y Nuestra Señora del Rosario. Dibujando tres veces en el aire una cruz, San José y el Divino Infante bendecían a la multitud. En otra escena, Lucía vio a Nuestro Señor, transido de sufrimiento en el camino del Calvario y a Nuestra Señora de los Dolores, pero sin espadas en el pecho. El Divino Redentor bendecía igualmente a la multitud. Para rematar éste cuadro, apareció Nuestra Señora del Carmen coronada Reina del Universo con el Niño Dios en sus brazos.
Mientras los tres pastorcitos contemplaban éstas visiones celestiales, ocurrió ante los ojos de la multitud el milagro anunciado. En medio de las nubes que se abrían, apareció el sol como un inmenso disco de plata, brillando intensamente, pero sin herir la vista de las personas que admiradas lo contemplaban; e inesperadamente, el gran astro se puso a bailar, girando como una gigantesca bola de fuego a una espantosa velocidad.
Sus bordes eran rojizos y empezaron a esparcir llamas en todas las direcciones; enseguida describiendo zig zag enorme, se lanzó en dirección a la multitud aterrorizada y soltando un inmenso grito, todos caen de rodillas en el barro., pensando que van a ser quemados por el fuego. Muchos rezaban en voz alta el acto de contrición.
Poco a poco, el sol empieza a subir haciendo un zigzag hasta el punto del horizonte de donde había bajado de tal forma que era imposible mirarlo. Después, el sol volvió a brillar normalmente.
Todo aquello había durado cerca de diez minutos y las personas se miraban asustadas. Después la alegría explotó – ¡El Milagro! ¡Los niños tenían razón! --.
Los gritos de entusiasmo resonaban por las colinas vecinas y muchos notaban que sus ropas empapadas algunos minutos antes por la lluvia, estaban completamente secas. El pueblo al final se convenció de que por seis veces (de Mayo a Octubre) era la misma Madre de Dios, la que bajó del Cielo a la Tierra, apareciéndose a los tres pastorcitos. A través de ellos, dejaban al mundo un gran mensaje de Fe: Llamada a la Conversión y de luminosas esperanzas.
CONSOLAR A JESÚS Y MARIA:
MISIÓN DE FRANCISCO

ALGUNAS semanas después de las apariciones, atendiendo al consejo de la Virgen de que deberían aprender, los tres niños se matricularon en la escuela. Con esto, la vida se les complicó, pues en todo momento se les molestaba con preguntas indiscretas. La dificultad era todavía peor para Francisco. Por más que se esforzaba, no conseguía concentrarse en los libros y en la primera oportunidad, huía a la Iglesia con el fin de visitar a << Jesús escondido >> en el Santísimo Sacramento. Se arrodillaba delante del sagrario, haciendo compañía a Nuestro Señor recitando sus muchos rosarios, conforme le había recomendado la Madre de Dios.
Antes de las apariciones, al niño le costaba rezar, pero ya no era así. Auxiliado por la gracia divina, el pequeño pastor abrazó con toda el alma la misión que le fuera confiada por La Santísima Virgen.
Mientras Lucía debería permanecer en la tierra para divulgar el mensaje y Jacinta sacrificarse en rezar por la conversión de los pecadores, le tocó a él la obligación de consolar a Nuestro Señor y a La Virgen, por la tristeza que le causaban los pecados cometidos en el mundo.
Consolar a Nuestro Señor y al Inmaculado Corazón de Maria, fue el ideal que el pastorcito buscó sin cesar, hasta el momento de su bella y conmovedora muerte.
<< Francisco era de pocas palabras >>, recuerda su prima Lucía y para rezar sus oraciones y ofrecer sus sacrificios, le gustaba ocultarse hasta de Jacinta y de mí. No fueron pocas las veces en que íbamos a sorprenderlo detrás de una pared o de algún matorral, donde disimuladamente se había escondido.
De rodillas rezando o pensando, como él decía de Nuestro Señor: << triste por causa de tantos pecados >>. Si Lucía le preguntaba: -- ¡Francisco! ¿Porque no me llamas para rezar contigo y a Jacinta también? --  -- Me gusta más rezar solo para pensar y consolar a Nuestro Señor ¡que está tan triste! --  respondía él.
En otra ocasión, después de las apariciones, Lucía insistió en saber las preferencias de su primo: Francisco ¿Qué te gusta más? ¿Consolar a Nuestro Señor o convertir a los pecadores, para que no vayan más almas al Infierno? – Me gusta más consolar a Nuestro Señor --  ¿No te diste cuenta cómo Nuestra Señora en el último mes, estaba tan triste cuando dijo que no ofendiesen a Dios Nuestro Señor, porque ya está muy ofendido?  Yo quiero consolar a Nuestro Señor y después convertir a los pecadores, para que no le ofendan más.
Y cuando Lucía iba hasta él, amargada por las persecuciones que sufría en su propia familia, Francisco intentaba animarla con éstas palabras: -- ¡Déjalo así! ¿No nos dijo La Virgen que tendríamos mucho que sufrir para reparar a Nuestro Señor y al Inmaculado Corazón de tantos pecados con los que les ofenden? ¡Ellos están tan tristes! Si con éstos sufrimientos podemos consolarlos, ya podemos quedar contentos --.
Tal objetivo nunca abandonó el pensamiento del pastorcito, ni aún en los momentos en que la meditación sobre la gloria del Creador  lo deslumbraba. << En la tercera aparición >> recuerda la hermana Lucía, Francisco pareció ser el menos impresionado con la visión del Infierno, sin embargo le causaba también a ella una sensación bastante grande. Lo que más le impresionaba o absorbía era Dios, La Santísima Trinidad, en aquella luz inmensa que nos penetraba en lo más íntimo el alma.
Después decía: -- ¡Nosotros estábamos ardiendo en aquella luz, que es Dios y no nos quemábamos! ¿Cómo es Dios?, ¡No se puede decir!  ¡Pero que pena que ÉL esté tan triste! ¡Si yo pudiese consolarlo!...
INTENSO AMOR A JESÚS

Francisco entendió bien que esa consolación reparadora debería ser, antes de todo, su propia vida de virtud y de oración. Con frecuencia al llevar las ovejas al campo, se alejaba de sus compañeras, haciendo que paseaba, pero la verdad era que quería evitar los inocentes juegos y poder rezar, rezar y rezar.
Cierta vez, a ciertos días después de la primera aparición de la Virgen, al llegar a pastorear, subió a una roca bien alta y le dijo a las dos niñas: -- Vosotras no vengáis aquí. Dejadme solo --. Ellas le hicieron caso y se pusieron a correr detrás de las mariposas que cogían para enseguida hacer el sacrificio de dejarlas huir. Francisco quedó atrás, olvidado en lo alto de un monte y aproximadamente, a la hora de la merienda, notaron su ausencia y se fueron a llamarlo: -- Francisco, ¿No quieres merendar? --  -- ¡No! ¡Comed vosotras! -- ¿Y rezar el rosario? -- Después voy a rezar. Volvedme a llamar --.
Cuando regresaron, él pidió que subiesen hasta el lugar donde él estaba, para allí rezar juntos. Era un espacio tan estrecho que mal cabían de rodillas, lo que le llevó a Lucía a preguntarle: ¿Qué estás haciendo aquí en todo este tiempo? – ¡Estoy pensando en Dios, que está tan triste por causa de tantos pecados! ¡Nosotros nunca vamos a cometer uno! ¡Me gusta tanto Dios! ¡Si yo fuese capaz de alegrarlo!
Ciertamente, Nuestro Señor debía estar alegre con aquella consoladora reparación que los pastorcitos tomaron con tanto ímpetu ofrecerle. Alegría que podemos imaginar todavía mayor si consideramos la ardorosa devoción a ÉL y a la Virgen que, a partir de las apariciones, comenzó a arder en el alma de Francisco.
Cuando en la visita del 13 de Septiembre, la Virgen Santísima les comunicó que en Octubre, el Divino Redentor también se haría visible, el pequeño no se contuvo de felicidad: -- ¡Que bueno! ¡Solo lo vimos dos veces y a mí, me gusta tanto ÉL! --  ¡Y cómo le parecería larga la espera para volver a ver a Jesús!
-- ¿Todavía faltan varios días para el 13 de Octubre? –  le preguntaba muchas veces a Lucía. Después pensaba un poco y decía: -- ¡Fíjate! ¿Él todavía estará triste? ¡Tengo tanta pena de que esté así tan triste!  Yo le ofrezco todos los sacrificios que puedo hacer.
Después de la última extraordinaria visión en la Cova de Iria, comentaba: -- Me gustó mucho ver a Nuestro Señor, pero me gustó más verlo en aquella luz donde nosotros, estábamos también.
Nuestro Señor me llevará junto a Él y entonces ¡lo veré siempre!  Los contactos con el Ángel de Portugal y sobre todo con la Santísima Virgen envolviendo a los tres niños en una atmósfera sobrenatural,  produjeron efectos profundos en el alma de Francisco.
Ya no le apetecían las canciones y otros juegos de antes. Su primera y gran preocupación había pasado a ser la de perfeccionarse y preparar su espíritu para el día en que la Madre de Dios viniera a buscarlo.  – ¡La Virgen dijo que tendríamos que sufrir mucho!  No me importa. ¡Sufriré todo lo que Ella quiera!  ¡Lo que yo quiero es ir al Cielo! --   Acostumbraba a repetir.


EL ÁNGEL DE LA GUARDA

Mientras caminaba por la vía de la virtud Francisco, continuó siendo un niño amable y condescendiente como antes, siempre dispuesto a sonreír y a complacer a sus amigos y compañeros.  No se enfadaba con nadie, pero algunas veces se retiraba cuando algo le parecía incorrecto y si le preguntaban porqué se alejaba, respondía: -- porque vosotros no sois buenos – o simplemente: -- porque no quiero jugar más --.
Su amor para con el prójimo, creció junto con su amor a Jesús y Maria.  Varias personas le estaban agradecidas por sus desinteresados favores, como la tía Carreira, una anciana que a veces solía pastorear un rebaño de cabras y ovejas.  Los animales se escapaban con frecuencia, uno para cada lado.  Cuando la pobre anciana parecía afligida, Francisco era el primero en correr en su auxilio, ayudándola a llevar el rebaño a pastorear y juntando los animales que se habían escapado.  Tía Maria se deshacía en mil agradecimientos y le llamaba su angelito de la guarda.  Finalmente, la caridad en relación con sus semejantes, era para Francisco un medio más de consolar y reparar al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de Maria. ¡La misión que tanta felicidad le causaba!


JACINTA Y LA CONVERSIÓN DE LOS PECADORES

¡JESÚS MÍO! ¡Es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores, por el Santo Padre y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de Maria!
Muchas veces brotó de los labios inocentes de Jacinta, en medio de sus penitencias por la salvación de las almas.

Insaciable en las mortificaciones

Desde el momento en que oyó la llamada de la Santísima Virgen para ofrecer sacrificios a Dios, con el fin de evitar que los hombres fuesen condenados al Infierno, la pequeña pastora se transformó en una llama que ardía continuamente con esa intención.
<< Jacinta tomó con tanto ímpetu los sacrificios por la conversión de los pecadores >>, recuerda la hermana Lucía, << que no dejaba escapar ocasión alguna >>.  Había unos niños, hijos de dos familias de Moita, que golpeaban de puerta en puerta pidiendo limosna. Nos encontramos un día, cuando íbamos con nuestro rebaño y Jacinta al verlos dijo: << vamos a dar nuestra merienda a aquellos pobrecitos, por la conversión de los pecadores >>.  << Y corrió a llevársela >>. Por la tarde me dijo que tenía hambre. Había allí algunas encinas y robles y las bellotas estaban todavía bastante verdes. Sin embargo, le dije que podíamos comerlas. Francisco subió a una encina para llenarse los bolsillos, pero Jacinta se acordó de que podíamos comer de los robles, para hacer el sacrificio de comer las amargas. ¡Y saboreamos aquel delicioso manjar! Jacinta hizo de esto uno de sus sacrificios habituales.
Acordaron entonces, siempre que encontrasen a esos pobrecitos, darles sus comidas. Los niños satisfechos con la generosa limosna, procuraban encontrarlos, esperándolos por el camino. Enseguida que los veía, Jacinta corría a llevarles todo el alimento del día, alegre y animada.
En éstas ocasiones, los tres comían raíces de una flor del campo, moras, setas o frutas si había alguna por ahí cerca, en algunas propiedades que pertenecía a sus padres.
Estimulada por el extraordinario celo de las almas, Jacinta parecía igualmente insaciable en la práctica de los sacrificios. Cuenta su prima que cierto día, un vecino le ofreció un buen pasto para su rebaño, pero quedaba en un lugar bastante lejos y estaban en los días más calurosos del verano. Por el camino encontraron a sus queridos pobrecitos y Jacinta corrió a llevarles la limosna.  Bajo un sol abrasador, la sed era cada vez mayor y no había una gota de agua para beber. Al principio ofrecieron el sacrificio con generosidad por la conversión de los pecadores, pero después del mediodía, era difícil resistir…
Lucía propuso ir a un lugar próximo para pedir un poco de agua. Aceptaron y fue ella a golpear la puerta de una viejecita que al darle un cántaro con agua, les ofreció también un poco de pan que aceptó con gratitud y luego lo distribuyó entre sus compañeros. Enseguida le dio el cántaro a Francisco y le dijo que bebiese. – No quiero beber -- ¿Por qué? – Quiero sufrir por la conversión de los pecadores --  ¡Bebe tú, Jacinta!  -- También quiero ofrecer el sacrificio por los pecadores –
Resultado: el agua fue toda dejada en la cueva en una piedra, para que de ella bebiesen las ovejas… El calor mientras tanto, se hacía cada vez más intenso. Las chicharras y los grillos juntaron su canto al de las ranas en una laguna vecina y hacían un ruido insoportable. Jacinta debilitada por la flaqueza y por la sed, pidió a su prima con aquella simplicidad que le era natural: -- ¡Diles a los grillos y a las ranas, que se callen! --  ¡Me duele mucho la cabeza!  Francisco entonces le preguntó: ¿Tú no quieres sufrir por los pecadores?  La pobre niña apretando la cabeza entre sus manitas, respondió: -- ¡Si quiero, déjalos cantar --. Y nunca se olvidaba de levantar las manitas al cielo, repitiendo su frase tan querida: -- ¡Oh Jesús! Es por vuestro amor y por la conversión de los pecadores --.


SI LOS HOMBRES VIESEN EL INFIERNO

Se puede preguntar, cómo siendo aún tan pequeña Jacinta, llegó a comprender y a adquirir un enorme espíritu de mortificación y penitencia. Para la hermana Lucía, esto se debe a  << una gracia  especial de Dios, por medio del Inmaculado Corazón de Maria, que concedió a la pequeña pastora >>.  Pero ese don divino no vino solo. Para esta comprensión, ayudó también poderosamente la visión del Infierno y la desgracia de los que allí caen, lo que  << horrorizó a Jacinta a tal punto, que todas las penitencias y mortificaciones, les parecían nada para conseguir librar de ahí a las almas.
Con acierto observa la hermana Lucía que determinadas personas << siendo piadosas, no quieren hablar del Infierno a los niños, para no asustarlos. Pero Dios no dudó en mostrárselo a los tres pastorcitos, una teniendo aún 7 años. Él sabía que ella se horrorizaría hasta tal punto de causarle decaimientos >>.
Esta actitud de Nuestro Señor y de su Madre bondadosa, mostrando a los pastorcitos la visión de aquel lugar de tormento, bien muestra como la meditación sobre los castigos eternos es adecuada para los hombres y mujeres de nuestra época, sean niños, jóvenes o adultos. Constituye ocasión de preciosas gracias, no solamente de conversión, sino también de perseverancia y de enfervorizar para la vida espiritual.
Hoy, mucho más que en el año de 1917, las personas se entregan al pecado y a toda  especie de malas acciones sin preocuparse por las consecuencias, no solo para ésta vida, sino sobre todo para la otra, corriendo el riesgo de la condenación eterna.
Jacinta comprendiendo todo esto muy bien, jamás dejó de pensar en la desgracia irremediable de las almas condenadas al Infierno. Pero más que todo esto, le causaba angustia la idea de un castigo sin fin. A veces sentada en una piedra, se ponía a pensar y al rato preguntaba a Lucía:
¡Aquella Señora dijo que muchas almas van al Infierno! ¿Y nunca más van a salir de ahí?, -No- ¿Incluso después de tantos y tantos años? –No- ¡El Infierno no acaba nunca!
Pero dime: ¿Entonces, después de tantos y tantos  años, el Infierno no acaba nunca? ¡Y aquella gente que está ardiendo ahí no se muere?  ¿Y no se vuelve ceniza?  ¿Y si rezamos mucho por los pecadores, Nuestro Señor no los librará de ahí?  ¿Y con los sacrificios tampoco? ¡Pobrecitos! ¡Tenemos que rezar y hacer muchos sacrificios por ellos!  Después, se acordaba de las misericordias de Maria y añadía: -- ¡Que buena es aquella Señora!  ¡Ya nos prometió llevarnos al Cielo! –
Otras veces meditando en los sufrimientos reservados a los pecadores que mueren sin arrepentirse, Jacinta se estremecía de pena, se arrodillaba con las manos juntas y decía una oración que la Virgen les había enseñado: -- ¡Oh, Jesús mío! Perdónanos, líbranos del fuego del Infierno, lleva a todas las almas al Cielo, principalmente a las más necesitadas.  Y permaneció así de rodillas durante mucho tiempo, repitiendo la misma oración.  De vez en cuando llamaba a su prima o a su hermano, como acordándose de un sueño: -- ¡Francisco, Francisco! ¿Estás rezando conmigo? ¡Es necesario rezar mucho para librar almas del Infierno! ¡Van tantas y tantas allí! Por ese motivo, también le impresionaba mucho lo que Nuestra Señora anunció con respecto a La II Guerra Mundial. Jacinta parecía comprender con enorme claridad todas las desgracias que la guerra traería para la Humanidad, sobre todo, para las almas de los pecadores. Cuando Lucía, viéndola pensativa, intentaba saber el motivo de su preocupación, a veces respondía: -- Cuando llegue la guerra, ¡serán tantas las personas que morirán e irán al Infierno!  ¡Que pena!  ¡Si dejasen de ofender a Dios, no vendría la guerra, ni irían al Infierno!
En otras ocasiones se preguntaba: -- ¿Porque la Virgen no muestra el Infierno a los pecadores? Si ellos lo viesen, no volverían a pecar, para no ir ahí --.
Esta preocupación por las almas de los pobres pecadores, se hacía todavía más viva cuando la transparente virtud de Jacinta chocaba con alguna mala acción o un dicho ofensivo a Nuestro Señor. Entonces se cubría el rostro con las manos y decía: --- ¡Dios mío! ¿Esta gente no sabe que por decir estas cosas pueden ir al Infierno? Perdónalos Jesús mío y conviértelos. Seguro que no saben que con esto, ofenden a Dios. ¡Que pena, Jesús mío! --  Yo rezo por ellos y enseguida repetía: -- ¡Oh! Jesús mío, perdónanos… etc. –
 


GRAN DEVOCIÓN A MARIA

En Jacinta, el deseo de convertir y salvar a los pecadores, solo no era mayor que el de su inmenso amor a la Virgen y su Divino Hijo. Amor el cual, ella manifestaba con candor propio de un alma inocente y llena de fe. Así acostumbraba repetir a su prima Lucía: -- Aquella Señora dijo que su Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios. ¿A ti no te agrada mucho eso? ¡A mí me agradó tanto su Corazón! ¡Es tan bueno!
Alguna que otra vez, en las horas tranquilas del pastoreo, teniendo en sus brazos a una ovejita que acariciaba cariñosamente, su mirada se dirigía al cielo y exclamaba: -- ¡Me agradan tanto Nuestro Señor y la Virgen, que nunca me canso de decirles que los amo! -- 
Tal vez por esto, habiéndoles enseñado algunas jaculatorias (oraciones cortas), escogió dos más de su agrado y que no paraba de recitar: << ¡Oh, Jesús mío, yo os amo! >> y << ¡Dulce corazón de Maria, sed vos la salvación mía >>.  Esta última le causaba alegría y por esto decía con toda sencillez: -- ¡Me agrada tanto el Corazón Inmaculado de Maria! ¡Es el corazón de nuestra madrecita del Cielo! Más de una vez, cuando recogía flores en el campo, Lucía la oyó cantar con una melodía improvisada en el momento: -- ¡Dulce Corazón de Maria, sed la salvación mía! ¡Inmaculado Corazón de Maria, convierte a los pecadores, libra a las almas del Infierno! --.

 

JACINTA VE AL PAPA

Al lado de su inmensa devoción a Nuestro Señor y al Inmaculado Corazón de Maria, Jacinta pasó a tener un gran amor al Papa.  A pesar de que casi no haber escuchado hablar de él, le bastaba para consagrarle su afecto, el hecho de que la Santísima Virgen anunció que él también sería perseguido y tendría mucho que sufrir. Durante uno de los varios interrogatorios que le hicieron, ella preguntó a dos sacerdotes quién era el Santo Padre y aquellos buenos ministros del Señor, se lo explicaron, añadiendo que el Papa precisaba de muchas oraciones. A partir de entonces, siempre que le ofrecía los sacrificios a Jesús, añadía: -- Y por el Santo Padre --.
Además, al final de cada rosario, rezaba siempre tres Avemarías por el Vicario de Cristo y algunas veces decía: -- ¡Cómo me gustaría ver al Santo Padre! --  Y ella lo vio. << Un día (cuenta la hermana Lucía) fuimos a pasar las horas de la siesta junto al pozo de mis padres y Jacinta se sentó en las losas. Francisco fue conmigo a buscar miel silvestre en la orilla de un río que había allí. Tras unos instantes, Jacinta me llamó y me dijo: -- ¿Has visto al Santo Padre? -- ¡No! – No sé cómo fue. Yo vi al Santo Padre en una casa muy grande, de rodillas delante de una mesa, con las manos en el rostro, llorando. Fuera de la casa había mucha gente y unos tiraban piedras, otros le maldecían y le decían muchas palabrotas. << ¡Pobrecito el Santo Padre! ¡Tenemos que pedir mucho por él! >>.


QUERIDA Y ADMIRADA POR TODOS

Así como su hermano Francisco, la pequeña abrazó por entero y sin desfallecer, la altísima misión a la que fue llamada por la Reina del Cielo.  Y, talvez  más que él, alcanzó elevadas cumbres de perfección espiritual.  Para Lucía, Jacinta fue << aquella a quien la Santísima Virgen la colmó de la mayor abundancia de gracias, del conocimiento de Dios y de virtud >>. Junto a ella, se sentía lo que en general se experimenta en contacto con una persona santa, cuyos procedimientos y mentalidad siempre nos hablan del Creador.
Después de las apariciones, todos podían admirar en Jacinta su porte serio, modesto y amable que << parecía transmitir la presencia de Dios en todos sus actos, propios de personas de avanzada edad y de gran virtud. No veía en ella nunca aquel exceso de ligereza o entusiasmo, común a los niños, por los juguetes y las juergas >>. Si los niños o aún los adultos, decían o hacían algo inconveniente delante de ella, los reprendía: -- ¡No hagan esto, pues ofenden a Dios Nuestro Señor y Él ya está ofendido!
Si alguna de las personas respondía, llamándola beata falsa o santita de palo hueco, ella lo miraba con cierta severidad y se retiraba. Esa seriedad, superior a sus 7 años, a veces mantenía una respetuosa distancia a los otros niños. Pero si estaba al lado de Lucía, entonces se juntaban decenas alrededor de ella, muy contentos con su compañía.
A veces cuando ella no estaba, pedían a Lucía que la fuese a buscar y su prima les decía que Jacinta no quería venir, porque todos ellos eran malos niños; entonces todos ellos prometían portarse mejor, por si la pastorcita apareciese. En realidad Jacinta era querida y admirada por todos. Se había convertido en un modelo de niña virtuosa, llena de una profunda devoción a Jesús y Maria, más allá de un ardiente amor al prójimo, que la hacía sacrificarse continuamente por la salvación de las almas. Por esto, las personas buscaban cualquier pretexto para estar con ella. Cuenta la hermana Lucía: << Un domingo, mis amigas de Moita fueron a pedirle a mi madre que me dejasen pasar el día con ellas. Conseguido el permiso, me pidieron que llevase conmigo a Jacinta y a Francisco. Con el consentimiento de mi tía, fuimos a Moita.  Después de la comida, Jacinta comenzó a sentir sueño. El Sr. José Alves mandó a una de sus sobrinas que le acostara en su cama. Al poco tiempo, se quedó profundamente dormida. Empezó a juntarse gente de la vecindad para pasar la tarde con nosotros y con la ansiedad de verla, fueron a averiguar si ya estaba despierta.
Se quedaron admirados al verla dormir profundamente, con una sonrisa en los labios y una apariencia de ángel, las manitas juntas y levantadas hacia el Cielo. El cuarto se llenó rápidamente de curiosos; todos querían verla y con esfuerzo unos salían para dejar a los otros entrar. La mujer del Sr. José y las sobrinas decían: << Ella debe ser un ángel y sobrecogidas de un gran respeto, permanecieron de rodillas, junto a la cama, hasta que yo, cerca de las 4.30 fui a llamarla para irnos a rezar el rosario a la Cova de Iria y después, regresar a casa >>.


GRACIAS OBTENIDAS POR JACINTA

Ciertamente era un pequeño ángel en ésta tierra, al cual se dirigían los necesitados, con la esperanza de que su intersección les alcanzase del Cielo, una gracia, un socorro, una misericordia.
Cierto día paseaba ella por el camino de Aljustrel cuando vino a su encuentro una pobre mujer llorando, se arrodilló delante de ella pidiéndole que le obtuviese de la Virgen la cura de una terrible enfermedad. La pastorcita al ver ante ella a una mujer de rodillas, se entristeció y la sujetó con sus manos temblorosas para ayudarla a levantarse. Pero viendo de que no era capaz, se arrodilló también y rezó con ella tres Avemarías. Después, le pidió que se levantase, ya que la Virgen la curaría y no dejó de rezar todos los días por ella, hasta que transcurrido algún tiempo, la mujer regresó para agradecerle el favor que la Virgen la había concedido de su curación.
Otra vez, le vino a buscar un soldado que lloraba como un niño. Había recibido orden de partir a la guerra y si se iba, dejaría a su mujer enferma en cama y a sus tres hijos. Él pedía, o la cura de la mujer o la derogación de la orden. Jacinta le invitó a rezar el rosario y después le dijo: -- No llore. ¡La Virgen es buena! ¡Con seguridad le concederá la gracia que le pide! --.
Después de esto, nunca se olvidó del soldado, rezando todos los días un Avemaría por él. Transcurridos unos meses, el soldado regresó con su esposa y sus tres hijos, para agradecerle las dos gracias recibidas. Debido a una fiebre que tuvo en la víspera de la partida, se libró del servicio militar y su esposa << había sido curada por un milagro de la Virgen >>…
Un hecho más hermoso, es la conversión de una pecadora conmovida por el ejemplo de Fe y de virtud de la pequeña Jacinta. Esa pobre mujer solía insultar a los tres pastorcitos, siempre que los encontraba. Un día, quiso también agredirlos. Al alejarse de ella, Jacinta le dijo a Lucía: <A los pocos días, jugaban y corrían frente al portal de la casa de esa mujer, cuando de repente, Jacinta se para y le pregunta a su prima: -- ¡Dime! ¿Es mañana cuando vamos a ver a la Virgen? Así es. Entonces no juguemos más. Hagamos éste sacrificio por la conversión de los pecadores; y sin pensar que la pudiesen estar observando, levantó las manitas y su mirada al Cielo e hizo el ofrecimiento. Poco podía sospechar que una persona la observaba, escondida detrás de la puerta: era aquella mujer. Ésta, poco después, buscó a la madre de Lucía y le dijo que la había impresionado tanto aquella acción de Jacinta, que no necesitaba de otra prueba para creer en la realidad de las apariciones. Desde ese momento, no solo dejó de insultar a los pastorcitos sino, que les pedía continuamente  que rezacen por ella a la Virgen para que le perdonase sus pecados. Así, todavía en vida, Jacinta iba alcanzando lo que deseaba, aquello por lo que tanto ardía su corazón inocente, esto es: la conversión de los pecadores.


<< MIRA QUÉ LUZ TAN BONITA >>

POCO más de un año, había pasado desde el bendito 13 de Octubre, cuando los pastorcitos vieron por última vez a La Celestial Mensajera. Poco más de un año desde que Jacinta y Francisco vivieron pendientes de la promesa de que irían en breve al Cielo. En realidad, no tardó en cumplirse.
En diciembre de 1918, se esparció por el mundo una epidemia devastadora de bronco-meumonía, conocida como < gripe española>. La enfermedad segó la vida de grandes y pequeños, pobres y ricos, no perdonando tampoco a las familias de los tres videntes de Fátima.
El padre de Lucía falleció en menos de 24 horas, después de ser atacado por la terrible gripe. En el hogar de los hermanos Marto. Todos, con excepción del jefe de Familia, enfermaron también, Jacinta y Francisco, los más pequeños, no se curarían jamás.

Al contrario de que lo que se podrían imaginar, tratándose de los niños, la enfermedad no desanimó ni disminuyó su gran deseo de sacrificarse por los pecadores y de reparar a los Sagrados Corazones de Jesús y Maria.
Por el contrario, les hizo crecer sin medida en aquel amor intenso a Dios, que los consumía en aquella apasionada disposición para salvar almas. En una palabra, alcanzaron rápidamente la santidad, convirtiéndose también durante la enfermedad, en ejemplos de resignación, de caridad y de coraje cristiano.

Se comprende entonces, el comentario de los dos sacerdotes que fueron a visitarles. Decía uno de ellos: << A mí, me impresionó la inocencia y sinceridad de Jacinta y de su hermanito. No sé lo que sentí al lado de los dos pequeños >>. Mientras el otro añadía: << Parece que se siente ahí algo de sobrenatural. Me hizo bien al alma, hablar con ellos >>.
HEROICA PACIENCIA EN EL DOLOR

En las primeras dos semanas de la enfermedad, Francisco estaba gravísimo. Al pasar los días, sin embargo tuvo una ligera mejoría, lo que hizo que las personas le dijeran que enseguida se curaría. Pero él, apenas movía la cabeza y respondía: -- Yo nunca volveré a estar bien. Voy a morir --. Su madrina que le quería mucho, intentaba que pensara otra cosa.
-- ¡Tonterías! Hice una promesa a la Santísima Virgen de que, si te pones bien otra vez, venderé tu peso en trigo y daré el dinero para la capilla de Cova de Iria --.  A lo que el pastorcito, enseguida le replicaba: -- Usted no va a tener que cumplir esa promesa, madrina. Bien lo sé --.
Por aquellos días, mientras hablaba con la hermana sobre ofrecer su sacrificio por los pecadores, se les apareció Nuestra Señora del Rosario. Les miraba con gran bondad y dulzura, haciendo que los corazones de los dos niños se llenasen de celestial alegría. Francisco estaba seguro de que Ella venía a buscarlo. Mientras tanto, la Virgen le dijo cariñosamente: -- Aún no Francisco. Pero en breve, vendré a buscarte para ir al Cielo, como te prometí --.
Le quedaba todavía por lo tanto, un poco de tiempo para consolar con su sufrimiento a Nuestro Señor y al Inmaculado Corazón de Maria; y para dar buen ejemplo a todos los que lo visitaban.
<< Quedarse en su cuarto, era como si estuviese uno dentro de una iglesia >>, comentó una vecina después de encontrarse con el pequeño.
A pesar de los dolores que sentía, Francisco siempre se mostraba alegre y contento, soportando todo con una paciencia heroica, sin dejar nunca escapar un gemido, ni la más leve queja. En diversas ocasiones, Lucía le preguntó si sufría mucho, a lo que él le respondía invariablemente: Si, pero no importa.  Sufro para consolar a Nuestro Señor, por amor a Él y a la Virgen y dentro de poco, me iré al Cielo.
De lo único de que se lamentaba, era de no ser capaz de rezar más y consolar al Santísimo Sacramento, en la iglesia parroquial. A veces, cuando Lucía lo visitaba antes de ir a la escuela, Francisco le decía: -- ¡Mira! Ve a la iglesia y dale de mi parte muchos saludos a Jesús escondido. Lo que me da mucha pena, es no poder ir más a quedarme un rato con Él --.
Al darse cuenta, que su prima estaba paseando con ciertos amigos, le aconsejaba: -- No vayas con ellos, porque vas a aprender a  cometer pecados. Cuando salgas de la escuela, quédate un poco junto a Jesús escondido y después, vuelve sola --.
A medida que la enfermedad avanzaba y sus fuerzas le iban faltando, el pastorcito se veía obligado a abandonar sus hábitos piadosos, como también y sobre todo, sus antiguas penitencias. Así, un día llamó a su prima y sin que nadie los viese, le entregó la cuerda que usaba para hacer sacrificios y le dijo: -- Toma. Llévatela, antes que mi madre me vea. Ya no la consigo llevar en la cintura --.


LOS ÚLTIMOS SACRAMENTOS

Son conmovedoras las páginas en que la hermana Lucía recuerda los últimos días de su primo en ésta tierra. En vísperas de morir, él le dijo: -- ¡Mira! Estoy tan mal, que ahora me falta poco para ir al Cielo --. Entonces no te olvides de pedir mucho por los pecadores, por el Santo Padre, por mí y por Jacinta. Sí, lo voy hacer. Pero lo mejor, es pedir esas cosas a Jacinta, pues tengo miedo de olvidarme de ellas cuando vea a Nuestro Señor. Y después, sobre todo, quiero consolarlo. A los pocos días, mandó llamar a su prima con urgencia, pues se estaba sintiendo peor y quería decirle una cosa muy importante. Cuando Lucía llegó, pidió que la madre y los hermanos saliesen de la habitación, pues era secreto lo que iba a decir y al quedarse solos le dijo: -- Como quiero confesarme, para comulgar y después morir, quería que me dijeses, si me has visto cometer algún pecado; y que fueses también a preguntarle a Jacinta si ella me vio cometer alguno más.
El buen pastorcito deseaba acordarse de todas las faltas que había cometido, para estar con el alma enteramente purificada y dispuesta a recibir la visita de Jesús Sacramentado. Lucía le recordó algunas desobediencias a su madre y Jacinta ciertas travesuras, un << dinerito que le robó a su padre, para comprar el organillo de José Marto de la Casa Vieja…>>.
Al oír esto de la boca de su hermana, respondió: -- Ya confesé esos, pero no los voy a volver a confesar. Tal vez por causa de estos pecados que cometí, que Nuestro Señor esté tan triste. Pero yo, aunque todavía no muriese, nunca más volvería a cometerlos. Ahora estoy arrepentido.
-- Y, elevando las manos juntas, repitió la oración: ¡Oh, Jesús mío. Perdónanos, líbranos del fuego del Infierno, llevad todas las almas al Cielo, principalmente a las más necesitadas --.
Al día siguiente, después de confesarse, recibió la Sagrada Comunión, que le inundó e alegría. Fue el día más feliz de su vida. – Hoy soy más feliz que tú – le decía a Jacinta, -- porque tengo dentro de mi pecho a Jesús escondido. Yo voy al Cielo, pero voy a pedir a Nuestro Señor y a la Virgen que os leven a vosotras también para allá enseguida --.
Los tres pastorcitos pasaron todo el día, juntos en la habitación de Francisco. Como él ya no podía rezar, pidió a las niñas que rezacen el rosario por él. Después le dijo a Lucía: -- De verdad, creo que en el Cielo te voy a echar mucho de menos. Ojalá que la Virgen te lleve también para allá en breve--.  – No me vas a echar de menos, no. ¡Imagínate!, a los pies de Nuestro Señor y de la Virgen, que son tan buenos --. Pues sí, tal vez ni me acuerde de ti…
Al hacerse tarde, llegó el momento de Lucía de despedirse del pequeño compañero de tantas y tan extraordinarias horas. --¡Francisco! Adiós. Si tú te vas al Cielo esta noche, no te olvides de mí, ¡me escuchas! --.  – No me olvidaré, no. Quédate tranquila --. Y agarrando la mano derecha de su prima, la apretó con fuerza durante un buen rato, mirándola con lágrimas en los ojos. Lucía, también con lágrimas que le corrían en el rostro, le preguntó: -- ¿Quieres alguna cosa? –No – le respondió con voz tenue. Como la escena se estaba volviendo demasiado conmovedora, la madre de Francisco mandó a Lucía y a Jacinta salir de la habitación. En la puerta, la prima se volvió una última vez, para despedirse del pastorcito: -- Entonces, Adiós, Francisco. Hasta el Cielo. Adiós hasta el Cielo --.
Cuando Jacinta y Lucía salieron de la habitación, escucharon tocar las campanas de la iglesia parroquial. Se miraron: alguien más moría de la gripe española y ellas se preguntaban si Francisco no sería el próximo. Alrededor de las seis de la mañana siguiente, Francisco se despertó de un profundo sueño. A su lado ya estaba doña Olimpia, su madre, siempre velando por su hijo querido. Éste se sentó en la cama, señaló hacia la puerta y le dijo con los ojos brillando: -- ¡Mira mamá! ¡Mira que bonita luz! --  ¿Que luz hijo?  -- Ahí, cerca de la puerta. Es tan bonita --.  Pero doña Olimpia no veía nada. Le ayudó a recostarse en la cama y salió de la habitación, en el mismo instante en que entraba la madrina de él, la saludó cariñosamente, extendiéndole los brazos y diciéndole: -- De todo corazón, te quiero pedir perdón por las molestias que te causé, madrina. Ella lo acarició y le consintió amablemente lo que le pedía. Se sentó a su lado, aconsejándole que se quedara en silencio. – Es el único modo de volverse fuerte nuevamente --  le dijo. Pero mientras hablaba, algo en el rostro de Francisco le atrajo. Había en él tanta paz, tanta serenidad, tanta luz…
Era el día 4 de Abril de 1919. La Virgen cumplió lo prometido: Francisco ya estaba en el Cielo.

LA PARTIDA DE JACINTA

TODAVÍA más conmovedores son los últimos días de Jacinta en este mundo. Ella se quedó sola, sin su querido hermano, para sufrir por la conversión de los pecadores, por el Santo padre y en reparación al Inmaculado Corazón de Maria.  Aprovechó igualmente los días que le quedaban de vida para enriquecer más su preciosa alma, con intensos actos de amor a Jesús y la Virgen, con repetidos ofrecimientos de su extremo sacrificio, con una invariable bondad y cuidado para con las personas de todas las edades que la visitaban. Le gustaba especialmente la compañía de las niñas más pequeñas, a las cuales enseñaba el Padrenuestro, el Avemaría, a persignarse y a cantar y a rezar el Rosario. Sobre todo, les aconsejaba no cometer pecados, para no ofender a Dios Nuestro Señor y no ir al Infierno.
Los adultos que iban con ella, se admiraban de su porte, siempre igual, paciente, sin la menor queja o exigencia. Cuando estaba enferma en la cama, en la posición en que su madre la acostaba, así permanecía. << Estoy igual >>, o << parece que estoy peor, muchas gracias  >>. Las personas se sentían muy felices al lado de ella y no paraban de interrogarla sobre lo ocurrido en la Cova de Iria. Ella respondía a todo sin demostrar cansancio. Únicamente se lo confesaba después a su prima Lucía: -- ¡Me dolía tanta la cabeza por estar escuchando a aquella gente! Ahora que no puedo escaparme para esconderme, ofrezco estos sacrificios a Nuestro Señor…
Si en su presencia, los visitantes decían alguna cosa que no fuese correcta, Jacinta intervenía inmediatamente: -- No digan eso, pues ofenden a Dios --  Y si le revelaban aspectos poco loables de sus familias, les respondía: -- No hagan eso, que es pecado, injurian a Nuestro Señor y después pueden condenarse e ir al Infierno --.


ADMIRABLE EN LOS SUFRIMIENTOS

Lucía, la prima y amiga más querida, su confidente a todas horas, conservó para siempre un eterno recuerdo de aquellos últimos meses de Jacinta. << Todo el tiempo en que me quedaba libre de la escuela - cuenta - , y de algunas otras cosas que me mandaban hacer, me iba al lado de mis compañeros >>. Un día, Jacinta me pidió: -- ¡Mira! Dile a Jesús Sacramentado que Él me gusta mucho, que lo amo mucho y que le mando muchos saludos.  En otras ocasiones, cuando iba primero a su habitación, me recomendaba: << Ahora ve a ver a Francisco. Yo haré el sacrificio de quedarme sola >>.
Muy débil por la enfermedad, Jacinta no disminuyó su práctica de las mortificaciones. Cierta mañana, su madre le llevó una taza de leche y le dijo que se la tomase. – No quiero madre mía – respondió, apartando la taza con la mano. Doña Olimpia insistió un poco y después se retiró diciendo: -- ¡Con esta falta de apetito, no sé como voy a conseguir que coma alguna cosa! --. Lucía que presenciaba la escena, cuando se quedó a solas con su prima, le preguntó: -- ¿Cómo desobedeces  así a tu madre y no ofreces este sacrificio a Nuestro Señor? Al oír esto, Jacinta dejó caer algunas lágrimas y le dijo: -- No me acordé --.  Y llamó a su madre, le pidió perdón y le dijo que tomaría todo cuanto ella quisiese. La buena señora le trajo nuevamente la taza de leche, que su hija bebió sin mostrar el más mínimo desagrado. Cuando su madre salió, le dijo a Lucía: ¡Si tú supieses lo difícil que fue tomármela. Pero no digo nada. Tomo todo por amor a Nuestro Señor y al Inmaculado Corazón de Maria, nuestra Madre del Cielo.
Otra mañana. Lucía la encontró muy desfigurada y le preguntó a su prima si estaba peor. – Esta noche tuve muchos dolores – respondió y quise ofrecerle a Nuestro Señor el sacrificio de no moverme en la cama. Por eso no dormí nada…
Lo mismo que Francisco, ya no era posible llevar aquella áspera cuerda en la cintura. Al igual que el hermano, también se la entregó a Lucía, diciéndole: -- Guárdala, pues tengo miedo que mi madre la vea. Si mejoro, me la devolvéis. Cogiendo la cuerda, Lucía notó que tenía tres nudos y que estaba manchada de sangre…
Con el tiempo aumentaban las molestias y los sufrimientos propios de la bronco-neumonía, soportados con admirable heroísmo e incansable deseo de salvar almas.  Lucía le preguntó un día: ¿Estás mejor? – Tú sabes que no voy a mejorar. ¡Estoy tan dolorida del pecho! Pero no digas nada. Sufro por la conversión de los pecadores --.
Como a veces suele suceder en las enfermedades graves, Jacinta recuperó un poco su salud. Todavía podía levantarse y pasaba entonces los días sentada en la cama de Francisco. Fue en este período de cierta mejora, cuando la Santísima Virgen se les apareció. – La Virgen vino a vernos y a decirnos que nos venía a buscar, a Francisco dentro de poco para llevárselo al Cielo – contó a su prima --. Y a mí me preguntó, si todavía quería convertir a más pecadores. Le dije que sí. Me dijo que iría a un hospital y que allí sufriría mucho. Que sufriese por la conversión de los pecadores, en reparación de los pecados contra el Inmaculado Corazón de Maria y por amor a Jesús.
Le pregunté si tú venías conmigo. Me dijo que no. --Esto es lo que más me cuesta (Lucía)--. Dijo que iría mi madre a llevarte y que después me quedaría sola. Enseguida Jacinta añadió: --El hospital debe ser una casa muy oscura, donde no se puede ver nada y yo estaría allí para sufrir sola. Pero no me importa: sufro por amor a Nuestro Señor, para desagraviar al Inmaculado Corazón de Maria, por la conversión de los pecadores y por el Santo Padre.
Los días pasaron y llegó el momento de que Francisco partiese al Cielo. Con la inocencia y la confianza de quien se hace amigo íntimo de Jesús y de su madre Santísima, Jacinta le recomendó a su hermano: Da muchos recuerdos míos a Nuestro Señor y a La Virgen; y diles que sufro todo cuanto Ellos quieran, para convertir a los pecadores y desagraviar al Inmaculado Corazón de Maria.
Después de la muerte de Francisco, aunque supiese que había partido junto a la bondadosa Señora, sufrió mucho con su ausencia. Pasaba largos ratos en silencio, meditando y si le preguntaban en qué pensaba, respondía: -- En Francisco. ¡Quién me diera verlo! Y sus ojos se llenaban de lágrimas --.


CRECIENTE AMOR A JESÚS Y A MARIA

En vísperas de partir para la capital portuguesa, durante una conversación con Lucía, en la que le comentaba lo que le reservaba el día de mañana, la pequeña pastora de Fátima demostró tener una noción clara de su futuro. Le dijo a Lucía: -- Ahora me falta poco para ir al Cielo. Tú te vas a quedar aquí para decir que Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de Maria. Cuando sea para decir esto, no te calles. Dile a todo el mundo que Dios concede las gracias por medio del Corazón Inmaculado de Maria, que se las pidan a Ella y que el Corazón de Jesús, quiere que a su lado, se venere al Corazón el Corazón Inmaculado de Maria, al cual deben pedir la paz, porque Dios se la entregó a ELLA.  En una de sus manifestaciones de amor y de entusiasmo, añadió: -- ¡Ah! Si yo pudiese meter en el corazón de todo el mundo el fuego que tengo aquí dentro en el pecho que me abrasa y me hace deleitarme tanto con el Corazón de Jesús y Corazón de Maria.
En realidad, por más que las fuerzas del cuerpo le faltasen, las del alma crecían, aumentando cada día su intensa devoción a La Virgen y a su Divino Hijo. Un día Lucía le llevó para mostrarle una estampa del Corazón de Jesús y se la dio como regalo. Jacinta cogió la estampita en sus manos, la miró atentamente y le dijo: -- ¡Es tan feo! ¡No se parece en nada a Nuestro Señor, que es tan hermoso! Pero lo quiero, porque sigue siendo ÉL. A partir de entonces, lo besaba con frecuencia, explicando: -- Le beso en el Corazón, que es el lugar que más me gusta. ¡Quien me diera también un Corazón de Maria! Me gustaría tener los dos juntos.
En otra ocasión, recibió de regalo una estampa que traía dibujado el sagrado cáliz con la hostia. La cogió, la besó y radiante de alegría dijo: -- Es Jesús escondido. ¡Me gusta tanto! ¡Quien me diera recibirlo en la Iglesia! ¿En el Cielo no se comulga? Si allí se comulgase, comulgaría todos los días. Si el Ángel fuese al hospital para llevarme otra vez La Sagrada Comunión, ¡qué contenta estaría! --. Ya que ella no podía recibir la Eucaristía, aprovechaba las ocasiones en que Lucía la visitaba después de haber comulgado y le pedía: -- Ven aquí junto a mí. Porque tú tienes en tu corazón a Jesús escondido --. Y añadía: -- Se está también con Él --.
Mientras tanto, el sufrimiento de Jacinta llegaba a su fin. El día 21 de Enero de 1920, por consejo de un médico famoso, fue llevada a Lisboa, donde decían, sería tratada en un hospital dotado de buenos equipos médicos. Al despedirse de Lucía, las lágrimas le corrían por el rostro y con el corazón afligido, le decía a su prima: -- Nunca nos volveremos a ver. Reza mucho por mí, hasta que yo vaya al Cielo. Allí pediré mucho por ti. Ama mucho a Jesús y al Inmaculado Corazón de Maria y haz muchos sacrificios por los pecadores.


ÚLTIMAS ENSEÑANZAS DE JACINTA

En Lisboa, fue primeramente acogida en el Orfanato de Nuestra Señora de los Milagros, dirigido por monjas. En medio de tantos sufrimientos, era para ella un alivio para estar entre personas consagradas a la caridad. Las miraba como almas escogidas por Nuestro Señor, especialmente a la Madre Godinho, que desde el primer momento, le tomó un gran cariño a la pequeña pastora. Jacinta la llamaba cariñosamente <>. Fue, mejor dicho, esa monja bondadosa y abnegada, la que registró las últimas palabras de Jacinta tan inspiradas, tan profundas y tan llenas de sabiduría, que pueden ser consideradas como verdaderas enseñanzas.
Y son sobre todo para los jóvenes, engañados en general por los falsos placeres de la vida, que se dejan arrastrar por los malos ejemplos de las costumbres y modas inmorales. Que les sirvan, por lo tanto, éstos consejos y advertencias de la pastorcita de Fátima, como si fuesen dichos para cada uno de ellos.

• SOBRE EL PECADO

<< Los pecados que llevan más almas al Infierno son los pecados de la carne.
Vendrán unas modas que van a ofender mucho a Nuestro Señor. Las personas que sirven a Dios no deben dejarse llevar por la moda. La Iglesia no tiene modas. Nuestro Señor es siempre el mismo.
Los pecados del mundo son muy grandes.
Si los hombres supiesen lo que es la eternidad, harían de todo para cambiar de vida. Los hombres se pierden porque no piensan en la muerte de Nuestro Señor y no hacen penitencia.
Muchos matrimonios no son buenos, no agradan a Nuestro Señor y no son de Dios >>.

• SOBRE LAS VIRTUDES CRISTIANAS

<< Mi madrina, no ande en medio del lujo; huya de las riquezas. Sea muy amiga de la santa pobreza y del silencio >>. Tenga mucha caridad, aún con quien le hace mal. No hable mal de nadie y huya de quien hace el mal. Tenga mucha paciencia, porque la paciencia nos lleva al Cielo. Las mortificaciones y los sacrificios agradan mucho a Nuestro Señor.
La confesión es un sacramento de misericordia y por eso, es preciso acercarse al confesionario con confianza y alegría. Sin confesión no hay salvación. La madre de Dios quiere más almas vírgenes, que se unan a Ella por el voto de castidad.
Para ser religiosa, es preciso ser muy pura de alma y de cuerpo.
Yo iría con mucho gusto a un convento, pero me gustaría todavía más, ir al Cielo. -- ¿Y sabes tú lo que quiere decir pura? – Le preguntaba la Madre Godinho.  – Sí, lo sé. Ser pura de cuerpo es guardar la castidad y ser pura de alma es no cometer pecados, no mirar hacia lo que no se debe ver, no robar, no mentir nunca, decir siempre la verdad aunque nos  cueste.
Quien no cumpla las promesas que hace a la Virgen, nunca se sentirá feliz con lo que tiene >>.
Impresionada por la profundidad y el acierto de sus palabras, La Madre Godinho preguntó a Jacinta quién le había enseñado todas esas cosas.  – Fue la Virgen – respondió la niña.  – Pero algunas cosas las pienso yo. Me gusta mucho pensar… --.


EN LA ETERNA BIENAVENTURANZA

Después de permanecer dos semanas en el Orfanato, Jacinta fue trasladada al Hospital << Doña Estefanía >>, la última estación de su martirio. Fue allí sometida a una delicada operación quirúrgica, realizada con poca anestesia local, para atenuar los dolores. Le fueron guiadas dos costillas para facilitar el drenaje, dejando una herida abierta, en la que cabía un puño. En medio de grandes sufrimientos, exclamaba: -- ¡Ay, Nuestra Señora! ¡Ay, Nuestra Señora! – Durante varios días, la pobre niña soportó grandes dolores a pesar de los cuidados y el cariño de la buena Madre Godinho, que no la abandonaba en aquellos terribles momentos, que con casi nada se podía aliviar. Sin embargo, en vísperas de su muerte, le dijo a la madrina que la Virgen se le había aparecido y que Ella le aliviaría todos los dolores… En realidad, a partir de aquel momento, no se quejó más de sufrimiento alguno, hasta la tarde del día 20 de Febrero, cuando declaró que se sentía muy mal y quería recibir los últimos Sacramentos. Llamaron de prisa al Párroco del lugar, pues sentía que iba a morir. El sacerdote, juzgando que la muerte no estaba tan próxima, solamente la oyó en confesión, dejando el Santo Viático para el día siguiente.
Se engañó. Alrededor de las diez y media de la noche, Jacinta estando sola, serenamente cerró los ojos para éste mundo, según lo anunciado por La Santísima Virgen. Los abrió entonces, en la bienaventuranza eterna, pasando a contemplar aquella esplendorosa figura que la cautivara para siempre, en una hermosa tarde de domingo. Ahora, ya no se daban más por las laderas de la Sierra del Aire, sino por los infinitos parajes de la gloria celestial, resonando aquella inocente y alegre exclamación: --¡Ay! ¡Qué Señora tan bonita!..


LUMINOSO EJEMPLO PARA LA JUVENTUD

LOS VENERABLES restos mortales de Jacinta y Francisco, están sepultados actualmente en la Basílica de Fátima, junto al local donde por seis veces la Virgen se les apareció, transmitiéndoles uno de los más importantes mensajes que los hombres hayan recibido del Cielo. Allí, entraron en la Historia de la eternidad, beatificados por su Santidad Juan Pablo II. Durante la misa de la Beatificación, celebrada delante del Santuario de Fátima, el Papa pronunció una expresiva homilía tan rica en consideraciones sobre los dos nuevos héroes de la Fe y tan llena de valiosas enseñanzas para la juventud, que la transcripción de algunos de sus párrafos,  el mejor epílogo para la presente narración: << Al Beato Francisco, lo que más le impresionaba y absorbía, era Dios en aquella luz inmensa que penetró en lo más íntimo de los tres. Sólo a él, sin embargo, Dios se dio a conocer “tan triste”, como él decía. Cierta noche, su padre le escuchó llorar y le preguntó porqué lloraba; el hijo le respondió: “Pienso en Jesús que está tan triste a causa de los pecados que se cometen contra Él. Vive movido por el único deseo  – tan expresivo en su forma de pensar de niño --, de “consolar y dar alegría a Jesús”.
En su vida se produce una transformación que podríamos llamar radical; una transformación ciertamente no común en niños de su edad. Se entrega a una vida espiritual intensa, que se traduce en oración continua y ardorosa, llegando a una verdadera forma de unión mística con el Señor. De este modo, lo lleva a una progresiva purificación del espíritu a través de la renuncia a los propios gustos y hasta los juegos inocentes de los niños.
Soportó grandes sufrimientos y la enfermedad que lo llevó a la muerte, sin quejarse jamás. Todo le parecía poco para consolar a Jesús; murió con una sonrisa en los labios. Grande era, en el pequeño Francisco, el deseo de reparar las ofensas de los pecadores, esforzándose por ser bueno y ofreciendo sacrificios, oraciones y...
Dios no quiere que nadie se extravíe; por eso, hace dos mil años mandó a la Tierra a su Hijo “para buscar y salvar lo que estaba perdido” (Lc 19,10). Y Él nos salvó con su muerte en la Cruz. ¡Que nadie haga que el sacrificio de la Cruz sea en vano! “Jesús murió y resucitó para ser el primogénito de muchos hermanos” (Rom 8,29).
En su solicitud materna, la Santísima Virgen vino aquí, a Fátima, a pedir a los hombres que “NO OFENDIERAN MÁS A DIOS NUESTRO SEÑOR, QUE YA ESTÁ MUY OFENDIDO”. Es el dolor de Madre lo que le hace hablar, está en juego el destino de sus hijos. Por eso decía a los Pastorcitos: << Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, que van muchas almas al infierno por no haber nadie que se sacrifique o pida por ellas >>.
La pequeña Jacinta sintió y vivió propiamente ésta aflicción de la Virgen, ofreciéndose heroicamente como víctima por los pecadores. Cierto día, cuando ella y Francisco habían cogido ya la enfermedad que les obligaba a estar en la cama, La Virgen Maria vino a visitarlos en la casa, como cuenta la pequeña: << La Virgen vino a vernos y dijo que vendría a buscar a Francisco dentro de poco para llevarlo al Cielo. Y a mí me preguntó si quería todavía convertir a más pecadores. << Le respondí que Sí >>. Y al aproximarse el momento de la partida de Francisco, Jacinta le recomienda: << Da muchos recuerdos míos   Nuestro Señor y a la Virgen; y diles que sufro todo cuanto Ellos quieran para convertir a los pecadores >>. Jacinta se quedaría tan impresionada con la visión del Infierno durante la aparición del 13 de Julio, que ninguna mortificación y penitencia eran demasiado para salvar a los pecadores.
Mis últimas palabras son para los niños: < Queridos niños y niñas. Os veo a muchos de vosotros vestidos como Francisco y Lucía. ¡Os queda muy bien! Pero, dentro de poco o mañana, dejaréis esa ropa y… adiós los pastorcitos. No deberían acabarse, ¿No es verdad? Es que la Virgen precisa mucho de todos vosotros, para consolar a Jesús triste, debido a las barbaridades que se hacen, necesita de vuestras oraciones y sacrificios por los pecadores.
Pedid a vuestros padres y educadores que os pongan en la <> de la Virgen, para que Ella os enseñe a ser como los pastorcitos, que procuraban hacer todo lo que les pedía. Os digo  esto, pues “se avanza más en poco tiempo de sumisión y dependencia de Maria, que durante años enteros de iniciativas personales, apoyados apenas en vosotros mismos” (San Luis Ma. Grignon de Montfort, en su “Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen”). Así fue cómo los pastorcitos se hicieron santos de prisa. Una mujer que acogiera a Jacinta en Lisboa, al oír consejos tan buenos y acertados que la pequeña deba, le preguntó quién se los había enseñado, << fue la Virgen >>, respondió. Entregándose en total generosidad a la dirección de tan buena Maestra, Jacinta y Francisco subieron en poco tiempo a la cima de la perfección.
Yo te bendigo Padre, por todos tus pequeños, comenzando por la Virgen Maria, tu humilde sierva, hasta los pastorcitos Jacinta y Francisco.
¡Que el mensaje de sus vidas permanezca siempre vivo para iluminar el camino de la Humanidad! (Párrafos de la homilía del día 13 de Mayo de 2000, en Fátima).
Joven lector, escucha éstas palabras del Papa y deja que el brillante ejemplo de Jacinta y Francisco, guíe tus pasos a lo largo de los caminos de la vida, sobre todo, cuando encuentres ante ti a los que se ríen del bien e inducen al mal. Procurad imitar a aquellos benditos niños, eligiendo siempre la virtud y jamás el pecado.
Así como los pastorcitos, no te desanimes nunca en los momentos difíciles, en las horas de sufrimientos, en los días en que la fidelidad a la Ley de Dios te parezca demasiado pesada. Acuérdate, como ellos, de aquella bondadosa Señora, que es el Auxilio de los cristianos y Madre de inagotables misericordias: Ella siempre te socorrerá, siempre estará a tu lado, perdonará y os dará fuerzas para ir por el buen camino. Pues nunca se oyó decir que nadie que haya implorado la protección de Maria, con confianza y humildad, haya sido desamparado por Ella. Y, tenlo por seguro, que no serás tú el primero… Se un reflejo, por lo tanto, de los modelos cuya historia os he narrado aquí, hazte igualmente un ardoroso devoto de la Virgen y por medio de Ella, del Sagrado Corazón de Jesús, rezando el rosario y buscando, en la medida de tus fuerzas, desagraviarlos por los innumerables pecados que se cometen.
De éste modo, querido lector, así como fue para los benditos niños de Fátima, de igual manera, estarán reservadas para ti las consoladoras promesas de Maria Santísima, cuyo Inmaculado Corazón será tu extraordinaria recompensa, cuando al final de tus días en éste mundo, ¡Ella también te venga a buscar para llevarte al Cielo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CEREMONIA DE LA BEATIFICACIÓN DE
“JACINTA Y FRANCISCO”
AL SER ELEVADOS A LA GLORIA DE LOS ALTARES



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris