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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2011.

Miradas inolvidables.

MIRADAS INOLVIDABLES
Por Carlos Rey

Una cosa es ir al cine y reconocer en la pantalla gigante a actores conocidos que representan escenas de la vida diaria, y otra, ir al cementerio y reconocer en espacios reducidos los cadáveres de personas conocidas que ya no pueden actuar. Pero aquella noche fatal el doctor Carlos Zurita, médico español a quien le tocó ejercer su profesión durante los trágicos años de la Guerra Civil española, hizo primero lo uno y después lo otro.

Tan pronto como salió del cine, se dirigió al cementerio para realizar la mórbida tarea de reconocer el cadáver de un amigo perdido. Allí se encontró a la viuda del gitano al que acababan de fusilar. La guapa mujer estaba velando a su esposo, sentada al lado de la caja en la que yacía el difunto, amortajado con discreta elegancia.

Al ver pasar al médico, la gitana le echó una mirada de odio que si bien no lo fulminó ahí mismo, le quedó grabada en la memoria para siempre. ¡Cuál no sería la consternación del doctor Zurita al recibir la noticia al día siguiente de que la perturbada mujer se había ahorcado, pero no sin antes colgar, uno por uno, a sus siete hijos!1

Lo que nos preguntamos todos es: ¿Qué la impulsó a matar con sus propias manos a esos siete indefensos pequeños, sangre de su sangre? La explicación que nos ofrece el historiador español Fernando Díaz-Plaja es que «aquella mujer no quiso que sus hijos vivieran en un ambiente que odiaba».2

Esta dramática historia contiene elementos conmovedores que evocan la historia sagrada. Al Hijo de Dios mismo, Jesús de Nazaret, no lo fusilaron en una guerra civil, pero sí lo crucificaron en una guerra a muerte que Él libró contra el enemigo de nuestra alma.

Y durante esa última semana trágica de su vida, lo traicionaron y lo negaron dos de sus mejores amigos. Uno de ellos, Judas Iscariote, sintió tanto remordimiento por haberlo traicionado que quiso devolver el precio de sangre inocente —las treinta monedas de plata— que recibió por entregar a su Maestro. Pero cuando se convenció de que era irreversible lo que había hecho, arrojó el dinero por el suelo, salió y se ahorcó.3

El otro amigo era Simón Pedro. Después de negar tres veces a su Maestro, lo cual había sido inconcebible para él, sus ojos se encontraron con los de Jesús. Fue una mirada penetrante e inolvidable la de su mejor amigo, no una mirada de odio sino de amor y comprensión.

Y Pedro salió, y lloró amargamente.4 Pero lo que le faltó aprender a Judas, así como a la pobre gitana, lo aprendió Pedro posteriormente: a reconocer la infinita capacidad que Dios tiene para perdonar hasta al que menos merece el perdón, y de enseñarnos a nosotros el valor eterno de amar a nuestros enemigos.5

1.- Francisco Moreno Gómez, La Guerra Civil en Córdoba. 1936-1939, Madrid, 1985, citado en Fernando Díaz-Plaja, Anecdotario de la Guerra Civil española (Barcelona: Plaza & Janés, 1995), p. 128.
2.- Díaz‑Plaja, p. 128.
3.- Mt 27, 3‑5
4.- Lc 22, 54‑62
5.- Mt 5, 43‑45. 6, 14‑15. 18, 21‑35; Lc 23, 32‑43
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

02/01/2011 18:39 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Me doy por vencido contigo.

¡Me Doy Por Vencido Contigo!

Alguna vez me lo dijo mi padre o mi madre al desesperarse por no hacer las cosas como me pidieron. Y alguna vez lo he dicho a mi hija ahora.

Descubre por qué Dios dice que no quitará de ti Su misericordia.

Pero no quitaré de él Mi misericordia, Ni obraré falsamente en Mi fidelidad.(Salmo 89, 33)

Hace unos días estaba ayudando a mi hijita a hacer su tarea. Se trataba de números. Tenía que escribir el número y repetir hasta que se lo aprendiera. Ya teníamos mucho tiempo una y otra vez repitiendo un número que no se aprendía. Finalmente me desesperé, me levanté y me di por vencido. Simplemente fracasé como maestro. Así que cedí mi lugar a otra maestra con más paciencia y ánimo de seguir con tan ardua tarea.

Es muy fácil darnos por vencido con las personas, hartarnos de repetirle una y otra vez lo que debería hacer. Pero algo que me da mucho gusto y tranquilidad saber es que Dios no es así con nosotros. Él nunca se da por vencido. Él ofrece su perdón una y otra vez, está disponible cada día. Y aún cuando rechazamos su ofrecimiento o hacer cosas que son frustrantes y desagradables a Él, nunca se rinde, no se da por vencido contigo o conmigo. Nos vuelve a pedir cada día que le sigamos, hasta que finalmente accedemos.

Podemos dar Gracias porque su paciencia es más firme que nuestra testarudez.

Julio Cruz
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

02/01/2011 18:40 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

¿Por que, Senor?

¿Por qué, Señor?

 

¿Aprovechas la orfandad de la noche,

sin más cortejo, que el amor de una Virgen,

para nacer pobre siendo inmensamente rico?

 

¿Por qué, Señor

Pudiendo ser agasajado por cortejos reales,

prefieres la bondad y la sencillez de unos pastores,

y el calor de una mula y un buey?

 

¿Por qué, Señor

Comunicándote como siempre lo has hecho,

a través de profetas y reyes,

signos, milagros  y portentos,

te sirves tan sólo de unos ángeles,

que van pregonando tu gloria y tu nacimiento

de valle en valle?

 

¿Por qué, Señor

Siendo Dios, como Tú lo eres,

te humillas tanto a favor de aquellos

que, siendo hombres, a veces nos sentimos “dioses”?

Dinos, Señor;

¿Por qué te haces tan pequeño?

¿Por qué quieres llorar y sufrir como el hombre?

¿Acaso no sabes que, por ser hombre,

te espera una cruz, levantada por hombres,

allá en un sangriento horizonte?

 

¿Por qué, Señor

Rompes las fronteras del cielo

y te adentras, sin ruido ni aspavientos,

en la débil humanidad que espera tu salvación?

 

¿Por qué, Señor?

Sólo hay una respuesta,

tan grande como Tú mismo

y tan corta la palabra que te define:

¡Todo por amor!

Por amor naces y por amor bajas.

Por amor lloras y por amor redimes.

Por amor te dejas adorar,

y por amor, un día también,

en otro trono, de madera también,

demostrarás lo mucho que nos amas.

¡Por amor, Señor, vienes al mundo!

 

P. Javier Leoz
(
http://www.celebrandolavida.org
).

El tiburón se acercaba. Meditación de agradecimiento a Dios.

«EL TIBURÓN SE ACERCABA»
Por Carlos Rey

«Creció muy cerca del mar, en Chiquimulilla, en la costa sur [de Guatemala], pero no fue hasta que cumplió dieciocho años de edad que se atrevió a desafiarlo. Jorge Marroquín se fue con sus amigos, Ernesto Ramos y Macario Salguero, en una tiburonera de veinticinco pies que lucía más imponente en tierra que rodeada [por el] mar. Salieron por dos días y dos noches a navegar por las aguas donde... a veces las mantarrayas, que parecían pesar una tonelada, se acercaban perezosamente a la pequeña embarcación; donde súbitamente comenzaban a soplar vientos que en tierra jamás se habían sentido.

»Los tres muchachos no llevaban más que un viejo pedazo de plástico para resguardarse de los chubascos y lluvias que aparecían de la nada. No lo usaban para protegerse del sol porque su oscura piel, aunque aún joven, ya estaba curtida por el sol.

»Iban a cazar tiburones como lo han hecho los pescadores de la costa sur durante siglos. Con un gran anzuelo agarraban al tiburón y con su propia fuerza los tres luchaban con [el fiero pez] para subirlo al barco. Llevaban su amansalocos, un enorme garrote para pegarle al tiburón y someterlo para que lentamente muriera fuera del agua.

»Aún fuera de su elemento, el tiburón podía ser peligroso. Habían escuchado las historias y visto los resultados de lo que sucede cuando un hombre se enfrenta a un tiburón sin el amansalocos. Viejos pescadores que deambulaban por las calles del pueblo sin un brazo o sin una pierna, que fueron agarrados, desprevenidos, por el animal que ya en sus últimas aún lograba abrir su enorme boca y clavar sus enfilados dientes en el cuerpo del hombre que se había atrevido a sacarlo de su mar....

»Una vez Jorge se perdió por seis días en el mar abierto. Estaba pescando [—cuenta Jorge—], cuando de repente se armó un chubasco con vientos y lluvias tan intensos que él y sus compañeros no podían hacer más que esconderse bajo su pedazo de plástico....

»... Vio que las costas de su tierra se iban acercando después de días en alta mar, conforme las corrientes lo acercaron... a tierra [Jorge aún no sabe por qué, pero invoca el dulce nombre de Jesucristo para agradecérselo]. Cuenta cómo se tiró al agua para nadar hacia tierra y preguntarle a alguien en la playa dónde estaban.... Un niño en la playa le dijo [que había llegado a la frontera con El Salvador], pero le preguntó cómo no se lo comieron los tiburones que nadaban en la zona cuando se arrojó al agua. [Jorge] recuerda el terror que sintió al meterse al agua para nadar de nuevo porque tenía que llegar a su tiburonera y sus compañeros. Cuando llegó al barco, le preguntaron dónde estaba. Les dijo que les diría, pero que antes lo sacaran del agua.

»El tiburón se acercaba.»1

Así termina de contar el corresponsal de origen guatemalteco Harris Whitbeck, en la pintoresca obra titulada Guatemala inédita, la historia del intrépido pescador Jorge Marroquín. Hizo bien Jorge al agradecerle a Jesucristo su salvación en alta mar. Es que a su pueblo Dios le dice, por medio del profeta Isaías: «No temas.... Porque el que te hizo... es el Señor Todopoderoso.... El terror se apartará de ti, y no se te acercará.»2 Pero conste que Dios espera de nosotros que invoquemos su nombre y le demos las gracias en toda situación, tanto en las buenas como en las malas circunstancias de la vida.3


1.- Harris Whitbeck, «Mar abierto», Guatemala inédita (Bogotá, D.C.: Villegas Editores, 2006), pp. 88-89.
2.- Is 54:4,5,14
3.- Is 55:6; 1Ts 5:18.

02/01/2011 18:46 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. DIOS PADRE No hay comentarios. Comentar.

En el camino aprendí.

En el camino aprendí

La vida es una experiencia y hay que aprender de ella en cada paso.

En el camino suele haber días tan dulces y días tan tristes, pero en esto me pregunto, qué sería de mi si no conociera la tristeza, el dolor, no lo sé, simplemente he dado respuesta a esto con más preguntas.

Dentro del camino suelen tener la compañía o la presencia en algunos momentos, pero también puede reinar la soledad. Puedes observar las huellas que han quedado impregnadas dentro de tu camino y puedes darte cuenta de lo que en realidad necesita tu vida.

Dentro de este camino hay espinas que nunca salen de tu interior, hay estrellas que suelen señalar, pero quizás nunca llegues a palpar su calor. Hay momentos que rebasas tu felicidad y momentos en agonías en tu dolor, pero la vida es un subir y bajar de emociones, es una vida peligrosa pero a la vez suele ser hermosa.

El ser no es más grande por su tamaño si no por la fuerza que se encuentra en su interior: ¿Qué pasaría con las ilusiones y con los logros si entre ellos no existe un esfuerzo? ¿Qué pasaría con caer y no levantarse? No podríamos conocer el éxito, hay personas que luchan y consiguen llegar a la meta sin limitarse en ella, sino seguir más adelante.

En el camino en algunos momentos es necesario mirar hacia atrás, pero no es necesario retroceder, es necesario escuchar el silencio, tal vez del silencio escuches algo más profundo de lo que escucharás en la turbulencia, trata de observar a tu alrededor; cada uno tiene un universo diferente, tal vez inexplorado o sin descubrir, tal vez tu sólo estés soñando, y yo sólo sea parte de tu sueño.

Autor Desconocido.

La Vida es un proceso que hace germinar dentro de nuestro corazón las semillas de la Esperanza, la Fe y El Amor. Nunca exterminemos esas semillas, por el simple hecho que no entendamos los momentos críticos de la Vida.

¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien? Salmo 34, 12.
Porque en ti está la fuente de la vida,y en tu luz podemos ver la luz. Salmo 36, 9.
El Señor protege la vida de los íntegros, y su herencia perdura por siempre. Salmo 37, 19.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

02/01/2011 18:48 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

¿Qué estás viendo?

¿Qué estás viendo?

“Visión es el arte de ver las cosas invisibles.” Jonathan Swift

En una oportunidad  a un conferencista le tocaba hablar sobre el estrés y para comenzar decide  hacer una ilustración tomando  una gran hoja de papel blanco.

Con un marcador negro dibujó luego una mancha irregular.
¿Qué ven aquí? Preguntó.
Uno tras otro, los presentes fueron contestando: Una mancha negra.
Eso supuse, dijo el conferencista.
Ninguno de ustedes se enfocó en la hoja blanca, aunque tiene una superficie mucho mayor.
Precisamente de eso hablaremos esta noche.

¿Dónde te enfocas más en tu vida?

¿En lo positivo o en lo negativo?

¿En tus fortalezas o en tus debilidades?

¿En tus virtudes o en tus defectos?

¿En lo que no tienes o en aquello que te falta?

¿En tus sueños o en tus fracasos?

Nuestro enfoque va a determinar nuestro estado de ánimo, y nuestro estado de ánimo determina nuestra predisposición para la acción.  Y la manera como actuemos genera resultados.

¿Qué resultados estoy teniendo en mi vida? ¿Me gustan los resultados que tengo?

Lo que no sucede en mi vida es que no lo estoy generando, existe la ley de causa y efecto, como la de la siembra y la cosecha.  Si enfoco mis pensamientos y mis palabras en mis debilidades o en lo negativo, los resultados no serán buenos. Pero si hago un giro hacia pensamientos y palabras positivas, los resultados serán mejores porque mi cuerpo estará condicionado para buenas acciones.

El motivador Denis Waitley dice: “Un individuo enfocado a una meta es muy parecido a un rayo láser. Cuando haces de luz se concentran y se sincronizan producen energía de gran poder. Pueden realizar cirugía ocular o traspasar superficies tan sólidas como el diamante.”


Las personas que han logrado resultados extraordinarios en la vida son personas enfocadas, no son personas de doble ánimo. Recuerda lo que dice Santiago en la Biblia “Una persona de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”

¿En qué te vas a enfocar? ¿Cuál es tu visión?

Deja de mirar la mancha negra sobre la hoja en blanco, comienza a ver el resto de la hoja  que todavía tiene espacio para escribir.  Hoy es el mejor día para dejar las excusas y comenzar a generar resultados extraordinarios en tu vida. El coaching te ayuda a enfocarte, a ver aquellas cosas que no estás viendo, a  reducir las brechas entre tu presente y el futuro, que es el lugar donde tú quieres estar o llegar.  

En amor y liderazgo,

Pedro Sifontes.

02/01/2011 18:50 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Lo siento, estoy ocupado.

Virtudes y Valores
 
Lo siento, estoy ocupado
No valemos porque nuestra agenda esté repleta de actividades y pendientes, sino por lo que llevamos por dentro.
Autor: Yrlánder Hernández, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores catholic.net






“Muy ocupado, no molestar”, “En este momento no puedo atenderle” y “Lo siento, estoy ocupado” son tres frases candidatas a estar permanentemente colgadas sobre la puerta de la oficina. Pero esto no es sólo de adultos también los niños de algunas familias están muy ocupados. Dibujemos a una joven aspirante a ser una persona “muy ocupada” de por vida.

Su nombre es Susy y no sólo va a clases por la mañana sino que tiene toda la tarde llena de actividades. Al terminar de comer, hace las tareas. A las tres de la tarde, llega el maestro Filippo, un italiano muy simpático que le enseña a tocar el órgano. Pero la fiesta no dura mucho, porque a las cuatro y media inicia el entrenamiento con el equipo de voleibol de su escuela; dos lindas horas entre estiramientos, ensayos de saque, clavadas, recepciones y pases estratégicos... A continuación, cuando ya está agotada, viene a recogerla Francisco, el chofer, para llevarla a su aburrida clase de inglés, pues Susy no necesita esa clase, porque su colegio es bilingüe y ella habla el inglés con fluidez. Pero sus padres quieren que esté ocupada. A las ocho de la noche parece que se acaba la faena. Sólo queda cenar y entretenerse un rato en el Facebook con sus amigas, y eso que apenas es lunes. Los miércoles y los viernes sigue el mismo horario. Los martes y jueves el deporte es tenis, una clase de pintura y otra de actuación. Susy ya es una chica muy ocupada, con sólo quince años.

Los padres buscan que sus hijos tengan la mejor formación y está bien que queramos formarlos de la mejor manera como le sucedió a los padres de Susy, pero podemos correr el riesgo de saturar a los hijos con un montón de actividades “recreativas” y “complementarias”, en tan gran cantidad, que terminan siendo estresantes. A veces sólo los vemos en la comida y en la cena. Quizá la culpa no sea de ellos, sino tal vez nuestra por llenarlos de actividades. Les queremos dar más y más formación, pero a veces una hora hablando en la intimidad del hogar instruye mucho más que cientos de unidades extracurriculares. Es verdad que una hora de conversación es más difícil, porque nosotros estamos también “muy ocupados”; pero vale la pena.

El problema se encuentra en esa concepción de que todos debemos estar “muy ocupados”. Pero estar ocupado no es, automáticamente, ser bueno. No valemos porque nuestra agenda esté repleta de actividades y pendientes, sino por lo que llevamos por dentro.

Necesitamos distinguir entre lo básico y lo superfluo, si no queremos formar personas agobiados por el trabajo, gente “muy ocupada”, inaccesibles... incluso quizá egoístas. Lo básico, sin duda, es el amor familiar, la comunicación con los hijos, y esta asignatura sólo la pueden impartir los padres. Para todo lo demás están los profesores, los libros y las actividades complementarias, que, con moderación, son sumamente saludables. Las horas pasadas en la familia son las más importantes en la formación de los hijos, pues es en el entorno familiar en donde damos lo mejor de nosotros mismos. Sigue siendo importante detenerse a analizar cómo distribuimos el tiempo y a qué debemos darle más importancia.





¡Vence el mal con el bien!

02/01/2011 18:52 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Vigilia fin de año.

VIGILIA FIN DE AÑO

Delegación de catequesis

http://www.catequesisnavarra.org


VIGILIA DE FIN DE AÑO

Esta vigilia probablemente lo mejor sea convocarla a las 9 o las 10 de la noche del día 31, de modo que después pueda ir cada uno a celebrar la fiesta popular de fin de año (o incluso, si hay ambiente, organizar esta fiesta popular en la parroquia). La vigilia la que puede presidir un sacerdote o diácono, o también celebrarse sin presidencia. No indicamos aquí cuando hay que estar de pie o sentados: en cada lugar se verá lo más conveniente, y se indicará en su momento (durante los silencios y las lecturas, será mejor estar sentados).

1. Canto Juntos como hermanos, CLN 403/MD 35 (635); Hoy Señor te damos gracias, CLN 604/MD 80 (680); Victoria canta nuestra fe CLN 704/MD 29 (629); Te ofrecemos, Señor, nuestra juventud CLN H 2/MD 48 (648).

2. Introducción: Estamos terminando este año.............. Un año que ha marcado, como todos los años, tanto la vida social como la vida de cada uno de nosotros. Un año en el que hemos podido descubrir luces y oscuridades, alegrías y tristezas. Cada uno de nosotros hemos caminado por el camino de nuestra vida, hemos trabajado y hemos descansado, hemos sido felices y hemos sufrido, nos hemos esforzado en el seguimiento de Jesucristo y hemos caído también en la desidia y la infidelidad. Y a nuestro alrededor, también, hemos visto caminar a nuestros hermanos, a todos los hombres y mujeres: desde los más cercanos, los de nuestra familia, nuestros amigos, hasta los más lejanos. Todos ellos, todos, forman parte de nuestra vida. Y hoy, al terminar el año, es bueno recordarlos. De todos hemos podido aprender, todos han sido para nosotros, de un modo u otro, estímulos para nuestra vida. Recordemos, de todos ellos, las pequeñas y grandes felicidades vividas, y también las tristezas y dolores. Y de un modo especial, porque de ninguna manera podríamos olvidarlos, recordemos los rostros de dolor de nuestros hermanos que sufren por la guerra, por el hambre, por todas las crueldades que los hombres sembramos o permitimos en este mundo. Ahora, en silencio, oremos y pidamos perdón por todo lo que nosotros hemos contribuido, a lo largo de este año, por acción o por omisión, a hacer más dolorosa la vida de los demás.

3. Silencio un poco largo

4. Petición de perdón Oremos ahora juntos, reconociendo nuestro pecado y pidiendo perdón. (Se dice el “Yo confieso” o se canta un canto de perdón).

5. Oración Padre, en esta noche del último día del año estamos aquí, ante ti. Queremos compartir un rato de paz, un encuentro de familia contigo. Somos tus hijos, y nos da felicidad tenerte a ti como Padre. Te queremos agradecer este año que hoy termina, con todo lo que hemos vivido, lo bueno y lo malo, porque en todo podemos experimentar la llamada de tu amor. Y te queremos agradecer también todo lo que tenemos ante nosotros, nuestro futuro en este mundo y nuestro futuro en el Reino que tú nos prometes. Padre, al terminar este año de..............., y disponiéndonos a empezar un nuevo año, te queremos pedir que estés siempre con nosotros y con todos nuestros familiares y amigos. Y te queremos pedir, muy especialmente, que muestres tu rostro lleno de ternura a todos los que sufren por la guerra o por el hambre, por la falta de justicia o de libertad; y a todos aquellos que viven hundidos en el dolor o en el mal. Libéralos, Padre, y haznos a nosotros colaboradores de esta liberación. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro hermano, tu Hijo, que vive y reina contigo por los siglos. Amén.

6. Salmo 84 (Se recita a dos coros, habiendo repartido previamente el texto a todos: el salmo se encuentra en los laudes del martes de la tercera semana o, fragmentariamente).

7. Lectura de Isaías 9,1-6 Escuchemos ahora la palabra de los profetas. Es el anuncio de un niño que abrirá un camino nuevo en la vida de los hombres. Es el anuncio de Jesús, el Mesías. (El texto es la primera lectura de la misa de la noche de Navidad).

8. Salmo 71 ó 102 El salmo que se escoja podría hacerse cantado. Se encuentran, respectivamente, en CLN 511/MD 223 (823) y CLN 518/MD 234 (834). Puede cantar las estrofas un solista y la asamblea responder con la antífona, o cantarlo todos todo. También puede leer las estrofas un lector, según el texto del cantoral, e ir intercalando la asamblea el canto de la antífona.

9. Lectura de 1Juan 1,1–2,3 Escuchemos ahora la palabra de los apóstoles. Juan, el apóstol que Jesús más quería, nos da su testimonio: ahí, en nuestra vida de hombres y mujeres débiles, se ha hecho presente alguien que nos ha transformado. Alguien que no es un sueño ni una idea, sino una persona como nosotros. Alguien que nos llama a reconocer nuestra situación marcada por el mal y el pecado, pero que al mismo tiempo nos empuja a seguir en el camino de la fidelidad a su Evangelio. (El texto es la lectura del Oficio de Lectura del 27 de diciembre).

10. Lectura actual Ahora se podría leer un texto actual que parezca adecuado. Entre los textos del magisterio referidos a la paz y la justicia indicaríamos los siguientes, que pueden acortarse según se vea conveniente: de la Gaudium et Spes, n. 39, que se encuentra en el Oficio de Lectura del domingo 21 per annum; nn. 82-83, en el Oficio de Lectura del lunes 31 per annum; nn. 88-89, en el Oficio de Lectura del martes 31 per annum; de la encíclica Pacem in terris, nn. 157-166; nn. 7-22; de la encíclica Rico en misericordia, n. 3; de la encíclica Centesimus annus, nn. 57-58. Pero desde luego pueden buscarse también textos de otros autores.

11. Canto Cuando el pobre nada tiene, CLN 725/MD 45 (645); El Señor es mi fuerza, CLN 717/MD 47 (647); Danos un corazón CLN 718/MD 59 (659).

12. Introducción al silencio Vamos a hacer ahora un tiempo de silencio. Será un tiempo de oración personal en el que podemos repasar dentro de nosotros este año que estamos acabando, y poner ante Dios el camino que hemos recorrido, las personas con las que hemos compartido la vida, los acontecimientos que nos han marcado, y dar gracias por todo ello. Y, al mismo tiempo, pedir su bondad y su amor para el nuevo año. Para nosotros, y para toda la gente que conocemos, y para todos los que sufren.

13. Silencio, a ser posible con música de fondo

14. Plegarias. (Respuesta cantada: “Ven, Señor, ven a salvarnos”, CLN D 7/MD 114 (714); o bien: “Señor, ten piedad”) – Por cada uno de nosotros, por nuestras familias, por nuestros amigos. – Por nuestro crecimiento en la fe y en la fidelidad al Evangelio. – Por nuestros compañeros de trabajo y de estudio, por todos aquellos con quienes compartimos nuestra vida. – Por nuestra ciudad (pueblo, barrio) y por todos los que aquí vivimos. – Por los pobres, los tristes, los abandonados que hay entre nosotros. – Por nuestra parroquia, por nuestra diócesis, por la Iglesia entera. – Por todos los hombres y mujeres, por todos los ancianos, los niños, los jóvenes; por todos los pueblos de la tierra. – Por todos los que, en cualquier lugar del mundo, sufren la guerra o la violencia. – Por todos los que, en cualquier lugar del mundo, sufren la tragedia del hambre. – Para que la paz y el amor de Dios transformen nuestro mundo.

15. Padrenuestro Como hijos de Dios, como hermanos de todos los hombres, oremos como Jesucristo nos enseñó: Padre nuestro...

16. Gesto de paz Con los mejores deseos para el año que comienza, hermanos, démonos fraternalmente la paz.

17. Cántico de María Se canta según alguna de las versiones conocidas, o se recita todos a la vez; en este segundo caso, habrá que haber repartido previamente el texto, que se encuentra en la página 50 de este libro.

18. Despedida Si preside un sacerdote o diácono, desea a todos un feliz año nuevo y da la bendición solemne de Año Nuevo, que se encuentra en la pág. 558 del Misal. Si no, el que haya dirigido la vigilia desea a todos un feliz año nuevo.

19. Canto final

 

 “La Paz de Cristo en el Reino de Cristo”
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Acción Católica de la Diócesis de Querétaro.
http://accioncatolicaqueretaro.wordpress.com  
accioncatolicaqueretaro@yahoo.es

Jose Luis Aboytes
Coordinador Internet
(
http://ar.groups.yahoo.com/group/reddecatequistas
).

La Natividad de Nuestro Senor Jesucristo.

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La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.
Manifestación del Verbo de Dios a los hombres, 25 de diciembre
Autor: P. Ángel Amo. | Fuente: Catholic.net



Con la solemnidad de la Navidad, la Iglesia celebra la manifestación del Verbo de Dios a los hombres”. En efecto, éste es el sentido espiritual más importante y sugerido por la misma liturgia, que en las tres misas celebradas por todo sacerdote ofrece a nuestra meditación “el nacimiento eterno del Verbo en el seno de los esplendores del Padre (primera misa); la aparición temporal en la humildad de la carne (segunda misa); el regreso final en el último juicio (tercera misa)” (Liber Sacramentorum).

Un antiguo documento del año 354 llamado el Cronógrafo confirma la existencia en Roma de esta fiesta el 25 de diciembre, que corresponde a la celebración pagana del solsticio de invierno “Natalis solis invicti”, esto es, el nacimiento del nuevo sol que, después de la noche más larga del año, readquiría nuevo vigor.

Al celebrar en este día el nacimiento de quien es el verdadero Sol, la luz del mundo, que surge de la noche del paganismo, se quiso dar un significado totalmente nuevo a una tradición pagana muy sentída por el pueblo, porque coincidía con las ferias de Saturno, durante las cuales los esclavos recibían dones de sus patrones y se los invitaba a sentarse a su mesa, como libres ciudadanos. Sin embargo, con la tradición cristiana, los regalos de Navidad hacen referencia a los dones de los pastores y de los reyes magos al Niño Jesús.

En oriente se celebraba la fiesta del nacimiento de Cristo el 6 de enero, con el nombre de Epifanía, que quiere decir “manifestación”; después la Iglesia oriental acogió la fecha del 25 de diciembre, práctica ya en uso en Antioquía hacia el 376, en tiempo de San Juan Crisóstomo, y en el 380 en Constantinopla. En occidente se introdujo la fiesta de la Epifanía, última del ciclo navideño, para conmemorar la revelación de la divinidad de Cristo al mundo pagano.

Los textos de la liturgia navideña, formulados en una época de reacción contra la herejía trinitaria de Arrio, subrayan con profundidad espiritual y al mismo tiempo con rigor teológico la divinidad y realeza del Niño nacido en el pesebre de Belén, para invitarnos a la adoración del insondable misterio de Dios revestido de carne humana, hijo de la purísima Virgen María.

No hay espacio para ti. Aceptemos a Cristo.

No hay espacio para ti

¿No te han dicho en más de una ocasión: «Lo siento, pero no tenemos espacio para usted»?
¿Y en materia de trabajo: «Lamentablemente no tengo una posición para usted en mi compañía»?
¿Y en los deportes: «No tienes cabida en el equipo»?
¿Y en las cosas del amor: «En mi corazón no hay espacio para ti»?
¿Y en materia de fanatismo: «No nos interesa alguien como usted aquí»?

Unas de las palabras más tristes sobre la tierra son: «No hay lugar para ti».

Jesús conocía el sonido de estas palabras. Todavía estaba en el vientre de María cuando el portero de la hospedería dijo: «No hay lugar para ustedes».

Cuando los residentes de su pueblo trataron de apedrearlo, ¿no le dijeron lo mismo? «No queremos profetas en este pueblo».

Cuando los líderes religiosos lo acusaron de blasfemia, ¿no lo evitaron también? «En este país no hay lugar para alguien que se autoproclama Mesías».

Y cuando lo colgaron de la cruz, ¿no fue el mensaje unánime de rechazo? «No hay lugar para ti en este mundo».

Aun hoy día Jesús recibe el mismo tratamiento. Va de corazón en corazón pidiendo que lo dejen entrar. Pero la mayoría de las veces tiene que escuchar las palabras del portero de la hospedería de Belén: «Esto está demasiado lleno. No hay espacio para ti».

Sin embargo, de vez en cuando es bienvenido. Alguien le abre la puerta de su corazón y lo invita a entrar. Y a esa persona Jesús le hace esta gran promesa: «No se turbe tu corazón. Cree en Dios, cree también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay».

Dice: «Tengo mucho espacio para ti». ¡Qué promesa más extraordinaria! Hacemos para Él espacio en nuestros corazones, y Él hace para nosotros espacio en su casa. Su casa tiene espacio de más.

Su casa tiene una segunda bendición:
Lucado, Max: Cuando Christo Venga. Nashville : Caribe-Betania Editores, 2001, S. 5

Que en esta navidad y cada día del año tengas espacio para Él en tu corazón, porque Él siempre tiene para ti.

Mateo 11, 28-30. Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS, Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

02/01/2011 18:58 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. JESUCRISTO No hay comentarios. Comentar.

Santa Catalina Laboure.

SANTA CATALINA LABOURÉ.



1876.



28 DE NOVIEMBRE



Autor: Jesus Marti Ballester

NACE EN FRANCIA



A Catalina Labouré se le apareció la Virgen para enseñarle y recomendarle que propagara la Medalla Milagrosa. Nació en Francia, de una familia campesina, en 1806. Al quedar huérfana de madre a los 8 años le encomendó a la Virgen que le hiciera de madre, y la Madre de Dios aceptó su petición. Como su hermana mayor profesó en las filas de San Vicente de Paúl, Catalina tuvo que quedarse al frente de los trabajos de la cocina y del lavadero en la casa de su padre, y por esto no pudo aprender a leer ni a escribir.



OPOSICION DE SU PADRE



A los 14 años pidió a su papá que le permitiera irse a un convento pero él, que la necesitaba para atender los muchos oficios de la casa, no se lo permitió. Ella le pedía al Señor que le concediera lo que tanto deseaba: consagrarse a él. Una noche vio en sueños a un anciano sacerdote que le decía: "Un día me ayudarás a cuidar a los enfermos". Al salir de visitar a una enferma vio otra vez a aquel sacerdote que le dijo: Hija mía, tu ahora huyes de mí, pero un día serás feliz de venir a mí. Dios tiene designios sobre ti, no lo olvides. La imagen de ese sacerdote se le quedó grabada para siempre.



ACEPTADA COMO NOVICIA



A los 24 años, logró que su padre la dejara ir a visitar a su hermana en Chatillón - Sur -Seine, y al llegar a la sala del convento vio el retrato de San Vicente de Paúl y se dio cuenta de que ese era el sacerdote que había visto en sueños y que la había invitado a ayudarle a cuidar enfermos. Desde ese día se propuso ser hermana vicentina, y tanto insistió que al fin fue aceptada en la comunidad.



DESTINOS



Después de un año de prueba la destinan al hospital de Enghen a servir a los ancianos durante 36 años. 5 años ayudante de cocina, 4 en la ropería, 15 años cuidando de las vacas que proporcionan la leche para los ancianos del asilo. Lleva las cuentas de la compra de las vacas y cuando pierde más que gana suprimen las vacas y sustituyen las vacas por cerdos. Las hermanas ancianas la buscan para rezar el rosario con ella, pues lo reza con singular fervor. El día de la Inmaculada cae enferma y comenta que es el ramillete de flores que cada año le ofrece la Virgen. Obediente hasta los más pequeños pormenores, observante del silencio, amante de los oficios más humildes, que declara son las perlas de las Hijas de la Caridad. Le pregunta una sobrina por qué siempre es una simple cuidadora de animales y nunca la hacen superiora. Las superioras son elegidas inteligentes. Ella no ha podido ir a la escuela.  



PRIMERAS APARICIONES



Era aún una joven novicia, cuando tuvo unas apariciones que la han hecho célebre en toda la Iglesia. En la primera, una noche estando en el dormitorio sintió que un hermoso niño la invitaba a ir a la capilla. Lo siguió hasta allá y él la llevó ante la imagen de la Virgen Santísima. Nuestra Señora le comunicó esa noche varias cosas futuras que iban a suceder en la Iglesia Católica y le recomendó que el mes de mayo fuera celebrado con mayor fervor en honor de la Madre de Dios. Catalina creyó siempre que el niño que la había guiado era su ángel de la guarda.



LA APARICION MAS FAMOSA



Pero la aparición más famosa fue la del 27 de noviembre de 1830. Estando por la noche en la capilla, vio a la Virgen resplandeciente. De sus manos salían hermosos rayos de luz hacia la tierra. La Virgen le encomendó que hiciera una imagen de Nuestra Señora así como se le había aparecido y que mandara hacer una medalla que tuviera por un lado las iniciales de la Virgen MA, y una cruz, con esta frase "Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Ti". Y le prometió ayudas muy especiales para quienes lleven esta medalla y recen esa oración.



PERMISO DEL ARZOBISPO DE PARIS PARA IMPRIMIR LA MEDALLA



Catalina le contó a su confesor esta aparición, pero él no le creyó. Sin embargo el sacerdote empezó a darse cuenta de que esta monjita era sumamente santa, y se fue al Arzobispo a consultarle el caso. El Arzobispo le dio permiso para que hicieran las medallas, y entonces empezaron los milagros. Las gentes empezaron a darse cuenta de que los que llevaban la medalla con devoción y rezaban la oración "Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti", conseguían favores formidables, y todo el mundo comenzó a pedir la medalla y a llevarla. Hasta el emperador de Francia la llevaba y sus altos empleados también.



En París había un masón muy alejado de la religión. Su hija consiguió que aceptara colocarse al cuello la Medalla de la Virgen Milagrosa, y al poco tiempo pidió que lo visitara un sacerdote, renunció a sus errores masónicos y terminó sus días como creyente católico.



LOS RAYOS LUMINOSOS DESECHADOS



Catalina preguntó a la Virgen por qué de los rayos luminosos que salen de sus manos, algunos quedan como cortados y no caen en la tierra. Ella le respondió: "Esos rayos que no caen a la tierra representan los muchos favores y gracias que yo quisiera conceder a las personas, pero se quedan sin ser concedidos porque las gentes no los piden". Y añadió: "Muchas gracias y ayudas celestiales no se obtienen porque no se piden".



LA OSCURIDAD



Después de las apariciones de la Virgen, la joven Catalina vivió el resto de sus años como una cenicienta escondida y desconocida de todos. Muchísimas personas fueron informadas de las apariciones y mensajes que la Virgen Milagrosa hizo en 1830. Ya en 1836 se habían repartido más de 130,000 medallas. El Padre Aladel, confesor de la santa, publicó un librito narrando lo que la Virgen había venido a decir y prometer, pero sin revelar el nombre de la monjita que había recibido estos mensajes, porque ella le había hecho prometer que no diría a quién se le había aparecido. Y mientras esta devoción se propagaba por todas partes, Catalina seguía en el convento barriendo, lavando, cuidando las gallinas y haciendo de enfermera, como la más humilde e ignorada de todas las hermanitas, y recibiendo frecuentemente maltratos y humillaciones.



EL JUDIO RATISBONA



En 1842 el rico judío Ratisbona, fue hospedado muy amablemente por una familia católica en Roma, la cual como único pago de sus muchas atenciones, le pidió que llevara al cuello la medalla de la Virgen Milagrosa. Él aceptó esto como un detalle de cariño hacia sus amigos, y se fue a visitar como turista el templo, y allí de pronto frente a un altar de Nuestra Señora vio que se le aparecía la Virgen y le sonreía. Se convirtió al catolicismo y se dedicó todo el resto de su vida a propagar la religión católica y la devoción a la Madre de Dios. Esta conversión fue conocida y admirada en todo el mundo y contribuyó a que miles y miles de personas empezaran a llevar también la Medalla de Nuestra Señora.



LA VIRGEN ERA MAS HERMOSA



Desde 1830, fecha de las apariciones, hasta 1876, en que murió, Catalina estuvo en el convento sin que nadie conociera que ella era a la que se le había aparecido la Virgen para recomendarle la Medalla Milagrosa. En los últimos años consiguió que se pusiera una imagen de la Virgen Milagrosa en el sitio donde se le había aparecido y al verla, aunque es una imagen hermosa, ella exclamó: "Oh, la Virgencita es muchísimo más hermosa que esta imagen".



UN MILAGRO DE CATALINA SE DESCUBRE LA VERDAD. SU BEATIFICACION



Al fin, ocho meses antes de su muerte, fallecido ya su antiguo confesor, Catalina le contó a su nueva superiora todas las apariciones con todo detalle y se supo quién era la afortunada que había visto y oído a la Virgen. Por eso cuando ella murió, todo el pueblo se volcó en sus funerales,  el que se humilla será ensalzado. Poco tiempo después de la muerte de Catalina, fue llevado un niño de 11 años, inválido de nacimiento, y al acercarlo al sepulcro de la santa, quedó instantáneamente curado. En 1947 el Papa Pío XII declaró santa a Catalina Labouré, y con esa declaración quedó también confirmado que lo que ella contó acerca de las apariciones de la Virgen era Verdad. Su cuerpo se venera en la Iglesia de las Hijas de la Caridad donde está también San Vicente de Paúl, en la Rue du Bac, en París.

Nuestra Senora de la Medalla Milagrosa.

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Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa
Advocación Mariana, 27 de noviembre
Autor: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid


La primera aparición de la Medalla Milagrosa tuvo lugar el domingo 18 de Julio 1830, en París, justo en la capilla de la casa central de las Hijas de la Caridad, a una religiosa llamada Catalina Laboure. El padre Aladel, confesor de la vidente, fue quien insertó el relato en el proceso canónico siete años más tarde.

"A las cinco de la tarde, estando las Hijas de la Caridad haciendo oraciones, la Virgen Santísima se mostró a una hermana en un retablo de forma oval. La Reina de los cielos estaba de pie sobre el globo terráqueo, con vestido blanco y manto azul. Tenía en sus benditas manos unos como diamantes, de los cuales salían, en forma de hacecillos, rayos muy resplandecientes, que caían sobre la tierra... También vio en la parte superior del retablo escritas en caracteres de oro estas palabras: ¡Oh María sin pecado concebida!, rogad por nosotros que recurrimos a Vos. Las cuales palabras formaban un semicírculo que, pasando sobre la cabeza de la Virgen, terminaba a la altura de sus manos virginales. En esto volvióse el retablo, y en su reverso viose la letra M, sobre la cual había una cruz descansando sobre una barra, y debajo los corazones de Jesús y de María... Luego oyó estas palabras: Es preciso acuñar una medalla según este modelo; cuantos la llevaren puesta, teniendo aplicadas indulgencias, y devotamente rezaren esta súplica, alcanzarán especial protección de la madre de Dios. E inmediatamente desapareció la visión".

Esta visión se repitió algunas veces, durante la Misa y durante la oración, siempre en la rue du Bac, de París, cerca de la parada de "Metro" Sèvre-Babylone, detrás de los grandes almacenes "Au Bon Marché" donde está el edificio de las Hijas de la Caridad, en la capilla rectangular y sin estilo definido similar a las miles que existen en las casas religiosas.

¡Oh María sin pecado concebida!, rogad por nosotros que recurrimos a Vos.

Adios a la Noche Vieja.

Autor: Catholic.net | Fuente: Catholic.net
Adiós a la Noche Vieja
¿Qué me traerá el año que comienza? ¡Lo que Tú quieras, Señor!
 
Adiós a la Noche Vieja
Adiós a la Noche Vieja
Balance de fin de año
En fin de año se reunen las familias cristianas, para despedir juntos el año que termina y recibir el que empieza.
Es una oportunidad para hacer un balance de nuestra vida y reflexionar en lo que hemos hecho y lo que dejamos de hacer.

Debemos ir a la Iglesia a dar gracias a Dios por el año que termina y pedir ayuda para el año que comienza.

En familia, se puede platicar acerca de cómo ha sido el año para cada uno y los propósitos que se tienen para el próximo.

Algunas pautas para reflexionar :

•  -¿Qué cosas buenas he hecho este año para mí?
•  -¿Qué obras buenas he hecho por los demás?
•  -¿Con qué no cumplí de la mejor manera?
•  -¿ En qué puedo mejorar mi vida?
•  -¿Cuánto aumentó mi amor a Dios y a la Iglesia?
•  -¿Cómo he cumplido con mi vocación (como hijo de familia, como padre defamilia, como esposo, como cristiano?
•  -¿Qué propósitos tengo para el siguiente año?

Sugerencias para despedir la Noche Vieja:

Cada miembro de la familia escribe en un papel la actitud que va a tratar de mejorar el próximo año, después queman todos los papeles juntos, en una fogata.

También, pueden decir en voz alta a lo que se comprometen, como miembro de la Iglesia, para hacer que Cristo esté cada día más presente en la comunidad.


Para leer en familia

a) Al despedir el Año Viejo.

Hoy terminas de escribir un capítulo más de la historia de tu vida.
Cuando naciste, este libro era todo tuyo. Te lo puso Dios en tus manos. Podías escribir en él lo que quisieras: un poema, una pesadilla, una aventura,
una blasfemia, o una oración. Podías… ahora ya no puedes, ya no es tuyo, ya lo has escrito, ahora es de Dios.
Te lo va a leer Dios, en el día mismo en que te mueras, con todos sus detalles. Ya no puedes corregirlo, ha pasado al dominio de la eternidad.
Piensa unos momentos en esta Noche Vieja. Toma tu libro y hojéalo despacio. Deja pasar sus páginas entre tus manos y entre tu conciencia. ¡Ten el gusto
de leerlo a ti mismo!
Lee todo. Repite aquellas páginas de tu vida en las que pusiste tu mejor estilo, no te olvides de que uno de tus mejores maestros, si tienes la conciencia
bien formada, eres tú mismo.
Lee también aquellas páginas que nunca quisieras haberlas escrito. ¡No!... ¡no intentes arrancarlas!, es inútil. Ten valor para leerlas. Son Tuyas.
No puedes arrancarlas… pero puedes anularlas cuando escribas las páginas siguientes. Si lo haces así, seguramente Dios las pasará de corrido cuando lea
tu libro en tu último día.
Lee tu libro esta Noche Vieja. Hay en él trozos enteros de ti mismo.
Es un drama apasionante en el cual, el primer personaje eres tú: Tú en escena con Dios, con los hombres, con la vida. Tú lo has escrito con el instrumento
asombroso de tu libertad sobre la superficie inmensa y movediza del mundo.
Es un libro misterioso que en su mayor parte, la más interesante, no puede leerlo nadie más que tú y Dios.
Esta noche, cuando hayas terminado de leerlo… si te dan ganas de besarlo, bésalo. Si te dan ganas de llorar, llora fuerte sobre tu libro viejo, pero sobre
todo… reza sobre tu libro viejo. Tómalo entre tus manos, levántalo hacia el cielo y dile a Dios sólo dos palabras: “gracias” y “perdón”.
Después, dáselo a Cristo, no importa… así como esté, aunque tenga páginas negras… nunca olvides que Cristo sabe perdonar.
Esta noche, Dios te entregará un libro nuevo. Es todo tuyo. Puedes escribir en él lo que quieras. Escribe el nombre de Jesús en la primera página. Después
pídele que no te deje escribir a ti solo. Pídele que te lleve siempre de la mano y del corazón.

b) Oración de agradecimiento

¡Gracias, Señor, por todo lo que en este año me diste!
¡Gracias por los días de sol y los nublados tristes!
¡Gracias por las noches tranquilas y por las inquietas horas obscuras!
¡Gracias por la salud y la enfermedad, por las penas y las alegrías!
¡Gracias por todo lo que me prestaste y después me pediste!
¡Gracias por la sonrisa amable y la mano amiga, por el amor y todo lo hermoso y dulce!
¡Por las flores y las estrellas y la existencia de los niños y de las almas buenas!
¡Gracias por la soledad, por el trabajo, por las dificultades y las lágrimas,
por todo lo que me acercó a Ti más íntimamente!
¡Gracias por tu presencia en el Sagrario y la gracia de tus Sacramentos!
¡Por haberme dejado vivir, gracias Señor!

¿Qué me traerá el año que comienza?

¡Lo que Tú quieras, Señor!
Te pido fe para mirarte en todo; esperanza para no desfallecer;
caridad perfecta en todo lo que haga, piense y quiera.
Dame paciencia y humildad.
Dame desprendimiento y un olvido total de mí mismo.
Dame, Señor, lo que Tú sabes me conviene y yo no sé pedir: suficientes pruebas que me mantengan fuerte, suficientes tristezas que me mantengan humano,
suficientes fracasos que me mantengan humilde, suficiente determinación para hacer cada día mucho mejor que ayer.
¡Que pueda yo amarte cada vez más y hacerte amar por los que me rodean!
¡Derrama, Señor, tus gracias sobre mí y todos los que quiero, para que en este año que empieza, tengamos siempre el corazón alerta, el oído atento, las
manos y la mente activas y el pie dispuesto para extender tu Reino!

Al estilo de Dios.

Al Estilo de Dios
 

 

Homenaje al Señor en estos tiempos Navideños

 

 

Se  nota Su toque, ¿verdad? En cada cosa que Dios propicia, se nota Su estilo. El, no se contradice, nunca. Nos lo dijo ya cuando pasó por aquí, hace unos veinte siglos: el Reino de Dios está entre nosotros, y es como un grano de mostaza (Mateo 13, 31-35). Es como una pequeñísima semilla, mucho menor a las demás semillas, que crece de modo imperceptible y se hace una gran planta en la que anidan los pájaros. O es como la levadura, que se mezcla en cantidades ínfimas, y produce efectos inesperados en la masa que se hornea ante nuestra vista.

Su accionar es imperceptible, quizás un poco lento a los ojos humanos, pero poderoso. Meditemos en Su Nacimiento en Belén, una vida escondida en Nazaret, tres años de trabajo entre algunos testigos en un rincón perdido del mundo Romano, una Muerte horrenda en Jerusalén, una Resurrección atestiguada por una buena cantidad de amigos, la Ascensión ante la mirada sorprendida de los más cercanos. ¿Qué ocurrió luego? Primero muy lentamente, pero luego creciendo como un torbellino imparable, Su influencia en el mundo llegó a fracturar y triturar las culturas y volverse el Hombre más influyente en la historia de la humanidad.

El no necesitó victorias militares, títulos de realeza ni campañas publicitarias globales. ¿Cómo es que ocurrió esto? Difícil explicarlo, porque estos sorprendentes resultados obedecen a Su estilo, Su toque. Por supuesto, tenía que ser de ese modo, porque El es Dios, el Hombre-Dios. ¿Cómo podrían competir con El los emperadores, o reyes, o los magnates del mundo moderno? ¡Ni modo! Ni a los tobillos le llegan.


El obra desde el silencio, desde lo pequeño, desde la humildad extrema. Sus obras avanzan siendo mayoritariamente ignoradas, hasta que adquieren una solidez que las hace imparables, indiscutibles. Los santos han sido Sus eficientes instrumentos porque fueron dóciles al dejarse moldear por Su Mano. Jesús fue con ellos un maestro en el arte de la tolerancia, la paciencia, la obediencia, el dejar hacer. No quiere decir esto no trabajar, sino todo lo contrario, trabajar mucho pero sin pretender acelerar los tiempos poniendo a riesgo la obra entera.


El Grano de mostaza crece, desarrolla sus raíces, antes de dejar aflorar en la superficie la copa que tendrá que resistir los vientos y las lluvias. Igual, las obras de Dios crecen en su estructura invisible antes de empezar a mostrar ramas y follaje a los ojos del mundo. Cuando una obra de Dios es acelerada por culpa de la ansiedad humana, promocionándola como si se tratase de un cantante de rock o un producto de consumo masivo, se pone a riesgo la totalidad del edificio.


No, Dios no actúa de ese modo, y cuando los hombres se equivocan y se apartan de Su estilo, El comienza a tomar distancia si es que el error no es corregido de modo inmediato. En el estilo de Dios no hay lugar para vanidades, ni para pretensiones de ser algo más que los demás. Y mucho menos para la propagación de un espíritu de división, criticando otras obras de Dios con el pretendido fin de ensalzar la propia.


El grano de mostaza es pequeño, y sin embargo sabe interiormente que tiene una misión importante. Pero no por eso se pavonea ante las demás semillas diciendo “no se dejen engañar por mi pequeñez, pues yo seré un día más grande que todas ustedes”. El grano de mostaza se sabe pequeño, y se concentra en mantener esa pequeñez, porque sabe bien que su contribución al Reino de Dios crecerá de modo inadvertido y sustentado en la acción de Dios, no de los propios esfuerzos. La paciencia es la madre de su caminar.


Debemos aprender a conocer, a admirar, y a practicar el Estilo de Dios. La escuela donde se enseña esta maravillosa habilidad está alrededor nuestro. Baste con observar pacientemente la forma en que creció cualquier obra del Señor, o mejor aún, baste con observar como ha crecido la Obra de la Salvación en su completitud.


Sin presunciones, sin alharacas, sin pechos inflados, sin sabiduría humana. Con mucho silencio, con mucha observación, con mucha oración, con una mirada interior que nos dice: “Yo nada soy, ¿como podría entonces pretender saber los motivos y las respuestas a los planes del Señor?”. La pregunta a Dios nunca es ¿por qué?, sino ¿para qué? Aceptando Sus designios, particularmente Sus cruces, sólo debemos preguntar, ¿qué esperas de mi, Señor?
(Desconozco el autor).

Ano Nuevo, Vida Nueva.

Año Nuevo, Vida Nueva

“Nuestro sueño, cuando lo seguimos, es el mejor pronosticador de nuestro futuro.” John Maxwell

Estamos en la recta final del año, y muchos ya empezaron a realizar sus resoluciones de año nuevo prometiéndose que ahora si lo van a lograr. Diciembre es un mes donde muchas personas se llenan de energía y optimismo esperando que el año que está por comenzar sea mucho mejor.

¿Ya escribiste tus resoluciones de año nuevo?
¿Quieres hacer del año nuevo el mejor de tu vida?

El problema está en que si no te comprometes con lo que escribiste no lo vas a lograr. Muchos quieren grandes logros pero sin compromiso y sin esfuerzo. Piensan que con solamente escribirlo y desearlo es suficiente. Las buenas intenciones no bastan hay que diseñar acciones que te lleven al objetivo deseado.

¿Cuáles son tus objetivos?
¿A qué te vas a comprometer?

Necesitas comprometerte con tus metas o sueños si quieres que se hagan realidad. No seas de las personas que al llegar febrero o marzo se olvidan de sus metas y dispersan sus energías en otras cosas. No seas de aquellos que se rinden ante las circunstancias de la vida, crea tu las circunstancias.

No seas de aquellos que dicen que no lo van a lograr, no busques excusas, no busques pretextos para retardar tus sueños. Tú puedes tener una vida nueva si verdaderamente te comprometes a trabajar sobre tus creencias limitantes.

¿Cuáles son esos pensamientos que te limitan, que no te dejan crecer o avanzar?

Qué felices seriamos si pudiéramos vivir sin esos pensamientos restrictivos. Ahora te tengo buenas noticias tu puedes elegir cambiar esos pensamientos de “no se puede” por pensamientos de posibilidades. Tú puedes cambiar tu manera de pensar y de seguro cambiará tu manera de vivir.

Ahora no solamente debemos cambiar nuestra forma de pensar, también necesitamos aprender a intervenir sobre nuestras emociones. Se dice que toda emoción es una predisposición para la acción. Y una emoción que nos paraliza es el miedo, tenemos miedo a cambiar, miedo a dejar lo conocido, seguro y confortable por lo desconocido, inseguro e incómodo. Tenemos miedo al cambio y miedo al éxito.

¿Cuáles son esos miedos que te paralizan?

Si sigues con esos miedos no podrás experimentar ni el año nuevo ni la vida nueva, para experimentarlos debes arriesgarte, tienes que moverte hacia los sueños que Dios te ha dado. Fue lo que pasó con Abraham, él se movió y por medio de él fueron bendecidas todas las familias de la tierra.

Si quieres un año nuevo y una vida nueva es necesario cambiar tu manera de pensar y el cómo te sientes, no dejes que tus emociones te lleven al pasado. Si sigues haciendo las cosas con la misma clase de pensamientos que tienes, y las mismas emociones obtendrás los mismos resultados.

“Si crees que puedes, tienes razón. Si crees que no puedes, también tienes razón.” Henry Ford

Hoy es el mejor día para comenzar a disfrutar ese año nuevo y esa vida nueva. Decide convertirte en esa persona que quieres ser: nuevos pensamientos, nuevas emociones, nuevas acciones. Cree que los planes que Dios tiene para ti son de bienestar. Feliz año nuevo desde ya.

En amor y liderazgo,

Pedro Sifontes
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

Casa nueva, vida nueva, muerte vieja.

Casa nueva, Vida Nueva, Muerte Vieja

En la casa todo era alegría, festejo y felicidad. La casa estaba recién construida, y la familia se había mudado hacía apenas tres horas. Además del festejo por la casa nueva, se brindaba por la felicidad de una pareja de recién casados.

Así mismo, en el jet de fabricación británica, todo era festejo y alegría también. El avión estaba recién reparado, y volvía a la casa de su dueño, el magnate liberiano Hawker Siddeley. El ingeniero de vuelo, Joseph Dovillie, inglés de cuarenta y un años de edad, se sentía feliz también.

Pero la tragedia los envolvió a todos. El avión falló a poco del despegue. Se vino a tierra y chocó contra la casa. Diecisiete personas murieron en el accidente, entre ellos la pareja de recién casados. La casa y el avión se incendiaron y quedaron reducidos a cenizas. Todo esto ocurrió en Khartoum, Sudán, en abril de 1983.

Hay tragedias de la vida real que parece que fueran pura fantasía. Llegan a ser una acumulación de hechos y de circunstancias que parecen más propios de una película de horror que de la vida que todos suponemos debiera ser tranquila, feliz y ordenada.

He aquí toda una familia que celebra una doble felicidad, natural en cualquier familia: una casa nueva, recién comprada, y una pareja nueva, recién casada. Y he aquí un avión jet ultramoderno, que despega airoso del aeropuerto, para realizar un viaje que se supone es de placer.

Pero en cuestión de minutos: la caída del avión, el impacto en la casa, el incendio que estalla pavoroso, y ambos eventos felices que se convierten en escenas de horror y de espanto. De la felicidad más intensa se pasa, en un momento, a la desgracia, la ruina y la muerte.

¿Qué conclusión podemos sacar de esto? Una conclusión tan vieja como el hombre mismo: la muerte acecha a cada paso; por lo tanto, siempre hay que estar preparado. Hoy estamos vivos, sanos, bien provistos y felices. Mañana podemos estar enfermos, agónicos, arruinados o muertos.

¿Cuál es la actitud que nos conviene adoptar ante esta fragilidad e inseguridad de la vida humana? Estar preparados para cualquier eventualidad. Y como el Único que nos promete seguridad permanente y vida eterna es Cristo, entonces hoy, en este momento mismo, cuando el bienestar nos rodea —hoy y no mañana— más vale que recibamos a Cristo como Señor y Salvador.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

02/01/2011 18:30 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

¿El 24 de diciembre viene Santa Claus o el niño Jesús?

¿El 24 de diciembre viene Santa Claus o el niño Jesús?
 

Arquidiócesis de Xalapa

 

Vivimos un conflicto entre dos culturas: por un lado la cultura del consumo y el placer y por otro la cultura cristiana. ¿Por cuál debemos decidirnos?

 

La noche del 24 de diciembre habrá comida abundante, intercambio de regalos, bailes y licor. En muchas fiestas el único ausente será la razón de ser de la fiesta: Jesús, porque el comercialismo ha vaciado la Navidad de contenido religioso.

 

Por tanto ya es tiempo de devolverle su verdadero sentido. En primer lugar hay que cuestionar a ese personaje vestido de rojo. ¡Basta ya, hay que poner a Santa Claus en su lugar! Este personaje solo existe en los anuncios comerciales. Niños enfrenten la verdad.

 

Antes de la distorsión comercial sí se honraba a un verdadero santo: san Nicolás, obispo de Bari, en el siglo IV. Era notable por su cuidado hacia los niños pobres. Incluso resucitó a tres niños y después de su muerte su devoción se desarrolló principalmente en los pueblos del norte de Europa.

 

En la época de la Reforma, los holandeses cambiaron la fiesta religiosa de san Nicolás, que ellos llaman "Sint Klaes", por una fiesta secular. Y cambiaron al santo por un personaje del Polo Norte, rodeado de duendes y que llevaba regalos a los niños. Los colonizadores llevaron esta tradición a Norteamérica y cambiaron el nombre de "Sint Klaes" a "Santa Claus". Nació así el símbolo de la Navidad en los Estados Unidos.

 

Pero Santa Claus si fue una persona real, san Nicolás, un santo que es amigo de Dios y que amaba mucho a los niños. Pero conviene destacar que, como los dones de los santos no son de ellos, él solamente podría interceder para que Jesús o Dios mismo, por medio de sus padres lleven los juguetes a los niños que se han portado bien.

 

Por tanto hay que reforzar la fiesta de la Navidad, no como tiempo de Santa Claus, sino como la fiesta del nacimiento de Jesús.

 

Además debemos recordar que antes de esperar recibir muchos regalos, debemos dar regalos especialmente a los niños pobres, dado que Jesús puede estar disfrazado también de niño. “En verdad les digo que cuanto hicieron con alguno de estos mis hermanos más pequeños, lo hicieron conmigo”. Mt 25-40.
(
http://ar.groups.yahoo.com/group/reddecatequistas
).

Hoy es Noche vieja.

Hoy es Noche vieja
Deseo dormir en paz la última noche del año y despertar con el alma renovada para emprender la nueva jornada de este año que comienza.
Autor: P Mariano de Blas | Fuente: Catholic.net




Se fue un año más.

Al final del año es conveniente hacer un balance de los 365 días, para ver qué se hizo con ese año de vida. Conviene también saldar todas las deudas que se tienen con Dios y con los demás.

Quiero asomarme a la ventana de mi casa y mirar hacia atrás, hacia ese largo camino que he recorrido durante todo el año.

Si algo puedo ver, es que cada día de ese año transcurrido estuvo lleno del amor de Dios. Estoy en deuda con Él; por eso mi primera palabra al final del año es: ¡Gracias!.

Pero, al lado de tantas bondades de ese Dios, está la triste historia de la ingratitud y la mediocridad para con ese gran amigo. Por eso la segunda palabra tiene que ser: “¡Perdóname todos los errores, todas las mediocridades!. ¡Yo sé que me perdonas!”

Pero hay una tercera palabra que quiero decir: “Te pido un gran año para hacer con el una gran tarea, ayúdame a que este año que empieza sea mejor, que valga la pena vivir. Conviértelo en un gran año. Que aquello de “próspero año nuevo” no se quede en una ironía, sino en una verdad.

También quiero, al final del año, saldar cuentas con mi prójimo, quiero sacar de mi espíritu, arrancar, tirar todos los rencores, odios, resentimientos hacia mis hermanos. Quiero terminar el año bien con todos. Quiero poder decir que no tengo malos sentimientos hacia ningún ser humano.

Es hora de pedir perdón a todos los que en el camino he herido, molestado, desairado. A los que tenían derecho a esperar una respuesta y no se la di, a los que necesitaban una palabra de aliento y me quedé con ella. A los que encontré tirados en el camino de la vida, desesperados, tristes, vacíos de Dios y de ilusión, y pasé de largo porque tenía mucha prisa. Quiero pedirles perdón.

Deseo dormir en paz la última noche del año y despertar con el alma renovada para emprender la nueva jornada de este año que comienza.

Es importante recordar que este año será lo que cada uno haga con él. ¿Será el mejor o será el peor? ¿Será uno de tantos, ni bueno ni malo, sino todo lo contrario? De cada uno de nosotros depende.

Dios que te da ese año nuevo es el que más ardientemente te dice: ¡FELIZ AÑO!

Al Dios que me dio la vida, ¡gracias!.
Al Dios de mis días felices, ¡gracias!.
Al Amor de mis amores, ¡gracias!.
Puesto que al final de la vida me examinarán del amor, perdóname por no haber amado lo suficiente, y concédeme morir de amor.

La venganza de la esclava. Meditación sobre el adulterio.

«LA VENGANZA DE LA ESCLAVA»
Por Carlos Rey
 
«Don Francisco Rodríguez de Rivas, maestre de campo de los reales ejércitos, corregidor de Riobamba, en el antiguo reino de Quito, tomó posesión de la presidencia de la Capitanía General de Centro América el día 4 de octubre de 1716.... Cuando don Francisco empezó a requerir de amores a doña Rosa, ésta... [ordenó] a su esclava Agar el mayor secreto en... llevar y traer... razones y flores.... Agar era una negra... alta, airosa.... [distinguida].... De reina [en África Agar] vino a ser esclava en América....

Cuando Agar [le] presentó [al presidente] el primer recado de su ama, los dos temblaron.... Joven aún..., don Francisco había leído el Cantar de los Cantares y creyó estar viendo a la Sulamita de Salomón....

»—¡Agar!... —dijo el hombre—.... Te amo....

»—... Soy reina,... blanco; [pero] la hija del sol africano es tuya. Júrame no unirte a otra mujer....

»—Lo juro. Agar.

»—Rooth, el dios de los nubios, es vengativo con los perjuros —dijo la negra arrojándose en los brazos del blanco....

»[Pero fue] doña Rosa [la que] se casó... con el señor don Francisco Rodríguez de Rivas.

»Agar.... pensaba en su venganza....

»Seis meses habían pasado desde la noche de la boda.... [cuando] la esclava le [dijo a su ama] con aire distraído, estando asomadas a un balcón:

»—¿No os parece que es agradable ese joven?... Se dice que es el más elegante caballero de Guatemala....

»[Doña] Rosa [respondió]:

»—¡Qué hermoso es!...

»—Señora —le [dijo] Agar—, ese joven es mucho más hermoso que vuestro marido; pero vuestro Dios manda amar al hombre propio únicamente....

»La esclava fue al joven y le dijo lo que había sucedido....

»Un día... [en que don Francisco estaba de] viaje,... la esclava... le dice [a la esposa]:

»—[Aquel joven] ya vendrá....

»—[El] joven se presenta al dintel. Elegante, soberbio..., [ve] a su amada desde la puerta....

»[Se desmaya] la esposa, [la toma] en sus brazos el apasionado joven y desaparece por la puerta de la alcoba con su dulce carga. Agar los mira entrar y se ríe como un demonio....

»Camino de Quetzaltenango, [al] señor presidente... un hombre le sale al camino:

»—Tomad, señor —le dice.

»“Tu mujer te falta en estos momentos”, dice el condenado papel....

»De vuelta [a casa a toda prisa],... [don Francisco]... llega a la puerta de la alcoba: allí está Agar tendida de través, guardando la puerta....

»—¿Qué haces, esclava?

»Agar, [empuñando el vaso de veneno que acaba de tomar,] hace un esfuerzo y [le responde]:

»—Infamia por infamia: ya lo veis, guardo vuestra deshonra....

»Por fin... el caballero... [logra penetrar] en la alcoba, [pero] allí [ya] no [hay] nadie. Los amantes se [han] escapado..., [y] la esclava [está] muerta, con los ojos abiertos que [lo miran].»1

Quiera Dios que aprendamos la moraleja de este trágico cuento del reconocido escritor salvadoreño Francisco Gavidia que Agar, la reina esclava, le cita a su ama: que nuestro Dios manda que los cónyuges se amen mutua y exclusivamente, es decir, que no cometan adulterio ni codicien el cónyuge del prójimo. Pues si cumplimos sus mandamientos, Dios nos promete que siempre nos irá bien, disfrutaremos de larga vida y podremos dormir sin temor alguno.2

 
1.-
 Francisco Gavidia, Cuentos y narraciones (San Salvador: Concultura, 1996), pp. 56‑60.
 
2.-
 Éx 20,14-17; Dt 5,18-21.28; 6,1-3;16-24; Lv 26,:3-6
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

La Epifanía del Señor, año 2010. Los magos y la Astrología.

   Padre nuestro.

   Jueves, 06/01/2011, Epifanía del Señor.

   ¿Qué se dice en la Biblia de los magos y de la adivinación en general?

   1. Los magos.

   En la Biblia se nos habla de los magos, a quienes, si en la antigüedad muchos los tenían por sabios, (yiddeoni se traduce como sabio), los tales trabajaban el terreno de la adivinación. En el primer Isaías, con tal de que comprendamos el poder persuasivo de los tales, se nos dice:

"Y cuando os dijeren: «Consultad a los nigromantes
y a los adivinos que bisbisean y murmujean;
¿es que no consulta un pueblo a sus dioses,
por los vivos a los muertos?"" (IS. 8, 19).

   Aunque el terreno de la adivinación aparenta ser prometedor, para quienes creen que les sería positivo el hecho de conocer su futuro, a muchos de los tales no les queda otro remedio que comprobar que ello es un engaño muy peligroso, en el sentido de que paraliza la vida de quienes creen que sólo han nacido para sufrir, y evita que muchos que pueden hacer el bien hagan lo que deben hacer, dado que, para los defensores de la New Age, hasta el suicidio es positivo. Es esta la razón por la que, la Biblia, -la Palabra de Dios-, nos dice:

   "Cuando hayas entrado en la tierra que Yahveh tu Dios te da, no aprenderás a cometer abominaciones como las de esas naciones. No ha de haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique adivinación, astrología, hechicería o magia, ningún encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de muertos. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahveh tu Dios y por causa de estas abominaciones desaloja Yahveh tu Dios a esas naciones delante de ti. Has de ser íntegro con Yahveh tu Dios. Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a astrólogos y adivinos, pero a ti Yahveh tu Dios no te permite semejante cosa" (DT. 18, 9-14).

   Sabemos que Dios no nos prohíbe pecar por simple capricho, sino porque sabe que el hecho de no cumplir su voluntad acaba perjudicándonos, porque, según San Juan, "el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor" (1 JN. 4, 8).

   Desde el punto de vista religioso, la adivinación es idolátrica, porque, quienes la practican, depositan su confianza en espíritus que no están relacionados con Dios, así pues, San Pablo, nos dice:

   "Y aprovechad cualquier oportunidad (de cumplir la voluntad de Dios), pues corren tiempos malos. No seáis irreflexivos; tratad, más bien, de descubrir cuál es la voluntad de Dios" (EF. 5, 16-17).

   Dado que muchos estamos acostumbrados a vivir en países en que podemos tener muchos bienes, por lo que, en consecuencia, podemos resolver muchos problemas sin apenas realizar ningún esfuerzo, hemos caído en la trampa de olvidar que, si queremos superarnos en la vida, tenemos que aprender a ser luchadores incansables. Dado que no podemos ver a Dios cara a cara, y somos impacientes a la hora de esperar la llegada de la resolución de nuestras dificultades, puede sernos fácil caer en la tentación de contratar los servicios de algún adivino, que no nos diga lo  que nos va a suceder en el futuro, sino lo que queremos oír, con tal de que el mismo nos devuelva la serenidad. Es preciso que recordemos que, tanto los judíos justos del pasado como muchos buenos cristianos, han tenido que sufrir mucho por causa de la profesión de su fe, así pues, aunque cueste creerlo, aún en nuestros días son crucificados algunos seguidores de Jesús. Los cristianos seremos capaces de soportar cualquier dificultad que nos sobrevenga, si le pedimos a Dios que nos colme de los dones y frutos de su Santo Espíritu.

   2. Los Magos de Oriente.

   Si Dios no está de acuerdo con la práctica de la magia, ¿por qué se valió de los astrólogos orientales, para simbolizar que el Evangelio, no sólo incumbe a los judíos, sino que es una doctrina universal?

   Aunque nuestro Santo Padre no está relacionado con el pecado, tiene suficiente amor y paciencia con nosotros, como para manifestársenos, aprovechándose de las realidades que caracterizan nuestra vida, así pues, Yahveh se valió de la creencia de que los grandes personajes tenían una estrella a través de la cuál se podía adivinar el futuro de los mismos, para hacer que dichos Magos emprendieran su viaje, en pos de la estrella de Belén, para conocer, al Rey de Israel, en persona.

   No podemos determinar el número de los Magos orientales teniendo en cuenta los presentes que le ofrecieron a nuestro Salvador, dado que dichos dones tenían significados simbólicos, así pues, el oro era símbolo de magnificencia, el incienso era el símbolo de la Divinidad, y, la mirra, con que los orientales embalsamaban a sus difuntos, era una especie de anuncio de la Pasión y muerte del Mesías.

   ¿Eran reyes los citados Magos, como muchos creen? Según los siguientes textos bíblicos, no lo eran.

"¡Manda, Dios mío, según tu poder,
el poder, oh Dios, que por nosotros desplegaste,
desde tu Templo en lo alto de Jerusalén,
donde vienen los reyes a ofrecerte presentes!
Increpa a la bestia del cañaveral,
a la manada de toros y novillos de los pueblos.
¡Que se sometan con lingotes de plata!
¡Dispersa a los pueblos que fomentan la guerra!
Los magnates acudan desde Egipto,
tienda hacia Dios sus manos Etiopía" (SAL. 68, 29-32).

"Así dice Yahveh,
el que rescata a Israel, el Santo suyo,
a aquel cuya vida es despreciada, y es abominado de
las gentes,
al esclavo de los dominadores:
Veránlo reyes y se pondrán en pie,
príncipes y se postrarán
por respeto a Yahveh, que es leal,
al Santo de Israel, que te ha elegido" (IS. 49, 7).

"¡Arriba, resplandece, que ha llegado tu luz,
y la gloria de Yahveh sobre ti ha amanecido!
Pues mira cómo la oscuridad cubre la tierra,
y espesa nube a los pueblos,
mas sobre ti amanece Yahveh
y su gloria sobre ti aparece.
Caminarán las naciones a tu luz,
y los reyes al resplandor de tu alborada.
Alza los ojos en torno y mira:
todos se reúnen y vienen a ti.
Tus hijos vienen de lejos,
y tus hijas son llevadas en brazos.
Tú entonces al verlo te pondrás radiante,
se estremecerá y se ensanchará tu corazón,
porque vendrán a ti los tesoros del mar,
las riquezas de las naciones vendrán a ti.
Un sin fin de camellos te cubrirá,
jóvenes dromedarios de Madián y Efá.
Todos ellos de Sabá vienen
portadores de oro e incienso
y pregonando alabanzas a Yahveh.
Todas las ovejas de Quedar se apiñarán junto a ti,
los machos cabríos de Nebayot estarán a tu servicio.
Subirán en holocausto agradable a mi altar,
y mi hermosa Casa hermosearé aún más.
¿Quiénes son éstos que como nube vuelan,
como palomas a sus palomares?
Los barcos se juntan para mí,
los navíos de Tarsis en cabeza,
para traer a tus hijos de lejos,
junto con su plata y su oro,
por el nombre de Yahveh tu Dios
y por el Santo de Israel, que te hermosea.
Hijos de extranjeros construirán tus muros,
y sus reyes se pondrán a tu servicio,
porque en mi cólera te herí,
pero en mi benevolencia he tenido compasión de ti" (IS. 60, 1-10).

   En los textos anteriores, hemos visto que los Reyes de la tierra adorarán a Jesús, el gran Rey, por lo que deducimos que los Magos de Oriente, no eran Reyes, en el sentido de que los tales eran inferiores al Mesías.

   No seamos como los habitantes de Jerusalén, que, en vez de alegrarse al pensar que había llegado el tiempo de que naciera su Redentor, temieron las consecuencias que ello tendría, si el poder romano se sentía provocado por un nuevo líder sedicioso. Recordemos los valores que caracterizan la Navidad tales como el amor y la comprensión, y hagamos que los tales formen parte de nuestra vida todo el año.

El rescate definitivo.

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El rescate definitivo
Dios no es indiferente ante el grito de sus hijos. En las mil encrucijadas de la vida, pedimos, humildemente, que nos salve.
Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net



Un naufragio, un incendio, un terremoto, un accidente de tráfico, una enfermedad, una situación económica desesperada: en la vida se dan tantas situaciones en las que pedimos, suplicamos, esperamos intensamente la ayuda de otros, la llegada de un equipo de rescate.

Gracias a Dios, hay miles de hombres y mujeres dispuestos a tendernos una mano de auxilio. Bomberos y médicos, agentes del orden y voluntarios, dan lo mejor de sí mismos en acciones de rescate a quienes viven en situaciones de urgencia o bajo la presión de graves problemas.

Los rescates humanos alivian y devuelven la esperanza. Pero en ocasiones llegan sólo hasta un cierto límite, más allá del cual no pueden pasar.

Porque el rescate del médico no siempre consigue curar al enfermo ni aliviar sus dolores más profundos. Porque el rescate de los bomberos a veces llega tarde o no logra, ante la fuerza de los elementos, apagar el incendio. Porque la policía puede no actuar de modo adecuado para impedir un desenlace trágico en el secuestro de un ser querido.

En otros casos, el rescate no puede venir de los hombres, porque afecta a nuestro corazón. Cuando hemos caído en el pozo profundo del egoísmo, cuando hemos dejado crecer odios que carcomen el alma, cuando sentimos una pena intensa ante los fracasos de la vida, cuando hemos pecado contra Dios y contra el prójimo, ¿quién nos puede salvar?

Es cierto que existen medicinas y tratamientos psicológicos que pueden dar cierto alivio. Pero tales actuaciones llegan hasta un punto, más allá del cual no pueden hacer nada. Porque si hemos pecado, lo único que necesitamos es una curación definitiva, el encuentro con Dios desde la súplica que pide perdón y misericordia. Porque ante el misterio de la muerte, que nos arrebata un ser querido o que se acerca inevitablemente a las puertas de la propia vida, sólo queda mirar al horizonte de lo eterno y suplicar a Dios que nos acoja en su Amor infinito.

Frente a esas situaciones más íntimas, a los momentos “límite” de nuestra existencia, el rescate definitivo puede llegar sólo desde alguien que está por encima de las leyes físicas y biológicas y que se interese por nosotros. La mirada al cielo suplica, entonces, una mano divina, un consuelo íntimo, un perdón que nace desde la misericordia.

Dios no puede ser indiferente ante el grito de sus hijos. En las mil encrucijadas de la vida, pedimos, humildemente, que nos salve, que nos ayude, que nos ofrezca ese rescate definitivo que tanto anhela el corazón de cada ser humano.

05/01/2011 23:42 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. DIOS PADRE No hay comentarios. Comentar.

Sembrando semillas.

Sembrando semillas

Frederick William I, rey de Prusia, no se dio a conocer por una disposición agradable. Su pasión era su ejército y pasó mucho tiempo de su vida tratando de establecerlo. No le interesaba casi nada más ni nadie más, incluyendo a su familia. Con frecuencia fue cruel con su hijo, quien más tarde le sucedió en el
trono como Frederick II, el Grande.

Ya anciano, con frecuencia Frederick William caminaba solo por las calles deBerlín. Sus súbditos huían de él. Se cuenta que en uno de esos paseos, un ciudadano lo vio venir e intentó escapar del monarca a través de un portal.

   Tú-le gritó el rey-, ¿a dónde crees que vas?
-       A mi casa, Su Majestad--contestó nervioso el hombre.
  ¿Es esa tu casa?--le preguntó Frederick.
-       No, Su Majestad.
   Entonces, ¿por qué estás tratando de entrar ahí?
-             Bueno, Su Majestad -admitió el hombre, preocupado de que lo tildaran de ladrón-,      

Es que no quería encontrarme con usted.
   ¿Por qué? -preguntó el rey.
-       Porque le tengo miedo, Su Majestad.

Frederick alzó el bastón que usaba para caminar y apuntando al hombre, le dijo:
«Se supone que no tienes que temerme, pedazo de infeliz. Se supone que tienes que amarme».

Rara vez las personas siguen a alguien con quien no se llevan bien. No puedes obligar a nadie amar. El amor se gana, no se impone. ¿Estás regando las semillas de amor con tu familia, compañeros o vecinos? … Semilla que se riega, tarde o temprano florece!.

Un lindo día sembrando semillas de amor!!
(
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05/01/2011 23:44 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

La Navidad en el matrimonio.

La Navidad En El Matrimonio

El nacimiento del hijo de Dios en la vida de los matrimonios los puede salvar!

Isaías 9, 6 Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre “Admirable consejero”, “Dios fuerte”, “Padre eterno”, “Príncipe de paz”.

Cuando un Matrimonio decide hacer nacer a Jesucristo el Hijo de Dios como el centro de su relación, ese matrimonio se convierte en uno bendecido que van a disfrutarse mucho y van a tener una relación saludable.

Que significa hacer nacer a Jesucristo en nuestro Matrimonio? Significa hacer que sus instrucciones de vida se apliquen regularmente en el Matrimonio. Significa vivir con el amor, la humildad, el servicio y la entrega del Hijo de Dios como esencia de la relación. Cuando realmente hacemos nacer a Jesucristo en medio del matrimonio, aumenta la tolerancia y la capacidad de atenderse mutuamente sin egoísmo, con FE y con la esperanza de que cada día estarán mejor conforme crecen en su vida espiritual.

Cristo Jesús es nuestro máximo consejero, Admirable; y si somos obedientes a su palabra entonces el efecto de la obediencia producirá frutos de bendición, paz y prosperidad. Nadie puede darnos mejores consejos que el Hijo de Dios. Frecuentemente buscamos consejo en personas no capacitadas, en libros o revistas, en profesionales de la salud, pero pocas veces con el que verdaderamente sabe como fuimos diseñados y puede decirnos con certeza absoluta que es lo que más nos conviene en nuestro matrimonio.

Cuando un Matrimonio se sustenta en Cristo, cuenta con el Dios fuerte que nos ayudará a vencer toda clase de dificultades y a controlar nuestras emociones con la fuerza de su amor. El es el Dios fuerte que nos sostiene contra las asechanzas del enemigo y nos libra de todo mal. El es el Dios fuerte que nos cubre contra las huestes espirituales de maldad. En EL los matrimonios y las familias están seguros!

Cuando un Matrimonio esta en Cristo, cuenta con el apoyo y las bendiciones del Padre Eterno para que se mantenga sano y puedan disfrutar de todas las cosas buenas de la vida por encima de cualquier circunstancia que pueda venir.

Cuando un Matrimonio está en Cristo, la Paz estará con ellos, porque Cristo Jesús es el Príncipe de la Paz y donde se le recibe a ÉL se obtiene la paz. Un Matrimonio en Cristo es un Matrimonio en Paz!

Si ustedes no han hecho nacer a Jesucristo en su matrimonio, aprovechen esta navidad y tomen la decisión de entregar su vida y su matrimonio a Cristo. Simplemente pídanselo de todo corazón y tomen la decisión de conocer su palabra, aprender lo que EL enseña para los matrimonios y ponerlo en práctica en sus vidas. Entonces el Dios Admirable consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz, vendrá a sus corazones y bendecirá sus vidas de una manera extraordinaria para que puedan obtener un matrimonio saludable y una familia de bendición.

Tome la decisión de ser humilde y llenarse del Señor Jesús hoy mismo. Es la mejor decisión que puedes tomar.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!
Luis y Hannia Fernandez.
(
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Que vivan los hombres de quilates.

Que vivan los hombres de kilates

Oh hombre, tu Dios te creó con una fuerza sin igual,
Con la que puedes dominar al más fiero y fuerte animal.
No importa si es un gran pez o un gran reptil,
Bajo tu poder está y con habilidad lo someterás.

Oh hombre, Dios te ha dado, en parte, la potestad del universo dominar,
Has trascendido las esferas con tus naves espaciales,
Con satélites y radares para investigar que hay más allá;
Has lanzado proyectiles computarizados para a tus enemigos destruir y derribar.

Oh hombre, eres tan ejemplar creación de tu Divino Autor
Que no podemos más que admirar tus talentos, virtudes e ingeniosidad
Que con astucia sabes ejecutar para el bien o el mal de la humanidad.

Disfruta, hombre, la bendición de tu familia formar,
Y con gran tesón y pasión tu todo por ellos entregar.
Te ha dado Dios la dicha y el don de procrear y llenar tu aljaba de saetas,
Como dijera el rey David, y que puedes de ellos orgulloso estar.
Hombre, te pido que con esa fuerza e inteligencia con que riges el mundo,
Ternura le puedas agregar y los cuerpecitos de tus pequeños tocar
Y palpar de cerca lo que siente un hijo al calor de la sangre amada.

Oh hombre, eres objeto de atracción con tus hombros anchos,
Con tus músculos de atlético luchador, con tu espalda triangular, haces a todos admirar,
Más, cuando hay armas en tus puños, trueno en tu voz y furia en tus ojos,
Haces a todos bajo tu techo temblar, y aún al bebé de pecho llorar.

Al león y demás especies se les dio una fuerza salvaje para sobrevivir en su reino
Y aún entre ellos se contempla algo tierno, cuánto más a ti, hombre,
Que te dio la fortaleza acompañada de la razón, para dialogar, para planear,
Para amparar con bienestar, para reír, para gozar y así llevar una buena vida familiar.

Sigue adelante, hombre, si fueres un padre, cumple tu rol a envidiar,
Si fueres un hombre sin prole, tu valor no se ha ido, persigue tu ideal.
Pero, cuidado, hombre, nunca dejes a tu Cristo de lado,
Procura que sea Él siempre la brújula que guíe tu destino,
Para que así puedas amar de verdad, y a todos, un sabio legado dejar.

Al final del pensamiento, oro por los hombres de mi patria:
Que puedan al Señor sus vidas doblegar.
Oro por los hombres de mi iglesia: que aprendan ante Cristo sus vidas humillar.
Oro que Dios bendiga a los hombres santos que con testimonio fiel,
Busquen a Dios agradar y con mucho juicio sus casas y sus cosas gobernar.

¡Que vivan los hombres guapos en apariencia y en coraje,
Que no se acobardan ante la adversidad y la necesidad
Sino que se saben con valor y empeño a cada una enfrentar,
Y con cada gota de sudor de su frente pagar!

¡Que viva el hombre engarzado, en la vida de mi esposo amado,
Cuyo modelo es digno de imitar porque es totalmente desprendido, es generoso,
No es envidioso, sabe amar, sabe aconsejar y hace a sus hijos recapacitar,
Y ante todo sabe perdonar,
Conozco a ese hombre y digo que sí hay hombres, ¡hombres de kilates, hombres de verdad!

¡Que vivan los hombres!
(Ana de Irigoyen).

05/01/2011 23:49 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

No hay salida. Jesús nos saca de las situaciones difíciles.

¿No hay salida?

Un buen hombre, recto y justo, había sido acusado de haber cometido el asesinato de una mujer. El verdadero asesino, una persona con muchas influencias, desde el primer momento se procuró un "Chivo Expiatorio" para encubrir su culpa.

El hombre fue llevado inevitablemente a juicio, conociendo ya que tendría escasa o nula oportunidad de escapar al terrible veredicto: "Pena de Muerte". El juez, involucrado en el complot, quería dar aspecto de justo y por esto le dijo al acusado:

"Conociendo tu fama de hombre recto y justo y sabiendo que crees profundamente en tu Dios, vamos a dejar entonces en manos de El tu destino: vamos a escribir en dos papeles separados las palabras "Culpable" e "Inocente" respectivamente, tú escogerás y será la mano de tu Dios la que decida tu destino."

Por supuesto, el mal hombre había preparado dos papeles con la misma leyenda "Culpable" y la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa, "no había salida".

El juez extendió al hombre los dos papeles doblados, este respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados, y con una extraña sonrisa abrió los ojos, tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca lo tragó rápidamente.

Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon airadamente... "Pero, ¿Qué hizo?, y ahora.... ¿Cómo vamos a saber el veredicto?..."

"Es muy sencillo, respondió el hombre, es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué".

Finalmente la astucia de este hombre pudo dejarlo en libertad ante una situación que no tenía salida aparente.

Probablemente esta historia no sea significativa para ti, o quizás pueda ser difícil de creer, pero lo realmente importante es que a veces nos vemos enfrentados a situaciones que no parecen tener salida, nos desesperamos y nos llenamos de temor y afán ante la apariencia de la situación.

Pero todas las situaciones tienen una salida, para encontrarla hace falta algo muy importante, más bien hace falta alguien muy importante, ese alguien es Jesucristo, Dios hecho hombre, Dios con nosotros, en el están todas las salidas, sólo hay que buscarle y El abrirá las puertas y fabricará las soluciones.
(Envío de M. E. Winston Pauta Ávila).

06/01/2011 21:50 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. JESUCRISTO No hay comentarios. Comentar.

Trabaja aprende crece. Meditación sobre la vanidad.

Trabaja aprende crece

Cuenta la leyenda que Narciso era hijo de un río y de una ninfa. Y por lo visto era un niño muy guapo.

Narciso fue creciendo, y pronto fue un joven apuesto. Lo malo es que rechazaba el amor que le ofrecían y permanecía insensible al cariño de los demás. Sólo estaba pendiente de sí mismo. Así fueron pasando los años hasta que un día de mucho calor, después de una cacería, el muchacho se detuvo en una fuente para refrescarse. Al inclinarse para beber, Narciso vio su imagen reflejada en las aguas..., y se enamoró perdidamente de su propia figura.

Y allí se quedó Narciso, días y días, semanas y semanas, indiferente a todo lo que le rodeaba. Y allí, inmóvil como una estatua, absorto en su propia contemplación, se dejó consumir por el hambre y la soledad hasta desvanecerse y caer sin vida sobre la hierba.

Esta vieja leyenda ha dado el nombre de narcisismo a esa ingenua vanidad de quienes ante el espejo alimentan sin cesar la admiración hacia sí mismos.

La tragedia de Narciso tiene otras formas mucho más corrientes, más a nivel de calle. Aparece como un idealismo, ingenuo y perezoso a la vez, que inunda los afanes de muchas chicas y chicos jóvenes. Están llenos de proyectos: van a ser grandes genios, egregios artistas, creadores incomparables...; y a continuación confiesan que van mal en sus estudios, que jamás leen un libro, que no saben lo que es madrugar.

Piensan que están llamados a ocupar puestos preeminentes, que están destinados a ser como aquel gran empresario que se hizo a sí mismo en unos pocos años y ahora es inmensamente rico. Imaginan que triunfar en la vida es un camino sencillo, de sueño azul, glorioso, placentero y gratificante.

Van por la calle imaginando las miradas de admiración, las miradas de envidia, que sin duda le dirigen los conductores, los peatones, todos.

Un día reciben un halago (quizá de cumplido) por algo que han hecho, y ya se ven como un nuevo Mozart o un nuevo Goya. Y en seguida creen ser un genio mundial, un superhombre. Y se comportan como piensan que corresponde a un genio así, de forma anárquica y distinta, como un hombre al que poco queda que aprender y que vivirá con sólo sacar un poco de partido a su inmenso talento.

Pero la vida no suele ser así. Porque la realidad es terca. Y deben comprender que para hacer cualquier cosa seria en la vida, hay mucho que trabajar, mucho que aprender, mucho que tachar. Que nunca podrán crear si anteponen hoy sus sueños a la realidad. Quizá convenga recordarles aquello de Thomas Edisson de que el genio se compone de un 1 por ciento de inspiración y un 99% de transpiración, de sudor, de trabajo.

La vanidad lleva a creerse algo distinto a lo que uno realmente es. El vanidoso piensa que hace maravillas y se siente herido si los demás no lo valoran. El hechizo de la vanidad los problematiza y sufren tremendamente. El mejor remedio es un poco de realismo:

Para unos, será comprender que los genios suelen ser inteligencias trabajadas por un estudio profundo;
Para otros, abrir un poco los ojos y descubrir las cualidades de los demás, que es una excelente forma de aprender;

Para los que pasan horas ante el espejo y aún así no están seguros de que les guste lo que reflejan, ser menos puntillosos en cuanto a su aspecto físico;

Para todos, rechazar el engañoso halago de la adulación (propia o ajena) y comprender que el objetivo de la vida no puede ser algo tan pasajero como la opinión ajena o el brillo de los aplausos.
Los personajes famosos, esos que saborean las mieles de la gloria, cuando son un poco sensatos "y sinceros" reconocen que sólo con esas satisfacciones no se puede llenar una vida. Que vale más un poco de cariño que todos los aplausos del mundo. Que, a veces, han logrado todos esos aplausos pero, en esa lucha, han perdido el cariño de los suyos, y están tristes.

Hay que aspirar a ser buena persona y a ser coherente con uno mismo. También se puede desear que los demás lo crean así, y lo valoren. Pero esto último ya es más difícil y, sobre todo, menos importante. Muchas veces hay que contentarse "y no es poco, es lo principal" con estar satisfecho con uno mismo. El aplauso que importa y que de verdad satisface es el que proviene de nuestro interior, de la conciencia de la obra bien hecha.

Dr Juan Barek

No os apartéis en pos de vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades. 1 Samuel 12, 21.
Ciertamente Dios no oirá la vanidad, Ni la mirará el Omnipotente. Job 35, 13.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
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06/01/2011 21:53 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Seréis como dioses.

Virtudes y Valores
 
Seréis como dioses
La ambición del hombre le puede conducir al error.
Autor: Jesús David Muñoz, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores / es.catholic.net


«Seréis como dioses» (Gen 3,5) fue el argumento decisivo que utilizó el demonio para que el primer hombre cayera en la tentación. El error humano, sin embargo, no consistió en querer ser igual a Dios.

En sí mismo esto no está mal; es más, Jesucristo nos invita a imitar a Dios y a ser perfectos como Él (cf. Mt 5,48) ¿A qué otra creatura mejor podríamos dirigir nuestra mirada para buscar asemejarnos? Si Dios es lo que es, entonces debe ser ciertamente el auténtico modelo que nuestra vida.

¿Cuál fue entonces el error de Adán? Adán tenía una idea equivocada de lo que era Dios. Para él, ser dios significaba ser un patrón, dueño y señor de todo. Para su raquítica medida, la Divinidad era vista como omnipotente, omnisciente, gobernadora de toda la creación: un jefe y ya.

Este sería el concepto que el primer hombre tuvo del Creador; esto fue lo que quiso ser y precisamente en esta concepción reduccionista radicó su error. Adán no reconoció que Dios era en primer lugar y sobre todo Amor, y amor de donación, generosidad, entrega y sacrificio. No supo descubrir que la creación no era sólo un acto de poder y dominio inigualables, sino ante todo un acto de amor gratuito.

El secreto de este primer fracaso por ansiar conseguir cómodamente la felicidad estuvo en esa noción pobre y restringida de lo que era el Creador; y al error conceptual siguió el pecado del espíritu, la hybris (desenfreno).

Muchos siglos después de este relato bíblico, el ser humano no ha cambiado mucho y seguimos tropezando en la misma piedra. Queremos ser como dioses, pero dioses poderosos, justicieros, controladores de las leyes naturales y de la moral a merced de nuestra arbitrariedad y extravagancia. Queremos tener en nuestras manos la decisión sobre la vida, sobre la muerte.

Nuestra ambición se reduce a suplantar el lugar de aquel ser que, visto de modo erróneo, sería poseedor, dueño de todo, alguien que rige el mundo a su antojo; un dios que realmente no existe sino en las historias de la mitología griega: caprichoso, maniático, sensual.

Una visión así de lo Divino es propia de una religiosidad ridícula y pobre; una equivocación que lleva a confundir a los dioses paganos y sus vidas desordenadas y licenciosas con el Dios verdadero, a “Zeus” con Jesucristo. Por eso no podemos descubrir su verdadero rostro.

En medio de esta historia de desaciertos, vemos un claro de luz. Después de tanto bregar por una concepción verdadera de Dios ha tenido que venir Él mismo a decirnos la clave de interpretación de nuestras aspiraciones más profundas y anhelos más íntimos. Jesucristo no vino a darnos una “lectio magistralis” sobre el Creador.

Simplemente pasó su vida amando y enseñándonos a vivir, a “ser como dioses”. «Dios es amor» (1Jn 4,8). Aquí comenzó una verdadera revolución; la mejor revolución que ha conocido la historia de la humanidad. Si queréis ser como Dios, si queréis ser auténticamente felices, debéis amar
Decía el Papa Benedicto XVI, en la misa de inicio de su pontificado: «No es el poder lo que redime sino el amor. Éste es el distintivo de Dios» (Benedicto XVI, 20 de abril de 2005).

Ya sabemos lo que nos hará felices, ya tenemos el camino trazado, la actitud auténticamente humana: amar. Tan bueno ha sido Nuestro Salvador con nosotros que al mandarnos amar (cf. Jn 13,34), nos orienta, nos “obliga” a ser felices.
Amad y seréis como dioses, como Dios. Entonces seréis plenamente hijos suyos (cf. Mt 5,45-46).





¡Vence el mal con el bien!

06/01/2011 21:55 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Siguiendo la estrella.

SIGUIENDO LA ESTRELLA

El único, que menciona la estrella de Navidad o de Belén, es San Mateo.

Dice que la estrella precedía a los reyes magos hasta que se paró encima del lugar donde estaba el niño Jesús. Ya en la antigüedad se defendía a la estrella como verdadera.

El teólogo Orígenes (c. 185-253) decía que estaba próxima a la naturaleza de los cometas. Muchas hipótesis aparecieron para explicar el "milagro de la estrella de Belén", tratándolo como un fenómeno astronómico real.

Unas hipótesis apuntan al brillante planeta Venus, pero este planeta ya era conocido en aquellos tiempos, difícilmente pudo ser tomado como algo extraordinario.

Otros señalan el paso de un cometa, concretamente del Halley, pero éste ya había transitado por nuestro sistema solar el año 11 a.C., bastante antes del nacimiento de Cristo. Los hay también que atribuyen la "estrella" a una supernova (explosión de un sol cuya brillante luz puede verse durante meses, incluso de día), pero no hay registros históricos de esa época al respecto pese a que si lo hay de novas observadas en el 135 a. C. y el 173 d. C.

La opinión más razonable y aceptada por muchos la propuso el astrónomo Johannes Kepler en 1606.
Para Kepler, la estrella de los magos no fue otra cosa que la rara triple conjunción de la Tierra con los planetas Júpiter y Saturno. En esta conjunción los planetas se ven como uno solo, los que los hace una luz muy brillante. Los cálculos de Kepler determinaron que la conjunción se dio en el año 7 a. C., lo que resulta compatible con las fechas asignadas al nacimiento de Jesús esbozadas mas arriba.

Un evento como este se dio en 1940-41 y no se volverá a dar hasta el 2198. Kepler conocía los comentarios que sobre el profeta Daniel había escrito en 1497 Arbabanel, un sabio judío. Según Arbabanel la conjunción de Saturno y Júpiter había tenido lugar cuando el nacimiento de Moisés, y tendría lugar otra vez cuando naciera el Mesías.

Arbabanel creía que la liberación traída por el Mesías se efectuaría de acuerdo con Números 24, 17 ) de la Biblia que dice "Y de Jacob se levantará una estrella y de Israel surgirá un cetro."

La explicación mas común consiste naturalmente en creer que Dios creó una estrella que guiase a los Reyes de Oriente y una vez cumplida su misión desapareciera tan rápida y misteriosamente como había sido creada. Fué un milagro? Por qué no, pero también Dios usa muchas veces para sus milagros las causas naturales, y el milagro consiste en que estas se realicen en el momento y lugar justos.

Sin embargo, lo más importante en ese tiempo no fue la estrella en el firmamento, sino la Estrella de la Mañana, Jesús viniendo a la tierra para dar su vida por tí y por mí.

¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Mateo 2, 2

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella. Mateo 2, 7

Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Mateo 2, 10
(
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Meditacion para la fiesta del Bautismo del Señor del ciclo A, año 2011. Por Jose Portillo Perez.

   Padre nuestro.

   Domingo, 09/01/2011, Bautismo del Señor.

   ¿Por qué quiso Jesús ser bautizado?

   (Dinámica catequética escrita por José Portillo Pérez).

   Nota: Con la intención de que el contenido de esta meditación sea más ameno para los participantes de los grupos de Catequesis y de Liturgia, os recomiendo que la misma sea leída por varios compañeross en vuestros encuentros.

   Narrador. El país de Israel fue conquistado por los romanos el año sesenta y tres antes de Cristo. Dado que el Profeta Daniel vaticinó en la profecía que lleva su nombre el tiempo en que iba a nacer el Mesías, en cada ocasión que aparecía un nuevo predicador en Palestina, anunciando algún tipo de liberación, -independientemente de que dicha mejoría de vida fuese política, religiosa o económica-, mucha gente le seguía. Entre tales predicadores había gente que deseaba beneficiar a sus seguidores, y gente que sólo estaba interesada en enriquecerse, a costa de la fe de sus adeptos.

   San Juan el Bautista fue uno de los predicadores que llevó a cabo la misión que le fue encomendada por Dios. El mensaje del hijo del sacerdote Zacarías estaba relacionado con el acercamiento de quienes se arrepintieran de sus pecados y recibieran su bautismo a Dios. El citado predicador recibió su formación religiosa entre los esenios, los cuales constituían una secta contemplativa que vivían lejos del mundo, con tal de evitar el hecho de pecar, y muchos de los tales vivían el celibato, ofreciéndole dicho estado de vida a Dios como sacrificio, para pedirle a Yahveh que ello contribuyera a la pronta aparición del Salvador de Israel en Palestina.

   Dado que los judíos eran creyentes en Dios, ¿qué significado podía tener para ellos la conversión proclamada por el Bautista? El citado mensajero de Dios fundamentaba la necesidad del acercamiento de los hombres a Dios en dos pilares, que sostenían la vida de fe de sus oyentes, los cuales eran la fe, y la obediencia a Dios, la cual no podía ser imperfecta, dado que significaba renunciar a evitar el hecho de aceptar como buenos los pensamientos pecaminosos, y hacer lo humanamente posible para no llevar a cabo todas las obras contrarias a la voluntad divina.

   Fueron muchos los israelitas que aceptaron el mensaje que Juan les predicó, y, en prueba de ello, fueron bautizados, y se comprometieron a ajustar su vida al cumplimiento de la voluntad divina, pues, según el Bautista, ello era el distintivo de la fe que predicaba, y, por consiguiente, de ello dependían la aceptación por Dios de sus nuevos seguidores, y la posterior salvación de los creyentes.

   Antes de ser bautizados, los creyentes le confesaban a Juan todas las malas acciones que habían llevado a cabo durante su vida, y hacían el firme propósito de no volver a llevar a cabo dichos actos, por consiguiente, cuando los tales eran bautizados, después de salir de las aguas del río Jordán, tenían un gran deseo de abrazar la vida de los verdaderos creyentes, pues, si ello tenía la consecuencia de aceptar la gran responsabilidad de adaptarse al cumplimiento de la voluntad de Dios, les era fructífero, si pensaban en la recompensa que les aguardaba, cuando llegara el día de Yahveh, un día en que el Todopoderoso juzgaría a la humanidad, y recompensaría, con la vida eterna, y, la plenitud de la felicidad, a quienes le hubiesen manifestado su fe, por medio de sus obras y oraciones.

   ¿Cómo podría influir San Juan el Bautista con su predicación en una tierra colonizada por los romanos caracterizada por las divisiones religiosas que separaban a sus habitantes? De la misma forma que actualmente los católicos nos dividimos en conservadores y progres, ritualistas y pastoralistas, los contemporáneos de nuestro Señor, también estaban divididos.

   Los fariseos eran semejantes a quienes les hacen imposible a quienes les predican el hecho de que tengan fe o les amargan la vida a los tales, haciéndoles creer que la profesión de fe es una carga insoportable, a pesar de que ellos, -aunque aparentaban lo contrario-, tenían una fe que en nuestros días podríamos denominar como "light". Estos fariseos creían en la inmortalidad del alma y en la existencia de los ángeles, lo cual hacía que estuvieran en permanente confrontación con los saduceos, los cuales no creían en la existencia del alma humana, ni en los citados ministros de Dios.

   Los esenios vivían aislados, y estaban sometidos al cumplimiento de unas normas de vida extremadamente difíciles de soportar, pues, con tal de evitar la ocasión de pecar, tenían prohibido el contacto con quienes no formaban parte de su rama religiosa.

   Dado que San Juan el Bautista predicaba una conversión, que, para ser aceptada, exigía el cuidado de los ancianos, enfermos, pobres y viudas, la predicación del citado Precursor del Mesías, le hacía no ser bien visto por quienes sólo pensaban en enriquecerse, obviando las carencias de los más marginados del país.

   La gente humilde y sencilla, que siempre está inevitablemente en medio de quienes intentan manipularla para lograr sus intereses, padecía los efectos de la dominación romana, y se dejaba llevar por las novedades que surgían en el terreno religioso/político/revolucionario. Una prueba de ello fue Judas el Galileo, quien, durante parte de la infancia de Nuestro Señor, consiguió reunir a un buen número de sus hermanos de raza, con quienes intentó liberar a su país del yugo romano, y halló la muerte en su intento de independizar a su tierra.

   San Juan el Bautista, en cierta ocasión, les dijo a un grupo de fariseos:

   San Juan el Bautista: -Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a cometer el grave error de creer que no seréis castigados por Dios por causa de vuestra hipocresía? No creáis que vuestra salvación depende del hecho de hacer que vuestros adeptos vean el cumplimiento de la Ley de Dios como una carga y de pensar en la maldad de vuestros prójimos para no pensar en la vuestra. Si queréis vivir como verdaderos creyentes en Dios, os es necesario dar frutos dignos de la conversión a Yahveh, que debe caracterizar vuestra vida.

   No creáis que podéis escudaros en el hecho de que sois hijos de Abraham para que Dios os perdone vuestros pecados, pues el Todopoderoso puede darle hijos al primero de los Patriarcas de Israel de estas piedras. Debéis saber que el Señor ha puesto su hacha a la raíz de los árboles para cortar y quemar a todos aquellos que son infructíferos. Recordad que en vuestras manos está la posibilidad de ser aceptos o rechazados por Dios.

   Os es necesario preparaos a recibir al Mensajero divino que se manifestará muy pronto entre vosotros. El Enviado de Dios es superior a mí, pues, de hecho, si me comparo con El, ni siquiera soy digno de llevarle las sandalias. Sólo El es quien puede bautizaros con un bautismo que no es simbólico como el que yo os administro, pues tiene el poder de bautizaros con los dones y virtudes del Espíritu Santo, y con el fuego de la conversión, que purificará vuestras almas, eliminando vuestra humana imperfección. Recordad que el Enviado de Dios santificará a quienes le acojan sinceramente, y quemará a quienes le rechacen con fuego inextinguible.

   Narrador. La gente le preguntaba al Bautista:

   Hombre de entre el público. -Maestro, ¿qué debemos hacer para no ser condenados el día del inminente Juicio de Yahveh?

   Narrador. El Bautista les decía a sus oyentes:

   San Juan el Bautista. -Quien de entre vosotros tenga suficiente ropa, que la comparta con quienes no tienen con que vestirse; quienes de entre vosotros tengan comida, que hagan lo mismo con quienes pasan hambre. Recordad que la mayor riqueza de quienes creen en Dios no está relacionada con los bienes materiales, sino con el ejercicio de los dones y virtudes divinos, lo cual hace imprescindible el hecho de hacer el bien constantemente.

   Narrador. A unos recaudadores de impuestos que le pidieron a San Juan que les bautizara, éste les dijo:

   San Juan el Bautista: -No os aprovechéis del cargo que desempeñáis para enriqueceros a costa del empobrecimiento de los más desfavorecidos. Os es lícito servir a Dios y al César al mismo tiempo, si no caéis en la tentación de robar.

   Narrador. Unos soldados le preguntaron a San Juan:

   Soldado. -¿Qué debemos hacer?

   Narrador. El predicador, les dijo:

   San Juan el Bautista: No extorsionéis a nadie, evitad el hecho de hacer denuncias falsas, y contentaos con vuestro sueldo.

   Hubo un día en que, mientras el Bautista bautizaba a sus fieles oyentes, se le acercó un Hombre, con quien mantuvo una conversación, que causó el efecto de que quienes les vieron se admiraron de ello. Ambos amigos se rogaban uno al otro el hecho de que le concediera el honor de ser bautizado por él. Dado que el Bautista insistió mucho en bautizar a Aquel que le pidió que le administrara su bautismo, el predicador del Jordán, le oyó estas palabras a Aquel a quien le manifestó su admiración, respeto y adhesión:

   Jesús: Debes bautizarme tú a mí, pues conviene que cumplamos toda justicia.

   Ya que el Bautista no encontró ningún argumento para hacerle comprender a Aquel gran Hombre que era él quien verdaderamente estaba necesitado de su Bautismo, cedió a bautizar a Aquel que fue testigo de un gran escalofrío que sintió, cuando, mientras lo bautizaba, le dijo:

   San Juan el Bautista. -Yo te bautizo para que te arrepientas de tus pecados, y abraces la nueva vida de los verdaderos creyentes en Dios.

   Narrador. Cuando Jesús salió del agua, vio como fue abierto el cielo, y el Espíritu Santo, adoptando la forma corporal de una paloma, descendió sobre Él.

   A partir de aquel momento inolvidable de la vida de Nuestro Salvador, Jesús, recordando que estuvo en el cielo antes de humanizarse, tomó la decisión de servir a Dios, y, con tal de asemejarse a quienes hemos sido bautizados en su Nombre, no actuó como quien lo puede y sabe todo, sino que se retiró al desierto, para meditar las palabras que el Padre dijo desde el cielo, el memorable día en que su Cristo se bautizó, y se dispuso a iniciar la preparación de su Ministerio público:

   Dios Padre:-Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.

   Narrador. ¿Actuamos nosotros como verdaderos hijos de Dios, en quienes nuestro Padre se complace?

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El Papa alaba la obra de Gaudí.

El Papa alaba la obra de Gaudí

JOSÉ MARTÍNEZ COLÍN

Periódico AM Bajío, México.  7 Noviembre 2010

 

 

1) Para saber

Este primer fin de semana de noviembre está en España el Papa Benedicto XVI, quien aseguró que va a ese país “como testigo de Cristo Resucitado, con el deseo de llevar a todos su Palabra, en la que pueden encontrar luz para vivir con dignidad y esperanza para construir un mundo mejor”.

Esta visita, tiene dos momentos importantes: Uno es la visita pastoral a Santiago de Compostela; y el segundo es su estancia en Barcelona, donde, dijo el Papa, “tendré la alegría de dedicar el maravilloso templo de la Sagrada Familia, obra del genial arquitecto Antoni Gaudí”.

2) Para pensar

Gaudí (1852-1926), arquitecto español, fue el máximo representante del modernismo catalán. Tenía una gran capacidad imaginativa que le permitía proyectar mentalmente la mayoría de sus obras antes de pasarlas a planos. Siete de sus obras han sido consideradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Pero además, Gaudí fue un hombre de fe. En su familia empezó a recibir esta fe. Desde joven mostró su preocupación por saber unir el arte a su fe. Por ejemplo, en su juventud hubo una revuelta popular que destruyó el Monasterio de Poblet, y junto a un grupo de intelectuales, se empeñaron en su reconstrucción.

Gaudí había escrito que el mayor encargo que se le podía hacer a un arquitecto era un templo. Y poco después le encargaron la construcción de uno dedicado a la Sagrada Familia. Él veía que era muy importante para su fe la construcción de aquel templo y quiso acompañarlo con actos que le ayudaran a purificar su alma.

Para ello comenzó un tiempo de ayuno. Otro dato que el propio arquitecto da sobre su profunda vida espiritual es que consideraba la castidad como el don más importante que había recibido.

En un momento determinado, gracias al mecenazgo del señor Güell, expone su obra en París y en Estados Unidos, aunque él ni siquiera va, porque cree que no va a ser comprendido.

Su obra tiene influencia en muchos arquitectos, por ejemplo en Le Corbusier. Pero influye no solo desde el punto de vista arquitectónico, sino en la vida espiritual. Un ejemplo es el de un arquitecto japonés que conoce su obra en Estados Unidos y acude a Europa para conocerle. Pero cuando llega a Barcelona, resulta que Gaudí había muerto poco antes. Este arquitecto japonés queda tan impresionado por su obra y su persona que, vuelto a Japón, construye la iglesia de los mártires de Nagasaki, de estilo totalmente gaudinista y sobre todo, después, se convierte al catolicismo.

3) Para vivir

Cuando falleció Gaudí, incluso los periódicos más anticlericales dijeron: «Ha muerto un santo». La causa de beatificación de Gaudí ha sido abierta y está en curso su proceso.

El Papa preside la Misa en que se consagra como basílica la iglesia de la Sagrada Familia. En su homilía el Papa resalta la unidad que hay entre el arte y la fe, la vida cristiana y la familia.

Podemos aprender de este genial arquitecto que es posible dirigir todas nuestras obras a Dios, que no hay oposición entre la actividad profesional y la fe, logrando, así, la santidad, es decir, la unión plena con Él.

José Martínez Colín es sacerdote, Ingeniero en Computación por la UNAM y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra

(e-mail: articulosdog@gmail.com).

06/01/2011 21:34 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

El horno de la aflicción.

EL HORNO DE LA AFLICCIÓN
Por el Hermano Pablo
 
Eran seis hombres, los seis dominicanos, que querían escapar del horno de la aflicción. No tenían trabajo. No tenían dinero. No tenían esperanzas. Así que se metieron dentro de un cajón de mercancías de un barco que partía de Santo Domingo hacia Miami, Florida.

Esperaban llegar en menos de veinticuatro horas. Pero tardaron tres días. La temperatura dentro del cajón subió y subió hasta llegar a 54 grados centígrados. Cuatro de los hombres murieron de deshidratación. Pero Daniel Fernández, de diecinueve años de edad, y su amigo Raúl Mesa, de veinticuatro, sobrevivieron.

En medio de ese infernal horno le habían rogado a Dios: «Por favor, Señor, ¡ayúdanos a sobrevivir! ¡No nos dejes morir así!»

¡Cuántos no serán los dramas que ocurren a diario en las diversas fronteras de este mundo! Son los dramas de personas que a toda costa desean salir de su condición precaria debido a la pobreza y el desempleo, y pagan grandes sumas de dinero, dinero que difícilmente consiguen, para que los introduzcan ilegalmente a lo que ellos piensan es la tierra de promisión. Esos jóvenes dominicanos vivieron ese drama.

La frase «el horno de la aflicción» es una frase bíblica (Isaías 48, 10) que describe a cabalidad la aflicción de los israelitas durante cuatrocientos años de servicio forzado al faraón de Egipto, y la que pasaron los tres jóvenes hebreos, en tiempos del rey Nabucodonosor, al ser arrojados a un horno en llamas, del cual salieron sin la más mínima quemadura.

Hoy usamos esa frase para denotar algún problema muy serio por el cual estamos pasando, o alguna enfermedad aguda que nos ha atacado, o algún dolor familiar muy grande que nos hace llorar. ¿Qué hacer cuando nos encontramos en tales hornos?

Cuando todo recurso humano ha fallado, siempre está Dios. Y Dios contesta el clamor del necesitado en dos formas. Por una parte, trae el socorro oportuno y libra del horno de la muerte al necesitado. Y por otra, le da al necesitado fe y seguridad de que, estando Dios a cargo del problema, todo va a salir bien.

Esta no es siempre una solución inmediata al problema específico que nos acosa. Es más bien una chispa de paz, de tranquilidad, de seguridad, de que Dios, a la larga, nos hará triunfar. La promesa es que «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo» (Romanos 10, 13). Basta con pedir, creer y recibir. Cristo siempre acude al clamor sincero del necesitado.
(
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06/01/2011 21:36 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

El Héroe de nuestra casa.

«EL HÉROE DE NUESTRA CASA»
Por Carlos Rey

«Nací; me recibió en sus brazos Pascuala, insigne partera... que se jactaba de haberle abierto la puerta del mundo a toda una generación de hidalgos.... Lavado y fajado, fui desde ese momento el héroe de nuestra casa. Cada uno pronosticaba con respecto a mí lo que le venía en gana.

»Mi tío Juan, el antiguo oficial de Infantería, me encontraba cierto aire a Bonaparte en la mirada, cosa que mi padre no pudo oír sin sentir náuseas; el olfato de mi tío Ildefonso, en ese entonces un simple sacerdote, me hacía canónigo: “Canónigo es lo que ha de ser, y no digo nada más por no parecer soberbio; pero no me extrañaría nada si Dios lo destinara a un obispado... Es verdad: un obispado; no es algo imposible. ¿Qué dices tú, Benito, hermano?”

»Mi padre respondía a todos que yo sería lo que Dios quisiera; y me sostenía en el aire, como si tratara de mostrarme a la ciudad y al mundo. Les preguntaba a todos si yo me le parecía, si era inteligente, lindo...

»Digo todas esas cosas por encima, según las oí contar años después; ignoro la mayor parte de los pormenores de aquel famoso día.... Si no cuento los mimos, los besos, los elogios, las bendiciones, es porque si los contara no terminaría más el capítulo, y es necesario terminarlo.»1

Para los que hemos sido bendecidos con familiares que nos han contado con agrado los sucesos del día en que nacimos, nos identificamos plenamente con Brás Cubas, quien nos cuenta acerca de «aquel famoso día» por medio de la pluma del insigne escritor brasileño Machado de Assis en su obra maestra titulada Memorias póstumas de Brás Cubas.

En cambio, para los que queremos conocer los pormenores del nacimiento del personaje más insigne de la historia universal, no tenemos que depender de la memoria de sus parientes, ya que Dios mismo se encargó de que quedara constancia de esos detalles en la Historia Sagrada. Se trata, por supuesto, del nacimiento de su Hijo Jesucristo.

Esa noche —narra el médico Lucas—, un ángel del Señor se les apareció a unos pastores en el campo que estaban turnándose para cuidar sus rebaños, y les dijo: «Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»2

Cuando los pastores llegaron a Belén y encontraron a su madre María y a José, y al niño Jesús acostado en el pesebre, contaron lo que acababan de oír acerca de Él. Pero la virgen María, por su parte, guardó todas esas cosas en su corazón y meditó acerca de ellas.3 Es que ella estaba pensando lo mismo que dijo en voz alta el padre de Brás Cubas en la obra de Machado de Assis: que su hijo sería lo que Dios quisiera.

¿Y qué es lo que quería Dios que fuera su Hijo Jesucristo? Dios quería que fuera motivo de mucha alegría para todos los que hiciéramos nuestras esas buenas noticias que recibieron aquellos humildes pastores, al permitir cada uno que Cristo llegara a ser tanto nuestro Salvador como nuestro Señor, es decir, el verdadero Héroe de nuestra casa.


1.- Machado de Assis, Memorias póstumas de Brás Cubas, 1a. ed., trad. Adriana Amante (Buenos Aires: Ediciones de la Flor, 2003), pp. 61‑62.
2.- Lc 2, 8-12
3Lc 2, 16-19
(
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Navidad es para todos... es tambien para ti.

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Navidad es para todos...es también para ti
Dios es un Niño que ama, que te ama con un corazón de niño y con la fuerza de un Dios.
Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net



Quienquiera que seas,
detente un momento ante esa cueva.
¿Ves ese niño indefenso?
Es Dios, es el único Redentor.
Es para ti.

Si te sientes muy pecador...
Él te dice que tienes perdón.
Si estás muy desesperado...
Él te ofrece la alegría de vivir.

Si eres pobre...
piensa que Él es más pobre que tú
y que es pobre por ti.

Si crees que no hay camino para encontrar la paz...
El es el Camino.

Si crees que todo es farsa y mentira
en la vida y en la sociedad...
Él es la Verdad.

Si crees que la vida no tiene sentido ni valor...
Recuerda que Él es la Vida.

Tú que te has detenido ante muchos palacios,
y tiendas, y salas de fiestas,
sin encontrar lo que buscas...
nada pierdes con intentar
comprar a ese Niño el amor,
la vida y la paz.
Y Él a cambio te pide
una pequeña limosna de amor.

Cada año vuelve a nacer donde le dejan
y vuelve a pasar frío, mucho frío en tantos corazones;
pero queda compensado por el calor y el cariño
de unos pocos que le aman con locura.

¿Qué le ofrezco yo en esta Noche Buena?
¿Unas pajas, un poquito de cariño,
el rescoldo de un viejo amor?
Voy a entrar a esa cueva de rodillas,
voy a besar ese pesebre y esas pajas.. .

El Amor se hizo pequeño,
se hizo débil, se hizo tierno,
se hizo carne,
carne como la nuestra,
carne que llora y sufre y tiene frío,
pero carne de amor: Dios es Amor Encarnado.

Dios es un Niño que ríe, que ríe contigo.
Dios es un Niño que llora, que llora por ti.
Dios es un Niño que ama,
que te ama con un corazón de niño,
y con la fuerza de un Dios.
mdeblas@arcol.org

El Dios sin tata.

«EL DIOS SIN TATA»
Por Carlos Rey

«Los ancianos de Crautara habían aceptado ya que los sacerdotes se establecieran junto a su aldea y viviesen como amigos....

»... Fray Esteban de Verdelete era un conquistador singular y él lo sabía.... Consideraba que el poder de su palabra en contacto con Dios podía competir exitosamente con el poder del arcabuz....

»Verdelete llamó a este lugar la Misión de la Sagrada Custodia.

»... Atraían a los más conocidos y a las mujeres. Les predicaban la religión católica, enseñándoles la existencia de un solo Dios verdadero que había nacido de mujer virgen. En los primeros días estas cosas nuevas causaron no poca hilaridad entre los habitantes de Crautara, especialmente en las mujeres casadas y las viejas.

»—Padre tatite —preguntaban sumisas—, ¿y de verdad que esa mujer doncella parió sin tener marido? Aquí nunca se ha visto eso, padre tatite. ¿Cómo fue? Con perdón de usted, nadie se lo puede creer.

»—Fue por obra y gracia del Espíritu Santo, hija buena.

»—¡Ah, entonces no hubo tal misterio, padre tatite! Ya lo decía yo:... No puede haber parido....

»Y por allá en las chozas decían:

»—¡Qué cosas las que cuentan los padres tatites!... Les gusta bromear con la gente....

»—Así son. Saben inventar cosas para hacer reír. Debemos darles muchos frutos para que no se vayan y nos cuenten más leyendas como la del dios sin tata que era hijo de virgen....

»Pero sin que los mismos indios se percataran, muchos fueron, poco a poco, entrando a la nueva religión del “Dios sin tata” y recibiendo el bautismo.... Verdad era que ellos no comprendían de lo que se trataba. Entendían únicamente los cantos porque esos pueblos eran muy aficionados a la canción y a la música....

»A las dos semanas ya los misioneros tenían dos iglesias, y en las tardes y noches se llenaban de fieles o, mejor dicho, de curiosos, para escuchar los cuentos y leyendas de los frailes y cantar sus nuevos cantos al son de caracoles, chirimías y zambumbias.»1

Así describe el novelista hondureño Ramón Amaya Amador la percepción que tenían de los frailes los indios que habitaban la selva primitiva de La Mosquitia. Afortunadamente para los lectores de hoy, el autor lo hace de forma amena, en su novela histórica titulada Con la misma herradura, que terminó de escribir en 1963 pero que no se publicó hasta 1993, veintisiete años después de su muerte.2

No debiera extrañarnos que, casi dos mil años después de la muerte de Jesucristo, todavía hay muchos en el mundo que, al igual que aquellas mujeres casadas de Crautara, no creen que como Hijo de Dios Él haya podido nacer de una virgen, pero sí creen en sus enseñanzas. Lo fundamental que les falta —y conste que es necesario para conocerlo en toda su esencia— es reconocer que así como aquel Niño que nació en un pesebre en Belén cumplió un gran número de profecías bíblicas con relación a su vida, muerte y resurrección milagrosa, también lo hizo al nacer milagrosamente de la virgen María «por obra y gracia del Espíritu Santo». Pues el principio de la historia de Jesús de Nazaret es tan milagroso como el fin, ya que no se trata de un «Dios sin tata» sino de un Dios con dos tatas: el uno adoptivo, José, y el otro sobrenatural, el Padre celestial, es decir, el uno humano y el otro divino.3

1.- Ramón Amaya Amador, Con la misma herradura (Tegucigalpa, Honduras: Editorial Guaymuras, 1993), pp. 43‑45.
2.- Ibíd., contraportada.
3.- Mt 1:1-24; Lc 1:26-38; 2:1-20; 3:23-38
(
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El buey y el asno, junto al pesebre.

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El buey y el asno, junto al pesebre
Los rostros del buey y el asno nos miran esta Navidad y nos hacen una pregunta: ¿Comprendes tú la voz del Señor? ¿Volverás a casa lleno de alegría?
Autor: Joseph Ratzinger | Fuente: Catholic.net



Benedicto XVI, cuando aún no era Papa, escribió varios textos dedicados a la Navidad en el libro Imágenes de la esperanza.

En la cueva de Greccio (Es una pequeña localidad situada en el valle de Rieti, en Umbría, no muy lejos de Roma ) se encontraban aquella Nochebuena, conforme a la indicación de san Francisco de Asís, el buey y el asno: «Quisiera evocar con todo realismo el recuerdo del niño, tal y como nació en Belén, y todas las penalidades que tuvo que soportar en su niñez. Quisiera ver con mis ojos corporales cómo yació en un pesebre y durmió sobre el heno, entre un buey y un asno».

Desde entonces, el buey y el asno forman parte de toda representación del pesebre. Pero, ¿de dónde proceden en realidad? Como es sabido, los relatos navideños del Nuevo Testamento no cuentan nada de ellos. Si tratamos de aclarar esta pregunta, tropezamos con unos hechos importantes para los usos y tradiciones navideños, y también, incluso, para la piedad navideña y pascual de la Iglesia en la liturgia y las costumbres populares.


El buey y el asno no son simplemente productos de la fantasía piadosa. Gracias a la fe de la Iglesia en la unidad del Antiguo y del Nuevo Testamento, se han convertido en acompañantes del acontecimiento navideño. De hecho, en Isaías 1,3 se dice: Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne.

Los Padres de la Iglesia vieron en estas palabras una profecía referida al nuevo pueblo de Dios, la Iglesia constituida a partir de judíos y gentiles. Ante Dios, todos los hombres, judíos y gentiles, eran como bueyes y asnos, sin razón ni entendimiento. Pero el Niño del pesebre les ha abierto los ojos, para que ahora reconozcan la voz de su Dueño, la voz de su Amo.

En las representaciones navideñas medievales, sorprende continuamente cómo a ambos animales se les dan rostros casi humanos; cómo, de forma consciente y reverente, se ponen de pie y se inclinan ante el misterio del Niño. Esto era lógico, pues ambos animales eran considerados la cifra profética tras la que se esconde el misterio de la Iglesia -nuestro misterio, el de que, ante el Eterno, somos bueyes y asnos-, bueyes y asnos a los que en la Nochebuena se les abren los ojos, para que en el pesebre reconozcan a su Señor.


Pero, ¿lo reconocemos realmente? Cuando ponemos en el pesebre el buey y el asno, debe venirnos a la mente la palabra entera de Isaías, que no sólo es buena nueva -promesa de conocimiento venidero-, sino también juicio sobre la presente ceguedad. El buey y el asno conocen, pero «Israel no conoce, mi pueblo no discierne».


¿Quién es hoy el buey y el asno, quién es mi pueblo que no discierne? ¿En qué se conoce al buey y al asno, en qué a mi pueblo? ¿Por qué, de hecho, sucede que la irracionalidad conoce y la razón está ciega?

Para encontrar una respuesta, debemos regresar una vez más, con los Padres de la Iglesia, a la primera Navidad.


¿Quién no conoció? ¿Por qué fue así?


Quien no conoció fue Herodes: no sólo no entendió nada cuando le hablaron del Niño, sino que sólo quedó cegado todavía más profundamente por su ambición de poder y la manía persecutoria que le acompañaba.


Quien no conoció fue, «con él, toda Jerusalén». Quienes no conocieron fueron los hombres elegantemente vestidos, la gente refinada. Quienes no conocieron fueron los señores instruidos, los expertos bíblicos, los especialistas de la exégesis escriturística, que desde luego conocían perfectamente el pasaje bíblico correcto, pero, pese a todo, no comprendieron nada.

Quienes conocieron fueron -comparados a estas personas de renombre- bueyes y asnos: los pastores, los magos, María y José. ¿Podía ser de otro modo? En el portal, donde está el Niño Jesús, no se encuentran a gusto las gentes refinadas, sino el buey y el asno.


Ahora bien, ¿qué hay de nosotros? ¿Estamos tan alejados del portal porque somos demasiado refinados y demasiado listos? ¿No nos enredamos también en eruditas exégesis bíblicas, en pruebas de la inautenticidad o autenticidad del lugar histórico, hasta el punto de que estamos ciegos para el Niño como tal y no nos enteramos de nada de Él? ¿No estamos también demasiado en Jerusalén, en el palacio, encastillados en nosotros mismos, en nuestra arbitrariedad, en nuestro miedo a la persecución, como para poder oír por la noche la voz del ángel, e ir a adorar?


De esta manera, los rostros del buey y el asno nos miran esta noche y nos hacen una pregunta: Mi pueblo no entiende, ¿comprendes tú la voz del Señor? Cuando ponemos las familiares figuras en el nacimiento, debiéramos pedir a Dios que dé a nuestro corazón la sencillez que en el Niño descubre al Señor -como una vez San Francisco en Greccio-. Entonces podría sucedernos también -de forma muy semejante a san Lucas cuando habla sobre los pastores de la primera Nochebuena-: todos volvieron a casa llenos de alegría.

Regina no tuvo opción.

«REGINA NO TUVO OPCIÓN»
por Carlos Rey

«La conoció cuando ella era una muchacha humilde... [que] todavía escondía en su delantalcito de manta, como rezago de su niñez, un cuento de muñecas. Él era, para esa adelfa en flor, una vieja rama de un triste conacaste.... Tenía el carácter seco y sombrío. [Era] un ser tan mezquino que nunca fue pródigo ni con los vicios.... Carecía de ternura en la mirada.... Trabajaba en una pequeña oficina de aduanas,... y por las noches se dedicaba a reparar vetustas maquinas de coser y relojes de péndulo que marcaban un tiempo indefinido.

La muchacha y su tía todos los días lo miraban pasar, mientras regaban el jardín y daban de comer a las gallinas, a su rutina de trabajo, con su traje negro de levita y su sombrero de fieltro oscuro.

»Ella siempre consideró a ese hombre algo lejano, distante a su mundo y a su geografía, hasta que esa noche... [él] tocó a la puerta, sosteniendo entre sus manos un ramo de alegres margaritas, y conversó tendidamente con la tía. Momentos después, ésta la llamaba para que dejara de lavar los últimos trastos sucios de la cena y atendiera a aquella inusitada visita. Cuando se aproximó, su tía dijo: “Regina, el señor aquí ha venido a pedir tu mano. Yo he consentido en dársela, porque te conviene. Desde hoy será tu novio formal y podrá visitarte cuando guste.”

»Regina sintió que aquellas palabras eran una baldada de agua helada con que su tía, sin consultar, [la] lavaba.... Hubiera querido resistirse, gritar con todo su aliento que NO, que... era necesario esperar. Pero no pudo.... Quiso decirles... que todavía les tenía miedo a los hombres, esos animales con cara de chivo a quienes les salían vellos en el rostro; que era inconcebible unir su vida a la de un desconocido.... Pero calló. Calló como se calla ante una gran tragedia o un gran sacrificio. Porque eso sería, en el fondo, vivir junto a aquel hombre que... padecía de la más triste de las soledades: la de sólo poder amarse a sí mismo y a nadie más.

»A la mañana siguiente, Regina no se levantó como de costumbre a regar las flores del jardín ni a darle de comer a las gallinas. Ella “dormía” en el viejo catre, y junto a su lecho yacían, desparramados, frutos de adelfa que impregnaban de un olor agrio y a monte el ambiente del aposento. Regina no tuvo opción.»1

De ahí que el autor salvadoreño Nelson Ramón Baldor, seudónimo de Ramón Pacheco Menéndez, le haya puesto por título «Regina no tuvo opción» a este cuento que escribió con la colaboración de su hermano Jaime Pacheco. Es uno de veintidós cuentos que componen su obra titulada Historias odiosas.2

A diferencia de Regina en este cuento, la virgen María, en la gloriosa historia verídica de la primera Navidad, no se sintió atrapada, como en un callejón sin salida. Porque si bien María fue escogida por Dios mismo para casarse con José, no sin antes quedar embarazada por obra del Espíritu Santo, ella se alegró al reconocer que se le había concedido el supremo privilegio de dar a luz al Hijo del Altísimo. Pues de ese modo su hijo Jesús, el Hijo de Dios, se haría hombre y llegaría a ser «Dios mi Salvador» tanto para ella como para todo el que lo aceptara como tal de ahí en adelante.3

1.- Ramón Pacheco Menéndez (Nelson Ramón Baldor), «Regina no tuvo opción», Historias odiosas (Toronto, Canadá: CALCA Printing & Graphic Design, 2003) <http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/Autoresactuales/RamonPacheco/cuentos.asp> En línea 18 febrero 2009.
2.- <http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/Autoresactuales/RamonPacheco/> En línea 18 febrero 2009.
3.- Lc 1, 26-38.45-49
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

Centralidad de Jesucristo y compromiso cristiano.

Centralidad de Jesucristo y compromiso cristiano


Homilía de S.E.R. Mons. Christophe Pierre, Nuncio Apostólico en México, con motivo de su visita Pastoral a la Arquidiócesis de Oaxaca, 3º Día.

Queridos hermanos y hermanas,

Me alegra saludar a todos ustedes, “elegidos de Dios” (Col 3, 15) para formar el Cuerpo de Cristo, es decir, la Iglesia, la gran familia de Dios que en su seno acoge y reúne, en la fe que supera las diferencias, a una multiforme variedad y diversidad de miembros e hijos de Dios.

Es en Cristo, en efecto, en quien el hombre encuentra lo que de realmente válido y necesario le es indispensable para su existencia en el mundo y en la eternidad. Jesús mismo lo dice cuando nos pide: “Permanezcan en mí como yo permanezco en ustedes. (…). Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer”; “permanezcan en mi amor”.

Pesado resulta el yugo cuando nos alejamos de Cristo. El yugo del egoísmo, de la soberbia, del odio, de la violencia y de la dureza de corazón que no pocas veces se juntan para hacer difícil y casi imposible la convivencia humana. Es este el reverso de la ley del amor, que no ve en el prójimo a un hijo de Dios y a un hermano en Cristo, sino a un instrumento a favor del individualismo egoísta que impide la creación de lazos de comunión, de justicia y de fraternidad que hacen al hombre ser y sentirse miembro de una comunidad y parte solidaria de un pueblo en comunión.

Desde nuestra situación de ruptura no pocas veces experimentamos lo que el Papa Juan Pablo II ha llamado “una verdadera nostalgia de reconciliación” (Reconciliatio et paenitentia, 3); y es particularmente en medio de aquellas circunstancias, en medio de aquellos momentos de angustia, de sufrimiento, de vacío y de soledad, cuando de lo profundo de nuestras almas dejamos que salga de nosotros una exclamación de quejumbre: ¡Dios mío, ¿dónde estás? ¿Por qué no vienes en mi auxilio? ¿Por qué no actúas?! Pero es precisamente entonces que Jesús nuevamente nos dice: ¡Amigo mío, mira que no soy yo quien está lejos de ti. Yo estoy contigo, día a día, hasta el final de los tiempos! Pero mira tú, miren ustedes, si verdaderamente permanecen en mí, si permanecen en mi amor.

Sí, queridos hermanos, el Señor nos invita perentoriamente a permanecer en su amor, esto es, nos invita a que incesantemente volvamos nuestra vida a Él, porque es en Él en quien encontramos la cura para nuestras heridas, la respuesta a nuestra hambre de verdad, de amor y de razón de vivir. Porque es en Él, en Jesús, que el ser humano encuentra respuesta y sentido a su existencia.

“Yo soy” –dijo frecuentemente Jesús -. “Yo soy la luz del mundo”, “Yo soy la puerta”, “Yo soy el buen pastor”, “Yo soy la resurrección y la vida”, “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, “Yo soy el pan de vida”, “Yo soy la vid verdadera”, “y ustedes son los sarmientos”, “Yo soy, el que habla contigo” -como dijo a la Samaritana cuando ésta le pregunta por el Mesías-, o simplemente “Yo soy” -como responde a quienes han ido a apresarlo-. Una expresión que nos trasmite el Evangelio de Juan, referencia explícita, sin duda, al nombre que de Dios que Él mismo había revelado a Moisés: “Yo soy el que soy”  (Éxodo 3, 14); pero es también manifestación, revelación de lo que Jesús es en relación a Dios, y a sus discípulos.

Así, Dios es el viñador que atiende con cuidado y perseverancia, con paciencia y amor la vid que Él mismo sembró, y Jesús es la vid verdadera, que espera de sus discípulos, sarmientos suyos  perseverantemente unidos a Él, los mejores y abundantes frutos.

Ciertamente, -como advirtió a este propósito el Papa Juan Pablo II-, se nos suele presentar “una tentación que insidia siempre todo camino espiritual y la acción pastoral misma: (la de) pensar que los resultados dependen de nuestra capacidad de hacer y programar (..., olvidando) que, sin Cristo, “no podemos hacer nada” (Cfr. Jn 15,5). Por ello, como anota luego el Santo Padre, es necesario que el discípulo ponga su empeño en mantenerse atento a percibir el momento de la fe, de la oración, del diálogo con Dios; para abrir el corazón a la acción de la gracia y para permitir a la palabra de Cristo que llegue con toda su fuerza, porque “Dios nos pide una colaboración real a su gracia y, por tanto, nos invita a utilizar todos los recursos de nuestra inteligencia y capacidad operativa en nuestro servicio a la causa del Reino” (Novo millennio ineunte, 38).

Conscientes y ciertos de que el Señor nos da la fuerza para responder a su llamado, somos nosotros quienes, desde nuestra propia libertad, debemos acogerla; somos nosotros quienes debemos recibir y sintonizar con la gracia, seguir sus impulsos, eliminar los obstáculos y dar el salto cualitativo para ser no solamente discípulos, sino discípulos y misioneros, asumiendo con decisión y valentía, pero también con humildad, coherencia y fidelidad, la tarea que el Señor ha encomendado a cada uno y a toda la porción de su Iglesia.

El dinamismo que brota de la unión radical y total con Cristo -proceso permanente de conversión-, hace, en efecto que el creyente mire con mayor lucidez el mandato evangelizador de Cristo y que se sienta impulsado a proyectarse en una donación de amor al servicio de todos los hombres. Es del encuentro con Jesucristo que se comprende y experimenta el imperativo de anunciar y testimoniar al mundo el Evangelio; y es de ese encuentro que se desprende también el compromiso solidario, individual y comunitario, a favor de los hermanos, especialmente con los más pobres.

Pero, para ello, es indispensable mantenerse vitalmente unido al misterio del Verbo Encarnado; discernir en Él y desde Él nuestros proyectos, para en Él y desde Él poner los cimientos válidos para la edificación de una sociedad donde imperen el respeto a la dignidad humana, la justicia en todas sus dimensiones, la fraternidad, la concordia, la comunión, los valores, es decir, la “civilización del amor”.

Queridos hermanos y hermanas, “ser Iglesia es siempre un don de lo alto, enraizado en la unión de cada uno con Dios, en Cristo” (Juan Pablo II, Homilía durante la celebración de la Palabra, Goiânia, Brasil, 15.10.1991). Es un don que el creyente está invitado a acoger con profunda gratitud y amor, y desde la honda convicción de que la Iglesia, extensión y participación de la misma persona del Señor Jesús, prolonga en la historia de los hombres su obra de la salvación integral.

En consecuencia, la responsabilidad que todo hombre tiene con respecto a su propia realización y la de sus hermanos se funda, se nutre y crece, en la adhesión a Jesucristo. La clave para comprender la identidad y dignidad del ser humano es Jesucristo, y la nota clave del servicio de la Iglesia a la humanidad consiste en interpretar el acontecimiento humano a la luz del misterio del Verbo Encarnado.

Es desde esa clave que el cristiano crece en su identidad y en la acción evangelizadora y de servicio. Es desde ahí que podremos entender que la verdadera solidaridad es posible sólo desde el encuentro con Cristo vivo.

Al paralítico que se dirige a Pedro y a Juan para hacer lo que siempre hacía: pedir limosna, Pedro le dice: “No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina”. Lo tomó de la mano y lo levantó. El hombre se puso en pie, caminó y hasta saltaba. Toda la acción evangelizadora de la Iglesia queda admirablemente resumida en este breve relato, válido  también  para nosotros, discípulos y misioneros, pero también testigos que, sin miedos ni vacilaciones debemos ofrecer a nuestros hermanos aquello que de más válido tenemos, que no es oro ni plata, sino el anuncio de Jesús de Nazaret, el Dios con nosotros, único que tiene el poder para verdaderamente levantar  al hombre postrado en su desaliento, en su vivir sin sentido, en su pecado, y para hacer que se levante y camine, no a empujones, sino con firmeza y valentía.

Que hoy, pues, el hombre y la mujer no se sientan excluidos. Que el anuncio de Jesús y la Buena Nueva del Evangelio lleguen al templo, se proclamen en la calle y en las casas, para que todos entren en la comunidad de fe donde su vida puede renovarse y transformarse en la esperanza.

Muchos, aún sin saberlo, esperan el testimonio de los cristianos. ¿Qué nos impide darlo con la sencillez y la seguridad de Pedro? Es cierto, este mundo, globalmente considerado, presenta un rostro aguerridamente anticristiano; envuelto en el escepticismo, en el relativismo moral, en la secularización y el consumismo, ordena la vida de los pueblos al margen de, o contra la fe cristiana. Pero es a ese mundo, hermanos, al que el Señor nos envía para evangelizarlo, rescatarlo y ofrecerlo a Dios.

Todo ello reclama de nosotros una fuerte dosis de autenticidad personal y comunitaria. Coherencia entre fe y vida, y también, testimonio de nuestra común- unión. Porque al testimonio de cada cristiano debe corresponder una Iglesia unida en el anuncio del único Salvador, Cristo muerto y resucitado:  “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos... permanezcan en mí y yo en ustedes... no podrán dar fruto si no permanecen en mí... al que no permanece en mí se le echa fuera...”. Hoy, ¿estamos realmente unidos a Cristo?

Porque vivir unidos a Cristo significa también abrirnos a la intimidad que nos ha revelado, llenarnos de sus mismos sentimientos para amar con amor verdadero a los que nos rodean, sin excluir a nadie, y para ir a los hogares, a las calles, a las plazas, a los centros de reunión, a los medios de comunicación social, a los centros de decisión, para decirle a la gente que Cristo es el verdadero y único Señor, que Él está vivo, y que da la vida a quienes saben mantenerse unidos a Él, como la rama al árbol; para decirles que no estamos solos y que Jesús se ha quedado para siempre con nosotros en la Eucaristía.

Como ha recordado el Papa Juan Pablo II, no podemos pensar que estamos unidos a Cristo si no lo estamos a su Eucaristía: la Iglesia, “en la sagrada Eucaristía, por la transustanciación del pan y del vino en el cuerpo y en la sangre del Señor, se alegra de esta presencia con una intensidad única. Desde que, en Pentecostés, la Iglesia, pueblo de la Nueva Alianza, ha empezado su peregrinación hacia la patria celeste, éste divino Sacramento ha marcado sus días, llenándolos de confiada espera”.

Si queremos una Iglesia pujante, fuerte, dinámica y evangelizadora, si queremos cristianos comprometidos, eficaces, inteligentes y fuertes en su fe y en su apostolicidad, debemos estar y permanecer cada vez más unidos a Cristo en la Eucaristía.

Es la Eucaristía la que fortalece a los esposos para vivir la vida conyugal de forma ejemplar, a los sacerdotes para gastar las propias fuerzas  por Cristo y el Evangelio, a las religiosas y religiosos para dar testimonio de su amor consagrado y sacrificado por Jesús, a los fieles laicos para llevar el espíritu de Cristo a los diversos ambientes seculares de la vida cotidiana, a los jóvenes para que sean centinelas de la aurora y conduzcan a los demás hacia Cristo: Camino, Verdad y Vida. Es la Eucaristía la que nos enseña cómo debemos servir a los demás, cómo ejercitar la solidaridad entre los pobres y los necesitados, y cómo tejer la comunión y la solidaridad, en el testimonio.

Modelo, guía y educadora para avanzar por el camino de la vida y del compromiso cristiano es María, la Madre del Señor, Madre nuestra, Madre de la Iglesia, en cuya ternura maternal encontramos un auténtico camino para configurarnos y asemejarnos a Jesucristo.

Que Él, Jesucristo el Señor, bendiga a todos y cada uno de ustedes y a sus familias; y que a todos nos conceda la inmensa gracia y alegría de lograr hacer vida la inigualable experiencia del Apóstol San Pablo: “Vivo yo, mas no yo, es Cristo quien vive en mí” (Gál 2,20).

¡Ánimo!, que el Espíritu Santo les acompañe e ilumine siempre.

Así sea.
(
http://ar.groups.yahoo.com/group/reddecatequistas
).

06/01/2011 21:46 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. JESUCRISTO No hay comentarios. Comentar.

Limpiando el cedazo. La necesidad de leer y entender la Biblia.

Para reflexionar...(08/11/10)
Limpiando El Cedazo

"... así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí
mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en
el lavamiento del agua por la palabra" (Efesios 5:25, 26).

Un joven, aún nuevo en su fe cristiana,sentiase
desencorajado en sus tentativas de leer y memorizar la
Palabra de Dios. Habló a su pastor: "No adelanta, no importa
lo cuanto yo lea, siempre olvido lo que acabé de leer". El
sabio pastor le contestó: "se anime. Cuando usted desahucia
agua sobre un cedazo, no importa la cantidad, no conseguirá
retenerla sobre el, pero, acabará con un cedazo limpio."

¿Qué tipo de relación estamos teniendo con la Palabra de
Dios? ¿Hemos buscado moldear nuestras vidas por sus
enseñanzas? ¿Hemos dedicado algún tiempo para estudiarla?
¿Tiene ella producido frutos en nuestras actitudes diarias?

Cuando leemos la Biblia, de la misma forma que el joven de
nuestra ilustración, tenemos dificultades en asimilar su
contenido. Muchas cosas, cuando leemos por la primera vez,
no conseguimos entender. Muchos textos , luego olvidamos.
Pero una cosa es cierta: cuanto más leemos las Escrituras,
más purificados somos en nuestra vida espiritual. Ella, aun
cuando no sea retenida en nuestra mente, va nos lavando por
adentro y por afuera, haciendo aparecer el brillo
característico de aquéllos que son llamados "hijos de Dios".

¿Hemos nosotros dejado la Palabra lavar nuestras vidas --
nuestro cedazo espiritual? ¿Hemos nos colocado como luz del
mundo y sal de la tierra en todos los ambientes qué
frecuentamos? ¿Hemos sido, de verdad, la bendición que todo
siervo de Dios debe ser?

¿Ha usted permitido que el Señor lo purifique, lavándolo con
la agua de Su Palabra? Su vida, así como el cedazo, ¿ha
estado brillando?

(Paulo Barbosa).

10/01/2011 22:59 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. BIBLIA No hay comentarios. Comentar.

Amar y alabar.

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Boletín 50 de la Comunidad de Jóvenes Católicos
Amar y Alabar
Autor: Catholic.net | Fuente: Catholic.net


Amar y Alabar

Autor: Jutta Burggraf

La decisión sobre si vale la pena vivir o no... es la más urgente de todas las cuestiones

1.- Introducción
2.- Preguntar por el sentido
3.- ¿Quién es Dios?
4.- ¿A qué está llamado el hombre?
5.- Un nuevo estilo de vida
6.- Reflexión Final


Introducción
Hace tan sólo unas décadas, Albert Camus podía sintetizar la postura existencial de su generación con una simple afirmación:

“No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. La decisión sobre si vale la pena vivir o no... es la más urgente de todas las cuestiones.”

En nuestro mundo de continuas distracciones, este problema radical ya no es planteable. Si alguien lanzara una tesis semejante, encontraría probablemente unas respuestas similares a las siguientes: ¿no basta dejarse llevar por las situaciones que van y vienen, y vivir simplemente - de un desayuno a otro, de un telediario al próximo, de un fin de semana al siguiente? El día a día es ya suficientemente complicado, el estrés es crónico y nuestras fuerzas son limitadas.


2.- Preguntar por el sentido

Según un estilo de vida ampliamente difundido se trata, consciente o inconscientemente, de evitar “llegar hasta el final”, impedir que nuestros pensamientos alcancen esa peligrosa dimensión que pondría en tela de juicio nuestra comodidad. En otras palabras, estamos en la tierra para disfrutar al máximo. Pero, por otra parte, nos resulta evidente que estamos muy lejos de lograrlo. Tarde o temprano llegarán el aburrimiento, la enfermedad, sufriremos el fracaso o el rechazo. Las frustraciones están programadas. “El drama consiste en que nunca podemos emborracharnos suficientemente,” confiesa André Gide en su diario. Es digno de considerar que justamente aquellos que buscan el placer inmediato, no raras veces muestran la incapacidad de alegrarse, llevan en sí el hastío de la propia vida.

Otros piensan que han nacido para trabajar, para contribuir con sus talentos prácticos, artísticos, intelectuales o sociales al bienestar de su familia y al progreso del mundo; o para conseguir simplemente estimación, aplauso y éxito. Nuestras sociedades de competitividad se centran, de hecho, en el desarrollo y el progreso, y nos invitan a considerar la vida como una carrera que hay que ganar.
Pero al final llegamos al mismo dilema. ¿Qué pasa cuando nos confirman la invalidez laboral, cuando nos convertimos en una carga para los demás? Entonces se acaban el trabajo y el aplauso, no la vida; y nos movemos en el vacío.
Podemos descubrir, al menos en ciertas situaciones límites, que no conviene reprimir la pregunta por el sentido último de la propia existencia. Tal actitud no puede engendrar más que resignación o amargura, a no ser que alguien consiga vivir de un modo extremadamente superficial. ¿Por qué levantarme cada mañana, si algún día se acaba todo? ¿Por qué construir una casa y fundar una familia, si en doscientos años ya no existen ni la casa ni mi familia? “Debo basarme en una verdad indiscutible; sólo entonces puedo llegar a ser feliz,” afirma el mismo Nietzsche.

Si el último sentido de la vida no se encuentra más allá de nosotros, en la eternidad, no puede satisfacernos plenamente: todos nuestros esfuerzos serían en el fondo absurdos. Un filósofo conocido lo expresa con sencillez: “Sólo si creo en Dios, estoy plenamente seguro de que mi vida de hecho tiene sentido.”

a) Respuestas desde la fe

La fe cristiana responde de un modo rotundo y solemne a nuestras preguntas más profundas: “Como la creación procede totalmente de Dios, existe también... totalmente para Él, para su gloria y para su honra. El primer sentido de la creación es la gloria de Dios.” El mundo entero es una alabanza del Creador: “El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos.”
Podemos encontrar esta afirmación también en otras religiones. “No has visto que se prosternan ante Dios todos los que están en los cielos y todos los que se encuentran en la tierra, y el sol, y la luna, y las estrellas, y las montañas, y los árboles, y los animales? - pregunta el Corán-. ¿No has visto que todo lo que existe en los cielos y en la tierra celebra las alabanzas de Dios, y también los pájaros al extender sus alas? Cada uno conoce su oración y su alabanza.” Y Tagore exclama. “¡Cómo cantas, Señor, en los pájaros, cómo alumbra tu aurora el latido de nuestros corazones, cómo todo es un rumor que canta tu grandeza!”

De todas las criaturas visibles, sólo el hombre es capaz de darse cuenta de lo que Dios ha hecho por él: “Tú has formado mis entrañas, me has plasmado en el vientre de mi madre... No se te ocultaban mis huesos cuando en secreto iba yo siendo hecho, cuando era formado en lo profundo de la tierra.” Este descubrimiento puede moverle a unirse al coro de la naturaleza y responder con agradecimiento y alabanza a la generosidad del Creador.

Pero cabe también otra posibilidad: cerrar los ojos a los dones recibidos. A este respecto, Péguy hace decir a Dios: “Yo brillo de tal manera en mi creación, en el sol, en la luna, en las estrellas..., en la faz de la tierra y en la faz de las aguas..., en la luz y en las tinieblas, en el pan y en el vino, en el corazón del hombre que es lo más profundo que hay en el mundo..., yo brillo de tal manera en la creación que para no verme sería necesario que estas pobres personas fueran ciegas.” Ratzinger es todavía más explícito: “El hombre puede ver la verdad de Dios en el fondo de su ser creatural... Sólo se deja de ver cuando no se la quiere ver, es decir, porque no se la quiere ver... El que la lámpara de señales no centellee, es consecuencia de haber apartado voluntariamente la mirada de lo que no queremos ver.”

Distanciarse de Dios lleva a una vida humanamente empobrecida. Guardini advierte que podemos enfermar espiritualmente, cuando nos engañamos a nosotros mismos en el tratamiento de la verdad. Pero también podemos sanar: cuando nos abrimos a la grandeza de Dios, actuamos en armonía con nuestra naturaleza espiritual y establecemos una correcta relación con la verdad. Entonces “crecemos” interiormente; la mirada se aclara, el espíritu se renueva, el corazón se purifica y se dilata. Estaremos en condiciones para llenar nuestra vida de contenido.

Cuando miramos a Dios, recibimos de Él el porqué de la existencia. Entonces comprendemos que también nosotros estamos llamados a alabarle, no sólo ontológicamente como el resto de la creación visible, sino consciente y libremente: somos capaces de expresarle la admiración y el asombro por todo lo que Él es y por todo lo que Él ha hecho por nosotros. “Dios y Señor nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Has exaltado tu majestad sobre los cielos.”
Dar gloria a Dios es reconocer su bondad y contarla a los demás. “También nosotros, llenos de alegría..., aclamamos tu nombre cantando.”

b) Primeras clarificaciones

Estos planteamientos, por hermosos que sean, no parecen ser, a primera vista, un programa real de actuación para el hombre moderno, sino más bien una mera teoría, elaborada en otros tiempos y para otro tipo de personas, sin conexión alguna con nuestra vida cotidiana. En efecto, cuando nos detenemos a considerarlos en serio, surgen interrogantes de envergadura.

¿Egoísmo divino?

¿Para qué quiere Dios mi alabanza? ¿Qué obtiene con que yo le diga que es grande y maravilloso? ¿No aparece Dios aquí como un ser egoísta y narcisista que nos ha creado únicamente para demostrar su propia gloria, tal como le presentó Kant en el siglo XVIII?
Es evidente que un Dios infinito no necesita nada de sus criaturas. El silencio del hombre no puede oscurecer en absoluto su gloria que, en realidad, no es otra cosa que Él mismo, en cuanto que su ser es luz, belleza, esplendor y, sobre todo, amor. La palabra hebrea kabod (“gloria”) es el peso de Dios que se derrama y comunica. Es la bondad inmensa que se manifiesta en el rostro de Cristo. Nosotros damos gloria a Dios cuando participamos de esta bondad. Así es como entendemos que Dios nos ha creado para su gloria: nos ha creado para que entremos en su vida de amor, para que seamos sumamente felices.
Dios no quiere demostrar su gloria, sino mostrárnosla para hacernos partícipes de ella. Ha encaminado la creación libremente y por amor hacia nuestra felicidad. Ésta, que tanto deseamos, nunca la alcanzaremos de modo pleno, si la buscamos en la posesión o en el placer, sino precisamente a través de una relación amorosa con nuestro Creador.
Cuando Dios “bendice” al hombre, le colma de sus dones. Cuando el hombre “bendice” a Dios, le reconoce digno de adoración, dice bien de Él. De esta forma, la bendición descendente de Dios hacia nosotros produce una bendición ascendente de nosotros hacia Dios. Nuestra alabanza es eco y respuesta al amor divino; conduce a un encuentro de amistad entre Dios y nosotros.
El sentido de la vida consiste en este encuentro, en la comunicación y la amistad con Dios, que se expresan “mediante la fiesta y la celebración, el agradecimiento y la bendición.”

¿Alabar en la tribulación?

¿Pero cómo es posible alabar a Dios en el mundo que nos rodea? ¿Qué le podemos decir de bueno, cuando lo que contemplamos es casi todo malo? ¿Cómo darle gracias en medio del sufrimiento y del dolor?

Efectivamente, la alabanza no se funda en una actitud ingenua. No nos lleva a cerrar los ojos ante enfermedades, injusticias, conflictos y guerras. Tampoco nos hace comprender todo lo que pasa en nuestra vida. Pero sí conduce a mirar las situaciones desde otra perspectiva. Su secreto consiste en comprender que el mal tiene su origen en nosotros, no en el Creador, y que -a pesar de ello- no hay ninguna situación, por adversa y penosa que sea, que no esté envuelta por el amor de Dios.
Según la fe cristiana, “Jesús es el Señor”. Es Él quien guía la historia y la vida de cada hombre hacia un bien que muchas veces nos trasciende. Quien está convencido de esa verdad, ya no quiere vivir con la queja a flor de labio, ni con la amargura en el corazón, como si Dios no supiera llevar bien los asuntos de su vida. Descubre el gozo de vivir como hijo en la casa de su Padre, y adquiere fuerzas para colaborar en la superación de los problemas que se le presenten. En otras palabras, la alabanza es el estilo de vida de los que creen.
Entonces, ¿quién es Dios en realidad? ¿Y a qué llama al hombre en concreto?


3.- ¿Quién es Dios?

Dios se nos ha manifestado en la plenitud de los tiempos como Padre, Hijo y Espíritu Santo. La Trinidad es, de alguna manera, la “vida interior”, la misma “intimidad” divina; es un misterio de comunión profunda, un misterio de donación mutua y constante. Nos hace vislumbrar -aunque sólo de lejos- lo que quiere decir que “Dios es Amor.”
Que Dios, desde la eternidad, es en sí vida y amor significa su bienaventuranza plena y es, para nosotros, en medio del dolor y de la muerte, el fundamento de nuestra esperanza: la realidad más profunda de nuestro mundo y la raíz de nuestra existencia es el amor divino, un derroche de vida y de felicidad.

a) El amor de Dios según el Antiguo Testamento

Yahveh aparece majestuoso y lleno de poder en el Antiguo Testamento. Es el Creador y el Rey, grande por encima de toda medida. Lo asombroso es que este Dios tan inmenso y fascinante se preocupa de lo que es minúsculo y parece insignificante. Declara al hombre su gran amor: “No temas, que yo... te he llamado por tu nombre. Tú eres mío. Si pasas por las aguas, yo estoy contigo, si por los ríos, no te anegarán... Eres precioso a mis ojos, de gran estima, yo te quiero.”
No es sólo en los acontecimientos importantes, sino también en la vida diaria donde el pueblo elegido descubre la presencia de Yahveh, su amor y su ternura, su perdón y su fidelidad. Dios está cerca de los hombres, se hace accesible a ellos; les sale al encuentro, les salva y protege, los guía y les colma de innumerables bienes. “¿Puede acaso una mujer olvidarse del hijo que cría, no tener compasión del hijo de sus entrañas? Pues aunque ella lo olvidara, yo no me olvidaría de ti. Mira, en la palma de mis manos te tengo tatuado.”
Mientras Israel se aparta con frecuencia del camino recto, Dios se muestra clemente y fiel. Acoge al pueblo en su debilidad y le perdona su culpa.
“Vacilarán los montes, las colinas se conmoverán, pero mi bondad hacia ti no desaparecerá,... dice Yahveh, el que de ti se compadece.”
El hombre no suscita ni merece la misericordia divina. El amor de Yahveh es anterior a su existencia, y es lo único seguro que existe. “Más grande que los cielos es tu amor, más alta que las nubes es tu fidelidad.”

b) La “humildad” de Dios según el Nuevo Testamento

Dios nos manifiesta en el Nuevo Testamento que su entrega a los hombres no tiene límites. Está dispuesto a compartir nuestras necesidades y nuestros sufrimientos. Por eso oculta la gloria de su divinidad y se hace presente en Jesucristo. Toma libremente el camino descendente para sanarnos en lo más hondo de nuestro ser y atraernos al corazón de su amor trinitario.

Dios de los pequeños

Isaías había anunciado ya la ternura del Mesías:

“No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha que se extingue.”
Su misión consistirá en “llevar la Buena Nueva a los pobres, curar los corazones oprimidos, anunciar la libertad a los cautivos y la liberación a los presos.”

Jesucristo ofrece a todos los hombres el don de una nueva vida, que consiste esencialmente en una nueva amistad con Dios. No excluye a nadie, por pobre y pequeño que sea. Se muestra cercano a los afligidos y abatidos, a los enfermos e ignorantes, a los marginados y condenados: “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso.” Los débiles y despreciados de toda clase descubren en Jesús una felicidad inesperada. Se ha acabado el tiempo de la soledad, de la vergüenza y de la humillación. Sienten cómo son acogidos, cómo se les devuelve una dignidad en la que ya no creían.
Jesús se hace amigo de los niños y de los pobres, e incluso se identifica con ellos.

El niño simboliza a todos los que no pueden desenvolverse solos, el pobre representa a los que tienen “hambre y sed”, los que están encarcelados o en una tierra extranjera. “Cuánto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.” Es un misterio sobrecogedor que el mismo Dios -la grandeza, la belleza y el poder absoluto- se oculte en el más pequeño, en el más débil, en el que sufre más.
Los hombres solemos admirar a una persona importante y grande, pero también la tememos. Ordinariamente es más fácil amar a alguien que es débil y que nos necesita. Quizá sea esta una de las razones por las que Jesucristo se hace pequeño y vulnerable: quiere entrar en comunión con nosotros. Nos enseña así que la lógica del amor es distinta de la de la razón o del poder: amar es ponerse al alcance del otro.

Dios del perdón

En su paso por la tierra, Jesucristo perdona los pecados a los que se arrepienten de ellos; al mismo tiempo nos revela la alegría de Dios al perdonar; nos muestra a un Dios que se “conmueve” ante nuestro destino. La parábola de la oveja extraviada, por ejemplo, nos da a conocer la felicidad del pastor que recupera su pequeño animal; no dice nada sobre el “estado anímico” de la oveja: cuando el pastor la encuentra, se la coloca, rebosante de alegría, sobre los hombros.

En la narración de la mujer pobre que ha perdido una moneda, Jesús nos lleva de nuevo más allá de la escena cotidiana. El desvalimiento y la angustia de esta pobre mujer son una imagen de otro dolor, en este caso infinito: el “dolor” del mismo Dios en su búsqueda del hombre perdido. A través de la protagonista de la parábola, Jesús nos habla de Dios que está removiendo cielo y tierra para encontrar lo que está perdido. Y la alegría de la mujer al encontrar su moneda es la felicidad de Dios por haber encontrado al hombre desviado.
La historia del hijo pródigo expresa el mismo hecho con la máxima claridad. Cuando el padre ve a su hijo volver a él -descamisado, delgado y mugriento-, corre a abrazarle, sin juzgarle, sin hacerle reproches, sin ni siquiera decirle “te perdono”. El padre sólo tiene un deseo: recuperar a su hijo, vivir en comunión con él. Este deseo es más fuerte que las heridas que el joven le ha provocado.

Así ama Dios a los hombres. Baja del cielo para liberarles de su culpa y su miseria. No es nuestro amor la causa y la medida del perdón divino. Es el amor misericordioso y absolutamente gratuito de Dios el que, por el contrario, tiende a provocar nuestro amor contrito y agradecido.

Dios-siervo

Cuando Jesucristo comienza su ministerio público, Juan el Bautista declara que no es digno de ponerse de rodillas ante Él para desatarle la correa de sus sandalias. Más tarde, una mujer pecadora lava con sus lágrimas los pies del Mesías, y María de Betania los unge con un valioso perfume. Estos gestos, por pequeños que sean, parecen adecuados en el trato con un Dios que se ha hecho hombre, ya que expresan mucho respeto y un gran amor.
Sin embargo, poco antes de la pasión vemos a Jesús arrodillado ante los apóstoles lavando sus pies. En lugar de servir al maestro, es ahora el maestro quien sirve a sus discípulos. De esta manera les da a entender que el Reino prometido ya ha llegado -el Reino en el que el mismo Señor “se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá.”
Estamos de nuevo en esta lógica de amor de un Dios que desciende, y desciende a lo más bajo. Un Dios que se humilla. Nos encontramos ante un Dios que se hace pequeño y pobre, que ocupa el último puesto, el puesto del niño o del esclavo. En la cultura judaica de aquel tiempo, era normalmente el esclavo el que lavaba los pies a su señor. “Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.”
Jesús nos ha prestado el máximo servicio con su muerte en la cruz. Allí escuchamos la última palabra del amor, si es que puede tenerla el amor. Que Dios se haya revelado definitivamente en un crucificado es algo que contradice todas las expectativas humanas. Es “escándalo para los judíos, locura para los gentiles.” Dios pobre, se pone de rodillas como un simple criado, se deja atacar e injuriar, ya crucificado. Es un escándalo. Es nuestro mundo al revés. Y es un mensaje de amor.
Jesús revela a un Dios que se oculta en la pequeñez, desciende a la debilidad completa y se deja vencer. Su descenso se inicia cuando toma la naturaleza humana, se manifiesta claramente en el lavatorio de los pies y culmina en la pasión y la muerte. “Hemos visto su gloria,” exclama San Juan, refiriéndose principalmente a la gloria de la cruz. La “gloria de Dios” es el amor.
Un Dios que se pone de rodillas y sirve a los hombres “hasta el fin” es, realmente, muy diferente a ese Dios legislador, severo, pronto a condenar -e incluso “egoísta”-, tal como algunos le han visto a través de los siglos.


4.- ¿A qué está llamado el hombre

En una ocasión, Jesucristo muestra un denario a la gente diciendo: “Dad al emperador lo que es del emperador, y a Dios lo que es de Dios.” La moneda que lleva acuñada la imagen de Augusto, pertenece al César, pero el hombre, que es imagen de Dios, pertenece a Dios. Hay en cada persona una parte que no es de la competencia de las autoridades humanas, una dimensión de trascendencia de la que ningún poder humano puede disponer. En cuanto imagen divina, el hombre está directamente vinculado a Dios, que le invita a entrar en su Reino.
El Reino de Dios no es una estructura social o política. Es Dios mismo, y la vida con Él nos es presentada como un banquete copioso, es decir, una comunidad en alegría. “Yo dispongo un Reino para vosotros, para que comáis y bebáis en mi mesa en mi Reino.” Allí hay comunión, hay amistad y donación mutua. Y se nos manifiesta de nuevo que lo más importante no son el saber ni el poder, sino el amor que mueve a poner todo saber y poder al servicio de los demás.
Como Dios es un profundo misterio de comunión, el hombre -su imagen- está llamado a realizarse en la comunión. En otras palabras, tiene que hacerse cada vez más capaz para el amor, la entrega y la amistad, tiene que preocuparse cada vez más por la suerte de los demás y compartir con ellos los altibajos de la vida. Eso no es algo casual, decorativo y, al fin y al cabo, superfluo para la persona, sino que es absolutamente imprescindible para el despliegue de los dones que ha recibido de su Creador, y para su propia felicidad.
El hombre está llamado a transparentar la gloria, la bondad y el amor de Dios en el mundo que le rodea. Tiene, efectivamente, una tarea muy grande por cumplir. Pero no se encuentra solo ante ella. Porque Jesucristo no sólo le desvela el último sentido de su existencia; al mismo tiempo le invita a recorrer con Él el camino que conduce hacia su plena realización.

a)Acoger la propia debilidad

Se ha dicho a veces con San Agustín que Dios está más cerca de mí que yo de mí mismo. Es también más leal conmigo que yo conmigo mismo. En ocasiones, no somos leales con nosotros mismos, no somos auténticos o verdaderos. No queremos vernos como realmente somos. En nuestra cultura aprendemos pronto a ser “fuertes” y a “defendernos” en la selva de la vida. La vulnerabilidad es peligrosa y por tanto prohibida. Tendemos a esconder sutilmente nuestras sombras y nuestros miedos, nuestras necesidades y debilidades. Algunos consiguen con este comportamiento un determinado reconocimiento social, pero pagan por ello un gran precio: niegan su propia humanidad, y renuncian a una vida en libertad.

Un “rico” -en el sentido más amplio de la palabra- se siente satisfecho de sí mismo, y no reconoce su necesidad de amor, su necesidad del otro. El fariseo del Evangelio, por ejemplo, se siente tan perfecto que todos deben saberlo. Es un hombre que hace de la salvación un negocio de compraventa: tantas obras realizadas, tanto capital acumulado, tanto derecho a la salvación. Sus relaciones con Dios son de haber y debe, de ganancias y de deudas. Considera la observancia de la ley como un fin en sí. No sabe alabar, porque no mira a Dios, sino hacia sus propias obras. Y no comprende que es más importante tener un corazón misericordioso que observar escrupulosamente un reglamento.

Jesús sabe que la tentación de los hombres será siempre la de imitar a los “reyes de las naciones”. El peligro estriba en dejarse seducir por lo que es grande, por el poder y las riquezas, por la adquisición de éxito y de admiración, de placeres y privilegios. Pero si buscamos estas cosas de un modo compulsivo, no sólo nos apartamos de Dios -creando nuevos dioses-, sino que también nos alejamos de nosotros mismos, porque deformamos nuestra naturaleza y rechazamos ser aquellos que Dios ha querido desde siempre.

Si una persona se esconde detrás de una muralla gruesa y cierra su apertura a la trascendencia, no está ni en contacto consigo mismo, ni tampoco le será posible abrirse a un mundo superior. Para lograrlo, es indispensable “desarmarse”, aceptar que soy vulnerable, reconocer los propios bloqueos, fisuras y deficiencias y renunciar, finalmente, a las seguridades humanas. La ayuda de Dios no nos faltará en esa empresa. Dios quiere mostrar su fuerza justamente en la flaqueza del hombre; por eso suele escoger lo que es débil e insignificante ante los ojos del mundo.

Jesús toca ese misterio en la parábola del banquete nupcial que un rey ofrece para su hijo. Los que gozan de reputación en la sociedad, gente sin duda virtuosa y religiosa, rechazan su invitación. Tienen otras cosas que hacer; están demasiado ocupadas. Los pobres, en cambio, los lisiados y tullidos están disponibles; vienen y llenan la sala. Aquí vemos de nuevo que se ha invertido el orden de cosas. Los pequeños son los que se acercan más a Dios. Los excluidos son los elegidos.

Un viejo proverbio dice: “El éxito no es un nombre divino.” Jesús, de rodillas ante sus discípulos, manifiesta que para entrar en su Reino hace falta humildad y tener el corazón de un niño. ¿Es posible crecer hacia una nueva libertad si no somos conscientes de nuestra falta de libertad? ¿Podemos desear ver, si no nos damos cuenta de que somos ciegos? El mismo Dios invita a cada uno de nosotros, rico o pobre, a recorrer este camino de descenso; nos llama a todos a la sencillez. Quien no salga de la suficiencia y acepte la propia indigencia, “quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.”

La verdadera alabanza de Dios pasa por el camino de la infancia, de la pobreza interior, del desprendimiento. Pasa por un camino que nos libera de tantas ataduras superfluas.

b)Abrir el corazón a la gracia

Es famoso el “lamento” de Dios que recoge el libro del profeta Isaías: “Este pueblo se me acerca con la boca y me glorifica con los labios..., y su culto a mí es precepto humano y rutina. Dios no nos pide sólo obras exteriores; en primer lugar quiere entrar en nuestro corazón.
El corazón era, para los israelitas, el centro íntimo de la persona, allí donde se traman los planes y proyectos y donde se decide la vida entera del hombre. Es el fondo mismo de nuestro ser, ese lugar profundo y misterioso donde siempre podemos ser más verdaderos y más capaces de amar, más fieles y llenos de vida. Allí se esconde el último secreto de nuestra libertad interior: podemos acoger o rechazar el amor que Dios nos ofrece.
Para vencer el mal, hace falta “convertirnos”, abrirnos desde lo más hondo a la gracia divina. Ésta cambia la misma raíz de nuestro ser y -en la medida en que no ponemos obstáculos- nos modela y poda hasta transformarnos, poco a poco, en quienes Dios ha querido al crearnos. La obra de la gracia es, ordinariamente, muy discreta y nada espectacular. Jesús presenta su Reino como una realidad oculta en el corazón humano, como un acontecimiento que ocurre en medio de nuestras experiencias más normales y cotidianas.
La conversión forma el comienzo de una nueva vida en Cristo. Nos abre los ojos ante los muchos dones que nos han sido otorgados. Con esta nueva mirada es sencillamente imposible considerar a Dios como un tirano “egoísta” que infunde temor; se descubre, al contrario, que es Amor infinito, Amor generoso y eterno.

El hijo pródigo de la parábola de Jesucristo conocía muy poco el corazón de su padre. Pero cuando vuelve a casa, después de haber malbaratado su herencia, y ve que este señor ya mayor corre hacia su encuentro, entonces se da cuenta de lo que él significa verdaderamente para su padre, y lo que nunca ha dejado de ser para él, ni siquiera en su degradación más profunda. En este momento aprende a decir “padre” de una manera absolutamente nueva, con la alegría de un hijo que se sabe amado: comprende, por fin, que hay alguien en el mundo que le quiere de verdad, que sigue cada uno de sus pasos y le espera siempre; hay alguien que confía en él, pase lo que pase, alguien para quien él es muy importante. Esto es, probablemente, lo esencial de la conversión evangélica: aprender a llamar “Padre” a Dios, descubrir la inmensidad de su amor misericordioso.

Nuestro corazón de piedra, lleno de miedos y de bloqueos, debe ser transformado en un corazón de carne, vulnerable, compasivo, abierto a los demás. En la medida en que la gracia divina opera este milagro, podemos alabar a Dios “con todo el corazón”, es decir, con todas nuestras capacidades, con la inteligencia, la voluntad y el rico mundo de los sentimientos, con la memoria y la imaginación, y hasta con los pensamientos y deseos más ocultos.

c)Perdonar al enemigo

Jesucristo llama a sus discípulos a una actitud enteramente nueva. Es también nueva su invitación a perdonar setenta veces siete, a hacer el bien a los que nos odian, a ser mansos y no violentos. Lo esencial del mensaje cristiano es el amor a los enemigos. Es algo tan extraño, hablando tan sólo desde el punto de vista terreno, como la identificación de Dios con los pobres y marginados.

El “enemigo” del que habla el Evangelio no sólo existe en la guerra. Está muy cerca de nosotros. Es aquel que ha pasado de largo ante nuestras necesidades, que nos ha hecho algún daño o que amenaza nuestra libertad. Es aquel de quien huimos y con el que no nos queremos comunicar.
A lo largo de la vida, todos recibimos heridas que nos van marcando. Podemos esconderlas y sepultarlas en lo más profundo de nuestro ser, detrás de barreras que levantamos para protegernos. Pero tal actitud no lleva ni a la realización, ni a la felicidad. El odio es como una gangrena que nos carcome. La venganza y el rencor envenenan la vida. Hacen que las heridas se infecten en nuestro interior, creando una especie de malestar y de insatisfacción generales.

Sólo en el perdón brota nueva vida. La palabra griega para perdonar, aphíemi, significa liberar, desatar; es saldar la deuda o el castigo. Estamos invitados a liberarnos de las heridas del pasado, que a menudo dominan nuestras actuaciones y nos separan de los demás. En esta tarea, los “enemigos” son nuestros mejores maestros, porque su presencia es un reto que nos impulsa a ahondar, y nos dan así la oportunidad de conocernos y de mejorar.

En 1977, Miguel Ángel Estrella, un conocido pianista argentino, era secuestrado en Uruguay, torturado, desaparecido durante dos meses y luego encarcelado. Después de su liberación contó: “Durante las sesiones de tortura, rezaba el Padrenuestro. Me era muy difícil decir con convicción la penúltima frase ´perdona nuestras ofensas, como nosotros también perdonamos a los que nos ofenden.´ A veces, me saltaba esa frase, porque sentía que no podía decirla honestamente, hasta tal punto me hacía daño la violencia física. No estaba en condiciones de perdonar a aquella gente. Sin embargo, en la última sesión de tortura, cuando me amenazaron con cortarme las manos, les dije que no tenía ganas de morir, que me quedaban todavía muchas cosas que hacer en la vida..., pero que estaba dispuesto a perdonarles, si me cortaban las manos y si me mataban, y que tenían que saber que de todas formas estaban equivocados.”

Perdonar la indiferencia, las humillaciones o la envidia, es un signo de sabiduría y de eficacia en la vida. El pianista continúa su relato: “Los militares me decían: ´No eres un buen cristiano; si no, serías rico, tendrías mucho poder, no vivirías austeramente... Vamos a destruir en ti toda capacidad de tocar y de sonreír, y no volverás a ser el hombre que eras.´... Jamás vi la cara de aquella gente. Llevaba una capucha de algodones en los ojos y estaba atado de pies y manos, pero detrás de mi capucha, me acuerdo de que sonreía, porque me decía: ´¿Quiénes se han creído que son? ¿Piensan que van a ser más fuertes que el amor?´ Y estaba seguro de que, de alguna forma, el amor sería más fuerte que el odio... Sentía la presencia de Dios a través de la gente. Ellos me decían. ´Estás solo.´ Pero yo escuchaba una voz que me decía: ´Eres miles. No estás solo.´”

Para vivir la vida, hace falta mucha alegría. No conviene desgastar el ánimo, despertar el odio. El pianista recordó que durante las sesiones de tortura rezaba: “Señor, si me ayudas a salir de aquí, quiero hacer con la música algo en contra de la intolerancia, el racismo, el salvajismo de la tortura.” Entonces escuchó interiormente una voz que le decía: “¿Por qué hacerlo contra? Hazlo por.” Así nació la idea de una Música para la Esperanza.”

También Martín Luther King nos ha dado un gran ejemplo. Cuando fue matado en su lucha no violenta contra el racismo y las injusticias, se volvió con el rostro ensangrentado hacia el que le arrojó una piedra, y le dijo: “God bless you” (Dios te bendiga).
El perdón comienza cuando, gracias a una fuerza nueva, una persona rechaza todo tipo de venganza. No habla de los demás desde sus heridas, evita juzgarlos y desvalorizarlos, y está dispuesta a escucharles con un corazón abierto. A veces hace falta comprender que en los que nos han hecho daño hay bloqueos que les impiden admitir su culpabilidad. Perdonar es tener la firme convicción de que en cada persona, detrás de todo el mal, hay un ser humano vulnerable y capaz de cambiar. Significa creer en la posibilidad de transformación y de evolución de los demás. Ningún hombre está totalmente corrompido; en cada uno brilla una luz.
Con el perdón se inicia un proceso que nos conduce a aceptar e incluso amar a los que nos han herido. Ésta es la última etapa de la liberación interior.

d) Confiar en Dios

Según nos cuenta el Evangelio, Jesucristo pide al joven rico que se deshaga de sus bienes. Su actitud, sin embargo, tiene poco que ver con la de un maestro espiritual que da este consejo a su discípulo, con el objeto de facilitarle el acceso a la libertad de espíritu. La exigencia de Jesús tiene otro sentido. Lo que espera de aquel joven es, en realidad, la confianza incondicional en su Persona. Le pide que lo deje todo para seguirle a Él, para unirse a Él.

El Señor no promete a sus discípulos una vida cómoda y fácil. Les anuncia, por el contrario, que tendrán que aguantar hambre y sed, calor y frío, incompresiones y persecuciones. Les llama hacia la cruz. ¿Pero es posible alabar a Dios en medio de una vida llena de adversidades?
Una mirada al Antiguo Testamento nos da la respuesta. Israel lloró, se estremeció y se rebeló ante Dios. El libro de los Salmos es el mejor exponente de todas sus quejas y amarguras. Sin embargo, el título hebreo de este libro puede sorprender no poco: es Tehillim, que significa “oraciones de alabanza”. Es decir, todo lo que está escrito en él, incluidos los gritos de dolor, son -en última instancia- un himno de alabanza a Dios. Más allá de sus lamentos, Israel creyó en la bondad de Yahveh.
Tampoco hoy nos es posible comprender el dolor. Pero a la luz de la pasión, muerte y resurrección de Cristo podemos aceptarlo en la seguridad de que tiene un sentido escondido a nuestra mirada. Dios nos invita a poner nuestra vida en sus manos. Hace suyas todas nuestras preocupaciones. Y nos enseña que las quejas y murmuraciones no son más que actos de rebeldía contra Él; son como acusarle de administrar mal los negocios de nuestra vida. “Un cierto tono de queja se encuentra en contradicción con la esencia del amor. El amante acepta gustoso el sacrificio y no echa en cara al amado lo que él le pide. Desde el fondo de su ser, dice alegremente que sí a ese dolor, saluda la cruz que le une con Cristo”.

La fe no nos permite hacernos insensibles o cerrar los ojos ante el misterio del mal. Nos ayuda, en cambio, a descubrir el rostro de Cristo en todas las situaciones. Este rostro, lleno de amor, tiene las huellas de la pasión. Dios llama a sus amigos a la cruz. La afirmación cristiana del mundo, por tanto, no tiene nada que ver con un optimismo barato. Puede realizarse con lágrimas. La felicidad que nos produce la vida con Cristo, “es verdadera y grande, pero se funda en el dolor”.

También los momentos oscuros pueden ser una fuente de alabanza: el dolor, la congoja, los apuros económicos, la sonrisa que nos han negado, la palabra que no hemos recibido, la injusticia que hemos sufrido, la derrota. La alabanza no puede estar a expensas de los gustos o disgustos, de las ganas o desganas. Brota de lo íntimo del corazón y no depende del vaivén de las emociones. San Francisco de Asís compuso su famoso Himno al sol para honrar a Dios estando enfermo en San Damiano: “Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor, tuyas son la alabanza, la gloria y el honor; tan sólo tú eres digno de toda bendición, y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención...”
Estamos llamados a alabar a Dios también en las circunstancias difíciles de nuestra vida y mostrarle nuestra confianza precisamente en ellas. “Aunque pequemos somos tuyos, pues reconocemos tu poder. Pero no pecaremos porque sabemos que te pertenecemos.”

El poder transformador de la gracia divina actúa a veces con mayor fuerza allí donde Dios parece estar más escondido: en la experiencia del sufrimiento, de la humillación, en el fracaso y abandono, y en la muerte. Una escritora influyente afirma que no sólo el claro día, sino también la noche oscura tiene sus milagros. ”Hay ciertas flores que sólo florecen en el desierto; estrellas que solamente se pueden ver al borde del despoblado. Existen algunas experiencias del amor de Dios que sólo se viven cuando nos encontramos en el más completo abandono, casi al borde de la desesperación.”
En todas las circunstancias gozosas o dolorosas puede brotar la alabanza que, en el fondo, no es otra cosa que un compromiso de amor con Dios.


5.-Un nuevo estilo de vida

Dar gloria a Dios no es simplemente una forma de hablar, sino una forma de vivir. Dios nos llama a un estilo de vida completamente nuevo: nos invita a entrar en su Reino, no sólo después de la muerte, sino aquí y ahora. Para quien ha comprendido esto, la unión con Cristo llega a ser más importante que cualquier otra cosa. Una pequeña anécdota lo ilustra de un modo gráfico: en una ocasión, preguntaron a un párroco por uno de sus feligreses: “¿Quién es el señor que acaba de salir de la iglesia?” Y el párroco contestó: “Es uno de mis ancianos que vive en comunión con Dios y que, además, hace zapatos.”
Vivir con Dios es una experiencia liberadora; es como si una persona hubiera atravesado el Mar Rojo, haciendo el paso de la esclavitud a la libertad. Tiene ahora una nueva conciencia de sí misma, siente un gran alivio y un amor que corresponde a los deseos más profundos de su corazón. El hombre no se contenta con soluciones pasajeras. No quiere vivir cien años, sino para siempre. No quiere ser un poco feliz, sino plenamente. El único camino para lograrlo es la comunión con Cristo: “¿Cómo es, Señor, que yo te busco? Porque al buscarte, Dios mío, busco la vida feliz.”
Una persona libre, por fin, sabe liberar también a los demás. Despierta la vida de los que le han sido confiados, y ayuda a cada uno a crecer según su propio ritmo.

a)Servir a los hombres

No es verdad que la fe en la vida eterna haga insignificante la vida terrena. Por el contrario, sólo si la medida de nuestra vida es la eternidad, también esta vida sobre la tierra es grande y su valor inmenso.
Si Jesucristo lava los pies a sus discípulos, éstos serán entonces llamados a ser pequeños, a ir en ayuda a los demás, pero no prestarán esta ayuda desde arriba, sino desde abajo. “¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?... para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros.” Es la única vez que el Hijo de Dios se pone de ejemplo. Desea que sus seguidores vivan constantemente en una actitud interior de servicio; que cada uno lave los pies a los otros, también a las personas que le hayan hecho algún daño. No somos nosotros los que hemos de juzgar o condenar. Cada persona es importante y sagrada, sean cuales fuesen sus deficiencias y errores, su fragilidad y su vida pasada.

Amar no consiste simplemente en hacer cosas para alguien, sino en confiar en la vida que hay en él. Consiste en comprender al otro con sus reacciones más o menos oportunas, sus miedos y sus esperanzas. Es hacerle descubrir que es único y es digno de atención, es ayudarle a aceptar su propio valor, su propia belleza, la luz oculta en él, el sentido de su existencia. Y consiste en manifestar al otro la alegría de estar a su lado.
Si una persona experimenta que es amada por lo que es, sin necesidad alguna de mostrarse competente o interesante, se siente segura en presencia del otro; desaparecen las máscaras y las barreras tras las que se ha escondido. Ya no hace falta ni demostrar ni retener nada; ya no hace falta protegerse. Cuando alguien adquiere la libertad de ser él mismo, se vuelve acogedor y amable. Surge en él una vida nueva que le hace madurar y crecer. Entonces también él puede abrirse a Dios y entender que hemos sido creados para participar en su gloria. La alabanza que brota de su corazón es “salud que se puede escuchar”.

b) Alabar a Dios

Aquellos cuyos ojos han sido abiertos por la gracia, encuentran en su vida miles de motivos y de ocasiones para alabar y glorificar a Dios. Chesterton afirma que siempre tenía la “convicción casi mística” de que se encuentra un milagro en el fondo de todo lo que existe. Cada cosa tiene un sello divino, y quien lo descubre, es feliz y da gracias al Creador. “A Yahveh mientras viva cantaré, mientras exista entonaré salmos a mi Dios.” Toda la existencia puede convertirse en una canción de alabanza para el Señor. Estamos invitados a vivir cantando.
Dar gloria a Dios es nuestra vocación en la tierra y, en cuanto tal, nos compromete por entero. “Sed vosotros mismos el canto que vais a cantar,” exhorta San Agustín. Cuando alabamos a Dios, se unifican todas nuestras capacidades y se nos devuelven la armonía y el equilibrio rotos por el pecado. Descubrimos el amor divino en el fondo de nuestro ser. “Cada respiración, cada latido del corazón, cada sístole y cada diástole, cada leucocito, cada glóbulo rojo es un gesto de amor de Dios, un beneficio que de él hemos recibido.”

La alabanza no es algo que sucede sólo en el corazón, en la pura interioridad del hombre, sino que se manifiesta hacia fuera. El que ha recibido una gracia, sale al encuentro de los demás para contarles lo que ha pasado en su vida. “Anunciaré tu nombre a mis hermanos, te alabaré en medio de la asamblea.”
En los textos bíblicos, la alabanza se resume con frecuencia en una sola palabra: aleluya, que significa sencillamente “alabad al Señor”. El que pronuncia el aleluya, invita a los otros a la alabanza. “Alabad al Señor todas las naciones.” Nadie puede quedar al margen de la gloria divina. En el Antiguo Testamento son asociados a la alabanza, además, todos los instrumentos musicales conocidos en la vida del pueblo elegido: cítaras, arpas, tambores, címbalos, tímpanos, trompetas, flautas y platillos.

Dios merece una alabanza infinita, porque infinitas son su bondad y su gracia. Pero el hombre es limitado. Compensa su fragilidad convocando a toda la creación para formar con él un coro que celebre la grandeza de Dios. Asocia a su clamor los ríos, montes y valles, la estepa y el desierto y todos los animales del cielo y de la tierra. “Criaturas todas, alabad al Señor.”
Todo está hecho para la gloria de Dios. “El universo entero está ordenado hacia un Tú.” Puede considerarse como un hermoso poema al que el hombre pone música y ritmo convirtiendo de este modo el mundo entero en un clamor de gloria para celebrar la grandeza de su Creador.


6)Reflexión final

Estamos llamados a vivir en íntima comunión con Dios y con los demás hombres, y a convertir así toda nuestra existencia en una alabanza al Creador. De este modo podemos anticipar la realidad del Reino de Dios. En otras palabras, nuestra vida tiene la seriedad de un “ensayo general” de lo que haremos por toda la eternidad: transparentar el amor, la bondad y la misericordia divinas.

No se trata de una relación externa entre la tierra y el cielo, tal como un niño puede entender las enseñanzas religiosas: si cumples la voluntad de Dios en este mundo, recibirás un premio en el otro. Hay más bien una conexión interna y necesaria entre nuestra actuación aquí y allá. Si una persona no llegara a ser “alabanza de su gloria” , sería un cuerpo extraño en el cielo.

Conviene estar preparados para la
“representación final” cuando se realice plenamente el plan creador de Dios. Lo que vamos a hacer después de nuestra vida no debería cogernos por sorpresa. Por eso es tan importante darnos cuenta de que los acontecimientos que vivimos constituyen el lugar de cita con Dios en cada momento. Dar gloria al Señor en la tierra es descubrir y comunicar, aquí y ahora, la felicidad del cielo: “alabamos tu nombre por siempre, ahora y en la eternidad."

10/01/2011 22:44 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. DIOS PADRE No hay comentarios. Comentar.

Con María, hacia mi propia Navidad.

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Con María, hacia mi propia Navidad
¡Ya pronto es Navidad! María me invita a caminar hacia Belén, no la dejes sola, esperando, en un recodo del camino...
Autor: María Susana Ratero | Fuente: Catholic.net



Faltan pocos días para la Navidad aquí en mi ciudad. Ya has salido, junto a José, camino de Belén, Señora mía...

Preparaste amorosamente la ropita del pequeño, llevas todo lo que imaginas podrás necesitar. José organizó la logística del viaje, por donde ir, cuando parar, cuando llegar... cada uno en lo suyo, pero juntos. En el aire se respira “aroma de parto”.
¡Cómo quisiera acompañarte, Señora mía, en ésta, la más hermosa y decisiva peregrinación de la historia! ¡Cómo quisiera haber sido tan sólo uno de los perros que seguían al asno en su camino!...

Si tanto lo deseas, hija querida ¿Por qué entonces, no vienes con nosotros? ...Vamos ... sin tanto preámbulo ¿Vienes?

Tu voz clara, tu mirada serena, tu perfume indescriptible, le preguntan a mi pobre alma aturdida por las cosas del mundo. Tantas veces te he olvidado, Señora, tantas veces te he dejado esperando y, aún así, tu amor de madre me invita a caminar hacia Belén.

- ¡Claro que sí, Madre querida!- te contesta mi voz en un hilo... quisiera llorar, reír... no sé... opto por seguirte.

Anochece. Nazaret ha quedado atrás. Se han detenido a descansar un poco. José junta un poco de leña para hacer fuego. Tú estás sentada tratando de cocinar algo... justo se cruza un animal del campo, José lo atrapa.

El Señor nos mandó una buena cena, hermosa mía te dice el esposo cuando llega con su trofeo de caza.

Él nos provee siempre, esposo mío, sabe nuestras necesidades, pero por sobre todo, nos provee el alma con fuerza de su amor.

Te recuestas un rato, estás cansada. Yo te observo a pocos pasos... José va por más leña... Miras el cielo... Le hablas a tu bebé:

“Mira amor, desde aquella estrella grande, que brilla, Papá nos mira... ¿La ves?... bueno, bueno, tranquilo, no saltes así.- te ríes, una lágrima te acaricia la mejilla y se pierde en el viento de la noche - Amor, falta poco para llegar. ¿Qué haremos cuando sea tu tiempo? ¿Dónde nacerás? Seguro Papá ya tiene todo preparado, yo no pregunto, soy su esclava, voy donde me mande. ¿Sabes amor? Ser su esclava no es como las esclavitudes del mundo, que ahogan y atan, ser su esclava es como tener alas... como... soñar sin límites. Ser su esclava es llenarse de paz, no temer, caminar confiada, saber que todo camino es trazado por sus manos, que toda circunstancia es Camino hacia el Padre. Duerme ahora, hijo mío querido ¿Sabes? Estoy impaciente por verte, por besarte, por abrazarte... pero ya habrá tiempo, ahora, hijo, ahora es tiempo de caminar...

José vuelve con más leña, prepara la cena, y te sirve una abundante y rica porción. El olor de la carne asada trepa el aire... comen alegres, riendo con recuerdos del pasado, soñando con el día del nacimiento...

De pronto, les sobresalta un ruido...

Quédate aquí quieta, veré lo que es...

Teme José a los asaltantes que podían haberse escondido entre las sombras ¿Qué podrían llevarles? Nada, pues nada tienen. El mayor de los tesoros estaba escondido en el seno purísimo de María.

No temas, querida, es sólo un animal vagabundo. Duerme, duerme ahora, hermosa mía, que el viaje aún no termina, y el día de mañana será largo.

Te recuestas, Señora mía, cerca del fuego, José te cubre delicadamente con una manta. Te quedas dormida. Él te mira con ternura infinita. ¿Qué pensamientos estarán cruzando por su mente y su corazón en estos momentos? No quiero yo moverme, pues temo me vea José.

¿Te piensas quedar toda la noche tras una piedra? - el esposo voltea hacia mí y me mira con una mirada llena de paz, aunque no exenta de cierta preocupación.

- Yo... lo siento, no quería molestar... es que...

Lo sé ¿Olvidas que me cuenta todo? Ella te invitó a venir con nosotros en este viaje del 2010.

- ¿Qué dices José? ¿Cómo del 2010? ¿No es éste una especie de sueño donde yo los acompaño en un viaje realizado hace más de 2000 años?

Pues no, querida mía. Cada año, María y yo volvemos a viajar a Belén. Cada año es como si Cristo volviera a nacer. Sólo que su nacimiento no es físico... Jesús quiere nacer en el corazón de cada uno.

- Pero... no entiendo... hay mucha gente buena en el mundo, religiosos, sacerdotes, laicos, que también quisieran acompañarlos... ¿Cómo, entonces, viajan tan solos?

Porque éste, mi querida, es TU viaje hacia Belén, nadie puede hacerlo por ti. Éste es tu camino para dejar que Jesús nazca en tu alma. Éste es el viaje que debes hacer, a través de las montañas de tu corazón, debes cruzar los ríos de tu orgullo, que, aunque torrentosos, pueden cruzarse si te acompañamos. Debes soportar los vientos de la soledad y la tristeza. Debes enfrentarlos y vencerlos por amor a Jesús. ¿Comprendes ahora? .

Me quedo sin palabras. José es un hombre sabio, me explica lo que sucede con la sencillez de los grandes hombres. Estoy en el desierto de mi corazón, cuando amanezca... ¡Oh Dios! Cuando amanezca se mostrarán todos los valles, quebradas y torrentosos ríos de mi alma... ¡Qué vergüenza!. Mi corazón está tan lleno de pecados, que... no sé... quisiera salir corriendo pero ¿Adónde?. Ni siquiera hallaré un lugar donde esconder mi rostro...

¿Por qué quieres esconderte? preguntas, María querida, despertando de tu reparador descanso.

- Es que José me ha explicado... y temo que, al amanecer, no te guste lo que veas, Señora...

¿Y que se supone que veré?

- Mi corazón, que no es como yo quisiera, que hace el mal que no quiere y no hace el bien que desea, mi torpe corazón, tan lleno de culpas y olvidos para contigo.

Creo, hija mía, que no comprendes la verdadera dimensión del amor que Jesús tiene por ti- y colocas tu pequeña mano sobre el vientre abultado -Jesús estaba esperando a que tú desearas realizar este viaje, Jesús está esperando que tú te arrepientas de tus errores, pues Él es manantial de misericordia, Jesús espera que tú quieras recibirlo en tu alma. Para ello, busca el sacramento de la Reconciliación. Allí, verás cómo el paisaje de tu corazón se transforma, como los ríos se vuelven calmos, las quebradas se transforman en fértiles valles y el desierto de tu corazón se llena del perfume de su Amor. Jesús te llama, hija, te llama siempre. Desde su lastimado corazón, parte su pedido hasta el tuyo. El llamado es de Él, la decisión, tuya... indefectiblemente tuya... Ahora descansa, el día de mañana será largo.

Me recuesto cerca del fuego. No puedo dormir, mas bien no puedo dejar de llorar. Tanto me amas Jesús mío, que haces todo esto por mí, por cada ser humano, por todos, por todos. José me cubre con una manta... por fin me duermo.

Amanece. Tu esposo ha preparado un poco de pan para comer antes de reiniciar el viaje. Pan... me tiemblan las manos, lo recibo agradecida. Tiene el sabor del pan de la mesa de mi casa, el sabor conocido de las pequeñas cosas de mi vida.

Nos ponemos en camino, hay viento, cuesta avanzar, José y yo caminamos, María viaja sobre el animal que parece muy feliz de transportar tan preciado equipaje. Hay demasiado viento, la arena casi nos ciega, apenas si podemos conservar el rumbo.

- ¡Debemos detenernos!- le grito a José.

¡Aquí no, avanzaremos hasta esas rocas y buscaremos refugio!

- ¡No lo lograremos, casi no se ve nada!

Déjate guiar, conozco el terreno, no temas, llegaremos ¿Ves? Igual actúas en las tormentas de tu alma, en lugar de dejarte guiar por Jesús, acampas en cualquier parte de tu dolor y te tapa la arena de la desesperación.

Llegamos por fin a las rocas, que ofrecían buen refugio. La tormenta pasó. José propone seguir el viaje. María está realmente agotada pero calla, sabe que no puede quedarse a la mitad del camino, ahora debe seguir, no hay regreso.

Anochece. Se pone frío. A lo lejos se divisa una fogata, José nos deja en buen resguardo y se acerca a ver si son confiables. Regresa emocionado.

¡Es Pablo, mi primo y unas familias más! Ellos también deben registrarse en Belén. Dicen que la ciudad esta atestada de gente. Eso me preocupa, pero ya veremos al llegar, ahora vamos, nos invitaron a compartir la cena.

José avanza con el animal. María prefiere caminar un poco. Le ofrezco mi brazo, y se apoya.

¿Ves hija? Muchas veces Dios nos pone buenos amigos, buenos consejeros en el camino, la decisión es nuestra, o quedarnos en la oscuridad de nuestra propia noche o arriesgarnos a avanzar un poco hacia aquellos que nos pueden ayudar.

La familia de José se muestra amable. María tiene una sonrisa encantadora y una voz tan exquisita que todos quedan muy admirados de ella y no dejan de felicitar a José por tan bella esposa.

Al amanecer seguimos caminando, José se despide de su familia, ya que ellos se quedarán en el campamento por unos días esperando a otros parientes.

Belén se dibuja nítido en el horizonte. La gente va y viene a causa del censo. Vamos llegando, cuando María le dice a José.

Esposo mío, ya es tiempo... el niño nacerá pronto...

Ayúdame a encontrar un sitio para el nacimiento me pide José- recuerda que debe ser digno de Él, no por el lujo sino por la sencillez, el amor, la generosidad y la predisposición para recibirlo

- Pero ¿Dónde encuentro ese sitio, José?

No lo sé, recuerda que estamos en tu corazón, tú lo conoces, al menos, deberías. Busca en tu corazón un lugar donde María pueda dar a luz.

El lugar que José me solicitaba debía estar libre de las espinas de mi egoísmo, protegido y al reparo de los vientos de mi ira, sin grietas, para que no le inundase la lluvia fría de mi falta de fe.

José me pide ese lugar... antes de ponerme a buscar haré caso del consejo de María, buscaré el sacramento de la Reconciliación.

María me despide...

Aquí estaremos esperando, hija querida, ve y encuentra ese lugar para Jesús. Dale esa alegría a mi Corazón Inmaculado, busca, hija, busca... estoy segura que ese lugar existe, pero debes encontrarlo por ti misma Recuerda, nadie puede hacer esa búsqueda por ti. Vamos, que Jesús espera...

Abrazo a mi Madre querida con todas mis fuerzas, beso sus hermosas manos. Abrazo a José, quien besa mi frente y murmura...

Confío en ti, sé que volverás, sé que no nos dejarás en espera. No te distraigas en el camino, no te distraigas, por fuerte que sea la tentación. Busca, hija, que el que busca encuentra.

- Gracias, gracias- y mi voz es un susurro ahogado por el llanto.

Los dejo, cada tanto giro el rostro para verlos, aún están donde les dejé, en un recodo del camino... debo encontrar el mejor lugar dentro de mi corazón. Queda poco tiempo. Debo encontrar ese lugar y venir por ellos para guiarlos...

Sé que lo hallaré, no será fácil, deberé limpiarlo, asearlo y acondicionarlo. Llenarlo de amor y de fe. Pediré al Padre incremente mi fe... haré oración, seguiré los caminos del Adviento...


Dios jamás defrauda a los que en él depositan sus mejores sueños. Recuerdo que desde setiembre vengo pensando cómo hacer de ésta una Navidad especial... Dios me escuchó, María me escuchó, me invitó a caminar hacia Belén, nos invita a todos, no la dejemos sola, esperando, en un recodo del camino...


____________________


NOTA de la autora:Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de "Cerrar los ojos y verla" o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a mi imaginación, sin intervención sobrenatural alguna.

El pan de yuca.

EL PAN DE YUCA
Por Carlos Rey

Nadie supo cómo había quedado embarazada la hija del jefe, porque ningún hombre la había tocado. No obstante, comenzó a formarse en su vientre un niño. El desarrollo físico e intelectual del niño, al que llamaron Mani, fue tan asombroso como su nacimiento virginal, pues comenzó a correr y a conversar en cuestión de días. Corrió la noticia y se desató una ola de peregrinajes desde los más remotos rincones de la selva. Todo el mundo quería conocer al prodigioso Mani.

El día de su primer cumpleaños, a pesar de no haber padecido de enfermedad alguna durante todo ese año, dijo: «Voy a morir», y murió. Pasó algún tiempo y una planta desconocida brotó en la tierra donde lo sepultaron. Bajo el cuidado de la madre de Mani que la regaba cada mañana, la planta creció, floreció y fructificó. A los pájaros les encantaba picotearla, porque volaban luego dando tumbos por el aire, aleteando en espirales locas y cantando como nunca.
Un día se abrió la tierra en la que yacía Mani. De allí el jefe arrancó una inmensa raíz carnosa. La ralló con una piedra, del polvo hizo una pasta, la exprimió, encendió un fuego y coció pan para que comieran todos. A esa raíz la nombraron mani oca, que significa «casa de Maní». De ahí viene el vocablo mandioca, que es el nombre que se le da a la yuca en la cuenca amazónica y otros lugares de América.1

¿En qué se parecen ese mito indígena y la historia de la encarnación de Jesucristo? En que tanto el niño Dios como el niño Mani nacen y viven milagrosamente. Pero difieren esencialmente en que el Hijo de Dios muere a los treinta y tres años y resucita como el Pan de vida eterna, mientras que el nieto del jefe muere al año ¡y reencarna como pan de yuca!

Tal vez una de las razones por las que el niño Jesús nació en Belén haya sido que en hebreo Belén significa «casa de pan». Lo cierto es que en su ministerio público Jesucristo se presentó como el pan de vida. A la multitud que lo seguía le dijo: «Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca pasará hambre..., y... no lo rechazo... Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la... de [mi Padre] que me envió: que... es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.»2

Si bien Mani mitológicamente nació, murió y reencarnó para alimentarnos físicamente, Cristo realmente nació, murió y resucitó para alimentarnos espiritualmente. Trabajemos, pues, como nos exhorta Cristo, «no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna»,3 que Él mismo quiere darnos. Ésa es la única comida que va acompañada de una póliza de seguro a todo riesgo contra el hambre.


1.- Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), p. 35.
2.- Jn 6, 35-38.40
3.- Jn 6, 27
(
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).

La venganza de la esclava. Meditación sobre el adulterio.

«LA VENGANZA DE LA ESCLAVA»
Por Carlos Rey
 
«Don Francisco Rodríguez de Rivas, maestre de campo de los reales ejércitos, corregidor de Riobamba, en el antiguo reino de Quito, tomó posesión de la presidencia de la Capitanía General de Centro América el día 4 de octubre de 1716.... Cuando don Francisco empezó a requerir de amores a doña Rosa, ésta... [ordenó] a su esclava Agar el mayor secreto en... llevar y traer... razones y flores.... Agar era una negra... alta, airosa.... [distinguida].... De reina [en África Agar] vino a ser esclava en América....

Cuando Agar [le] presentó [al presidente] el primer recado de su ama, los dos temblaron.... Joven aún..., don Francisco había leído el Cantar de los Cantares y creyó estar viendo a la Sulamita de Salomón....

»—¡Agar!... —dijo el hombre—.... Te amo....

»—... Soy reina,... blanco; [pero] la hija del sol africano es tuya. Júrame no unirte a otra mujer....

»—Lo juro. Agar.

»—Rooth, el dios de los nubios, es vengativo con los perjuros —dijo la negra arrojándose en los brazos del blanco....

»[Pero fue] doña Rosa [la que] se casó... con el señor don Francisco Rodríguez de Rivas.

»Agar.... pensaba en su venganza....

»Seis meses habían pasado desde la noche de la boda.... [cuando] la esclava le [dijo a su ama] con aire distraído, estando asomadas a un balcón:

»—¿No os parece que es agradable ese joven?... Se dice que es el más elegante caballero de Guatemala....

»[Doña] Rosa [respondió]:

»—¡Qué hermoso es!...

»—Señora —le [dijo] Agar—, ese joven es mucho más hermoso que vuestro marido; pero vuestro Dios manda amar al hombre propio únicamente....

»La esclava fue al joven y le dijo lo que había sucedido....

»Un día... [en que don Francisco estaba de] viaje,... la esclava... le dice [a la esposa]:

»—[Aquel joven] ya vendrá....

»—[El] joven se presenta al dintel. Elegante, soberbio..., [ve] a su amada desde la puerta....

»[Se desmaya] la esposa, [la toma] en sus brazos el apasionado joven y desaparece por la puerta de la alcoba con su dulce carga. Agar los mira entrar y se ríe como un demonio....

»Camino de Quetzaltenango, [al] señor presidente... un hombre le sale al camino:

»—Tomad, señor —le dice.

»“Tu mujer te falta en estos momentos”, dice el condenado papel....

»De vuelta [a casa a toda prisa],... [don Francisco]... llega a la puerta de la alcoba: allí está Agar tendida de través, guardando la puerta....

»—¿Qué haces, esclava?

»Agar, [empuñando el vaso de veneno que acaba de tomar,] hace un esfuerzo y [le responde]:

»—Infamia por infamia: ya lo veis, guardo vuestra deshonra....

»Por fin... el caballero... [logra penetrar] en la alcoba, [pero] allí [ya] no [hay] nadie. Los amantes se [han] escapado..., [y] la esclava [está] muerta, con los ojos abiertos que [lo miran].»1

Quiera Dios que aprendamos la moraleja de este trágico cuento del reconocido escritor salvadoreño Francisco Gavidia que Agar, la reina esclava, le cita a su ama: que nuestro Dios manda que los cónyuges se amen mutua y exclusivamente, es decir, que no cometan adulterio ni codicien el cónyuge del prójimo. Pues si cumplimos sus mandamientos, Dios nos promete que siempre nos irá bien, disfrutaremos de larga vida y podremos dormir sin temor alguno.2

 
1.-
 Francisco Gavidia, Cuentos y narraciones (San Salvador: Concultura, 1996), pp. 56‑60.
 
2.-
 Éx 20,14-17; Dt 5,18-21.28; 6,1-3;16-24; Lv 26,:3-6
(
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Feliz ano para toda la familia.

Feliz año para toda la familia

Si quieres tener un año nuevo agradable, antes, haz que sea agradable a los que te rodean!

Desde la perspectiva de Dios nuestro diseñador y Creador su respuesta a nuestro anhelo de tener un mejor año nuevo, más bendecido, más próspero, más lleno de paz, de amor, de gozo y de fe; es que procuremos dar primero lo mismo que anhelamos.

Mt 7, 12: Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, pues esto es la Ley y los Profetas.
Mt 22, 36-40: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la Ley?  Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el primero y grande mandamiento.

Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.

Es evidente que los mandamientos de Dios se resumen en el trato que tenemos con los demás. O sea que nuestra primera misión en la vida, es procurar el bienestar de los que nos rodean como la más sublime muestra de obediencia y amor a Dios.

Para lograr la meta de hacerle la vida mejor a los que están a nuestro lado, definitivamente tenemos que tomar la decisión de ceder a nuestras actitudes egoístas y orgullosas. Tenemos que decidir ser más tolerantes, no quejarnos tanto, y  valorar todas las bendiciones que ya tenemos.

El anhelo de buscar nuestra propia felicidad por nosotros mismos generalmente conduce a una actitud egoísta que ignora inconscientemente las necesidades de otras personas a nuestro alrededor. Y es precisamente esa inconsciencia la que nos engaña y nos hace creer que estamos haciendo lo correcto. Es necesario ejercitar la empatía para poder discernir nuestra actitud egoísta.

No vamos a poder cambiar nuestra actitud si antes no reconocemos que si hemos sido egoístas en la misma medida que hemos juzgado y criticado a otros. Después de reconocerlo, debemos iniciar una cuidadosa campaña de empatía, haciéndonos una pregunta clave cada día y de cada persona que nos rodea. Porque habrá actuado así? Cuando te preguntas la razón de las acciones de otra persona, estás comenzando a pensar empáticamente y vas a encontrar respuestas que te ayudarán a tratar a esa persona más tolerantemente.

Si la familia es lo más importante en nuestras vidas, debemos comenzar a practicar la empatía con nuestra esposa (o), con nuestros hijos, padres, hermanos, familia, compañeros de trabajo, vecinos, en ese estricto orden. Si logramos crecer en nuestra actitud empática, daremos un paso muy importante en nuestra madurez para alcanzar la meta de amar a nuestro prójimo y procurar su bienestar.

Toma la decisión hoy mismo para comenzar un año nuevo lleno de esperanza, esforzándote por hacerle la vida agradable a tu cónyuge y a tu familia en primer lugar y luego a todas las personas a tu alrededor. Recuerda también que todo lo que siembres, en algún momento, eso mismo recogerás y en abundancia.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

Luis y Hannia Fernandez
(
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La Epifania del Senor.

La Epifanía del Señor
6 de enero de 2010

LOS CRISTIANOS, ESTRELLAS PARA EL MUNDO
Por Jesús Martí Ballester

1.-. El Cántico de gloria entonado por Isaías a la futura Jerusalén de los tiempos mesiánicos, lleno de lirismo, que es una de las más altas cimas de la poesía hebrea, e incluso universal, describe la presencia del Señor en medio de su pueblo, cuando contempla, radiante de alegría, el regreso de los hijos desterrados de Israel a la ciudad luminosa. Pero los que hoy vienen al resplandor de la aurora que inunda Jerusalén, son también los magos, representantes de los pueblos todos, todas las gentes. "Los tesoros del mar", (los habitantes del Mediterráneo), nosotros también. Madián y Efa (los del Golfo de Akaba), y los de Sabá(Yemen), convertidos todos en hijos de Abraham por la fe con sus productos preciosos de oro e incienso, cantando las glorias del Señor. Isaías 60,1. El Profeta no ha querido hacer un relato histórico, sino anunciar poéticamente el triunfo del Señor y de su Mesías, manifestado a los gentiles.

2.- Mateo utiliza el episodio de los Magos, una leyenda con base sólida, para narrar una manifestación extraordinaria que guía a los Magos a descubrir al Rey de los judíos. Después de haber contado la genealogía de Jesús, como hijo del hombre, Mateo, ratifica la dignidad de Jesús, Hijo de Dios, valiéndose de los Magos como figuras teológicas. Los magos como paganos, desconocen la Escritura. Y a partir de ahora Mateo introduce una dialéctica que estará presente en todo su evangelio. Mientras los doctores de la Ley, expertos en las escrituras, no reconocen al Mesías, lo reconocen los paganos. Jesús es rechazado por el pueblo de Dios y acogido por los gentiles. Dios no hace acepción de personas. El particularismo judío cede el paso al universalismo de la salvación que se ofrece a todos. Primero los pastores, los incultos, después los sabios, los magos. En Jesús se cumplen todas las esperanzas de todos los hombres, judíos o griegos, romanos o persas, o babilonios. Jesús es el rey que todos esperan, pero un rey humilde y oculto. Quien lo encuentra se alegra, lo adora como rey de su vida y se entrega a él, como los magos. Los regalos que le ofrecen, son productos de un país oriental, propios de los reyes.

3.- Cuando nos parece que Dios calla, hay que saber que habla distinto lenguaje y no con palabras humanas. Después de haber hablado por los profetas, nos ha hablado por Cristo y se ha quedado mudo, (San Juan de la Cruz). Hay que tener sensibilidad para captar el lenguaje de Dios, ser dóciles a su mensaje y estar dispuestos a soportar la Noche de la fe, que la purifica. Llama a tres para que se ayuden en la noche, ese es el sentido de la dirección espiritual y el vivir la fe en comunidad. Hay que acrecentar la confianza en Dios. La estrella se oculta porque ella no produce la fe; ésta es fruto de la palabra, que está en Jerusalén. Como los magos, hay practicar la humildad buscando y preguntando. Los evangelistas vieron cumplida esta profecía al nacer el Sol de Justicia. "Reyes que buscáis estrellas, No busquéis estrellas ya, porque donde el Sol está, no tienen luz las estrellas". Ha nacido el Sol que a todos nos atrae, mientras no queme demasiado. Pero el Sol ha nacido para iluminar a todo hombre de esta tierra y quemar los pecados.

4.- Cantemos al Señor ante quien "se postrarán todos los reyes de la tierra y le ofrecerán sus dones, y supliquémosle que todos los pueblos le sirvan, para que por nuestra oración libre al pobre que clama, y al afligido que no tiene quien le proteja, y para que el pobre y el indigente sean protegidos por él" Salmo 71. Vieron una estrella en el cielo y este suceso los sacó de su país. "Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarle" Mateo 2,1. Cuando el pueblo de Israel estaba en los campos de Moab, su rey Balac, exigió a Balaam, que profetizara contra Israel, lo único que consiguió fue decir bendiciones sobre aquel pueblo. De entre los largos capítulos, destaca este texto: "Veo una estrella que se destaca de Jacob" (Nm 24,17). Esa es la estrella que han visto, doce siglos después, hoy los Magos. Como ellos hemos de recorrer el camino de la fe. Un día comenzamos a buscar, a caminar... Después, la luz ha ido palideciendo, hasta llegar a desaparecer. Sentimos la tentación de regresar a Egipto. Nos tentaban las ollas de carne. La vida fácil, el camino trillado. Y titubeamos. Hemos de proceder como los Magos: Consultad a los especialistas de la Palabra porque sólo en ella encontramos sentido a nuestra vida. Estos nos dicen que hay que ir a Belén. Como los magos hemos de prestar la obediencia de la fe. Cuando Abraham fue llamado a salir de su tierra, lo dejó todo (Gn 12,1). Había encontrado la perla preciosa. Hay que seguir la estrella con prontitud, venciendo el qué dirán, con generosidad, con alegría y amor, con perseverancia.

5.- Herodes, que teme que le quiten el reino, se sobresaltó. Cuando en vez de servir desde el cargo que se tiene, uno se sirve del cargo que tiene, posee el cargo y se sobresalta ante cualquier atisbo de superación, suplantación. La vida se hace amarga y la amargura repercute en los demás, porque no se tiene paz. La noche y el mundo del mal nos rodean. Los peligros son más inminentes, las tentaciones se presentan más atractivas e insinuantes. Herodes, nuevo Faraón, nos quiere hacer esclavos suyos. Los Magos avisados en lo más profundo de su ser, desbaratan las trampas, aceptan la Palabra que les ofrecen, y vuelve a hacerse de día. En medio de la oscuridad de la Noche, sale de nuevo la estrella. Al fin, hemos llegado a Belén. Lo sabemos por la alegría interior que nos invade: "Se llenaron de gozo". Como quien ha encontrado la perla y el tesoro. En Belén adoramos y ofrecemos a Cristo nuestra vida, unidos a su Sacrificio.

6.- "Y se marcharon a su tierra por otro camino". No podemos vivir como antes. Hemos de tomar otro camino. El camino del amor y de la fidelidad, del sacrificio y de la abnegación, del trabajo de cada día bien hecho, de la paciencia en las contradicciones y de la afabilidad y justicia en el trato con nuestros hermanos. El camino de la compasión activa con todos los que sufren. Y nos hemos de convertir en Epifanía para nuestros hermanos por la predicación, los sacramentos, la vida. Cuando por la cultura del consumismo fomentada por la formidable publicidad, se acentúa el materialismo, los cristianos debemos privilegiar la primacía del espíritu y de las actividades espirituales, como la contemplación, el amor, la fidelidad, el ejemplo = testimonio, convirtiéndonos en estrellas de justicia y fidelidad para el mundo pagano en tinieblas.
(
http://www.jmarti.ciberia.es
).

La Navidad no esta en las tiendas.

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La Navidad no está en las tiendas
En la primera Navidad no había cosas, sólo estaba Jesús. En nuestras navidades hay infinidad de cosas...ojalá también esté Jesús.
Autor: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net




La Navidad no está en el supermercado, ni en las tiendas de regalo.
Allí se encuentran miles de objetos, de cosas... pero no a Él.

En este tiempo cualquier tienda por necesidad tiene que estar adornada de motivos navideños y debe vender cualquier cosa que tenga que ver con la Navidad. Y todas las familias, sin excepción sienten el compromiso de comprar algo para adornar a su vez la propia casa: un árbol, un nacimiento, foquitos, estrellas, coronas etc.

El peligro de llenarse de objetos navideños y olvidar la Navidad es muy común. Hasta se puede brindar y gritar Feliz navidad y mantenerse por dentro bien triste. En la primera Navidad no había cosas, sólo estaba Jesús. En nuestras navidades hay infinidad de cosas, ojalá también esté Jesús. De lo contrario celebramos a un personaje famoso y el personaje no está invitado a nuestra fiesta.

Yo no estoy en contra de todo el folklore que se utiliza en estas fiestas. Personalmente disfruto viendo las casas adornadas, las calles iluminadas, los nacimientos, los arbolitos, Todo es bienvenido, pero con la condición de que Jesús, María y José estén invitados. Podría faltar el buey y el burro, pero no pueden faltar los tres personajes principales, sobre todo Jesús.

La Navidad está en una cueva de animales.
La Navidad se encuentra junto a dos personas muy humildes:
José y María.
La Navidad está en un pesebre,
Sobre unas pajas.
La Navidad es el Niño Jesús.

Si es verdad lo que santa Teresa decía, que quien tiene a Dios nada le falta, sólo Dios basta, en el primer portal estaba Dios, por lo tanto nada falta. Pero en muchos hogares hoy están todas las cosas necesarias para el goce de los sentidos, para el disfrute del cuerpo, no falta ni él árbol, ni los regálos, las tarjetas de felicitación, ni el pavo, ni el vino, el turrón. Puede incluso estar el nacimiento y una de sus piezas de barro o porcelana es el niño Jesús. Pero en los corazones de los miembros de esa familia puede no estar Dios. Entonces La navidad de estas personas no es Navidad, sino una caricatura de la fiesta.

Sabemos si Dios está en un corazón si la persona ama a Dios, vive en gracia y amistad con Él, si ama a su prójimo, si acepta con docilidad su palabra y sus mandamientos. Está Dios en un corazón, aunque sea un pecador, si tiene la capacidad de arrepentirse y pedir perdón.

La Navidad es el Niño Jesús. Hay la costumbre en algunas casas de preparar todo el nacimiento unos días antes del 24 de diciembre, pero la cunita de la cueva está vacía, aún no nace Jesús. Podríamos decir que todo ese nacimiento, con decenas de figuras, con montañas, pastores y animales y ríos y casillos, no tiene sentido sino hasta que la figura principal, que por cierto es una muy pequeña, la de Jesús, es colocada en el pesebre. Algo parecido sucede en las almas. Hasta que Jesús no nace en el corazón de los hombres, no es todavía navidad, sino sólo una esperanza de la misma. Lo más importante no es nacimiento de los hogares, aunque es algo hermoso, sino el nacimiento dentro del corazón donde nace Dios. La cueva donde nacería Jesús no era sino eso, una cueva sucia y fea, abandonada. Aquel pesebre había servido solamente para depositar heno y que lo comieran los animales.

Pero el momento en que la Santísima Virgen colocó a su niño en aquel pesebre, éste se convirtió en el trono de Dios y la cueva en el cielo. Nuestra alma es una cueva como aquella sucia y fea hasta que Dios la habita. Nuestro pesebre, nuestro corazón es sólo un lugar para almacenar sentimientos más o menos buenos. Pero cuando Dios habita en él también nuestro corazón y nuestra alma se convierten en un cielo. Eso es la Navidad, el cielo en nuestra alma, Jesús en nuestro corazón.


Veinticuatro de diciembre:
Día de las últimas apresuradas compras,
Para tener todo a punto.

Si los días anteriores a Navidad se suelen ver más o menos llenos los comercios y tiendas, el día 24 todo el mundo se echa a la calle, sobre todo los que no han sido previsores y han dejado como de costumbre todo para el final. Recuerdo haber estado un 24 de Diciembre en Santiago de Chile y haber salido a la ciudad sólo para ver el gentío y la fiesta. No se podía caminar, te tropezabas con gente cargando bolsas y más bolsas, entrando y saliendo de las tiendas. Los vendedores atareadísimos pero felices. Así como al día siguiente hay un gran silencio alrededor de las tiendas y los supermercados. Lo que se compró y se compro y lo que no, se quedó sin vender.

Que este día y esta noche
se derrame sobre nuestras familias
la paz que anunciaron los ángeles:
Paz a los hombres que ama el Señor.

Brindemos con nuestro vino y con nuestra comida de Navidad por la venida del Hijo de Dios. Si algún día tenemos razón para estar felices es el día de Navidad. Ha llegado la salvación en ese niño Dios, ha venido para todos.

¡Feliz Navidad para todos:
para los buenos y para los menos buenos!
Porque para todos viene Dios,
Ojalá que estos días
nos volvamos hombres de buena voluntad
Que haya más bondad, más sonrisas,
Más amor, más generosidad.
Y no olvidarnos de dar las gracias
Al protagonista de la fiesta, a Jesús.

Una invitación urgente: Así como sacamos a la calle en grandes botes la basura de la casa y del jardín, en estos días recojamos toda la basura de nuestro corazón: todos los rencores, todos los desalientos y desesperaciones, todos los malos sentimientos de envidia, de pereza, de vanidad y arrojémoslos bien lejos de nosotros. Disfrutemos de un corazón puro y lleno de amor hacia los demás. Démonos ese regalo y démoselo a Jesús.

Algunos van a necesitar un trailer para tanta basura del corazón. Bien, pidan un trailer para vaciar lo de tanta miseria y pidan otro para llenarlo de los regalos que El Niño Dios nos trae del cielo, como es la caridad, la bondad, la pureza, la confianza....


Cuanto trabajan los carteros en estos días de Navidad!
¡Cuanta felicidad y cuantos buenos deseos
se mandan los hombres unos a otros!
¿Quién no recibe una dos, decenas de tarjetas de Navidad?

Y todas las tarjetas tienen el mismo o parecido texto en los diferentes idiomas, un texto de felicidad, de amor. Todos son buenos sentimientos y buenos deseos. Como si de repente fuera verdad aquello de amaos los unos a los otros como Yo os he amado.


De tanto desear a los demás que lo pasen bien, algo se les pega, y realmente lo pasan mejor.
Y, así, se cumple una ley muy importante:
Feliz es el que regala felicidad,
el que desea sinceramente ver a los demás felices.

Es cierto que la felicidad se encuentra tratando de hacer felices a los demás. Decía el psicólogo Adler, discípulo del famoso Freud, que para curar la tristeza profunda había que hacer durante dos semanas un favor cada día a otra persona. Si alguno sufre de esta clase de tristeza puede hacer el experimento, un favor o un acto de bondad cada día a otra persona, durante dos semanas.

Imagínense lo que fue la vida de Cristo, cuando san Pedro la definió así: Pasó haciendo el bien. No dos semanas ni un acto de bondad cada día, sino toda una vida y actos de bondad a cada momento. Ese es el Dios Amor. Si ese Dios viene en Navidad, nuevamente pasará haciendo el bien a todos los hombres y a todas las familias que le abran la puerta.

Ahora pensemos que Dios viene en la pobreza, como un niño necesitado de cariño y atenciones. Ahora es el momento de tener caridad con Dios, de hacer con él al menos un acto de bondad cada uno de esos días. Sería muy triste que le ofreciéramos como toda mansión una cueva llena de suciedad y telarañas. Ofrezcámosle el calor de nuestro corazón, la amistad más entrañable a nuestro mejor Amigo.


Yo quisiera desde aquí
Enviar mi mejor deseo de feliz navidad
A los que no reciben una tarjeta,
A los que pasan la Navidad tras las rejas o en soledad...
O en una cama de hospital.
Dios irá también al hospital,
A la cárcel, a los caminos solitarios

Dios viene para todos. No te sientas excluido. A un ladrón que le pidió *Acuérdate de mí, cuando estés en tu Reino*, le respondió: Hoy estarás conmigo en el paraíso. Si te sientes pecador, recuerda que El dirá cuando sea adulto: Hay más alegría por un pecador que se convierte que por noventa y nueve que no necesitan convertirse.
Indudablemente que los que más pueden alegrar en esta Navidad a Dios son los que se arrepienten de su mala vida y se convierten a Él. Si alguna vez lo piensas hacer, ¿por qué no ahora? Y si dices que ahora no, ¿por qué dices que más adelante? ¿Tendrás tiempo, tendrás deseos de hacerlo? Es mejor enfrentar a Dios como niño que enfrentarlo como Juez. El tribunal de la misericordia es mejor que el tribunal de la justicia. Jesús viene en esta Navidad no como juez sino como Salvador, viene como Misericordia hecha carne de niño.


Dios se sabe el nombre de todos los infelices...
Y a todos les quiere dar su paz...
Si le abren la puerta del corazón.

No pide dinero, no pide grandes cosas; pide un poco de humildad y un poco de amor. ¿Quién no se lo puede dar? ¿Quién no se lo quiere dar? Lo poco que pide está en grande contraste con lo que nos da. El ciento por uno y la vida eterna. ¿Quién da más? Si Cristo asistiera a una subasta, ganaría todas, porque nadie se atreve a superar su oferta. Pues en esa subasta estamos. Cristo ofrece el ciento por uno a todos los que dejan algo por su Reino, además de premiar con la vida eterna.

Yo creo que los que dan las espaldas a Cristo son más tontos que malos, porque si creyesen en la oferta, todos se quedarían. Fíjate bien, si estás alejado de Cristo eres más tonto que malo, aunque seas también malo. Es demasiado lo que te pierdes, pero eres libre de perderlo y de seguirlo perdiendo. Si has estado toda una vida alejado de Dios, has perdido demasiado, demasiada paz, alegría, realización. Pero eres libre de seguir perdiendo demasiado por el resto de tus días. Tú verás lo que haces. Dios te ama, pero no te obliga, Dios te ofrece el cielo y la felicidad, pero no a la fuerza. Si quieres...

Hay que decirlo muy alto y muy claro: la mayor desgracia, la peor locura, la máxima torpeza es perder a Dios y su cielo para siempre. Los que viven habitualmente en pecado están en esta lista, a menos que tengan tiempo y humor para arrepentirse y volver a Dios.
Es precisamente el dueño de ese cielo el que lo ha dicho para el que lo quiera escuchar: ¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?

Te encuentras por la calle, corriendo a tu derecha e izquierda en la autopista, en el súper, a miles de gentes que se matan por ganar algunos centavos más y no mueven un dedo por el cielo, más aún miran con desprecio a los que alaban a Dios, a los que van a las iglesias, a los que invocan a María. ¿Quién les convencerá de que están en un grave error?

Los verdaderamente ricos no son los millonarios de dólares, sino los que aman a Dios, los que escuchan humildemente su palabra, los que tratan con todas sus fuerzas de cumplir sus mandamientos, los que se esfuerzan sinceramente en vivir la Navidad. Dios de los ejércitos se disfraza de niño, por eso se le puede pisar o empujar o despreciar. Pero han de saber todos que ese niño débil, impotente, que llora y tiene frío es el que ha creado los cielos y la tierra y todas las riquezas del mundo. Yo prefiero ser amigo de él que de los millones de dólares.

¡Qué contraste tan brutal ofrecen los santos, que se han despojado de todo, que han dejado todas las cosas para quedarse con Jesús sólo. Mi Dios y mi todo. Quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta. Sé en quien he creído y estoy muy tranquilo. Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón estará insatisfecho hasta que descanse en Ti.

Cristo es mi Dios, mi gran amigo, mi compañero, mi Padre, mi grande y único amor y la única razón de mi existencia.

Por último quiero recordar aquel soneto verdaderamente inspirado y además tan verdadero:
No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido, para dejar, por eso, de ofenderte. Tú me mueves, Señor, muéveme el verte, clavado en una cruz y escarnecido; muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera que, aunque no hubiera cielo, yo te amara y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues, aunque lo que espero, no esperara, lo mismo que te quiero, te quisiera.

Cada uno tiene que decir su propia oración a Jesús, o su propio villancico en esta Navidad. Tú tienes que decirle, como los sanos, en tus propias palabras: Mi Dios y mi todo. Me quedo contigo.

Domingo II Ordinario, año 2011.

   Padre nuestro.

   Domingo, 17/01/2011, Domingo II Ordinario del ciclo A.

   ¿Por qué seguimos los católicos a Jesús?

   La pregunta sobre la que vamos a meditar en esta ocasión se puede responder de distintas maneras, si tenemos en cuenta las diferentes razones que causan el hecho que nos motiva a seguir a Jesús de Nazaret. Dependiendo de la visión de las circunstancias que hemos vivido, la formación que hemos adquirido y la visión que tenemos de nuestro Padre y Dios, puede suceder que nos consideremos seguidores del Mesías con tal de evitar la condenación futura que nos obsesiona, de la misma forma que también puede suceder que podemos ser fieles seguidores del Redentor de la Humanidad, sólo por la belleza de la realidad de poder amar y sentirnos amados al mismo tiempo. San Juan el Bautista es un gran ejemplo que podemos seguir a la hora de pensar cómo hemos de amar a Dios, pues, dicho Santo, dijo en cierta ocasión:

   "Juan respondió: -El hombre solamente puede tener lo que Dios le haya dado. Vosotros mismos sois testigos de lo que yo dije entonces: "No soy el Mesías; simplemente he sido enviado como su precursor." A quien la esposa pertenece es al esposo. Por su parte, el amigo del esposo, que está junto a él le escucha, se alegra extraordinariamente al oír la voz del esposo. Este es, pues, el momento en que mi alegría se ha colmado. El debe desempeñar su papel, cada vez más importante; yo, en cambio, he de ir quedando en la sombra" (JN. 3, 27-30).

   La grandeza de San Juan el Bautista es realmente admirable. El sabía muy bien que todos debemos contentarnos con lo que Dios nos concede, pues, aunque nuestro punto de vista no vislumbra nuestra vida tal como la ve Dios, nuestro Padre celestial nos da gozos, tristezas, riqueza y pobreza, todo lo cual ha de ser utilizado por nosotros, para que podamos alcanzar la santificación de nuestra alma, para que así podamos vivir en la presencia de nuestro Santo Padre. San Juan el Bautista era consciente de que Dios le concedió seguidores que le creyeran y se dejaran bautizar por él, pero no olvidaba ni un sólo momento que él no era el Mesías, con tal de evitar el fatídico hecho de dejarse arrastrar por el orgullo humano que, si bien les es necesario a quienes carecen de autoestima para poder realizarse, priva de amor y compañía a quienes no lo emplean adecuadamente, porque les sobra.

   Dado que el citado Profeta sabía que la relación entre Dios y sus creyentes es comparada con la celebración de un banquete de bodas en las Sagradas Escrituras, el hijo de Elisabeth decía que la esposa le pertenece al Esposo, es decir, con tales palabras, el predicador del desierto, reconocía que, lo único que ambicionaba, era concluir su misión de Precursor mesiánico, dado que el Esposo de quien hablaba era Jesús, y, la esposa, era la comunidad de los creyentes, que, lentamente, se reunían ante el Pastor de almas, que, pocos años después, dio su vida por ellos.

   Con tal de no dar la impresión de que le hacía la competencia al Bautista al iniciar su Ministerio público, Jesús tomó la decisión de comenzar su predicación lejos del Bautista, el cual, valorando el hecho de que por tener fieles le hacía sombra al Hijo de María involuntariamente, recordando que sólo era el Predecesor del Mesías, tomó la decisión de hacer que sus seguidores caminaran en pos de Jesús, diciéndoles a los tales que, para que Jesús fuera aclamado por sus hermanos de raza, él tenía que ser empequeñecido, pues, una vez hubo cumplido su misión, debía empezar a retirarse, para que Jesús fuera el principal centro de atención, de quienes deseaban conocer la Palabra de Dios.

   ¿De qué manera elogió Jesús a San Juan el Bautista por haberle posibilitado el inicio de su Ministerio público?

   "«En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él" (MT. 11, 11).

   Imaginemos que, independientemente de que seamos religiosos o laicos, le dedicamos tiempo, esfuerzo y dinero a la realización de la obra de la predicación del Evangelio. Supongamos que, el día del Juicio Universal, Jesús nos dice que, el más indigno de todos los hombres de la historia que ha sido digno de alcanzar la salvación, tiene una grandeza superior a la nuestra, en la presencia de nuestro Padre común. ¿Sentiríamos en ese preciso instante la sensación de haber trabajado inútilmente para Dios? ¿Sentiríamos la frustración de que nuestra labor no fuera suficientemente reconocida ateniéndonos a nuestro criterio meramente humano?

   Después de haber meditado MT. 11, 11, ¿tenemos la sensación de que San Juan el Bautista, no fue valorado justamente por Jesús? La suma magnificencia en el Reino de Dios la tienen tanto Dios como sus hijos. La dicha que nos caracterizará en la presencia de Dios, no dependerá del galardón que recibamos, sino de la apertura de nuestro corazón y mente al Dios Uno y Trino. Al hacer esta meditación, pienso que, en vez de dejarnos arrastrar por el delirio de grandeza que consume al mundo, deberíamos dejarnos seducir por la pequeñez de todo un Dios que se hizo Hombre, para enseñarnos que, de la misma forma que venció la muerte con su Resurrección, de nuestros sacrificios, de nuestro trabajo sin cansancio, de nuestro esfuerzo sincero y leal, depende la salvación de muchos de nuestros hermanos.

   Hace pocos días empezamos a vivir un nuevo año, y, una vez más, hemos hecho propósitos, que no estamos cumpliendo. Raro es el día que no me encuentro con alguna persona que reniega de sus problemas. Todos queremos tener una vida tranquila y apacible, y, al mismo tiempo, queremos mejorar nuestra calidad de vida, olvidando que ambos deseos son incompatibles. ¿¿Queremos vivir sin problemas? Sometámonos al cumplimiento de la voluntad de las personas que nos rodean que tienen carácter fuerte. En tal caso, el problema que tendremos, será que nos quejaremos por falta de libertad y de la chispa de la originalidad que anhelamos. Si cumplimos este deseo nuestro, tendremos problemas, porque seguro que encontraremos a alguien a quien no le guste nuestro deseo de ser independientes.

  ¿Queremos vivir sin problemas? Renunciemos a la libertad que Dios nos ha otorgado.

   ¿Queremos ser nosotros mismos quienes dirijamos nuestra vida? En este caso, tendremos problemas, que nunca serán superiores al deseo que tenemos de superarnos.

   Si no queremos tener problemas, con obedecer a quienes quieran someternos al cumplimiento de sus deseos, habremos cumplido la misión que nos hemos atribuido en esta vida, si es que otros no han tomado esa decisión por nosotros.

   Si queremos ser independientes, sólo necesitamos caminar detrás de Jesús, porque el Señor es el Camino que nos conduce a la presencia de nuestro Santo Padre, la Verdad que nos indica que todo lo que nos sucede, -aunque a veces nos duela-, tiene un sentido redentor, y la Vida eterna que añoramos, y cuya posesión nos mantiene sin perder la fe en este mundo, en que tantas dificultades tenemos que superar.

   ¿Podemos encontrar alguna luz en nuestro camino que nos conduzca entre las tinieblas de los problemas que podemos tener? La luz que nos alumbra es el "Hágase" de María, la aceptación de nuestra Santa Madre del cumplimiento de la voluntad de Dios, el sí quiero que se haga tu voluntad, -Santo Padre-, aunque no comprendo apenas tu designio o plan divino de salvarnos y conducirnos a tu presencia, purificados de toda mancha.

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Cuando de repente se pierde la vista. Tengamos fe en Dios y en los hombres.

CUANDO DE REPENTE SE PIERDE LA VISTA
Por el Hermano Pablo

A los nueve años de edad tenía vista de lince, gran aptitud para correr, e inteligencia sobresaliente. Pero a los diez, en un juego de cricket, recibió un terrible pelotazo en el ojo derecho, y a las pocas semanas Cyril Charles, un niño de la isla Trinidad, quedó casi totalmente ciego.

¿Qué hace un niño de diez años de edad que de repente pierde la vista? Hace lo que, por lo general, no hacen los adultos. En esto podríamos nosotros los adultos aprender de los niños.

Cyril Charles, sin amilanarse, comenzó de inmediato a aprender el braille y, mientras lo aprendía, continuó cursando sus estudios. Aunque lo muy poco que veía aparecía borroso, continuó también practicando el fútbol y el atletismo. Con el paso del tiempo Cyril no sólo se convirtió en un estudiante singular, sino que sobresalió en el deporte. Y a los veinte años ganó una maratón para minusválidos.

Al año de ganarse esa carrera, con los adelantos de la ciencia fue operado de la vista, y Cyril recuperó su visión. Había pasado muchos años en sombras, pero resurgió, por fin, a la luz y a esperanzas cumplidas.

Una desgracia física no es el fin de la vida. El mundo no se detiene porque uno haya sufrido un percance. Es cierto que hay que hacer ajustes. A veces es cuestión de enfrentar un nuevo régimen de acción, pero la vida sigue. Y la esperanza, la fuerza de voluntad, la férrea resolución, la tenacidad y la constancia traen, con el tiempo, el triunfo.

No perdamos la fe. La fe en uno mismo y la confianza en los semejantes producen una esperanza que trasciende toda tragedia humana. El cuerpo físico puede nacer contrahecho o débil. Puede deteriorarse. Puede, incluso, perder uno de sus miembros o uno de sus sentidos físicos. Pero si dentro del cuerpo tenemos el alma viva y pujante, triunfaremos porque ésta nos sostendrá.

No perdamos la fe. Creamos, más bien, en Dios. La fe en Dios nuestro Creador produce una fuerza en nosotros mil veces mayor que la fuerza humana. Las competencias deportivas para minusválidos que se realizan ya en casi todas partes del mundo están demostrando que cojos, mancos, paralíticos, ciegos y otros muchos impedidos pueden vencer obstáculos increíbles.

No perdamos la fe. Aferrémonos, más bien, a la mano de Dios. Creamos como creía el apóstol Pablo, que dijo: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4, 13).

16/01/2011 01:20 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Dale un sentido, un objetivo a tu vida.

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Dale un sentido, un objetivo a tu vida
Somos amados por Dios desde la eternidad y creyendo y pensando en esto es como podemos dar sentido a nuestra vida.
Autor: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net



Es de profunda importancia, ya que estamos en este mundo, saber a donde vamos y de donde venimos. A veces no sabemos ni qué hacemos aquí ni por qué estamos. Nos falta objetivo en la vida. Esa es la causa principal de la neurosis de nuestro tiempo.

No le damos a nuestra existencia ningún sentido. Al morir quizá nuestro epitafio pueda decir así: "Aquí yace una persona que nunca supo por qué ni para qué vivía".

Esa forma de pasar por la vida es como estar en un aeropuerto y no tomar ningún avión. Necesitamos una dirección y ver si es la correcta. Somos un llamado de Dios. Dios existe y El nos escogió. Las probabilidades de que existamos son un auténtico milagro.

Nuestra madre nos llevó, -y quiso llevarnos-nueve meses en su seno y nos cuidó. Dios pensó en nosotros desde el principio y no solo nos escogió sino que veló por nosotros, conoce todos nuestros sentimientos, voluntades, debilidades y pecados.

Se compadece y comparte todas nuestras emociones.

Se da cuenta de nuestro semblante tanto si reímos como si lloramos y nos ama más que nosotros mismos nos amamos.

Rehúsa lastimarnos tanto como lo hacemos nosotros. Somos su obra y al ponernos en este mundo ha volcado en nosotros las capacidades para que tengamos una experiencia de su amor, donde entre nuestra inteligencia y voluntad.

Somos criaturas amadas por El desde la eternidad y creyendo y pensando en esto es como podemos dar sentido a nuestra vida.

Y por todo esto le debemos a Dios una respuesta. Todos estamos en su dirección aunque no lo queramos. El no nos va a presionar, respeta nuestra libertad, pero sí espera nuestra respuesta. Y en nosotros está el dársela o no. Somos sus hijos, El es nuestro Padre. San Ignacio decía: "El hombre fue creado para alabar a Dios" y San Agustín: "El corazón del hombre anda angustiado hasta encontrar a Dios"

¿Cual es el sentido que nosotros le damos a nuestra vida?

Tenemos unos "talentos" que nos han sido entregados y de ellos se nos pedirá cuenta. Ahora es el momento de hacerlos rendir.

La santidad no es llegar a los altares sino al cielo. Hay santos canonizados pero hay otros muchos que no. Pero el que llega al cielo es santo. Venimos de Dios y a Dios volvemos. Este pensamiento nos dará paz en medio del dolor y del sufrimiento y sobre todo nos dará una respuesta a esa gran interrogante que los hombres de todos los tiempo se han hecho y nos hacemos más que nunca en los actuales, plenos de desorientación e incredulidad.

Aceptemos esta respuesta diáfana, sencilla e inconmensurablemente hermosa. A sí ya sabemos por qué llegamos aquí, para qué estamos aquí y a donde vamos después de aquí. Hagamos un proyecto de vida, vale la pena.

Dario.

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Darío, Santo
Mártir, 19 de diciembre
Autor: P. Felipe Santos | Fuente: Catholic.net


Diciembre 19


Etimológicamente significa “represor”. Viene de la lengua griega.

Felipe dice a Jesús: “ Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Jesús le dice: El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”.

Darío fue un mártir de los primeros siglos.
Hoy predomina en el calendario del Santoral, el gran rey de los Persas.

Su sombra aparece incluso en la Biblia y se proyecta en la antigua Grecia.

Junto a este personaje hay una santa de nombre Daría, una de las más célebres de la historia de la Iglesia..

NO fue mujer de Crisante. Era egipcia, de a Alejandría, y su marido era de Atenas.

Los dos eran cristianos en su matrimonio vivido en la continencia más absoluta.

Los dos murieron en Roma bajo el imperio e Numeriano.

Crisante sufrió el asalto a su castidad por parte de cinco chicas que querían hacerle caer en el pecado sexual.

Al contrario de este matrimonio, la vida de san Darío, festejado hoy, es muy sencilla.
Su nombre aparece juntamente con un grupo de mártires.

No hay datos seguros de su martirio.
Probablemente fue en la ciudad de Nicea, en Bitinia

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

“La oportunidad se presenta tarde y se marcha pronto” (Siro).


Comentarios al P. Felipe Santos:
fsantossdb@hotmail.com

Decálogo de la Navidad.

Decálogo de la Navidad

Si tienes tristeza, alégrate!

La Navidad es Gozo.  

 

Si tienes enemigos, reconcíliate!

La Navidad es Paz.  

 

Si tienes amigos, búscalos!

La Navidad es Encuentro.  

 

Si tienes pobres a tu lado, ayúdalos!

La Navidad es Don.  

 

Si tienes soberbia, sepúltala!

La Navidad es Humildad.  



Si tienes compromisos, cumple!

La Navidad es Justicia.  

 

Si tienes pecados, conviértete!

La Navidad es Gracia.  

 

Si tienes tinieblas, enciende tu lámpara!

La Navidad es Luz.  

 

Si tienes errores, reflexiona!

La Navidad es Verdad.  

 

Si tienes odio, olvídalo!

La Navidad es Amor.
(
http://www.egrupos.net/grupo/mensajesdeamor
).

Diez maneras para vivir con felicidad.

Diez maneras para vivir con felicidad
 
1) Admite que eres mortal y que tu vida es mucho más fugaz de lo que tú piensas.
 
2) Levántate con una sonrisa y alégrate de estar vivo, de mirar y de participar de todo lo hermoso que brinda la vida.
 
3) Siéntete dueño de ti mismo y embriágate de amor todas las horas.
 
4) Alégrate de lo que tienes, gózalo como si éste fuera el último día de tu existencia.
 
5) Esmérate por comprender, por amar y entregar este amor a todos los que se acerquen a ti.
 
6) La felicidad la encontrarás en todo lo pequeño: en la sonrisa de un niño, en un atardecer, en ti mismo...
 
7) Acostúmbrate a vivir contigo, pensando que eres una unidad de todo, goza de tu soledad viviendo en compañía y de la compañía viviendo en libertad.
 
8) Recuerda siempre que Dios monta un
espectáculo para que tú lo descubras todos los días .
 
9) El sueño más hermoso es el de la realidad.  Gózalo ya, mírate las manos, tus ojos y grítale al mundo: puedo amar, reír y ser feliz.
 
10) Piensa siempre que todo es prestado y lo devolverás.  lo único que es tuyo, es el tesoro que llevas dentro de ti:
TU FELICIDAD
(
http://www.egrupos.net/grupo/mensajesdeamor
).

16/01/2011 01:31 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Dios ha redimido a su pueblo.

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Dios ha redimido a su pueblo
Lucas 1, 67-79. Navidad. Hemos llegado a la hora cero, la noche santa, la Nochebuena. Noche en la que todos nos hacemos niños, y dejamos que hable el corazón.
Autor: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net


Lucas 1, 67-79


En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo: "Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, y ha hecho surgir en favor nuestro un poderoso salvador en la casa de David, su siervo. Así lo había anunciado desde antiguo, por boca de sus santos profetas: que nos salvaría de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos aborrecen, para mostrar su misericordia a nuestros padres y acordarse de su santa alianza.
El Señor juró a nuestro padre Abraham concedernos que, libres ya de nuestros enemigos, lo sirvamos sin temor, en santidad y justicia delante de él, todos los días de nuestra vida. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos y a anunciar a su pueblo la salvación, mediante el perdón de los pecados. Y por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en las tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz


Reflexión


Hemos llegado a la hora cero, la noche santa, la Nochebuena. ¡Qué nombre tan bello se le ha puesto! Noche en la que todos nos hacemos niños, y dejamos que hable el corazón, que se haga villancico, luz, ternura, amor familiar, bondad e ingenuidad. Noche en la que sale fuera el niño que somos por dentro, y hablan el Niño del pesebre, la mula y el buey, los ángeles y los pastores....narraciones simbóloicas que revelan lo más hondo de nosotros mismos y del sentido de nuestra existencia.

Vivamos con intensidad estos días. Detengámonos -¡como sea!- para encontrar un tiempo de paz, de sabor, de oración ante el misterio: el misterio de Dios, el de Jesús, el de los seres humanos, el mío..

El tiempo de Navidad es un tiempo de amnesia. Se nos invita a olvidar todo aquello que nos disminuye y enferma. En toda comunidad hay roces y malos entendidos. Todospasamos por muy malos ratos, con reacciones tan injustas como crueles hacia los demás. Todos somos heridos y heridores. Todos necesitamos olvidar. No solo perdonar desde lo alto de nuestra dignidad herida, cuando alimentamos con el recuerdo de nuestro perdón el recuerdo de la ofensa. Hagamos en este tiempo un esfuerzo definido y sistemático para expulsar de nuestra memoria la convicción de que somos víctimas.

Todos nos regocijamos hoy por el nacimiento de Jesucristo en la tierra. “¡Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado!” -canta alegremente la Iglesia en la misa de Nochebuena, con las palabras del profeta Isaías. Sí, Jesús ha nacido, y en Él “ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres” -nos dice san Pablo en la lectura de la carta a Tito-. Y en el Evangelio escuchamos el mensaje jubiloso que el ángel anuncia a los pastores: “Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: ¡el Mesías, el Señor! Y aquí tenéis la señal: encontraréis a un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

¡Dios se ha hecho hombre! ¡El Verbo eterno del Padre se ha hecho carne para redimirnos del pecado, para abrirnos las puertas del cielo y darnos la salvación! Es un misterio insondable, incapaz de ser abarcado ni comprendido suficientemente por nuestra pobre y oscura razón humana. El Dios infinito se hace un ser pequeñísimo; el Dios eterno se hace hombre temporal y mortal; el Dios omnipotente se hace un niño frágil, impotente e indefenso; el Dios creador de todo cuanto existe y a quien no puede contener el universo entero, se hace una creatura capaz de ser contenida en el vientre de María y luego envuelta en pañales... ¡Sí, este Niño es Dios! Y nace en la más absoluta pobreza, en la más profunda humildad, silencio, desprendimiento, obediencia al Padre... ¿Por qué? Por amor a cada uno de nosotros. ¿Para qué? Para darnos la vida eterna. Como bellamente nos dice san Ireneo, “el Hijo de Dios se hizo hijo del Hombre para que el hombre llegara a ser hijo de Dios”.

Ojalá que en esta Navidad meditemos hondamente en el significado y en el sentido profundo de lo que estamos celebrando.

Es siempre bueno mirar hacia atrás.

ES SIEMPRE BUENO MIRAR HACIA ATRÁS
Por el Hermano Pablo

El camionero Robin MacAllen de Toronto, Canadá, puso en marcha el motor de su vehículo. El camión estaba cargado con varillas de hierro, y Robin estaba saliendo del corralón de materiales.

Como conocía bien el lugar, Robin casi nunca miraba hacia atrás cuando retrocedía. Siempre suponía que tenía suficiente espacio libre. Pero esta vez, al retroceder, chocó contra otro camión que Robin no había advertido, y ocurrió lo insólito. Una varilla —una sola varilla de la carga— se corrió hacia adelante, traspasó el vidrio trasero de la cabina del camión, entró por la nuca de Robin y salió por la frente.

Increíblemente, el desprevenido camionero no murió. La varilla, de milagro, pasó entre los dos hemisferios de su cerebro, sin causar daño mortal. A Robin lo llevaron de emergencia al hospital, y el comentario sentencioso del cirujano Friedman, que le extrajo la varilla, fue: «Hay veces en la vida en que conviene mirar hacia atrás.»

¡Qué lección tan poderosa la de esta frase del doctor Friedman! Mirar hacia atrás es examinar nuestra vida pasada. Es repasar las experiencias. Es analizar la conducta. Y quien con ojos objetivos mira su vida de ayer y estudia los motivos y las razones por los que hizo lo que hizo, tendrá la madurez necesaria para conducir su vida presente hacia triunfos y victorias.

Es realmente sabio poder prever consecuencias y luego, en todas las decisiones, tener presentes esas consecuencias. Solamente la persona que mira hacia atrás, examinando sus hechos pasados, puede prever consecuencias y ordenar su vida presente con cordura y sensatez.

«Hay veces en la vida en que conviene mirar hacia atrás», le dijo el doctor Friedman a Robin MacAllen. Mejor le hubiera dicho: «Siempre conviene mirar hacia atrás. Siempre conviene aprender del pasado. Siempre conviene medir nuestra conducta conforme a las experiencias vividas. Siempre conviene tener presentes las lecciones que nuestro ayer nos ha dejado.»

Si nuestra vida no ha rendido el fruto que debe, y hemos tenido heridas, frustraciones y malentendidos, es porque toda nuestra vida es un espejo que refleja lo que le hemos dado. La vida nos paga según nuestra inversión en ella. Lo que sembramos es precisamente lo que cosechamos.

Para poder aprender del pasado y del presente, pidámosle a Cristo que sea nuestro Señor. Él quiere ser nuestro Maestro. Abrámosle nuestro corazón.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

16/01/2011 01:34 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Ese amor... por lo heredado.

«ESE AMOR... POR LO HEREDADO»
por Carlos Rey

«María Teresa de León tiene... piel color canela, ojos negros, grandes y expresivos, [y] cabello oscuro que a veces brilla a la luz del horno de leña en su lugar de trabajo. Pero lo que más resalta de María Teresa son sus manos, delicadas pero fuertes a la vez... manos que conocen el trabajo....

«... [La] panadería [de su padre], la San Antonio, [está] localizada en una de las empedradas calles que se pierden bajo la sombra del Volcán de Agua, en la antigua capital colonial de Guatemala. El padre de María Teresa... veía a sus clientes como sus amigos, como su familia. Todos los que visitaban la San Antonio lo hacían tanto por las delicias que salían de su horno como por el placer de saludar a su dueño..., [quien] perfeccionó el sensual arte de hacer —de un puñado de harina, un poco de azúcar, canela, huevos y agua— los panes más sabrosos de la ciudad.

»Formaba una montaña de harina sobre una vieja mesa de trabajo de madera. Con un viejo guacal redondo, formaba una poza perfecta en medio de la harina, donde ponía una montaña más pequeña de azúcar y de canela. Cuidadosamente quebraba cuatro huevos y los derramaba sobre la harina, y poco a poco agregaba agua hasta que se formara [una masa gruesa y amarillenta]. Con sus manos formaba la masa para convertirla en los molletes, las champurradas, los obispos, las tortas de huevo, [es decir,] todos aquellos bocadillos que durante generaciones han agraciado las paneras en las mesas de incontables casas antigüeñas.

»Su hija, desde pequeña, ayudaba en la tarea de hacer el pan como lo hizo él mismo con su madre. Aprendió a trabajar el pan para ser la heredera de la tradición familiar, la que haría que continuara una labor que comenzó casi un siglo atrás.

»[Él] murió hace varios años. Ahora es su María Teresa quien todas las mañanas evoca el recuerdo del panadero original, cuando, con sus manos, mezcla la harina que viene del trigo que da la vida misma, para formar la masa que al calor de un horno de leña se convierte en pan.

»[María Teresa] dice que amasar el pan es tan sabroso como comérselo..... Con sus manos, todas las mañanas,... hace que perdure el legado que recibió de [su padre]. Al convertir la harina en pan, lo hace con el cariño... de alguien enamorado.

»Ese amor... por lo heredado es el principal ingrediente del pan que todas las mañanas amasa en la Panadería San Antonio de la Antigua Guatemala.»1

Así concluye el reportero de origen guatemalteco Harris Whitbeck este capítulo de la obra ilustrada con bellas fotografías titulada Guatemala inédita. Quiera Dios que, al igual que María Teresa, los que hemos disfrutado de la gran bendición de tener padres apasionados por enseñarnos lo mejor de lo que aprendieron ellos mismos de sus padres, determinemos cada mañana mostrar ese mismo amor, legándoselo así a nuestros propios hijos. O de no haber disfrutado de la bendición de tener tales padres, quiera Dios que determinemos serlos nosotros mismos.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

16/01/2011 01:35 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

El mundo sacramental.

El mundo sacramental
Las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas
Autor: P. Carlos Miguel Buela, I.V.E. | Fuente: iveargentina.org


Juan Pablo II dijo bellamente: «La Eucaristía es verdaderamente un resquicio del cielo que se abre sobre la tierra... Es un rayo de gloria de la Jerusalén celestial, que penetra en las nubes de nuestra historia y proyecta luz sobre nuestro camino». (Carta Encíclica Ecclesia de Eucaristía, sobre la Eucaristía en su relación con la Iglesia, 19)

Debemos hacer una reflexión sobre lo que es el mundo fascinante y sobrenatural propio de los sacramentos. Y lo quiero hacer por medio de una comparación.


a. El mundo visible, sensible

En primer lugar nos encontramos en el mundo visible, sensible. Es este mundo que vemos, creado por Dios, y en él vivimos sumergidos en miles de formas distintas, agradables a los ojos con colores distintos sin número, cientos de perfumes deleitables al olfato, sonidos variadísimos que recrean el oído, tersuras de las más variadas que percibe el tacto deleitándose, multiformes comidas y bebidas que sacian el gusto.

Es el mundo de la creación visible: Multitud de seres bellos pueblan la tierra, el mar y el aire.

Debemos hacer rápida y brevemente una suerte de descripción, como para captar más la belleza de ese mundo visible.

Tenemos árboles con su variedad de formas de colores, unos se yerguen altos hacia el cielo, otros son bajos y achaparrados, y también observar la variedad de colores que tienen ¡La variedad de hojas verdes (que se puede apreciar aquí)!, con maderas de distinta fuerza, vetas, dureza, tersuras, formas y perfumes: el roble, el cedro, el pino, el álamo, los plátanos, los eucaliptos, las araucarias, el algarrobo, el jingo biloba (árbol de China), el quebracho, los abedules, las sequoias, las magnolias, el laurel... Y los árboles frutales en su inmensa variedad, de formas, colores, gustos (que pareciera sirven a los enólogos para clasificar todos los gustos conocidos)... Los arbustos ornamentales: las glicinas, la flor china, el farolito japonés, la Santa Rita...; las madreselvas, los jazmines del país, las hiedras, las retamas, helechos... Las demás flores orgullosas de sus olores y de sus colores: la rosa, reina de las flores, el jazmín, los claveles, siemprevivas, gladiolos, narcisos, orquídeas, azucenas, hortensias, calas, etc. Los granos: trigo, maíz, cebada, centeno... Las verduras... ¡Cuántos vegetales son curativos o se les da usos gastronómicos! Los distintos tipos de animales: vacuno, porcino, caprino, ovino, equino... El ganado selvático... Las aves de corral... El mundo viscoso de las sierpes... (si van alguna vez a un serpentario verán que no hay dos víboras iguales: más grandes, más chicas, unas de un color, otras de otro...).

Si miramos al aire veremos multitud de pájaros de variadas formas, colores, así la tijereta, el jilguero, los canarios, los zorzales, los horneros, benteveos... y vemos que unos tienen copete, otros no; unos tienen pico grande, otros pequeño...; o la diferente forma de cantar, como el zorzal, la calandria, o de volar, los gorriones; o de hacer sus nidos, como los de urraca u hornero, o como los que hacen las catas; o ponen huevos de distinto tamaño y color, así el de la urraca es redondo y con pintas, pero otros son ovalados o más pequeños, diferentes formas de empollar, de criar sus pichones...

Así en los insectos encontramos las variopintas mariposas, las abejas laboriosas, las molestas moscas y los mosquitos, los San Antonio apacibles...

Vemos en el cielo las nubes -agua en estado gaseoso- cambiantes de color y forma, eternas peregrinas que llevan en sus odres la lluvia para fecundar los campos y que son las que dinámicamente convierten en distinto un mismo paisaje salido de la paleta del Divino Pintor, y cambiante no sólo de día en día, sino de minuto en minuto. A veces esas mansas nubes nos ensordecen con sus truenos y deslumbran con sus rayos y relámpagos. Las montañas con «su blanco poncho de nieves» -agua en estado sólido-, grandes y bellos tanques de agua destilada que, según las variables meteorológicas, se van derritiendo de a poco, formando ríos y lagos, que luego de regar la tierra van a dar en el mar. Allí vemos el sol, la luna, las estrellas de distintas magnitudes, los planetas, las galaxias, las nebulosas, los quasar, los agujeros negros...

Y los ríos, lagos y mares -agua en estado líquido-, ¡cuán poblados de seres vivos, variadísimos! Peces de todo tipo, forma, color, gusto, costumbre... los moluscos (entre ellos los mariscos), grandes animales: ballenas, focas, lobos marinos, tiburones (con más de 340 especies conocidas y demás de la familia como los pez espada y las carpas...), delfines, cocodrilos, hipopótamos...

Debemos incluir aquí las obras de las manos del hombre... arte... Todo lo que el hombre hace... Las manifestaciones culturales en el baile, ballet... ciencia... la técnica... así los autos, aviones, barcos, submarinos, naves espaciales... los medios de comunicación... las industrias de todo tipo...

Y el hombre puede hacerlo porque Dios le dio el poder, la capacidad....

¡Es la belleza del mundo visible! ¡El cielo canta la gloria de Dios! (Sl 18,2).


b. El mundo invisible, no-sensible

Pero hay otro mundo, que ya no es visible. Es el mundo invisible. No sé si recordarán aquello del Principito: «Lo esencial es invisible a los ojos» (1), que de alguna manera ya lo había dicho san Pablo cuando dice: no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas (2Cor 4,18). El mundo invisible es bello, y podemos decir ¡infinitamente bello!, porque a él pertenece Dios que es infinito y es espíritu infinito. Es el mundo de Dios increado, el mundo de las tres divinas personas. Pero también hay criaturas creadas espirituales: los ángeles y las almas humanas con su inteligencia y voluntad racionales. Y lo que nuestra alma produce, y que no siempre sale al exterior: sus pensamientos, su querer, cosas realmente extraordinarias.


c. El mundo visible-invisible

Y ese mundo sacramental del todo especial, que es creado por Dios, y que toma algo del mundo visible, pero que también tiene mucho del mundo invisible. Toma algo del mundo visible, como nuestro Señor, que quiso ser bautizado con las aguas del río Jordán. ¿Qué es lo visible? El agua, que es un signo sensible. El mundo sacramental tiene leyes propias, consistencia propia, un obrar propio y sentido propio. Ese signo sensible cuando se une a la palabra que determina el porqué de esa agua, hace el sacramento. Como dicen hermosamente San Agustín y Santo Tomás: «La palabra se une al elemento (la materia) y se hace el sacramento» (2) . La materia indeterminada, por ejemplo, agua. ¡Cuánta agua hay!, pero por ella sola no hay bautismo, porque si no hay palabra, no hay determinación, y por eso no hay bautismo. Pero si hay agua y hay determinación, o sea, la palabra «yo te bautizo», ahí si hay sacramento. «Se une la palabra al elemento y se hace el sacramento». Ese signo sensible produce lo que significa, que es la característica propia del sacramento cristiano. No es un mero signo, como cuando uno va por la ruta y una flecha hacia la izquierda indica que hay una curva hacia la izquierda. No es eficaz, porque si uno no mueve el volante sigue de largo. El mundo sobrenatural es un mundo del todo particular, porque lo que significa, eso produce. Y por eso el agua significa limpieza, en el bautismo lava el alma de los pecados. Y significa fecundidad. Fíjense, donde hay algo verde, es porque hay agua o porque hay una acequia. Si no hay acequia, el árbol muere, como sucedió con este árbol seco del patio: No le llegaba el agua, y se secó.

Produce lo que significa. Tenemos la Eucaristía. Pan y vino: materia del sacrificio. La palabra se une al elemento: «Esto es mi cuerpo ... Ésta es mi sangre». Ese pan y ese vino se transforman en el Cuerpo y la Sangre del Señor. Porque pertenecen al mundo sacramental, que produce eficazmente lo que significa. Por un lado tenemos la Sangre, por otro el Cuerpo. Sangre por un lado, Cuerpo por otro: Sacrificio. Produce lo que significa: perpetúa el sacrificio de Cristo en la Cruz. En el cual la Sangre se separó del Cuerpo. Y así con todos los demás sacramentos. Por eso es que debemos nosotros valorar lo que es el mundo sacramental, superior a este mundo físico. Parecido, porque tiene elementos en común, elementos sensibles, pero que lo supera infinitamente porque produce lo que significa y obra efectos invisibles.

Y no caigamos nosotros en esa falsa dialéctica que ya viene de la época del pontificado de Pablo VI, y que él refuta en la «Evangelii nuntiandi», porque hay algunos ahora que, siguiendo la tendencia protestante dicen: «lo que importa es la palabra, no los sacramentos». Sí, importa la Palabra, que también es un sacramento en sentido amplio, porque uno escucha una cosa y en la mente se forma un concepto que es invisible. Pero es que la palabra tiene que llevar de suyo al sacramento, como dice el Papa en la «Evangelii nuntiandi»: «Sin embargo, nunca se insistirá bastante en el hecho de que la evangelización no se agota con la predicación y la enseñanza de una doctrina. Porque aquella debe conducir a la vida: a la vida natural a la que da un sentido nuevo gracias a las perspectivas evangélicas que le abre; a la vida sobrenatural, que no es una negación sino purificación y elevación de la vida natural. Esta vida sobrenatural encuentra su expresión viva en los siete sacramentos y en la admirable fecundidad de gracia y santidad que contienen.

La evangelización despliega de este modo toda su riqueza cuando realiza la unión más íntima, o mejor, una intercomunicación jamás interrumpida, entre la Palabra y los sacramentos. En un cierto sentido es un equívoco oponer, como se hace a veces, la evangelización a la sacramentalización.

Porque es seguro que si los sacramentos se administraran sin darles un sólido apoyo de catequesis sacramental y de catequesis global, se acabaría por quitarles gran parte de su eficacia. La finalidad de la evangelización es precisamente la de educar en la fe de tal manera que conduzca a cada cristiano a vivir -y no a recibir de modo pasivo o apático- los sacramentos como verdaderos sacramentos de la fe» (3).

Toda la actividad de la Iglesia tiende como hacia una cumbre hacia la Eucaristía, y brota de la Eucaristía como de una fuente, como dice el Concilio Vaticano II, en varios lugares.




Nuestra Misa
R.P. Carlos Miguel Buela, IVE

Juntos ante la pantalla.

Autor: *Carmen de Andrés | Fuente: Escuela de familia
Juntos ante la pantalla
La importancia de ver la televisión en familia.
 
Juntos ante la pantalla
Juntos ante la pantalla
*Coordinadora de Comunicación del Grupo Educativo COAS. Miembro de ATELEUS (Asociación de Telespectadores y Radioyentes de Euskadi).

Los padres son el primer criterio

Cuando llega la mitad del mes de septiembre, el calendario marca un retorno a la vida normal, pasado ya el periodo estival. El inicio del curso escolar
condiciona para muchas familias este retorno a la normalidad de la vida de cada día. Un nuevo curso escolar nos invita a pensar también en el que podemos
llamar un nuevo curso de educación en familia.

Quisiera ofrecer unas reflexiones sobre este nuevo curso en lo que atañe al consumo televisivo en nuestros hijos, apoyada por una ponencia que la profesora
Carmen Marta Lazo hizo en un Congreso sobre Comunicación y Educación.

De todos es conocido que los padres suponen un modelo importante en la relación que los niños, como telespectadores, establecen con la televisión. Por
una parte, los hábitos de consumo de los progenitores sirven como patrón de actuación a los más pequeños. De tal forma, que si la cantidad de consumo televisivo es muy elevado esto comportará un comportamiento imitativo, por parte de los más pequeños. Por otro lado, los padres sirven como guía en los contenidos que los niños ven. En este sentido, el control paterno/materno es esencial a la hora de establecer criterios relativos no sólo a la cantidad de exposición diaria al medio, sino también a la relación a los programas que resultan más o menos acordes atendiendo a la edad de los niños.

Por ello, las pautas que los padres ofrecen a sus hijos en relación al consumo televisivo, tanto en el aspecto cuantitativo como en el cualitativo, serán
esenciales para la interacción que el niño tenga con el medio. Y una de las variables más importantes a la hora de plantearse la re-interpretación de los
mensajes es el diálogo familiar respecto a los contenidos emitidos por televisión.

Aunque pequeños, con criterio    
Fruto del intercambio de opiniones y del análisis compartido de los mensajes, el niño pasa por un proceso de reflexión de lo que los medios le muestran.
Estas mediaciones en la familia y en el colegio suponen una vía para que el niño vaya adquiriendo “competencia televisiva” y pase de ser un mero receptor
a convertirse en perceptor crítico.

Por otra parte, la compañía de los padres durante el consumo televisivo es de gran importancia para ofrecer orientaciones sobre valores positivos o en
su caso, negativos y contravalores, que se desprenden de determinados contenidos televisivos. A raíz de los filtros que los adultos les proporcionen y
de la contextualización de aquello que no lleguen a entender, los pequeños activarán mecanismos de defensa para encender una luz en futuras aproximaciones al medio en las que puedan realizar un consumo en solitario e irán adquiriendo experiencia para realizar una lectura crítica de los mensajes.

Otro de los parámetros que los padres pueden enseñarles son la diferenciación entre realidad y ficción, los géneros que representan la realidad y los que
se fundamentan en lo imaginario, los aspectos críticos que se esconden detrás de algunos mensajes y la finalidad de los mismos, y por supuesto, el modo
de discernir entre contenidos destinados a ellos como público objetivo y aquellos que son para adultos, y que no deberían ver si no son apropiados a su
edad.

La importancia de ver con ellos    
Por ello, que el niño realice un consumo más o menos responsable cuando se encuentre solo delante de la pantalla dependerá de la guía previa que sus padres le hayan ofrecido y de cómo hayan intervenido en el modelo perceptivo de sus hijos, modelo que en las etapas de la temprana infancia es imprescindible

tutelar.

Asimismo, compartir junto con los hijos el tiempo dedicado al medio supone una forma de saber cuáles son sus gustos, preferencias y actitudes, lo que ayuda
a los padres a conocer los usos que los más pequeños harán del medio cuando no se encuentren junto a ellos viendo la televisión.

En contraposición, el consumo habitual sin compañía alguna y la falta de diálogo respecto a lo visto en televisión puede afectar a una falta de cuestionamiento
de lo emitido y a una ausencia de criterio respecto a todo aquello que pueda perjudicar el aprendizaje y el desarrollo del menor desde edades tempranas
y a lo largo de todo su proceso evolutivo. En este sentido, Aguaded (1999) apunta que “la actitud familiar ante la televisión tiene mayor trascendencia
si consideramos que ésta comienza a influir de forma sistemática desde la primera infancia, ya que los modelos paternos de esta época se mantienen en los
periodos de mayor plasticidad en la evolución de los niños”.
(
http://es.catholic.net
).

16/01/2011 01:38 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

¿Un Cordero nos conseguirá la salvación?

¿Un Cordero nos conseguirá la salvación?
El sentido del pecado y la salvación de Cristo.
 
Juan Bautista gritaba desaforadamente porque sentía que su misión estaba por terminar lo mismo que su vida misma. Había cumplido maravillosamente el papel que le había correspondido de ser el que introdujera en el mundo a Cristo Jesús como Salvador de todos los hombres.

Pero sus mismos discípulos recelaban de que Jesús fuera el enviado, el Mesías, el Cristo, el Ungido. Ya había mandado a algunos de sus discípulos a que le preguntaran a Jesús si él era el Mesías, y les había dado la encomienda de que lo vigilaran, de que lo observaran, de que se fijaran en todos los detalles. Veían a Cristo y hacían comparaciones con su maestro y en nada se le parecía. Eran todo lo contrario. Por eso aún le faltaba al Bautista su último testimonio, antes de su trágica muerte ocurrida precisamente como testimonio suyo de la verdad y la sinceridad.

Éste fue su testimonio: un día,

“Vio Juan el Bautista a Jesús que venía hacia él, y exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo”… yo no le conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”.

Juan ve a Cristo como Cordero, recordando que el pueblo de Israel, para expiar los pecados de los hombres, sacrificaba periódicamente corderos blancos, inmaculados, y en el día de la Pascua, que rememoraba la liberación de Egipto, sacrificaban muchos corderos. Cristo será el nuevo Cordero Pascual, pero no el que los hombres hemos elegido, sino el que Dios se ha elegido para que con su entrega, su docilidad y su sangre, pudiera conseguir la salvación para todos los hombres.

Y la segunda parte de esta frase de Juan Bautista no es menos importante: “…el que quita el pecado del mundo…”, aunque eso será banal, inútil, sin sentido, porque hemos suprimido de nuestros diccionarios personales la palabra “pecado” y ya no tendría caso entonces un sacramento que perdona y un hombre, sacerdote, que hace las veces de Cristo y perdona y perdona hasta lo último. Hoy se recurre mejor al psicólogo o al psicoanalista o al que hace curas o limpias o tranquiliza halagando los oídos del “paciente” diciendo que no pasará nada, que todo está tranquilo.

Pero viendo desapasionadamente las cosas, la verdad es que el pecado hoy nos rodea, pues nos hemos vuelto inhumanos, fratricidas, insolidarios e insensibles a nuestros mismos hermanos, a los pobres, a la vida humana en el seno materno, o ante ancianos que lo dieron todo y que ahora recluimos en el último lugar de nuestra casa, o nos deshacemos de él enviándolo a un asilo o definitivamente decretamos su muerte pensando tontamente que así “aliviamos” sus sufrimientos y le evitamos dolores inútiles. Y la verdad que no estamos pensando en todos ellos, sino en nuestra propia comodidad.

Y no se trata sólo de estructuras de pecado, de mentira y de falsedad de lo que están llenos los medios de comunicación, que no hablan de la injusticia ni de la marginación y de la exclusión que hacemos de muchos hermanos, pobres y de muchas naciones que se debaten entre la vida y la muerte por la pobreza a la que las han condenado las naciones del primer mundo. Cada uno de nosotros tenemos algo que ver como personas ante estas situaciones de verdadera injusticia y de marginación de muchos hermanos. Esto lo decía magistralmente Juan Pablo II:

“Se trata de pecados muy personales de quien engendra, favorece o explota la iniquidad; de quien pudiendo hacer algo para evitar, eliminar o al menos, limitar determinados males sociales, omite el hacerlo por pereza, por miedo y encubrimiento, por complicidad solapada o por indiferencia: de quien busca refugio en una presunta imposibilidad de cambiar el mundo, y también de quien eludir la fatiga y el sacrificio, alegando supuestas razones de orden superior.

Si queremos recobrar el sentido del pecado y el valor de la conciencia, tendremos que volver a repasar nuestro antiguo catecismo, concretamente las tablas de la Ley, para que no nos atrevamos a difuminarnos y hacernos escurridizos hablando superficialmente el gran pecado de injusticia en el mundo de hoy.

Pero concluyamos con el testimonio- mensaje de Juan el Bautista:

“Vi descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ´Aquél sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo´. Pues bien, yo lo vi. y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.

Ahí tenemos al Bautista convertido en agente de tránsito, señalando claramente con el dedo al enviado, al Mesías, al Salvador. Juan Bautista nos lo da a conocer y si nos confiamos a él que dio muestras de una profunda sinceridad, no nos queda sino afirmar, reconocer y acogernos al mismísimo Jesús que Juan nos presenta como verdadero Hijo de Dios. Los hombres se preguntaban si sería él el Mesías y Cristo mismo, llegó a decir hablando de su muerte, de su entrega y de su salvación: “Cuando levantéis al Hijo del hombre sabréis que YO soy”.

Ya está, si no quieres esconder el pico en tierra como los avestruces, ya tienes quién te convenza de tu pecado, ya tienes quién te salve, y quién te perdone, para que mientras vas de camino, sin despreciar a tus hermanos, sin alejarlos, sin empobrecerlos, puedas llegar a vivir la vida nueva de los hijos de Dios para ser de los elegidos para la salvación y la paz. Gracias, Juan, por enseñarnos y mostrarnos al verdadero Salvador: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo”

Su amigo el Padre Alberto Ramírez Mozqueda espera sus comentarios en alberami@prodigy.net.mX
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
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16/01/2011 01:04 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. JESUCRISTO No hay comentarios. Comentar.

Hay esperanza.

Hay esperanza
 

VER

Estamos concluyendo un año más y siempre nos preguntamos cómo será el siguiente. El panorama no parece halagüeño: El desempleo no se abate; la violencia y la inseguridad no disminuyen; el narcotráfico extiende sus redes; la corrupción campea en todas partes; la extorsión es el nuevo negocio; los secuestros se hacen más crueles; la inconformidad social es más agresiva; la economía es incierta; la política se concentra mucho en los procesos electorales; la educación pública se politiza; para algunos medios de comunicación lo que vale es el ingreso económico, no tanto los valores morales; la migración es más insegura; aumentan los suicidios, los abortos, la desintegración de las familias. ¿Exagero? Nada de eso; me faltaría enumerar otros factores.

 

A nivel de Iglesia, la pederastia clerical comprobada nos ha acarreado pérdida de confianza y de credibilidad, sobre todo en aquellos que no tienen una fe bien cimentada. Aunque hay muchos que regresan a nuestra Iglesia, también otros desertan, o se alejan, sea por falta de una evangelización más cristocéntrica, sea por nuestras propias fallas, sobre todo por la falta de bondad y de atención pastoral. La increencia llega a varios ambientes. El relativismo moral y dogmático parece sentar sus reales. El laicismo excluyente no da el paso a una laicidad positiva e incluyente. No son suficientes las vocaciones religiosas, misioneras y sacerdotales. Muchos seglares no asumen su vocación y misión apostólica en sus tareas ordinarias. La formación religiosa es deficiente. Los hermosos y profundos documentos eclesiales, como Aparecida y nuestras cartas pastorales, se quedan en papeles. Nos falta más corazón y dinamismo pastoral para llevar a cabo el encargo de Jesús de evangelizar y formar discípulos misioneros. ¿Soy pesimista? Me faltaría referir otros puntos, que nos cuestionan y punzan.

 

JUZGAR

Ante estas oscuridades, hay esperanza. No estamos derrotados. La Iglesia no perecerá. Nuestra seguridad se genera en la victoria de Jesucristo sobre la muerte y el pecado. El está de nuestra parte. Nos asiste el Espíritu Santo, quien nunca dejará a la deriva a la Iglesia fundada por Jesús. Nos alienta el testimonio de tantas personas buenas y santas que conforman nuestras familias y comunidades eclesiales. Nos impulsa el ejemplo de tantos catequistas, diáconos, misioneros, religiosas, sacerdotes y obispos, que entregan diariamente su vida por los demás, en una pastoral integral. Pasan desapercibidos, pero son como la sabia y la sangre que sostienen y dan vida.

 

Nos dijo el Papa Benedicto XVI, en Aparecida: “La Iglesia, que participa de los gozos y esperanzas, de las penas y alegrías de sus hijos, quiere caminar a su lado en este período de tantos desafíos, para infundirles siempre esperanza y consuelo”. Pero nuestro aporte no es de índole política o económica, sino llevar a todos a Jesucristo, que es el único Salvador, pues “sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro”.

 

Por ello, “la meta es conducir al encuentro con Jesucristo vivo, Hijo del Padre, hermano y amigo, Maestro y Pastor misericordioso, esperanza, camino, verdad y vida. La referencia a Cristo ayudará a ver la historia como Cristo la ve, a juzgar la vida como Él lo hace, a elegir y amar como Él, a cultivar la esperanza como Él nos enseña, y a vivir en Él la comunión con el Padre y el Espíritu Santo” (DA 336). Ofrecer a Jesucristo no es una evasión, pues “no se concibe que se pueda anunciar el Evangelio sin que éste ilumine, infunda aliento y esperanza, e inspire soluciones adecuadas a los problemas de la existencia” (DA 333).

 

ACTUAR

Nosotros tenemos una solución, un camino, que es Jesucristo. No seamos sólo promotores sociales. No reduzcamos la Iglesia a una ONG. No nos quedemos sólo en análisis de la realidad. “Estamos llamados a ser maestros de la fe y, por tanto, a anunciar la Buena Nueva, que es fuente de esperanza para todos, a velar y promover con solicitud y coraje la fe católica” (DA 187), pues “toda la vida de nuestros pueblos fundada en Cristo y redimida por Él, puede mirar al futuro con esperanza y alegría” (DA 128).

 

 

+ Felipe Arizmendi Esquivel

Obispo de San Cristóbal de Las Casas
(
http://ar.groups.yahoo.com/group/reddecatequistas
).

16/01/2011 01:40 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Diplomáticos de Dios.

Diplomáticos de Dios

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 2 Corintios 5, 20.

Embajadores: ¿Es Usted un embajador de Yeshúa HaMashíaj [Jesús el Mesías*]? Pablo dice que lo es. Más aún, él declara que todo el que es una nueva creación en Cristo es su embajador. Podemos agregar esta función a la lista de las tareas de Dios. Somos sacerdotes de la realeza, parte de una nación santa y ahora, embajadores. OK, ¿Qué significa esto?

Pablo usa la palabra griega presbeuomen. Usted puede reconocer allí la conexión con la palabra presbíteros la cual es la base de “Presbiteriano”. Esto quiere decir tener la edad de, anciano, y también un embajador. A pesar de nuestra necesidad por la “relevancia”, es improbable que los ancianos en los días de Pablo fueran hombres jóvenes.  La experiencia en los caminos de Dios lleva tiempo, a menudo mucho tiempo.

Sin embargo si bien puede ser que no todos seamos ancianos o tengamos la edad para ser considerados como tales, sí somos todos embajadores. Todos estamos comprometidos en el avance de los intereses y la agenda del Gobierno moral de Dios. Al menos se supone que este debería ser nuestro rol.

La declaración de Pablo propone una importante pregunta: Muy a menudo este texto es usado como texto-prueba para el evangelismo. Lo leemos como si dijera: “Somos reclutadores para Cristo”. Esto nos hace pensar que el único propósito de ser un presbeuo es “salvar almas”. Pero, ¿Es eso lo que Pablo dice? Póngase a Ud. mismo como parte de la audiencia que escucha esta carta. Usted está en Corinto, una ciudad muy pagana, pero Usted está en la sinagoga del lugar, habiéndose convertido de su pasado pagano.

Usted ha llegado a ser parte del modo de vida Judío Mesiánico. Toda su anterior cosmovisión de las cosas ha cambiado. Ha adoptado la Torah como la guía para la vida. Ahora Pablo dice que Usted tiene otro rol que jugar. Como cualquier embajador, su rol es llevar la avanzada de los intereses del gobierno al cual Usted sirve.

¿Cuál es ese gobierno?

Es el gobierno constituido por el reinado y las reglas de Dios, presentado a Moisés en el Sinaí. Por supuesto parte de ése rol será mostrar a otros que la vida bajo Dios es el Camino. Pero un embajador quien solamente presenta una ciudadanía potencial no está haciendo su trabajo. Él no trabaja para Inmigración. El trabaja para el Jefe de Estado.

Su trabajo es proclamar, promover, persuadir, y perseguir todo cuanto ayude al avance de su Estado. Un embajador es la representación local simbólica del gobierno de Dios en territorio extranjero.

Somos embajadores de Yeshúa HaMashíaj. Eso significa que seguimos su agenda. Le representamos en un país ajeno. ¿Cómo hacemos esto? Viviendo de acuerdo a Sus estándares. Actuando como Él lo haría. Dando la bienvenida, exhortando, comprometiendo, demandando, enseñando y caminando como la representación simbólico-natural del gobierno moral de Dios donde sea que estemos ahora.

Este no es un trabajo de inmigración. Esto es ser quien Él es ante el cajero, en la ruta, en la reunión, en la tienda, y en la lavandería. Ningún embajador representa a su gobierno si se ajusta a la agenda del gobierno del país donde está sirviendo. Debe haber una diferencia. Usted no puede servir a dos maestros, ¿O sí?.

Dr. Skip Moen
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
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16/01/2011 01:05 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. DIOS PADRE No hay comentarios. Comentar.

Homilia para el Domingo IV de Adviento del ciclo A (Catholic.net).

A - Cuarto domingo de Adviento
Primera: Is 7, 10-14; Salmo 24; Segunda: Rom 1, 1-7; Evangelio: Mt 1, 18-24
Autor: P. Antonio Izquierdo | Fuente: Catholic.net




Sagrada Escritura:

Primera: Is 7, 10-14
Salmo 24
Segunda: Rom 1, 1-7
Evangelio: Mt 1, 18-24





Nexo entre las lecturas

Si quisiéramos exponer en una palabra la síntesis de la liturgia de la Palabra de este cuarto domingo de adviento podríamos decir: "Emmanuel: que significa Dios con nosotros". Este domingo es una especie de vigilia litúrgica de la Navidad. En él se anuncia la llegada inminente del Hijo de Dios. Se subraya que este niño que nacerá en Belén es el prometido por las Escrituras y constituye la plena realización de la Alianza entre Dios y los hombres. La primera lectura (1L) expone el oráculo del profeta Isaías. El rey Acaz desea aliarse con el rey de Asiria para defenderse de las acechanzas de sus vecinos (rey de Damasco y rey de Samaria). Isaías se opone a cualquier alianza que no sea la alianza de Yavéh. Lo que el profeta propone al rey es una respuesta de fe y de confianza total en la providencia de Dios, verdadero rey de Jerusalén. El rey Acaz debía confiar en el Señor y no aliarse con ningún otro rey. Sin embargo, el rey Acaz ve las cosas desde un punto de vista terreno y naturalista: desea aliarse con el más fuerte, el rey de Asiria. Isaías sale a su encuentro y lo apremia: "pide un signo y Dios te lo dará. Ten confianza en Él". Sin embargo, el rey Acaz teme abandonarse en las manos de Dios y se excusa diciendo: "no pido ningún signo". En su interior había decidido la alianza con los hombres despreciando el precepto de Dios. Isaías se molesta y le ofrece el signo: "la Virgen está encinta y da a luz un hijo y le pone por nombre Emmanuel, es decir, Dios con nosotros". La tradición cristiana ha visto en este oráculo un anuncio del nacimiento de Cristo de una virgen llamada María (EV). Así lo interpreta el Evangelio de Mateo cuando considera la concepción virginal y del nacimiento de Cristo: María esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. Esta fe en Cristo se recoge admirablemente en el exordio de la carta a los romanos. San Pablo ofrece una admirable confesión de fe en Cristo Señor. Nacido según lo humano de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios (2L). Pablo subraya el origen divino del Mesías y, al mismo tiempo, su naturaleza humana como "nacido de la estirpe de David". Verdadero Dios y verdadero hombre.


Mensaje doctrinal

1. El cumplimiento de las profecías. El cumplimiento de la Alianza. Tanto la carta a los romanos como el Evangelio indican que las profecías encuentran su cumplimiento en Cristo Jesús. "Todo ha sucedido para que se cumpliesen las Escrituras". Dirijamos nuestra atención al significado de la Alianza que Dios ha querido establecer con los hombres. El término "Berit"(Alianza) parece intraducible en nuestras lenguas, pero en todo caso indica esa benevolencia y compromiso gratuito de amor de Dios con los hombres. Es un pacto que nace del amor de Dios y encierra un plan de salvación maravilloso para la humanidad. Esta Alianza anunciada en el protoevangelio (Ge 3,15), expresada en el Arco Iris después del diluvio (Gen 9,12), establecida en el sacrificio de Abraham (Gen 15,8), llevada a una mayor realización en los eventos del Sinaí (Exodo 24, 1-11), encuentra su culmen en la Encarnación del Hijo de Dios. Dios que nos había hablado por los profetas, en los últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo (Cfr. Hb 1,1). Parece que nada ha hecho desistir a Dios de su amor y de su alianza con los hombres. Para los Santos Padres estaba claro que el amor a la humanidad era una marca propia de la naturaleza divina (San Gregorio de Nisa Or. Cat. XV, PG 45, 47ª), por ello consideran que la razón de la presencia de Dios entre los hombres (el Emmanuel) se debe al amor de Dios por ellos.

2. El misterio de Cristo. La concepción virginal del Señor conduce la mirada al misterio de Cristo. La fe en la verdadera encarnación del Hijo de Dios es el signo distintivo de la fe cristiana. El "Emmanuel", es Dios con nosotros, es Dios mismo quien se reviste de carne humana para poder salvarnos de la muerte y del pecado. Él ha sido concebido en el seno de la Virgen María por obra del Espíritu Santo. En Cristo se tiene la plenitud de la revelación. En Cristo se cumplen todas las promesas y se revela el misterio escondido del que habla San Pablo. El vaticano II afirma: "La verdad íntima acerca de Dios y acerca de la salvación humana se nos manifiesta por la revelación en Cristo, que es a un tiempo mediador y plenitud de toda la revelación". Y confirma: "Jesucristo, el Verbo hecho carne, ´hombre enviado a los hombres´, habla palabras de Dios (Jn 3,34) y lleva a cabo la obra de la salvación que el Padre le confió (cf. Jn 5,36; 17,4). Por tanto, Jesucristo, con su total presencia y manifestación, con palabras y obras, señales y milagros, sobre todo con su muerte y resurrección gloriosa de entre los muertos, y finalmente, con el envío del Espíritu de la verdad, lleva a plenitud toda la revelación y la confirma con el testimonio divino. La economía cristiana, como la alianza nueva y definitiva, nunca cesará; y no hay que esperar ya ninguna revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo (cf. 1 Tm 6,14; Tit 2,13)". (Conc. Ecum Vat. II, Const. dogm. Dei verbum, 2). Estas verdades fundamentales hacen sólida nuestra fe y nos ayudan a comprender la riqueza de nuestra vocación cristiana de frente a tantas otras propuestas y creencias de salvación.

3. María y José: servidores fieles del plan de Dios. En este domingo aparece también la figura de María, fiel esclava del Señor, en quien se cumple el plan salvífico. Ella es la verdadera "arca de la alianza" en cuyo seno virginal se encarna el Verbo divino. Ella brilla por su disponibilidad perfecta a la acción del Espíritu Santo. Este fiat de María "Hágase en mí" ha decidido, desde el punto de vista humano, la realización del misterio divino. Se da una plena consonancia con las palabras del Hijo, que, según la carta a los Hebreos, al venir al mundo dice al Padre: "Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo... He aquí que vengo... a hacer, oh Dios, tu voluntad" (Hb 10, 5-7). El misterio de la Encarnación se ha realizado en el momento en el cual María ha pronunciado su fiat: "Hágase en mí según tu palabra", haciendo posible, en cuanto concernía a ella según el designio divino, el cumplimiento del deseo de su Hijo." (Redemptoris Mater 14). ¡Qué modelo de obediencia de fe a las palabras divinas! Aquello que había sido anudado por la virgen Eva, ha sido desatado por la Virgen María. Aquel abandono de fe que no supo dar el rey Acaz, se ve fielmente realizado en María que dio su pleno consentimiento a la acción de Dios. Por otra parte aparece José. El Evangelio nos dice que es el hombre justo. Conviene tomar esta expresión en su sentido bíblico. Justo es el hombre que teme a Dios, el hombre piadoso, profundamente religioso; el justo es el hombre siempre atento a cumplir en todo la voluntad de Dios. José advierte que en María se está cumpliendo algo extraordinario, comprende la acción del Altísimo, su cercanía y su santidad. Experimenta el temor reverencial de la presencia de Dios, la indignidad de estar en la presencia de Dios. Es la misma experiencia de Moisés, de Isaías, de Jeremías, de Ezequiel. El ángel lo conforta, lo confirma en su misión de custodio de la Sagrada Familia, le habla de la grandeza del Hijo que nacerá de María. Y José acepta con sencillez la revelación de Dios y se somete filialmente aunque no comprende todo el plan de Dios. Se confió en las manos de Dios.


Sugerencias pastorales

1. La amistad de Dios. Este domingo es una cordial invitación para renovar los lazos de amor y de amistad con Dios Nuestro Señor. "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados" (1 Jn 4, 10). Al contemplar cómo Dios nos ama y nos busca y nos envía a su Hijo, debería nacer en nuestro corazón un sentimiento de gratitud y confianza. El Señor nos ama con un amor indefectible. Hoy en día hay muchas personas que sufren desesperación, depresión, abatimiento; han perdido la razón de su vida, situaciones matrimoniales inconciliables, rupturas familiares, vidas abandonadas en el pecado. De frente a esta realidad humana con su terrible realismo y dureza, de frente al misterio del pecado del hombre y de frente al misterio de la muerte, está el amor de Dios que es más grande que todo mal. El amor de Dios es eterno y su misericordia es eterna. Hagamos una experiencia profunda del amor de Dios. Sintamos que nuestras vidas, aunque heridas por el pecado y múltiples contradicciones, están en las manos de Dios y que lo bueno para nosotros es "estar junto a Dios".

2. El amor a la voluntad de Dios. La voluntad de Dios se manifiesta de mil maneras en nuestra existencia. Es voluntad de Dios nuestra creación y el don inconmensurable de la fe. Es voluntad de Dios mi salvación. Es voluntad de Dios mi pertenencia a la Iglesia católica. Es voluntad de Dios mi misión en esta vida, mi familia, mis deberes cotidianos. También es voluntad de Dios mi salud y los avatares, a veces difíciles, de nuestra vida. Dios me va revelando esta voluntad progresivamente y es necesario tener la capacidad de leer todo esto en la fe. Lo verdaderamente importante es conformar la propia voluntad con la voluntad de Dios como lo hizo María, como lo hizo José. Sólo quien sabe renunciar a su propio egoísmo para acoger la voluntad de Dios puede ser verdaderamente feliz. En una oración atribuida a Clemente IX se recoge una bella expresión del amor a la Voluntad de Dios:

Offero tibi, Dómine,
cogitánda, ut sint ad te;
dicénda, ut sint de te;
faciénda,
ut sint secúndum te;
ferénda, ut sint propter te.

Volo quidquid vis,
volo quia vis,
volo quómodo vis,
volo quámdiu vis.

"Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, ayúdame a pensar en ti; te ofrezco mis palabras, ayúdame a hablar de ti; te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir tu voluntad; te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por ti. Todo aquello que quieres Tú, Señor, lo quiero yo, precisamente porque lo quieres tú, como tú lo quieras y durante todo el tiempo que lo quieras".

Durmiendo como delfines. Velemos para no perder la vida eterna.

Durmiendo como delfines

A diferencia de los seres humanos, los delfines poseen respiración voluntaria. Eso significa que tienen que ser conscientes al momento de respirar y darle la orden a su cuerpo para que lo haga. Es por eso que los delfines no pueden ser intervenidos quirúrgicamente ya que, si se los anestesiara, simplemente morirían ahogados por no respirar.

Por el mismo motivo los delfines no pueden dormir de la forma en que nosotros lo hacemos. Cuando los humanos nos sumergimos en el sueño, "apagamos" nuestro cerebro al mismo tiempo que nuestra respiración involuntaria se establece en un ritmo más lento y profundo.

Los delfines, al tener que ordenarle a su cuerpo que respire, no pueden "apagarse" de esta forma. Por otro lado si su cerebro se bloqueara por completo estarían corriendo un serio riesgo al convertirse en presa fácil de los depredadores. Sin embargo el descanso es indispensable para la supervivencia de cualquier especie.

Cuando los delfines duermen apagan sólo la mitad de su cerebro. La otra mitad está atenta a la respiración y dispuesta a emprender la huída ante una presencia indeseable. Por las noches los delfines duermen flotando verticales en la superficie, como si fueran un palo de madera pesada en el agua, asomando solo el espiráculo que les permite el intercambio gaseoso. Pero, las noches y un sueño tan ligero no son suficientes para este animal que gasta tanta energía en conseguir el alimento diario.

Es por eso que ellos suelen tomar largas siestas, de hecho los delfines emplean casi un tercio del tiempo en descansar.

Hace poco en el Mar Rojo, al sur de la Península del Sinaí, tuve la oportunidad de presenciar una verdadera siesta de un grupo de unos nueve individuos de delfín nariz de botella (Flipper). El grupo, aletargado, se movía casi imperceptiblemente por un fondo de arena a unos nueve metros de profundidad. Los animales estaban muy unidos entre si, en el medio del grupo, protegidos por los adultos, había dos cachorros pequeños.

Ellos repetían una ruta circular de unos 500 metros de diámetro pasando siempre por el mismo lugar muy lentamente. Sus ojos no estaban cerrados totalmente pero se habían convertido apenas en una línea inexpresiva.

Cada seis o siete minutos el grupo ascendía como con desgano hacia la superficie, tomaban una bocanada de aire fresco y con la misma parsimonia volvían al fondo de arena. Indudablemente, el lento movimiento les permitía un interesante descanso muscular pero, parte de su cerebro debía estar atento para coordinar la respiración, seguir la ruta prefijada y mantenerse unidos. Mientras tanto dos juveniles rondaban al grupo que descansaba. Ellos se movían más ágilmente alrededor del clan e incluso se acercaban a nosotros husmeando nuestras cámaras fotográficas.

Seguramente se trataba de "guardias" que patrullaban los alrededores dispuestos a dar aviso ante cualquier enemigo que se acercara.

Flotar en el mar en silencio, respirando por un esnorkel apenas a un metro de una familia de delfines que están durmiendo la siesta es una de esas experiencias que nos amigan con la vida. Pero lo que más me llamó la atención en ese momento es que los "guardias" no alertaron a los durmientes de nuestra presencia, nunca nos consideraron una amenaza. Incluso se acercaban a nosotros con infantil curiosidad mirándonos fijamente a los ojos, desnudando nuestras emocionadas almas.

Tito Rodríguez
Director
Instituto Argentino de Buceo

¡Qué buen ejemplo para nosotros los seres humanos!.

En la vida no podemos dormir totalmente, hablando en términos espirituales. Necesitamos estar en estado de vela o con compañeros que nos ayudan porque se mantienen en vigilia. Hay un enemigo de nuestras almas y necesitamos estar en un estado de alerta espiritual aún en tiempo de descanso.

Mateo 24, 42
Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.

Mateo 26, 41
Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

25 regalos del Niño Jesús.

25 regalos del Niño Jesús
 
 
Una hermosa tradición mexicana para celebrar la Navidad.

Se compra previamente un Niño Jesús, que puede ser de cualquier tamaño y estar bendito. Se puede hacer esta actividad con el Niño Jesús que ya tenemos en casa.


Esta dinámica consiste en que se coloquen en una bandeja o plato 25 tarjetitas poniéndolas con la imagen del Niño Jesús hacia arriba y cada persona toma una, ya todas repartidas se van leyendo empezando por la persona que tenga la tarjetita número uno y así sucesivamente, a la persona que le llegue a tocar la tarjetita que dice: "Me quedo contigo", se lleva el Niñito Jesús a su casa y se queda con El por un año. El año siguiente si se desea se repite la dinámica y a la persona que le vuelva a tocar el Niñito Jesús se lo lleva por otro año, así el Niñito Jesús va cambiando de casa.

Se arrulla al Niño Jesús usando un pañuelo, pañal o lienzo, cuatro niños o adultos toman una punta cada uno. Se entonan cantos en honor al recién nacido.

Textos de las 25 tarjetitas

No. 1
Las pajas eran duras, dame la suavidad de tu ternura. Te regalo mis sufrimientos, Para que seas feliz y des alegría a los demás. Jesús

No. 2
La estrella de Belén, brillaba para anunciarte, tú brilla solo para mí. Te regalo mi corazón, Para que ames con él. Jesús
 
No. 3
Mi Padre te ama, por eso me envió, no corras tanto, escúchalo en la oración. Te regalo la quietud de la noche de mi nacimiento, Para que vivas la paz. Jesús
 
No. 4
En Belén, no hubo lugar para mí, dame el abrigo en tu corazón. Te regalo la piedad de mi Madre, Para que con ella me ames. Jesús
 
No. 5
Los Reyes me llevaron incienso, dame el perfume de tu oración. Te regalo mi compañía, Para que te acerques a mí cuando te sientas solo. Jesús
 
No. 6
En el pesebre tuve frío, dame el calor de tu caridad. Te regalo la sencillez, Para que puedas llegar al Reino de los cielos. Jesús
 
No. 7
No te canses de amar, para darte fuerzas me hiciste hombre. Te regalo mi pesebre, Para que busques en mí tu descanso. Jesús
 
No. 8
Yo vine a traer consuelo, sé tú la alegría de tu hogar. Te regalo mis brazos llenos de amor,
Para abrazarte cuando te agobien las penas. Jesús
 
No.9
Mi Padre José me sirvió oculto, ocúltate cuando me sirvas Para que yo aparezca. Te regalo mi amor, Para que sea prenda de tu felicidad. Jesús
 
No. 10
La gruta era fría, dame el calor de tu entrega apostólica. Te regalo mi corazón, Para que ames con él. Jesús
 
No. 11
En Belén todo se veía oscuro, algunos ven el mundo así, necesitan de tu optimismo. Te regalo mi mirada, Para que descubras los dones que te doy cada día. Jesús
 
No. 12
Quiero en este año el oro de tu caridad. Te regalo mis primeras palabras, Para que hables siempre bien de los demás. Jesús
 
No. 13
Fui ignorado por casi todos, se mensajero de mi presencia. Te regalo mis pies, Para que no te canses de anunciar mi mensaje. Jesús
 
No. 14
Vine a buscar almas, ayúdame a encontrarlas. Te regalo mi sonrisa, Para que la encuentren en ti los demás.  Jesús
 
No. 15
Los ángeles cantaron, dame la música de tu vida interior. Te regalo mi sensibilidad, Para que cada día me escuches dentro de ti. Jesús
 
No. 16
Mi Padre me envió porque te ama, que quien te encuentre lo descubra. Te regalo mi encarnación, Para hacerte hijo de Dios. Jesús
 
No. 17
Cuando ores ama, no importa si no hablas. Te regalo el arrullo de mi Madre, Para que nunca te sientas solo. Jesús
 
No.18
Sentí frío y pensé en ti. Dame el calor de tu entrega apostólica. Te regalo el cielo estrellado, Para aumentar tu fe. Jesús
 
No. 19
Mi techo era el cielo, no busques seguridades humanas. Te regalo mi confianza, Para que te abandones en los brazos de mi Padre. Jesús
 
No. 20
Mi Madre me cuidó con paciencia, vive esta virtud durante el año. Te regalo mi delicadeza, Para que con ella vivas una caridad más perfecta. Jesús
 
No. 21
Yo vine a traer consuelo, se tú la alegría de tu hogar. Te regalo mi paz, Para que la comuniques a los demás. Jesús
 
No.22
Yo no tuve con que abrigarme, se el abrigo de los pobres. Te regalo el oro de los reyes magos,
Para que siempre valores lo verdaderamente importante. Jesús
 
No. 23
La gruta estaba obscura, dame la luz de tu fe. Te regalo mi estrella, Para que te muestre el camino que conduce a mí. Jesús
 
No.24
Mi Madre me arrulló en sus brazos, toma su sitio, quiero estar en los tuyos. Te regalo las caricias de mi Madre, Para que te consuelen y te alienten. Jesús
 
No. 25
Cuando era pequeño, no podía valerme por Mí mismo, llévame a los demás. “Me quedo contigo”. Consérvame en tu corazón, háblame, ámame, y compárteme. Jesús
 
Tomado de www.san-pablo.com.ar
(
http://ar.groups.yahoo.com/group/reddecatequistas
).

El programa de mi día.

El programa de mi día
El centro de mi programa no puedo ser yo. El centro verdadero, el centro bueno, se encuentra en Dios y en mis hermanos.
Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net




Hoy amanecí con entusiasmo y deseos de mejoras. Tomé una hoja y un papel. Preparé el programa para este día.

Limpiaré mi cuarto y pondré orden entre mis papeles. Escribiré a ese familiar con el que tengo que restablecer las paces. Conseguiré un enchufe nuevo para la lámpara. Revisaré las medicinas que no uso para entregarlas a quienes puedan hacer un buen uso de las mismas. Terminaré de leer ese libro que tanto me ha ayudado.

El programa es hermoso. Quiero llevarlo a cabo. Cada paso concreto, cada meta alcanzada, me llena de una alegría serena. Es posible vivir con objetivos, es posible romper esa pereza que me arrastra a mil caprichos, que me hace dejar de lado cosas que importan, para mí o para otros.

Pero noto que falta algo serio en el programa de mi día. Parece que los propósitos y las metas giran en torno mío. Yo escojo, yo decido, yo realizo. Actúo como si todo dependiera de mí. Trazo planes según lo que veo y lo que deseo.

Para algunos, tengo “derecho” a usar el tiempo según mis planes. Pero en realidad, lo importante de mi vida no es lo que hago, sino lo que amo, si amo correctamente.

Cuando introduzco, como centro de mis programas, el amor verdadero, empiezo a dar prioridad a lo que ayuda, a lo que sirve, a lo que hace falta a mis familiares, amigos, conocidos, o incluso a “extraños” (que nunca lo son, pues todos estamos en la misma barca y navegamos hacia el mismo cielo).

El centro de mi programa no puedo ser yo. El centro verdadero, el centro bueno, se encuentra en Dios y en mis hermanos.

Por eso es hora de tomar entre mis manos el programa de mi día, tachar algunas líneas y poner otras. En todo, también en esa limpieza que necesitaba mi cuarto y en ese orden entre los papeles de mi mesa, buscaré lo mejor, lo que haga alegre el corazón de Dios, lo que ofrezca un poco de sano consuelo a quienes viven a mi lado.

16/01/2011 01:13 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

El sello de lo humano es la compasión.

Autor: Nieves García | Fuente: mujernueva
El sello de lo humano es la compasión
Dicen que quien ha sufrido es más humano. De nuevo la sabiduría popular tiene razón.
 
Podemos perder todo, salud, bienestar, posibilidades, memoria…pero no podemos perder la compasión si queremos seguir siendo seres humanos.

A base de ver escenas de violencia, de guerra, de atentados, de cuerpos humanos destrozados, se puede comenzar a pensar que es “normal”; una bomba más, unos cuantos muertos más “¿Cuántos son esta vez: 10, 15, 70…? ¿Otra vez Irak? O ¿Son palestinos o africanos? ¡Pobre gente!”, y continuamos nuestras actividades sin mayor inquietud. ¿Actuaríamos igual si fueran nuestros ojos reales, y no virtuales a través de la pantalla, los que vieran un ser humano muerto? No. Las tragedias vividas los tristemente famosos días-once, en Nueva York y Madrid, por ejemplo, evidenciaron un alto grado de solidaridad. Quizás la distancia nos endurece o actuamos así como mecanismo de defensa, porque no seríamos capaces de soportar la carga de tanto dolor humano, pero hay que cuidar que esta aceptación no desemboque en indiferencia, porque entonces estaríamos perdiendo lo más grande que poseemos: la compasión.

El ser humano posee una cualidad extraordinaria: es capaz de compadecerse, de sufrir con el otro, aún cuando no experimente el dolor en carne propia. Ningún animal puede, ni podrá nunca, experimentar este sentimiento. Ello supone la capacidad de dirigir la vista, por la inteligencia, al otro, rompiendo el círculo asfixiante del interés personal, levantar la vista hacia el horizonte y saber del otro. Además hay que saber ponerse en su lugar. ¿Qué está pensando? ¿Qué siente? ¿Sufre? Entonces se llega a experimentarlo espiritualmente; llega a “doler”. La compasión es un movimiento activo del espíritu, que arranca en el corazón, y mueve la voluntad al compromiso para aliviar el dolor ajeno, o al menos para ofrecerse como compañero del que sufre. Salir al encuentro del padecimiento ajeno, es propio sólo de la especie humana. El animal huye para sobrevivir, el ser humano se compadece y se acerca.

Dicen que quien ha sufrido es más humano. De nuevo la sabiduría popular tiene razón. Podría ser porque quien ha experimentado en su persona la herida del sufrimiento, es más capaz de entender al otro cuando sufre; realmente sólo se entiende lo que se ha vivido a fondo, y ello le induce a ser más compasivo, más humano. Ayer fui yo, hoy es él. Y se crea un lazo de invisible unión.

Este sentimiento puede llevar al hombre a acciones incomprensibles: arriesgar la propia vida, buscarse problemas innecesarios; en otras palabras complicarse la existencia. Y es justo esta “supuesta complicación” la que la llena de sentido humano y de significación. Nunca he conocido a alguien entregado a aliviar el dolor ajeno que no encontrara el sentido a su vida.

La mujer, de natural está más orientada hacia el otro; es una tendencia espontánea que deriva de su maternidad, potencial o actual. La madre necesita “padecer” lo que su hijo aún no puede expresar, para poder ayudarle a vivir. Por ello, para la mujer, el punto habitual de referencia es el ser humano, antes que el dominio de las cosas. Puede desarrollar, si ella lo quiere, una gran compasión que alimentará su compromiso con los otros, especialmente con los desprotegidos, los indefensos, los débiles… La mujer es sensible a las lágrimas ajenas, a la queja silenciosa, al rostro adolorido… Le duele con facilidad el dolor de los demás. Incluso, su sentido práctico para enfrentar y solucionar los problemas de aquellos por quienes está preocupada, tiene su raíz en la compasión.

Se habla mucho de darle a la mujer mayores espacios de poder, pero el beneficio para la sociedad no vendrá de convertir a la mujer en una figura política más, para alimentar su vanidad y deseo de poder (dicho sea de paso: su deseo de poder no es tan fuerte como el del hombre). Vendrá de permitirle ser ella misma, y aportar a su familia, a su profesión, a la misma política, un sentido más humano, preocupándose realmente de conocer lo que el otro necesita, y saliendo al paso para aliviar su angustia.

El sello de lo humano es la compasión. El día que dejemos de sentirla, el animal instintivo habrá vencido a lo humano, y entonces cada hombre y mujer, realmente se habrán convertido en un “lobo para el otro”. Quizás no podemos detener las matanzas, ni acabar con la crueldad, pero podemos aprender a ver a quien tengo cerca, y que quizás necesita de mi compasión activa, y sin humillar nunca, ponerme a su servicio, para… hacerle más llevadero el paso de los días.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

16/01/2011 01:14 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Cristianismo con mostaza.

Cristianismo con mostaza por favor
El cristianismo se sirve solo. O se vive como es o no es cristianismo
Autor: Arturo Guerra | Fuente: Catholic.net


Ciertamente una hamburguesa sabe mejor con mostaza, ketchup y alguna salsa recién inventada. Una tarta con relleno de chocolate o mermelada o grageas multicolores es más atractiva. Un café con azúcar y unas gotas de leche se agradece.

Es muy probable que a la mayoría de nosotros, de pequeños, no nos gustaban los filetes de hígado cuando a mamá se le ocurría la feliz idea: "Hoy comemos hígado y todos nos lo tendremos que comer". Conozco a una persona que a sus muchos años, todavía, no puede ver el hígado. Ahora simplemente no lo come. Pero de niño tuvo que hacerlo por decreto maternal. Más le valía. ¿Cómo lo lograba? Primero agotaba los recursos más tradicionales: dárselo al perro a escondidas, dejarlo debajo de la mesa, trasladarlo de trozo en trozo al plato del hermano más cercano... Pero todas estas técnicas eran rápidamente desactivadas por su eficaz madre. Así que tenía que enfrentarse con el problema. Solución: muy sencillo, gracias a su afición a la mostaza, untaba medio tarro de esta sustancia sobre el filete. Así conseguía neutralizar aproximadamente un 85% de aquel horrible sabor hepático.

Pero todas estas técnicas de aliñamiento, más o menos válidas en el campo culinario, fallan cuando queremos aplicarlas al cristianismo. Una hamburguesa con mostaza sabe mejor, pero cristianismo con mostaza deja de ser cristianismo. Lo mismo si le untas nocilla o le agregas leche desnatada.

El Evangelio te pide amar a Dios sobre todas las cosas. "Bien. Sí. Sobre todas las cosas menos sobre mi juguete preferido". O sea, cristianismo con ketchup.

El Evangelio te pide tomar la cruz. "Bien, de acuerdo, pero pásame un buen cojín para el hombro, contrátame tres ayudantes fieles para que la carguen por mí, y que la cruz sea de la madera más ligera del mercado". O sea, cristianismo con azúcar.

El Evangelio te dice que los limpios de corazón son los que verán a Dios. "Bien pero no es para tanto, tranquilo, no hay que ser exagerado, si todo el mundo lo hace no tiene que estar tan mal". O sea, cristianismo con miel silvestre.

El Evangelio te pide amar a tu enemigo. "Sí. Estoy de acuerdo. Sólo a este desgraciado lo odiaré toda mi vida". O sea, cristianismo con mayonesa.

El Evangelio te pide perdonar setenta veces siete. "Bien pero a este no. Es que es un caso especial. Lo que me hizo es imperdonable". O sea, cristianismo con leche condensada.

El Evangelio te pide desapegarte de tus posesiones. "Sí. Lo que pasa es que estamos en el siglo del consumismo, y por lo mismo tengo que comprar y comprar, da igual si no lo necesito". O sea, cristianismo con tomate.

El Evangelio te invita a la oración. "Sí, es importante, pero no hay tiempo, ¿no ves que soy una persona muy ocupada? El tiempo libre debe ser más bien para un café, un cigarro, una fiesta". O sea, cristianismo con relleno sabor chocolate.

El Evangelio te pide interrumpir tu camino para curar al que está tirado en la calle. "Lo sé. Pero hoy en día es peligroso. No sabes lo que puede pasar. Igual le ayudas y luego no te agradece." Cristianismo con leche descremada y un poco de mermelada.

El Evangelio te pide fidelidad. "Bien pero uno debe tener sus propias ideas, yo comparto muchas cosas de las que dice Jesús, pero no estoy de acuerdo en algunos puntos de la moral." O sea, cristianismo con grageas multicolores.

El Evangelio te dice que estás de paso, que la vida es un soplo, que la aproveches minuto a minuto. "Sí, bien, pero tampoco hay que amargarse, hay que aprovechar la vida haciendo lo que a uno le gusta, no sabes lo bien que yo me llevo con la pereza." O sea, cristianismo con mostaza. ¡Cristianismo con mostaza por favor!

A su Evangelio,

Cristo no le puso ketchup ni mayonesa ni tomate.

Él no le agregó azúcar ni miel silvestre ni grageas multicolores.

Él no lo cubrió con un relleno sabor chocolate ni mermelada.

Él no le añadió leche condensada ni descremada.

Cristo no neutralizó su Evangelio con mostaza.

El cristianismo se sirve solo. O se vive como es o no es cristianismo.

16/01/2011 01:17 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

El amor de María llena nuestro corazón.

El amor de María llena nuestro corazón
Si uno de veras cree en este amor que le tiene María Santísima como madre ¿podrá sentirse desgraciado? ¿Podrá sentirse desesperado?
Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net




Dios es amor.

María Santísima es también amor.

Podríamos decir que María es el lado misericordioso y tierno del amor de Dios.
“Tú sola, Virgen María, le curas a Dios de todas las heridas que le hacemos los hombres. Por ti sola valió la pena la redención, aunque, afortunadamente, hay otras y otros que se han tomado en serio la redención ".

Este amor tuyo que, por un lado, sube hasta Dios y, por lo tanto, tiene toda la gratitud de una creatura, toda la profundidad de una madre, toda la pureza de una virgen; por otro lado, se dirige a nosotros, hacia la tierra, hacia tus hijos.

Cómo me impresionó -y aparte al principio no lo creí- leer aquellas palabras de San Alfonso María de Ligorio: "Si juntáramos el amor de todos los hijos a sus madres, el de todas las madres a sus hijos, el de todas las mujeres a sus maridos, el de los santos y los ángeles a sus protegidos: todo ese amor no igualaría al amor que María tiene a una sola de nuestras almas". Primero, no lo creí porque era demasiado grande para ser cierto. Hoy, lo creo, y posiblemente estas palabras de San Alfonso se quedaron cortas.

Yo me pregunto: si uno de veras cree en este amor que le tiene María Santísima como madre ¿podrá sentirse desgraciado? ¿Podrá sentirse desesperado? ¿Podrá vivir una vida sin alegría, sin fuerza, sin motivación? ¿Podrá alguna vez, en su apostolado, llegar a decir "no puedo, me doy"? ¿Podrá algún día decir : "renuncio al sacerdocio y lo dejo"? Si Cristo, por nosotros, dio su sangre, su vida, ¿qué no dará la Santísima Virgen por salvarnos? Ella ha muerto crucificada, espiritualmente, por nosotros. A Cristo le atravesaron manos y pies por nosotros; a ella una espada le atravesó el alma, por nosotros. Si Él dijo: "He ahí a tus hijos" ¿cómo obedece la Santísima Virgen a Dios? Entonces, cuánto nos tiene que amar. Y si somos los predilectos de su hijo: "vosotros sois mis amigos", somos también los predilectos de Ella.

El amor de María llena nuestro corazón, debe llenarlo. El amor de una esposa no es el único que puede llenar el corazón de un hombre como yo. El amor de María Santísima es muchísimo más fuerte, rico, tierno, confortante, que el de todas las esposas de la tierra. El amor de mi madre celestial llena, totalmente, mi corazón. Una mirada, una sonrisa de María Santísima, me ofrecen más que todo lo que pueden darme todas las mujeres de la tierra juntas.

¿Cuál debe ser mi respuesta a tan grande y tierno amor?

Como Juan Pablo II debemos decir cada uno de nosotros, también, "totus tuus": todo tuyo y para siempre. Aquella expresión que el Papa nos decía: "Luchando como María y muy juntos a María", que le repitan siempre: "totus tuus".

¿Por qué no llevarme a todas partes a la Santísima Virgen? En el pensamiento, en el corazón, y también, en una imagen, en un cuadro: su presencia es benéfica. Yo tengo en mi despacho y en mi cuarto una imagen de la Santísima Virgen. Con mucha frecuencia la miro, con mucha frecuencia le hablo y, también, la escucho. Siento su presencia y su amor a través de esa imagen.

16/01/2011 01:18 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MADRE DE DIOS No hay comentarios. Comentar.

La sonrisa de Dios es la sonrisa de María.

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La sonrisa de Dios es la sonrisa de María
Adviento. María, nos invita a imitarla en un complaciente abandono a la palabra de Dios, que puede decirnos desde su obediencia, “Hagan lo que Él les diga"
Autor: P. Alberto Ramírez Mozqueda | Fuente: Catholic.net


Domingo cuarto de Adviento



Virgilio, el gran poeta latino, pagano, que ha tenido una gran influencia en la literatura universal, dice que el “niño comienza a conocer a su madre por la sonrisa”, anunciado proféticamente que la sonrisa de Dios es la sonrisa de María después del pecado, una vez que ella aceptó convertirse en la Madre de su Hijo Jesucristo, proporcionándole su Cuerpo precioso, un cuerpo necesario para realizar en los hombres y para los hombres la redención y la salvación de todo el género humano.

Y hoy nos encontramos, ya en las inmediaciones de la Navidad, dejando atrás a Isaías y a San Juan Bautista, con el personaje central del Adviento, a María la Madre de Jesús, que nos dejará a las plantas del mismísimo Hijo de Dios encarnado.

Por eso, hoy queremos asistir embelezados al encuentro de dos mujeres pobres, gente del pueblo, las dos embarazadas, una de edad avanzada y la otra apenas una jovencita que tuvieron un papel destacado en la historia de la Salvación de nuestros pueblos.

Se trata de Isabel, la anciana, la que concibió en su seno prodigiosamente, ya en su ancianidad y María, que apenas en su adolescencia ofreció su cuerpo para que Dios realizara entre los hombres el prodigio inaudito de enviar para estar entre los hombres y para siempre a su mismísimo Hijo.

El encuentro no podía ser más agradable y simpático: “En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo en las montañas de Judea, y entrando, saludó a Isabel”.

Fue ese viaje, el primer recorrido eucarístico, la primera vez que Cristo aún en el seno de su Madre, como el mejor tabernáculo, sagrario o manifestador pudo acercarse a los hombres y llevarles la presencia, la fuerza y la alegría del Espíritu Santo que lo había encarnado precisamente en el seno de aquella mujer singular.

Esa presencia y ese abrazo, hicieron que Juan Bautista, santificado en ese momento con la presencia del Espíritu Santo, saltara de gozo en el seno de su propia madre, que no escatimó la alabanza y la ternura a la mujercita que venía a atenderla en su propio parto:

“¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre... Dichosa tú que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor!”.

Esas solas palabras, en las inmediaciones de la Navidad, nos sugieren muchas preguntas que no podemos dejar de contestar, porque ahí va implicada nuestra propia alegría, nuestra felicidad y en última instancia, nuestra propia salvación: ¿En qué creyó María, y qué le fue anunciado de parte del Señor?.

Podemos aventurar las respuestas diciendo que María le creyó al Padre que con un profundo respeto, una entrañable ternura, se acerca a la criatura, se abaja casi, para “pedirle”, hay que subrayarlo, para pedirle que se dignara ser la madre del Salvador. No se le impone la maternidad, no se la violenta, aunque se trate del Señor de Cielos y Tierra, dueño de todo.

Eso es ya una primera lección para los machistas, para los hombres que se creen superiores y con derecho a tratar a la mujer como su esclava, como simple objeto de placer y como una máquina de hacer hijos y criaturas muchas veces infelices.

María le creyó al Padre, y desde entonces se convierte en mujer “eucarística” toda la vida, dedicada en cuerpo y alma a su Hijo que con su Cuerpo logrará la santificación para todos los hombres.

La actitud de María, nos obliga entonces a imitarla en un complaciente abandono a la palabra de Dios, que puede decirnos desde su obediencia, “Hagan lo que él les diga”, no duden, pueden fiarse de la palabra de mi Hijo que pudo cambiar el agua en vino y que puede hacer del pan sencillo de los hombres nada menos que su propio Cuerpo y su propia Sangre, haciéndose para todos los hombres “pan de vida”.

A María le fue anunciada la presencia del Hijo de Dios que sería también hijo de María, a quien recibe amorosamente, anunciando a todos los bautizados la necesidad de recibir así como ella recibió la carne mortal, de Cristo, recibamos nosotros las especies sacramentales, las especies de pan y de vino, el Cuerpo y la Sangre del Señor.

María acertó a decir a Dios que aceptaba el compromiso de dedicarse totalmente a su Hijo con un famosísimo “Fíat”, hágase, realícese, consúmese en mí todo lo que tu palabra quiera, para enseñarnos a decir reverente y alegremente el “Amén” cada que recibimos presente con todo su ser humano-divino a Cristo en las especies de pan y de vino.

Ese fíat de María hizo que pronto pudiera recibir en sus brazos y arropar con todo cariño a Jesús, el Salvador de los hombres:

"Y la mirada embelezada de María al contemplar el rostro de Cristo recién nacido y al estrecharlo en sus brazos, ¿no es acaso el inigualable modelo de amor en el que ha de inspirarse cada comunión eucarística?” (Juan Pablo II).

Ese fíat de María le bastó y la fortaleció internamente, para prepararse a acompañar a su Hijo en todo momento, sin reparar en subir hasta cerca de él en alto de la cruz, correspondiendo a lo que el profeta le había anunciado:

“Y a ti una espada traspasará tu propia alma."

Pero si María tuvo que pasar por el Calvario y la cruz para acompañar a su Hijo, tuvo también la dicha de estar entre los apóstoles de su Hijo, acompañándoles en la oración y sosteniendo su esperanza en la resurrección de su hijo.

El Papa Juan Pablo II, de quien estoy tomando todas estas ideas, de su encíclica sobre la Eucaristía, la cual recomiendo encarecidamente que lean todos mis cristianos catoliquísimos, nos hace asistir al momento sublime cuando María pudo escuchar en labios de los apóstoles “éste es mi cuerpo que es entregado por vosotros.

Aquel Cuerpo entregado como sacrificio y presente en los signos sacramentales, ¡era el mismo cuerpo concebido en su seno! Recibir la Eucaristía debía significar para María como si acogiera de nuevo en su seno el corazón que había latido al unísono con el suyo y revivir lo que había experimentado en primera persona al pie de la cruz”.

Todo esto ha sido necesario para que nosotros podamos pasar una Navidad muy especial, acompañados de María, preparando no una cena ni unos vinos ni unos regalos, ni siquiera unos abrazos, a menos que se parezcan al abrazo de María a su prima Isabel, sino a preparar nuestros corazones para abrazarnos a Cristo hecho Carne y Sangre en el Sacramento Eucarístico, y recibirlo reverentemente como lo hizo María en la cuna de Belén. Será así la mejor de las Navidades.

Sonriendo con María, recibamos al Hijo de Dios hecho carne.
 



A
Ti
Que
Eres
El Amo
Y Señor
De todos
Los hombres
Gracias por el
Don inapreciable
De tu Hijo amado
Hijo del Altísimo y
También el hijo de la
Siempre Virgen María
Te alabamos por tu amor
Y tu bondad por haber mandado
Al Hijo nacido para salvar al esclavo
Gracias porque nos has hecho vivir en
Parroquia, el nuevo Belén de Guanajuato
Gracias porque cada día nos lo das en
El Sacramento Eucarístico, fruto de tu
Amor y de la entrega hasta el sacrificio de
Tu Hijo Jesucristo. Gracias por mandarlo tan
Parecido a nosotros que siendo hermano puede
Salvarnos a todos y hacernos pasar por el camino
De la cruz y la pasión para llegar también nosotros
Al momento glorioso de la resurrección. Gracias por
Tu Hijo Nacido entre pajas y espinos, entre pañales y
Lágrimas, entre sollozos y sonrisas amorosas de la Madre
Y Maestra de todos los hombres. Recibe nuestra gratitud y
Nuestra alabanza. Permite que nos amemos de tal manera que
Podamos ser una sola familia en camino hacia ti, nuestro Dios y
nuestro Padre.
¡Felicitémonos¡
Y cantemos
Agradecidos al
Recién nacido
Rey inmortal de todos los siglos de los siglos. Amén.

Necesitas brisa en el alma.

¿Necesitas brisa en el alma?

A veces nos sentimos sofocados por las presiones de la vida y entonces como que anhelamos un poco de brisa en el alma. Refresca tu alma ahora con estas suaves brisas:

El fracaso es tan solo la oportunidad de comenzar de nuevo más inteligentemente. -Henry Ford

El éxito... parece estar ligado a la acción. La gente exitosa está en movimiento. Comete errores, pero no se rinde. -Conrad Hilton

La única cosa que se interpone entre un hombre y lo que él quiere en la vida es a menudo únicamente la voluntad de intentarlo y la fe para creer que es posible. -Richard M. Devos

Las cicatrices que adquirimos al ejercitar valor nunca nos harán sentir inferiores. -D. A. Battista

En el momento en que tenemos en nuestro corazón esta cosa extraordinaria llamada amor y sentimos la profundidad, su delicia, y su éxtasis, descubriremos que el mundo está transformado para nosotros. -J. Krishnamuriti

Un caballo de carrera que puede correr una milla en unos pocos segundos menos que otro, vale el doble. Esa pequeña diferencia tiene gran valor. -John D. Hess

La persona exitosa sacará provecho de sus errores y lo intentará de nuevo en una manera diferente. -Dale Carnegie

La honestidad es el primer capítulo del libro de la sabiduría. -Thomas Jefferson

Se nos dice que nunca debemos cruzar un puente hasta que lleguemos a él, pero este mundo pertenece a quienes han "cruzado puentes" en su imaginación por delante de la multitud. -- Biblioteca de los Voceros
El punto de inicio de todo logro es el deseo. Mantengamos constantemente esto en mente. Deseos débiles traen resultados débiles, tal y como un fuego pequeño produce una pequeña cantidad de calor. -Napoleon Hill

¿Oportunidades? Están a nuestro alrededor... Hay poder yaciendo latente por todos lados esperando que el ojo observador lo descubra. -Orison Swett Marden

La mayoría de la gente se rinde justo cuando están a punto de lograr el éxito. Abandonan en la yarda uno (fútbol americano), en el último minuto, a un pie del gol de la victoria. -H. Ross Perot

Hagámonos una pregunta: ¿es mi actitud digna de imitar?

-Zig Ziglar

No dejes que el calor de la vida te sofoque por dentro... deja que estas brisas te refresquen, pero recuerda, quien refresca el espíritu humano es Dios.

Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. Exodo 33, 14.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

17/01/2011 14:12 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Una, dos, tres, ¡basta!. Meditación sobre el pecado.

UNA, DOS, TRES, ¡BASTA!
Por el Hermano Pablo

Fue algo relativamente leve: un pequeño robo de treinta y siete dólares. La policía y el sistema judicial lo calificaron de «robo de segundo grado». No hubo amenazas, ni hubo violencia ni sangre: sólo el arrebato de una billetera de un desprevenido transeúnte.

Sin embargo, era la tercera vez que el hombre había sido convicto de robo. Y según la ley de su país, al que comete tres veces el mismo delito lo encierran en la cárcel de por vida. Por eso condenaron a cadena perpetua a Paul Rivers, de veintiséis años de edad.

De ser primera vez, Rivers hubiera recibido, a lo sumo, una pena de un año. Tal vez aun podría salir libre bajo palabra. Pero era la tercera vez, y eso agraviaba triplemente el delito.

No nos corresponde a nosotros juzgar si una u otra ley de cualquier país es, o no, justa, pero este caso nos lleva a una reflexión espiritual. ¿Tendrá Dios, así mismo, límites en su trato con el hombre? ¿Qué hará Dios con los que no se contentan con pecar tres veces sino muchas más? ¿Hasta cuándo tolerará a los que mienten una y otra vez? ¿Qué de la lengua difamadora que en el transcurso de una vida vierte miles de calumnias? ¿Hasta dónde alcanzará la paciencia de Dios con el adúltero que continuamente repite su infidelidad? ¿Qué del hipócrita, del engañador, del ladrón, del homicida, en fin, del pecador que constantemente quebranta las leyes de Dios?

Dios es en extremo paciente, y quiere que todos los hombres se arrepientan (2 Pedro 3, 9). Él siempre extenderá su perdón y su gracia, pero el pecador contumaz, aquel a quien poco le importa si altera o no su comportamiento, termina agotando la paciencia del Creador. Dios, dice la Biblia, no soportará al hombre para siempre (Génesis 6, 3).

El sabio Salomón añade: «El que es reacio a las reprensiones será destruido de repente y sin remedio» (Proverbios 29, 1). Dios es muy paciente, pero es peligroso poner a prueba su paciencia.

La única vía segura es arrepentirnos, sincera y profundamente, al sentir ese golpe de conciencia, y pedir, humildemente, perdón por nuestros pecados.

No hay duda de que Dios siempre está dispuesto a perdonar. Pero al pecador perdonado le advierte que no vuelva a pecar (Juan 8, 11). Ser perdonado, y abandonar para siempre el pecado, es la clave salvadora.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

Una familia feliz porque ahí estaba Dios (Catholic.net).

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Una familia feliz porque ahí estaba Dios.
Una familia muy pobre, tenía lo elemental para vivir. Sin embargo, ha sido la familia más feliz.
Autor: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net




Hoy se celebra la fiesta de la Sagrada Familia. Una familia formada por José, María y el Niño Jesús. Era una familia muy pobre, tenía lo elemental para vivir. Sin embargo, ha sido la familia más feliz.

Feliz porque ahí estaba Dios. Una familia feliz porque ahí se rezaba todos los días. Feliz porque ahí se trabajaba con paz y con amor. Allí se amaba la vida, allí se amaban entre ellos con un grandísimo corazón.

¡Cuánto necesitamos nosotros que esa Sagrada Familia nos ayude a recuperar muchos valores familiares que se ha llevado el viento!

¡Oh Familia de Nazareth, qué pocos elementos te bastaron para ser una familia feliz y hermosa! ¡Cómo necesitamos que vuelvas a injertar en nuestros hogares, en nuestros corazones, esa maravillosa gama de virtudes que tiene la familia!

Todos los que quieran saber cuál es la familia más maravillosa deben visitar Nazareth, y preguntar a José a Jesús y a María cómo se puede ser feliz en familia.

Ser o hacer.

Ser o hacer

Cada día recibimos grandes lecciones de parte de nuestro Padre Celestial, muestras de su amor y poder… si estamos abiertos ¡podemos verlas claramente!

Este año he aprendido muchas cosas, pero hay una especial que quiero vivir a plenitud.  Creo que es la enseñanza más fundamental que a través de la Biblia el Señor nos quiere dar:  Valemos por lo que somos, no por lo que hacemos.

En nuestras sociedades y sistemas, se ha dado mucha importancia a lo que hacemos, más que a lo que somos.  De allí  dichos tales como ese que dice: “como te ven te tratan”, etc.   Muchas personas se llevan toda la vida tratando de hacer algo… para tener un reconocimiento… para estar contento consigo mismo…

Pero Dios una y otra vez nos dice: no es por obras… aún estando muertos en nuestros delitos y pecados Él murió por nosotros… ¡Él nos conoció y amó desde antes de ser concebidos!

La verdad es que no podemos hacer nada para que Dios nos ame más… ni podemos hacer nada para que nos ame menos.

Lo pondré en un ejemplo sencillo: un padre de familia es amado, querido, valorado y necesitado no porque pone el pan en la mesa (aunque eso es muy importante)… sino por lo que es.  ¡Cuántas veces hemos escuchado sermones acerca de que debemos amar a Dios por lo que Él es, no por lo que hace por nosotros!! Y así es… pero también Él nos ama así, por lo que somos, no por lo que hacemos.

En eso estriba la diferencia entre tener una religión y tener una relación personal con Dios.  Las religiones buscan “hacer” cosas para agradar a Dios; mientras que la relación pone énfasis en el “ser”.

Obedecer es importante, por supuesto, así como hacer lo correcto y las motivaciones con lo que lo hacemos… pero muchos de nosotros perdemos nuestra autoestima cuando fallamos, creemos que hemos perdido el amor de Dios y de los que nos rodean.  Otros nos sentimos fracasados cuando perdemos ese empleo, el matrimonio o aquello que pensábamos que nos daba valor o nos hacía importantes.

Si comenzamos a reconocer que somos importantes como seres individuales, humanos… creación de Dios, hijos de Él (para quienes lo han aceptado y recibido como dice en Juan 1, 12), e inculcamos ese amor incondicional a nuestros hijos, mejoraremos mucho en nuestra autoestima y la de nuestros hijos.

Tú eres amado por Dios tanto que prefirió morir por ti que vivir sin ti!!!

Rosa Amelia Díaz
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

17/01/2011 14:18 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Perdóname, por favor.

Perdóname, por favor

Perdóname, por favor, cuando hago un espectáculo provocado por la mucha duda en mí mismo.
Perdóname, por favor, por mi silencio y por molestarme demasiado por la bulla de otro.
Perdóname, por favor, cuando grito y me quejo, cuando hablo demasiado o cuando airado, maldigo.
Perdóname, por favor, por amar cosas, por chismear y lamentarme porque no somos iguales.
Perdóname, por favor, cuando no te perdono; Dios dice que eso está mal si deseamos vivir bien.
Perdóname, por favor, cuando alardeo; quiero que sepas que se trata de sentimientos de inferioridad.
Perdóname, por favor, por lastimarte: las palabras te roban el gozo y luego destrozan mi corazón.
Perdóname, por favor, cuando me preocupo y hago berrinches de ser humano; no te disgustes.
Perdóname, por favor, cuando actúo como si fuese mejor que tú, porque en realidad es tan solo una actuación y tú lo sabes.
Perdóname, por favor, cuando detesto lo que no soy; solo ora por mí que eso significará mucho.
Perdóname, por favor, cuando traigo mi pasado y te hago pagar por lo que otro hizo ayer.
Perdóname, por favor, mientras pido tu perdón; porque tú también lo necesitarás si no quieres que tu corazón se endurezca.
Pero sobre todas las cosas, necesito el toque perdonador de Dios y saber que soy su hijo... eso significa mucho.
Brian G. Jett, copyright 2006
Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado. Salmo 130, 4.
Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados. Hechos 13, 38.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

17/01/2011 14:21 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

La vida no tiene sentido.

«LA VIDA NO TIENE SENTIDO»
Por el Hermano Pablo

Andy Reader preparó su cámara de video. Era un nuevo modelo, recién comprado. La acomodó cuidadosamente sobre el trípode en una parte alta de su garaje, apuntándola hacia su automóvil, y la puso en marcha. La cámara había de funcionar automáticamente, y había de recoger tanto imagen como sonido.

Después, Andy, de treinta y ocho años de edad, de Dartmoor, Inglaterra, se encerró en su auto y encendió el motor. ¿Qué se proponía? Filmar su propio suicidio. Hallaron su cuerpo inerte varias horas después, víctima del monóxido de carbono. Pero el acto de suicidio, junto con sus últimas palabras, quedó registrado en su cámara para siempre. El mensaje era claro. Andy lo había repetido varias veces: «La vida no tiene sentido.... La vida no tiene sentido...»

En efecto, para miles de personas la vida no tiene sentido. Cuando el único significado de la vida gira alrededor de uno mismo —posesiones, caprichos, gustos y placeres—, la chispa de la vida muy pronto se apaga. Cuando lo único que vale es el disfrute de cosas materiales y nada más, muy rápidamente el entusiasmo, la pasión y la razón de vivir se desvanecen, y se termina diciendo: «La vida no tiene sentido...»

Sin embargo, la vida humana sí tiene sentido. Tiene un sentido inmenso, universal, divino. Tiene todo el sentido que Dios le dio cuando creó al hombre y lo puso en el jardín del Edén. Ese sentido es, por cierto, la razón de la creación. La vida del hombre tiene, incluso, un sentido eterno.

Cuando pensamos sólo en términos humanos, la vida nos parece confusa e incoherente. Pero cuando levantamos la vista y contemplamos el cuadro mayor de la existencia —nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestros valores y nuestro Dios—, comenzamos a ver en la vida un propósito y un designio. Es cierto que sin moralidad la vida no es vida, pero cuando reconocemos que Dios nos tiene aquí con un propósito definido, nos damos cuenta de que la vida sí tiene sentido.

Es Dios quien le da a nuestra vida sentido. Él es quien establece los valores morales para el buen vivir. Él es quien nos ayuda a aceptar todo lo incomprensible de nuestra vida.

Cristo nos da nuestra razón de ser. Él da sentido en medio de la locura. Busquemos en Él el porqué de nuestra existencia. No nos permitamos, por nada en la vida, ser presa de esa gran mentira: «La vida no tiene sentido». Porque Cristo quiere darle sentido a nuestra vida. Él quiere darle belleza a nuestro existir.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

17/01/2011 14:22 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Has venido por mí, Señor.

Has venido por mí, Señor

 

Para que, conociéndote,

sepa que no existe alguien mayor que Tú,

cimientos más sólidos que los tuyos,

(la fe y la esperanza, el amor y la vida).

 

Has venido por mí, Señor.

Para que, viéndote, te ame y me fíe de Ti.

Para que, amándote,

ame y me confíe a los que me necesiten.

 

Has venido por mí, Señor.

y te doy las gracias y te bendigo,

y te glorifico y te busco

y, buscándote, pido que reines en mí.

 

Has venido por mí, Señor.

Para que, siendo Tú el Rey de mi vida,

no me rinda en las batallas de cada día,

ni me eche atrás a la hora de defenderte,

ni oculte mi rostro cuando, a mi puerta,

llamen los dramas humanos.

 

Has venido por mí, Señor.

Para que, mis dolores, siguiéndote,

se sientan aliviados por tu presencia.

Para que, mis pecados, llorando ante Ti,

sean perdonados por tu mano misericordiosa.

¡Has venido, por mí, Señor!

¡Gracias Señor!

 

P. Javier Leoz
(
http://www.celebrandolavida.org
).

Lecciones de un perro.

Lecciones de un perro

Alguna vez hemos tenido un perro en casa y quizás hemos ignorado lecciones silenciosas que esos animales nos dan, por ejemplo:

Nunca pierda la oportunidad de salir de paseo.

Experimente la sensación del aire fresco y del viento en su rostro por placer.

Cuando alguien que ama se aproxima, corra a saludarlo.

Practique la obediencia.

Haga saber a los otros cuando están invadiendo su territorio.

Siempre que pueda duerma una siesta y desperécese al levantarse.

Corra, salte y juegue a diario.

Coma con gusto y entusiasmo, pero pare cuando esté satisfecho.

Sea leal siempre.

Nunca pretenda ser algo que no es.

Si lo que desea está enterrado, cave hasta encontrarlo.

Cuando alguien estuviere pasando un mal día, quédese en silencio, siéntese próximo a él y, gentilmente, intente agradarlo.

Cuando llame la atención, deje que alguien lo toque.

Evite morder cuando apenas un gruñido podría resolverlo.

En días templados, recuéstese de espaldas sobre la hierba.

En días calurosos, beba mucha agua y descanse bajo un árbol frondoso.

Cuando esté feliz, salte y sacuda todo el cuerpo sin inhibiciones.

No importa cuantas veces lo censuren, no se martirice con culpas que no tenga y no se ponga mal, corra inmediatamente de vuelta a sus amigos.

Alégrese con el simple placer de una caminata.

Aprenda del perro, pero no tenga una vida de perro. Viva como un hijo de Dios. Dios es tu Padre y tienes que vivir como Hijo del Padre Celestial.

Os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados. Efesios 4, 1.

Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre. Juan 1, 12
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

17/01/2011 14:26 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Corazón agradecido.

Corazón agradecido

Hoy, viajando en un autobús, vi una hermosa muchacha con cabello de oro, y expresión de alegría; envidié su hermosura.

Al bajarse, la vi cojear...tenía solo una pierna, y se apoyaba en su muleta, pero sonreía.

¡PERDÓNAME SEÑOR, CUANDO ME QUEJO. TENGO DOS PIERNAS, Y EL MUNDO ES MIO!
Fui después a comprar unos dulces. Me atendió un muchacho encantador. Hablé con él; parecía tan contento, que aunque se me hubiera hecho tarde, no me hubiera importado, ya que al salir, oí que decía: Gracias por charlar conmigo...es usted tan amable, es un placer hablar con gente como usted...ya ve, soy ciego...

!PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. YO PUEDO VER, Y, EL MUNDO ES MIO!
Más tarde, caminando por la calle, vi a un pequeño de ojos azules que miraba jugar a otros niños, sin saber que hacer. Me acerqué y le pregunté: ¿Por qué no juegas con ellos? Siguió mirando hacia adelante sin decir una palabra: entonces comprendí que no escuchaba.

¡PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. YO PUEDO ESCUCHAR, Y, EL MUNDO ES MIO!
Tengo piernas para ir a donde quiero, ojos para ver los colores del atardecer...Oídos para escuchar las cosas que me dicen. ¡PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. LO TENGO TODO, Y, EL MUNDO ES MIO!

Autor Desconocido.
A veces tenemos oídos y no oímos, ojos y no vemos. Necesitamos tener corazón activo para ser agradecidos.

Pero otra parte cayó en buen terreno; así que brotó y produjo una cosecha del ciento por uno." Dicho esto, exclamó: "El que tenga oídos para oír, que oiga." Lucas 8, 8.

"A ustedes se les ha concedido que conozcan los secretos del reino de Dios -les contestó-; pero a los demás se les habla por medio de parábolas para que "aunque miren, no vean; aunque oigan, no entiendan'. Lucas 8, 10.

Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga. Lucas 14, 35
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

17/01/2011 14:27 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

10 Virtudes del Catequista.

10 Virtudes del Catequista
Estrategias Pedagógicas y Lúdicas

Ana Esther Hdz., Jorge Aragón

www.evangelizafuerte.com

 

El Catequista…

 

•         Tiene como obligación dar constante buen ejemplo.

•         Sus virtudes tienen que brillar ante todos.

•         Y ganaran aprecio, cariño, confianza y sumisión.

•         Debe ser un modelo de lo que predica .

•         “Sed imitadores mios, así como yo lo soy de Cristo”       Cor. 4,16.

•         Es “mensajero”, “enviado”, “embajador”.

•          Debemos perfeccionarnos para ser un EDUCADOR PERFECTO.

 

Virtudes….

 

•         Nos ayudarán a ser un EDUCADOR PERFECTO.

•         Al comprenderlas nos evaluaremos nuestras fallas y veremos cual virtud nos hace mas falta.

•         Hacerlas vida para que repercutan en las acciones de los niños.

•         Pasos para practicarlas:

•         Comprenderlas

•         Evalúa

•         Reflexiona

•         Practícalas

•         Evalúate

•         Constancia para ser un EDUCADOR PERFECTO.

 

1.-HUMILDAD
 

•         Nos inspira sentimientos de aceptación de nosotros mismos, dándonos a conocer tal como somos.

•         Un catequista solo trabaja por la salvación de las almas y la glorificación de Dios.

•         La humildad nos hace acercarnos mas al corazón de los niños.

 

SUGERENCIAS:

•         Ser respetuosos

•         Presentación sencilla

•         Lenguaje sencillo

•         No hacer menos a los niños

•         Dejar que los niños descubran tus talentos

•         No envidiar

•         No te desalientes si no te reconocen tu trabajo

 

DEFECTOS:

•         Ser presumidos y arrogantes

•         Sentirse orgulloso y superior

•         Buscar alabanzas y aplausos

•         Confundir Humildad con desconfianza o falta de carácter.

 

2.- PACIENCIA
•         Nos hace fuertes en los tiempos difíciles.

•         Nos permite ver la vida Positivamente y es una virtud indispensable.

•         Produce un efecto en el catequista de tener confianza en la Divina Providencia.

 

SUGERENCIAS:

•         Mostrar atención a todos los niños, tratarlos y hablarles con cariño y afecto.

•         Preparar las lecciones.

•         Ser metódico.

•         No precipitarse en las correcciones.

•         No mostrarse molesto.

•         No desahogarse con los niños.

•         “La impaciencia agrava las dificultades”.

 

DEFECTOS:

•         Mostrarse regañón y dejarnos llevar por el mal humor.

•         El exceso de paciencia nos hace esperarlo todo de Dios.

 

 

3.- FIRMEZA
•         Es la fuerza moral mediante la cual el catequista reprime, previene el desorden.

•         Es necesario inspirarles un respeto al orden.

•         Es una fuerza de ánimo, para encaminar a los niños por la senda del bien y guiarlos hacia el deber.

•         Acompañada siempre de Bondad

 

SUGERENCIAS:

•         Exigir compostura, atención y trabajo.

•         Cumplir siempre si nos hemos comprometido.

•         No consentir todos los caprichos.

•         Ejercer autoridad razonablemente.

•         No dejar pasar mucho tiempo para corregir.

•         Voz firme, enérgica.

•         No mostrarse nervioso, conservar la serenidad.

 

DEFECTOS:

•         Inspirar temor.

•         Dejarlos sin corrección.

•         Que nos lleguen a perder el respeto.

 

4.- ENTREGA
 

•         Consiste en la disposición entera del catequista en llevar a cabo la misión que se ha propuesto.

•         Debe encontrarse de ardiente amor a Dios para poder darlo a conocer, amarlo y servirlo.

•         Preguntémonos si nuestra catequesis protege a los niños de caer en el pecado.

•         Se requiere de un catequista que este completamente Entregado a la salvación de las almas.

 

SUGERENCIAS:

•         Rogar a Dios por los niños.

•         Enseña verdades del cristianismo y anima a vivir en gracia.

•         Recuerda e invita a acercarse a los sacramentos y fiestas de la Iglesia.

•         Expresiones y palabras sencillas.

•         Repite las fallas en las que pueden caer los niños y los previene.

•         Siempre va acompañado de la prudencia.

 

DEFECTOS:

•         Fastidiar al niño por una entrega sin medida.

•         Hacer sentir al niño sobreprotegido por falta de reflexión y sentimentalismo.

 

5.- Bondad
 

•         Forma exterior de la Caridad

•         Los niños descubren esta virtud inmediatamente

•         El medio para abrirles el corazón es el amor.

•         Este amor procede de Dios, es desinteresado.

 

SUGERENCIAS:

•         Ser agradable, mostrar amabilidad y disposición.

•         Evitar castigos.

•         Dar explicaciones convenientes.

•         Mostrarse satisfecho y alegre.

•         Actividades para encauzar la energía en acciones buenas.

•         Hablar de la Bondad de Dios, de su Justicia.

 

DEFECTOS:

•         Reprender a todo el grupo

•         Mostrar prevención contra algunos, ocasiona conflicto.

 

6.- Generosidad
 

•         Nos inclina a sacrificar gustosamente nuestros intereses, para trabajar por la Gloria de Dios.

•         Sin ella no puede haber abnegación ni ánimo.

•         Es medio para enseñar a los niños el mandamiento de la Caridad Cristiana

 

SUGERENCIAS:

•         Transmitir el evangelio sencillamente.

•         Darles cariño a los niños.

•         Aceptar cualquier regalo.

•         El mejor regalo es el tiempo.

•         Poner recados en los trabajos de los niños para motivarlos.

•         Tomarlos en cuenta.

 

7.- Vigilancia
 

•         Es el cuidado de velar y guardar la buena conducta de sus niños.

•         Previene el desorden.

•         No solo es aplicada para evitar el desorden si no hay que vigilar el desarrollo y crecimiento espiritual del niño.

•         Por medio de esto se le puede acompañar y ayudar en su proceso de convertirse en cristiano.

 

SUGERENCIAS:

•         Será constante.

•         Poner especial atención en aquellos que se les dificulta la comprensión.

•         Trabajo extra a los niños adelantados.

•         Buscar opciones para que sea mas fácil el aprendizaje.

•         Vigilar la postura.

•         Evitar objetos en las manos.

•         Levantar la mano para responder y pedir permiso.

 

DEFECTOS:

•         La vigilancia desconfiada hace que el niño se sienta limitado y sofocado

 

8.- Constancia
 

•         Perseverancia en el trabajo escogido con miras a alcanzar un objetivo.

•         Ayuda a mantener la disciplina y asegurar el éxito en las exposiciones.

•         Se utilizará esta influencia y tendrá mas facilidad de ser apoyo y guía de los niños.

 

SUGERENCIAS:

•         Temática con conexión durante todo el año.

•         Tratar de dominar los sentimientos.

•         Identificar los defectos del grupo y combatirlos.

•         Las premiaciones o felicitaciones serán para los que hayan trabajado.

•         Tratar de ser puntual y no faltar.

 

9.- cordura
 

•         Nos hace apreciar las cosas por su justo valor y obrar congruentemente.

•         Inspirarnos aprecio y cariño por la obra que realizamos.

•         Nos hace ver que lo que hacemos lo realizamos por la construcción del reino.

 

SUGERENCIAS:

•         Acudir a la oración.

•         Practicar las virtudes.

•         Buscar ventajas espirituales.

•         Estudiar el carácter de los niños.

•         Tratar a todos con el mismo cariño.

•         Inculcar en ellos el respeto hacia el superior.

 

DEFECTOS:

•         Dejarse llevar por los prejuicios al reprender a un niño.

•         Halagar el amor propio buscando el interés personal.

 

10.- Recompensas
 

•         La catequesis es noble y muy meritoria; pero los continuos sacrificios o fracasos, dificultan el camino.

•         Por tal motivo el catequista ha de estar motivándose a si mismo. Dicha motivación ha de estar alimentada con el pensamiento puesto en la recompensa que le espera.

•         Quizá se nos haga difícil de comprender la recompensa que nos espera, pues bien en este mundo ya empezamos a disfrutar de una recompensa.

•         No olvidemos que nuestra misión es la de sembradores y los frutos son cristianos comprometidos con su fe.

•         “DICHOSOS LOS PIES DEL MENSAJERO QUE ANUNCIAN LA BUENA NUEVA”  Isaias 52
(
http://ar.groups.yahoo.com/group/reddecatequistas
).

La educación sexual.

La Educación Sexual
Por Carlos Alberto Aguilar Cisneros
www.seminariomorelia.org

1. Introducción
1.1 Concepto y finalidad
Por educación sexual se entiende, la educación intencional que capacita progresivamente al individuo para que disponga rectamente de sus energías sexuales, de acuerdo con su situación personal y social, tomando en cuenta su fin último, que es integrar sus impulsos sexuales en una personalidad madura y equilibrada de acuerdo al orden moral y a la propia vocación. Se propone la rectitud de la vida en las relaciones sexuales (exclusivas de la unión matrimonial), orientadas a la procreación. La e. sexual es educación en la castidad que forma parte de la educación integral de la persona[1]. La raíz biológica del ser humano es bisexual: hombre y mujer. La sexualidad es una forma de ser y manifestarse de lo humano. La e. sexual integrada en la formación del sujeto, busca impartir una información científica, progresiva y adecuada de lo que es la sexualidad humana, tanto en lo biológico como en lo afectivo-sexual. Persigue la realización de una sexualidad plena y madura que permita al individuo una comunicación equilibrada con el otro sexo, dentro de un contexto de afectividad y responsabilidad humanas.


Características del individuo en lo sexual:

Sobrepasa el plano somático del individuo para encardinarse en su propia psicoafectividad. b) No empieza y termina en el mismo sujeto, sino que se proyecta en otra persona.
Puede trascender más allá de dos individuos con el fruto de un nuevo ser.
Es muy elástico y adaptable a las situaciones ambientales[2].
Debe darse una educación en las virtudes que le permita emprender y preservar en el camino de la vida buena. Sólo en el acto de realizar las distintas acciones buenas logra el educando un auténtico conocimiento de su bondad ética[3].

La pertenencia a uno u otro sexo no está definida sólo por las diferencias, también es resultado de la educación, las costumbres y normas en que se vive.[4].

La curiosidad infantil respecto a lo sexual es natural por lo que no se debe reprimir, ni mentir sobre el tema, de lo contrario se estaría afectando al niño fomentándole un sentido de culpabilidad y de desconfianza para con sus padres cuando se les reprime o miente. Los problemas que plantean los niños se presentan en un orden natural; diferencia entre el niño y la niña y cuestiones acerca del nacimiento (De dónde vienen los niños, cómo nacen); los padres deben tener una formación basta y sencilla sobre el tema. Es útil y necesario plantear algunas cuestiones relacionadas con la vida sexual cuando se noten detalles de conducta extraviada, sin embargo sólo una plena confianza en los padres o la carencia de otros medios pueden hacer aconsejable tratar de manera profunda y exhaustiva estos temas en conversaciones entre padres e hijos[5].

La educación sexual manejada sistemáticamente y desconectada de la educación, no tiene razón de ser y hace mucho daño. La sexualidad es una función humana compleja y difícil de definir. La sexualidad no es sólo una función para la reproducción, sino también es una comunicación[6].

2. Educación sexual.
2.1 Desarrollo sexual
La comunión interpersonal entre la mujer y el varón está adornada con la bendición de la fecundidad que constituye unos de los puntos centrales del pensamiento cristiano sobre la sexualidad humana. El cuerpo es un elemento constitutivo de la persona[7]. Los niños y adolescentes están en continuo contacto con el ámbito sexual de tres maneras:

Conflictos cognoscitivos; el conocimiento prematuro de la realidad sexual engendrado por un ambiente negativo por falta de prudencia en el adulto.
Hechos que provocan placer erótico sexual.
Ensueños sexuales con actividad imaginativa posterior.
Principios de la educación sexual:

Ofrecer conocimientos sobre el comportamiento sexual, tanto biológicos y fisiológicos, como psicológicos y sociales.
Integrar la educación sexual dentro del marco general de la educación.
La sexualidad es una fuente de placer, satisfacción y capacidad de comunicación y es fundamental en el crecimiento y desarrollo personal.
Hay que ser flexible y ético en el comportamiento sexual
Hay que buscar otras formas de vivir la sexualidad[8].
2.2 Información o instrucción sexual
La pedagogía debe prestarle mucha atención a la e. sexual evitando convertirla en el tema central. La e. sexual no es sólo un quehacer instructivo, ya que es unitaria en esencia y abarca los aspectos fundamentales como: la e. intelectual, volitiva, moral, religiosa… No debe aludir sólo al aspecto biológico sino debe referirse a todos los demás. Es necesario contar con la influencia que ejerce el ejemplo del educador y la idoneidad formativa del medio ambiente, hay que conceder un gran paso a la autoeducación ya que, sin el esfuerzo del educando poco podría conseguir el educador. De ahí la necesidad de que a la e. sexual le acompañe una adecuada educación de la voluntad[9].

Elementos de vital importancia son los hábitos del niño y las personas con las que convive. Se debe inculcar al educando la idea de que la sexualidad va asociada con el amor, por lo que es conveniente que se forme en el hogar una atmósfera de respeto mutuo, y se vivan los valores morales, con el fin de lograr una educación sexual sólida[10].

Se debe proporcionar la información sexual contestando con la verdad a las preguntas que el niño haga de acuerdo a su edad. Los modos de información pueden ser:

No verbal (contempla las diferencias sexuales entre los padres y los hermanos).
Verbal familiar (se informa adaptándose a la edad, se responde sin dar rodeos y se le llama a cada cosa por su nombre).
Científica (es una instrucción científica y programada, cuyos contenidos básicos serían el aparato reproductor, la higiene sexual y los aspectos psicobiológicos de la relación y complementación humana)[11].
2.3 Agentes de la educación sexual
La educación sexual corresponde a la familia en cuanto a lo afectivo e información espontánea y asistemática. A la escuela en cuanto a la información científica y sistemática[12]. En el ámbito familiar, es donde la persona encuentra los vínculos afectivos, condición indispensable de su generación moral. El niño de 2 ó 3 años no sabe del amor, sus interacciones con las personas que lo rodean son de tipo físico-sensitivo y sentimental. Conforme el niño crece, van creciendo sus formas de afectividad. Una condición esencial en el acto educativo es la excelencia ética de los padres, derivada de su amor conyugal[13]. Pero muchas de las veces los padres están incapacitados por razones varias, y es por eso que la escuela busca llevar a cabo esta educación de manera integral. Sin embargo, la familia es el ambiente ideal para la realización de este aspecto formativo.

Los padres necesitan prestar suficiente atención al desarrollo afectivo y sexual de sus hijos[14]. La e. sexual cambia a lo largo del tiempo en función de la experiencia de cada persona y de la acción de los agentes educativos, que pueden ser formales o informales[15]. Los padres deben esforzarse en canalizar la buena orientación en el ámbito de que tarde que temprano los hijos entrarán en contacto con la sexualidad: el nacimiento y el primer desarrollo de la vida afectiva[16].

2.4 Educación sexual en las diferentes etapas de la vida
La sexualidad se ha de vivir y experimentar en cada momento de la forma más plena, de acuerdo con la etapa de la vida por la que se transita. En la infancia y la adolescencia la e. sexual tiene una mayor importancia. 1) 0-6 años: busca el descubrimiento del cuerpo, de los genitales y del placer sexual. Es fundamental ser tolerantes y atender los intereses y sentimientos infantiles, sin restarles importancia. 2) 6-12 años: las explicaciones deben dejar de ser fantasiosas y debiendo ser acordes con la realidad, ser claras y sencillas. 3) Pubertad a la madurez: tienen lugar los cambios anatómicos y fisiológicos, propios de la pubertad. Informar sobre las relaciones sexuales, las enfermedades de transmisión sexual y el riesgo de embarazo no deseado. 4) De la madurez a la vejez: el paso del tiempo añade valores y experiencias a la base cultural de la sexualidad. La vida sexual presenta una evolución en la que se distinguen tres fases: etapa de mera curiosidad, 7-11 años; período de masturbación y obsesiones, 12-14 años; fase final de agresividad directa o indirectamente incitadora entre los 14 y 15 años. En la pubertad hay deseos de ser independientes y de elegir con autonomía. En la pubertad masculina los cambios afectan a los órganos genitales y otras partes del cuerpo. Suelen iniciarse alrededor de los 11 o 12 años. El pene y los testículos aumentan de tamaño, aparece vello en la zona genital, las axilas y la cara, aumenta la estatura, se ensanchan los hombros y el tórax, crecen los músculos, la voz adquiere un timbre más grave. La señal de que los órganos sexuales masculinos han alcanzado su madurez es la aparición de su primera eyaculación que tiene lugar hacia los 13 o 14 años.

El desarrollo de la pubertad femenina está entre los 9 y los 14 años. La primera señal del inicio de la pubertad es el desarrollo de los senos; los órganos genitales se modifican, también crecen en estatura y masa muscular, las caderas se ensanchan y la cintura se estiliza, la señal de que los órganos sexuales femeninos han alcanzado su madurez es la aparición de la primera menstruación. Es importante que cada persona, mucho más en la pubertad, conozca su propio cuerpo, incluyendo los órganos genitales[17]. Por lo que los chicos de ambos sexos al advertir en sí mismos la existencia y la fuerza del instinto, se aconseja que éstos tengan noticia de los nuevos impulsos que sentirá en su cuerpo.

3. Conclusión
3.1 Un concepto erróneo de lo sexual.
Pretenden los pseudos-científicos establecer que el hombre necesita dar satisfacción a sus instintos sexuales, de lo contrario se producen serias perturbaciones somáticas y mentales que pueden llevar a la pérdida de la personalidad. Algunos médicos ignorantes o inmorales pretenden curar determinadas anomalías en algunos jóvenes por medio del comercio sexual. Sin embargo, otros científicos afirman que la castidad perfecta es posible y no es perjudicial a la salud, es recomendable y saludable, y confirman que la pereza y la inactividad culpable son origen de todos los vicios[18].

La e. sexual en la escuela debe ofrecer información y tener objetivos concretos. En la familia debe haber diálogo y comunicación, afecto. Los amigos y compañeros, los medios de comunicación, son los agentes informativos más importantes en el campo de la sexualidad[19]. En el niño surge la curiosidad de explorar su cuerpo, de tocar sus partes genitales, la diferencia entre los sexos (2 o 3 años) y la cuestión de dónde vienen los niños. Debe contestarse con veracidad a sus interrogantes pero de modo adecuado a su mentalidad. En la edad escolar es necesario un clima de diálogo y confianza, procurar la higiene y la limpieza del cuerpo, así como la lucha contra el ocio y la vida muelle[20].

El principal problema de la e. sexual es que no se incluye en la educación global de la persona. En el campo general de la educación, los valores que más pueden favorecer y enriquecer a la persona son la flexibilidad y la tolerancia, igual en la sexualidad. Sólo es aceptable la distinción sexual si es honesta y busca el beneficio de ambos miembros de la pareja[21].

Cualidades para una educación sexual progresiva en el educando desde sus primeros años: 1) verídica, ajustada a la verdad de los hechos. 2) adecuada a la edad, al sexo, a las características personales del educando y al ambiente en el que vive. 3) integrada en el proceso educativo general y en el proceso de educación afectiva y moral. 4) personal, individualizada[22].

La educación sexual trata de impartir una información progresiva y adecuada de lo que es la sexualidad humana para su formación, tanto en lo biológico como en lo afectivo-social. Debe perseguir la realización de una sexualidad plena y madura que permita al individuo una comunicación equilibrada con el otro sexo, dentro de un contexto de afectividad y responsabilidad. Las personas encargadas deben tener un amplio respeto hacia los sentimientos de los jóvenes y expresarse con sinceridad, sin mentiras ni prejuicios, ya que los secretos y las cosas ocultas sólo pueden crear curiosidad y malicia. En las relaciones de adolescentes se observa la inclinación de amistad, cariño y comprensión entre seres del mismo sexo, las que adquieren un vigoroso aspecto, lo que debe atenderse con la sutileza necesaria para los dos sexos. Una educación bien orientada, debe conducir estas relaciones hacia metas de protección mutuas que fomente el espíritu de compañerismo para convivencia más humana[23].

[1] Cfr.aa.vv. Educación sexual, en gran enciclopedia, Ed. Rialp, Madrid, 1987, p. 336.
[2] Cfr aa.vv. Educación sexual, en Diccionario de las ciencias de la educación, Ed. JIL, Madrid, 1997, p. 507.
[3] Cfr Chalmeta Gabriel, Ética social, Ed Eunsa, Pamplona, 2003, p. 136.
[4] Cfr aa.vv. Educación, en gran enciclopedia temática estudiantil, Ed. Euroméxico, México, 1999, p. 298
[5] Cfr aa.vv. Educación sexual, en Visual enciclopedia de pedagogía/psicología, Ed. Educador lenguaje, México, 1997, p. 213.
[6] Cfr aa.vv. Educación, en gran enciclopedia estudiantil, op. cit. p. 213.
[7] Cfr. Juan Viladrich Pedro-Escriva Javier, Teología del cuerpo y la sexualidad, Ed. Rialp, Madrid, 1991, 522-524.
[8] Cfr. aa.vv. Educación sexual, en Guía interactiva del estudiante, Ed. 2000, México, 1999, p. 987.
[9] Cfr. aa.vv. Educación sexual, en gran enciclopedia, op. cit. p. 337.
[10] Cfr. aa.vv. Visual enciclopedia de pedagogía/psicología, op. cit. p. 314.
[11] Cfr aa.vv. Educación sexual, en, Diccionario de las ciencias de la educación, op. cit. p. 508.
[12] Cfr. Ibid. p. 509.
[13] Cfr Chalmeta Gabriel, Ética social, op. cit. p. 137.
[14] Cfr aa.vv. Educación sexual, en gran enciclopedia, op. cit. p. 337.
[15] Cfr aa.vv. Visual enciclopedia de pedagogía/psicología, op. cit. p. 213
[16] Cfr aa.vv. Educación sexual, en gran enciclopedia, op. cit. p. 338.
[17] Cfr aa.vv. Educación, en gran enciclopedia temática estudiantil, op. cit. p. 299-302.
[18] Cfr Vargas Montoya Samuel, Ética, Ed. Porrúa, México, 1987, p. 171.
[19] Cfr aa.vv. Educación sexual, en Guía interactiva del estudiante, op. cit. p. 288.
[20] Cfr aa.vv. Educación sexual, en gran enciclopedia, op. cit. p. 337.
[21] Cfr aa.vv. Educación sexual, en Guía interactiva del estudiante, op. cit. p. 288.
[22] Cfr aa.vv. Educación sexual, en gran enciclopedia, op. cit. p. 338.
[23] Cfr. www.monografias.com/trabajos/edusex/edusex.shtml

17/01/2011 14:29 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. SEXUALIDAD No hay comentarios. Comentar.

Tiempo de reconciliación.

Tiempo de reconciliación

“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.” 2 Corintios 5, 20.

Reconciliarse: Hasta ahora hemos aprendido que la relación de pacto de Dios con nosotros está reflejada en la metáfora de la fidelidad marital. No se trata solo de fidelidad sexual, pero el sexo tiene un gran rol que jugar en esta metáfora, tanto es así que la idolatría es vista en términos sexuales.

Sólo en caso de que pensemos que Pablo no era judío, él nos recuerda su profunda comprensión de la metáfora del matrimonio judío eligiendo el término griego katallasso como verbo referido a volvernos al Señor.

Katallasso significa “re-conciliar”, pero no significa llegar a una comprensión mental de la creencia correcta. De hecho, este es el verbo para consejería matrimonial. Es el objetivo y los medios por los cuales parejas desavenidas se reconcilian. Y si Pablo usa este verbo para denotar las acciones requeridas para matrimonios rotos, cuánto más aplicable es cuando se trata acerca de la comunión quebrada con el Gran Amante.

Usar katallasso tiene algunas implicaciones interesantes. Primero, nadie puede ser reconciliado a menos que existiera previamente una relación que ahora está rota. No le decimos a dos extraños que se reconcilien porque ellos nunca han tenido una relación el uno con el otro.

Les animamos a empezar a ser amigos, no a reconciliarse como amigos nuevamente. El uso de Pablo de este término, implica que sus lectores habían tenido una relación previa con Dios y que esa relación se había quebrado a causa de su infidelidad. Esto ciertamente le da un giro a la aplicación de este verso al evangelismo de los paganos.

¿Está Pablo sugiriendo que aquellos que nunca conocieron a Dios necesitan ser reconciliados, o está en realidad diciendo que hay lectores de esta carta quienes una vez fueron parte de la congregación de seguidores pero se habían apartado?

Segundo, el uso que Pablo hace de katallasso es paralelo al uso que la Escritura Hebrea hace de shuv. Dios está constantemente y consistentemente llamando a Israel a volverse (shuv) a Él, para ser reconciliados con Él y restaurados en Él [volviéndolos] a Su propósito. Pero Dios no llama a naciones paganas a volverse a Él. Ellos no pueden retornar. Para empezar, ellos nunca estuvieron con Él. Los paganos se convierten. Los judíos retornan.

Cuando Pablo usa este verbo paralelo griego, él asume que su audiencia está compuesta por aquellos que alguna vez estuvieron “en casa”, con Dios. Ellos no son paganos, sino personas divorciadas y separadas de Él. Cuando Usted piensa acerca de los asuntos que Pablo menciona en su carta a Corinto, esto no debería sorprender.

La comunidad mesiánica en Corinto estaba en serios problemas, no porque ellos no conocieran al único Verdadero Dios, sino porque su conducta era completamente inconsistente con la vida de acuerdo a Sus directivas. Eran unos traidores respecto del gobierno de Dios y unos adúlteros respecto de Su pacto. No es de extrañar que necesitaran reconciliación.

En el final descubrimos que Pablo está dirigiéndose a quienes una vez habían sido parte de la comunión y ahora no estaban viviendo de esa manera. Su error no es creían en falsos dioses. Su error era que se habían divorciado de Dios. Ellos conocieron el gozo de ese nexo, pero escogieron vivir para sus propias agendas.

Quizás hay muchos más que necesitan reconciliarse de lo que nosotros pensamos. Quizás la más importante función de la Iglesia es la consejería de divorcio con aquellos que pensaron en su momento que, casamiento con Dios significaba sólo firmar un contrato.

Dr. Skip Moen.
(
http://www.egrupos.net/grupo/padrenuestro
).

Tiempo de calidad.

Tiempo de calidad

Inspirado por un viaje de medio día con mi hijo a los campos nevados y la necesidad de refrescar nuestra manera de pensar.

Estando en camino a las 3:15 a.m. para conducir 450 Kms. no era parte de mis planes para el fin de semana. Había estado esperando un par de días relajados para permitirme cargar mis baterías en preparación para la ajetreada semana que me esperaba.

Mi hijo mayor, Simón y un grupo de sus buenos amigos se dirigían a un fin de semana en los campos nevados, sin embargo, debido a un asunto de última hora con su transporte, me ofrecí de buena gana para proveer el auto adicional que necesitaban para asegurarse que todos llegasen al punto de llegada cerca a los campos nevados, y de esa manera pudieran disfrutar su semana de asueto esquiando y patinando sobre la nieve en tablas.

Al iniciar mi travesía temprana en la mañana lo único en lo que podía pensar era que, tan pronto llegásemos le diría adiós a los muchachos y estaría en camino de vuelta a casa... un viaje de 900 Kms. de ida y vuelta en solo 10 horas. Aunque estaba feliz de hacer el viaje, el pensar en tan larga travesía en un día era algo pavoroso, particularmente cuando estaba necesitando el tiempo para relajarme.

Con los años he llegado a darme cuenta de que en la vida, a menudo los eventos que pasan nos desafían pero con regularidad no nos revelan su propósito real en el momento. Como estaba a punto de descubrir en las siguientes 10 horas, este iba a ser el caso en esta ocasión.

El trayecto a nuestro destino fue interrumpido por las necesarias paradas de refrigerio y descanso, un desayuno tempranero en la estación de combustible de la carretera que podríamos describir como que llenó nuestras barrigas pero no las nutrió, el amanecer de un nuevo día, combinado con parches de niebla, neblina y lluvia ligera que caracterizan una mañana de invierno al acercarnos a los campos nevados.

Mientras conducíamos, Simón y yo conversamos un poco acerca del fin de semana y un montón de temas aparentemente menores y de poca importancia; sin embargo, fue maravilloso pasar este tiempo con él ya que en muy pocas ocasiones podíamos pasar juntos cinco horas continuas, exceptuando los sábados en la tarde en que jugábamos al "cricket".

Al irme para hacer el viaje de regreso a casa, tuve la extraña sensación de soledad que rápidamente desapareció al concentrarme en conducir a través de la densa niebla matutina. En una hora había atravesado la niebla y tenía carretera abierta delante de mí, así que conecté el control de velocidad automático e invertí las siguientes cuatro horas escuchando mis discos compactos favoritos.

Cuando joven, conduje bastante por la campiña por mi cuenta y a menudo usaba ese tiempo para pensar sobre temas de "cuadro completo" tanto como asuntos y desafíos que enfrentaba en mi negocio o vida personal, muchos de los cuales se aclaraban y, hasta cierto punto, se resolvían, durante estos largos períodos de soledad dentro de mi auto.

En este día, reencendí algo de aquellos años de conducir largas distancias por mi cuenta, ya que para cuando llegué a casa había desarrollado un plan de acción en mi mente para un asunto muy importante que tenía que enfrentar la semana siguiente. Sorprendentemente, tras mi largo viaje a casa, me sentía mentalmente refrescado y lleno de energía y aunque me hallaba físicamente cansado, sabía que dormiría bien esa noche.

Recordé la cita de Ralph Waldo Emerson: "La vida es una sucesión de lecciones que necesitan ser vividas para ser comprendidas".

Lo que este viaje no planeado a los campos nevados me había dado fue dos lecciones muy oportunas. La primera fue que todos necesitamos y nos beneficiamos al invertir tiempo de calidad con nuestros familiares, seres queridos y amigos. La segunda lección fue que un cambio en nuestro ambiente, sin importar cuan temporal sea, puede por sí mismo proveernos con la oportunidad de mirar las cosas desde una perspectiva diferente y permitirnos hallar una solución, al mismo tiempo que salir refrescados y energizados.

Espero con entusiasmo mi próximo evento inesperado y muchas más oportunidades para invertir tiempo de calidad con aquellos que me son importantes y hacen mi vida más gratificante.

Keith Ready, asesor de negocios australiano, copyright 2006

Decide esta misma semana, invertir tiempo de calidad con aquellos que amas. No te arrepentirás.

Acuérdate de los tiempos antiguos, Considera los años de muchas generaciones; Pregunta a tu padre, y él te declarará; A tus ancianos, y ellos te dirán. Deuteronomio 32, 7.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Eclesiastes 3, 1.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

17/01/2011 14:33 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

No tengo tiempo papá.

No tengo tiempo papá

Por 52 años mi padre se levantó cada mañana a las 5:30 a.m., excepto el domingo, y se fue a trabajar. Por 52 años estuvo de vuelta a las 5:30 p.m., como reloj, para cenar a las 6:00 p.m.

No recuerdo que mi padre “saliese con los muchachos” o libase licor. Todo lo que pedía de mi como su hija, era sostener su martillo mientras reparaba algo, para que pudiésemos tener un tiempo para conversar.

Nunca vi a mi padre regresar enfermo del trabajo, ni tampoco tomarse una siesta. No tenía entretenimientos más allá de cuidar de su familia.

Por 22 años, desde que dejé el hogar para ir a la universidad, mi padre me llamó cada domingo a las 9:00 a.m. Siempre estuvo interesado en mi vida, sobre cómo le iba a mi familia, y nunca le oí quejarse de su vida. Las llamadas las hizo aún cuando él y mamá estaban en Australia, Inglaterra o Florida.

Hace nueve años, cuando compré mi primera vivienda, mi padre de 67 años, invirtió ocho horas al día por tres días en el intenso calor de Kansas, pintándola.

No me dejaba pagarle a alguien que lo hiciera. Todo lo que pedía era un vaso de té frío, y que le sostuviese la brocha de pintura para poder conversar conmigo. Pero yo estaba demasiado ocupada, tenía una práctica legal que ejercer, y no podía disponer del tiempo para sostener una brocha o hablar con mi padre.

Hace cinco años, a la edad de 71, otra vez en el sofocante calor de Kansas, mi padre invirtió cinco horas armando un columpio para mi hija. De nuevo, todo lo que pedía era que le llevase un vaso de té frío y le hablase. Pero nuevamente yo tenía ropa que lavar y una casa que limpiar.

Hace cuatro años, mi padre condujo desde Denver a Topeka, con un plantón de árbol, original de Colorado, de ocho pies, en su maletero, para que mi esposo y yo pudiésemos tener un poco de vegetación de allá en nuestra tierra. Yo me preparaba para un viaje ese fin de semana y no pude pasar mucho tiempo atendiendo a papá.

La mañana del domingo 16 de enero de 1996, mi padre me telefoneó como siempre, esta vez desde el hogar de mi hermana en Florida. Conversamos sobre el árbol que me había traido, “El Gordo Alberto”, pero esa mañana lo llamó “El Gordo Oscar” y parecía haber olvidado algunas cosas que habíamos conversado la semana anterior. Como tenía que ir a la iglesia, abrevié y corté la conversación.

La llamada me llegó a las 4:40 p.m., ese día: mi padre estaba en el hospital en Florida con un aneurisma. Tomé un avión de inmediato, y mientras iba en camino, pensé en todas las veces en que no había tomado el tiempo para hablar con mi padre. Me di cuenta que yo no tenía idea de quién era él o cuáles eran sus más profundos pensamientos.

Decidí que al llegar, le compensaría por todo el tiempo perdido y tendría una conversación larga y agradable con él para realmente conocerle. Llegué a Florida a la 1 a.m.; mi padre había muerto a las 9:12 p.m. Esta vez fue él quien no tuvo tiempo para hablar conmigo o tiempo para esperarme. En los años desde su muerte he aprendido mucho acerca de mi padre, y aún sobre mí misma.

Como padre nunca me pidió nada excepto mi tiempo; ahora tiene toda mi atención, todos y cada uno de mis días…
Nos cuesta a veces darle el tiempo precioso a quién realmente se lo merece. Sin duda esas personas no nos niegan el suyo. Vamos hoy a dedicarle tiempo a quien se lo merece.

Os mandé, pues, en aquel tiempo, todo lo que habíais de hacer. Deuteronomio 1, 18.

Acuérdate de los tiempos antiguos, Considera los años de muchas generaciones; Pregunta a tu padre, y él te declarará; A tus ancianos, y ellos te dirán. Deuteronomio 32, 7
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

17/01/2011 14:34 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Cómo recordar el bautizo de Jesús.

Autor: José Guillermo García Olivas
Cómo recordar el bautizo de Jesús
El valor del sacramento del bautismo
 
Felipe Rubio, es un vecino del barrio al que conozco hace tiempo. Jubilado hace varios años, todavía conserva el aspecto de un hombre joven y aparte de algunos sustos que le proporciona su tensión arterial, goza de buena salud.

Guarda su coche en el mismo garaje que yo guardo el mío y aunque nos veíamos por el barrio o cuando coincidíamos para tomar nuestros respectivos coches, apenas habíamos hablado más allá del saludo de cortesía y nada más.

A veces tomábamos café en la misma cafetería y charlábamos de muchas cosas. Para mí, me resultaba agradable hablar con Felipe, hombre extremadamente educado y culto y siempre que mis obligaciones me lo permitían, me acercaba por la cafetería.

Desde hace varios años mantenemos una buena amistad incluso a nivel familiar, que nos permite pasar muy buenos ratos juntos, ahora que por estar jubilados, podemos dedicar más tiempo a nuestras familias y a fomentar las relaciones con los amigos.

Hace unos días y con motivo del nacimiento de su segundo nieto, nos invitó a mi esposa y a mí para que le acompañáramos en ese acto tan importante para su familia, como significaba recibir el sacramento del Bautismo del recién nacido
Y efectivamente era así de importante y maravilloso ese día en el cual su nieto, a través de su bautizo como medio fundamental, nacería a la vida nueva quedando perdonado por este motivo su pecado original. Y de igual modo, poder incorporarse a la Iglesia de Cristo, a la vida cristiana y a la verdadera libertad, permitiéndole al mismo tiempo, abrir la puerta que le da acceso para recibir otros Sacramentos.
Toda la liturgia del sacramento resultaba tan extraordinariamente bella, que el sentido y la gracia del mismo, aparecía claramente en los ritos de su celebración haciéndonos participar atentamente en los gestos y en las palabras del celebrante. Desde la señal de la cruz al comienzo del acto, a la bendición solemne que cerraba el sacramento.

El anuncio de la Palabra de Dios, dio paso a la liberación del pecado, mediante la unción con el santo crisma, óleo perfumado y consagrado por el Obispo, enviando al nuevo bautizado los dones del Espíritu Santo e incorporándole a la Iglesia como miembro activo recibiendo la luz del mundo como nos dice Mateo (5, 14) “Vosotros sois la luz del mundo”.

Y tras ello, llegaba el rito esencial del sacramento: el Bautismo en el cual el celebrante en nombre de la Iglesia, derrama tres veces agua sobre la cabeza del bautizado acompañadas por las palabras, “Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”, pidiéndole a Dios descienda sobre su nuevo hijo, fortaleciéndole en el comienzo de su nueva vida cristiana.

Terminada la bella y solemne ceremonia y mientras padres y padrinos compartían con júbilo y alegría el acontecimiento vivido con familiares y amigos, uno, desea transportarse en el vehículo del recuerdo a aquel otro bautizo, celebrado hace más de dos mil años, cuando un hombre llamado Jesús saliendo de la oscuridad abandona sus trabajos en Nazaret para proclamar la Buena Nueva y busca a Juan para ser bautizado (Mt.3, 13).

Jesús quiere mezclarse con sus hermanos pecadores, que buscan el camino del perdón y mientras avanza en la fila de los que van a bautizarse, se da cuenta de que el ser bautizado por Juan (Lc. 321), marca una etapa decisiva en su vida. La iniciación de su misión pública.
Y es el Padre quien lo pone de manifiesto, cuando en el acto del bautizo abriéndose el cielo se oyó una voz que decía: “Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido”. (M. 3, 17).

Elegido, que significaba asumir el papel divino dentro de un cuerpo humano, demostraba que su hora había llegado y que debía comenzar a anunciar el Reino de Dios. Primero con Juan Bautista, que le señaló algunos de sus discípulos (Jn.1, 35) y posteriormente con la intervención de María en las bodas de Caná (Jn 2, 1).

Con la comunicación Divina que recibió aquel día, vio con claridad que a El, le correspondía ser el Salvador de su pueblo en primer lugar y posteriormente de todas las naciones.

No sé, pero me parece que estas reflexiones no han llegado a mí casualmente. Posiblemente hayan venido a mi memoria, tras asistir a la importante ceremonia de administrar el sacramento del bautismo al nieto de Felipe, que me ha recordado el de Jesús que el pasado día 10 de este mes ha celebrado la Iglesia.

Con un emotivo abrazo me despido de mi amigo. Y mientras abandonamos el Templo, le comento la conversación mantenida con aquel viejo monje entregado a Dios, que me decía que el Paraíso terrenal, podría ser una narración simbólica de la Biblia que lo presentaba como un bello jardín que se cerraba con el pecado de nuestros primeros padres, pero que no cabía ninguna duda de que entre otras cosas, lo abría la inocencia de un niño que nacía en un mundo pecador, al ser bautizado.

Ojalá que todos conserváramos durante nuestra vida, la inocencia de los niños. Nada más, ni nada menos.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

En el 2011 nunca caminarás solo.

En el 2011 nunca caminarás solo
 
(Aquilino Ortega Luna, periodista).
 
Dios te ama no importa la forma de tu nariz, el color de tu piel, tu corta estatura, el ancho de tu cuerpo, tus limitaciones económicas y educativas y los
grandes errores que hayas cometido.
 
No importa quienes hieran tu autoestima. Sean tus amigos, seres queridos, tu líder espiritual, tu jefe o tus propios errores, Dios hace resucitar lo que
está muerto, el puede darle vida a tu vida y resucitar tus sueños.
 
Descubre la belleza que hay en ti y valórate. Dios te hizo especial, acéptalo, aunque no llegues a ser presidente de este país, millonario o un artista
famoso, debes tener siempre presente, que en el juego de la vida, Dios te tiene en el cuadro titular de su corazón.
 
En tu caminar por la vida, aprende a formarte con seguridad, fija tus ojos en tus metas y alumbra tu camino con la oración y la fe en Dios, eso te dará
la fuerza para luchar por tus sueños y no rendirte cuando te abandonen las fuerzas.
 
Con Dios a tu lado, te convertirás en un ser humano con un espíritu invencible y una voluntad inquebrantable.
 
Aunque te critiquen y estés a punto de hundirte en el lodo cenagoso de la incomprensión, no te defiendas. Acepta tu momento de desesperación con humildad.
Dios extenderá su mano y exhibirá tu justicia en su tiempo.
 
Acepta lo que llegue a tu vida con humildad, sea bueno o sea malo y no te rindas aunque las lágrimas ahoguen tus sueños. No olvides que el éxito consiste
en no echarse atrás y el fracaso en echarse atrás demasiado pronto.
 
Practica la honestidad todo el tiempo y cuando te levantes de tus derrotas, no les respondas con arrogancia a los que te condenaron, muéstrales el amor
de Dios en cada una de tus palabras.
 
Nunca te des por vencido, aunque el frío te queme, el miedo muerda, aunque el sol se ponga y acalle el viento.
 
Persevera, con Dios tienes mucho tiempo para abrazarte a la vida y comenzar de nuevo. Sueña y disfruta del viaje continuo de la vida, persigue tus sueños
y con la oración destapa el cielo.
 
Agradece a Dios por recuperar la sonrisa. Extiende tus manos al cielo, despliega tus alas, cada día es un comienzo nuevo, celebra la vida, porque con Dios
en el 2011, nunca caminarás sólo.

Encuentro del hoy de Dios y del hoy del ser humano.

Encuentro del hoy de Dios y el hoy del ser humano
JOSÉ MARTÍNEZ COLÍN
(
http://www.am.com.mx
).

26 Diciembre 2010

 

Navidad: Encuentro del hoy de Dios y el hoy del ser humano

Se han dado a conocer dos iniciativas de Benedicto XVI en el tiempo de Navidad. El domingo 26 de diciembre, a la una de la tarde, en el atrio del Aula Pablo VI del Vaticano, el Papa participará en el almuerzo que ofrecerá a las personas asistidas por las diversas comunidades romanas de las Misioneras de la Caridad, con motivo del 100 aniversario del nacimiento de la Beata Madre Teresa de Calcuta.

El miércoles 5 de enero, víspera de la Epifanía, el Santo Padre visitará a las 5 de la tarde a los niños ingresados en el Policlínico Gemelli de Roma, bendecirá un centro para la cura de los niños con espina bífida y participará en la distribución de regalos en la fiesta de los Santos Reyes a los pacientes jóvenes.

***

Según su tradicional encuentro con los universitarios antes de Navidad, Benedicto XVI presidió en la basílica de San Pedro una celebración con los estudiantes de los ateneos universitarios de la ciudad de Roma.

“El Dios de Abraham (...) se ha revelado, ha mostrado su rostro y ha tomado morada en nuestra carne en Jesús, hijo de María -verdadero Dios y verdadero hombre-, al que encontraremos una vez más en la gruta de Belén”, dijo el Papa en su homilía. “Regresar a ese lugar humilde y angosto no es sólo un itinerario ideal: es el camino que estamos llamados a recorrer sintiendo en nuestros días la cercanía de Dios y su acción que renueva y sostiene nuestra existencia”.

“El camino hacia la gruta de Belén es un itinerario de liberación interior, una experiencia de libertad profunda porque nos empuja a salir de nosotros mismos y a encaminarnos hacia Dios que se acercó a nosotros” y “quiere infundir valor en nuestra vida, sobre todo cuando estamos cansados y fatigados, y necesitamos volver a encontrar la serenidad del camino y sentirnos con alegría peregrinos hacia la eternidad. (...) El Niño que encontraremos entre María y José -explicó el pontífice- es el Logos-Amor, la Palabra que puede dar plena consistencia a nuestra vida. (...)

En Belén se encuentran el hoy de Dios y el hoy del ser humano para iniciar juntos un camino de diálogo y de intensa comunión de vida”.

“A ustedes, universitarios, que recorren el camino fascinante y trabajoso de la búsqueda y la elaboración cultural, el Verbo encarnado les pide que compartan con él la paciencia de construir.

Construir la existencia propia, la sociedad, no es una obra que puedan realizar mentes y corazones distraídos y superficiales. (...) En nuestros tiempos se siente la necesidad de una nueva clase de intelectuales capaces de interpretar las dinámicas sociales y culturales que no ofrezcan soluciones abstractas, sino concretas y realistas. La universidad está llamada a desempeñar este papel insustituible y la Iglesia la sostiene convencida”.

***

La comunidad universitaria romana, compuesta por instituciones estatales, privadas, católicas y pontificias debe desempeñar, subrayó Benedicto XVI, “una notable tarea histórica: la de superar incomprensiones y prejuicios que a veces impiden el desarrollo de una cultura auténtica. Trabajando en sinergia, en particular con las facultades teológicas, las universidades de Roma pueden indicar que es posible una colaboración y un diálogo nuevos entre la fe cristiana y los saberes diversos, sin confusión ni separación, sino compartiendo la misma aspiración de servir al ser humano en su plenitud”.

Al final la delegación universitaria africana entregó a la española la imagen de María “Sedes Sapientiae”, que irá en peregrinación por todas las universidades españolas en preparación para la próxima Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará el próximo mes de agosto en Madrid.

Epifanía del Señor.

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Epifanía del Señor
Fiesta, 6 de enero
Autor: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid


Con los pastores pasó hace unos días un acontecimiento extraño que resultó bien. Cuidaban sus rebaños cumpliendo su rudo oficio cuando vieron una tan extraña como clara visión de ángeles que les decían cosas al principio incomprensibles y al poco rato comprobadas. Sí, allí, en un casuco, estaba el Niño del que se les habló, con su madre y un varón. Hicieron lo que pudieron en su tosquedad y carencia según mandaban las circunstancias. Como les habían asegurado que era la "Luz que iluminaba al pueblo que habitaba en sombras de muerte", de lo que tenían dieron para ayudar y para quedar bien con aquella familia que al parecer era más pobre que ellos. No les costó trabajo aceptar el milagro que era tan claro. Lo dijeron los ángeles, pues... tenían razón.

Vinieron unos Reyes. Fueron los últimos en llegar a ver a aquel Niño y si se entretienen un poco más..., pues ¡que no lo encuentran! Viajaron mucho por los caminos del mundo. Venían desde muy lejos. Pasaron miedo, frío y calor. Hasta estuvieron perdidos pero, preguntando e inquiriendo, sacaron fruto de su investigación. Aquello fue un consuelo porque tuvieron susto de haber perdido el tiempo y tener que regresar a los comienzos con el fracaso en sus reales frentes. Pero no, sabían que aquella estrella era capaz de llevarles adonde estaba Dios. También las circunstancias mandaban y adoraron y ¡cómo no! ofrecieron dones al Niño-Creador.

Los dos son caminos, la fe y la razón. Uno es sencillo, basta con que hable Dios. El otro es costoso, búsqueda constante y sincera con peligros de equivocación. La Verdad está en su sitio. Sencillez es condición. Los pastores la aprehenden y los sabios la descubren. Entrambos la sirven y entrambos son de Dios.

10 Errores del catequista.

10 Errores del catequista: Formación que hay que pulir:Estrategias pedagógicas y lúcidas.

By Juan Revilla on septiembre 29, 2010, www.evangelizafuerte.com.mx

“10 ERRORES DEL CATEQUISTA”

Al ser catequistas muchas veces tendremos varios errores que serán producto de nuestra inexperiencia, poca preparación, nuestro carácter, o el desconocer técnicas pedagógicas. Por lo tanto aquí esta un resumen de los 10 errores mas comunes en los que podemos caer, así los podremos conocer y evitarlos en un futuro.

1. EL POLITICO

Habla en voz muy alta; sabe todo y se puede extender en cualquier tema. No utiliza un esquema pues cree que “no le son necesarios”, tiene como lema “Los niños saben muy poco, así pues con cualquier ROLLO que les diga salgo adelante”.
Se siente con poder; ejerce la oratoria a placer, se cree en el centro de una presentación, con facilidad se ausenta de clases. Se le respeta pero muy difícilmente se le toma como modelo. Frecuentemente se compromete pero rara vez cumple.

2. EL INDOLENTE

Le gusta enseñar desde su escritorio, o desde el lugar donde menos esfuerzo haga, es muy monótono, repite ideas frecuentemente, pero con poco convencimiento, se sabe muchas cosas de memoria, por lo que no juzga conveniente traer algún esquema o apuntes.
Algunas veces se la pasa leyendo el texto, es un trasmisor de esquemas o ideas muertas, pero no es un educador, continuamente se le escucha esta expresión “el que quiera aprender que aprenda” y con este principio escuda su indolencia.

3. EL BURGUES

Es el educador en la fe que siempre le gusta llegar muy bien vestido, exagera en sus modales de cortesía, continuamente se pone como ejemplo, le gusta contar mas de sus experiencias y de su importante vida que de catequizar. Falta con frecuencia a la catequesis. Usa muchas excusas para no asistir, como “me están esperando” “no me dejan” es que… etc. Evita el contacto con los niños, al poco tiempo se aburre de esta actividad y termina por abandonarla.

4. EL INTELECTUAL

Quieren enseñar la fe a base de razonamientos que el niño no comprende, continuamente se rasca la barbilla, se pone un índice en la sien, al no saber contestar a las preguntas que le hacen los alumnos, simplemente contesta “déjenme pensarlo”. Cree que los niños tienen el mismo nivel intelectual que él, por lo que usa un lenguaje poco común; exige respuestas a las que aun no están preparados los niños.

5. EL GENERAL

Antes de empezar a explicar o exponer, ya mandó a la mitad del grupo a surgir un castigo, le gusta amenazar, sentir que él es el que las puede. No le interesa tanto si en la clase se viven los valores que se pregonan, lo importante es: el silencio, la disciplina.
En los centros de catequesis se ve como los niños desertan con mucha facilidad, pues a base de regañadas no puede entrar un mensaje de amor.

6. EL PERSIGNADO

Con verdadero sentido de mártir llega a impartir la catequesis, llega con la cabeza baja, con los brazos cruzados, quiere que los niños salgan con “alitas”. Se lamenta de la época actual, de que los niños de ahora no son como los de antes.
Tanto es su celo por la catequesis que quieren explicar la historia de la salvación en solo una clase, se refugia mucho en las oraciones ya hechas, incurre a los cuentos, parábolas o a las vidas de santos.

7. EL BANQUERO

Tiene como idea base que el niño no sabe nada, que es él quien lo sabe todo, y en las clases de catequesis va a hacer su “depósito” de conocimientos, quiere que la inversión sea redituable, es decir, que empiece a dar sus frutos a corto plazo. Es fiel guardián del orden pero descuida la relación, son raras las conversaciones o contactos informales que tiene con los niños, se dedica a “Transmitir” lo que marca el programa y punto.

8. EL NERVIOSO

Al explicar un tema se frota continuamente las manos, fija su vista en el horizonte, traga saliva a cada instante, ya que siente que se le seca la boca, se altera ante cualquier muestra de indisciplina, tomándola como agresión a su persona, continuamente es causa de conflictos ya que sus reacciones son desconocidas para el grupo. Habla muy rápido y se desespera de la aparente lentitud de los niños para aprender un nuevo tema o para realizar un trabajo. Continuamente mira al reloj; el grupo lo nota muy tenso y al mismo tiempo se forma un ambiente agresivo en el grupo, la salvación es cuando llega el momento en que termina la clase.

9. EL CIRQUERO

Le gusta hacerse notar, se mueve tanto que marea a los alumnos, le gusta bromear, hacer reír, hace actos inesperados y sin conexión con el tema que se está explicando; los niños se sienten contentos con el por lo que hace, pero no por lo que dice.
Hay ocasiones en que sus actos son mal interpretados por los niños, pues no tienen razón de ser, esto trae como consecuencia que los niños tomen la clase, como juego sin ninguna aplicación o conexión con su vida.

10. EL DESPISTADO

Confunde el nombre de los niños, alarga sobremanera los temas inventando o añadiendo otros que no vienen al caso, frecuentemente le falta tiempo, y los últimos minutos sirven para dar un “condensado” de lo que se debería haber visto; se olvida de las tareas o actividades que dejó encargadas en la clase anterior; llega corriendo o muy tarde a la catequesis. A última hora está buscando el material para impartir la catequesis, continuamente se le oye decir “en que me quede”, “¿de que les estaba platicando?”, “¿a poco ya es hora?”.

 

 

“La Paz de Cristo en el Reino de Cristo”
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Acción Católica de la Diócesis de Querétaro.
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Jose Luis Aboytes
Coordinador Internet
(
http://ar.groups.yahoo.com/group/reddecatequistas
).

El condenado hace su infierno.

El condenado hace su infierno
Si Dios es infinitamente bueno, ¿cómo puede poner un castigo tan tremendo, un castigo eterno, a todas luces desproporcionado para el pecado, que, al fin y al cabo, es una acción pasajera?
Autor: P. Juan L. Pedraz S.I. | Fuente: ¿De veras el cristianismo no convence?


Para finalizar el recorrido de estos conceptos inmaduros o equivocados más fundamentales, voy a referirme ahora a esa tremenda realidad sostenida por la Iglesia y que más quizás que ninguna otra ha contribuido a que se tenga al Cristianismo por una religión bárbara y cruel: El Infierno.


Y no voy a disimular en nada la fuerza de las dificultades que se esgrimen contra esta creencia.
Es una dificultad que la puede formular un niño, sin raciocinios complicados, sencilla, pero brutal y devastadora y con un impacto emocional tremendo.


Si Dios es infinitamente bueno, ¿cómo puede poner un castigo tan tremendo, un castigo eterno, a todas luces desproporcionado para el pecado, que, al fin y al cabo, es una acción pasajera? Aunque sea verdad que el castigo de la falta no se mide por su duración, sino por su gravedad, nunca dejará de ser verdad que una falta humana o muchas faltas humanas no pueden ser tan intensamente malas que merezcan un castigo eterno.
Un castigo así haría de Dios un ser rencoroso, vengativo, sádico, peor que cualquiera de sus criaturas, que necesita complacerse eternamente en el sufrimiento de los que le han ofendido para satisfacer su rencor.


No se sacia por un período por largo que sea, no, tiene que ser siempre.


Y, por otra parte, si Dios ve que una persona se va a condenar, ¿por qué la crea? Un padre humano, por malo que fuera, no lo haría.
Y para mayor cinismo esa misma Iglesia quiere presentarnos a Dios como un Padre, quiere que le llamemos Padre y le queramos como Padre.
¿Qué nombre reserva entonces para los verdugos? ¿Cómo, pues, creer en una religión que adora a un Dios así y cómo esta religión puede ser buena y, por consiguiente, ser verdadera? Estas y parecidas consideraciones son las que hacen a muchas personas imposible la creencia en el infierno y consecuentemente la creencia en el Cristianismo y en la Iglesia que tiene esta creencia como un dogma de fe.
Con frecuencia se encuentra uno con personas, que se profesan católicas, y que, sin embargo, también afirman que no creen ni pueden creer en el infierno.


Cómo pueden decir que son católicos y no creer en el infierno, sólo se puede entender porque no han entendido lo que es la fe: conciben el Cristianismo como una especie de partido político con un programa; para ellos tener la fe católica es aceptar una especie de programa o lista de verdades católicas, y el hecho de que uno no esté de acuerdo en uno u otro punto de ese programa, si está de acuerdo en todos los demás, no le excluye de ser católico.
No caen en la cuenta que la fe es ante todo y sobre todo creer en una persona, creer en Cristo, fiarme totalmente de El, y si no acepto o pongo en duda una sola de sus afirmaciones, ya no puedo seguir creyendo en El, como Dios, que ni puede engañarse, ni puede engañarnos.
En el fondo, pues, no tienen la fe cristiana, no creen por la autoridad de Cristo; creen lo que a ellos les parece aceptable el creer.

Un eco de esta misma actitud se da hoy día en no pocos sacerdotes y predicadores del Evangelio, que no se atreven a negar abiertamente esta realidad, aunque está demasiado claramente y demasiadas veces proclamada en el Evangelio; más aún, la vida de Cristo como salvador no tendría sentido, porque entonces, ¿de qué nos salvó? Pero silencian esta realidad en sus conversaciones y predicaciones, y preguntados esquivan responder comprometiéndose.

Se sienten acomplejados e inseguros, quisieran borrar de las creencias fundamentales de la Iglesia esta realidad de la condenación eterna y la ocultan como se oculta una bastardía.
En el fondo, es porque muchas veces ellos también más o menos tienen una serie de ideas inmaduras y equivocadas de lo que es el infierno.
Por otra parte, hay que admitir también que la palabra "infierno" está bastante desprestigiada.

No se puede negar que en épocas pasadas, con una mentalidad más bárbara y cruel, esta doctrina del infierno ha sido presentada de una manera terriblemente sádica: calderas de aceite hirviendo, tenazas, lenguas de fuego, etc.
, y toda la demás utilería de una película de horror.
Entre muchos predicadores se establecía un campeonato para ver quién se ganaba el oscar de la tremendez.
Pretendieron hacerlo tan terrible que lo hicieron ridículo.
Tomaron al pie de la letra la imaginería que usó Cristo al hablar sobre el infierno, de gusanos que roen, de rechinar de dientes y la gehenna del fuego, etc, etc., y la exageraron.

Por otra parte, esto fue comprensible.
Porque éste es también otro de esos puntos de los que hablábamos al referirnos a las creencias de la Iglesia que han sufrido una transformación.
Aquí también ha tenido lugar lo que decíamos al hablar de la inspiración, de la diferencia entre mensaje y el vehículo de ese mensaje.
Cristo, al hablar de esta realidad, usó el lenguaje apocalíptico de su tiempo, las imágenes que se usaban para hablar de estas realidades ultraterrenas.

Era un lenguaje convencional, que no hay que tomarlo al pie de la letra.
La Biblia está también llena de imágenes exageradas para representar cualidades abstractas: "tierra que mana leche y miel", por fertilidad, «el cordero habitará con el león», por la paz, etc, etc.

Era su manera de enfatizar ciertas cosas.
En la tumba de un rabino posterior a Cristo se encontró esta inscripción: "El día que murió, las estrellas del cielo cayeron, los cimientos de la tierra se conmovieron y hasta el sol y la luna dejaron de dar luz».
Supongo que nadie tomaría esto al pie de la letra.
La palabra "fuego", "gusano", etc, son "expresiones metafóricas para algo radicalmente no de este mundo.
De aquí que nunca se pueden describir en términos propios... sólo pueden expresarse en imágenes", dice ·Rahner-K en la palabra infierno en el Diccionario de Teología citado.
Más adelante diremos cuál es la realidad de estas expresiones.
No voy a probar aquí que existe el infierno eterno.
Lo único que pretendo es corregir este concepto en lo que tiene de falso o inmaduro y hacer ver que este dogma está expresando una posibilidad real para el hombre.
Una posibilidad metahistórica que no le va a ser impuesta desde afuera, sino que se va a producir en virtud de la dialéctica de la libertad.

Dicho de otra manera: que, puesta la libertad del hombre, se puede producir mediante el juego de esta misma libertad esa situación existencial a la que llamamos infierno. Por consiguiente, que es el hombre, no Dios, el hacedor de su infierno, el hacedor de la intensidad de su infierno y el hacedor de su eternidad.

Y la revelación de la existencia del infierno en definitiva se limita a decir que Dios va a respetar esa situación creada por la libertad del hombre y no va a intervenir en contra de esa libertad para cambiarla, y va a concurrir en la creación de esta situación como concurre con todas las acciones del individuo, aun cuando esta acción sea la de suicidarse.

Como se puede ver, todo esto está de acuerdo con lo que hemos dicho de Dios como fundamento del ser, que respeta el ser de las cosas, lo garantiza y no lo impide.
Voy a tratar de hacer ver cómo esta situación existencial a la que llamamos infierno puede producirse.

No trato de afirmar que es exactamente como lo digo; en este problema estamos moviéndonos en planos existenciales de los que no tenemos ninguna experiencia.
Todo lo que diga sólo puede tener un valor de analogía, y aun éste bastante limitado, pero basta hacer ver que son posibles estas situaciones para hacer cambiar nuestro juicio sobre esta realidad.

-El condenado hace su infierno INFIERNO/CASTIGO CONDENACIÓN:

La primera inexactitud está en decir en que el infierno es castigo del pecado.
El infierno no es un castigo del pecado; el infierno es el pecado, o si queremos, el eco del pecado en nosotros mismos: Como el quemarse, al meter la mano en una llama, no es un castigo de meter la mano, es una consecuencia; es como el eco de esa llama en nosotros. Sólo en ese sentido se puede llamar castigo.

Esta primera inexactitud arranca de otra inexactitud: la de creer que el infierno es algo distinto del pecado, porque el castigo siempre es distinto y posterior al delito.
P/CASTIGO:P/QUÉ-ES: Pero el infierno no es algo distinto del pecado, el infierno es el mismo pecado; porque el infierno no es un sitio o un lugar de tormento, sino ante todo y sobre todo es un estado, una situación existencial.

Por eso, quizás, sería mejor llamarlo estado de condenación eterna.
Esta inexactitud nace de la idea puramente moralista que la mayor parte de la gente tiene del pecado.
Para ellos, y desgraciadamente es la única definición que aprendieron, pecado es el quebrantar la ley de Dios en materia grave.
Es, pues, una infracción del orden establecido por Dios.
Y, naturalmente, Dios es el guardián de este orden; al morir el hombre le impone un castigo por ese delito.

Por así decir, existe un código de leyes a cuya infracción Dios, como supremo legislador, señaló un catálogo correlativo de castigos: a la infracción grave, le impuso un castigo eterno, el infierno. Pero el pecado, aunque es también eso, no es eso fundamentalmente.
Este es el aspecto moralista del pecado; existe también el teológico, que es su aspecto principal y fundamental.

El pecado es ante todo y sobre todo la ruptura de un amor; es el rechazo consciente y libre que el hombre hace del amor que Dios le ofrece. El hombre rehúsa a Dios conscientemente su amor personal y se rehúsa a ser amado por El.
En todo amor existen siempre acciones, que son incompatibles con ese amor, lo rompen y lo desgarran. El amor conyugal queda roto, cuando uno de los dos cónyuges se va con otra persona.

Si el marido, por ejemplo, prefiere a otra mujer, la esposa no puede aceptar eso, se siente injustamente herida y ofendida en lo más profundo de su ser: en el amor.
Ahora bien, también existen acciones que son incompatibles con el amor que Dios ofrece al hombre y que el hombre ha aceptado libremente, acciones que Dios no puede aceptar, porque van contra el orden esencial del universo que tiene su fundamento en El o contra leyes que El directa o indirectamente ha dado.
Y el hombre, al romper ese orden, está rompiendo también el amor.

A ciencia y conciencia está poniendo una acción que sabe que es incompatible con ese amor.
Y no basta decir, como muchas veces hace la gente para disculparse y tranquilizarse, que ellos no lo hacen por ofender a Dios, que a pesar de todo ellos quieren a Dios y Dios, por consiguiente, no puede darse por ofendido.
Naturalmente, nadie que está en sus cabales y que crea en Dios, hace cosas por ofenderle. Pero le ofende.

Tampoco el hombre que se va con otra mujer lo hace precisamente para ofender a su mujer, pero la ofende.
En eso está precisamente la ofensa: en que prefiere a otra mujer, a su propia esposa; en que sabiendo que esa acción es incompatible con el amor y el matrimonio y que su mujer no puede aceptarla, sin embargo, lo hace.

Todo pecado es una opción entre Dios y el gusto, el placer que me proporcionan otras cosas; y el hombre, consciente y libremente sabiendo que no puede tener las dos cosas a la vez, opta contra Dios; prefiere renunciar a Dios a renunciar a las cosas, al gusto y satisfacción que le proporciona.
El hombre se deifica a sí mismo y creaturiza a Dios.

Se coloca a sí mismo en el centro del ser y del querer del universo y hace de su propio yo el valor supremo y todo lo demás lo subordina a sí mismo, incluso Dios.
El pecado es, pues, el rechazo a Dios, la rebeldía contra El.
No se le acepta vitalmente, existencialmente como Dios, aunque se le acepte teóricamente. En este sentido vital existencial le rechaza.

Ahora bien, el infierno no es más que este rechazo de Dios sentido y realizado por el pecador; es este rechazo rebotándole al condenado en su propio ser; es el eco de este rechazo resonando dentro de él.
Pero el que da el grito es también el que hace el eco y la intensidad del eco es proporcional a la intensidad del grito. Pero es el condenado el que da el grito.
Dios en ningún momento ha rechazado al pecador; ha sido éste el que ha rechazado a Dios.

Es éste, pues, el que crea su infierno.
Situaciones existenciales parecidas las tenemos en la vida.
Un muchacho locamente enamorado de una muchacha, por no querer someterse a una exigencia justa de la muchacha, se aleja de ella, la rechaza.
Y aquel muchacho no come, no duerme, camina como un sonámbulo por la vida, nada le interesa ni le importa.

No quiere estar con ella y no puede estar sin ella. La vida se le ha convertido en un infierno. Pero ¿quién está haciendo este infierno?, ¿quién está convirtiendo su vida en un infierno? No es la muchacha; ella está dispuesta a aceptarle en cuanto él se acerque a ella, en cuanto acepte esa exigencia justa por parte de ella.
Su infierno no es más que el eco de su rechazo rebotándole en el ser; es este rechazo de la muchacha sentido.

Ahora bien, mientras el hombre está en este mundo no siente el eco de este rechazo.
Todas las cosas de él hacen demasiado ruido para que lo sienta. Estas cosas le dan felicidad, está anestesiado.
El enfermo al que le han amputado un brazo no siente el dolor mientras está bajo el efecto de la anestesia, pero el dolor está ahí.

Al pecador le han amputado, o él mismo ha amputado a Dios de su ser, pero la felicidad que le proporcionan los seres de este mundo le tienen anestesiado y no siente el dolor de la falta de este ser.

Pero cuando cayó el telón de la muerte y desapareció todo aquello que le daba felicidad y que le compensaba de la pérdida de Dios, desaparecieron los seres y sólo queda el Ser, Dios. Pero él rechaza ese Ser, pero al mismo tiempo le necesita para ser feliz. Ha rechazado a Dios, porque se prefirió a sí mismo.
Entre Dios y él optó por sí mismo y ahora se tiene sólo a sí mismo. Depende nada más que de sí mismo para ser feliz, pero sigue necesitando de otros seres para ser feliz.

El amor da felicidad, pero se necesita a alguien a quien amar; la vista da felicidad, pero la vista depende de los colores, las figuras, para dar felicidad; como el oído de los sonidos, etc, etc. Pero ahora está solo, trágicamente solo consigo mismo a quien prefirió.

Con un hueco en el ser que quiere llenar, que necesita llenar, pero no puede. Dios está presente en él como hueco; como el agua está presente en el sediento que siente dentro de sí mismo el hueco que la ausencia de ese agua ha hecho en su ser físico. El condenado es un muñón de ser.

El infierno no es, pues, algo que se produce, que se crea, es algo que resulta; no es un castigo del pecado, es este mismo pecado sentido. Al morir desapareció el efecto del narcótico y ese rechazo a Dios en que consiste el pecado, lo empezó a sentir. Lo que se produce, y esto lo produce sólo el pecador, es el rechazo a Dios, lo que resulta es el infierno. El infierno no es, pues, un castigo del pecado, es el mismo pecado.
Ahora bien, esta situación existencial no ha sido inducida por Dios: ha sido inducida por la libertad del hombre.

Es el hombre el que no ha querido aceptar el orden esencial de los seres y ha hecho de esta actitud una actitud vital. Dios sigue ofreciendo su perdón al pecador cada instante de su existencia; basta un segundo, no importa lo que haya hecho, para que Dios le acepte de nuevo en su amor. Pero el hombre no quiere, no le interesa o no le importa. Se mantiene en esa actitud de rechazo, de rebeldía; ha hecho de esa actitud un modo permanente de ser.

-Pecado-acto y pecado-actitud:P/ACTO:P/ACTITUD: Y aquí es importante una aclaración: No es propiamente el pecado-acto el que condena, es el pecado-actitud.
Es la actitud de pecado en el hombre que no quiere rectificar, que se mantiene en su opción contra Dios; que sigue deificándose a sí mismo y creaturizando a Dios.
Es la adhesión obstinada, sostenida, terca al pecado.

No es, pues, lo que a veces se leía en algunos libros ascéticos y lo que a veces algunos predicadores tronaban desde el púlpito y yo lo oí muchas veces cuando era niño: Basta un solo pecado, cometido en un instante, después de una vida de santidad, para que un hombre se condene. Muy efectista, pero falso.

Porque un pecado así, sería un acto aislado, un acto de debilidad, no la expresión de una actitud, sino la caída contra una actitud; y Dios, nos lo repite El mismo ciento de veces, no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta.

Dios le sigue ofreciendo su perdón, y si ese pecado no es una actitud de pecado, el pecador se convertirá, porque Dios le dará la oportunidad de convertirse.
Y si no quisiera hacerlo, entonces ya no es un pecado-acto, sino un pecado-actitud y un hombre que, como se dice, toda su vida ha amado a Dios, no puede tener esta actitud.

Es, por lo tanto, estúpido el decir que por un solo pecado el hombre se condena; es el pecado que no se quiere rectificar el que condena. No es, pues, la condenación el resultado de un pecado-acto, ni siquiera el de muchos pecados-acto; es más bien la consecuencia de una actitud que se mantuvo durante la vida hasta el momento último de la existencia y que la muerte hizo definitiva porque la hace irreversible, como veremos en seguida.

Una actitud deliberada consciente y libre de rechazo a Dios, de rebeldía contra Dios; no esos pecados de debilidad que el hombre comete, pero contra los que se esfuerza y lucha y de los que se arrepiente. Es la orientación fundamental de la vida contra Dios, alejada de Dios, o sin que Dios cuente en ella para nada.

No es necesario tampoco que sea un acto directo de rebeldía, de rechazo de Dios; son muy pocos los que actúan de esa manera. Ni tampoco se necesita que esa actitud sea plenamente consciente, cuando no lo es porque nosotros libremente estamos impidiendo que lo sea.

Hay personas que están en esta situación de rechazo de Dios permanente como actitud vital, que viven en pecado y se sienten relativamente tranquilos, porque han levantado una muralla de racionalizaciones y defensas tras las cuales se parapetan y sencillamente asfixian en su nacimiento todos los pensamientos en contra, ahogan todos los remordimientos y evitan todo aquello que les pudiera hacer reflexionar.
Naturalmente, se sienten tranquilos porque no dejan que nada les inquiete.

No son plenamente conscientes, cierto, pero es porque no quieren.
No sabemos en realidad de qué es capaz cada hombre.
Por eso no se puede decir de nadie con certeza que tenga en grado suficiente esta actitud de rechazo a Dios, que es la que condena.
No sabemos hasta dónde sus pecados se deben a una ignorancia invencible en su situación existencial concreta o a un siquismo más o menos averiado en sus resortes fundamentales.

En realidad estos hombres, y son legión, son religiosa y humanamente unos niños, incapaces, por consiguiente, de adoptar una actitud lo suficientemente libre y consciente, como para constituir su rechazo de Dios una actitud suficiente para incurrir en esta condenación.

Y Dios, que quiere la salvación de todos los hombres, tiene mil maneras recónditas de salir al encuentro y que le acepten en el grado que les es humanamente posible.
Nadie puede juzgar, pues, quiénes son los que se condenan ni el número de los que se condenan. A cada uno su propia conciencia le dictará, si está haciendo lo que buenamente puede o no.

Pero de nuevo, para esto se requiere sinceridad; no basta que uno dicte lo que puede hacer y lo que no puede, sin intentarlo y seguir intentándolo.
Quizás muchos lo único que pueden hacer es seguir intentando, tratar de no aceptar su situación actual.

En conclusión, la condenación no es propiamente un castigo del pecado-actitud, sino una consecuencia; y la naturaleza de la consecuencia es la de seguirse necesariamente de las premisas.
Quien pone las premisas, pone las consecuencias. Es, pues, una situación existencial creada por la decisión libre del pecador y que Dios respeta.

-El condenado hace la intensidad de su infierno Y podemos añadir, y esto no es más que un aspecto de lo anterior, que el condenado hace también la intensidad de su infierno. Sufre lo que quiere sufrir y no sufre más de lo que quiere sufrir.

Es de nuevo la dialéctica de la actitud: un ser no sólo obra conforme a su ser, sino también conforme a la intensidad de su ser.

Cuanto más amargado está un ser, más intensa es la amargura de sus pensamientos y sus reacciones y sentimientos son más amargos. Por otra parte, la actitud es también una caja de resonancia: los sucesos resuenan en el hombre según la caja de resonancia que tenga para ellos. Cuanto más amargado esté, más le amargarán los sucesos desagradables que le ocurran. Lo mismo podríamos decir de cualquier actitud: cuanto más enamorado esté un muchacho de una muchacha, mayor será la felicidad que le produzca su presencia.


Entre actitud y reacción se produce un equilibrio continuo y estable.
Por lo tanto, cuanto más intensa es la actitud de rechazo a Dios que tiene el condenado, más intenso será en el impacto de este rechazo: a mayor golpe, mayor dolor.
Hay diversos grados de sufrimiento en el condenado, aunque el sufrimiento es proporcional a la exigencia y capacidad de cada uno.

Con ellos sucede lo que sucede con los bienaventurados, aunque con signo contrario: todos gozan conforme a la capacidad que tienen de gozar y por eso unos gozan más que otros, aunque todos gozan lo más que pueden gozar.
Es conocida la comparación: copas de diversas capacidades llenas de vino; cada una contiene todo lo que puede contener, sin embargo unas tienen más vino que otras.
El condenado, pues, produce también la intensidad de sufrimiento que su actitud exige y que, por consiguiente, él quiere.

-El condenado hace el infierno eterno. Sin duda esta eternidad del infierno es el elemento más perturbador de todas sus características.
Sin embargo, también aquí digo que es el condenado el que hace al infierno eterno, porque ha creado un proceso que de por sí es irreversible.
Para comprender de alguna manera la irreversibilidad de este proceso tenemos que tener en cuenta dos factores: la naturaleza de la actitud y la naturaleza de la eternidad.

Y primero, la naturaleza de la actitud: toda actitud: si no existen factores externos que la puedan modificar, tiende a perpetuarse indefinidamente.
La actitud es una manera de estar síquico que se hace permanente.
Una cosa es "estar" amargado y otra "ser" un amargado.
Lo primero puede ser una cosa pasajera producida por un suceso desagradable que acaba por pasar.

Pero, cuando un modo de estar síquico se hace permanente, se convierte en una actitud, en un modo de ser.
El hombre es de esta manera: es un amargado, un rebelde, un irresponsable, etc.
Ahora bien, un ser obra conforme a su manera de ser y por eso decíamos que un ser amargado piensa amargado y siente amargado.
Pero ese mismo pensar y sentir amargado le mantiene en su actitud amargada; se produce una interacción mutua entre pensar y sentir, una incesante recirculación interna.

Piensa amargo porque está amargado, y está amargado porque piensa amargo.
Una especie de "feed-back" que dicen en inglés; produce la energía que consume.
Al mismo tiempo los sucesos desagradables y dolorosos que le suceden le sirven de nuevo combustible y aun los otros los interpreta siempre por el lado desfavorable.
La única forma de romper ese círculo vicioso, sería que le sucediera una racha tal de sucesos agradables que fueran rompiendo ese círculo de hierro, y esto requeriría tiempo.
Ahora bien, el pecador que hemos descrito, es un hombre que tiene una actitud de rebeldía contra Dios, de rechazo de Dios y afirmación de sí mismo.
Y es una actitud que se ha ido consolidando en él, convirtiéndosele en una segunda naturaleza y manera perenne de ser.
Mientras viva, ciertos sucesos, ciertas llamadas de Dios, el vacío de su vida, los ejemplos y palabras de otros pueden cambiar su actitud.

Pero cuando sobreviene la muerte, todo lo exterior desaparece; al pecador no le sucede nada, queda encerrado en sí mismo, aislado en esa recirculación incesante entre ser y reaccionar, y reaccionar y ser.
Y la misma infelicidad que siente, le amarga más, le rebela más, le mantiene en su rechazo a Dios.

A nosotros quizás esto nos parece incomprensible; pero es que estamos juzgándolo desde una actitud diferente; también es incomprensible la actitud del suicida, una actitud tal que busca la autodestrucción del ser, prevaleciendo sobre el instinto más profundo de ese mismo ser.
También al muchacho enamorado que rechaza a la novia, la vida se le hace intolerable y, sin embargo, prefiere persistir en su actitud antes que bajar la cabeza y acercarse a ella en busca de perdón.

¡Y cuántas veces muchas personas, con tal de vengarse, de mantenerse en una posición, prefieren la autodestrucción y la muerte! Es decir, puesta una actitud, el reaccionar de una manera propia y característica, es lo lógico y lo sicológico: es lo que le satisface, lo que le gusta, porque fluye necesariamente de esa actitud.
Para el hombre totalmente desesperado, el pensar en suicidarse, y suicidarse es lo único que de algún modo le consuela; a un amargado el pensar amargamente, aunque le hace sufrir, le da satisfacción.

Es, por así decir, su felicidad, o si preferimos es como menos sufre y por eso lo quiere.

En cambio, el pensar en vivir a un hombre desesperado le resulta intolerable; lo mismo al amargado, al rebelde, al vengativo, etc, pensar en contra de su actitud le resulta intolerable.
El condenado como el suicida, como el amargado, goza destruyéndose: es la máxima felicidad compatible con su situación real.

Por eso, expresándolo con una paradoja, el infierno es el cielo de los condenados, es su felicidad.
Eso es lo que él quiere, lo exije.
Dios no le da más que lo que él quiere o exige: le da su cielo.
Esto es lo que hace irreversible esa situación del condenado y, por consiguiente, eterna: la dialéctica de la actitud que ya sólo puede dialogar consigo misma, porque ya no hay otros elementos exteriores con los que pueda dialogar y pudieran modificarla.
Por eso es el condenado el que hace también la eternidad de su condenación, porque la hace irreversible.
Si el condenado quisiera arrepentirse, y esto es un pensamiento de Santo Tomás, Dios le perdonaría.
Pero es esa actitud de amor-odio de sí mismo la que le mantiene permanentemente en esa actitud.

Al condenado, como dijimos, ya no le sucede nada porque en la eternidad ya no sucede nada: sólo se sucede uno a sí mismo.
No hay tiempo porque no hay cambio.
La eternidad no es un tiempo limitado, la eternidad es estar fuera del tiempo, por lo tanto, fuera del cambio.
Naturalmente, que si Dios quisiera podía hacer cambiar el ser y la actitud del condenado, pero precisamente en eso consiste la revelación de la existencia del infierno: que Dios nos dice que no va a intervenir, que va a respetar la decisión libre del hombre, que no le va a imponer su amor, sino que quiere que él lo acepte libremente como se le debe a su condición de ser libre.

-Un concepto más maduro de eternidad. Todo lo anterior se hace todavía más comprensible si, como decíamos, nos fijamos que el condenado está viviendo en la eternidad.
Este concepto de la eternidad es sin duda el elemento más perturbador en nuestra idea del infierno y el que la hace más terrible, y por lo tanto el más difícil de digerir.
Pero sin quitarle la importancia que realmente tiene, mucha de su indigestibilidad se debe a la manera inmadura que tenemos de concebir la eternidad.
Por de pronto, acostumbramos imaginarnos el infierno como un sufrir interminable compuesto de una serie de instantes sucesivos, de años y siglos que nunca terminarán.

Y el condenado va recorriendo esa ruta interminable sin llegar nunca al término, arrastrando siempre consigo el bagaje siempre creciente de todo el dolor acumulado en el pasado y mirando hacia adelante a un porvenir de dolor que nunca tendrá fin; y a reforzar esta impresión vienen todas esas comparaciones repetidas con más o menos variantes por muchos predicadores, de la hormiga que da una vuelta a una bola de acero del diámetro de la tierra cada mil años, hasta que con el roce de las patas la parte por el medio.

Y otro predicador que quiere impresionar más, hace a esa bola del diámetro del universo y a la hormiga la hace dar una vuelta cada millón de siglos.
Naturalmente que concebida así la eternidad se nos hace más difícil comprender, a pesar de lo que hemos dicho sobre la actitud, que el condenado persista en ella, no escarmiente y acabe por rendirse aceptando el amor que Dios le ofrece.
Pero sencillamente lo que estamos haciendo es revestir al condenado, que es un ser que está en la eternidad, es decir, fuera del tiempo, de nuestra mentalidad de seres en el tiempo; aun tratándose de seres en el tiempo sería falsa esta transposición.
Una mosca, una hormiga, un perro no tienen la misma sensación del paso del tiempo que tenemos nosotros.
Pero tenemos que pensar que la sensación del condenado del paso del tiempo tiene que ser distinta, sencillamente porque no puede tener tal sensación, ya que en la eternidad no hay tiempo.

La eternidad es una manera de existir fuera del tiempo.
Como el pensamiento tiene una manera de existir fuera del espacio.
No tiene sentido decir de un pensamiento cuánto espacio ocupa, si es ancho, redondo, qué volumen desplaza, etc. Existe fuera del espacio.

A seres sometidos en todas sus dimensiones a la coordenada del espacio, como son los animales que no tienen pensamiento abstracto, le sería imposible concebir la existencia de un ser que no existiese en el espacio, que no tuviese dimensiones.
En nosotros hay una dimensión que existe fuera del espacio como es el pensamiento, pero no hay nada que exista fuera del tiempo, porque hasta el pensamiento dura.

Por eso, para nosotros nos es imposible pensar sin esta categoría del tiempo e imaginar el modo de existencia de un ser fuera del tiempo.
Pero, por lo menos, tenemos que pensar, aunque no podamos imaginar, que el condenado no tiene sensación del tiempo que pasa.
No tiene un pasado y un futuro como lo tenemos nosotros.
Tenemos la analogía del pensamiento fuera del espacio.

Para vislumbrar de alguna manera lo que esto pueda ser, podemos separar la idea abstracta del triángulo del pensamiento que la piensa.
Esta idea abstracta separada del pensamiento que la piensa no dura, solamente es.
Uno puede pensar en el triángulo más o menos tiempo, pero es nuestro pensamiento el que dura pensándolo.
La idea no dura; está fuera del tiempo.

Pero, si esa idea se pensara a sí misma, no se pensaría en términos de antes o después, en términos de tiempo, sino sólo en términos de ser.
Sólo tiene la conciencia de su identidad, de que es un triángulo.
Y esto es más o menos lo que tiene el condenado: la conciencia de su identidad, de la perseverancia en su ser.
Pero esto no quiere decir que el condenado no tenga actividad; el condenado piensa, odia, etc.

Dios también tiene actividad, es la actividad suma y, sin embargo, para Dios no hay antes y después, sólo existe ahora.
De una manera proporcional para el condenado no hay actos antes y después: el condenado sencillamente tiene conciencia de sus actos, pero los percibe en cuanto actos, no precisamente en cuanto anteriores y posteriores, porque eso sería hacerle vivir en el tiempo.
Es, pues, conforme a estas líneas de pensamiento -no digo que todo suceda precisamente como lo he descrito- como debemos concebir la existencia del condenado.

No hay que pensar, pues, que el condenado arrastra su existencia minuto a minuto a lo largo de una duración sin fin con un sufrimiento que se acumula del pasado y que se ve interminable para el futuro, porque eso sería pensar en categorías temporales.
Para uno que lo vea desde afuera con categorías temporales le parecerían una serie de instantes sucesivos; para el que los mira desde adentro sólo sería consciente del presente y del pasado como presente.

Y esto es la eternidad: un presente sentido como presente, no como un puente entre un pasado y un futuro.
Es una especie de instante petrificado, "un ahora" perenne al que se le ha guillotinado el pasado y el futuro.
Una especie de continuo empezar.
Esto hace también más fácil el entender cómo el condenado se puede mantener en su actitud.

Porque el sufrimiento que esa actitud le provoca no es un sufrimiento acumulado o previsto.
Es un sufrimiento, por así decir, instantáneo, el que en cada instante fluye de esa actitud, el que esa actitud exige y quiere, como vimos hace poco.
Diríamos que es siempre una actitud recién estrenada.
Resumiendo, pues, todo lo anterior: el infierno es un estado, una posible situación existencial creada libremente por la dialéctica de la libertad.

El condenado crea libremente esa situación, crea el sufrimiento que le produce, crea la intensidad de ese mismo sufrimiento y hace esa situación irreversible; por consiguiente, interminable y eterna.
Dicho de otra manera: una situación existencial caracterizada por una actitud, en la que no intervienen factores externos que la puedan modificar, tendería a perpetuarse; y más, si esta situación existencial se percibe solamente como un ahora.

Pues bien, el condenado libremente ha creado para sí esta situación existencial.
-Un infierno que es humano. Quizás haya alguno que piense que éste es un infierno con aire acondicionado.
Yo mejor diría que no es un infierno monstruoso, que es un infierno "humano".
Pero, si es el hombre el que crea esa situación, es entonces una invención y producto humanos.
Y una cosa así, no puede exceder el poder humano.

Hay personas que creen que cuanto más horripilante se presente el infierno, tendrá sobre los hombres un poder deteniente mayor.
Y lo que sucede es todo lo contrario: que un infierno así los hombres no lo toman en serio.
Yo, por el contrario, creo que un infierno así es lo suficientemente serio para hacer temblar y lo suficientemente probable como para hacer pensar.
Cuando yo antes pensaba en el infierno, me sucedía algo de lo que le sucedía a Teilhard de Chardin: "me habéis mandado, Señor, creer en el infierno.
Pero me habéis prohibido pensar -con certeza absoluta- que se haya condenado un solo hombre.

Y consecuente mente no intentaré descifrar la suerte de los condenados, ni siquiera saber de alguna manera si los hay".
Yo también creía en el infierno, pero pensaba que nadie o casi nadie se condenaba.
Ahora no estoy tan seguro.
-¿Por qué Dios crea a quien sabe se va a condenar7 Con esto y lo dicho anteriormente queda también resuelta esa otra dificultad que poníamos como apéndice a la anterior, dificultad que tantas veces se oye repetir de una manera triunfal, como quien ha acorralado al adversario dejándole sin salida.
Se la he oído poner a niños de 10 y 11 años.

Y lo difícil no es resolverla, lo difícil es que capten la respuesta y que la respuesta les impresione lo que les impresiona la dificultad.
Pero esto no se puede lograr: la dificultad está llena de carga emotiva, mientras que la respuesta es fría como es toda respuesta metafísica.
Es esa dificultad: Si Dios sabe que una persona se va a condenar, ¿por qué la crea? Y a continuación viene todo eso de que un padre, etc, etc, no haría eso.

Voy a tratar de responder por pasos.
Por de pronto, si Dios crease a ese hombre para que se condenara, podría valer la objeción.
Pero Dios le crea para que se salve, pero él libremente, tercamente, quiere condenarse.

Yo no creo que se pueda culpar a un padre que ha dado a su hijo todas las oportunidades más que suficientes para labrar su porvenir, si el hijo se ha jugado el dinero que abundantemente le daba el padre para sus estudios.
En segundo lugar, para que esta objeción tuviera fuerza habría que probar que Dios tenía obligación de impedir que ese hombre naciese, pero Dios, hemos repetido muchas veces, deja ser a los seres, no suprime el proceso natural de los seres; si, por consiguiente, en un momento dado y en virtud del proceso normal, un hombre debe nacer, si Dios le suprimiese porque él libremente se iba a querer condenar, tendría que estar interviniendo continuamente; no dejaría ser a los seres.

Es curioso lo que pasa.
Muchas veces estos mismos que ponen esta dificultad, son los mismos que acusan después al Cristianismo de ser una religión de débiles, que necesitan la protección de un padre.
Un caso más de ese pensar fragmentario de que hablaba en otra ocasión, que hace que muchos, al poner ciertas dificultades contra el Cristianismo, no piensan si son consistentes con otras que también le ponen.

Pero además hay otra solución más metafísica.
La objeción seria válida si Dios no pudiera crear a ese hombre, porque el acto de crearlo sería malo. Y como Dios no puede hacer algo que sea malo, no podría hacerlo.
Dios entonces, a nuestra manera de ver, tendría que aguardar a saber de antemano cómo aquella criatura iba a actuar en la vida; y si al hombre libremente no le da la gana de actuar razonablemente, entonces Dios no podría crearlo.

Tendríamos, pues, que la criatura podría convertir en mala una acción de Dios y Dios ya no podría hacerla.
Es decir, la creatura estaría imponiéndole obligaciones a Dios y Dios estaría impotente ante su criatura; tendría que estar pendiente de lo que la creatura va a ser, para ver si su acción es buena o es mala.
Esto es absurdo; porque es contradictorio que el ser absoluto de quien todo depende y quien no depende de nadie, tenga que depender de quien totalmente dependa de El; sería como hacer a un padre hijo de su hijo.

Como se ve, la solución es evidente pero no tiene carga emotiva; y a pesar de todo, la comparación del «padre bueno» nos seguirá zumbando en los oídos.
Porque, por lo visto, sólo Dios tiene la obligación de ser Padre Bueno.
Nosotros no tenemos la obligación de ser hijos buenos.
¡que se fastidie! Para eso es infinitamente bueno.

-El Cristianismo y el coraje de la libertad El infierno no es, pues, esa realidad tan monstruosa e inconcebible que nosotros nos habíamos forjado; lo que tiene de monstruoso es obra de la libertad del hombre.
Yo no soy tan ingenuo como para creer que he hecho clara y comprensible esta realidad; sólo he tratado de sugerir posibilidades, líneas de pensamientos reales que pueden dar sentido a esta realidad.
Y el sentido profundo que tiene es que el infierno es una de las dos opciones posibles de la libertad en un ser por naturaleza inmortal.

Algo que hace que la libertad sea verdaderamente libertad; es decir, la capacidad de decidir, de disponer de sí mismo, la de poder escoger su modo de existir definitivo.
Esta es la verdadera y total libertad.
Y Dios cree en esa libertad.
No está jugando a hacer hombres libres.
Cree en la grandeza única del hombre.
Somos nosotros los que no nos tomamos en serio, que no captamos la dimensión tremenda de nuestra libertad; que queremos actuar como niños malcriados y sobreprotegidos, a quienes no les importa meterse en líos, porque saben que tienen un "papi" muy influyente y "papi" les sacará de estos líos.
El hombre no es lo suficientemente grande ni libre, hasta que no tiene entre sus manos la posibilidad de condenarse.
Muchos acusan al Cristianismo de ser una religión de cobardes, de apocados, de débiles.

Y, sin embargo, el Cristianismo es la religión que le pone al hombre frente al riesgo que es verdaderamente riesgo, frente a la opción que es verdaderamente opción, ante los cuales todos los demás riesgos y opciones es como jugar a las muñecas.
En cambio, los que no creen en la condenación, están suprimiendo este riesgo: al no creer en él, tampoco creen en esta posibilidad de la libertad.
Y el que no cree que está caminando en una tabla sobre un abismo, no hace ningún acto de valentía, si se sale de la tabla.

Si fuéramos a ser lógicos dentro de la línea de pensamiento de estos individuos, lo que sería valentía, sería creer que están caminando sobre un abismo y, sin embargo, saltar.
Lo valiente sería creer en el infierno y saltar.
Aunque yo a éste no le llamaría valiente, sino inconsciente.
Por eso también no comprendo, aunque veo por otra parte su buen deseo y generosas intenciones, a esos predicadores que con la piadosa intención de hacer más comercial y vendible el Cristianismo y de no asustar a la gente, ignoran por completo esta posibilidad de la libertad, o nos dan un infierno en el que al final todo se arregla: el esposo infiel vuelve otra vez a los brazos de su amante esposa y son felices para siempre. Telón.

Yo creo que Cristo tenia un corazón bueno y generoso y Cristo habló muchas veces de esta posibilidad.
O por lo menos que me demuestren que no lo hizo y entonces estaré de su lado.
Los santos también han sido los hombres más buenos y generosos que han existido y, sin embargo, como dice el Catecismo holandés, no veían incompatibilidad entre esta realidad y el infinito amor de Dios.
Dirán que es más noble amar a Dios y servirle sin miedo al castigo.
De acuerdo.

Pero todo el tiempo he estado diciendo que el infierno no es un castigo, que es una consecuencia, que es el mismo pecado en cuanto que nos rebota.
Y una consecuencia así, que fluye necesariamente del ser de las cosas, no se puede suprimir, porque sería mejor que los hombres no procediesen por el miedo a esta consecuencia.
Queda otra solución: que los hombres no quieran proceder por miedo a esta consecuencia.

Y según eso también sería más noble si no existiera el cielo, ¿por qué no suprimen también el cielo? Ninguno tampoco como Cristo ha insistido tanto en que el principio y móvil de nuestras acciones debe ser el amor a Dios y al prójimo.
Y sin embargo habló repetidas veces e insistentemente de esta posibilidad de la libertad.
Además, ellos saben que proceder con esta única y sublime motivación es propia solamente de los más altos niveles de santidad.

Y es precisamente a los santos a los que no les importa que les hablen del infierno.
A los que les asusta, son precisamente aquellos para quienes el infierno puede ser un motivo.
Lo cual no quiere decir que nuestra predicación debe insistir demasiado en este aspecto; al contrario, es el amor de Dios y de los demás el que debe ser el principal tema de ella.

Pero el temor a esta terrible posibilidad debe estar ahí, como está el freno de emergencia en los automóviles que no sirve para empujar, pero sirve para detener, cuando los otros frenos han fallado; como dice San Ignacio: "Para que si del amor de Dios me olvidare por lo menos el temor de la pena me impida caer en el pecado".
Pero no se puede negar que esta posibilidad metahistórica presentada de una manera madura, sin sadismos de ninguna especie, es uno de los aspectos del Cristianismo que más iluminan la grandeza única del hombre y la dimensión profunda de su libertad.

La existencia del infierno, pudiéramos decir que realmente hace libre a la libertad.
La Encarnación, la Redención y el Infierno, no son más que tres hechos que están en la misma línea y vienen a poner de relieve la misma realidad: La tremenda seriedad con que Dios mira al hombre.
Y solamente no quieren aceptar esta realidad e inventan sustitutivos o sencillamente lo niegan los que tienen miedo a todas las posibilidades de la libertad; a los que les asusta realmente ser libres hasta sus últimas consecuencias.
He hablado varias veces a auditorios cultos e intelectuales, precisamente el tipo de auditorio más alérgico a esta realidad, por lo que les parecía tener de bárbara y primitiva; y se lo he presentado así: como una de las posibilidades de la libertad.
Yo acostumbraba a empezar mi charla diciendo: "Cuando yo les anuncie el tema de que les voy a hablar, me van a mirar ustedes con una sonrisa entre compasiva e irónica. Déjenme terminar y juzguen al final".

Y puedo decir a mis lectores que al final esa sonrisa irónica había desaparecido de sus labios y estaban pensativos.
Y cuántas veces he oído decirme: "¡Padre, así sí se puede creer en el Infierno!.

JUAN L. PEDRAZ, S. J.
¿DE VERAS EL CRISTIANISMO NO CONVENCE?
Edit. SAL TERRAE/SANTANDER 1973. Págs. 269-295

El Camino, la Verdad y la Vida.

escritos del

 
Obispo Fulton J. Sheen muy recordado por los Neoyorkinos y por miles de personas por su gran elocuencia al hablar.

El Camino, la Verdad y la Vida
Hay la tendencia general en nuestros días a mirar con mal ojo a aquellos que creen que Nuestro Bendito Señor es diferente de otros líderes y reformadores religiosos. Inclusive se considera cosa de gran inteligencia el alinearle a él entre los fundadores de las religiones del mundo. De aquí que no es raro oír a quien se jacta de su amplitud de pensamiento — porque no ofende ninguna religión ni defiende a ninguna — pronunciar frases en que Buda, Confucio, Lao-tsé, Sócrates, y Cristo se mencionan con igual intención y a renglón seguido; como si Nuestro Señor fuera apenas otro maestro religioso en lugar de la religión misma. Sólo porque han sido halladas unas pocas similitudes entre Nuestro Señor y unos pocos maestros religiosos, se ha pensado que ellos son todos parecidos, que no hay nada Divino en torno a Cristo. Esto es exactamente como decir que, porque la mayoría de los cuadros del Louvre son rojos, verdes, blancos y azules, que todos ellos fueron pintados por el mismo artista.

Es mi propósito probar que Nuestro Bendito Señor es único en la historia religiosa del mundo, y que es tan diferente de todos los demás maestros y reformadores religiosos como Dios es diferente del hombre. Lo anterior puede lograrse, en primer lugar, considerando tres importantes revelaciones en Su vida: En Nazaret, donde El dijo que era el Camino; en Jerusalén, donde El dijo ser la Verdad, y en Cafarnaúm, donde El dijo que era la Vida. Y en segundo lugar, comparando esto con los dichos de todos los maestros religiosos que haya existido.

La primera escena se presenta en Nazaret, que es una especie de remanso, una ausencia, una ermita apartada de los caminos fragorosos de la vida, en donde probablemente no hubiera vivido ningún hombre que amara el mundo, y cuya ambición se levantara más allá de un carpintero de la aldea o un labrador de la tierra. Fue a esta ciudad, que es llamada "Su propia ciudad", y que anida entre colinas, a donde Nuestro Bendito Señor volvió poco después de haber sido abierta Su vida pública. Era apenas natural que una de las más importantes declaraciones fuera hecha para Su propio y amado pueblo, donde su Sagrado Corazón había hecho su propio tabernáculo para Sí mismo durante casi treinta años. Era el Sabbath cuando se dirigió a la sinagoga pasando por su pueblo. Su reputación le había precedido, pues era conocido de todos que había hecho un milagro en Caná y que había congregado ciertos seguidores en torno Suyo en el Jordán y unos pocos más en Cafarnaúm. Cuando todos estuvieron reunidos en la sinagoga, el oficial, o amanuense, cuyo deber era conservar los libros sagrados, corrió las cortinas de seda del arca que contenía los manuscritos y le entregó a Él el pergamino, o rollo del Profeta Isaías. Nuestro Señor desenvolvió el pergamino en los conocidos sesenta primeros capítulos que predicen los grandes días de misericordia cuando Aquel enviado de Dios examinaría las profundidades de contrición, rompería las cadenas de la esclavitud en el pecado, y traería solaz a un mundo herido. Despacio, en un tono claro que hizo emocionar los corazones de todos los que estaban en la sinagoga en esa memorable mañana de Sabbath, El leyó:


 
"Ha reposado sobre el espíritu del Señor;
porque el Señor me ha ungido,
y me ha enviado para evangelizar a los mansos y humildes
para curar a los de corazón contrito,
y predicar la redención a los esclavos,
y la libertad a los que están encarcelados:
para publicar el año de reconciliación con el Señor,
o su jubileo, y el día de venganza de nuestro Dios".

El suspendió la lectura y devolvió el pergamino al amanuense. Siguió un momento de silencio, que pareció una eternidad. El silencio se rompió cuando pareció que el Eterno salía de su Eternidad y dejó oír a ese grupito de Sus paisanos el cumplimiento de la profecía de Isaías: "Este día se cumple esta profecía en vuestros oídos".

Por el momento ellos no captaron toda la importancia de Sus palabras. Luego se les hizo claro que se había verificado la tradición y esperanza más preciosa para su pueblo; que el Mesías por Quien habían anhelado durante miles de años se hallaba ahora de pie ante ellos; que El era Aquel que señalara Isaías hacía seiscientos años para proclamar el año en que se habría de recibir al Señor; que todos los reyes, profetas y jueces habían escrito sobre el Nazareno que había de venir, que todos los sentidos anhelos que David cantó en su lira se realizaban ahora en sus oídos en ese mismo día: pues El era Aquel en Quien todas las Escrituras se cumplían, El era el Esperado de todas las Naciones: El era Emmanuel: El era el único Camino de Salvación: El era Dios con nosotros.



 
No era apenas a la elocuencia a quien ellos estaban escuchando; era algo más: era la Verdad expresándose Ella Misma, convenciendo por Su propia transparencia, conquistándolos con el brillo de su luz y obligándolos a admitir en sus propios corazones que detrás de éstos había una autoridad que obligaba al hombre a decir: "Jamás hombre alguno, ha hablado tan divinamente como este hombre". Había admiración en sus inteligencias, resolución en sus voluntades, amor en sus corazones, y lágrimas en sus ojos cuando ellos despertaron de su trance y empezaron a hablar.

Cuando Nuestro Bendito Señor se sentó, fue como la caída de un telón de escena que repentinamente nos hace volver a nosotros mismos y nos aparta del drama que sólo un minuto antes absorbía nuestros pensamientos. Ahora, cuando ellos se miraron unos a otros, sus antiguos tonos revivieron. En lugar de pensar en El como el único Camino de Salvación, le recordaron como un pobre carpintero apenas a poca distancia de la sinagoga. Pues no se iba a soportar que la aldea se sometiera a tal Hombre, ni que los ancianos se dejaran enseñar por un carpintero. Nadie es profeta en su propia tierra. Por una parte estaban Sus propias palabras de que El era el Camino, por la otra estaba el hecho de que era uno de ellos; y pasó de boca en boca la observación: "¿No es éste el hijo de José?"

Se levantó un grito de execración y llenó toda la sinagoga; una protesta contra Su intolerancia, un grito contra Su estrechez mental, una queja contra Sus aseveraciones y aun Su blasfemia al decir que El era el Camino de Dios. En su excitación se lanzaron hasta El, le empujaron fuera de la sinagoga y todavía fuera de la calle del bazar. Con el tiempo, su furor se hizo mayor. Entonces le empujaron por toda la aldea, más allá de la puerta donde hacía treinta años Su Madre había recibido el anuncio de un ángel, le hicieron volver la curva del valle que quedaba abajo del pueblo y subir la suave pendiente que termina abruptamente en el Valle de Esdraelón. No sólo iba a ser arrastrado por la aldea, ¡debía ser arrastrado hasta el precipicio para que encontrara la muerte que El merecía! Ellos alcanzaron el pico de la montaña que cae en forma de precipicio como una grieta abierta en el último extremo de la aldea. Se pidieron uno a otro que le empujasen a El, pero ocurrió algo extraño. Sus gritos de revuelta parecían vacíos. Miraron a su Víctima y nadie que lo vio lo olvidó alguna vez hasta sus últimos días. Como si hubieran sido golpeados por Dios, los Nazarenos huyeron delante del Nazareno. El abandonó su ciudad y nunca más se albergó allí. La herida había penetrado muy profunda. Pero a los ojos de ellos El había merecido la muerte, porque dijo ser el mismo Camino de Dios, y era el Camino de Dios; pues el Camino de Dios es deslizarse de los dedos de los hombres que osarían arrojarle por una roca.

La segunda escena se desarrolla en la ciudad de Jerusalén durante la Fiesta del Tabernáculo que era a la vez una fiesta de las cosechas y una conmemoración de los Hebreos a través del desierto. Tan pronto como apareció Jesús, fue divisado por el populacho, pues algunos estaban diciendo "El es un buen hombre" y otros decían, "No porque El seduce al pueblo". De todas maneras, el pueblo pensó que tenía derecho a pedirle que exhibiera Sus credenciales. Dando un maravilloso salto a lo Infinito y Eterno, El declaró que Su Doctrina es la misma doctrina de Dios que le envió y cuyo Hijo Eterno era El. Vino la noche y se halló sentado en el atrio de las mujeres que contenía las trece arcas en que el pueblo arrojaba sus dádivas. En este atrio, y por tanto muy cerca de El, probablemente al otro lado Suyo, había dos candelabros gigantescos con cincuenta codos de alto, suntuosamente dorados, y con lámparas encendidas en su cúspide, arrojando su suave luz sobre el templo. Alrededor de estas lámparas el pueblo en su entusiasmo, e inclusive los más encumbrados Fariseos, se juntaban en danzas festivas, mientras al son de flautas, los Levitas sentados en las quince gradas que conducían al atrio, cantaban los hermosos salmos que eran bien conocidos como los "Cantos de Gradas". En cuanto Nuestro Señor tomó asiento entre aquellas dos grandes luces que iluminaban los rostros bondadosos de los amigos y las caras siniestras de los enemigos, aquéllas parecieron brillar sobre El, como sobre ninguno más, arrojando una hermosa aureola en torno a Su majestuosa Cabeza. El se proponía siempre dar forma a los ejemplos de sus discursos con esos incidentes eternos que fijarían las palabras lo más indeleblemente en las mentes de sus oyentes. Así como había dado la parábola del viñador mientras El estaba de pie cerca de un viñedo, y la parábola del pescador mientras hablaba con un pescador en el lago, así ahora declaró Su misión al mundo mientras se hallaba en medio de la luz de esas dos lámparas. Frente al colorido de su apariencia, con el brillo llameante de la luz de esas lámparas, en el mismo umbral del Santo de los Santos, el Santo de los Santos proclamó que la luz de Dios había venido a las tinieblas de los hombres: "Yo soy la luz del mundo: El que me sigue, no camina a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida".

No había cómo tergiversar Sus palabras. El no dijo que El era como una luz; El no dijo que El era algo como esos candelabros que ahora iluminaban las tinieblas; El no dijo que era la Luz de algún pueblo en especial, sino dijo que era la misma Luz que es idéntica a la Verdad y que ilumina a todo hombre que viniera al mundo. Para hacer una afirmación semejante El tenía que conocer todas las cosas. Hasta donde ellos lo recordaran. El no había aprendido en ninguna de las grandes escuelas de Jerusalén, ni se había sentado a los pies del gran Gamaliel. Y así fue como sus auditores se volvieron unos a otros diciendo: "¿Cómo es que este hombre sabe, si nunca ha aprendido?" Y cuando le preguntaron: "¿Quién eres?" quedaron perplejos con su declaración de que Aquel cuya Verdad era la luz del mundo, poseía esa verdad desde toda la eternidad. Jesús les dijo: "Yo soy el Principio... el mismo que os estoy hablando. . . si perseveráis en mi doctrina, seréis verdaderamente discípulos míos: y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres".

No comprendiendo sus oyentes la gran verdad de que El era la Luz del Mundo, preguntaron: "¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió?" La respuesta de Nuestro Señor fue una" afirmación de Su eternidad: "Abraham vuestro padre ardió en deseos de ver este día mío; viole, y se llenó de gozo". Entonces preguntaron: "Aun no tienes cincuenta años ¿y viste a Abraham?" Jesús les dijo: "En verdad, en verdad os digo, que antes que Abraham fuera criado, yo existo".

"Yo soy" Jehová. ¡Esto era terrible! Este hombre de Nazaret ahora se hacía él mismo igual a la Luz, igual a la Verdad, igual a Dios. Ser el hijo de Abraham era ser la Luz de ellos; ser el Hijo de Dios era ser la Luz del Mundo. Era el grito de batalla de Nuestro Señor a un mundo descarriado, un toque de rebato a esclavos para que se libertaran en nombre de la verdad que hace libres a los hombres. Pero así como la luz del sol de mediodía es demasiado fuerte para ojos débiles, así la Luz del mundo era demasiado deslumbradora para mentes acostumbradas sólo a luz de candelabros. Y entonces, en su furia contra Aquel que clamaba ver la única Verdad del mundo, la Luz de Vida, y la Sabiduría que no había nacido en la eternidad sin edades, ellos tomaron piedras para arrojarle. Pero cuando iban a acomodar sus piedras en las hondas, El se había ocultado, demostrando una vez más que era la Verdad, pues la Verdad siempre se oculta a aquellos que buscan matar, y no buscan con sencillez y humildad de corazón.

La tercera escena tuvo lugar en el país de Cafarnaúm. Era el día posterior al día en que El había alimentado a cinco mil que le habían seguido en el desierto, y de los cuales se ocultó para que no le hicieran rey. Ellos le habían buscado por largo tiempo, y cuando al fin le hallaron al otro lado del mar, su primera pregunta fue: "Maestro, ¿cuándo viniste acá?" Pero nuestro Señor no hizo caso a esa pregunta, porque no era de interés para ellos. Lo que a ellos interesaba era un verdadero entendimiento del milagro que El había hecho para ellos cuando les dio pan y peces. El sabía que eran lentos para entender. El había hecho observar que por más que El hiciera por ellos, más le miraban como benefactor material y dejarían de ver las cosas más espirituales que había más allá. Ellos estaban inclinados sólo sobre la vida terrena y los reinos del mundo. El haría ahora un último esfuerzo por hacerles comprender su misión: "En verdad en verdad os digo: que vosotros me buscáis, no por mi doctrina, atestiguada por los milagros que habéis visto, sino porque os he dado de comer con aquellos panes, hasta saciaros. Trabajad para tener, no tanto el manjar que se consume, sino el que dura hasta la vida eterna, el cual os le dará el Hijo del hombre; pues en éste imprimió su sello o imagen el Padre, que es Dios". Ellos le pidieron: "Señor, danos siempre ese pan", y Jesús respondió: "Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo. Quien comiere de este pan vivirá eternamente: y el pan que yo daré es la misma carne la cual daré yo para la vida o salvación del mundo". "Así como el que me ha enviado vive, y yo vivo por el Padre: así quien me come, también él vivirá por mí". Las últimas palabras fueron claras y enfáticas. Así como El había dicho antes que El era el Camino y la Luz, así decía ahora que El era la Vida del mundo. Esto llegó como una sacudida tanto para creyentes como para incrédulos. El se estaba identificando ahora con la vida, así como antes se había identificado con la Verdad. Fuera imposible o no, El había dicho esto. Las antiguas murmuraciones estallaron de nuevo, ahora no de la mente vulgar del populacho, sino de Sus propios discípulos que se escandalizaron ante Su afirmación de que El vino del cielo y que Su vida no era la vida del mundo.

Algunos de éstos murmuraron: "Esa afirmación es dura, ¿y quién la creerá? y luego salieron para no caminar más con El. Ellos le habían entendido rectamente, de otra manera El no los hubiera dejado marchar.
Los únicos que permanecieron fueron aquellos agrupados en torno a Pedro, a quienes Jesús dijo: "¿Y vosotros queréis también retiraros?"

Pedro, la roca, contestó: "Señor, ¿a quién iremos? tú tienes palabras de Vida Eterna, y nosotros hemos creído, y conocido que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios".

Ese era precisamente el punto. Siempre que El es Dios, El es nuestra Vida, porque, ¿qué es Dios sino la Vida de los Hombres? La identificación fue completa: Su Persona era la Vida. El no vino para traernos vida como un amigo nos trae pan. El es el Pan que es Vida. Y así en la noche antes de que El muriera, El hizo lo que ningún hombre en agonía era capaz de hacer. Otros dejan sus propiedades, sus riquezas, sus títulos. Pero El, al morir, dejó Su Vida; porque, ¿cómo pueden vivir los hombres sin la Vida que es Dios? Siempre que la vida vegetal que sustenta la vida animal no vive en otro planeta sino cerca de la vida animal, y siempre que la vida animal que sustenta la vida humana no vive en otro universo, sino que está cerca de aquellos que la necesitan, así la Vida Divina que es la vida de las almas, estará entre los hombres en el Pan de Vida y el Vino que germinan vírgenes.

Estas tres escenas y la gran lección de cada una se repitieron la noche antes de que El muriera. Cuando Nuestro Señor estaba dando su último discurso a Sus seguidores, fue interrumpido por Tomás que preguntaba: "¿Cómo podemos saber el Camino?"

A lo cual respondió Jesús: "Yo soy el Camino, y la Verdad y la Vida".
Ahora volved a cualquier otro maestro de moral que el mundo haya conocido y buscad un mensaje similar. Tomad cualquiera de ellos, Buda, Confucio, Lao-tsé, Sócrates, Mahoma, no importa. Ninguno de ellos se identificó a sí mismo ni con el camino de salvación, ni con la verdad, ni con la Vida. Todos ellos dijeron: "Yo mostraré el camino"; pero Nuestro Señor dijo: "Yo soy el Camino". Todos ellos dijeron: "Yo os diré cómo poseer la verdad o cómo descubrir la Luz". Pero Nuestro Señor dijo: "Yo soy la Verdad; yo soy la Luz del Mundo". Todos ellos dijeron: "Yo os ayudaré a alcanzar la vida que no muera"; pero Nuestro Señor dijo: "Yo soy la Vida". Cada uno de los reformadores, cada uno de los grandes pensadores, cada uno de los predicadores de moral en la historia del mundo han señalado hacia un ideal exterior a ellos mismos. Nuestro Señor no. Él señaló hacia Él mismo. Cada uno de los fundadores de una religión del mundo pedían a los hombres que miraran a su sistema, que era aparte de sus personas. Nuestro Señor no. El señaló a Su persona. Alcibíades, por ejemplo, preguntó a Sócrates qué debía pedir a los dioses. Sócrates le respondió: "esperar algún maestro más grande que nos dijera cómo hemos de conducirnos delante de Dios".

Sócrates no dijo: "Miradme, yo soy el camino". Más bien dijo: "Mirad después de mí, más allá de mí, y fuera de mí". Había distinción entre el maestro y el sistema. Lo que se puede, decir de Sócrates, se puede decir igualmente de Buda. En el Libro del Gran Muerto, Ananda trata de conseguir cuándo está cerca de su fin, que Buda le dé dirección y consuelo. Buda no dice: "Cree en mí" o "Vive en mí", sino que contesta: "Sí una lámpara para ti misma y un refugio para ti misma". Estaba prácticamente diciendo: "Yo no soy la Luz. No soy la Verdad". Esto era algo fuera de sí mismo.

Confucio el gran reformador, de Oriente, repetidamente rechazaba cualquier excelencia especial de sí mismo. "¿Cómo osaría", decía, "contarme yo mismo entre los sabios y los hombres de virtud perfecta?" Prácticamente estaba diciendo: La luz no está en mí. Estos ideales son distintos de mi existencia histórica. Aun en la religión de Israel los profetas Hebreos fueron maestros de moral de su nación, que exigían sin compromiso obediencia para las palabras pronunciadas por ellos, pero decían que sus palabras exigían reverencia, no porque fueran las palabras de ellos, sino porque eran las palabras de Dios. De aquí la frecuencia en la expresión de los Profetas Hebreos: "Así lo ha dicho el Señor".

Lo que es verdad en el pasado es verdad en el presente. Hoy día no hay reformador o predicador que crea que él es la encarnación del ideal. Cuando más, ellos dirían que son postes con letreros para señalar una Jerusalén celestial, pero en ningún caso que son la ciudad misma.

Es en esto donde Cristo se diferencia de todos ellos. Mientras Sócrates decía: "Esperad a otro", Cristo dijo: Yo estoy aquí. Las escrituras tienen cumplimiento en vuestros oídos. Mientras Buda rehusó ser una lámpara para guiar a la pobre moribunda Ananda, Cristo decía: "Yo soy la Luz del Mundo". Mientras Confucio se negó a ver en sí mismo una personificación de su ideal de perfección, Cristo decía que El era Vida y Resurrección. Mientras los profetas de Israel señalaron más allá de sí mismos, Cristo se proclamó a Sí mismo como el Esperado de las Naciones.

No había, por tanto, ningún ideal fuera de Su vida histórica, El es el Ideal. No había sistema fuera de Su Persona. Su Persona es el sistema. No había ningún camino aparte de Su Camino, ninguna Verdad fuera de Su Verdad, ninguna Vida distinta de Su Vida. No había nada fuera o más allá de El, pues todos los caminos y las verdades y las vidas dispersas encontraron su centro y fuente, y en tal medida que El pudo decir lo que ninguno se había alguna vez atrevido a decir: Sin Mí nada podéis hacer. Podéis comprar y vender sin Mí, podéis engrandecer vuestras haciendas y construir vuestras moradas sin Mí, podéis fabricar vuestros navíos sin Mí, pero no podéis dar un paso hacia el Ideal, que es la Vida Divina, sin Mí, porque yo soy esa Vida. No podéis siquiera ir al Padre sin Mí, pues Yo y el Padre somos Uno.

Nuestro hambriento mundo moderno necesita meditar profundamente en esta unicidad del ideal con la misma Persona de Cristo. Desde la mitad del siglo diecinueve los corazones humanos han estado tratando de vivir sobre sistema: en el Humanitarismo, la Religión del Modernismo, la Religión de las Ciencias, la Religión del Humanismo, la Religión de la Belleza, el Freudianismo, Teosofismo, Espiritualismo, Idealismo; mil y una mezclas de mustio racionalismo, enmohecidas supersticiones, carcomidas nigromancias, amarga filantropía, simiescos simbolismos, que han hecho místicas misteriosas sacadas de los hombres sólo por un momento pasajero. Pero estas abstracciones congeladas no pueden satisfacer un corazón, porque un corazón no puede vivir de un sistema acerca de la Verdad, o una teoría acerca del Amor, o una hipótesis acerca de la Vida. El corazón humano puede vivir solamente del amor. Y hay solamente una cosa que el corazón humano puede amar: y es una Persona. Unificad esa Persona con el Camino que se debe seguir, con la Verdad que debe ser conocida, con la Vida que ha de vivirse, y ese camino, esa Verdad y esa Vida arrastrarán a miles de corazones, arrancándoles la dulce sinfonía del amor.

Tal es la Persona de Nuestro Bendito Señor que, entre todos los hombres, sólo El combina el Ideal y la Historia en Su propia Persona. Porque El es el Ideal, existe el romance de amor en torno a Su persona; porque El es una Persona histórica, hay la verdad acerca del romance. Todos los demás contaron un romance. Nuestro Señor lo vivió. Todo lo demás fue tan trillado como la historia. El Cristo Histórico fue tan romántico como el amor. Mientras más profundamente pensamos sobre el asunto, mejor vemos que si Dios es bueno, nosotros debemos buscar Su Camino, Su Verdad y Su Vida; no solamente para que sea camino arriba de los cielos, sino también aquí abajo en el polvo de nuestras pobres vidas. Después de todo, lo que todos los pueblos han estado esperando en todo tiempo es un Ideal en la carne. No podrían continuar soñando ensueños y pintando símbolos. Los Judíos miraron hacia un Ideal en la carne; los Gentiles, que no conocían la revelación, en medio de su misma idolatría decían: "Bien, si Dios no baja hasta nosotros para ser Nuestro Camino, Nuestra Verdad, Nuestra Vida, entonces le haremos bajar. Construiremos Su imagen en piedra, oro y plata". Pero la imagen, no podría satisfacer más que los sistemas de nuestros días. Había un abismo que sólo podía cubrir una Encarnación. Y así fue como bajó Dios. Descendió como la personificación de nuestros sueños —la carne y sangre de nuestras esperanzas— el Romance de amor que es tan cierto y real como la historia. Por eso es por lo que El es amado; por eso es por lo que El es adorado; por eso es por lo que El es Dios. Hay un título querido a todos los que hallan en el Camino, la Verdad y la Vida, un título que reconoció su Divinidad, que da a la creatura un fácil acceso al Creador, al pecador un fácil acceso a la Santidad, y a nuestros corazones rotos una puerta abierta al Amor reparador de lo Divino; y este título que trae lo Infinito a lo humano en la más amable, hermosa y dulce familiaridad, es EL SAGRADO CORAZÓN. (Fulton J.Sheen en "El eterno Galileo", pequeño libro que compendia muchas de sus interesantes exposiciones)
ALGUNOS DATOS DEL OBISPO FULTON J.SHEEN (El siglo de Torreon C. Mex. por el Lic.Miguel Angel Ruelas Talamantes)
Si usted es de la nueva generación, nunca habrá oído hablar de él.

Si pertenece a la nuestra, o un poquito más atrás, quizá lo recuerde.

Fulton J. Sheen fue un obispo católico que cobró fama mundial con sus programas de radio, que se difundían en muchísimos países, y por sus muchos libros.

Su famoso programa radial se titulaba “Vale la Pena Vivir”.

Y quienes lo escuchaban quedaban invitados a seguirlo.

Éramos niños y vivíamos en el apartado pueblito, y en la radio de abuelito escuchábamos los famosos mensajes motivacionales del obispo. Eran pláticas de vivencias, de cosas que pasaban en la vida y que resaltaban la capacidad del ser humano para ser mejor y para mejorar el entorno.

Un día que visitamos la Catedral de San Patricio, en Nueva York, nos encontramos con que ahí depositaban sus restos y nos dio gran gusto elevar una oración, ahí mismo, por el hombre bueno que tanto había influido con sus charlas radiales en el mejoramiento de la raza humana.

Fulton nació el ocho de mayo de 1895 en El Paso Illinois y murió el nueve de diciembre de 1979 en Nueva York.

En su infancia contrajo la tuberculosis y conoció temprano del sufrimiento. Eso le ayudaría a templar su carácter y a acercarse a la que sería su vocación, el servicio religioso. Pero sus dotes de orador no eran buenas en un principio. Un día, uno de sus maestros lo llamó aparte y le dijo: “Sheen, absolutamente eres el peor orador que he escuchado en mi vida”.

Aquella crítica no lo abatió, sino que lo impulsó a mejorar en todo lo que hacía y así llegó a convertirse, no sólo en un excelente orador sino en un motivador mientras hablaba.

En 1930 inició sus famosos programas de radio, y dos décadas después su audiencia sumaba millones en todo el mundo.

En 1951 fue nombrado Obispo Auxiliar de Nueva York y en 1952 ganó el famoso Premio Emmy por la gran audiencia que tenían sus programas de radio. Reacio a recibir el premio, dijo finalmente, “lo voy a aceptar, solamente para rendir un homenaje a los que han escrito y motivado mis pláticas, y que son Mateo, Marcos, Lucas y Juan”. Se refería a quienes habían escrito los evangelios.

Dos meses antes de su muerte, el Papa Paulo VI lo abrazó y lo felicitó por todo lo que había hecho en bien de la humanidad, a la que siempre mostró, que: “Vale la Pena Vivir”.
(Mons. Fulton J. Sheen.
Envío de Raúl Moreno).

17/01/2011 14:07 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. JESUCRISTO No hay comentarios. Comentar.

El amor y los milagros.

El amor y los milagros

 

La vida está llena de milagros. Más aún,

la vida es para hacer milagros.  

 

El amor lo puede todo: hace ligeras las cargas pesadas,

hace dulce lo sabroso, fácil lo difícil y posible lo que parece

imposible. “El amor se arma de paz contra el poder, contra la razón,

contra el honor, y dulcifica la amargura de todas las violencias,

de todos los golpes, de todos los temores” (W. Shakespeare).

 

Todo es según el color del cristal con que miramos.

Cuando se mira con amor, todo cambia en la vida: el paisaje,

las personas, la monotonía... Cambia la realidad más difícil,

pues “el amor, según yo he oído decir, mira con unos anteojos

que hacen parecer oro al cobre, a la pobreza riqueza,

y a las legañas perlas” (Miguel de Cervantes).

 

La medida de llevar las empresas más difíciles es el amor.

El amor pone alas en la vida. “No es verdad que el amor

hace todas las cosas fáciles, sino que el amor te hace

capaz de superar las más difíciles” (J. Eliot).

 

De manera parecida se expresa el Kempis cuando dice:

“Gran cosa es el amor; él solo hace ligero todo lo pesado

y lleva con igualdad todo lo desigual. Pues lleva la carga

sin carga, y hace dulce y sabroso todo lo amargo”.

Para Dios, que es Amor, todo es posible.

Quien ama se asemeja a Dios y todo

lo puede conseguir, pues

“nada hay difícil para quien ama” (Cicerón).

 

Las personas que aman tienen una virtud especial

para ver todo lo bueno en el corazón de los otros

y del mismo mundo. Dios, al terminar la creación,

vio que todo era bueno. El amor llena el alma de libertad.

“Ama y haz lo que quieras”, decía san Agustín.

Porque si el amor es el que guía tu vida, realizarás

grandes empresas. Si el amor guía a la humanidad,

habrá paz, luz, alegría... “Los seres humanos que quieren

tener una vida hermosa, no lo pueden lograr ni por nacimiento,

ni por honores, ni por riqueza, ni por cualquier otra cosa,

sino únicamente por amor” (Platón).

 

El amor acerca, une, asemeja... Mientras reina

el buen entendimiento, desaparecen las sospechas

y las rencillas. Para amar es necesario creer en el amor.

Quien ama, confía. Todos los que creen en el amor,

aman, y su vida es un canto al amor.

 

El amor da vida, libera, armoniza, ilumina, mientras que

el odio engendra muerte, paraliza, confunde, oscurece.

Todos deseamos recibir amor, pero no siempre estamos

dispuestos a darlo. “El mejor medio para hacerse amar

es amar; y ser amados es el medio para ver seguidos

los propios ejemplos, escuchadas las propias palabras,

eficaces los propios consejos, creídas las propias

afirmaciones, adoptadas las propias creencias (C. de Foucauld).  

A la larga o a la corta, el amor siempre resulta.

Con el odio y la violencia no se consigue nada; por eso

es bueno optar por el amor como fuente de vida.

“Donde no hay amor, siembra amor y recogerás amor”

(san Juan de la Cruz).

 

Una de las grandes tareas de los seres humanos

es enseñar a amar y volver al amor a quienes lo hubieran perdido.

Dios ha creado a la persona para amar, y todos deberíamos

ser conscientes de que “en el fondo de todas las almas

hay tesoros escondidos que sólo el amor puede descubrir” (E. Rod).

El que lo descubre tiene la varita mágica de hacer milagros.

Algo que está al alcance de todos, niños y grandes,

pobres y ricos, guapos y feos.

 

P. Eusebio Gómez Navarro OCD
(
http://www.celebrandolavida.org
).

17/01/2011 14:08 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Juan apostol, amigo de Cristo.

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Juan apóstol, amigo de Cristo
Juan se caracterizó por su gran amor a Cristo. Y es lo que yo necesito, amar a Dios, sentirlo cercano, necesario.
Autor: P. Juan J. Ferrán | Fuente: Catholic.net


Juan era hijo de Zebedeo, pescador de Betsaida y de Salomé, una de las mujeres que estuvieron al servicio de Jesús. Era hermano de Santiago, a quienes se les designaba con el título de "hijos del trueno". Fue discípulo de Juan el Bautista de donde pasó a ser seguidor de Cristo, convirtiéndose en uno de sus apóstoles preferidos, el “discípulo amado".
Parece ser que Juan vivió después de todo esto en Antioquía y en Efeso. Además de escribir el Evangelio, Juan escribió el Apocalipsis y tres cartas. Finalmente recordamos que fue el acompañante de María .

Entre todos los aspectos que podríamos señalar en S. Juan, vamos a quedarnos en esta meditación con esa realidad que le caracteriza tanto: su amor a Cristo.

En la vida de todo hombre están en disputa siempre una serie de valores que compiten entre sí por su primacía. Muchas veces en la esfera de la mente y de la razón se hace evidente para un cristiano que Dios es lo primero. Pero posteriormente en la esfera de lo existencial, de lo vital, del día a día, Dios se oscurece en la conciencia para dar paso a otras realidades que copan plenamente la energía, la atención, el pensamiento, la preocupación, hasta el punto de que se convierten así en las verdaderas razones de nuestro existir.

Es ésta una lucha constante y normal en nuestro interior. La realidad de Dios se ve frecuentemente vapuleada por otras realidades que la desplazan. Se termina teniendo tiempo para casi todo, pero no para Dios. Hay frases muy usadas y muy conocidas como “no tengo tiempo para el espíritu”, “me es imposible ir a misa”, “no encuentro tiempo para confesarme”, “ya quisiera tener un minuto para poder leer el Evangelio o algún libro formativo”. En el fondo de todo ello está la derrota del espíritu frente a la fuerza y empuje de lo material, de lo inmanente, de lo pasajero. A veces queremos reaccionar frente a esta situación, pero enseguida el tráfago de la vida y las ocupaciones nos apartan de nuestros propósitos.

Como consecuencia de todo ello, sentimos que el espíritu empieza a perder entusiasmo por Dios y nos encontramos cada vez más con un vacío que nos angustia y llena de culpabilidad. Es como si mascáramos el fracaso de una vida que, a medida que avanza, se siente más vacía. Y es que no podemos apagar la sed del espíritu, es que no podemos negar al corazón lo que el corazón necesita de veras, porque tras el olvido de Dios llega a continuación el poner en un lugar también secundario la familia, la esposa, los hijos, la honradez, la verdad. El fracaso del espíritu siempre arrastra tras sí a todo el hombre.

Todo ello hace comprender por qué Dios quiere ser Dios en nuestra vida o por qué el hombre no puede concebir una vida sin Dios. La medida de nuestra dicha, de nuestro gozo, de nuestra paz no puede ser otro que Dios. “Nos hiciste, Señor, para ti”. Son palabras que han tenido, tienen y seguirán teniendo una fuerza y una verdad incontestables. Por más que los hombres se empeñen en llenar el vacío de Dios con otras realidades, nunca lo lograrán. Ahí está el porqué Dios es el Señor de nuestras vidas. Sería un suicidio querer plantear una vida y un futuro lejos de Él.

Pero no basta que Dios sea Dios en nuestra vida. Desde su realidad de Dios, Dios debe ser vivido como Padre, Amigo, Compañero, Confidente. Un Dios en quien se crea, pero que no afecte cordialmente a mi vida, con quien yo no tenga una relación personal e íntima, que yo no sienta a mi lado, nunca terminaría convirtiéndose en mi vida en lo primero. Puedo creer en Dios, puedo respetar a Dios, puedo temer a Dios, pero esto necesariamente no es amor. Y realmente lo que necesito es amar a Dios, es decir, sentirlo como persona, sentirlo cercano, sentirlo necesario.

Babel.

Babel

 

Me asombra la increíble incapacidad

de los hombres para ser felices juntos.

Para escucharse, comprenderse, amarse.

 

La prensa, la televisión y la radio proporcionan

a diario una dosis casi mortal de guerra, violencia,

homicidios, estupideces, espectáculos insensatos.

Nos ahogan. Las conferencias, los anuncios,

las protestas, las manifestaciones, no parecen

hechos capaces de mejorar el mutuo entendimiento.  

A su modo, cada uno pretende ser un mantenedor

de la paz, un profeta de un mundo mejor.

 

Nadie, sin embargo, parece dispuesto a "perdonar",

a "hacer las paces". Nadie parece decidido

a corregirse a sí mismo.  

 

Todo el mundo quiere comenzar por los demás.  

Todo el mundo quiere juzgar, acusar,

encontrar responsables.  

 

Estamos en Babel. Estamos poseídos

del espíritu de Babel, espíritu de confusión,

de demolición, de turbación.

 

¿Por qué no probamos, aunque sólo sea

una vez, a hacer en nosotros un poco de silencio

para buscar el Espíritu de la luz, el Espíritu de Dios,

el Espíritu del Amor?

 

Si Él comienza a habitar y a trabajar

en nuestro corazón, recogeremos también

los frutos. Son frutos deliciosos. Se llaman:

amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad,

bondad, fidelidad, dulzura y sencillez.

 

P. Phil Bosmans
(
http://www.celebrandolavida.org
).

19/01/2011 14:08 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Fiesta de San Basilio Magno.

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Basilio Magno, Santo
Doctor de la Iglesia, 2 de enero
Autor: . | Fuente: Corazones.org


Doctor de la Iglesia
Martirologio Romano: Memoria de los santos Basilio Magno y Gregorio Nazianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Basilio, obispo de Cesarea de Capadocia (hoy en Turquía), apellidado “Magno” por su doctrina y sabiduría, enseñó a los monjes la meditación de la Escritura, el trabajo en la obediencia y la caridad fraterna, ordenando su vida según las reglas que él mismo redactó. Con sus egregios escritos educó a los fieles y brilló por su trabajo pastoral en favor de los pobres y de los enfermos. Falleció el día uno de enero de 379. Gregorio, amigo suyo, fue obispo de Sancina, en Constantinopla y, finalmente, de Nacianzo. Defendió con vehemencia la divinidad del Verbo, mereciendo por ello ser llamado “Teólogo”. La Iglesia se alegra de celebrar conjuntamente la memoria de tan grandes doctores. (379)

Etimológicamente: Basilio = Aquel que es un rey, es de origen griego.
BASILIO nació en Cesarea, la capital de Capadocia, en el Asia Menor, a mediados del año 329. Por parte de padre y de madre, descendía de familias cristianas que habían sufrido persecuciones y, entre sus nueve hermanos, figuraron San Gregorio de Nicea, Santa Macrina la Joven y San Pedro de Sebaste. Su padre, San Basilio el Viejo, y su madre, Santa Emelia, poseían vastos terrenos y Basilio pasó su infancia en la casa de campo de su abuela, Santa Macrina, cuyo ejemplo y cuyas enseñanzas nunca olvidó. Inició su educación en Constantinopla y la completó en Atenas. Allá tuvo como compañeros de estudio a San Gregorio Nacianceno, que se convirtió en su amigo inseparable y a Juliano, que más tarde sería el emperador apóstata.

Basilio y Gregorio Nacianceno, los dos jóvenes capadocios, se asociaron con los más selectos talentos contemporáneos y, como lo dice éste último en sus escritos, “sólo conocíamos dos calles en la ciudad: la que conducía a la iglesia y la que nos llevaba a las escuelas”. Tan pronto como Basilio aprendió todo lo que sus maestros podían enseñarle, regresó a Cesárea. Ahí pasó algunos años en la enseñanza de la retórica y, cuando se hallaba en los umbrales de una brillantísima carrera, se sintió impulsado a abandonar el mundo, por consejos de su hermana mayor, Macrina. Esta, luego de haber colaborado activamente en la educación y establecimiento de sus hermanas y hermanos más pequeños, se había retirado con su madre, ya viuda, y otras mujeres, a una de las casas de la familia, en Annesi, sobre el río Iris, para llevar una vida comunitaria.

Fue entonces, al parecer, que Basilio recibió el bautismo y, desde aquel momento, tomó la determinación de servir a Dios dentro de la pobreza evangélica. Comenzó por visitar los principales monasterios de Egipto, Palestina, Siria y Mesopotamia, con el propósito de observar y estudiar la vida religiosa. Al regreso de su extensa gira, se estableció en un paraje agreste y muy hermoso en la región del Ponto, separado de Annesi por el río Iris, y en aquel retiro solitario se entregó a la plegaria y al estudio. Con los discípulos, que no tardaron en agruparse en torno suyo, entre los cuales figuraba su hermano Pedro, formó el primer monasterio que hubo en el Asia Menor, organizó la existencia de los religiosos y enunció los principios que se conservaron a través de los siglos y hasta el presente gobiernan la vida de los monjes en la Iglesia de oriente. San Basilio practicó la vida monástica propiamente dicha durante cinco años solamente, pero en la historia del monaquismo cristiano tiene tanta importancia como el propio San Benito.

Lucha contra la herejía arriana

Por aquella época, la herejía arriana estaba en su apogeo y los emperadores herejes perseguían a los ortodoxos. En el año 363, se convenció a Basilio para que se ordenase diácono y sacerdote en Cesárea; pero inmediatamente, el arzobispo Eusebio tuvo celos de la influencia del santo y éste, para no crear discordias, volvió a retirarse calladamente al Ponto para ayudar en la fundación y dirección de nuevos monasterios. Sin embargo Cesárea lo necesitaba y lo reclamó. Dos años más tarde, San Gregorio Nacianceno, en nombre de la ortodoxia, sacó a Basilio de su retiro para que le ayudase en la defensa de la fe del clero y de las Iglesias. Se llevó a cabo una reconciliación entre Eusebio y Basilio; éste se quedó en Cesárea como el primer auxiliar del arzobispo; en realidad, era él quien gobernaba la Iglesia, pero empleaba su gran tacto para que se diera crédito a Eusebio por todo lo que él realizaba. Durante una época de sequía a la que siguió otra de hambre, Basilio echó mano de todos los bienes que le había heredado su madre, los vendió y distribuyó el producto entre los más necesitados; mas no se detuvo ahí su caridad, puesto que también organizó un vasto sistema de ayuda, que comprendía a las cocinas ambulantes que él mismo, resguardado con un delantal de manta y cucharón en ristre, conducía por las calles de los barrios más apartados para distribuir alimentos a los pobres.

Obispo de Cesárea

El año de 370 murió Eusebio y, a pesar de la oposición que se puso de manifiesto en algunos poderosos círculos, Basilio fue elegido para ocupar la sede arzobispal vacante. El 14 de junio tomó posesión, para gran contento de San Atanasio y una contrariedad igualmente grande para Valente, el emperador arriano. El puesto era muy importante y, en el caso de Basilio, muy difícil y erizado de peligros, porque al mismo tiempo que obispo de Cesárea, era exarca del Ponto y metropolitano de cincuenta sufragáneos, muchos de los cuales se habían opuesto a su elección y mantuvieron su hostilidad, hasta que Basilio, a fuerza de paciencia y caridad, se conquistó su confianza y su apoyo.

Antes de cumplirse doce meses del nombramiento de Basilio, el emperador Valente llegó a Cesárea, tras de haber desarrollado en Bitrina y Galacia una implacable campaña de persecuciones. Por delante suyo envió al prefecto Modesto, con la misión de convencer a Basilio para que se sometiera o, por lo menos, accediera a tratar algún compromiso. Varios habían renegado por miedo, pero nuestro santo le respondió:

¿Qué me vas a poder quitar si no tengo ni casas ni bienes, pues todo lo repartí entre los pobres? ¿Acaso me vas a atormentar? Es tan débil mi salud que no resistiré un día de tormentos sin morir y no podrás seguir atormentándome. ¿Qué me vas a desterrar? A cualquier sitio a donde me destierres, allá estará Dios, y donde esté Dios, allí es mi patria, y allí me sentiré contento . . .

El gobernador respondió admirado: “Jamás nadie me había contestado así”. Y Basilio añadió: “Es que jamás te habías encontrado con un obispo”.

El emperador Valente se decidió en favor de exilarlo y se dispuso a firmar el edicto; pero en tres ocasiones sucesivas, la pluma de caña con que iba a hacerlo, se partió en el momento de comenzar a escribir. El emperador quedó sobrecogido de temor ante aquella extraordinaria manifestación, confesó que, muy a su pesar, admiraba la firme determinación de Basilio y, a fin de cuentas, resolvió que, en lo sucesivo, no volvería a intervenir en los asuntos eclesiásticos de Cesárea.

Pero apenas terminada esta desavenencia, el santo quedó envuelto en una nueva lucha, provocada por la división de Capadocia en dos provincias civiles y la consecuente reclamación de Antino, obispo de Tiana, para ocupar la sede metropolitana de la Nueva Capadocia. La disputa resultó desafortunada para San Basilio, no tanto por haberse visto obligado a ceder en la división de su arquidiócesis, como por haberse malquistado con su amigo San Gregorio Nacianceno, a quien Basilio insistía en consagrar obispo de Sasima, un miserable caserío que se hallaba situado sobre terrenos en disputa entre las dos Capadocias. Mientras el santo defendía así a la iglesia de Cesárea de los ataques contra su fe y su jurisdicción, no dejaba de mostrar su celo acostumbrado en el cumplimiento de sus deberes pastorales. Hasta en los días ordinarios predicaba, por la mañana y por la tarde, a asambleas tan numerosas, que él mismo las comparaba con el mar. Sus fieles adquirieron la costumbre de comulgar todos los domingos, miércoles, viernes y sábados. Entre las prácticas que Basilio había observado en sus viajes y que más tarde implantó en su sede, figuraban las reuniones en la iglesia antes del amanecer, para cantar los salmos. Para beneficio de los enfermos pobres, estableció un hospital fuera de los muros de Cesárea, tan grande y bien acondicionado, que San Gregorio Nacianceno lo describe como una ciudad nueva y con grandeza suficiente para ser reconocido como una de las maravillas del mundo. A ese centro de beneficencia llegó a conocérsela con el nombre de Basiliada, y sostuvo su fama durante mucho tiempo después de la muerte de su fundador. A pesar de sus enfermedades crónicas, con frecuencia realizaba visitas a lugares apartados de su residencia episcopal, hasta en remotos sectores de las montañas y, gracias a la constante vigilancia que ejercía sobre su clero y su insistencia en rechazar la ordenación de los candidatos que no fuesen enteramente dignos, hizo de su arquidiócesis un modelo del orden y la disciplina eclesiásticos.

No tuvo tanto éxito en los esfuerzos que realizó en favor de las iglesias que se encontraban fuera de su provincia. La muerte de San Atanasio dejó a Basilio como único paladín de la ortodoxia en el oriente, y éste luchó con ejemplar tenacidad para merecer ese título por medio de constantes esfuerzos para fortalecer y unificar a todos los católicos que, sofocados por la tiranía arriana y descompuestos por los cismas y la disensiones entre sí, parecían estar a punto de extinguirse. Pero las propuestas del santo fueron mal recibidas, y a sus desinteresados esfuerzos se respondió con malos entendimientos, malas interpretaciones y hasta acusaciones de ambición y de herejía. Incluso los llamados que hicieron él y sus amigos al Papa San Dámaso y a los obispos occidentales para que interviniesen en los asuntos del oriente y allanasen las dificultades, tropezaron con una casi absoluta indiferencia, debido, según parece, a que ya corrían en Roma las calumnias respecto a su buena fe. “¡Sin duda a causa de mis pecados, escribía San Basilio con un profundo desaliento, parece que estoy condenado al fracaso en todo cuanto emprendo!"”

Sin embargo, el alivio no había de tardar, desde un sector absolutamente inesperado. El 9 de agosto de 378, el emperador Valente recibió heridas mortales en la batalla de Adrianópolis y, con el ascenso al trono de su sobrino Graciano, se puso fin al ascendiente del arrianismo en el oriente. Cuando las noticias de estos cambios llegaron a oídos de San Basilio, éste se encontraba en su lecho de muerte, pero de todas maneras le proporcionaron un gran consuelo en sus últimos momentos. Murió el 1º de enero del año 379, a la edad de cuarenta y nueve años, agotado por la austeridad en que había vivido, el trabajo incansable y una penosa enfermedad. Toda Cesárea quedó enlutada y sus habitantes lo lloraron como a un padre y a un protector; los paganos, judíos y cristianos se unieron en el duelo.

San Gregorio Nacianceno, Arzobispo de Constantinopla, en el día del entierro: “Basilio santo, nació entre santos. Basilio pobre vivió pobre entre los pobres. Basilio hijo de mártires, sufrió como un mártir. Basilio predicó siempre con sus labios, y con sus buenos ejemplos y seguirá predicando siempre con sus escritos admirables”.

Setenta y dos años después de su muerte, el Concilio de Calcedonia le rindió homenaje con estas palabras: “El gran Basilio, el ministro de la gracia quien expuso la verdad al mundo entero indudablemente que fue uno de los más elocuentes oradores entre los mejores que la Iglesia haya tenido; sus escritos le han colocado en lugar de privilegio entre sus doctores.
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http://www.corazones.org
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La Beata Sor Josefa.

BEATA SOR JOSEFA DE SANTA INES DE BENIGÁNIM
21 de enero
Autor: Jesus Marti Ballester

BENIGANIM EN EL VALLE DE ALBAIDA
Josefa nació en Benigànim el 9 de Febrero de 1625, de padres muy modestos en bienes de la tierra y en una pobrísima casa de la calle de San Miguel. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento en la iglesia parroquial de Benigànim, de la Purísima Sangre de Cristo, este portento de santidad.  Josefa pasa de la niñez a la adolescencia, sirviendo a su tío don Bartolomé Tudela, baile de la población. En esta mansión de los Cuquerella, con su huerto, balsa para el regadío y lavadero de la casa, riñe la joven las primeras batallas contra el demonio y recibe del Señor los carismas celestiales de su consolación y familiaridad.

EL ACOSO
Un criado de don Bartolomé, enamorado de su belleza, la acosa día y noche. La jovencita que ama a la virginidad más que su vida, se estrellan las apetencias pecaminosas del mancebo, que, enloquecido por el deseo, le dispara un trabucazo que no, no acertó. Las balas quedaron incrustadas, dejando su huella, en las paredes de la escalera. No creyéndose aun segura, la joven se desliza a la casa contigua por una angosta ventanilla que, sin un prodigio manifiesto del Señor, no hubiera podido pasar. Aquello decidió a Josefa a desposarse con Jesús, en las religiosas agustinas de la población.

AQUELLA CASA ERA UN CIELO
En el huerto de la casa entre frutales, plantas y flores pasaba  el día ocupada Josefa y allí, Jesús se le manifestaba y hablaba con ella en una familiar y sencilla conversación. En la balsa del huerto, se le apareció el Niño Jesús mientras ella lavaba la ropa. Fue siempre Josefa muy hábil lavandera, y al Señor le atraía aquella habilidad de su amada y con frecuencia llegaba para estar a su lado mientras ella fabricaba espumas de jabón y acariciaba las ropas, que salían limpias de sus manos y que a los rayos de sol, al secarse, despedían el buen olor a agua limpia y a jabón de serranía.

SU SIMPLICIDAD
Josefa era  analfabeta, tanto y era tal su sencillez que rayaba en simplicidad. Pero Dios se complace en estos ignorantes, y por su candidez de paloma los hace vasos de elección y les privilegia con el milagro para hacer posible lo que la ciencia humana, de que carecen, no les enseñó. Así era Josefa, de joven y de monjita, un claro ejemplo de la doctrina, que nos narra Lucas en  10, 21: -Jesús manifestó un extraordinario gozo al impulso del Espíritu Santo y dijo:
JESUS SE GOZA EN LOS PEQUEÑOS
En presencia de sus discípulos que regresaban de una misión apostólica y querían hablarle sobre el trabajo que habían hecho. Trato de imaginar a Jesús "en un gozo exultante"... a Jesús dichoso, radiante. Aparece en su rostro la dicha, en sus gestos, la dicha, en el tono de su voz, la felicidad. Proviene del interior, es profundo... procede del Espíritu Santo que habita en El, que es El. Ese Espíritu que nos ha sido dado también a nosotros, que Jesús nos ha dado. –“Yo te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra”. Habla a su Padre. Le da gracias. Era el sentimiento dominante de su alma. –“Lo que has encubierto a los sabios y prudentes, lo has revelado a los pequeñuelos”. La acción de gracias, la plegaria de Jesús surge de la contemplación del trabajo que el Padre está haciendo en el corazón de los hombres. Jesús ve el trabajo del Padre en el interior: "Tú has encubierto... Tú has revelado...". Dios trabaja en el corazón de cada hombre, incluso en el de los paganos. Aprender a contemplar este trabajo de Dios: a descubrir lo que está haciendo, actualmente, en los que me rodean, y en mí... para corresponder, para facilitarle, para cooperar. -Los sabios, los prudentes... los pequeñuelos... Jesús se pone de parte de los pequeños, de los pobres, de los ignorantes... frente al desprecio de los doctores de la ley. Conocer a Dios no es primordialmente una operación intelectual, reservada a una elite: los "pequeños" pueden descubrir cosas sobre Dios que los sabios no alcanzan a comprender. –“Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiere revelarlo”. Es el misterio de la vida cristiana que está entreabierto; la vida del bautizado es la extensión, a personas humanas, de la vida de relación, de amor y de conocimiento recíproco que existe entre las Personas divinas. “-Todo me ha sido confiado por mi Padre”... Evoca la transparencia de dos personas que no se ocultan nada la una a la otra: es el "modelo" de todas nuestras relaciones humanas, y de nuestras relaciones con Dios. Un día Inés plantó un naranjo en el huerto de su tío Bartolomé.

PLANTA UN ESQUEJE DE NARANJO EN FLOR
Ella ha visto en el huerto de su tío hermosos frutales que dan flor y frutos a placer; falta el azahar tan característico de Valencia, para completar la belleza de aquel jardín con la flor simbólica de los niños de primera Comunión y de las jóvenes en el día de su boda. Quiere enriquecer el huerto con un naranjo que crezca a la sombra del campanario de Benigànim, como los naranjos perfumados de Valencia a la sombra del Miguelete. Coge una ramita de naranjo en flor y la planta por las hojas. La ramita de azahar siente que la vida corre por su tallo y el naranjo mostró su lozanía ante la vista estupefacta de los científicos. Allí, en el huerto de los Tudela, hemos visto el naranjo todos los peregrinos de Benigànim.

ANALFABETA EN EL CORO
A Jesús, ya esposo de su alma, le gusta ver a sor Josefa de Santa Inés, monjita de obediencia, cantar en el coro el oficio divino como las madres de la  Comunidad. Pero sin saber leer, ¿cómo va a poder cantar laudes en el coro? Se acude al prelado, pero el Arzobispo don Martín de Ontiveros, no puede hacer el milagro de infundirle una ciencia que se aprende en la niñez en la escuela, pero le conmutó la obligación del divino oficio por la asistencia. Pero toda la comunidad la quiere de compañera en el rezo del oficio divino. En la cátedra del coro se sentó un sabio mudo. La ciencia de los doctores sonreirá despectivamente; pero quien cree se estremecerá de gozo contemplando la ramita en flor del naranjo plantado del revés y oyendo a la monjita analfabeta leer y cantar el oficio divino en la sabia lengua de Cicerón. Dios ha elegido una vez más a los humildes para humillar a los soberbios, a la ignorancia para confundir el orgullo de los sabios. Esta es la nota peculiar de la fisonomía espiritual de la Beata Inés de Benigànim.

IGNORANTE DEL MUNDO, SABIA DEL CIELO
Su confesor decía: Tratada en cosas tocantes a lo del mundo, parecía no tener uso de razón; pero que en lo que toca a virtud y perfección discurría como un Santo Tomás y aconsejaba como un San Pablo. A los 18 años tomó el habito en el monasterio de las agustinas, según el libro de Ingresos, Profesiones y Defunciones. Otra de las característica de sor Josefa fue su penitencia asombrosa, por la conversión de los pecadores; su caridad inagotable con las almas del purgatorio, y su don de oración mística, que la mantenía en constante arrobamiento y tantas veces arrebataba del suelo, clavados sus ojos en el cielo. Su vida fue toda ella un milagro y una confidencia continuada con su esposo divino, que se le aparecía y hablaba con envidiable familiaridad. La monjita ignorante fue la consejera espiritual de tantas personas de elevados cargos que a ella acudían a consultarle los asuntos más arduos de su vida y gobierno.

DICE EL LIBRO DE DEFUNCIONES
El 21 de enero de 1696 murió la venerable Madre Josepha de Santa Inés, cargada de años y merecimientos, a los 71 años de edad y 52 de religión. Intercede por nosotros, Beata Inés de Benigánim.

Con Maria, el dia de los Santos Inocentes.

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Con María, el día de los Santos Inocentes
José y María se miran, abundantes lágrimas caen por sus mejillas, se abrazan y abrazan al niño. Es la noche más larga, más atroz, más cruel, que les ha tocado vivir a ambos.
Autor: María Susana Ratero | Fuente: Catholic.net






Existen, en nuestra vida, dolores que nos resultan incomprensibles, atroces, injustos y, sobre todo, inmerecidos. Pero, sea cual fuere la reacción que tengamos frente al dolor, él sigue allí, y nos atraviesa el alma como una afilada espada. Hoy mi dolor y mi tristeza no me dejan verte, María, como ansía mi corazón, pero sé que estas allí, aunque no pueda sentirte, estas detrás de mi dolor para sostenerme, para transformar el llanto en camino hacia al Padre.

- En profecía cumplida... -dices a mi corazón, mas, no comprendo.

- Hoy voy a hablarte de esos dolores incomprensibles que desgarran el alma y que luego, por la misericordia de Dios, se transforman en camino.

- Háblame Señora, que mi alma tiene tanta sed de tu compañía. Mi alma ansía caminos que no encuentro en la oscuridad de esta noche demasiado larga.

- Yo conozco bien las noches largas. Te hablaré de una en especial, que me pareció eterna. De una noche anunciada, tan anunciada como la nochebuena, pero olvidada luego por muchos y, lo que me desgarra el alma, una recordación tomada hoy, por tantos, como excusa para bromas.

Esta vez temo seguirte, no sé si tendré valor, pero igualmente me llevas...me llevas... y estamos nuevamente en el recinto de Belén. Vemos como José está despidiendo a tres extraños extranjeros que le habían llevado a tu hijo oro, como símbolo de su dignidad y gran valor, incienso, como símbolo de su comunión con Dios y mirra, para preparar el aceite sagrado de su unción. Tres extraños venidos de lejanas tierras siguiendo una estrella, tres extraños que, buscando al Rey de la Vida, fueron a preguntarle a un rey embriagado de poder, el camino para hallarlo.... y, sin quererlo, despertaron en él fantasmas olvidados... la profecía, la profecía de Belén...

Los extranjeros, que el mundo llamará más tarde los tres Reyes Magos, parten a su tierra por otro camino, evitando pasar cerca del palacio de Herodes, quien los aguarda como un tigre al acecho, para saltar sobre el pequeño Rey desconocido que amenaza su seguridad.

Entramos a la precaria vivienda. José nos sigue y comienza a trabajar, pues el dueño de la finca le había encargado unos arreglos y le pagaría un buen precio por ellos. José tiene los pies sobre la tierra, sabe que debe alimentar a su familia y para ello sólo conoce un modo: su trabajo.

Tu, María, te dispones a preparar la cena. José no aparta la mirada de su labor, pero es evidente que sus pensamientos están en otro sitio, quizás detrás de los muros de un palacio, tratando de leer los pensamientos de un hombre fuera de sí, mas nada te dice. La cena transcurre en paz. La presencia de esos hombres y sus obsequios han dejado más preguntas que respuestas...¿Quiénes eran? ¿Por qué habían venido? ¿Cuál era el real significado de su presencia? ... quizás representan a todos aquellos que no pertenecen al pueblo de Israel y para cuya Salvación también ha venido este niño. Demasiados acontecimientos y pocas explicaciones. La pareja se dispone a descansar pues al día siguiente deberán iniciar el camino hacia Jerusalén, para realizar la purificación de María, tal como lo establece la Ley.

Yo estoy allí, con ellos, no puedo dormir, siento miedo... conozco la historia... la he escuchado mil veces de labios de los sacerdotes. La he leído, pero no es lo mismo estar... estar... y todos, de alguna manera, alguna vez en la vida, también estamos dentro de esta historia... sólo que, enceguecidos por nuestro propio dolor, no nos damos cuenta.

A la mañana siguiente parten hacia Jerusalén, María me hace señas de que los siga. El camino es largo, el niño, pequeño aún. El animal que nos acompaña va cargado de las pocas pertenencias de los padres y, en su mayor parte, de los pañales y ropita del bebé, recibida generosamente de la esposa del dueño del pesebre.

Luego de la ceremonia del Templo volvimos a Belén, José se nota nervioso... no como quien desconfía de la protección de Dios, sino como un padre responsable que sólo desea actuar correctamente y no sabe cómo, pues presiente que Herodes no ha olvidado la presencia de los extranjeros, ni se quedará quieto ante lo que él considera una amenaza.

Durante los siguientes tres días la familia se dedica a organizar el retorno a Nazaret. José termina sus trabajos pendientes, consiguiendo de esta manera dinero para el viaje y retribuyendo, al mismo tiempo, la hospitalidad al dueño del pesebre, quien sólo pide como pago, el arreglo de una vieja mesa labrada herencia de su padre, trabajo realizado impecablemente por José.

Los planes del Señor y nuestros propios planes no van siempre por iguales caminos. La noche del tercer día no aparenta nada en especial, sólo un cielo cargado de nubarrones amenazantes. Hace frío, María amamanta a su niño y lo recuesta bien calentito en la cuna hecha por su esposo, y una blanca piel de cordero cubre las demás mantas con las que la joven madre abriga a su pequeño. El matrimonio cena al tiempo que comenta los últimos acontecimientos. José tiene largos silencios que inquietan el corazón de María quien, como esposa prudente, no pregunta. Tiran las mantas en el suelo y se disponen a dormir, yo hago lo mismo, María me besa la frente y me dice “Valor, amiga, lo necesitarás...” es la noche de la locura, pero igualmente me quedo dormida... lástima, no tuve el valor de esperar despierta, como tantas veces en la vida en las que no tengo el valor de dominar mi voluntad.

Me despiertan los gritos de José. El hombre está sentado en el suelo, empapado en sudor, su rostro está aterrado pero es sólo por un instante... enseguida se pone en pie, da vueltas en el recinto tratando de ordenar sus pensamientos, seguidamente despierta a María, la toma por los hombros al tiempo que le clama en voz baja:

- ¡María, María! Por el amor de Dios despiértate María! - y la sacude casi con violencia.

Ella abre los ojos y se asusta...

- ¿Qué pasa, José? ¡Por Dios! ¿Por qué hablas de esa forma? ¡Jesús, Jesús! ¿Le pasó algo al niño?

- No, pero le pasará si sigues allí acostada... María... he tenido un sueño, que no fue un sueño en realidad... un hombre vestido de blanco me clamaba que te tomara a ti y al niño y huyera a Egipto, pues Herodes busca al niño para matarlo.

- ¡Matarlo!...Dios mío José, que atroz pesadilla.

- María, esposa mía ¡Nos vamos a Egipto! ¡Y nos vamos ya! ¿Comprendes? ¡Ya!.

- ¿Qué dices? José... ¿Te das cuenta la distancia que nos separa de Egipto, que es medianoche, afuera arrecia el viento y el frío cala los huesos?...

- María ¿Confías en mí?

- José, confío en ti más que en nadie en esta tierra

- Entonces, amada mía, junta todo y vámonos, los soldados se aproximan cada minuto, por cada palabra que decimos ellos están un metro más cerca... y vienen a matarlo... y no están jugando, pues un loco asesino les ha ordenado deshacerse de Jesús... la pregunta es ¿Cómo lo encontrarán? Mientras a ese loco no se le ocurra... ¡Dios no puedo ni pensarlo!

- Mientras no se le ocurra matarlos a todos... - y María se estremece tanto que José debe sostenerla para que no caiga.

Yo estoy inmóvil, hubiera querido traerles un vehículo, un helicóptero, sacarlos prontamente de allí, pero eso pasa en las películas y esto es la vida real. Los padres (ahora me voy dando cuenta la clase de padre que Dios eligió para Jesús, un Hombre con mayúsculas) preparan todo prontamente, llevan sólo lo indispensable, deben dejar muebles, cuna, todo lo hecho por José. El oro de los magos les permitiría establecerse en Egipto. Dios siempre tan previsor, nos manda las pruebas y los medios para enfrentarlas. Salimos, el viento me termina de despertar, tengo varias mantas puestas encima, pero tiemblo como una hoja, parece que el corazón se me saldrá del pecho en cualquier momento. Montan los animales, María me hizo un lugar en el suyo... partimos... se ve poco, pero se ve, hay luna llena, los nubarrones ya no están, José se encamina hacia Egipto a través de la desértica región, apura el paso, no hay miradas extrañas que noten nuestra presencia. El hombre anda varias horas a marcha forzada, de tanto en tanto mira hacia atrás, con angustia, casi con desesperación. Yo, yo estoy muerta de miedo... veo soldados por todas partes... sé de sobra que no nos alcanzarán... pero una cosa es leerlo y otra estar... estar...

Falta poco para el amanecer. De pronto se escucha un galope cercano, se ve la arena removida por los cascos del animal que se acerca, es un jinete solitario, pero se dirige, peligrosamente, hacia nosotros. José nos recomienda calma, y no decir el nombre del niño. Por fin llega el personaje, un hombre más bien anciano, con la mirada perdida... loco... pobre infeliz... sólo decía:

- ¡Madres, corran, corran con sus hijos! ¡Huyan!...

José baja de su asno y se acerca al pobre hombre:

- ¿Qué le ocurre, amigo? ¿Se siente usted bien?...

- ¡Huyan, huyan mujeres con sus hijos! Sangre... muerte... niños muertos, en todo Belén... niños degollados, atravesadas sus carnecitas por las espadas de los soldados... no escapó ni uno... todo Belén es un grito... solo los pequeños murieron... los menores de dos años... ¿Por qué?¿Por qué Dios?- grita desgarradoramente el infeliz mirando al cielo- Huyan mujeres... huyan... corran... corran...

El pobre desquiciado comienza a cabalgar nuevamente repitiendo el ya inútil consejo. Tanto horror le ha enloquecido. Se pierde en el paisaje, queriendo huir de los macabros recuerdos pero no hay lugar en donde uno pueda esconderse de los recuerdos.

José y María se miran, abundantes lágrimas caen por sus mejillas, se abrazan y abrazan al niño. Es la noche más larga, más atroz, más cruel, que les ha tocado vivir a ambos. Es la noche anunciada por el profeta Jeremías:

“En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen porque ya no existen”( Mt.2,18)

La travesía dura largos días, María se esconde muchas veces a llorar para que José no la vea... no quiere preocuparlo, más su corazón de madre está destrozado. Recuerda la espada anunciada por el anciano Simeón... ya ha comenzado a lastimarla. También veo a José llorar a escondidas, es el llanto de un hombre que se siente impotente ante la injusticia, es el llanto de un hombre justo clamando justicia.

Las primeras casas del poblado egipcio se divisan a la distancia. La noche larga ha terminado, el niño está a salvo, momentáneamente.

- Amiga- dices María, mirándome a los ojos,( mientras tus ropas y las mías vuelven a estos tiempos y el ruido de los automóviles nos sorprende frente la parroquia de Luján, en mi barrio) gracias por compartir conmigo esta noche, una de las más duras de mi tiempo en esta tierra. Realmente, cuesta ver a Dios detrás de tanto dolor, cuesta poder encontrarlo para que nos tome de la mano, cuesta no enloquecer como ese pobre viejo del desierto... cuesta, buena amiga, pero no es imposible, es más, es el único camino. Dios, tras el dolor que nos causan los seres humanos. Dios, sosteniendo. Dios, poniendo rosas sobre tantas espinas. Dios, transformando el dolor en camino de salvación. Dios, permitiendo que nuestra angustia ayude a otros a superar la suya. Cuando tu alma tenga más preguntas que respuestas, más dolor del que crees poder soportar, más soledad que compañía, más desilusión que sueños entonces, más que nunca, búscalo; que siempre habrá un Egipto donde puedas esconderte hasta que pase el temporal.

- Señora- y apenas si puedo contener mis lágrimas- ¡Cuánto, cuánto me amas, cuánto me cuidas, cuánto me enseñas! ¿Te dije ya cuánto te amo?- y me arrojo en tus brazos y lloro por los niños muertos, lloro por mí, lloro por la humanidad.

Mientras te alejas, y yo seco mis lágrimas, un grupo de jóvenes pasa riéndose de uno de ellos, al tiempo que le dicen “¡Qué la inocencia te valga! Ja,ja,ja” típico comentario de las bromas del Día de los Inocentes.

Tengo ganas de gritar, ganas de decirles que el origen de esa recordación es la sangre de niños pequeños derramada por Jesús, pero siento que no vale la pena; prefiero escribir este relato, escribirlo para que tú, después de leerlo, ya no rías con las bromas de los 28 de diciembre. Porque si tú no ríes, si le cuentas esta historia a un amigo y él ya tampoco ríe... entonces... entonces algo habrá cambiado en este mundo... porque recordando a nuestros mártires, los honramos.


NOTA de la autora:

"Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de "Cerrar los ojos y verla" o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a mi imaginación, sin intervención sobrenatural alguna."

¿Con que alimentamos a nuestros hijos?

Autor: Silvia Amador | Fuente: http://creciendounidos.blogspot.com  
¿Con qué alimentamos a nuestros hijos?
¿Cómo darles a nuestros hijos el alimento que da vida, que los hará crecer? ¿Cómo desechar ese alimento seco que han recibido día a día en el ambiente en el que los tenemos sumergidos? ¿Como sanar el daño que ha causado?
 
 
Tenemos una amiga experta en aves. Tiene un aviario en su casa y ha compartido con nosotros sus conocimientos y experiencias. Una historia que ella nos platicó quedó muy grabada en mi memoria.

Una pajarita muy especial para ella que no había logrado reproducirse, puso de pronto tres huevos. Cuando los pajaritos salieron del huevo, eran tres pajaritos perfectos, mi amiga estaba feliz, los imaginaba ya grandes y preciosos. Sin embargo, algo extraño empezó a suceder. La madre aún cuando tenía a su alcance el alimento apropiado, comenzó a alimentar a sus pequeños hierba seca y tiritas de paja. Los pajaritos al nacer son ciegos, no saben que cae en su boca, ellos tragan hambrientos lo que sea puesto en su gran boca, siempre abierta, siempre hambrienta.

Los pajaritos no pudieron digerir la hierba seca, dentro de ellos todo esto se hizo un nudo que no podían desechar. Los pajaritos murieron pronto de hambre, por falta de alimento nutritivo, por el daño que el alimento inadecuado causó.

Ahora que preparamos los cursos de catecismo para el año que entra me pregunto: ¿Cómo darles a nuestros hijos el alimento que da vida, que los hará crecer? ¿Cómo desechar ese alimento seco que han recibido día a día en el ambiente en el que los tenemos sumergidos? ¿Como sanar el daño que ha causado?

Nuestros niños, nuestros jóvenes... nosotros mismos, abrimos la boca hambrientos de verdad: ¿Cómo ser un verdadero hombre, cómo ser una verdadera mujer? ¿y qué alimento entra a nuestra mente y a nuestro corazón? Tal vez los artículos expertos de las revistas en la farmacia y el super: "El traje de baño que resalta tu belleza", "Despierta tu sensualidad", "Cómo hacerla feliz en la intimidad". ¿Buscamos ahí las respuestas? ¿Se encuentra ahí el conocimiento de como ser un verdadero hombre y una verdadera mujer?

Tal vez las respuestas las bebemos en la tele:

¿Cuántas imágenes e ideas recibimos de las series que están de moda, de las telenovelas, de los anuncios en pleno día?

Y a nuestros niños ¿les damos de comer Bob esponja, Batman o el último video de Miley Cyrus?... ¿o tal vez los top 10 juegos de xbox?

¿Será todo esto alimento vivo o hierba seca?

Pensamos tal vez, que estas cosas son simplemente diversión, no nos afectan, nosotros sabemos lo que esta bien y esta mal... ¿En verdad lo sabemos? ¿Por qué buscamos entonces las respuestas en las revistas? En verdad no sabemos, estamos hambrientos... hambrientos de El.
No tendrán hambre ni sed, no los abatirá el sol ni el calor, porque los guiará quien les tiene compasión, y los conducirá junto a manantiales de agua.
Isaías 49:10

Todos tenemos a nuestro alcance alimento que da vida. No lo tenemos a la mano a la salida del super pero sabemos bien donde encontrarlo: En el silencio, en lo creado, en aquellos que han recorrido el camino antes que nosotros, en los sacramentos... en Su amistad. Y su amistad implica nadar contra corriente, ser diferente a la mayoría, no encajar en ocasiones... ¡pero El nunca nos abandona y el fruto de nuestro esfuerzo es eterno!

Démonos unos segundos para pensar antes de alimentar esas boquitas, si lo que les damos podrá ser digerido y los hará crecer o se hará un nudo en su interior...

¿Y que comemos nosotros sus padres? Pensemos si lo que entra en torrentes por nuestros ojos y nuestros oídos nos acerca a la Verdad o nos aleja de ella. Nos hace completos o nos mata lentamente...
Sacia nuestra hambre Señor, y ayúdanos a poner en sus bocas tu pan en vez de piedras.
—Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed —respondió Jesús—, pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.
—Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed.
Juan 4:13-15

19/01/2011 14:25 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Decir la verdad.

DECIR LA VERDAD
 
Una sabia y conocida anécdota árabe dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó a llamar a un adivino para que interpretase su sueño:
-    ¡Qué desgracia Mi Señor! -exclamó el adivino- Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.
-    ¡Qué insolencia! -gritó el Sultán enfurecido- ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? Fuera de aquí.
 
El Sultán llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.

Mas tarde ordenó que le trajesen a otro adivino y le contó lo que había soñado.  Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:
-    ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes.

Iluminóse el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro.
 
Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
-    ¡No es posible!, la interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer adivino. No entiendo por qué al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.
-    Recuerda bien amigo mío -respondió el segundo adivino- que todo depende de la forma en el decir.  Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.  Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, mas la forma como debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas.  La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado.
 
Ghandi decía: "La verdad nunca daña una causa que es justa"
 
Debemos procurar decir siempre la verdad, esto que parece tan sencillo, a veces es lo que más cuesta trabajo. Utilizamos las "mentiras piadosas" en circunstancias que calificamos como de baja importancia.  Obviamente, una pequeña mentira, llevará a otra más grande y así sucesivamente hasta que nos sorprendan y corramos el riesgo de perder la credibilidad.
 
No todo está en la palabra, también se puede ver la sinceridad en nuestras actitudes. Cuando aparentamos lo que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social...), se tiene la tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres... Aquí aplica el viejo refrán que dice: "dime de qué presumes... y te diré de qué careces".  Por eso causa una gran desilusión descubrir a la persona como es en la realidad.  Quizás alguna vez hemos dicho o escuchado: "no era como yo pensaba", "creí que era diferente", "si fuese sincero, otra cosa sería".

Decir la verdad es una parte de la sinceridad, pero también actuar conforme a la verdad, es requisito indispensable.  El mostrarnos como somos en la realidad, nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos.  Esto se logra con el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades y limitaciones.  Ser sincero, exige responsabilidad en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones.  Para ser sincero, también se requiere tacto o delicadeza.  Esto no significa encubrir la verdad al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente puede incomodarla, debemos ser conscientes que el propósito no es hacerlo por disgusto, enojo o porque nos cae mal.  Debemos encontrar el momento y lugar oportunos, esto garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.
 
En algún momento la sinceridad requiere de valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona. Si por ejemplo, es evidente que un amigo trata mal a su esposa o a sus empleados, tenemos la obligación de decírselo, señalando las faltas en las que incurre y el daño que provoca, no solamente a las personas, sino a la buena convivencia que debe haber.  La persona sincera dice la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Vernos sorprendidos en la mentira es más vergonzoso.
 
Al ser sinceros aseguramos la amistad, somos honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia.  La sinceridad es la virtud de la franqueza, es el amor y el respeto por lo veraz. La persona sincera actúa siempre de buena fe y mantiene una coherencia entre sus palabras y sus actos. Es contrario a la mentira, a la duplicidad y a la hipocresía. Hay ocasiones en las que no nos gusta lo que oímos del amigo sincero, pero si tienes la suerte de contar con una amistad así, cuídala, es una joya. Aunque a veces se equivoque, nos haga daño y parezca injusto, porque, obviamente, la sinceridad excluye la mentira, no el error.
 
La Sinceridad en La Pareja

La comunicación sincera en la pareja es fundamental. La sinceridad, la lealtad y la honestidad son valores que hombre y mujer reclaman en las relaciones de pareja como un pilar fundamental de las mismas. Incluso hasta la mayor fluidez en la comunicación de la pareja no servirá para nada si no hay sinceridad. Un principio irrenunciable para la pareja: la sinceridad. Cuando falta, provoca negatividad, desconfianza, recelo, falta de comunicación y en muchos casos ruptura o problemas mayores de diversa índole. La falta de sinceridad es, de hecho, una falta de respeto a la persona, y cuando en la pareja falla el respeto, la evolución del problema puede adquirir dimensiones realmente preocupantes, hasta el punto de distorsionar el propio concepto de pareja. Una relación sin confianza mutua no va a ninguna parte. No una confianza ciega sino racional. Si no tenemos motivos reales o probados para desconfiar, agobiar a nuestra pareja con nuestros miedos o inseguridades la apartará de nosotros. La falta de confianza enrarece las relaciones y hace difícil la convivencia.
 
Decir la verdad no significa que haya que decirlo todo. Hay que decir lo que se piensa pensando lo que se dice. La sinceridad no es ser imprudente, todos tenemos derecho a callar.  Conviene no olvidar que cada persona es esclava de sus palabras y dueña de sus silencios. Hay ocasiones en las que se debe callar la verdad, así es cuando ésta lo único que puede acarrear es dolor y sufrimiento injusto o inútil a otra persona. Incluso pueden darse situaciones en las que uno no sólo tenga que callar y ocultar la verdad, sino mentir. A veces la mentira es el mal menor que hay que elegir. La sinceridad, la fidelidad a lo verdadero no es un absoluto. Ninguna virtud es absoluta. Por eso, ser fiel a lo verdadero no puede disculparnos de ser infiel a la compasión y al amor, a la amistad verdadera.

A veces se habla de las mentiras piadosas, y de los que piensan que decir la verdad no es una regla insalvable. Son los que piensan que a veces es mejor mentir. El problema es donde poner el límite. Y entrando por la puerta de la mentira piadosa se llega a la habitación de la desconfianza. Pero también tenemos el otro extremo, las personas que prefieren la tranquilidad de su conciencia antes que evitar el sufrimiento del prójimo. Hay personas tan amantes de la verdad que tienen seco el corazón, son tan fanáticos de la verdad que pierden el sentido de compasión y de solidaridad.  
 
Tema preparado por el Grupo de Semillas de Vida    
 
Un Abrazo, que Dios te bendiga, te muestre su rostro, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, y mucha Prosperidad;
 
 
        
 
Beatriz
Medellín - Colombia
semillasdevida@pymex.net
(
http://elistas.egrupos.net/grupo/semillas
).

19/01/2011 14:26 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Sobre la beatificación de Juan Pablo II.

Decreto Congregación para las Causas de los Santos para la beatificación de Juan Pablo II
El pontificado de Juan Pablo II fue un elocuente y claro signo, no sólo para los católicos, sino para la opinión pública mundial, para personas de todos los colores y credos.
Autor: Congregación para las Causas de los Santos | Fuente: Congregación para las Causas de los Santos


Sábado, 15 de enero de 2011




Beatificación: Señal de hondura de fe e invitación a una vida cristiana plena



La proclamación por la Iglesia de un santo o un beato es fruto de la unión de varios aspectos relativos a una persona concreta. Primero, es un acto que dice algo importante en la vida de la misma Iglesia. Está ligado a un “culto”, por ejemplo, a la memoria de la persona, a su pleno reconocimiento en la conciencia de la comunidad eclesial, del país, o de la Iglesia universal en distintos países, continentes y culturas. Otro aspecto es la conciencia de que la “elevación a los altares” será un importante signo de la hondura de la fe, de la difusión de la fe en el itinerario vital de esta persona, y que este signo se convertirá en una invitación, un estímulo para todos nosotros hacia una vida cristiana incluso más profunda y plena.

Finalmente, la condición sine qua non es la santidad de la vida de la persona, verificada en los precisos y formales procedimientos canónicos. Todo ello proporciona el material para la decisión del sucesor de Pedro, del Papa, con vistas a la proclamación de un beato o un santo, del culto en el contexto de la comunidad eclesial y de su liturgia.



El pontificado de Juan Pablo II fue un elocuente y claro signo, no sólo para los católicos, sino para la opinión pública mundial, para personas de todos los colores y credos. La reacción mundial a su estilo de vida, al desarrollo de misión apostólica, al modo como soportó su sufrimiento, la decisión de continuar su misión petrina hasta el final como querida por la divina Providencia, y finalmente, la reacción a su muerte, la popularidad de la aclamación “¡Santo, ya!”, que algunos hicieron el día de su funeral, todo ello es base sólida en la experiencia de haberse encontrado con la persona que era el Papa.

Los fieles sintieron, experimentaron que era un “hombre de Dios”, que realmente ve los pasos concretos y los mecanismos del mundo contemporáneo “en Dios”, en la perspectiva de Dios, con los ojos de un místico que alza los ojos sólo a Dios. Fue claramente un hombre de oración: tanto es así que, sólo en la dinámica de unión personal con Dios, de la escucha permanente a lo que Dios quiere decir en una situación concreta, fluía la entera actividad del papa Juan Pablo II.

Quienes estuvieron más cercanos a él pudieron ver que, antes de sus entrevistas con sus visitantes, ya fueran jefes de Estado, altos dignatarios de la Iglesia o sencillos ciudadanos, Juan Pablo II se recogía en oración por las intenciones de los visitantes y de la reunión a celebrar.



1.- Aportación de Karol Wojtyla al Concilio Vaticano II



Tras el Vaticano II, durante los pontificados de Pablo VI y Juan Pablo II, el modo de presentación, y entonces de autopresentación del papado, ha sido completamente expresiva. Con motivo del 25 aniversario del pontificado de Juan Pablo II, el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano publicó en 2004 un libro titulado “Id por todo el mundo”. Giancarlo Zizola, vaticanista reconocido, subrayó que “el papado ha conquistado su ciudadanía en el reino de la visibilidad pública, saliendo del lugar de marginación del culto a donde había sido relegado por decreto de la sociedad secular, en nombre de una visión militante del principio liberal de separación de Iglesia y Estado (p. 17).

Un historiador alemán, el jesuita Klaus Schatz, hablando de Pablo VI y de Juan Pablo II, subrayó el significado de “papado itinerante” -por tanto en conformidad con el Vaticano II- más en modo de un movimiento misionero que como un polo estático de unidad. Schatz se refiere a la manera de interpretar la misión papal como una llamada a “confirmar en la fe a los hermanos” (Lucas 22, 32), en un modo ligado a la autoridad estructural pero con un fuerte toque espiritual y carismático, en relación con la credibilidad personal y arraigada en el mismo Dios.



Detengámonos un momento a considerar el Vaticano II. El joven arzobispo de Cracovia fue uno de los padres conciliares más activos. Hizo una aportación significativa al “Esquema XIII”, que luego devendría en la constitución pastoral del Concilio Gaudium et Spes sobre la Iglesia en el Mundo Contemporáneo, y la constitución dogmática Lumen Gentium. Gracias a sus estudios en el extranjero, el obispo Wojtyla tenía una experiencia concreta de evangelización y de la misión de la Iglesia, en Europa occidental o en otros continentes, pero sobre todo del ateísmo totalitario en Polonia y en otros países del bloque soviético.

Llevó toda esta experiencia a los debates conciliares, ciertamente no como conversaciones de salón, muy corteses pero vacías de contenido. Aquí había un esfuerzo sustancial y decisivo por insertar el dinamismo del Evangelio en el entusiasmo conciliar arraigado en la convicción de que el cristianismo es capaz de dar un “alma” al desarrollo de la modernidad y a la realidad del mundo social y cultural.



Todo esto sería utilizado en preparar las futuras responsabilidades del sucesor de Pedro. Como Juan Pablo II dijo, el ya tenía en mente su primera encíclica, Redemptor Hominis, y la trajo a Roma desde Cracovia. Todo lo que tenía que hacer en Roma era redactar todas estas ideas.

En su encíclica, hay una amplia invitación a la humanidad a redescubrir la realidad de la redención en Cristo: El hombre (...) permanece como un ser incomprensible para sí mismo, su vida no tiene sentido, si no se le revela el amor, si no encuentra el amor, si no lo experimenta y lo hace suyo, si no participa íntimamente en él. Esto, como ya se ha dicho, se debe a que Cristo el Redentor “revela plenamente al hombre su mismo ser”. (...) el hombre reencuentra la grandeza, dignidad y valor de su propia humanidad. En el misterio de la Redención, el hombre es nuevamente “expresado” y, en cierta manera, es nuevamente creado. (...)

El hombre que desea comprenderse a sí mismo a fondo --y no sólo de acuerdo a los inmediatos, parciales, a menudo superficiales, e incluso ilusorios estándares y medidas de su ser- debe con su inquietud, incertidumbre e incluso debilidad y pecaminosidad, con su vida y muerte, acercarse a Cristo. Debe, en cierto modo, entrar en él con todo su propio ser, debe “apropiarse” y asimilar la totalidad de la realidad de la Encarnación y la Redención para encontrarse a sí mismo (n° 10).



Esta unión de Cristo con el hombre es en sí misma un misterio. Del misterio ha nacido “el hombre nuevo”, llamado a ser copartícipe de la vida de Dios, y nuevamente creado en Cristo por la plenitud de la gracia y la verdad. (...) El hombre es transformado interiormente por este poder como fuente de una nueva vida que no desaparece y no pasa sino que dura hasta la vida eterna. (...) Esta vida, que el Padre prometió y ofreció a cada hombre en Jesucristo (...) es en cierto modo la plenitud del “destino” que Dios ha preparado para él desde la eternidad.

Este “destino divino” progresa, a pesar de todos los enigmas, los enigmas sin resolver, giros, vueltas del “destino humano” en el mundo temporal. En efecto, mientras tanto, mientras todo esto, a pesar de todas las riquezas de la vida temporal, necesaria e inevitablemente lleva a la frontera de la muerte y al fin de la destrucción del cuerpo humano, más allá de este fin vemos a Cristo. “Yo soy la resurrección y la vida, quien cree en mí... nunca morirá” (n° 18).



2.- Totus Tuus, confianza en María Madre de Dios



La vida de Juan Pablo II se dedicó totalmente al servicio del Señor, por intercesión de su Madre. Su lema era Totus Tuus, ya fuera para el bien de la Iglesia o para el del hombre que es el camino para la Iglesia (Redemptor Hominis, n° 14). Esta es la “razón de ser” de los viajes apostólicos internacionales, los encuentros diarios con la gente, con los responsables de comunidades eclesiales, con cardenales y obispos, con los cabezas de otras Iglesias y comunidades cristianas, los líderes de otras religiones y con los laicos.

Esto es también verdad en los documentos escritos por el papa, las relaciones diplomáticas de la Sante Sede con los estados y organizaciones internacionales. La profunda convicción del valor del Vaticano II -no sólo sobre la necesidad sino también sobre la posibilidad, para la Iglesia, de ofrecer el Evangelio de Cristo y construir sobre él la experiencia de la Iglesia como una inspiración vibrante y energética de la visión y mecanismos del mundo moderno- fue siempre convicción del papa.



En 1989, cayó el Muro de Berlín pero, a nivel internacional, se podía sentir la fuerza destructiva de los mecanismos comerciales y de los intereses privados económicos e ideológicos, incluso muchos de ellos anónimos, que traían injusticia y marginación a todos los pueblos -incluso a ciertos grupos sociales en los países desarrollados--, y en especial se podía percibir que la vida humana había sido devaluada. En muchos viajes apostólicos internacionales a los varios continentes, el Papa proclamó el Evangelio de Cristo y la preocupación de la Iglesia.

Escribió de modo más sistemático las encíclicas Laborem Exercens, Sollicitudo Rei Socialis, Centesimus Annus; y también Evangelium Vitae, Veritatis Splendor, Fides et Ratio; y las encíclicas que tenían que ver directamente con la vida y el apostolado de la Iglesia, como Dominum et Vivificantem, Redemptoris Missio, Ut Unum Sint, Ecclesia de Eucharistia.



3 - La guerra de Iraq y la “paz ofensiva”



A menudo, como en el caso de los esfuerzos realizados para evitar la guerra entre los Estados unidos e Iraq, existe una auténtica “paz ofensiva”, no sólo para salvar la vida de las personas, también para frenar el crecimiento del odio y las dementes ideas sobre el enfrentamiento entre las civilizaciones, o sobre el nuevo fenómeno de terrorismo a gran escala.

De ahí el discurso de Año Nuevo ante los cuerpos diplomáticos acreditados en la Santa Sede, también el inolvidable febrero de 2002 en el que el Papa mantuvo encuentros con diplomáticos de “primera categoría”, J.Fischer (el 7 de febrero); Tarek Aziz (el 14 de febrero), Kofi Anan (18 de febrero), Tony Blair (22 de febrero, Jose Mª Aznar y el enviado de Seyyed Mohammed Khatami, presidente de la República Islámica de Irán (27 de febrero); y finalmente, debido a la insostenible situación humana, la decisión de mandar al cardenal Echegaray en misión especial a Bagdad (15 de febrero) y al cardenal Pío Laghi a Washington (del 3 al 9 de marzo).

El “febrero del Papa” concluyó con el encuentro del cardenal J.L. Tauran con los 74 embajadores y diplomáticos del mundo entero; el secretario por las Relaciones con los Estados, el “ministro de Asuntos Exteriores” del Papa, el cardenal Tauran hizo un llamamiento para evitar la guerra, y les recordó todo lo que el Papa había dicho en su “paz ofensiva”.



4 - Año 2000 Jubileo: una realidad histórica para recordar la venida de Jesús de Nazaret



La entonces actual tarea de Juan Pablo II se centró en la pastoral y vida de la Iglesia: las visitas ad Limina de los obispos de todo el mundo, las audiencias de los miércoles y los encuentros de los domingos con los fieles, para el Ángelus, las visitas pastorales a las parroquias de Roma. Todo fue hecho y recordado para promover la proclamación de Cristo, para acercar a nuestros conocimientos Su Persona, y “las palabras que Cristo había dicho cuando estaba a punto de dejar a los Apóstoles nos habla del misterio de la vida del hombre, de uno y de todos, el misterio de la historia de la humanidad. Bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo es una inmersión en el Dios viviente, ´en uno que es, que fue y que será´.

El Bautismo es el principio del encuentro , de la unión, de la comunión, y de esta vida terrenal no es más que un prólogo y una introducción; cumplimiento y plenitud pertenecen a la eternidad. La imagen de este mundo se desvanece. Debemos encontrarnos a nosotros mismos, en el ´mundo de Dios´, con el fin de llegar a la meta, ir hacia la plenitud de la vida y de la vocación del hombre” (Cracovia, 10 de junio de 1979).



“Esta es precisamente una de las cosas que Juan Pablo II quiso más: explicar claramente que nosotros miramos a Cristo que viene; por supuesto El que vino, pero aún más el que vendrá, y ésto, desde este punto de vista, mantiene nuestra fe, orientándonos hacia el futuro. En este camino, somos realmente capaces de presentar un mensaje de fe, en una nueva manera, desde la perspectiva de Cristo que viene. (Benedicto XVI, Luz del Mundo).



El Gran Jubileo de la Redención, en el año 2000, no fue para Juan Pablo II, un “pretexto” para la acción pastoral, sino que ante todo fue una realidad histórica que recuerda la venida de Jesús de Nazaret y todo lo que este acontecimiento histórico ha traído consigo, a saber, la Redención, el Testimonio del Amor de Dios en la Cruz y en la Resurrección, la vida de la Iglesia primitiva, el camino de salvación realizado por el Salvador por el que ha introducido a su Iglesia como un signo e instrumento de unidad interna con Dios, así como de la familia humana.

El año Jubileo del Año 2000 nos trae de la Tierra Santa, tierra de Jesús, y de Roma, sitio del apostolado del Sucesor de Pedro, el vínculo de autenticidad del mensaje y de la unidad de la comunidad eclesial. El mensaje ha sido reformulado en las Cartas Tertio Millenio Adveniente y Novo Millennio Ineunte. Pero para el Papa lo que más importaba era el agradecimiento personal y de la Iglesia entera a nuestro Señor Jesús y el encuentro en la fe con el que Él nos ha amado hasta el final, que nos ha salvado y sigue siendo un signo tan necesario en un mundo que se está volviendo cada vez más sordo, mientras trata de organizar su vida como si Dios no existiese, errando sin identidad y sin sentido.



5 - Atención a la Juventud y el significado de las JMJ



Juan Pablo II acostumbraba a analizar los resultados de sus Viajes Apostólicos al extranjero con sus colaboradores, para identificar lo que se había hecho bien, y prever cambios para los viajes sucesivos. Tras el viaje a Polonia en 1991, el papa se dio cuenta que, durante la Misa en Varsovia, en las zonas más alejadas, los jóvenes iban y venían, bebían cerveza o coca-cola, y volvían. “No era como en los viajes anteriores, dijo, ha habido un cambio en la mentalidad de la sociedad. No vale la pena fijarnos en los ´primeros puestos´. Los VIP están siempre sentados de la misma manera, pero los ´márgenes´ son importantes y merecen nuestra atención”. Es importante fijarnos en que el Papa no usaba la palabra “multitud”: él siempre veía y prestaba atención a "la gente". Era muy atento al papel de los laicos en la vida y misión de la Iglesia.

Es muy significativo que, cuando todavía era capellán de la Universidad de Cracovia, aprovechara un breve periodo de "deshielo político" en 1957 para organizar - en colaboración con el arzobispo de Wroclaw, Boleslaw Kominek - un simposio en la ciudad para más de 100 estudiantes universitarios de toda Polonia (¡por primera vez desde hacía décadas!) precisamente sobre el tema "El papel de los laicos en la Iglesia" (¡y esto fue años antes del Concilio Vaticano II!).

Más tarde, durante las vacaciones de verano, organizaba ejercicios espirituales en la sede de las Hermanas Ursulinas de la Unión Romana de Bado Slaskie para un grupo un poco más pequeño de participantes del simposio de Wroclaw, precisamente para promover la "formación de los laicos".



Con la creación de las Jornadas Mundiales de la Juventud, el Papa dio su apoyo a diversas formas de actividad de los laicos en la vida y misión de la Iglesia, allanando así el camino a iniciativas muy significativas, algunos años más tarde, durante el pontificado de Benedicto XVI: la celebración, en septiembre de 2010 en Corea, de un importante Congreso de laicos católicos de Asia, las reuniones de los obispos africanos que cada vez alientan más a los laicos a ocupar cargos de responsabilidad en los sectores de la evangelización, la actividad social y en ámbito educativo de la Iglesia, la significativa presencia de laicos católicos en la Misión Continental de América Latina.



Al revisar su pontificado, Benedicto XVI hace una observación de los cambios generacionales a escala mundial, y llega a la misma conclusión que su predecesor, a saber, que "los tiempos han cambiado". Mientras tanto, una nueva generación ha llegado, con nuevos problemas. La generación de finales de los sesenta, con sus propias peculiaridades, vino y se fue. Incluso la siguiente generación, más pragmática, ha envejecido.

Hoy en día, hay que preguntarse: "¿Cómo podemos hacer frente a un mundo que se pone en peligro, y en el que el progreso se convierte en un peligro? ¿No deberíamos empezar todo de nuevo desde Dios?"(Luz del Mundo). Así que Benedicto XVI hace un llamamiento "a que pueda surgir una nueva generación de católicos, personas renovadas interiormente, que se comprometan en la política sin ningún complejo de inferioridad" (una idea muchas veces repetida por el Papa, por ejemplo, en el Mensaje para la 46 ª Semana Social de los católicos italianos, 12 de octubre de 2010).

Él sigue pidiendo una nueva generación de buenos intelectuales y científicos, atentos al hecho de que "un punto de vista científico que ignora la dimensión ética y religiosa de la vida se vuelve peligrosamente estrecho, justo como sucedería a una religión, si se negara a una legítima contribución de la ciencia a nuestra comprensión del mundo" (Londres, St. Mary´s College, 17 de septiembre de 2010); el Papa pide una"nueva generación de laicos cristianos comprometidos, capaces de buscar, con rigor y competencia moral, soluciones de desarrollo sostenible" (7 de septiembre de 2008).



6 - La sencillez de la oración de Juan Pablo II



Cuando recordamos lo que Juan Pablo II llevó a cabo, los "grandes eventos" se mezclan con el recuerdo de momentos sencillos de oración, que fueron una fuente de asombro incluso para sus colaboradores. Voy a mencionar sólo dos, procedentes de dos diferentes períodos de su vida. En los años setenta, yo era capellán de los estudiantes de la Universidad Católica de Lublín.

Al inicio del año académico, el entonces cardenal de Cracovia vino para participar en la Eucaristía en la iglesia de la universidad, en la inauguración oficial del gran salón, y en el almuerzo. Después de eso, el cardenal estaba listo para regresar a Cracovia. El rector de la Universidad, el padre Krapiec, lo acompañó hasta el coche, pero se detuvo a charlar con otro invitado, tanto que hicieron para llegar al coche. Pero he aquí que ¡el cardenal había "desaparecido"! Los diez segundos que esperaron les pareceron diez siglos.

El rector, acostumbrado a tener todo bajo control, no sabía dónde podía haber ido el cardenal. Me preguntó: "¿Dónde está Wojtyla? ¡El cardenal ha desaparecido! ¿Dónde está?" Con una leve sonrisa burlona, me tomé un tiempo antes de responderle, sólo para tomarle el pelo un poco. Entonces le dije: "Probablemente ha ido a la iglesia". Allí fuimos, y efectivamente, encontramos al cardenal, arrodillado en oración delante del Vía Crucis.



El otro recuerdo fue en 1999, durante su séptimo viaje apostólico a Polonia. Duró 13 días, con 22 paradas en el programa, desde el Norte hacia el Sur del país. Un programa mucho más allá de las capacidades físicas del papa. Uno de esos días, tenía que celebrarse - según el programa - la bendición del Santuario de Lichen, la Eucaristía en Bydgoszcz, a continuación una reunión con la gente de la universidad, la liturgia del Sagrado Corazón, en relación con la beatificación del p. Frelichowski en otra ciudad, en Torun, y después volver a Lichen para la noche. ¡Un día de lo más ocupado!

Así que, después de la cena, la comitiva papal se fue a la cama inmediatamente. Pero el Papa se encerró solo en la capilla por un largo, muy largo momento de oración. Quedabamos sólo tres de nosotros: monseñor Chrapek, encargado de la planificación de la visita para el episcopado, yo mismo, como "asistente", y el famoso Camillo Cibin, jefe de la seguridad del Vaticano. Por fin, el Papa salió de la capilla para ir a su dormitorio. Cibin me dijo: "Padre Andrea, tráigame una silla.

Pero una que sea dura, de madera, no un sofá, dos tazas de café, café fuerte, y una manzana”. Todo ello para ayudarle a esperar toda la noche en la puerta de la habitación del Papa, que no se había cerrado del todo, para determinar si el Papa - no sólo cansado, sino también de edad avanzada - respiraba con normalidad o si tenía alguna necesidad de ayuda. La santidad personal del Papa era algo que estaba más allá y por encima de la estima de que gozaba entre sus colaboradores más cercanos, y esto era muy significativo.



7 - El testamento de Juan Pablo II



Juan Pablo II era consciente del hecho de que estamos viviendo momentos muy difíciles de la historia, que el Sucesor de Pedro tenía el deber de confirmar en la fe, pero era igualmente consciente de que el aspecto más importante fue el de confiar en Dios. El testamento que él escribió en 1979, y que modificaba todos los años,durante los ejercicios espirituales, nos da un poderoso testimonio de ello. Del 24 febrero al 1 de marzo, escribió:



“24.II - 1.III.1980. Durante estos ejercicios espirituales he reflexionado sobre la verdad del Sacerdocio de Cristo ante el paso que supone, para cada uno de nosotros, la hora de nuestra muerte. Para nosotros, partir de este mundo - para renacer en el siguiente, el mundo futuro, signo elocuente (añadía la palabra decisivo sobre ella), es la Resurrección de Cristo (...) Los tiempos que vivimos se han convertido en indeciblemente difíciles y preocupantes.

La vida de la Iglesia también ha vuelto difícil y tenso, una prueba característica de estos tiempos - para los fieles y los pastores. En algunos países (como uno sobre el que leí durante los ejercicios espirituales), la Iglesia se encuentra en un momento de la persecución igual al de los primeros siglos, tal vez más, teniendo en cuenta el grado de crueldad y de odio. Sanguis martyrum - semen christianorum. Por otra parte, tantas personas inocentes han desaparecido, incluso en este país en el que vivimos ...

Una vez más deseo confiarme totalmente a la gracia del Señor. Él decidirá cuándo y cómo debo terminar mi vida terrena y mi ministerio pastoral. En la vida y en la muerte Totus Tuus, mediante la Inmaculada. Aceptando ya esta muerte, espero que Cristo me dé la gracia de este último pasaje, es decir, (mi) Pascua.

Yo también espero que la haga útil para esta causa más importante a la que trato de servir: la salvación de los seres humanos, la protección de la familia humana, en todas las naciones y entre todos los pueblos (entre ellos me refiero, en particular, a mi propio país natal), útil para aquellos que, de una manera especial, se me han confiado, en la Iglesia, para gloria del propio Dios".



El 5 de marzo de 1982, añadió: "El atentado contra mi vida, el 13.V.1981, ha confirmado, en cierto modo, la exactitud de las palabras escritas durante los ejercicios espirituales de 1980 (24.II - 1.III). Siento aún más profundamente que estoy totalmente en las Manos de Dios - y permanezco continuamente a disposición de mi Señor, encomendándome a Él en Su Inmaculada Madre (Totus Tuus)".

Posteriormente, el 17 de marzo del Año Jubilar 2000, número 3: "Como cada año, durante los ejercicios espirituales, leo mi testamento del 6.III.1979. Sigo manteniendo las disposiciones contenidas en él. Lo que se ha añadido, en ese momento y durante los siguientes ejercicios espirituales, constituye un reflejo de la situación general difícil y tensa que ha marcado los años ochenta. Desde el otoño de 1989, esta situación ha cambiado.

La última década del siglo pasado estuvo libre de las tensiones anteriores; esto no significa que no hubiera nuevos problemas o dificultades. De manera especial, que la Divina Providencia sea alabada por ello, el periodo llamado "guerra fría" ha terminado sin un violento conflicto nuclear, una amenaza que pesaba sobre el mundo durante el período anterior" (palabras subrayadas por el propio Papa).



8 - Un aspecto esencial del nuevo Beato: “Dios es el fundamento de todos nuestros esfuerzos”



Este es de nuevo un aspecto esencial, si se quiere entender más profundamente la personalidad del nuevo Beato para la Iglesia, Karol Wojtyla - Juan Pablo II. El fundamento de todos los esfuerzos de nuestra vida está en Dios. Estamos rodeados por el amor divino, por los resultados de la Redención y la Salvación. Pero hay que ayudar a que se arraigue profundamente en Dios mismo, debemos hacer todo lo posible para que se creen actitudes personales y sociales arraigadas en la realidad de Dios. Esto requiere paciencia, tiempo y la capacidad de verlo todo a través de los ojos de Dios.



La última y breve peregrinación del papa Juan Pablo II a Polonia, más concretamente a su “patria chica", a Cracovia, Wadovice y al Camino de la Cruz (de Kalwaria Zebrzydowska), mostró una determinación, pero también una agudeza espiritual "en el proceso de maduración en el tiempo" para que toda la humanidad, especialmente la comunidad eclesial y cristiana, pudiese comprender mejor algunos de los aspectos fundamentales de la fe.

Desde el comienzo de su pontificado, en 1978, Juan Pablo II hablaba a menudo en sus homilías de la misericordia de Dios. Esta se convirtió en el tema de su segunda Encíclica Dives in Misericordia, en 1980. Era consciente de que la cultura moderna y su lenguaje no tienen un lugar para la misericordia, tratándola como algo extraño, sino que tratan de inscribirlo todo en las categorías de la justicia y la ley. Pero esto no es suficiente, porque no es en absoluto la realidad de Dios.



9 - Confiar al mundo a la Divina Misericordia



Más tarde, el Papa tomó algunas medidas para finalizar el proceso de beatificación de sor Faustina Kowalska, y la canonización (2000). Toda la comunidad eclesial fue llevada a sentir la cercanía de esa persona tan íntimamente vinculada con el mensaje de la Misericordia, lo que facilitó el desarrollo de este tema para Juan Pablo II, mostrando la realidad de la Divina Misericordia en los muchos contextos alrededor del mundo, en los diversos continentes de la humanidad hoy.



Por último, en agosto de 2002, en Lagiewniki, donde sor Faustina vivió y murió, Juan Pablo II confió el mundo a la Divina Misericordia, a la confianza ilimitada en Dios, el Misericordioso, a Aquel que ha sido no solo una fuente de inspiración, sino también de la fuerza de su servicio como Sucesor de Pedro. “Es el Espíritu Santo, Consolador y Espíritu de verdad, quien nos conduce por los caminos de la Misericordia divina.

Él, convenciendo al mundo "en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio" (Jn 16, 8), al mismo tiempo revela la plenitud de la salvación en Cristo. Este convencer en lo referente al pecado tiene lugar en una doble relación con la cruz de Cristo. Por una parte, el Espíritu Santo nos permite reconocer, mediante la cruz de Cristo, el pecado, todo pecado, en toda la dimensión del mal, que encierra y esconde en sí.

Por otra, el Espíritu Santo nos permite ver, siempre mediante la cruz de Cristo, el pecado a la luz del "mysterium pietatis", es decir, del amor misericordioso e indulgente de Dios (cf. Dominum et vivificantem, 32). Y así, el "convencer en lo referente al pecado", se transforma al mismo tiempo en un convencer de que el pecado puede ser perdonado y el hombre puede corresponder de nuevo a la dignidad de hijo predilecto de Dios.

En efecto, la cruz "es la inclinación más profunda de la Divinidad hacia el hombre (...). La cruz es como un toque del amor eterno sobre las heridas más dolorosas de la existencia terrena del hombre" (Dives in misericordia, 8). La piedra angular de este santuario, tomada del monte Calvario, en cierto modo de la base de la cruz en la que Jesucristo venció el pecado y la muerte, recordará siempre esta verdad. (...)

¡Cuánta necesidad de la misericordia de Dios tiene el mundo de hoy! En todos los continentes, desde lo más profundo del sufrimiento humano parece elevarse la invocación de la misericordia. Donde reinan el odio y la sed de venganza, donde la guerra causa el dolor y la muerte de los inocentes se necesita la gracia de la misericordia para calmar las mentes y los corazones, y hacer que brote la paz. Donde no se respeta la vida y la dignidad del hombre se necesita el amor misericordioso de Dios, a cuya luz se manifiesta el inexpresable valor de todo ser humano. Se necesita la misericordia para hacer que toda injusticia en el mundo termine en el resplandor de la verdad.

Por eso hoy, en este santuario, quiero consagrar solemnemente el mundo a la Misericordia divina. Lo hago con el deseo ardiente de que el mensaje del amor misericordioso de Dios, proclamado aquí a través de santa Faustina, llegue a todos los habitantes de la tierra y llene su corazón de esperanza. Que este mensaje se difunda desde este lugar a toda nuestra amada patria y al mundo. Ojalá se cumpla la firme promesa del Señor Jesús: de aquí debe salir "la chispa que preparará al mundo para su última venida" (Homilía en Lagiewniki, 17 de agosto de 2002).



Esto hizo los últimos meses en la vida del papa Juan Pablo II, marcados por el sufrimiento, llevando su Pontificado a su cumplimiento.

Hilario de Poitiers.

SAN HILARIO DE POITIERS
13 de enero

Jesus Martí Ballester jmartib@planalfa.es
 
DE FAMILIA PAGANA, SE BAUTIZO YA ADULTO

Perteneciente a una noble familia pagana, nació en Poitiers en torno al 315. Las noticias relativas a su vida, inciertas y fragmentarias, no permiten establecer la fecha de su conversión al cristianismo. Es probable que recibiera el Bautismo siendo adulto.

COMBATIO EL ARRIANISMO

Elegido Obispo de Poitiers alrededor del 350, combatió con todas sus fuerzas la herejía arriana. El emperador Constancio lo desterró a Frigia, en Asia Menor. Durante los cuatro años de exilio, Hilario reveló dotes de pensamiento y de acción que le merecieron el título de Atanasio de Occidente. En el 360, por insistencia de los arrianos, que juzgaban molesta su presencia en Oriente, se le permitió regresar a la Galia. Un año después, convocó un Concilio en París que supuso un golpe decisivo para el arrianismo en Occidente. Murió en Poitiers, probablemente en el 367.

ESCRIBIO CONTRA EL ARRIANISMO CON LA PLUMA

La lucha de San Hilario contra el arrianismo se manifestó también en su abundante producción literaria, constituida por tres tipos de obras: dogmáticas, histórico-polémicas y exegéticas.

El Comentario al Evangelio de San Mateo, perteneciente a este último tipo de escritos, fue compuesto durante los primeros años de su episcopado para los sacerdotes de su diócesis. La obra se presenta bajo la forma de un comentario continuo, en el que se examinan con amplitud los episodios más significativos del primer Evangelio.

El método exegético seguido por San Hilario parte del principio de que toda expresión de la Escritura presenta, junto al significado literal inmediato, otro alegórico, que se revela sólo a un atento examen del texto. Conjugando los dos significados, salvaguarda la historicidad de los hechos evangélicos y procura descubrir el alcance profético de las palabras y acciones de Cristo.
(
http://www.jmarti.ciberia.es
).

Fiesta de San Hilario de Poitiers.

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Hilario de Poitiers, Santo
Obispo y Doctor de la Iglesia, Enero 13
Autor: P. Ángel Amo. | Fuente: Catholic.net


Obispo y doctor de la Iglesia
Martirologio Romano: San Hilario, obispo y doctor de la Iglesia, que fue elevado a la sede de Poitiers, en Aquitania (hoy Francia), en tiempo del emperador Constancio, quien había abrazado la herejía arriana, y luchó denodadamente en favor de la fe nicena acerca de la Trinidad y de la divinidad de Cristo, siendo desterrado, por esta razón, durante cuatro años a Frigia. Compuso unos comentarios muy célebres sobre los Salmos y sobre el evangelio de san Mateo (367).

Etimología; Hilario = Aquel que esta sonriente, es de origen latino.

Nació a principios de siglo IV en Poitiers. Fue llamado “el Atanasio de Occidente”, de quien era contemporáneo. Ambos tuvieron que combatir contra el mismo adversario, el arrianismo. Participaron en las polémicas teológicas con discursos y sobre todo con escritos. Hilario fue desterrado a Frigia por el emperador Constancio, que se había alineado con las decisiones del sínodo arriano de Béziers del año 356.

El contacto con el Oriente fue providencial para el obispo de Poitiers. Durante los cinco años de permanencia en Frigia aprendió el griego y descubrió a Orígenes, como también la gran producción teológica de los Padres orientales, obteniendo una documentación importantísima para el libro que le mereció el título de doctor de la Iglesia: De Trinitate, cuyo título original es De Fide adversus Arrianos. En efecto, era el tratado más importante y profundo que había aparecido hasta entonces sobre el dogma principal de la fe cristiana. A pesar de estar desterrado, no permaneció inactivo. Con el opúsculo Contra Maxertiam atacó violentamente al mismo Constancio, acusándole de cesaropapismo y de inmiscuirse en las disputas teológicas y asuntos internos de la disciplina eclesiástica. De regreso a Poitiers, el valiente obispo continuó su obra pastoral, ayudado eficazmente por el joven Martín, el futuro santo obispo de Tours.

Hilario nació en el seno del paganismo. Su afán por buscar la verdad, le llevó a estudiar las diferentes corrientes filosóficas de la época, recibiendo un influjo especial del pensamiento neoplatónico. La búsqueda de la respuesta sobre el fin del hombre le llevó a la lectura de la Biblia, en donde finalmente encontró lo que buscaba; entonces se convirtió al cristianismo.

Era un noble terrateniente, y cuando se convirtió estaba casado y tenía una hija, Abre, a quien amaba tiernamente. Poco después del bautismo, el pueblo lo aclamó como obispo de su ciudad natal.

Fueron seis años de intenso estudio y predicación, antes de partir para el destierro que, como hemos recordado, perfeccionó su formación cultural y teológica. Junto a la voz retumbante del polemista y del defensor de la ortodoxia teológica, hay en él también otra voz, la del padre y pastor. Humano en la lucha, y humanísimo en la victoria. Defendió a los obispos que reconocían su propio error, y hasta apoyó el derecho a conservar su cargo.
Murió en Poitiers el año 367.

Usted es digno, tome lo suyo.

Usted Es Digno, Tome Lo Suyo

Mi estimado amigo lector, nos queda hablar de la dignidad. Este es un problema muy serio que ataca a menudo a las personas. La psicología dice: por cuanto el hombre piensa, siente y por cuanto siente, actúa. Este descubrimiento de la psicología ya había sido escrito en la Palabra de Dios en el libro de Proverbios 23, 7  Porque cual es su pensamiento en su corazón,  tal es él.

Es decir, nosotros somos lo que pensamos que somos. Y si lo que pensamos de nosotros mismos, es lo que creemos de nosotros mismos, eso somos. Recuerdo una ocasión en que participé de la clase de un profesor, el cual les había dado una consigna a sus alumnos. Ellos debían identificarse con un animal, y luego debían exponer porque razón se identificaban con ellos. Había entre ellos un hermano en Cristo que cuando llegó su turno, con un tono de voz muy “espiritual”, dijo con aparente humildad: “Yo me identifico con un gusano, porque eso es lo que soy”. Quizás este hermano había leído el libro Job donde uno de sus amigos decía:

Job 25, 6   ¿Cuánto menos el hombre,  que es un gusano,  Y el hijo de hombre, también gusano?

Ahora, notemos que nociones diferentes tienen  Bildad el amigo de Job y el rey David. David también se expresa sobre la insignificancia del hombre, pero al mismo tiempo reconoce lo que realmente es el hombre, por gracia de Dios:


Salmo 8, 4  Digo:  ¿Qué es el hombre,  para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre,  para que lo visites?
Salmos 8, 5  Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra.
Salmos 8, 6  Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies:
Salmos 8, 7  Ovejas y bueyes,  todo ello, Y asimismo las bestias del campo,
Salmos 8, 9    Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
Que gran diferencia hay entre los dichos del santurrón amigo de Job, y los de un rey conforme al corazón de Dios. De acuerdo a sus dichos así se sentían y así actuaban. Por eso, uno no era nada más que  un santurrón; y el otro, un Rey. La palabra de Dios no se equivoca: Proverbios 23, 7  Porque cual es su pensamiento en su corazón,  tal es él.

Le propongo un ejercicio, lea con atención todo el capitulo uno del libro de los Efesios… (Pausa)… Si ya lo ha leído, dígame ¿es sabio decir que un hijo de Dios es un gusano?

Mi querido hermano, mire lo que dice el Apóstol Pedro de usted:

1 Pedro 2, 9  Mas vosotros sois linaje escogido,  real sacerdocio,  nación santa,  pueblo adquirido por Dios,  para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; (esto último es: Somos embajadores de Dios en la tierra)

Podría seguir mencionando muchos pasajes mas refiriendo lo que usted es en Cristo Jesús, pero creo que no es necesario, pues con lo que ya hemos leído en Efesios y en la carta del apóstol Pedro, me parece que es suficiente para comprender que usted es digno de recibir lo que Dios le ha otorgado por herencia. Y esta dignidad es por pura gracia, la cual, se recibe por fe (porque ciertamente nosotros por nosotros mismos nada merecemos). Esto dice:

Romanos 4, 16  Por tanto,  es por fe,  para que sea por gracia,  a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia;  no solamente para la que es de la ley,  sino también para la que es de la fe de Abraham,  el cual es padre de todos nosotros.

Mi estimado hermano, si somos dignos es solo por gracia, pero somos dignos al fin. Si rechazamos esta dignidad, estamos menospreciando el sacrificio que costó esta dignidad, el cual fue a precio de sangre, la preciosa sangre de nuestro Señor Jesucristo. No se atreva a sentirse indigno, reprenda esos pensamientos diabólicos de su mente y comience a vivir en la dignidad que el Señor le ha otorgado. Así es como quiere Dios que usted se piense, se sienta y actúe, con total dignidad. No piense más que usted no tiene derecho de recibir bendiciones del Señor y de concretar grandes sueños en Cristo. Eso es lo que el diablo quiere que usted piense. Usted es digno, porque tiene el legítimo derecho como hijo de Dios a tal punto que Dios mismo lo hizo co-heredero de Cristo. Por eso el apóstol Pablo decía:

2 Tesalonicenses. 1, 11-12  Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros,  para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento,  y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros,  y vosotros en él,  por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

Si usted es un profesional, o una persona de empresa u organizaciones comerciales o civiles, o un funcionario de gobierno, habrá notado que los términos aquí desarrollados (Plan, visión, misión, objetivos, estrategias, metas, presupuesto, cronograma, etc.) son terminologías usadas en diseños de proyectos dentro del marco lógico, en planificaciones estratégicas, en proyectos sustentables y sostenibles, etc. Son elementos que han venido siendo descubiertos o “inventados”  por profesionales,  principalmente a partir de la era industrial (año 1800) en adelante. Hoy se realizan grandes simposios, cursos de posgrados, seminarios, talleres, etc. para explicar estas aplicaciones, y se las presenta como los nuevos métodos más efectivos para alcanzar los grandes emprendimientos de la humanidad. A través de la lectura de este libro  se habrá dado cuenta, entonces, de que (lo que el hombre moderno ha tardado miles de años en darse cuenta) ya Dios lo había establecido en su Palabra 1900 años antes de Cristo.

¿No es grandioso el Dios de la Biblia? ¡Gloria a Dios por esto! La historia oficial nos dice que la humanidad de entonces (1900 A.C., en los días de Abraham) daba sus primeros pasos hacia las culturas pre-clásicas y clásicas, y fue entonces cuando comenzaron a florecer los primeros centros urbanos.

Debemos, nosotros los hijos de Dios, dar gloria Dios, y gracias a Él porque a nosotros nos han sido reveladas estas cosas mucho antes que a los “sabios” de este mundo. Por lo tanto, mi querido hermano, joven, niño o anciano; dejemos de mirar y admirar al mundo y su vana “excelencia”. Porque la verdadera excelencia viene de nuestro Padre Celestial y se construye sobre el temor de Dios.

2 Corintios 4, 6-7  Porque Dios,  que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz,  es el que resplandeció en nuestros corazones,  para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.  Pero tenemos este tesoro en vasos de barro,  para que la excelencia del poder sea de Dios,  y no de nosotros,

Sugerencias Finales:

Mi querido hermano en Cristo, espero que a partir de hoy su vida sea próspera y bendecida por nuestro Dios. Comience a partir de ahora mismo a soñar grande, porque ciertamente nuestro Dios es grande. Una vez que haya logrado alinear sus sueños con la voluntad de Dios, escriba la visión. Establezca las metas que debe llevar a cabo, paso a paso, para ir acercándose a la realización de lo que ha soñado en Cristo, ya sea para su vida espiritual o material.

Calcule el costo, y prevea cómo poder pagar el mismo, invente estrategias si es necesario. Sea creativo, si es necesario. El Señor le dará la sabiduría (Santiago 1, 5  Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría,  pídala a Dios,  el cual da a todos abundantemente y sin reproche,  y le será dada).

Comprométase con la misión llevando a cabo acciones que honren al Señor, acciones enmarcadas dentro de los valores de su Palabra. Espere en Dios el momento indicado cuando él lo impulse para entrar en acción y avanzar hacia niveles superiores con determinación.

Sea osado y valeroso, porque su Dios no lo dejará ni lo desamparará. Mantenga sus ojos en la meta, nunca mire hacia atrás, hacia un pasado que le condena y paraliza, mas bien mire hacia adelante con fe.

No escuche las críticas de los incrédulos crónicos, antes preste su oído a la Palabra de Dios, la cual en los momentos difíciles y  de lucha, le brindará la fe necesaria para alcanzar los objetivos propuestos. Sabiendo que su visión no es vana, que tiene un propósito, una razón de ser. Pida con fe y recibirá los recursos para trabajar en su visión.

Santiago 1, 6-7  Pero pida con fe,  no dudando nada;  porque el que duda es semejante a la onda del mar,  que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.  No piense,  pues,  quien tal haga,  que recibirá cosa alguna del Señor.

Tenga un corazón dispuesto y sea diligente. Si así lo hiciere, los resultados serán grandiosos. Cambie su manera de pensar, y cambiará su manera de actuar.

Proverbios 21, 5  Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; mas todo el que se apresura alocadamente,  de cierto va a la pobreza.

Quizás ahora se hace más fácil comprender textos como los siguientes:

Habacuc 2, 2-4.  El Señor me respondió así: «Escribe claramente en tablillas la visión para que se pueda leer de corrido. Esta visión es testimonio de que hay un día y una hora señalados. Aunque parezca que demora en llegar, espéralo; porque es   seguro que llegará y no tardará. El que se cansa de esperar el cumplimiento de la visión no se comportará conforme a ella; pero el aprobado por Dios vivirá por su fe.

Y estos otros:

Proverbios 22, 4  Riquezas,  honra y vida son la remuneración de la humildad                           y del temor de Jehová.
Proverbios 12, 24  La mano de los diligentes señoreará; mas la negligencia será tributaria.
Proverbios 13, 4  El alma del perezoso desea,  y nada alcanza; mas el alma de los diligentes será prosperada.
Eclesiastés 7, 12 La sabiduría es una protección como lo es el dinero; pero la ventaja del saber es que la sabiduría da la vida a los que la poseen.
Proverbios 15, 16  Más vale ser pobre y honrar al Señor, que ser rico y vivir angustiado.
Josué 18, 3 Así que Josué les dijo a los israelitas: «¿Cuánto tiempo más serán unos cobardes perezosos? ¿Cuándo entrarán a tomar posesión de la tierra que les ha dado el Señor, el Dios de sus antepasados?
Proverbios 19, 2 (Biblia Latinoamericana 1995) De nada vale el entusiasmo si no hay reflexión; el que precipita sus pasos se pierde.
Proverbios 19:3 Uno se arruina por su propia estupidez, ¡y luego le echa la culpa a Dios!
Ahora usted sabe que ante cualquier iniciativa en la vida debe responderse los siguientes interrogantes: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Con qué?  ¿Quién/es?  ¿Cuándo?  ¿Para qué? ¿Dónde? ¿Por qué? No sea que le pase lo que nos advierte la Palabra:

Lucas 14, 28-30  Porque  ¿quién de vosotros,  queriendo edificar una torre,  no se sienta primero y calcula los gastos,  a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento,  y no pueda acabarla,  todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar,  y no pudo acabar.

Mi estimada/o lector/a: Gracias por haber dedicado su tiempo a la lectura de este artículo que es una pequeña reseña de lo mucho que usted puede capacitarse si dedica su vida al estudio no tan sólo de la Palabra de Dios, sino de todo libro de buena ciencia. La pretensión de este escrito es que funcione como un disparador. Ahora, está en usted subir a las dimensiones del Espíritu, y comenzar a recibir los diseños que Dios tiene preparados para usted desde antes de la fundación del mundo.

Entre en intimidad con el Padre y descienda de su presencia conociendo su propósito en la vida, reflejando la Gloria del Hijo, para manifestar en la tierra el Poder  del Espíritu Santo. Glorifique a Dios en esperanza contra esperanza, atrévase a soñar grande, permita que la presencia del Espíritu Santo empiece a gestar en usted los proyectos y planes de Dios.

Transfórmese en una incubadora de grandes sueños, usted ha nacido para ser águila, vuele alto, sobrevuele las tormentas, visione lejos, sea objetivo y cace su sueño cual presa. Disfrute del proceso, alcance el éxito concretando lo que ha soñado, anhelado y deseado y sea feliz con ello pues, es un DON DE DIOS.

Padre Bueno, Gracias…Toda Gloria, Toda Honra, Todo Imperio, Todo Honor, sean a tí, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Porque sencillamente en Cristo: ¡SE PUEDE!

Hasta Pronto.

Su hermano y amigo

Maximiliano Contreras
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

19/01/2011 13:49 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Fiesta de San Esteban.

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Esteban, Santo
Protomártir, 26 de Diciembre del siglo I
Autor: P. Ángel Amo. | Fuente: Catholic.net


Protomártir
Diciembre 26



Se le llama "protomártir" porque tuvo el honor de ser el primer mártir que derramó su sangre por proclamar su fe en Jesucristo.

Después de Pentecostés, los apóstoles dirigieron el anuncio del mensaje cristiano a los más cercanos, a los hebreos, despertando el conflicto por parte de las autoridades religiosas del judaísmo.

Como Cristo, los apóstoles fueron inmediatamente víctimas de la humillación, los azotes y la cárcel, pero tan pronto quedaban libres, continuaban la predicación del Evangelio. La primera comunidad cristiana, para vivir integralmente el precepto de la caridad fraterna, puso todo en común, repartían todos los días cuanto bastaba para el sustento. Cuando la comunidad creció, los apóstoles confiaron el servicio de la asistencia diaria a siete ministros de la caridad, llamados diáconos.
Entre éstos sobresalía el joven Esteban, quien, a más de desempeñar las funciones de administrador de los bienes comunes, no renunciaba a anunciar la buena noticia, y lo hizo con tanto celo y con tanto éxito que los judíos “se echaron sobre él, lo prendieron y lo llevaron al Sanedrín. Después presentaron testigos falsos, que dijeron: Este hombre no cesa de proferir palabras contra el lugar santo y contra la Ley; pues lo hemos oído decir que este Jesús, el Nazareno, destruirá este lugar y cambiará las costumbres que nos transmitió Moisés”.

Esteban, como se lee en el capítulo 7 de Los Hechos de los apóstoles, “lleno de gracia y de fortaleza”, se sirvió de su autodefensa para iluminar las mentes de sus adversarios. Primero resumió la historia hebrea desde Abrahán haste Salomón, luego afirmó que no había blasfemado contra Dios ni contra Moisés, ni contra la Ley o el templo. Demostró, efectivamente, que Dios se revela aun fuera del templo, e iba a exponer la doctrina universal de Jesús como última manifestación de Dios, pero sus adversarios no lo dejaron continuar el discurso, porque “lanzando grandes gritos se taparon los oídos...y echándolo fuera de la ciudad, se pusieron a apedrearlo”.

Doblando las rodillas bajo la lluvia de piedras, el primer mártir cristiano repitió las mismas palabras de perdón que Cristo pronunció en la cruz: “Señor, no les imputes este pecado”. En el año 415 el descubrimiento de sus reliquias suscitó gran conmación en el mundo cristiano.

Cuando parte de estas reliquias fueron llevadas más tarde por Pablo Orosio a la isla de Menorca, fue tal el entusiasmo de los isleños que, ignorando la lección de caridad del primer mártir, pasaron a espada a los hebreos que se encontraban allí. La fiesta del primer mártir siempre fue celebrada inmediatamente después de la festividad navideña, es decir, entre los “comites Christi”, los más cercanos a la manifestación del Hijo de Dios, porque fueron los primeros en dar testimonio de él.

Dios es un nino grande.

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Dios es un niño grande
Nos cuesta mucho sonreír, hemos perdido la capacidad de maravillarnos por cosas pequeñas, de gozar cada momento presente.
Autor: P. Eusebio Gómez Navarro OCD | Fuente: Catholic.net




Una madre, para dar ánimo a su hijo, lo llevó a un concierto de Paderewski. El hijo entró en el escenario y empezó a tocar el piano. Cuando las cortinas se abrieron, el niño estaba interpretando las notas de “Mambrú se fue a la guerra”. En aquel momento, el maestro hizo su entrada, fue al piano y susurró al oído del niño: “No pares, continúa tocando”. Entonces Paderewski extendió su mano izquierda y empezó a llenar la parte del bajo. Luego, puso su mano derecha alrededor del niño y agregó un bello arreglo de la melodía. Fue una experiencia creativa. El público estaba entusiasmado.

Dios es el gran maestro que nos enseña y nos dirige con sus manos divinas. Con su presencia inunda de vida toda nuestra existencia. “El Señor exulta de gozo por ti, te renueva con su amor, danza por ti con gritos de júbilo como en los días de fiesta” (So 3,17-18).

Dios es alegre y joven. La Escritura nos habla así de Dios: crea la vida “entre el clamor de las estrellas del alba” (Jb 38,7), la hizo con sabiduría (Pr 8,30). Dios disfruta y no sólo en su intimidad; salta de satisfacción al ver a los suyos, a su amado pueblo: “Me regocijaré en mi pueblo” (Is 65,18).

A nosotros, los adultos, nos cuesta mucho sonreír. Las preocupaciones nos arrancan el gozo de poder disfrutar. Necesitamos hacernos como niños para entrar en el reino de los cielos (Mt 18,3), para gozar cada momento presente, para deleitarnos con todo lo bello de la vida, como si lo contempláramos por primera vez.

El adulto ha perdido la capacidad de maravillarse, de asombrarse por los grandes y pequeños acontecimientos. El adulto ha aprendido a pensar y actuar de una forma autómata y rígida. Y ha aprendido también a preocuparse de los negocios, de lo que los demás pensarán y dirán de él. Se reciben aplausos si se actúa de acuerdo a las expectativas de los otros.

El adulto funciona a base de normas. Se hace serio y competitivo. Ha cifrado su importancia en el trabajo duro, en la ocupación, en tener cosas... Éstas son sus metas, aunque para ello tenga que dejar de sonreír, vivir amargado y, a veces, hasta enfermar.

Según el pasaje evangélico de Mc 10,13-16, los discípulos actúan como “el adulto” y no permiten que los niños, la alegría personificada, se acerquen a Jesús. Sin embargo, él, que era libre, acogía a los niños y destacaba su forma de actuar.

El adulto que redescubre el niño interior aprende “lo que ha de tomarse en serio para reírse de lo demás” (Herman Hesse). Esto crea una armonía profunda de espíritu y de unidad con el Creador.

Descubrir el niño interior que llevamos dentro nos puede ayudar mucho a despertar a la vida, a contemplar con sorpresa las maravillas que nos topamos cada día, a valorar más el ser que el hacer. Necesitamos volver a la niñez para darnos mayor cuenta de todo, para vivir sin prisas, para invertir tiempo en el descanso y el juego. Quizá debamos orar con las manos juntas y los ojos cerrados como los niños, pidiendo al Amigo que nos enseñe a disfrutar con lo que tenemos; que nos haga más plenamente conscientes de lo que vemos, tocamos, gustamos y olemos; que nos dé ojos para descubrir los grandes tesoros diarios y vivir en alegría y gratitud; que nos dé el coraje de ser nosotros mismos para no dejarnos llevar por una vida de normas ni por el qué dirán; que nos devuelva el alma de niño para disfrutar de todo y con todo.

Acercarnos a los niños nos puede ayudar a ser como ellos: tener sus ojos, pensar como ellos, sonreír y disfrutar la vida como ellos.

19/01/2011 14:38 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. DIOS PADRE No hay comentarios. Comentar.

La vida duele.

La vida duele

 

La vida duele.

Si, sin duda, la vida duele muchas veces.

Para la sociedad y en lo individual, la vida

está cargada de momentos difíciles donde

lo único que queda es seguir adelante;

no simplemente en darle la vuelta a la gran piedra

que nos estorba en el camino, sino en cargar la piedra,

empujarla a un lado, llevarla adonde no estorbe

a los viajeros que vienen detrás.

 

"La vida", escuché decir hace muchos años

a mi anciano profesor de historia,

"son dos pelotas rebotando en las paredes

de un cuarto cerrado; es el movimiento de verlas,

y sentirlas, en su viaje constante y ante el siempre

inminente peligro de chocar entre ellas y salir disparadas

en dirección contraria a donde iban, para continuar

el movimiento, para volver a nueva cuenta a ese juego

de desplazamiento y a la siguiente interrogante

del momento del futuro choque; eso es la vida,

el drama de las consecuencias, y cuando estas pelotas

finalmente pierden el impulso, cuando terminan

por quedarse quietas, una de ellas en el rincón izquierdo

y la otra, quizás, en el centro de la habitación, entonces

ha concluido el drama, todo es quietud y silencio,

y la vida ya no existe entonces ahí".

 

Si, sin duda, la inmovilidad y el silencio son lo contrario

de la vida, y por consecuencia, lo es también el no afrontar

los riesgos o alzar la voz para negarse a aquellas circunstancias,

que a su vez, detienen el desarrollo de la vida humana

y su entorno, sean estos, animales, vegetación, limpieza

de la atmosfera o conocimiento, pues durante todos los días

transcurridos, desde la aparición del ser humano sobre la tierra

de nuestro planeta, una y mil causas continuamente han surgido

también para rechazar la continuidad de la especie.

 

Y quizás sean precisamente esos momentos difíciles,

tanto en lo individual como en lo social, los que,

al ser superados, le han proporcionado valor al hecho

de poder seguir contemplando el día de mañana, con dignidad.

 

La labor del ser humano sobre la tierra en la cual habita,

entonces, no puede ser otra que la de aportar día a día

su esfuerzo y entusiasmo personales de la mejor

manera posible; cumplir con las obligaciones de cada quien

según sus capacidades, el grano de conocimiento

y el grano de talento y el grano de alegría que permitan

llegar al final de la jornada con la satisfacción

de haber cumplido el cometido.

 

Mañana otra vez aparecerán los momentos difíciles,

no podemos esperar lo contrario, sin embargo esos

serán los del día de mañana, y entonces, si se ha cumplido

a satisfacción con cada hora transcurrida, sabremos

que también a esos, cuando lleguen, los podremos superar.
(
http://www.celebrandolavida.org
).

19/01/2011 14:40 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Emborracharse no es tan divertido.

EMBORRACHARSE NO ES TAN DIVERTIDO…
Y CUESTA DEMASIADO CARO…
Eduardo María Volpacchio
http://www.algunasrespuestas.com


La borrachera no es algo muy moderno… Desde muy antiguo los hombres recurrieron al alcohol para “alegrarse”, salir de la realidad, olvidar las penas, etc. Sin embargo ahora se ha puesto terriblemente de moda entre los adolescentes, pues la han convertido en un componente esencial de su diversión. Es más, en una necesidad y casi condición de diversión.

El problema no es el alcohol en sí mismo. Un cristiano sabe que Cristo convirtió el agua en vino en Caná y que consagró vino en la Ultima Cena, convirtiéndolo nada menos que en su sangre. De manera que no puede ser algo malo y condenar sin más el alcohol, no tendría sentido.

El problema aparece cuando se toma “de más”. Algo difícil de definir en general… pero fácil de experimentar: cuando se altera el normal funcionamiento de la inteligencia y el control que la voluntad ejerce en la persona. Este “de más” tiene básicamente dos etapas o grados: “alegrarse” (vaga sensación de soltura, que altera superficialmente la personalidad) y “emborracharse” (pérdida del control de uno mismo, sucesiva pérdida de equilibrio, etc., según cuánto de borracho se esté). La moral cristiana calificará estas faltas contra la  virtud de la templanza como pecado venial o mortal según se trate del primer caso o del segundo.

Emborracharse no es un juego, tiene su precio… y es mucho más caro que el valor del alcohol que se toma… Y lo caro de su precio se debe a sus consecuencias físicas, psicológicas y morales.

Cuando se toma en exceso, lo primero que se pierde es el control de lo que se toma. Se pierde la noción de límite y, con ella, el control de sí mismo.

Y es un problema muy serio... Tan serio que miles de personas trabajan en el mundo contra el flagelo del alcohol. No son maniáticos abstemios. No son exagerados. Son médicos, psicólogos, asistentes sociales, voluntarios, etc. que atienden a víctimas del alcohol y por eso saben el daño que produce. Para comprobarlo baste que busques en Internet. El buscador de Google a la voz alcoholismo, responde con 299.000 sitios; alcoholism (en inglés) con  3.830.000 sitios; alcohólicos anónimos 30.800 sitos; alcoholics anonymous 553.000 sitios. Para pensarlo ¿no?

¿Por qué es moralmente malo emborracharse?
¿Cuál es el problema del exceso de alcohol?

1. Porque degrada la propia dignidad humana. Por esto el espectáculo de un borracho produce un rechazo casi instintivo, aunque los adolescentes al principio se lo tomen en broma… hasta que se hartan de tener que estar arrastrando a un amigo, llevándolo, cuidándolo, como si fuera una cosa –que a eso se ha rebajado–. ¿Has visto a una persona borracha? Tirado, sin poder hablar coherentemente, sin poder dirigir un sólo movimiento de su cuerpo, sin darse cuenta de lo que pasa, incluso vomitando… ¿Existe alguna situación más degradante para el ser humano? La verdad es que no se me ocurren demasiadas. ¿Alguien puede decir que resulta divertido estar tirado, sin poder ni hablar, vomitando…? Y ¿qué pasa con los síntomas post borrachera –la resaca (vómitos, mareos, dolores de cabeza…)? No va por la línea del gusto, placer, etc. sino por la de lo desagradable y horrible.
Las capacidades superiores del ser humano son la inteligencia y la voluntad. Privarse voluntariamente de ellas innecesariamente es rebajarse a nivel animal. Se puede anestesiar a una persona para operarla, pero sin una necesidad verdadera no tiene sentido ni vale la pena correr el riesgo de la anestesia.
Rebajarse al nivel animal, voluntariamente y sin necesidad, es un acto humanamente malo: me deshumaniza, me rebaja en dignidad, me animaliza.

2. Es progresivo. Cuando se pierde la medida… es muy difícil volver a encontrarla. Es un hecho que el exceso de alcohol hace entrar en una espiral de consumo.  A medida que se toma uno se va acostumbrando y necesita más cantidad para conseguir el mismo resultado de excitación.

3. Porque puede ser adictivo. Rápidamente se convierte en una necesidad. Se comienza tomando porque se quiere y, al tiempo, se sigue tomando porque la dependencia lo exige. No se puede dejar de tomar, cuesta mucho esfuerzo hacerlo alguna vez. Uno se convierte en un tomador compulsivo, al menos en determinadas condiciones (en fiestas, asados, reuniones, etc.). Muchas veces es el primer paso.
Todos los alcohólicos (normalmente llamados  borrachos) recorrieron el camino de emborracharse esporádicamente. Si te interesa saber cómo es ser alcohólico andá a algún grupo de Alcohólicos anónimos a averiguar (allí te darán todo tipo de detalles) o preguntale a algún conocido que tenga su padre o madre alcohólico y te contará lo “emocionante” que resulta vivir con una víctima del alcohol.
Obviamente no todos los que se emborrachan alguna vez acaban siendo alcohólicos; pero todos los alcohólicos comenzaron sí. Hay un hecho claro: si no querés llegar a ser alcohólico no recorras el camino que los alcohólicos recorrieron. Es muy conveniente tener un sano miedo a las adicciones. El precio es demasiado caro… no compensa pagarlo.
No pienses que exagero. El riesgo es muy real: los alcohólicos no son personas sin sentido, ni idiotas; no buscaron serlo… y sin embargo lo son, aunque mucho les cueste reconocerlo (lo peor del caso es que muchos ni son conscientes de su dependencia). Y llegaron a serlo sin proponérselo, me atrevería a decir, que sin darse cuenta. Obviamente nadie decidió ser alcohólico.
Con el emborracharse y el alcoholismo sucede algo parecido que con las rifas. Si no tengo ningún número no puedo ganarla. Cada número que compro tengo mayores probabilidades de ganarla… Cada vez que una persona se emborracha obviamente sus posibilidades de llegar al alcoholismo son mayores.
Y el drama del alcoholismo es terrible… Quien tiene en su familia un alcohólico… sabe de qué se trata. Lo ha sufrido en carne propia… No hace falta explicarle las “bondades” del alcoholismo: gritos, malos tratos, insultos, faltas de delicadeza, papelones, vergüenzas, agresiones, etc.
Hay cosas con las que no se juega: no se debería arriesgar tanto por nada.

4. Perjuicios en la salud física
El abuso de alcohol está conectado con muchas enfermedades: en los países desarrollados el alcohol es la principal causa de discapacidad entre los hombres, y, en los en vías de desarrollo, la cuarta. Es causante de más de sesenta enfermedades; entre ellas, el cáncer de mama y los  problemas cardíacos.
Es curiosa la relación del alcohol con las enfermedades del corazón. El beber poco, regularmente y sin excesos ocasionales, disminuye el riesgo de las mismas; mientras que el exceso de alcohol lo aumenta.
Conclusión: emborracharse hace daño a la salud. ¿Te suena la cirrosis o cáncer de hígado…? Y las neuronas que mueren…
Y cuanto más joven se comienza a tomar, más graves son los daños que produce.
Los artículos sobre el tema impresionan bastante. Te recomiendo leer alguno. Basta que pongas las palabras “alcohol daño salud” en el buscador de Google y te remitirá a 85.500 páginas; o “alcohol neuronas” y tendrás toda la información que quieras.

5. Además, por las consecuencias que tiene en la conducta
Se pierde el control de sí mismo. Cuanto con más frecuencia una persona se emborracha, menos dueña es de sí misma. No puede evitar tomar, en  cuanto empieza… no sabe cuando para… porque no está en sus manos.
Como es lógico privarse voluntariamente del uso de la inteligencia y del control de la voluntad… no puede conducir a nada bueno.

Reduce los reflejos. Por esto no se debe manejar un auto si se ha bebido. No es que no puedas hacerlo, sí que se puede… el problema es que a la menor necesidad de reacción (un perro, otro auto, un peatón que cruza donde no debe…) tu capacidad de hacerlo estará reducida, te podrás quedar dormido con facilidad, etc.

Quita inhibiciones. Estoy más propenso a decir, hacer… cosas que sin alcohol no haría, diría… Y no hace falta estar totalmente “perdido”…

Dificulta la capacidad de defensa y respuesta, por lo que una persona borracha está indefensa y expuesta a ser víctima de quien se quiera aprovechar de su estado para abusar de ella, robarla, etc.. Ante cosas que te dicen, te hacen… Fácilmente encontrarás chicas que no saben bien qué les han hecho sus amigos…, cosas  que ellas no querían pero las manos no les respondían… las piernas tampoco… y después ni siquiera saben exactamente qué pasó o no pasó.

Una persona alcoholizada se arriesga a hacer cosas graves que no haría si tuviera control de sí misma: sexo, droga, accidentes de tránsito, violencia… las cuales al día siguiente difícilmente se pueden arreglar.

El exceso de alcohol causa innumerables accidentes: de tránsito (con sus lesiones, muertes y pérdidas materiales), agresiones y violencia, violaciones, homicidios y suicidios.

6. Consecuencias en la personalidad
Afecta psicológicamente. Obviamente no es lo más recomendable para la salud psíquica…
El exceso de alcohol es una gran estafa. En un primer momento produce una sensación de bienestar que no es real, sino artificial, y por lo mismo falsa. Una vez pasado el efecto deja a la persona peor de como estaba antes de tomar.
Denota falta de personalidad: los chicos que necesitan un par de copas para sacar a  bailar a una chica… ya que en “seco” no se animan… tienen un problema de pobreza de personalidad notable… El problema no es sólo de alcoholismo… es de coraje, de cobardía, de falta de personalidad.
Algunos se emborrachan “para divertirse”… Pero ¿es divertido dejar de ser uno mismo?
Los problemas de personalidad no se resuelven con alcohol: timideces, vergüenzas, introversiones…
¿Qué se gana dejando de ser uno mismo por un rato? ¿No será mejor tratar de resolver los problemas de fondo?
Las carencias afectivas no se rellenan con alcohol, se profundizan.
La baja autoestima no se levanta con alcohol, se aumenta.
Las faltas de alegría no se solucionan con alcohol.
Los aburrimientos no se resuelven con alcohol: gente que es aburrida… necesita tomar para tener chispa, decir cosas jugadas, ser lanzada, decir tonterías…
Los límites personales no se resuelven: crea “ataduras”.
Por todo esto el exceso de alcohol mismo es una enfermedad.
No creas que el alcohol provea la fortaleza, la audacia, simpatía que falta. Solo quita inhibiciones haciendo a la persona más bruta. No desarrolla virtudes, sólo embrutece. Y por lo mismo, hace más difícil la virtud cuando estás sobrio.

Desmejora la personalidad. El exceso de alcohol no es el mejor método para mejorar la propia personalidad… sino que la empeora progresivamente: incrementa la tendencias depresivas, la agresividad, etc. Es decir que agudiza los defectos del carácter… hasta volverlos enfermizos.

Introduce en el mundo de la mentira. Supone un deseo al menos implícito de huir de la realidad de uno mismo (hacerse artificialmente más lanzado, caradura, divertido, zafado, etc.), de la realidad que uno vive (el famoso beber para olvidar… olvidarme de que existo y lo que me pasa…), mentir a la familia (la borrachera se esconde a los padres). Introduce en un mundo de paraísos artificiales tan lejanos a la realidad que “a la vuelta” el choque con la misma es más duro que antes.
Impide la  búsqueda de soluciones a los problemas. La búsqueda de refugio fuera de la realidad hace que no se la enfrente y, por tanto, nada se hace para cambiarla.
Se acaba temiéndole a la verdad… Se busca no mirarla: para que no amargue se quiere no pensar. Molesta que a uno le recuerden la realidad.
Y el primer engaño, es el autoengaño… Es muy difícil que un alcohólico que reconozca que tiene un problema… Por tanto, si estás convencido que no tenés un problema, que te emborrachás a veces pero tenés todo bajo control… ya tenés el primer síntoma del alcohólico –no digo que lo seas…– que es no reconocer la existencia de un problema con la bebida…

7. Otros “beneficios” del exceso de alcohol
Afecta el rendimiento académico. Normalmente quien se excede en la bebida… no se excede en las notas… con las que se juega su futuro profesional.

Insensibiliza para lo espiritual. Al embrutecer, el exceso de alcohol, reduce la sensibilidad para las cosas espirituales, haciendo que a uno le resulten aburridas, lejanas y sin sentido.

Cara al futuro, hace muy difícil formar una buena familia: emborracharse no es la mejor manera de cimentar una familia. De entrada, descalifica como candidato/a razonable para el noviazgo y futuro matrimonio. No creo que ninguna persona cuerda aspire a casarse con un/a alcohólico/a. De hecho, ponerse de novio con una persona que con frecuencia toma de más con el sueño de que dejará en el futuro… es bastante suicida.

Además, las adicciones juegan en equipo…, de manera que frecuentemente se van juntando… alcoholismo, drogadicción, ludomanía, pornodependencia, tabaquismo… Ya que el abuso de una cosa adictiva… al crear dependencia… va quitando libertad…

Sí, ya sé. Me vas a decir “a mí no me va a pasar nada” (referido a todo lo anterior). Es lo mismo que dicen todos, también a aquellos a los que les pasa. La  razón es que antes de que les pasara, no les había pasado nada… y pensaban que nunca les pasaría.

Y no me digas que te divierte. El sufrimiento posterior (vómitos, dolor de cabeza…) es peor que el gusto que te puede haber brindado la borrachera. Y el riesgo a que te exponés es muy grande y muchas veces definitivo.

Un día, después de una larga charla con un universitario sobre porqué estaba mal emborracharse… desconsolado me dijo “pero sin no puedo emborracharme, ¿cómo voy a divertirme?” Se me fue el alma a los pies. Pensé “si este chico tiene que salir de la realidad para divertirse… es un infeliz en sentido propio, la realidad le resulta imposible de gozar… tiene que huir… Tener que salir de la realidad para divertirse, es algo muy triste… Si la realidad de tu vida te espanta de tal manera que sólo huyendo de ella a un mundo artificial te consuela… muy pobre es tu situación… y habrá que hacer algo para resolverla: las soluciones están en la realidad, no fuera de ella”.
Desafío
¿Qué beneficios brinda la borrachera? Ponelos en comparación con los problemas que provoca.
Y verás que todas las consecuencias son negativas.

Emborracharse sólo por seguir una moda como un corderito,  por hacer lo que los demás hacen, por dar el  gusto a quien se divierte haciendo emborrachar de más a los demás, por miedo a  quedar como ingenuo, por  vergüenza a ser distinto a los demás, para sacudirse el aburrimiento de no saber qué hacer, para adquirir por un rato la caradurez que te falta… Es muy tonto… La moda, los demás, tus complejos sólo te pueden meter en  semejante lío si vos querés: no te jorobes la vida, no vale la pena.


P. Eduardo Volpacchio
www.algunasrespuestas.com
15.03.05


ANEXO I         
Manejar un auto… manejarse a sí mismo

Es muy interesante analizar porqué no se pude manejar un auto después de haber bebido una cierta cantidad de alcohol.
Y el motivo de que no pueda conducirse un auto… es que uno no puede conducirse a sí mismo. Para eso transcribo un artículo sacado de Internet:
http://www.iespana.es/eltiocazuelaalcoholismo/Conduccion%20y%20Alcohol.htm

Como Afecta el Alcohol en el Organismo
El alcohol afecta al organismo disminuyendo muchas de las facultades precisas para la conducción:
Disminuye el campo visual.
Perturba el sentido del equilibrio.
Los movimientos se hacen menos precisos.
Disminuye la resistencia física.
Aumenta la fatiga.
Se perturba la visión; se dificulta la acomodación de la vista a los cambios de luz.
Se calcula mal la distancia.
Disminuyen los reflejos.
Aumenta el tiempo de reacción.

El alcohol produce también unos efectos psicológicos que hacen que, cuando se conduce, no sólo no se sea consciente de la disminución de las facultades sino que se sienta todo lo contrario:
Hay sentimiento de invulnerabilidad.
Se subestima el riesgo.
Se tienen sentimientos de impaciencia y agresividad.
Está disminuida la capacidad de atención.
 
Cuando se consume alcohol se producen los siguientes problemas, que se agravan con el aumento de la alcoholemia:
Dificultad para percibir el color rojo (de frenado, semáforos, señalizaciones de obras).
Dificultad para acomodar la vista a la luz y a la oscuridad y a los cambios de luz (autopistas, cruces, túneles, etc.)
Apreciación inexacta/equivocada de las distancias (adelantamientos, entrada en curva, no respetar distancia de seguridad, etc.).
Disminución del campo visual. La visión normal del ojo humano disminuye, quedando reducido el ángulo del campo visual, por lo que se pierden los estímulos que están en los laterales (cruces).
Aumento del tiempo de reacción. Aumenta la distancia recorrida desde que el conductor percibe la señal hasta que actúa sobre los mandos del vehículo (al frenar ante un peligro, si se ha bebido, se recorre un 10% más de distancia: esos metros pueden ser mortales).

Efectos de los diferentes niveles de alcoholemia en la conducción:

 
Alcoholemia    Efectos en la conducción       
0,2 - 0,5    Se altera la valoración del riesgo. Disminuye la autocrítica y se sobrevaloran las capacidades, se tiene una apreciación incorrecta de la velocidad.       
0,5 - 0,8    predomina la sensación de euforia y no se toma conciencia de los peligros reales que se corren y se hacen correr a los demás. Desde los 0,5 la conducción está prohibida.       
0,8 - 1,5    Hay síntomas claros de intoxicación. Están seriamente afectadas la vigilancia, la atención, la percepción y la coordinación. Los reflejos están perturbados. La conducción está prohibida.       
1,5 - 3,0    Grave peligro. Síntomas claros de embriaguez, trastornos del equilibrio y de la marcha.       
mayor de 3,0    Embriaguez profunda. Pérdida de la conciencia.    

Operativo de control de Alcoholemia
El riesgo resultante del binomio alcohol-conducción no sólo está en función de la cantidad de alcohol consumida. Influye también:
La personalidad y el estado de ánimo previo a la ingesta.
Lo que se espera obtener con el consumo.
El estado físico y el momento del consumo (en ayunas, comiendo, etc.)
La tolerancia.  

Por otro lado, hay que tener en cuenta que:
Los medicamentos ingeridos con alcohol pueden provocar efectos imprevisibles.
En algunas enfermedades, beber alcohol incapacita totalmente para la conducción.
Los estados de fatiga, sueño, cansancio, en combinación con el alcohol, aumentan el riesgo de accidentes. En estas situaciones, los estimulantes, las drogas y los medicamentos, no disminuyen el peligro; normalmente lo aumentan.
La combinación con otras drogas, siempre aumenta el riesgo.


ANEXO II

Por último un poco de examen de la mano de alcohólicos anónimos de la República Argentina
Un Mensaje a los Jóvenes...
(Del sitio de Alcohólicos Anónimos de Argentina http://www.aa.org.ar/jov.htm )
Cómo saber cuándo la bebida se está convirtiendo en problema
ALCOHOLISMO
Alcoholismo es una palabra difícil de entender.
Sin embargo nadie es demasiado joven (o viejo) para tener problemas con la bebida.
Es así porque el alcoholismo es una enfermedad. Puede darle a cualquiera. Joven, viejo. Rico, pobre. Negro, blanco.
Y no importa cuánto tiempo lleves bebiendo o lo que hayas bebido. Lo que cuenta es cómo te afecta la bebida.
Para ayudarte a decidir si tienes problema con tu manera de beber, hemos preparado estas 12 preguntas. Las respuestas son asunto tuyo y de nadie más.
Si contestas sí a cualquiera de estas preguntas, tal vez sea el momento de echar una mirada seria a lo que te podría estar pasando con la bebida.
Y, si necesitas ayuda o si sólo quieres hablar con alguien acerca de tu manera de beber, llámanos. Estamos en el directorio telefónico bajo Alcohólicos Anónimos.
 
Un simple cuestionario de 12 preguntas diseñado para ayudarte a decidir

1 ¿Bebes porque tienes problemas? ¿Para relajarte?
2 ¿Bebes cuando te enojas con otros, con tus amigos o tus padres?
3 ¿Prefieres beber a solas, en lugar de hacerlo con otros?
4 ¿Están empezando a bajar tus calificaciones? ¿Estás chapuceando en tu trabajo?
5 ¿Has tratado alguna vez de dejar de beber o beber menos - y fracasaste?
6 ¿Has empezado a beber por la mañana, antes de la escuela o trabajo?
7 ¿Te tragas las bebidas de un golpe?
8 ¿Has experimentado alguna vez una pérdida de memoria debido a tu forma de beber?
9 ¿Mientes acerca de tu forma de beber?
10 ¿Te has metido alguna vez en problemas cuando bebes?
11 ¿Te emborrachas cuando bebes, aunque no sea esa tu intención?
12 ¿Te parece una gran hazaña poder aguantar mucho bebiendo?

19/01/2011 13:51 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

El pesebre de Belén.

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El pesebre de Belén
Aquel pesebre, pobre y viejo, no había pensado en su vida que acogería al Niño Dios entre sus pajas. Nosotros, en cambio, sabemos que el Niño Jesús llegará el 24 en la noche.
Autor: H. Gustavo Velázquez Lazcano, LC | Fuente: Catholic.net


En las faldas de un monte, por encima de Belén, hay una cueva. Es pequeña y algo tosca, pero acogedora; refresca en los días de calor, y abriga, en los de frío. Durante el año, los animales se resguardan en ella.

Los bueyes y las vacas acuden a pastar allí. Sacian su hambre con las frescas pajas que un mozo deposita a diario en un rústico pesebre, formado por resistentes ramas.

- ¡Vaya existencia la mía! -se decía el pesebre-. ¡¿No se podría haber empleado de mejor modo mi madera?!

El ganado acudía a él por necesidad, porque gusto no lo había. La mayoría de los desayunos, cenas y comidas, terminaban en indigestión. Porque, ¿a quién le gusta escuchar quejas mientras come?
Una noche fría de invierno, entre los aullidos del viento y la respiración profunda de los animales que ahí dormían, llegaron dos personas a la cueva. Venían arropados de arriba abajo. El hombre jalaba con cuidado de su borriquillo, mientras la mujer que lo montaba, soportaba con paciencia los dolores del parto.

- Aquí está bien -dijo el hombre apesadumbrado-. Hemos caminado bastante -suspiró-. Me gustaría ofrecerte algo mejor, María, pero tú sabes que hoy no ha sido un buen día...

- No te aflijas, José -le respondió María, consolándole-. Hágase Su voluntad -y señaló con el dedo al cielo-.

Ambos se establecieron lo mejor que pudieron en la cueva, agradeciendo el calor de los animales.
El pesebre, que jamás dormía, se enterneció al ver la situación de aquella agotada pareja.
Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, María dio a luz a su hijo primogénito. Los gemidos del recién nacido resonaron en la cueva, rompiendo el silencio. Los animales se despertaron agitados en un primer momento; pero después de desperezarse, lo contemplaron con respeto.

José tenía al niño en sus brazos y lo había envuelto en pañales. Su corazón latía con fuerza: estaba nerviosísimo. Cuando por fin tuvo oportunidad de ver al niño, se topó con unos grandes y preciosos ojos grises que lo miraban con curiosidad; entonces, sintió cómo una gran emoción llenaba su alma.

María permanecía recostada sobre unas gruesas cobijas que habían traído de Nazaret, y no le quitaba la vista a su hijo. Con un notable esfuerzo, cambió de postura y le pidió a José que le mostrase al Niño. Cuando él se lo dio, Ella lo cargó durante un largo rato, estrechando al niño contra su corazón.

Cuando María acabó de contemplarlo, se lo entregó a José, quien lo paseó maravillado. Y tras una larga y silenciosa adoración, lo depositó dormido en el pesebre.

Sonó, entonces, un redoblar de pasos, y acto seguido entraron unos pastores en la cueva.
- En hora buena -exclamaron al ver al Niño. Y les contaron cuanto les había dicho el ángel-.
Cuando llegaron a la señal que les había dado el ángel: “encontrarán al niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”, el pesebre estuvo a punto de dar un brinco de asombro, pero recordó que el Niño Jesús aún dormía plácidamente sobre él.

Su nombre había aparecido en los labios de los ángeles. No lo podía creer. Lo ocurrido estaba preestablecido por Dios.

Cuando los pastores terminaron su relato, con gran admiración de los padres de Jesús y del mismo pesebre, sacaron sus humildes regalos y se los ofrecieron al Niño de corazón.
Una vez que los pastores se fueron y que el Niño se hubo vuelto a dormir, María y José también se entregaron al descanso, rendidos de cansancio.

Cuando el silencio llenó de nuevo la cueva con su majestad, el pesebre se quedó pensativo. Aún no acababa de entender lo que habían dicho los pastores.

- ¿Cómo es posible que sea Dios? -pensaba para sus adentros-.

Tras mucho repetir: «Tengo entre mis pajas a Dios», comprendió porqué no le pesaba aquel niño.
Aquel pesebre, pobre y viejo, no había pensado en su vida que acogería al Niño Dios entre sus pajas. Sabía que algún día vendría el Mesías -como todo el mundo-, pero jamás habría imaginado que nacería en aquella tosca cueva de aquel remoto poblado, y precisamente en aquella época del año. Y mucho menos que él sería el primer depositario.

Cuando Dios vino al mundo, no pasó inadvertido sólo para los hombres. También llegó de sorpresa para aquel pesebre de Belén. Ningún ángel le anunció que sobre él se recostaría el Hijo de Dios.

Nosotros, en cambio, sabemos que el Niño Jesús llegará el 24 en la noche. Tenemos tiempo para vivir con entusiasmo este Adviento. Regalémosle un corazón amable, quitando cada día una paja de nuestro áspero carácter. Ofrezcámosle el calor de nuestro corazón.

El silencio de San José.

El silencio de san José
Dejémonos "contagiar" por este silencio. Nos es muy necesario, en un mundo ruidoso, que no favorece el recogimiento y la escucha de la voz de Dios.
Autor: SS Benedicto XVI | Fuente: Catholic.net


En estos últimos días del Adviento, la liturgia nos invita a contemplar de modo especial a la Virgen María y a san José, que vivieron con intensidad única el tiempo de la espera y de la preparación del nacimiento de Jesús. Hoy deseo dirigir mi mirada a la figura de san José. (......)

Desde luego, la función de san José no puede reducirse a un aspecto legal. Es modelo del hombre "justo" (Mt 1, 19), que en perfecta sintonía con su esposa acoge al Hijo de Dios hecho hombre y vela por su crecimiento humano. Por eso, en los días que preceden a la Navidad, es muy oportuno entablar una especie de coloquio espiritual con san José, para que él nos ayude a vivir en plenitud este gran misterio de la fe.

El amado Papa Juan Pablo II, que era muy devoto de san José, nos ha dejado una admirable meditación dedicada a él en la exhortación apostólica Redemptoris Custos, "Custodio del Redentor". Entre los muchos aspectos que pone de relieve, pondera en especial el silencio de san José. Su silencio estaba impregnado de contemplación del misterio de Dios, con una actitud de total disponibilidad a la voluntad divina. En otras palabras, el silencio de san José no manifiesta un vacío interior, sino, al contrario, la plenitud de fe que lleva en su corazón y que guía todos sus pensamientos y todos sus actos.

Un silencio gracias al cual san José, al unísono con María, guarda la palabra de Dios, conocida a través de las sagradas Escrituras, confrontándola continuamente con los acontecimientos de la vida de Jesús; un silencio entretejido de oración constante, oración de bendición del Señor, de adoración de su santísima voluntad y de confianza sin reservas en su providencia.

No se exagera si se piensa que, precisamente de su "padre" José, Jesús aprendió, en el plano humano, la fuerte interioridad que es presupuesto de la auténtica justicia, la "justicia superior", que él un día enseñará a sus discípulos (cf. Mt 5, 20).

Dejémonos "contagiar" por el silencio de san José. Nos es muy necesario, en un mundo a menudo demasiado ruidoso, que no favorece el recogimiento y la escucha de la voz de Dios. En este tiempo de preparación para la Navidad cultivemos el recogimiento interior, para acoger y tener siempre a Jesús en nuestra vida.



Meditación del Ángelus. Domingo 18 de diciembre de 2005

Eres nuestra sonrisa, Senor.

Eres nuestra sonrisa, Señor

 

La causa de que, en medio de nuestros males,

nos infundas valor y esperanza        ,

y, en la tiniebla, disipes con tu luz

aquello que no nos permite verte o encontrarte.

 

¡Eres nuestra sonrisa, Señor!

Vienes y, porque apareces pequeño,

disparas nuestras ganas de vivir,

de aportar ilusión a nuestro mundo.

Haces que, nuestros corazones,

brillen con destellos de generosidad y de amor.

¡Cómo no vamos a estar alegres, Señor!

Eres Tú quien abres nuestros labios,

para que, sin decir nada,

riendo lo digan todo: ¡Vas a nacer!

Eres Tú, quien al acercarte hasta nosotros,

alzas con tu humildad nuestra débil condición.

Animas, con tu llegada divina y oportuna

los fracasos aparentes de la humanidad.

 

¡Eres nuestra sonrisa, Señor!

Fuente de una felicidad inexplicable.

Surtidor de una alegría indescriptible.

Maná de un gozo santo, bueno y eterno.

Manantial que, cuando uno bebe,

siente que la Vida, brota en nuestra pobre vida.

¡Gracias, Señor, por tu venida!

Te sentimos y, porque intuimos tu presencia,

estamos jubilosos, expectantes,

contentos y mirando hacia el cielo.

¿Sabes por qué, Señor?

Porque Tú, Jesús, aunque algunos no se den cuenta,

sigues dando alegría profunda…alegría verdadera.

Amén.
(P. Javier Leoz).

Cinturones en la ciudad.

CINTURONES EN LA CIUDAD
Por el Hermano Pablo

Fue un cinturón de fuego de tumultos y de violencia que a fines de abril de 1992 rodeó una gran zona de la ciudad de Los Ángeles, California. En tres días se produjeron 3.300 incendios, se saquearon y se destrozaron miles de comercios, se enfrentaron las pandillas con la policía, y se vivió la furia del motín.

Tres semanas después de los disturbios se formó otro cinturón. Un cinturón humano. Un cinturón de hombres y mujeres, niños y adultos que, tomados de la mano, rodearon la zona devastada. Eran personas de ciento veinte grupos religiosos, que deseaban mostrar su esperanza de que la paz y la armonía podían restaurarse en la atribulada ciudad. El mundo entero se dio cuenta del tumulto, y el mundo entero se dio cuenta también del cinturón de paz.

Estas inquietudes sociales son típicas de la época en que vivimos. Los motines de Los Ángeles fueron terribles. Diez mil comercios, grandes y chicos, quedaron destruidos. El desempleo subió, de la noche a la mañana, a un cuarenta por ciento. Y los arrestos policiales ascendieron a más de diez y siete mil. Pero fue admirable la solidaridad fraternal que se produjo a raíz de los sucesos.

Hay muchos que compartimos interés y pasión por el bienestar social, por la paz en las familias, por la integridad en las relaciones humanas, y por la justicia en el corazón del hombre. Si los que tenemos esa preocupación manifestamos nuestra inquietud, quizá eso dé comienzo a deponer los odios raciales y religiosos, y las antipatías sociales y nacionalistas. Quizá podamos lograr que unos y otros, los de una parte y los de otra, alrededor de este mundo en convulsión, se unan en comprensión y en amistad.

Cuando eso suceda, comenzarán a cesar la violencia, la desigualdad social y las guerras. Nacerá una hermandad universal que unirá en uno no sólo manos sino corazones. Quizá sea soñar demasiado, pero la horrible condición social del mundo demanda que comencemos con algo, aunque sea sólo un sueño.
Sin embargo, aun para el que piensa que un cinturón humano de paz universal sea un sueño irrealizable, hay algo que sí se puede realizar.

Es la paz que, como individuo, puede tener en su propio corazón. Cuando Cristo es el Señor de nuestra vida, el milagro del «nuevo nacimiento» ocurre en nosotros. Ese nuevo nacimiento trae consigo nuevos ideales, nuevos propósitos, nuevos impulsos y un nuevo corazón. Cristo desea darnos esa paz. Aceptémoslo como Señor hoy mismo.
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19/01/2011 13:57 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Es siempre bueno mirar hacia atrás.

ES SIEMPRE BUENO MIRAR HACIA ATRÁS
Por el Hermano Pablo

El camionero Robin MacAllen de Toronto, Canadá, puso en marcha el motor de su vehículo. El camión estaba cargado con varillas de hierro, y Robin estaba saliendo del corralón de materiales.

Como conocía bien el lugar, Robin casi nunca miraba hacia atrás cuando retrocedía. Siempre suponía que tenía suficiente espacio libre. Pero esta vez, al retroceder, chocó contra otro camión que Robin no había advertido, y ocurrió lo insólito. Una varilla —una sola varilla de la carga— se corrió hacia adelante, traspasó el vidrio trasero de la cabina del camión, entró por la nuca de Robin y salió por la frente.

Increíblemente, el desprevenido camionero no murió. La varilla, de milagro, pasó entre los dos hemisferios de su cerebro, sin causar daño mortal. A Robin lo llevaron de emergencia al hospital, y el comentario sentencioso del cirujano Friedman, que le extrajo la varilla, fue: «Hay veces en la vida en que conviene mirar hacia atrás.»

¡Qué lección tan poderosa la de esta frase del doctor Friedman! Mirar hacia atrás es examinar nuestra vida pasada. Es repasar las experiencias. Es analizar la conducta. Y quien con ojos objetivos mira su vida de ayer y estudia los motivos y las razones por los que hizo lo que hizo, tendrá la madurez necesaria para conducir su vida presente hacia triunfos y victorias.

Es realmente sabio poder prever consecuencias y luego, en todas las decisiones, tener presentes esas consecuencias. Solamente la persona que mira hacia atrás, examinando sus hechos pasados, puede prever consecuencias y ordenar su vida presente con cordura y sensatez.

«Hay veces en la vida en que conviene mirar hacia atrás», le dijo el doctor Friedman a Robin MacAllen. Mejor le hubiera dicho: «Siempre conviene mirar hacia atrás. Siempre conviene aprender del pasado. Siempre conviene medir nuestra conducta conforme a las experiencias vividas. Siempre conviene tener presentes las lecciones que nuestro ayer nos ha dejado.»

Si nuestra vida no ha rendido el fruto que debe, y hemos tenido heridas, frustraciones y malentendidos, es porque toda nuestra vida es un espejo que refleja lo que le hemos dado. La vida nos paga según nuestra inversión en ella. Lo que sembramos es precisamente lo que cosechamos.

Para poder aprender del pasado y del presente, pidámosle a Cristo que sea nuestro Señor. Él quiere ser nuestro Maestro. Abrámosle nuestro corazón.
(
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19/01/2011 13:59 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Comienza la vida pública del Redentor.

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Comienza la vida pública del Redentor
El bautismo, al hacernos partícipes de la Muerte y Resurrección del Salvador, nos llena de una vida nueva.
Autor: Papa Juan Pablo II | Fuente: Catholic.net


Queridos hermanos y hermanas:

La fiesta litúrgica del Bautismo de Jesús, nos recuerda el acontecimiento que inauguró la vida pública del Redentor, y comenzó así a manifestarse el misterio ante el pueblo.

El relato evangélico pone de relieve la conexión que hay, desde el comienzo, entre la predicación de Juan Bautista y la de Jesús. Al recibir aquel bautismo de penitencia, Jesús manifiesta la voluntad de establecer una continuidad entre su misión y el anuncio que el Precursor había hecho de la proximidad de la venida mesiánica. Considera a Juan Bautista como el último de la estirpe de los Profetas y "más que un profeta" (Mt 11, 9), ya que fue encargado de abrir el camino al Mesías.

En este acto del Bautismo aparece la humildad de Jesús: Él, el Hijo de Dios, aunque es consciente de que su misión transformará profundamente la historia del mundo, no comienza su ministerio con propósitos de ruptura con el pasado, sino que se sitúa en el cauce de la tradición judaica, representada por el Precursor. Esta humildad queda subrayada especialmente en el Evangelio de San Mateo, que refiere las palabras de Juan Bautista: "Soy yo quien debe ser por Tí bautizado, ¿y vienes Tú a mí?" (3, 14). Jesús responde, dejando entender que en ese gesto se refleja su misión de establecer un régimen de justicia, o sea, de santidad divina, en el mundo: "Déjame hacer ahora, pues conviene que cumplamos toda justicia" (3, 15).

La intención de realizar a través de su humanidad una obra de santificación, anima el gesto del bautismo y hace comprender su significado profundo. El bautismo que administraba Juan Bautista era un bautismo de penitencia con miras a la remisión de los pecados. Era conveniente para los que, reconociendo sus culpas, querían convertirse y retornar a Dios. Jesús, absolutamente santo e inocente, se halla en una situación diversa. No puede hacerse bautizar para la remisión de sus pecados. Cuando Jesús recibe un bautismo de penitencia y de conversión, es para la remisión de los pecados de la humanidad. Ya en el Bautismo comienza a realizarse todo lo que se había anunciado sobre el siervo doliente en el oráculo del libro de Isaías: allí el siervo es representado como un justo que llevaba el peso de los pecados de la humanidad y se ofrecía en sacrificio para obtener a los pecadores el perdón divino (53, 4-12).

El Bautismo de Jesús es, pues, un gesto simbólico que significa el compromiso en el sacrificio para la purificación de la humanidad. El hecho de que en ese momento se haya abierto el Cielo, nos hace comprender que comienza a realizarse la reconciliación entre Dios y los hombres. El pecado había hecho que el cielo se cerrase; Jesús restablece la comunicación entre el Cielo y la tierra. El Espíritu Santo desciende sobre Jesús para guiar toda su misión, que consistirá en instaurar la alianza entre Dios y los hombres.

Como nos relatan los Evangelios, el Bautismo pone de relieve la filiación divina de Jesús: el Padre lo proclama su Hijo predilecto, en el que se ha complacido. Es clara la invitación a creer en el misterio de la Encarnación y, sobre todo, en el misterio de la Encarnación redentora, porque está orientada hacia el sacrificio que logrará la remisión de los pecados y ofrecerá la reconciliación al mundo. Efectivamente, no podemos olvidar que Jesús presentará más tarde este sacrificio como un bautismo, cuando pregunte a dos de sus discípulos: "¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber o ser bautizados con el bautismo con que yo he de ser bautizado?" (Mc 10, 38). Su Bautismo en el Jordán es sólo una figura; en la Cruz recibirá el Bautismo que va a purificar al mundo.

Mediante este Bautismo, que primero tuvo expresión en las aguas del Jordán y que luego fue realizado en el Calvario, el Salvador puso el fundamento del bautismo cristiano. El bautismo que se practica en la Iglesia se deriva del sacrificio de Cristo.

Es el Sacramento con el cual, a quien se hace cristiano y entra en la Iglesia, se le aplica el fruto de este sacrificio: la comunicación de la vida divina con la liberación del estado de pecado.

El rito del bautismo, rito de purificación con el agua, evoca en nosotros el Bautismo de Jesús en el Jordán. En cierto modo reproduce ese primer bautismo, el del Hijo de Dios, para conferir la dignidad de la filiación divina a los nuevos bautizados. Sin embargo, no se debe olvidar que el rito bautismal produce actualmente su efecto en virtud del sacrificio ofrecido en la Cruz. A los que reciben el bautismo se les aplica la reconciliación obtenida en el Calvario.

He aquí, pues, la gran verdad: el bautismo, al hacernos partícipes de la Muerte y Resurrección del Salvador, nos llena de una vida nueva. En consecuencia, debemos evitar el pecado o, según la expresión del Apóstol Pablo, "estar muertos al pecado", y "vivir para Dios en Cristo Jesús" (Rom 6, 11).

En toda nuestra existencia cristiana el bautismo es fuente de una vida superior, que se otorga a los que, en calidad de hijos del Padre en Cristo, deben llevar en sí mismos la semejanza divina.

Audiencia General miércoles 11 de enero de 1994.

Citas citables que animan.

Citas Citables Que Animan.

Permitamos a los demás vivir vidas sin impacto, pero no nosotros.  Permitamos a los demás discutir sobre pequeñeces, pero no nosotros.  Permitamos a los demás lamentarse sobre heridas leves, pero no  nosotros.  Permitamos a los demás entregar su futuro en las manos de otros, pero no nosotros. –Jim Rohn

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Para resolver cualquier problema, aquí les presento tres preguntas para hacernos a nosotros mismos: Primero, ¿qué podríamos hacer?  Segundo, ¿qué podríamos leer?  Y tercero, ¿a quién podríamos preguntarle? –Jim Rohn

.

Si no diseñamos nuestro propio plan de vida, es muy probable que caigamos en el de otro.  Y tal como pudiésemos imaginarlo, no han planeado mucho para nosotros. –Jim Rohn

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El carácter no es algo con lo que se nace y que no puede cambiar, como las huellas digitales.  Es algo con lo que no nacemos sino que tenemos la responsabilidad de formar. –Jim Rohn.

La disciplina es el puente entre las metas y los logros. –Jim Rohn

.

No sólo leamos la literatura fácil; bien pudiésemos ser entretenidos por ella, pero nunca creceremos de esa manera. -Jim Rohn

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El fracaso no es un evento único y cataclísmico.  No fracasamos de la noche a la mañana, sino más bien, el fracaso consiste en unos pocos errores de juicio, repetidos cada día. –Jim Rohn.

Démosle a lo que estemos haciendo y a quien esté con nosotros, el regalo de nuestra atención. –Jim Rohn

.

Algunas veces no importa de qué lado de la cerca nos bajemos; lo que importa más es que nos bajemos.  No podemos progresar sin tomar decisiones. –Jim Rohn.

El aprender es el principio de la riqueza, el principio de la salud, el principio de la espiritualidad y es donde el proceso de los milagros comienza. –Jim Rohn

No deseemos que las cosas fueran más fáciles, sino que nosotros seamos mejores. –Jim Rohn

.

Aprovechemos cada oportunidad para practicar nuestras habilidades de comunicación para que cuando aparezcan las ocasiones importantes, tengamos desarrollados el don, el estilo, la soltura, la claridad y las emociones para afectar a otros. –Jim Rohn

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El mayor valor en la vida no es lo que obtenemos sino lo que llegamos a ser. –Jim Rohn

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Tan solo hay tres colores, diez dígitos y siete notas musicales; es lo que hacemos con ellos lo que es importante. –Jim Rohn.

El tiempo es más valioso que el dinero; podremos conseguir más dinero pero no más tiempo. –Jim Rohn

.

No tenemos necesariamente que tomar la vida en la manera en que nos viene; podemos diseñar nuestra vida para que nos venga de la manera que queremos. –Dan Zadra

.

Necesitamos hallar algo que amemos lo suficiente como para tomar riesgos, saltar sobre los obstáculos y atravesar las paredes que siempre habrán de ser colocados frente a nosotros.  Si no tenemos ese tipo de sentimiento por lo que hacemos, nos detendremos ante el primer obstáculo gigante. –George Lucas

.

Para lograr grandes cosas, no solo necesitamos actuar, no solo planear, sino también creer. –Anatole France.

La habilidad habla de lo que somos capaces de hacer; la motivación determina qué hacemos y la actitud determina cuán bien lo hacemos. –Lou Holtz.

Una querencia no escrita es un sueño, algo que nunca va a ocurrir.  El día en que pongamos nuestra meta por escrito es el día en que se convierte en un compromiso que cambiará nuestra vida.  ¿Estaremos listos? –Tom Hopkins

.

Al buscar gente a quien emplear, uno busca tres cualidades: integridad, inteligencia y energía.  Y si no tienen la primera, las otras dos nos acabarán. –Warren Buffet

.

Nuestro pasado no es nuestro potencial; en cualquier momento podemos decidir liberar el futuro. –Marilyn Ferguson.

La felicidad crece en nuestros propios hogares y no debe recogerse en jardines de extraños. –Douglas Jerrould

.

Aún una equivocación pudiera convertirse en el paso necesario hacia un logro que vale la pena. –Henry Ford

Un amigo es quien escucha la canción en nuestro corazón y la canta cuando nuestra memoria falla. –Manual de Líderes de Niñas Guías

.

Es difícil comprender lo que vale en el mundo; la mayoría de nosotros valora el crédito, el honor, los dólares.  Pero en el protuberante centro de la media vida, comenzamos a ver que las cosas que realmente valen no se dan en los salones de reunión sino en las cocinas del mundo. –Gary Allen Sledge

.

Si tratamos a un individuo como si fuese lo que debiera y pudiera ser, él se convertirá en lo que debiera y pudiera ser. –Johann Wolfgang Von Goethe.

Fuente: www.AsAManThinketh.net

Queridos Hermanos:

Hoy les hago llegar otra colección de proverbios contemporáneos, la mayoría de la pluma de un mismo autor.  Lo cierto es que espero que concuerden conmigo de que son verdaderamente muy buenos y con un gran contenido de sentido común (que como hemos dicho antes y ahora repetimos, no es tan común nada).  Creo que la mayoría de nosotros, sino todos, podríamos ver nuestras vidas impactadas positivamente si tan sólo siguiéramos unos cuantos de ellos…y lo hermoso es que ninguno riñe con la Palabra de Dios (algo lógico si reconocemos al Señor como la fuente de toda sabiduría).  Espero que les sean de provecho.

Que Dios les bendiga.

Raúl Irigoyen.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
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19/01/2011 14:04 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Materiales para el Octavario, año 2011.

Materiales para la semana de oración por la unidad de los cristianos, año 2011.

CONSEJO PONTIFICIO
PARA LA PROMOCIÓN DE LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Para tener en cuenta

Esta es la versión española del texto para la Semana de oración de la unidad de los cristianos 2011. El material, con miras a su difusión internacional,
ha sido preparado por una comisión mixta nombrada por el Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos y la Comisión Fe y Constitución
del Consejo Mundial de Iglesias, con base en una propuesta de un grupo ecuménico de Jerusalén. Las Comisiones ecuménicas de las Conferencias Episcopales y de los Sínodos de las Iglesias católicas de rito oriental han sido invitadas a adaptar el texto de acuerdo con la situación ecuménica local y las distintas tradiciones litúrgicas presentes en el territorio.

Si desea obtener una copia del texto adaptado a su contexto, le invitamos a ponerse en contacto con la Comisión ecuménica de su Conferencia episcopal o
su Sínodo local.

 
Traducción preparada por la Comisión para las relaciones interconfesionales
de la Conferencia Episcopal Española

Materiales para la

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
y para el resto del año 2011

 
Unidos en la enseñanza de los apóstoles,
la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración
(cf. Hch 2,42)

Preparados conjuntamente por el
Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos y la
Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias

 
A todos los que organizan
la Semana de oración por la unidad de los cristianos

Buscar la unidad durante todo el año

Tradicionalmente, la Semana de oración por la unidad de los cristianos se celebra del 18 al 25 de enero. Estas fechas fueron propuestas en 1908 por Paul
Watson para cubrir el periodo entre la fiesta de san Pedro y la de san Pablo. Esta elección tiene un significado simbólico. En el hemisferio Sur, donde
el mes de enero es tiempo de vacaciones de verano, se prefiere adoptar igualmente otra fecha, por ejemplo en torno a Pentecostés (sugerido por el movimiento
Fe y Constitución en 1926) que representa también otra fecha simbólica para la unidad de la Iglesia.

Guardando esta flexibilidad de espíritu, os animamos a considerar estos textos como una invitación para encontrar otras ocasiones, a lo largo del año, y
expresar el grado de comunión que las Iglesias ya han alcanzado, y orar juntas para llegar a la plena unidad querida por Cristo.

Adaptar los textos

Estos textos que han sido propuestos, cada vez que sea posible, se procurará adaptarles a las realidades de los diferentes lugares y países. Al hacerlo,
se deberá tener en cuenta las prácticas litúrgicas y devocionales locales así como el contexto social-cultural. Tal adaptación deberá comportar normalmente
una colaboración ecuménica. En muchos países, las estructuras ecuménicas existen y permiten este género de colaboración. Esperamos que la necesidad de
adaptar la Semana de oración a la realidad local pueda animar la creación de esas mismas estructuras allí donde éstas no existen todavía.

Utilizar los textos de la Semana de oración por la unidad de los cristianos

Para las Iglesias y las Comunidades cristianas que celebran juntas la Semana de oración en una sola ceremonia, este folleto propone un modelo de Celebración ecuménica de la Palabra de Dios.

Las Iglesias y las Comunidades cristianas pueden igualmente servirse para sus celebraciones de las oraciones y de otros textos de la Celebración ecuménica
de la Palabra de Dios, de los textos propuestos por el Octavario y de las oraciones presentes en el apéndice de este folleto.

Las Iglesias y Comunidades cristianas que celebran la Semana de oración por la unidad de los cristianos cada día de la semana, pueden encontrar sugerencias en los textos propuestos para el Octavario.

Para Las personas que desean realizar estudios bíblicos sobre el tema de la Semana de Oración pueden servir de apoyo igualmente los textos y las reflexiones bíblicas propuestas para el Octavario. Los comentarios de cada día pueden concluir con una oración de intercesión.

Para las personas que desean orar en privado, los textos de este folleto pueden animar sus oraciones y su llamada a la comunión con todos aquellos que oran
en todo el mundo por una mayor unidad visible de la Iglesia de Cristo.

Texto bíblico

(Hch 2, 42-47)

Todos se mantenían constantes a la hora de escuchar la enseñanza de los apóstoles, de compartir lo que tenían, de celebrar la cena del Señor y de participar
en la oración. Todo el mundo estaba impresionado a la vista de los numerosos prodigios y señales realizados por los apóstoles. En cuanto a los creyentes,
vivían todos de mutuo acuerdo y todo lo compartían. Hasta vendían las propiedades y bienes, y repartían el dinero entre todos según la necesidad de cada
cual. A diario acudían al Templo con constancia y en íntima armonía, celebraban en familia la cena del Señor y compartían juntos el alimento con sencillez
y alegría sinceras. Alababan a Dios, y toda la gente los miraba con simpatía. Por su parte, el Señor aumentaba cada día el grupo de los que estaban en
camino de salvación

Biblia traducción interconfesional (Madrid 2008)

Introducción al tema

La Iglesia de Jerusalén, ayer, hoy y mañana

Hace dos mil años, los primeros discípulos de Cristo reunidos en Jerusalén tuvieron la experiencia de la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés y han
estado reunidos en la unidad que constituye el cuerpo del Cristo. Los cristianos de siempre y de todo lugar ven en este acontecimiento el origen de su
comunidad de fieles, llamados a proclamar juntos a Jesucristo como Señor y Salvador. Aunque esta Iglesia primitiva de Jerusalén ha conocido dificultades,
tanto exteriormente como en su seno, sus miembros han perseverado en la fidelidad y en la comunión fraterna, en la fracción del pan y en las oraciones.

No es difícil constatar que la situación de los primeros cristianos de la Ciudad Santa se vincula hoy a la Iglesia de Jerusalén. La comunidad actual conoce
muchas alegrías y sufrimientos que fueron las de la Iglesia primitiva: sus injusticias y desigualdades, sus divisiones, y también su fiel perseverancia
y su consideración de una unidad mayor entre los cristianos.

Las Iglesias de Jerusalén nos hacen actualmente entrever lo que significa luchar por la unidad, incluso en las grandes dificultades. Nos muestran que la
llamada a la unidad puede ir bien más allá de las palabras y orientarnos de verdad hacia un futuro que nos haga anticipar la Jerusalén celestial y contribuir
a su construcción.

Es necesario el realismo para que esta idea se convierta en realidad. La responsabilidad de nuestras divisiones nos incumbe; son fruto de nuestros propios
actos. Debemos transformar nuestra oración, y pedir a Dios transformarnos nosotros mismos para que podamos trabajar activamente para la unidad. Tenemos
buena voluntad para pedir por la unidad. Puede que el Espíritu Santo nos anime a nosotros mismos ante el obstáculo de la unidad; ¿nuestra propia soberbia
impide la unidad?

La llamada a la unidad llega este año desde Jerusalén, la Iglesia madre, a las Iglesias del mundo entero. Conscientes de sus propias divisiones y de la
necesidad de hacer ellas mismas mucho más por la unidad del Cuerpo de Cristo, las Iglesias de Jerusalén piden a todos los cristianos redescubrir los valores
que constituyen la unidad de la primera comunidad cristiana de Jerusalén, cuando era asidua a la enseñanza de los Apóstoles y a la comunión fraterna, a
la fracción del pan y a las oraciones. He aquí el desafío que tenemos. Los cristianos de Jerusalén piden a sus hermanos y hermanas hacer de esta semana
de oración la ocasión de renovar su compromiso para trabajar por un verdadero ecumenismo, arraigado en la experiencia de la Iglesia primitiva.

Cuatro elementos de unidad

Las oraciones de 2011 para la Semana de oración por la unidad de los cristianos han sido preparadas por los cristianos de Jerusalén, que eligieron el tema
de los Hechos 2,42: “Eran asiduos a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones.” Este tema nos recuerda
los orígenes de la primera Iglesia de Jerusalén; invita a la reflexión y a la renovación, a una vuelta a los fundamentos de la fe; invita a recordar el
tiempo en que la Iglesia era aún indivisa. Cuatro elementos se presentan para meditar este tema; fueron características destacadas de la comunidad cristiana
primitiva y son esenciales para la vida de toda comunidad cristiana. En primer lugar, los apóstoles transmitieron la Palabra. En segundo lugar, una de
las características destacadas de la primera comunidad que creía cuando se reunía, era la comunión fraterna (koinonia). Una tercera característica de la
Iglesia primitiva consistía en celebrar la Eucaristía (la “fracción del pan”), en memoria de la Nueva Alianza que Jesús realizó a través sus sufrimientos,
su muerte y su resurrección. El cuarto aspecto era la ofrenda de una oración continua. Estos cuatro elementos son los pilares de la vida de la Iglesia
y de su unidad.

La comunidad cristiana de Tierra Santa propone poner de relieve estos elementos fundamentales y ruega a Dios por la unidad y la vitalidad de la Iglesia
extendida por el mundo. Los cristianos de Jerusalén invitan a sus hermanas y hermanos en todo el mundo a unirse a su oración en su lucha por la justicia,
la paz y la prosperidad de todos los pueblos de esta tierra.

Los temas del Octavario

Un planteamiento de fe puede ser percibido a través de los temas del octavario. Desde su inicio en la habitación superior, la comunidad cristiana primitiva
experimenta la efusión del Espíritu Santo, que la vuelve capaz de crecer en la fe y la unidad, en la oración y la acción, para convertirse realmente en
la comunidad de la resurrección, unida a Cristo en su victoria sobre todo lo que nos separa unos de otros y de Él. La Iglesia de Jerusalén se transforma
así en faro de esperanza, anticipo de la Jerusalén celestial, llamada a reconciliar no solamente nuestras Iglesias sino a todos los pueblos. Este camino
es guiado por el Espíritu Santo que conduce a los primeros cristianos al conocimiento de la verdad sobre Jesucristo, y llena a la Iglesia primitiva de
signos y maravillas. Prosiguiendo su planteamiento, los cristianos de Jerusalén se reúnen con fervor para escuchar la Palabra de Dios transmitida por la
enseñanza de los apóstoles, y se reúnen en la comunión fraterna para celebrar su fe en el sacramento y la oración. Llena de poder y de esperanza en la
resurrección, la propia comunidad celebra la certeza de su victoria sobre el pecado y la muerte, para tener el proyecto y el valor de ser ella misma instrumento
de reconciliación, capaz de inspirar a todos los pueblos y de llamarles decididamente a superar las divisiones y las injusticias que sufren.

El día primero sitúa los orígenes de la Iglesia madre de Jerusalén y se muestra claramente la continuidad con la Iglesia extendida hoy a través del mundo.
Nos recuerda el valor de la Iglesia primitiva que daba fielmente testimonio a la verdad, al igual que hoy nosotros tenemos que trabajar por la justicia
tanto en Jerusalén como en el resto del mundo.

El día segundo recuerda que la primera comunidad reunida en Pentecostés se componía de orígenes muy distintos, y que, de la misma manera, se encuentran
hoy en la Iglesia de Jerusalén una gran diversidad de tradiciones cristianas. Tenemos presente el desafío de realizar una unidad visible aún más extendida,
por los medios que tienen en cuenta nuestras diferencias y nuestras tradiciones.

El día tercero presta atención al aspecto más fundamental de la unidad: la Palabra de Dios comunicada a partir de la enseñanza de los apóstoles. La Iglesia
de Jerusalén nos recuerda que, cualesquiera que sean nuestras divisiones, esta enseñanza nos exhorta a que nos gastemos por amor los unos a los otros,
y en la fidelidad al único cuerpo que es la Iglesia.

El día cuarto insiste sobre la participación como segunda expresión de la unidad. Sobre el método de los primeros cristianos que ponían todo en común, la
Iglesia de Jerusalén pide a todos sus hermanos y hermanas de la Iglesia compartir sus bienes y sus preocupaciones en la alegría y la generosidad de corazón,
para que nadie permanezca en la necesidad.

El día quinto se refiere al tercer aspecto de la unidad: la fracción de pan, que nos reúne en la esperanza. Nuestra unidad se extiende más allá de la santa
comunión; debe implicar una actitud correcta en cuanto a la vida moral, a la persona humana y al conjunto de la comunidad. La Iglesia de Jerusalén pide
a los cristianos unirse en “la fracción del pan”, ya que una Iglesia dividida no puede expresarse con autoridad sobre las cuestiones de justicia y paz.

El día sexto presenta la cuarta característica de la unidad; como la Iglesia de Jerusalén, sacamos nuestra fuerza del tiempo que pasamos orando. Nuestro
Padre, muy especialmente, nos llama a todos, débiles o fuertes, tanto en Jerusalén como en el resto del mundo, a trabajar juntos por la justicia, la paz
y la unidad para que venga el reino de Dios.

El día séptimo nos lleva más allá de estos cuatro elementos de unidad: la Iglesia de Jerusalén proclama alegremente la resurrección, incluso mientras aguanta
el sufrimiento de la cruz. La resurrección de Jesús es para los cristianos de la Jerusalén actual una esperanza y una fuerza que les hace capaces de seguir
siendo constantes en su testimonio, y de trabajar por la libertad y la paz en la Ciudad de la paz.

El día octavo concluye el planteamiento sobre una llamada hecha por las Iglesias de Jerusalén en favor de un servicio más extenso: el de la reconciliación.
Aunque los cristianos llegasen a la unidad entre ellos, no habrán acabado su trabajo, ya que ellos mismos deben reconciliarse con otros. En el contexto
de Jerusalén, se significa entre palestinos e israelíes; en otras comunidades, los cristianos deben buscar la justicia y la reconciliación en el contexto
que les es propio.

El tema de cada día se ha elegido no solamente para recordarnos la historia de la Iglesia primitiva, sino también para que las experiencias de los cristianos
de la Jerusalén actual estén presentes espiritualmente, y nos inviten a reflexionar a todos sobre la manera en que podemos aprovechar en nuestras comunidades
cristianas locales este tipo de experiencia. Durante este planteamiento de ocho días, los cristianos de Jerusalén nos invitan a proclamar y a testimoniar
que la unidad -en su pleno sentido de fidelidad a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones- nos
hará capaces de triunfar juntos sobre el mal, no sólo en Jerusalén, sino por todas partes del mundo.

Preparación del material
de la semana de oración
por la unidad de los cristianos 2011

El trabajo inicial que ha permitido la publicación de este folleto ha sido realizado por un grupo de responsables cristianos de Jerusalén. Se reunieron
por la invitación del Consejo Ecuménico de las Iglesias. Su reflexión ha sido facilitada por el Centro Ecuménico de Jerusalén. Queremos recordar especialmente a los que han colaborado:

Su Beatitud Michel Sabbah, Patriarca latino emérito de Jerusalén;
Su Gracia Munib Younan, Obispo de la Iglesia evangélica luterana en Jordania y en Tierra Santa;
El Reverendo Naim Ateek, de la Iglesia episcopal de Jerusalén y Oriente Medio;
El Padre Frans Bouwen, de la Iglesia Católica (romana);
El Padre Alexander, del Patriarcado greco ortodoxo de Jerusalén;
El P. Jamal Khader, de la Universidad de Belén;
El Sr. Michael Bahnam, del Patriarcado sirio ortodoxo de Antioquía;
El Sr. Nora Karmi, de la Iglesia armenia ortodoxa;
El Sr. Yusef Daher, de la Iglesia greco melkita católica.

Los textos propuestos aquí han sido definitivamente aprobados en el encuentro del grupo preparatorio internacional designado por la Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos de la Iglesia Católica.

El encuentro del grupo preparatorio internacional se celebró en el monasterio San Cristóbal de Saydnaya, en Siria. Los participantes desean agradecer a
su Beatitud Ignacio IV, Patriarca greco ortodoxo de Antioquía y a su personal en Damasco y Saydnaya por su calurosa recepción y su amable hospitalidad,
así como a los responsables de Iglesias de las diversas tradiciones cristianas por su apoyo y su estímulo.

INTRODUCCIÓN
A LA CELEBRACIÓN ECUMÉNICA

“Eran fieles a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión fraterna,
a la fracción del pan y a las oraciones” (Hch 2,42).

El tema propuesto este año, para nuestra meditación, por las Iglesias de Jerusalén invita a los cristianos del mundo entero a dedicar un tiempo de reflexión
a sus relaciones con la Iglesia madre de Jerusalén, con el fin de poder hacer una nueva reflexión de su propia situación. De esta comunidad de Jerusalén
nacieron todas las demás comunidades. La comunidad terrestre de Jerusalén prefigura la Jerusalén celestial donde se reunirán todos los pueblos en torno
al trono del Cordero para alabar y adorar a Dios eternamente.

Los cristianos de Jerusalén invitan en nuestras reuniones ecuménicas de 2011 a meditar sobre la importancia de nuestra asiduidad a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones, elementos que nos unen a pesar de nuestro nombre, en el único Cuerpo de Cristo. Las Iglesias de Jerusalén nos piden acordarnos de ellas en la precariedad de su situación y de rogar por una justicia que permita la paz en Tierra Santa. La
liturgia ecuménica presentada aquí quiere destacar la dimensión fundamental de todo testimonio cristiano, el amor puesto al servicio del Evangelio, de
la reconciliación con Dios, y con toda la humanidad y la creación.

Desarrollo de la celebración

La celebración incluye: (I) la reunión, (II) la celebración de la Palabra de Dios, (III) las preces de arrepentimiento y paz, (IV) la letanía de la unidad
de los cristianos, (V) el envío.

I) Reunión

Según las prácticas locales, los símbolos convenientes pueden llevarse y colocarse delante de la asamblea durante el himno de apertura. Después del saludo
inicial por la persona que preside, algunas palabras de bienvenida pueden ser expresadas por las comunidades y los responsables reunidos para celebrar.
Se invita a la asamblea a prepararse para celebrar y alabar a Dios con las fórmulas de apertura y una oración introductoria bajo forma de letanía según
la manera tradicional oriental.

II) Celebración de la Palabra de Dios

La lectura de los Hechos de los Apóstoles es central y a partir de ella se organizan las otras etapas de la celebración. Al elegir este texto de los Hechos,
el comité preparatorio de Jerusalén se proponía acentuar las ideas de fidelidad a la enseñanza de los apóstoles y de puesta en común de todos los bienes
como claves de la unidad. La homilía puede desarrollar estos temas, o insistir en la necesidad de que los cristianos extendidos por el mundo apoyan en
la oración a sus hermanas y hermanos que, en la Ciudad Santa, dan prueba del Evangelio del amor.

Después de la homilía, se puede tener un tiempo de meditación silenciosa o acompañado de música. Una ofrenda o una colecta en favor de los cristianos y
sus instituciones (escuelas, hospitales, etc.) podrá tener lugar e ir dirigida a una organización eclesial conveniente.

III) Oración de arrepentimiento y paz

Un gesto simbólico puede tener lugar durante esta oración.

Opción nº 1: Velas llevadas en procesión durante la liturgia de apertura y colocadas a la vista de la asamblea pueden ser apagadas una a una, después de
cada fórmula del rezo penitencial, mientras se deja una gran vela o el cirio pascual encendido, y se apagan las luces de la iglesia. Al final de la liturgia
de paz, se distribuyen pequeñas velas a las personas presentes. La confesión de fe, que se puede recitar según el credo de Nicea o el símbolo de los apóstoles, o también según otra expresión tradicional de la fe, sigue con el intercambio de la paz en la penumbra. Las velas apagadas se encienden entonces una a una (de la gran vela o el cirio pascual) después de cada intención de la letanía por la unidad de los cristianos. Se invita a los participantes a llevar
con ellos las velas que recibieron, a encenderlas cada noche de la semana de oración y, si conviene, colocarlas en su ventana para prolongar esta vigilia
de oración y recuerdo de los cristianos de Tierra Santa y de quienes sufren por su fe.

Opción nº 2: Un grupo (de niños o jóvenes por ejemplo) prepara de antemano el “mosaico” (una imagen de Cristo, una cruz, la imagen de una iglesia, cualquier
otro símbolo de unidad juzgado conveniente) y lo divide en grandes pedazos. Durante la letanía de la unidad de los cristianos, representantes de las comunidades presentes colocan los pedazos del mosaico sucesivamente en un marco, delante de la asamblea. Al final de la letanía, el mosaico representará la unidad de todos los cristianos en el único cuerpo de Cristo, en la diversidad que muestra la riqueza del don que Dios hizo a las Iglesias.

Opción nº 3:El incienso puede ser ofrecido por los miembros de cada una de las comunidades después de cada fórmula del rezo penitencial, para significar
la misericordia de Dios que se extiende sobre nuestros pecados y la gracia de Dios que nos sana. Un recipiente que contiene carbón de madera encendido
puede colocarse en el centro de la asamblea o cerca del lugar donde se efectuarán las lecturas de la Escritura. Después de cada fórmula penitencial, el
lector u otro miembro de la asamblea pondrá incienso sobre el carbón de madera. Este gesto expresa la voluntad de la asamblea de reconocer su pecado y
de acoger en respuesta la misericordia de Dios.

IV) Letanía de la unidad de los cristianos

Estas fórmulas se inspiran sobre la situación de las Iglesias en Jerusalén. No obstante, en función de la situación local, se pueden sustituir por fórmulas
propias del lugar, con el fin de manifestar cómo se pretende por todas partes superar las divisiones y tender a la plena comunión visible. El presidente
y el lector dirigen la letanía, respondiendo la asamblea cada vez. La letanía se concluye por la recitación del Padre Nuestro. Cada uno puede pedir en
su propia lengua o en arameo, lengua en uso para algunos cristianos de la Ciudad Santa (véase apéndice).

V) Envío

La asamblea invoca la bendición de Dios sobre sus miembros, enviados para ser embajadores de la Buena Noticia de la reconciliación. Un himno puede cerrar
la celebración.

DESARROLLO
DE LA CELEBRACIÓN ECUMÉNICA

P.: Presidente de la celebración

A.: Asamblea

L.: Lector

I. Reunión

Himno de apertura

Invocación de apertura

P.: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
A.: Amen.

Fórmulas de apertura

P.: A todos los cristianos de Jerusalén y a los fieles que están en NN, gracia y paz de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo (1 Tes 1,1).

A.: Demos gracias a Dios.

Saludos

P.: Dios de misericordia y amor, tú nos has creado a tu imagen.
A.: Te alabamos y te damos gracias.

L.: Nos reunimos en tu nombre, para implorar que restaures la unidad de todos los que confiesan a tu Hijo Jesucristo como Señor y Salvador de toda la humanidad.
A.: Dios nuestro, escúchanos y ten piedad de nosotros.

L.: Apóyanos en nuestra debilidad y fortalécenos por tu Espíritu Santo.
A.: Envía tu Espíritu y reúnenos en la unidad.

L.: Roguemos al Señor:
A.: Kyrie, kyrie eleison.

L.: Dios de gracia, tú has prometido por tus profetas hacer de Jerusalén una morada para una multitud de pueblos, y una madre para un gran número de naciones.
Escucha nuestras oraciones para que Jerusalén, la ciudad que has visitado, sea un lugar donde todos puedan permanecer contigo y encontrarse en la paz.
Roguemos al Señor.
A.: Kyrie, kyrie eleison.

L.: Dios de misericordia, que tu Espíritu vivificante anime todos los corazones, para que se eliminen las barreras de separaciones, que desaparezcan las
sospechas, que cesen los odios y que tu pueblo, curado de sus divisiones, pueda vivir en la justicia y en la paz. Roguemos al Señor.
A.: Kyrie, kyrie eleison.

L.: Dios de amor, escucha nuestras oraciones por tu ciudad santa, Jerusalén. Pon fin a sus sufrimientos y reúnela en la unidad. Haz que tu morada vuelva
a ser una ciudad de paz y luz para todos los pueblos. Fomenta la concordia en la ciudad santa y entre todos sus habitantes. Roguemos al Señor.
A.: Kyrie, kyrie eleison.

P.: Abre ahora nuestros oídos y nuestros corazones para escuchar la proclamación de tu Palabra y ayúdanos a vivir con más fidelidad en todo lo que hacemos
y decimos, para que tu nombre sea glorificado y se extienda tu reino, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
A.: Amén.

II. Liturgia de la Palabra

P.: Sabiduría. ¡Estemos atentos!

Tabla con 2 columnas y 2 filas
Antiguo Testamento:
Génesis 33,3-4 o Isaías 58, 6-10
 
Salmo 96, 1-13
final de tabla

A.: Cantad al Señor un canto nuevo porque ha hecho maravillas (u otro himno basado en el Salmo 96)

L.: Vv 1,2,3.
L.: Vv. 4,5,6.
L.: Vv.7,8,9
L.: V. 10
L.: Vv. 11, 12a
L.: Vv. 12b, 13

Segunda lectura: Hechos 2, 42-47

Aleluya (cantado)

Deja allí tu ofrenda allí mismo delante del altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano; luego regresa y presenta tu ofrenda (Mt 5,24).

Aleluya, aleluya.

Evangelio: Mateo 5, 21-26

Homilía/Sermón

Himno

III. Oración penitencial

P.: Con las Iglesias de Jerusalén, roguemos al Señor.
Recordamos que los creyentes eran asiduos en la enseñanza de los apóstoles y en la comunión fraterna. Confesamos nuestras faltas de fidelidad y fraternidad.
Roguemos al Señor.

A.: Señor, ten piedad.

P.: Con las Iglesias de Jerusalén, roguemos al Señor.
Recordamos que el temor ganaba todos los corazones y que eran testigos de muchos prodigios y señales. Confesamos la estrechez de nuestra vista que nos
impide descubrir la gloria de tu obra en medio de nosotros. Roguemos al Señor.

A.: Señor, ten piedad.

P.: Con las Iglesias de Jerusalén, roguemos al Señor.
Recordamos que los creyentes ponían todo en común y ayudaban a los que estaban en necesidad. Confesamos que nos agarramos a nuestros bienes en detrimento de los pobres. Roguemos al Señor.

A.: Señor, ten piedad.

P.: Con las Iglesias de Jerusalén, roguemos al Señor.
Recordamos que los creyentes oraban con asiduidad y partían el pan entre ellos en la alegría y la simplicidad del corazón. Confesamos nuestra falta de
amor y generosidad. Roguemos al Señor.

A.: Señor, ten piedad.

Seguridad del perdón de Dios

P.: He aquí lo que ha sido anunciado por el profeta Joel: “Sucederá en los últimos días, declara el Señor, que extenderé mi Espíritu sobre toda carne… Entonces cualquiera que invoque el nombre del Señor se salvará”.

Nosotros esperamos la llegada del Señor, nosotros tenemos también la seguridad de que, en Cristo, somos perdonados, renovados y restablecidos en la unidad.

Fórmula de paz

P.: Cristo es nuestra paz. Nos reconcilió con Dios en un único cuerpo por la cruz; nos reunimos en su nombre y compartimos su paz.

Que la paz del Señor esté siempre con vosotros.

A.: Y con tu espíritu.

Profesión de fe (Símbolo de los Apóstoles, de Nicea, u otra fórmula adaptada)

Himno

IV. Letanía de la unidad de los cristianos

P.: En Cristo el mundo se reconcilia con Dios que nos confía el mensaje de la reconciliación. Somos embajadores de Cristo, encargados de su obra de reconciliación, y elevamos a Dios nuestras preces:

L.: Cuando oramos juntos en la diversidad de nuestras tradiciones,
A.: Tú el Santo, tú que nos unes, haz visible nuestra unidad y da al mundo la curación.

L.: Cuando leemos la Biblia juntos en la diversidad de nuestras lenguas y nuestros contextos de vida,
A.: Tú que te revelas, tú que nos unes, haz visible nuestra unidad y da al mundo la curación.

L.: Cuando establecemos relaciones amistosas entre judíos, cristianos y musulmanes, cuando destruimos las paredes de indiferencia y odio,
A.: Tú el misericordioso, tú que nos unes, haz visible nuestra unidad y da al mundo la curación.

L.: Cuando trabajamos por la justicia y la solidaridad, cuando pasamos del temor a la confianza,
A.: Tú que fortificas, tú que nos unes, haz visible nuestra unidad y da al mundo la curación.

L.: Por todas partes donde se sufre guerra y violencia, injusticia y desigualdades, enfermedad y prejuicios, pobreza y desesperación, atráenos hacia la
cruz de Cristo y los unos hacia los otros,
A.: Tú que fuiste herido, tú que nos unes, haz visible nuestra unidad y da al mundo la curación.

P.: Con los cristianos de Tierra Santa, damos testimonio también del nacimiento de Jesucristo en Belén, de su ministerio en Galilea, de su muerte y su resurrección, y de la llegada del Espíritu Santo en Jerusalén; imploramos la paz y la justicia para todos, en la segura y firme esperanza de la llegada de tu reino,

A.: Tú Dios trinitario, tú que nos unes, haz visible nuestra unidad y da al mundo la curación.

Padre Nuestro (cada uno en su propia lengua)

V. Envío

La asamblea invoca la bendición de Dios sobre sus miembros que son enviados para ser embajadores de la Buena Noticia de la reconciliación. La celebración
puede terminar con un himno.

P.: Que el Padre, que es fiel a sus promesas y del que la ayuda nunca falta, os sostenga en su lucha por la justicia y sus esfuerzos para poner término
a las divisiones.
A.: Amén.

P.: Que el Hijo, que santificó la Tierra Santa con su nacimiento, su ministerio, su muerte y su resurrección, os conceda la redención, la reconciliación
y la paz.
A.: Amén.

P.: Que el Espíritu Santo, que reunió en la unidad a los primeros cristianos en Jerusalén, os una en la fidelidad a la enseñanza de los apóstoles y a la
comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones, y os fortalezca para predicar y vivir el Evangelio.
A.: Amén.

P.: Que os bendiga y os guarde el único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, para que os ayude a proclamar su Buena Nueva en todo el mundo.
A.: Demos gracias a Dios.

Bendición

A.: Que la bendición del Dios de la paz y la justicia os acompañe;
Que la bendición del Hijo que limpia las lágrimas de todos los que sufren en el mundo os acompañe;
Y que la bendición del Espíritu que nos invita a la reconciliación y a la esperanza os acompañe ahora y siempre.
Amén.

Himno

Textos bíblicos, meditaciones
y oraciones para el Octavario

Día primero - La Iglesia de Jerusalén

Tabla con 2 columnas y 5 filas
Lecturas
 
Joel 2, 21-22.28-29
Derramaré mi Espíritu sobre todo ser humano
Salmo 46
Dios está en medio de la ciudad  
Hechos 2, 1-12
Al llegar el día de Pentecostés  
Juan 14, 15-21
El Espíritu de la verdad
final de tabla

Comentario

El planteamiento de esta Semana de oración por la unidad de los cristianos parte de Jerusalén, el día de Pentecostés, es decir, en el momento en que la
Iglesia inicia su propia marcha.

El tema del Octavario es: “Unidos en la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración”. “Ellos” designa la Iglesia
primitiva de Jerusalén, nacida el día de Pentecostés en que el Paráclito, el Espíritu de verdad, descendió sobre los primeros creyentes, como Dios lo había
prometido a través del profeta Joel, y por el Señor Jesús en la noche anterior a su pasión y a su muerte. Todos los que viven en la continuidad del día
de Pentecostés, viven en la continuidad de la Iglesia primitiva de Jerusalén y su responsable, Santiago. Esta Iglesia es nuestra Iglesia madre de todos.
Nos da la imagen o el icono de la unidad de los cristianos por la cual rogamos esta semana.

Según una tradición oriental antigua, la sucesión eclesial se realiza en la continuidad con la primera comunidad cristiana de Jerusalén. La Iglesia apostólica
de Jerusalén se realiza en la Iglesia de la Jerusalén celestial que, a su vez, se convierte en el icono de todas las Iglesias cristianas. En señal de su
continuidad con la Iglesia de Jerusalén, todas las Iglesias deben conservar las “características” de la primera comunidad cristiana por su asiduidad “a
la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración”.

La Iglesia actual de Jerusalén vive especialmente su continuidad con la Iglesia apostólica de Jerusalén a través del costoso testimonio que ella da de la
verdad. Su testimonio dado por el Evangelio y su lucha contra las desigualdades e injusticias nos recuerdan que la oración por la unidad de los cristianos
es inseparable de la oración por la paz y la justicia.

Oración

Dios todopoderoso y misericordioso, que con gran poder has reunido a los primeros cristianos de Jerusalén por el don del Espíritu Santo, desafiando así
el poder humano del Imperio romano. Haz que, como la primera Iglesia de Jerusalén, podamos reunirnos en la dignidad de predicar y vivir la buena noticia
de la reconciliación y de la paz, por todas partes donde existen desigualdades e injusticias. Te lo pedimos en nombre de Jesucristo que nos libera de los
vínculos del pecado y de la muerte. Amén.

Día segundo – Muchos miembros en un solo cuerpo

Tabla con 2 columnas y 5 filas
Lecturas
 
Isaías 55, 1-4
Venid por agua  
Salmo 85, 8-13
Su salvación está cerca  
1 Corintios 12, 12-27
Hemos recibido en el bautismo un mismo Espíritu a fin de formar un solo cuerpo
Juan 15, 1-13
Yo soy la vid verdadera
final de tabla

Comentario

La Iglesia de Jerusalén descrita en los Hechos de los Apóstoles es el modelo de la unidad que buscamos actualmente. Como tal, nos recuerda que la oración
por la unidad de los cristianos no puede contemplar la uniformidad, ya que la unidad se caracterizó desde el principio por una gran diversidad. La Iglesia
de Jerusalén es el modelo o el icono de la unidad en la diversidad.

El relato de Pentecostés en el libro de los Hechos nos dice que, ese día, todas las lenguas y culturas del antiguo mundo mediterráneo y que estaban representadas en Jerusalén, la gente oía el Evangelio en sus distintas lenguas y que a través de la predicación de Pedro, se unieron los unos a los otros en el arrepentimiento, bautismo y efusión del Espíritu Santo. San Pablo, por su parte, escribirá más tarde: “Todos nosotros, en efecto, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos recibido en el bautismo un mismo Espíritu, a fin de formar un solo cuerpo; a todos se nos ha dado a beber de un mismo Espíritu”. No es una comunidad uniforme, hecha de espíritus similares, de gente unida por la cultura y la lengua, que era asidua a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión fraterna, sino una comunidad de una gran diversidad, donde las diferencias podían fácilmente degenerar en controversias. Fue el caso entre los cristianos de origen griego y los de origen judío con respecto a la negligencia con la cual trataban a las viudas griegas, como informa san Lucas (Hechos 6,1). Por tanto, la Iglesia de Jerusalén estaba unida en sí misma, y que el Señor resucitado declara: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto”.

Una gran diversidad caracteriza hoy todavía a las Iglesias de Jerusalén y a las de todo el mundo. En Jerusalén esta diversidad puede fácilmente degenerar
en controversia, ya que el actual clima político de hostilidad no hace más que acentuarlo. Pero como la Iglesia primitiva de Jerusalén, los cristianos
de Jerusalén nos recuerdan hoy que formamos un mismo cuerpo muchos miembros, una unidad en la diversidad. Las antiguas tradiciones nos enseñan que la diversidad y la unidad existen también en la Jerusalén celestial. Nos recuerdan que la diferencia y la diversidad no significan división y desunión, y que la unidad de los cristianos para la cual oramos siempre ha supuesto una real diversidad.

Oración

Dios, de quien procede toda vida en su gran diversidad, que llamas a tu Iglesia como Cuerpo de Cristo a estar unida en el amor. Haz que comprendamos aún
más nuestra unidad en la diversidad, y que nos esforcemos en trabajar juntos para predicar y construir el reino de tu inmenso amor para la humanidad, acompañándonos unos a otros por todas partes y en todo lugar. Haz que tengamos siempre conciencia de que Cristo es la causa de nuestra vida común. Te lo pedimos en la unidad del Espíritu. Amén.

Día tercero - La asiduidad a la enseñanza de los apóstoles nos reúne

Tabla con 2 columnas y 5 filas
Lecturas
 
Isaías 51,4-8
Prestadme atención, gente mía  
Salmo 119, 105-112
Tu palabra es antorcha para mis pasos  
Romanos 1, 15-17
Dispuesto a proclamar la buena noticia  
Juan 17,6-19
He dado a conocer tu nombre
final de tabla

Comentario

La Iglesia de Jerusalén en los Hechos de los Apóstoles se unía en la asiduidad a la enseñanza de los apóstoles, a pesar de la gran diversidad de lenguas
y culturas entre sus miembros. La enseñanza de los apóstoles consiste en dar testimonio de la vida, de la enseñanza, del ministerio, de la muerte y de
la resurrección del Señor Jesús. Su enseñanza se resume en lo que San Pablo llama simplemente “el Evangelio”. Se encuentra un ejemplo de la enseñanza de los apóstoles en la predicación de San Pedro en Jerusalén, el día de Pentecostés. A partir del profeta Joel, la Iglesia se vincula a la historia bíblica
del pueblo de Dios, llevándonos al relato que comienza con la creación.

A pesar de nuestras divisiones, la Palabra de Dios nos reúne y nos une. La enseñanza de los apóstoles, la buena noticia para todos en su plenitud, estaba
en el centro de la unidad en la diversidad de la primera Iglesia de Jerusalén. Los cristianos de Jerusalén nos recuerdan hoy que no era solamente “la enseñanza de los apóstoles” lo que unía a la Iglesia primitiva, sino su asiduidad a esta enseñanza. Es también la asiduidad que refleja San Pablo cuando califica el Evangelio como “poder de Dios para la salvación”.

El profeta Isaías nos recuerda que la enseñanza de Dios es inseparable del “juicio, luz de los pueblos”. Y el salmista ora así: “Tu palabra es antorcha
para mis pasos; es la luz en mi sendero. Mi herencia perpetua son tus mandamientos, alegría de mi corazón”.

Oración

Dios de luz, te damos gracias por revelar tu verdad en Jesucristo, tu Palabra de Vida, que recibimos a través de la enseñanza de los apóstoles, transmitida
en primer lugar en Jerusalén. Que tu Espíritu Santo siga santificándonos en la verdad de tu Hijo, para que por nuestra unidad en él crezcamos en la asiduidad
a tu Palabra y sirvamos juntos tu Reino en la humildad y en el amor. Te lo pedimos en nombre de Jesucristo. Amén.

Día cuarto – El compartimiento, expresión de nuestra unidad

Tabla con 2 columnas y 5 filas
Lecturas
 
Isaías 58, 6-10
¿No es compartir tu alimento con el hambriento?
Salmo 37, 1-11
Confía en el Señor y haz el bien  
Hechos 4, 32-37
Todo lo disfrutaban en común
Mateo 6, 25-34
Antes que nada, buscad el reino de Dios
final de tabla

Comentario

La continuidad con la Iglesia apostólica de Jerusalén se manifiesta en “la asiduidad en la enseñanza de los apóstoles y la comunión fraterna, en la fracción
del pan y la oración.” La Iglesia actual de Jerusalén nos recuerda, no obstante, las consecuencias prácticas de tal asiduidad: el compartir. Los Hechos
de los Apóstoles afirman simplemente que “todos los creyentes vivían de mutuo acuerdo y todo lo compartían. Hasta vendían las propiedades y bienes, y repartían el dinero entre todos según la necesidad de cada cual” (Hechos 2, 44-45). La lectura que hacemos hoy del libro de los Hechos vincula este compartir radical al “testimonio dado por los apóstoles a la resurrección de Jesús, el Señor, con toda firmeza, y se los miraba con gran simpatía” Más tarde, los perseguidores de la Iglesia, en el Imperio romano, observarán con una clara perspicacia: “Mirad cómo se aman”.

La vida de los cristianos de la Jerusalén actual se caracteriza por un compartir similar de los recursos. Es una señal de su continuidad con los primeros
cristianos; es también una señal y un reto para todas las Iglesias. Conecta la proclamación del Evangelio, la celebración de la Eucaristía y la comunión
fraterna de la comunidad cristiana con una igualdad y una justicia radicales respecto de todos. Hasta el punto que este compartir pasa a ser un testimonio
de la resurrección del Señor Jesús y una señal de continuidad con la Iglesia apostólica de Jerusalén; es también una señal de nuestra unidad unos con los
otros.

El compartir puede tomar muchas formas. Existe el compartir radical de la Iglesia apostólica donde nadie queda en la indigencia. Existe el compartir la
carga, luchas, dolores y sufrimientos de unos a otros. Existe el compartir alegrías y éxitos, bendiciones y curaciones. Existe también el compartir dones
y compresiones mutuas a pesar de nuestra situación de separación, y en consecuencia un determinado “intercambio ecuménico de los dones”. Este generoso
compartir es una consecuencia práctica de nuestra asiduidad a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión fraterna; es fruto de nuestra oración por la
unidad de los cristianos.

Oración

Dios de justicia, tus dones son ilimitados. Te damos gracias por habernos dado lo necesario para que todos puedan alimentarse, vestirse y alojarse. Presérvanos del pecado de egoísmo que lleva a acumular, e incítanos a ser los instrumentos de tu amor, compartiendo lo que nos has dado con el fin de ser así los testigos de tu generosidad y de tu justicia. Puesto que somos discípulos de Cristo, haznos actuar juntos allí donde existen necesidades: donde las familias son expulsadas, donde los necesitados sufren de manos de los poderosos, donde la pobreza y el desempleo destruyen vidas. Te lo pedimos en nombre de Jesús, en la unidad del Espíritu Santo. Amén.

Día quinto - La fracción del pan en la esperanza

Tabla con 2 columnas y 5 filas
Lecturas
 
Éxodo 16, 13b-21a
Este es el pan que el Señor os da como alimento
Salmo 116, 12-14.16-18
Alzaré la copa de la salvación
1 Corintios 11,17-18.23-26
Haced esto en memoria mía
Juan 6, 53-58
Este es el pan que ha bajado del cielo
final de tabla

Comentario

Desde la primera Iglesia de Jerusalén hasta ahora, la “fracción del pan” siempre ha sido un acto central para los cristianos. Para los de la Jerusalén actual,
el partir el pan es tradicionalmente símbolo de amistad, perdón y compromiso frente a otros. Esta fracción del pan nos pone en el reto de buscar una unidad
que pueda expresar algo de profético en un mundo de divisiones. También ese mundo es, de distintas maneras, tarea de todos nosotros. En la fracción del
pan, los cristianos son el mensaje profético de esperanza destinado a toda la humanidad.

Actualmente, nosotros rompemos también el pan “con un corazón grande y generoso”; pero cada celebración de la Eucaristía nos recuerda también el hecho doloroso de nuestra desunión. En este quinto día de la Semana de oración, los cristianos de Jerusalén se reúnen en el Cenáculo, lugar de la última Cena. Y allí, sin celebrar la Eucaristía, rompen el pan en la esperanza.

Sabemos de esta esperanza cuando Dios se une con nosotros a través del desierto de nuestras propias insatisfacciones. El Éxodo nos informa cómo Dios responde a las murmuraciones del pueblo liberado: proporcionándole lo que necesitaba, ni más, ni menos. El maná del desierto es un don de Dios que nunca se puede guardar en reserva, ni comprender plenamente. Es, como lo celebra nuestro salmo, un momento que llama simplemente a la acción de gracias, ya que Dios “desató nuestras ataduras”.

San Pablo reconoce que romper el pan no significa solamente celebrar la Eucaristía, sino ser un pueblo eucarístico: llegar a ser el Cuerpo de Cristo en
el mundo. En este contexto, esta breve lectura (1 Co 10-11) recuerda cómo la comunidad cristiana debe esforzarse para vivir: en una comunión en Cristo
que determina una recta conducta en un contexto mundial difícil y guiándose sobre la realidad de una vida en Él. Vivimos “en la memoria de Él”.

Porque somos un pueblo de la fracción del pan, somos un pueblo de vida eterna, de vida en plenitud, como nos lo enseña la lectura de San Juan. Nuestra celebración de la Eucaristía nos incita a reflexionar sobre la manera en la cual se expresa día a día la abundancia de este don de vida, estemos en la esperanza o en las dificultades. A pesar de los retos diarios que conocen los cristianos de Jerusalén, dan prueba de que es posible alegrarse y esperar.

Oración

Dios de esperanza, te alabamos por el don que tú nos has hecho en la cena del Señor donde, en el Espíritu Santo, encontramos a tu Hijo Jesucristo, el pan
vivo bajado del cielo. Perdona nuestra infidelidad a este gran don, nuestra vida de clanes, nuestra complicidad con las desigualdades, nuestra complacencia
en la separación. Señor, te rogamos que se acelere el día en que toda tu Iglesia se reunirá para la fracción del pan y, en la espera de este día, haz que
aprendamos aún más a ser un pueblo modelado por la Eucaristía para el servicio del mundo. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

Día sexto – Fuertes en la oración para actuar

Tabla con 2 columnas y 5 filas
Lecturas
 
Jonás 2, 1-9
¡La salvación se halla en el Señor!
Salmo 67, 1-7
¡Oh Dios, que todos los pueblos te alaben!
1 Timoteo 2, 1-8
Que se hagan peticiones por toda la humanidad, por los reyes y por todos los que tienen autoridad…
Mateo 6, 5-15

 Hágase tu voluntad…

final de tabla

 
Comentario

Después de la asiduidad a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión fraterna y a la fracción del pan, la cuarta característica notable de la Iglesia
primitiva de Jerusalén es la vida de oración. Los cristianos de Jerusalén y de otras partes tienen hoy experiencia de esta oración en la cual encuentran
el poder y la fuerza necesarios. Por su testimonio, los cristianos de Jerusalén nos piden hoy tomar mejor conciencia de la manera como nos enfrentamos
ante las situaciones de injusticia y desigualdad, allí donde estamos. En todo eso, es la oración la que da a los cristianos la fuerza para ejercer la misión
común.

En Jonás, es la intensidad de la oración lo que permite la fantástica liberación del vientre del cetáceo. Su oración es sincera porque ella se eleva a los
que se arrepienten de haber evitado la voluntad de Dios: se desvió de la llamada del Señor a profetizar, y fue llevado a un lugar sin esperanza. Y allí
Dios va a escuchar su oración liberándole para permitirle su misión.

El salmo nos pide orar para que el rostro de Dios brille sobre nosotros, no solamente para nuestro propio beneficio, sino para que su ley sea conocida “entre
todas las naciones”.

La Iglesia apostólica nos recuerda que la oración forma parte del poder y de la aptitud a la misión y a la profecía para el mundo. La carta de Pablo a Timoteo
nos enseña aquí a rogar especialmente por los que tienen autoridad en el mundo, para que llevemos juntos una vida tranquila y pacífica. Oramos por para
la unidad de nuestras sociedades y de nuestros países, y por la unidad de toda la humanidad en Dios. Nuestra oración por la unidad en Cristo se extiende
al mundo entero.

El dinamismo de esta vida de oración se arraiga en la enseñanza del Señor a sus discípulos. En nuestra lectura del evangelio según san Mateo, nos proponemos hablar de la oración como una fuerza “secreta” que no es fruto ni de la ostentación ni del espectáculo, sino de la humilde presencia del Señor. La enseñanza de Jesús se resume en el Padre Nuestro. Al decirlo juntos, formamos un pueblo unido que busca la voluntad del Padre y la edificación de su Reino aquí mismo sobre la tierra, y somos llamados a una vida de perdón y reconciliación.

Oración

Dios Padre nuestro, nos alegramos de que en todo momento, lugar y cultura, la gente se vuelve hacia ti para orar. Te damos gracias sobre todo por el ejemplo
y la enseñanza de tu Hijo, Jesucristo, que nos enseñó a perseverar en la oración para que venga tu reino. Enséñanos a orar mejor entre los cristianos reunidos,
para que tengamos siempre conciencia que tú nos guías y nos animas a través de todas nuestras alegrías y nuestros dolores, con la fuerza del Espíritu Santo.
Amén.

Día séptimo - Vivir en la fe de la resurrección

Tabla con 2 columnas y 5 filas
Lecturas
 
Isaías 60, 1-3.18-22
Llamarás a tu muralla “Victoria” y a tus puertas “Alabanza”
Salmo 118, 1.5-7
No he de morir, viviré  
Romanos 6, 3-11
Por el bautismo fuimos sepultados en Cristo… para que también nosotros emprendamos una vida nueva  
Mateo 28, 1-10
Jesús les dijo: “No tengáis miedo…”
final de tabla

Comentario

La asiduidad de los primeros cristianos a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones sobre todo fue
posible con el poder de vida de Jesús resucitado. Este poder continúa actuando, como dan prueba los cristianos de la Jerusalén actual. A pesar de las dificultades de la situación donde se encuentran, y cualquiera que sea la posible semejanza con Getsemaní y Gólgota, saben en la fe que todo se renueva en la verdad de la resurrección de Jesús de entre los muertos.

La luz y la esperanza de la resurrección transforman todo. Como anunció Isaías, la oscuridad se cambia en luz; todos los pueblos son iluminados. La fuerza
de la resurrección irradia desde Jerusalén, lugar de la Pasión del Señor, y atrae a todas las naciones hacia su claridad. Es una nueva vida, donde la violencia
se descarta y donde se encuentra seguridad en la salvación y la alabanza.

En el salmo, encontramos las palabras para celebrar la experiencia central del cristianismo: el paso de la muerte a la vida. Es la señal permanente del
amor inquebrantable de Dios. Este paso de los terrores de la muerte a la nueva vida es lo que define a todos los cristianos. Ya que, como nos enseña San
Pablo, por el bautismo hemos estado en el sepulcro con Cristo y hemos resucitado con él. Hemos muerto con Cristo, y vivimos para compartir su vida de resucitado.
Podemos ver al mundo diferentemente, con compasión, paciencia, amor y esperanza, porque, en Cristo, las dificultades del momento nunca pueden ser la palabra final de la historia. A pesar de nuestras divisiones, nosotros los cristianos, sabemos que el bautismo nos reúne para permitirnos llevar la cruz en la
luz de la resurrección.

Según el Evangelio, esta vida de resucitado no es un simple concepto o una idea alentadora; ella se arraiga en un acontecimiento vivo en el tiempo y en
el espacio. Es el acontecimiento que nos relata la lectura del Evangelio de manera muy humana y expresiva. Desde Jerusalén, el Señor resucitado saluda
a sus discípulos de todas las épocas, pidiéndonos a todos seguirlo sin temor. Va delante de nosotros.

Oración

Dios, que proteges a la viuda, al huérfano y al extranjero en un mundo donde muchos conocen la desesperación, tú has resucitado a tu Hijo Jesús para llevar
esperanza a la humanidad y renovación a tierra. Sigue consolidando y unificando tu Iglesia en sus luchas contra las fuerzas de la muerte en un mundo donde
la violencia hacia la creación y hacia la humanidad obscurecen la esperanza en la nueva vida que tú ofreces. Te lo pedimos en nombre de Cristo resucitado,
en la fuerza de su Espíritu. Amén.

Día octavo - Llamados al servicio de la reconciliación

Tabla con 2 columnas y 5 filas
Lecturas
 
Génesis 33, 1-4
Esaú corrió al encuentro de Jacob y lo abrazó, y lloraron
Salmo 96, 1-13
Decid a las naciones: “el Señor es rey”  
2 Corintios 5, 17-21
Dios hizo la paz con el mundo por medio de Cristo y a nosotros nos ha confiado este mensaje de paz  
Mateo 5, 21-26
Deja tu ofrenda delante del altar, y ve primero a reconciliarte
con tu hermano…
final de tabla

Comentario

Las oraciones de esta semana nos han llevado a hacer un planteamiento común. Guiados por las Escrituras, somos llamados a volver a nuestros orígenes cristianos, los de la Iglesia apostólica de Jerusalén. Vimos su asiduidad en la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y las oraciones. Al término de nuestras reflexiones sobre la comunidad cristiana ideal presentada en los Hechos 2,42, volvemos de nuevo a los contextos que son nuestros; realidades de divisiones, de insatisfacciones, de decepciones y de injusticias. Y allí, la Iglesia de Jerusalén nos plantea la siguiente cuestión: ¿a qué
somos llamados, aquí y ahora, cuando terminamos esta Semana de oración por la unidad de los cristianos?

Los cristianos de Jerusalén de hoy nos sugieren una respuesta: somos llamados sobre todo al servicio de la reconciliación. Tal llamada se refiere a la reconciliación sobre los planes, y en toda una complejidad de divisiones. Oramos por la unidad de los cristianos para que la Iglesia sea signo e instrumento de curación de las divisiones e injusticias políticas y estructurales; para una coexistencia justa y pacífica entre judíos, cristianos y musulmanes; para que crezca
la comprensión entre las personas de todas las creencias e increencias. En nuestras vidas personales y familiares, la llamada a la reconciliación debe
también encontrar una respuesta.

Jacob y Esaú, en el texto del Génesis, son hermanos y sin embargo extranjeros uno del otro. Su reconciliación se produce mientras se podía esperar un conflicto. La violencia y las prácticas de ira se dejan de lado mientras que los hermanos se encuentran y lloran juntos.

El reconocimiento ante Dios de nuestra unidad como cristianos, y también como seres humanos, nos conduce al gran canto de alabanza del salmo hacia el Señor que gobierna el mundo con justicia y amor. En Cristo, Dios busca reconciliarse con todos los pueblos. San Pablo, que lo describe en nuestra segunda lectura, celebra esta vida de reconciliación como “una nueva creación”. La llamada a reconciliarse es una llamada a dejar actuar en nosotros la fuerza de Dios para hacer nuevas todas las cosas.

Una vez más, sabemos que esta “buena noticia” nos invita a modificar nuestra manera de vivir. Como san Mateo lo relata, Jesús nos exhorta con determinación: no podemos seguir presentando nuestras ofrendas en el altar sabiendo que somos responsables de las divisiones y de las injusticias. La llamada a la oración por la unidad de los cristianos es una llamada a la reconciliación. La llamada a la reconciliación es una llamada a actuar, incluso si fuere para interrumpir nuestras actividades eclesiales.

Oración

Dios de la paz, te damos gracias por enviarnos a Jesús para reconciliarnos en Él contigo. Danos la gracia de ser verdaderos servidores de reconciliación
en nuestras Iglesias. Ayúdanos así a ponernos al servicio de la reconciliación de todos los pueblos, en particular en tu Tierra Santa, el lugar donde quieres
abatir el muro de separación entre los pueblos, y reunir a cada uno en el Cuerpo de Cristo, ofrecido en sacrificio en el Calvario. Llénanos de amor a unos
y a otros, para que nuestra unidad sirva a la reconciliación que deseas para toda la creación. Te lo pedimos en la fuerza del Espíritu. Amén.

Oraciones suplementarias

Oración de los responsables de las Iglesias en Jerusalén
*

(3 personas para recitar las distintas partes de la oración)

Padre celestial,

Te damos gracias y te alabamos por el don de Jesús, tu único Hijo; por su nacimiento en Belén; su ministerio en toda la Tierra Santa, su muerte en la cruz,
su resurrección y su ascensión. El ha venido a rescatar esta tierra y el mundo. El ha venido como Príncipe de la Paz.

Te damos gracias por todas las Iglesias y parroquias del mundo que se unen a nuestra oración de hoy por la paz. Nuestra Ciudad Santa y nuestra tierra necesitan mucho la paz. En tu inefable misterio y tu amor para con todos, haz que la fuerza de tu redención y de tu paz supere todas las barreras de culturas y religiones, y llene el corazón de todos los que te sirven aquí, los de los dos pueblos, israelí y palestino, y de todas las religiones. Envíanos responsables políticos dispuestos a dedicar su vida a una paz justa para sus pueblos.

Dales el valor de firmar un tratado de paz que ponga fin a la ocupación impuesta por un pueblo sobre otro, concede la libertad a los palestinos, da la seguridad
a los israelíes y libéranos a todos del temor. Danos responsables que comprendan la santidad de nuestra ciudad y que la abren a todos sus habitantes, palestinos e israelíes, y a todo el mundo.

Sobre esta tierra que tú has santificado, libéranos a todos de los pecados de odio y asesinato. Libera las almas y los corazones de los israelíes y palestinos
de este pecado. Concede la liberación a los habitantes de Gaza que conocen interminables pruebas y amenazas.

Ponemos en ti nuestra confianza, Padre celestial. Creemos que eres bueno y que tu bondad triunfará sobre los males de la guerra y el odio en nuestra tierra.


Imploramos tu bendición, especialmente sobre los niños y los jóvenes, para que su temor y la angustia del conflicto cambien a la alegría y a la felicidad
de la paz. Oramos también por las personas mayores y minusválidas, por su propio bienestar y porque aporten la contribución que les es posible para el
futuro de esta tierra.

Oramos finalmente por los refugiados, dispersados por el mundo a causa de este conflicto.

Tú, Dios nuestro, concede a los políticos y a los gobernantes que tienen responsabilidad la sabiduría y el valor de encontrar soluciones justas y adaptadas.


Todo eso, te pedimos en nombre de Jesús. Amén.

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*
Las oraciones se publican bajo la responsabilidad del grupo ecuménico de Jerusalén, constituido especialmente para la redacción de proyecto de textos para
la Semana de oración por la unidad 2011.

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Cita
Señor, haz de mí un instrumento de tu Paz

Haz de mí un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, ponga yo el amor.
Donde haya ofensa, ponga yo el perdón.
Donde haya duda, ponga yo la fe.

Oh Señor, que yo no busque tanto
Ser consolado, sino consolar,
Ser comprendido, sino comprender,
Ser amado, sino amar.

Haz de mí un instrumento de tu paz.
Donde haya desesperación, ponga yo la esperanza.
Donde haya tinieblas, ponga yo la luz.
Donde haya tristeza, ponga yo la alegría.

Haz de mí un instrumento de tu paz.
Porque es perdonando como se es perdonado,
Porque es dándose como se recibe,
Porque es muriendo como se resucita a la vida eterna.

Final de cita

(Oración atribuida a San Francisco).

Yarabba ssalami (Palestine)

يا رب السلام أمطر علينا السلام

يا رب السلام املأ قلوبنا السلام

(God of peace, pour peace on us – God of peace, fill our hearts with peace)

 
Kyrie eleison (Mt Athos Melody, Greece)

Alleluia (Ancient Syriac Liturgy)

Halle, hallelujah (Syria)

 
VIDA ECUMÉNICA EN JERUSALÉN
*

Desde Jerusalén Jesús envió a los apóstoles para ser sus testigos “hasta los confines de la tierra” (Hechos 1,8). Durante su misión, entraron en contacto
con un gran número de lenguas y civilizaciones muy ricas y se pusieron a proclamar el Evangelio y a celebrar la Eucaristía en todas estas lenguas. Por
lo tanto, la vida cristiana y la liturgia adquirieron muchas formas y expresiones que se enriquecen y se complementan mutuamente. Muy pronto, todas estas
Iglesias y tradiciones cristianas quisieron conjuntamente estar presentes en la Iglesia local, en Jerusalén, lugar de nacimiento de la Iglesia. Experimentaron
la necesidad de tener una comunidad de oración y de servicio sobre la tierra donde se había desarrollado la historia de la salvación y cerca de los lugares
donde Jesús había vivido, ejercido su ministerio, sufrido su pasión y había entrado así en su misterio pascual de muerte y resurrección. Por ello la Iglesia
de Jerusalén se convirtió en la imagen viva de la diversidad y de la riqueza de las múltiples tradiciones cristianas de Oriente y de Occidente. Todo visitante
o peregrino que llega a Jerusalén es invitado a descubrir estas tradiciones ricas y variadas.

Desgraciadamente, durante la historia y por distintas razones, esta bella diversidad también se convirtió en fuente de divisiones. Estas divisiones son
aún más dolorosas en Jerusalén, puesto que es el lugar mismo donde Jesús oró para que “todos sean uno” (Jn 17, 21), donde ha muerto “para conseguir la
unión de todos los hijos de Dios que se hallaban dispersos” (Jn 11, 52), y donde tuvo lugar el primer Pentecostés. Es importante, sin embargo, añadir que
ninguna de estas divisiones tienen a Jerusalén como origen. Todas ellas han sido introducidas en Jerusalén a través de las Iglesias ya divididas. Por lo
tanto, casi todas las Iglesias del mundo tienen su parte de responsabilidad en las divisiones de la Iglesia de Jerusalén y también deben trabajar por su
unidad con las Iglesias locales.

Hay actualmente en Jerusalén trece Iglesias adjuntas de tradición episcopal: la Iglesia greco ortodoxa, la Iglesia latina (católica), la Iglesia apostólica
armenia, la Iglesia siria ortodoxa, la Iglesia copta ortodoxa, la Iglesia etíope ortodoxa, la Iglesia greco melkita (católica), la Iglesia maronita (católica),
la Iglesia siria católica, la Iglesia armenia católica, la Iglesia caldea (católica), la Iglesia evangélica episcopaliana y la Iglesia evangélica luterana.
Además de las que acabamos de nombrar, un número considerable de otras Iglesias o comunidades están presentes en Jerusalén y en Tierra Santa: presbiterianos, reformados, bautistas, evangélicos, pentecostales, etc.

Los cristianos de Palestina e Israel en su conjunto son de 150.000 a 200.000 y representan entre 1% y un 2% de la población total. La gran mayoría de estos
cristianos son palestinos de lengua árabe, pero en algunas Iglesias existen también grupos de fieles que hablan hebreo que desean constituir una presencia
y un testimonio cristianos en la sociedad israelí. Además existen asambleas llamadas también mesiánicas que representan de cuatro a cinco mil creyentes
pero de los que no se tiene habitualmente en cuenta en el censo de los cristianos.

Para lo que son las recientes evoluciones de las relaciones ecuménicas en Jerusalén, la peregrinación del papa Pablo VI a Tierra Santa, en enero de 1964,
sigue representando una etapa decisiva. Sus encuentros en Jerusalén, con los patriarcas Atenágoras de Constantinopla y Benedicto de Jerusalén, han señalado el principio de un nuevo clima en las relaciones entre Iglesias. A partir de ese momento, las cosas han comenzado a evolucionar de una nueva manera.

La etapa importante que siguió fue la de la primera intifada palestina, al final de los años 1980. En un clima de inseguridad, violencia, sufrimiento y
muerte, los responsables de las Iglesias comenzaron a encontrarse para reflexionar conjuntamente sobre lo que podían y debían decir y hacer juntos. Decidieron publicar mensajes y declaraciones comunes y comenzaron a tomar juntos iniciativas para una paz justa y duradera.

Desde entonces, los responsables de las Iglesias de Jerusalén publican cada año un mensaje común para Pascua y para Navidad, así como declaraciones y comunicados en ocasiones particulares. Dos declaraciones merecen mencionarse especialmente. En noviembre de 1994, los responsables de las trece Iglesias firmaron un memorándum común sobre la importancia de Jerusalén para los cristianos y sobre los derechos que resultan para las comunidades cristianas. Desde entonces, casi se reúnen regularmente todos los meses. Publicaron una declaración actualizada sobre el mismo tema, en septiembre de 2006.

Hasta ahora, la entrada ecuménica en el tercer milenio sobre el lugar de la Cueva en Belén, en diciembre de 1999, permanece siendo la expresión más significativa de este nuevo peregrinaje ecuménico común. Los responsables y fieles de las trece Iglesias, reunidos con peregrinos venidos del mundo entero han pasado una tarde juntos, cantando, leyendo la Palabra de Dios y orando juntos.

En 2006, la creación del Centro ecuménico de Jerusalén, en colaboración con las Iglesias locales, el Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Consejo de las
Iglesias del Oriente Medio, expresó también la colaboración creciente entre las Iglesias locales, y la fuerza de los vínculos que existen entre ellas y
las Iglesias del resto del mundo. Este Centro es al mismo tiempo un precioso instrumento al servicio de este crecimiento ecuménico.

El Programa de Acompañamiento Ecuménico de Palestina e Israel comenzó en 2002 en coordinación con las Iglesias locales y el COE. Implica voluntarios venidos de Iglesias del mundo entero con el fin de colaborar con los israelíes y los palestinos a reducir las consecuencias del conflicto, y acompañarlos en los
lugares de confrontaciones. Esta iniciativa constituye otra potente herramienta para reforzar los vínculos de solidaridad, tanto en Tierra Santa como con
las Iglesias a las que pertenecen los voluntarios.

También existen otros grupos ecuménicos informales en Jerusalén. Uno de ellos, el Círculo Ecuménico de los Amigos, que se reúne una vez al mes, coordina
la celebración anual de la Semana de oración por la unidad cristiana en Jerusalén desde hace cuarenta años aproximadamente. Cada año, esta celebración
constituye un notable acontecimiento en la vida de las Iglesias.

El diálogo interreligioso en Jerusalén, ciudad considerada como santa por los judíos, los cristianos y los musulmanes, tiene también importantes repercusiones ecuménicas gracias a los miembros de distintas Iglesias que trabajan juntos. En este diálogo, hacen colectivamente la experiencia de la necesidad de superar los desacuerdos y controversias del pasado y de encontrar una nueva lengua común para poder dar testimonio del mensaje evangélico en una actitud de respeto mutuo.

Para los cristianos de base, de Palestina e Israel, el ecumenismo forma parte de cada día. Hacen constantemente la experiencia de que la solidaridad y la
colaboración son de una importancia vital para la presencia de su pequeña minoría en medio de la mayoría de los creyentes de las dos otras religiones monoteístas. Las escuelas, instituciones y movimientos cristianos trabajan juntos, de una y otra parte las fronteras entre las Iglesias, para proponer un servicio y un testimonio comunes. Se aceptan ahora generalmente los matrimonios entre miembros de Iglesias diferentes y casi se encuentra en todas las familias. Por lo tanto, las Iglesias comparten las alegrías y dolores unos y otros, en medio de una situación de conflicto e inestabilidad que afecta también a sus hermanos y hermanas musulmanes cuya cultura, lengua e historia comparten, y con quienes deben construir un mejor futuro común. Están dispuestas a colaborar con los musulmanes y los judíos creyentes para preparar las vías del diálogo y de una solución justa y duradera a un conflicto que se ha utilizado a menudo demasiado y se ha abusado de la religión. En vez de participar en el conflicto, la verdadera religión debe contribuir a solucionarlo.

Lo que es significativo también, es que la Iglesia de Jerusalén sigue viviendo en un clima político similar en muchos aspectos a aquél que conoció la primera
comunidad cristiana. Los cristianos palestinos se convirtieron en una pequeña minoría enfrentada a los serios retos que amenazan de muchas maneras su futuro, mientras que aspiran a la libertad, a la dignidad humana, a la justicia, la paz y la seguridad.

En medio de todo eso, los cristianos de las Iglesias de Jerusalén piden a sus hermanos y hermanas del resto del mundo, en esta Semana de oración por la
unidad de los cristianos, orar con ellos y para ellos para que lleguen a lo que aspiran en materia de libertad y dignidad, y que finalicen todas las formas
de opresión humana. La Iglesia eleva su oración a Dios anticipando y esperando para sí misma y para el mundo que todos estemos unidos en una misma fe,
un mismo testimonio y un mismo amor.

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Este texto sobre las Iglesias de Jerusalén y la situación ecuménica de esa ciudad se publica bajo la responsabilidad del grupo preparatorio.

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Semana de oración por la unidad de los cristianos:

Temas (1968-2011)

Elaborados desde 1968 por la Comisión "Fe y Constitución" del Consejo Ecuménico
de las Iglesias y por el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos.

1968 “Para alabanza de su gloria” (Ef 1,14)

1969 “Llamados a la libertad” (Gal 5,13)
(Reunión preparatoria en Roma, Italia)

1970 “Somos colaboradores de Dios” (1 Cor 3,9)
(Reunión preparatoria en el Monasterio de Niederaltaich, República Federal de Alemania)

1971 “... y la comunión del Espíritu Santo” (2 Cor 13,13)
(Reunión preparatoria en Bari, Italia)

1972 “Os doy un mandamiento nuevo” (Jn 13,34)
(Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1973 “Señor, enséñanos a orar” (Lc 11,1)
(Reunión preparatoria en la Abadía de Montserrat, España)

1974 “Que todos confiesen: Jesucristo es el Señor” (Flp 2,1-13)
(Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza. En abril de 1974 se dirigió una carta a las Iglesias miembros, así como a otras partes que estuvieran interesadas
en crear grupos locales que pudiesen participar en la preparación del folleto de la Semana de Oración. El primero en comprometerse fue el grupo australiano,
que en concreto preparó en 1975 el proyecto inicial del folleto de la Semana de Oración)

1975 “La voluntad del Padre: constituir a Cristo en cabeza de todas las cosas” (Ef 1,3-10)
(Proyecto de texto elaborado por un grupo australiano. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1976 “Ahora somos hijos de Dios” (1 Jn 3,2)
(Proyecto de texto elaborado por la Conferencia de Iglesias del Caribe. Reunión preparatoria en Roma, Italia)

1977 “La esperanza no defrauda” (Rom 5,1-5)
(Proyecto de testo elaborado en el Líbano, en plena guerra civil. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1978 “Ya no sois extranjeros” (Ef 2,13-22)
(Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Manchester, Inglaterra)

1979 “Poneos unos al servicio de los otros para gloria de Dios” (1 Pe 4,7-11)
(Proyecto de texto elaborado en Argentina. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1980 “Venga a nosotros tu reino” (Mt 6,10)
(Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Berlín, República Democrática de Alemania. Reunión preparatoria en Milán, Italia)

1981 “Un solo Espíritu, distintos carismas, un solo cuerpo” (1 Cor 12, 3b-13)
(Proyecto de texto elaborado por los Padres de Graymoor, USA. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza)

1982 “¡Qué amables son tus moradas, Señor!” (Sal 84)
(Proyecto de texto elaborado en Kenia. Reunión preparatoria en Milán, Italia)

1983 “Jesucristo, vida del mundo” (1 Jn 1,1-4)
(Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Irlanda. Reunión preparatoria en Celigny-Bossey, Suiza)

1984 “Llamados a la unidad por la cruz de nuestro Señor” (1 Cor 2,2 y Col 1,20)
(Reunión preparatoria en Venecia, Italia)

1985 “De la muerte a la vida con Cristo” (Ef 2,4-7)
(Proyecto de texto elaborado en Jamaica. Reunión preparatoria en Grandchamp, Suiza)

1986 “Seréis mis testigos” (Hch 1,6-8)
(Textos propuestos en Yugoslavia (Eslovenia). Reunión preparatoria en Yugoslavia)

1987 “Unidos en Cristo, una nueva creación” (2 Cor 5,17-6,4a)
(Proyecto de texto elaborado en Inglaterra. Reunión preparatoria en Taizé, Francia)

1988 “El amor de Dios elimina el temor” (1 Jn 4,18)
(Proyecto de texto elaborado en Italia. Reunión preparatoria en Pinerolo, Italia)

1989 “Edificar la comunidad: un solo cuerpo en Cristo” (Rom 12,5-6a)
(Proyecto de texto elaborado en Canadá. Reunión preparatoria en Whaley, Bridge, Inglaterra)

1990 “Que todos sean uno, para que el mundo crea” (Jn 17)
(Proyecto de texto elaborado en España. Reunión preparatoria en Madrid, España)

1991 “Alabad al Señor todas las naciones” (Sal 117; Rom 15,5-13)
(Proyecto de texto elaborado en Alemania. Reunión preparatoria en Rotenburg an der Fulda, República Federal de Alemania)

1992 “Yo estoy con vosotros... por tanto, id” (Mt 28,16-20)
(Proyecto de texto elaborado en Bélgica. Reunión preparatoria en Brujas, Bélgica)

1993 “Llevad los frutos del Espíritu para la unidad de los cristianos” (Gal 2,22-23)
(Proyecto de texto elaborado en Zaire. Reunión preparatoria cerca de Zurich, Suiza)

1994 “La casa de Dios: llamados a tener un solo corazón y una sola alma” (Hch 4,32)
(Proyecto de texto elaborado en Irlanda. Reunión preparatoria en Dublín, Irlanda)

1995 “Koinonía: comunión en Dios y entre nosotros” (Jn 15,1-17)
(Reunión preparatoria en Bristol, Inglaterra)

1996 “Mira que estoy a la puerta y llamo” (Ap 3,14-22)
(Proyecto de texto elaborado en Portugal. Reunión preparatoria en Lisboa, Portugal)

1997 "En nombre de Cristo... dejáos reconciliar con Dios" (2 Cor 5,20)
(Proyecto de texto elaborado en Escandinavia. Reunión preparatoria en Estocolmo, Suecia)

1998 “El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad” (Rom 8,14-27)
(Proyecto de texto elaborado en Francia. Reunión preparatoria en París, Francia)

1999 “Él habitará con ellos. Ellos serán su pueblo y el mismo Dios estará con ellos” (Ap21,1-7)
(Proyecto de texto elaborado en Malasia. Reunión preparatoria en el Monasterio de Bose, Italia)

2000 “Bendito sea Dios que nos ha bendecido en Cristo” (Ef 1,3-14)
(Proyecto de texto elaborado por el Consejo de Iglesias del Medio Oriente. Reunión preparatoria en el Monasterio de La Verna, Italia)

2001 “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,1-6)
(Proyecto de texto elaborado en Rumania. Reunión preparatoria en la "Casa de Odihna", Rumania)

2002 "En ti está la fuente de la vida" (Sal 36 [35], 10)
(Proyecto de texto elaborado por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y la Conferencia de Iglesias de Europa (CEC). Reunión preparatoria en el Centro ecuménico de Ottmaring, Augsburgo, República Federal de Alemania)

2003 “Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro” (2 Cor 4, 3-18)
(Proyecto de texto elaborado en Argentina. Reunión preparatoria en el Centro ecuménico "Los Rubios" cerca de Málaga, España)

2004 “Mi paz os doy” (Jn 14,27)
(Proyecto de texto elaborado en Alepo, Siria. Reunión preparatoria en Palermo, Sicilia, Italia)

2005 “Cristo, fundamento único de la Iglesia” (1 Cor 3, 1-23)
(Proyecto de texto elaborado en Eslovaquia. Reunión preparatoria en Piestany, Eslovaquia)

2006 “Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt18,20)
(Proyecto de texto elaborado en Irlanda. Reunión preparatoria en Prosperous, County Kildare, Irlanda)

2007 “Hace oír a los sordos y hablar a los mudos” (Mc 7,37)
(Proyecto de texto elaborado en Sudáfrica. Reunión preparatoria en el Castillo de Faverges, Alta Saboya, Francia)

2008 “No ceséis de orar” (1 Tes 5,17)
(Proyecto de texto elaborado en USA. Reunión preparatoria en Graymoor, Garrison en USA).

2009 “Estarán unidas en tu mano” (Ez 37,17)
(Proyecto de texto elaborado en Corea. Reunión preparatoria en Marsella, Francia).

2010 “Vosotros sois testigos de todas estas cosas” (Lc 24,48)
(Proyecto de texto elaborado en Escocia. Reunión preparatoria en Glasgow, Escocia).

2011 “Unidos en la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración” (cf. Hch 2,42)
(Proyecto de texto elaborado en Jerusalén. Reunión preparatoria en Saydnaya, Siria).

 
Algunas fechas importantes en la historia de la Semana de oración
por la unidad de los cristianos

1740 Nacimiento en Escocia del movimiento pentecostal con vinculaciones en América del Norte, cuyo mensaje por la renovación de la fe llamaba a la oración
por todas las Iglesias y con ellas.

1820 El Rvdo. James Haldane Stewart publica "Consejos para la unión general de los cristianos con vistas a una efusión del Espíritu" (Hins for the outpouring
of the Spirit).

1840 El Rvdo. Ignatius Spencer, un convertido al catolicismo, sugiere una "Unión de oración por la unidad".

1867 La primera asamblea de obispos anglicanos en Lambeth insiste en la oración por la unidad, en la introducción a sus resoluciones.

1894 El Papa León XIII anima a la práctica del Octavario de oración por la unidad en el contexto de Pentecostés.

1908 Celebración del "Octavario por la unidad de la Iglesia" bajo la iniciativa del Rvdo. Paul Wattson.

1926 El Movimiento "Fe y Constitución" inicia la publicación de "Sugerencias para un Octavario de oración por la unidad de los cristianos".

1935 En Francia, el abad Paul Couturier se convierte en el abogado de la "Semana universal para un Octavario de oración por la unidad de los cristianos
sobre la base de una oración concebida por la unidad que Cristo quiere, por los medios que El quiera".

1958 El Centro "Unidad cristiana" de Lyon (Francia) comienza a preparar el tema para la semana de oración en colaboración con la Comisión "Fe y Constitución" del Consejo Ecuménico de las Iglesias.

1964 En Jerusalén el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I recitan juntos la oración de Cristo "que todos sean uno" (Jn 17).

1964 El Decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II subraya que la oración es el alma del movimiento ecuménico, y anima a la práctica de la semana de oración.

1966 La Comisión "Fe y Constitución" y el Secretariado para la Unidad de los Cristianos (actualmente Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de
los Cristianos) de la Iglesia católica deciden preparar un texto para la Semana de oración de cada año.

1968 Por primera vez, la Semana de oración se celebra sobre la base de unos textos elaborados en colaboración por “Fe y Constitución” y el Secretariado
para la Unidad de los Cristianos (actualmente Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos).

1975 Primera celebración de la Semana de oración a partir de textos preparados sobre la base de un proyecto propuesto por un grupo ecuménico local. Esta
nueva modalidad de elaboración de los textos ha sido inaugurada por un grupo ecuménico de Australia.

1988 Los textos de la Semana de oración han sido utilizados en la celebración inaugural de la Federación cristiana de Malasia juntamente con los principales
grupos cristianos de este país.

1994 El grupo internacional ha preparado los textos para 1996 junto con otros representantes de la YMCA y de la YWCA.

2004 Acuerdo entre “Fe y Constitución” (Consejo Ecuménico de las Iglesias) y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (Iglesia
Católica) por el que se decide que en lo sucesivo los textos en francés y en inglés de la Semana de oración por la unidad de los cristianos sean publicados
conjuntamente y presentados en un mismo formato.

2008 Celebración del centenario de la Semana de oración por la unidad de los cristianos (su predecesor, el Octavario por la unidad de la Iglesia, fue celebrado
por primera vez en 1908).

Octavario por la Unidad de los Cristianos.

Octavario por la Unidad de los Cristianos
Son unos días de súplica a la Santísima Trinidad por nuestros hermanos separados; hemos de buscar lo que nos une, pero no ceder en cuestiones de fe y moral.
Autor: Rebeca Reynaud | Fuente: Catholic.net


Tradicionalmente, la Semana de oración por la unidad de los cristianos se celebra del 18 al 25 de enero. Estas fechas fueron propuestas en 1908 por Paul Watson para cubrir el periodo entre la fiesta de san Pedro y la de san Pablo.

Son unos días de súplica a la Santísima Trinidad pidiendo el pleno cumplimiento de las palabras del Señor en la Última Cena: “Padre Santo, guarda en tu nombre a aquellos que me has dado, para que sean uno como nosotros” (Juan 17,11). La oración de Cristo alcanza también a quienes nunca se han contado entre sus seguidores. Dice Jesús: Tengo otras ovejas que no son de este redil, a ésas también es necesario que las traiga, y oirán mi voz y formarán un solo rebaño con un solo pastor (Juan 10, 16).

En el Octavario por la Unión de los Cristianos pedimos por nuestros hermanos separados; hemos de buscar lo que nos une, pero no podemos ceder en cuestiones de fe y moral. Junto a la unidad inquebrantable en lo esencial, la Iglesia promueve la legítima variedad en todo lo que Dios ha dejado a la libre iniciativa de los hombres. Por eso, fomentar la unidad supone al mismo tiempo respetar la multiplicidad, que es también demostración de la riqueza de la Iglesia.

En el Concilio de Jerusalén, al tratar de los preceptos, los Apóstoles decidieron no imponer “más cargas que las necesarias” (Act XV, 28).

Con ocasión de este octavario podemos dar un paso en ese identificarnos con los mismos sentimientos de Jesús. Concretar oración y mortificación pidiendo por la unidad de la Iglesia y de los cristianos. Este fue uno de los grandes deseos de Juan Pablo II (Encíclica Ut unum sint, nn. 1 a 4), y lo es asimismo de Benedicto XVI.

En estos días pedimos al Señor que acelere los tiempos de la ansiada unión de todos los cristianos. ¿La unión de los cristianos?, se preguntaba nuestro Padre. Y respondía: sí. Más aún: la unión de todos los que creen en Dios. Pero sólo existe una Iglesia verdadera. No hay que reconstruirla con trozos dispersos por todo el mundo (Homilía, Lealtad a la Iglesia).

La Iglesia es Santa porque es obra de la Santísima Trinidad. Es pueblo santo compuesto por criaturas con miserias: esta aparente contradicción marca un aspecto del misterio de la Iglesia. La Iglesia que es divina, es también humana, porque está formada por hombres y los hombres tenemos defectos, todos somos polvo y ceniza (Ecclo 17, 31), cita n.P.

Por nosotros mismos no somos capaces sino de sembrar la discordia y la desunión. Dios nos sostiene para que sepamos ser instrumentos de unidad, personas que saben disculpar y reaccionar sobrenaturalmente.

Demostraría poca madurez el que, ante la presencia de defectos en cualquiera de los que pertenecen a la Iglesia, sintiese tambalearse su fe en la Iglesia y en Cristo. La Iglesia no está gobernada por Pedro, Pablo o Juan, sino por el Espíritu Santo. Jesús tuvo 12 Apóstoles, uno le falló...

Nuestro Señor funda su Iglesia sobre la debilidad -pero también sobre la fidelidad- de unos hombres, los Apóstoles, a los que promete la asistencia constante del Espíritu Santo.

La predicación del Evangelio no surge en Palestina por la iniciativa personal de unos cuantos. ¿Qué podían hacer los Apóstoles? No contaban nada en su tiempo; no eran ni ricos, ni cultos, ni héroes a lo humano., Jesús echa sobre los hombros de este puñado de discípulos una tarea inmensa, divina. No me elegisteis vosotros a mí, sino que soy yo el que os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto sea duradero, a fin de que cualquier cosa que pidiereis al Padre en mi nombre, os la conceda (Juan 15,16).

Desde hace siglos la Iglesia está extendida por los cinco continentes; pero la catolicidad de la Iglesia no depende de la extensión geográfica, aunque esto sea un signo visible. La Iglesia era Católica ya en Pentecostés; nace Católica del Corazón llagado de Jesús. Ahora, como entonces, extender la Iglesia a nuevos ambientes y a nuevas personas requiere fidelidad a la fe, y obediencia rendida al Magisterio de la Iglesia.

Desde hace dos mil años, Jesucristo quiso construir su Iglesia sobre una piedra: Pedro, y el Sucesor de San Pedro en la cátedra de Roma es, por eso, el Vicario de Cristo en la tierra. Hemos de dar gracias a Dios porque ha querido poner al frente de la Iglesia un Vicario que la gobierne en su nombre. En estos días hemos de incrementar nuestra plegaria por el Romano Pontífice y esmerarnos en el cumplimiento de cuanto disponga.

San Pablo, a quien el Señor mismo llamó al apostolado, acude a San Pedro para confrontar su doctrina: “subí a Jerusalén para ver a Cefas, escribe a los Gálatas, y permanecí a su lado quince días”. (Gál. I,18).

El Octavario concluye conmemorando la conversión de San Pablo. El martirio de San Esteban, dice San Agustín, fue la semilla que logró la conversión del Apóstol. Dice textualmente: “Si Esteban no hubiera orado a Dios la Iglesia no tendría a Pablo” (cfr. S. Agustín, Serm, 315,7).

El principal obstáculo para la conversión, dice Scott Hahn son los mismos católicos... El principal apostolado que hemos de realizar en el mundo es contribuir a que dentro de la Iglesia se respire el clima de la auténtica caridad.

En el octavario del 2005 decía Juan Pablo II: Sin oración y sin conversión no hay ecumenismo. Podemos acudir a la Virgen María para ser más humildes y, por tanto, más fieles.

Domingo III Ordinario, ciclo A, año 2011.

   Padre nuestro.

   Domingo, 23/01/2011, Domingo III Ordinario del ciclo A.

   Empieza a vivir la vida eterna.

   Todos sabemos que, cuando Jesús fue bautizado por San Juan Bautista, nuestro Maestro se retiró al desierto de Judea, donde ayunó durante 40 días, para experimentar la carencia de divinidad que sentimos los hombres, la debilidad humana, para decidir qué había de hacer con su vida, y, sobre todo, cómo tenía que aceptar la voz de Dios que resonaba en su interior. A parte de encontrarse meditando la miseria humana, en medio de su ayuno y las consecuencias físicas y psicológicas del mismo, Jesús, como hombre, experimentó su propia impotencia.

   Cualquier persona que hubiera vivido aquel retiro espiritual hubiera acabado francamente agotada, pero, Jesús, tras vencer las seducciones que se le pasaron por la mente, se dispuso a servir a Dios. Cuando nosotros nos decantamos por la Evangelización, corremos el riesgo de encontrarnos con la oposición de nuestros seres queridos, y con la incomprensión de quienes actúan en nuestro entorno social. Jesús, a parte de que volvió del desierto muy motivado a llevar a cabo su misión, y se encontró con esas dos realidades tan crudas, recibió una dramática noticia: Juan Bautista había concluido su Ministerio en el Jordán, porque Herodes lo había encarcelado por voluntad de su cuñada Herodías, quien se molestaba cuando el Profeta le decía al rey que no cometiera adulterio con la mujer de Filipo de Cesarea, su hermano. ¿Qué hizo Jesús cuando meditó el destino del Bautista y su futuro destino incierto? Nuestro Señor tomó la firme decisión de predicar el Evangelio a costa de su vida.

   Israel fue conquistado por Roma el año sesenta y tres antes de Cristo. Aunque Roma tenía la estrategia de respetar los cultos religiosos de los territorios que conquistaba, con tal de someterse a los habitantes de los mismos, sucedió que el Judaísmo era una religión muy conflictiva, en el sentido de que los descendientes de Abraham, considerando que su fe era la única religión verdadera, y por causa de las conquistas de su tierra llevadas a cabo por otros países en el pasado, llamaban "perros" a los extranjeros, con tal de manifestarles a los tales, tanto el odio que sentían por los mismos, como la fuerza de su espíritu extremadamente nacionalista.

   Difícil es encontrar una ideología que no sea profesada tanto por gente que respeta la misma, como por gente que se adhiere a tal sistema de pensamiento, en virtud de las ganancias que ello le supone. En la tierra de Palestina, la posición de los saduceos era muy interesante hablando irónicamente, porque los tales, al ser la máxima autoridad político-religiosa del país, tenían que esforzarse, con tal de que sus hermanos de raza aceptaran a sus invasores. La historia de la unión entre los saduceos y los romanos, es una de tantas demostraciones existentes, que nos recuerdan que, a corto o largo plazo, la unión de la religión y de la política, solo ha causado problemas de diversa índole. La historia de nuestra Iglesia también es fiel testigo de que las uniones político-religiosas han perjudicado, no solo a los creyentes, sino a la difusión de la Palabra de Dios.

   En la tierra de Palestina, los fariseos se oponían radicalmente a los saduceos, de igual manera que muchas sectas se oponen a la realización de la obra de la Iglesia Católica. Dado que los fariseos sabían que los saduceos eran demasiado poderosos como para desprenderlos de su posición de gobernantes del país, se limitaban a criticar todo lo que hacían los mismos.

   Retirados del mundo, con tal de evitar las ocasiones de pecar, vivían los esenios, quienes constituían una rama del Judaísmo, dedicada a la vida mística, conocida porque, entre los tales, con tal de acelerar la venida del Mesías al mundo, se ejercía el celibato. Los saduceos que se comunicaban con quienes no pertenecían a su comunidad, podían ser expulsados de la misma.

   Como sucede en todos los tiempos, cuanto mayor era la pobreza de los habitantes de Palestina, con más rigor sentían los tales el peso de la dominación romana. Quienes lo perdían todo, porque no podían pagar los impuestos del Templo y de Roma, o bien se resignaban a mal vivir, o bien se unían a los zelotes, los cuales trabajaban incansablemente para liberar a su país del poder imperial. Tales zelotes, con tal de defender aquello en lo que creían, prefirieron morir entre las llamas que arrasaron la Ciudad Santa en el año Setenta, en vez de entregarse a los colonizadores del país.

   ¿Cómo podía la gente sencilla de Palestina creer el Evangelio predicado por Jesús, teniendo en cuenta su dramática situación? Valerio Graco, -el antecesor de Poncio Pilato-, era conocido por la brutalidad con que reprimía a los rebeldes. Aunque Pilato no quiso asesinar a los sacerdotes del Templo de Jerusalén que se opusieron a que en el recinto sacro se instalara la imagen del Emperador, el marido de la hija de Tiberio, con tal de tener de su parte a los miembros del Alto Tribunal de Justicia (el Sanedrín o Sinedrio), no dudó en ejecutar a varias docenas de mesías políticos y/o religiosos. A pesar de estos hechos, el pueblo, siendo consciente de que el Profeta Daniel había vaticinado el Advenimiento del Mesías para aquel tiempo, se dejaba ilusionar por cualquier predicador que apareciera en el país.

   ¿Por qué los pobres se dejaban impresionar por los falsos mesías con más facilidad que los ricos? Mientras que los pobres apenas sobrevivían de sus esfuerzos, quienes aceptaban el poder romano, y tenían una buena situación económica, no tenían nada que temer. Mientras que los pobres solo tenían problemas y fe en Dios, quienes podían aprovecharse de la situación del país para mantener su status social, lo hacían. Teniendo este dato en cuenta, llama la atención el hecho de que Jesús, no solo se granjeó la confianza de algunos ricos, sino de que, a la Iglesia Madre de Jerusalén, lentamente, se agregaron muchos poderosos, unos por amor a Dios, y otros, porque, al ver que los Apóstoles recibieron el Espíritu Santo de forma visible en Pentecostés, al creer que el mundo se acabaría de un momento a otro, quisieron asegurarse un buen puesto en la presencia de Dios, por lo que decidieron que, dado que el fin se acercaba, más valía renunciar a algunas de sus riquezas, que perecer entre las llamas del infierno.

   Concluyamos esta meditación pidiéndole a nuestro Padre común que, en medio de nuestros gozos, y teniendo en cuenta las pruebas que debemos superar, que nos ayude a vislumbrar la luz indeficiente de Cristo, para que sepamos hacer de nuestra tierra el Reino de Nuestro Salvador.

Un samaritano moderno.

Un Samaritano Moderno

Una mujer llamada Ana Smith llegó al hogar de una familia muy pobre en donde el jefe de la familia estaba enfermo sufriendo agudos dolores. La mujer entró a visitar este hogar con el propósito de hablarles algo acerca de Cristo. Pero el hombre de muy mal talante dijo a la mujer: "No quiero que nadie ore aquí ni lea la Biblia, pues no creo en ninguna de estas cosas."

Inmediatamente Ana Smith aseguró al hombre y a la esposa afligida que haría algo para ayudarlos, y se fue para conseguir provisiones y ropa para la familia.

Cuando la señora Smith regresó, el hombre que bruscamente le había prohibido que orara o leyera la Biblia le dijo: "Léame por favor la historia del Buen Samaritano." La señora Smith lo hizo con gusto, y cuando terminó de leer dijo el enfermo: "He visto muchos sacerdotes y levitas, pero nunca antes había visto un buen samaritano." La amargura del hombre y sus prejuicios desaparecieron por causa de una buena acción de una cristiana.--Arnold Lerı́n, A. 500 ilustraciones

No intentemos hablar de Cristo sino estamos listos para hacer algo demostrando el amor de Dios. Muchos son los que predican y hablan pero pocos son los que viven un mensaje palpable. Conviértete hoy en un Samaritano y la gente responderá dando su corazón a Dios.

Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión, y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al mesonero, y dijo: "Cuídalo, y todo lo demás que gastes, cuando yo regrese te lo pagaré." ¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores? Y él dijo: El que tuvo misericordia de él. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo. Lc 10, 33-37
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

24/01/2011 19:30 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

La actitud es lo que cuenta.

Pato o águila tu decides...

TU ACTITUD ES LO QUE CUENTA.  



Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acercó, lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salió del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi.   
Le alcanzó un cartón plastificado y le dijo: yo soy Willy, su chofer. Mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.

Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera mas rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable”

Rodrigo quedó impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡¡limpio sin una mancha!!  

Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, “Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado”. Rodrigo bromeando le dijo: “No, preferiría un refresco” Willy sonrió y dijo: “No hay problema tengo una hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”. Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomaré la Cola dietética”

Pasándole su bebida, Willy le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el Reforma, Esto, Novedades  y Selecciones…”
Al comenzar el viaje, Willy le pasó a Rodrigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio”   


Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenía el aire acondicionado prendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cual sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus meditaciones. ...     

“Dime Willy, -le preguntó asombrado Rodrigo- siempre has atendido a tus clientes así?”   

Willy sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos años. Mis primeros cinco años manejando los gasté la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas.

Un día escuché en la radio acerca del Dr. Dyer un “Gurú” del desarrollo personal.  El acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tu te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez no se te cumplirá.  El decía: Deja de quejarte. Se diferente de tu competencia.

No seas un pato.

Se un águila.

Los patos solo hacen ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo”.

“Esto me llegó aquí, en medio de los ojos”, dijo Willy. “Dyer estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Miré alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.   

“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo Rodrigo.   
“Si, seguro que si”, le dijo Willy.

“Mi primer año de águila dupliqué mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.

Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.  

Posiblemente haya contado esta historia a mas de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.   
Willy el taxista, tomó una diferente alternativa:   

El decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.   
 
No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, Un servidor publico,"político", ejecutivo, empleado o profesionista,

¿Cómo te comportas?

¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte?

¿Te estás elevando por encima de los otros?

Recuerda: ES TU DECISIÓN Y CADA VEZ TIENES MENOS TIEMPO PARA TOMARLA
¡Que tus problemas sean menos, tus Bendiciones más y que sólo la
Felicidad entre por tu puerta!!!!

Un pato dispuesto a ser águila...
(Desconozco el autor).

24/01/2011 19:31 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

La demora de Dios.

LA DEMORA DE DIOS


Dios responde todas las ocasiones, aunque no siempre de la manera esperada. Rara vez Dios tiene prisa o está apurado, lo cual se ve en su Creación: tarda en hacer un bebé, una flor, un árbol o un atardecer, o incluso una brizna de hierba. No se puede apurar a Dios. Hay que aguardar a que llegue el momento determinado por Dios.

 

A veces Dios demora la respuesta a una oración hasta que hayas aprendido algo que El quiere enseñar. O a veces espera hasta que se produzcan las condiciones propicias para el resultado que quiere lograr: Como el caso de aquel hombre de la Biblia que era ciego de nacimiento. Tuvo que ser ciego toda su vida para que todos lo supieran, y así llegar cierto día Jesús lo sanara prodigiosamente, y Dios fuese glorificado.

En ciertos casos, tal vez transcurran años hasta que sepan por qué Dios no respondió del modo que esperabas, o cuando se lo pediste, ¡ pero el día llegará, y sabrás que Dios actuó acertadamente! ¡Espera en el Señor!

 

¡La oscuridad mas densa es antes del amanecer, y la mayor desesperación ocurre justo antes de la Salvación! ¡La mas profunda desesperanza ataca justo antes de ser rescatado! Por eso, no dudes ni por un instante de que Dios te contestará ¡Ya verás que lo hace! ¡Confía en El y dale gracias por la respuesta aunque no la veas de inmediato! después te alegrarás de haber confiado en El. WFP2-6

 

No. 210 LA PUERTA CERRADA
(Envío de M. E. Francisco Pauta Ávila).

 

Por si a alguien le sirve voy a recoger aquí el consejo que alguien me dio a mi siendo yo un muchacho y que me ha funcionado bastante bien durante mi vida: «Si un día te cierran una puerta, la solución no es romperte la cabeza contra ella, sino preguntarte si no habrá, al lado de ella y en la misma dirección, alguna otra puerta por la que puedas pasar.

 

En la vida hay que aceptar a veces salidas de emergencia, aunque nos obliguen a dar un pequeño rodeo. Procura, al mismo tiempo, tener siempre encendidas tres o cuatro ilusiones; así, si te apagan una, aun tendrás otras de las que seguir viviendo. Distingue siempre entre tus ideales y las formas de realizarlos. Aquellos son intocables, estas no. Si alguien te pone obstáculos a tu ideal, pregúntale si se opone de veras a tu ideal o a la forma en que estas realizándolo. Y no veas problema en cambiar de forma de buscarlo, siempre que sigas buscando el mismo ideal. Aprende en la vida a ser terco y tenaz, pero no confundas la tenacidad con la cabeza dura. No cedas ni en tus ideas ni en tus convicciones, pero no olvides que una verdad puede decirse de mil maneras y que no siempre vale la pena sufrir por ciertos modos de expresión. Y cuando llegue una ola que es mas fuerte que tu, agáchate, déjala pasar, espera. Y luego, sigue nadando.»

 

Cuando oí por primera vez todo esto pensé que era mas fácil decirlo que hacerlo. Pero el paso del tiempo me ha ido descubriendo que la vida es mas ancha de lo que imaginamos. Y que cerrar la puerta a un hombre decidido a seguir es tan inútil como ponerle puertas al campo. WFP3

José Luis Martín Descalzo
(Envío de M. E. Francisco Winston Ávila).

24/01/2011 19:33 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. DIOS PADRE No hay comentarios. Comentar.

La felicidad no espera.

La felicidad no espera

>                               Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después....

Después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro.

Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser

niños, después nos desesperamos porque son adolescentes, difíciles de tratar.

 

Pensamos: seremos más felices cuando salgan de esa etapa. Luego decidimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor,

cuando tengamos un mejor coche, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando consigamos el ascenso, cuando nos retiremos. La verdad es que . NO HAY MEJOR

MOMENTO PARA SER FELIZ QUE AHORA MISMO.

 

Si no es ahora, ¿cuándo? La vida siempre estará llena de luegos, de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices ahora de todas formas. No hay un luego,

ni un camino para la felicidad, la felicidad es el camino y es AHORA ....ATESORA CADA MOMENTO QUE VIVES, y atesóralo más porque lo compartiste con alguien

especial; tan especial que lo llevas en tu corazón y recuerda EL TIEMPO NO ESPERA POR NADIE.

Así que deja de esperar hasta que termines la Universidad, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos,

hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos diez kilos, hasta el viernes por la noche o hasta el domingo por la mañana;

hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que te mueras, para decidirque no hay mejor momento que justamente ÉSTE PARA SER FELIZ.

LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO. TRABAJA COMO SI NO NECESITARAS DINERO, AMA COMO SI NUNCA TE HUBIERAN HERIDO, Y BAILA COMO SI NADIE TE ESTUVIERA

VIENDO.
(Desconozco el autor).

24/01/2011 19:34 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

10 Secretos para tratar de vivir mejor...

10 SECRETOS PARA TRATAR DE VIVIR MEJOR...

1. LA ACTITUD:
La Felicidad es una elección que puedo hacer en cualquier momento y en cualquier lugar. Mis pensamientos son los que me hacen sentir feliz o desgraciado, no mis circunstancias. Sé capaz de cambiarte a ti mismo, y el mundo cambiará contigo... Recuerda que lo único que puedes controlar en el mundo son tus pensamientos... Aunque cuando uno está verdaderamente enamorado "hay razones del corazón que la razón desconoce y se niega a aceptar".  

2. EL CUERPO:
Mis sentimientos son influenciados por mi postura. "Nada como una sonrisa" Una postura adecuada genera una disposición feliz. Es importante también que hagas ejercicio, éste nos libera del estrés y genera la secreción de endorfinas, que hacen que nos sintamos bien. Mira siempre hacia arriba y sólo podrás reír, pues no conozco a nadie que haya podido llorar en esa postura.

3. EL MOMENTO:
La felicidad no está en los años, meses, en las semanas, ni siquiera en los días. Sólo se la puede encontrar en cada momento. "Hoy es el mañana del ayer". Además la vida siempre tiene derecho a sorprendernos, así que aprende a vivir el presente sin ninguno de los traumas del pasado ni las expectativas del futuro. Recuerda que la Felicidad no es una meta, sino un trayecto. Disfruta de cada momento como si en él se combinaran tu pasado, tu presente y tu futuro.

4. NUESTRA PROPIA IMAGEN:
Debo aprender a amarme a mí mismo como soy. Creer en ti mismo da resultados. Sólo al querernos podemos abrir el corazón a que nos quieran. Cuanto más te conozcas, en mayor medida podrás darte a los demás. Dag Hammarshöld decía: "El camino más difícil es el camino al interior"... y, al menos una vez en la vida, debemos recorrerlo.

5. LAS METAS:
Sabes cual es la diferencia entre un sueño y una meta? Una meta es un sueño con una fecha concreta para convertirse en realidad. Un sueño es solo un sueño, algo que está fuera de la realidad... así que atrévete a soñar, pero atrévete también a esforzarte por lograr que esos sueños se hagan realidad !!! "Apunta hacia la Luna, pues aunque te equivoques, irás a parar a las estrellas..." Y cuando te pongas una meta difícil o creas que tienes un sueño imposible, recuerda que el éxito es sólo la recompensa, pues lo que vale es el esfuerzo.

6. EL HUMOR:
La sonrisa es muy importante para mejorar la autoestima. Cuando sonreímos, aunque no sintamos nada, nuestro cerebro lo entiende como una señal de que todo va bien y manda un mensaje al sistema nervioso central para que libere una sustancia llamada beta-endorfina, que da a la mente una respuesta positiva. Dicen que una sonrisa cuesta menos que la electricidad, pero que da más luz.. Además, con cada sonrisa que le das a alguien o a ti mismo siembras una semilla de esperanza.

7. LAS RELACIONES:
La sinergia es unir fuerzas y caminar juntos para conseguir cosas... Siempre que dos o más personas se unen en un espíritu de colaboración y respeto, la sinergia, basada en la comunicación y empatía se manifiestan naturalmente. Trata de entender a las personas que te rodean, quiere a tus amigos como son sin intentar cambiarlos, porque cuando te sientas mal, sin importar como sean, el verdadero amigo estará allí para apoyarte y brindarte todo su amor. Así que cultiva tus amistades, pues ellas nos son gratis! La amistad, al igual que la mayoría de los sentimientos, debe fluir de manera natural, debe alimentarse a través de detalles. Por ello la verdadera amistad no puede basarse en condiciones, intereses ni requisitos.

8. EL PERDON:
Mientras mantengas odios y resentimientos en tu corazón, será imposible ser feliz. Lo maravilloso del perdón no es que libera al otro de su eventual culpa, sino que te libera a ti de un sufrimiento para el alma. La vida es muy bella como para mantener sentimientos negativos en nuestro camino...

9. DAR:
Uno de los verdaderos secretos para ser feliz es aprender a dar sin esperar nada a cambio. Las leyes de la energía y la justicia te devolverán con creces lo que des. Si das odio, recibirás odio tarde o temprano, pero si das amor, recibirás multiplicado ese amor. Quien ama de verdad da todo de sí por hacer feliz a su amado. Sólo el que aprende a dar desinteresadamente, está en camino de descubrir la verdadera felicidad.

10. LA FE:
La Fé crea confianza, nos da paz mental y libera al alma de sus dudas, preocupaciones, ansiedad y miedos. Ten fé, esperanza y optimismo en ti mismo y en todos los proyectos que quieras emprender!!! Pero no te asustes cuando dudes, simplemente desea las cosas de todo corazón y lleno de fé porque "Querer es poder". Dicen que el hombre llega a ser sabio cuando aprende a reírse de sí mismo. Así que ríe, ríe alegremente... ¡y el mundo reirá contigo!
(Desconozco el autor).

24/01/2011 19:35 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Suspiros de reflexion.

Suspiros de Reflexión

Yo caminaré lento, pero nunca doy marcha atrás. -Abraham Lincoln

No hagamos planes pequeños; no tienen magia alguna para inspirar el corazón humano. Hagamos grandes planes, apuntemos alto en esperanza y trabajo. -Daniel H. Burnham

Nunca he conocido a una persona, sin importar su condición, en quien no pudiera ver posibilidades. No me importa cuánto pueda una persona considerarse fracasada. Creo en ella porque puede cambiar lo que está mal en su vida en el momento en que esté lista y preparada para hacerlo. Cuando desarrolla el deseo, puede remover de su vida aquello que le derrota. La capacidad para reformarnos y cambiar yace dentro de nosotros. -Preston Bradley

Si siempre vivimos con aquellos que son impedidos, aprenderemos a cojear. -Proverbio Latino

La formación del carácter comienza en nuestra infancia y continúa hasta la muerte. -Eleanor Roosevelt

La mitad de los fracasos en la vida resultan de frenar nuestro caballo justo cuando está a punto de saltar. -Julius Charles Hare

Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia no es un evento, es un hábito. -Aristóteles

Al resolver un problema, escarbemos en las raíces en vez de sólo golpear las hojas. -Anthony J. D'Angelo

En nuestra era, el camino a la santidad necesariamente pasa a través del mundo de la acción. -Dag Hammarskjold

En la vida humana hay un constante cambio de fortuna; y no es razonable esperar ser exentos del destino común. La vida misma se deteriora y todas las cosas cambian diariamente. -Plutarco (46-120, biógrafo y ensayista griego)

Sólo tenemos dos manos: una para ayudarnos a nosotros mismos; la otra para ayudar a otros. -Autor Desconocido

Nuestra filosofía no se expresa mejor en palabras; se expresa en las opciones que tomamos. A la larga, conformamos nuestras vidas y a nosotros mismos. El proceso nunca termina hasta que morimos. Y las opciones que tomamos son, en última instancia, nuestra propia responsabilidad. -Eleanor Roosevelt

La seguridad es mayormente un mito. No existe en la naturaleza, ni tampoco la experimentan los hijos de los hombres como grupo. Evitar el peligro no es más seguro, a largo plazo, que exponernos a él abiertamente. La vida es una aventura atrevida o no es nada. -Helen Keller

Hagamos lo que tememos hacer y sigamos haciéndolo... esa es la forma más rápida y segura descubierta hasta la fecha para conquistar el miedo. -Dale Carnegie

Hoy les hacemos entrega de otra colección de perlitas de sabiduría contemporánea que, como siempre -y a pesar del trasfondo de sus autores- siempre reflejan de una manera u otra, la sabiduría bíblica. Y es que Dios, habiéndonos creado a Su imagen y semejanza, ha puesto en cada ser humano ese anhelo de plenitud y gloria que, alejados de Él, es tan sólo un pálido reflejo de lo real. ¿Por qué no, más bien, acercarnos a la fuente de sabiduría y dejar que sea Dios mismo quien nos oriente? Es más, ¿por qué no aferrarnos a Quien puede darnos el poder para hacer lo que más conviene para nosotros y quienes nos rodean? Adelante y que Dios les bendiga.

Raúl Irigoyen

Ciertamente, tú rechazas el temor,e impides la meditación delante de Dios. Job 15, 4.

Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti,oh SEÑOR, roca mía y redentor mío. Salmo 19, 14.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

24/01/2011 19:37 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Tocando a otros a pesar de.

Tocando a otros a pesar de…

Mi corazón estaba más cargado de lo que jamás pensé podría estarlo. Estaba sentado en la sala de espera de la Unidad de Cuidados Intensivos a las 3:00 de la mañana, después de que mi hijo se viese involucrado en un accidente automovilístico. Él luchaba por su vida. Su hija, mi única nieta, trágicamente había perecido en el accidente. Mis pensamientos, temores y dolor no me dejaban conciliar el sueño.

Mientras estaba sentado allí, preguntándole a Dios por qué, Él me reveló Su gracia y paz. Allí se hallaba un hombre que más tarde descubrí había luchado contra un cáncer por 7 años, perdido a su esposa por el cáncer, y que tenía a su propio hijo en coma en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Sin embargo, este hombre se acercó a mi esposa y a mí y nos preguntó si necesitábamos una sábana o almohada.

El hospital en Fort Worth, Texas le permitía a la gente literalmente "acampar" en la sala de espera de la Unidad de Cuidados Intensivos, y ya que éramos los nuevos en la manzana, no estábamos al tanto de esos detalles. Este hombre, quien todavía llevaba una enorme carga, se estiró y puso su fe en acción, aún en medio de su propia desesperación.

Dios me mostró, a través de el simple acto de bondad de este hombre, que Él se basta para sacarnos adelante de cualquier situación. Mi hijo sobrevivió y enterramos a nuestra nietecita de un año.

En medio de todo eso, he visto a Dios manifestarse y ofrecernos esperanza, aún en nuestra hora más oscura. Este simple acto de bondad me demostró que Dios puede obrar a través nuestro, aún cuando nuestras cargas nos tengan contra el piso.

Eddie Gallagher, oriundo de Texas

Y se nos olvida que otros luchan más que nosotros, sufren más que nosotros y podrían llorar más que nosotros y sin embargo no retroceden si se encasillan, sino que han entendido la bendición de tocar a otro aún con gestos y detalles pequeños que podrían cambiar el rumbo de la vida.

Y él dijo: Bendita seas tú de Yahweh, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos. Ruth 3,10

Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán? 2 Sam 9,1

Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros. Rom 15,14
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

24/01/2011 19:38 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Toda la vida juntas. La fuerza de la fe en Dios.

TODA LA VIDA JUNTAS
Por el Hermano Pablo
 
Nacieron juntas porque eran mellizas. Y vivieron juntas toda la vida, hasta morir en enero de 1993 a los cuarenta y tres años de edad. Eran Yvonne e Yvette, dos hermanas de Long Beach, California.

A los seis años de edad comenzaron a cantar juntas. Juntas, y con otros grupos, cantaron por todo el país. Juntas actuaron en circos y en televisión, y juntas estudiaron enfermería. Siempre estaban juntas porque Yvonne e Yvette no podían separarse. Eran hermanas siamesas, unidas físicamente por la cabeza.

En la ceremonia fúnebre el pastor de ellas, John Shepherd, dijo: «Juntas nacieron, juntas vivieron, juntas alabaron a Dios en canto, juntas partieron de este mundo, y juntas llegaron al cielo.»

He aquí una historia como para hacer una película. Cuando Yvonne e Yvette nacieron, su madre, que era muy pobre y estaba separada de su esposo, tenía ya cinco hijos. Cuando le dijeron que debía internar a las siamesas en alguna institución especializada, la buena mujer contestó: «Dios me ha enviado estas niñas, y Él me enseñará como criarlas.»

¿Cómo pueden dos hermanas siamesas vivir cuarenta y tres años juntas y ser felices? ¿Cómo pudieron, a los seis años de edad, cantar juntas en la iglesia, y luego continuar su vida actuando en circos y en televisión? ¿Cómo pudieron viajar por todo el país con otros conjuntos, y sin embargo estudiar la carrera de enfermería?

Pudieron hacer todo eso conservando un carácter alegre y optimista, porque su madre confió en Dios y puso a las siamesitas en sus manos. La fe en Dios produce fuerzas increíbles donde éstas no existen.

Hay personas que niegan la realidad de un Salvador viviente. Niegan que Dios es amor. Niegan que la fe en Cristo tenga poder. Niegan que Dios puede y quiere intervenir en nuestra vida. Niegan todo lo que es cristiano, espiritual, divino y eterno. Por eso viven en la amargura, la derrota y la miseria. Y por eso mueren sin esperanza, porque nunca quisieron creer en el Dios de la esperanza. Pero vidas como las de Yvonne e Yvette McCarther son un rotundo mentís a todas esas personas que niegan la eficacia del amor de Dios.

Cristo vive, y puede dar perdón, salvación y triunfo sobre todas las contrariedades de la vida. Cuando alguien clama a Cristo en medio de sus frustraciones, Cristo está a su lado, dispuesto a tenderle una mano de salvación. Él desea ser nuestro refugio. Confiemos en Él.
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

24/01/2011 19:40 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Vale la pena vivir la vida.

¿VALE LA PENA VIVIR LA VIDA?

Muchas veces hemos sentido que la vida no vale la pena vivirla. En un caso extremo, escuché en la radio a una mujer que decía: “No quiero tener hijos, porque a este mundo sólo se viene a sufrir. Y quiero ahorrarle a mis hijos ese sufrimiento”.  Pero, ¿realmente la vida es así? o ¿nosotros la hacemos así?

Lo que realmente te hace sufrir, no es la vida en sí, sino tus expectativas respecto a cómo debería ser el mundo o cómo debería actuar tal persona.  Por ejemplo, cuando te enojas con tu pareja porque no llegó a tiempo o no te expresa su amor como a ti te gustaría que lo hiciera.  Entonces, lo que te daña no es tu pareja, sino tus pensamientos y emociones con respecto a cómo debería actuar tu pareja, de acuerdo a la etiqueta del hombre o mujer perfecto que tienes.

Si sufres porque la vida es cruel, es porque tienes un concepto equivocado de lo que realmente es. Crees que en la vida todo debería ser felicidad.  Imagínate que piensas que un bosque tiene solamente rosas, ríos limpios, venados corriendo, un sol reluciente y una suave lluvia.  Pero cuando te internas en uno ¡Oh sorpresa! También hay insectos, serpientes, y mucha lluvia.  Imagínate sufriendo porque lo encontraste así y diciéndote “No vale la pena estar en un bosque, es horrible: serpientes, bichos ¡que horror!” ¿No tiene sentido verdad?  En el fondo sabes que así es un bosque. No como tú pensabas que era. Lo que puedes hacer, es estar alerta contra las serpientes. También, cubrirte para que la lluvia no te moje.  Y disfrutar las rosas que veas y los venados.  Simplemente aceptas la naturaleza como es y no te lamentas. Te adaptas a ella.
 
En la vida, es igual. Cuando la vemos como un paquete completo, en el que hay amor, muerte, instantes imborrables y fracasos dolorosos, la aceptas como es.  A partir de esa aceptación, puedes adaptarte a ella. Pregúntate qué capacidad dormida en ti, necesita salir a flote cuando te enfrentes a un nuevo desafío.  Por ejemplo, yo de niño no sabía bailar salsa. La necesidad de gustarle a las niñas me hizo aprender ¡Ahora he llegado hasta dar clases de baile!  Me daba miedo hablar en público. Era muy tímido. La necesidad y las circunstancias me obligaron ha hablar en público ¡Ahora soy conferencista! Imagínate cuantas capacidades dormidas en mí, se han despertado por la necesidad.

Siempre pregúntate ¿Qué capacidades dormidas en mí tienen que salir a flote con este desafío?

El dolor y las derrotas son una gran oportunidad para replantearnos cómo estamos viviendo la vida. Te confieso que acostumbro caminar cerca de los bosques, lejos de la gente, cuando las tormentas de la vida hacen que se me pongan las cosas difíciles.  Anclarme dentro del ruido cotidiano cerca de la naturaleza, dándome un breve espacio para reflexionar acerca de mis desafíos actuales y replantearme nuevas metas, ha sido invaluable para mí.  Si no, ya me habría vuelto loco.  
 
Te recomiendo que hagas lo mismo. Busca un espacio diario de reflexión.  Todos somos producto de nuestras reacciones ante los retos. Somos hermosas quebradas hechas por las tormentas de la vida.  “Un guerrero acepta su suerte, sea cual sea, y la acepta con total humildad. Se acepta a sí mismo con humildad, tal como es; no como base para lamentarse, sino como un desafío vital”
 
Acepta tus circunstancias como son, y pregúntate “¿Qué puedo hacer al respecto?” Te sorprenderá como a mí, lo sencillo que es solucionar un problema, una vez que dejes de pensar en él y te enfoques en resolverlo.  Generalmente, las mejores oportunidades de nuestra vida, vienen disfrazadas de problemas. No importa cuáles sean éstos. Siempre existe una solución.  Así que a disfrutar de la vida.
 
Juan Castaneda    
 
ORACIÓN
 
Señor;
 
Hoy por la mañana, mi cama estaba calientita y no me quería despertar. No me quería levantar, me quería quedar ahí, sin tener que preocuparme por nada, pero entonces recordé que no debía hacerlo porque existen millones de personas que darían cualquier cosa por estar en mi lugar, levantarse y tener a dónde ir sin estar vagando, teniendo qué comer, teniendo qué vestir.
 
Hoy Señor; te agradezco por la noche maravillosa, por tus ángeles que velaron mis sueños, por la cobija que me calienta, por mi alimento, por un día más de trabajo y principalmente por un día mas de vida.  Bendice señor a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros de trabajo y, sobre todo a todo aquel que me desea el mal, porque necesitan mucho de ti.  
 
Amén    
 
Un Abrazo, que Dios te bendiga, te muestre su rostro, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, y mucha Prosperidad;
 
 
Beatriz
Medellín - Colombia
semillasdevida@pymex.net
http://elistas.egrupos.net/grupo/semillas

24/01/2011 19:41 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

¿Como es nuestro Dios?

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¿Cómo es nuestro Dios?
Creaste todas las cosas. Pero te muestras en un pedacito de pan. ¿Por qué no podemos verte y reconocerte en toda tu majestad?
Autor: Claudio de Castro | Fuente: Catholic.net




"...aparentas no ver los pecados de los hombres, para darles ocasión de arrepentirse".


Nuestro Dios es un Dios diferente a todo cuanto podamos pensar o imaginar. Es amable y bueno, misericordioso, paciente. "El Señor es ternura compasión, lento a la cólera y lleno de amor"... "Él perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus dolencias". Le gusta con nosotros ir despacio, en la medida de nuestros pasos. Deja crecer el trigo con la cizaña para no dañar el trigo. Paciencia. Ya vendrá el día en que separará lo bueno de lo malo.

Hace poco conducía mi auto y recordé que en el Santuario Nacional del Corazón de María tenían expuesto al Santísimo. Así que me desvié del camino para pasar a saludarlo.

- Eres Dios -le decía -. Creaste todas las cosas. Pero te muestras en un pedacito de pan. ¿Por qué no podemos verte y reconocerte en toda tu majestad?

Entonces, por respuesta, vino a mi mente un pasaje de la Biblia:

"Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan y los llevó a ellos solos a un monte alto. A la vista de ellos su aspecto cambió completamente, incluso sus ropas se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo sería capaz de blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y Moisés, que conversaban con Jesús. Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: ´Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Levantemos tres chozas: una para Ti, otra para Moisés, otra para Elías´. En realidad no sabía lo que decía, porque estaban aterrados". (Marcos 9, 2-6)
Jesús mío, ¿qué pasaría si te viésemos como realmente eres? Seguramente también quedaríamos aterrados, sin saber qué decir o hacer. Tu divinidad es demasiado para un simple mortal.

Qué bueno eres, que te muestras tan sencillo y humilde, en algo que nos es familiar, a lo que no tememos; y que podemos, confiados, acercarnos a Ti. "Tú eres un Dios al que le gusta esconderse..." (Is 45,15)

Me ocurre a mí, que siento tu presencia; sé que estás allí, pero me acerco tranquilo, como si estuviera en medio de mi familia. Me siento cómodo cuando estoy contigo. No te veo como el Juez implacable que vendrá para juzgar a las naciones, sino como el Amigo Bueno, que se ha quedado con nosotros para darnos la salvación eterna.

24/01/2011 19:43 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. DIOS PADRE No hay comentarios. Comentar.

Domingo IV Ordinario, año 2011.

   Padre nuestro.

   Domingo, 30/01/2011, Domingo IV Ordinario del ciclo A.

   Jesús nos pide que nos convirtamos al Evangelio.

   Estimados hermanos, amigos y simpatizantes:

   Las lecturas que la Iglesia nos propone para que meditemos en este Domingo IV del tiempo ordinario, nos sugieren la posibilidad de hacernos la siguiente pregunta:

   ¿Qué significa para nosotros la conversión al Evangelio?

   El hecho de convertirnos al Evangelio, significa para nosotros un cambio radical de mentalidad, que, según lo llevamos a cabo, nos ayuda a adaptarnos al cumplimiento de la voluntad de nuestro Padre común. A pesar de que la grandeza del amor del Dios Uno y Trino es ilimitada, sucede que para nosotros es difícil el hecho de vivir continuamente dispuestos a obedecer a nuestro Creador.

   ¿Qué imagen de Dios tenemos?

   Mientras que muchos de nuestros hermanos ven en Dios a un Padre de quien se acuerdan cuando le necesitan y se olvidan de El cuando se sienten felices, otros ven en Dios a un Juez terrible e implacable, de quien piensan que sólo vive para castigar su imperfección. Es necesario que no nos rijamos por ninguno de los extremos citados, y que pensemos que, de la misma manera que no debemos abusar de la ilimitada bondad de nuestro Santo Padre, la justicia divina ha de llevarse a cabo, tanto para que el Dios Uno y Trino sea glorificado, como para que, quienes han sufrido y sufrirán persecuciones por causa de su fe, y todos los maltratados injustamente a lo largo de la historia de la humanidad, encuentren una respuesta satisfactoria, que les haga comprender, que sus sufrimientos no han sido inverosímiles.

   Si queremos evitar dejar a medias el proceso de nuestra conversión a Dios, debemos acoger la llamada que el Señor nos hace, con toda la radicalidad característica de la misma.

   ¿Cuál es el momento de nuestra vida apropiado para que abracemos la fe que nos caracteriza?

   Dado que a lo largo de los años que vivimos, siempre tenemos cosas que hacer, este es el preciso momento en que hemos de acoger la llamada que el Señor nos hace, con toda la radicalidad característica de la misma. Si en este instante en que leemos esta meditación no nos entregamos al cumplimiento de la voluntad de nuestro Padre común, porque nos dejamos llevar por nuestras circunstancias vitales, nos exponemos a perder la oportunidad de alcanzar la plenitud de la felicidad, porque, a nuestro juicio, siempre tendremos razones lo suficientemente equilibradas, como para evitar el hecho de entregarle nuestro corazón al Dios que tanto nos ama.

   Muchos de mis lectores me escriben diciéndome que no tienen tiempo para perfeccionar su conocimiento de Dios, porque tienen que dedicarle muchas horas a su trabajo. Sé que muchos pobres y minusválidos no tienen más remedio que emplear toda su fuerza física y mental para conservar su trabajo, pues, desgraciadamente, por su situación, si pierden el empleo, se exponen a la pobreza, pero a pesar de ello, quienes quieran conservar su fe, porque sientan que Dios forma parte de su existencia, ¿cómo no le dedicarán unos minutos al día tanto a la oración, como a la lectura pausada de la Biblia?

   En el libro del Eclesiastés, leemos:

   "Dulce el sueño del obrero, coma poco o coma mucho; pero al rico la hartura no le deja dormir. Hay un grave mal que yo he visto bajo el sol: riqueza guardada para su dueño, y que solo sirve para su mal, pues las riquezas perecen en un mal negocio, y cuando engendra un hijo, nada queda ya en su mano. Como salió del vientre de su madre, desnudo volverá, como ha venido; y nada podrá sacar de sus fatigas que pueda  llevar en la mano" (Eclesiastés, 5, 11-14).

   Si nuestra conversión al Evangelio es completa, le permitimos a Dios que llegue a ser el centro de nuestra vida, pues, Jesús, -nuestro Hermano y Señor-, nos dice:

   "«No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual serán los que conviven con él. «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a  mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará." (MT. 10, 34-39).

   ¿Cómo es posible que Dios nos exija que le amemos más que a nuestros familiares?

   Dado que nuestro Padre común es la personificación de la plenitud del amor, solo si le dejamos que llegue a ser el centro de nuestra vida, podremos aspirar a ser sus imitadores, para que se cumplan en nosotros, las siguientes Palabras del Apóstol:

   "Sois hijos amados de Dios. Procurad pareceos a él" (EF. 5, 1).

   La necesidad de convertirnos a Dios, puede ser comprendida, y vista con gran urgencia, si consideramos que, el Reino de Dios, en vez de ser la utopía en que piensan quienes se sienten fracasados, es una realidad que nuestro Santo Padre extiende por el mundo, de la misma manera que, una semilla muy pequeña, como el grano de mostaza, llega a florecer, y a crecer considerablemente, sin que apenas reparemos en ello.

   Jesús, nos dice:

   ""El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: "Vedlo aquí o allá", porque el Reino de Dios ya está entre vosotros"" (CF. LC. 17, 20-21).

   ¿Qué pruebas tenemos de que el Reino de Dios está entre nosotros, y de que somos miembros del mismo?

   La historia de la Iglesia, marcada por la práctica del bien, el efecto del pecado, y las huellas de las persecuciones que ha sufrido la institución de Jesucristo, es una prueba de que el Reino de Dios está entre nosotros, así pues, si queremos sentirnos integrados en el Reinado de Dios, debemos experimentar la plenitud de la salvación, al mismo tiempo que debemos esforzarnos en que nuestros prójimos también experimenten la glorificación divina.

   Es verdad que la plenitud de la dicha solo será alcanzada por nosotros cuando Dios extermine las miserias que actualmente azotan a la humanidad, pero, a pesar de ello, en los minutos que leemos esta meditación, podemos sentir la salvación divina, una dádiva que experimentamos por la fe que nos caracteriza, una realidad de carácter sobrenatural, que, para que podamos sentir verdaderamente que la experimentamos, requiere que tengamos la luz y los medios necesarios para solventar nuestras dificultades actuales.

   Pidámosle a nuestro Padre común que nos conceda medios y sabiduría para que, el exterminio del hambre en el mundo, sea un símbolo de la abundancia característica de su Reino.

   Pidámosle a nuestro Padre común que nos dé sabiduría y medios para trabajar por la extensión de su Palabra y la culturización de los más indefensos de este mundo.

   Pidámosle a Dios que nos haga caritativos y así podamos evitar el aislamiento de quienes viven en la más profunda soledad.

   Pidámosle a Dios que no permita que nos dejemos arrastrar por el concepto erróneo que nos induce a valorarnos por las posesiones que tenemos, y no por la clase de personas cristianas que somos.

   Pidámosle a Dios que nos conceda la sencillez de los niños y la sabiduría de los adultos en la fe, para que así podamos integrarnos en su Reino de amor, paz y justicia.

   La conversión al Señor, nos exige que pongamos todos nuestros bienes materiales y espirituales al servicio de la realización de la obra de Dios. Cuanto mayor sea nuestra entrega al cumplimiento de la voluntad del Creador del universo, mayor será la satisfacción que tendremos de haber hecho el bien.

   El Evangelio que meditamos en esta ocasión (MT. 5, 1-12), está caracterizado por la esperanza que deben tener los pobres y débiles en que nuestro Padre común concluya el cumplimiento de sus promesas. A quienes apenas tienen lo estrictamente necesario para vivir, y a quienes carecen de fuerzas para mantenerse vivos, Jesús, en el Evangelio de hoy, les dice que su permanencia en el Reino de Dios es un regalo divino, pero, al mismo tiempo, también es la tarea de construir una sociedad justa, en la que todos ellos, en conformidad con su realización personal, constaten el continuo crecimiento de su fe. Recordemos, -estimados hermanos, amigos y simpatizantes-, los siguientes textos bíblicos:

   "¡Dichoso el hombre que resiste la prueba! Una vez acrisolado, recibirá  como corona la vida que el Señor tiene prometida a los que le aman" (ST. 1, 12).

   "Que no en vano lo que en Dios parece absurdo, aventaja, con mucho, al saber de los hombres, y lo que en Dios parece débil, es más fuerte que la fuerza de los hombres. Basta con que os fijéis en cómo se ha realizado ahí el llamamiento de Dios; cómo no abundan entre vosotros los considerados sabios por el mundo, ni los poderosos, ni los aristócratas. Al contrario, Dios ha escogido lo que el mundo tiene por necio, para poner en ridículo a los que se creen sabios; ha escogido lo que el mundo tiene por débil, para poner en ridículo a los que se creen fuertes; ha escogido lo humilde, lo despreciable, lo que no cuenta a los ojos del  mundo, para anular a quienes piensan que son algo. De este modo, ningún mortal se atreverá a endiosarse. A vosotros Dios os ha injertado en Cristo Jesús, que se ha convertido a su vez, para nosotros, en sabiduría, en fuerza salvadora, santificadora y liberadora. Así que, como dice la Escritura, si de algo hay que presumir, que sea de lo que ha hecho el Señor" (1 COR. 1, 25-31).

   Los pobres deben evitar el hecho de dejarse arrastrar por la ambición desmedida que puede hacerles desear tener la oportunidad de aplastar a quienes pueden estar empobreciéndoles, y desear hacer todo lo que esté a su alcance, para concluir la instauración del Reino de Dios entre nosotros, una sociedad en la que no existirán clases marginales.

Cambia tu presente y construye tu futuro.

Cambia tu presente y construye tu futuro
 Pedro Sifontes




En los últimos días me he encontrado que mucha gente está teniendo problemas porque no han podido olvidar su pasado, siempre lo están recordando, es como si cada día sacaran el baúl de los recuerdos y buscaran el álbum de su pasado para no olvidar lo bueno o malo que fue su vida hace años o inclusive ayer. Es bien cierto que para el ser humano es muy fácil recordar el pasado que ponerse a pensar en el futuro, nos cuesta mucho proyectarnos hacia el futuro porque empezamos a ver nuestro pasado y presente y no creemos que nuestra vida pueda cambiar, o creemos que puede cambiar pero que eso llegará cuando Dios quiera.
 
Te tengo buenas noticias, una  es que eres una nueva creación, en 2 Cor. 5:17: Por lo tanto, si alguno esta en Cristo, es una nueva creación.  Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo  (NVI) y la  otra es que Dios es galardonador de aquellos que le buscan, Hebreos 11:6  En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que el existe y que recompensa a quienes lo buscan. (NVI), de aquellos que creen y ponen en práctica su Palabra. Así que hoy tú puedes cambiar tu presente y construir tu futuro. Dios quiere siempre lo mejor para ti.
 
Quizás en el día de hoy estás enfrentando un desengaño en tu relación matrimonial, estés teniendo problemas con tu hija o hijo, atravesando un problema financiero o de enfermedad, un problema laboral, sientes que el mundo se acaba y no sabes qué hacer, lo has intentado tantas veces y de muchas maneras  pero nada que se resuelve, piensas y te cuestionas: voy a la iglesia, oro, ayuno, ofrendo y diezmo, pero no veo a Dios actuando en mi vida.
 
Nos perdemos gran parte de la vida porque no vemos nuestro futuro, hemos estado tan ocupados con nuestros pensamientos en el pasado que no disfrutamos el presente. Son los ojos del pasado los que están guiando tu presente, es el razonamiento o cuestionamiento lo que te impide muchas veces alcanzar la tierra prometida. No dejes que el pasado robe tu futuro. Sé quien debes ser, sé tu mismo.
 
Hay un cuento del famoso escritor Jorge Bucay que dice:
“Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.
Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.  La Rosa lloraba por no ser fuerte y sólida como el Roble.

Entonces encontró una planta, un Clavel floreciendo y mas fresco que nunca.
El rey le preguntó:  Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?

La flor contestó: Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste querías claveles. Si hubieras querido un Roble, lo habrías plantado. En aquel momento me dije: Intentaré ser Clavel de la mejor manera que pueda y heme aquí el mas hermoso y bello clavel de tu jardín.”
 
Así a veces llega a pasar en nuestras vidas, podemos estar marchitándonos; en nuestras propias insatisfacciones, en nuestras quejas, en las absurdas comparaciones con los demás, o en la búsqueda del culpable de todas mis desgracias…” Si yo fuera”, “si yo tuviera”, “si mi vida fuera”, “si mi esposo o tal persona cambiara”, “si tan solo hubiera hecho tal o cual cosa” o “si no hubiera hecho aquello…”. “si tal persona” …
 
Deje de vivir un futuro incierto, y comience a vivir lo que Dios diseñó para usted.

Te invito a  realizar el siguiente ejercicio:
Como se visualiza en el 2009?  Y en el 2014?  Y en el 2019?  Qué está faltando hacer para que “eso” se convierta en realidad?  Qué emociones se manifiestan al verte logrando cada una de las cosas que te propusiste? Ahora su futuro comienza a partir de hoy y no mañana.
 
Recuerda que el pasado  es historia que tiene valor como fuente de enseñanza para apoyarnos en los valores positivos y aprender de los errores para no tener que repetirlos. Porque Dios, en su sabiduría, no nos permite volver al pasado y mucho menos modificarlo. El pasado no es para que lo vivas, cada vez que lo haces te alejas de tu futuro.

“Dios nos concedió algo de su poder creador al darnos primero la capacidad de imaginar como serían las cosas y, después, la capacidad de trabajo para convertir en realidad lo que somos capaces de imaginar”. Samuel Weiss
 
Elige hoy cambiar tu presente y construir tu futuro.
(
http://www.egrupos.net/grupo/mensajesdeamor
).

24/01/2011 19:44 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Navidad.

Navidad

La palabra “Navidad” proviene del latín “Nativitas” (Nativitatis), del verbo “Nascior”, cuyo significado es “Nacer”. “Nascior”, a su vez, se genera en la raíz indoeuropea “Gnascior”, que tiene parentezco con la palabra “Gens” (de “Gentis” y en el griego “Gignomai”). En las lenguas romances, la palabra surge del adjetivo latino “Natalis” o “Natale”, que inicialmente significa “Fiesta”. Algunos ejemplos de este legado son: en italiano “Natale”; en lengua Catalán: “Nadal” y en Francés: “Noel”.

La Navidad es una fiesta. Un momento de celebración sublime, ya que se trata de un “nacimiento”. Cuando ingresas a Jesús en tu corazón, estás teniendo una “Navidad”; un momento para festejar con entusiasmo tu propio “renacimiento”. Esta es la verdadera Navidad en ti; la intención propia de encender la luz interior y expandirla, honrándola en cada acto que tu realices.

“No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” (Lucas 2, 10 - 11).

Lic. Daniel Fernando Peiró
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

Navidad en tu interior.

Navidad en tu interior


Navidad significa nacimiento, y el símbolo

de la Navidad es una estrella, una luz

en la oscuridad que sirvió de guía para encontrar

al salvador. No veamos más esta estrella fuera

de nosotros, sino brillando en nuestro cielo interno

y aceptémosla como símbolo de que ha llegado

el tiempo del Cristo; el tiempo de reconocer

nuestra verdadera identidad.

Dentro de cada uno de nosotros mora

el Espíritu de Amor, que conoce nuestra totalidad,

nuestra esencia. Es una sabiduría innata que,

si la utilizamos como una guía, nos conducirá

siempre a experiencias de paz, armonía y amor.

Es algo muy especial que está en todos y es para todos.

Si no sacamos el mayor provecho de ella es sólo porque

no la podemos entender y mucho menos aceptar.

Esta esencia en nosotros es la que conoce

nuestra totalidad o nuestra santidad.

Pero como un amigo fiel, no llegará a donde

no se ha le ha invitado. Por lo tanto, vamos

a comenzar nuestras fiestas navideñas

abriéndole la puerta a este invitado tan especial.

No temamos abrirle la puerta y recibámosle

sin expectativas. Él sabrá orientarnos,

sin equivocarse y nos traerá regalos

que no podremos encontrar

en ningún lugar del mundo.

Tan pronto recibamos ese invitado tan especial,

estaremos listos para preparar la gran fiesta.

Pero, ¿cómo va a ser esta fiesta de Navidad?

Nuestro amigo no pide nada. No exige sacrificios de

ningún tipo. Por lo tanto, en esta Navidad, cerremos

las puertas a todo sacrificio estéril, a la culpa, al miedo

a la escasez y demos paso a lo único que tiene sentido

en nuestras vidas, a ese regalo del cual derivan

su existencia todas las cosas: el amor.

Para muchas personas, las estampas de la Navidad

traen sentimientos de gozo y alegría. Para otras,

esta época puede ser difícil, solitaria, aumentando

los sentimientos de culpa y depresión.

Continuamente leemos artículos sobre cómo

disfrutar las fiestas, sin embargo muchos

no podemos imaginar cómo salir de ese estado

de inmensa soledad en que algunos nos sumergimos.

A veces podemos sentirnos atrapados entre lo que queremos

hacer y lo que debemos hacer. Nos sentimos culpables

porque deseamos quedarnos en casa en vez de salir

a visitar familiares por compromiso.

También podemos sentirnos perdidos porque no tenemos

la familia que quisiéramos tener. Muchos de nosotros,

año tras año esperamos que la mágica Navidad nos regale

una persona que pueda llenar el vacío del solitario corazón,

causando honda desesperación cuando no sucede.

Recuerda que no estás solo (a). Que hay muchas personas

compartiendo tus mismos sentimientos.
(
http://www.celebrandolavida.org
).

Navidad... una vez mas, Senor.

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Navidad... una vez más Señor
La Navidad no es solo para una noche y de esta noche un ratito y tal vez mañana otro poquito. Es mucho más...es todos los días.
Autor: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net




Una vez más hemos limpiado la casa. Hemos pulido los metales, hemos abrillantado las maderas.

Una vez más hemos sacudido el polvo, hemos encendido las luces...

Una vez más hemos hecho estrellas de papel plateado, hemos colgado guirnaldas, una vez más está engalanado el árbol de Navidad, una vez más, Señor, tienen nuestra casa ambiente de fiesta navideña.

Una vez más hemos andado con el vértigo del tráfico, de acá para allá buscando regalos y una vez más, Señor, hemos dispuesto la mesa y preparado la cena con esmero... una vez más, Señor...

Y una vez más todo esto pasará y será como fuego de artificio que se pierde en la noche de nuestras vidas, si todo esto ha sido meramente exterior. Si no hemos encendido la luz de Tu amor en nuestro corazón. Si nuestra voluntad no se inclina ante ti y te adora incondicionalmente.

Tu no quieres tibios , ya lo dijiste cuando siendo hombre habitabas entre nosotros, no quieres "medias tintas", a ratos si y a ratos no. Trajiste la paz pero también la guerra. La guerra dentro de nosotros mismos para vencer nuestro egoísmo, nuestra soberbia, nuestra envidia, nuestra gran pereza para la entrega total.

La Navidad no es solo para esta noche y de esta noche un ratito y tal vez mañana otro poquito. Es mucho más que eso, es todos los días, todos los meses y todos los segundos del año en que tenemos que vivir la autenticidad de nuestro Credo.

Ser auténticos con nuestra Fe no solo es: no robar, no matar, no hacer mal a nadie. Busquemos en nuestro interior y veamos esos pecados de omisión: el no hacer el bien, el no preocuparnos de los que están a nuestro lado, del hermano que nos tiende la mano y hacemos como que no lo vemos, como que no lo oímos... Veamos si en nuestra vida hay desprendimiento y generosidad o vivimos solo para atesorar y cuando nos parece que tenemos las manos llenas, las tenemos vacías ante los ojos de Dios.

Que esta Noche sea Nochebuena de verdad en nuestro corazón. Vamos a limpiar y quitar el polvo del olvido para las buenas obras. Vamos a colgar para siempre la estrella de la humildad donde antes había soberbia, vamos a poner una guirnalda de caridad donde antes había desamor.

Vamos a cambiar nuestra vida interior fría y apática, por una valiente y plena de autenticidad. Vamos a darte, Señor, lo que viniste a buscar en los hombres una noche como esta hace ya muchos años: limpieza de corazón y buena voluntad.

Empezamos esta pequeña reflexión con: Una vez más Señor... pues bien, ya no será una vez más, será: Siempre más, Señor.

Y como es una Noche muy especial, en nuestra primera oración, en nuestra primera conversación contigo te pedimos:

POR LOS ENFERMOS, POR LOS QUE NADA TIENEN Y NADA ESPERAN, POR LA PAZ EN EL MUNDO, POR LOS QUE TIENEN HAMBRE, POR LOS QUE TIENEN EL VACÍO DE NO SER QUERIDOS, POR LOS QUE YA NO ESTÁN A NUESTRO LADO, POR LOS NIÑOS Y LOS JÓVENES, POR LOS MATRIMONIOS, POR EL PAPA BENEDICTO XVI, POR LA IGLESIA, POR LOS SACERDOTES.
A TODOS DANOS TU BENDICIÓN Y PARA TODOS LOS LECTORES DE CATHOLIC.NET, UNA MUY FELIZ NAVIDAD.
mayetey@gmail.com

Para ti, mama y papa...

Para ti, mama y papa…

Tropecé con un extraño que pasaba y le dije: "perdón”.

El contestó: "discúlpeme por favor; no la vi".

Fuimos muy educados, seguimos nuestro camino, nos despedimos.

Más tarde, al estar cocinando, estaba mi hijo muy cerca de mí. Al voltear casi le pego. "Quítate" -le grité-; El se retiró sentido, sin que yo notara lo duro que le hablé.

Estando despierta al acostarme Dios me dijo suavemente: "Trataste al extraño cortésmente. Pero abusaste del niño que amas". (y esto, obviamente, incluye los golpes).

Ve a la Cocina y encontrarás unas flores en el piso, cerca de la puerta. "Son las flores que cortó y te trajo, rosa, amarilla y azul. Estaba calladito para darte la sorpresa y no viste las lágrimas que llenaron sus ojos".

"Me sentí miserable y empecé a llorar".

Suavemente me acerqué y me arrodillé junto a su cama y le dije: "Despierta pequeño, despierta". ¿Son estas las flores que cortaste para mi?.

El sonrió y dijo: "Las encontré junto al árbol. Las tomé porque son bonitas como tu, en especial la azul".

"Hijo, siento mucho lo que hice, no te debí gritar".

El contestó: "Está bien mami. Yo te quiero de todos modos".

"Yo también te quiero y me gustan las flores especialmente la azul".

Toma en cuenta que si morimos mañana, en cosa de días la empresa cubre el puesto. Pero la familia que dejamos sentirá la pérdida por el resto de su vida. Piensa en ello, porque nos entregamos mas al trabajo que a nuestra Familia, No crees que es una inversión poco inteligente..?
(Desconozco el autor).

24/01/2011 19:51 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Paquito.

«PAQUITO»
Por Carlos Rey

(Víspera del Día Internacional de los Niños)


Cubierto de jiras,
al ábrego hirsutas
al par que las mechas
crecidas y rubias,
el pobre chiquillo
se postra en la tumba;
y en voz de sollozos
revienta y murmura:
«Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras.»

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«¡Qué bien que me acuerdo!
La tarde de lluvia;
las velas grandotas
que olían a curas;
y tú en aquel catre
tan tiesa, tan muda,
tan fría, tan seria,
y así tan rechula.
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras.»

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«Buscando comida,
revuelvo basura.
Si pido limosna,
la gente me insulta,
me agarra la oreja,
me dice granuja,
y escapo con miedo
de que haya denuncia.
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras.»

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«Los otros muchachos
se ríen, se burlan,
se meten conmigo,
y a poco me acusan
de pleito al gendarme
que viene a la bulla;
y todo, porque ando
con tiras y sucias.
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras.»

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«Me acuesto en rincones
solito y a oscuras.
De noche, ya sabes,
los ruidos me asustan.
Los perros divisan
espantos y aúllan.
Las ratas me muerden,
las piedras me punzan...
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras.»

Y un cielo impasible
despliega su curva.

«Papá no me quiere.
Está donde juzga
y riñe a los hombres
que tienen la culpa.
Si voy a buscarlo,
él bota la pluma,
se pone furioso,
me ofrece una tunda.
Mamá, soy Paquito;
no haré travesuras.»

Y un cielo impasible
despliega su curva.1


A este conmovedor poema, que ha formado parte del repertorio de declamadores y festejos de las escuelas primarias2 desde que se publicó a comienzos del siglo veinte, el excelso poeta veracruzano Salvador Díaz Mirón simplemente le puso por título «Paquito». Es uno de los cuarenta poemas de los que se compone la obra titulada Lascas, a la que el profesor Manuel Sol califica como «estéticamente uno de los libros más originales en lengua española».3

Con sólo escuchar los versos de «Paquito», vemos por qué el Premio Nobel mexicano Octavio Paz dijo de su paisano: «La poesía de Díaz Mirón posee la dulzura y el esplendor del diamante, un diamante al que no faltan, sino le sobran, luces.»4 Si extendemos la metáfora de Octavio Paz, vemos que el poema «Paquito» en particular es además un diamante al que le sobra agudeza, pues es cortante de un modo parecido a la palabra de Dios, que «penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos».5

¡Cómo nos parte el alma la trágica figura de Paquito! Su desgraciado padre, tan indiferente e imperturbable como el cielo impasible, es incapaz de sentir el dolor del hijo al que ha abandonado a un destino de miseria no sólo física sino también emocional, ya que ese hijo hasta se siente culpable de la muerte prematura de su querida madre. Pero gracias a Dios, su Hijo Jesucristo comprende a todos los Paquitos del mundo. Habiendo sufrido, como ellos, el abandono de parte de los suyos,6 Cristo les muestra compasión ofreciéndoles ayuda en el momento que más la necesitan. Basta con que se la pidan para que la reciban.7


1Salvador Díaz Mirón, Poesía Completa, Recopilación, introducción, bibliografía y notas de Manuel Sol (México, D.F.: Fondo de Cultura Económica, Letras Mexicanas, 1997), pp. 456-58.
2Germán Martínez Aceves, «Al rescate de la alta poesía de Salvador Díaz Mirón», Universo, 20 febrero 2006, Veracruz, México <http://www.uv.mx/universo/212/libros/libros01.htm> En línea 18 junio 2008.
3Díaz Mirón, Poesía Completa, pp. 116-17.
4Octavio Paz, Introducción a la historia de la poesía mexicana, citado en Díaz Mirón, Poesía Completa, p. 7.
5.- Heb 4, 12
6.- Mt 26, 31‑33. 56. 27, 46; Mr 14, 27‑29. 50, 15, 34
7.- Heb 4, 14-16
(
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste
).

24/01/2011 19:53 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Belleza interior.

BELLEZA INTERIOR

 

Cuando hemos conocido a una persona por un tiempo considerable, se nos

oculta a la vista si ésta es físicamente bonita o no; y resulta que la

belleza o la fealdad de la gente radica en lo que los ojos mortales no ven.

Existe una anécdota del gran pintor, escultor e inventor Leonardo Da Vinci,

acerca de su pintura "La Última Cena", una de sus obras más copiadas y

vendidas

en la actualidad.  Tardó 20 años en hacerla debido a que era muy exigente al

buscar a las personas que servirían de modelos.  Tuvo problemas en iniciar

la pintura porque no encontraba al modelo para representar a Jesús, quien

tenía que reflejar en su rostro pureza, nobleza y los más bellos

sentimientos.

Así mismo debía poseer una extraordinaria belleza varonil.  Por fin,

encontró a un joven con esas características, fue el primero que pintó.

Después fue localizando a los 11 apóstoles, a quienes pintó juntos, dejando

pendiente a Judas Iscariote, pues no daba con el modelo adecuado.  Este

debía ser una persona de edad madura y mostrar en el rostro las huellas de

la traición y la avaricia.  Por lo que el cuadro quedó inconcluso por largo

tiempo, hasta que le hablaron de un terrible criminal que habían apresado.

Fue a verlo y era exactamente el Judas que él quería para terminar su obra,

por lo que solicitó al alcalde de la prisión le permitiera al reo que posara

para él.

El alcalde conociendo la fama del maestro Da Vinci, aceptó gustoso y

llevaron al reo custodiado por 2 guardias y encadenado al estudio del

pintor.

Durante todo el tiempo el reo no dio muestra de emoción alguna de que había

sido elegido para modelo, mostrándose demasiado callado y distante.  Al

final, Da Vinci, satisfecho del resultado, llamó al reo y le mostró la obra.

Cuando el reo la vio, sumamente impresionado, cayó de rodillas llorando.  Da

Vinci, extrañado, le preguntó el por qué de su actitud, a lo que el preso

respondió:

-    "¿Maestro Da Vinci, es que acaso no me recuerda?"

Da Vinci observándolo le contesta:

-    "No, nunca antes te había visto".

Llorando y pidiendo perdón a Dios el reo le dijo:

-    "Maestro, yo soy aquel joven que hace 19 años usted escogió para

representar a Jesús en este mismo cuadro..."

Autor Desconocido

 

La moraleja de esta historia es que por más belleza física que se posea, es

la belleza interna la que al fin sale a relucir a través del tiempo.  Todo

lo bueno y lo bello de la vida que necesitas lo llevas dentro de ti,

simplemente déjalo salir.
(Desconozco el autor).

24/01/2011 16:33 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Cada paso y cada decision definen tu vida.

Cada paso y cada decisión definen tu vida.

 El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte,

 te equivocas dejando de arriesgarte en tu camino.

 No se equivoca el río cuando al encontrar una montaña en su camino,

 retrocede para seguir avanzando hacia el mar.

 Se equivoca el agua, que por temor de equivocarse, se estanca y se pudre

 en la laguna.

 No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta.

 Se equivoca la que por no morir bajo la tierra, renuncia a la vida.

 No se equivoca el hombre que ensaya por distintos caminos para alcanzar su meta.

 Se equivoca el que por temor a equivocarse, no camina.

 No se equivoca el hombre que busca la verdad y no la encuentra.

 Se equivoca el que por temor de errar, deja de buscarla.

 No se equivoca el hombre que pierde su vida por jugarla en serio.

 Se equivoca el que por temor a perderla, la pierde en vano sin jugarse nunca.

 No se equivoca el pájaro que ensaya su primer vuelo y cae al suelo.

 Se equivoca el que por temor a caerse, renuncia a volar y no abandona el nido.

 Sólo temen equivocarse los que no aceptan que ser hombres es eso:

 estar buscándose a sí mismo cada día, sin encontrarse nunca plenamente.

 Creo que al final del camino no te premiarán por lo encontrado, sino por

 haber buscado honestamente, y no te castigarán por lo no encontrado, sino

 por no haber buscado.
(Desconozco el autor).

24/01/2011 16:34 JOSE PORTILLO PEREZ Enlace permanente. MEDITA Y ORA No hay comentarios. Comentar.

Donde sea y siempre. Deber de la Iglesia de predicar.

Donde sea y siempre
La Iglesia tiene el deber de anunciar siempre y en todas partes el Evangelio de Jesucristo.
Autor: Juan Rafael Pacheco | Fuente: Catholic.net




Hace ya más de tres años me sentí inclinado a comprar un libro sobre Jesús de Nazaret, de la autoría de Benedicto XVI, en su primera edición.

Claro, el tema me motivaba, pero más aún el autor. Joseph Ratzinger aún era el Papa nuevo, el que había venido a ocupar el cargo dejado vacío por el paso al Padre de Juan Pablo II, el Papa. Pretendía leer sobre Jesús de Nazaret, pero al mismo tiempo y sobre todo, conocer un poco el pensamiento del nuevo Papa, el teólogo que se dejaba sentir en todos los documentos papales de las últimas décadas.

Abordé el libro con una cierta curiosidad temerosa de no entenderlo. No soy teólogo ni nada que se le parezca. Empecé a recorrer sus páginas y me fui dejando llevar por una prosa fluida, hermosa, sencilla, clara, asequible al lector normal y corriente, que me fue dejando conocer a un Jesús a partir de su comunión con el Padre. Y es así como tranquilamente, en paz, en armonía, Benedicto XVI me fue presentando “al Jesús de los Evangelios como el Jesús real, como el Jesús histórico-... una figura históricamente sensata y convincente”.

Y pude igualmente identificarme con el Papa -dejaba ya de ser nuevo para mi-en su “búsqueda personal del rostro del Señor”.

De allá para acá, ha llovido bastante. La Iglesia ha sido objeto de ataques inmisericordes por parte de los mega gigantescos intereses multinacionales, escudados en situaciones de por sí sumamente dolorosas, pero infladas a una proporción que llena de espanto. Y Benedicto XVI ha dado la talla. Mejor dicho, el Espíritu Santo ha guiado al Santo Padre por valles tenebrosos, sin temer mal alguno, porque su vara y su cayado le sosiegan.

En Octubre de 2010, Benedicto XVI nos hizo un hermoso y muy necesitado regalo. Nace una nueva institución pontificia, con un nombre que no deja lugar a dudas sobre sus funciones: El Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

Y así, de inmediato, vuelve sobre el tapete Juan Pablo II y repiquetea su voz firme y vibrante del 1992, cuando en Santo Domingo insistió sobre la necesidad de una Nueva Evangelización, “nueva en su ardor, nueva en sus métodos, nueva en s